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Cultura 05 julio 2025

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Cultura elCaribe, SÁBADO 5 DE JULIO DE 2025

elcaribe.com.do

Las huellas de Octavio Paz en su escritura

Se cumplen 43 años del suicidio Antonio Guzmán

“Me gusta leer de todo, pero más a mis amigos”

El gran escritor y Premio Nobel representó a México desde una poesía y una visión de la literatura que se dejó leer y escuchar en su propia voz. P.5

Zona Retro rescata la portada de El Caribe del 5 de julio de 1982, cuando el presidente Antonio Guzmán se quitó la vida en el Palacio Nacional. P.7

Miguel D. Mena, escritor, ensayista y editor de Cielo Naranja, difunde la literatura dominicana en el mundo y apoya la producción de escritores jóvenes. P.10

Ohtani por Mercader.

Ohtani en el mundo Marlboro Los dominicanos somos fanáticos de todos los equipos de “lo paíse”, mientras tengan una estrella criolla en su roster JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

¿

Cuál es el equipo de pelota de los dominicanos? Nosotros no seguimos equipos. El entusiasmo nuestro es geográfico, chauvinista, regionalista o nacionalista. Y eso no es

de ahora. En el Cibao somos de las Águilas, menos yo y Víctor Polanco, pero en Grandes Ligas fuimos del Boston cuando David Ortiz era el Big Daddy, o cuando Manny Ramírez lucía el número 99 que había que adivinarlo porque la cola lo cubría, o, cuando Pedro afeitaba a los bateadores, si no es que ya iban rumbo a primera con un pelotazo en las costillas.

Seguimos Estamos pendientes de qué hizo ayer Julio Rodríguez y hasta nos alegramos de que Seattle ganara, un equipo del fin del mundo...”

Pero antes, nuestros equipos, se decía, usando un término del campo y del tabaco, que eran cantera de otros de Estados Unidos. Y así era. Las Águilas de los Piratas, pero los aguiluchos se mataban defendiendo a Julián Javier de San Luis. El Escogido era de San Francisco por Marichal, los Alou y por “El Orégano” Osvaldo Virgil. Nos interesamos por Oakland cuando el Mulo, con to y panza, defendía el “right”, o por los Cubs la vez que tuvimos a Alejandro Taveras o por Anaheim, el ratito que el Chilote pasó por allí. La pelota cambió, sintonizada en la misma onda de Mercedes Sosa. El gran espectáculo, más que deporte, construyó estadios de 4 pisos en casi todas las ciudades y redujo el tiempo que “debe ser ameno y corto”. Se acabaron los “tani bol” caprichosos de los bateadores para quitarse los guantes y ponérselos 10 veces, o para quitarle “el lodo” a los spikes, o para cualquier pendejá. También, y, sobre todo, para desconcentrar al pitcher. Estamos pendientes de qué hizo ayer Julio Rodríguez y hasta nos alegramos de que Seattle ganara, un equipo del fin del mundo que no ha ganado nunca un campeonato, perdidos sin brújula, en el mar. Cuando Soto era de Washington, que acababa de quitarle la franquicia a los Expos porque allí el espectáculo no cuajó… no pasaba de 5 mil quebecuás en el Estadio Olímpico que debió llamarse Juan Torena, alabábamos la W. Al primer Washington no lo seguimos porque no había ni internet, ni TV y muy pocos radios. Y porque Rudy Hernández pasó como el cometa Haley cuando lo firmaron en los 50. Nos fuimos a San Diego a rogarle a San Juan Capistrano y luego prendimos velones a los Yankees para caer en los Mets, como si nos fuera a tocar 20 pesos de sus 765 millones. Los mismos que oyen a Omega siguen a Tatis jr. Porque lo ven en sus espejos que le decía a la bruja de Blanca Nieves que ella era la mas bella y que algunos de nuestros pitchers compraron para peinar sus colas de raftafari y confundir la lomita con una pasarela de desfile de moda. Los fanáticos de los Yankees no le perdonan a Hulk irse “por un puñado de dólares”. l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3


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