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Cultura 07 marzo 2025

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Cultura

Maupassant y las luces del realismo

José Mercader narra la corta existencia de este escritor francés y su importancia para la literatura francesa del siglo XIX, con una obra que aún sobrevive. P.8

Un debate entre Juan Bosch y Balaguer

Una rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional desató una larga discusión entre ambos dirigentes en 1971, que OGM rescata para nuestros lectores . P.7

Impulsado por la necesidad de explorar

El artista plástico Héctor Reynoso habla de sus procesos creativos y de su inquietud por expresar en su arte todo lo que es humano. P.15

Líderes de los Gavilleros más prominentes en el Este

En esta tercera entrega, se resalta como los dominicanos no daban un paso atrás en su lucha por defender la Patria y enfrentar a las centrales azucareras

MANUEL ANTONIO VEGA atacando10@gmail.com

Aunque los marines los tildaron de “bandoleros” o “bandidos”, para muchos historiadores fueron los primeros focos de resistencia nacionalista y social en la República Dominicana durante la intervención de 1916-1924.

Los combatientes criollos demostraron ser invencibles porque, con pocos pertrechos militares y armas rudimentarias, en-

frentaron con arrojo a los hombres de botas y uniforme caqui. Estos últimos exhibían grandes suministros, municiones suficientes y transporte para trasladarse a distintas zonas, además de usar binoculares y catalejos para divisar a los nacionalistas. Sin embargo, los dominicanos no daban un paso atrás en su compromiso de defender la patria y enfrentar a las centrales azucareras, que los sacaban por la fuerza de sus predios y destruían sus sembradíos.

Biografías de los líderes más emblemáticos

Vicente Evangelista (Vicentico):

Fue el líder más prominente en la primera etapa de la resistencia; operaba principalmente en El Seibo y Hato Mayor. Era un líder campesino de gran arraigo popular y liderazgo natural. Su lucha no solo era contra la ocupación, sino también contra el despojo de tierras por parte de las empresas azucareras. Mantuvo en jaque a las tropas estadounidenses mediante tácticas de guerrilla, aprovechando su conocimiento del terreno selvático. En 1917, tras intensas persecuciones, se entregó bajo la promesa de un indulto. Sin embargo, fue ejecutado poco después en un inciden-

te considerado un asesinato político. Vicentico no solo fue un líder; fue el símbolo máximo de la resistencia en el Este y el principal dolor de cabeza de los marines.

A diferencia de la imagen de un criminal común, era un hombre de respeto, un caudillo rural que gozaba de un prestigio inmenso. Cuando los estadounidenses llegaron en 1916, desarmaron a la población y favorecieron a las azucareras, él se alzó en armas utilizando la estrategia de “Las Manijas”. l

Para muchos historiadores, los gavilleros fueron los primeros focos de resistencia nacionalista y social en la República Dominicana durante la intervención de 1916-1924. F. E.
elCaribe, SÁBADO 7 DE MARZO DE 2026 elcaribe.com.do

historia de la medicina

Escuela de Medicina de la UNPHU, 1968 (II)

Eversidad Nacional Pedro Henríquez Ureña aparecen listados los profesores de nuestra alma mater que continuamos describiendo en este artículo.

Dr. Hugo Mendoza, graduado de la Universidad de Santo Domingo en 1954, con postgrado en puericultura y pediatría en Madrid, 1957. Luego y también en Madrid, realizó cursos en endocrinología, para más adelante hacer un diplomado en Londres en el Fellow Guy Hospital. El doctor Mendoza luego se trasladó a los Estados Unidos de América donde realizó la residencia en pediatría en el Elmhurst city hospital en New York. Recibió su certificado del Board Americano de Pediatría en 1962. Otro de los profesores era el doctor Vittorio Ortori, egresado de la Universidad de Santo Domingo en 1940 y quien realizó postgrados en salubridad y bioestadística en Chile en 1964.

Continuamos con este listado con los siguientes doctores: José H. Ornes Arzeno graduado de la Universidad de Santo Domingo en 1951. Internado Rotatorio, Unión Memorial Hospital, Baltimore, Maryland. Post-graduado en Medicina, Unión Memorial Hospital, Baltimore 195455; John Hopkins Hospital, Baltimore, 1955-56. Post-graduado en Ciencias Básicas, Universidad de Maryland 1955; César Pacheco, graduado de la universidad de Santo Domingo en 1955. Internado, Charles Wilson Memorial Hospital, Johnson City, N. Y. Post-graduado en Urología, City Hospital, Elmhurst, N. Y. 1956-60. Alberto Paiewonsky, adscrito al Depto. de Medicina, graduado de la universidad de Santo Domingo en 1937. Post-graduado en Radiología, Saint Luke’s Hospital, N. Y. 1937-30, Hammersmith Hospital, Londres 1944-45. Miguel A. Piantini , graduado de la universidad de Santo Domingo en 1929, quien formaba parte de los profesores de neurologia. Nicolás Pichardo, graduado de la universidad de Santo Domingo en 1935. Universidad de París 1938. Post-graduado en Cardiología, Hospital Tenon, París, 1938. Manuel Pimentel Imbert graduado en 1934 de la universidad de Santo Domingo. Postgraduado en Medicina Tropical, Escuela

de Medicina Tropical, San Juan, Puerto Rico 1934-36. Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud. Otto Pou Ricart, graduado de la universidad de Santo Domingo en 1943. Post-graduado en Cirugía, New York Medical Center y King’s Country Hospital, Brooklyn, N. Y. 1944-45. St. Claude General Hospital durante doce años. Ulises F. Pérez Plácido, graduado en 1963 de la universidad Autónoma de Santo Domingo, nuestro recordado profesor de embriologia y gran dibujante. Su expresion recapitulando es recordada por todos sus alumnos. Luis Puello Pagán, graduado en la universidad de Santo Domingo en 1947. Profesor de anatomía. Mario Ravelo Barré, graduado en 1932 de la universidad de Santo Domingo, Post-graduado en Patología, John Hopkins University 1942. Su hijo, Mario E. Ravelo Marchena, graduado en 1955 de la universidad de Santo Domingo, post-graduado en Patología, Bellevue Medical Center y New York University, N. Y. 1955-58. Certificado del Board Americano de Patología 1963. Miguel A. Logroño Batlle

Graduado de la universidad de Santo Domingo en 1952. Post-graduado en Patología, Bronx Hospital, N. Y. 1953-54; Mount Sinai Hospital, 1954-55; New Britain General Hospital, Connecticut 195556; Mount Sinai Hospital, Miami Beach, Florida 1956-57; Citología, Jackson Memorial Hospital, Miami, Florida. Juan R. Santoni Mendoza, Licenciado en Medicina por la Universidad de Madrid, España, en 1959. Post-graduado en Medicina, St. Vincent Hospital, graduado en Neurología en el National Hospital for Nervous Diseases, Queens Square, Londres 1961-63, con estudios de Electroencefalografía en el Gran Hospital de Beneficencia, Madrid, España 1963-65. Alfred E. Stafeld Madsen, graduado de la universidad de Santo Domingo en 1956, con Internado de Medicina en el Fairview Park Hospital, Cleveland, Ohio 1957-58. Y Post-graduado en Medicina Interna en el St. Vincent Charity Hospital 1958-59 y Mount Sinai Hosp., Cleveland, Ohio, 1959-60, Hahnerman Medical College y Hospital de Philadelphia 1961-63. Estos son algunos de los excelentes profesores de la UNPHU en 1968. Homenaje y gratitud a todos ellos. l DR. HERBERT STERN

salón de la fauna

Alí Jamenei

(DÉCIMA CIBAEÑA)

El Demonio se soitó

Cuando agredién a Irán

Se sabe, todo fue un plan

Que al Ayatola mató

Una bomba le cayó

Que demijagó el edificio

Eso, a Irán, sacó de quicio

Y a Iraei atacán

No fue cohete de pan

Y eso solo ej el inicio.

No queda ya raciocinio

Somo pue, betia saivaje No impoita que lleve traje

O coibata roja de simio

Somo epeito en eteiminio

Sin repeto a loj demaj

Solo e nuetra veidá

Ya no hay soberanía

Vigente e la Psicopatía Pa’ que reine la maidá. l JOSÉ MERCADER

elCaribe, SÁBADO 7 DE MARZO DE 2026 elcaribe.com.do

Una estructura muy bien organizada

Vicentico conocía cada palmo de terreno entre El Seibo y Hato Mayor. Su táctica era simple pero letal: lograba que cientos de hombres aparecieran y desaparecieran como fantasmas ante la mirada atónita del invasor. Los marines reportaban frustrados que “el enemigo estaba en todas partes y en ninguna”. Su presencia movilizaba el sentimiento nacionalista e invitaba a la rebelión. No peleaba por dinero, sino por la soberanía y la recuperación de la tierra arrebatada por los dueños de centrales azucareros de San Pedro de Macorís y La Romana.

Un trágico final por engaño

La captura de Vicentico no fue una victoria militar, sino una traición diplomática:

La promesa: Los ocupantes, incapaces de derrotarlo en el monte, le ofrecieron un pacto de paz y garantías para su vida si se entregaba.

La entrega: En julio de 1917, Vicentico bajó de las lomas y se entregó en El Seibo, confiando en la palabra de los oficiales extranjeros.

La ejecución: Pocos días después, bajo el pretexto de que “intentó escapar” (la famosa Ley de Fuga), fue fusilado por las tropas de ocupación.

Su muerte, en lugar de apagar la chispa, la encendió con más fuerza, pues los campesinos lo vieron como un mártir. A partir de ahí, la lucha se volvió más violenta y se extendió por casi seis años más. Como detalle curioso, en la zona aún se cuenta que Vicentico tenía “protecciones” espirituales que lo hacían inmune a las balas.

Ramón Natera:

Tras la muerte de Vicentico, Natera se convirtió en el jefe máximo en Higüey, Hato Mayor del Rey y El Seibo. Es considerado el estratega más hábil de los gavilleros, pues unificó grupos dispersos y comandó a cientos de hombres bajo el lema de la defensa de la soberanía y la propiedad de la tierra.

Implementó un sistema de espionaje basado en la lealtad rural; los marines nunca sabían quién era campesino de día y guerrillero de noche. Natera transformó una guerrilla de campesinos en una pesadilla logística para el Cuerpo de Marines de los EE. UU.

¿Qué lo hizo diferente?

Disciplina férrea: No era un improvisado. Articuló una estructura organizada y prohibía a sus hombres robar a los campesinos pobres; su guerra era contra los “yankees” y los latifundistas.

El “Gobierno del Monte”: En El Seibo y Hato Mayor era visto como la verdadera ley; resolvía disputas y protegía a los humildes.

Maestría del terreno: Aprovechaba el bosque húmedo, Los Haitises y las lomas de El Seibo como santuarios. Los marines, con equipos pesados, se hundían en el lodo mientras los hombres de Natera se movían con ligereza para enloquecerlos.

Inteligencia campesina: Creó una red perfecta. Cada lavandera o niño pastoreando era un informante potencial.

Ante su crecimiento, los marines implementaron la táctica de “Tierra Arrasada”, quemando viviendas y bosques, y la “Reconcentración”, obligando a los campesinos a mudarse a los pueblos para dejarlos sin suministros. Pese a los cercos militares, Natera siempre lograba escapar.

Hacia 1921-1922, el desgaste fue inmenso. El Plan Hughes-Peynado llevó a muchos a deponer las armas. Natera se retiró a la vida privada bajo promesas de amnistía, pero murió asesinado en 1923, supuestamente por una rencilla personal instigada por el ambiente de persecución de la época.

Otros líderes relevantes:

Fidel Ferrer: Capitán aguerrido con gran autonomía en San Pedro de Macorís. Usaba silbatos de caracoles marinos (guamos) para advertir la presencia de las tropas yanquis.

Ramón Batía: Jefe del bando más numeroso (400 hombres). Junto a su hermano Bulito Batía, infligió graves bajas a los estadounidenses. Se le describía co-

mo un hombre humanitario pero agresivo; su sola presencia provocaba que algunos campesinos abandonaran sus tierras por temor a las represalias si no contribuían a la causa.

Gregorio Urbano Gilbert: Famoso por disparar contra los marines en el puerto de San Pedro de Macorís en 1917; su acción inspiró profundamente a los gavilleros.

Chachá y Martín Peguero: Mantuvieron focos de resistencia específicos que desgastaron la logística estadounidense.

Tácticas y Represión: El “Ratón” contra el “Gato”: Libraron una

guerra asimétrica de desgaste. No buscaban batallas campales, sino agotar al oponente atacando patrullas pequeñas y desapareciendo en la maleza. Usaban el mimetismo, camuflarse con ramas, y el machete, que en el combate cuerpo a cuerpo era más efectivo que los rifles largos en la manigua.

Al no poder identificar al enemigo, los marines aplicaron: Reconcentración: Quien estuviera fuera de las zonas controladas era fusilado como “bandido”.

Tierra quemada: Destrucción de bohíos y cultivos.

Tortura: Métodos como “la cepa” generaron un odio profundo en la población.

La raíz del conflicto: La tierra. La resistencia nació de la supervivencia económica. La Ley de Registro de Tierras de 1920 exigía títulos formales que los campesinos no tenían, pues poseían derechos comunales (“títulos de sitios”). Las corporaciones azucareras usaron esto para legalizar el despojo, obligando al campesino a ser peón mal pagado o alzarse en armas.

El legado y el ascenso de Trujillo

Para combatir a los alzados, los marines crearon la Guardia Nacional Dominicana, entrenando a locales para perseguir a sus compatriotas. En este cuerpo se formó un joven oficial llamado Rafael Leónidas Trujillo, quien utilizó las tácticas de control, vigilancia y represión aprendidas durante la caza de gavilleros para instaurar más tarde su dictadura.

En última instancia, los gavilleros representan una página de dignidad sacrificada.

Su resistencia retrasó el control extranjero y mantuvo viva una identidad regional que se negaba a desaparecer bajo el peso de la bota militar y el avance implacable de la caña de azúcar. l

En última instancia, los gavilleros representan una página de dignidad sacrificada y su resistencia retrasó el control extranjero. FUENTE EXTERNA
Grupo de combatientes guerrilleros en Hato Mayor. F. E. Soldados de los Estados Unidos. F. E.
El gerrillero Martín Peguero. F. E.
Pedro Tolete. F. E.
<VIENE DE LA PORTADA

4 Cultura

El llano en llamas y el ocaso de los Cristeros

PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es

En 1928 las milicias cristeras se hallaban en su mejor momento y no eran pocos los que confiaban en la posibilidad de una victoria. Sin embargo, una milicia triunfante de campesinos y gente pobre y poco instruida no inspiraba confianza ni siquiera entre los mismos altos miembros de la iglesia que los habían incentivados a levantarse, y al final serían traicionados.

La mayoría de los jerarcas eclesiásticos se habían distanciado formalmente del movimiento, pero aprovechaban la coyuntura para negociar con el gobierno un acuerdo que les permitiera recuperar, en la medida de lo posible, los privilegios que les habían sido arrebatados.

En ese mismo año de 1928 terminaba el gobierno de Plutarco Elias Calles. Lo sucedió en el cargo, por unos pocos días, el conflictivo Álvaro Obregón, que se hizo elegir por segunda vez. Obregón era el presidente cuando se produjo el atentado contra la Virgen de Guadalupe y las malas lenguas se lo atribuían, o por lo menos a su gobierno. Obregón era un tipo bragado, un general que había ganado todas sus batallas, había perdido un brazo en un enfrentamiento contra las tropas de Pancho Villa y había sobrevivido a varios atentados, pero no sobreviviría a su segunda presidencia, o quizás más bien al atentado contra la Virgen de Guadalupe. El día 1 de diciembre, apenas dos semanas después de haber sido elegido, mientras comía y libaba plácidamente

en el restaurante La Bombilla de Ciudad México, fue acribillado por la espalda por un fanático religioso llamado José de León Toral. El crimen parecía sin duda de inspiración religiosa. La llamada madre Conchita, una monja capuchina, fue acusada de ser la autora intelectual. José de León Toral fue torturado y fusilado sin juicio, y la madre Conchita condenada a veinte años en la tenebrosa prisión de Islas Marías, donde contrajo matrimonio con un recluso.

Muchas cosas, sin embargo, en relación a la muerte de Obregón, no quedaron claras. Años después se revelarían en la autopsia flagrantes irregularidades. Balas de diferente calibre probaban la participación de otros tiradores, daban pie a una conspiración. Obregón pudo ser víctima de los cristeros o de facciones antirreeleccionistas y hasta de partidarios de Plutarco Elías Calle. La madre Conchita y el fanático religioso pueden haber sido chivos expiatorios… En fin, uno de esos enrevesados enigmas de la historia.

Como sucesor de Álvaro Obregón fue nombrado presidente interino Emilio Portes Gil, un hábil conciliador de origen dominicano que contó con el apoyo del expresidente Calles y dio inicio a unos llamados arreglos de paz, unas negociaciones en las que no estaban representados los cristeros. Había representantes del gobierno, del Vaticano, de la iglesia católica mexicana y de la de Estados Unidos. El gran mediador, el árbitro, era Dwight W. Morrow, flamante embajador estadounidense. Uno que consideraba los cristeros como puros bandidos y también les temía. El presidente calles tuvo siempre su apoyo. De hecho, soldados estadunidenses atacaron alguna vez un tren lleno de soldados cristeros. En las negociaciones, pues, se dieron prisa porque les temían.

Tras los acuerdo de paz, una paz impuesta, una traición a los cristeros, se produjo una desmovilización forzosa, el desarme de los combatientes, que serían abandonados a su suerte, abandonados

mano adelante y otra atrás. Las cosas se pusieron color de hormiga para ellos, porque los arreglos fueron a medias y a ellos los hicieron a un lado, abandonados completamente a su propia suerte.

Algunos generales federales se portaron bien, muy bien, como Charis, Cedillo y Figueroa. Charis en Colima y en el sur de Jalisco; Andrés Figueroa tan bien que le mandó al jefe cristero de San Gabriel [el pueblo de Juan Rulfo] una larga carta por conducto de la señora Amalia Díaz, ofreciéndole todo su apoyo, facilidades y garantías, para él y sus hombres.

por la jerarquía eclesiástica.

El gobierno, sin embargo, no cedió ante la iglesia. Los acuerdos permitieron la reanudación del culto, la reapertura de templos, pero no derogaron las leyes anticlericales, la actividad eclesiástica quedaría sujeta al mandato de la constitución.

La traición se había consumado, la verdadera traición, los llamados «Arreglos» de junio de 1929. El conciliábulo de la jerarquía eclesiástica y el Vaticano, los Estados Unidos y el gobierno de Emilio Portes Gil a espaldas de los cristeros.

Se sacrificó así nomás a los combatientes, al movimiento armado, se ignoraron sus justas demandas, se los abandonó a su propia miserable suerte, se los abandonó a la muerte, desarmados, desamparados y desprotegidos frente a la represión gubernamental.

Así la cuenta Rulfo esta traición, igual que como se la contó a un amigo en un café:

Juan Rulfo habla de la cristiada En junio de 1929, los cristeros tenían la impresión de que estaban a punto de ganar, así que cuando llegó la noticia de los arreglos, a fines de junio o principios de julio, se sintieron defraudados. A un país arruinado por tres años de terrible guerra, a la dificultad de encontrar trabajo y a una readaptación a todas luces difícil —volver a la vida normal— se añadió, para muchos, el peligro real de ser asesinados. Unos pocos formaron unas gavillas de bandoleros, al estilo Pedro Zamora, por rencor, por la inercia de la costumbre adquirida y por la falta de trabajo; otros, más numerosos, volvieron a levantarse en armas.

A la hora de los arreglos los cristeros tuvieron la oportunidad de presentarse a las autoridades militares para recibir un salvoconducto; a cambio tenían que entregar el caballo y el rifle, instrumentos de guerra, contra diez pesos que se les ofrecían para regresar a casa, en un estado mucho peor que en 1926, con una

En julio, el general Charis recibió con honores, en Comala, a las importantes fuerzas cristeras del general Salazar, con todo y escenas de fraternización. El general cristero Manuel Michel, persona honorablemente conocida por mi familia, excelente y honesto administrador de hacienda antes de la Cristiada, se puso de acuerdo con la Federación para presentar su tropa y hacer entrega de sus armas, en San Gabriel. Pidió que fuese en viernes, porque quería rendir sus armas al Señor de Amula en su día. Pero la mayoría de sus soldados no quisieron amnistiarse, “amistar” decían ellos, y no querían ninguna amistad con el Gobierno; mucho menos rendir armas y caballos contra un pedazo de papel y unos pesos que no les servirían de nada. Se reservaban así la posibilidad de empuñar las armas de nuevo. Como si supieran lo que iba a pasar. Parece que Charis le dijo a Salazar: “Váyase muy lejos… aquí lo matarían pronto. No nosotros los federales; de nosotros no tienen nada que temer, pero estos politiquillos locales no los perdonarán.” Y el odio entre cristeros y agraristas era muy grande y los agraristas buscaron venganza. Y así redobló el odio entre agraristas y los que no habían recibido, o más bien que no habían querido recibir, la tierra del Gobierno. El odio contra el agrarista, “el agrio”, “el agarrista”, “el gorrión”, amigo y protegido, y por lo tanto, sirviente del Gobierno. Con el reparto agrario los pueblos se quedaron sin carpinteros, ni albañiles, ni panaderos: el pan se volvió muy malo. Curioso fenómeno aquel de la destrucción de los oficios, de las artesanías por el agrarismo. Dieron la tierra a los artesanos porque muchos campesinos no la querían recibir de esa manera. Esos beneficiados eran pésimos agricultores — no era su culpa, no era su oficio— y muchos se fueron de braceros al norte o a Guadalajara y rentaron su parcela. Antes de la Cristiada en cada pueblo había un peluquero, uno o dos herreros, un zapatero, un panadero, un carpintero, varios albañiles, tejedores de sarapes, curtidores. Hoy cada quien se las arregla en familia. Es un fenómeno de todo el Occidente de México, no sólo de mi sur de Jalisco; se dio y se sigue dando un fenómeno de concentración urbana selectiva. Los primeros en salir de los pueblos fueron los obrajeros. Las pieles se venden hoy “en crudío”, ya que no hay quien las trabaje. La novedad, a consecuencia de lo mismo, fueron las cantinas y los billares; antes, uno compraba el alcohol en las tiendas, no había ni cerveza, ni refrescos.

(Juan Rulfo habla de la cristiada | Letras Libres

Por Jean Meyer Fuente: Letras Libres, https://share.google/dEOWlUHibO1rYYGJe) l

La Quinta: cuando un compositor toca las puertas de la inmortalidad

ANDRÉS TOVAR

Especial para elCaribe

Entre los muchos patrones en la historia de la música sinfónica existe uno muy curioso y de amplio debate entre los entendidos: muchos compositores escribieron algunas de sus obras más influyentes en su quinta sinfonía.

No es una regla universal, pero sí lo suficientemente frecuente como para despertar preguntas: ocurre con Beethoven, con Tchaikovsky, con Mahler, con Sibelius, con Shostakovich; y la lista podría seguir. ¿Coincidencia? ¿Numerología? ¿O existe algo especial en ese momento del camino creativo?

Para entenderlo, conviene empezar por la Quinta que cambió todas las demás.

Beethoven: cuatro notas que cambiaron la historia

En diciembre de 1808, en Viena, Ludwig van Beethoven presentó al público una obra que comenzaba con cuatro notas que hoy reconoce cualquier persona, incluso quien nunca ha asistido a un concierto sinfónico. Ese Ta-ta-ta-tá hoy es un símbolo cultural*,* Beethoven mismo lo describió como “el destino llamando a la puerta”.

La genialidad de ese inicio no está únicamente en su fuerza dramática, sino en la la economía del material. Todo el primer movimiento (y toda la sinfonía) nace de esas cuatro notas. Beethoven toma ese pequeño germen rítmico y lo transforma, lo fragmenta, lo expande, como si de una sola semilla surgiera todo un bosque.

Hasta entonces, las sinfonías habían sido grandes construcciones musicales, sí, pero rara vez partían de una idea tan simple y obsesiva. Beethoven convirtió el motivo en el motor de la obra y, desde ese momento, escribir una Quinta Sinfonía ya no sería lo mismo.

El punto de madurez

Aquí aparece una hipótesis fascinante: muchos compositores alcanzan su Quinta cuando ya han pasado años explorando el lenguaje sinfónico. Las primeras obras suelen ser experimentos, búsquedas, intentos de dominar la orquesta. Para cuando llega la quinta, el compositor ya tiene experiencia, confianza y una voz propia.

No es casual que varios escribieran sus Quintas en plena madurez creativa: la Quinta de Tchaikovsky aparece cuando el compositor ruso ya domina el drama sinfónico, la de Mahler surge cuando su universo emocional está completamente definido, la de Sibelius marca el momento en que su estilo personal alcanza una claridad extraordinaria, y la de Shostakovich nace en uno de los momentos más tensos de su vida.

Cada una es distinta. Pero todas parecen tener algo en común: la sensación de una declaración definitiva.

Tchaikovsky: el destino vuelve a aparecer La Quinta Sinfonía de Piotr Ilich Tchaiko-

vsky, estrenada en 1888, comienza de una manera completamente distinta a la de Beethoven, pero con una idea similar: un motivo que atraviesa toda la obra; un oscuro coral de clarinetes que avanza como una marcha interior.

Ese tema reaparecerá una y otra vez durante la sinfonía, yse transformará según el estado emocional de cada movimiento: en el primer movimiento es sombrío, en el segundo aparece casi resignado y en el final se convierte en una proclamación triunfal.

Tchaikovsky habló también de un destino inevitable, una fuerza que gobierna la vida humana. La Quinta se convierte así en una especie de drama psicológico sin palabras.

Mahler: amor en medio del abismo

La Quinta de Gustav Mahler, estrenada en 1904, comienza con una marcha fúnebre: una trompeta solitaria lanza un llamado que parece provenir de otra dimensión. Es un gesto musical completamente distinto al de Beethoven o Tchaikovsky: aquí no hay lucha heroica ni destino implacable, sino una mezcla de tragedia y lirismo.

Mahler escribió esta sinfonía en un momento crucial de su vida: acababa de conocer a Alma Mahler, la mujer que se convertiría en su esposa. En medio de esa obra monumental aparece uno de los movimientos más famosos de toda la música clásica: el Adagietto, una página de una delicadeza casi sobrenatural.

A diferencia de las sinfonías anteriores, Mahler no utiliza un programa explícito. Pero el contraste entre la oscuridad inicial y la luminosidad final parece describir un viaje emocional muy profundo.

Sibelius: la naturaleza hecha música Si hay una Quinta Sinfonía que parece surgir directamente del paisaje, es la de Jean Sibelius. El compositor finlandés la revisó varias veces hasta alcanzar la versión definitiva en 1919. Su inicio es uno de los más originales del repertorio sinfónico: en lugar de un gesto dramático o solemne, escuchamos un movimiento lento que parece despertar poco a poco. Las cuerdas y los cornos construyen un clima sonoro amplio, casi atmosférico.

Sibelius explicó que una de sus inspiraciones fue observar una bandada de

Stella, Beethoven & Barber ConCierto Sentido

cisnes volando sobre el lago Tuusula. El famoso tema del último movimiento, interpretado por los metales, evoca precisamente ese vuelo majestuoso. Aquí la sinfonía no parece hablar del destino ni del conflicto humano. Habla de algo más antiguo: la naturaleza misma.

Shostakovich: música bajo vigilancia La Quinta Sinfonía de Dmitri Shostakovich tiene una historia que parece sacada de una novela.

En 1936, el compositor soviético fue duramente criticado por el régimen de Stalin. Su música fue acusada de ser “formalista” y alejada del pueblo. En la Unión Soviética de aquella época, una crítica así podía significar el final de una carrera… o algo peor.

Shostakovich respondió con una nueva sinfonía: el estreno, en 1937, fue recibido con entusiasmo. Oficialmente, la obra fue presentada como “la respuesta creativa de un artista soviético a críticas justas”.

Pero muchos oyentes percibieron algo más complejo: el inicio es austero, casi contenido; las cuerdas trazan una melodía tensa, vigilante. El final parece triunfal, pero algunos directores han señalado que ese triunfo suena forzado, casi irónico.

¿Celebración auténtica o máscara musical? La ambigüedad forma parte de la grandeza de esta sinfonía.

¿Casualidad o destino musical? Entonces, ¿existe realmente algo especial en las Quintas Sinfonías? Probablemente no haya ninguna magia numérica. Pero sí parece haber un punto en la vida de muchos compositores en el que convergen experiencia, ambición y madurez. Después de varias obras, el compositor ya conoce sus herramientas y, antes de que el paso del tiempo cambie su perspectiva, todavía conserva una energía creativa formidable.

En ese momento aparece, a menudo, una obra que parece resumir todo lo aprendido. No siempre es la Quinta. Pero sorprendentemente, muchas veces lo es y, quizá por ello, los que amamos la música clásica sabemos que decir “la Quinta” es un emblema. Como si estuviéramos presenciando el instante en que un compositor deja de escribir música y empieza a escribir historia. l

La multipremiada violinista estadounidense Stella Chen comienza el 2026 conectando los siglos XIX y XX en esta magnífica combinación de conciertos. Su interpretación del extenso primer movimiento del Concierto para violín de Beethoven es profundamente expansiva, se deleita en los matices pastorales cristalinos de la música y en la cálida escritura lírica para el instrumento solista. Su tono es encantador y pleno, su entonación impecable, y su interpretación en conjunto irradia una sensación irresistible de bienestar y afecto.

Posteriormente, los instintos poéticos de Chen se trasladan sin esfuerzo a la obra que acompaña: el Concierto para violín de su compatriota Samuel Barber. Ella se eleva en las amplias líneas melódicas que se despliegan al inicio de la pieza, al tiempo que destila conmovedoramente la intensidad emocional del apasionado movimiento lento. El final vertiginoso, notoriamente desafiante para cualquier solista, no intimida a Chen, quien aborda cada detalle con precisión, destacando aspectos que otros violinistas podrían pasar por alto.

El apoyo enérgico de la orquesta Academy of St. Martin in the Fields y del director Jean-Jacques Kantorow se convierte en un acompañamiento empático y vibrante a lo largo de toda la interpretación. Altamente recomendable. l

ANDRÉS TOVAR

La conferencia de Guadalupe en 1979

DR. ANTONINO VIDAL ORTEGA.

UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE (SEVILLA, ESPAÑA) avidort@upo.es

La llegada al poder del último Sha de Persia Mohammad Reza Pahlavi fue precedida de un golpe de Estado financiado por Gran Bretaña y los Estados Unidos. Este tuvo sus antecedentes en el derrocamiento orquestado contra el presidente nacionalista Mohammad Mosaddeq, quien con apoyo de diferentes sectores de su país decidió nacionalizar el petróleo. Entonces Inglaterra decidió asfixiar económicamente a Irán cerrando entidades bancarias, amenazando con promover la independencia del Juzestán y exigiendo la devolución de deuda por créditos otorgados a empresarios iraníes. Del mismo modo, la Anglo-Persian Oil Company sacó de circulación todo su capital de la nación persa.

La presión motivó que el gobierno iraní decretara, el 20 de marzo de 1951, la nacionalización de la Anglo-Persian Oil Company que fue aprobada por mayoría parlamentaria y ratificada, cinco días más tarde, por el Senado. Gran Bretaña escaló el conflicto prohibiendo vender el crudo, amenazando con enviar a su armada e impugnando la nacionalización del petróleo en la Corte Internacional de La Haya y en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Frente al Consejo de Seguridad, Mosaddeq hizo una defensa de los derechos

de Irán sobre sus recursos naturales, que llevó a la indefinición a este organismo internacional en espera de la decisión del tribunal de la Haya. En junio de 1952 Mosaddeq una vez más defendió en persona los derechos de la nación persa sobre el petróleo ante la Corte Internacional, que finalmente resolvió que no tenía competencias para entender la disputa.

A finales de 1952, agentes del MI6 acordaron con sus colegas de la recién fundada CIA derrocar a Mosaddeq. En agosto de 1953, ambas agencias ejecutaron la Operación Ajax y restablecieron en el poder al Sha. El presidente Mosaddeq fue encarcelado tres años en una prisión militar y después confinado en su casa hasta su fallecimiento el 5 de marzo de 1967. La dinastía Pahlavi, alejada de extremismos religiosos y asistida por Washington y Londres, fue instaurada con poco acierto como un régimen político que aprobaría reformas económicas en beneficio de ambas potencias y occidentalizaría la nación persa. Pero la realidad fue otra y el Sha, aunque hizo reformas actuó como un recio dictador. El totalitarismo y la represión caracterizó su gobierno que destacó por la creación de una agencia de seguridad recordada por el terror sistemático que aplicó contra cualquier disidencia.

Las intenciones reformadoras del Sha, denominadas revolución blanca, fue sumando opositores entre ellos el Frente Nacional y sectores religiosos que consideraban inaceptables las imposiciones occidentales centradas en el control de los recursos petrolíferos. En

la oposición empezaba a destacar el Ayatollah Jomeini, un clérigo desconocido y popular en el sector del Frente Nacional. Cuando en 1968 el Sha se autoproclamó emperador aplicó drásticas medidas reformistas que aglutinó, aún más, a grupos tan diversos como nacionalistas, comunistas y clérigos. Las reformas transformaron el sistema económico en beneficio de los intereses externos y detrimento de lo nacional. La economía colapsó y los jóvenes desesperados y desencantados se congregaron en las mezquitas también maltratadas por las políticas del régimen.

Los iraníes acudieron a la religión como medio de oposición y protesta contra el saqueo del país organizado por intereses externos y consentidos por un régimen autoritario y corrupto. A comienzos de 1978 un artículo publicado por Jomeini desencadenó el fin del régimen que culminó un año después con la huida del Sha. El triunfo chiita no fue obra en exclusiva de Jomeini, sino que fue apoyado por hombres de formación occidental, aunque fieles al chiismo. Ante el consenso interno Estados Unidos apoyó a los nuevos líderes como forma de evitar la expansión comunista en oriente medio. El régimen iraní, que hoy intentan destruir los Estados Unidos e Israel, al margen del contexto interno del país llegó al poder gracias a la ineficacia política del gobierno Carter y un terrible desacierto sobre las consecuencias a largo plazo del acercamiento táctico con los líderes religiosos al inicio de la revolución islámica. A comienzos de 1979, en la caribeña is-

la de Guadalupe, se concertó una reunión entre los líderes de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania Occidental. El encuentro jugó un papel fundamental en el futuro de Irán, ya que los políticos occidentales concluyeron que el régimen del Sha era insostenible retirando todo apoyo. De esta forma indirectamente se facilitó el ascenso de Jomeini. La conferencia organizada por el presidente francés Giscard d’Estaing tuvo lugar del 4 al 7 de enero de 1979 y entre sus participantes estaban el presidente Jimmy Carter, el primer ministro británico James Callaghan y el canciller de Alemania Occidental Helmut Schmidt. Los cuatro abordaron temas globales diversos como la situación en Camboya, la violencia en Sudáfrica, la creciente influencia de la Unión Soviética en el Golfo Pérsico, el golpe de Estado en Afganistán, pero la crisis iraní dominó la agenda.

En el encuentro todos concluyeron que la permanencia del Sha en el poder conduciría a una guerra civil, o bien a una intervención soviética. El encuentro de Guadalupe es un momento controvertido en la historia pues marcó la ruptura de Occidente con el Sha y facilitó indirectamente el ascenso de Jomeini. Mientras los líderes occidentales anhelaban estabilidad, la Revolución iraní construyó una República Islámica que modificó profundamente la geopolítica de Oriente Medio y las relaciones entre Estados Unidos e Irán. Secuela de aquella intromisión hoy somos testigos, una vez más, de una guerra que tal vez pudiese haber evitado. l

7 Cultura

Balaguer ante la Asamblea: un discurso que encendió el debate con Bosch

Un discurso de rendición de cuentas, un opositor y afirmaciones que no coinciden

Apropósito de cumplirse esta semana 54 años del discurso pronunciado por el presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, ante la Asamblea Nacional el 27 de febrero de 1972, la Zona Retro de esta semana recuerda el debate que surgió a raíz de esas palabras.

La discusión fue impulsada por el expresidente y líder del Partido Revolucionario Dominicano, profesor Juan Bosch, quien reaccionó públicamente luego de escuchar las declaraciones del mandatario.

Bosch abre debate desde organismo oficial

La mañana del jueves 2 de marzo de 1972, muchos dominicanos se encontraron con titulares llamativos en las páginas del periódico El Caribe. Allí aparecían las declaraciones del líder opositor Bosch, quien criticaba el discurso que Balaguer había pronunciado apenas unos días antes, el 27 de febrero, ante la Asamblea Nacional.

Según Bosch, la intervención del mandatario parecía más propia de un candidato en campaña presidencial que de un gobernante que llevaba ya cinco años en el poder. Estas declaraciones, difundidas a través de Tribuna Democrática, órgano del PRD, iniciaron un debate público sobre el contenido y el tono del mensaje presidencial.

En su espacio radial, Bosch retomó el tema y analizó el discurso con tono crítico. Señaló que, más que explicar la situación del país, el mensaje estaba centrado en resaltar la figura del propio gobernante.

Una comparación que miraba hacia el escenario internacional

Durante su análisis, Bosch introdujo una comparación que sorprendió a muchos. Recordó que, ese mismo 27 de febrero de 1972, mientras Balaguer hablaba ante el Congreso dominicano, en Shanghái se firmaba un documento entre el presidente estadounidense Richard Nixon y el primer ministro chino Chou En-lai.

Para Bosch, poner ambos acontecimientos uno al lado del otro permitía advertir el contraste entre el debate político internacional y el discurso pronunciado en la República Dominicana. Mientras en el documento de Shanghái se exponían con seriedad los principios del gobierno chino, el discurso de Balaguer se centraba en elogiar su propia gestión.

El líder del PRD fue más allá y vinculó este contraste con la relación histórica entre la República Dominicana y Estados Unidos. Recordó que, durante cerca de un siglo, la influencia norteamericana había pesado fuertemente sobre la vida política, económica y militar del país. Incluso evocó momentos críticos de la historia dominicana: el peligro de anexión en el siglo XIX, la ocupación militar de principios del siglo XX y la intervención ocurrida pocos años antes, en 1965.

El inicio del discurso bajo la lupa Bosch también puso atención a un detalle previo al discurso presidencial. Dos días antes de la alocución, un teniente coronel de la Policía había afirmado en presencia de Balaguer que el mandatario había hecho más por el país que todos los presidentes dominicanos anteriores.

Para Bosch, esa declaración era inapropiada para un oficial de la institución.

Sin embargo, sostuvo que la frase pareció agradar al presidente, pues la idea apareció prácticamente repetida en las primeras palabras del discurso del 27 de febrero.

Durante su intervención ante la Asamblea Nacional, Balaguer aseguró que el año concluido había sido el más fecundo en obras públicas de toda la historia del país como nación independiente. Entre los proyectos mencionó las presas de Presa de Tavera y Presa de Valdesia, obras que según el mandatario habían sido soñadas durante años por numerosos dominicanos y que ningún gobierno anterior había llevado a cabo con la decisión necesaria.

Las críticas de Bosch

A partir de estas afirmaciones, Bosch sostuvo que no resultaba extraño que un discurso iniciado con elogios hacia uno mismo terminara siendo, a su juicio, una intervención llena de palabras pero con poco contenido sustancial. Según él, el tono del mensaje se parecía más al de un candidato en campaña que al de un presidente con varios años de gestión. No obstante, la crítica del líder del PRD no se limitó al contenido del discurso. Recordó que el año al que Balaguer se refería como uno de grandes logros estuvo marcado por episodios de violencia política. Bosch mencionó hechos como el asesinato de Mangá cerca de San Pedro de Macorís, la muerte de cinco jóvenes que se dirigían a comprar algo para atender un velorio, y torturas y homicidios ocurridos en la Cárcel de La Victoria. También recordó crímenes en San José de Ocoa, la muerte de Boyoyo y varias desapariciones misteriosas.

Según Bosch, durante ese periodo no hubo un gobierno que enfrentara

con suficiente decisión estos hechos. Añadió que, si la situación logró detenerse en algún momento, fue gracias a la presión ejercida desde el ámbito internacional.

Un debate que quedó en la memoria política

Lo que comenzó como un discurso presidencial ante la Asamblea Nacional se convirtió en el centro de un debate que ocupó titulares y espacios radiales durante días. A más de medio siglo de distancia, aquel intercambio entre Balaguer y Bosch sigue recordándose como uno de los episodios más representativos de las tensiones políticas de los años setenta en la República Dominicana.

Bosch señaló déficit

Por otro lado, Bosch cuestionó las cifras presentadas por Balaguer sobre la balanza de pagos de 1971. Según él, el déficit real alcanzaba los 50 millones de dólares, muy por encima de los 700,000 dólares mencionados por el presidente.

Bosch explicó que las cobranzas del Banco Central estaban pendientes desde el 23 de julio de 1971. Además, leyó una carta de una firma exportadora europea, fechada el 18 de febrero de 1972, en la que se indicaba que un importador dominicano había pagado una factura en pesos desde el 23 de agosto de 1971, aunque la autorización para el pago en dólares solo cubría hasta el 23 de julio de 1971. No reveló el nombre de la empresa europea ni del importador nacional involucrado.

Dado que el Banco Central no había publicado oficialmente datos sobre la balanza de pagos de 1971, la única información conocida públicamente provenía del discurso pronunciado por el presidente Balaguer ante la Asamblea Nacional. l

Varias portadas del periódico El Caribe publicaron diferentes titulares durante los días siguientes al discurso pronunciado por Balaguer ante la Asamblea Nacional. OGM
Profesor Juan Bosch. OGM
Doctor Joaquín Balaguer. OGM

Las luces del realismo con Maupassant

En la guerra de 1870, entre Prusia y Francia, y que dejó 150 mil soldados muertos y más de 300 mil civiles, había un soldado, de 20 años, encojonao y contra su voluntad: Guy de Maupassant (gui de mopasá).

Esa guerra, como todas, cambió por completo a Guy, le dio una energía para convertirse en el escritor más importante del Realismo y también lo llevó a la locura.

Adiós a los imaginarios amoríos ideales literarios que entretuvieron a aquella sociedad, “culta” y privilegiada, antes de la Revolución Francesa. En esta surgió la verdad, lo vivido narrado sin maquillajes, ni lisonjas, ni caprichitos de señoritos. Sus escritos olían a papa “sancochá”, a lodo de puerco, a mierda de vaca, a sudor campesino… a la vida. Es el mismo realismo que surgió en la pintura de Gustave Courbet desde las entrañas del “origen del mundo” hasta “El entierro de Ornans” que Guy complementó con más de 300 cuentos y 6 novelas escritas a la velocidad del que sabía que no viviría más de 42 años.

El blanco de Maupassant fue la hipocresía, el reconcomio, la amistad traicionada, sin negar su odio a la guerra, a los políticos que la arman sin enviar a sus hijos, familiares ni amigos. También los prusianos-alemanes, ocupantes de su suelo patrio. “No hay nada más odioso que un extraño mandando en tu pueblo” y, por eso mismo, las ocupaciones son rechazadas y no funcionan.

De sus relatos se destaca “Boule de Suif” que hay que leer en francés, como no se puede leer “100 años de soledad” en alemán y menos en ruso.

Boule de Suif, 1880 “Boule de suif”, que muchas veces se ha traducido como “bola de sebo”, es el nombre de una prostituta “de gran talla” que bien podría ser “bola de grasa” o simplemente “La Gorda”.

La historia ocurre en tiempo de la ocupación en Francia por el ejército prusiano que luego se convirtió en alemán. Es por esta razón que una serie de personalidades de la alta alcurnia decide salir de París y para ello se van en una calesa de lujo que hacía el trayecto desde allí a las afueras y cercanas ciudades. En ese transporte se mon-

Le pere

ta “Boule de Suif”, cuyo patriotismo le impide acostarse con el enemigo y se va.

La calesa es interceptada por una patrulla prusiana que persigue a un grupo de rebeldes insumisos.

Hacen bajar a todos, les exigen papeles de permiso para desplazarse, y más. El coronel prusiano le tira el ojo a “Boule de Suif” y los deja ir. Estos llegan a una posada para pasar la noche y justamente allí descan-

sa el dichoso coronel con cara y actitud psicópatas, quien les impide partir, al día siguiente. Su exigencia era acostarse con “Boule de Suif”, pero esta se niega.

Se da una discusión entre los pasajeros y sus esposas. El problema que plantea Maupassant, con “Boule de Suif”, no es que una simple prostituta se acueste, como tantas veces lo ha hecho, sino la cuestión de dignidad y cómo el resto solo piensa en salvarse, por encima de cualquier problema ético, moral y patriótico. Después de aceptar subir a la habitación del coronel, este deja que la carroza parta. Adentro, los pasajeros sacan sus canastas de merienda suculenta cuando son detenidos por la patrulla francesa perseguida. Tan pronto se dan cuenta, esconden toda la comida, se limpian la boca y abren la puerta. Los soldados simplemente los saludan y los dejan ir, pero “Boule de Suif” saca su canasta y se las da, al tiempo que silba “La Marsellesa”, himno de la Revolución.

En el campo, 1882

Otro cuento de Maupassant se refiere a una pareja, de alto copete, que pasa por un campo. Allí dos familias, de numerosos hijos, son visitadas. A la primera, la “señora de nalgas postiza”, que era como se usaban los vestidos de las mujeres, le solicita que le dé uno de los niños... que ella le daría una alta suma de dinero y le entregaría una mensualidad. La madre furiosa la echa a gritos.

- ¡Los hijos no se dan!

Peros antes de subir a su carroza de princesa, prueba con la segunda familia, que acepta. La enemistad surge inmediatamente entre los campesinos.

El niño de la primera familia que al final no fue adoptado, ahora joven y brazo derecho de su padre en las faenas agrícolas, conoce una joven rica, de la que se enamora. Resulta que la muchacha es la novia del campesino adoptado 20 años atrás, ahora bien vestido, perfumado y educado.

Frustrado, el campesino insulta a sus padres y los culpa de su desgracia pensando que si hubiese sido vendido hubiera podido ser aceptado en aquella alta sociedad. Al final, huye de la casa, maldice a sus padres. La madre, luego, se tira al río y se ahoga.

El padre Amable, 1886

El padre Amable, no era ni padre, ni amable, tenía un hijo que trabajaba como un burro. Araba el día entero, sembraba los grandes conucos, y no tenía tiempo, más que para dormir unas pocas horas, porque, además, tenía, obligado por el padre, que trabajarle un terreno a un vecino.

Un día el hijo se enamora de una vecina que tenía un pequeño de cinco años. Cuando se casaron se fueron a vivir con Amable quien no quería saber nada de su nuera y menos del “hijo bastardo que se quedaría con sus tierras”.

El exceso de trabajo hace que el hijo de Amable muera. Amable intenta sacar a la nuera quien se niega y pide ayuda al padre del niño para laborar la tierra y hacer el trabajo que hacía su difunto marido.

Amable, repleto de prejuicios, no aprendió a convivir con nadie, no sabía lo que era la felicidad y desaprovechó una gran oportunidad con ese niño que “le cayó del cielo”. Decidió, un buen día, colgarse del olmo del patio.

(Nota: escrito sin IA) l

Maupassant. POR MERCADER
Amable film. F.E.
Las vainas de Mercader

CERTIFICO Y DOY FE

Cuaresma, volver a Dios para renovar la vida III

RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO

ARZOBISPO DE SANTIAGO

Introducción

La Cuaresma es siempre un camino, un itinerario espiritual que la Iglesia nos propone para volver al centro de nuestra vida: Dios. En este camino hemos reflexionado ya sobre la necesidad de mirarnos con sinceridad y reconocer nuestra fragilidad, y también sobre la importancia de volver a descubrir a los demás, porque la fe cristiana nunca se vive en aislamiento.

Pero para que esas dos realidades, el encuentro con uno mismo y el encuentro con los demás, sean auténticas, hay una condición fundamental: el silencio. Sin silencio interior la vida espiritual pierde profundidad y la voz de Dios queda ahogada por el ruido de tantas preocupaciones.

El mensaje para la Cuaresma de 2026 del papa León XIV nos ayuda precisamente a redescubrir este aspecto. En su texto titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el Santo Padre recuerda que la Iglesia nos invita en estos cuarenta días a “poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”.

Ese retorno al centro de la vida comienza, precisamente, por aprender a escuchar.

1-El ruido que llena nuestra vida Una de las características más evidentes de nuestro tiempo es el ruido. Vivimos rodeados de palabras, de opiniones, de mensajes, de discusiones y de estímulos permanentes. Las redes sociales, los medios de comunicación y el ritmo acelerado de la vida moderna generan una agitación continua que muchas veces nos impide detenernos.

Pero el ruido más peligroso no siempre es el exterior. Existe también un ruido interior, hecho de preocupaciones, temores, resentimientos, ambiciones y distracciones. Ese ruido interior paraliza el corazón.

Por eso el papa León XIV insiste en que la conversión comienza por la escucha. Estar dispuestos a escuchar a Dios y a los demás es el primer signo de que el corazón desea cambiar y abrirse a una vida más centrada.

La Cuaresma, entonces, se convierte en una invitación a detenernos en medio del bullicio. A crear espacios donde la voz de Dios pueda encontrar lugar en medio de nuestra vida.

2-Jesús buscaba el silencio Cuando recorremos los Evangelios des-

cubrimos un rasgo muy significativo de la vida de Jesús. A pesar de estar rodeado de multitudes, de discípulos y de personas que buscaban su ayuda, el Evangelio nos dice muchas veces que se retiraba a lugares solitarios para orar.

Jesús buscaba el silencio.

Este detalle del Evangelio revela algo muy importante. El silencio no es una evasión de la realidad, como muchos pueden llegar a creer. Es, por el contrario, una fuente de claridad y de fuerza interior. En esos momentos de silencio, el Hijo hablaba con el Padre y renovaba su misión.

También nosotros necesitamos esos momentos. Sin ellos corremos el riesgo de vivir en la superficie de la vida, reaccionando continuamente a lo que sucede, pero sin la profundidad necesaria para discernir el sentido de nuestras decisiones.

La Cuaresma es el tiempo propicio para a recuperar esos espacios donde el corazón pueda volver a Dios.

3-El silencio que nos permite conocernos

En el primer momento de nuestra reflexión cuaresmal hablábamos de la necesidad de mirar nuestro interior. Pero ese ejercicio exige silencio.

Cuando el ruido se apaga, el ser humano empieza a encontrarse consigo mismo. Aparecen las preguntas más profundas de la vida. Surgen y salen a flote también nuestras fragilidades, nuestras incoherencias y nuestras heridas.

Esto no siempre es cómodo. Sin embargo, es necesario para que exista una verdadera conversión.

El silencio nos permite reconocer nuestra pobreza espiritual, pero al mismo tiempo nos abre a la experiencia de la misericordia de Dios. Solo quien se reconoce necesitado puede abrirse plenamente al amor de Dios, que siempre busca nuestra salvación.

4-El silencio donde Dios habla La tradición de la Iglesia siempre ha en-

señado que Dios habla en el silencio del corazón.

El papa León XIV, en su mensaje cuaresmal, invita precisamente a “hacer más atento nuestro oído a Dios”, porque la escucha de su Palabra es el primer paso del camino de conversión.

Dios no suele imponerse con estruendo. Su voz es muy discreta. Y se manifiesta de distintas maneras en cada persona. Alguien puede sentir como una intuición interior; otro una llamada clara a cambiar de vida y otro una invitación simple a confiar.

Pero para percibir esa voz es necesario el silencio.

Cuando aquietamos el ritmo y cuando dejamos de llenar cada momento con palabras o distracciones, se abre un espacio donde la presencia de Dios puede hacerse más clara.

5-El silencio que purifica nuestras palabras

El mensaje cuaresmal del Papa León XIV introduce también una propuesta muy concreta y profundamente actual: ayunar de palabras que hieren.

El Santo Padre invita a “desarmar el lenguaje”, renunciando a las palabras duras, a las críticas destructivas y a los comentarios que lastiman a los demás.

Este ayuno del lenguaje tiene una relación directa con el silencio. Muchas veces nuestras relaciones se deterioran porque hablamos demasiado rápido y escuchamos demasiado poco.

El silencio educa la palabra. Quien aprende a callar también aprende a escuchar. Y quien escucha comienza a comprender mejor a las personas que tiene a su alrededor.

6-El silencio que nos abre al clamor de los demás

El papa León XIV recuerda que la escucha no debe dirigirse solamente a Dios, sino también al clamor de los que sufren. La Cuaresma, dice el papa, debe ayudarnos a hacer más atento nuestro oído a los

más necesitados.

Cuando el corazón vive en constante agitación, es difícil percibir el sufrimiento de los demás. La prisa nos suele volver insensibles y el ruido interior nos hace centrarnos únicamente en nuestras propias preocupaciones. Nos hacemos pocos empáticos. Pero cuando el corazón aprende a callar, la mirada hacia los demás cambia.

Empezamos a percibir la soledad de muchos, las luchas ocultas que otros viven en silencio, las heridas que no siempre se expresan con palabras. El silencio, lejos de aislarnos, nos hace más atentos y compasivos.

7-Volver al mundo con un corazón renovado

El silencio cuaresmal es una preparación para volver al mundo, a la cotidianidad, con un corazón renovado.

Después de retirarse a orar, Jesús regresaba siempre al encuentro de las personas. Volvía a los caminos, a los pueblos, a las casas donde la gente esperaba su palabra.

Algo parecido puede suceder también en nuestra vida.

Cuando aprendemos a cultivar momentos de silencio, regresamos a nuestras responsabilidades con mayor serenidad. Las dificultades no desaparecen, pero el corazón se vuelve más fuerte para enfrentar las dificultades de la vida. Los conflictos no se esfuman, pero aprendemos a afrontarlos con más sabiduría.

Conclusión

CERTIFICO que la Cuaresma nos educa en el silencio. Es tiempo para escucharnos, escuchar a Dios y escuchar a los demás. Y así tener, como nos dice el papa León, la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atentos nuestros oídos a Dios y a los más necesitados.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los seis (6) días del mes de marzo del año del Señor dos mil veintiséis (2026). l

10 Cultura

crítica arte

LILIAN CARRASCO

lilycarrascor@hotmail.com

El maestro Breleur en el MAM

La exposición antológica de Ernest Breleur que ocupa las salas del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo muestra una fuerza ancestral que reside en la consistencia de una poética que, a lo largo de décadas, ha explorado con rigor una misma pregunta: qué significa ser humano en un mundo atravesado por la fragilidad.

Breleur, nacido en Martinica en 1945, ha construido su lenguaje desde una la radiografía —esa imagen normalmente reservada al ámbito clínico— que se transforma en un recurso poético y simbólico. El interior del cuerpo emerge como metáfora de lo que somos cuando todo lo accesorio desaparece: hueso, sombra, vulnerabilidad. Lo más íntimo expuesto sin dramatismo. El propio artista lo expresa con una claridad poco frecuente en el discurso del arte contemporáneo: «No hay nada en

crítica

ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

el libro vive

desde mi ventana

el mundo, vivo o no vivo, que no sea frágil». La pieza central de la sala lo confirma. Hay algo en su escala y en la tensión entre lo orgánico y lo conceptual que suspende el paso. Se trata de una provocación y, al mismo tiempo, de una pregunta abierta. En el universo de Breleur todo parece responder a una lógica interna: una reflexión persistente sobre la condición humana.

Lo que distingue con mayor claridad su trabajo es que nunca pierde de vista esa dimensión reflexiva. Algunas piezas revelan una economía formal más evidente, donde se aprecia con nitidez el dominio técnico y estético. Otras, en cambio, producen una emoción más inmediata: una insistencia en lo corporal y en lo vulnerable que resuena profundamente con la experiencia caribeña.

La curadora Delia Blanco ha articulado ese argumento con precisión al recordar que la categoría de “maestro” no puede seguir siendo pensada exclusivamente desde parámetros occidentales. Por su parte, el museógrafo Luis Tejada revela una sensibilidad notable al generar un montaje equilibrado y preciso del conjunto, donde cada pieza encuentra su lugar y esplendor.

La exposición, producida por la Fundación Clément de Martinica, estará disponible en el MAM hasta el 5 de abril. l

cine

La eternidad de Pedro Páramo

Juan Rulfo escribió “Pedro Páramo” con pasión y dedicación. La adaptación al cine refleja la pasión del director al plasmar la intensidad emocional de los personajes con el mismo ardor que logra dibujar la novela. Para cautivar, una obra dramática debe tener personajes con historias empáticas que evoquen humanidad. En el filme, cada personaje se dirige a un desenlace fatal; se ve en la atmósfera de melancolía y tristeza que los envuelve; es el sentir de estar perdido en un mundo desolado e intrigante. Los personajes se mueven entre la realidad y la imaginación, donde vivos y muertos coexisten. Pedro Páramo y Susana San Juan parecen atrapados entre la vida y la muerte, en una atmósfera enigmática. La obra se destaca por su dualidad entre lo real y lo imaginario. La novela y el filme son realismo mágico, un estilo que mezcla lo cotidiano con lo fantástico de forma natural. En esta narrativa, lo extraordinario es parte de la realidad cotidiana, creando un mundo donde lo mágico y lo real cohabitan sin conflicto. Esta mezcla permite explorar temas profundos de manera impar y sugestiva. A pesar de respetar la obra original, también incorpora nuevos componentes narrativos y visuales para establecer conexión con una audiencia actual.

El uso más sofisticado de la tecnología de cine potencia el ambiente mágico y surrealista de la trama. Presumo que en el futuro tendremos otras adaptaciones, quizás un reboot que podría actualizar la historia para una audiencia contemporánea. Ambientarla en un entorno moderno y mantener el misterio de Comala. La utilización de tecnología avanzada y efectos visuales realzaría la atmósfera mágica y surrealista. La inclusión de una mayor diversidad de personajes reflejaría la sociedad actual. Se conservaría la narrativa no lineal, al incorporar técnicas contemporáneas que mejoren la claridad. Los temas universales de la novela serían enfatizados para resonar con una audiencia global. Reimaginarla por completo. Varios personajes como Susana San Juan, Dolores Preciado, Abundio Martínez y Fulgor Sedano tienen historias complejas que podrían ser exploradas en spin-offs independientes. Susana y su relación con Pedro, la madre de Juan Preciado y su juventud, la vida de Abundio como arriero y el papel de Fulgor como administrador de la hacienda ofrecen material para narrativas independientes y enriquecedoras: los spin-offs son obras derivadas que exploran personajes, eventos o elementos secundarios de una obra original, lo que crea una narrativa propia. Permiten ampliar el universo original: “Better Call Saul” es un spin-off de “Breaking Bad” que explora la vida de Saul Goodman antes de la serie original. En Netflix. l

HHHHH GÉNERO: Drama. DURACIÓN: 123 minutos

Relatos cosmopolitas de Eduard González

La combinación de viajes por todo el planeta, con dominio de la narrativa, da como resultado una obra lúdica, documentada e interesante como Detrás de los Ecos: Una búsqueda literaria por el mundo, del escritor y diplomático dominicano Eduard González, nacido en Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez, y criado en Nueva York, donde probablemente reforzó el temperamento que le ha permitido navegar con éxito en misiones por zonas tan distantes como Guatemala, Macedonia, México, Buenos Aires, Bósforo, Maputo, Skopje, Pakistán y Estambul.

En los relatos El Canto del Cisne con Estrellas, El Nueve Vida, Humo y Gardenias, Sinatra en Guatemala, La Fascinante Vida de Nello Lino, Una Odisea Dominicana, El Expreso de los Balcanes y El Camino a Andalucía el lector se encuentra con lo que le anuncia la presentación, ya que se trata de un recorrido por el mundo con descripción de paisajes, anécdotas, incidentes, comentarios de temas musicales con referencias de personajes del ambiente artístico, político, diplomáticos, organismos internacionales como la OTAN y las ONG, muy especialmente la USAID, puesta en aprieto en estos momentos con el retorno del presidente Donald Trump al poder en los Estados Unidos.

El autor González adelanta que Detrás de los Ecos transita entre la realidad y la ficción, puesto que su alter ego William Acosta, en ocasione se dirige a sus tres hijos David, Daniel y Mateo, como “una manera de transmitir memoria y significado, y de anclar los relatos en relaciones que perduran a través del tiempo y la distancia”.

“Hemos llegado muy lejos”, reflexiona el personaje William en Una Odisea Dominicana. “Jamás me habría imaginado que la vida me daría tanto—y mucho menos tres hijos increíbles como ustedes, y una existencia que nunca hubiera podido soñar: llena de giros, escapes y segundas oportunidades”.

El libro de González, que sale al mercado con estampas de Editorial Santuario y Casa Baldoria Editores, expresa gratitud a quienes con su imaginación completen el viaje de los relatos por el mundo, haciendo que las historias cobren vida al compartirse. l

SANTIAGO ALMADA salmada@elcaribe.com.do

Los therians descienden de los ovnis

En un artículo publicado en 2019 en la revista de la Universidad de México (UNAM), la periodista argentina Florencia Molfino hablaba de “hombres no humanos”, personas que se autopercibían como animales y, según la investigadora Venetia D. Robertson, para esa época formaban una subcultura en la web.

En 2023, publica el periódico argentino Página12, un grupo se reunió en la estación del Metro de Potsdamer Platz, Berlín, para reclamar derechos como “personas transespecie”, que se autopercibían como gatos, pájaros, caballos, y seres mitológicos.

El fenómeno ovni, el mito más extraordinario de la era moderna, se originó en 1947 en el Estado de Washington, EE.UU. cuando el piloto civil Kenneth Arnold vio, en las estribaciones del monte Rainier, una formación de naves extrañas a una velocidad imposible para esa época.

Cuando Arnold se dirigió a Pendleton, Oregon, habló con dos periodistas, William Becket y Nolan Skiff, del Eastern Oregonian, y les contó su experiencia, “volaban como platillos lanzados sobre el agua”, dijo, y Becket introdujo la confusión al publicar “flying saucers”: platillos voladores.

Así como en estos días de redes sociales el fenómeno therian se multiplica, en aquellos días de 1947 los teléfonos del periódico norteamericano explotaron y se multiplicaron los avistamientos de “platos voladores” u ovnis (objeto volador no identificado).

Entre los años 50 y hasta entrados los 70 del siglo pasado, cuando en la tristemente célebre “Escuela de las Américas” situada en Panamá se formaban los dictadores militares que gobernarían Latinoamérica, el fenómeno ovni tuvo épocas florecientes, apareció la ufología, que lo estudiaba, también las “abducciones”, secuestros de gente por los alienígenas que tripulaban los ovnis, para ser estudiadas y hasta para tener sexo con humanos.

En esos tiempos, las noticias de ovnis llenaban los periódicos en determinadas situaciones, cuando las crisis económicas cerraban fábricas, cuando se devaluaba la moneda, cuando se aplicaban ajustes que vaciaban los bolsillos de los sectores de escasos recursos.

Curiosa analogía que ahora, cuando ya nadie o casi nadie se interesa en los ovnis, se multipliquen los therians en páginas de periódicos y en toda la web, mientras Ucrania y Gaza, y también Irán, arden en llamas por los bombardeos, mientras un mundo en crisis está a punto de sumirse en una guerra que pudiera escalar a consecuencias impredecibles… l

elCaribe, SÁBADO 7 DE MARZO DE 2026 elcaribe.com.do

Flores derramadas en la primavera de Nezahualcóyotl

Especial para elCaribe

Hay que reconocer y dar méritos a las fascinantes voces antiguas de Mesoamérica, las cuales siguen resonando hasta nuestros días. Nezahualcóyotl, el rey-poeta de Texcoco (1402-1472), no solo fue un sabio gobernante, sino también un arquitecto visionario, un astuto guerrero y por supuesto, un gran poeta cuya obra trasciende el tiempo y sigue siendo objeto de estudio en la actualidad. Su poema “Canto de primavera”, atribuido a él en manuscritos del siglo XVI y XVII, captura la esencia de la renovación de la primavera, haciendo uso de imágenes vívidas y metáforas que entrelazan la naturaleza con el arte humano.

Nezahualcóyotl, cuyo nombre significa “Coyote Hambriento” en náhuatl, vivió en una época turbulenta del imperio azteca, la cual estuvo marcada por guerras y alianzas políticas. Era hijo de Ixtlilxóchitl, rey de Texcoco, es decir, de una u otra manera nació destinado a la grandeza. Encabezó la Éxcān Tlahtolōyān (Triple Alianza) que dominó el centro de Mesoamérica durante el siglo XV, junto a Itzcóatl de Tenochtitlan y Totoquihuatzin de Tlacopan. Nezahualcóyotl experimentó el exilio y la pérdida temprana, con el asesinato de su padre, lo que moldeó su filosofía sobre la fugacidad de la vida. Su poesía refleja influencias toltecas y una búsqueda espiritual por un dios único, el Dador de la Vida como repite en el poema “Canto de la huida”, alejándose del politeísmo estricto azteca. Canto de primavera es parte esencial de esta tradición lírica náhuatl, donde la “flor y canto” (in xóchitl in cuícatl) simboliza la poesía como lo único perdurable en un mundo transitorio, esta frase es considerada la expresión máxima de filosofía lírica náhuatl. El poema, originalmente en náhuatl y traducido al español, evoca la llegada de la primavera como un ritual de alegría y renovación. Y la primavera, como todos sabemos, es el alba de la naturaleza, el nacimiento de las flores, los colores y los aromas más dulces de la madre tierra. Nezahualcóyotl era consciente de esta bella época y nos obsequió uno de los poemas más hermosos de la literatura mesoamericana. El poema se estructura en estrofas repetitivas que, a mi parecer, se asemejan a una especie de canto o ritual, dichas repeticiones son las que remarcan la musicalidad y las imágenes coloridas del poema.

El Rey Poeta comienza con esta estrofa que nos coloca imágenes coloridas, habla de una casa de las pinturas, lo que se puede interpretar como un espacio sagrado donde hay pinturas. Del mismo modo, insta al lector a que cante, que ensaye su canto, que se derramen las flores y final-

mente alegrar ese canto. Nezahualcóyotl invita a que dejemos salir esa creatividad, ese arte y que, a su vez, lo hagamos derramando flores, es decir, que nos desbordemos y que seamos excepcionales. En la casa de las pinturas

comienza a cantar, ensaya el canto, derrama flores, alegra el canto. En esta estrofa se introducen elementos sonoros “cascabeles, sonajas floridas”

que crean una sinestesia que une lo auditivo y lo visual. Se repite el verso “derrama flores”, nuevamente para motivar a que aflore la creatividad. Resuena el canto, los cascabeles se hacen oír, a ellos responden nuestras sonajas floridas. Derrama flores, alegra el canto.

La atención ahora se desplaza a un mundo natural, el Rey Poeta coloca imágenes específicas de la naturaleza, afirma que sobre las flores canta un hermoso faisán y que su canto se despliega en el interior de las aguas. Estos hermosos versos nos transportan a una laguna en la que podemos ver cómo transcurre esta historia, las flores, el faisán, el canto, el agua y una bandada de aves rojas. Sobre las flores canta el hermoso faisán, su canto despliega en el interior de las aguas. A él responden varios pájaros rojos, el hermoso pájaro rojo bellamente canta.

En la siguiente estrofa, los versos están dirigidos al lector o al cantor, que es a quien le habla el yo poético, el cantor es la persona a quien Nezahualcóyotl motiva a alcanzar la primavera, a que deje salir sus flores y sus colores. Libro de pinturas es tu corazón, has venido a cantar, haces resonar tus tambores, tú eres el cantor.

En el interior de la casa de la primavera, alegras a las gentes.

Finalmente, en las dos últimas estrofas se dirige nueva vez al corazón del cantor, afirmando que este solo reparte flores preciosas que embriagan, alegrando a las personas; del mismo modo, utiliza la imagen del pájaro rojo que canta, para cerrar magistralmente el poema.

Tú sólo repartes flores que embriagan, flores preciosas. Tú eres el cantor.

En el interior de la casa de la primavera, alegras a las gentes. el hermoso pájaro rojo bellamente canta.

En pocas palabras, el poema celebra la efímera belleza de la primavera, un tema recurrente en la poesía náhuatl. Desde mi punto de vista habla del resurgimiento de la primavera, su belleza, sus colores, etc. y a su vez, también se dirige directamente al lector, a quien Nezahualcóyotl llama “cantor”, siento que le habla y lo motiva a dejar florecer el arte y la creatividad, así como florece la primavera, alegrando a todas las personas con su belleza. Es importante destacar que Nezahualcóyotl, a pesar de ser marcado por la orfandad y el exilio en la adolescencia, haya mostrado y desarrollado tanta resiliencia.

En conclusión, Nezahualcóyotl no solo nos regala un himno a la primavera, sino que también nos habla directamente y nos insta a “derramar flores”, es decir, a que florezca nuestra creatividad, así como florece la primavera y por consiguiente, llevar alegría a las personas. l

Microrrelatos de Alberto Benza

VALENTÍN AMARO

Especial para elCaribe

Esta semana en “Espejo de tinta”,nuestro invitado es Alberto Benza, oriundo de Lima en 1972. Es periodista, escritor y director de Micrópolis, la primera editorial peruana dedicada por entero a la minificción, ese arte breve que revela lo esencial. Se formó en el Taller de Hiperbreves de Clara Obligado, en Madrid, y continuó sus estudios en la Escuela de Escritores, donde la literatura se enseña como si fuera también una forma de respirar. Entre 2011 y 2025, coordinó las quince ediciones de las Jornadas Peruanas de Minificción en la Feria Internacional del Libro de Lima, y en 2022 organizó el XI Congreso Internacional de Minificción en la Universidad Marcelino Champagnat, confirmando su compromiso con un género que trabaja en el borde de lo visible. Ha publicado seis libros de microrrelatos —“A la luz de la luna” (2011), “Señales de humo” (2012), “Sarah Ellen” (2016), “Hojas de otoño” (2017), “La muerte en primera fila” (2018) y “Ver sin mirar” (2025)— además de reunir parte de su obra en “Entre vivos y muertos” (2015) y “Brevedad bajo palabra” (2023). Sus textos han cruzado fronteras y aparecen en antologías de Argentina, Bolivia, Colombia, España, Estados Unidos, Francia, Italia, México y Puerto Rico, como si cada relato llevara consigo una pequeña semilla del país que lo vio nacer.

Benza es un orfebre del microrrelato preciso, visceral. Estos textos exploran, desde registros íntimos y simbólicos, la persistencia de lo invisible en la experiencia humana: el duelo que no se nombra, el poder que actúa bajo la superficie, el tiempo que se pliega sobre sí mismo y las ciudades que guardan sus fantasmas. Hablan de amores que cambian de forma, de gestos que se vacían, de cuerpos que sobreviven y cicatrices que enseñan a permanecer. También indagan en la fe, religiosa, política o afectiva, como una manera de sostenerse cuando todo parece arder o desvanecerse. En conjunto, proponen que nada desaparece del todo: lo que se pierde muta en silencio, en luz tenue o en una presencia que insiste más allá del final. Desde Santo Domingo a Lima, celebramos estas piezas breves, pero terriblemente humanas.

EL SILENCIO EN MARCHA

Una vez, en una noche quieta sobre un tejado, vi cómo cuatro gatos cargaban a otro. Caminaban erguidos, sosteniendo el cuerpo con sus patas delanteras, como si recordaran una antigua ceremonia. No había prisa, solo una gravedad serena. Avanzaban despacio, cruzando el techo como quien atraviesa un límite invisible. Uno de ellos me miró sin miedo ni reclamo. Entonces entendí que incluso en lo que llamamos instinto hay cuidado, duelo, una forma secreta de amor. Los vi perderse en la oscuridad y me quedé allí, respirando con la noche, sabiendo que había sido testigo de algo que no suele mostrarse.

GEOLOGÍA DEL PODER

El país aprendió tarde dónde estaba la verdad. No en los discursos ni en los gestos de desafío. Maduro decía que esperaba a Trump, que aquí estaría, bajo este sol, frente a este pueblo. Las palabras flotaban, gastadas. Pero la verdad no hablaba: goteaba. Estaba en el petróleo, espeso y oscuro, dictando silencios, rutas, acuerdos que no salían en cámara. Cuando llegó el final, no fue un duelo ni una plaza llena: fue un traslado discreto, un nombre en una lista, esposas frías. El petróleo siguió fluyendo. El país entendió entonces: no mandaban los hombres, mandaba lo que ardía bajo la tierra.

ANTES DEL ALTA

En octubre, Lima se vuelve morada. Durante la procesión, el hombre sintió un dolor estomacal y su esposa lo llevó a emergencias del Hospital Dos de Mayo. Él entró solo; ella esperó en una banca fría. Pasaron minutos, luego horas. Nadie supo decirle nada. Los registros confirmaban su ingreso, nunca el alta. Las cámaras lo mostraban cruzando un pasillo antiguo y deteniéndose. Nada después. Días más tarde, un interno halló una ficha clínica archivada en otro pabellón: su nombre, la misma noche, fechada treinta años antes. Como si el hospital no lo hubiera perdido, sino devuelto al tiempo que faltaba.

UNA PUERTA CERRADA AL SILENCIO En 1754, la Inquisición quemó a Parvaneh por sanar lo incurable. Antes de morir, maldijo la casa donde había vivido. Nadie volvió a habitarla hasta el siglo XIX. Entonces llegaron otros, y la locura entró con ellos. Hubo voces, sombras, cuerpos desmembrados, incendios fallidos. La casa sobrevivió y fue llamada Matusita. Desde entonces, se dice que quien entra más de cinco minutos escucha a los muertos. Pero pocos saben la verdad: no es la casa la que está maldita. Es Lima, que aún no termina de quemar a sus fantasmas.

LO QUE EL MAR NO BORRA

La pareja se besó frente al mar. La foto salió borrosa, como si el aire hubiera intervenido. El beso, en cambio, quedó en el puente, suspendido entre el hierro y la sal.

Con el tiempo aprendió el lenguaje del óxido, la paciencia de las cosas que no se mueven. La bruma lo visita cada noche, lo pule, lo desgasta. Nadie lo reconoce, pero algunos se detienen sin razón, apoyan la mano en la baranda, respiran. El beso ya no les pertenece a ellos. Pertenece a la ciudad, que guarda lo que amamos incluso cuando creemos haberlo perdido.

LO QUE SOSTIENE

En la sierra rota, el indígena masca su coca y mide el día por el pulso del frío. No pregunta por qué sigue. En el ejército de Cáceres, aprende a atar sentido a lo mínimo: la mula que resiste, la bala contada, la sombra de un eucalipto. El médico oye silencios: un hijo que espera, una chacra intacta en la memoria, una canción sin terminar. Marchan con hambre, caen con nombre, se levantan por otros. La guerra quema, pero la vida insiste. Basta no rendirse para que, entre humo y puna, la esperanza respire.

UN GESTO APRENDIDO

Ella cocinó durante horas un plato que ya no le gustaba. Lo había hecho para él durante veinte años. Al servirlo, probó una cucharada: sabía a costumbre. No a amor. Se sentó sola, frente a la mesa puesta para dos, y comió despacio. Cada bocado era una despedida que nadie había anunciado. Al terminar, lavó el plato con cuidado, como si fuera frágil. Lo dejó secar. Comprendió que el cuerpo también aprende a irse sin ruido, incluso mientras permanece.

UN RESTO DE LUZ

En el vestuario, nadie preguntaba por la cicatriz. Era larga, irregular, cruzaba el torso como un error antiguo. Él se cambiaba rápido. Un día, un niño la señaló y preguntó si dolía. —Ya no —respondió. Esa noche, frente al espejo, pasó los dedos por la piel. No dolía, pero recordaba. Pensó que las cicatrices no son marcas del daño, sino del tiempo exacto en que el cuerpo decidió no morir. Y por primera vez, no se vistió de inmediato.

EN OTRA PARTE

El médium encendió una vela y se sentó a

escuchar, no con los oídos, sino con el cuerpo entero, como quien espera que algo atraviese la tarde. Dijo el nombre tres veces, dejó que el silencio tomara forma y entonces sintió una presencia leve, casi doméstica, como un aire que se acomoda. Habló despacio, preguntó por la muerte, por el peso que deja el último recuerdo. La voz respondió sin eco ni lamento. Cuando el médium, ya cansado, preguntó qué le había sucedido en esta vida, la presencia hizo una pausa breve, casi amable, y dijo que allí no conocían finales, que la gravedad era otra, que el cielo tenía un nombre distinto. No habló de tumbas ni de despedidas. Habló, simplemente, del lugar donde vive.

LA MANERA DE VOLVER

Volvieron tantas veces que el mar ya no los miraba como visitantes. Sabía sus nombres, sus horarios, la manera lenta en que se ajustaban las máscaras. Sesenta regresos al mismo azul no son viajes: son costumbre, fe, insistencia. Ella entró primero. Él tardó tres días en alcanzarla. No fue prisa: fue aprendizaje. El océano siguió igual, respirando. Ellos no se fueron: se quedaron en el lugar donde siempre supieron volver.

LO QUE NO VUELVE

Todos lo lloran: familia, amigos, colegas. Lo recuerdan con un cariño espeso, una nostalgia que se acomoda bien en las sobremesas. Yo ya no estoy tan triste como los primeros días; el duelo también se fatiga. Ahora me sorprende otra cosa. Sonríe. Sonríe en su lecho de muerte con una calma que no le conocí en vida. Lleva puesta mi camisa, esa que siempre me decía que valía mucho dinero y que, por eso, era mejor para él. Tal vez la paz sea eso: entender, al final, que nada material nos llevamos a la hora de partir.

EL PASO JUSTO

Los monjes avanzan por una carretera secundaria de Estados Unidos. El asfalto guarda calor, insectos secos, viejas promesas. Ellos no hablan. El mundo sí: banderas tensas, bocinas impacientes, titulares que duran un parpadeo. Caminan. Cada paso pronuncia algo anterior al ruido. No piden nada; aceptan agua, una manzana, la sombra breve de un árbol cansado. Un niño pregunta por qué. Nadie responde. La respuesta es el ritmo. El país pasa frente a ellos como un río desbordado. Ellos no lo cruzan: se quedan. Caminan cuando el mundo está fuera de equilibrio. No es protesta. Es una oración que mantiene el mundo en pie.

LUZ APRENDIDA

Al caer la noche, me falta algo que antes venía sin nombre. No era ruido ni sombra: era un pulso breve, una sílaba de luz. Dos destellos, una pausa, uno más largo. Yo respondía aprendiendo el ritmo, como se aprende a querer sin decirlo. Así nos encontrábamos en la oscuridad. Ahora el campo calla y me defiendo con lo poco que queda: un brillo mínimo que dice no soy comida, soy memoria. Me descubro esperando una señal que ya no vuelve. Recién al final lo digo: me falta la luciérnaga. l

El cinquillo y la tumba francesa

La huella de Haití en la cultura cubana

ANTONIO GÓMEZ SOTOLONGO

Especial para elCaribe

La noche del 14 de agosto de 1791 se produce, en Saint-Domingue, un gravísimo acontecimiento. Suenan los tambores del vodú en Bois Caimán. Bajo una lluvia torrencial, doscientos delegados de dotaciones de la Llanura del Norte, llamados por el iluminado Bouckman, beben la sangre tibia de un cerdo negro, juramentándose para la rebelión.

Así describe Alejo Carpentier, en «La Música en Cuba», el inicio de la Revolución de Haití, un acontecimiento que estremeció el Caribe y que tuvo enorme influencia en la conformación de la cultura cubana, sobre todo en la región oriental de la isla. Las terroríficas degollinas que realizaron los esclavos haitianos contra sus amos franceses y la destrucción del magnífico emporio que entonces era la economía haitiana provocaron la estampida de miles de colonos franceses y negros criollos haitianos, muchos de los cuales llegaron a Santiago de Cuba en la más desoladora miseria.

Los criollos haitianos, arrastrados junto a sus amos por fidelidad o en calidad de esclavos domésticos, cargaron con sus hábitos, cantos y danzas y con una lengua propia conocida como creole o patois, resultantes de un proceso de transculturación, y se les conoció como «franceses», incluso se le llamó «francés» a todo su entorno.

A pesar de que hubo algunos que con el tiempo se desplazaron por toda la isla, en su mayoría se establecieron en la región oriental, donde permanece la hue-

lla de su cultura. Según algunos historiadores fue el precio de la tierra la causa de que los «franceses» se arraigaran en esta región. Afirma Julio Le Riverand, en su Historia económica de Cuba, que mientras en Oriente la caballería de tierra valía 100 pesos, en La Habana no bajaba de 1000 y según los datos existentes se sabe que la hacienda Santa Catalina, propiedad del Marqués de Jústiz, localizada en la región de Guantánamo, fue vendida a colonizadores franceses emigrados de Haití, al precio de 20 pesos la caballería.

Descendientes de estos criollos haitianos, interesados en conservar sus costumbres y protegerse unos a otros, crearon las sociedades de Tumba francesa, las que según el Dr. Olavo Alén, «constituyeron y constituyen aún hoy, una fuente constante de elementos culturales de ese folklore primario o antecedente cuya interacción conformó los primeros rasgos de la cultura cubana».

A principios del siglo XXI, se mantenían tres de estas sociedades, dos de ellas en zonas urbanas y una en un poblado campesino. La Sociedad Tumba Francesa La Caridad de Oriente, fundada el 24 de febrero de 1862 con el nombre de Sociedad La Fayette y declarada por el Fondo de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Patrimonio Intangible de la Humanidad en 2003, está ubicada en el número 501 de la calle Los Maceos, esquina a San Bartolomé, en el barrio Los Hoyos, en Santiago de Cuba.

Uno de los eventos más significativos de estas sociedades son las fiestas en las que se baila en parejas sueltas, con figuras que rememoran gestos y actitudes de los bailes del Cabo y Port-au-Prince, y se

entonan cantos afrohaitianos acompañados por tambores, que se denominan: premier o redoblé, sécond y bula o bebé, catá tambora, chachá o maruga.

Estos instrumentos son anchos y chatos y se tocan con baquetas, muy semejantes a los del vodú haitiano. Los cueros, según se afirma en el Diccionario de la Música Cubana, de Helio Orovio, «se tensan por medio de cuerdas y tarugos ganchudos, yendo algunas cuerdas ensartadas en el aro, del cual descienden diagonalmente a pasar por debajo de una estaca o cuña y ascienden otra vez al cuero, formando ángulos».

El cinquillo cubano

Una de las células rítmicas que con más fuerza influyó en la música cubana fue el llamado cinquillo, un figurado de procedencia africana y que los «franceses» de Haití visibilizaron en Cuba. Esta célula, que seguramente se encontraba en los barracones de esclavos en Cuba desde mucho antes, no tuvo real influencia en la música profesional hasta entrado el siglo XIX, cuando las contradanzas comenzaron a difundirse por toda la isla

Fernando Ortiz, en su libro «La africanía de la música folklórica de Cuba», la recoge como una de las siete células rítmicas afrocubanas más importantes y la considera como la «célula rítmica africana del Danzón, llamada cinquillo». También utilizada en las antiguas contradanzas cubanas y que se diseminó en casi todos los géneros de la música popular cubana.

«Al ser introducido en la isla –nos comenta Alejo Carpentier-, el cinquillo se hizo uno con la Contradanza oriental. Las orquestas de baile se apoderaron de él

para salpimentar sus ejecuciones». Está muy difundido en la historiografía cubana el suceso que protagonizó el compositor catalán residente en Santiago de Cuba, Juan Casamitjana y Alsina, y que diera un enorme impulso a la difusión de los cantos de los negros «franceses». Según se cuenta, cierta noche de 1836, el músico, que había compuesto un buen número de canciones cubanas, pudo escuchar, al paso de una comparsa, los cantos del Cocoyé. Anotó las coplas y los ritmos y compuso una partitura que muy pocos días después colocó en los atriles de la banda del Regimiento de Cataluña. En esa oportunidad, la retreta, en la que habitualmente se escuchaban los clásicos del repertorio universal, se convirtió en una invaluable difusora de los cantos y ritmos afrohaitianos y dio un verdadero impulso a la mezcla de éstos con las células rítmicas afrocubanas.

Las coplas y los ritmos del Cocoyé (o Cocuyé), con sus cinquillos, transitaron por las partituras de un buen número de compositores, incluso llegaron a las salas de conciertos en obras de muy diversos compositores; entre ellos, el pianista y compositor Louis Moreau Gottschalk, nacido en New Orleans y radicado por temporadas en Cuba, quien compuso una obra titulada El Cocoyé Op. 80 (Grand Caprice Cubain di Bravura) y Amadeo Roldán quien compuso las obras Obertura sobre temas cubanos, y la Oriental, de «Tres pequeños poemas».

La cultura afrohaitiana, con el paso de los siglos, sufrió en Cuba una nueva transculturación, marcó su huella indeleble, y se convirtió en una de las fuentes que contribuyeron a la conformación de la cultura cubana. l

Hay que leer dominicano

¿En qué idioma hablan los muertos?

El doctor Francisco J. Díaz es un dominicano especialista en patología forense, por lo que hemos podido averiguar en la web, vive en Washington, donde se desempeña como chief medical examiner (lo que equivale a jefe de Patología forense) del Distrito de Columbia (Washington, D.C.). Estos profesionales desempeñan una función fundamental en la investigación de homicidios y de causas de todo tipo de muertes, casi siempre las autopsias que realizan pueden determinar la condena o la inocencia de un acusado, de ahí que para la investigación policial moderna sus servicios son imprescindibles.

Hace unos días me llegó un libro escrito por este especialista, autor de muchas otras publicaciones científicas, al que he podido escuchar en intervenciones en programas de televisión que encontré en YouTube.

El libro en cuestión se titula Los muertos hablan en idioma forense, escrito con un estilo diáfano, casi dialogal, sin rebusques idiomáticos ni exceso de terminología médica, solo lo esencial, una obra que relata algunas de las tantas autopsias en las que ha intervenido el doctor Díaz a lo largo de su extensa trayectoria.

Pese a que los casos que menciona en cada capítulo están enmarcados en la fatalidad, en la tragedia de una vida perdida, queda para el lector el consuelo, acaso demasiado frugal como todos los consuelos, de que los culpables tienen que cargar con el peso de sus delitos, y en otros, como el del primer capítulo, la responsabilidad es del muerto, golpeado por una viga en plena carretera por haberse distraído mientras miraba pornografía en su celular.

Esos teléfonos inteligentes es el título de un capítulo que relata el caso de un oficial de policía que iba en su auto con su novia y su hijo, y mientras el niño lo llama papá, la mujer le promete una fiesta de cumpleaños, en tanto que en un bolsillo de su pantalón suena insistentemente su “Smartphone”. Cuando el hombre lo toma se da cuenta de que el aparato estaba en una llamada activa, y su esposa, que había escuchado todo, le dice que ni se moleste en volver a casa, lo recibe con las maletas hechas (las de él) y el hombre en un acto de desesperación termina estrellando su vehículo contra una iglesia, lo que fue catalogado como un suicidio. El caso dio lugar a tres demandas, una de la esposa a la ciudad por negarse a pagar la póliza de seguro de su marido, otra de la novia que exigía la manutención de su hijo, más una tercera demanda a la oficina forense por haber determinado que fue un suicidio. Todas perdieron, la esposa porque, efectivamente, el hombre se suicidó, la novia porque la prueba de ADN demostró que el niño no era hijo del policía, ¿y el teléfono? Bien, gracias…

En Quince consoladores en una habitación de hotel, un hombre que llevaba varios años casado convence a su esposa de pasar una noche especial, para, supuestamente, reavivar la pasión con juguetes sexuales y una dosis de erotismo y sensualidad, pero resulta que la esposa muere en el hotel. La mujer tenía 45 años y, cuando les toca intervenir a los patólogos, los análisis de laboratorio revelan que ella había consumido una elevada cantidad de cocaína, lo que en principio les causa asombro.

En la habitación había quince consoladores de diferentes formas y tamaños, que fueron analizados como parte de la evidencia. Resultó que cada uno de estos “jugueticos” estaba impregnado de la droga, y eran “el vector” por el que la cocaína había entrado al cuerpo de la dama. El caso terminó con el hombre condenado porque no era la primera vez que hacía ese tipo de maniobra, obviamente para cobrar un seguro que, convenientemente, había

contratado un tiempo antes. El caso de La bibliotecaria resulta aterrador para cualquiera, porque narra cómo una mujer puede estar expuesta al acecho de un alienado, en este caso un señor obeso que llevaba un diario en el que escribía casi siempre informes sobre el tiempo, pero un día en una biblioteca una bibliotecaria le pregunta su nombre, lo trata muy bien, y a partir de ahí esa mujer comienza a formar parte de la extraña bitácora del hombre gordo. Ella nota su insistencia en pedirle libros para entablar conversación y comienza a enviar a otras personas a atenderlo. Finalmente, el hombre decide un día ponerse frente a un camión que lo arrolla y muere. Los patólogos encontraron en su abrigo un cuchillo de dieciocho pulgadas, y en el cuaderno, que había dejado en una parada de autobús, la última entrada decía que ese día pasaría una de dos cosas, o se mataría él o mataría a la bibliotecaria. Los patólogos decidieron guardar si-

lencio, así que esa mujer nunca se enteró del peligro al que estuvo expuesta solo por desempeñar bien su trabajo. El libro del doctor Francisco J. Díaz tiene cuarenta y ocho relatos y una galería de fotos relacionadas con algunos de ellos. Está escrito en un estilo llano, accesible a todo tipo de lector, y tiene entre sus méritos que, aunque la muerte no es, nunca y por ningún motivo un hecho que pueda tomarse a la ligera, permite entender las tantas y múltiples circunstancias en las que transcurre la cotidianidad de los profesionales que desempeñan sus tareas en laboratorios forenses, personas que día tras día tienen que lidiar con la investigación de las causas por las que se producen los decesos, gente que, de alguna manera, mientras realiza su labor, aprende a “conversar” con los muertos y, como dice el mismo doctor Díaz en algunos pasajes, ellos nunca mienten y a veces, son mucho más fáciles de entender que los vivos. l

elCaribe, SÁBADO 7 DE MARZO DE 2026 elcaribe.com.do

Héctor Reynoso es un artista plástico dominicano que, desde temprana edad, mostró un profundo interés por la pintura, influenciado por la creatividad y por el misterio que caracterizan a su mente artística. Su estilo se distingue por un subimpresionismo que fusiona elementos del surrealismo, el arte

l ¿Quién es Héctor Reynoso, de dónde proviene y cuáles son sus sueños?

l Soy un artista plástico dominicano impulsado por la necesidad de explorar y expresar lo humano. Vengo de un trabajo sostenido, de la disciplina del taller y del diálogo con otros artistas. Sueño con seguir creando, llevar mi obra más lejos y dejar un legado honesto que abra caminos para otros.

l ¿Cuáles considera que son los retos de los artistas dominicanos para lograr un mayor volumen de ventas y exposiciones públicas?

l El reto principal es integrar creación y gestión: muchos producen obras de calidad pero carecen de estrategia para documentarlas, promoverlas y colocarlas en circuitos adecuados. Faltan espacios accesibles, redes sólidas entre artistas, galerías y coleccionistas, y formación en gestión cultural y comercialización.

l ¿Cómo está el sector de las artes plásticas y visuales en la actualidad?

l Vivo y diverso, con mucho talento emergente y artistas consolidados. Pero está fragmentado: hay iniciativas puntuales, ferias y exposiciones, pero falta continuidad institucional, políticas culturales coherentes y plataformas sostenidas que permitan crecer al ecosistema.

l ¿Cómo pueden los artistas emergentes superar las barreras para ingresar al mercado del arte?

l Deben construir identidad y trabajar con constancia. Participar en colectivas, residencias y ferias, buscar mentores, formarse en comunicación y gestión, y tener presencia digital bien cuidada. La persistencia y la coherencia son claves.

l ¿Qué impacto tiene el turismo en el desarrollo del arte en la RD?

l Es una oportunidad enorme y poco aprovechada. El turismo puede ser una ventana para el arte local si se integra auténticamente en hoteles, rutas culturales, museos y experiencias. El turista busca vivencias y el arte ofrece una experiencia cultural profunda.

l ¿Qué recomendaciones darías a las autoridades para apoyar mejor al sector artístico en la RD?

l Diseñar políticas culturales a largo plazo; crear y sostener espacios expositivos; apoyar ferias, residencias y programas de adquisición pública; fomentar la formación artística en todos los niveles; y ver la cultura como inversión social y económica, no solo como gasto.

l ¿Qué opinas sobre la integración de la tecnología en el arte?

l La tecnología es aliada. Amplía lenguajes, formatos y posibilidades de difusión. No sustituye la esencia del trabajo, pero

naif caribeño y el impresionismo. Su obra refleja una profunda exploración del subconsciente, que utiliza siluetas como medio para expresar sentimientos y pensamientos internos. Héctor Reynoso ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas a nivel nacional e internacional y su obra

“Soy

15 Cultura

ha sido reconocida por su capacidad para transmitir emociones profundas. Recientemente presentó su tercera muestra individual “Siluetas del Subconsciente Universal”, ampliamente celebrada por su coherencia conceptual, por su rigor formal y la potencia simbólica de su imaginario visual.

un artista plástico impulsado por la necesidad de explorar y expresar”

Consideración

El turismo puede ser una ventana para el arte local si se integra auténticamente en hoteles, rutas culturales, museos y otras experiencias”.

Opinión

La tecnología es aliada. Amplía lenguajes, formatos y posibilidades de difusión. No sustituye la esencia del trabajo, pero permite explorar nuevos discursos”.

permite explorar nuevos discursos. El desafío es usarla con criterio, y mantener profundidad conceptual.

l ¿Cuál es su proceso para crear una pieza, desde el diseño hasta el acabado, y qué desafío conlleva?

l Empiezo con una idea o emoción, hago bocetos y selecciono materiales. Luego ejecuto, reviso y ajusto hasta el acabado final. El mayor desafío es mantener la coherencia entre la intención inicial y lo que la obra finalmente transmite; ese diálogo interno puede ser exigente.

l ¿Cuánto tiempo tarda en hacer una pieza pequeña o una más grande?

l Eso va a depender del concepto y la técnica. Una obra pequeña puede tomar días o semanas; una grande, semanas o meses. Además del tiempo de ejecución, está el tiempo de reflexión, que es parte esencial del proceso.

l ¿Qué técnicas utiliza?

l Trabajo con pintura: óleo, acrílico y téc-

nicas mixtas. Me interesa el control del color, la textura y la pincelada; uso también espátula cuando la obra lo requiere para generar relieve y materialidad.

l ¿Qué finalidad u objetivo quiere transmitir al público con sus obras?

l Quiero invitar a la reflexión y a la sensibilidad: que el lector se reconozca, cuestione y conecte con las emociones y las realidades humanas. Busco provocar un diálogo íntimo que trascienda la página o la imagen.

l ¿Cómo fue su experiencia en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo Art Gabangi 2025?

l Muy enriquecedora. Me permitió consolidar liderazgo, dialogar con curadores, coleccionistas y colegas, y confirmar la importancia de la coherencia en la obra. Surgieron colaboraciones y proyectos expositivos gracias a la buena recepción de mis piezas.

l ¿Qué nos puede decir de su tercera exposición individual?

l Fue un punto de madurez: formato curado, selección cuidada de piezas y un hilo temático que exploró lo humano y lo social. Busqué un diálogo íntimo con el espectador y una presentación coherente en forma y contenido.

l ¿Cuáles son las trabas que se encuentra un artista a la hora de exponer sus trabajos?

l Entre las trabas figura la falta de recursos económicos, escasez de espacios, desconocimiento de procesos curatoriales y de gestión, y en ocasiones la ausencia de redes que conecten a los artistas con curadores y coleccionistas.

l ¿Qué piensa del trato que se da a la cultura en RD? ¿Las autoridades dan el apoyo que necesita el sector?

l Hay esfuerzos, pero son insuficientes y a menudo discontinuos. La cultura necesita prioridad real, políticas sostenidas y recursos para desarrollar programas que fortalezcan la educación, la difusión y la profesionalización del sector. ¿Cómo le gustaría ser recordado?

l Me gustaría que me recuerden como un creador coherente, disciplinado y humano que aportó al crecimiento del arte dominicano y ayudó a abrir puertas para las generaciones siguientes. l

Reynoso considera que el turista busca vivencias y el arte ofrece una experiencia cultural profunda.

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Cultura 07 marzo 2025 by Periódico elCaribe - Issuu