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Cultura 11 mayo 2024

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Cultura elCaribe, SÁBADO 11 DE MAYO DE 2024

elcaribe.com.do

Trujillo creó poderosa AMD para su ego

María Álvarez, el mayor linaje en América

Cómo armar una buena colección

El escritor Pedro Conde Sturla describe en la tercera entrega de su serie “Cambio de bestia” la creación en 1948 de la Fuerza Aérea Dominicana. P.4

La investigadora Virginia Flores Sasso dedica un extenso artículo a María Álvarez de Toledo y Rojas, la mujer de más alcurnia llegada a América. P.6

En una entrevista para la sección Cultura el coleccionista Rododo Dauhajre cita las condiciones que debe reunir un un buen acopio. P.10

Bienvenido… bienvenido Gimbernard Caricaturas de Chicho de Gimbernard lo acercan a la maestría de Copito Mendoza JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

Fue un dibujante autodidacta.

L

a historia de la caricatura transcurre paralelamente a la historia del país. La función social del caricaturista va más allá del periodismo cuando se asume con independencia político-partidaria y con responsabilidad patriótica. De ahí que la función del periodismo no sea tan solo la de informar, sino de criticar para construir un país más vivible, armonioso, pacífico y alegre. En ese sentido, ¿asumió Bienvenido Gimbernard a cabalidad su rol cuando los norteamericanos ocuparon la República Dominicana desde 1916 hasta 1922 bajo el mando del capitán Harry Shepard Knapp? Es en ese momento cuando se conoce a Concho Primo, personaje representante de la dominicanidad, esa que ya era parte de nuestra identidad desde que los trinitarios definieron los objetivos y propósitos de fundar la República independiente de España y Francia y claramente separada del vecino Haití. Concho Primo, con su machete al cinto, su sombrero campesino, chancletas y cachimbo, reivindicaba esos valores. Exigía la salida del Tío Sam, otro personaje representante de los ocupantes norteamericanos. En esta misma época, Conrado Massaguer, el caricaturista cubano, estiliza a Teodoro Roosevelt con el mismo aire de Concho Primo, dibujo lineal, sombrero, cuchillo al cinto, pañuelo al cuello, chaqueta y una sonrisa macabra que hubiera servido para un comercial de Colgate. Esa definición de dominicanidad que representaba Concho Primo no proviene de la época de Trujillo, como afirman muchos sociólogos, aunque esto puede ser motivo de un debate, con palabras y con bate. Trujillo, en cambio, sí dejó una secuela de comportamientos distorsionados por la imposición de una fuerza y una “razón” viciada. Pongamos, a modo de ejemplo, el uso del pantalón largo (como si fuera una burka, muy diferente a su

Bienvenido Gimbernard. FUENTE EXTERNA

uso en Jamaica, país que le da sentido a la comodidad del vestir frente al calor tropical); la obligatoriedad de la corbata fascista en las escuelas públicas, la conversión de los cargos públicos en propiedades personales con sus manejos corruptos; la arbitrariedad de la fuerza por encima de la razón y el conocimiento, y más. De Trujillo se conocen muy pocas caricaturas, salvo las que hicieron Gimbernard y Matos Díaz. Dice Matos que “…Bienvenido Gimbernard fue más sentencioso en su juicio: —No la publiques- me dijo— ni se la enseñes a nadie, porque te va a traer problemas

muy serios. Y siguiendo su consejo la guardé hasta hoy…”. Sin embargo, en este período represivo, la caricatura política, con sus limitantes, también cumplió su papel. Gimbernard fue un dibujante destacado cuyos trabajos se dieron a conocer en su publicación llamada El Carnaval de Puerto Rico y luego en Letras y en La Opinión de Santo Domingo. Era un abierto opositor a la candidatura del Lic. Francisco J. Peynado, por lo que se puede apreciar la burla directa de sus trazos en su contra. Desaparecida la revista La Opinión, continúa en Cosmopolita. Para Gimbernard,

como para otros artistas, la caricatura política constituía un mecanismo de derecho de expresión de sus inconformidades y, evidentemente, era un arma poderosa por la acogida de los lectores que seguían su trabajo y, la autocensura, para preservar “el pellejo”, era vital. Gimbernard es quizás el caricaturista más destacado en el país hasta el año 1930. A partir de aquí la llamada “Era de Trujillo” se verá matizada de caricaturistas nacionales y otros llegados desde España como consecuencia de la Guerra Civil que abrumó a la “Madre Patria”. ¿Cómo evaluar el trabajo intelectual de Bienvenido Gimbernard en la Era de Trujillo? Ante el conflicto entre Trujillo y los Estados Unidos, Gimbernard se coloca al lado del primero. Pero viene de mucho antes esa inclinación desde sus críticas al gobierno de Horacio Vásquez y de Peynado. Se acentúa en el período de transición cuando Juan Bautista Vicini asumió la presidencia. Gimbernard, en su combinación de artista y político, hace una de sus mejores obras al elaborar un “Chicho”, que era como se conocía a Vicini, finamente concebido. Varias caricaturas de Chicho de Gimbernard lo acercan a la maestría de Copito Mendoza. Las caricaturas a Trujillo tienen casi las mismas características que el excelente Trujillo de Arroyito quien desde Cuba lo presenta como el “Saturno devorando a sus hijos” de Goya. “…Con el propósito de contribuir a la evacuación de los ‘marines’ USA en la primera afrentosa intervención en nuestro país (1916-1924), don Juan Bautista Vicini, don Chicho, presidió un gobierno provisional en 1922, idéntico a como hiciera en 1965-66 el doctor Héctor García-Cáceres…” Ubi Rivas, 15 de mayo 2007, Periódico Hoy. Los personajes de Gimbernard se caracterizan por la exageración moderada, más próxima al retrato en muchas ocasiones y por sus experimentos como buscando su estilo propio. Es parecida a la caricatura de la época que nos viene tanto de España, pero sobre todo, de Francia, Argentina y Cuba. l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3


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