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Cultura 13 junio 2026

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elCaribe, SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2026 elcaribe.com.do

Nuestro honor nacional armado en junio de 1959

Pedro Conde Sturla continúa con su relato de la heroica gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo, que se enfrentó a la tiranía trujillista. P.4

Se desata la crisis entre RD y Venezuela

La página de OGM relata los días oscuros de una tensión diplomática durante las postrimerías del régimen dictatorial del sátrapa. P.7

Por cada página escrita hay que leer otras mil

Historia y evolución de la mecánica en Hato Mayor Cultura

La llegada de la industrialización exigió la aparición de hombres capaces de domar los nuevos monstruos de metal que llegaron al pueblo para quedarse

MANUEL ANTONIO VEGA atacando10@gmail.com

La República Dominicana de la primera mitad del siglo XX era un país predominantemente rural, donde la tracción animal y la fuerza humana sostenían la economía. Sin embar-

go, la llegada de la industrialización exigió la aparición de hombres capaces de domar los nuevos monstruos de metal: los motores de combustión, las maquinarias agrícolas y los aserraderos.

En la región Este, y de manera muy particular en Hato Mayor, la historia de este oficio no solo representa un avance técnico, sino una verdadera epopeya de supervivencia, ingenio y herencia familiar.

Opinión

La historia de este oficio no solo representa un avance técnico, sino una verdadera epopeya de supervivencia, ingenio y herencia familiar”.

La Era Dorada de Raúl Maduro y los Aserraderos (1936) marca el verdadero punto de partida para la mecánica moderna en Hato Mayor.

En una época convulsa, caracterizada por la férrea dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y la persecución en los campos del Este contra los insurgentes —los llamados “Gavilleros del Este”—, transitar por caminos inhóspitos era tentar a la muerte.

En ese escenario hostil arribó a Hato Mayor un hombre procedente de San Pedro de Macorís: Raúl Maduro. Su misión inicial era puramente industrial: instalar los aserraderos de don Juan Barceló Artiguez en las comunidades de Juan Jiménez y el Kilómetro 15 de la carretera hacia Sabana de la Mar.

Considerado unánimemente como el “Padre de la Mecánica Moderna” en la zona, la relevancia de Maduro era tal que, cuando emigró a los Estados Unidos, donde finalmente falleció, la mecánica local entró temporalmente en un limbo.

Los escasos empresarios de la época dependían exclusivamente de sus manos para reparar los camiones, automóviles y tractores agrícolas que circulaban en aquellos turbulentos tiempos.

La primera generación de discípulos

El legado directo de Raúl Maduro no solo reparó máquinas y formó hombres. Su taller funcionó como la primera “escuela técnica” informal de Hato Mayor. Entre sus alumnos directos se destacaron nombres que sostuvieron el parque vehicular y agroindustrial en las décadas posteriores:

Rafael José Rodríguez Pérez, escritor y director de Río de Oro Editores, habla de libros, de literatura y de su trayectoria en Cuba hasta llegar al país. P.15
El año 1936 marca el verdadero punto de partida para la mecánica moderna en Hato Mayor del Rey. MANUEL ANTONIO VEGA

historia de la medicina

Centro Médico Nacional

En marzo de 1968, apareció en el periodico El Caribe, una reseña firmada por Rafael Abreu sobre la inauguración del Centro Médico Nacional.

Decía así: Una moderna clínica médica fue inaugurada ayer en esta capital a un costo de 800,000 pesos. Al acto inaugural asistieron el presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer; el secretario de Salud Pública, doctor Gilberto Herrera Báez, directores y médicos de distintos centros médicos oficiales y privados de esta capital.

La obra se construyó mediante la inversión de capital privado, aportado por cerca de 38 facultativos que trabajarán en el centro médico.

Se informó que para la construcción se obtuvo financiamiento del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID); la Agencia Internacional (AID), y el Banco Central de la República Dominicana por medio del Fondo FIDE que maneja dicha entidad bancaria.

El préstamo fue canalizado a través del Banco de Reservas de la República y el Banco Popular Dominicano, según se dijo.

Los 38 médicos accionistas servirán todas las especialidades en la rama de la medicina.

tral, máquina de hielo frigorífico, planta central de teléfonos, guardarropía y depósitos.

También cuenta con un sistema de oxígeno y vacío centralizado, y de un sistema de ambulancia que incluirá las 24 horas del día; un ascensor y un montacargas.

La dirección del Centro estará a cargo del doctor Pedro Guarionex López; el señor Vinicio Antonio Pérez será el administrador.

El Centro Médico posee modernos equipos, incluyendo departamento de Rayos X, banco de sangre, patología y laboratorio clínico.

También unidad quirúrgica que incluye sala de recién nacidos; sala de esterilización central, lavados quirúrgicos, sala de partos, dos salas de operaciones y de estar de cirujanos.

Además, estación central de enfermeras y dormitorios para médicos de servicio y sala de reuniones.

Según se dijo, las unidades quirúrgicas y el mobiliario normal del Centro estarán dotados de iluminación ultravioleta en todos sus departamentos y los tomacorrientes y switches son de mercurio a prueba de chispa.

El Centro tiene una capacidad de 50 camas. Consta de dos plantas y un sótano para los distintos servicios de clínica, entre éstos lavandería, cocina, caldera, unidad de aire acondicionado cen-

En el discurso inaugural, el doctor López dijo que el Centro cumplirá su alta misión de curar a todos los que acudan a él. Expresó que también los estudiantes de medicina tendrán las puertas abiertas, a fin de que el Centro no tenga una función aislada en el cam-

Añadió el galeno que la obra representa la fe que tuvieron sus fundadores a pesar de los momentos que pudieron haberlos desalen-

Expresó su agradecimiento al Gobierno y a las instituciones bancarias que aportaron su financiamiento para hacer posible la cons-

Al concluir la ceremonia, el Presidente Balaguer y los altos funcionarios que le acompañaban recorrieron las dependencias del Centro Médico, observando los equipos.

Entre las personas que estuvieron presentes en el acto se contaron los coroneles médicos Manuel Hernández, director del Cuerpo Médico y Sanidad Militar; Clarence E. Charles Dunlop, director del Hospital Militar Enrique W. Lithgow Ceara; directores de los hospitales estatales, y médicos de clínicas privadas.

El presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer y el secretario de Salud Pública y Asistencia Social, doctor Gilberto Herrera Báez, escuchan las explicaciones que les hiciera el director del Centro Médico Nacional sobre los equipos y su funcionamiento y uso científico.

Este centro, fue por muchos años un centro de referencia en la ciudad de Santo Domingo. Hace unos años fue adquirido por la Universidad Central de Este, como centro clínico asociado a ese centro educativo. DR. HERBERT STERN

salón de la fauna

Unamuno

(DÉCIMA CIBAEÑA)

Tenía Miguei de Unamano

Cara de zacateca aburrío

No poique no había comío

Sino poique se echó encima ei mundo

Laj leitura lo deján dundo

De religión y filosofía

Y ademá, monotonía

Con un ambiente de guerra

Cuando la Epaña era la perra

Poco ante de la Guerra Fría.

Un gran ecritoi éi fue Ecribió en Bilbao y Parí

Dibujó a lápi un fusí

Con manchita de café

Le dijo a Franco Uté E

Y aunque se arrepintió

Cuando la pata metió

Tenía ei caco a millón

Lo abobó la religión

Poique a Nietzche no se leyó.

JOSÉ MERCADER

Pioneros de la mecánica moderna

El conocimiento no se quedaba encerrado en las bitácoras, sino que se transmitía de padres a hijos en jornadas extenuantes de grasa, llaves inglesas y soldadura. F. E.

Guarionex Fernández (El Guario): Nacido en San Pedro de Macorís, aprendió directamente de Maduro. Demostró una precoz habilidad, se independizó a los 15 años y se trasladó a Sabana Grande de Boyá, para luego retornar en 1957 a Hato Mayor, donde estableció su taller en la calle Gastón Fernando Deligne.

César Julio Rijo Luis (Lilo): Inició su aprendizaje con Maduro en 1959. Cuando su maestro partió a Nueva York en 1976, se independizó. Más adelante elevó el oficio a nivel académico al estudiar Ingeniería Mecánica en la Universidad Central del Este (UCE).

Néstor Monegro (Nenito): Aprendió en el taller primigenio de la calle Manuel de Jesús Silverio. En 1961 se independizó e instaló su taller en la calle Independencia. Tras trabajar unos años en la protectora La Altagracia en la Capital, regresó en 1977 al callejón Félix Lluveres esquina Genaro Díaz, donde ejerció hasta el día de su fallecimiento.

Danilo Rivera Salas (Blanco Bacinilla) absorbió los conocimientos de Maduro hacia 1964 y abrió su propio camino en 1975 en el kilómetro 2 de la carretera que va hacia Sabana de la Mar.

A medida que avanzaba la segunda mitad del siglo XX, la mecánica en Hato Mayor comenzó a nutrirse de otras fuentes de formación técnica, como los talleres de los ingenios azucareros vecinos y las dependencias estatales de Obras Públicas.

Nélsido Jiménez (El Conejo), formado en Obras Públicas fue uno de los grandes mecánicos de Hato Mayor, al igual que Kiko Santana Díaz y su hermano Jacinto, entre otros que se mantuvieron vigentes en varios puntos estratégicos de la provincia.

Iinfluencia extranjera y nuevas corrientes

La evolución técnica local también recibió el impacto de inmigrantes de las Antillas Menores y de habla inglesa.

Un ejemplo de ello fue el taller “Milagro”, que operaba en 1979 en la salida hacia Sabana de la Mar bajo la dirección del

inglés Domingo Criterio Venders.

De este taller anglófono salieron mecánicos de la talla de Julio Vilorio (Morenito), quien se independizó en 1983, y Manuel Sánchez (El Maco), nativo de Anamá, El Seibo.

De igual forma, la herencia de otros maestros de provincias vecinas enriqueció el ecosistema local. Tal fue el caso de Celestino Constanzo Jerez (Mecanicón), formado en El Seibo por el maestro Miguel Fiallo, quien se asentó en Hato Mayor en 1992 en la calle Donato de Mota.

Crónica del pionero Raúl Maduro Pionero de la mecánica moderna en Hato Mayor desde 1936, estableció las bases industriales y formó a la primera generación de mecánicos, clave para la maquinaria agrícola y forestal del Este.

Este oficio evolucionó de una “es-

Las

dinastías

mecánicas de Hato Mayor:

La línea de Guarionex Fernández: Su hijo Vladimir Fernández (El Rubio), se interesó por los motores desde la infancia y hoy mantiene el taller familiar junto a sus hermanos.

La escuela de Lilo Rijo: En su taller no solo se tecnificó el oficio, sino que formó a profesionales como

cuela” informal en sus talleres a una tradición de dinastías familiares que pasaron el conocimiento de padres a hijos, marcando la historia industrial de la zona.

En su taller de la esquina con Faustino Echavarría, el metal crujía con un ritmo seco, casi musical. Acababa de fundar, sin saberlo, la capital del ingenio en Hato Mayor. Venía de San Pedro de Ma-

Opinión

Considerado como el Padre de la Mecánica Moderna, Raúl Maduro cuando emigró a Estados Unidos donde falleció, la mecánica entró temporalmente en un limbo”.

Monchy Rivera y los hermanos Santana, expandiendo el conocimiento incluso fuera de las fronteras dominicanas.

La herencia de Blanco Bacinilla: Danilo Rivera logró transmitir la pasión y el sustento a cinco de sus hijos: Julio, Carlos, Joselico, Danilo y Pedrito. El legado de Luini Mota: Quien educó directamente en el oficio a su hijo José Luis en el sector de Villa Canto.

corís, un territorio donde el vapor de los ingenios ya había enseñado a los hombres a hablar el idioma de los pistones. Pero Hato Mayor era otra cosa. En aquellos años, adentrarse en los caminos del Este era tentar al destino. El eco de las botas yanquis de la ocupación de 1916 aún resonaba en la memoria, y la tiranía de Trujillo perseguía con saña a los últimos “Gavilleros”, esos insurrectos alzados en los montes que la propaganda oficial tildaba de malhechores. Viajar por las rutas inhóspitas hacia Sabana de la Mar no era solo un asunto de transporte; era una ruleta rusa.

Pero don Juan Barceló Artiguez necesitaba madera, y para la madera hacían falta aserraderos. Así fue como Maduro llegó a las maniguas de Juan Jiménez y al Kilómetro 15.

Llegó para domar la madera, pero terminó domando los motores

Con el tiempo, la vieja fábrica de hielo Papaterra cedió su espacio al taller de don Raúl. Aquel lugar se convirtió en una suerte de santuario laico.

Cuando un camión Internacional o un tractor agrícola tosía y se apagaba en medio de una guardarraya, los terratenientes y colonos de la época no buscaban un milagro; buscaban a Maduro.

Él era el único que entendía el misterio de las bielas y las cámaras de combustión en una ciudad que apenas despertaba a la modernidad.

Por eso, cuando los años le pesaron y don Raúl empacó sus maletas para marcharse a morir a los Estados Unidos, un silencio de óxido cayó sobre el pueblo.

La mecánica entró en un limbo. Las máquinas quedaron huérfanas. Pero las semillas ya estaban sembradas en la mente de los muchachos que merodeaban el taller, respirando el olor a combustible.

Los hombres mueren, las herramientas se oxidan y los talleres cambian de nombre. Pero en Hato Mayor, cada vez que un motor ruge en la madrugada y rompe el silencio del campo, es el fantasma de Raúl Maduro y su estirpe de hierro que sigue despierto, recordándole al pueblo que la libertad también se construye con una llave de tuercas.

Laurio Rosario. F. E.
Florentino Berroa. F. E.
<VIENE DE LA PORTADA
LINAJES

4 Cultura

13 de junio de 1959

PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es

Es muy poco lo que se sabe sobre los expedicionarios que desembarcaron en Maimón y Estero Hondo, aparte de unos cuantos episodios y el infausto final. A diferencia de los que vinieron por Constanza, ninguno de aquellos héroes (ciento cuarenta y cuatro en total), logró salir con vida y los diarios que pudieron haber escrito cayeron en manos del hijo de la bestia y de la misma bestia, de Johnny Abbes García y otros infames.

Como dice Emilio Cordero Michel, «Ramfis Trujillo guardó algunos y ordenó destruir otros, así como los documentos personales de todos los expedicionarios, salvo los que el régimen consideró necesarios conservar para utilizarlos con fines propagandísticos, como ocurrió con los Diarios de Chefito Batista, Johnny Puigsubirá, el internacionalista venezolano Edwin Ermini y el comandante cubano Delio Gómez Ochoa, del Frente de Constanza, así como de algunos militares del Ejército Revolucionario Cubano» (1)

Las informaciones que se tienen se deben mayormente a un héroe intelectual llamado Anselmo Brache Batista, autor del que es (al decir de Ángela Peña), «probablemente, el más completo de los libros publicados sobre esa patriótica incursión: “Constanza, Maimón y Estero Hondo. Testimonios e investigación sobre los acontecimientos”». (2)

Gracias a él se pudo armar el rompecabezas, a pesar de todas las piezas faltantes. El hecho es que «Anselmo Brache, basado en los datos de algunos expedicionarios que por enfermedad fueron sacados del Carmen Elsa y trasladados a Cuba por buques de guerra de ese país, del Dr. José Augusto Puig, Abraham Watts de la Rosa y de muchos militares que le pasaron informaciones, ha estado reconstruyendo, con paciencia de hormiga, lo ocurrido en esos dos gloriosos frentes de lucha». (3) En principio, se había establecido que las embarcaciones debían llegar el mismo día que el avión a tierra dominicana, pero el azar dispuso de otra manera. Desde las primeras horas, una cadena de adversidades y un posible sabotaje estropearon todos los planes. En lo del sabotaje pudieron estar involucrados dos aventureros griegos mencionados anteriormente: Stelio Bellelis y Constantin Theodorakis.

Afirma Cordero Michel (basado en César A. Saillant Valverde, “Memorias junto a Ramfis Trujillo”), que los mencionados aventureros o mejor dicho informantes, «ya el 8 de abril de 1959 habían informado al Primer Secretario de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, John L. Topping y al periodista de la Columbia Broadcasting System (CBS), Stuart Novins, que dentro de pocas semanas saldría una expedición hacia República Dominicana en dos naves, en las que ellos irían. »Dicho Stelio Bellelis fue el capitán del yate Carmen Elsa y el causante del trágico drama en que concluyeron los desembarcos de Maimón y Estero Hondo, seis días después del de Constanza por lo que se rumoró en Cuba que ambos fueron fusilados». (4)

La salida de las embarcaciones fue puntual. Salieron, la Carmen Elsa y la Tínina,«al atardecer del día 13, desde el fondeadero de La Chiva, frente al Central Preston, en la Bahía de Nipe (en el mismo lugar en el que se concentraron

los integrantes de la frustrada expedición de Cayo Confites en 1947)», (5) y se suponía que llegarían a la costa norte de la República Dominicana al día siguiente, pues la distancia es apenas de unos cuatrocientos cincuenta kilómetros.

El comandante del los expedicionarios del yate Carmen Elsa era José Horacio Rodríguez Vázquez, hijo de Juancito Rodríguez, y el capitán era el mencionado y funesto griego Stelio Bellelis y Constantin Theodorakis su segundo. Los de la lancha Tínina estaban al mando de Antonio (Toñito) Campos Navarro, y el capitán era el español Francisco Martín Fernández.

Hacía mal tiempo al momento de la partida, pero no fue eso lo que estropeó el viaje. Tres fragatas de la marina de guerra cubana escoltaron a los temerarios de la Carmen Elsa y la Tínina, pero al llegar a alta mar las perdieron de vista, se dispersaron. Para empeorar las cosas, la Carmen Elsa sufrió desperfectos, el timón sufrió daños y empezó a navegar en círculos, el combus-

tible se acabó. Muy probablemente todo fue obra de saboteadores y los saboteadores eran el capitán y su segundo al mando.

Se enviaron entonces mensajes de auxilio a las naves cubanas, que vinieron en su ayuda y las remolcaron a un lugar seguro.

Así lo cuenta Emilio Cordero Michel: «Ambos yates habían sufrido modificaciones para permitir el emplazamiento en proa y popa de ametralladoras cal. 50 y 30.

A poco de zarpar, ya oscuro, Stelio Bellelis puso en peligro la expedición, porque con una torpe maniobra casi chocó con el Tínima. Habían comenzado los inconvenientes y sabotajes de la expedición marítima. El plan era aproximarse a Puerto Plata desde el oeste, navegando a unas 60 millas al norte de las costas dominicanas, a fin de evitar la detección por las patrullas aéreas y navales de Trujillo. Pero los inconvenientes aumentaron esa misma noche: el Carmen Elsa se separó del Tínima, su timón se descompuso, los alimentos estaban dañados, el oleaje mareó a los expedicionarios. Se reparó el timón, se rellenaron los tanques de combustible e, inexplicablemente, Bellelis ordenó lanzar al mar el sobrante.

Luego el yate navegó en círculos, alejándose de las costas dominicanas, por lo que, ya al amanecer, no se pudo tocar tierra como estaba previsto, antes de la salida del sol del día 15. Mientras tanto, el Tínima, aislado del Carmen Elsa y por tener su comandante Rafael Campos Navarro órdenes expresas de no realizar desembarco alguno sin estar acompañado del Carmen Elsa, viró el rumbo hacia el oeste y se refugió, primero, en uno de los cayos de Gran Inagua y, luego, en una ensenada cercana a Baracoa, en el oriente cubano». (6) Todo había terminado casi antes de empezar y parecía el fin de la expedición.

La repatriación armada (10)

(Historia criminal del trujillato[181])

Bibliografía

Robert D. Crassweller, «The life and times of a caribbean dictator».

Notas:

• (1) Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», p. 112

• (2) Ángela Peña, “Una historia completa de la Gesta de junio»,(https://www.idg.org.do/ articulos/Areito/Areito-20080614. htm)

• (3) Emilio Cordero Michel, op. cit., pgs. 120, 121

• (4) Ibid, p. 109

• (5) Ibid, p. 112

• (6) Ibid, p. 112,113

Portada de la tercera edición de la obra de Anselmo Brache Batista, publicada en 2008. F.E.

VibrArt: la música clásica al desnudo llega al Teatro Nacional

ANDRÉS TOVAR

Especial para elCaribe

Hay músicas que impresionan por su tamaño y otras que conmueven por su cercanía. La música de cámara pertenece a esta segunda familia: no necesita una gran maquinaria escénica, ni el resplandor de una masa orquestal, ni la autoridad visible de un director. En un trío con piano, todo queda expuesto: el pulso, la respiración, la escucha, el error posible, la intuición compartida. Por eso, cuando este domingo 14 de junio el Trío VibrArt suba a la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, el público dominicano no asistirá únicamente a un concierto, sino a una forma artística de conversación humana.

VibrArt, integrado por Juan Pérez Floristán en el piano, Miguel Colom en el violín y Fernando Arias en el violonchelo, llega al país con el respaldo de la Unión Europea y Fundación Sinfonía, dentro de una visita que combina presentación artística y vocación pedagógica. El programa reúne tres mundos: Beethoven, Mendelssohn y Manuel de Falla. Tres nombres suficientes para atraer al melómano habitual, pero también tres puertas de entrada para quien desee descubrir por qué la música clásica, cuando se escucha de cerca, puede hablar con una intensidad casi física.

Honestidad brutal

El propio formato explica mucho: en una sinfonía, la emoción suele llegar como oleaje; en la música de cámara llega como confidencia. No hay donde esconderse. Cada instrumento conserva su identidad y, al mismo tiempo, depende de los otros para completar la arquitectura sonora. Miguel Colom lo resume desde la práctica del intérprete: “El diálogo y la conversación da muchas más posibilidades y yo creo que eso nos ha hecho crecer y nos hace experimentar yy retarnos cada vez que lo hacemos”. Esa frase contiene una clave esencial: el trío no funciona como suma de talentos individuales, sino como espacio de riesgo compartido. Fernando Arias lleva esa idea hacia una dimensión todavía más reveladora. Para él, el valor de este tipo de formación está en la libertad que concede y en el precio que esa libertad exige. “Nuestra propuesta ha de ser necesariamente más libre. Y esa libertad es un reto, es un reto apasionante, pero también es que la libertad es un riesgo también”. En tiempos dominados por el consumo veloz, la música de cámara propone una experiencia casi contracultural: sentarse, escuchar, seguir una línea melódica, advertir cómo una frase pasa del violín al chelo y cómo el piano sostiene, responde, contradice o ilumina. Ese carácter de laboratorio ha acompañado a la música de cámara desde sus

orígenes. Muchas de las ideas más íntimas de los grandes compositores nacieron en estos formatos, lejos del aparato monumental de la ópera o la sinfonía. Beethoven, que abre el programa con su Trío en Re mayor, Op. 70 no. 1, conocido como “Fantasma”, entendía muy bien esa posibilidad. En esta obra, la música parece moverse entre la claridad clásica y una zona de misterio que anuncia otro mundo. Su célebre movimiento lento tiene algo de aparición: no aterra, pero inquieta; no grita, pero deja una sombra. Mendelssohn, por su parte, aparece con el Trío no. 1 en Re menor, Op. 49, una de las cumbres del repertorio romántico para esta formación. Aquí la música avanza con una mezcla de elegancia, urgencia y canto interior. Es música de una belleza inmediata, pero no superficial. Tiene esa cualidad mendelssohniana de parecer luminosa mientras por debajo circula una emoción más compleja.

El tercer punto del programa introduce una tensión especialmente fértil para el público hispanoamericano: Manuel de Falla y la Danza ritual del fuego, de El amor brujo, en arreglo para trío con piano realizado por Juan Pérez Floristán. La elección no es un simple guiño español, sino una declaración artística sobre la vida de las obras más allá de su formato original. Floristán lo explica con una comparación luminosa. “El arreglo sigue siendo una realidad artística porque es como una traducción, incluso te pueden revelar facetas, ritmos, musicalidades que a lo mejor en el original no estaban”.

Donde todo es posible

Esa idea de traducción abre una pregunta importante para República Dominicana y para toda América Latina: ¿cómo dialogan nuestras músicas con las formas heredadas de Europa? Floristán toca un nervio cultural cuando lo responde. “Se habla mucho de la universalidad, de la música. Parece que Beethoven es

Dudamel y Pasión: una dupla que no “Falla” ConCierto Sentido

Muniversal, pero, ¿y el merengue no es universal?. Entonces, no lo entiendo. Lo universal no es lo europeo nada más”. Ahí está uno de los grandes atractivos de VibrArt: sus integrantes no parecen interesados en presentar el repertorio como una pieza intocable, sino como una materia viva. Eso no significa ligereza ni capricho. Al contrario, el respeto al texto musical aparece como un principio ético. La libertad de la que hablan no es arbitrariedad; es responsabilidad. Para que Beethoven respire, hay que conocer su arquitectura. Para que Mendelssohn cante, hay que entender su equilibrio. Para que Falla arda en tres instrumentos, hay que saber qué se conserva, qué se transforma y qué nueva energía nace en la traducción. La visita tiene además un componente formativo. Los integrantes del trío ofrecerán masterclass, una dimensión crucial en un país donde la construcción de públicos debe avanzar junto con la formación de músicos. Colom lo expresa desde una mirada generosa: “Cuando damos clase somos conscientes de que de que nos nutrimos de los alumnos”. Esa frase desmonta la idea vertical de la enseñanza artística. Un maestro no solo entrega conocimiento; también reconoce el talento que encuentra, escucha otras sensibilidades y confirma que la música se mantiene viva cuando circula. Para el público no iniciado, la invitación es más sencilla de lo que parece. No hace falta saber teoría musical para asistir. No hace falta reconocer cada tema ni entender cada modulación. Basta con aceptar una disposición distinta: escuchar como quien entra en una conversación privada. El propio trío lo plantea desde la honestidad: “Solo basta que una persona que tenga ganas de escuchar, nosotros tenemos ganas de contar”. Tal vez ahí esté la definición más clara de lo que se vivirá este domingo: tres músicos que quieren contar algo y un público con oídos y corazón abiertos a escuchar.

ás que un disco conmemorativo, Alma y Fuego: Manuel de Falla, de Gustavo Dudamel junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y los españoles Pasión Vega y Javier Perlanes parece una declaración de temperatura artística. Lo que vino acompañado con una suerte de “campaña de intriga” finalmente vio la luz ayer viernes 12 de junio: dura 58 minutos, reúne la versión de 1925 de El amor brujo, Noches en los jardines de España y fragmentos de El sombrero de tres picos y surge en dos marcos conmemorativos: el 150 aniversario del nacimiento de De Falla y los 50 años de El Sistema de Orquestas venezolano, del que Dudamel es sempiterno emblema.

En Alma y Fuego, Dudamel no barniza a Falla con españolismo de escaparate: lo devuelve a su condición de rito, teatro y herida. En El amor brujo, la Simón Bolívar muerde el pulso con precisión feroz y la voz de Pasión Vega aporta carne, sombra y dignidad, sin folclorismo turístico. Mientras que la Danza ritual del fuego no busca solo deslumbrar, sino arder por dentro. Lo más hondo aparece quizá en Noches en los jardines de España. En ella, el pianista Javier Perianes comprende que aquí el piano no domina: escucha, se mezcla, sueña desde dentro de la orquesta.

Mi único reparo, a la luz del perfil que dibujan estas tomas, es que algún clímax parece recrearse más de lo necesario, pero incluso ese exceso puede justificarse a la luz de la verdad expresiva del proyecto. Este Falla “no falla”: seduce, sacude y deja memoria.

Juan Pérez Floristán, Fernando Arias y Miguel Colom conforman VibrArt. ANDRÉS TOVAR
ANDRÉS TOVAR
EDITOR DIGITAL

El Gran Caribe: Copa Mundial de Fútbol, el papado y los valores

El pasado 11 de junio comenzó la Copa Mundial de la FIFA México/Estados Unidos/Canadá 2026. El torneo con tres países como coanfitriones (Estados Unidos, México y Canadá) y el primero en incluir 48 equipos finalizará el 19 de julio con la gran final en el MetLife Stadium, Nueva York/ Nueva Jersey que definirá al campeón de la 23 edición del evento. El Gran Caribe está presente en el torneo. Además de los anfitriones de Estados Unidos y México, la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf) estará representada por Haití, Curazao y Panamá. De igual forma, del Gran Caribe está presente Colombia que forma parte de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Los 48 equipos están distribuidos en 12 grupos. Del Grupo A forman parte México, Sudáfrica, Corea del Sur y Chequia y del B Canadá, Bosnia y Hezegovina, Qatar y Suiza. Por su parte, el Grupo C lo conforman Brasil, Marruecos, Haití y Escocia y el D Estados Unidos, Paraguay, Australia y Turquía. En el Grupo E están Alemania, Curazao, Costa de Marfil y Ecuador y en el F Países Bajos, Japón, Suecia y Túnez.

El Grupo G lo componen Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda y el H España, Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay. El Grupo I lo integran Francia, Senegal, Irak y Noruega y el J Argentina, Argelia, Austria y Jordania. Por último, el Grupo K está compuesto por Portugal, República Democrática del Congo, Uzbekistán y Colombia y el Grupo L lo forman Inglaterra, Croacia, Ghana y Panamá.

En la República Dominicana donde el béisbol es el deporte principal ha ido creciendo el fútbol en los últimos años tanto en la parte competitiva como en materia de organización. Una evidencia de dicho crecimiento fue la participación de la selección sub-23 en los Juegos Olímpicos de París 2024, la participación en el Mundial Sub-20 de Argentina en 2023 y la organización en el país de la Copa Mundial Femenina de Fútbol Sub-17 en el año 2024. A pesar de su crecimiento, no logró clasificar a la Copa del Mundo, aunque dos jugadores de ascendencia dominicana estarán en el torneo con la selección de Suiza como son el mediocampista/delantero Rubén Vargas y el defensa Luca Jáquez.

Pese a que en el fútbol han ocurrido grandes tragedias (en algunos casos, no en todos, por violencia directa) y la existencia de hinchas radicales que a veces provocan episodios de violencia (barras bravas, ultras, hooligans) este deporte con las potencialidades que tiene, puede

ser un instrumento de promoción de valores y de genuina diversión.

La Iglesia Católica y los últimos papas han estado atentos y han hablado al mundo deportivo. A través de diversos encuentros con equipos y deportistas, han regalado importantes documentos (más de 200 discursos) que aportan una visión cristiana del deporte incluyendo el fútbol.

San Juan Pablo II seguidor del fútbol y del equipo MKS Cracovia (Polonia) refiriéndose a la Copa del Mundo Italia 1990 decía que: “Un campeonato como este no es solo un evento deportivo de primer nivel, con su dosis de excelencia atlética y sana rivalidad entre los equipos participantes. También puede ser una gran celebración de la comprensión, la solidaridad y la amistad entre las personas, ya sea que estén presentes en los partidos o participen y sigan el juego a través de los medios de comunicación. Para que esto sea así, todo debe desarrollarse de acuerdo con los más altos ideales de deportividad, conducta justa, respeto y amistad en las relaciones humanas”.

Benedicto XVI seguidor del fútbol y del Bayern de Münich (Alemania) en varios encuentros hizo mención del deporte y del fútbol. Por ejemplo, consideró que “el deporte de equipo, como el fútbol, es una escuela importante para educar en el sentido del respeto del otro, incluso del adversario deportivo, en el espíritu de sacrificio personal con vistas al bien de todo el grupo, en la valorización de las dotes de cada miembro del equipo; en una palabra, a superar la lógica del individualismo y del egoísmo, que con frecuencia

caracteriza las relaciones humanas, para dejar espacio a la lógica de la fraternidad y del amor, la única que puede permitir —en todos los niveles— promover el auténtico bien común”.

El papa Francisco conocido seguidor del fútbol y del San Lorenzo de Almagro (Argentina) en diversas ocasiones hizo referencia a la utilidad de este deporte como fuente que puede favorecer la promoción de valores. Afirmó que: “El balón se convierte en un medio para invitar a personas reales a compartir amistades, a reunirse en un espacio, a mirarse a los ojos, a desafiarse mutuamente para poner a prueba sus habilidades […] el fútbol es un deporte de equipo; ¡no se puede disfrutar solo! Y si se vive de esta manera, puede ser realmente beneficioso para la mente y el corazón en una sociedad que exacerba el subjetivismo, es decir, la centralidad del yo, casi como un principio absoluto”. Con motivo del Mundial de Fútbol Qatar 2022 (ganó Argentina su país natal) dedicó unas palabras en las que invitaba a que ese “importante evento pueda ser ocasión de encuentro y de armonía entre las naciones, favoreciendo la fraternidad y la paz entre los pueblos”.

El papa León XIV conocido aficionado del equipo de béisbol de Grandes Ligas de los Chicago White Sox y seguidor del tenis, también es amante del fútbol. Recientemente en su visita apostólica a España ante una pregunta de los periodistas afirmó que el papa era de todos los equipos, pero que Prevost era del equipo del Real Madrid. Cierro con las palabras de León XIV que con motivo de la celebración de

la Copa Mundial de la FIFA México/Estados Unidos/Canadá 2026 afirmó en su cuenta de Twitter que: “El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida”.

Referencias:

• Benedicto XVI. (2012). Mensaje con ocasión del Campeonato Europeo de Fútbol 2012. https://www.vatican.va/ content/benedict-xvi/es/messages/ pont-messages/2012/documents/hf_ ben-xvi_mes_20120606_europei2012. html

• Francisco. (2022). Audiencia General. https://www.vatican.va/content/ francesco/es/audiences/2022/ documents/20221123-udienzagenerale.html

• -------. (2019). Discurso a los participantes en el encuentro promovido por el diario deportivo La Gazzetta dello Sport y la Federación Italiana del Fútbol. https://www. vatican.va/content/francesco/it/ speeches/2019/may/documents/ papa-francesco_20190524_gazzettasport-figc.html

• Juan Pablo II. (1990). Discurso de Juan Pablo II a los árbitros de la Copa del Mundo. https://www. vatican.va/content/john-paul-ii/it/ speeches/1990/june/documents/hf_ jp-ii_spe_19900604_arbitri.html

elCaribe, SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2026 elcaribe.com.do

Central de Datos

Crisis diplomática entre RD y Venezuela culminó con ruptura de relaciones

Portadas de El Caribe reflejaron los episodios más tensos de la política exterior dominicana: el conflicto diplomático con Venezuela que marcó últimos tiempos del régimen de Trujillo.

Algunos de los titulares publicados en las portadas de El Caribe entre el 9 y el 15 de junio, que dieron seguimiento a la crisis diplomática entre la República Dominicana y Venezuela y documentaron los acontecimientos que culminaron con la ruptura de las relaciones bilaterales. OGM

LENIN RAMOS lramos@elcaribe.com.do

La Zona Retro de esta semana recuerda la crisis diplomática que se desencadenó tras la declaración de persona no grata a un funcionario extranjero y que terminó fracturando las relaciones entre la República Dominicana y Venezuela. Declaración que originó el conflicto La mañana del 9 de junio de 1959, el ministro de Relaciones Exteriores, Porfirio Herrera Báez, informó que el Gobierno dominicano había comunicado a la Embajada de Venezuela que consideraba no grata la permanencia en el país de su agregado militar, el coronel Pedro Antonio Bracho Urdaneta.

Según explicó el canciller, se notificó oficialmente a la representación diplomática venezolana que Bracho Urdaneta debía abandonar el territorio nacional en un plazo máximo de doce horas, tan pronto dispusiera de un medio de transporte para su salida.

La comunicación oficial del Gobierno dominicano señalaba que el coronel Bracho Urdaneta era acusado de mantener una conducta considerada impropia por las autoridades de la época y de estar presuntamente vinculado a actividades conspirativas que atentaban contra el orden público y la seguridad nacional. Según la nota, dichas acusaciones habrían sido corroboradas por informes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

La nota fue leída en presencia del encargado de negocios de Venezuela y del agregado militar de ese país, así como de los embajadores acreditados de Estados Unidos, Colombia, Perú, El Salvador y Guatemala. También estuvieron presentes los encargados de negocios de Ecuador y México, quienes presenciaron la lectura del documento.

Acusaciones de injerencia venezolana En ese contexto, el secretario de Relaciones Exteriores, Porfirio Herrera Báez, restó importancia a las declaraciones atribuidas al ministro venezolano José Arcaya, que calificó de “ligeras” y aseguró que no eran más que una reacción motivada por el descontento.

Sus comentarios estuvieron relacionados con la decisión adoptada por el Gobierno dominicano de otorgar un plazo perentorio al coronel Pedro Bracho Urdaneta, exagregado militar de Venezuela, para abandonar el país. Las autoridades justificaron la medida alegando una conducta considerada impropia y su presunta vinculación con actividades subversivas contra el Gobierno dominicano.

Asimismo, Herrera Báez rechazó las declaraciones emitidas por el ministro venezolano José Arcaya en relación con el incidente de las valijas diplomáticas. Explicó que la Embajada dominicana en Caracas había recibido instrucciones para aclarar oficialmente la posición del Gobierno dominicano sobre ese asunto.

En ese sentido, sostuvo que resultaba “inexcusable” que las autoridades venezolanas no hubieran esperado la respuesta oficial de la República Dominicana antes de realizar pronunciamientos que, a su juicio, presentaban una interpretación parcializada de los hechos.

Al referirse a las actividades atribuidas al coronel Bracho Urdaneta, Herrera sostuvo que los actos de injerencia en los asuntos internos de la República Dominicana habrían tenido origen en la Embajada de Venezuela. Según afirmó, esa representación diplomática acogió a un grupo de personas que, de acuerdo con la posición oficial dominicana, no estaban siendo perseguidas y, por tanto, no podían acogerse al asilo diplomático, figura que no era reconocida por el Gobierno dominicano en ese caso.

El canciller agregó que esa situación constituyó, a juicio de las autoridades, el punto de partida de acciones orientadas a alterar el orden establecido en el país y a respaldar supuestos planes conspirativos promovidos desde el extranjero. Dos visiones opuestas de la política internacional Herrera Báez sostuvo que la República Dominicana mantenía una política exterior basada en el respeto a la soberanía de los Estados y en el principio de no intervención en los asuntos internos de otras naciones. En contraste, afirmó que el Gobierno venezolano había asumido una postura distinta desde su llegada al poder, al formular declaraciones que, según su criterio, reflejaban una disposición a intervenir en

los sistemas políticos de otros países. Asimismo, señaló que esa orientación intervencionista no se había limitado al plano discursivo, sino que, a juicio de las autoridades dominicanas de la época, había sido puesta en práctica en diversas ocasiones.

El canciller recordó que aquella era la tercera ocasión, en el transcurso de ese año, en que el Gobierno dominicano declaraba persona non grata a representantes diplomáticos venezolanos, a quienes acusaba de participar en actividades consideradas conspirativas contra el Estado dominicano. En ese contexto, sostuvo que ninguna norma jurídica ni principio moral obligaba a un gobierno a mantener en su territorio a funcionarios diplomáticos que, amparados en su inmunidad, desarrollaran acciones dirigidas contra las autoridades del país donde estaban acreditados. Asimismo, manifestó que resultaba especialmente difícil sostener relaciones con el Gobierno venezolano, al que atribuyó una política de confrontación ideológica y de promoción de campañas de descrédito y acciones subversivas contra aquellas naciones que no compartían sus postulados políticos.

Como muestra de lo que calificó como un proceder improcedente por parte de las autoridades venezolanas, Herrera hizo referencia al incidente relacionado con una valija diplomática dominicana. Según afirmó, dicha correspondencia oficial habría sido objeto de revisión por las autoridades de Venezuela, las cuales sostuvieron que contenía documentos críticos hacia el Gobierno venezolano, una acusación que el funcionario dominicano consideró carente de fundamento.

Diplomáticos de Ecuador y México rechazan señalamientos

El secretario de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, Herrera Báez, sostuvo un encuentro con los encargados de negocios de Ecuador y México, quienes, según las informaciones difundidas, rechazaron las declaraciones atribuidas al exagregado militar de Venezuela en el país. Ambos diplomáticos negaron cualquier vinculación con los presuntos contactos que este habría mantenido en actividades consideradas subversivas por las autoridades dominicanas contra el régimen de Rafael Leónidas Trujillo.

Quedaron suspendidas las relaciones entre ambos países

Tras varios días de declaraciones y acusaciones difundidas a través de los medios de comunicación de ambos países, la Cancillería dominicana emitió un comunicado oficial en el que anunció la suspensión de las relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y Venezuela, formalizando así una crisis que había escalado progresivamente en el ámbito político y diplomático.

Mediante un comunicado oficial, la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores informó a la ciudadanía que quedaban suspendidas las relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y la República de Venezuela.

La nota señalaba que el Gobierno dominicano había remitido un extenso cablegrama a la Cancillería venezolana en el que exponía las razones y circunstancias que, a su juicio, habían dificultado la continuidad de las relaciones con las autoridades venezolanas de entonces.

Asimismo, el comunicado indicaba que, mientras se desarrollaba el proceso de ruptura diplomática, el Gobierno dominicano evaluaba la posibilidad de que un tercer Estado asumiera, con el consentimiento de ambas partes, la representación y atención de los asuntos venezolanos en territorio dominicano.

Diplomático denuncia trato recibido en Venezuela

A su regreso a Ciudad Trujillo, el exencargado de negocios en Venezuela, doctor Hugo José Villanueva, manifestó que en Caracas existía la percepción generalizada de que la decisión de la Cancillería venezolana de declararlo persona no grata obedecía a una represalia por la medida adoptada previamente por el Gobierno dominicano contra el agregado militar venezolano, coronel Pedro Bracho Urdaneta.

Prensa registró quiebre diplomático Las páginas de El Caribe dejaron constancia de una de las crisis diplomáticas más significativas de los últimos años de la Era de Trujillo. Lo que comenzó con la declaración de persona no grata al agregado militar venezolano derivó en un intercambio de acusaciones, protestas oficiales y medidas diplomáticas que culminaron con la ruptura formal de las relaciones entre la República Dominicana y Venezuela. A través de sus titulares y reportes, el periódico documentó cada etapa del conflicto, reflejando las tensiones políticas e ideológicas que marcaron las relaciones entre ambos países. Décadas después, aquellas portadas continúan siendo un valioso testimonio de un episodio que evidenció cómo las diferencias diplomáticas podían escalar hasta provocar el quiebre de los vínculos oficiales entre dos naciones.

crítica arte

LILIAN CARRASCO

lilycarrascor@hotmail.com

El mar como territorio

Gprende que las obras deben dejar la intimidad de sus espacios para entrar en diálogo con la mirada de otros. Ese gesto, que parece sencillo, transforma la colección en patrimonio compartido.

el libro vive

racias a la visión de Frank y Haydée Rainieri, hoy Punta Cana cuenta con un espacio que amplía el acceso a la cultura en el Este de la República Dominicana y fortalece el diálogo entre comunidad, patrimonio y creación. En ese contexto, “El mar como territorio”, título que inaugura la primera exposición temporal del Centro Cultural Rainieri, reúne obras de las colecciones de las familias Rizek Guerrero, Rizek Acebal y Gómez Rizek, así como piezas de Henry Mercedes y Darío Oleaga, y nos confirman que además de la propiedad, el verdadero valor de una obra radica en la capacidad que desarrollamos para atesorar su esencia.

Detrás de toda colección habita una historia de búsquedas, hallazgos, intuiciones y afectos. Coleccionar es, en su forma más profunda, un acto de sensibilidad. Existe un momento decisivo, casi silencioso, en el que el coleccionista com-

En ese horizonte de generosidad cultural se distingue la figura de Héctor José Rizek, como custodio de un legado y como quien entiende que el arte alcanza su plenitud cuando se comparte. A su lado, Bethania Guerrero de Rizek acompaña y sostiene esa visión con la misma convicción de que la cultura es un acto de apertura, continuidad y responsabilidad compartida.

Un territorio, en sentido estricto, se delimita, empieza aquí y termina allá, puede poseerse, nombrarse, dividirse. El mar, en cambio, desarma esa lógica. No pertenece a nadie y, al mismo tiempo, conecta todo. Es una extensión que no separa, sino que enlaza, donde las distancias se transforman en tránsito y no en ruptura. Pensar el mar como territorio es una paradoja fértil, pues obliga a aceptar que existen espacios que no se dejan dominar, pero sí habitar simbólicamente. El mar Caribe, en particular, concentra una densidad histórica que lo vuelve más que geografía y lo convierte en memoria en movimiento. Felicitamos al equipo que ha hecho posible esta magnífica muestra.

crítica cine

Creed

FETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com EXCELENTE

ilme que trae como historia al hijo de “Creed”, uno de los personajes de la saga Rocky, lo que se conoce como spin-off o precuela, términos acuñados en el cine y que se realizan a partir de filmes exitosos, habitualmente. La premisa es la misma del primer Rocky (púgil amateur desafía a campeón), y la trama ocurre en 1997. Esta vez, Sylvester Stallone (Rocky Balboa) sube al ring como entrenador de un púgil que es el personaje-título. Pues bien, hasta ahí las similitudes, pues en este hay personajes femeninos más desarrollados y durante todo el filme los diálogos son lúcidos. Otro detalle es el giro de registro narrativo que difiere con la edición y montaje de los clásicos filmes de dramas deportivos. Emocionante es rever a Michael B. Jordan (a quien sigo desde Los Sopranos y The Wire, considerada una obra maestra televisiva, por reseñas que la describen como “la mejor serie jamás hecha” por su realismo y complejidad), interpretando tan bien como en Fruitvale Station, ópera prima del director de este filme; asimismo, la actuación de Stallone es elocuente en su representación de un enfermo de cáncer; hace una inmersión y saca un conmovedor retrato de una

vida en declive.En su narrativa se vale del cine kitsch tan de moda en películas de acción y muy manoseado, pero que cae bien, como son los planos desencajados en los combates y exagerados planos detalles repletos de descripciones visuales y acústicas. El director osa el uso de planos secuencia en el ring, como aquel a los 58 minutos que inicia con el entrenador dando las tácticas de combate al púgil. La toma dura dos asaltos en los que la cámara se mueve —como si fuera un segundo réferi— efectuando acercamientos como efecto dramático y posicionándose luego a las espaldas de los luchadores cuando estos van a recibir un golpe contundente que los hiera. El suspenso va in crescendo. Ahora bien, se nota que hubo truco en el montaje para dar la impresión de una sola toma, pues se ve cómo surgen las “heridas”, que obviamente es maquillaje. Es evidente el entusiasmo del director por los planos secuencia, pues lo repite a lo largo de todo el filme y en ocasiones logra imprimir fuerte sensación de realidad con el uso constante del real-imaginario, como son las tomas en primerísimos primeros planos, creando un registro del contexto objetivo a partir de objetos y ambientes reales, tomas muy del cine publicitario. En Netflix.

DIRECCIÓN Y GUIÓN: Ryan Coogler. DURACIÓN: 95 minutos / Género: drama deportivo.

desde mi ventana

SANTIAGO

ALMADA

franknunez463@gmail.com o

Pedernales en la Antología de la Frontera

Con colegas periodistas y escritores nacidos en Pedernales, siempre comento la timidez que afecta a quienes se dedican a la escritura en esa provincia para publicar sus obras, cuando se les compara con sus homólogos de las otras comarcas fronterizas. Esa apreciación se robustece con la lectura de la Antología Literaria Contemporánea de la Frontera, con autores de Montecristi, Dajabón, Elías Piña, Independencia y Pedernales. De Montecristi, el lector disfruta textos de Olga Lobetty Gómez de Morel, Cornelio S. Morel Cabrera y Ramón Emilio Helena Campos; de Dajabón, Rubén Darío Villalona, Guarionex Erasmo Ponserrate, Aristóteles B. Ponserrate Domínguez, Sergio Reyes, Norma Holguín-Beras y Domingo Contreras; de Elías Piña, Rafael Egmidio Caamaño Castillo, Paulino Lorenzo y Lorenzo (Mimí) y Antonio Acevedo; Independencia está representada por los escritores Rafael Leónidas Pérez y Pérez, junto a Julio César Dotel Pérez, mientras Pedernales aporta los poemas de su único autor en la Antología, Confesor Rosario Gil, con la Breve Reseña Histórica del conocido periodista pedernalense Carlos Julio Féliz. Rosario Gil, de acuerdo con los datos biográficos de la presentación, nació en la sección de Mencía, Pedernales, en 1958. Se trasladó a la Capital donde se recibe de bachiller en 1977, en Liceo Ramón Emilio Jiménez, de Los Mina. Ingresa a la UASD en 1979. Con introducción de Campos S. De Moya, entonces Embajador, presidente del Consejo Nacional de Fronteras, y presentación del periodista Francisco Paulino Adames, los antologistas destacan que Rosario Gil ha brillado como un laureado compositor de merengue. En su poema A Pedernales, canta: “Piedra infernal es tu nombre de origen/ Eres tú pueblo mío, quien me viste nacer./ Desde que me marché de tus tres callejuelas/ Es mi ilusión más noble, mirarte florecer./ Rezo, cual hijo lejano a su padre olvidado./ No tengo más que darte que mi fiel esperanza,/ Al ver tantos talentos que se pierden contigo./ Le pido a Dios no verte morir en lontananza./ Espero que mi ruego lo escuchen Dios y hombres/ Sintiendo que estoy lejos sin poder hacer nada”.

salmada@elcaribe.com.do

Borges y Papini

Jorge Luis Borges nació en 1899, Giovanni Papini nació en 1881, nunca se conocieron, pero Borges prologó un libro del escritor italiano titulado El espejo que huye, y una vez dijo: “Leí a Papini y lo olvidé. Sin sospecharlo, obré del modo más sagaz; el olvido bien puede ser una forma profunda de la memoria”.

Sin embargo, esa frase bien podría sonar como una excusa de Borges para no reconocer que dos relatos suyos tienen mucha similitud con dos de Papini. El primero se titula El otro, en el que un Borges ya maduro, en 1969, sentado en un banco frente al río Charles, en Boston, conversa con otro Borges que es él mismo, pero más joven. Papini publicó en 1906 Dos imágenes frente a un estanque, en el que un Papini ya viejo conversa con el mismo Papini, también más joven. Son cuentos diferentes en detalles, nombres, lugares, pero básicamente la idea argumental es la misma. El escritor español Martí Domínguez publicó en abril de 2001, en el periódico El País, un artículo titulado El plagio de Jorge Luis Borges, en el que hace notar que el “olvido” del que Borges habla suena como una justificación de esa “copia” que no es literal. Los lectores interesados pueden encontrar los textos en ciudadseva.com.

Pero hay otro relato de Borges similar a uno de Papini; en 1940 se publicó en la revista argentina Sur Las ruinas circulares, que narra la llegada a un templo abandonado de un hechicero que quiere soñar un hijo e imponerlo a la realidad. Para conseguirlo pide la ayuda de todos los dioses conocidos y, finalmente, recurre al dios del fuego, que era la deidad que presidía esas ruinas y donde ya nadie le rendía culto.

El hechicero consigue su objetivo, su hijo soñado cobra vida, pero al final, cuando el bosque se incendia y las llamas no lo queman, descubre que él también era un sueño, “que, más allá, otro estaba soñándolo”. En el relato “La última visita del caballero enfermo”, de Papini, el protagonista le confiesa al narrador que él solo existe como un sueño soñado por alguien, y se esfumará definitivamente cuando despierte esa persona que lo está soñando. El caballero enfermo dice que a veces trata de que su soñador abra los ojos, y finalmente se marcha… ¿Plagio? ¿Similitud de argumentos o de ideas? Tal vez.

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Las vainas de Mercader

Los 16 innings de Marichal que estremecieron el mundo (lX)

El Caribe rinde homenaje a Juan Marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego más famoso de las Grandes Ligas

JOSÉ MERCADER

666mercader@gmail.com

9° Inning

(T1) Mack Jones a la carga de nuevo. En San Francisco son las diez y media de la noche; pero en Santiago la gente va por el quinto sueño. No es el caso de Chichí Patica que ya tuvo que cambiarle las pilas al radito Phillips que descifraba la transmisión vía el hotel Jaragua de Santo Domingo. Marichal está como si se iniciara el partido y frente a Jones le pasa una recta que, por poco tumba a Bailey. El strike cantado y, recuperado el equilibrio, Marichal se concentró de nuevo en Jones. Los fanáticos ya empezaban a bostezar. Era un espectáculo que se adoptó en todo el país como el fútbol y el boxeo y hasta la misma lucha libre. Es como si el deporte reemplazara a las luchas de gladiadores del pasado, una necesidad del ser humano de luchar, de combatir de inventarse un enemigo, de identificarse con uno y sentir que vence. Igual que en la época prehistórica, cuando había que vencer a las bestias para comer. Hay que vencer algo para que el ser humano vuelva a sí, a su condición de prehistórico. No importa que el enemigo sea un pobre toro y el torero sea el héroe con quien hay que identificarse para tener esa sensación. Pero no solo es el deporte que te da esa sensación de humano primario, la política también se alimenta y aprovecha esa debilidad y se inventa “enemigos” a quien vencer. Especialmente cuando es una política imperialista que busca dominar a los demás países. Todos los autóctonos fueron eliminados del territorio de los Estados Unidos aunque ellos vivían en paz en su tierra. Fueron catalogados como los “enemigos” a vencer. Las películas de vaqueros se encargaron de justificar las masacres y fortalecer el espíritu del cazador, como también ocurrió después de la II Guerra Mundial. El enemigo ideal fue el alemán nazi o el japonés. A pesar de que los soviéticos fueron los que vencieron a los nazis y se logró la paz, hoy nos meten otro cuento. Los Estados Unidos empezaron a romper los acuerdos con Stalin para crear el nuevo enemigo necesario, el nuevo miedo. Apareció así Superman contra el comunismo, Capitán América contra los rusos, El nuevo miedo es el talibán que vivía su atraso milenario aislado en su “civilización”. Para que fuesen su verdadero enemigo se les armó con las peores armas, para así justificar los ataques a Irak, Libia, Siria.

¡Necesitamos un enemigo! El de Marichal, ahora con cuenta 3-2, conectó un flai alto al center field, pero cayó en el mar y Neptuno hizo el primer out. (T2) y (T3) Otro flai al left field, de Crandall y un roletazo de McMillan a tercera cierran el inning. Nuevamente el enemigo ha sido vencido y los fanáticos de San Francisco se jartan de hot dogs y gaseosas con la satisfacción de quien ha librado una gran batalla. (T1) La batalla continúa. Spahn enfrenta al sonriente Willie Mays. Los peloteros no entienden de política ni quieren entender. Ellos encontraron un rol que jugar y de qué vivir. Más que jugadores de pelota, son héroes que llenan el circo romano. La estaca de Mays es un bate 38 que amenaza con mandar la pelota del otro lado de la bahía, pero Spahn lo vuelve a engañar con una curva que lo obliga a sacar un roletazo al pícher. La pelota rebota en uno de los zapatos de Spahn y va a parar al siore. Como el rolin fue duro, la pelota no se atrasó

y Mays fue eliminado vía 5-3, siore-primera. Lo que nunca Marichal entendió fue el cambio de mandar a Mays a los Mets, años más tarde, en vez de quedarse con él, aunque fuese como coach de bateo. Mays era un ícono de San Francisco, pero a Marichal le hicieron lo mismo y lo mandaron a Boston. No se puede enviar a la basura a jugadores que fueron un símbolo en sus equipos. Pero eso es el béisbol y ni Marichal ni Mays iban a cambiarlo. Quizás hoy, era del marketing, lo entiendan. También entre los amigos se alienta un enemigo cuando se mantiene una educación competitiva. El mejor del curso, el mejor en matemáticas, el mejor en campo y pista, el mejor en dibujo. Y que el resto detesta. Como si fuera un acto voluntario que un niño corra más que otro, como si todo el mundo tuviera que correr a la misma velocidad y, así aparecen, desde temprana edad pequeños héroes, que pueden conseguir admiración o que los “débiles” no soporta-

rán. La competencia es enemistad, como en los concursos absurdos. No educamos para la armonía, educamos siguiendo el guion de Walt Disney: el bueno contra el malo, un guion que casi se generalizó en todo el cine de Hollywood. Hasta el mercado tiene el bueno y el malo: la Pepsi contra la Coca-cola, Brugal contra Bermúdez... (T2) McCovey sigue a Mays y suelta un roletazo por primera que el pícher asiste sin problema. (T3) Felipe fue siempre un gran atleta que se destacó como corredor y que en la pelota encontró su profesión. Su primer equipo fue San Francisco y, a pesar de trabajar duro y con entrega, fue cambiado al año siguiente de este encuentro, justo con el equipo hoy rival. Era la época en que los peloteros eran una cosa para los propietarios de los equipos y que, como dijimos, Curt Flood se negó a jugar con Filadelfia, uno de los equipos más racistas de la Liga. Pero Flood llevaba en sus venas la rebeldía de todos los que habían luchado por la igualdad y la desegregación racial. Flood estaba hecho del mismo calibre que Jack Johnson y Cassius Clay. Los latinos no. Ni Felipe ni Marichal, ni Pagán, ni Tiant. Ninguno fue a pelear en el béisbol norteamericano, aunque todos jugaron con dignidad y entusiasmo. Todos se hicieron respetar dentro y fuera del terreno. En Santo Domingo ya no dominaban los Trujillo y, desde el 27 de febrero, Bosch estaba eliminando todos los vicios institucionales que había dejado la tiranía. El mismo béisbol revolucionaría, sin la presencia arbitraria y caprichosa de Ramfis. De seguir sus cuatro años, habría hecho lo mismo que Cuba, evitar que el racismo del Norte humillara nuestros peloteros. Al primer lanzamiento Felipe conectó una línea de hit por encima de la almohadilla de segunda. (T4) Peruchín Cepeda, con corredor en primera, buscaba dar una sorpresa para desempatar el partido. Spahn sabía que tenía un bate poderoso y le lanzó un poco incómodo. Lo conocía bien y sabía de las preferencias del puertorriqueño. Al primer tiro se fue con todas sus energías, pero abanicó. Spahn le repitió el mismo lanzamiento, pero un poquito más alto. Cepeda lo dejó pasar y tuvo razón, bola mala. Ahora venía una curva que parecía que lo iba a golpear; le tiró para quitársela de encima y sacó un rolin de fao por primera. Con el próximo lanzamiento Felipe salió al robo de segunda, pero Cepeda dio un flai a la tercera para acabar el inning. Hasta aquí se ha jugado un juego normal de 9 innings, pero el cansancio no se asoma; parece que es verdad que Marichal montó más caballo que John Wayne. (Escrito sin Inteligencia Artificial).

Marichal por Mercader. F.E.
Felipe Alou. F.E.
Sandy Koufax. F.E.
Tomás Troncoso. F.E.

Mito y realidad en la ópera: Madame Butterfly y Traviata

Giacomo Puccini y Madame Butterfly

En el capítulo XIII del libro titulado “El sentido humano en la obra de Puccini”, del musicólogo cubano Orlando Martínez, se aportan datos acerca de la minuciosidad con la que Giacomo investigaba los ambientes en los que situaría sus óperas. El caso de Madame Butterfly, además de haber sido profundamente estudiado por el compositor, fue motivo de una enorme admiración. Para conocer de los personajes con los que iba a trabajar, Puccini sostuvo largas conversaciones con Sadda Yacco, una actriz japonesa que estuvo en Milán, y con la esposa del Embajador japonés en Italia. Con los datos que resultaron de aquellas pesquisas, Puccini obtuvo quizás lo que más le impresionó: Madame Butterfly había existido en la vida real.

En 1949, Federico Oliván publicó un libro sobre Puccini en el que reproduce una noticia que El Diario Vasco de San Sebastián había dado a sus lectores. Según la información, los habitantes de Nagasaki eran partidarios de que se recordara su ciudad como la tierra natal de Butterfly, y no como la tierra que fue arrasada por la bomba atómica. Cuenta la información además que existió la idea de perpetuar la memoria de la geisha Cio Cio San, quien vivió en el número 12 de la calle Minaimi Yomato Cho. Se dice en la citada nota de prensa, que la casa no fue destruida por la bomba de agosto de 1945, y que allí se colocaría una tarja para recordar a la famosa heroína.

Se cuenta que la verdadera Madame Butterfly llevaba por nombre Tojin Okitchi y había nacido en 1838. Educada como geisha, fue muy famosa por sus encantos y cuando contaba con dieciocho años de edad le fue presentada a Mr. Towsend Harrys, alguien, que según parece fue el primer norteamericano que obtuvo permiso para residir en el Japón, ya que hasta 1853 el imperio no admitía la presencia de extranjeros en sus territorios.

Tojin Okitchi, debió entregarse a Mr. Harrys sin sentir absolutamente ninguna atracción por él; incluso, le pareció repulsivo por su gran estatura y sus cabellos rojizos. Pero Towsend quedó prendado de la adolescente y se estableció con ella en una casita de bambú donde tuvieron una niña.

Mr. Towsend Harrys era entonces Cónsul en Shimoda, pero cuando cesaron sus funciones debió regresar a los Estados Unidos y por supuesto que ni su hija ni su esposa temporal viajaron con él. Ya para entonces la geisha amaba al norteamericano, pero él, sin el valor suficiente para enfrentar los prejuicios raciales la dejó abandonada. Tojin Okitchi se quitó la vida lanzándose al río en 1859, cuando con-

taba tan solo con veintiún años de edad.

Fue durante este mismo mes de agosto, que la Humanidad sufrió, en Hiroshima y Nagasaki, uno de los golpes más cruentos de la Era Moderna. Dos bombas atómicas, lanzadas por la aviación norteamericana, sepultaron dos ciudades y miles de personas perdieron la vida en ese acto. El drama Humano que se nos presenta en la escena de Butterfly, a la vista de fechas luctuosas como el 6 y el 9 de agosto, puede que propicie el que podamos descubrir nuevos y más intrincados mensajes en la obra. Puede que a la vista del Drama Humano en la escena, podamos también enrumbar nuestras disquisiciones con mayor certeza en la vida real.

Giuseppe Verdi y La Traviata Alphonsine Plessis fue el nombre de una despampanante y enloquecedora jovencita a quien la tisis le arrancó la vida cuando tenía tan sólo veinticinco años de edad; Alejandro Dumas (h), fue su desquiciado amante y quien volcaría esta tragedia personal en la novela La Dama de las Camelias, que viera la luz en 1848. Así es que la verdadera Margarita Gautier que el novelista nos presenta, llevaba por nombre Alphonsine Plessis

Cuatro años después de publicar la novela, el autor quiso convertirla en un drama, entonces Margarita pisó por primera vez las tablas obteniendo tan resonante éxito teatral que Francesco María Piave, el experimentado libretista, tomó la pieza y en unos cuantos cortes y adiciones tuvo listo el guion para que Giusseppe Verdi concertara nota a nota los textos. Así es que la verdadera Violeta Valery también llevaba por nombre Alphonsine Plessis.

La ópera de Verdi, con libreto de Piave y basada en La Dama de las Camelias de Dumas (h), llegaba al mundo con el nombre de La Traviata. Concebida en un lenguaje terrenal, cotidiano, y contando los hechos simples de la vida y la muerte, incorporó al mundo de la ópera algo nuevo para su época, una tendencia que sitúa la obra a un paso de lo que más tarde sería el “verismo”.

La historia comienza en un salón de la casa de Violetta, donde ella y sus ami-

gos se divierten. Alfredo Germont, el loco enamorado, se une al grupo y entonces Violetta se pregunta si vale la pena dejar todo aquello y corresponder a Alfredo. En el Recitativo y aria del final del Primer Acto, Violeta, luego de despedir a sus invitados, pone en la balanza su libertad de cortesana y el verdadero amor de Alfredo. Medita si valdría la pena estar “siempre libre” o disfrutar el dulce encierro del amor sincero.

En el Segundo Acto, finalmente Alfredo ha conquistado a Violeta y ambos viven en una casa cerca de París. Violeta ha renunciado al desorden que era su vida para dedicarse sosegadamente a Alfredo, quien declara que no hay felicidad para él si ella no está a su lado. Lunge da lei (lejos de ella) canta Alfredo en un aria bellísima. Giorgio Germont, el padre de Alfredo no ve con buenos ojos esta unión y viene, a escondidas de su hijo a hablar con violeta y le suplica que no continúe con aquella locura, pues de seguir adelante provocaría grandes desgracias en la familia: la ruina de la carrera de su hijo y la suspensión de la boda de su hija. Violeta decide entonces abandonar a Alfredo, así se lo promete a Giorgio; pero, le faltan fuerzas para enfrentar a su amante y acude a dejarle una esquela en la que miente cuando dice, que el brillo de su vida pasada se le hace irresistible y por adicción se ve obligada a volver a ella. Cuando el telón se abre por tercera y última vez, el drama se nos viene encima, el dolor de la historia nos invade. En la habitación de Violetta el médico trata de darle esperanzas a la moribunda; en eso, recibe una carta firmada por Giorgio Germont en la que le es anunciado que Alfredo, quien había sido desterrado por herir en duelo a otro de los personajes, está próximo a regresar a París. Ya a estas alturas Alfredo sabe del sacrificio de Violetta y corre a sus brazos a pedirle perdón por haberle juzgado mal, pero ya es demasiado tarde, Violeta muere en su regazo. La Traviata se estrenó el día 6 de marzo de 1853, en Venecia, y aunque hoy es una de las obras más aplaudidas de Verdi, aquel día fue un rotundo fracaso. Hay quienes afirman que las causas estuvie-

ron en el vestuario, puesto que en la escena los artistas llevaban las mismas modas que el público. El tenor que encarnó a Alfredo, estaba completamente disfónico, y como si fuera poco todo esto, la soprano que se desempeñó en el papel de violeta era una mujer de algunos kilos de más. Sólo de imaginarnos la escena final de Violeta puede venirnos la risa. En aquel estreno, cuando el doctor declaró que Violetta moría de “enflaquecimiento”, la sala se vino abajo por las risas. Pero el autor y su obra, se irguieron y La Traviata, se renovaría en cada puesta en escena, siendo capaz de emocionarnos hasta el fin de los días.

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Esta página es una colaboración especial para este suplemento.

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Mestizaje e identidad en la poesía de Luis Palés Matos

POR CRISTIAN SALVADOR

Especial para elCaribe

El mestizaje no se reduce simplemente a un cruce biológico ni a una mezcla entre culturas; es más bien una herencia viva e inquebrantable de nuestra esencia que ha logrado trascender en el tiempo, incluso cuando en muchos momentos de la historia fue catalogado como sinónimo de bastardía y discriminación. A pesar de que el mestizaje fue eclipsado por esa percepción tan negativa e inhumana, en las obras de Luis Palés Matos, uno de los principales exponentes de la poesía afroantillana, se reconoce que esa visión no representaba en lo absoluto su verdadero valor, ni constituía una marca de inferioridad o marginación; es, en esencia, una expresión profunda de lo que realmente somos como identidad caribeña.

Este cambio de perspectiva se puede evidenciar claramente en muchos de sus poemas, donde lo afrocaribeño deja de ser visto como algo marginal para transformarse en el elemento central de la expresión poética, es decir, aquello que antes era rechazado, minimizado o invisi-

bilizado toma un rol protagónico y ya no aparece como un simple tema, sino como el eje desde el cual se construye el poema.

En sus poemas, lo negro no aparece como algo lejano o aislado; forma parte de su propia realidad y por eso se siente más auténtico. Su poesía va evolucionando: pasa de una visión más imaginada a otra más conectada con lo antillano, sin dejar de lado el ritmo, la musicalidad y los sonidos que remiten a esa herencia cultural.

Esta forma de entender y representar el mestizaje se hace más clara en su poesía, especialmente a través de las imágenes, el ritmo y la manera en que construye sus versos.

En “En ti, ahora mulata”, más que una descripción directa de las Antillas, el poeta busca expresar la belleza de sus paisajes a través de la figura de la mujer mulata. En su cuerpo se concentra esa riqueza natural presente en territorios como Puerto Rico, Jamaica o República Dominicana. Por eso, la imagen de la mujer mulata va más allá de ser una representación simbólica y se acerca a lo que define a las Antillas, como se expresa en los versos:

“En ti ahora, mulata,

Cruzo el mar de las islas. Eléctricos remolinos de huracanes

En tus curvas se alargan y se ovillan, Mientras sobre mi barca va cayendo La noche de tus ojos, como tinta.”

En esta estrofa, el cuerpo de la mulata se funde con el paisaje y en él se refleja ese mundo antillano.

Sin embargo, la propuesta estética de Palés no solo se queda en la mirada; también se siente en el oído. En “Por la encendida calle antillana”, se muestra el baile y la música como parte fundamental de lo antillano. Esto se percibe en versos como:

“baten la Tembandumba de la Quimbamba, rumba, macumba, candombe, bámbula/ entre dos filas de negras caras.

Ante ella un congo, gongo y maraca ritma una conga, bomba que bamba.”

Aquí aparecen distintos ritmos y sonidos que remiten a raíces africanas. La presencia de elementos como la conga, la bomba o la maraca refuerza esa idea de la música como algo representativo de nuestra cultura. Estos elementos no están ahí por casualidad; muestran de forma precisa la herencia que viene de nuestras raíces y que todavía define el alma del Caribe.

En “Pueblo negro” el enfoque cambia y presenta una imagen más lejana que se va formando desde la memoria, como un sueño que el poeta lleva por dentro. No se siente como un lugar concreto. Llama la atención cómo usa nombres como Mussumba o Tombuctú más por su sonido que por lo que realmente son, lo que crea esa sensación de distancia: “—Mussumba, Tombuctú, Farafangana— es pueblo de sueño, tumbado allá en mis brumas interiores...”

Luego aparece la mujer negra que canta, y ese canto va llenando todo el espacio del poema. Poco a poco, todo gira alrededor de ese sonido hasta que es lo único que queda. Incluso se dice que: “Al rumor de su canto todo se va extinguiendo.”

En el poema “Sombra blanca en el baquiné”, el ambiente se siente más oscuro y cargado. Desde palabras como Changó, vodú o bembé, se nota esa presencia de lo espiritual dentro de la cultura afrocaribeña. Esto se ve en versos como: “tiene changó, tiene vodú. Cuando pasa por el bembé Daña el quimbombó…”

Aquí no es solo el ritmo, también se siente algo más tenso. Esa “sombra blanca” aparece como una presencia que afecta todo lo que toca, y eso le da al poema un tono distinto. Para mí, aquí se muestra otra forma de lo afrocaribeño, más relacionada con las creencias y lo que no se ve, pero que está presente.

En “Jungla africana – Tembandumba”, el ritmo se siente más fuerte desde el inicio. El poema mezcla el tambor, los animales y el baile, creando una imagen intensa. Se nota en versos como: “Al bravo ritmo del candombe despierta el tótem ancestral…”

Cuando dice que “el negro baila poseído”, da la idea de una conexión con algo más antiguo, como si ese ritmo despertara esas raíces.

En conclusión, la poesía de Luis Palés Matos es un testimonio vivo del mestizaje como esencia del Caribe. Sus versos rompen con las barreras impuestas por siglos de discriminación y colocan lo afrocaribeño en un lugar claro dentro de nuestra identidad cultural.

Cada poema es un acercamiento a nuestras raíces: desde la celebración hasta la introspección espiritual. Gracias a sus obras, Palés Matos alcanzó reconocimiento internacional como uno de los grandes poetas del siglo XX y también logró cambiar la manera en que se percibe el mestizaje y el papel que tiene en la construcción del alma caribeña.

A esto se suma la forma en que trabaja el ritmo, el sonido y las imágenes para construir cada poema. No todos se desarrollan igual: en algunos se siente más el movimiento, en otros el ambiente o lo que se escucha. Eso hace que cada poema tenga su propia forma y que el conjunto no se sienta repetitivo. Su legado literario nos invita a mirar hacia nuestras raíces con orgullo y a reconocer la riqueza cultural que nos define. A través de su forma de escribir, se entiende mejor cómo esa mezcla se mantiene presente y toma sentido dentro de su poesía.

Espejo de tinta

Relatos de Nathalie García

POR VALENTÍN AMARO

Especial para elCaribe

Nathalie García (San Francisco de Macorís, 1986) es docente, escritora y gestora cultural. Magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ha desarrollado una trayectoria que integra la educación, la promoción de la lectura y la creación literaria.

Es autora de Casi cuentos, libro de microrrelatos; Quién le pondrá nombre a esta tarde, volumen que reúne cuentos galardonados; y Bonsái de versos, poemario. Su narrativa ha sido incluida en una antología del cuento dominicano del siglo XXI publicada en Zaragoza, España, mientras que parte de su obra ha trascendido fronteras mediante su participación en ferias y festivales literarios internacionales.

Entre los reconocimientos que ha recibido destacan el Premio Joven de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2019 por su cuento Teniente Sosa; el Premio del Certamen de Talleres Literarios de la Feria Regional del Libro Hermanas Mirabal 2015 por el cuento Un mes de muerta; y la Mención de Honor del Premio Banreservas de Relatos de Merengue por Meicedita. En 2026 resultó ganadora del Premio al Estímulo “Salomé Ureña de Henríquez”, otorgado por el Ministerio de Educación a docentes destacados por la excelencia de su práctica pedagógica.

Es fundadora del taller literario Casa Poe, espacio dedicado a la formación de nuevos lectores y escritores, desde donde impulsa proyectos de animación lectora y desarrollo cultural.

Creo que fue durante la Feria Regional del Libro en Hermanas Mirabal cuando tuve plena conciencia de la dimensión humana y profesional de Nathalie García. Desde entonces nos une una complicidad literaria y educativa muy especial. Como educadora y promotora de la lectura constituye un caso admirable por la persistencia, la creatividad y la entrega con que asume cada uno de sus proyectos.

Es incansable en la búsqueda de nuevos lectores y escritores, a quienes acompaña con entusiasmo y generosidad. Los “nathalistas” —si se me permite el término— están dispersos por distintos lugares y llevan consigo la huella de una creadora que los inspiró y cuya influencia permanecerá en ellos durante toda la vida. Uno puede encontrarla aquí o allá: leyendo, participando en concursos, organizando actividades culturales o diseñando nuevas estrategias para dinamizar sus clases. Es una abeja laboriosa; una Salomé Ureña de nuestro tiempo o una combativa e infatigable Ercilia Pepín de la ciudad del Jaya. Su vocación educativa y cul-

tural se expresa en una labor constante que ha impactado a generaciones de estudiantes, lectores y escritores.

Los textos que hoy presentamos revelan una escritura de notable intensidad expresiva, sostenida por una mirada crítica hacia diversas formas de violencia, exclusión y desigualdad que atraviesan la experiencia humana. Su prosa combina imágenes de gran fuerza poética con una sensibilidad social que permite explorar, desde múltiples perspectivas, conflictos vinculados al poder, la memoria, la injusticia y la condición femenina. Cada pieza construye una atmósfera propia, donde la brevedad convive con una alta densidad simbólica y emocional, favoreciendo lecturas abiertas y reflexivas. En conjunto, estos textos evidencian una autora capaz de articular compromiso ético, imaginación literaria y eficacia narrativa en un universo creativo de singular coherencia.

TENIENTE SOSA

Está sangrando. Una pedrada en la frente puede matar. Se esconde tras el camión, pero este arranca y solo deja un ronquido.

Hace días viene pensando en su futuro. Había considerado retomar sus estudios. Lanzar bombas a los estudiantes no es lo suyo, pero no se piensa lo mismo con la frente rota.

– ¡Encuéntrenlo!

Corre. No le queda gas. El lacrimógeno se le cayó junto con el arma. Se cubre entre los barriles de basura. Hace intento de respirar profundo, pero ese rincón huele a mundo podrido y a demandas incumplidas.

– ¡Se escondió por allá!

Los cristales vuelan como granizos afilados y los comercios cierran sus puertas a toda prisa. Todo es lanzado y a nadie le importa lo que se tira, cuando se tira con tanta rabia.

Era una protesta cualquiera, un día cualquiera. Cuando bajó del camión solo llevó un par de bombas con él. Luego entendió que no es de escolares buscar a un policía con tanta insistencia.

– ¡Sigan buscando!

Necesita un plan. Observa, desde los escombros, que el neumático ha cobrado vida y que el humo es, ahora, un gigante que no colabora con la justicia.

– ¡Miren, es la suela de una bota!

Se olvidaron las consignas y por qué esto llegó a ser esto. Todo se resume a encontrarlo. Sus piernas tiemblan. Lleva mucho tiempo agachado. Ha logrado camuflarse entre las hojalatas y el cartón. Los otros actúan con seguridad, saben que pronto lo encontrarán. Se alejan un poco. Improvisa una venda que cubre la herida. Una piedra furiosa puede ser peor que una bala. Contempla la posibilidad de salir y enfrentarlos. A su entender, la ciudad necesita orden y la policía, respeto. Llega una ambulancia. La atacan con

pedradas. Ésta intenta devolverse, pero obstaculizan su paso.

– ¡Quémenla!

Abren las compuertas. Lanzan una botella con algún tipo de compuesto. Explota y el chofer sale desorbitado. – ¡Muévanse, hay que encontrarlo vivo! Esto es demasiado. Recuerda el día en que le salvó la vida a su compañero. Ese favor está pagado; lo elevaron a Teniente. Piensa en que no debió bajarse del camión o que ellos debieron volver con refuerzos.

Un silencio de fuego cubre el entorno. Intenta mirar. Le espanta la idea de que lo tengan rodeado. Teme más a la calma que a los verdugos.

Escucha que se acercan. Encuentra un tubo. Lo toma. Algo es algo y peor es morir de rodillas. Esto ya no es por la Patria. Es por su apellido.

Desmantelan su refugio.

– ¡Míralo, agacha’o!

Sale al frente. Su cara tiene un glaseado de sangre. Esto turba a los desaprensivos, por lo que aprovecha y les va encima. Le rompe los dientes a uno. Otro lo ataca por detrás, pero se mantiene en pie. No quiere que hablen de él en pasado.

– ¡Me ha salido bravo el tenientico! Continúa. Tumba dos. Le quedan más de veinte. No importa. Esto sirve de catarsis.

Lo sorprenden con un batazo en la rodilla. Llega la prensa y toma fotos. Todo queda grabado.

– ¡Esto es un mensaje para el General! ¡Aquí no hay miedo, coño! Una punzada en el costado. Ya sabe que no seguirá sus estudios. No se queja.

Por su mente viajan los últimos episodios: camión, bomba, ambulancia, fuego. Lo arrastran al medio de la calle. Una patada en el pecho de quien se supone es el jefe. Quiere vomitar. Intenta levantarse, pero sus extremidades no responden. Siente que le pisan la cabeza y es lo último que siente.

NOTAS

Barres, porque para eso te pagan una miseria. Cargas la vecindad en tus ojos de anciana y en tus brazos que, de tanto esperar pensión, se han alargado hasta el cansancio.

Tomas la escoba con dignidad. Danzas como si no fuera tarde para dar la talla. Te duele la espalda porque los años ya te perdonaron lo suficiente.

Llega el supervisor que solo sabe gritarte y obligarte a barrer lo que no se puede borrar.

Si mi guitarra pudiera empuñar un canto que llegase a ese sol mulato y le quemase la cara al que te injuria sin razón.

Barres de prisa, no sea que piensen que no puedes más. Te observo desde la escuela de música y siento que pude haber llevado tu nombre o ser la carne que habitas desde antaño. Si mi piel hubiese sido ese acordeón que se dibuja en tu cuerpo remoto, tal vez entendería algunos porqués.

Te empujan para que recuerdes que tu rendimiento ya no es óptimo. Te veo balancearte a punto de caer. Estoy tan triste por ti que se me queda en el cuerpo tanto llanto.

Terminas la jornada, guardas tu escobillón. Todo ha quedado impecable excepto mis ojos que ahora saben de ti.

elCaribe, SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2026

elcaribe.com.do

NOVELA

POR ENTREGAS

La Fortuna Escarlata: crónica de Nassau

La llaman “la república pirata”, pero eso no alcanza para describirla...

Capítulo 5: La traición

Los días siguientes al hallazgo del mapa estuvieron teñidos de un aire extraño a bordo de La Fortuna Escarlata. Aunque las velas se inflaban con vientos favorables y el mar ofrecía calma, la tripulación se veía atrapada en una tormenta invisible. El capitán Graves había ordenado cambiar el rumbo hacia el sureste, siguiendo las coordenadas que el pergamino sugería.

No todos estaban de acuerdo. Los más supersticiosos murmuraban sobre la Insula Somniorum, convencidos de que era un lugar maldito. Recordaban historias escuchadas en tabernas de Tortuga y Port Royal: barcos desaparecidos, tripulaciones enloquecidas, tesoros que devoraban a quienes intentaban reclamarlos. Otros, más prácticos, temían perder tiempo y provisiones en una expedición incierta mientras los mercantes cargados de azúcar y plata navegaban cerca, al alcance de sus cañones.

Elías percibía esa división cada día en cubierta. Los marineros se reunían en pequeños grupos, hablando en voz baja, lanzando miradas furtivas hacia la cabina del capitán donde se guardaba el mapa. Graves, por su parte, parecía cada vez más absorto en el pergamino, como si su destino estuviera escrito en esos símbolos. Pasaba horas encerrado, estudiando el documento bajo la luz de una lámpara, murmurando para sí frases incomprensibles.

Isabela, sin embargo, estaba excitada por la promesa del hallazgo.

—Piensa, Elías —le decía en las noches, cuando se apartaban del bullicio—: un tesoro oculto, más allá de las rutas conocidas. Si lo encontramos, nunca más tendremos que servir a otro capitán.

—¿Y si es una trampa? —replicaba él, inquieto—. ¿Y si ese mapa solo conduce a la perdición?

Ella sonreía, desafiante.

—Prefiero arriesgarme a perderlo todo que pudrirme en Nassau sin haber intentado nada.

Aquel contraste entre su ambición y su cautela tensaba el vínculo que los unía. Sin embargo, Elías no podía dejar de seguirla con la mirada, como si en su determinación encontrara un ancla en medio del mar incierto.

La tensión alcanzó su punto más alto una noche sin luna. Los marineros estaban reunidos en cubierta, compartiendo ron, cuando un hombre robusto y curtido, llamado Harker, se puso en pie y habló con voz ronca:

—El capitán nos lleva a la ruina. Ese mapa es una maldición. Deberíamos volver a cazar mercantes y dejar las fantasías a los locos.

Algunos lo apoyaron con gruñidos y golpes de jarra. Otros callaron, temerosos de desafiar a Graves.

—¡Basta! —la voz del capitán tronó como un cañonazo. Graves apareció en cubierta, con el mapa en la mano y la mirada encendida—. ¿Quién se atreve a cuestionar mi mando?

El silencio se hizo. Solo el crujido de la madera y el rumor del mar llenaban el aire.

—Yo lo cuestiono —dijo Harker, adelantándose—. Los hombres no quieren seguir un fantasma. Y si insistes en condenarnos, tomaremos el barco sin ti.

Elías sintió el corazón en la garganta. Sabía que lo que ocurriría después marcaría el destino de todos.

El capitán no dudó. Desenfundó la pistola y, antes de que nadie pudiera reaccionar, disparó. El proyectil impactó en el pecho de Harker, que cayó como un saco al suelo, con la jarra aún en la mano.

El silencio se rompió en gritos. Algunos marineros sacaron cuchillos y sables, otros se apartaron aterrados. La cubierta se convirtió en un hervidero.

Isabela, rápida, tomó a Elías del brazo y lo empujó contra un barril, poniéndolo a salvo de las primeras estocadas. La rebelión había comenzado.

Elías observó con horror cómo her-

manos de mar se enfrentaban entre sí, el acero brillando bajo la luz de las lámparas. Graves rugía órdenes mientras disparaba otra vez, abatiendo a un hombre que intentaba subir al alcázar. Los leales al capitán luchaban con furia, mientras los rebeldes, animados por la rabia, no cedían terreno.

Isabela se lanzó al combate sin dudar. Su daga encontró huecos entre las costillas de un adversario, y sus ojos brillaban con una mezcla de adrenalina y furia. Elías, en cambio, permanecía paralizado, temblando con un sable en la mano sin saber contra quién blandirlo. La batalla fue corta pero sangrienta. Cuando el amanecer despuntó, la cubierta estaba sembrada de cuerpos. Los rebeldes habían sido derrotados, aunque no sin costo: una veintena de marineros yacía muerta o agonizante. Graves, cubierto de sudor y sangre, permanecía en pie en el alcázar, con el mapa todavía en la mano.

—¡Que esto sirva de lección! —rugió, con voz desgarrada—. El que desafíe mi mando terminará como estos traidores. La Fortuna Escarlata sigue su rumbo. ¡Hacia la isla!

Los sobrevivientes respondieron con un grito apagado, más por miedo que por convicción. Elías sintió el estómago encogerse. Habían cruzado un umbral: ya

no eran solo piratas buscando fortuna, sino una tripulación marcada por la sangre y el terror.

Esa noche, mientras los cuerpos eran lanzados al mar envueltos en lonas, Elías escribió en su cuaderno: “He visto a hombres matar a sus propios hermanos por un pedazo de papel. El mapa no solo traza un rumbo en el océano, también ha dibujado la grieta que nos separa. ¿Qué encontraremos en esa isla? Oro, muerte… o quizá algo peor.”

Isabela, exhausta pero viva, se sentó junto a él. Tenía un corte en la mejilla y la camisa manchada de sangre. Le sonrió, como si quisiera restarle gravedad a lo ocurrido.

—El inglés sigue vivo —dijo con ironía—. No lo haces tan mal.

Él la miró con una mezcla de gratitud y desasosiego.

—¿Y si Graves nos lleva a la locura?

Ella sostuvo su mirada, seria por primera vez.

—Entonces tendremos que decidir si seguimos al capitán… o si encontramos la manera de trazar nuestro propio rumbo.

El mar, indiferente, se extendía en la oscuridad. Pero en el interior de La Fortuna Escarlata, las semillas de la traición aún no habían terminado de germinar.

Hay que leer dominicano

César Augusto Zapata y las lilas en la Guerra de Abril

SANTIAGO ALMADA salmada@elcaribe.com.do

El poeta, narrador, sicólogo y profesor universitario César Augusto Zapata nació en Santo Domingo, en 1958, es graduado en sicología por la UASD y cursó un posgrado en la Universidad del Estado de Nueva York, también es miembro fundador del Taller Literario César Vallejo y ha ganado varios premios por sus obras, entre ellos el premio de poesía Pedro Mir, de Funglode.

Lilas sobre tierra árida (1965), el libro del que nos vamos a ocupar, es una novela publicada recientemente, que narra una serie de hechos ficticios que transcurren en la Guerra de Abril de 1965, cuando un grupo de militares constitucionalistas se alzó contra el gobierno instalado tras el derrocamiento de Juan Bosch.

El libro se abre con un poema del poeta norteamericano Thomas Stearns Eliot: “Abril es el mes más cruel, engendrando lilas de la tierra muerta, mezclando memoria y deseo…” que es en cierto modo una prefiguración de lo que viene en las páginas siguientes, porque la visión de la guerra que se presenta en esta novela no es una historia épica al estilo de los cantares de gesta, mucho menos a la manera hollywodense que nos muestra héroes hermosos y muchachas bonitas.

Lilas sobre tierra árida es una visión de la guerra del 65 desde el seno del pueblo que salió a defender la dignidad nacional y la voluntad popular en ese periodo que René Fortunato bautizó como “trinchera del honor”, pero los personajes de la narración de César Augusto Zapata son gente de pueblo, hombres y mujeres que viven oscuras vidas, sometidos primero a la intervención norteamericana de 1916, que persiguió, mató y maltrató a los campesinos para robarles sus tierras y entregárselas a terratenientes que establecieron sus propios feudos azucareros.

Soriano Batista es el protagonista, un campesino que llega a la capital tras la muerte de su abuelo, un hombre que tenía supuestos poderes mágicos como la capacidad de estar en dos lugares al mismo tiempo y había podido hacerse invisible para las tropas norteamericanas que lo buscaron en su campo, lo que lo convirtió en una leyenda hasta el día de su partida definitiva de este mundo. “…Soriano fue a la capital a comprobar que lo arcano que permitía que el abuelo estuviera en dos lugares al mismo tiempo, amansara las avispas y cantara como los pájaros, no existía; todo era de este mundo”, dice el relato.

Soriano está juntado, concubinado con Lidia, una mujer que nunca lo amó, pero aceptó vivir con él por soledad, y tuvieron un hijo, otro personaje es Fellito, famoso por ser un fabulador, y también está Príamo Hernández, cuyo nombre de pila evoca el del legendario

último rey de Troya, derrotado por los invasores aqueos.

Los discursos de Peña Gómez incitan a la gente a unirse, a juntarse y finalmente, a resistir, el coronel Caamaño se alza en armas, Wessin se pone del lado de los otros, los aviones bombardean la radio y Soriano huye con su mujer hacia Bonao para ponerlos a salvo, pero regresa para pelear en el barrio de la capital donde está su casucha, el Barrio Obrero.

La guerra que retrata esta novela de César Augusto Zapata aparece como una desgracia o una maldición que se abate sobre la ciudad de Santo Domingo y sobre las vidas de gente pobre, vulnerable, acostumbrada más a sobrevivir que a vivir propiamente, tanto Príamo como Soriano lo único que tienen para ofrecer a esta lucha es su propio coraje y la fortaleza con la que están acostumbrados a sobrevivir a la adversidad, a la miseria en la que transcurren sus días mientras el país se desangra.

En algún momento aparece un estudiante universitario joven, lleno de ideales, Héctor Petro, que es capaz de teorizar sobre la libertad y que se enamora de Nuris, la muchachita hermosa que lo cautiva con sus ojos azules y por la que “albergó tres sueños: terminar la universidad, llegar a ser un ejecutivo donde ahora es un obrero y esperarla, en alguna esquina del tiempo, hasta que sea adulta”. Pero Héctor es capturado, torturado y desaparece por un largo tiempo y Nuris, cansada de esperarlo, se va

elCaribe, SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2026 elcaribe.com.do

del país con “un gringo”. Hay también una leyenda, que cuando lo capturaron él se puso a cantar el himno del 14 de Junio, dicen que le dispararon, y que después de llevárselo para enterrarlo en una tumba sin nombre, una mujer vio en el polvo unas manchas de sangre, un color lila sobre la tierra árida… En recuerdo del estudiante la gente de Barrio Obrero crea el “Comando Héctor Petro”, el mismo Héctor que vuelve, arruinado por la tortura y se marcha cuando se entera de que Nuris ya no está. Nunca más se supo de él: “Y fue la segunda muerte de Héctor Petro”, dice la narración.

La novela de César Augusto Zapata transcurre en un ambiente de pobreza y miseria, en un barrio como tantos de la capital dominicana, donde la gente sobrevive mientras las élites se disputan el poder político que es una prolongación, mal disimulada y espuria, del poder económico, en un país donde todo intento de resistencia y autodeterminación es aplastado con la fuerza de los invasores, superiores en armamento, despiadados en su accionar, impunes en su crueldad.

La Guerra de Abril fue un periodo muy corto que exhibió ante el mundo los crudos, implacables mecanismos de la Guerra Fría, cuando las potencias, acaso de la misma manera en que lo hacen hoy, se disputaban o se repartían el mundo y para ello contaban con el auxilio interno de los que coincidían con sus intereses económicos y estaban dispuestos a imponer su ideología con el poder de los fusiles y de los misiles.

Los protagonistas de esta novela no son héroes de una epopeya legendaria, sino gente de a pie, habitantes de un barrio, hombres que vivieron una existencia sin ninguna resonancia, que no figurarán en ningún libro de historia porque si no son cadáveres acumulados tras los enfrentamientos son apenas sobrevivientes sin rostro, sin importancia para los que toman las decisiones.

En esta novela lo que vemos es precisamente ese lado de la guerra, oscurecido porque nadie se ha tomado el trabajo de investigar y mucho menos de relatar cómo transcurrían las vidas de esa gente que existía apenas, entre la miseria y la indigencia, ante un poder que ignoraba su pequeñez.

Detrás de Caamaño, detrás del coronel Fernández Domínguez y de todos los héroes que encabezaron este movimiento, que se jugaron la vida en una fiera lucha contra un enemigo superior y no tuvieron miedo, aunque sabían que terminarían derrotados, estuvo ese pueblo que aparece en esta obra de César Augusto Zapata, gente que trabaja, gente que arrastra creencias ancestrales, pero que sobrevive a pesar de todo.

Muchas veces, la única manera de interpretar o de entender los periodos más confusos y enrevesados de la historia de los pueblos suele ser a través de la imaginación, un elemento que César Augusto Zapata maneja con maestría para trazar una historia profundamente humana, que retrata el sufrimiento de un pueblo oprimido que se niega a dejar de creer en la libertad y, lo que es más importante, se niega a dejar de luchar por ese ideal absolutamente legítimo.

elCaribe, SÁBADO 13 DE JUNIO DE 2026

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Nació en Jiguaní, en la provincia de Granma, Cuba, en 1983, que antiguamente se llamaba Bayamo, cuna de la independencia Cubana porque allí se inició el primer levantamiento contra el dominio español en el siglo XIX. Cursó la escuela primaria en esa mis-

ma localidad, en un establecimiento que lleva el nombre de Conrado Benítez García, hizo el nivel preuniverstario en una escuela de campo y ya en su juventud, tras una prueba de aptitud, se decantó por las humanidades y finalmente se decidió por el perio-

15 Cultura

dismo, que estudió en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba. Actualmente vive en República Dominicana donde dirige Río de Oro Editores, de la que es fundador, precisamente Jiguaní quiere decir río de oro en idioma arahuaco.

“Por cada página que uno escribe, hay que leer por lo menos mil”

FOTO:

¿Cómo fue tu vida como periodista en Cuba?

Primero me gradué… y después empezaron los conflictos, yo me convertí, de alguna manera en una pieza dañada dentro del sistema, porque allá a los periodistas los distribuyen según decisiones del Ideológico del Partido Comunista, porque se supone que las universidades son para los revolucionarios y los periodistas están para defender la ideología, así que los ubican en lugares determinados, yo pedí encarecidamente prensa escrita, y me mandaron a la Agencia de Información Nacional, que después se llamó ACN (Agencia Cubana de Noticias), ahí entré en conflicto con el sistema, sufrí mucho por eso, entonces pedí traslado para mi pueblo, ahí termi-

né el servicio social, que es otra obligación que se les impone a los universitarios, y me convertí en campesino, pensé que con eso iba a escapar del sistema, pero es imposible, después regresé a trabajar en periodismo cultural, y ahí pude trabajar relativamente bien dirigí varias revistas y me convertí en editor de muchas publicaciones.

¿Cómo fue tu llegada a República Dominicana?

Un profesor muy querido, Eduardo Heras León, premio nacional de literatura en Cuba, dirigía el centro de formación literaria Onelio Jorge Cardoso, y había hecho un convenio con el Ministerio de Cultura de acá, cuando lo dirigía Rafael Lantigua, de que cada año viniese alguien de allá a un intercambio, Heras León se puso tan contento cuando le dije que yo había regresado al periodismo, que me invitó a venir a Dominicana a la feria del libro, eso

fue más o menos en 2012, a mí me gustó mucho la avidez que vi en la gente de acá y percibí que había muchas carencias, la figura del editor como que no existía… después volví a dar varios cursos y finalmente me quedé como residente. Trabajé para editorial Santuario, para Funglode, para varias revistas científicas y finalmente fundé Río de Oro Editores, en marzo de 2022. Además de libros literarios ¿escribiste libros de crítica o de ensayo?

En Cuba llegué a armar dos o tres libros de crítica y de entrevistas que hice a varias personalidades, pero no lo termino de sacar, pero sí publiqué un libro con algunas entrevistas que se titula Conversar es amar, que ganó el premio nacional Set de Belleza, y también un libro de cuentos que se llama El arco de luz, por otro lado tengo otro libro publicado, esta vez en Alemania y que es el tema de mi tesis para graduarme de periodista, el título es Cleva Solís, la otra poetisa del grupo Orígenes, que es una gran poetisa que no es tan conocida porque se movió entre gigantes literarios como Lezama Lima y Eliseo Diego, por ejemplo, pero además ella también tuvo problemas con el sistema así que por eso fue relegada y ese libro no me lo publicaron en Cuba, por eso la condenaron a un ostracismo. Tengo reseñas como para armar varios volúmenes de crítica literaria y ahora acabo de terminar otro que se llama Canciones del enemigo, que es para una tesis de una maestría que cursé en la Universidad de La Rioja, en España.

¿Tiene algo que ver esa inquietud literaria tuya con el hecho de que hayas elegido el periodismo?

Yo al principio coqueteé con muchas artes, en casi todas fui un ratito feliz y hasta un poquito brillante en algunas, estudié pintura, estudié arte dramático, hice teatro y estuve en un grupo que se llama Las Avispas, del cual fui fundador, hice cerámica, pero el día que yo escuché hablar a uno de mis personajes, a alguien que yo había creado, me di cuenta de que la cosa iba por ahí, que

esa era mi vocación primaria, eso fue como un descubrimiento parteaguas, yo estudié periodismo porque con su dinamismo, con el tema de tratar el lenguaje como si fuera algo contundente, un gran martillo, era lo que me daba la herramienta que yo quiero, pero lo hice pensando siempre en literatura, o sea que esa fue una decisión tomada con absoluta premeditación y alevosía. Aunque tu trabajo es editar, ¿dedicas una parte importante de tu tiempo a escribir?

Ahora después que fundé la editorial, y que en estos últimos dos años he publicado casi dos libros y pico por mes, el otro día saqué la estadística y yo mismo quedé impresionado, he trabajado como un condenado de condado, es un trabajo muy demandante y a mí me gusta tomarme mi tiempo porque además soy muy puntilloso, y he escrito también muchas reseñas, porque aquí la gente presenta un libro, aparece alguien que habla y la gente se da cuenta de que a veces ni siquiera ha leído el libro, entonces yo decidí crear ese registro. La crítica mía se concentra en los valores, no tiene que ser acabar con el libro, pero tampoco tiene que ser una loa total, así que en mis reseñas la crítica siempre se hace con respeto. ¿Cuáles fueron los escritores cubanos y latinoamericanos que más han influido en tu forma de escribir? Yo tengo una lista inmensa, Alejo Carpentier, José Martí, Dulce María Loynaz, Martí en el pináculo y Carpentier es alguien a quien siempre vuelvo, por su universo, García Márquez y Vargas Llosa, aunque Vargas Llosa más ha influido en mi forma de hacer periodismo, él escribió un libro que se publicó en 1983, el año en que yo nací, que se llama La verdad de las mentiras, que dice o predice la verdad de los regímenes totalitarios, también puedo citar a Ernest Hemingway, Cortázar, y me faltó un dios, que es Jorge Luis Borges… en mi libro El arco de luz, yo escribí un cuento a lo Cortázar, otro a lo Borges, y en mi novela inédita, he escrito a lo (William) Faulkner, otro dios del que no me puedo olvidar…

¿Crees que hay que leer mucho para llegar a ser buen escritor?

Por supuesto, yo siempre les digo a mis alumnos que por cada página que uno escribe, hay que leer por lo menos mil páginas de otros autores, sobre todo de los grandes autores, en los diferentes cursos que he dictado en diferentes instituciones les digo que cuando aprendan la forma de escribir de los grandes, cuando los hayan comprendido, pueden llegar a dominar la narrativa de lo que sea que necesiten escribir, y también pueden así aspirar a convertirse en escritores.

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