Cultura elCaribe, SÁBADO 1 DE OCTUBRE DE 2022
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Historia de la Farmacia Normal
Primicias de América en la R.D.
Leonardo Díaz Suriel, artista plástico
El doctor Stern habla de la historia de la farmacia, fundada en 1837 por Santiago Espaiilat para ofrecer servicio de calidad en Santiago de los Caballeros. P.2
En ocasión de los 500 años del “encuentro de dos mundos”, monseñor de la Rosa y Carpio trae 33 primicias y primacías de América en República Dominicana. P.9
En esta entrevista, el artista nos habla de sus inicios en las artes plásticas, de sus exposiciones y de su trayectoria como profesor de arte de la FARD. P.10
Hostos en Tamboril Hostos fundó en el año 1880, durante el primer gobierno de Meriño, La Escuela Normal de Santo Domingo
Hostos. POR MERCADER.
JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com
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esulta muy difícil hablar o escribir de algo que no ocurrió, o que casi no fue. Es el caso de Hostos en Tamboril. ¿Qué se puede decir, a menos que se viviera el momento y se escribiera como un diario, minuto a minuto, lo que hizo Don Eugenio ese 19 de agosto de 1900, cuando pasó por ese pueblitico de menos de 15 familias cuando el Camino Real devino en Calle Real con pocas casas de tablas y la Parroquia Santa Ana como su centro? Habría que tener la capacidad literaria del irlandés James Joyce para hacerlo como él cuando eligió el 16 de junio de 1904, un solo día, para narrar una de las más grandes obras, un clásico de la Literatura: Ulysses. En Tamboril no hay nadie que pueda “etericai” esa estadía y convertirla en un paso prolongado por el pueblo. Todavía hay muchos de esos culturosos, “historiadores y periodistas” formado en la Universidad de la Jabladuría y la Vagancia que afirman que aquí vivió. Lo más probable es que haya sido Adela quien se los dijo. Yo podría decir, levantando como bandera el orgullo de la identidad telúrica, que el más grande acercamiento de Hostos con Tamboril no fue ese paseo que él compartió con Rincón Largo y a lomo de algún mustang o una mula, como prefería Luperón, sino haber tenido, en su primera formación de maestros, al joven Federico Velásquez Hernández de Guazumal. Porque Velásquez aplicó en su accionar postrero, sus principios morales y la pulcritud cuando fue vicepresidente de Vásquez de 1924 a 1929. Al final renunció por no estar de acuerdo con la prolongación de su mandato hasta el 1930, con lo que lo superó. Hay tres libros esenciales para entender y conocer a Hostos: 1.“Apuntes de un normalista” que debería ser “de normalistas, porque fueron casi todos sus alumnos los que recogieron y reconstruyeron las clases dictadas por Hostos como lo señala Andrés Blanco Diaz, el editor que los rescata. l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3