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Cultura

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Cultura elCaribe, SÁBADO 15 DE JULIO DE 2023

elcaribe.com.do

Captura de los Samaná en expedicionarios la historia de Luperón dominicana

Hallazgos de piezas en galeón hundido

Pedro Conde Sturla continúa su serie sobre la expedición de Luperón y en esta entrega describe el apresamiento de los remanentes del grupo. P.4

Zona Retro dedica su entrega de esta semana a nuevos hallazgos de objetos de valor en el galeón hundido en el año 1600 en Montecristi. P.7

El investigador Matthew Randolph refiere la historia de la península de Samaná como punto de negociación y asentamiento afroamericano. P.6

Un pincel marca Remington

Huida hacia el bosque, por Remington.

Remington, además de ser el nombre de un gran pintor y marca de un famoso rifle, más tarde fue la marca de una máquina de escribir JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

L

as generaciones pasadas conocían una serie de marcas de rifles, escopetas y revólveres gracias al cine norteamericano de los años 50 y 60: Winchester, Remington, Colt, Smith & Wesson, Sharp, Henry, Derringer, Schofield. Aquí, a lo más que llegamos fue a un cachafú calibre 38 como el que portaba Lilís y Mon Cáceres y con el que los mataron a ambos a finales y principio del siglo XIX y XX respectivamente. Una réplica se puede ver en el segundo espacio del Museo de Mon en Moca. Pero Remington, además de ser el nombre de un gran pintor y marca de un famoso rifle, más tarde, fue una máquina de es-

cribir mucho después que se inventara la Underwood con la que casi todos los intelectuales, banqueros y funcionarios públicos aprendieron a escribir colocando los dedos donde corresponde, sin mirar el teclado y como enseñaba don Antonio Cuello en la Academia Santiago. Frederic Remington era de Canton, New York, y le tocó vivir la expansión del territorio norteamericano hacia el oeste con el Pacific Railroad o caballo de hierro, como le decían los primeros habitantes de las praderas. Remington tuvo el privilegio de una buena formación académica en la Universidad de Yale y en la Liga de Artes de New York. Gracias a su desempeño como dibujante pudo trabajar en la revista Harper’s Weekly. Aquellos dibujos tenían que adaptarse a los métodos de impresión en blanco y negro y a línea, que son los precursores para las historietas futuras.

Con solo 19 años viajó al oeste, que era otro mundo muy diferente al “burgués” en el este del continente. En las películas de vaqueros siempre se burlan de los señoritos de las 13 colonias iniciales al este del país como aquel “niño” (Lou Castel) en “Yo soy la revolución” conocida también como “Una bala para el general” o “El Chuncho” con Gian Maria Volonté y Klaus Kinski. Remington tomó la silla que su abuelo fabricara y se la puso al penco de la familia. Se subió en la empalizada y de ahí dio un saltito para iniciar una de sus cabalgatas en solitario cuando todavía quedaban bisontes silvestres. Como Frederic era un muchachón regordete, sus paseos no eran tan largos, salvo cuando iba con alguna caravana y aprovechaba la comodidad de alguna carreta. Remington, por Mercader.

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