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Cultura 15 agosto 2026

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Cultura elCaribe, Sábado 15 de Agosto de 2026

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Historias de héroes ejemplares

Festejos del 103 Una colección aniversario de cobra sentido si la Restauración se comparte

Pedro Conde Sturla narra las torturas y apremios a que fueron sometidos los integrantes del grupo del comandante Delio Gómez Ochoa. p.4

OGM relata cómo en 1966, bajo la presidencia de Balaguer, la conmemoración de este acontecimiento ganó las calles capitalinas. p.7

Fernando Báez Guerrero explica junto a su esposa Nacy Tavárez que coleccionar arte significa rescatar obras de artistas y aportar al patrimonio cultural. p.14

Centro Cultural Rainieri promueve el arte y la cultura del Este y del país La institución cultural cuenta con alrededor de nueve mil metros cuadrados de áreas expositivas y recreativas

plicaron sus fundadores Frank y Haidée Rainieri. Además, señalaron que más que un espacio expositivo, este es un puente cultural que conecta a las personas con la historia, el patrimonio y las tradiciones dominicanas. Igualmente, constituye una plataforma de sostenibilidad social que fortalece la identidad local, impulsa el talento artístico, promueve la cohesión comunitaria y genera valor compartido para residentes y visitantes, en conexión con la visión de desarrollo sostenible que caracteriza a Grupo Puntacana desde sus inicios. “En un destino tan dinámico y multicultural como Punta Cana, entendimos la importancia de crear un espacio que preserve, difunda y proyecte la identidad dominicana, al tiempo que genere nuevas oportunidades para el encuentro entre artistas, comunidad y visitantes”, subrayaron sus fundadores. Asimismo, consideraron que acercar el arte a las personas fortalece el sentido de pertenencia, estimula el pensamiento crítico y contribuye a una sociedad más consciente de su patrimonio cultural. También, buscan llenar un vacío de oferta cultural estructurada y permanente en la zona de Punta Cana y Bávaro, y en toda la región Este, ya que hasta ahora no existía un espacio de esta magnitud en la región, dedicada a la historia, el arte, la identidad y la formación cultural abierta al público. El proyecto surge precisamente para enriquecer y ofrecer un espacio de difusión y creación cultural con contenido educativo, histórico y artístico que aporte profundidad, pertenencia y valor compartido a la región. Programación expositiva y educativa

Este centro cultural es un puente cultural que conecta a las personas con la historia, el patrimonio y las tradiciones dominicanas. f. e. maría e. pérez roque meperez@elcaribe.com.do

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l Centro Cultural Ranieri nace como una iniciativa sin fines de lucro de la Fundación Frank y Haydée Rainieri y el apoyo de los su-

cesores de Ann y Ted Khee. Su propósito es dotar a la región Este y al país de un espacio institucional dedicado a promover, comprender y compartir la dominicanidad con especial énfasis en la historia, la cultura y la evolución de la región Este de la República Dominicana. Su creación responde a la convicción de que el desarrollo de un destino tam-

bién debe construirse desde la cultura. En un entorno de gran dinamismo turístico como Punta Cana, sus fundadores identificaron la oportunidad de complementar la oferta del destino con un espacio donde tanto dominicanos como visitantes puedan descubrir, experimentar y reflexionar sobre nuestras raíces, expresiones culturales e identidad”, ex-

El Centro Cultural Rainieri tiene la finalidad de convertirse en una plataforma para impulsar el talento artístico dominicano, ofreciendo espacios donde artistas consolidados y emergentes puedan exhibir su trabajo, dialogar con distintos públicos y conectar con visitantes nacionales e internacionales. A través de su programa expositivo aspira a generar nuevas oportunidades para la creación, investigación y difusión del arte dominicano, y contribuir a fortalecer el ecosistema cultural del país y proyectar el talento local desde la región Este. l continúa en la página 3


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historia de la medicina

salón de la fauna

Álbum del Seguro Social Dominicano (1955)

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l álbum Seguro Social Dominicano, publicado en Ciudad Trujillo en 1955 por la Caja Dominicana de Seguros Sociales (CDSS), documenta la infraestructura, los servicios asistenciales y la labor económica ejecutada por la institución en el marco de la celebración del 25.º aniversario del régimen trujillista. Fue publicado en un contexto Institucional e Ideología, como un album conmemorativo del año del benefactor de la patria como se denomino el 1955. La obra resalta la gestión directiva del Dr. Ramón Báez Hijo, director gerente de la Caja Dominicana de Seguros Sociales, y la administración gubernamental del presidente Héctor Bienvenido Trujillo Molina, bajo el impulso ideológico de Rafael Leonidas Trujillo Molina. Recordemos que la vida nacional en todos sus detalles giraban en torno a la presencia hegemónica del dictador. Ramón Báez Soler, hijo del doctor Baez Machado, se destacó como catedrático y como uno de los pioneros en la implementación del Seguro Social Dominicano. Este álbum incluye un fragmento del discurso pronunciado por Rafael L. Trujillo en el 3er Congreso Médico Dominicano (San Cristóbal, noviembre de 1947), donde enfatiza la vinculación entre la higiene pública, la prevención y la justicia social. Es de destacar las visitas en esos años de medicos cubanos que ayudaron con su experiencia a formalizar nuestro primer sistema de seguridad social. Que ya en 1955 contaba con una Red e Infraestructura del Sistema de Salud con Centros Asistenciales Registrados. Entre ellos los que eran propiedad de la Caja Dominicana de Seguros Sociales: 11 hospitales, 14 policlínicas, 59 consultorios urbanos, 42 consultorios rurales, 2 clínicas médicas ambulantes y 6 clínicas dentales ambulantes. Propiedad del Estado: 15 hospitales. Propiedad Particular: 5 hospitales, 25 clínicas médicas y 32 consultorios especializados. Los principales Hospitales e Instalaciones destacadas eran el Edificio Central de la CDSS: Ubicado en Ciudad Trujillo. Hospital “Doctor Salvador B. Gautier” (Ciudad Trujillo): Capacidad de 150 camas. Hospital “Presidente Estrella Ureña” (Santiago): Capacidad de 210 camas. Hospital “Dr. Arístides Fiallo Cabral” (La

Romana): Capacidad de 200 camas. Hospital “Sebastiana Alba Vda. Martínez” (San Cristóbal): Capacidad de 50 camas. Hospital de Villa Altagracia: Capacidad de 20 camas. Hospital de Montellano: Capacidad de 21 camas. Hospital de Constanza: Capacidad de 24 camas. Hospital de Salcedo: Capacidad de 24 camas. Hospital de Villa Julia Molina: Capacidad de 24 camas. Hospital de Cotuí: Capacidad de 21 camas. Además contaba con el sanatorio en San José de las Matas, utilizada para el internamiento y tratamiento de asegurados con tuberculosis, así como varias Policlínicas Rurales. Instalaciones modelo destinadas al ámbito rural con capacidad de seis camas. Unidades Médicas, Especialidades y Equipamiento que se ofrecían: Servicios de Diagnóstico y Especializados: Laboratorio clínico, servicios radiológicos (equipos de Rayos X de 500 mA, equipos especializados para urología y pelvimetría), electrocardiografía, metabolismo basal y salas de autoclaves. Áreas Clínicas y Quirúrgicas: Múltiples quirófanos, salas de obstetricia, hospitalización general, hospitalización por maternidad, pediatría, ortopedia, fisioterapia, otorrinolaringología, oftalmología, odontología y servicio farmacéutico. En ese album se ofrece una estadística de Servicios Prestados en el periodo 1948 a 1954, esto es, desde la inauguracion de nuestro sistema de seguro social. En todas las unidades se ofrecieron en esos años 3,431,927 consultas y más de 8,000,000 atenciones prestadas. Solo las consultas médicas fueron 2,405,435. Se realizaron 2,212 partos y 3,755,372 tratamientos. Se ofrecieron medio millón de atenciones odontológicas en ese periodo de tiempo. Hospitalización y Cirugía es un tema que se trata detenidamente en este álbum. 92,159 pacientes hospitalizados y 20,352 cirugías conllevaron a 1,560,082 días de hospitalización. En la maternidad por su lado, se realizaron 506 cirugías, se realizaron 7468 partos hospitalarios y se totalizaron 57,956 días de hospitalización. Un dato interesante es que de esos 7468 partos, nacieron vivos 7255. Datos interesantes de los inicios de nuestro sistema de seguridad social. l Dr. Herbert Stern

MON CÁCERES

(Décima cibaeña) La Moca de Mon gozó Ai vei a Lilí caei Se aceicó como tropei Pa’ chijmiai cómo murió Dicen que no le valió Reguaidos y brujería Poique Mon solo tenía Un tremendo revoivito Que se lo dio un primito Cuando a onde Lara venía. ••••••

En el once se fue en coche A daise su paseíto Cachero iba ai pasito Cuando le cogió la noche Sin ecoita, a troche y moche Lo pararon ceica e Güibia Tejera le tenía tirria Por eso allí lo mató Su revoivei decaigó Aquella taidecita tibia.

l josé mercader


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Un espacio de impacto en el Este del país

El Centro Cultural Rainieri busca llenar un vacío de oferta cultural estructurada y permanente en la zona de Punta Cana y Bávaro, y en toda la región Este del país. fuente externa <viene de la portada

Aunque el centro cultural aún no ha sido inaugurado oficialmente, desde sus primeras actividades ha comenzado a generar un impacto significativo en la comunidad, pues su primera iniciativa fue la exposición internacional “El Prado en las Calles”, realizada en colaboración con la Fundación Eduardo León Jimenes, Centro León, el Museo Nacional del Prado y la Fundación Amigos del Museo del Prado. La muestra convirtió a Puntacana Village en una galería a cielo abierto con 77 reproducciones de obras maestras, acompañadas de recorridos mediados, experiencias educativas, acciones performáticas y una audioguía que acercó el arte a públicos de todas las edades. Como parte de este esfuerzo por democratizar el acceso a la cultura, se firmó un acuerdo con la Asociación Dominicana de Transporte Turístico (ADOTRATUR), que facilitará el traslado de estudiantes de escuelas públicas hacia el centro. Esto permitirá que miles de jóvenes puedan participar en experiencias culturales y educativas que fortalezcan su identidad y conocimiento de la historia dominicana. Sala de exposiciones temporales

Posteriormente, fue abierta la Sala de Exposiciones Temporales con la exposición “El Mar como Territorio”, una muestra de parte de la colección de Héctor José Rizek que reúne obras de más de 40 artistas del Caribe insular y su diáspora. Esta actividad reafirma la vocación del centro de promover el dialogo cultural y ofrecer propuestas de alto nivel artístico en la región Este y contribuir a ampliar el acceso al arte, dinamizar la vida cultural de la región y crear espacios de encuentro, aprendizaje e intercambio para residentes, estudiantes y visitantes. “Sus cerca de 9,000 metros cuadrados de áreas expositivas incluyen salas permanentes dedicadas a la historia y la vida cotidiana dominicana, espacios especializados en la evolución de la región Este y de Punta Cana, así como una Sala de Exposiciones Temporales destinada a exhibiciones nacionales e internacionales”, informaron Frank y Haydée Rainieri. También, cuenta con un espacio para exhibición de obras de artistas emergentes, Auditorium para 287 personas y salones para talleres y actividades educativas, espacios abiertos para encuentros comunitarios y actividades multifuncio-

El Centro Cultural Rainieri busca convertirse en una plataforma para impulsar el talento artístico dominicano. fuente externa

nales; una tienda y El Café, lo que permite al centro desarrollar una programación diversa que combine exposiciones, conferencias, talleres, presentaciones artísticas y actividades familiares. “Esperamos que cada visita sea una experiencia de descubrimiento y conexión con la identidad dominicana, un crecimiento cultural y un momento de feliz esparcimiento, y que el recorrido despierte curiosidad, genere reflexión y permita comprender mejor nuestra historia, nuestras tradiciones y la riqueza cultural del país”, desearon sus fundadores. Asimismo, “esperamos que más que visitar una exposición, los visitantes extranjeros salgan con una mirada renovada sobre la República Dominicana y con el deseo de seguir explorando y valorando nuestro patrimonio cultural, y en especial, que los dominicanos al finalizar su visita lo hagan con un mayor conocimiento de nuestra tierra, nuestra cultura y nuestras tradiciones, y sobre todo, con gran orgullo de ser dominicanos”. Además, les gustaría que el Centro Cultural Rainieri ayudara a reconocer el aporte que los artistas realizan en la construcción de la identidad, que sea un espacio donde todos, y especialmente las nuevas generaciones conozcan y valoren el trabajo de los grandes referentes del arte dominicano, al tiempo que descubran nuevas voces y expresiones contemporáneas”. Además de su programación artística, la institución ofrece una experiencia integral, no solo orientada al aprendizaje sino también a la convivencia y el disfrute,

Parte de las obras que exhibe el centro.

que sea un espacio donde las familias compartan cultura y entretenimiento en un ambiente distendido. Su Café se consolida como un punto de encuentro para familias, amigos, niños y jóvenes que encuentran allí un lugar para disfrutar de momentos de esparcimiento en un entorno agradable, ya que sus amplias áreas exteriores se han convertido en espacios ideales para la recreación y el juego infantil. La experiencia se complementa con una propuesta gastronómica sencilla, inspirada en los sabores dominicanos, y una tienda que pone en valor el talento local mediante una cuidada selección de productos elaborados por artesanos y productores dominicanos. Proyectos a corto y largo plazo

Frank y Haydée Rainieri, fundadores del Centro Cultural Rainieri. f. e.

Proyección A través de su programa expositivo y educativo, el centro cultural aspira a generar nuevas oportunidades para la creación, investigación y difusión del arte dominicano”.

El enfoque del Centro Cultural Rainieri está centrado, a corto plazo en consolidar su programación cultural mediante exposiciones temporales, actividades educativas, recorridos guiados, talleres, charlas y experiencias que acerquen el arte y la cultura a públicos diversos. También, continuarán fortaleciendo iniciativas que faciliten el acceso de estudiantes y comunidades a este espacio, convencidos de que la cultura debe ser una oportunidad para todos. A largo plazo, aspiran a consolidarse como uno de los principales referentes culturales de la región Este y del país, impulsando programas que promuevan la creación artística, la investigación, el intercambio cultural y el fortalecimiento de la identidad dominicana. l


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Otros destinos, otros héroes (2): El grupo de Gómez Ochoa Pedro Conde sturla pinchepedro65@yahoo.es

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l grupo de Gómez Ochoa había logrado eludir la persecución y el cerco y mantenerse unido por mayor tiempo que todos los demás. Incluso tuvo enfrentamientos en los que ocasionó perdidas sensibles al ejército de la bestia. Poco a poco, sin embargo, se fue disgregando y ya casi al final, es decir, unas tres semanas después del desembarco, se había reducido a unos cinco miembros. Sólo quedaban los cubanos Delio Gómez Ochoa, su asistente Frank Heberto López Fonseca, su ahijado Pablito Mirabal y los dominicanos, Poncio Pou Saleta y Merardo Germán. El comandante Ochoa y algún otro contemplaban la posibilidad de escapar por Haití, pero la empresa era en extremo difícil y la verdad es que todos estaban agotados, al límite de sus fuerzas. La idea de entregarse al despiadado enemigo cobraba cada día más vigor. Dice Anselmo Brache que el general Mélido Marte había designado a unos civiles para negociar la rendición, pero la iniciativa no generaba confianza. Finalmente Poncio y Merardo se entregaron a un sacerdote español que los condujo en presencia de Mélido Marte: «Llegaron los tres donde el general Mélido Marte, que estaba acampado en Los Mañanguises, quien les dio en esa ocasión un tratamiento de prisioneros de guerra, librándolos de algunos guardias que querían matarlos, repitiendo el mismo estribillo que conocemos. El general Marte les reprendió con ironía, que si pretendían dárselas de guapos, porqué no fueron a las montañas detrás de ellos». (1) Al día siguiente los militares reemprendieron la persecución de Ochoa y los otros dos cubanos. Esta vez fueron enviados unos treinta soldados y civiles, aparte de unos perros entrenados para rastrear, que se convertirían en los héroes de la misión. El día 11 de julio, en efecto, los perros encontraron a los insurgentes en un cerro espinoso donde crecían guayabas y abundante maleza. Creían haber acampado al lado de un arroyo en el monte, pero el arroyo era una cuneta al lado de un camino vecinal. Y además estaban durmiendo a pierna suelta. «Estábamos rendidos —dice Gómez Ochoa— por la debilidad y el cansancio,

apenas podíamos caminar, dormíamos al lado de lo que creíamos era un pequeño arroyo, donde llenamos las cantimploras en un hilo de agua que corría, lo que resultó ser el desagüe o cuneta de un camino, fuimos despertados cuando unos perros entrenados, nos lamían la cara al amanecer». (2) De ese lugar, dos de los cubanos fueron llevados a Constanza y luego al aeropuerto. En un avión, amarrados a los asientos, fueron trasladados a San Isidro. En las mismas condiciones, pero no en avión, sino en helicóptero, transportaron a Poncio Pou Saleta y Francisco Merardo Germán Santos. Frank López, el asistente de Ochoa, no tuvo esa suerte. Frank hablaba de más. Era imprudente. Quizás, gobernado por los nervios, se puso a hablar de unos pertrechos que había enterrado en algún lugar. A Frank, desde luego, lo mandaron a buscar los pertrechos en compañía de unos guardias. Lo matarían unos días más tarde en San Isidro. En su muerte quizás incidió el hecho de que los periodistas extranjeros no lo habían visto. Cuenta Anselmo Brache que al llegar a San Isidro los cuatro prisioneros recibieron un tratamiento correcto, que parecía engañoso y no dejaba de serlo. Les dieron jabón y ropa limpia y les permitieron bañarse. Después Ramfis procedió a interrogarlos, empezando por Ochoa. Ramfis hacía preguntas al por mayor y al detalle. Se comportaba con corrección, con engañosa corrección. Al cabo de un tiempo se levantó para ir al baño y advirtió a sus subalternos que no les pusieran

las manos a los prisioneros: que por ningún motivo les pusieran las manos encima a los prisioneros. Pero la advertencia era taimada, era equívoca, era una señal, era una orden al revés. En cuanto Ramfis desapareció de la escena entraron en acción los impacientes verdugos: El general Arturo Espaillat (el escalofriante Navajita, apodado también la Gillette), el mayor César Báez y Johnny Abbes García. Navajita continuó con el interrogatorio a Ochoa, mientras los demás se divertían aplicando picanas eléctricas a los otros prisioneros en la nuca y en las orejas y otras partes sensibles. A juzgar por los espantosos gritos de dolor, se ensañaron, al parecer, con Pablito Mirabal. Ramfis los escuchó y reapareció indignado o fingiendo indignación, castigó a sus hombres con una fingida reprimenda y los echó teatralmente del lugar. Más tarde, por invitación de su hijo Ramfis, se unió a los interrogatorios el mismo Trujillo, el generalísimo en persona, y se antojó de inmediato de que trajeran a Juan de Dios Ventura en presencia de Ochoa y los demás para que lo vieran. Dice Anselmo Brache que Ramfis se opuso con cierta firmeza. Juan de Dios era un muerto vivo y no podía caminar. Pero la bestia insistió. Quería seguramente que lo vieran, que se vieran en el espejo de los que les iba a pasar. Además, la bestia quería regocijarse viéndolo. Quería recrearse en sus miserias. Ramfis seguía diciéndole que no podía caminar, que apenas podía moverse, que estaba más muerto que vivo. Pero Truji-

llo insistió y dio una orden que daba por terminada la argumentación. Ordenó que los trajeran los guardias y los guardias se lo trajeron, tal vez cargado o arrastrado, pero el hecho es que lo trajeron y Ramfis tuvo que morderse la lengua. «A los 15 minutos — dice Anselmo Brache— llegaba una sombra en pijama, un espectro de la muerte de unas 80 libras, tenía que ser ayudado hasta para sentarse, tenía una pierna inutilizada y la otra apenas podía moverla. »Delio no pudo evitar un gesto de asombro e impresión al verle, en esas condiciones, quizás pensando que podía pasarle lo mismo. No se pudo hablar, pues a Juan de Dios, en lugar de voz le salía de su garganta, más bien, un ronquido apenas audible. Se dio la orden de llevarlo nuevamente al hospital, donde le reanimaban para volver a torturarle». (2) p. 246 Se dice que a Juan de Dios Ventura Simó le habían desencajado la cabeza del fémur de la cavidad de la pelvis, que tenía la pierna colgando, y que la otra pierna se la habían roto o astillado. Seguramente no tenía un hueso sano. Quizás también le habían quebrado el alma. La repatriación armada (19) (Historia criminal del trujillato[191]) Notas: (1) Anselmo Brache Batista, «Constanza, Maimón y Estero Hondo: Testimonios e investigación sobre los acontecimientos», p. 243 (2) Ibid, p. 243 (3) Op. Cit., p. 246 l


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ConCierto El Alfredo de París y la Violetta de La Sentido Scala se encuentran en Santo Domingo Beethoven a la

japonesa

Andrés Tovar Especial para elCaribe

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urante unas horas, Santo Domingo quedará situado entre París y Milán. Xabier Anduaga llegará al Teatro Nacional semanas después de interpretar a Alfredo Germont en La Traviata de la Opéra National de París, en la Opéra Bastille, mientras Nadine Sierra se prepara para encarnar a Violetta Valéry en La Traviata del Teatro alla Scala de Milán desde el 19 de septiembre. Entre esos dos momentos aparece la Gala de Grandes Intérpretes del viernes 21 de agosto, a las 8:30 de la noche, en la Sala Carlos Piantini, donde ambos cantarán con la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por José Antonio Molina. La “mini-Traviata” quisqueyana

El recorrido comienza con el Preludio del acto I, esa música de cuerdas casi transparentes con la que Verdi permite escuchar la fragilidad de Violetta antes incluso de conocerla. Después llega È strano... Sempre libera, donde la protagonista descubre la posibilidad del amor mientras intenta aferrarse a su libertad. Anduaga responde con De’ miei bollenti spiriti, la exaltación de Alfredo cuando cree haber encontrado la felicidad, y ambos se

andrés tovar

L editor digital

Xabier Anduaga y Nadine Sierra se encontrarán finalmente con RD. Cortesía

encuentran finalmente en Parigi, o cara, el sueño de una vida juntos cuando el tiempo de Violetta se está agotando. Escuchadas consecutivamente, esas cuatro páginas funcionan como una Traviata comprimida. En pocos minutos aparecen el enamoramiento, la felicidad de Alfredo y la esperanza final de la pareja. Cuatro estaciones emocionales bastan para reconstruir la relación como escenas escogidas de una película conocida. 4x4: la arquitectura secreta de la gala

El programa contiene 16 selecciones y revela una simetría: cuatro intervenciones de Sierra, cuatro de Anduaga, cuatro dúos y cuatro piezas orquestales. Las dos mitades reproducen el equilibrio, con ocho números cada una y dos apariciones de cada categoría. La distribución administra el esfuerzo vocal, cambia el color de la escucha y concede a la Orquesta Sinfónica Nacional una función dentro de la dramaturgia. La primera parte permanece dentro del universo operístico. Verdi abre el camino y después aparecen Mascagni, Gounod, Donizetti y Puccini. Tras el intermedio llegan la zarzuela española y, finalmente, Broadway. En una misma noche el público podrá desplazarse desde L’elisir d’amore, estrenada en 1832, hasta West Side Story, estrenada en Broadway en 1957. Aproximadamente 125 años de historia musical. Los momentos clave

Un momento esperado llegará con Ah! mes amis, de La Fille du

Régiment. El aria de Tonio contiene los célebres nueve do agudos que la han convertido en una prueba emblemática para cualquier tenor. Contarlos puede ser divertido; escucharlos bien exige algo más. Anduaga deberá conservar afinación, línea de canto, emisión, ritmo y sentido teatral mientras Donizetti lleva la voz repetidamente hacia una de las zonas más expuestas de su registro. Sierra tendrá desafíos distintos. È strano... Sempre libera combina introspección y virtuosismo; Ah! Je veux vivre exige ligereza, brillo y juventud; Me llaman la primorosa introduce el carácter de la zarzuela, mientras I Could Have Danced All Night, de My Fair Lady, cambia nuevamente el lenguaje expresivo. Esa sucesión permitirá escuchar cómo modifica estilo, fraseo y carácter sin perder identidad vocal. Los dúos plantearán otra prueba. Parigi, o cara, O soave fanciulla, el encuentro de Adina y Nemorino en L’elisir d’amore y Tonight requieren algo que ninguna nota aguda puede resolver por sí sola: escuchar al otro. Respiraciones, tempos, dinámicas y fraseos tienen que encontrarse y la química operística sellar la dimensión acústica. La Gala de Grandes Intérpretes “Margarita Copello de Rodríguez”, organizada por Fundación Sinfonía y la Fundación Amigos del Teatro Nacional, destina sus recursos a programas educativos, iniciativas culturales y constituye la reposición de la Gala de Grandes Intérpretes que había sido programada para el 21 de octubre de 2025, pero que tuvo que ser suspendida debido al paso de la tormenta tropical Melissa. Las últimas boletas están a la venta en Uepa Tickets, boletería de la Fundación Sinfonía o del Teatro Nacional. Las personas que adquirieron sus entradas para la fecha original podrán utilizarlas para la función del 21 de agosto de 2026. En caso de pérdida o extravío de una entrada adquirida en la boletería de la Fundación Sinfonía, los compradores podrán solicitar una reimpresión sin costo adicional. Para ello, deberán comunicarse vía WhatsApp al +1 809-815-7373 o escribir a boleteria@sinfonia.org.do, a fin de confirmar la compra y proceder con la emisión de la nueva entrada.

as interpretaciones de Mitsuko Uchida de las sonatas tardías de Beethoven son extraordinariamente ricas y visionarias. Grabadas en vivo en octubre de 2025, son en general más variadas que las de su excelente versión de estudio de 2006: la japonesa aporta aquí más variedad, ralentizando los finales de frase como si se detuviera a apreciar el paisaje antes de seguir adelante, o simplemente demorando el momento con picardía antes de llegar a una declaración culminante. Los movimientos iniciales de las Sonatas núms. 30 y 31 adquieren una cualidad irresistiblemente fresca e improvisatoria, como si Uchida inventara cada recodo de esta música, y revela sin esfuerzo la personalidad distintiva de los breves scherzos de ambas sonatas. Aún más llamativa es la diferencia entre la calidez armónica y el carácter lúdico del final en forma de tema con variaciones de la Sonata No. 30, interpretado con una gracia fluida, y el “Adagio ma non troppo” de la No. 31, que en la larga y sostenida versión de Uchida suena más misterioso y ominoso de lo habitual, si bien con un matiz oportunamente bachiano en sus armonías, que pasa a primer plano en la fuga subsiguiente. El drama se intensifica aún más con el movimiento inicial de la Sonata No. 32, en el que Uchida acentúa sus dramáticas y crudas disonancias. Y la forma en que sopesa cada acorde que abre el final con variaciones sobre la “Arietta”, extrayendo su rica resonancia, contrasta maravillosamente con los ritmos vivaces y las síncopas de la animada variación que comienza en el minuto 6:39, demostrando que sigue tan ágil como siempre.l


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Dr. Wilson Enrique Genao

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Profesor a tiempo completo

wilsongenao@pucmm.edu.do

ste domingo 16 de agosto, la República Dominicana celebra el 163 aniversario de la Restauración de la República. El 16 de agosto de 1863 con el llamado Grito de Capotillo se dio formal inicio a la Guerra de la Restauración que permitió recuperar la independencia dominicana. En los últimos 13 años se ha desarrollado una variada producción historiográfica que ha permitido ampliar la mirada de este proceso histórico de gran significado para la historia nacional y de gran impacto en la Historia del Caribe. Libros, capítulos de libros y artículos en revistas sobre diversos aspectos y con diversos enfoques han enriquecido la historiografía de la Restauración. Hay que mencionar trabajos que abordan aspectos generales o estudian elementos puntuales, como el de Roberto Cassá, “La Restauración: Necesaria y aún vigente”, 2013; el de Américo Moreta Castillo, “Aspectos controversiales de la Guerra Restauradora”, 2013; el de José Abreu Cardet y Elia Sintes Gómez, “Los alzamientos de Guayubín, Sabaneta y Montecristi, documentos”, 2014, así como “La Anexión y la Restauración en el contexto de los años 1860”, 2017, de Adriano Miguel Tejada. También hay que destacar los textos: “La Guerra de la Restauración: triunfo del pueblo dominicano en armas”, 2018, de Juan de la Cruz; “La Guerra de la Restauración: causas, características e impacto regional, 1863-1865”, 2019, de Luis Álvarez López; “Más malo que Buceta. Vicisitudes de un brigadier español durante la Guerra Restauradora”, 2020, de Edwin Espinal y “El proceso de restauración de la República Dominicana, 1861-1865. Notas sobresalientes”, 2022, de Alfredo Rafael Hernández. En el ámbito militar la guerra de guerrillas y los militares constituye una temática abordada. Eso incluye “La guerra de guerrillas restauradora y situación de la ciudad de Santiago” y “Opiniones de combatientes españoles y una persona sobre la guerra de guerrillas restauradora”, 2013, de Emilio Cordero Michel. De igual forma, trabajos como “Soldados de la Independencia, Generales de la Restauración”, 2015, de Américo Moreta Castillo; “Cronología militar de la Restauración”, 2021, de Ramiro Matos y “Guerra de guerrillas durante la Restauración: reafirmación de la dominicanidad”, 2021, de Alejandro Paulino Ramos. De igual forma, en el campo de la historia comparada está la tesis doctoral de Robert Espinal titulada “Similitudes y diferencias entre la guerra de guerrillas de la guerra de la restauración dominicana (18631865) y la de la guerra de los diez años cubana (1868-1878)”, 2023. Estos trabajos han aportado al conocimiento del aspecto militar de la Guerra Restauradora. Los efectos políticos, diplomáticos y el impacto en la región del Caribe han estado presentes en los estudios sobre este proceso que culminó con la restauración de la soberanía del país. Se deben mencionar trabajos como: “Guerra de liberación en el Caribe hispano (1863-

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163 aniversario de la Guerra Restauradora:

Una mirada a su historiografía reciente

Fuente: Periódico elCaribe.

1878)”, 2013, de José Abreu Cardet y Luis Álvarez López; “La rivalidad internacional por la República Dominicana y el complejo proceso de su Anexión a España (1858-1865)”, 2013, de Luis Alfonso Escolano; “La Capitanía General de Puerto Rico en la Anexión y Restauración de Santo Domingo, 1861-1865”, 2013, de Francisco Febres Cordero-Carrillo. De igual forma, “Consecuencias de la Guerra de la Restauración en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas dominico-españolas y el tratado de 1874”, 2014, de Luis Alfonso Escolano; “Mucho más que una carga al machete: Impacto de la Guerra de la Restauración en Cuba”, 2014, de José Abreu Cardet; “Betances, Basora y la Restauración, 1864-1865. (A propósito de dos documentos inéditos)”, 2014, de Luis Álvarez López; “La Guerra Restauradora, erupción del anticolonialismo en las Antillas españolas”, 2014, de Santiago Castro Ventura; “Fin de la Anexión en el contexto de Europa, Estados Unidos, Haití y América Latina”, 2015, de Luis Álvarez López; “Las ramas del árbol de la libertad: La Guerra de la Restauración en la República Dominicana y Haití”, 2015, de Anne Eller. También, “Impacto de la Restauración en las Antillas españolas”, 2015, de Santiago Castro Ventura; “Entre Estado y Nación. La Anexión y la Guerra Restauradora Dominicana, 1861-1865: Una visión del Ca-

ribe Hispano en el siglo XIX”, 2016, de Francisco Febres-Cordero y de Eliades Acosta “El proceso restaurador visto desde Cuba. Su impacto político y en la Guerra de Independencia cubana (18681878)”, 2016. El papel del clero y la Iglesia Católica se aborda en estudios como: “El clero de la Anexión y su itinerario sacerdotal”, 2013, de Carlos Manuel Abreu Frías; “El clero dominicano y su adhesión a la Guerra de la Restauración”, 2013 y “La Anexión a España vista por el libro de Acuerdos Capitulares del Arzobispado de Santo Domingo (1862-1865)”, 2015, ambos escritos por José Luis Sáez. La geografía fue un factor importante en el desarrollo de la Guerra Restauradora. Dos trabajos se destacan en esa línea discursiva: “La geografía y su impacto sobre la Guerra Restauradora en el frente este”, 2018, de Miguel Ángel Díaz y Álvaro Caamaño Santana y “Dominicana la anexión frustrada (1861-1865)” donde su autor Luis Alejandre Sintes defiende que tanto la anexión a España como el desenlace de la Guerra de la Restauración, tuvieron sus causas determinantes en la geografía. Una mirada regional al proceso de la Guerra de Restauradora lo aporta Welnel Darío Féliz en su trabajo: “Movimientos restauradores en el suroeste, 18611863”, 2015 y a nivel provincial las obras:

“La Vega, provincia clave para la subsistencia y control territorial del Gobierno Restaurador”, 2017, de Alfredo Rafael Hernández; “La provincia de Santo Domingo también fue escenario de la Guerra Restauradora”, 2019, de Santiago Castro Ventura y “El gobierno provisorio de Santiago en la conducción de la Guerra Restauradora”, 2024, de Edwin Espinal. Otros aportes que han enriquecido la mirada de la Guerra Restauradora son: “Actividades de Juan Pablo Duarte en Venezuela en contra de la Anexión de la República Dominicana”, 2013, de Amadeo Julián; “La desocupación de Santo Domingo en 1865 en los archivos españoles”, 2015, de Luis Alfonso Escolano; “Raciones y ranchos: una visión alimentaria de la Guerra Restauradora”, 2019 de Edwin Espinal y “Los pensadores en la Guerra de la Restauración”, 2022, de Roberto Cassá. Sin embargo, a pesar de la producción historiográfica descrita y los múltiples y valiosos trabajos anterior al 2013, la Guerra Restauradora sigue teniendo temas de estudios que pueden ampliar la mirada de este proceso. Desde la historia ambiental, la vida cotidiana, la microhistoria, la historia conectada, la historia cultural, entre otros, se pueden abordar temas que permiten enriquecer el conocimiento de la Guerra Restauradora la cual hizo posible la recuperación de la independencia, la soberanía y la libertad. l


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103 aniversario: la Restauración tomó las calles de Santo Domingo

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Por primera vez en este tipo de desfiles participaron una brigada femenina de bomberos dedicada a labores de primeros auxilios y miembros del recién creado Cuerpo de Bomberos Infantiles Lenin Ramos lramos@elcaribe.com.do

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n esta edición de Zona Retro rememoramos, a través de la cobertura publicada por elCaribe, cómo transcurrieron las jornadas dedicadas a conmemorar el 103 aniversario de la Restauración de la República Dominicana.

Una jornada de homenajes y tradición

Desde las primeras horas de la mañana del 15 de agosto de 1966, el Distrito Nacional acogió diversos actos conmemorativos por el 103 aniversario de la Restauración de la República. El programa conmemorativo de la efeméride nacional comenzó a las 10:00 de la mañana con la lectura de una alocución del presidente del Ayuntamiento del Distrito Nacional, difundida en las principales calles de la ciudad. Las actividades se desarrollaron durante los días 15 y 16 de agosto. Al finalizar la tarde se llevó a cabo un desfile del Cuerpo de Bomberos Civiles, en el que participaron por primera vez una brigada femenina de primeros auxilios y miembros del recién creado Cuerpo de Bomberos Infantiles. Horas más tarde, el ministro de las Fuerzas Armadas ofreció una recepción en honor del presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, en el Club de Oficiales del Centro de los Héroes, para la cual fueron cursadas invitaciones especiales. El traje para asistir fue informal. Para los militares, gabardina color kaki. Actos solemnes y homenajes

Con el izamiento de la Bandera Nacional en el Altar de la Patria se rindieron los honores militares correspondientes, acompañados por una salva de 21 cañonazos. Asimismo, en la Basílica Menor de Santa María se celebró un solemne tedeum que, según informó el ministro de Interior y Policía, tuvo como propósito dar gracias al Altísimo por la Restauración de la República. En ese contexto, se realizó la ceremonia de graduación de la sexta promoción de Infantería “Capitán de Milicia Damián del Castillo”, durante la cual también fueron entregados certificados a los egresados del curso de Infantería para segundos tenientes y sargentos del Ejército Nacional. Este acto, tuvo efecto en la academia militar Batalla de Las Carreras y las invitaciones que circularon de dicha academia, informaron que la entrega estuvo a

El presidente Joaquín Balaguer conversa con el nuncio apostólico, monseñor Clarizzio, y el ministro de las Fuerzas Armadas, mayor general Enrique Pérez y Pérez, durante la recepción celebrada en el Club de Oficiales de las Fuerzas Armadas. ogm

por el mayor de la institución, Manuel Emilio Castillo. En este contexto, un vocero del Cuerpo de Bomberos explicó que la creación del Cuerpo de Bomberos Infantiles buscaba fomentar entre los niños una cultura de prevención de incendios y, al mismo tiempo, inculcarles un sentido de responsabilidad y servicio hacia la ciudadanía. Asimismo, señaló que a los integrantes se les exigía mantener un buen rendimiento académico, como parte del propósito de la institución de contribuir a su formación y apoyar la labor educativa de sus padres. El Cuerpo de Bomberitos, integrado por niños de hasta 12 años, fue creado con más de 700 miembros, quienes recibían formación en la Academia del Cuerpo de Bomberos. Durante el recorrido del desfile, numerosas personas se congregaron en las esquinas para observar el paso de los pequeños bomberos. Otros homenajes y reconocimientos

Bomberos infantiles y miembros de la Brigada Femenina Auxiliar del Cuerpo de Bomberos Civiles participan en el desfile por las calles de la capital. ogm

cargo del Presidente de la República. Segundo día de conmemoraciones

Alrededor de las 10:00 de la mañana se desarrolló un programa que incluyó una ofrenda floral encabezada por el presidente de la República y miembros del Gabinete en la Capilla de los Inmortales, en memoria del general Gregorio Luperón y de los demás héroes de la Restauración. Al finalizar la tarde, bandas militares ofrecieron conciertos en distintos parques de la ciudad, entre ellos los parques Independencia, Enriquillo y Colón, como parte de las actividades conmemorativas. Los conciertos estuvieron a cargo de las bandas de música de la Marina de Guerra, la Policía Nacional y el Cuerpo de Bomberos de la ciudad. Bomberos y niños desfilaron por la capital

El Cuerpo de Bomberos Infantiles y la

Un funcionario del Ayuntamiento lee la proclama frente al parque Colón. ogm

Brigada Femenina Auxiliar del Cuerpo de Bomberos Civiles desfilaron por distintas calles de la capital como parte del programa oficial organizado para conmemorar el 103 aniversario de la Restauración de la República. La participación de ambos cuerpos tuvo un carácter histórico, al tratarse de la primera vez que la brigada femenina de primeros auxilios y el recién creado Cuerpo de Bomberos Infantiles formaban parte de un desfile oficial. Un pelotón integrado por 23 bomberas y una compañía de 85 niños, acompañados por una banda musical infantil conformada por 35 integrantes, se sumó a los bomberos regulares durante el recorrido. El desfile partió a las 4:00 de la tarde desde el cuartel general del Cuerpo de Bomberos y recorrió la avenida Mella y las calles Arzobispo Meriño, El Conde y Palo Hincado, antes de retornar al punto de partida. La marcha estuvo dirigida

Por su parte, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio depositó una ofrenda floral ante el busto del general Gregorio Luperón, ubicado en la plazoleta de las ruinas del hospital Nicolás de Bari. Según una nota difundida por la organización política, el acto tuvo como propósito honrar la memoria de los héroes y mártires de la gesta restauradora. El comité del Distrito del Movimiento 1J4 convocó a sus militantes, simpatizantes y a la ciudadanía en general a participar en la celebración. El Día del Dominicano

El alcalde de Nueva York, John V. Lindsay, proclamó el 16 de agosto como Día del Dominicano en Nueva York, según informó el comisionado John S. Palmer, del Departamento de Acontecimientos Públicos. La fecha conmemora la gesta restauradora, cuando los patriotas dominicanos retomaron la lucha por la soberanía nacional tras el período de anexión a España. Con motivo de la efeméride, dominicanos residentes en Nueva York y neoyorquinos de ascendencia dominicana se sumaron a la celebración. Entre ceremonias oficiales, homenajes, desfiles y manifestaciones populares, la conmemoración del 103 aniversario de la Restauración trascendió las fronteras nacionales. En Santo Domingo, las actividades reunieron a autoridades, militares, organizaciones políticas y ciudadanos, mientras que en Nueva York la fecha también fue reconocida por la comunidad dominicana.l


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LAS VAINAS DE MERCADER

¿El Huevo de Mark Twain o la gallina de Scott Fitzgerald? Albert Bigelow Paine. f.e.

libro de Fitzgerald. f.e.

libro de Fitzgerald. f.e.

libro de Fitzgerald. f.e. Fitzgerald por Mercader. f.e.

José Mercader 666mercader@gmail.com

H

ay frases que inspiran, mucho más que la luna a poetas sin imaginación. La palabra inspiración le sirve, a tantos críticos literarios, de eufemismo para disfrazar plagios. ¿A quién le importa que el dentista Aurelio Escobar, aparecido en 1962 en “Un día de estos” del Gabo, o que el otro dentista de”100 años de Soledad”, Aureliano Segundo, aparezca como un barbero en “Espumas y nada más” de Hernando Tellez? La frase de Mark Twain “La vida sería infinitamente más feliz si pudiéramos nacer a los 80 años y acercarnos gradualmente a los 18”, no aparece en ninguno de sus libros, novelas o ensayos publicados en vida. El origen real y documentado de esta cita se encuentra en dos fuentes publicadas tras su muerte: •En el libro de otro escritor que aparece de forma impresa por primera vez, en Autobiography with Letters (1939), una autobiografía escrita por el profesor y crítico literario estadounidense William Lyon Phelps. Phelps conoció al escritor y registró que Twain le dijo esa frase durante una conversación informal. •En las cartas personales de su biógrafo oficial, Albert Bigelow Paine, este también señaló, en su correspondencia, haberle escuchado esa misma reflexión de manera privada en el año 1901. En 1922 Francis Scott Key Fitzgerald escribió el cuento “El curioso caso de Benjamín Button”. ¿Se inspiró Ftzgerald

Mark Twain. f.e.

libro de Fitzgerald. f.e.

en Twain? o, ¿fue una simple reflexión de su corta vida y experiencia de 44 años con su esposa Zelda? Ni Frances, su hija, ni Louise, su hermana, se refirieron a la vida íntima de Scott, por lo que toda comparación y análisis se quedará en la especulación y el misterio. Lo cierto es que Scott narra magistralmente el nacimiento del hijo de Roger Button en 1860 en el Maryland Private Hospital. _ ¿Eres tú mi padre? Preguntó un anciano. _ … porque si lo eres, me gustaría que me saques de este lugar.

_ No sé quién soy, dijo el anciano, porque estoy aquí desde hace unas pocas horas desde que nací. Mr. Button se lo llevó a la casa y, desde ese momento, Benjamin empezó una vida cronológica inversa. Conoció a Hildegrade Moncrief con quien tuvo, en 1920 su hijo Roscoe que, al llegar a los 5 años, fue junto a su padre al kindergarten. Roscoe creció y salió de aquella escuela inicial, pero Benjamin se quedó, cada vez más niño, hasta que lo retiraron a la casa donde Nana lo cuidaba. Para muchos, lo que más duele de la vejez, es haber perdido la habilidad fí-

sica, aunque el cúmulo de conocimientos sea desbordante. Otros no perdieron nunca el espíritu juvenil con la ayuda de los deportes, de una bicicleta, o de un empecinamiento de anclarse en la edad de la escuela secundaria. Otros se dedicaron a profesiones que más que trabajo parecen juegos de los que nunca se jubilaron. Y, los más viejos, son los que se la pasan amargados, ejerciendo una tacañería de miseria, viviendo del allante en una carrera por conseguir aplausos y, sobre todo mucho dinero, como sea. Vendiéndole su alma al Diablo, dijera un cura. Aquel aviso de Erich Fromm de que a partir de los 12 lustros el humano se torna obsesivamente temeroso de que la Parca lo visite, no hizo más que matar, de un feo susto, el niño interno que tenía licencia de mandar al carajo la “seriedad”, la rigidez de lo absurdo de la vida. Se imponen una obligación de deberes que, con su cumplimento, serían premiados para simplemente satisfacer su vanidad y sanar su incurable complejo de inferioridad. Scott Fitzgerald en su corta edad madura, como Chejov, como Tomás Hernández, creó un mundo mágico, aunque perdió, entre el 1905 y 1908 sus 19 años, sus 20, sus 21 y sus 22, en aquella estúpida Nardin Academy. La guerra, la maldita maña de dominación que usa a la juventud en sus aventuras macabras. Los “80 años” de Twain, le sirvieron a Scott para ese cuento que se lee, obligatoriamente, en la Princetown University por ser una pieza literaria de importancia y por ser la creación de uno de los alumnos más destacados de aquella universidad. (Escrito sin Inteligencia Artificial) l


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CERTIFICO Y DOY FE

Las restauraciones que necesita la república Ramón de la Rosa y Carpio

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Arzobispo de Santiago

Introducción

ada 16 de agosto, la República Dominicana vuelve sus ojos hacia aquellos hombres y mujeres que, hace más de un siglo, levantaron la bandera de la Restauración y se negaron a aceptar que el destino de la patria quedara comprometido. Aquella generación entendió que hay momentos en la vida de una nación en los que callar, acomodarse o mirar hacia otro lado también es una forma de traición. La Restauración fue una gesta militar, pero, ante todo, fue una gesta de dignidad. Fue la decisión de recuperar la soberanía, defender la identidad nacional y demostrar que una nación no puede vivir permanentemente de rodillas. Por eso, el 16 de agosto no debería ser solamente una fecha para discursos, actos oficiales y fotografías. Debería ser una ocasión para preguntarnos, con absoluta honestidad: ¿qué debemos restaurar hoy en la República Dominicana? Porque también hay restauraciones que no se hacen con fusiles ni en campos de batalla. Se realizan en las aulas, en los hogares, en las instituciones, en las calles, en los tribunales, en los hospitales, en los lugares de trabajo y, sobre todo, en la conciencia de cada ciudadano. Nuestra generación tiene sus propias batallas. No luchamos por expulsar un ejército extranjero, pero sí tenemos que enfrentar otros males que amenazan la vida nacional: la corrupción, la impunidad, la violencia, la desigualdad, la pérdida de valores, el deterioro de la educación, la inseguridad, el individualismo, la falta de civismo y una preocupante indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

1-Restaurar la dignidad de la política

La política debería ser una de las formas más nobles de servir a la sociedad. Sin embargo, demasiadas veces termina convertida en una carrera detrás del poder, los privilegios y los intereses personales. Necesitamos restaurar la dignidad de la política. Un cargo público no es un premio. No es una licencia para enriquecerse. No es una oportunidad para colocar familiares, favorecer amigos o construir un patrimonio a costa del Estado. Quien recibe autoridad recibe una responsabilidad. El país necesita políticos capaces de entender que gobernar no significa man-

dar sobre la gente, sino servir a la gente. Necesitamos menos políticos obsesionados con las próximas elecciones y más dirigentes preocupados por las próximas generaciones. Porque una nación no se destruye únicamente cuando sus gobernantes hacen cosas malas. También se deteriora cuando los ciudadanos terminan aceptando como normal que las hagan. 2-Restaurar la justicia. Privilegios para nadie

Una de las grandes heridas de cualquier sociedad es la sensación de que la ley no pesa igual sobre todos. No puede haber una justicia para el poderoso y otra para el ciudadano común. No puede ocurrir que quien tiene dinero consiga abogados, influencias y conexiones mientras el pobre queda abandonado a su suerte. No puede ser que un apellido, una posición social, una amistad política o una cuenta bancaria determinen el trato que una persona recibe. La justicia pierde su autoridad cuando el ciudadano deja de creer en ella. Necesitamos una República donde nadie esté por encima de la ley. Ni el rico. Ni el pobre. Ni el funcionario. Ni el empresario. Ni el dirigente político. Ni el famoso. Ni quien tenga amigos poderosos. La restauración institucional tendrá lugar cuando podamos decir, sin miedo y sin excepciones: ante la ley, todos somos iguales. 3-Restaurar la honestidad pública

Tenemos que decirlo sin rodeos: la corrupción no es una picardía, no es viveza, no es inteligencia y mucho menos una manera legítima de hacer negocios. Robar al Estado es robarle a la gente. Cada peso que se pierde por corrupción es un recurso que deja de llegar a una escuela, a un hospital, a una carretera, a un servicio público o a una familia que necesita ayuda. Y no podemos caer en la hipocresía de condenar únicamente los grandes escándalos mientras justificamos nuestras pequeñas trampas. La restauración moral comienza cuando dejamos de admirar al corrupto por su riqueza. Cuando dejamos de preguntarnos cuánto tiene y comenzamos a preguntarnos cómo lo consiguió. Cuando dejamos de enseñarles a nuestros hijos que el éxito consiste en tener mucho y comenzamos a enseñarles que también importa cómo se vive y cómo se consigue lo que se tiene. 4-Restaurar la educación. El país no puede graduar ignorancia

Aquí está una de nuestras batallas más importantes. No hay transformación nacional sin educación. Pero educación no significa únicamente llenar aulas, entregar computadoras o aumentar presupuestos. Educar significa formar personas capaces de pen-

sar, trabajar, convivir, discernir y asumir responsabilidades. Necesitamos recuperar el respeto por el maestro, pero también el respeto por el conocimiento. Necesitamos jóvenes que comprendan que el esfuerzo no es una humillación, que estudiar no es perder el tiempo y que la disciplina no es enemiga de la libertad. Un país puede construir grandes infraestructuras, pero si no construye ciudadanos preparados y responsables, seguirá siendo vulnerable. La pobreza de una nación no siempre comienza en sus bolsillos; muchas veces comienza en sus aulas. Mucha atención con esto. 5-Restaurar la familia

No podemos hablar de seguridad, violencia, delincuencia y juventud sin mirar también hacia el hogar. La familia no puede ser tratada como una institución secundaria. Es allí donde una persona aprende, por primera vez, a respetar, a compartir, a obedecer, a perdonar, a trabajar y a distinguir entre lo correcto y lo incorrecto. Cuando la familia abdica de su responsabilidad, otros terminan ocupando ese espacio. Y no siempre lo ocupan para bien. Necesitamos padres presentes, no solamente proveedores. Necesitamos madres y padres que conversen con sus hijos, que conozcan sus amistades, que sepan qué consumen en las redes, qué piensan, qué los preocupa y qué sueños tienen. Necesitamos recuperar algo que parece antiguo, pero que sigue siendo indispensable, y es la autoridad con amor, los límites con sabiduría y los valores con ejemplo. Esto no es cosa para atrasados como muchos pensarán. 6-Restaurar la seguridad y el respeto por la vida

Hay algo que una sociedad nunca debe aceptar como normal. Me refiero a vivir con miedo. El ciudadano que sale de su casa preguntándose si regresará seguro no está viviendo plenamente en libertad. La delincuencia debe enfrentarse con firmeza. Quien delinque debe responder. La víctima merece protección y justicia, no explicaciones interminables. Pero también debemos tener la valentía de mirar más allá. ¿De dónde salen tantos jóvenes sin esperanza? ¿Por qué algunos encuentran en las bandas, las drogas y el delito una identidad que no encontraron en su comunidad, en su familia o en la escuela? La seguridad requiere policías preparados y autoridades eficaces, pero también educación, empleo, prevención, deporte, cultura y oportunidades. No se combate la delincuencia únicamente persiguiendo delincuentes; también se combate evitando que una nueva generación sea reclutada por ella.

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7-Restaurar la economía de la gente

Pienso que no nos equivocamos al decir que una nación no puede considerarse plenamente desarrollada mientras una parte importante de su población vive haciendo malabares para llegar a fin de mes. Hay familias que trabajan mucho y, sin embargo, sienten que cada día el dinero alcanza para menos. Hay jóvenes preparados que no encuentran oportunidades. Hay trabajadores que sobreviven con salarios insuficientes. Hay pequeños comerciantes que enfrentan cargas que amenazan sus negocios. Por eso necesitamos una economía que no se quede únicamente en los informes y las estadísticas. El crecimiento económico tiene que sentirse en la mesa de las familias. Desarrollo no es solamente producir más. Es vivir mejor. Es poder acceder a una buena educación, recibir atención digna cuando se enferma, tener seguridad, conseguir empleo, alimentar a los hijos y mirar el futuro sin angustia permanente. 8-Restaurar el respeto por lo público

Hay una contradicción que debemos superar. Nos quejamos de que el país está sucio, pero arrojamos basura en las calles. Exigimos mejores parques y luego los destruimos. Pedimos mejores carreteras y manejamos sin respetar las normas. Reclamamos servicios públicos, pero muchas veces tratamos lo público como si no fuera nuestro. Lo público es de todos porque todos lo pagamos. Restaurar la República también significa restaurar el civismo. Respetar una señal de tránsito es hacer patria. No tirar basura es hacer patria. Ceder el paso es hacer patria. Pagar correctamente un impuesto es hacer patria. No sobornar a un funcionario es hacer patria. Cumplir con nuestro trabajo aunque nadie nos esté vigilando es hacer patria. La República se construye en las pequeñas decisiones cotidianas. 9-Restaurar la esperanza

Y necesitamos, finalmente, restaurar la esperanza. No una esperanza ingenua que niegue nuestros problemas. Necesitamos una esperanza responsable, capaz de mirar las heridas del país y decir: podemos hacerlo mejor. La República Dominicana tiene defectos, pero también tiene una enorme capacidad de levantarse. Tenemos trabajadores incansables, jóvenes talentosos, hombres y mujeres honestos, empresarios responsables, maestros entregados, profesionales capaces, familias y ciudadanos que cada día hacen el bien sin aparecer en las noticias. No todo está perdido. Pero tampoco todo está ganado. Cada generación recibe una patria y tiene la obligación de preguntarse qué hará con ella. Los restauradores de ayer entendieron que la libertad exigía sacrificio. A nosotros nos corresponde entender que la democracia, la justicia, la honestidad y la convivencia también exigen sacrificios. Conclusión

CERTIFICO que a nosotros nos corresponde tener el valor de restaurar la República que estamos dejando deteriorar. DOY FE en Santiago de los Caballeros a los catorce (14) días del mes de agosto del año del Señor dos mil veintiséis (2026). l


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crítica arte lilian carrasco lilycarrascor@hotmail.com

El universo de Cristian Mateo

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uando me detengo en los detalles de las obras de Cristian Mateo y en la precisión con que realiza cada pieza, me sorprende la armonía de sus composiciones, la delicadeza de sus tonalidades pastel, esa apariencia serena que, a primera vista, parece envolverlo todo. Sin embargo, al mirar con mayor atención, debajo de esa belleza aparece lo grotesco, el dolor, aquello que incomoda. ¿Cómo consigue sostener ese equilibrio? Él mismo responde: “Empecé pintando lo que me quemaba por dentro”. Sus primeros trazos nacieron sin academia, desde la calle, la rabia y el deseo de hacerse escuchar. Con el tiempo, esa urgencia encontró lenguaje. El fósforo apareció como la imagen de lo pequeño que contiene una fuerza inesperada. Prende, arde, ilumina y deja huella. Para Cristian es memoria de noches sin luz y pensamientos que no daban tregua: “Me voy a quemar, pero voy a alumbrar”.

El caimán llegó desde otro lugar. Ancestral, ligado al agua y a la tierra, representa peligro y protección. Es también una lectura del país: tres cuerpos entrelazados que hablan de historia, familia y vínculos que pueden pesar, pero de los que podemos desprendernos. Lo revelador es que esta iconografía no fue diseñada para convertirse en una firma. Fue el público quien comenzó a identificarlo como “el de los palos de fósforo y los cocodrilos”. Así nació el “maremagno”, como él llama al momento en que una impronta crece hasta desbordar a quien la creó. La armonía cromática no oculta lo terrible, sino que permite que aparezca lentamente. La mirada se deja seducir primero por la belleza y solo después descubre aquello que la sostiene. Las imágenes dejan entonces de pertenecer exclusivamente al artista, pues se reconstruyen con la memoria y las experiencias de quien las admira. Cristian ha creado símbolos de resistencia, pertenencia y transformación, y deja que cada espectador complete su sentido. En ese encuentro entre lo bello y lo inquietante se abre un espacio para reconocernos, quizá porque detrás de los colores suaves también están las imágenes de las emociones y los miedos que todos llevamos dentro. l

crítica cine Etzel Báez etzelbaez@gmail.com

Siete prisioneros

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Capitão do mato” de la época esclavista colonial brasileña: el esclavo negro que cazaba a otros esclavos fugitivos a cambio de privilegios y libertades limitadas. Se actualiza esa figura histórica para hablar de la esclavitud moderna y de una dominación social que opera mediante individuos que, a cambio de meras migajas, aseguran ventajas competitivas a sus patronos, perpetuando así su acceso privilegiado y exclusivo a las oportunidades sociales. Esa lógica perversa sostiene la pirámide socioeconómica y necesita agentes incondicionales y confiables que la custodien a rajatabla, convenciendo a la sociedad de que ese orden desigual es el único posible y necesario. La historia transcurre en las periferias de São Paulo. Un joven de 18 años, proveniente del campo nordestino, acepta un trabajo en un depósito de chatarra para ayudar a su familia, pero termina atrapado en la trata de personas. Su actuación muestra cómo cada paso lo obliga a perder su esencia moral, convirtiéndose en un “alicate” que oprime a sus pares. La narrativa refleja el trastorno de quienes buscan ascender socialmente, hasta transformarse en individuos deshumanizados que actúan solo por supervivencia. Cada escena aporta una nueva perspectiva visual y emocional, y los personajes encar-

nan arquetipos profundamente reconocibles en nuestra realidad: el líder que se pasa al bando contrario para intentar que las cosas sean menos trágicas; el rebelde absoluto que se enfrenta al sistema sin tregua; el que cree en la amistad y termina desengañado por la traición; y aquel que muestra el analfabetismo en toda su dimensión de vida estropajosa y precaria. La fotografía sucia y granulada refuerza la opresión de los espacios cerrados y la desolación del entorno industrial de chatarra, mientras que la banda sonora, minimalista y tensa, subraya la angustia constante del protagonista. El guion desmenuza la trata de personas sin caer en clichés ni estereotipos fáciles. La muestra como un mal contemporáneo con nuevas formas obscenas de opresión, ligada estructuralmente a racismos, xenofobias y fascismos encubiertos. La pobreza endémica facilita la clandestinidad y la vida de miserias de los encadenados. La narrativa comienza con una simplicidad engañosa y luego ahonda en una compleja batalla sobre la moral, envuelta en una trama típica de thriller, pero obviando cualquier atisbo de los seculares fundamentos eternos e inmutables del bien y del mal. Plantea preguntas incómodas sobre la complicidad silenciosa y los límites éticos en situaciones extremas, dejando al espectador con una reflexión amarga sobre el precio de la supervivencia y la fragilidad de la dignidad humana cuando el hambre y la desesperación apremian. En Netflix con ese título. l HHHHH Género: Thriller. Duración: 93 minutos H H H H H excelente | H H H H muy buena H H H buena | H H regular | H mala

el libro vive

desde mi ventana

Frank Núñez franknunez463@gmail.com

Santiago Almada salmada@elcaribe.com.do

Crisis del 94 revelada por Rodríguez Pimentel

Un barrilete, una chichigua

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n el mismo salón de la Biblioteca Nacional donde un jueves 27 de octubre del 1988 cubrimos la puesta en circulación de las memorias del entonces presidente Joaquín Balaguer, como reportero del periódico El Caribe, presenciamos el martes de esta semana, por invitación del autor, el lanzamiento de la obra Crisis de 1994: Punto de inflexión en la política dominicana (Memorias desde el Senado en la crisis que cambió la democracia dominicana), del político, escritor y comunicador Héctor Rodríguez Pimentel, nacido en Villa Vásquez, Montecristi, en 1952. Pese a que Rodríguez Pimentel relató ante el nutrido público que abarrotó el amplio salón los pormenores del libro sobre la histórica crisis post electoral, merecen una lectura atenta muchos secretos sorprendentes protagonizados por los líderes enfrentados, Balaguer, del PRSC, y José Francisco Peña Gómez, del PRD, en una lucha por el poder que partiría en dos a la Nación. Quienes en los tiempos de la crisis descrita por el exsenador montecristeño no entendíamos la expresión de que “la patria está en peligro”, con las revelaciones sobre la decisión del presidente Clinton de sacar a Balaguer del poder a cualquier precio, disgustado por la violación del gobernante dominicano del embargo que le había impuesto a Haití para forzar la caída del dictador Cedrás, ahora podemos valorar el comportamiento de los líderes, evitando una posible intervención militar norteamericana para imponer sus criterios en la isla entera. En el prólogo, el escritor Cándido Gerón destaca la objetividad de Rodríguez Pimentel en Crisis de 1994, alejada de sesgos partidistas, que no confunde “ni a historiadores ni a políticos, por el contrario, se afirma en hechos reales y contundentes”. Los dominicanos interesados en descubrir secretos inéditos sobre la crisis del 94, conocerán por qué no prosperó la propuesta de Balaguer para dividir el cuatrienio 1994-1998 en dos años cada uno con Peña Gómez, creando las condiciones para la celebración de nuevas elecciones en 1996, con la instauración del modelo de doble vuelta, dando inicio a una nueva era dominicana. l

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n estos tiempos en que el plástico y el polietileno han invadido por completo nuestra cotidianidad, el arte de armar chichiguas con papel prácticamente ha desaparecido, como la mayoría de los juegos al aire libre, desde las rondas infantiles hasta “el topao” y “la vitilla”, el trompo y las canicas, que solo figuran en la nostalgia de los que peinamos canas. Una chichigua, ya lo dijimos alguna vez en esta misma columna, es lo que en España se llama cometa, en México papalote, barrilete en la Argentina, pandorga en algunos lugares de España. Las técnicas de armado se aprendían de los hermanos mayores, un saber que se transmitía de generación en generación, según la cantidad de pendones o palillos que se usaban, que podían ser de tacuara (trocitos de bambú) se conseguían figuras rectangulares, hexagonales y hasta octogonales sobre las que se pegaba el papel. De ahí salió este viejo poemita que me permito compartir con ustedes.

Instrucciones para armar un barrilete Primero es necesario de los sueños, parecerdespertar a la vida, se a Es decir, despojarse los lápices que llenade las preocupaciones, ban cuadernos olvidar la cara del jefe, con casas inclinadas no pensar en el traba- de techos colorados jo atrasado y ventanas azules. ni en los vencimien- No descuidar el engrutos… do Después se puede en- amasado con agua, niñecer batido suavemente, de a poco, sentirse un poco dios hace falta un cuchillo un poco mago amafiloso sando que le robe al sol un po- la magia de los pájaquito ros, de luz en cada astilla Y es de pájaro el temde tacuara. blor No olvidar el hilo de las manos acarienmadejado alrededor ciando el viento. de Hay que mirar después de un palito como el cielo conquistado si uno estuviera de nue- con el frágil navío vo anclado en el recuerdo, girando entre las ma- en la risa, en la vida, nos Y uno sentirá de nuevo la rueca de la infancia esa vieja emoción de -el hilo gira entre tar- estar des amarillashaciéndole cosquillas recupera de a poco a las nubes un murmullo de viento mientras el corazón entre flecos de papel marchito que enciende latidos despereza su angustia en la sangre. y recupera su brillo El papel debe ser de frescura y rocío. exactamente del color Santiago Almada ©


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Espejo de tinta

Poemas de Heidy Lorenzo REVELACIÓN

Valentín Amaro Especial para elCaribe

Abrir los ojos y ver que todas las cosas son lo que está escrito: la revelación. Como si de repente pudiéramos ser salvados. Subir al Gólgota, y, en la agonía, también pedir piedad como aquel hombre. También tener un lugar en El Paraíso.

E

sta semana en “Espejo de tinta”, nuestra invitada es Heidy Lorenzo (Higüey, 24 de julio de 1995), quien es licenciada en Derecho. Miembro del Taller Literario César Vallejo desde el año 2016, y parte de su junta directiva. Ganadora del segundo lugar en la segunda versión del concurso literario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) renglón poesía. Ha sido invitada a diferentes versiones de la Feria Internacional de Libro de Santo Domingo (FILSD), al III Festival Internacional de Poesía Ergo de Perú, IX Edición del Día de las Escritoras y Festival de Poesía Dolores Castro. Sus poemas se encuentran publicados en “Nido de colibrí” de la editorial La Chifurnia, Honduras, 2025. Asimismo, algunos de ellos han sido publicados en la revista 17 del Círculo Literario El Aleph, en el volumen 42 de la Revista Letras Salvajes y en la antología puertoriqueña La Luna en dos espejos: 8 voces femeninas de República Dominicana y Puerto Rico. Su última participación antológica se encuentra en la antología española sobre el silencio, del VII encuentro de Letras Celestes: “Y ser como la estrella inaccesible y alta, alumbrando en silencio”. Esta selección poética de Heidy Lorenzo sorprende por su frescura y por ese decir preciso, despojado de altisonancias. Su mirada procura apresar el mundo en un puñado de palabras, convirtiendo lo cotidiano, la memoria, la naturaleza y la fragilidad humana en materia de contemplación y revelación. Hay una voluntad de sugerir antes que explicar, de nombrar sin excesos y dejar que las imágenes alcancen su propia resonancia. Su poesía se acerca a lo esencial desde una expresión sencilla, pero profunda, donde lo íntimo adquiere dimensión universal. La poeta observa, interroga y reconstruye, mientras la palabra se convierte en refugio y asombro.

Perdón. Palabra. Redención. Abrir los ojos y querer eso. Esa otra cosa que nos saque del cieno, que nos aleje del minotauro, del barquero o de la llama del mundo que quema el vuelo. Solo perdón. Solo un lugar en El Paraíso. 2 DE NOVIEMBRE

Un tobogán. Cumpleaños. Navidad. Por qué nos reduces a concluir: tantos senderos de estrellas y colores para que la vida viniera a ser dos o tres dibujos perdidos, la mitad de una canción, flor caída de Flamboyán, uno o dos viajes a otro pueblo, visitas al cementerio, y un lamento por el aire que fue, por la brisa que ahora es, por el pájaro que despertará al alba junto a lo vivo del pensamiento.

LA ESCALERA DE ESTE MUNDO

A veces, he resbalado en la escalera de este mundo. La subo. La bajo. Peldaño a peldaño. La pienso. La reconstruyo. Tantas veces la he reconstruido que ya, apenas, me dan los pies, y uso las manos. Para subir. Para bajar. Para resbalarme.

DOMINGO

Háblanos día Domingo sobre tu peso. Sobre, por qué pensamos tanto cuando llegas en plena tarde. Por qué viene contigo una foto familiar.

za

Cuéntanos sobre el eco de ese trino que, frente a lo amargo y a lo dulce, frente al mito, la utopía, la muerte, y toda la duplicidad de la memoria, se asomará al calendario de la añoranpara ponerte nombre.

TORMENTA DE NOVIEMBRE

Al día siguiente de una tormenta solo queda un círculo blanco. Como si la luz tratara de salir. Y el trino. Lejos. Pichón. Pichón sin papá que llama. Pichón sin mamá que quiere precipitarse en caída libre por la migaja de pan. Así es en los días que siguen a una tor-

menta. Buscas al pájaro que ya creció. Que ya aprendió a balancearse solo en el alambre. Y te ves a ti mismo. BREVEDAD DE LO VASTO

Una foto. Surge la niebla. Y una hormiga se desliza en el papel. Nada que ensordezca más que un viejo recuerdo. Si todo pasó de prisa. Si todo transcurrió muy lento. Las circustancias, siempre. Los tiempos. Y las nubes encima de nosotros al mismo ritmo... Lo vasto nos acompañó a lo largo, pero en nuestros ojos la hormiga sigue siendo pequeña.

TARDE VERDEAZUL

Así que te toco, ave herida. A ti, pájaro hablador. Y a tus cabellos, palma abanico. Y el verde, el verde y azul en todas partes.

SEPTIEMBRE

Alba naciente los alambres resguardan celaje de ave.

Nunca dejaremos la rosa y nada más… Recordaremos un dos de noviembre bajo el cielo rojo de octubre como si San Miguel librara la batalla otra vez. O Los Olivos le cantaran a Ogún Balenyó la melodía de las ánimas. Y traeremos las noticias de años atrás. La oración entre paredes blancas. La guitarra que tocaban las arrugas. El perdón, porque ya no se podía… Y los ojos que buscaban algo más que levantarse y andar.

NIDO DE COLIBRÍ

Nido de colibrí el recuerdo de que lo pequeño también puede resistir, dormirse en la calma pese a la borrasca más vigorosa y ser un viajero junto a nosotros, a nuestras preguntas y a la angustia de saber cuándo llegará la muerte.

PEQUEÑA VISITA

la.

Me anticipo al derretimiento de la ve-

Abro todas las gavetas. Me miro de espaldas, de frente, y la vista periférica me advierte otra presencia. No estoy sola, digo. Nunca lo estamos, agrego. No siempre la existencia se limita a consagrar estos cuerpos que creemos únicos. Lo noto, entonces, mi abuela me ha visitado. l


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Hay que leer dominicano

Carlos Piantini: fotos y memorias (2) En el centenario de su natalicio

Antonio Gómez Sotolongo Especial para elCaribe

E

n diciembre de 1938 llegó a Santo Domingo el profesor de violín Willy Kleinberg, un gran pedagogo que había sido concertino de la orquesta sinfónica de Viena y director de la Sinfónica de Breslau. Aquí debutó como solista y como concertino en la primera presentación artística que organizó la Sociedad Pro-Arte Musical, el 29 de marzo de 1939, en el teatro Paramount. En esa, su primera actuación como solista en el país, le acompañó al piano la profesora Josefita Heredia, y además ocupó la cabecera de los violines en la orquesta que para esa ocasión organizó y dirigió el Maestro Enrique Mejía Arredondo. Pocos meses después, el 26 de septiembre del mismo año, Kleinberg ofreció su primer recital, el cual se produjo en el teatro Capitolio. (Enrique de Marchena. Willy Kleinberg, pedagogo y violinista hace labor pro-nuestro arte. Santo Domingo. Feb. 1939). Habíamos anunciado hace algunas semanas el arribo a nuestras playas del distinguido y notable pedagogo austriaco Willy Kleinberg, violinista de «primo cartello» en el récord orquestal europeo, y quien actuó por años como director de la Orquesta Sinfónica de Breslau y también como «violín concertino», en la Sinfónica de Viena. La llegada del Profesor Kleinberg, quien viaja con toda su documentación autenticada, era una de esas circunstanciales ocasiones en que podíamos tener la ventaja de conocer un músico de fuste, al mismo tiempo que un viejo conocedor de toda esa inmensa amalgama que forma el arte, a través de su polifacética combinación de sonidos. Solamente las circunstancias de la convulsa Europa, las continuadas persecuciones raciales, podían causar el desprendimiento material y aún espiritual de este hombre –ya entrado en la edad madura- de un medio en el cual por años había podido desenvolver victoriosamente sus actividades, pudiendo decirse que «estaba ya retirado de los servicios permanentes». [...] El Maestro Kleinberg reside ahora entre nosotros. Está ya aclimatado en el medio, y ha comenzado con vigor sus lecciones a dos alumnos que reciben ya su dirección eminente: Carlos Lample, joven húngaro que reside entre nosotros y que aquí ha hecho sus estudios escolares llegando hasta la Facultad de Farmacia de nuestra Universidad, y Carlos Piantini Espinal [...] Kleinberg está estudiando con estos dos jóvenes. El primero, tiene la vena artística racial indudable; el segundo, la vivacidad del trópico, el interés de su propio talento, y también una línea hereditaria musical que le honra. ¿Qué será

Willy Kleinberg y sus alumnos de violín en Santo Domingo . f.E.

nuestro Carlitos Piantini Espinal en las manos del Maestro Kleinberg? [...] No sabemos cuándo Kleinberg aparezca en público como concertista. Sus amigos y discípulos están combinando fechas para un Recital o un Concierto en colaboración con la Orquesta Sinfónica. [...] Nuestro Arte, sin duda, ha de recibir el beneficio de este Huésped, que como el Maestro Bledy, que ya está incorporado en el «cello» en la Sinfónica, el Profesor Ganz, violista distinguido de Viena, familiar cercano de Kleinberg, hará de nuestro medio, poco a poco, un ambiente propiciatorio para la interpretación genuina de los Grandes Maestros. Willy Kleinberg fue una persona encantadora, con la que estudié mientras estuvo en Santo Domingo. Él llegó a tener un grupo de estudiantes bastante numeroso, entre ellos Jacinto Gimbernard, Nidia Mieses, Luis Gómez, Carlos Mathis y muchos otros que hicimos larga carrera en la música. Él hacía conciertos periódicamente con sus alumnos, así que nos presentábamos en público desde que teníamos alguna pieza audible. En los salones del Ateneo, que estaba en la calle El Conde, nos presentábamos dos o tres veces al año. En 1940 tocamos allí en abril y en septiembre; así me fui entrenando, hasta que adquirí la madurez musical y técnica requerida y comencé a hacer recitales y conciertos de mayor envergadura cada vez. (Los alumnos del Maestro Kleinberg ofrecieron anoche una bella fiesta musical en el Ateneo. La Nación. Santo Domingo. 23 abr. 1940). Anoche, a las ocho y media, tuvo lugar en los salones del Ateneo, uno de los actos más simpáticos y promisorios de los muchos que en los últimos tiempos se han celebrado en la benemérita casa de cultura dominicana. Ocho niños, estudiantes de música, dieron un concierto clásico, bajo la dirección de su maestro Willy Kleinberg. [...]. El debut de los niños artistas había despertado en nuestros medios sociales, muy vivo interés, y más aún en los núcleos de aficionados a la buena música, no tan só-

lo por la belleza que el concierto de anoche pudiera ofrecer, sino por lo que él representaba, como promesa de un futuro grupo de virtuosos del divino arte. Y, además, porque conociéndose, como se conoce, la brillante carrera del maestro Willy Kleinberg, se descontaba que los discípulos que presentaba en público por vez primera habían de ofrecer al auditorio ejecuciones dignas de ser escuchadas. Pues bien, las mejores esperanzas, los augurios más optimistas, fueron superados con creces. Y conste que, en el comentario que estamos trazando, no cuenta la necesaria simpatía que todo el público sensible ha de sentir por un grupo de niños de corta edad, dedicados a un tan noble esfuerzo como es el de estudiar música. El concierto de ayer, fue digno de los alumnos de cualquier conservatorio del mundo, ofrecido en igualdad de condiciones a las de nuestros niños. [...]. Se dio bello símbolo del que se va y sabe alentar a los que vienen. O, como en el banquete del maestro griego, que brinda vapor quien le superase. Y nadie, tampoco, podría como él, entender la magnitud de la obra cultural y artística, y, por ende, de elevación espiritual, que realiza, modesta, silenciosa y generosamente, el maestro Kleinberg. Se inició con la ejecución del Estudio Núm. 7 de Mazas y el Estudio Núm. 3 de Kreutzer, a cargo de los alumnos Nidia Mieses, Carlos Piantini, Zunilda Pierret y Luis Gómez Hernández. En las citadas obras, erizadas de dificultades técnicas para todos los estudiantes de música, los ejecutantes, sin batuta, hicieron un alarde de arco y de agilidad en el cambio de posiciones y de exquisito gusto. Inició la segunda parte, Jacintico Gimbernard, un delicioso pequeñuelo de ocho años, con ocho meses de clases, con la interpretación delicada y excelente, de Meditación, de Bach-Gounod, y La cinquentaine, de Marie. Fueron vertidos, después, varios conciertos de Berioth, por Luis Gómez H., que tuvo a su cargo el N.º 1, denominado

Militar, y los que llevan los números7 y 9, que estuvieron a cargo de Zunilda Pierret y Carlos Piantini, respectivamente. Al piano, las señoritas Blanca Mieses y Josefita Heredia, que, con sus acompañamientos, ciertamente muy justos, prestaron al concierto una muy valiosa colaboración artística. [...]. Excusado es decir que los aplausos fueron tributados, cordiales y copiosos a los pequeños artistas –que, dicho sea de paso, afortunadamente, ninguno es «niño prodigio», sino que son todos, alumnos normales de una Academia- y también a su Maestro, cuya labor benemérita los merece de verdad. Los comentarios del «post-concierto», halagüeños para el Ateneo y para el arte musical dominicano que tiene, en los violinistas de anoche, la fundada esperanza de una pléyade de virtuosos. El 12 de mayo de 1941, realizamos en el Ateneo Dominicano el tercer y último de los conciertos que guio el maestro Kleinberg; poco después, en 1942, se fue del país y se radicó en los Estados Unidos. Mediante una carta que hizo pública, se despidió decepcionado del pobre ambiente musical en Santo Domingo. En aquella última velada con el maestro Kleinberg tomamos parte Nidia Mieses, Máximo Viloria, Jesús B. Gautier, Julia Altagracia Hernández y yo. (*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. Correo-e: agosto_ultimo@yahoo.com (**) Tomado de Los Sonidos y el Tiempo, las Memorias Inconclusas de Carlos Piantini. NOTA: Si este artículo te gustó compártelo con tus amigos, y si no te gustó compártelo con tus enemigos. Esta página es una colaboración especial para este suplemento. l


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Miedo a la página en blanco Marino Berigüete

Poeta m.beriguete@gmail.com

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unca he sentido miedo ante una página en blanco. En este siglo XXI, además, resulta difícil alegar falta de asuntos. Vivimos rodeados de información, acontecimientos, opiniones, imágenes y voces. El problema del escritor contemporáneo no parece ser la ausencia de temas, sino aprender a escoger entre demasiados. A pesar de vivir en esta época, sigo escribiendo los primeros borradores con lápiz y papel. No he conseguido desprenderme de esa costumbre. También tomo notas en el celular, porque uno termina aceptando ciertas comodidades del tiempo que le ha tocado vivir. Pero todavía necesito una libreta cerca. Hay ideas que me parecen distintas cuando pasan por la mano antes de llegar al computador. A veces recuerdo el sonido de las máquinas de escribir. A principios de los años noventa me costó abandonarlas. Ya tenía computadora y, sin embargo, continuaba escribiendo a máquina. Conservo una de aquellas y también algunas páginas de un libro de poesía escrito entonces, con letras que el tiempo ha ido borrando. En aquellos años podía sentirse físicamente el acto de escribir: cada palabra ocupaba un lugar definitivo hasta que llegaba la corrección. Con la poesía mantengo un rito todavía más antiguo. Escribo sobre papel sin rayas y con tinta verde. La costumbre comenzó en los años ochenta, durante un viaje a Chile. Visité Isla Negra, la casa de Pablo Neruda, y descubrí su conocida preferencia por la tinta verde. Desde entonces adopté aquel color como un homenaje privado. Han pasado décadas y sigo escribiendo así los poemas. No sé si llamarlo disciplina, superstición o fidelidad. Quizás sea las tres cosas. Los artículos obedecen a otro procedimiento. Pienso los temas, anoto una frase, una pregunta o un dato en el teléfono o en alguna libreta. Algunas veces debo investigar, comprobar una fecha, revisar una cifra. Cuando me siento frente al computador, escribo de principio a fin. Hace años leí sobre el método de redacción de The Kansas City Star y su guía de estilo. Aquella lectura me enseñó la utilidad de la claridad, la economía verbal y la frase directa. Con el tiempo adopte esas enseñanzas a mi manera de escribir. Un método sirve mientras no termine convirtiéndose en una cárcel. La novela exige otra paciencia. Me gusta escribir una primera versión desde el comienzo hasta el final y después dejarla

descansar. Necesito alejarme de ella durante semanas o meses para poder regresar con una mirada menos complaciente. Entonces empieza el trabajo verdadero. Corto, cambio, corrijo, traslado capítulos y escucho mejor a los personajes. Nunca he terminado una novela exactamente como la imaginé al comenzar. En algún momento los personajes adquieren una voluntad propia y la historia toma decisiones que yo no había previsto. Esa pérdida parcial del control constituye uno de los placeres de la narrativa. Ya no escribo con prisa. Tengo cuatro libros inéditos de poesía guardados. Regreso a ellos, leo lentamente, sustituyo una palabra, elimino un verso y vuelvo a guardarlos. He aprendido que publicar no debe confundirse con terminar. Un libro puede estar completo y todavía necesitar tiempo. Cada primero de octubre, sin embargo, comienzo un proyecto nuevo. Coloco delante de mí otra página en blanco y acepto nuevamente el desafío. Para finales de

este año espero poner a circular en Círculo de Poesía, en México, un libro sobre Borges. También continúo trabajando en un libro sobre mi infancia. Ese manuscrito lleva más de diez años conmigo. Lo escribo, lo deshago, vuelvo a escribirlo. Ningún otro libro me ha exigido tanto porque allí no trabajo solamente con recuerdos: trabajo con mi propia sentimentalidad, y esa materia se resiste a la corrección. Me preguntan con frecuencia cómo comienzo un libro. Casi siempre la respuesta es sencilla: comienzo con algo que me ha ocurrido. Después interviene la imaginación. La experiencia proporciona el primer impulso; la literatura decide hasta dónde puede llegar. Procuro que ningún día termine sin haber escrito al menos una página. Es una rutina, pero me permite conservar una relación cotidiana con el oficio y conmigo mismo. No siempre será una página buena. Tampoco importa demasiado. La escritura necesita continuidad antes que solemnidad.

En los últimos veinte años he vivido entre dos vocaciones que a veces discuten entre sí: el narrador y el poeta. Empecé escribiendo poesía y allí continúo sintiéndome pleno. En la novela y el cuento, en cambio, encuentro una libertad distinta y una mayor necesidad de aprender técnica. La narrativa me obliga a estudiar mecanismos, estructuras, perspectivas y tiempos; la poesía me devuelve a una concentración más íntima del lenguaje. En los últimos años he conseguido apaciguar esa disputa. Leo sobre todo poesía y algunos premios Nobel, sin imponerme programas demasiado rigurosos. Escribo lo que reclama ser escrito y dejo que cada género encuentre su momento. Por eso no temo a la página en blanco. A mi edad he comprendido que la página no exige valentía, sino perseverancia. El escritor debe sentarse, comenzar y aceptar que muchas veces tendrá que borrar lo escrito. Mi miedo sería otro: llegar al final de un día y descubrir que, teniendo todavía algo que decir, no escribí una sola línea. l


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Fernando Báez Guerrero y Nancy Tavárez de Báez coleccionistas

Durante más de cuatro décadas, Fernando Báez Guerrero ha construido una de las colecciones privadas de arte dominicano más importantes. Su labor trasciende la adquisición de obras: ha impulsado investigaciones, publicaciones y exposiciones que han con-

tribuido a rescatar artistas, repatriar piezas fundamentales y fortalecer la memoria visual de la nación. La exposición Jorge Noceda Sánchez. El sueño de la memoria, presentada en el Museo de Arte Moderno (18 de junio/ 09 de agosto, 2026) constituye un nue-

vo capítulo de ese compromiso. Consideró que una colección solo alcanza su verdadero sentido cuando se comparte. En esta conversación reflexiona sobre el coleccionismo, el patrimonio y el legado de uno de los surrealistas más singulares del arte dominicano.

“Una colección alcanza su real sentido cuando se comparte” Lilian Carrasco foto: fuente externa

l ¿Cuándo comprendió que coleccionar era también una responsabilidad cultural? l Lo comprendí cuando exhibí por primera vez parte de mi colección en La Casona de APEC, alrededor de 2012, motivado por mi amigo fotógrafo Gianfranco Lanzetti. Fue emocionante ver cómo obras que nunca habían sido expuestas en la República Dominicana despertaban el interés y la admiración del público. Hasta entonces había visitado numerosos museos del mundo y observado que gran parte de sus colecciones procedían de donaciones privadas. Entendí que una colección solo alcanza su verdadero sentido cuando se comparte. l ¿Cómo comenzó su relación con el arte? l Mi primera adquisición fue un pastel de Hilario Rodríguez, en 1985. Lo compré para ocupar un espacio vacío en mi apartamento, recién casado con mi compañera de vida, Nancy Tavárez. Aquel gesto aparentemente sencillo despertó una curiosidad que nunca volvió a detenerse. l Su colección recorre más de un siglo de arte dominicano. ¿Qué historia cuenta? l No la construí siguiendo un orden cronológico, sino guiado por el estudio y la admiración hacia los artistas. Con el tiempo descubrí que cada obra dialoga con las demás y termina narrando la evolución del arte dominicano. Más que reunir cuadros, he tratado de preservar una memoria colectiva. Tengo impresos de cerca de 1885 sobre la recién creada República Dominicana. Asimismo, conservo publicaciones de la revista “El Lápiz” del periódico “Literario y Artístico” de 1881 que fue una de las primeras publicaciones dominicanas dedicadas de manera sistemática a la literatura, las artes y la ilustración gráfica. Los impresos tenían muchos dibujos y caricaturas de la época, por lo que conservo la reproducción de varios dibujos de Ramón Frade, pintor, dibujante y grabador puertorriqueño que durante años vivió en Santo Domingo. l ¿Qué diferencia a un comprador de un verdadero coleccionista? l Comprar arte puede hacerlo cualquiera. Un coleccionista investiga, estudia y desarrolla un proyecto con una visión

Fernando Báez Guerrero y Nancy Tavárez de Báez en la exposición de Jorge Noceda.

Consideración Comprar arte puede hacerlo cualquiera. Un coleccionista investiga, estudia y desarrolla un proyecto con una visión histórica”.

Opinión La obra de Jorge Noceda Sánchez constituye uno de los lenguajes más originales desarrollados por un artista dominicano”. histórica. Pero, además tiene la responsabilidad de compartir ese patrimonio mediante exposiciones, publicaciones o préstamos a museos. Como dice mi amigo Cándido Gerón, “una colección que no se comparte es una colección muerta”. l ¿Qué papel ha desempeñado Nancy Tavárez en este proyecto? l Fundamental. Durante 41 año ha sido mi mayor apoyo. Una colección de esta magnitud exige tiempo, recursos y mucha comprensión familiar. Sin ella, este

proyecto no habría sido posible. El redescubrimiento de Jorge Noceda Sánchez. l ¿Cómo nació su interés por Jorge Noceda Sánchez? l Lo conocí a través de las enciclopedias de arte dominicano hace más de 40 años. Desde entonces me fascinó la singularidad de su lenguaje visual, aunque fue preparando esta muestra cuando comprendí plenamente la profundidad de su obra. l ¿Qué distingue su universo artístico? l Su surrealismo es absolutamente personal. Sus composiciones poseen un extraordinario rigor técnico y establecen un diálogo constante con las bellas artes: el teatro, la música, la danza y la literatura aparecen transformados en imágenes de gran fuerza poética. l ¿Qué lugar ocupa dentro del arte dominicano? l Mi artista predilecto sigue siendo Ramón Oviedo, seguido de Clara Ledesma, pero Jorge Noceda Sánchez ocupa un lugar muy especial entre los grandes maestros de la generación posterior a 1939. Su obra constituye uno de los lenguajes más originales desarrollados por un artista dominicano. Y, además de los artistas de la generación de 1939-1948, entran otros creadores entre mis favoritos como son

Fernando Varela, José García Cordero, Eligio Pichardo, Jorge Severino, Cándido Bidó, entre muchos otros. l ¿La historia del arte le ha otorgado el reconocimiento que merece? l No completamente. La ausencia de descendientes directos y la dispersión de su producción contribuyeron a que su figura quedara parcialmente relegada. Muchos historiadores ni siquiera conocían la dimensión de su trayectoria. Esta exposición busca precisamente corregir esa omisión. l ¿Cómo se reunieron las obras de esta muestra? l Fue un trabajo complejo. Debido a la escasez de piezas disponibles, recurrimos a numerosos coleccionistas privados que generosamente aceptaron prestar sus obras al Museo de Arte Moderno. Sin esa colaboración, esta exposición no habría sido posible. l ¿Qué espera que descubra el visitante? l Más que un artista desconocido, encontrará un creador adelantado a su tiempo. La museografía, concebida por Luis Tejada permite recorrer libremente la exposición y establecer relaciones entre las obras, favoreciendo una experiencia abierta y personal. l ¿Qué aprendió usted durante este proceso? l Descubrí con mayor claridad la relación entre su pintura y las artes escénicas, así como detalles de su trayectoria que permanecían poco documentados. Cada investigación confirma que todavía queda mucho por estudiar sobre Jorge Noceda Sánchez. l ¿Qué responsabilidad tienen los coleccionistas privados? l Una enorme. Nos corresponde preservar el patrimonio artístico, recuperar obras que se encuentran fuera del país y apoyar tanto a los grandes maestros como a las nuevas generaciones. También debemos contribuir con museos, publicaciones e investigaciones. Coleccionar implica asumir un compromiso con la historia cultural del país. l ¿Qué espera que ocurra después de esta exposición? l Confío en que marque un antes y un después en la valoración de Jorge Noceda Sánchez. Su obra merece ocupar el lugar que le corresponde dentro de la historia del arte dominicano y abrir nuevas investigaciones sobre su legado. l


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Cultura 15 agosto 2026 by Periódico elCaribe - Issuu