Cultura elCaribe, SÁBADO 25 DE JULIO DE 2020
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Los médicos en en el período de la Restauración
La fiesta en la perspectiva de los cristianos
Yi-yoh Robles, un artista de corazón
El doctor Herbert Stern pasa revista a los médicos que para el período que va de 1863 a 1865, es decir, la Restauración, ejercían la medicina en el país. P.2
Ramón de la Rosa y Carpio habla de la fiesta, de la celebración festiva, y hasta del baile, a propósito del 525 aniversario de la fundación de Santiago. P.9
Nativo de La Vega, se define como un artista desde el viente de su madre y vive el arte con una pasión que lo lleva a usar más los dedos que los pinceles P.10
Víctor Víctor. F.E.
Vitico, Víctor RCA Un artista que vivió su tiempo, cada tiempo, en la música, en el compromiso social, en el quehacer político JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com
O
í temprano a mi mamá, mientras barría el patio, “…murió el amigo de José… Ellos fueron juntos a Cuba… y Sonia Silvestre también… (se refiere al Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de 1978). El Santiago que le tocó a Vitico en sus primeros años fue tranquilo con su Mercado Modelo limpio, un Hospedaje desordenado pero higiénico y adornado de ma-
riposas nocturnas que bailaban a ritmo de los primeros pericos ripiaos, un Centro de Recreos que danzaba valses y boleros melancólicos y azucarados que quizás se le quedaron a Vitico como un chicle por debajo de su mesita de noche; un monumento que vigilaba doblemente desde los ojos de bronce del Benefactor, en la sima y del Ángel en la cima; un río Yaque de aguas vidriosas y abundantes; un puente de hierro, recuerdo y aporte del “dictador” Heureaux; una calle del Sol que era como un largo museo que exhibía zapatos en vitrinas fabricadas en La Joya y no en Goppion a prueba de manos untadas de grasa
de chicharrón, chacabanas, sombreros canotier o sombreros casabe y unos maniquíes más atractivos e interesantes que cualquier “obra” de Gabriel Orozco; una música de guardia cobrao que solo se oía en raditos de pila eveready que vendían en Kókette. Hasta que llegó a los trece años cuando la gente repletó las calles al grito de “Navidad con Libertad” y las sillas parecían cuervos espantados desde los ventanales del Partido de la calle Generalísimo Trujillo. A Vitico no le valió la “buena educación” de los colegios privados para en-
tender la cuestión de clases sociales. Quizás porque Teresita, su tía, que venía de los mismos estratos, bajó a entregarse a la educación de la chusma que asistía a los liceos públicos. Vitico también bajó, pero no con Geometría. Quizás influenciado por el doctor Rafael Cantisano, el esposo de Teresita, y con una UCMM incipiente sin Medicina, se fue a la capital para seguir lo que casi se volvió una tradición: ser médico. Solo soportó tres años en la UNPHU, porque la musiquita por dentro, que le había inculcado su padre, fue más fuerte. La Guitarra ya estaba comprometida con Bohemia, pero Vitico, cacofónicamente dijo, que no era celoso y formó un triángulo de fidelidad, “hasta que la muerte nos separe”. Empezó a vivir una vida con vainosidad declarada que chocaba con la absurda política de Balaguer de exterminar la flora más fecunda de la dominicanidad: La Juventud pensante. En su Casa de la Cultura Antillana, en la Hostos al lado de la galería de Miñín Soto, se pretendía reunir a la gente en torno al canto, la pintura y la poesía. Ahí realicé mi segunda exposición. No es ni la “mesita de noche”, ni la sillita de guano, ni el caballito de madera, o el niñito envuelto lo que dejó Vitico. Fue su compromiso de militancia por lo justo, fue su indignación por los presos políticos de Balaguer y por su arbitrariedad. Encontró en Sonia Silvestre su acompañante musical para una nueva canción, de contenido poético y de alta esencia social. En Miguel Cocco, Sagrada Bujosa y Mario Velázquez, los compañeros para gritar, para denunciar, para representar a su pueblo anestesiado de mentiras y brutalidad policial después del abril del Coronel. Es como CORECATO que se retoman los vínculos de Máximo Gómez con Cuba, ahora en el plano musical. Es ese contacto cultural que nos hizo crecer como pueblo al darnos a conocer a Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Silvio Rodríguez, el Pablo Milanés de entonces, Ana Belén, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Alberto Cortés... todos prohibidos por la trucutidad balaguerista. Y es a través del programa “El Gran Musical” del CORECATO José Enrique Trinidad, más cristiano que Radio Santa María, pero menos que el Cardenal, por donde se difundía todo ese material “de esos comunistas de mierda”. l
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historia de la medicina
salón de la fauna
Los médicos en la Restauración
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l período histórico de nuestras guerras restauradoras, iniciado en 1863 y terminado en el año de 1865, fue, aunque glorioso para el pueblo dominicano, una época tormentosa, confusa y desorganizada.. Es difícil señalar los médicos que prestaron servicios en las fuerzas dominicanas, máxime cuando las campañas restauradoras se realizaban la mayoría de las veces por reducidas guerrillas en medio de la manigua, las cuales a lo sumo podían contar con los servicios de individuos curiosos en las prácticas médicas. Entre los profesionales de aquellos tiempos surge el nombre ilustre del republicano Francisco Ulises Espaillat. Farmacéutico de profesión, Espaillat fue el médico filántropo de Santiago, antes y después de la Restauración. Patriota eminente, derrocado de la presidencia de la República, con el alma agostada por el desencanto, murió de difteria en su pueblo natal, el 25 de abril de 1878. Para el año de 1861, aparecieron como médicos en ejercicio en Santiago, los extranjeros P. M. West y Juan Pedro Cheneauba en el 1862; el inglés Juan Waldridge ejercía allí la farmacia y para el 1863 Juan George Pfiester, natural de Basilea, Suiza, ejercía la Medicina en la ciudad del Yaque. Graduado de doctor en Medicina, perdió su casa en el incendio de Santiago en el año 1863, situada en la calle llamada San Miguel. En La Vega, no había para aquella época médicos graduados. Para el 1862, José Rafael Gómez era Médico Cirujano autorizado, pero el cetro de la Clínica lo sostenía el anciano don Cristóbal José de Moya, médico autorizado, graduado de Licenciado en Derecho en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino; murió en 1873. Solamente hacia 1869 hemos encontrado como médico graduado en ejercicio en la ciudad del Camú al Doctor Pedro Redondo, natural de Santo Domingo, quien ofreció sus servicios al Ayuntamiento
como médico de pobres. En la antigua Santo Domingo de Guzmán, figuraban en lugar prominente el Doctor Pedro Antonio Delgado, quien prestó servicios meritorios en las guerras de Independencia y quien fue médico particular del General Pedro Santana; murió en el año de 1894. El Doctor Pedro Piñeyro, hermano de Domingo Piñeyro, una de las víctimas inmoladas en San Juan, junto con Francisco del Rosario Sánchez. El Licenciado Manuel María Valverde fue amigo íntimo de Duarte, y prócer de la República. Su hijo, el Licenciado Melitón Valverde fue un médico de relieve y un patriota distinguido. Protestó la anexión y se opuso a las tendencias anexionistas de Báez. Expulsado por éste, residió durante 17 años en Mayagüez, Puerto Rico; de vuelta al país, murió en la villa de San Carlos, el 9 de Febrero de 1887. De la región del Sur, hemos podido solamente averiguar que para 1861 era médico auxiliar de enfermería, en San Juan de la Maguana, el doctor Francisco Arroyo. De igual forma consignamos que en cuanto a las fuerzas españolas, era primer médico del cuerpo de Sanidad Militar el doctor Juan Subirana, médico SubInspector de primera clase, doctor Federico Illas y Vidal, cargo que desempeñó también el doctor Gregorio Anderés y Cespala. doctor Antonio R. Valdez, era médico encargado del Hospital de la Capital, y el doctor Antonio Pons y Codinach era el médico encargado de la asistencia de dicho establecimiento. Además, consta, que en 1862 fueron nombrados médicos de plana mayor de Sanidad Militar de esta Colonia, Doctor Juan Munarri y Maixe y doctor Juan Sauso Montllar, y como primeros ayudantes farmacéuticos, Eduardo Gómez Lanroman y Epifanio Chirido Andreu. Estas interesantes notas, se originan en un trabajo presentado al doctor Heriberto Pieter en 1944, por un grupo de estudiantes, entre los que estaba el bachiller William Read Herrera. l DR. HERBERT STERN
Doc Martín (DÉCIMA CIBAEÑA) Ei doc Maitin se parece Ai Maiciano Favorito Oreja de elefantito Y narizón como en efe Un policía aparece En un pueblecito inglé Dicen que ancló Noé Y que Maitín lo curó Por eso lo veo yo A vei si me cura un pie.
Si uté se quiere reir Doc Martin e lo ideai Otro Mitei Bean, geniai Uté no querrá salir No se va a arrepentir Eto ej humoi dei ma fino Pensado con ei buen tino Deboida la creatividá Chijte saitan poi pipá Claramente, no son pino. l JOSÉ MERCADER
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Víctor Víctor, más allá de la música
José Rodríguez, Luis Díaz, Puro López, Sonia Silvestre, Vitico, y Orlando Martínez detrás de Sonia. F.E. <VIENE DE LA PORTADA
Ese Vitico junto a Sonia, que hicieron tantos conciertos por amor al arte y a su pueblo, unieron su voz y su música al dolor en tiempos de la represión bestial. Se juntaron con Luis Díaz, Ramón Leonardo, Claudio Cohen, Chico González, el Convite entero con Dagoberto, Cholo Brenes, Freddy Ginebra, Enriquito de León, Francisco Santos, Nélsida Marmolejos, Cuchi Elías, que para entonces era alegre y no rabiósico… y Orlando Martínez el imperdonable. Todos ellos contribuyeron a un cambio de armas en la lucha política y de la izquierda. Pasamos del “matar policías” del MPD y del “necesario foco guerrillero” a levantar la Cultura como la principal ametralladora, con muchos peines. Y la confirmación de esta afirmación se dio en 1974 con los “7 Días con el Pueblo”. Vitico, de camiseta cómoda, jean y tenis, un muchachón de agradable presencia, se complementaba perfectamente con la bondad a flor de labios de Sonia. ¿Cómo es que los ministros de Cultura no aprendieron de esta experiencia para requetellenar el país de buena música y mejor plástica? No me vengan con el cuento del comunismo ni de la panfleticidad. Hablo de calidad musical, de poemas de Neruda, Miguel Hernández, Rafael Alberti, José Martí. Era un esfuerzo de la juventud de salir de la oscuridad del trujillismo que se prolongó con Balaguer. Del canto saltamos al documentarismo y la “intelectualidad” cuando en el movimiento de izquierda se le introdujo un grupo de sabios de etiquetas extranjera que todo lo resolvían con documentos del momento, de la realidad actual y la correlación de fuerzas. Bull Shit. Tanto el proyecto de Partido Socialista de los CORECATO para agrupar al semillero de siglas de supuestos partidos o movimientos, como el mismo PCD se centraron en discusiones, en una guerra Papelónica donde participó Don Juan Isidro Jimenes Grullón en su mea culpa final después de haber participado en el golpe a Bosch. ¿Cómo llegó Vitico al PLD? A esto hay que agregarle ¿cómo contribuyó ese grupito de CORECATO a convencer, luego
Sonia Silvestre. F.E.
Vitico de joven. F.E.
Sonia, Vitico y Silvio. F.E.
de unirse, a que el PLD llegara al Poder. Se olvidaron que el artífice de todo eso fue Miguel Cocco, lo que no borró el sectarismo jurásico de organizadores del Partido, que al fin brotó y los sacó, junto al merengue de Johnny Ventura, del poder enceguecedor. Se les olvidó el punto ético de hacer política como lo hizo Coquito en Aduanas o Cassá en el Archivo Nacional. No podía el partido morado dejar fuera a Vitico en su primer triunfo, y es así como llega a la dirección de la Secretaría de Cultura cuando todo el mundo pensaba que iba ser nombrado Freddy Ginebra por su identificación con todas las artes: teatro, música, plástica, humanidad, decencia y con su mundo económico resuelto. Pero Vitico, que seguía siendo más CORECATO que peledeísta, pensó en el Bosch amigo de Cuba y creyó que la Revolución había llegado, que desde Cultura tendría todas las posibilidades como la tuvieron Silvio y Pablo en La Habana. Como músico al fin, se concentró en los músicos y puso a su lado a otros colegas. Es al parecer la maldición de la momia: si es escritor solo es libro, si es arquitecto la vaina es con arquitectura, si es gato, tras los ratones. Los mayores compromisos políticos de Leonel Fernández eran con la cúpula política del PLD y del Reformismo, no con la Cultura, no con el pueblo. Tampoco se zafó el profesor del “New York chiquito” del clientelismo, del ejército de botellas parásitas en el tren de la adminis-
tración pública lo que el PLD continuó hasta el 5 de julio del 2020. En una “institución” del Huacal había 52 empleados. Solo 10 trabajaban, lo que encojonaba a los demás que le hacían competencia por imponer la vagancia e inoperancia. Leonel, que aparece hoy con una franquicia comprada de esa entelequia y reducto de izquierda como lo fue siempre el PTD, salvo de algunos ingenuos militantes de seria participación y con la venia del Gordo Oviedo, debiera hacer una revisión crítica y pública de sus mandatos. No solo fue Danilo y su anillo. El PLD venía desde esos tres períodos acumulando yerros. ¿Acaso su primera dama, caballo tres arfil de la Reina, no recibieron mayor presupuesto que Cultura? En Santiago dejó en Cultura el sabor amargo de la vergüenza ajena cuyas secuelas todavía se sufren hoy. Vitico renunció a su dirección por muchas razones, no solo culturales, que ojalá alguien de su cercanía relate para bien de la historia y del país. Y Vitico vio cómo en los sucesivos mandatos de Leonel, la cultura seguía sin presupuesto adecuado y sin definición. Sí, un gobierno tiene que elaborar una línea clara política, económica y cultural. No basta tampoco un alto presupuesto, como es el caso de Educación, que ha dado tumbos sin brújula, con grandes construcciones y vacío de contenido. Vitico siguió en su camino de creador, de artista, de jodón. Del Framboyán siguió exhibiendo sus hermosas flores en sus canciones y en política, con menos dedicación, la salpicó con las vainas que lo llevaron hasta la Multitud, o como dice Guillermo Lorenzo, la Muchedumbre. Su acercamiento y producción de 1982 con Francis Santana, que dio “Son de Felicidad”, es un aporte inmenso a nuestra cultura. Como asesor cultural buscó desarrollar Puntos Culturales en búsqueda de incentivar a nuevos talentos. Vivió en el alma de su pueblo, sus barrios, orgullosamente recalcó su compromiso cultural y político al producir “Bachatas entre amigos”, una especie de 7 días con el Pueblo a su manera. Con un selecto de artistas de altísima calidad tanto de afuera como de nuestro país: Silvio Rodríguez, Serrat, Víctor Manuel, Sabina, Vicente Feliú, Varela, Rafael Solano, José Antonio, M. Jiménez, José Manuel Calderón, Luis Díaz. No tuvo que irse a Miami a arrodillarse a la mafia para que le legalizaran su canto y le aseguraran la venta de sus discos. Silvio fue su amigo siempre. Tampoco tuvo que hacer un peregrinaje para arrodillarse frente a San Emilio y su Gloria. El COVID, el maldito COVID, nos lo arrebató. Nos quedó su enorme buen humor, de hombre satisfecho. Mi solidaridad con los suyo. Vitico, el Peje, sin la cacofonía del mexicano, siempre será Víctor RCA (Reliquia Cultural Alumbrada). Critico porque la crítica sirve para corregir. A los enemigos no se les critica, se les combate, aclaró recientemente Hebe de Bonafini, y yo lo creo. l
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Ei señoi Cru
Eugenio Cruz Almánzar.
FUENTE EXTERNA
PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es
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n realidad se llamaba Eugenio Cruz Almánzar, pero en San Francisco de Macorís se hablaba cibaeño, igual que en casi todos los pueblos del Cibao, y los estudiantes le decían señoi Cru. Ei señoi Cru, le decían, porque era el director de la escuela pública y merecía respeto y era querido y respetado. Bueno día, señoi Cru, buena taide, señoi Cru. Además estaba casado con una tía mía que se llamaba Marielba o Maria Elba Sturla Ricchetti y era también tío mío y de todos mis hermanos y de mis primos y primas y primates de apellido Sturla. Sin embargo, los familiares y amigos no le decían señoi Cru. Le decían Gengo, Genguito, tío Genguito. Pero lo importante es que era director de la escuela pública primaria El Salvador en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo XX. Yo estudiaba allí con los demás varones de la familia. Las niñas asistían a la escuela Costa Rica, que tenía como directora a Chea Bergés, la
madre del dramaturgo Rafael Añez Bergés, y para los mayores estaba la secundaria, la Escuela Normal Ercilia Pepín, cuyo director era Ángel Severo Cabral. En la actualidad, una escuela de San Francisco de Macorís y un premio al mérito magisterial se honran con el nombre de Eugenio Cruz Almánzar. Yo era un privilegiado por partida doble. Aparte de ser sobrino dei Señoi Cru, vivía a un tiro de piedra de la escuela. De hecho sólo tenía que atravesar un solar para llegar, y en el recreo podía regresar a la casa, tomar agua, una merienda, y volver a tiempo para el reinicio de las clases. En general, por órdenes dei señoi Cru, mis primos Raulito, Wilfredo y yo teníamos que presentarnos o nos presentábamos voluntariamente en la Dirección al inicio del recreo. Entonces Ei Señoi Cru se convertía en el muy cariñoso tío Genguito y nos daba un chele a cada uno, un valioso centavo de peso con el cual comprábamos gofio, hojaldre, frío frío o cualquier otra golosina. Al recordar el gusto, el placer con que ingeríamos esos preciados manjares (sin olvidar los durísimos roquetes del Santo Cerro) la piel se me eriza, se me pone de gallina, me engranujo de arriba abajo. El gofio es un polvo de maíz tostado y azucarado que se vendía en unos cucuruchos de papel, una hoja de papel, enrollada en forma cónica. En cuanto te lo ponías en la boca te hacías un tollo, te quedabas sin saliva, se te salía el polvo por la comisura de los labios. El mejor chiste era comer gofio y tratar de decir gofio al mismo tiempo. Las palabras no salían, pero el gofio sí.
Las hojaldres, también llamadas hojaldras, tenían un efecto similar. Se hacían con almidón de yuca o de guáyiga y eran duras por fuera y harinosas por dentro y resecaban completamente la boca, pero tenían un sabor exótico a nuez moscada y limón. En cuanto al frío frío, el guayao —lo que ahora llaman yun yun—, creo que lo mejor que puede decirse es que era nuestra más saludable fuente de microbios, de los huevos de lombrices que casi todos teníamos en esa época. El frío frío se hacía y se hace a partir de un bloque de hielo expuesto a todas las fuentes posibles de contaminación. Hielo guayado o rallado, rociado con siropes de sabores artificiales o naturales de origen incierto, necesariamente contaminados. Creo que muchos le debemos la vida al guayao. A la muy variada clase de bichos con los cuales nos inmunizamos. Casi todos, a la hora del recreo, éramos alegres consumidores de los parásitos que venían con el frío frío, y ei señoi Cru no era la excepción. Se comía un guayao religiosamente y a veces dos, pero tenía que estar atento, muy atento. Durante el recreo tendía a relajarse la disciplina y se producían encontronazos y peleas que ei señoi Cru no dejaba sin castigo. Ei Señoi Cru era un tipo impresionante, con un vozarrón canónico que se escuchaba en todos los rincones, toda una masa de pan cuando no perdía la paciencia, pero si la perdía era mejor no estar muy cerca. Sin embargo, no era un tipo iracundo, imprimía muchas veces ciertos castigos corporales sin irritarse ni ex-
cederse. Aparte de la voz impresionante tenía un pito que pitaba durísimo, un pito ensordecedor que usaba con cierta discreción. Cuando fui grande y nuestra relación familiar dio origen a una mayor confidencia, me habló de la importancia del pito en el desempeño de su labor como director de escuela. El pito era algo de lo que no podía abusar para que no le faltaran el respeto, el respeto al pito. En condiciones normales bastaba un pitazo para componer o recomponer el orden. Pero en casos extremos (como cuando se armaba, por ejemplo, una pelea y los estudiantes se arremolinaban como en una especie de gallera en torno a los combatientes y gritaban de alegría a voz en cuello), no era prudente usar el pito porque nadie lo iba a oír ni le habría hecho caso. Le habrían perdido el respeto a al pito, que era lo que más temía. En semejantes circunstancias, ei señoi Cru la emprendía a empujones y pescozones contra los mirones y a pescozones y empujones se abría paso hasta llegar hasta los contendientes, que se molían generalmente a golpes sin advertir que el temible señoi Cru estaba sobre ellos. Entonces los separaba y sólo entonces hacía sonar el pito, aquel dichoso pito que rompía los oídos. Hacía un llamado al orden que todos obedecían. Alguna vez oí decir que en casos excepcionales (cuando algún contendiente echaba mano a un palo o una piedra o un arma punzante para dañar al adversario), ei señoi Cru empleaba un castigo drástico. Se valía de un vergajo (una verga de toro disecada que guardaba celosamente en un armario de la Dirección), y con ella golpeaba en privado al infractor con un golpe, un solo golpe en las nalgas o en el muslo. Un solo golpe que, según los entendidos, daba ganas de mearse. En general, el castigo favorito que empleaba ei señoi Cru contra los estudiantes que se fajaban a los puños era más ocurrente y divertido, por lo menos para los espectadores. Una vez que sometía a los gladiadores a la obediencia, los agarraba por la oreja y lo que entonces llamábamos corbeja al mismo tiempo, es decir por la oreja y los pelos de la sien. Y una vez que agarraba no soltaba, jalaba duro hacia arriba, cada vez más duro en la medida en que se acercaban a la Dirección. Las víctimas de aquel castigo trataban inútilmente de sustraerse al dolor poniéndose en puntas de pie. Aquello parecía realmente lo que se denomina en ballet un arabesco, un “ponte de puntillas”, toda una pieza de danza clásica que provocaba un coro cruel de risotadas interminables. Supongo que muchos consideran que semejante práctica es simplemente injustificable, quizás aborrecible. Yo estoy convencido de que ei señoi Cru recurría a este método contra quienes se lo merecían y todavía me causa risa recordar esos episodios. Lo confieso sin tapujos, todavía me causa una cruel risa interminable recordar aquellos estudiantes sujetos por la oreja y la corbeja y caminando en punta de pies como bailarines de ballet y meo culpa. Meo toda la culpa. l https://nuevotallerdeletras.blogspot.com/ Amazon.com: Pedro Conde Sturla: Books, Biography, Blog, Audiobooks, Kindle http://www.amazon.com/-/e/B01E60S6Z0.
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Apuntes de infraestructura
Hitos del bolero dominicano: Una visión apasionada (4) PEDRO DELGADO MALAGÓN
pedrodelgado8@gmail.com
El bolero dominicano de 1930 a 1960
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n nuestro país el bolero nace con algún retraso. Los compositores de música popular romántica en los primeros años del siglo XX (José Dolores Cerón, Julio Alberto Hernández, ‘Pancho’ García, Rafael Ignacio, ‘Machilo’ Guzmán, ‘Danda’ Lockward, Salvador Sturla) incursionan en lo que, sin excesivo rigor, podríamos definir como una antesala nativa del bolero caribeño: la ‘criolla’. En ese marco nacen canciones ejemplares: ‘La gaviota’, ‘Lucía’ y ‘Como me besabas tú’. Expresiones, aquellas, de un sentimentalismo contemplativo, un tanto místico y ciertamente lejano de las visiones lúdicas y de ferviente erotismo palpables en las estrofas del bolero caribeño. Las criollas prácticamente llenaron el espacio de la música romántica dominicana en los primeros decenios del siglo pasado. Las primeras canciones dominicanas con rasgos definidos de bolero (argumento, lenguaje musical, ritmo, ambiente) aparecen entre 1930 y 1940. A partir de 1940 se crea en el país un diverso y numeroso inventario de canciones, ya claramente encuadradas dentro del canon temático y la sintaxis del bolero. Esta producción, sin embargo, no trascendió fuera de nuestros límites insulares. Salvo muy aisladas composiciones de Luis Kalaff, Bienvenido Brens, Juan Lockward, Bullumba Landestoy, Luis Chabebe, Moisés Zouain, Armando Cabrera y Manuel Sánchez Acosta, el bolero dominicano estuvo ausente de esa gran fiesta que, entre 1940 y 1960, tenía lugar en los centros artísticos de Cuba, México y Puerto Rico. Quizá Mario de Jesús y Billo Frómeta sean las excepciones. Ambos, si bien oriundos del país, llegan a la culminación de sus carreras fuera del espacio artístico nacional. Mario de Jesús madura y se desarrolla musicalmente en México. Billo Frómeta realiza similar trayectoria en Venezuela. El descollante itinerario de estos dos músicos podrá suscitarnos un legítimo orgullo nacionalista, aunque debamos admitir que su relación con la estética y las peculiaridades de la canción dominicana de aquella época es tan alegórica como distante.
Cabrían diferentes explicaciones respecto a la orfandad en que vivió nuestra canción popular entre 1940 y 1960. En primer término, y aunque parezca vana obviedad, es preciso aludir a la cerrazón impuesta por la dictadura trujillista. Fue extremadamente largo el aislamiento del país y muy pocos artistas podían viajar al exterior; mucho menos grabar o colocar sus discos fuera de territorio dominicano. La creación musical dentro de este período (que una vez denominamos ‘bolero tradicional’ o ‘bolero pre-urbano’), al estar confinada en los límites de un entorno poco menos que suspendido en el tiempo, sin referencias ni vínculos externos, prácticamente se inmovilizó. Salvo excepciones notables, los boleros de la época manifiestan una acusada simpleza, candorosa y, por momentos, ingenuamente gris. Parcos de valores musicales tanto como de energía literaria, emergían cual canturreos afables, con inflexiones predecibles lanzadas a un espacio de uniformidad trivial. Trenzadas con hebras melódicas oriundas de la romanza, del bolero cubano o mexicano de la época o, quizá, de la danza puertorriqueña, aquellos cantos se derramaban en estrofas y ademanes de una tristeza inelegante. Sin embargo, deudora del fervor, era esa música embriaguez y era dicha y era melancolía, aunque sin brío musical ni alas poéticas. Acaso sea éste el argumento adicional –superpuesto al aislamiento de la dictadura trujillista– que nos permita entender el porqué de la escasa trascendencia de aquellas canciones nuestras. Excluidas, a la sazón, del fructuoso y prolijo escenario musical acaecido en la Hispanoamérica de los años 40 y 50 del pasado siglo. Con todo, podría creerse que los méritos de algunos de nuestros compositores bien pudieron rebasar –es obvio que bajo circunstancias más venturosas– los límites exiguos de la frontera nacional. Artistas como Salvador Sturla, Luis Alberti, Juan Lockward, Manuel Sánchez Acosta, Bullumba Landestoy, Moisés Zouain, Tony Vicioso, Papa Molina, Luis Kalaff y Bienvenido Brens fueron dignos de mejor suerte. Su obra, claro que sí, es pareja en aliento y en virtud a la de muchos de aquellos autores que masivamente colmaron la radio de nuestros países a mediados de la pasada centuria. A ellos, que constituyen mis señales del viejo bolero dominicano, les dedico esta visión apasionada. Salvador Sturla (1891-1975)
Salvador Sturla tal vez sea el primero de nuestros autores en arrimarse a las mundanas orillas del bolero. Sturla tocaba empíricamente guitarra, piano, ukelele, violín y armónica. Era cantante, compositor,
bada por el Trio Ensueño en los inicios de los años 50 y, luego, por Arístides Incháustegui) y ‘Vuelan mis canciones’ (grabada, entre otros, por Fernando Casado). La primorosa obra de Salvador Sturla adeuda influencias a la vieja trova dominicana, tanto como alas poéticas de Agustín Lara, Guty Cárdenas y el Tata Nacho. No exagero al decir que el ‘Azul’ de Sturla rivaliza en belleza con el ‘Azul’ de Agustín Lara: ‘Azul’ de Salvador Sturla: “Azul es el mar de mis sueños/Azul la esperanza de amar/ Azul, horizonte sin dueño/Azul es mi dulce canción”. ‘Azul de Agustín Lara: “Cuando yo sentí de cerca tu mirar/ De color de cielo, de color de mar/Mi paisaje triste se vistió de azul/Con ese azul que tienes tú”. Bolero (óleo de Fernando Peña Defilló).
Luis Alberti (1906-1976)
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Salvador Sturla.
Luis Alberti.
FUENTE EXTERNA.
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además de bailarín, pirotécnico y fotógrafo. A él debemos temas únicos como ‘Amorosa’ y ‘Azul’ (grabados por Rafael Colón, con la orquesta de Luis Alberti). En el año 1927, Antonio Mesa graba dos canciones de Sturla con el Trío Quisqueya, en dueto con Salvador lthier y con la guitarra del preclaro jíbaro Rafael Hernández: ‘La muñeca’ y ‘No puedo vivir sin tus palabras’. De Sturla son también canciones como ‘Quimera’ (grabada por el trío que formaban Armando Cabrera, Emilio Carbuccia y Luis Frómeta), ‘Navidad’ (gra-
Luis Alberti constituye una de las inteligencias más fecundas de nuestro universo musical. Compositor de merengues como ‘Compadre Pedro Juan’, ‘Loreta’, ‘Dolorita’ y ‘Leña’; autor de sugestivos boleros: ‘Luna sobre el Jaragua’, ‘Tú no podrás olvidar’ y ‘Entre pinares’; colaborador de Pancho García y Julio Alberto Hernández en la búsqueda de raíces y elementos primarios del folklore dominicano; creador de obras sinfónicas como la suite ‘Estampas criollas’; compositor de un potpurrí para banda: ‘Albertiana’; autor de estudios para violín y piano: ‘Olas de mar’ y ‘Scherzando’; escritor de libros como ‘Método de tambora y güira’, ‘Cantos infantiles’ y ‘Música, músicos y orquestas bailables dominicanas, 1910-1959’. Luis Alberti era hijo del doctor Narciso Alberti Bosch, precursor de los estudios arqueológicos en el país, y biznieto del coronel Juan Bautista Alfonseca, autor del primer himno nacional dominicano. Alberti tocaba violín, cello, piano, órgano y piano-acordeón. Fue primer violín de la orquesta del teatro Colón, en Santiago. A finales de los años 20 constituyó la orquesta Jazz Band Alberti, que luego de varios cambios de nombre se transformó en la mítica orquesta Santa Cecilia. Al frente de su grupo, como compositor y arreglista de boleros, Alberti logra plasmar un estilo pausado y elegante, desenvuelto y sobrio. En las voces de Rafael Colón y Marcelino Placido, las canciones románticas interpretadas por Luis Alberti y su orquesta determinan el derrotero y el carácter del bolero bailable dominicano en los años 40 y 50. l (*) Este ensayo fue publicado en diciembre del 2005, como parte del libro “El Bolero: Visiones y perfiles de una pasión dominicana”, dentro de la Colección Cultural Codetel. El autor se ha permitido actualizar y modificar algunos apartados del texto original.
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La mujer en Saint Domingue en el tiempo de las Luces: empresarias, comerciantes y proveedoras de servicios (II) ANTONINO VIDAL ORTEGA Director del Centro de Estudios Caribeños. PUCMM antoninovidal@pucmm.edu.do
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n el Saint Domingue colonial, como en cualquier otra parte de la región Caribe, ninguna mujer tuvo la oportunidad de formarse y estudiar para poder desempeñarse en la administración de los puertos comerciales; por ello, nunca pudieron participar directamente del comercio Atlántico. Las extensas redes de comerciantes entrelazadas en la larga distancia, los marinos, los pilotos y los responsables administrativos de la vida portuaria fue un mundo cerrado a la comunidad masculina, y en general, la mujer fue vista como una persona dependiente. Al no existir más que registros de ellas como esposas o como hijas, ello nos hizo interpretar erróneamente que su papel en la economía fue menor. Una investigación publicada hace unos años por Dominique Rogers y Stewart King y de la que nos ayudaremos para elaborar este artículo demuestra que, en los puertos de Saint Domingue, sus registros oficiales consideraban la labor de la mujer menor, generalmente asociada a los servicios y al cuidado de sus familias y maridos, a excepción de la, por entonces, relevante profesión de costurera. Hoy, los historiadores aprendimos a mirar más allá de esta clásica perspectiva y la revisión de los archivos notariales permitieron vislumbrar un rol femenino más amplio y determinante en las economías de las sociedades portuarias. La mirada tradicional reconoció a las mujeres en el servicio doméstico y, al dedicarse al cuidado del hogar de hombres solteros, se volvían concubinas y con frecuencia madres de sus hijos. En Cap Francaise y Port au Prince, el número de estos hombres era elevado y la situación referida común. Comerciantes itinerantes, hombres de mar, administradores y militares necesitaban estos servicios y las mujeres negras y mulatas libres ocuparon este espacio. En lo relativo al mundo del placer, testigos de la época refirieron en sus escritos, la existencia de más de 3000 prostitutas, tanto mujeres blancas como negras en la colonia. Moreau de Saint Mery escribió contra esta costumbre por el placer de las cortesanas de la isla con el perjuicio que ocasionaba a la moral y al bien público. Muchas mujeres esclavi-
Mujeres caribeñas libres fines siglo XVIII, pintura de Agostino Brunias: Tomado de https:// www.pinterest.com/frankieturner/colonial-period-art/. F.E.
zadas fueron forzadas por sus amos. Las casas de citas, saunas y salones de bailes que apuntaban a la clientela más distinguida fueron regidas por mujeres de color y fueron lugar de trabajo de mulatas libres. El servicio doméstico y la alimentación fue un mercado también copado por mujeres negras libres, pero el costo de sus servicios era imposible de pagar por los empleados administrativos y oficiales militares. Los salarios rondaban las 1000 libras anuales, además del alojamiento, la comida, la ropa y los cuidados médicos en caso de enfermedad. Era un servicio al que solo podían acceder los más ricos. Esta era la primera etapa en la vida
de la menágeres, jóvenes mujeres mulatas y negras libres que después de acumular algún dinero iniciaban sus propios negocios. Muchas de ellas, a su vez, propietarias de esclavizadas, las emplearon en atender la fuerte demanda de servicio doméstico entre los blancos ricos. Emprendedoras que lograron convertir en buen negocio esta actividad. Llegaron a poseer también hombres esclavizados que alquilaban por sus habilidades. Como empresarias, llegaron a poseer barcos, lavanderías e incluso fábricas de gelatina y de colchones, que bien administrados dieron buen retorno de la inversión. En general, en todos los puertos numerosas mujeres desplegaban activida-
des relacionadas con el pequeño comercio. Cientos de vendedoras ambulantes pululaban por los muelles o las plazas de las ciudades. Algunas eran esposas o viudas de artesanos que regentaron, en sus vecindarios, sus propios negocios familiares, otras tuvieron negocios relacionados con la ropa, la comida y el cuidado del cabello. Este tipo de mujeres y sus negocios eran más comunes en Cap Francaise que en Port au Prince. En definitiva, las mujeres se involucraron en pequeños negocios y actividades artesanales de la economía urbana, aunque, salvo contadas excepciones, pocas pudieron involucrarse en actividades comerciales trasatlánticas. Otra actividad registrada en las fuentes notariales que practicaron fue la compra de bienes inmuebles para rentar. Unas, obtuvieron el capital como herencia de padres blancos; otras, por la continuidad de los negocios de padres artesanos. Estas mujeres proveyeron alojamiento a inmigrantes y trabajadores temporales llegados a la isla atraídos por la riqueza de su economía azucarera. Por lo general, poseían pensiones, habitaciones, e incluso apartamentos para gente de altos recursos. En las dos ciudades principales fueron, sin duda, negocios rentables. Otras más osadas, llegaron incluso a poseer oficinas, almacenes y bodegas, algo que tradicionalmente era un espacio de hombres. Algunas emprendedoras llegaron incluso a comprar tierras en el mundo rural. Podemos ahora entender cómo en los puertos de Saint Domingue las mujeres negras libres y mulatas se posicionaron en la jerarquía mejor que los hombres negros, aunque esto se dio en el mundo urbano, donde las necesidades de consumo dieron un dinamismo mayor a la economía real. En la capital administrativa de Saint Domingue se movieron principalmente en la esfera doméstica y en la de bienes raíces, mientras que en Cap Francaise, el corazón de la economía de esta colonia, tuvieron más oportunidades en el campo comercial. Mas allá del exotismo con el que describieron los viajeros de finales del siglo XVIII a la mujer negra de Saint Domingue, asociándola en su febril imaginación al sexo y la danza, las investigaciones de los últimos años han mostrado a muchas de ellas, como emprendedoras en una áspera sociedad de frontera caribeña, desempeñándose como soporte de sus familias, responsables de la educación de sus vástagos y sobre todo de sacarlos de la esclavitud. Un rango de actividades mucho más variado y complejo que el simple tópico de la prostitución con el que injusta e inapropiadamente su memoria fue marcada. Esperamos que la fascinante y silenciada historia de la mujer afrocaribeñas encuentre en nuestro doctorado de Historia del Caribe un espacio para ser rescatada. l ________________________________________________ Connected Worlds: The Caribbean, Origin of Modern World”. This project has received funding from the European Union´s Horizon 2020 research and innovation programme under the Marie Sklodowska Curie grant agreement Nº 823846. Dirigido por Consuelo Naranjo Orovio desde el Instituto de Historia-CSIC
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Mujeres postuladas a la presidencia y vicepresidencia de la República Por tercera ocasión una mujer ocupará el segundo mando del Poder Ejecutivo
Josefina Padilla, precursora al ascenso de la mujer y primera candidata a la vicepresidencia de la República. En esta foto la vemos dirigirse a sus simpatizantes en una concentración en el Parque Independencia, el 17 de diciembre de 1962. OGM
Jacinto Peynado (izquierda), Maribel Gassó al centro y Joaquín Balaguer a la derecha, cuando asistían a una de las manifestaciones políticas de la campaña electoral en 1996. OGM
La foto de abril de 1999 muestra a Milagros Ortiz Bosch junto a Hipólito Mejía Domínguez momentos después de haber firmado el Pacto Solidaridad José Francisco Peña Gómez. OGM
SERGIA MERCADO smercado@elcaribe.com.do
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n la entrega de hoy, compartimos los nombres de las mujeres que figuran en la historia dominicana como candidatas a la presidencia y vicepresidencia del país, quienes mencionamos a continuación: Josefina Padilla, 1962; Maribel Gassó, 1996; Dalia María Féliz, 1996; Virtudes Álvarez, 2000; Milagros Ortiz Bosch, 2000; Ana Inés Polanco, candidata presidencial 2000 y en el 2008, se postuló a la vicepresidencia de la República; Migdalia Ventura, 2004; Marina Valera Regús, 2004 ; Maribel A. García Reyes, 2004; María de los Ángeles Villamán, 2004; María Teresa Cabrera, 2008; Margarita Cedeño de Fernández, 2012; Chiqui Vicioso, 2012; Luz María Abreu, 2012; entre otras más.
1. Josefina Padilla, 1962
Iniciamos con Josefina Padilla, su nombre completo es Josefina Padilla Deschamps viuda Sánchez, la primera mujer dominicana en ser candidata a la vicepresidencia de la República en las elecciones de 1962, como compañera de boletas de Alfonso Moreno Martínez, del Partido Revolucionario Social Cristiano (machete verde). Fue postulada a este cargo en la Convención Nacional de su partido el 4 de noviembre de 1962. Esta revolucionaria dama nació en 1924 en Santiago, biznieta de la terrateniente Ceferina Calderón de Chávez, una mujer de la línea noroeste y quien fuera comadre del dictador Ulises Heureaux (Lilís). Padilla estuvo casada con Rafael Augusto Sánchez (antitrujillista), con quien procreó ocho hijos. Estudió medicina en la Universidad de Santo Domingo, hoy autónoma (UASD). Entre 1946-1947 fue miembro del movimiento político apartidista llamado Juventud Democrática y también participó
Proclamación de la candidatura vicepresidencial de Margarita Cedeño, como compañera de Danilo Medina, en noviembre de 2011.
activamente en las luchas sociales a través de Participación Ciudadana. 2. Maribel Gassó, 1996
La segunda dama en postularse a uno de los puestos más importantes del tren gubernamental fue María Isabel Gassó y Diez, mejor conocida como Maribel Gassó, quien aspiró a este cargo después de 34 años de que la primera mujer Josefina Padilla hiciera historia con su candidatura. La joven María Isabel que para ese entonces contaba con 37 años de edad, fue compañera de boletas del candidato presidencial Jacinto Peynado por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), para los comicios de mayo de 1996. Antes de iniciarse en la política, trabajó en el mundo empresarial en la empresa de su padre de nombre, Planificación y Desarrollo Gassó, en la que se desempeñaba como vicepresidente del grupo, además fue presidenta de la Asociación de Jóvenes Empresarios (ANJE). 3. Milagros Ortiz Bosch, 2000
De todas estas mujeres, la primera que logró ejercer la segunda posición en el Poder Ejecutivo fue la doctora en derechos, Summa Cum Laude Milagros Ortiz Bosch, quien se convirtió en la primera mujer en la historia dominicana en ser elegida vice-
Raquel Peña, vicepresidenta electa del Partido Revolucionario Moderno (PRM). OGM
presidenta de la República, tras 38 años de la postulación de Josefina Padilla en el 62. Ortiz Bosch fue compañera de boletas del candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía, para las elecciones del 2000. Doña Milagros desempeñó varias funciones en la administración pública, entre ellas, fue senadora por el Distrito Nacional en dos ocasiones 1994-1998- 1998-2002, pero renunció al último período para asumir la vicepresidencia del país. También fue secretaria de Estado de Educación, hoy (Ministerio de Educación). 4. Margarita Cedeño de Fernández, 2012
La segunda mujer en ascender a la vicepresidencia del país ha sido la también primera dama de la República en dos ocasiones 2004-2008 y 2008-2012 Margarita Cedeño de Fernández, esposa del expresidente Leonel Fernández. Esta política obtuvo el triunfo en las elecciones del 20 de mayo del 2012 junto al candidato presidencial Danilo Medina por el Partido de la Liberación Dominicana, PLD. En esa función, impulsó el programa Progresando con Solidaridad y ha sido la coordinadora de los programas sociales de la Presidencia. Cedeño de Fernández es doctora en derecho Cum Lau-
de, con una maestría en derecho empresarial y legislación económica, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. 5. Raquel Peña, 2020
La santiaguera Raquel Peña es la tercera dama que ocupará la vicepresidencia del país, a partir del próximo 16 de agosto cuando sea juramentada en el Congreso Nacional, junto al electo presidente Luis Abinader, tras ganar las elecciones presidenciales del 5 de julio pasado por el Partido Revolucionario Moderno (PRM). Es empresaria y educadora, inició en el mundo de los negocios a muy temprana edad en las empresas familiares. Desempeñó funciones tales como Vicerrectora Administrativa Financiera de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), directora de la carrera Administración de Empresas de la PUCMM, entre otros. Egresada de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, de la carrera de Administración de Empresas. Realizó el Magíster en Administración de Empresas (MBA)-doble titulación con la Universidad de Quebec a Montreal, en el 2002. Es accionista y miembro del Consejo de Administración del Parque Industrial Corporación Zona Franca del Norte, S.A. l
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crítica arte LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com
Problemáticas del arte dominicano
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a práctica del arte es un oficio bello y, a la vez, sublime, supone un nivel de sensibilidad muy alto, el cual suele transmitirse por medio de formas, figuras, líneas, colores, volúmenes, áreas, y un sin número de elementos que componen los fundamentos de la forma. En principio, el arte se supeditaba a meras representaciones gráficas que recreaban las vivencias de la vida en la caverna y, más tarde, fuera de ella. De manera que, desde los primeros registros, vamos a ver que una de las funciones esenciales del arte, es captar aspectos esenciales de la cotidianidad y elevarlos. De ahí que se pueda establecer una línea histórica que permite documentar de forma sistemática el acervo visual que se va suscitando con el tiempo. En el contexto local, hemos contado con una figura fundamental que, a mi juicio podría considerarse como el padre de
la historia del arte dominicano, me refiero a Danilo de los Santos, quien se dio a la tarea de investigar, compilar y comentar su “Memoria de la Pintura Dominicana”, donde en varios volúmenes, se recoge buena parte del patrimonio artístico de la República Dominicana. Se han hecho otros intentos por especialistas como Cándido Gerón y, otras figuras destacadas que más que ahondar en la historia del arte, se han centrado en la crítica de arte, dejando de lado la investigación, elemento de capital importancia. Este escenario ha impedido el estudio comparado, puesto que las fuentes son limitadas. La historia del arte dominicano debe repensarse, resituarse, entrar en diálogo con los modelos internacionales y difundirse en las principales cátedras de arte caribeño. Hace falta mayor investigación, empezar a sistematizar y periodizar la labor de los artistas, que bien se podría partir sugiriendo monografías de los grandes maestros a través de la Escuela de Historia y Crítica de Arte de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Sin fuentes documentales, no hay forma de legitimar los procesos, de manera que tenemos un gran compromiso en unión a los demás historiadores de arte locales. l
crítica cine ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com
Killer Ratings
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el caso Wallace de Souza hay dos miniseries –ambas en Netflix– (“Bandidos na tv”, es su título en portugués), es una miniserie documental, y la otra: “Blood Pact” que es una miniserie de drama criminal basada en la historia de espanto de este productor y presentador de tv, y que anteriormente fue policía y luego la fama lo llevó a diputado en Manaus, ciudad en medio de la selva amazónica de Brasil. Se hizo famoso transmitiendo casos trágicos de asesinatos en todo. Tiempo después fue apresado y acusado de mandar a matar personas en búsqueda de audiencia para su programa “Canal Livre”; murió antes de ser enjuiciado, pero su hijo mayor cómplice recibió una condena de 9 años. La serie documental es un backstage del caso en 7 episodios: La acusación, La investigación, Conspiración, El hijo, en las manos de Dios, Juicio, y El terror; es una serie de entrevistas en torno al caso, desde gente allegada, registros de su programa, entrevistas con los policías encargados de llevar la investigación y hasta las posibles pruebas que lo incriminarían en, por lo menos, cinco crímenes. Pues bien, en líneas generales se vale del llamado hiperrealismo cinemato-
gráfico y el proto-cine (acercándose a las propuestas de Dziga Vertov), con una fuerte obviedad al mostrar los rasgos típicos de estos personajes hechos famosos en tv, al tiempo que plasma una cruda realidad “crea” un personaje vivo no creado por una ficción; va más allá de toda realidad, y muestra cómo se “hacen” a sí mismos, se construyen, crean una imagen, un producto de fuerte apego social con ínfulas de popularidad. Pero una vez que crean ese personaje vivo, caen en una emboscada en la que se ven fuertemente presionados a mantener la imagen que los hace famosos e influyentes. La misma serie se vale del sensacionalismo que cuestiona, pero valiéndose del denominado Cinema vérité un poco de neorrealismo italiano, y condimentado con la expresividad de la Nouvelle vague y el free-cinema. De ahí que resulte llamativo para cualquier cineasta o cinéfilo. Supongo que es seductor para estudiosos de la conducta humana, y apropiado objeto de estudio del fenómeno de los showman. La calidad cinematográfica es soberbia con un gran manejo de la ambigüedad de la historia, de los personajes vivos, poniendo todos los matices de los personajes y permitiéndonos discrepar o en qué creer. En fin, un retrato complejo e imparcial e la realidad social de un pueblo abandonado a su suerte. l HHHH GÉNERO: documental. DURACIÓN: 7 episodios de 60 minutos.
H H H H H EXCELENTE | H H H H MUY BUENA H H H BUENA | H H REGULAR | H MALA
el libro vive
obras
FRANK NÚÑEZ fnunez01@gmail.com
La niñez de Vega, de Luchy Placencia
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o se trata de una novela infantil, pese a que la protagonista y su cohorte viven esa etapa de la existencia. El final sangriento de uno de los amantes en una relación homosexual adolescente se convierte en detonante para mostrar la podredumbre moral de una sociedad que abarca a los responsables de la salud pública, la educación, el orden público y las iglesias, hasta el colmo de que las familias sobreviven en la infuncionalidad. Aunque la periodista y escritora Luchy Placencia construye su argumento en un pueblo macondiano entre los años sesenta y setenta, el lector podría confundirlo con una vecindad del mundo sin valores de la posmodernidad. Solo Vega, la niña cuasi superdotada, se entera del torpe amorío de Carlitos y el malogrado Iván. Su inseparable Karina la acusa de provocar el homicidio por un arranque de celos del agresor, en disputa por sus encantos. Era hermana del finado y le enrostraba a la “cuñada” el haberle pegado “los cuernos con Carlitos y este mató a Iván por celos! ¡No sirves, Vega! ¡No sirves para nada! ¡Eres una rata inmunda!”. Le recuerda la vez que la colegiala también la había golpeado de manera inexplicable aunque sin consecuencias letales. “… ahora hiciste que asesinaran a mi hermano! ¿Iván no era lo suficiente bueno para ti?”. La niñez de Vega es un retrato doloroso del atraso en que viven comunidades del tercer mundo con pinceladas históricas y folklóricas del colonialismo, necesitadas de recibir la “marifinga” enviada por el presidente Kennedy de los Estados Unidos durante la Alianza para el Progreso. Pero hasta con esos alimentos trafica el polígamo director de escuela que se lo vende al coronel policial colmadero. Probablemente Pipín, el loco apicultor acusado de zoofilia, sea el personaje más noble de esta novela de Placencia, finalista del Premio Literario Amazón, de lo que al parecer no se enteraron en el guetto que se conoce como Ministerio de Cultura. Nadie la vio en la “Feria del libro” celebrada virtualmente por la pandemia del coronavirus. l
Buena economía para tiempos difíciles En este libro, ideal para el momento que vivimos, los premios Nobel Duflo y Banerjee enseñan al lector hasta qué punto la economía, cuando se ejerce bien, puede resolver nuestros problemas sociales y políticos más acuciantes. AUTOR: DUFLO/BANERJEE EDITORA: TAURUS VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$1,675.00
Memorias del siglo Con “Memoria del siglo”, Ana M. Lora ha construido nuevos nichos para que los dominicanos enriquezcamos los recuerdos de quiénes nos antecedieron, abriendo un espacio de entendimiento social más amplio. AUTOR: ANA M. LORA EDITORA: EDITORIAL UNIVERSITARIA BONÓ VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$1,200.00
El pródigo Los secretos detrás de la iglesia tradicional son revelados y expuestos por uno de sus estudiantes más destacado. En esta historia se esconde un pasado terrible, lujurioso, erótico y místico. AUTOR: SAMUEL MERCEDES EDITORA: ENCUADERNADO VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$380.00
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CERTIFICO Y DOY FE
Fiesta en Santiago RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO ARZOBISPO DE SANTIAGO
Introducción
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Cuántas “realidades” o dimensiones conforman la realidad humana, la cual siendo única es múltiple y plural! Una de esas realidades o dimensiones es “la fiesta”. Más aún, se puede decir que el ser humano nace con el sentido de fiesta inserto en su propia naturaleza. Un gen o genes han de marcar la orientación festiva de cada hombre o mujer, de cada raza, de toda la humanidad. Santiago está de fiesta, celebra 525 años de su nacimiento, es decir, de su fundación. Celebra junto con ella sus fiestas patronales, Santiago Apóstol. Celebremos, pues, esta fiesta en toda su amplitud. En el presente trabajo no pretendemos, ni mucho menos, dar una visión exhaustiva de la fiesta. Queremos simplemente ofrecer algunos puntos para valorarla, destacar su importancia, mostrar su necesidad y aportar luces para la reflexión y práctica adecuada de la misma. 1. Acepciones del diccionario de la Real Academia Española
He aquí las definiciones que ofrece la Real Academia de la Lengua Española del vocablo “fiesta”: 1. “Día en que se celebra alguna solemnidad nacional, y en el que están cerradas las oficinas y otros establecimientos públicos”. 2. “Día que la Iglesia celebra con mayor solemnidad que otros”. 3. “Solemnidad con que se celebra la memoria de un santo”. 4. “Diversión o regocijo”. 5. “Regocijo dispuesto para que el pueblo se recree”. 6. “Reunión de gente para celebrar algún suceso, o simplemente para divertirse”. 7. “Agasajo, caricia u obsequio que se hace para ganar la voluntad de alguien, como expresión de cariño”. 8. “Chanza, broma”. 9. “Vacaciones que se guardan en la fiesta de Pascua y otras solemnidades”. 2. Sinónimos, excesos y contrarios de fiesta
Las palabras sinónimas ayudan mucho a la comprensión de un término y de la realidad que identifica. Más aún: ellas se tornan componentes del significado de esa misma palabra, nos muestran de-
talles de ella y nos dan pistas para profundizar su significado. Así, son sinónimos de “fiesta” y hacen parte de ella, de alguna manera, estos quince términos y sus contenidos: vacación, descanso, festejo, festividad, festivo, festín, celebración, convite, velada, juerga, verbena, espectáculo, “can”, entretenimiento, distracción. A ellos se pueden agregar, como integrantes de la fiesta, estos otros siete: regocijo, diversión, recreación, placer, alegría, gozo, buen humor. Excesos de la fiesta son: comilona, orgía, jolgorio, bacanal, borrachera. Todas ellas dejan en las personas y en los grupos: resacas negativas, desazón, malestar y cierta amargura. Contrarios a la fiesta son: el aburrimiento, el hastío, el tedio, la apatía. 3. Derivados de fiesta
Hay una serie de voces muy ligadas a fiesta por su origen etimológico, que señalan algún aspecto o detalle que al mismo tiempo diferencia e enriquece. Son ellas: festín, festejo, festividad. Leemos, al respecto, en Roque Barcia, Sinónimos castellanos, en el artículo “fiesta”: “Todas estas voces vienen de Vesta, diosa del fuego sagrado, y todas significan regocijo, júbilo, alabanza; pero se distinguen en que cada una expresa relaciones diferentes. Día de fiesta es aquel en que el pueblo no trabaja, en que asiste al templo y a espectáculos recreativos. La fiesta es una vacación, un descanso, un jubileo social. Sentado esto, nada más fácil que atribuir a las palabras del artículo su sentido propio. La fiesta es alegre. El festín, espléndido. El festejo, obsequioso. La festividad, religiosa. La fiesta equivale a regodeo. El festín, a banquete. El festejo, a galantería. La festividad, a solemnidad o ceremonia”. 4. La edad y la fiesta
a) El niño vive la fiesta, es festivo y crea fiesta a su alrededor. La tristeza del niño triste es hechura de los adultos, del ambiente, de las circunstancias que le rodean. b) El joven es fiesta y alegría por definición. Las familias, las comunidades y los grupos, necesitan la música de los jóvenes. Donde ellos faltan, hay aburrimiento. Sin embargo, nuestro mundo actual, deslumbrado por el mercado y el dinero, comercializa el sentido innato de la fiesta de los jóvenes, lo manipula, hace de él un gran negocio y lo lleva a desviaciones y excesos, que justifica diciendo: “eso es lo moderno”, “los jóvenes de hoy son así”. Educar a los jóvenes para la fiesta se hace hoy por hoy una tarea cuestas arriba para las familias y las diferentes instituciones educativas. La influencia de una sociedad mercantil con sus poderosos medios de comunicación pesa mucho.
c) El adulto pudo amargar su existencia en los años de la niñez o en su juventud, guardando en su corazón odios y rencores, que o le quitan el sabor de fiesta o se lo desvían. Sin embargo, permanece siempre en el fondo de él el niño festivo o el joven alegre, que puede reavivar en cualquier momento, curando sus traumas. El adulto no amargado, en cambio, cultiva el sentido de fiesta y sabe integrarlo en su vida de manera madura y equilibrada, junto a sus deberes familiares, profesionales y sociales. Disfruta su existencia. d) El anciano será aburrido, resabioso, quejumbroso, si no se preparó para la vejez, si equipara la alegría del anciano a la alegría del joven, si considera que para la fiesta hay que tener las energías juveniles. No hay nada más hermoso y más beneficioso para una familia y una comunidad que una persona mayor con sentido de fiesta, acorde con sus años. Es signo de su sabiduría. 5. Los dominicanos y la fiesta
Uno de los valores reconocidos tradicionalmente en el pueblo dominicano es su talante festivo. El sentido de fiesta está “en su sangre”, en su alma, en su cultura. Aunque “se esté tragando un cable” o “llevándoselo quien lo trajo”, busca la manera de celebrar, de hacer fiesta. Cuento una anécdota: la primera vez que estuve en Puebla, Méjico, hace más de treinta años, visité la Universidad estatal. Cuando me presenté como dominicano, un estudiante me dijo: “-¿Es usted dominicano? Tenemos un grupo de estudiantes de República Dominicana entre nosotros. Nos encantan los dominicanos, porque siempre están de fiesta: cuando no tienen un motivo, inventan uno. Ahora han ido de vacaciones. Estamos deseosos de que vuelvan pronto. Nos hace falta su alegría”. Luego, a lo largo de los años, he oído esas mismas palabras u otras parecidas, muchas veces, en labios de extranjeros, dentro y fuera del país. Junto al sentido de acogida, el sentido de la fiesta del dominicano ha sido un capital humano decisivo para el afianzamiento de la industria del turismo en el país. No se puede negar, sin embargo, que el sentido de fiesta de los dominicanos está amenazado hoy: la violencia que le rodea crea recelos y entristece; la civilización del mercado busca sólo producir dinero y no le importa la fiesta; así, al no respetar los días festivos de los pueblos, éstos van quitando poco a poco el puesto que tiene la fiesta en su vida familiar y colectiva; la cultura del consumo, con sus agregados de competencia y de ansias no satisfechas, van amargando lentamente a individuos y grupos. La pobreza, estrecheces de la vida y los problemas nacionales o locales, grandes o pequeños, no arrancaron el sentido de fiesta del alma dominicana, sin embargo, la creciente brecha entre ricos y po-
bres y el afán de lucro desmedido pueden apagarlo e, incluso, pervertirlo. 6. El cristianismo y la fiesta
Es fácilmente demostrable que el sentido de fiesta es parte esencial del cristianismo y que éste lo hereda del judaísmo. La vida del pueblo judío, como la vida de la Iglesia, gira alrededor de festividades, siendo la fiesta central de ambos la Pascua. El cristianismo y los pueblos de cultura cristiana, por otra parte, han dado gran importancia celebrativa a la Navidad. Es innegable, igualmente, la influencia judeo-cristiana en el sentido de la fiesta en la cultura de los pueblos latinoamericanos. En éstos hay que destacar, aparte de la celebración pascual y navideña, las fiestas patronales, que son de corte nacional o local. Estas celebraciones masivas juegan un papel decisivo en la conformación y unificación de nuestros pueblos. Ellas tienen, pues, además de su función religiosa, un papel de cohesión social y comunitaria. Con frecuencia se piensa que “la Iglesia prohíbe la fiesta”. Es todo lo contrario. Tal vez esto se deba, como acontece en otras acciones de la Iglesia, a que ella enseña también sobre los excesos y desviaciones posibles en la fiesta. Así el baile, por ejemplo, es considerado por los cristianos como bueno y válido, desde todos los puntos de vista, humano y religioso. Sin embargo, no a todo baile se le puede poner la etiqueta de legítimo, humana y cristianamente hablando. Hay creaciones bailables, que para un humanista cristiano, son degeneraciones o corrupciones del sentido de la fiesta. Las objeciones puestas a un determinado baile o acción considerada festiva no significan una prohibición, de ninguna manera, ni al baile ni a la fiesta en general. Hay que reconocer, sin embargo, que hay grupos religiosos desprendidos del cristianismo, que han puesto el acento de manera extrema sobre el trabajo, la austeridad y la penitencia. Con ello han llevado a sus fieles a la pérdida del sentido de fiesta y éstos, cuando dejan dichos grupos, no saben cómo fiestar, cayendo en desviaciones y excesos. Ciertamente,la Iglesia valora el trabajo, la austeridad y la penitencia, pero la fiesta también. Los católicos, como cristianos, tienen por ambiente y formación, sentido de fiesta. Si lo pierden, han perdido uno de sus valores, humano y cristiano; y si lo desvían o corrompen, son conscientes de que no lo están haciendo bien. Por eso, tienen la capacidad de corregirse y de volver a la fiesta “como Dios manda”. Conclusión
CERTIFICO que cuanto he visto, oído y aprendido en mis años de existencia me enseña que el sentido de la fiesta es parte esencial de la vida humana. DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los 20 días del mes de octubre del año del Señor 2006 y a los 23 días del mes de julio del año del Señor 2020. l
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Yi-yoh Robles PINTOR, ESCULTOR E INSTALADOR, POETA Y ESCRITOR Yi-yoh Robles se considera un artista comprometido con los problemas sociales y humanos, pues le duelen las desigualdades sociales, las inequidades, el abuso, los feminicidios y las guerras. Nacido en un campo de La Vega, el artista, cuyo nombre es Genaro Robles de la Cruz, cuenta que a los siete años vino a vivir a San-
MARÍA E. PÉREZ ROQUE FOTO: FUENTE EXTERNA
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¿Cómo se inició en el mundo del arte? l El estudiante y el profesional que en mí habitan comenzaron juntos, pues al nacer vine con las herramientas. Soy artista desde el vientre de mi madre, pero es el 1979 que me comienza a marcar. En ese año me gradué de bachiller y celebré mi graduación con la primera obra de teatro que escribí llamada Lucha de Intereses, teniendo como tema central el derrocamiento de Salvador Allende. Ese año me inscribí en la Escuela Nacional de Pintura de Bellas Artes y en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en Publicidad y Pintura. Preparé mis primeras obras para una expo-colectiva junto a Tony Aristy y Elvis Avilés, de hecho nuestra primera entrevista fue en el periódico elCaribe en un espacio llamado Estilo de Vida del periodista Geovanny Ferrua, quien nos bautizó como Los 3 Mosqueteros de la Paleta. Esa entrevista fue canalizada por la periodista Fior Gil. Pero es en 1990 en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos que presento mi primera expo-personal “Espacio 3 del Obsculuz”. l ¿Cómo surge el nombre de Yi-yoh? l Yi-yoh es mi nombre artístico registrado a principios de los años 90, cuando el fotógrafo e intelectual dominicano Faustino Pérez publicó un libro y me bautizó así en sus páginas. Desde niño me apodaban Gigio pronunciado Yiyo por un personaje animado de televisión “El Topo Gigio”. Firmaba y sigo firmando mis obras como G. Robles, pero con el ingrediente de Yi-yoh, que es mi marca, mi emblema… l ¿Tuvo alguna influencia en las artes? l Todo artista tiene sus influencias, la he tenido, soy una entidad sincrética, pero siempre he tratado de ser yo mismo, con mi propio universo. Me vuelco en mí mundo particular, no importa la fuente o la disciplina en que trabaje, el único momento en que soy egoísta en la vida es cuando doy a luz a mis creaciones, pues eso son “parimientos”. Siempre me preocupo por mi auto formación, leo mucho, escudriño e investigo bastante, no me quedo quieto, y sobre todo invento mucho en mi laboratorio personal ambulante, libertario, subversivo y desafiante, humanista, sensible y amoroso. l ¿Cómo definiría el arte. l Definir el arte es tan complejo y difícil como definir a Dios y la existencia. Dios está ahí y se revela de forma mágica, extraña, inusual y sublime. Eso pasa con el arte y el artista; la sensación estética es l
to Domingo, donde realizó sus estudios, incluyendo su preparación artística. Se considera un artista polifacético, que ha navegado en diferentes disciplinas como “Performance Art”, siendo uno de los primeros del género en el país. Con más de 30 años en el mundo del arte, cuenta que su experiencia ha sido extensa y “bo-
nita”, pues ha logrado colocar sus obras y sus libros en Wikipedia, revistas, periódicos, televisión y plataformas digitales. Además, ha realizado una amplia labor de gestión cultural en sinergia y en dinámica colectiva, que “es lo más importante, pues mucha gente me acompaña junto a los sueños y utopías”.
“Soy artista desde el vientre de mi madre”
Yi-yoh piensa que “hay que invertir más en el arte y sus fuentes y crear mercados de oportunidad”. F.E.
Opinión “La gente desconoce mucho, lee poco y por tanto su apreciación hacia los valores estéticos y al arte es mínima”.
Consideración “El arte ha evolucionado bien en cuanto a la creación artística. En cambio, la inversión en el arte es penosa y preocupante”.
inexplicable, la inspiración, el desdoblamiento y la explosión creativa es de otros universos. Los artistas venimos de otras dimensiones, por eso somos inadaptables, raros y nos catalogan de locos y ebrios, más somos los más sobrios de la existencia. l ¿Cuál ha sido su mayor obra? l Acabo de pintar mi obra del COVID-19 en formato grande. Creía que era mi obra maestra, pero empecé una nueva que se llama “Ángel, Sirena y Libélula”, que me tiene loco. No tengo mayor o mejor obra, pues cada una es como parir un hijo, pues le doy su tiempo y dedicación, no me apresuro, dejo que evolucione y la traigo a la vida, luego la amo tanto que no quiero ni venderla. En una obra despejo todas mis energías, por eso uso más los dedos que los pinceles, pues un universo de palpitaciones se posa en mí y cuando pinto juego, me deleito y me libero. Amo todos mis murales, pero los que tienen a Duarte y la Patria como protagonistas me roban el alma. l ¿Cómo percibe el arte en RD? l El arte ha evolucionado bien en cuanto a la creación artística. En cambio la inversión en el arte es penosa y preocupante, y la preparación de la gente y su
conciencia artística es algo que se debe trabajar. La gente desconoce mucho, lee poco y por tanto su apreciación hacia los valores estéticos y al arte es mínima. Hay que educar hacia el arte, la formación y el conocimiento. l Qué desafíos imponen las artes plásticas en RD l El desafío más grande es la creación de un mercado del arte, la sinergia e impulso en la cadena necesaria de una gran industria cultural variada, la transparencia, buena voluntad y estudio de la Ley de Mecenazgo en su justo equilibrio. Que la balanza entre oferta y demanda no gire hacia un interés en prejuicios, uso y abuso de quienes crean las obras, ya que los beneficiarios son los mismos mercaderes del arte de siempre, sin más conciencia que un beneficio particular, dando migajas a los protagonistas reales del arte. Pienso que hay que invertir más en el arte y sus fuentes, crear mercados de oportunidad y un ejemplo de eso lo podemos ver en la dinámica de la ciudad de Miami: arte, galería y artistas, un practicable ejemplo que podemos poner en marcha en nuestro país. Si no hay oferta y demanda, conciencia e inversión, no habrá evolución. l