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Cultura

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Cultura elCaribe, SÁBADO 1 DE JUNIO DE 2024

elcaribe.com.do

Más versiones de la masacre de El Número

La vida dividida Una vida en en cinco etapas torno a la de análisis literatura

El escritor Pedro Conde Sturla, en la entrega 6 de su serie Cambio de Bestia, expone las diferencias entre lo escrito por Bosh y otros autores. P.4

Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio dedica su Certifico y doy fe de esta semana a analizar la historia de una persona en cinco etapas. P.9

El escritor Reynaldo (Nan) Chevalier dice en una entrevista para Cultura que para él después de la literatura, lo demás “es supervivencia”. P.10

Tamboril, 124 años…Edro sí es Sebo Somos un pueblo con raíces profundas en África, pero no tenemos el mínimo orgullo de ello y acusamos de “maiditoj negroj” a los haitianos, “que sí son salvajes y africanos” JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

El 7 de junio de 1900, el presidente Juan Isidro Jimenes, con el decreto número 4002, le cambió al Puesto Cantonal su nombre por Peña. Se toma esa fecha como el inicio del pueblo, a pesar de que ya en el gobierno de Ignacio María González, de 1875, se le conocía como Puesto Cantonal de Tamboril

E

dro nació en Santiago, andaba como Pedro por su casa, allá en Tamboril, cuando visitaba a su abuela, en época en que la “Casa de Horacio” se caía a pedazos en sus propias narices, pero él no se daba cuenta y mucho menos los “intelectuales” de aquel rincón cigarrero donde crecía la guázuma, el jobo y el samán mucho más que el “moriviví”. Su abuela no se perdía un sermón en la Capilla Santa Ana que le quedaba al lado y cuyos campanazos sonaban más que los de Hemingway, cuando este, borracho, escribía que Paris era una fiesta. Y justamente allá fue a parar Edro para que se cumpliera la profecía de la abuela que, Biblia en mano, le decía que iba a llegar lejos, muuuuuuyyy lejos. En París, Edro andaba como Pedro, con un francés de empujones como el que enseñaba Madám Rosario Germosén y Guido Llenas, à l’école secondaire UFE. Una tarde gris, como todas, Edro salió a comprar croissants y se topó, en la boulangerie, con un grupo de amigos: un cibaeño, un chino, un árabe, un mexicano, un jinchaíto de Moca, un chicano, un indio de Suramérica y una mademoiselle de las que salían exportadas de Mao. Yo, que fui a comprar “la baguette frais du jour”, oí cuando Edro le dijo al mexicano “tú sí ere sebo” porque no quería croissants. Me di cuenta que Edro era de Tamboril, porque solo en ese minúsculo municipio se usa esa palabra.

Estacion del tren de Tamboril. FUENTE EXTERNA

Pero ningún intelectual ha investigado el origen, lo que daría luces para identificarnos o no, con el mismo. Desde que la migración se acentuó, a sabiendas que “la Capital es Capital y el resto platanal”, esta fue invadida por gran parte de la población desde todos los rincones y jurunelas. Los más pudientes se fueron a “lo paíse” que es New York, en el argot dominicano. Aquellos que llegaron a Ciudad Trujillo se les reconocía inmediatamente por la i del idioma que heredaron desde la colonia y desde portugueses y gallegos. A todos le engancharon el despectivo mote de “Cibao” o “cibaíto”. Por supuesto que, si usted era hijo de una profesora cibaeña que se pasó toda su vida tililá, tililá, tililá, corrigiendo a sus hijos “pa’que hablaran bien”,

al llegar a Santo Domingo le decían licenciado, dotor, patrón y hasta ministro con su “don” de franqueador. Más, en New York no. Allí, desde aquellos íconos pioneros de nuestra pelota, como Marichal, Felipe y sus hermanos Alou, Carty, y otros. No eran ni cibaeños ni dominicanos, eran simplemente “nigger”, el más despectivo término para todo el que tuviera la piel oscura y el “pelo malo”, traídos, a la cañona, desde África. En Québec, todos los latinos son “mexicanos” que, para muchísimos, es una región de España. Todo el inmigrante que llega desde Marruecos, Argelia, Egipto, Irán, Irak, Turquía, Líbano es, inconfundiblemente, árabe. l Che Grua.

CONTINÚA EN LA PÁGINA 3


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