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Cultura 06 julio 2024

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Cultura elCaribe, SÁBADO 6 DE JULIO DE 2024

elcaribe.com.do

El Concordato y Lo que dejó el Un arte basado el casamiento huracán Inés en en múltiples soñado del tirano septiembre 1966 disciplinas El escritor Pedro Conde Sturla llega al número 11 de la serie Cambio de bestia con el relato del acuerdo entre la Iglesia y el gobierno del dictador Trujillo. P.4

Zona Retro rememora las publicaciones de elCaribe sobre los efectos devastadores de este fenómeno que azotó el país hace 58 años. P.7

Iris Pérez Romero habla sobre su manera de abordar la creación artística y de su exposición recientemente inaugurada en Tokio, Japón. P.11

Botijuelas y sanes: Cultura de ahorro por centurias en La Hispaniola La botijuela era una forma de ahorro personal no confiado a segundas personas; a tal grado de que en caso de muerte nadie podía heredar los bienes enterrados pero que era una quimera para los estratos bajo y medio en la pirámide social de la época. Antes de la llegada del citado banco a Santo Domingo, comenzando con las actividades asistenciales desde los días de la Colonia, eran costumbres forzadas por las circunstancias. Es así como surgieron fabulosas, pero temerosas ideas para guardar el ahorro como “la botijuela”, que era una antigua forma de ahorro personal no confiado a segundas personas; a tal grado de que en caso de muerte nadie podía heredar los bienes enterrados. La botijuela consistía en una especie de tinaja o tinajón de barro cocido, de metal o madera resistente, normalmente con dos asas y su tapa. En ella se depositaban las llamadas morocotas, que consistían en piezas de oro, plata, joyas, producto de la buena suerte y/o habilidad del tenedor, que bajo tierra quedaban para siempre, y en muchos casos porque aun en vida sus dueños perdían la cartera de ubicación. Es una creencia muy arraigada y folklórica el pacto exorcista o diabólico del botijero. Se ha dicho y escrito en algunos libros y ensayos que el botijero al momento de ocultar el botín o ahorro en la tierra hacía invocaciones satánicas para guardar sus caudales. Además, existe la creencia de que cuando el botijero muere u olvida el lugar donde guardo la botijuela se invoca a “Lucifer” o al alma del difunto para conseguirla, porque nunca delató negocio con el “pájaro malo”. l

MANUEL ANTONIO VEGA atacando10@gmail.com

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esde antes de que se establecieran los bancos comerciales, en la isla Hispaniola sus habitantes, incluidos los indígenas tenían distintas formas de cultura de ahorro e intercambios comerciales que los ayudaban a socializar y a tener mejor forma de vida. Después del grito de ¡Tierra! que se le atribuye a Alonso de Ojeda en el primer viaje del genovés Cristóbal Colón, y durante varias centurias es que llegan las actividades comerciales e industriales, pero no se conocía de los beneficios que se obtienen del servicio bancario. La historia ancestral y documentada establece que el primer indicio de acciones bancarias en la Hispaniola aparece con el surgimiento del Banco Nacional de Santo Domingo, S. A. en 1869, mediante la aprobación de la Resolución del Poder Ejecutivo Núm. 1148 del 4 de julio de 1869. Después de ello, contadas personas pudientes, nativas de Santiago, San Cristóbal, La Vega, Azua, La Romana, Higüey, El Seibo, Hato Mayor, San Pedro de Macorís, Santo Domingo, La Vega, entre otras ciudades, abrieron cuentas bancarias sin olvidar los riesgos personales, gastos de transporte, viáticos, y pérdida de tiempo, amén de no disponer del dinero a mano para encarar los imprevistos o realizar negocios y suplir necesidades perentorias. Solamente los de gran capital podían ostentar la posesión de una chequera, documento que prestigia al poseedor,

Tinaja de barro cocido utilizada para enterrar morocotas. MANUEL ANTONIO VEGA

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