Cultura elCaribe, SÁBADO 20 DE JULIO DE 2024
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Una despedida, una promesa a la eternidad
El asesinato del Vivir para el arte dirigente Otto es una manera Morales en 1970 de estar vivo
Pedro Conde Sturla traza una sentida semblanza de alguien muy conocido en las redacciones, su amigo Koldo, el vasco más dominicano. P.4
Zona Retro rememora la muerte del dirigente comunista, acribillado por la Policía en una residencia a pocas cuadras de la UASD. P.7
El artista plástico Vladmir Velázquez habla de su pasión por la pintura, de las influencias recibidas y de cómo comenzó su trayectoria artística. P.11
Los hermanos carpinteros Abelardo y Florentino Berroa dan cuenta de que más del 70% de las viviendas desde el siglo XIX y principios del XX eran en madera de clavote. M. ANT. VEGA
Vientos del huracán Georges barrieron con casas victorianas de Hato Mayor primero en construir una casa victoLa mayoría de estas viviendas cayeron en desgracia, al ser elriana en el país. El hombre los conocimientos técdestruidas por distintos ciclones y fenómenos atmosféricos nicos de una traía Inglaterra con hambre de MANUEL ANTONIO VEGA atacando10@elcaribe.com.do
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esde mediados del siglo XIX, Hato Mayor emergió como uno de los pueblos del Este que exhibieron mayor esplendor en cuanto a viviendas de estilo victoriano. Se recuerda el Ayuntamiento Municipal que fue uno de los mayores atractivos urbanos del “Ejido”, como antiguamente se denominaba a este católico pueblo. Ya a principios del siglo XX, Hato Mayor se fue llenando de atractivas viviendas victorianas que al ser pintadas con llamativos colores tropicales se convir-
tieron en mapa de caqueo para muchos carpinteros, que las edificaban con modificaciones para dejar satisfechos a nuevos propietarios. En principio muchas viviendas eran cobijadas en cana y pencas de yaguas, sin perder el glamour. Relatos de los hermanos Abelardo y Florentino Berroa, establecidos en el sector Villa Canto, los mejores carpinteros de la época dan cuenta que más del 70% de las viviendas desde el siglo XIX y principios del XX eran confeccionadas con madera de clavote, que daban un toque señorial excepcional a las construcciones. Se narra que apareció un inglés en Higüey cuyo nombre nadie recuerda ni su procedencia exacta, pero se sabe que fue
Deterioro Estos monumentos que nos representaron en el pasado, recientemente se han ido esfumando como la vida a sus propietarios”.
edificar y extender las vías del ferrocarril allá donde hallara un pedazo de tierra. Al llegar a Salvaleón de Higüey, la población por donde sale el sol en la isla, se topó con un viento incesante, una humedad profunda y un sol a destajo. Ese clima amenazaba con devorar en un santiamén cualquier construcción levantada sobre su sabiduría victoriana. El inglés sin nombre conocido y los dominicanos con los que trabajó tuvieron que claudicar ante los dictados del lugar y edificaron una vivienda que, en vez de protegerse del frío, habría de resguardarse del calor, y en vez de evitar corrientes gélidas, invitaba a la brisa a pasar a casa. Así nacieron las vistosas casas victorianas en pueblos del Este dominicano.