elCaribe, SÁBADO 18 DE ABRIL DE 2026 elcaribe.com.do
Tesoros de la Orquesta Sinfónica
El periodista Andrés Tovar relata como la institución construye el futuro con las nuevas generaciones de intérpretes y directores . P.5
Las vainas de Mercader
Un 22 aniversario manchado con sangre y disparos
El 14 de abril de 1970 elCaribe cumplía 22 años y retrataba aquel presente de sangre y luto que vivía el país bajo la represión las fuerzas militares. P.7
“No intenté la ficción hasta la adolescencia”
Gustavo Olivo, autor del libro Un hombre discreto, habla sobre su vocación literaria, sus lecturas favoritas y su trayectoria como periodista. P.14
Los 16 innings de Marichal que estremecieron el mundo (l) Cultura
El Caribe rinde homenaje a Juan Marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego mas famoso de las grandes ligas.
JOSÉ MERCADER
666mercader@gmail.com
Los Gigantes de San Francisco contra los Bravos de Milwaukee. ¿Quién va a ganar, Marichal o Spahn? Eso es lo que tenía en mente todo el que fue a ver este gran duelo que a muchos hacía recordar el de Muhammad Alí contra Sony Liston. Como si en la pelota no jugaran otros peloteros.
Siempre que se celebra un evento deportivo, la gente acude entusiasmada, estimulada por la admiración a figuras destacadas. El enfrentamiento anunciado entre Juan Marichal y Warren Spahn tiene esa connotación y no es para menos. Ya Marichal, con apenas tres años jugados, había conseguido suficiente fama y Warren Spahn mucho más por su mayor trayectoria de gran lanzador. El 13 de agosto de 1961, a la edad de 40 años, logró su victoria 300 contra los Cubs de Chicago.
No se puede hablar de un combate racial, puesto que los mismos Bravos tenían varios jugadores de “color”, sí de color, así es como llamaban a los negros, un eufemismo que reemplaza “niggers”, que siempre los ha insultado. Tampoco estamos en 1910 para presenciar la pelea entre Jack Johnson y James Jeffries, la que Jack London describió magistralmente, en una serie de crónicas para el The New York Herald, recogidas luego en su libro, “El combate del siglo”. En realidad, el título, en la versión española, exageraba bastante al que London le dio: Jeffries-Johnson fight.
Pero para nosotros, latinoamericanos, sí constituía una batalla. Como lo sigue siendo hoy cada vez que nos identificábamos con los tablazos de David Ortiz en un Boston que no acaba de entender que las razas no existen, que solo la raza humana domina la fauna del planeta con características diferentes, en función de su adaptación al clima. Minie Miñoso del equipo Cubans of New York, de la Liga Negra, se moría de la risa “...nunca que visto tantos negros juntos en toda mi vida como en este juego”. Jugaban en el Yankee Stadium.
Ese 2 de julio, Mr. Elmer Brown, un profesor de deporte de Santa Rosa High School, cruzó el Golden Gate de norte a sur en su Oldsmobile y siguió por la ruta 101, pasó por la Paul Avenue, dobló a su derecha hasta llegar a la Jamestown Avenue que lo condujo al Candlestick Park. Miles de fanáticos pasarían esa tardecita por esa avenida hasta casi llenar el estacionamiento.
¿Le ganaría Marichal a Spahn? Muy difícil.
Después de oír el himno nacional, los jugadores de los Gigantes buscaron sus respectivas posiciones en el terreno y se lanzaron pelotas para cumplir con un ritual parecido al que realizaban los músicos antes de empezar un concierto en las retretas de los parques dominicanos. Marichal hacía lo mismo con el quécher a modo de ejercicio de calentamiento. Los Bravos ya estaban listosblandiendo los bates próximos al home. l
Marichal por Mercader.
historia de la medicina
Universidad de Santo Domingo en 1924, II
salón de la fauna
tilados, en la parte sur, departamentos que eran inutilizables por el estado ruinoso en que se encontraban; se hizo una instalación sanitaria completa, que era de grandísima necesidad; se construyó un aljibe con capacidad suficiente para todos los usos y servicios, y se realizaron otras mejoras de menos importancia.
El local de la Universidad, más amplio y cómodo, gracias a las mejoras sufridas, quedó adecuado para los fines a que se le había destinado, pues se pudo dotar a cada Facultad y Escuela de dos salones independientes para la labor docente y académica, con lo cual se consiguió que no se entorpecieran en su funcionamiento los distintos organismos universitarios.
En el salón grande, del piso bajo, parte oeste del edificio, se instaló la Biblioteca de la Universidad; y el salón principal, de la parte norte fué destinado para que funcionaran los laboratorios de Prótesis y Mecánica Dental de la Escuela do Odontología.
El gabinete de Dentística Operatoria funciona en la planta baja del departamento sur, construido entonces. Los salones edificados, en la parte alta, por Obras Públicas se destinaron dos para la Facultad de Derecho, uno para la Secretaría General y el otro más reducido que los anteriores, para oficina de la Rectoría.
En fecha 24 de diciembre de 1923 se
dictó la ordenanza No. 28-23 para adquirir en $13.200.00 la casa No. 2 de tigua a la Universidad para ensanche de ésta, adquisición cesantemente la Rectoría. Con
nes de proceder a la ampliación y mejoramiento del edificio de la Universidad, a fin de que puedan embarazo los trabajos prácticos de las distintas facultades y escuelas. se el año lectivo de 1919 a 1920 en les del caso, comenzaron a funcionar cultades y Escuelas, en los altos de la casa de la calle “Separación” esquina “19 de Marzo” donde se les instaló por falta de local apropiado en el edificio de la Universidad
Los profesores de la Facultad de Medicina en 1923 eran los doctores Ramon Báez, profesor de anatomía, medicina operatoria y clínica obstétrica; Salvador Gautier, quien impartía histología, parasitología y clínica quirúrgica; Arístides Fiallo Cabral, profesor de Fisiología, Física medica y biológica, patología general y anatomía patológica; Fernando Defillo, profesor de bacteriología, química médica y biológica y medicina legal. El doctor Antonio Elmudesi impartía Anatomía descriptiva y patología externa. El doctor Rodolfo Coiscou era profesor de obstetricia, materia medica y farmacología, terapéutica médica y pediatría. El doctor Pedro de Marchena impartía anatomía topográfica, patología interna y enfermedades sifilíticas y cutáneas. El doctor Octavio del Pozo impartía las asignaturas de higiene, patología externa y clínica médica.
La práctica medica era irregular por la falta de acuerdos con el hospital Padre Billini y el Hospital Militar. Sin embargo, en ese periodo de 10 años 65 estudiantes se graduaron como licenciados en medicina. l DR. HERBERT STERN
Rafael Videla
(DÉCIMA CIBAEÑA)
Era el año setenta y sei
Cuando un manto tenebroso cayó
Con Videla se cubrió
La Aigentina del ayei
Éi debarató toda ley
Que oliera a civilización
Se ocureció la nación
Con aquei goipe brutai
Pa’ la juventud matai
Y deconocei la razón.
Videla, cuai montruo epeito
A jóvene toituró
Un paquetón secuetró Y a mile dejó mueito
Dejó ciego, dejó tueito
Lo condenán a peipetuidá Poi su infinita crueidá
No valió ei peidón de Menem
Critina impidió que fetejen Y así pagó su maidá.
l JOSÉ MERCADER
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Juan Marichal, grande entre los grandes
(Turno1) El ampaya Ken Burkhart cantó play ball e inmediatamente Lee Maye, defensor del left, se colocó a la zurda en la caja de bateo. Ed Bailey, el quécher de los Gigantes, le indicó a Marichal la primera señal y el primer lanzamiento fue una recta, mitad mitad de la mascota, para el primer strike.
Marichal parecía calmo, a pesar de que masticaba chicle con cierto nerviosismo. Se quitó la gorra para ponérsela al instante, táctica dilatoria que les permite a los píchers, pequeños momentos de reposo entre tiro y tiro. Nuevamente empezó su característico swing llevando la bola al guante por encima de su cabeza y levantando la pierna izquierda tan alta como si quisiera señalar que pasaba una gaviota por el cielo. Sin perder de vista a Maye, Marichal se balanceó hacia delante soltando una curva que rompió hacia adentro y que el ampaya no vaciló en cantar como segundo strike. Él sabe que ya no está en el equipo Las Flores de Montecristi.
Lee Maye ya estaba en el hoyo 0-2, cero bola y dos strikes.
Arthur Lee Maye, un moreno alto de 6’2”, lucía el número 24 en la espalda de su uniforme muy parecido a Willie Mays, diría un chino de Chinatown. “...Tolos los neglos son iguales, Minnie Miñoso, Aalon, Lobinson, Gibson”. Al próximo lanzamiento Maye le dio sólidamente a la pelota; pero su pie derecho estaba ligeramente hacia afuera y el batazo resultó ser de fao por la línea de primera. Maye batea a la zurda aunque lanza a la derecha; es algo que algunos bateadores aprenden para dificultarle el trabajo y contrariar al lanzador, bateándole con el lado opuesto.
No hay que confundir a Lee Maye con Lee May, el primera base de Cincinnati. El próximo lanzamiento de Marichal fue un tirabuzón al que Maye le hizo swing sacando un globito que Peruchín Cepeda atrapó en primera base.
(T2) El turno le correspondía ahora al segunda base Frank Bolling, bateador derecho. Después de dos lanzamientos malos, Marichal le envió una recta que Bolling enganchó para sacar una línea de hit hacia el left field.
(T3) El tercer bate era el famosísimo derecho Hank Aaron, quien defendía el campo derecho. Con 31 años y algunas temporadas jugadas, Aaron era uno de los más sólidos bateadores de la liga. Empezó a los veinte en 1954. Jugador amable y humilde, que reflejaba en su caminar los años de esclavitud de sus ancestros y que estuvo a punto de ingresar al Béisbol Mayor con los mismos Gigantes contra los que hoy jugaba. Una diferencia de 50 dólares al mes, de más, hizo que prefiriera a los Bravos de Milwaukee.
El primer lanzamiento de Marichal fue una recta pegada que le cortó la respiración. Con una bola y sin strikes chocó el segundo tiro y sacó un flaicito de fao a primera. Cepeda ni se movió de la almohadilla. (T4) El cuarto bate de los Bravos se presentó al home. Eddie Mathews tenía 31
años en esa temporada y fue uno de los jóvenes más poderosos con el leño cuando ingresó al béisbol en 1952. Marichal lo conocía muy bien. En un juego precedente, en abril, logró una blanqueada (6-0) en la que lo dominó. Ahora lo tenía frente a frente de nuevo. El primer lanzamiento fue una curva tan bien lograda que, si se dibujara, fuera un perfecto garabato. Mathews la dejó pasar y el ampaya gritó detrás del quécher: STRIKE ONE!
Luego de una bola y un fao atrás, Marichal le lanzó otra curva que el tercera base abanicó con todas sus fuerzas. Desde el Hotel Jaragua, Radio Universal retransmitía el juego y Billy Berroa no titubeó en agregar, ¡PONCHAO! Ya el juego se le estaba pareciendo a aquel del 19 de julio de 1960, su primero, cuando permitió un solo hit de Clay Dalrymple de los Filis. Los Bravos salieron de la cueva bajo un cielo que escondía sus últimas nubes y en ese manto de oscuridad Warren Spahn y su quécher empezaron a calentar. El tiro certero a segunda de Dell Crandall indicaba el fin de las prácticas, al tiempo que se presentaba Harvey Kuenn con el madero. La complicidad con que Spahn y Crandall se manejaban, indicaba que no había posibilidad de errores en la comunicación y que los bateadores de San Francisco serían fáciles presas del zurdo ve-
terano de los Bravos.
(T1) Efectivamente, luego de un primer strike cantado en que el tercera base contrario ni la vio, Spahn le mandó una recta de humo que resultó ser un flaicito al siore. Spahn tenía un estilo idéntico al de Marichal. Parecía una competencia de quién levantaba el zapato más alto durante los lanzamientos. A Warren le había dado resultado, dada la cantidad de juegos ganados hasta ese día. Pocos lanzadores adoptaron este estilo tan particular y aparentemente exigente físicamente. Anteriormente a Spahn y Marichal, Carl Hubbell había sido el único y logró 253 victorias y 154 reveses en su carrera. Justamente Hubbell había lucido el mismo uniforme que Mays cuando los Gigantes estaban en New York y se fue a San Francisco como instructor de picheo. Hubbell jugó con los Gigantes de New York de 1928 a 1943. Luego siguió como entrenador hasta el fin de su vida, en 1988.
(T2) Después del globito al siore de Kuenn, empezaba la batería más terrible de la Liga Nacional. Así pues, hizo aparición en el plato el gran Willie Mays que ha sido un Gigante desde 1951, con excepción del 53 en que lo obligaron al servicio militar voluntario. Spahn y Crandall se pusieron de acuerdo y el primer lanzamiento fue una bola hacia afuera. El próximo lanza-
miento venía con un humazo al que Mays le hizo un tremendo swing. La pelota de fao fue a parar a las gradas.
Una próxima curva de Spahn se fue al mismo sitio, para felicidad de un fanático que la atrapó a mano pelá por los bleachers de la izquierda. Crandall entonces le pidió el mismo tiro del inicio, pero Mays la dejó pasar y el ampaya cantó strike. El ponche de Mays le devolvió la calma momentáneamente al pícher y a cualquiera porque sabía que Mays había dado 49 jonrones el año pasado y el anterior 40.
(T3) Ahora se enfrentaba al gran Willie McCovey, un muchachón enorme que defiende el left field y que, al igual que Hank Aaron, lucía el número 44 en su espalda. Es un Gigante desde el 59, o sea un año después de que se mudaran a la bahía de San Francisco.
Con su enorme sonrisa de quien disfruta el juego, Willie se presentó con sus veinticuatro años y sus seis pies y cuatro pulgadas y un tremendo bate que daba miedo. Crandall pidió tiro pegao y así le cantaron las dos primeras bolas. El tercer lanzamiento fue una línea de fao que le pasó rozando al coach de primera. Con un lanzamiento similar, McCovey sacó un roletazo a la primera. Spahn se movió como un rayo a cubrir la almohadilla para sacar el tercer out. l
Cuadro de los Bravos. F. E.
SpahnWarren-BSN. F. E.
Warren Spahn por Mercaderv. F. E.
Cuadro de los Gigantes. F. E.
Lee Maye. F. E.
Carl Hubert. F. E.
<VIENE DE LA PORTADA
4 Cultura
La repatriación armada (2). El campamento de Rancho Mil Cumbres
PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es
Tal y como temía la bestia, los barbudos hicieron causa común con los grupos más radicales del exilio dominicano y muy pronto empezarían los preparativos para una nueva expedición armada, que esta vez contaría con el apoyo de Cuba y Venezuela, la más trágica y gloriosa expedición de todas.
Poco tiempo después de la triunfante entrada en La Habana, Fidel Castro viajaría a Venezuela con el propósito de estrechar lazos diplomáticos y reunirse con exilados de los países latinoamericanos. Su mayor interés era organizar un frente amplio y recaudar fondos para combatir a Trujillo:
«Después que Fidel Castro inició a fines de enero de 1959 en la Universidad Central de Venezuela (Caracas), la colecta pública de fondos para derrocar a Trujillo y de comprometerse frente a los dirigentes de la UPD de Venezuela a prestarles todo tipo de ayuda para pagar la deuda contraída por el pueblo cubano con Máximo Gómez, el 29 de marzo, en La Habana, quedó constituido el Movimiento de Liberación Dominicana (MLD) y su brazo armado, el Ejército de Liberación Dominicana (ELD).
»No todas las organizaciones del exilio dominicano hicieron causa común
con el Movimiento de Liberación Dominicana (MLD). Las organizaciones participantes fueron las enunciadas anteriormente, firmantes de la Declaración de La Habana. El marxista Movimiento Popular Dominicano no quiso integrarse al MLD por considerar que la lucha contra Trujillo había que realizarla desde dentro del país y no desde el exilio. Ni el Partido Revolucionario Dominicano, lidereado por Juan Bosch, ni Vanguardia Revolucionaria Dominicana, dirigida por Horacio Julio Ornes Coiscou, ni muchos otros pequeños grupos de tendencia marcadamente conservadora o derechista, quisieron formar parte del MLD.
»Es más, algunos hicieron todo lo posible por denunciar y sabotear las Expediciones de Junio de 1959 bajo la acusación de estar controladas por los comunistas…» (1)
Cuba era ahora la nueva tierra de promisión, como lo había sido alguna vez Guatemala, durante el gobierno de Jacobo Árbenz. Se convirtió en un hervidero de ateos y disociadores, en el mejor sentido de la palabra. Allí irían a parar los perseguidos de las más férreas dictaduras, apátridas y expatriados de medio mundo y un nutrido grupo de aventureros. Más temprano que tarde, cientos de hombres estarían entrenándose militarmente en Cuba.
Los dominicanos se organizaron en el Rancho Mil Cumbres, un latifundio ganadero en la provincia de Pinar del Río que había pertenecido a uno de los hombres de Batista y había sido confiscado por el gobierno cubano.
Para fines de entrenamiento el lugar era inmejorable por su aislamiento y altura, que es la mayor de esa zona del país, y por el relieve escabroso que combina depresiones, montañas y llanuras.
Allí se entrenaron desde mediados del
mes de mayo de 1959 los doscientos sesenta y un expedicionarios del Ejército de Liberación Dominicana, (ELD), entre los cuales había doscientos once dominicanos, veinte cubanos, trece venezolanos, nueve puertorriqueños, tres españoles, un guatemalteco y un nicaragüense.
Pero además de expedicionarios, había expedicionarias, «cuatro compatriotas en calidad de combatientes: Dominicana Perozo, hermana de Manuel de Js. Perozo (Masú), quien vino por Estero Hondo, perteneciente a la familia mártir de Santiago; Dulce Díaz, igualmente de Santiago; Betty Rodríguez, de Bonao; y Linda Ortiz, de Santo Domingo. Estas 4 mujeres, además de entrenarse como cualquier otro miembro del ELD, lavaban la ropa de los expedicionarios, cocinaban para toda la tropa, hacían la limpieza de las “chabolas” en que dormían los integrantes del ELD y fungían de enfermeras. Al acercarse la fecha de la salida de los expedicionarios, fueron trasladadas a La Habana con el pretexto de recibir entrenamiento en primeros auxilios, para evitar su participación y desligarlas de los planes bélicos». El disgusto de aquellas mujeres cuando supieron que habían sido marginadas y abandonadas sólo es posible imaginarlo, igual que la amargura, el dolor con el que darían seguimiento a los acontecimientos. Sus compañeros salvaron sus vidas, pero es muy posible que hubieran preferido perderlas que permanecer al margen de los acontecimientos.
Todo el entrenamiento estuvo a cargo de veteranos cubanos que dividieron la fuerza expedicionaria en cinco pelotones: el Juan Pablo Duarte, el Máximo Gómez, el Gregorio Luperón, el José Martí y el Simón Bolívar, y cada pelotón se articulaba en cinco escuadras de diez guerrilleros cada una.
El entrenamiento fue tan duro como podía imaginarse. Los hombres fueron sometidos a todo tipo de rigores diurnos y nocturnos, a marchas interminables, a ejercicios de fortalecimiento. Aprenderían a orientarse en los montes con brújula y sin brújula, a hacerse expertos en el manejo de rifles de diferentes marcas, en el arme y desarme, en el manejo de ametralladoras de alto calibre, en el uso de morteros y granadas de fragmentación y minas, en el uso de explosivos, en mantenimiento básico de herramientas en técnicas de supervivencia, igual que emboscadas y trampas y tácticas de guerra asimétrica.
Dice Cordero Michell que el proyecto original consistía en lanzar dos excursiones aéreas por San Juan de la Maguana y Constanza, dos desembarcos marítimos por la costa norte y dos por el sur. Lamentablemente sólo se pudo conseguir un avión, un C-46 y los desembarcos se redujeron a dos y sólo tendrían lugar en Sosúa y la Isabela. Los expedicionarios deberían entonces subir a marchas forzadas hacia el macizo central o la Cordillerra Septentrional y consolidarse.
«Una vez allí, siguiendo el patrón de referencia del reciente triunfo cubano, se comenzaría a crear la base social guerrillera, la incorporación del campesinado, de los sectores antitrujillistas populares y de las mismas fuerzas armadas que se suponía se les unirían en las montañas». (3)
El gran problema, como afirma lucidamente Cordero Michel, es que se intentó calcar la experiencia foquista del castrismo «sin tener en consideración las enormes diferencias en los procesos históricos de los pueblos cubano y dominicano durante los años 1930-1960, y que el Movimiento Revolucionario 26 de Julio contó, en todo momento, con un eficaz apoyo revolucionario interno. Por eso mismo, el planteamiento de que el foco guerrillero crearía las condicione revolucionarias dominicanas, sin contar con el más mínimo contacto con núcleos de la oposición interna (que los había dispersos), aseguraba de antemano el fracaso militar de las expediciones». (4) l
(Historia criminal del trujillato [175]) Bibliografía
Robert D. Crassweller, «The life and times of a caribbean dictator».
Notas:
(1) Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», pgs. 101,102 , Revista Clío No. 17.
(2) Armando J. Lora. Invasión, 2a. ed. Santiago de los Caballeros, 1985, pp.46-48 (Citado por Cordero Michel).
(3) Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», pgs. 107, 108.
(4) Ibid.
Los “tesoros” que revelan cómo la OSN construye su próxima generación
ANDRÉS TOVAR
Especial para elCaribe
La noche del miércoles 15 de abril, en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional, no sucedía un evento más de la agenda cultural de Santo Domingo. Sobre el escenario de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) no se presentaba únicamente un programa de concierto sino, con precisión casi silenciosa, un relevo.
A simple vista, el público asistía a una velada construida entre repertorio tradicional y obras contemporáneas. Pero en el centro de esa arquitectura había algo más profundo: seis nombres -directores, solistas y compositores- que no llegaban solo a interpretar, sino a cruzar una nueva frontera en sus trayectorias. Porque hay momentos en la vida de una orquesta que no se miden en aplausos, sino en consecuencias. Y Tesoros de la Patria 2026 representa eso: el instante en que una institución muestra la estructura con la que fabrica su futuro.
El primer tesoro: un legado en crecimiento
Durante años, las orquestas sinfónicas fueron entendidas bajo una lógica esencialmente interpretativa: preservar repertorio, ejecutar obras, sostener una tradición. Pero, en los últimos años, las propias orquestas reconocieron la importancia de intervenir activamente en la construcción de su propia continuidad histórica.
Así, lo primero es que Tesoros de la Patria, como ciclo, revela que la OSN se inscribe en esa línea. El propio maestro José Antonio Molina lo formula: en los últimos años, a través de sus temporadas dedicadas a jóvenes talentos, han debutado junto a la institución 33 instrumentistas y 7 directores, mientras que se han estrenado obras de 3 compositores dominicanos emergentes. Son datos de un modelo en el que el debut con la principal institución musical del país deja de ser un privilegio aislado para convertirse en un paso estructurado dentro de una política cultural no siempre visible, pero profundamente necesaria: identificar, legitimar y proyectar talento joven dentro del mismo sistema que deberá sostenerse en el futuro.
Segundo tesoro: Seis trayectorias, una dirección
Lo segundo a destacar es que la estructura del ciclo permite observar, con una claridad poco frecuente, las distintas capas que conforman el modelo. En esta cuarta edición, en el ámbito de la dirección orquestal, Guillermo Mota representa una figura ya consolidada dentro del ecosistema clásico local. Su trayectoria, que combina formación local e internacional con una intensa labor pedagógica, lo posiciona no solo como intérprete, sino como agente formador de nuevas generaciones. Su regreso al po-
dio de la OSN el miércoles fue la confirmación de una madurez artística construida a lo largo del tiempo.
A su lado, Junior Basurto encarna una línea distinta, profundamente contemporánea. Su formación en Europa y su experiencia en el teatro musical, la composición audiovisual y la dirección escénica lo sitúan en un punto de cruce entre disciplinas que redefine, de manera natural, lo que entendemos hoy por músico académico.
En el terreno instrumental, el oboísta George Mateo y el flautista Rafael Méndez representan dos modelos complementarios de proyección. Mateo, con una sólida base formativa y creciente presencia internacional, refleja la evolución del músico dominicano dentro de circuitos especializados. Méndez, por su parte, con estudios en instituciones como Yale y actuaciones en escenarios como el Carnegie Hall, evidencia un nivel de inserción global.
Pero es en la composición donde el discurso alcanza una dimensión particularmente reveladora. Joel Díaz y Su-Chan Sang no aparecen en el programa como concesiones a la creación local, sino como voces activas dentro de un lenguaje local que dialoga sin complejos con el repertorio universal. Díaz, con una obra marcada por la exploración conceptual y el reconocimiento institucional, y Sang, con una estética influenciada por el cine y la cultura audiovisual
Tercer tesoro: el canon deja de ser solo extranjero
Uno de los gestos más significativos del programa del miércoles fue que, lejos de separar la creación dominicana del gran repertorio, el concierto las integró en una misma narrativa sonora. Las obras de Joel Díaz y Su-Chan Sang convivieron con Hummel, Mercadante y Dvořák, no desde la periferia, sino desde el centro del discurso
Ese detalle no es menor. Durante décadas, buena parte de la programación en América Latina ha tratado la música contemporánea local como un apéndice, una cuota o un gesto de buena voluntad institucional. Lo que plantea Tesoros de la Patria es una lógica de convivencia en la que el compositor dominicano no ne-
ConCierto Sentido
La mística mozartiana
ANDRÉS TOVAR EDITOR DIGITAL
Ecesita justificación, porque su obra es parte del repertorio. Y es ahí donde ocurre el verdadero cambio de paradigma.
Cuarto tesoro: el “círculo de quintas” del relevo
Existe una idea romántica -y profundamente equivocada- de que el talento musical surge de manera espontánea y encuentra, por sí mismo, su camino hacia el escenario. Nada más lejos de la realidad: “hacerse músico”, como señaló Molina en su introducción el miércoles, es una tarea de toda la vida, un proceso sin atajos que exige disciplina, formación y, sobre todo, oportunidades concretas.
Ese proceso es un “círculo de quintas” donde la armonía de la escena la crean instancias clave: el Conservatorio Nacional de Música, las escuelas formativas, las fundaciones culturales como Sinfonía, los programas internacionales y, en un punto crucial, las instituciones y la crónica capaz de legitimar pública e inteligentemente ese talento.
La Orquesta Sinfónica Nacional cumple, en este contexto, una función que trasciende lo artístico: actúa como instancia de validación de ese relevo que lo introduce en el relato de la música académica del país. Y todos esos elementos, cuando actúan en forma sinérgica y sistemática, no solo impulsan carreras individuales, construyen un ecosistema.
Quinto tesoro: el norte claro a seguir Así, si algo dejó claro la edición 2026 de Tesoros de la Patria es que talento en el país sobra, que hay una generación preparada, formada, diversa en sus lenguajes y conectada con el mundo. Pero también deja el entendimiento de que el relevo se consolida en la continuidad, en la programación sostenida, en las oportunidades recurrentes, en la posibilidad real de que estos músicos no solo debuten, sino que permanezcan, evolucionen y definan el rumbo de la institución. Tesoros de la Patria 2026 ha demostrado que el punto de partida está claro. La verdadera prueba, la más compleja y silenciosa, será lo que ocurra después, porque una generación ya está lista. l
n 2012, con tan sólo 17 años, el virtuoso pianista canadiense Jan Lisiecki grabó su primer álbum para el sello Deutsche Grammophon, una versión increíble de los conciertos para piano no. 20 y 21 de Mozart. Desde entonces, ha centrado su atención en el repertorio romántico de Chopin y la épica de Beethoven, pero tenía pendiente regresar a la mística mozartiana. Así, más de una década después de aquel debut que lo reveló como un intérprete de pureza poco común, este regreso a los conciertos 9 (K.271) y 22 (K.482) de Mozart, nuevamente con Deutsche Grammophon y acompañado por la dirección de Manfred Honeck con la Orquesta Sinfónica de Bamberg, suena a madurez, sin “virtuosismo de escaparate”, con diálogo, respiración y arquitectura. En fin, muy Mozart.
En el K.271, Lisiecki entiende que interpretar al austríaco no es un torneo de virtuosismos exagerados: cada entrada del piano parece hablar en su justa medida, nada está de más. En el K.482, por su parte, la mirada se ensancha: la orquesta y Honeck tejen un tapiz de nobleza y claroscuro que convierte el Andante en una confidencia y el final en una celebración sin estridencias.
Lo más valioso del disco, disponible en Apple Music -los conciertos donde se grabó también están en YouTube-, es su renuncia al efectismo. A veces tanta pulcritud roza la cautela, sí, pero nunca la frialdad. Y precisamente por eso el álbum convence, porque entiende que, en Mozart, la verdadera grandeza está en su belleza serena. Y, para ello, un buen intérprete mozartiano debe tener inteligencia musical y poesía en la ejecución, sin “maquillajes” y precisión en la ejecución. Y a Lisiecki eso le sobra. l
Los protagonistas de Tesoros de la Patria 2026 junto al maestro Molina. CORTESIA OSN.
Transatlantic Crossroads Lab: PUCMM, investigación, redes y producción científica
DR. WILSON ENRIQUE GENAO
PROFESOR A TIEMPO COMPLETO wilsongenao@pucmm.edu.do
La investigación constituye uno de los ejes esenciales de las universidades junto con la docencia y la extensión. Es clave para el avance del conocimiento, el progreso científico y el desarrollo de la humanidad. La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) no es ajena a esta realidad, sino que es parte de su misión, la cual pretende buscar soluciones científicas a los desafíos que enfrenta el pueblo dominicano y su entorno global bajo los principios del humanismo cristiano. En los últimos años la PUCMM ha fortalecido su liderazgo en el campo de la investigación científica y tecnológica, promoviendo proyectos de alto nivel. Por ejemplo, durante el 2025, tenía 38 proyectos activos en distintas fases de desarrollo, con un financiamiento que alcanza los RD$ 290 millones, procedentes esencialmente del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT). Los principales resultados de sus actividades científicas se manifiestan en las publicaciones en revistas indexadas. Por ejemplo, entre enero y septiembre de 2025 en la base de datos de Scopus, se registraron 47 artículos científicos publicados.
Adscrito a la Vicerrectoría de Investigación e Innovación, el Centro de Estudios Caribeños es uno de los actores claves del impulso de la investigación en la PUCMM en el ámbito de las Ciencias Sociales y Humanidades. Nació con el objetivo de desarrollar investigaciones y publicaciones de carácter multidisciplinario sobre el Caribe, y se ha convertido en un referente regional.
En el presente participa en el proyecto europeo Transatlantic Crossroads Lab, el cual fue aprobado en la convocatoria Horizonte 2024, MSCA Staff Exchanges grant agreement no. 101235830. El proyecto es financiado por la Unión Europea en el marco de las acciones Marie Skłodowska-Curie, cuyo propósito además de apoyar la formación y el desarrollo profesional de investigadores, también promueve la colaboración internacional, intersectorial e interdisciplinar en investigación e innovación a través del financiamiento de proyectos colaborativos.
El proyecto lo dirige desde el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) la Dra. Consuelo Naranjo Orovio. Naranjo Orovio es una destacada intelectual que además de sus aportes como docente en distintas universidades y de sus grandes contribuciones a la historiografía transatlántica ha sido investigadora principal de 17 proyectos de investigación obtenidos en convocatorias públicas y competitivas. Dirigió el proyecto Connected Worlds: The Caribbean, Origin of the Modern World (ConnecCa-
ribbean) en el que participaron 15 instituciones y 104 investigadores de Europa, América Latina y el Caribe (20192024). En dicho proyecto también participó la PUCMM.
Actualmente dirige también el proyecto Historical Prison Systems in The Atlantic World and Their Impact on the Construction of Contemporary Penitentiary Models, I-LINK25022, en el que participan instituciones de España, Gran Bretaña, Portugal y Estados Unidos (20262027) y el proyecto de Plan Nacional: Entre la esclavitud y la libertad. Resistencia, negociaciones y representaciones de la población afrodescendiente (Antillas hispanas, siglos XIX-XX), (2025-2029).
En el proyecto Transatlantic Crossroads Lab participan 24 instituciones de 17 países (5 de Europa, 8 del Caribe y América Latina, y 4 de África). De Europa participan el Instituto de Historia-CSIC, Universidad de Sevilla y la Fundación Ignacio Larramendi de España; la Université Gustave Eiffel, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales y Université des Antilles de Francia; la Università Cattolica del Sacro Cuore de Italia; la Universität Mannheim de Alemania y de Portugal el Instituto de Ciências Sociais de Universidade de Lisboa, la Universidade Nova de Lisboa y el Centro de Estudos sobre África e Desenvolvimento.
Por su parte, de América Latina y el Caribe, además de la PUCMM, participan la University West Indies de Jamaica; el Museo de Las Américas de Puerto Rico; la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre de Cu-
ba. También la Asociación Mexicana de Estudios del Caribe de México; la Universidad de Costa Rica de Costa Rica; la Universidad del Norte y la Universidad del Magdalena de Colombia y de Argentina el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). De África participa la Université Félix Houphouët-Boigny de Costa de Marfil; la University of Bertoua de Camerún; la Associação Roça Mundo-Cultura e Desenvolvimento de Sao Tomé y Puerto Príncipe y de Cabo Verde el Instituto da Biblioteca Nacional de Cabo Verde.
El equipo de la PUCMM está integrado por 6 investigadores y coordinado por la destacada historiadora dominicana Mukien Adriana Sang Ben. El proyecto pretende trabajar las dinámicas coloniales y poscoloniales en el espacio transatlántico desde el siglo XVI hasta el presente. Parte del criterio de que el Atlántico es una especie de laboratorio histórico en el que se movieron diversos imperios coloniales que marcaron la política, la economía, la sociedad, la cultura y el medio ambiente.
El proyecto donde participan 140 investigadores -partiendo de sus objetivosestudiará las conexiones de la racialización y la economía de plantación, abordará la biopolítica y eugenesia como herramienta de gobernanza, los contradiscursos, canales de comunicación y prácticas de resistencia, el impacto ecológico y ambiental del colonialismo, así como las memorias y espacios patrimoniales, y el lenguaje y construcción creativa a través de la literatura y el cine.
Como parte del proyecto ya estuvo realizando una estancia de investigación en el país en el mes de febrero el profesor Gonzalo Ramírez de la Universidad de Sevilla quien además compartió en el marco del Semillero de Investigación del Caribe la disertación “El desorden social: una perspectiva desde las Antillas urbanas (1760-1840)”. De igual forma, está realizando su estancia el Dr. Jaime Aragón profesor titular de la Faculté Roger Toumson, UFR Humanités Caribéennes Université des Antilles (Pôle Guadeloupe). Y como parte de sus actividades en el marco del proyecto presentó una conferencia bajo el título de “La ciudad caribeña frente a la violencia: desigualdad, armas y transformación urbana”.
La participación en TransatlanticLab implica la realización de estancias de investigación, la realización y presentación en congresos, seminarios, talleres, y la producción de conocimientos a través de libros, capítulos de libros y artículos en revistas indexadas que contribuirá a la generación de nuevas perspectivas para estudiar el espacio trasatlántico. Finalmente, tanto para la PUCMM como para las diversas instituciones participantes, el proyecto brinda la oportunidad de fortalecer la internacionalización, la cooperación, los intercambios académicos y potencializar las redes de las diversas instituciones que forma parte del proyecto. l
elCaribe, SÁBADO 18 DE ABRIL DE 2026 elcaribe.com.do
OGM
Central de Datos
22 años de elCaribe: aniversario marcado por tensión y hechos trágicos
Entre consignas, disparos y dolor, aquellas páginas no solo informaron, sino que retrataron con crudeza una época en la que la historia se escribía en las calles
LENIN RAMOS lramos@elcaribe.com.do
En el marco del 22 aniversario del periódico El Caribe, en 1970, el diario conmemoró su permanencia, trascendencia y continuidad editorial a través de portadas que reflejaban la crisis política y social que atravesaba el país, en un período en el que Joaquín Balaguer se mantenía al frente del Estado.
Zona Retro evoca, a través de las páginas publicadas durante los días del aniversario, el contexto político y social que vivía el país, marcado por el regreso del líder perredeísta Juan Bosch y por los disturbios y enfrentamientos que dejaron muertos y heridos.
22 años ininterrumpidos
El 14 de abril de 1970, el periódico El Caribe celebró su 22 aniversario, ocasión en la que recibió las felicitaciones del entonces presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, así como el respaldo y la acogida del pueblo dominicano a su labor informativa.
En un mensaje dirigido al director presidente del diario, doctor Germán E. Ornes, el jefe de Estado destacó que ese medio se había consolidado como un auténtico vocero de la opinión pública, al tiempo que extendió sus felicitaciones a todo el personal que laboraba con dedicación en elCaribe.
En ese mismo tenor, los diarios de circulación nacional El Nacional de Ahora, Listín Diario y Última Hora, de la capital, así como La Información, de Santiago, junto a la emisora Radio Comercial, difundieron comentarios editoriales en los que expresaron sus felicitaciones a elCaribe. con motivo del 22 aniversario de su fundación.
Temas que resaltaron en la portada del aniversario
El regreso del ex presidente y dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Juan Bosch, fue uno de los temas que marcaron la portada del aniversario de elCaribe.
En una conversación telefónica desde Curazao, el líder perredeísta Juan Bosch expresó que, aunque el gobierno hubiera autorizado a Aerovías Quisqueyana a trasladarlo al país, no regresaría hasta el momento que él considerara oportuno.
“Solo volveré cuando lo decida, y no por disposición del gobierno”, afirmó durante la conversación.
Además, como medida preventiva, el doctor José Francisco Peña Gómez, secretario del PRD, anticipando posibles obstáculos al regreso de Juan Bosch, ex-
Personas tendidas en el suelo para resguardarse de los disparos efectuados por los militares en la zona. OGM
Panorama de los incidentes registrados en la margen del Puente Duarte. OGM
Una multitud rodea al profesor Juan Bosch mientras se disponía a abordar el vehículo que lo trasladaría desde el aeropuerto internacional de la capital. OGM
hortó a los miles de simpatizantes que acudieron a recibirlo a permanecer en el Aeropuerto de Las Américas. Dichas declaraciones del secretario general perredeísta se produjeron por radio.
Disturbios con saldo trágico
Otra de las informaciones que impactó la portada del diario en el día de su aniversario fue la muerte de una joven y el saldo de varios heridos, como consecuencia de los disturbios registrados en la ciudad capital.
Desde las primeras horas de la tarde, numerosos grupos de personas se congregaron de manera dispersa en la margen occidental del Puente Duarte, a la espera de la llegada del profesor Juan Bosch.
Mirta Altagracia de la Rosa, de 20 años y residente en la avenida Teniente Amado García Guerrero número 51, falleció tras recibir un disparo en la cabeza. Asimismo, el herido fue identificado como Sergio Fernández Pelegrín, oriundo de El Seybo, quien sufrió una herida de bala en el abdomen y fue reportado en estado de gravedad.
Vista parcial de la multitud que acudió a la terminal internacional de Las Américas para recibir a Juan Bosch. OGM
Pancarta que daba la bienvenida a Bosch fue desprendida por militares. OGM
El profesor Juan Bosch a su regreso al país, rodeado por dirigentes y simpatizantes del PRD, así como por periodistas nacionales y extranjeros. OGM
En ese contexto, militares armados con fusiles y vestidos con uniforme de campaña fueron apostados en los alrededores del puente para prevenir alteraciones del orden público. El capitán al mando de las tropas del Ejército Nacional explicó que las personas podían concentrarse en las inmediaciones, siempre que no obstaculizaran el tránsito.
Las personas reunidas en ese sector improvisaban manifestaciones y coreaban consignas contra el gobierno. La mayoría se concentró en la plaza Rosa Duarte, ubicada en el lado izquierdo del puente, mientras que otros grupos permanecieron en las inmediaciones de los edificios multifamiliares.
Asimismo, además de los efectivos del Ejército Nacional, también fueron desplegados, armados con fusiles, miembros de la Marina de Guerra. A medida que aumentaba la concentración de personas, agentes de la Policía intensificaron el patrullaje en la zona.
Los militares retiraron de un edificio
multifamiliar una pancarta que rezaba: “Bienvenido a la Patria, compañero. Dictadura con respaldo popular (FED, Federación de Estudiantes Dominicanos)”. Además, varios vehículos de las Fuerzas Armadas fueron observados patrullando las calles cercanas a la plazoleta La Trinitaria, en la margen occidental del puente.
Inicio del caos
El tiroteo, cuyo origen no pudo determinarse, se inició alrededor de las 4:10 de la tarde y se prolongó por varios minutos. De manera no confirmada, se indicó que los militares habrían sido atacados con piedras por algunos manifestantes; mientras que, por otra versión, se señaló que un raso del Ejército Nacional realizó un disparo al aire que habría desencadenado el enfrentamiento.
Al oírse el primer disparo, las personas que se encontraban en los alrededores del puente comenzaron a dispersarse: algunas se refugiaron en los edificios cercanos, mientras otras se alejaron por distintas vías aledañas. En ese momento, la tensión se apoderó del ambiente.
Una vez cesaron los disparos, las personas comenzaron a salir de las viviendas y a reunirse en torno al cadáver de la señora de la Rosa, en las inmediaciones de la plaza Rosa Duarte. Durante varios minutos permanecieron agrupadas alrededor del cuerpo tendido en el suelo, mientras algunos agentes de la Policía les exhortaban a dispersarse y continuar circulando por la zona.
Elevan cifras
A medida que transcurrieron las horas y se intensificaron los disturbios, como resultado de las diversas manifestaciones realizadas en distintos sectores de la capital con motivo del regreso al país del profesor Juan Bosch, aumentaron las cifras de muertos y heridos. Entre las nuevas víctimas mortales se encontraban Fortunato Santiago, de 31 años; Bernardo Ruiz, de 20; y la señora Elizabeth Aburdeye, de 73 años, residente en la avenida Las Américas. Los heridos fueron trasladados a distintos centros de salud de la ciudad. Algunos fueron sometidos a intervenciones de emergencia en los hospitales Darío Contreras y Padre Billini, mientras que otros dos recibieron atenciones médicas y fueron dados de alta.
Así, el 22 aniversario de El Caribe no solo quedó marcado por la celebración de su trayectoria, sino también por una jornada de tensión, violencia y luto que reflejaba el clima convulso que vivía el país. Entre consignas, disparos y dolor, aquellas páginas no solo informaron, sino que retrataron con crudeza una época en la que la historia se escribía en las calles. l
crítica arte
LILIAN CARRASCO
lilycarrascor@hotmail.com
El arte como respuesta al duelo colectivo
El pasado sábado 11 de abril, acompañamos a la artista Aida Vásquez Yarull para la donación de su obra al Museo de Arte Moderno, intitulada: “Cuando mi país llora, a mí me duele distinto” (2025). La pieza se inscribe en un punto de inflexión que permite leerla desde una nueva perspectiva, y reconocer las dimensiones que se activan de manera distinta según el tiempo, el lugar y las circunstancias. Surge a partir de un hecho que marcó profundamente la sensibilidad colectiva del país y de la artista, tras el descalabro de la discoteca Jet Set en Santo Domingo, donde cientos de personas quedaron atrapadas entre escombros y lamentos. Desde ahí Aida propone, a través de los códigos de su lenguaje, una aproximación a una experiencia que desborda lo individual y se
proyecta hacia el dolor compartido. Y es que hay artistas cuyas trayectorias se construyen en la quietud de lo íntimo, y hay momentos en los que esa intimidad decide asomarse, no sin riesgo, al vasto territorio de lo colectivo. Se convierten en voces que llegan al arte por la puerta del alma, generando una voluntad propia sobre lo que se ha querido sugerir, callar o dejar suspendido en la interpretación del espectador.
Así apreciamos la trayectoria en constante evolución de la artista contemporánea Aida Vásquez Yarull, quien pertenece, sin reservas, a la categoría de artistas de referencia, y esa condición, es precisamente la fortaleza más singular de su propuesta.
Psicóloga de formación por la Universidad Iberoamericana, con especializaciones en habilitación docente y metodologías terapéuticas acreditadas en instituciones de Boston y Orlando, Aida pinta desde muy temprana edad y ha construido un puente poco frecuente entre la ciencia del comportamiento humano y el expresionismo abstracto y lírico. Su trasfondo psicológico no adorna su obra, sino que más bien la fundamenta. Cada pieza nace de una comprensión genuina de las capas emocionales que habitan al ser humano, y esa honestidad interior es lo que distingue su trabajo. l
crítica cine
ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com
Fue la mano de Dios
En su estructura narrativa, el filme cuenta una historia desde el punto de vista del personaje protagónico en los años 80. Esta historia es una remembranza de la vida del autor Paulo Sorrentino, un guionista y director italiano muy apreciado por quienes disfrutamos de su cine. Sorrentino tiene una impronta particular para retratar el mundo a su alrededor. Lo hace sin prejuzgar y, por tanto, sin intencionalidad. No es nada muy particular y alejado de las reglas para contar historias con inicio, medio y final. NO. Es una adorable transposición que suele hacer la cultura cinematográfica italiana al reproducir la narrativa de grandes escritores, como en el caso de Antón Chéjov, cuyas obras no tienen un planteamiento ni un nudo ni un desenlace; tampoco preparan un final; la acción fluye como la vida sin procurar soluciones dramáticas ni ganchos emocionantes. El personaje central va descubriendo la vida y llega un punto en que el filme acaba sabiendo que su vida seguirá con los mismos altibajos dramáticos. La vida con su familia es un recuento de detalles que caracterizan la relación de sus padres y su interacción
el libro vive
FRANK NÚÑEZ
desde mi ventana
con ellos y su hermano, tíos y tías, vecinos… Para traer subtramas con diminutas historias paralelas, Sorrentino se vale del gamberrismo, y así logra combinar comedia negra, pinceladas de slapstick y magistral uso del estrambote en una escena clave que le cambia la vida al protagonista. Pero antes de ese momento, somos partícipes de la vida agradable y vivaz de la clase trabajadora italiana, cuyos mayores niveles económicos están en el sector servicio y que es muy politizada con sus penas y sus glorias en la resistencia cultural, en el desarrollo y en la lucha por los derechos laborales en el contexto del capitalismo. Y el personaje hace cuestión de que se le vea como un comunista. Sorrentino no lleva intencionalidad alguna para hablarnos al respecto del padre comunista del protagonista; no obstante, es notable cierta inclinación por Antonio Gramsci, el filósofo, político y periodista italiano, cuando de una manera sinónima retrotrae a la frase “el hombre es sobre todo espíritu, o sea, creación histórica y no-naturaleza”, y esto se nota más obvio en el encuentro del protagonista con un director de cine, en la última parte del filme, porque habla de transformación de la realidad y de no dejar de evolucionar. En Netflix, como The Hand of God. l
Una colección de publicaciones realizadas por el periodista Diógenes Pina en la primera etapa de su ejercicio profesional, entre finales del siglo pasado y comienzos del presente, es recogida en el libro Sueños de Octubre: El Arte de la Entrevista, con semblanzas al fragor de preguntas que dan como resultado la expresión de las concepciones humanas, deportivas, políticas, ideológicas, religiosas y filosóficas de los entrevistados, que están enriquecidas con la contextualización del autor, nacido en el 1968 en la oriental provincia de Hato Mayor.
El título de la obra del periodista Pina podría llevar al lector a sospechar que se trata de un texto sobre cómo desarrollar una entrevista periodística, como lo hizo el psicólogo romanense Luis Vergés en su libro titulado sobre entrevista psicoterapéutica, que comentamos hace un tiempo en estas páginas.
En “Sueños de octubre: El arte de la entrevista”, hay una amalgama de géneros periodísticos que incluyen preguntas y respuestas, opinión, semblanzas y biografías, para lo que, como destaca el colega Fausto Rosario Adames en la presentación, “requieren mucha preparación, gran capacidad lectora y gran compromiso profesional del que realiza la entrevista”. Las entrevistas que componen la obra de Pina salieron publicadas en los desaparecidos periódicos El Siglo, diario, y Clave, semanario, entre el 1999 y el 2008. Desfilan en ellas, Leopoldina Martínez, madre de los peloteros Ramón y Pedro Martínez; Mireya Sosa, madre del pelotero Samuel Sosa y Tomás Troncoso, cronista deportivo, en el capítulo Entre Deportes. El capítulo Entre política y desarrollo trae entrevistas con el padre Láutico García, el hoy presidente Luis Abinader, el representante de la OEA Albert Ramdin, el periodista Andrés Oppenheimer, el escritor y político Miguel Solano, el académico Marcos José Villamán, la abogada Ana Teresa Pérez y el sindicalista Eugenio Pérez Cepeda. Completan las entrevistas, Johnny Ventura, Víctor Víctor, Rafael Solano, Junot Díaz y Virtudes Uribe, del Capítulo Entre Arte y Cultura, finalizando con Mary Pérez de Marranzini, filántropo; Rogelio Cruz, sacerdote y el doctor Humberto Bogaert, médico, del Capítulo de Solidaridad. l
salmada@elcaribe.com.do
Plegaria del corrector
Los que trabajamos en la edición y corrección periodística, somos como la Cenicienta, porque nos toca barrer errores ortográficos, limpiar gerundios, quitar archisílabos como analítica en lugar de análisis, utilización en lugar de uso, posicionamiento en lugar de posición o colocación, entre otras zarandajas. Muchas veces nos topamos con verdaderos “genios” que consideran sus erratas como parte de su estilo, y protestan por cada corrección ante los directores, con una soberbia que a veces asombra y otras produce risa: “… se corrigió mi texto sin mi autorización”… cosas veredes, Sancho… Entre los grandes “enemigos” de los periodistas y de los escritores figuran la pobreza de vocabulario, que provoca repeticiones entre títulos, bajantes y cuerpo de la noticia, desconocimiento de las clasificaciones de los verbos, que se nota frases como: “Destaca la actuación del pelotero…” o “El equipo entrena en…”, verbos pronominales que tienen que llevar la partícula se para estar correctamente escritos. No son los únicos “enemigos”, hay más. Una reconocida reportera, ganadora de varios premios, ante un señalamiento de que su uso de los verbos revelaba errores que debieron corregirse en cuarto de primaria, me respondió una vez muy suelta de cuerpo: ¿Y qué quieres que haga si la maestra que me tocó no sabía? Le contesté que la mía tampoco, pero yo investigué y por eso sí sabía y la estaba corrigiendo. Los correctores, como toda Cenicienta, no ganan premios ni reconocimientos, tienen que discutir con redactores y jefes, que a veces imponen con su autoridad los gazapos y salen títulos como: “Preparando los festejos”, “Cambiar la estructura de producción”, que parecen escritos por los indios de las películas. El periódico donde comencé en los años 90 tenía la política de suspender por un día, sin goce de sueldo, a los correctores responsables de errores, por eso don Aledo Luis Meloni, poeta de la sencillez, escribió esta Plegaria del corrector: Señor, mi oficio no es bueno/ pues busco obstinado y frío/ la paja en el ojo ajeno/ y no la viga en el mío./ Señor mi oficio no es justo/ y su injusticia sorprende;/ si no perdono me pagan/ y si perdono me suspenden./ Y aunque no es bueno ni es justo/ el oficio que me has dado,/ Señor, lo ejerzo con gusto/ y en el gusto está el pecado. l
CERTIFICO Y DOY FE
La tierra, don sagrado
RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO
ARZOBISPO DE SANTIAGO
Introducción
En el marco del Día de la Tierra, que celebraremos el próximo 22, se impone en nuestra conciencia una reflexión sobre el vínculo que mantenemos con la casa común que nos ha sido confiada. Es una llamada urgente a mirar con honestidad el estado del mundo que habitamos y, sobre todo, la forma en que lo estamos tratando. La Tierra es el espacio donde se despliega la vida, el escenario donde el ser humano encuentra sentido, sustento y destino.
A lo largo de la historia, la humanidad ha visto en la naturaleza una fuente inagotable de riqueza. Sin embargo, esa percepción ha sido muchas veces mal entendida, convirtiéndose en excusa para la explotación desmedida. Hoy, más que nunca, debemos replantearnos esa relación. La Tierra no nos pertenece; nosotros pertenecemos a ella.
1-La Tierra como don y no como objeto
El primer paso hacia una verdadera conversión ecológica consiste en cambiar la mirada. Cuando vemos la Tierra como un objeto, la reducimos a algo que puede ser usado, manipulado y descartado. Pero cuando la reconocemos como un don, nace en nosotros una actitud de respeto, gratitud y cuidado.
Cada montaña, cada río, cada árbol tiene un valor que va más allá de su utilidad económica. En ellos se manifiesta una armonía que no hemos creado, pero que estamos llamados a preservar. Esta visión que acabamos de decir no es espiritual o poética; es totalmente humana, porque nos recuerda que nuestra existencia está entrelazada con todo lo creado.
Reconocer la Tierra como don implica también asumir límites. No todo lo que es posible hacer, debe hacerse. La ética del cuidado nos invita a discernir, a preguntarnos no solo si algo es rentable, sino si es justo, si es necesario y si contribuye al bienestar integral.
2-El clamor de la naturaleza herida
No podemos ignorar el grito de la Tierra. Los signos son evidentes. Basta constatar el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad, la contaminación de las aguas, la deforestación acelerada. Todo ello revela un desequilibrio provocado, en gran medida, por nuestras propias acciones.
La naturaleza, que durante siglos ha sido generosa, comienza a mostrarnos las consecuencias de nuestros excesos.
Y no lo hace por venganza, sino como un reflejo de la ruptura que hemos provocado. Este deterioro ambiental está directamente relacionado con la forma en que vivimos, producimos y consumimos.
A esto se suma una realidad dolorosa: los más pobres son quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de este deterioro. Comunidades enteras ven amenazadas sus fuentes de agua, sus cultivos y su modo de vida. Así, la crisis ecológica se convierte también en una crisis social y moral.
3-El despiadado maltrato a nuestra casa común
Es necesario decir en este punto todo con mayor claridad y sin rodeos. Estamos maltratando la Tierra de manera despiadada. La ambición desmedida, el consumo irresponsable y la indiferencia colectiva han convertido vastas zonas del planeta en territorios heridos.
Somos testigos de cómo se talan bosques sin contemplación, se envenenan ríos con desechos industriales, se destruyen ecosistemas enteros en nombre de un progreso mal entendido. Y lo más grave es que muchas veces somos conscientes de ello y, aun así, seguimos adelante, justificando nuestras acciones en la comodidad o en el beneficio inmediato.
Hemos normalizado prácticas que, en otro tiempo, habrían sido impensables. Aquí se evidencia que la cultura del descarte no solo afecta a las personas, sino también a la naturaleza. Lo que no sirve, se elimina; lo que molesta, se destruye. En este modo de actuar queda evidenciada una profunda crisis de valores.
El maltrato a la Tierra es, en el fondo, un reflejo del maltrato que también puede existir entre nosotros. Cuando se pierde el respeto por la creación, se pierde también el respeto por la dignidad humana. Todo está conectado, y esa conexión nos obliga a mirar la realidad de manera integral.
4-La responsabilidad personal y de todos
Frente a esta realidad, no basta con señalar culpables. Cada uno de nosotros tiene una cuota de responsabilidad. Desde las decisiones más simples hasta las políticas más complejas, todo influye en el estado del planeta.
Es cierto que existen grandes estructuras económicas que condicionan el comportamiento global, pero también es verdad que los cambios significativos comienzan con decisiones concretas. Comencemos reduciendo el consumo innecesario, cuidando los recursos, educando en valores de respeto y sostenibilidad.
La responsabilidad es también colectiva. Los gobiernos, las empresas y las instituciones tienen el deber de implementar políticas que protejan el medio ambiente y promuevan un desarrollo verdaderamente sostenible. No es que se frene el progreso, sino de orientarlo hacia el bien común.
Además, es urgente fortalecer una cultura de la corresponsabilidad. No pode-
mos delegar totalmente en otros lo que también nos compete.
5-La cordillera septentrional es un patrimonio en peligro
En nuestro propio país, la situación no es ajena a esta problemática global. Mientras se escriben estas líneas, existen intentos claros de someter a explotación zonas de alto valor ecológico, como la Cordillera Septentrional y otros puntos sensibles del territorio nacional.
Estas áreas, aparte de representar una riqueza natural invaluable, también son esenciales para el equilibrio ambiental, la regulación del clima y la conservación de la biodiversidad. Intervenir en ellas sin una visión responsable puede generar daños irreversibles, afectando no solo al presente, sino también al futuro de las próximas generaciones.
La cordillera septentrional es fuente de vida. De sus entrañas nacen ríos, se alimentan ecosistemas y se sostienen innumerables comunidades. Alterar su equilibrio es poner en riesgo una cadena de vida.
Los intentos de explotación que hoy se plantean deben ser analizados con rigor, transparencia y responsabilidad. No todo lo que parece desarrollo es verdadero progreso. Cuando una iniciativa compromete la salud ambiental, la biodiversidad y la vida humana, deja de ser legítima.
Es necesario alzar la voz con firmeza, como ya se ha hecho. Defender estos espacios es un deber moral. El país necesita crecer, sí, pero no a costa de destruir aquello que le da vida y sentido.
6-Educación ecológica
Uno de los caminos más eficaces para transformar esta realidad es la educación. No se puede amar lo que no se conoce, ni cuidar lo que no se valora. Por eso, es fundamental formar a las nuevas generaciones en una conciencia ecológica.
Esta educación no debe limitarse a datos estadísticos o conceptos, sino que debe tocar el corazón. Debe enseñar a contemplar la belleza de la naturaleza, a reconocer su fragilidad y a asumir el compromiso de protegerla.
También es importante integrar esta formación en todos los niveles, comenzando desde el hogar hasta la universidad. La educación ecológica debe ser transversal y humana.
Cuando una persona comprende el valor de la naturaleza, cambia su forma de actuar. Se vuelve más responsable, más consciente. Por eso, educar es sembrar futuro. 7-Una espiritualidad del cuidado Más allá de las acciones concretas que hemos dicho ya, necesitamos recuperar una espiritualidad del cuidado. Esto implica reconocer que nuestra relación con la Tierra tiene una dimensión profunda, que toca el sentido mismo de nuestra existencia.
Cuidar la creación es también una forma de vivir la fe, de expresar gratitud y de reconocer que no somos dueños absolutos, sino parte de un todo mayor. Esta espiritualidad nos invita a vivir con so-
briedad y a rechazar el consumismo que tanto daño causa.
Implica también aprender a contemplar. Pensemos en detenernos ante la belleza de un paisaje o escuchar el sonido del agua. Eso es apreciar la vida que nos rodea. En esa contemplación nace el respeto, y del respeto surge el cuidado. Todo se va entrelazando.
8-Economía y ética
No se puede hablar de cuidado de la Tierra sin abordar la dimensión económica. Muchas de las decisiones que afectan al medio ambiente están motivadas por intereses económicos legítimos, pero mal orientados.
La economía no es mala en sí misma; es una herramienta. El problema surge cuando se desvincula de la ética y del bien de todos. Un desarrollo verdaderamente humano debe integrar el crecimiento económico con la protección del medio ambiente y la justicia social.
Es posible avanzar hacia modelos económicos más sostenibles, que respeten los límites de la naturaleza y promuevan una distribución equitativa de los recursos. Esto requiere voluntad política, innovación y un cambio en los hábitos de consumo.
9-Esperanza y compromiso
A pesar de la gravedad de la situación, no todo está perdido. Existen iniciativas, personas, grupos y comunidades que defienden y trabajan incansablemente por la protección del medio ambiente. Todo esto cuenta y, por ende, suma.
La esperanza no es ingenuidad, como podrían creer algunos. Es una fuerza que impulsa a actuar. Y en este contexto, se traduce en compromiso concreto: en decisiones responsables, en participación activa, en defensa de la vida en todas sus formas. El futuro de la Tierra no está escrito. Depende, en gran medida, de lo que hagamos hoy. Tenemos la capacidad de revertir el daño, de restaurar lo que ha sido afectado y de construir un modelo de vida más sostenible.
10-Elijamos cuidar y preservar
El Día de la Tierra debe ser un punto de partida para un cambio profundo. La situación que vivimos exige valentía y acciones muy concretas.
Nos encontramos claramente ante una encrucijada: continuar por el camino de la explotación sin límites o asumir con responsabilidad el cuidado de nuestra casa común. La elección es nuestra. Que este momento nos encuentre despiertos, conscientes y comprometidos. Que sepamos escuchar el clamor de la Tierra y responder con decisiones que honren la vida. Porque cuidar la Tierra es, en definitiva, cuidar de nosotros mismos, de nuestra historia y del futuro de las generaciones que vendrán.
Conclusión
CERTIFICO que la Tierra es la casa que nos sostiene y es el legado que estamos llamados a cuidar y custodiar. No hacerlo es negarnos a nosotros mismos y comprometer seriamente el futuro de quienes vendrán.
DOY FE en Santiago de los Caballeros a los dieciséis (16) días del mes de abril del año del Señor dos mil veintiséis (2026). l
«Quítate tú pa´ ponerme yo».
Le dijo la salsa al son (3 de 3)
ANTONIO GÓMEZ SOTOLONGO
Especial para elCaribe
En este artículo, que por su extensión se ha publicado en tres entregas -y si no lo puedes leer ahora guárdalo para que lo leas después-, he descrito las condiciones que hicieron de La Habana el centro de la música popular en el Caribe, y de cómo esa hegemonía la perdió durante la segunda mitad del siglo XX. En esta entrega número 3 demuestro que la abolición de la propiedad privada en Cuba y el expolio de la industria de la música, provocaron su descapitalización y el desabastecimiento de los mercados. Demuestro que los géneros de la música cubana fueron resignificados, apropiados y capitalizados por los productores y consumidores latinos en Nueva York, quienes a través de un largo proceso cultural y mercantil los rebautizaron con el nombre de salsa.
El principio del fin
El estrepitoso mercado de la música cubana que se mantuvo durante al menos dos siglos comenzaría a silenciarse a partir del 1 de enero de 1959 con la huida del dictador Fulgencio Batista. Para esa fecha, cientos de contratos estaban por firmarse y cientos más por ejecutarse; y decenas de músicos, meseros, luminotécnicos, magos, funambulistas, concertistas de primer cartel, periodistas, presentadores, fotógrafos, empleados de las fábricas de discos, técnicos de los estudios de grabaciones, dueños de sellos disqueros, artistas del cine, la radio y la televisión, músicos de las orquestas de baile, dueños de centros nocturnos y todos los que se empleaban en el complejo y veloz mercado de la música en Cuba, que había transitado por las férreas paralelas del libre mercado, comenzaron a
zozobrar.
Se inició entonces un proceso de abolición de la propiedad privada y de imposición de un sistema de producción socialista. Como consecuencia de estas políticas económicas impuestas por el dictador Fidel Castro entre los años 1959 y 1968 fueron expoliados todos los inversionistas que habían garantizado hasta entonces los insumos para la industria local, las producciones, las realizaciones de los productos en el mercado, la capitalización y las nuevas inversiones. Los productos de la música cubana, al igual que el café, el tabaco y el ron, que se habían posicionado en todos los mercados, dejaron de producirse en Cuba en las cantidades suficientes para suplir la demanda, y los productos de la música cubana fueron abandonando el nicho que habían ocupado desde el siglo XIX, descapitalizándose la industria. Además de abolir la propiedad privada y descarrilar el sistema económico capitalista para implantar un sistema de economía planificada, la disidencia política fue motivo de persecuciones a los artistas y de censura a sus obras, que dejaron de presentarse en público por todos los medios hasta hoy. El sistema no capitalista hizo colapsar la industria, y la persecución política hizo colapsar el talento artístico y terminó por convertirse en un verdadero genocidio cultural.
La apropiación estaba echada Sin embargo, dos siglos de posicionamiento de los productos de la música cubana en los mercados habían provocado que músicos de los cuatro puntos cardinales se apropiaran de los géneros creados en Cuba. Johnny Pacheco, uno de los músicos que en Nueva York había sido absorbido por las influencias de los géneros de la música cubana y quien había hecho apropiación de estos, en 1960 firmó con el sello Alegre y un año después consiguió vender más de cien mil copias
de su disco Pacheco y su Charanga, en el que vuelve a hacer uso de los géneros de la música popular cubana, como se puede apreciar en todas las piezas del disco, entre ellas, «Soy de Batabanó» y «El agua del Clavelito», esta última un chachachá que, según registra Cristóbal Díaz Ayala, compuso M. A. Pozo y que la Orquesta Aragón había grabado por primera vez para la Victor en 1953.
En 1964 Johnny Pacheco y Jerry Masucci crearon la disquera Fania Records y grabaron su primer disco titulado Mi nuevo tumbao… Cañonazo, en el que cambia la orquesta charanga por el conjunto, un tipo de agrupación también creada en Cuba y que integran trompetas, piano, contrabajo y percusión, derivada de los septetos y sextetos de son, lo que es posible escuchar en la pieza que le da título a ese disco. Para ese mismo año, Charlie y Eddie Palmieri también habían dejado el formato de charanga y habían integrado una orquesta con trompetas y trombones más en el estilo de los conjuntos cubanos o las bandas de jazz, como es posible escuchar en la pieza «Palo pa rumba», en la que se interpreta una rumba cubana.
En 1968 Johnny grabó con la Fania un disco en vivo en el Red Garter que incluyó la pieza «Cómo me gusta el son», en el más claro estilo del son montuno cubano como se puede escuchar; además, en el texto del son también se utilizan topónimos y se mencionan tipos cubanos. Otro importante paso de la Fania, en su camino para monopolizar el mercado que hasta hacía poco tiempo había que compartir con las disqueras que distribuían los discos cubanos, fue la producción del documental Nuestra cosa latina, en el que aparece la pieza «Quítate tú pa ponerme yo», tema que apareció en los momentos en que se iba imponiendo la palabra salsa para referirse a lo que poco antes se había conocido como rumba, son, chachachá, mambo, etc. Es como si la salsa le estuviera diciendo al son: «Quítate tú pa ponerme yo».
Izzy Sanabria y la resignificación de la música cubana con la palabra salsa
Durante la década del 70 del siglo XX, mientras la industria musical cubana expiraba y la palabra salsa se abría paso en el mercado, un nuyorican nacido en Mayagüez y criado en Nueva York, quien muchos años atrás había diseñado la carátula de un disco de Chapotín para el sello Panart de La Habana, llamado Izzy Sanabria, era el presentador de la Fania y diseñador gráfico de las carátulas de sus discos. Tuvo un show de televisión, fundó la revista Latin New York y el premio de música latina de la propia revista. Y a través de todos estos medios, con gran eficacia, fue resignificando los géneros de la música cubana entre el público latino de Nueva York. Izzy Sanabria fue explicándoles que aquella música que escuchaban procedía de África, del barrio latino, de Europa, de los indios y que se llamaba salsa; pero, se-
gún mi criterio, la palabra salsa termina por posicionarse definitivamente en el mercado como nombre de marca de los géneros de la música cubana a consecuencia del eficiente trabajo de marketing que tuvo la película documental titulada Salsa. Este filme comenzó a grabarse el 24 de agosto de 1973 en un concierto en el Yankee Stadium en el que participarían las estrellas de Fania, la Típica 73 y Mongo Santamaría; pero ese concierto no se pudo terminar a consecuencia de los desórdenes provocados por el público, y fue necesario terminarlo el 18 de noviembre del mismo año en la inauguración del estadio Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico. Se grabaron dos álbumes que salieron rápidamente al mercado, y el documental se estrenó en 1976. En los dos fonogramas y en el documental titulado Salsa, el repertorio que interpreta la Fania está integrado por piezas que pertenecen a los géneros de la música popular cubana, entre ellos, rumba, son y guaracha.
Como ya he mencionado, los productos de la música popular profesional se habían descapitalizado en Cuba a consecuencia del expolio de todas y cada una de las partes que componían la industria, y paralelamente la Fania comenzó a capitalizarlos y resignificarlos; finalmente, el público latino de Nueva York les dio un nuevo significado a la rumba, el son, la guaracha, la pachanga, el bolero, y los compró con el nombre de marca salsa.
De último lo último
Después de 1959 la industria de la música cubana dejó de regirse por las leyes de la oferta y la demanda y perdió todos los incentivos para producir riquezas, como lo había hecho durante más de dos siglos. Los géneros musicales creados en Cuba durante la Colonia y la República perdieron sus mercados a consecuencia de la descapitalización que provocó la abolición de la propiedad privada en la isla. Cuba dejó de ser el centro de la industria de la música en el Caribe, y La Habana dejó de ser su escaparate. Los inmigrantes caribeños en Nueva York se apropiaron de esos géneros, los capitalizaron y resignificaron, colocándolos así en el nicho de mercado que había ocupado la música cubana.
La salsa, a través de un largo proceso, se convirtió en la música representativa del Caribe hispano, por la apropiación, resignificación y capitalización que los productores y consumidores latinos residentes en Nueva York hicieron de los géneros de la música popular profesional creados en Cuba durante la primera mitad del siglo XX. (Fin)l
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(*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana.
Correo-e: agosto_ultimo@yahoo. com
Esta página es una colaboración especial para este suplemento.
Espejo de tinta
Microrrelatos de Jesús Alcedo Sánchez
VALENTÍN AMARO
Especial para elCaribe
Esta semana en “Espejo de tinta”, nuestro invitado es Jesús Alcedo Sánchez Barrientos (Santo Domingo, 7 de febrero de 1954), quien es un bibliotecario, gestor cultural y promotor de la lectura a tiempo completo, cuya trayectoria combina formación académica, experiencia comunitaria y labor institucional. Realizó estudios de Arquitectura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y se ha especializado en áreas como promoción de la lectura, bibliotecología y gestión de proyectos culturales, mediante capacitaciones en INFOTEP, el Ministerio de Cultura y la Academia de Ciencias.
A lo largo de su vida profesional ha transitado por diversos campos, desde el trabajo pastoral y comunitario hasta el ámbito comercial. Entre 2009 y 2020 se desempeñó como coordinador de mercadeo de publicaciones en el Ministerio de Cultura, donde desarrolló una labor significativa en la difusión del libro y el fomento de la lectura.
El conjunto de microrrelatos que presentamos a continuación revela un dominio notable del giro final como mecanismo de sentido, con una inclinación clara hacia lo irónico y lo macabro. Predomina una mirada desencantada sobre la condición humana, donde el egoísmo, la negación y el autoengaño funcionan como motores narrativos. Algunos textos destacan por su economía expresiva y precisión, mientras otros alcanzan ma-
yor amplitud mediante una progresión narrativa bien sostenida. Muchas de sus narraciones dialogan con su propia experiencia vital; nunca ha temido a eso que hoy se conoce como autoficción. Lo sé bien: juntos hemos recorrido todas las provincias del país en la labor de promover hábitos de lectura.
LA CITA
Voy a verla. Salgo bien tempranito y, con pasos rápidos, me dirijo a la parada de guaguas más cercana. El montón de gente que la espera me dice que no alcanzaré un asiento. Doy media vuelta y corro hasta la parada anterior. Agitado y con la camisa empapada de sudor, me monto y consigo mi asiento. Me río al pasar frente al pelotón que esquivé: ninguno encontró dónde sentarse.
En la próxima parada se monta una viejita flaca y barrigona que me recuerda a mi madre. El cobrador solicita un asiento para ella, pero yo no me doy por aludido. Estoy muy cómodo y no es verdad que le voy a ceder mi puesto a esta señora que, aunque ya tiene un pie en el cementerio, insiste en viajar en guagua. El tipo sigue reclamando y ahora me mira directamente a los ojos. Por toda respuesta, desvío la mirada. Finalmente se levanta un chico y la vieja puede sentarse.
Yo me arrellano más aún en mi asiento, cierro los ojos… y eso me salva de leer la portada del periódico al día siguiente: BALA PERDIDA MATA PASAJERO DE GUAGUA.
CERRAZÓN
Intentó continuar y llegar hasta donde
había imaginado, pero el lápiz se negó a seguirlo.
CANIBALISMO
Le gustaba tanto el sexo que acabó comiéndoselo.
OBVIA ELECCIÓN
Doblaste a la derecha para esquivar un semáforo importuno y aceleraste para llegar en verde al siguiente cruce. No lo viste venir. No sentiste nada y, en un lapso que te pareció brevísimo, despertaste en un hospital.
Como es tu primera experiencia de este tipo, no sabrás —como yo— que esta ausencia de dolor se debe a que la anestesia aún perdura. Cuando se desvanezca, empezarás a chillar desaforadamente, pero de nada te servirán esos aullidos porque no será sino hasta dentro de tres horas cuando te toque de nuevo tu ración de analgésicos.
Y tampoco sabrás que, por desgracia, el infierno —o algo muy parecido— se te aproxima. Pero, con toda seguridad, siempre preferirás todo este tormento a ya no sentir nada.
NEGACIÓN
Aquel destartalado camión sin frenos se encarama velozmente sobre el contén y enfila en vía contraria, mientras el conductor se maldice por no haber arreglado las bocinas y trata de acallar la voz interior que lo acusa de ser responsable de todo lo que pueda suceder.
Alfredo, que ya rebasa los sesenta, intenta cruzar la calle con una agilidad impropia de sus años. Amigos cercanos, compañeros de infancia y hasta nuevos
conocidos viven felicitándolo por su inmejorable aspecto. Ni siquiera el propio Alfredo es consciente de su vejez. Por eso tuvo que retirarse a destiempo de casi toda actividad deportiva: fracturas en todo el cuerpo, fruto de esfuerzos que excedían sus posibilidades físicas, evidenciaban el grado de desconexión entre su edad real y la que su mente le confería.
Ya estaba justo a mitad de la calle cuando oyó aquella voz gritar:
—¡Viejo… viejo… quítese del medio que lo choca el camión!
Y Alfredo encontró la muerte mientras buscaba, afanosamente, a su alrededor a un viejo a quien advertirle.
ÚLTIMO ROUND
Tenía que vencerla. Aniquilarla. Demostrarle quién era mejor. Era mi más encarnizada enemiga, posiblemente mi única enemiga. La que me perseguía desde hacía tanto, la que me separaba de mi más preciado tesoro.
Siempre volvía, sin darme tregua, hiriéndome, burlándose de lo que siento y de cómo lo siento. Estoy convencido de que su meta es mi total destrucción. Pero no se saldrá con la suya. En mis manos tengo la solución. Solo tengo que dejarme ir. Decidirme de una vez.
Y así lo hice. Los fui contando uno por uno, con mis ojos de vértigo extraviado. ¡Veintiún pisos hasta el duro pavimento!
EL APAGÓN
—¡Se fue la luz!
Oí que gritaron mis amigos casi al mismo tiempo, y de inmediato llegó a mi mente su recuerdo. ¡Cuánto daría yo por volverla a tener! Mi insustituible amiga, mi guía, mi dirección. La que me enseñó tantas cosas hermosas y me condujo siempre por el buen camino. La que se acostaba conmigo y, al despertar, ahí estaba. La que tantas veces no valoré. El día de su partida fue el más triste de mi vida. Pero no pierdo la esperanza de que vuelva.
Mañana tengo una nueva oportunidad…
¡Mañana me operan por tercera vez!
REGRESIÓN
Penetró por la ancha puerta de madera y posó sus pies delicadamente sobre los adoquines rústicos del piso. Varias veces levantó la mano en dirección a algún rostro conocido, pero estaban todos tan atentos a lo que ocurría en el altar que nadie le devolvió el saludo.
Atravesó la nave central y se dejó caer suavemente en el primer asiento vacío. En ese momento el sacerdote decía: —Se ha ido nuestro hermano… ¿y qué nos ha dejado?
Relató entonces las virtudes del difunto y cerró con las palabras habituales. Se levantó y, como flotando, avanzó entre la multitud hasta el ataúd. Al asomarse, abrió los ojos desmesuradamente: se vio a sí mismo allí, tieso y seco, haciendo de cadáver. l
Vivian Jiménez: relatos que oscilan entre la crudeza y la fascinación
SANTIAGO ALMADA salmada@elcaribe.com.do
Vivian Jiménez Quiñones nació en Bonao, República Dominicana, cursó una licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, y obtuvo una maestría en Comunicación Corporativa en Unapec. Trabajó como editora en los periódicos El Caribe, El Siglo, Listín Diario y Diario Libre. Ha ganado varios premios por su labor periodística y actualmente reside en Florida, Estados Unidos.
Vivian Jiménez conoce a la perfección el oficio de escribir y su prosa se caracteriza por su estilo desnudo de figuras retóricas innecesarias y en cambio exhibe una fluidez que sitúa al lector en el escenario de sus historias, casi como si las estuviera viendo en persona, lo que denota su carácter de escritora madura y reflexiva, despojada de brillanteces, pero armada de recursos poderosos a la hora de narrar.
En el caso del cuento titulado La niña que fuiste, el relato que abre el libro, nos encontramos con una muchacha que regresa a su pueblo, casi siempre en las fiestas navideñas, para encontrarse siempre con una foto, una imagen en la que aparecen ella, su hermana y su madre, una foto que la retrotrae a épocas lejanas de su infancia, cuando ella no era la chica llena de tatuajes, desinhibida y vestida con ropas sugerentes como es ahora, entregada a la vida disipada y al goce de todo lo que para una sociedad pueblerina representa el pecado.
Hay un momento en que esa niña de la foto, en lo que parece ser un examen de conciencia, cobra vida y se sienta a su lado para recriminarle por esa vida que lleva, por la despreocupación, las fiestas y el alcohol que llenan su existencia, como si buscara un arrepentimiento ante el hecho de que su hermana en cambio vive confinada en ese pueblo pequeño, convertida en una especie de contracara de lo que es ella; una chica formal, seria, sin novio, entregada a su trabajo. Pero nuestra protagonista se rebela y se revela al mismo tiempo, le cuenta a la niña cómo el hermano de su “novio de amores buenos”, un médico recién graduado, la seduce, la viola y la deja, lo que en realidad representa el comienzo de la “supuesta vida de placer” que ella lleva. En otra de las historias; Hechizo bajo la pandemia, el confinamiento actúa como el disparador de una relación virtual entre dos vecinos, una chica y un muchacho, que se comunican desde sus ordenadores y, al final, cuando la pandemia se termina, viven su romance en plenitud como si por fin la posibilidad de concretar todo lo que soñaron se hiciera posible. Borrascas del pasado es un relato que recrea una de las tantas historias de vio-
lencia intrafamiliar que se multiplican a todo lo largo y ancho de la geografía nacional, Rebeca, una joven que crece en una familia monoparental junto a su madre, intuye que hay un secreto terrible detrás de la historia de la muerte de su padre que, según el relato de su madre y de una tía, ocurrió en un accidente de tránsito.
Rebeca siente que le ocultan algo porque, cada vez que interroga a su madre sobre ese hecho, las respuestas son vagas, un accidente, un choque, y enseguida le cambian de tema. Como siempre sucede en este país, cuando en una pelea conyugal el que muere es el hombre, la familia de éste toma partido, condena a la mujer y hasta trama venganza, que en
este caso no se puede concretar porque la dama que evitó su propio feminicidio dando muerte a su agresor borracho, celoso y violento, huye a Santo Domingo y nunca la encuentran.
Cuando Rebeca descubre que su padre murió a manos de su madre, y cuando su madre le cuenta cómo fue ese enfrentamiento desigual entre ella y ese hombre que estaba dispuesto a matar a la misma Rebeca, entonces una niña muy pequeña, esa revelación tiene un peso tan grande que Rebeca sale corriendo de la casa, como si en esa carrera pudiera encontrar una respuesta definitiva y la capacidad de perdonar a su madre.
La mujer del río, título que da nombre al libro, narra la historia de Mercedes,
una joven casada, madre de dos niñas y de un niño, en los días del fatídico huracán David, un desastre natural que sembró de muerte, de inundaciones y destrucción a este país “situado en el trayecto mismo del sol” y de los ciclones. Mercedes no cree que el huracán sea tan duro como dicen, en los tantos años que lleva viviendo en este país nunca un fenómeno natural como ese fue tan duro como dejar la casa, buscar refugio en otro lado, de manera que decide quedarse mientras su esposo y su único hijo varón se dirigen a la casa de un pariente, que es la única vivienda de concreto en esa zona, donde muchas otras personas ya se han refugiado.
La crecida del río Yuna se lleva a las dos hijas pequeñas de Mercedes que, sostenida por su fe en Dios y a fuerza de oraciones logra sobrevivir, trepada a grupos de ramas arrastradas por el agua y finalmente montada en una palma sobre la que se coloca a horcajadas para terminar en una orilla donde es rescatada por la policía.
La historia de esa mujer que venció al río embravecido por la tormenta, que recorrió un trayecto de Bonao a Cotuí montada en improvisadas balsas la convirtió en una especie de leyenda, Mercedes fue visitada en el hospital por mucha gente, incluso por funcionarios, y finalmente regresó a su casa con su marido y su hijo sobreviviente, a la misma pobreza de la que el Huracán la arrancó.
La mujer del río es un libro de cuentos que no hace concesiones a la realidad dominicana, sino que la retrata tal como es, cada una de las historias está compuesta con un discurso perfectamente elaborado, que no se rinde ante la crudeza de la situación que tiene que relatar. Es una obra que atrapa desde el primer relato, en unos cuentos en los que el ensueño tiene muy poco espacio, y donde la pobreza o la marginación, o la ausencia de ideales de una juventud entregada a la ambición material sin reparar en los medios a los que tenga que recurrir para alcanzar su objetivo, aparece con suficiente contundencia como para no dejar resquicio a las posibilidades de redención, como en el caso del cuento titulado El dilema de la novata, que es la historia de una “chapiadora” que recién se inicia en esa actividad y está dispuesta todo por conseguirse un hombre que la mantenga, no importa que resulte condenada “a ser la otra”, la que se busca para tener sexo y nada más, porque para eso es que esos hombres adinerados pagan. Es un libro que se disfruta por el lenguaje fluido con el que está escrito, en un estilo suficientemente claro, ameno en algunos fragmentos, y sobre todo por una autora que conoce a la perfección el oficio de narrar.l
La mujer del río fue publicada en la colección del Banco Central de la República Dominicana.
NOVELA POR ENTREGAS
Amarilis y el poeta
Una historia de amor, raíces y espíritus en la frontera caribeña
BASILIO RODRÍGUEZ CAÑADA
Especial para elCaribe
Capítulo 5. La Gagá
El Domingo de Ramos amaneció distinto en el pueblo. El aire olía a caña recién cortada y a ron derramado. Desde temprano, se escuchaban tambores y flautas improvisadas hechas con caña de bambú. Las calles se llenaron de banderas de todos los colores: rojo, verde, azul, blanco. Cada una representaba a un grupo, un linaje, una fuerza espiritual.
Amarilis me explicó mientras caminábamos hacia la explanada donde arrancaría la procesión:
—Cada gagá tiene su cortejo. Llevan sus músicos, sus bailarines, sus banderas. Se saludan, pero también se retan. No todo es armonía.
Yo observaba con asombro. Aquello no se parecía a ninguna celebración religiosa que hubiera visto en España. Era fiesta, rito, desafío y memoria todo a la vez.
El gagá de la familia de Amarilis salió primero. En el centro iba Doña Ercilia, caminando despacio, con un bastón adornado con cintas de colores. A su alrededor, jóvenes bailaban con machetes en las manos, levantándolos al ritmo de los tambores.
Me pusieron una cinta roja atada al brazo. Amarilis me la colocó con solemnidad.
—Ahora eres parte de nuestro grupo —dijo—. Pase lo que pase, no te separes.
El cortejo avanzó entre cañaverales, con cantos en creole y en español, invocando a santos y loas. El calor era sofocante, pero la música y el movimiento hacían olvidar el cansancio.
Yo sentía que cada paso era un latido más fuerte en el corazón de algo ancestral.
En un recodo del camino nos encontramos con otro gagá. Sus banderas eran verdes y blancas, y sus tambores golpeaban un ritmo frenético. Los dos grupos se miraron a distancia. Hubo un silencio breve, cargado de electricidad.
Un hombre alto, del otro cortejo, levantó el machete en el aire y gritó algo en creole que no entendí. Los de nuestro grupo respondieron con otro grito.
El aire se volvió denso. Sentí que una chispa podía encender un incendio en cualquier momento.
—Tranquilo —me dijo Amarilis al oído—. A veces es solo para medir fuerzas.
Y, efectivamente, tras unos segundos de tensión, los tambores volvieron a sonar, y cada grupo siguió su camino. Pero la inquietud quedó flotando. Avanzamos durante horas. El ron circulaba entre los participantes; algunos bebían, otros lo derramaban en el suelo como ofrenda. Los cantos se volvían más intensos, los bailes más frenéticos.
Yo empecé a sentirme arrastrado por una energía extraña, como si mi cuerpo ya no me perteneciera. Cantaba sin en-
tender del todo las palabras, pero cada sílaba parecía arder en mi lengua.
En un momento, Amarilis me tomó de la mano y me llevó al centro del círculo. Bailamos entre machetes brillantes y tambores que no daban tregua. Sus ojos eran fuego, y yo me sentí parte de algo que me sobrepasaba y me seducía al mismo tiempo.
Al caer la tarde, la procesión llegó a un claro donde se reunieron varios gagás. El ambiente era festivo, pero también cargado de rivalidad. Los bandereros agitaban sus telas como si fueran estandartes de guerra.
Doña Ercilia me miró con seriedad. —Hoy se abre el camino. Debes estar atento.
No entendí del todo, pero asentí.
En ese instante, un grupo rival apareció con paso desafiante. Los tambores redoblaron. Los machetes brillaron bajo la última luz del sol.
Y comprendí, de golpe, que la fiesta estaba a punto de transformarse en otra cosa.
Capítulo 6. El enfrentamiento
La tensión se podía cortar con machete. El claro estaba lleno de tambores, gritos y banderas agitadas. El ron circulaba como pólvora, encendiendo la sangre de los participantes. El grupo rival avanzó hacia nosotros con paso fuerte, encabezado por un hombre de torso desnudo y cicatrices en el pecho. Su bandera verde ondeaba como un desafío.
—Hoy no habrá paz —murmuró Amarilis, apretándome la mano.
Doña Ercilia se adelantó unos pasos, apoyada en su bastón. Sus labios se movían, pero no alcanzaba a escuchar sus palabras entre el estruendo. Era evidente que estaba rezando, o invocando.
Todo sucedió de golpe. Un machete se
levantó, otro respondió. El sonido metálico del choque de hojas cortó el aire. Los tambores, en lugar de cesar, redoblaron aún más fuerte, como si alimentaran la violencia.
Los cuerpos se abalanzaron unos contra otros: empujones, gritos en creole, insultos en español, movimientos rápidos de machetes que brillaban bajo la luz roja del atardecer.
Yo quedé paralizado. Nunca había visto la violencia tan cerca, tan tangible. Amarilis me echó hacia un lado, tratando de apartarnos del centro, pero la multitud nos rodeó.
Un hombre del grupo rival se abalanzó hacia nosotros. Tenía los ojos vidriosos, el rostro desencajado. Levantó el machete, y por un segundo supe que podía morir allí mismo, en un cañaveral caribeño, sin versos que me salvaran.
Entonces escuché un canto. Era Doña Ercilia. Su voz, grave y poderosa, se alzó por encima del tumulto: —Agwe! Papa Legba! Kité pòt la ouvè!
El atacante se detuvo, como confundido. Su machete tembló en el aire. Otro hombre lo apartó, y el instante mortal se disolvió como un espejismo.
Yo quedé con el corazón desbocado, empapado en sudor frío.
Pero el caos no se detenía. A mi lado, Amarilis se soltó de mi mano para ayudar a una prima que había caído al suelo. En ese movimiento, un machete pasó peligrosamente cerca de su rostro. Grité su nombre. Ella logró esquivarlo, pero el filo le rasgó la manga y dejó una marca roja en su brazo. Corrí hacia ella, la abracé con desesperación. El mundo a nuestro alrededor era un torbellino de cuerpos y sonidos, pero en ese instante solo existíamos los dos, temblando juntos. —¡No nos separes, Alejandro! —me gritó—. ¡Si nos separamos, estamos perdi-
dos! Poco a poco, como una tormenta que se desarma, el enfrentamiento empezó a dispersarse. Algunos hombres quedaron heridos, otros se alejaban gritando maldiciones. Los tambores bajaron de intensidad hasta convertirse en un murmullo.
El grupo rival se retiró con su bandera maltrecha, prometiendo volver. El nuestro permaneció en el claro, exhausto, algunos sangrando, otros bebiendo ron como si nada hubiera pasado.
Yo me sentía aturdido, incapaz de entender cómo la celebración podía transformarse en campo de batalla en cuestión de minutos.
Doña Ercilia se acercó a mí. Su rostro estaba sereno, como si no acabara de presenciar la violencia.
—Ahora has visto —dijo—. La fiesta es vida, pero también guerra. El gagá guarda memoria de esclavos y cimarrones. Cada machete baila, pero también recuerda.
Se inclinó un poco más hacia mí y susurró:
—Por eso necesitabas estar aquí. Para comprender que la palabra no basta. Hace falta cuerpo, sangre, espíritu.
No supe qué contestar. Mis manos temblaban todavía. Amarilis me apretó fuerte, como anclándome a la tierra.
Esa noche, de vuelta en la casa, escribí en mi cuaderno con letra trémula:
“El tambor no calla, aunque la sangre caiga. El machete brilla, no solo por fiesta.
Aquí la vida y la muerte bailan en la misma danza, y yo, poeta extranjero, ya no sé a cuál música pertenezco.”
Cerré el cuaderno. Y supe que ya no había vuelta atrás. l
14 Cultura
Gustavo Olivo
PERIODISTA Y ESCRITOR
Gustavo Olivo Peña es, ante todo, un periodista de vasta trayectoria, conocedor de las redacciones porque ha pasado la mayor parte de su vida en ellas, pero también es un escritor con un estilo llano y exquisito manejo del lenguaje. Ha publicado el volumen
de relatos Un hombre discreto y otras historias. Se ha desempeñado como reportero y fue jefe de redacción en diferentes medios, entre ellos El Caribe y el semanario Clave, donde fue editor en jefe del portal Clave Digital, y recientemente ha anunciado su re-
tiro del periodismo activo. Trabajó en el portal digital Acento, donde también conduce, para el canal digital de ese mismo sitio web, el programa de TV A partir de ahora, un ameno espacio de intercambio con figuras del arte y de las letras.
“No intenté escribir ficción hasta
que llegué a la adolescencia”
SANTIAGO ALMADA
FOTO: CEDIDA
l ¿Dónde naciste y dónde cursaste tus estudios?
l Nací en San Francisco de Macorís, provincia Duarte. Soy hijo del matrimonio de Justo Olivo y Nina Peña. Cursé la primaria en la escuela Padre Brea, y la secundaria en el liceo Ercilia Pepín. En ambas escuelas tuve la fortuna de contar con muy buenos docentes. Estudié comunicación social, con énfasis en el periodismo, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). l ¿Qué te llevó a elegir el periodismo como carrera?
l Elegí el periodismo porque la he considerado siempre una profesión hermanada con la literatura. Pensé que podía trabajar el periodismo sin alejarme de la literatura, de leer a mis autores predilectos, y al mismo tiempo intentar escribir mis propios libros. Otra razón tiene que ver con la cercanía del periodismo, sobre todo en la labor de reportero, con la gente, con todo lo humano, no sólo por vocación de servicio a los demás, sino porque esas vivencias vienen a ser la materia prima para las ficciones li-
l ¿Cómo fueron tus años de universidad?
l Los años universitarios me enriquecieron, humanamente hablando. Me conocí mejor a mí mismo; reflexioné mucho sobre la vida, la humanidad, el universo. Hice lecturas fundamentales. Conocí a muchos de mis mejores amigos, a los que todavía conservo. Atesoro todo lo vivido en las aulas y en el campus universitario. Muchas de mis historias de ficción nacieron en esos años.
l ¿Cuáles fueron los desafíos más importantes que tuviste que enfrentar a lo largo de tu carrera?
l Los principales desafíos en el ejercicio de la profesión de periodista están vinculados con el respeto a los principios éticos, a la propia integridad personal, que en algunas circunstancias coliden con las exigencias y los intereses del empleador. Al periodista, a veces, se le pueden poner barreras al tratar determinados asuntos que afecten a la empresa propietaria del medio o a los grandes anunciantes. Si se trata de un tema menor, menor en el sentido de que no afecta a la ciudadanía en general, el periodista no se resiente; pero cuando tiene
que ver con asuntos que atañen al colectivo, al país, que tocan la vida de mucha gente, entonces resulta doloroso que se impongan presiones o se le censure. Y hay que tomar en consideración que el periodista es un empleado, no dueño de medios, y hay ocasiones en que no se puede dar el lujo de perder el sustento de su familia o de afectar a la empresa en que se gana el pan. El asunto es más delicado cuando el periodista ocupa una función ejecutiva. Creo que todo el que ha ejercido esta profesión en grandes medios, sabe de lo que hablo.
l ¿ Qué significó para ti la experiencia del semanario Clave?
l La experiencia del impreso semanario Clave es única e irrepetible. Contábamos con un equipo de profesionales de altísima suficiencia, además de la integridad y la calidad humana. Era un periódico bien planificado, con temas propios, además de un diseño de vanguardia. Cada número se agotaba el mismo día. Todavía hay quienes conservan colecciones de todos los ejemplares. No sé si en estos tiempos, en que la industria de los medios, especialmente en los impresos y la televisión convencional, está sacudida por la crisis de sostenibilidad, podría surgir un medio igual o parecido al semanario Clave.
l ¿Cuáles fueron los libros o autores que más influyeron en tu manera de pensar?
l Los autores y libros que influyeron en mi visión de la vida, y seguramente en la literatura, los puedo dividir por etapas de mi existencia. Primero fueron los poetas, entre los cuales incluyo a Fabio Fiallo, Rubén Darío, José Martí, Whitman, Pedro Mir, Manuel del Cabral, Juana de Ibarbourou y Alfonsina Storni. En una segunda etapa, para la época universitaria, me influyeron mucho Pessoa, Vallejo, Neruda, Paz, Emily Dickinson, Benedetti, entre otros. De los narradores que me marcaron puedo recordar a Bosch, García Márquez, Vargas Llosa, Rulfo, Carlos Fuentes, Onetti, Carpentier, Luis Rafael Sánchez, Giovanni Papini, Víctor Hugo, Kafka, Tolstói, Dostoyevski, por sólo citar los nombres que llegan a mi memoria. Y hubo una época en que leía mucho a pensadores, pero más que a los antiguos griegos, a autores como Nietzsche, a Papini en sus polémicos y provocadores ensayos; a Sartre, Ortega y Gasset, Unamuno, Kierkegaard, Ingenieros.
l ¿Cómo nace tu vocación literaria?
l Creo que la vocación literaria me surgió desde niño, pero no intenté escribir ficción
hasta que llegué a la adolescencia. Primero escribía poesía, pero un suceso, que narro en mi cuento La muerte del poeta (en sus dos versiones) me apartó de la escritura de versos, y me concentré en la narrativa. La etapa universitaria fue fundamental, aunque rara vez publicaba algo de manera suelta, y no fue sino en la etapa más adulta cuando me decidí a publicar mi primer libro Un hombre discreto y otras historias. l ¿Cuál es tu rutina, si la tienes, a la hora de escribir?
l Mi rutina de lectura y de escritura siempre estuvo vinculada al demandante ejercicio del periodismo, sobre todo cuando se tienen responsabilidades ejecutivas, que apenas se cuentan con las horas nocturnas y las madrugadas. Pero ahora, ya retirado del periodismo diario, dispongo de más tiempo, y trato de escribir todos los días, trabajar todos los días en los libros que me he propuesto; leo sobre todo de madrugada, luego reviso lo escrito, corrijo, agrego, prosigo escribiendo; en las noches, de nuevo, leo primero, luego escribo. Todo esto sin descuidar los apuntes de las ideas e imágenes que surgen, que luego servirán para la creación literaria.
l ¿Crees que el país debería tener una política del libro más definida?
l Sobre el libro en República Dominicana, sí tenemos una política desde el ministerio de Cultura, pero también desde el ministerio de Educación. Ambas instituciones mantienen la promoción permanente, sobre todo en el ámbito escolar; me gustaría que desde el Gobierno la promoción del libro dominicano fuera una prioridad. Ahora bien, pienso que lo ideal sería que, además de la política oficial sobre el libro y la lectura, contáramos en el país con una industria editorial vigorosa, de inversión privada, con empresarios que descubran que es negocio impulsar el libro y la lectura. El papel del Estado ha de ser el auspicio de políticas que alienten a los autores y entusiasmen a nuevos lectores, pero la industria editorial, como en otros países, debe ser decisiva, y corresponde al sector privado. l ¿Qué consejo les darías a los jóvenes escritores?
l A los jóvenes escritores les recomiendo que lean mucho, que nunca dejen de leer, que se gocen de todos los géneros literarios. Aunque no escriban poesía, deben leer a los poetas; aunque lo suyo sea la poesía, deben leer novelas, cuentos y teatro. Todo sirve, todo enriquece. Pero deben leer sin prejuicio, y forjarse su propia opinión. l
Gustavo Olivo es un periodista de extensa trayectoria en los medios de este país. terarias.