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Cultura

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Cultura elCaribe, SÁBADO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2022

elcaribe.com.do

Sobre la pasantía médica (II)

Papa Francisco, Eddy Almonte decálogo artista plástico para la paz dominicano

En esta edición, el doctor Stern continúa la segunda parte de una serie de trabajos sobre la Pasantía Médica, una ley que fue promulgada en 1941. P.2

Monseñor de la Rosa y Carpio presenta un resumen del discurso del Papa Francisco en el marco del viaje apostólico de su Santidad a Kazajistán. P.9

En esta entrevista, el artista recuerda su inicio en las artes plásticas, a su mentor, el pintor Nelson Batista, así como de su trayectoria profesional. P.10

Josesito Mercader, masón y adversario de Trujillo Josesito siguió el camino de los hombres honorables de Santiago y llegó a obtener el grado 33 de la masonería

Josesito Mercader. FUENTE EXTERNA

JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

H

ay apellidos que evocan una función que de seguro ocurrió en los orígenes de los mismos. Mercader es un apellido de gente ligada al comercio para mercadear. Un mercader de lámparas viejas, como en Aladino, es un vendedor. En este caso, más que vendedor, pensamos en dos: 1. El Mercader de Venecia de Shakespeare y 2. Ramón Mercader, el catalán hijo de Caridad que mató a León Daviddovich Bronstein, mejor conocido como León Trotsky, en el México de Lázaro Cárdenas. Josesito (con S) Mercader era hijo de José Mercader, un catalán que llegó a Cuba, cuando esta, justamente, no quería saber nada de los españoles ni de nadie que quisiera colonizarla. Por ese deseo de querer independizarse y seguir el “mal ejemplo” de los haitianos que fueron los primeros en el 1804. Ya para 1868 con los mambises encendidos, Cuba se convirtió en un infierno del que salieron “juyendo” montón de familias que llegaron al nuevo mundo y se acomodaron donde pudieron. Don José Mercader llegó a Santiago para ocupar uno de esos bohíos de tabla y cana que bien se ven en el dibujo de Samuel Hazard cuando vino en 1873. Él se ubicó en una calle que continuaba hacia el sur, por detrás de la Fortaleza San Luis, por una cuesta de arcilla blanca, resbaladiza como molondrón y que recibió el nombre de Cuesta Blanca (hoy Duarte), que sirvió también para nombrar la calle que terminaba en los rieles del Ferrocarril Central Dominicano. La “resbalosidad” de la cuesta y las crecidas de los ríos sirvieron para nombrar como “Nibaje” al espacio que quedaba después del puentecito de piedra. La calle Cuesta Blanca era bulliciosa entre El Sol y la barranca del rio por su cercanía a la Calle del Comercio (hoy España) y la plaza del mercado con sus frutas y vegetales traídos en burros desde los campos cercanos. Se cocinaba, se vendía, se compraba, se gritaba en medio de olores de todo tipo, desde los “cocinaos” al aire libre, hasta los repollos podridos y estiércol y orina de animales de cuatro y dos patas. l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3


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