Cultura elCaribe, SÁBADO 4 DE ABRIL DE 2020
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Visiones de Pigafetta en primer el viaje
El COVID-19 y la necesidad de un cambio
Pamela Rivera ganada por la pintura
Pedro Conde Sturla habla de las narraciones construidas por Antonio Pigafetta durante el viaje alrededor del mundo inicialmente con Magallanes. P.4
Antonino Vidal sugiere que la pandemia provocada por el COVID-19 urge la necesidad de un cambio paradigmático en la sociedad de estos tiempos. P.6
La artista dice que fue progresivamente convenciéndose de que su vocación era la pintura, desde que se inició en el dibujo . P.10
Minga Colón C
JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com
contra el coronavirus El camino para llegar a donde Minga era muy fácil, porque casi no había casas entre Tamboril y la de ella
Doña Minga le calmó el dolor a cientos de personas que ni siquiera sabían lo que era un médico ni menos un hospital. FUENTE EXTERNA
uando Minga Colón era una jovencita y en España la gripe arrasaba con medio mundo, ella ni se enteró como tampoco sus padres supieron nada de la peste de Italia y menos de la Inquisición en tiempos de Torquemada. Ella nació a finales del siglo XlX (1880) cuando las grandes epidemias eran curadas a base de savias de bejucos, resinas de palos amargos como la retama, semillas molidas, miel y mucho rezo. Solo el que padecía de lepra era aislado, más por el asco que por el contagio. Minga empezó a curar en la época en que a Liborio Mateo lo mataban en San Juan de la Maguana por curandero, brujo y guerrillero, aunque ella nunca lo conoció. Gobernaba el general norteamericano Harry Shepard Knapp y Chicho Bautista Vicini era el parapeto. Mucho antes de que la medicina y la industria farmacéutica se convirtieran en un burdo comercio, existían los curanderos de los campos que tenían la responsabilidad de curar a los pobres con los conocimientos heredados de boca en boca de sus abuelos. Dominga Colón de Muñoz mejor conocida como Doña Minga le calmó el dolor a cientos de personas que ni siquiera sabían lo que era un médico ni menos un hospital. Recuerdo de mi infancia es su casa (que aún sigue de pie), la escuela de su hija Milita que tomó el relevo en la curandería; los conucos aledaños, el pozo de agua de palanca en un patio con una laguna de patos; la cocina con sus pailones para los visitantes que venían de todas partes a lomo de caballo o mulo; el lodo del entorno con cualquier jarina y la farmacia del lado este de la casa y al borde del camino. Don Juan Muñoz era un señor callado, cultivador de tabaco. Procreó con Minga a Milita, Cristóbal, Antonio (el más viejo) y a Rafael que recibió el apodo de Mamaminga cuando era chofer desde Tamboril a Santiago. La hermana de Minga, Ana, no la salvó ningún remedio y no vivió más allá de la adolescencia.
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historia de la medicina
salón de la fauna
Doctor Joaquín Heredia Mota
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sta biografía forma parte de los trabajos presentados al doctor Heriberto Pieter en los años 1942 y 1943. Esta biografía en particular está escrita por el entonces bachiller Hector Purcell, y es el relato de un médico que ejerció en la ciudad capital en unos años en que había muy pocos médicos. Nació en Santo Domingo en 1852. Como muchas familias que emigraron de Santo Domingo huyendo al vandalismo de las invasiones haitianas y a sus depredaciones, también emigró a Cuba la familia Heredia Mota cuando Joaquín era aún un niño. Allí en La Habana pasó varios años, y luego se trasladó a Madrid a cursar estudios. De España regresó a La Habana a la edad de 22 años, recién graduado en la Universidad de Madrid, con el título de Licenciado en Medicina, Médico Cirujano, firmando el título como Rector de la Universidad don Vicente de la Fuente. Su graduación se efectuó en fecha 6 de octubre de 1874; vivía España para ese entonces una de sus más agitadas épocas, la de la Segunda Guerra Carlista, provocada por el ascenso al trono de Amadeo I; y el título le fue expedido en fecha 1º de Julio de 1875, es decir, nueve meses más tarde; según se nos dijo era costumbre en España internar a los recién graduados en los hospitales del Estado para que hicieran práctica médica i luego se les expedía el título. En La Habana ejerció su profesión durante algún tiempo; desconocemos el éxito que tuviera en su actuación profesional en ese lapso. Hacia 1875 regresó a Santo Domingo. Diestro jinete, se le veía siempre, confundido con su cabalgadura, caracolear ante las rejas de su amada Eloísa, su futura esposa. Residía ésta en la casa en que se encuentra actualmente instalado el Banco de Reservas de la República.
Parece que aquí ejerció también durante algún tiempo, probablemente del año 1878 al 1887, fecha de su muerte. Esto nos lo dice su hijo, pero no hemos podido encontrar un solo documento que nos indique que estaba autorizado a ejercer en el territorio dominicano. En los archivos de la Universidad hemos hurgado hasta lo último buscando la fecha de su reválida o siquiera ver su nombre inscrito en alguno de los libros del archivo de nuestra Alma Mater y todo ha sido en vano. Lo mismo podemos decir del Archivo General de la Nación. Lo probable es que viniera de paseo a Santo Domingo y que aquí se dedicase más a los negocios que a su profesión. No sabemos tampoco si para esa fecha ya se exigía aquí a los graduados de otras Universidades, la revalidación de sus títulos. Era el dr. Joaquín Heredia Mota al parecer, gente acomodada, pues sólo así se explica que pudiera fomentar dos ingenios de caña de azúcar para esa época: “La Rubia” en el kilómetro 9 de la Carretera Mella y “La Constancia” en las inmediaciones de San José de Ocoa. Algún tiempo después, circunstancias adversas, como la baja de precio del azúcar, le obligaron a vender estos ingenios y a dedicarse otra vez a su profesión. En ese entonces tenía su hogar establecido en la casa donde funciona actualmente el colegio de monjas “Serafín de Asís”. No desempeñó ningún cargo en la Administración Pública. Así vivía feliz en unión de su familia, hasta que un día aciago cayó fulminado para siempre en el año 1887, a la edad de 34 años, eldr. Joaquín Heredia Mota, víctima, una más, del terrible flagelo de la peste blanca; sus restos mortales fueron depositados en la iglesia de Regina Angelorum donde aún reposan en su sueño eterno. l DR. HERBERT STERN
Corona Virus (DÉCIMA CIBAEÑA) Todo ei mundo habla dei Aunque nadie lo haya vito Se sabe que ej un bicho Veide, rojo o mamey Ha remeniao la Ley De ete paí, y dei mundo Poi la cantidá e difunto Que la epidemia ha dejao Italia, Rusia o Macao Tan pensando luchai junto.
Quédese uté en su casa E momento e cuarentena Lávese mano y melena Y no agarre cuaiquiei tasa Tampoco beba melaza No li hagan caso a “dotore” Consuite, si tiene calore A médico de veidá No oiga a saitapatrá Y no deje suj amore. l JOSÉ MERCADER
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Ingredientes que servían para los remedios
Minga empezó a curar en la época en que a Liborio Mateo lo mataban en San Juan de la Maguana por curandero, brujo y guerrillero, aunque ella nunca lo conoció. FUENTE EXTERNA <VIENE DE LA PORTADA
La población era muy reducida (124 mil habitantes de los que solo 18 mil sabían leer) tanto en el pueblo de Santiago, el más cercano, como en el mismo campo que fue un reducto cimarrón al igual que Don Pedro. A pesar de eso, los campos de Gurabo, Guazumal, Don Pedro, Peña, Pedro García y Licey contaban con los servicios precarios de centros hospitalarios en Tamboril, Santiago y la dedicación desinteresada de Minga Colón, Miguel Betemit y Goyín Díaz, a quienes se sumaban las comadronas que hacían lo que podían para la demografía creciente. Después que el camino de herradura que conectaba a Peña Tamboril con el pueblo de Santiago se convirtiera en una carreterita de débil asfalto, tanto las guaguas de Emiliano Hernández como las de Luis Sued fueron poco a poco sustituidas por carros que cubrían la ruta de ocho kilómetros y que, a mitad de camino, en Pontezuela, dejaba a los que se sanarían con Minga. Los choferes de esa época se dejaban manejar por las máquinas que se sabían de memoria el mínimo hoyo y que tenían que parar donde Minga. Chencho Pereyra, Delfín Espinal (Fin), Casó, Sacarías Capellán, Fabio Martínez, Aquiles el Piloto (Papá de Luis el de Dinora), los hermanos Santana (Mundo, Virgilio y Niño), Félix Reynoso, el Mañengo (reputado por sangrú), Susano Germosén, pariente de Anyolino, Príamo Comprés y Joaquín Barrera eran los dueños del camino. Este último no duró mucho porque fue ultimado por un tal Crespo, quien corrió la misma suerte de mano de Marino, Hermano de Joaquín. El que llegaba donde Minga tenía que esperar el día entero, porque las dos hileras de sillas de guano colocadas en ambos setos de la sala, cual velorio, siempre estaban llenas o esperando su turno. Los víveres de los conucos, huevos, algún tajo y un par de gallinas servían para el sancocho de la visita que se servía en una
mesa larga en la rancheta que unía la casa con la cocina. Todos comían de manera gratuita. La filantropía de Minga no permitía que a esa pobre gente se le cobrara un centavo. Ni siquiera para las consultas que se dejaba a la libre colaboración del visitante. Lo único que “dejaba beneficio” era la satisfacción de servir y hacer el bien y las botellas preparadas en “la farmacia”, que era un espacio similar a una pulpería de campo con su mostrador y tramería. Un almacén en la mitad trasera guardaba los ingredientes que servían para los remedios: miel de abeja, romero, manzanilla, orégano poleo para soliviantar el alma, toronjil, yerba buena, ajo, jenjibre, anacagüita, ajicito picante, cojoyo de paimito, limoncillo, tuatúa, apasote (para los parásitos al igual que la cañafístola), hoja de café maduro para el mal de ojo, hoja de sen, vija para cocinar sano, hojas de tamarindo para el sueño y la envidia, eucalipto para la gripe, hoja de guanábana para los nervios, aniceto o comino para arreglar el estómago y claro, para las heridas se untaba limón con sal. También se usaba el gas de lámpara o kerosene para evitar el tétano aplicado a heridas por clavo, vidrio y alambre de púa; el cebo de ovejo, trementina, berrón (BayRum) para el sosiego y la mala suerte, clavo dulce para las muelas o sobárselas con una pasta de jabón de cuaba que servía por igual para el grajo que cuando insistía se aplicaba soda o litargirio. De esa medicina se sirvió el dr. José Jiménez Almonte, quien convirtió la cocina de su casa-consultorio de la calle Restauración en un laboratorio tipo el de Minga en un momento en que se vivía una transición entre lo popular y lo científico. Aunque ya mudado en la Benito Monción con Gómez, siguió estudiando
las plantas junto con el Dr. Marcano, las pastillas, jarabes de cajetas e inyecciones cobraron más presencia en su práctica médica, aunque regalaban mucha medicina como hace Pepe Grullón en Tamboril con gente que no tiene ni con qué caerse muerto. Los pobres que no podía curar Minga iban directo al “barrio de los acotaos” esperando ser resucitados por Secundino Abreu. En efecto, cuando la Luna estaba llena, Secundino no dormía y se dedicaba a “robarse” momentáneamente y de madrugada todos los burros del pedazo; los amarraba en cadena como hacía Mon Cáceres con sus recuas, e iba al cementerio a desenterrar los muertos, colocaba los huesos sobre los animales y creaba su propio ejército de resucitados, él a la cabeza con una bacinilla en la cabeza, comosucomandante indiscutible. El camino para llegar a donde Minga era muy fácil, porque casi no había casas entre Tamboril y la de ella. En El Jobo, que era la entrada de los Jiménez, quedaba la pulpería de Federico Estévez, que no vendía ni 5 pesos al día; luego la casa de Francisco Portorreal y Toñita frente a la mansión de Benjamín Hernández un poco antes del puente de Pontezuela que medía cuatro vigas a lo largo, sin baranda y solo cabía una máquina a la vez. Más allá del puente estaba la fábrica de torta y panecicos de maíz de Tunín Lizardo y Nuna, los abuelos de la vicepresidente Margarita Cedeño. Al revés, viniendo del pueblo, después de la “Junta de los dos Caminos” no había más que unas pocas casuchas aisladas que se mimetizaban en el paisaje de plátanos, tabaco o yuca por Villa Progreso y la Hoya del Caimito.
Los mismos menjurjes de Minga no servían de nada cuando el potasio y el sodio del corazón se desequilibraban y tanto sístoles como diástoles fallaban irremediablemente por más velas que hubiese en los altares. Milita, su hija que educó en su escuelita montón de generaciones tanto de Pontezuela como de Don Pedro, tomó el relevo porque ella conocía las fórmulas de su madre. A pesar de su escuela y el paquete de hijos que procreó con Moreno Mirabal (Julián, Inocencio, Javier, Emilio, Oliva, Juan, Odé, Ángela y Sergio) siguió curando pobres con la misma filosofía de su madre. Es importante decir que el oficio No. 00110 del 17 de abril del 2013 dirigido al Síndico Abel Martínez, después de ser aprobado en el Senado, designa con el nombre de Emilia Colón una escuela en Pontezuela (frente al ventorrillo de Fausto). Pero, ¡Oh Dios del Trueno!, la profesora Marcelina Emilia Muñoz Colón no es Doña Minga como ponen entre paréntesis el nombre de dicha escuela. Doña Minga es su madre como hemos descrito más arriba. El apodo de esta educadora era MILITA, de Emilia. Minga es de Dominga, su madre, que no era profesora. Ese departamento o comisión de Educación no sabe un carajo de la historia reciente de nuestros lugares. No lejos de ahí, por ejemplo, Blasina Betemit, educadora de generaciones, que daba clases sin que le pagaran un chele y Altagracia Jiménez (Tatá) de Guazumal Abajo, no han sido tomadas en cuenta para nombrar las escuelas, hoy renovadas, donde ellas laboraron toda su vida. Basta con preguntarle a la gente. Si Minga Colón estuviera viva, además de montar bicicleta, acogiera la cuarentena de hoy y le agregara una fácil receta: una botella con miel, cebolla roja machacá, un vasito de ron, tres limones, media botella de cerveza alemana, dos huevos con to’ y cascarón, media nemocá guayá, y un rosario para el arrepentimiento, la culpabilidad, de to’ la bellaquería y malandanzas. l
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Antonio Pigafetta: primer viaje alrededor del mundo PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es
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ntonio Pigafetta -un explorador, geógrafo y cronista al servicio de la República de Venecia-, es uno de los más grandes mentirosos de la historia. Un mentiroso compulsivo, un fabulador, si se quiere, un hombre con una imaginación tan desbordada que todo lo que dice parece mentira. o por lo menos fantasioso. Para comprobarlo basta leer su famosa “Relación del primer viaje alrededor del mundo”. García Márquez lo menciona en una pieza de antología, en esa obra maestra, vibrante y conmovedora, que fue su discurso de aceptación del Premio Nobel en1983. Y desde que lo menciona delata sus simpatías, se hace cómplice de las habladurías de ese Pigafetta que a su manera es uno de los fundadores del realismo mágico. Así, enfundado en un liqui liqui (un traje típico de Venezuela), y con el más descarado ensarte de embustes en la boca se presentó García Márquez ante los estirados miembros de la Academia Sueca, que vestían de frac: “Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen”. Antonio Pigafetta participó en la expedición que, al mando de Magallanes, dió por primera vez la vuelta al mundo, un viaje de circunnavegación que duró tres años, apenas tres añitos, y que Pigafetta describió e inventó con lujo de detalles en italiano: “Relazione del primo viaggio intorno al mondo”. Edoardo Galeano describe el fin del
Antonio Pigafetta.
FUENTE EXTERNA
viaje, con visos de alucinación, en una historia que forma parte de las gloriosas páginas de “Memoria del fuego”: “El más largo viaje jamás contado. “Nadie los creía vivos, pero llegaron anoche. Arrojaron el ancla y dispararon toda su artillería. No desembarcaron en seguida ni se dejaron ver. Al amanecer aparecieron sobre las piedras del muelle. Temblando y en andrajos, entraron en Sevilla con hachones encendidos en las manos. La multitud abrió paso, atónita, a esta procesión de esperpentos encabezada por Juan Sebastián de Elcano. “Avanzaban tambaleándose, apoyándose los unos en los otros, de iglesia en iglesia, pagando promesas, siempre perseguidos por el gentío. Iban cantando. “Habían partido hace tres años, río abajo, en cinco naves airosas que tomaron rumbo al oeste. Eran un montón de hombres a la ventura, venidos de todas partes, que se habían dado cita para buscar, juntos, el paso entre los océanos y la fortuna y la gloria. Eran todos fugitivos; se hicieron a la mar huyendo de la pobreza, del amor, de la cárcel o de la horca... De los doscientos treinta y siete ma-
rineros y soldados que salieron de Sevilla hace tres años, han regresado dieciocho. Llegaron en una sola nave quejumbrosa, que tiene la quilla carcomida y hace agua por los cuatro costados. Los sobrevivientes. Estos muertos de hambre que acaban de dar la vuelta al mundo por primera vez”. Otro memorable cronista y circunnavegador del mundo fue Sir Francis Drake, el para nosotros infame Francis Drake. El prestigioso corsario, al que Inglaterra confirió título de nobleza, no escribió una, sino dos relaciones sobre sus viajes, pero Drake era inglés y escribía en inglés y su obra carece del salero de la fantasiosa lengua italiana y del fogoso temperamento latino. Le falta la chispa y la gracia que nunca han tenido los ingleses. Sólo Pigafetta era capaz de imaginar algo como lo que menciona García Márquez: “Hemos visto aves de diferentes especies: algunas parecía que no tenían cola; otras no hacen nidos, porque carecen de patas; pero la hembra pone e incuba sus huevos sobre el lomo del macho en medio del mar. Hay otras que llaman cágasela, que viven de los excrementos de las
otras aves y yo mismo vi a menudo a una de ellas perseguir a otra sin abandonarla jamás hasta que lanzase su estiércol, del que se apoderaba ávidamente. He visto también pescados que vuelan y otros reunidos en tan gran número que parecían formar un banco en el mar”. En la descripción de los nativos de la Patagonia, la fértil imaginación de Pigafetta se agiganta, describe a unos seres que debían tener diez o doce pies de altura: “Este hombre era tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura. Era bien formado, con el rostro ancho y teñido de rojo, con los ojos circulados de amarillo, y con dos manchas en forma de corazón en las mejillas. Sus cabellos, que eran escasos, parecían blanqueados con algún polvo. Su vestido, o mejor, su capa, era de pieles cosidas entre sí, de un animal que abunda en el país, según tuvimos ocasión de verlo después. Este animal tiene la cabeza y las orejas de mula, el cuerpo de camello, las piernas de ciervo y la cola de caballo, cuyo relincho imita. Este hombre tenía también una especie de calzado hecho de la misma piel. Llevaba en la mano izquierda un arco corto y macizo, cuya cuerda, un poco más gruesa que la de un laúd, había sido fabricada de una tripa del mismo animal; y en la otra mano, flechas de caña, cortas, en uno de cuyos extremos tenían plumas, como las que nosotros usamos, y en el otro, en lugar de hierro, la punta de una piedra de chispa, matizada de blanco y negro. De la misma especie de pedernal fabrican utensilios cortantes para trabajar la madera”. En cuanto a “Las mujeres —dice Pigafetta—no son tan grandes como los hombres, pero en cambio son más gruesas. Sus pechos colgantes tienen más de un pie de largo. Se pintan y visten de la misma manera que sus maridos, pero usan una piel delgada que les cubre sus partes naturales. Y aunque a nuestros ojos distaban enormemente de ser bellas, sin embargo sus maridos parecían muy celosos”. En otro pasaje inverosímil de su crónica, Pigafetta habla de una isla muy remota en la que viven unas personas bajitas, tan bajitas de estatura que no alcanzan el medio metro, y con unas orejas tan largas que les llegan a los pies. Que todo esto sea verdad o mentira no tiene la menor importancia. En los tiempos que corren nada mejor que una buena fábula para desintoxicar la mente, la mía y la de los posibles lectores. Si acaso lo he conseguido fantaseando sobre este tema, me siento más que complacido. l https://nuevotallerdeletras.blogspot.com/ Amazon.com: Pedro Conde Sturla: Books, Biography, Blog, Audiobooks, Kindle http://www.amazon.com/-/e/B01E60S6Z0.
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Apuntes de infraestructura
Protocolos del hambre PEDRO DELGADO MALAGÓN
pedrodelgado8@gmail.com
Las epidemias han tenido más influencias que los gobiernos en el devenir de nuestra historia. GEORGE BERNARD SHAW Nos dicen, señor, que somos débiles; incapaces de enfrentarnos a tan formidable adversario. Pero ¿cuándo seremos más poderosos? ¿Será la próxima semana o el próximo año?”. PATRICK HENRY El viejo es un enfermo sano. AZORÍN
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s antiquísima la idea de que el Estado, durante las crisis económicas, debe procurar trabajo a los desempleados. Cinco siglos antes de Cristo, ya Pericles había aplicado este concepto en todas las formas posibles. El Partenón y muchos de los templos y monumentos que erigió el hijo de Xantipo fueron construidos por hombres ‘parados’. Adam Smith proclamó, en 1776, que la construcción de las ‘obras públicas’, como función del Estado, solamente era superada en importancia por las medidas de defensa colectiva y por la administración de justicia. De tal forma, el rango social de los constructores públicos se situaba inmediatamente después del conferido a soldados y hombres de leyes. Es obvio que por encima de los ‘recaudadores de impuestos, los jefes de ceremonial de la Corona y los obispos de la Iglesia establecida’. ‘Ahorrar es la máxima virtud’, decía la burguesía rica y austera. Algunos siglos atrás, Calvino los enseñó a ser enérgicos ‘administradores de los bienes de Dios’. A ellos únicamente les estaba permitido consumir una ínfima parte de las ganancias, con el fin de preservar una porción de éstas y de invertir los excedentes en negocios productivos. Por eso, ningún capitalista inglés o norteamericano pudo pensar que el ‘ahorro inactivo’ sería inculpado luego como ‘principal anomalía’ de la actividad económica. Era absurdo imaginar que alguien considerase el ‘acto de ahorrar’ como algo dañino; que se dudara de la ‘virtud social del ahorro’ y que la paradoja de la pobreza en el seno de la abundancia se explicara mediante el ‘pernicioso hábito de ahorrar’. Mientras en Estados Unidos el paro
forzoso difamaba la equidad del moralismo económico protestante, dentro de Europa, en contraposición, el miedo al desempleo generalizado y a sus consecuentes trastornos conducía hasta el poder a Hitler y a Mussolini. Con el pretexto de quebrar la ‘esclavitud de la usura’, el fervor estatizante del nacionalsocialismo impuso el nuevo modelo. A rajatabla se decidieron las cosas: hacer de cada desempleado un soldado o, por lo menos, un obrero de la industria de guerra: pretensión inexorable del estatuto fascista. Cuando todos la esperaban —cuando, extrañamente, nadie parecía evitarla— estalló la guerra. El nazifascismo, desde el podio de la Europa doblegada, pronunciaba entonces su discurso de tragedia. Aquellos que miraban hacia el interior de Alemania, en contraste, observaban un modelo económico de perfil inspirador y sobrio. En plena paz interior, Hitler construía tanques de guerra, aviones,
barcos y cañones; producía armas livianas, pertrechos, uniformes y alimentos; desarrollaba un impresionante sistema de autopistas y carreteras; y levantaba, asimismo, edificios públicos, monumentos y viviendas. Millones de judíos caminaban a la inmolación. El ‘Pueblo del Libro’ se transformó en sustancia de holocausto. El frente de batalla y los campos de concentración, la industria militar y la frenética actividad civil destinada al soporte bélico absorbían todos los brazos disponibles. Entonces no había desocupados en Alemania. Se era combatiente o trabajador o víctima. La búsqueda del ‘destino superior’ no dejaba anchura al ocio. Algunos proclamaban la guerra como desiderátum del crecimiento económico y el pleno empleo. Transcurrieron dos años fatídicos para Alemania. El combate finalizó y Hitler fue liquidado. Treinta y seis millones
de personas murieron en el conflicto. Empero, rehacer el devastado mundo de la postguerra significaba —patética fruición— ocupación fija para todos los supervivientes. Destruir para luego reconstruir se erigió en el milagroso proyecto económico de una civilización que resurgía de sus escombros. Era cuestión de entender la guerra como un inapelable instrumento de la nivelación social; a la manera del designio ético de una voluntad despiadadamente sabia. En tanto virtud económica, la agresividad reemplazó al ahorro. Preparar las máquinas destructoras, a la vez que concebir el desahogo demográfico y la destrucción de los bienes (lo que Bataille llamó la ‘consumación’) constituían las nuevas tareas. Surgía, de este modo, el ‘sector cuaternario’ de la economía: la industria de guerra... el quehacer de muerte. Guerra y postguerra (muerte y vida, Tánatos y Eros) encarnaban las opciones extremas de un pensamiento económico que cabeceaba a guisa de péndulo. Al proporcionar continuidad a Pericles el Alcmeónida, John Maynard Keynes devenía en correlativo ideológico del nacionalsocialismo. Tánatos-Hitler destruía el mundo para que Eros-Keynes lo reconstruyera con su enjambre de desocupados. La guerra termina. De nuevo florece la guerra. Los manes de Keynes sobrevuelan ahora el espacio angustiado de la catástrofe. Se unen los extremos y el círculo se cierra. Uno de cada cuatro europeos carece de trabajo. Más de cincuenta millones anhelarían hoy un lozano, un inédito Plan Marshall. Homo homini lupus ha dicho Thomas Hobbes en su abatido Leviatán. l
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Neoliberalismo, pandemia y la necesidad de cambiar el mundo ANTONINO VIDAL Profesor investigador del Centro de Estudios Caribeños Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra antoninovidal@pucmm.edu.do
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l neoliberalismo actual se puede definir como liberalismo tecnocrático, es decir, una corriente económico-política asociada al capitalismo que profesa el resurgimiento de los preceptos promulgados por el llamado liberalismo clásico, surgido en la Europa de los siglos XVII y XVIII. Por tanto, se trata de un conjunto de ideas políticas y económicas capitalistas que defiende la no injerencia del Estado en la economía y fomenta la producción privada con capital único sin subsidio del gobierno. Según entendemos de esto, el neoliberalismo debe procurar libertad de comercio, ya que éste garantiza el crecimiento económico y desarrollo social de un país. Reapareció hacia 1970 a través de la escuela económica de Chicago y su principal representante fue el economista Milton Friedman. Sus recetas se aplicaron como una solución a la crisis que afectó a la economía mundial en 1973, causada por la inflación de los precios del petróleo. Como filosofía económica fue creado en 1930 y surgió como alternativa que buscaba una vía alterna al liberalismo clásico, doctrina a quien se atribuyó la gran crisis de 1929, los fracasos económicos de esa década y la planeación económica que suprimió total o parcialmente las fuerzas del mercado y su libertad. Desapareció en los años sesenta cuando los gobiernos occidentales, como escribió el historiador británico Eric Hobsbawm, estuvieron obsesionados por el comunismo y el espectro de la revolución social representado por el ejército rojo, se diseñaron entonces políticas sociales y económicas elaboradas específicamente para enfrentar la amenaza soviética. Fue claro que estas políticas las inició Keynes, que construyó una política mixta que ponía al Estado como ente regulador del mercado y otorgó costosas concesiones a los trabajadores que sirvieron, por un lado, para evitar que estos pusieran en riesgo la democracia y por otro, para que ese capitalismo benefactor alcanzado después de la expansión y la prosperidad procurara una defensa más sólida frente al comunismo. Este alcanzó su pico en los años sesenta e incluso en los setenta, antes de que una nueva crisis mundial del petróleo, que inicio del fin de la guerra fría con la decadencia del modelo estatal de la Urss, magníficamente representado en esa especie de obra de arte televisiva dirigida por Craig Mazin llamada Chernobyl. El término neoliberalismo apareció
con fuerza sorprendente en los 80, en el contexto de las reformas económicas impuestas por la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, y planeadas por el thinktank norteamericano llamado los “Chicago Boys”. Desde entonces se le atribuyen las posturas de defensa capitalista más radicales, ejemplo de ello fue lo implementado por Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido. Sin duda alguna, socavaron el capitalismo benefactor y tras más de tres décadas de aplicación ortodoxa de sus preceptos los derechos laborales conseguidos tras más de un siglo de lucha se esfumaron. Eufemismos técnicos como la flexibilización laboral que ha dado como consecuencia la desprotección de la clase trabajadora, la apertura de fronteras al capital internacional y la desprotección de los sectores productivos nacionales, la reducción del circulante de dinero con políticas de contención de la inflación y gravar las rentas del trabajo y el consumo y eximir al capital financiero y a las corporaciones trasnacionales del pago de impuestos, reducir al mínimo la inversión pública y fomentar la movilidad del capital y por último, fomentar la iniciativa privada y la privatización de los servicios estatales como la educación y la salud han sido sus logros más contundentes. Las críticas existentes de este modelo son incuestionables y dolorosas sobre todo en América Latina y el Caribe. Nació en regímenes dictatoriales de mediados del siglo XX, por tanto, tiene un ori-
gen sangriento, cruel y con un elevado costo de vidas humanas. Ello dio a esta doctrina un carácter de perversidad pues no fue concebida con la idea del bien común. La privatización de las empresas estatales y los ajustes tarifarios dirigidos al lucro y no al servicio público, abocó a la pobreza, la precariedad y la exclusión a más del 50 % de los trabajadores de nuestras sociedades, según los datos contundentes de la Organización Internacional del Trabajo. El imperialismo corporativo que evita el pago de impuestos y por tanto la redistribución del capital se lleva las ganancias fuera de los países donde operan y esa es la cara real de su esencia. Otro aspecto preocupante de estas cuatro décadas de feroz neoliberalismo ha sido la sustitución de la clase política por una clase empresarial con intereses particulares, por encima de los del Estado nación, que despojó al Estado de su carácter regulador en sectores económicos claves que ofrecen servicios esenciales, como vivienda, salud, educación, jubilación, vías de comunicación… etc, con la intención de aminorar el Estado y engrandecer a la economía privada. Como dice el periodista Juan Antonio Molina, es la hora de la reducción al absurdo del capitalismo en su versión neoliberal y la posmodernidad como su soporte metafísico. La crisis del coronavirus pone en tela de juicio la vida, pues afecta gravemente la salud pública, la vida de las empresas, el destino de los empresarios, los trabajadores y los trabaja-
dores precarios y pobres. El Covid 19 es un aviso de lo que se avecina, esta sociedad de consumo desmedida que contamina el aire, las aguas, extermina sistemáticamente la flora, la fauna planetaria es insostenible. Es urgente e inaplazable el cambio de parámetros. El modelo no sirve, no es posible que unos cuantos, cada vez menos, acaparen sin cesar las riquezas de todos, como si ello no tuviera consecuencias. ¿El mercado va a proporcionar las camas de los hospitales o los respiradores para salvar las vidas humanas afectadas por la epidemia? La sanidad privatizada y las políticas de austeridad aplicadas por décadas han dejado al personal sanitario sin medios y denigrantemente mal pagado por improductivo, con servicios sanitarios no adecuados para enfrentar las necesidades de una población amenazada, aunque perfectamente gestionados para generar lucro. Muchos nos sentimos apesadumbrados y tristes y miramos con preocupación cómo las clases dirigentes, en especial Trump o egoístas líderes de la UE, intentan una y otra vez reflotar un sistema financiero nocivo que representa lo peor de la avaricia humana, que nos destruye y que debemos cambiar si la especie quiere tener la esperanza de seguir viviendo en el planeta. Es el momento de crear una nueva sociedad con valores más humanos y nuevas esperanzas. Seguir escuchando la palabra divina de la FED o de FMI ya no tiene ningún sentido. Amamos la vida. l
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crítica arte LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com
El derecho a la cultura
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bordar el tema de la cultura en tanto derecho humano, es un gran desafío, esto así, porque son muchas las disposiciones que regulan este derecho. No obstante, se procurará enunciar los aspectos esenciales que lo conforman, a fin de tener una idea concreta sobre el particular. Pero ¿qué es la cultura? el término en sí parte de la voz latina “colere”, la cual designaba el trabajo de preparar la tierra para el cultivo y, también, se relacionaba con el culto a los dioses de los pueblos agricultores en la antigua Roma. Con el tiempo, el término va evolucionando entre los siglos XIV y XVI y pasa a designar el proceso formativo propio de los artistas, filósofos, literatos, aquellos que ejercían el poder y eran parte de una élite. Esta concepción cambió en el siglo XVII, pues para filósofos como Voltaire, la cultura empezó a ser entendida como el es-
tado alcanzado por una persona, luego de ser sometida a un proceso educativo. (La cultura y estéticas contemporáneas, 2013). El concepto de cultura se fue ampliando, entre el siglo XVIII y XIX hasta ser comprendido tal como lo conocemos en nuestros días, asumiéndose como el elemento que caracteriza a una sociedad o conjunto de individuos. Esto va desde los hábitos lingüísticos, el folclore, las tradiciones, costumbres y creencias, la idiosincrasia del individuo, su visión del mundo y su entorno, así como las creaciones que emanan del espíritu. Desde una concepción más particular, la cultura es la identidad de los pueblos, es su esencia, el conjunto de características que lo describen y elevan en tanto civilización. En sentido etnográfico, la cultura es ese todo complejo que engloba conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres, capacidades y los hábitos que ha venido adquiriendo el individuo en armonía con la sociedad. (Harris, 2011). Ahora bien, en tanto derecho humano, la cultura comprende un conjunto de prerrogativas inherentes al ser humano, las cuales le sirven para vivir de forma estable en la sociedad. Pero una cosa es comprender esta idea y, otra muy distinta, es llevarla a la práctica. Continuará. l
crítica cine ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com
American Factory
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ine para pensar el mundo del futuro que es ahora ya. En 2014, la compañía china de fabricación de vidrio para autos Fuyao abrió una fábrica en una planta abandonada de GM en Dayton, Ohio. Miles de desempleados recuperaron sus trabajos luego de la crisis del 2008. Íntimo y épico es un bello ejemplo para reconocer las consecuencias del capitalismo clásico estadounidense y su renovación con el capitalismo chino en el corazón del imperio gringo. Vemos cómo la economía capitalista nos conduce. Da para entender a Marx quien propugnaba por invertir esa relación entre economía y nosotros. La idea de que el trabajador se apropie de los medios de producción son esquemas colectivos de apropiación para que un determinado grupo pueda gerencial producción, mercado y distribución. En Rusia no se consiguió por una razón simple, al igual que en China, se estatizó, se centralizó el desarrollo industrial y tecnológico con el vestido del socialismo. Desaparecida la URSS surge con el neoliberalismo una plutocracia con planes de ir hacia la utopía del socialismo. (Notamos que el individualismo cruel y la conducta suicida en USA jamás se verán en China preci-
samente por esa guardia estricta para que no sobrevengan). Los llamados satélites tomaron la vía dictatorial en una simbiosis con la democracia burguesa para disipar con los fantasmas de que hablaba Marx los siglos de control burgués. Las dictaduras de izquierda buscan eliminar desde el punto de vista económico la plusvalía, y desde el punto de vista espiritual y filosófico el fetiche de la mercancía y del dinero. La idea es montar un modo de vivir donde el ser humano pueda controlar la economía y no que esta lo continúe a reducir a la condición de esclavo –como es siempre el plan de la derecha absolutista–. Sabemos que el capitalismo no es natural a la condición humana, y que caerá como cayó el feudalismo. Pues bien, lo mejor que muestra el documental es la reificación de la conciencia que es una de las grandes contradicciones expuestas por Marx con la alienación que somete al individuo; eso se destaca en el momento en que la empresa china se niega a la creación de un sindicato, se van a votación y la mayoría decide que no quieren sindicato, y es como vemos más claro que mediante la ideología de dominación el capitalismo consigue mantener el apoyo de los trabajadores que muestran una conciencia contradictoria. En Netflix. l HHHHH GÉNERO: documental. DURACIÓN: 110
minutos. H H H H H EXCELENTE | H H H H MUY BUENA H H H BUENA | H H REGULAR | H MALA
el libro vive
obras
FRANK NÚÑEZ fnunez01@gmail.com
Un texto de Rodríguez Soriano en “la mala hora”
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o les guardo rencor, papá, la más reciente novela de René Rodríguez Soriano, fue motivo de concurridos debates en Santo Domingo y Santiago al entrar el mes de marzo, cuando el tema de las elecciones municipales y la pandemia del coronavirus concentraban todo el interés de la población. El autor nacido, en Constanza en 1950, retornó por unos días de su residencia en Estados Unidos para escuchar opiniones de los lectores sobre la obra, actividades que se desarrollaron en restaurantes y otros puntos de encuentros preferidos de la clase media intelectualizada. En el proceso, el autor comenzó a sentir malestares que le hicieron sospechar que eran los síntomas del Covid-19, retornando a Boston, Massachusetts, donde de inmediato se internó en una clínica donde fue confirmada su sospecha. Pero lamentablemente falleció. Estuve entre los invitados a los encuentros literarios, especialmente por la Editorial Santuario, responsable de la edición de la novela en el país, pero por los compromisos laborales no nos fue posible estar presente, pese a conocer lo relajante que solían ser las peñas encabezadas por René. No les guardo rencor, papá, tiene como argumento las diferencias frontales que se dieron entre padres e hijos en la postrimería de la dictadora trujillista, con progenitores leales al régimen y vástagos que conspiraban contra el gobierno despótico. De las tertulias salieran muchos de los participantes contagiados y espero que no haya más dolor . Entre las personalidades que se destacan en el texto figuran Rafael Francisco Bonelly Batlle, dirigente antitrujillista, Octavio Sosa, Andrés Lora, Adolfo Franco, Víctor A. Castro, Edgard Senior, Natalio Puras, José Cuello, Luis José Latif Narpier, René del Risco Bermúdez, Carlos Manuel Lugo, Carlos José Michel, Héctor Iván Rosas Matías y Manuel Asencio. El coronavirus, como en La Peste, de Albert Camus, ha sido irónico y cruel. Informaciones preliminares sobre los encuentros literarios del escritor constanceño en su periplo por el país hablan de que algún protagonista puede estar entre las víctimas letales. ¡Horror vacui! l
Jugarse la piel El famoso pensador Nassim Nicholas Taleb redefine lo que significa comprender el mundo, tener éxito en una profesión, contribuir a una sociedad justa y equitativa, detectar el absurdo e influir en los demás. AUTOR: NASSIM ALEB EDITORA: EDICIONES PAIDO VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD1,550.00
Imbatible Este es un viaje para transformar tu vida financiera y acelerar tu camino hacia una estabilidad que es sinónimo de libertad. Además, el autor te ofrece las herramientas necesarias. AUTOR: TONY ROBBINS EDITORA: EDICIONES DEUSTO VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$ 1,175.00
Odio a los indiferentes Este libro contiene una recopilación de artículos y discursos de Gramsci que devienen testimonio perdurable e inspirador de la lucha contra fenómenos como la apatía. AUTOR: ANTONIO GRAMSCI EDITORA: ARIEL VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$ 1,100.00
elCaribe, SÁBADO 4 DE ABRIL DE 2020
Cultura
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CERTIFICO Y DOY FE
El papa Francisco en la plaza desierta de San Pedro qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» (v. 40). Tratemos de entenderlo. ¿En qué consiste la falta de fe de los discípulos que se contrapone a la confianza de Jesús? Ellos no habían dejado de creer en Él; de hecho, lo invocaron. Pero veamos cómo lo invocan: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (v. 38). RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO
6. ¿es que no te importo?
ARZOBISPO DE SANTIAGO
No te importa: pensaron que Jesús se desinteresaba de ellos, que no les prestaba atención. Entre nosotros, en nuestras familias, lo que más duele es cuando escuchamos decir: “¿Es que no te importo?”. Es una frase que lastima y desata tormentas en el corazón. También habrá sacudido a Jesús, porque a Él le importamos más que a nadie. De hecho, una vez invocado, salva a sus discípulos desconfiados.
Presentación
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opio literalmente e integro el emotivo y diciente discurso del Papa Francisco, pronunciado el 27 de marzo, de este año, en la plaza desierta de la Basílica de San Pedro, en una noche lluviosa y fría. A la “Urbi”, ciudad de Roma, y al “Orbi”, el Mundo” Destaco los textos, muchos de ellos se hicieron virales en las redes, y les pongo títulos para facilitar su lectura.
7. La tempestad
Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.
La tempestad desenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades. Nos muestra cómo habíamos dejado dormido y abandonado lo que alimenta, sostiene y da fuerza a nuestra vida y a nuestra comunidad. La tempestad pone al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; todas esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos así de la inmunidad necesaria para hacerle frente a la adversidad. Con la tempestad, se cayó el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros egos siempre pretenciosos de querer aparentar; y dejó al descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos ni queremos evadirnos; esa pertenencia de hermanos.
3. Juntos en la barca
8. La oración
En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, esta tarde tu palabra nos interpela y se dirige a todos. En nuestro mundo, que tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesa-
1. Densas tinieblas
“«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. 2. Asustados y perdidos
4. ¿Qué hace?
Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—. 5. ¿Por qué tienen miedo?
Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió a los discípulos con un tono de reproche: «¿Por
rio de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. 9. Compañeros de viaje ejemplares
Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida. Es la fuerza operante del Espíritu derramada y plasmada en valientes y generosas entregas. Es la vida del espíritu capaz de rescatar, valorar y mostrar cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. 10. El sufrimiento y la solidaridad
Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. 11. No somos autosuficientes
Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar. 12. El Señor despierta para despertar
El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza:
en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. 13. El Señor nos interpela
El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita. No apaguemos la llama humeante (cf. Is 42,3), que nunca enferma, y dejemos que reavive la esperanza. 14. Abrazar la cruz
Abrazar su cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza. 15. Abrazo consolador
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios. 16. Bendición: salud a todos los cuerpos y consuelo a los corazones
Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7)”. Conclusión
CERTIFICO que he transmitido fielmente las reflexiones del Papa Francisco, a partir del texto del Evangelio de San Marcos, el día 27 de marzo, para Roma y el Mundo, ante la pandemia del coronavirus. DOY FE en Santiago de los Caballeros a los dos (2) días del mes de abril del año del Señor dos mil veinte (2020). l
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Pamela Rivera ARTISTA PLÁSTICO Con un lápiz o un pincel, la artista plástico Pamela Rivera logra plasmar con maestría sobre el papel un estilo hiperralista. Capta la esencia y cada detalle de su protagonista, logrando una obra similar a una fotografía real. Sus primeras obras trataban de reflejar la realidad humana desde su pers-
pectiva, enfocándose en transmitir las emociones y sentimientos de las personas. Su pasión por el arte comenzó a temprana edad, ya que desde niña buscaba las maneras de crear y dejar volar su imaginación, y se enfocaba en el estudio de las formas mediante el dibujo. La artista ha explorado varias
técnicas y estilos, desarrollándolos de una manera creativa y única. Actualmente trabaja en tres colecciones de manera simultánea como son “Introspección”, “Ensueño” y “Fragmentos del ser”. Asegura que estas tres muestras exhiben más de ella que las anteriores.
“Estamos en una época en la cual el trabajo del artista no solo es pintar” MARCOS RODRÍGUEZ FOTO: FUENTE EXTERNA
l ¿Cómo inicia en el mundo del arte? l Siento que el arte ha sido parte de mí desde siempre, a pesar de no tener familiares involucrados en este tipo de trabajo. Desde niña buscaba las maneras de crear y dejar volar mi imaginación. En un principio me llamó la atención el dibujo y hacer manualidades con papel o tela, mi pasión por crear fue incrementándose y sentí que no daba todo de mí solamente con el dibujo, así que decidí probar con la pintura, tanto acrílica como en óleo y desde entonces no he parado de crear nuevas obras, sin dejar de seguir dibujando. l ¿Cómo se inspira para expresar su arte? l En ocasiones pienso que la inspiración me llega de todas partes, principalmente de ver el mundo que me rodea, de querer capturar momentos para que perduren para siempre tratando de transmitir lo que significaron para mí. De igual manera, siempre veo los elementos cotidianos como obras de arte y me gusta pintarlos intentando mostrar su belleza. l Háblenos sobre sus primeras obras... l Mis primeras obras trataban de reflejar la realidad humana desde mi perspectiva, enfocándome en transmitir las emociones y sentimientos de las personas mediante retratos realistas realizados con carbón sobre papel. Los sujetos que dibujaba eran en su mayoría personas envejecientes y niños pequeños, ya que usualmente sus rostros suelen ser más expresivos. l ¿Cómo describes tus trabajos? l Siento que mi arte es difícil de describir dado lo variado que es. Siempre he tenido una mente curiosa que le gusta aprender y hacer cosas nuevas, supongo que una de las características de mi trabajo es que no me estanco en una sola técnica, siempre se puede esperar algo nuevo. He realizado dibujos con carbón hiperrealistas, pinturas realistas con óleo, dibujos en papel con fuego y limón, dibujos con café, pinturas abstractas con resina, dibujos digitales, entre otros. Algo que sí tienen en común todos mis trabajos es que intento que transmitan sentimientos. La mayor parte de mis obras son retratos expresivos de personas que elijo de manera aleatoria, que lleva a la reflexión por parte de los observadores.
Pamela Rivera considera que “trabajar en el arte es lo mejor que me ha pasado”.
Agrado Mi carrera me ha brindado demasiados momentos de satisfacción, exponer mi obra y ver la reacción de los demás hacia la misma siempre me llena de emoción”.
l ¿Cuáles son los desafíos que tienen
los artistas contemporáneos? l Creo que unos de los desafíos más gran-
des que tienen estos artistas es adecuar su trabajo al mercado actual. Estamos en una época en la cual el trabajo del artista no solo es pintar, también debe utilizar herramientas como las redes sociales para promover su trabajo. En este aspecto dichas redes ofrecen una enorme ventaja, ya que pueden llegar a muchas personas, pero también suponen una inversión de tiempo y esfuerzo para tratar de destacar en este medio en donde miles de artistas están involucrados. l ¿Cuál ha sido el mayor reto que has tenido que enfrentar en tu carrera? l Sin lugar a dudas mi mayor reto ha si-
do la realización de mi primera exposición “Verdad y Vida”. Siempre había dibujado por placer y no tenía pensado vender mis trabajos, ya que en ese momento me sentía muy apegada a ellos. Sin embargo, llegó un punto en que noté que ese era el siguiente paso que debía dar si quería convertir lo que me apasionaba en mi carrera. En colaboración con la galería de arte District se materializó dicha exposición y esto se convirtió en un punto clave en mi carrera artística. l ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción o reconocimiento en lo que lleva de carrera? l Mi carrera artística me ha brindado demasiados momentos de satisfacción, exponer mi obra y ver la reacción de los demás hacia la misma siempre me llena de emoción. Sin embargo, creo que hay dos momentos que sobrepasan a todos los demás y se trata de mi colaboración en dos videos musicales de artistas que admiro a más no poder. El primero fue un video musical de Juan Luis Guerra y David Bisbal con la canción “Si no te hubieras ido” y el segundo de Zeo Muñoz con la canción “No sabía de ti”. En ambos salgo haciendo lo que amo, que es pintar. l Háblenos sobre sus exposiciones.
l Hasta el momento llevo dos exposiciones individuales y varias colectivas. Las que he sentido que me representan más han sido las individuales. Cada una de ellas me aportó algo importante. La primera me hizo entender que esto era lo que quería hacer el resto de mi vida, antes solo pensaba que era un pasatiempo. La segunda me hizo trabajar de manera enfocada, haciendo un conjunto de obras que estuviesen dentro de un mismo tema, bajo una misma idea. En esa ocasión realicé aproximadamente 30 obras en óleo y decidí hacer algo nuevo, realizar retratos de dominicanos destacados e incluirlos a modo de exhibición. Dicha idea tuvo muy buena aceptación del público y ayudó a promover mi trabajo aún más. l ¿Cómo ves tú el apoyo de las entidades públicas y privadas a los artistas de nuestro país? l Hasta el momento no he tenido colaboraciones con entidades públicas, aunque sí he visto un apoyo de las mismas hacia los artistas. En cuanto a las empresas privadas he notado que cada vez más apoyan a los artistas y usan sus trabajos y siento que esto irá aumentando. l ¿En qué trabajas actualmente? l Por el momento me encuentro trabajando en tres nuevas colecciones de manera simultánea como “Introspección”, “Ensueño” y “Fragmentos del ser”. Estas tres nuevas colecciones siento que muestran más de mí que las anteriores. Cada una de ellas tiene una técnica diferente, pero tienen en común los contrastes en los colores. l ¿Dónde se puede ver tu trabajo? l Las personas pueden ver las diferentes colecciones que he realizado en mi página web “www.pamelarivera.art” o en mi Instagram “@artepamelrivera”. Para este año también tengo programada una nueva exposición individual junto a la galería de arte District. l Un mensaje a los artistas plásticos que están comenzando ahora... l El mensaje que les daría a esos artistas es que sigan su instinto y su pasión, ya que en el camino aparecerán muchos que tal vez los puedan desalentar de seguir con esta carrera. Trabajar en el arte es lo mejor que me ha pasado. Algo muy importante es que deben saber que pintar no solo se debe hacer por inspiración. Si desean superarse y ser mejores es algo que debe practicarse todos los días, hacer un hábito de él, requiere esfuerzo y dedicación. l