Cultura elCaribe, SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2026
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Nuestro honor Se desata la nacional armado crisis entre RD en junio de 1959 y Venezuela
Por cada página escrita hay que leer otras mil
Pedro Conde Sturla continúa con su relato de la heroica gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo, que se enfrentó a la tiranía trujillista. P.4
Rafael José Rodríguez Pérez, escritor y director de Río de Oro Editores, habla de libros, de literatura y de su trayectoria en Cuba hasta llegar al país. P.15
La página de OGM relata los días oscuros de una tensión diplomática durante las postrimerías del régimen dictatorial del sátrapa. P.7
Historia y evolución de la mecánica en Hato Mayor La llegada de la industrialización exigió la aparición de hombres capaces de domar los nuevos monstruos de metal que llegaron al pueblo para quedarse La Era Dorada de Raúl Maduro y los Aserraderos (1936) marca el verdadero punto de partida para la mecánica moderna en Hato Mayor. En una época convulsa, caracterizada por la férrea dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y la persecución en los campos del Este contra los insurgentes —los llamados “Gavilleros del Este”—, transitar por caminos inhóspitos era tentar a la muerte. En ese escenario hostil arribó a Hato Mayor un hombre procedente de San Pedro de Macorís: Raúl Maduro. Su misión inicial era puramente industrial: instalar los aserraderos de don Juan Barceló Artiguez en las comunidades de Juan Jiménez y el Kilómetro 15 de la carretera hacia Sabana de la Mar. Considerado unánimemente como el “Padre de la Mecánica Moderna” en la zona, la relevancia de Maduro era tal que, cuando emigró a los Estados Unidos, donde finalmente falleció, la mecánica local entró temporalmente en un limbo. Los escasos empresarios de la época dependían exclusivamente de sus manos para reparar los camiones, automóviles y tractores agrícolas que circulaban en aquellos turbulentos tiempos. El año 1936 marca el verdadero punto de partida para la mecánica moderna en Hato Mayor del Rey. MANUEL ANTONIO VEGA
La primera generación de discípulos MANUEL ANTONIO VEGA atacando10@gmail.com
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a República Dominicana de la primera mitad del siglo XX era un país predominantemente rural, donde la tracción animal y la fuerza humana sostenían la economía. Sin embar-
go, la llegada de la industrialización exigió la aparición de hombres capaces de domar los nuevos monstruos de metal: los motores de combustión, las maquinarias agrícolas y los aserraderos. En la región Este, y de manera muy particular en Hato Mayor, la historia de este oficio no solo representa un avance técnico, sino una verdadera epopeya de supervivencia, ingenio y herencia familiar.
Opinión La historia de este oficio no solo representa un avance técnico, sino una verdadera epopeya de supervivencia, ingenio y herencia familiar”.
El legado directo de Raúl Maduro no solo reparó máquinas y formó hombres. Su taller funcionó como la primera “escuela técnica” informal de Hato Mayor. Entre sus alumnos directos se destacaron nombres que sostuvieron el parque vehicular y agroindustrial en las décadas posteriores: l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3