Cultura elCaribe, SÁBADO 10 DE ENERO DE 2026
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Donald Trump y el licenciado Morrobel
Un asalto que “Cada título movilizó a las tiene un espacio fuerzas del orden en mi memoria”
Pedro Conde Sturla traza una visión crítica, no exenta de humor, sobre las características de los presidentes norteamericanos y sus actuaciones. P.4
OGM rescata las noticias de un asalto a un banco en 1972, que pusieron en vilo a toda la ciudad de Santo Domingo, con múltiples allanamientos. P.7
La escritora ítalo-dominicana Geraldine de Santis habla de su manera de abordar la literatura infantil y juvenil con contenidos trascendentes. P.15
Busto de bronce de María de las Mercedes de la Rocha Landeche de Fernández, donante de los terrenos de Hato Mayor del Rey. M. V.
Mercedes de la Rocha donó la tierra donde se erigió Hato Mayor del Rey La historia escrita reseña que la distinguida dama era bisnieta del fundador de Hato Mayor de Coca MANUEL ANTONIO VEGA atacando10@gmail.com
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aría de las Mercedes Severiana Natalidad de Rocha y Coca Landeche nació en Santo Domingo, año 1822; bautizada en la Catedral Primada de América. Ha sido descrita en ensayos y poesía como una bella mujer que se tenía co-
mo noble, culta, cándida, toda corazón y toda alma por su bondadoso y desprendido gesto de haber donado la tierra donde se encuentra erigido el católico pueblo de Hato Mayor del Rey. Gravitó por este terruño 82 años, en los que hizo el bien y repartió empatía, rebozada de amor sin par. La historia escrita y ancestral reseña que ella era bisnieta del fundador de Hato Mayor de Coca, que existía muy antes del año 1739, del que se formó junto al
Dato El documento más importante en la historia municipal es su acta de donación de los terrenos del pueblo, que a voluntad de doña Mercedes tiene por centro la Iglesia Parroquial”.
“San José de Hato Mayor”, el actual “Hato Mayor del Rey”. Casó dos veces, pero no procreó hijos. Jonathan Eliot se destaca como su primer esposo desde 1852 hasta 1872 cuando él expira. Luego casó con el cubano Esteban Fernández, que tenía como progenitor a Domingo de la Rocha (1797-1883). Entre 1554 y 1645, ninguna mujer había entrado al Mayorazgo de Dávila, pues el Testamento del fundador lo prohibía; pero al extinguirse la descendencia masculina en don Cristóbal Dávila, llaman a su única hija, María Dávila Benavides, octava poseedora de los bienes del Mayorazgo. Don Esteban fue el artífice que propició la donación del pueblo de Hato Mayor del Rey, por su fiel diligencia, bajo los auspicios de la filántropa. La protagonista de esta crónica solamente dejó sobrinos; su vientre era estéril. A ellos les dejó algunos bienes, en el casco urbano del pequeño pueblo “un pedazo de terreno que está situado a la izquierda de la ciudad. En 1888, año de la donación del pueblo, era propietaria del gran latifundio formado por los siguientes terrenos”. Mata Palacio, desde el Salto del Higuamo; de aquí rio arriba hasta el Paso de la Jagua, siguiendo todo el camino real hacia Hato Mayor, y llegando al Maguá, todo su curso hacia el sur, y en el extremo de Monte Coca o colindancia, en línea casi recta hasta el primer punto. Incluía a La Pringamosa, cuyo límite al sur era el arroyo Martin Dávila. Guamira enmarcado por los ríos Maguá y Guamira; el arroyo Manchado; el Camino Viejo hacia Yerba Buena (al sur). La sección Juan Jiménez, unas ocho mil tareas, que vendió a Pedro A Reyes; Los Jibaros, limitado por el arroyo El Manchado, paraje La Jagua en línea recta a La Rodada; camino de La Loma; arroyo Paña Paña, Cañada o Canales Las Guamas, cañadas La Atoyadora/ La Gina; paso del Guabanismo; río Maguá arriba. De igual manera Sabana Burro, San Nicolás, El Palmar, Buenavista Grande, Buenavista Chiquita. La Estancia Solariega, en Hato Mayor, la residencia antigua y noble de doña Mercedes era la del hato La Pringamosa, donde estaban las instalaciones de almacenamiento, depósito, ordeño; fábricas o procesadoras de productos lácteos y dulces. l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3