Cultura elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
elcaribe.com.do
Malagaón presenta última obra de Moya P.
Las identidades El creador de en el Caribe: Calíope habla Cuba y PR del teatro
Pedro Delgado Malagón comparte la presentación del libro “Infraestructuras: Las bases físicas del desarrollo dominicano”, de Frank Moya Pons. P.4-5
Antonio Vidal Ortega y Luis Álvarez López comentan la conferencia reciente del historiador puertorriqueño Francisco A. Scarano. P.8
El maestro Servio Uribe revela los orígenes del grupo teatral Calíope en San Cristóbal y el estado del teatro en la República Dominicana. P.12
El escudo que resolverá el origen de Cristóbal Colón Siempre se ha especulado sobre si Cristóbal Colón estaba vinculado a una familia, si tenía antecedentes o si era un aventurero sin más
Siempre ha habido una nebulosa alrededor de Cristóbal Colón y sus ancestros. FUENTE EXTERNA
JAVIER ORS La Razón, España
L
os orígenes de Cristóbal Colón continúan siendo el centro de diversas teorías y polémicas; una incógnita, a falta de un documento de-
cisivo, que ha sido utilizada y manipulada por unos y por otros. La tradición había dejado en la cultura la suposición, que muchos ya daban por firme, de que el almirante era italiano y que procedía de Génova o sus inmediaciones. Pero muy pronto surgieron voces indicando que también podría ser castellano o catalán, entre otras numerosas
Dato Un estudio arqueológico en Santo Domingo ha conseguido identificar el blasón, que la familia del almirante usó, menospreciando el que les habían entregado los Reyes Católicos”.
posibilidades. Sus raíces familiares se enredaban de esta manera en un extenso debate que hasta ahora, a pesar de las sospechas, no ha obtenido una resolución clara y determinante. Pero es posible que ahora un descubrimiento arqueológico arroje luz sobre el pasado del descubridor de América o, al menos, marque a los investigadores una dirección distinta por dónde encauzar sus estudios y resolver esta cuestión pendiente. Este hallazgo es la culminación de un proceso que comenzó en 2013, en la zona colonial de Santo Domingo, con un proyecto que aspiraba a mejorar diversos servicios de la población local, como los de electricidad y saneamiento, y que dieron pie a una excavación y a un estudio detallado sobre cómo llegaba el agua a sus habitantes. Durante el proceso de estas obras afloró una vieja tubería. Una canalización que la documentación de la época ya describía, pero a la que nadie había prestado la atención necesaria y que muchos consideraban, de manera errónea, la primera del Nuevo Continente (aunque la existencia de otros restos contradiga esta conclusión). Este fue el punto de arranque de una investigación que condujo a los expertos al nacimiento de la primera ciudad de nueva planta que se levantó en América, que seguía, por cierto, las ideas renacentistas que estableció Vitrubio, quien determinó en su obra cómo debía estar ordenada una urbe y en qué lugar debían encontrarse sus monumentos más relevantes y qué disposición había que darle para cumplir con los cánones ideales. l
2
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
historia de la medicina
salón de la fauna
Sobre la fiebre tifoidea ( I )
E
ste tema fue tratado por diversos médicos del siglo XIX. Sin embargo, han sido pocos los galenos dominicanos que se han preocupado por investigar respecto a la tifoidea, a pesar de ser una afección tan común en nuestro país. El principal de los trabajos dominicanos, es una tesis presentada por el doctor Alberto Gautreau en 1897, para ostentar el título de Licenciado en Medicina; esta tesis llevó por título: “La cura de la tifoidea por los baños fríos” y vio la luz en la ciudad de Santo Domingo. En ella recomendaba su autor, como uno de los mejores métodos terapéuticos, el uso de baño fríos, que ya eran conocidos de años en Europa y que el propio doctor Gautreau había visto aplicar con éxito por el profesor Dieulafoi en París. Este trabajo causó repercusión en la clase medica de su tiempo, ya que, hasta esa fecha, habían sido muy parcos en su aplicación. La balneación se generalizó en la República desde este trabajo y los tímidos médicos, que jamás hubiesen osado recomendar baño frío, lo hicieron con frecuencia. Otro trabajo digno de mención fue el titulado: “El mejor diurético en la fiebre tifoidea”, cuyo autor fue el Dr. Heriberto Pieter. Motivó ese trabajo, según sus propias declaraciones, el hecho de que los diuréticos conocidos hasta entonces, no podían ser usados por largo tiempo, cosa que era absolutamente necesaria en una afección de tan larga duración como la tifoidea. El autor de ese trabajo recomendaba las tisanas de los granos de lino y la técnica para su preparación la describía en la siguiente forma: 30 granos de semillas, encerradas en un saquito de muselina blanca, para infusionar en un litro de agua; dejar enfriar el líquido y administrar al enfermo, a vasos, durante el día y la noche en todo el curso de la enfermedad
y hasta después de la convalescencia. Con este método y, según sus observaciones, se producía un “debacle” urinario en todos los casos, ninguna complicación y nunca produjo albuminuria. Del final de este trabajo copiamos: Además, por su acción emoliente, el lino disminuye la flogosis del tubo digestivo, especialmente del segmento intestinal, aleja del paciente la más tenebrosa de las complicaciones viscerales: la perforación del intestino . También publicó un artículo el doctor Narciso Alberty, titulado: “Palúdicas-tifoidea”, en el 1905. En ese trabajo el doctor Alberty aseveraba que en estos casos “no hay ningún síntoma que indique la tifoidea cuando está en el primer septenario”. Indicaba también como signo muy bueno la epistaxis y recomendaba una reacción llamada de Albert Robin para diferenciar la palúdica-tifoidea de la palúdica simple; además daba la técnica en la siguiente forma: colocar un tubo de ensayo en las orinas del sospechoso, inclinar el tubo, hacer resbalar por las paredes algunas gotas de ácido nítrico; si es sencillamente palúdico, la masa tomará un color salmón ligero; si se trata de un palúdico-tifoidea se forman tres capas: arriba blanca albúmina, al medio azul indigo, y abajo roja sangre. Aseguraba que esta reacción se ve desde los primeros días, sin tener que esperar 7 días . También en la tesis de Geraldo M. Ellis Cambiaso, en que su autor dedica algunos párrafos a la profilaxis de la tifoidea en 1912. Con todo énfasis declaraba que el día que Santo Domingo tuviese un laboratorio donde se examinasen las aguas, la tifoidea sería nula ó atenuada. El Laboratorio Municipal fue fundado en mayo de 1908. Y la más grande campaña de vacunación oficial, se realizó durante el gobierno de Ramón Cáceres, en el año 1910. Continuará... l DR. HERBERT STERN
Giacometti (DÉCIMA CIBAEÑA) Fue Giacometti ecuitoi En aquei Parí bohemio Vivir allí era un premio También como sei pintoi Quitaba miseria y doloi En una vida mundana Muy lejo de laj sotana Ceica dei goce y buidele Baile, vinos y mujere Rojita como manzana.
Aiberto tuvo un modelo Para pintura y etatua Quietecito como etaca Ponía a su heimano Diego Quien posaba sin sosiego Cuando en Parí vivió Con Annette se juntó Amigo fue de Picasso Y con mucho aitita e paso En su tallei con Miró. l JOSÉ MERCADER
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
3
En busca de la casa del descubridor <VIENE DE LA PORTADA
persona que, precisamente, plasmó el escudo que estos monarcas entregaron al Almirante después de que hubiera culminado su travesía con éxito. Cuando se le pregunta a Ildefonso Ramírez qué puede deducirse, en un primer examen y con todas las cautelas que implican las suposiciones por adelantado, sobre el origen de Colón, para él, «todo apunta a que es genovés. Pero un escudo se rastrea con facilidad». Y aquí asoma otra historia que, por lo general, no citan los libros de Historia.
Investigación
El examen de esta cuadrícula y el análisis minucioso del suministro del agua llevaron a un encuentro inesperado. Desde comienzos del siglo XVI existen noticias de las quejas de los pobladores de La Española por la mala calidad del agua. Se proyectaron acueductos y se buscaron fuentes en el exterior del perímetro urbano para solventar el problema y apaciguar las quejas. «Empezamos a recopilar información sobre lo que hacían los vecinos para conseguir agua potable. Descubrimos restos de norias pequeñas dentro de las casas que no estaban movidas por animales, sino por esclavos y examinamos multitud de pozos. Existía una pléyade de sirvientes y criados encargados de surtir agua a las casas. Otros hontanares, en cambio, estaban dentro de la ciudad y llevaban aguas a las principales viviendas y hogares», comenta el arqueólogo Ildefonso Ramírez González, que aporta todos estos resultados en su trabajo «Arqueología del agua en Santo Domingo», una obra editada por el Programa Fomento al Turismo Ciudad Colonial de Santo Domingo, organismo del Ministerio de Turismo de la República Dominicana y con el patrocinio del Banco Interamericano del Desarrollo. Uno de estos surtidores llamó la atención de los historiadores. Estaba relacionado con el aparato administrativo de la Corona. «Indagamos sobre ella, los vocablos relacionados con su existencia y reparamos, para nuestra sorpresa, en que se llamaba fuente de los Herreros, o de Colón o del Almirante. Estaba situada a unos 400 o 500 metros de la ciudad. Era un edificio de estilo toscano y fue fechado en los años veinte del siglo XVI». Pero lo mejor sobrevino cuando emergió de las sombras un escudo que nadie esperaba y que había sido recuperado hace dos décadas después de siglos tapado. Este blasón se ocultó en algún momento del pasado y eso ha hecho que se salvara de la destrucción que sobrevino durante el siglo XIX, después de la Revolución Francesa y las consecuentes invasiones haitianas y el eco que produjo en otras tierras y países, y que convirtieron los emblemas de carácter nobiliario en un objeto de las multitudes, que deseaban destruir cualquier símbolo que recordara a los estamentos del Antiguo Régimen. Debido a esta casualidad, se salvó y se ha preservado hasta hoy. Acababan de encontrar el escudo de la familia de Cristóbal Colón. Este blasón, según subraya Ildefonso Ramírez, es único en el mundo hasta este momento y determinaba que esa obra había sido respaldada por los Colón, exactamente por Diego Colón. «Esto resultaba muy extraño, porque él no empleó el que le entregó Isabel la Católica a su padre a su vuelta de América. Al contrario, emplea el que tenía cuando éste emprendió el viaje que le llevó al descubrimiento». La pregunta ahora es por qué es tan importante la aparición de es-
Primer Viaje
También se ha logrado identificar dónde estaba la casa que Cristóbal Colón tenía en Santo Domingo. FUENTE EXTERNA
Edificación a medio construir Este no es el único descubrimiento del estudio. También se ha logrado identificar dónde estaba la casa que Cristóbal Colón tenía en Santo Domingo. La mandó edificar, porque pensaba asentarse en la ciudad. Lo que sucedió es que nunca llegó a acometer ese quinto viaje y la vivienda se dejó a medias. «La encarga en 1504, pero no consigue erigirla en el puerto, donde está la casa de Ovando. Este no se lo permite para evitar que tenga el control de esta área, así que la encaja en la bocana del puerto, enfrente de la barrera de arena. Él vería los barcos entrar y salir. De hecho es el mismo modelo y una situación parecida a la que se presume que tenía Colón en la Isabela, mirando al Caribe», comenta Ildefonso Ramírez. En 1589 se diseñó un proyecto para levantar unas nuevas murallas. Esta iniciativa llevó a los responsables a dar una descripción minuciosa de las principales casas y lugares de la ciudad, como la catedral. En este inventario aparece la casa de Colón. Una relación que se dio con tal definición que ahora ha permitido conocer la situación exacta: «Es un proyecto claro. Esperemos que en un futuro cercano podamos hacer una prospección allí. De momento está localizada, aunque también sabemos que se dejó a medio construir, porque Cristóbal Colón falleció antes de que pudiera ocuparla. Pero es interesante, porque eso nos permite conocer cuáles eran sus planes para el futuro: instalarse allí»... lo terminó haciendo con sus restos.
te emblema que hasta ahora había pasado desapercibido por los estudiosos. Para Ildefonso Ramírez está claro: «Es la primera referencia al escudo tradicional de los Colón. Es con el que pisa América, porque solo a su regreso la reina le entregó el nuevo. La cuestión en este instante es aclarar cuál fue el motivo que le impulsó a usar este y no el que habían recibido posteriormente. Una de las razones que barajamos es que podría ser la animadversión que surgió entre los Colón y la Corona española. Por eso se agarran al original». El blasón es sencillo en apariencia, normal, no recargado ni llama demasiada atención a los que son profanos. «Es totalmente medieval. Siempre se ha especulado sobre si Cristóbal Colón estaba vinculado a una familia, si tenía antecedentes o si era un aventurero sin más. Siempre ha habido una nebulosa alrededor de él y sus ancestros. En esa tesitura histórica, la que rodea 1520, Diego Colón lo que hace es agarrarse a la tradición que existía en el seno de su casa. Es muy interesante esta decisión, porque a no ser que seas un nuevo rico, no vas al escudo real. Diego Colón va al que recibe de sus antepasados». ¿Pero a qué puede contribuir este hallazgo? Para el historiador está bastante claro: «Es un escudo muy medieval. Las búsquedas ahora deberían encauzarse hacia el lugar de donde procede. Vamos a poder averiguar si Colón nació en Cataluña, o si es de Guadalajara o si puede ser genovés, como siempre se ha afirmado. Habrá gente que al verlo lo pueda reconocer y afirmar que es de un municipio, por ejemplo». El blasón está compuesto por campo de oro, banda de azur y jefe de gules. Y los colores serían el oro, el azul y el rojo, como atestigua en una descripción escrita por Gonzalo Fernández de Oviedo, uno de los principales especialistas heráldicos de los Reyes Católicos y la
A su regreso de su primer viaje, Colón, después de una breve escala en Lisboa, se presenta para dar noticia de las nuevas tierras a Fernando de Aragón, no a Isabel la Católica, la persona, en principio, que financió su expedición y que lo apoyó para que emprendiera su travesía. «Hay que tener en cuenta que Aragón mueve toda una flota marítima en el Mediterráneo y que Génova está muy próxima a este comercio. Es Aragón quien controla las rutas del Mare Nostrum. Pero, claro, esa historia de que Cristóbal Colón convence a Isabel y ella le entrega las joyas es una visión nacionalista de América. Siempre se piensa en los primeros cuatro viajes colombinos, pero pocos hablan de los que hubo entre medias, como la flota de Ovando». El arqueólogo se refiere a Nicolás de Ovando, el hombre que en 1502 llevó una flota de 32 barcos con más de 1.500 personas a bordo a Santo Domingo (entre ellos, Bartolomé de las Casas y Pizarro). «En esas naves iba todo lo que podía ser representativo para una gran ciudad», comenta Ildefonso Ramírez. Pero él desvela otro asunto: la rivalidad que se desencadenó entre Castilla y Aragón por hacerse por el predominio en América. «Entre esos viajes de Colón existen un enorme número de ‘‘viajes andaluces”. Son trayectos de uno o dos barcos. Se mueven entre Palos y América. Esta situación supondrá una comunicación fluida entre lo que sucede en América y España. Es un gran golpe de mano de Castilla. Los hombres que los realizan son una especie de espías que van informando de lo que pasa allí y los problemas que surgen en América. Lo que se genera es una especie de bandidaje entre Castilla y Aragón. La flota de Ovando es una buena prueba. Asienta el predominio de Castilla allí, cuando, por tradición, las naves debían estar de la parte de Aragón». Las fuentes citan el recelo que Colón tenía de los castellanos y también dan fe de cómo Ovando y otros hombres ya se ríen del almirante y se mofan de él. Este recelo es uno de los acicates para que los Colón decidan renunciar al escudo que les entregaron los Reyes Católicos y tomen el de su familia. «El escudo es nobiliario, aunque no es una casa conocida. Esto debería dar paso a que los investigadores trabajen con ello, en Génova o en su entorno, que generaron muchos marinos. Ahora mismo es el siguiente paso para averiguar ya cuáles son las raíces de Cristóbal Colón». l (Tomado de La Razón, España)
4
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
Apuntes de infraestructura Presentación del libro de Frank Moya Pons:
Infraestructuras: Las bases físicas del desarrollo dominicano
PEDRO DELGADO MALAGÓN
pedrodelgado8@gmail.com
D
e nuevo, el doctor Frank Moya Pons nos entrega una obra singular: Infraestructuras: Las bases físicas del desarrollo dominicano. Auspiciada por el Grupo Empresarial Estrella en la celebración de sus 35 años de auge, en estos folios asoma un recuento histórico y gráfico de las principales instalaciones y estructuras realizadas en el país al servicio de la población y los sectores productivos durante los últimos 145 años. En el itinerario del libro sobresalen el enfoque prolijo del historiador, la ojeada ancha del economista y la comprensiva intelección del sociólogo. Cabe resaltar, además, el estético raciocinio del autor en la selección de este conjunto de imágenes, dentro de un vasto acervo disponible de fotografías y grabados históricos. Con modestia, dice el doctor Moya Pons: “No es un catálogo ni un inventario de las obras públicas nacionales, porque para recoger toda esa información se necesitarían varios gruesos volúmenes debido a la enorme cantidad de construcciones realizadas por los gobiernos durante los últimos 145 años”. Puedo afirmar que estas 400 y tantas páginas cuidadosamente editadas, cargadas de relatos y reflexiones y estampas admirables, aportan la más escrupulosa cartografía de nuestro progreso material. En un ameno trayecto, el atisbo del historiador nos lleva, paso a paso, por los caminos reales, los primeros ferrocarriles, las viejas carreteras de macadam, los incipientes trayectos asfaltados y las carreteras de alta velocidad. Luego será la proeza de Musiú Bogaert y sus canales de regadío, y los rompeolas y puertos marítimos ejecutados por Félix Benítez Rexach. Más adelante vendrán los embalses de aprovechamiento múltiple, las centrales para generar electricidad, los acueductos y sistemas de tratamiento de agua, los ensanches y urbanizaciones, los parques y las zonas para preservación ecológica de las ciudades, los grandes distribuidores de tráfico en Santo Domingo y Santiago, el tren de pasajeros (el Metro) de Santo Domingo, las nuevas autopistas del Corredor Turístico del Este, los grandes aeropuertos, los puertos comerciales y los muelles de cruceros, así como la vasta infraestructura
Autopista de Circunvalación de Santiago de los Caballeros.
de hoteles para la demanda turística. Con todo, propongo ahora un vistazo al pasado, hasta alcanzar el año 1874, punto de partida de este libro. En las pequeñas poblaciones donde vivían nuestros antepasados no había acueductos ni tuberías para llevar agua a los hogares, ni conductos para descargar los residuos generados por la gente. Tampoco había caminos que enlazaran las regiones, ni puentes para atravesar los ríos y las cañadas. En esa hora lejana, no obstante, ya don Pedro Henríquez Ureña urdía ensueños de porvenir. Estas son sus palabras. “En 1874 comienza para la República Dominicana un inesperado florecimiento. Se cierra el período de ‘los seis años’ del gobierno de Buenaventura Báez: desaparece la amenaza de anexión a los Estados Unidos, rechazado el proyecto en el Senado de la gran nación y repudiado por el pueblo de la pequeña; se convoca una Asamblea Constituyente que reforma la Carta fundamental del país (la de setiembre de 1866) a principios de 1874 y después una Convención Nacional que introduce nuevas reformas, sancionadas en marzo de 1875, todas de orientación liberal: la más característica era el sufragio universal, con voto directo”. Es obvio que nuestro gran humanista disertaba acerca de un relativo florecimiento político, de un progreso institucional temeroso y precario. Porque la realidad material, innegable, era la de un país cuasi despoblado y, como señalé, sin caminos, puentes, ni canales de riego, sin acueductos ni obras de saneamiento. Carecíamos de recursos financieros y de industrias básicas. El sector agrícola era arcaico y reducido. A mediados del siglo XIX, el desarrollo material de nuestro territo-
rio era inferior al de la más remota provincia del imperio romano en los días del nacimiento de Jesucristo. Inferior, asimismo, al de aquella Tenochtitlán que Hernán Cortez contemplara tres siglos y medio antes del delirio de progreso de don Pedro Henríquez Ureña. Como síntesis dramática de la realidad nacional, traigo aquí un relato del año 1900 del escritor Tulio M. Cestero, citado por Moya Pons en los primeros folios de su libro: “De Santo Domingo hasta La Vega el camino era un solo pantano; no caminaban veinte pasos las bestias sin atravesar charcos, verdaderos arroyos de lodo, en los cuales el animal se sumerge hasta la barriga y sale gracias a la voluntad de las bestias criollas, a la espuela y los gritos del jinete…. Hacer caminos, he ahí la gran obra de empresa inmediata. Mientras los caminos sean estos pantanos interminables, estas veredas estrechas, estas agrias cuestas, el Progreso no pasará por ellos. Hay un gran número de frutos menores en el Cibao que podrían traerse a la Capital y hay en Santo Domingo productos industriales que podrían ser llevados allí; operaciones ventajosas para ambos mercados. Pero sin caminos que hagan rápido y barato el transporte, ¿cómo ha de llevarse a cabo este cambio útil y necesario? El Gobierno debiera pensar menos en los palacios de las ciudades y más en los caminos”. Ya José Ramón Abad había documentado con detalles esta carencia en su estudio República Dominicana: Reseña general geográfico-estadística, presentado en la Exposición Universal de París de 1888. Abad pronunció la sentencia: “Unir la región del Sur con la del Norte de la República, es decir, la Capital con el Cibao, por
lo menos hasta Santiago…” con una carretera. La falta de integración económica del país solo podía desaparecer, decía Abad, “por el único medio eficaz que hay de lograrlo: es decir, por la construcción de algunos caminos carreteros y de las vías férreas más precisas, solicitadas, a la vez, por el interés político y por el interés social de la República”. Debido a la ausencia de capitales, fracasó más de una vez la iniciativa de personalidades del Cibao para construir caminos hacia los puertos de Montecristi y Puerto Plata. El mismo inconveniente frustró también el optimismo de empresarios como José Manuel Glass y Washington Lithgow quienes, sucesivamente en 1874 y 1879, intentaron la apertura de un camino carretero entre Santiago y Puerto Plata. Entretanto, los cursos de agua del Yuna y del Yaque del Norte, habilitados tras modestas obras de canalización, atendían el perezoso transporte de productos agrícolas (tabaco y cacao) y forestales (principalmente campeche y caoba) desde el Cibao hasta los refugios marítimos de Samaná y Montecristi. Chispazos de optimismo surgían, pese a todo, dentro del escaso empresariado de la época. Algunas tercas voluntades intentaban abrir senderos que unieran el Cibao con las salidas hacia el Atlántico y la bahía de Samaná. La necesidad de recursos económicos, implacablemente, frustraba aquellos empeños. Si bien hubo ferrocarriles en el país desde 1874, su construcción fue obra de beneficio restringido a los centrales azucareros de la región sudoriental. El tren, en tal caso, sustituía las carretas y los bueyes que hacían el “tiro de la caña” a los ingenios y, luego, transportaba el azúcar procesada hasta el puerto de embarque. La anhelada construcción del primer ferrocarril para movimiento de carga y pasajeros se inició en 1877, mediante una concesión al gestor norteamericano Alexander Crosby. El propósito consistía en poner en marcha un denominado “tranvía eléctrico” de Santiago a Puerto Plata. Por las dificultades topográficas y geológicas de cruzar la Cordillera Septentrional, el proyecto fue anulado dos años más tarde, y renovado en 1881 con el objeto de construir un ferrocarril que enlazara a Santiago con Samaná. Un proyecto mucho más factible que el anterior, dado que ese tren cruzaría las tierras llanas de las cuencas de Camú y Yuna que oponían menos obstáculos a la instalación de vías férreas. Tras recurrentes avatares, y fruto del apoyo resuelto de un héroe empresarial llamado Gregorio Riva, los rieles llegaron de Sánchez a La Vega en mayo de 1887. Prácticamente en la ruina, por los sobrecostos surgidos durante la construcción de la vía férrea, los concesionarios del tren lograron que el gobierno los eximiera de ejecutar los tramos restantes: de Santiago a La Vega y de Sánchez a Samaná. En aquellos días se dijo: “el ferrocarril SantiagoSamaná nunca salió de Santiago y nunca llegó a Samaná”. Lo cierto es que aquel tren de Sánchez a La Vega, con una locomotora de vapor tirando de siete u ocho vagones en un trayecto de casi 80 kilómetros, transformó el escenario económico regional, al permitir la exportación de los principales cultivos comerciales de la zona (café, cacao). Al mismo tiempo, el tren hizo de Sánchez el
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
principal puerto para la entrada al país de mercancías extranjeras, y activó decenas de negocios colaterales en La Vega, orientados a la importación y a la exportación. En palabras de Frank Moya Pons: “La animación económica producida por el ferrocarril generó también una activa animación cultural encabezada por la Sociedad La Progresista y la Sociedad Amor al Estudio, cuyos fundadores querían, mediante la expansión y diseminación de la cultura, poner fin a los tiempos de revoluciones, cuartelazos y caudillismo. Además de las sociedades culturales mencionadas, los veganos crearon escuelas, entre ellas un liceo secundario. Varios jóvenes viajaron a la capital a estudiar con Eugenio María de Hostos. Crearon también nuevos clubes sociales (el Camú y el Club de Amantes del Progreso). Fundaron el primer diario vegano (Las Noticias) que publicaba reportajes internacionales transmitidos a través del cable francés instalado en aquellos días por el Gobierno. Ese tren abrió una nueva etapa de acelerados cambios sociales y culturales”. Consecuencia de los beneficios originados por el tren Sánchez-La Vega, la iniciativa de empresarios de Santiago y Puerto Plata logró materializarse, en 1897, en una vía férrea que unía estas dos poblaciones. En los años siguientes, los “caminos de hierro” se multiplicaron hasta entrelazar las dos rutas ya construidas con los núcleos principales del Cibao Central: San Francisco de Macorís, Salcedo y Moca. Otro suceso trascendental tiene lugar en La Cumbre, cerca de Villa Altagracia, 35 años después de la apertura del ferrocarril Sánchez-La Vega: “Señor Almirante Robinson, señoras y señores: Había estimado siempre como factor deprimente del progreso de la República la falta de contacto directo y personal entre el centro director, que es la capital, y las regiones del trabajo nacional mejor pobladas: la comarca cibaeña. Si el país considera serenamente lo que esta obra significa para su prosperidad, le podría ser permitido, solamente, sentir el pesar de que hubiera sido ejecutada durante este período doloroso”. Así hablaba Teófilo Cordero y Bidó, Gobernador Civil de la Provincia de La Vega, el 6 de mayo del 1922. Se inauguraba ese día la carretera Duarte y el Gobierno militar de Santo Domingo lo declaraba Fiesta Nacional. Aquel humilde camino, apto para circular a 40 kilómetros por hora sobre un pavimento empedrado con macadam hidráulico, produjo un milagro. Transformó de improviso nuestra percepción de la distancia, al convertir en una sosegada travesía de cuatro horas lo que siempre fue un escabroso viaje de tres o cuatro días entre Santiago y Santo Domingo, atravesando, a lomo de caballo, ríos caudalosos, pantanos y montañas escarpadas. El 14 de agosto de 1986, en mi intervención como Secretario de Estado de Obras Públicas al entregar el segundo trabajo de ampliación de esta obra centenaria, quise expresar lo siguiente: “Los episodios realizables de la vida económica y social de nuestro país no registran suficientemente la historia de este camino. Acaso porque estamos ante el envés del ejemplo tradicional, y será la crónica de nuestra modernidad económica la que habrá de inscribirse como un capítulo en la historia de este camino que es la carretera Duarte”. La apertura de la carretera Duarte, ha-
Presa de Valdesia en el río Nizao.
rá casi cien años, irradió de inmediato lo que el Receptor General de Aduanas llamó “el germen de la construcción de carreteras”. A partir de entonces los gobernadores provinciales, los ayuntamientos y las personas prominentes de los pueblos empezaron a reclamar que sus comunidades fueran enlazadas con los ejes de las tres principales carreteras. Esto así, porque ya el concepto radial en el ordenamiento de las carreteras estaba prácticamente definido a la salida de las tropas de ocupación en 1924. En efecto, la carretera Duarte se extendía de Santo Domingo a La Vega, Moca, Santiago, Montecristi y Dajabón; la carretera Mella cubría el trayecto hasta San Pedro de Macorís, Hato Mayor, El Seibo e Higüey; y la carretera Sánchez tocaba prácticamente la población de Elías Piña, en la línea fronteriza. Al finalizar el Gobierno militar norteamericano, la geografía nacional disponía de 648 km de carreteras consideradas de primera clase y de 154 km de vías similares en proceso de construcción, de 405 kilómetros de caminos cuya condición necesitaba obras de mejoramiento, además de 723 km de carreteras diseñadas. El gobierno de Horacio Vásquez, de 1924 a 1930, continuó el programa de obras viales y agregó 212 km al inventario existente. Afirma el doctor Moya Pons: “Para 1930 las principales regiones del país estaban ya conectadas con la capital de la República”. En la actualidad, y como resultado del esfuerzo de sucesivas administraciones, todas las ciudades, municipios y parajes de nuestro territorio son accesibles a través de una red de 5,500 km de carreteras y 12,700 km de caminos vecinales y otras vías rurales. A través de los 1,400 km de carreteras troncales circula el 70% de la carga y más de la mitad de los viajeros dentro de nuestro territorio. He mencionado, en síntesis, lo que considero grandes hitos inaugurales en la articulación de nuestro espacio económico, que es como decir las piedras de sillería que soportaran el inicio del progreso material de la República. En orden cronológico señalé el ferrocarril Sánchez-La Vega, inaugurado en 1887, y la carretera Duarte, de Santo Domingo a Santiago, abierta en 1922 por el Gobierno de ocupación. Ahora traeré ante ustedes lo que juzgo como otro jalón esencial del desarrollo nuestro. Poseemos un amplio corredor de casi 350 kilómetros que, en apenas dos horas, nos lleva de la capital dominicana a los centros turísticos de Punta Cana y Bávaro. Y, en cuatro horas, hasta las playas de Miches y Sabana de la Mar, donde se construye un puerto de ferry-boats que hará posible el traslado de vehículos de motor hasta otra instalación semejante en la ciu-
dad de Samaná. En el ámbito de este corredor vial funcionan cuatro aeropuertos internacionales, dos grandes puertos comerciales y tres puertos de cruceros. Más de cinco millones de turistas y viajeros en cruceros oceánicos ocupan los restaurantes, las tiendas y las playas, y se alojan en las 45 mil habitaciones construidas en el ámbito de esta vía expresa. A nadie escapa que el turismo representa el más vigoroso motor de la economía dominicana. Dinamiza, al mismo tiempo, la construcción, la producción industrial, la agricultura, los servicios y algo no menos importante: la creación del empleo honesto y fructuoso. A través de la arteria vial de Santo Domingo a Punta Cana y Sabana de la Mar se nutre el corazón de la economía nacional. No dispongo de ningún argumento para dudar que la creación de este magno eslabón de nuestra infraestructura, orientado a motorizar la industria turística, constituye la tercera gran referencia en la transformación de la base productiva nacional, junto al ferrocarril Sánchez-La Vega (de 1887) y la carretera Duarte (de 1922). En sus circunstancias respectivas, el impacto ocasionado por cada una de estas obras ha devenido en cambios estructurales trascendentes, decisivos e irreversibles en el progreso económico del país. Debemos reconocer, además, que el concurso de la iniciativa privada en el financiamiento y la consolidación de la infraestructura nacional bajo ningún pretexto podría omitirse. Entre las contribuciones de este sector bastaría con mencionar algunas obras señeras: los aeropuertos internacionales de Punta Cana y de Santiago, el puerto multimodal de Caucedo y los terminales de cruceros turísticos construidos en La Romana y en la bahía de Maimón, Puerto Plata, además de los campos instalados en diferentes lugares del país para la generación de electricidad mediante energía eólica. Un 70% de los flujos de pasajeros hacia el país circulan por los aeropuertos privados de Punta Cana y Santiago, el puerto multimodal de Caucedo procesa tres cuartas partes de nuestro movimiento anual de contenedores y ocho de cada diez excursionistas pisan tierra dominicana en los puertos de cruceros de Puerto Plata y La Romana. Debido a la amplitud del tema, no menos que por reservarle una grata sorpresa a quienes se asomen a estas páginas, omitiré nuevas acotaciones en torno a las numerosas obras de infraestructura descritas por el doctor Moya Pons en este compendio magnífico. Pero no debo finalizar mis palabras sin realizar un acto de justicia. Me siento obligado a mencionar algunos de los grandes nombres profesionales, aunque en el si-
5
lencioso anonimato, inspiradores y responsables auténticos de este egregio conjunto de obras citadas por nuestro historiador. Guardo en la memoria las voces y los rostros de muchos de esos artífices que, con talento y coraje, materializaron nuestra infraestructura productiva y de servicio social. En primer término, me honra mencionar al ingeniero Pascal Santoni Vivoni, graduado con honores por la Universidad de Cornell, en Ithaca, New York. Tras su regreso al país en 1948, Santoni revolucionó el panorama de la ingeniería vial dominicana al iniciar la aplicación de los criterios y las especificaciones técnicas con que eran construidas las carreteras modernas. Fue como pasar, en un santiamén, de los “caminos de herradura” a las autopistas de alta velocidad del siglo XX. De igual manera, me siento gratamente ennoblecido cuando reconozco a los ingenieros Leonte Bernard Vásquez y Mario Penzo Fondeur. Desde la cátedra universitaria y en el ejercicio profesional, ambos maestros crearon los cimientos formativos de ese conjunto de ingenieros estructurales en quienes descansó el diseño y la realización de muchas de nuestras principales obras de ingeniería civil: los puentes, los puertos, los rompeolas, los viaductos y las complejas estructuras destinadas a la industria. Con satisfacción similar he de reconocer la trascendencia de los ingenieros Louis Bogaert (el musiú Bogaert de la leyenda), Marcelo Jorge y Augusto Rodríguez Gallart. En diferentes momentos y con registros técnicos también distintos, fue de ellos el más sustancial aporte en el aprovechamiento agrícola y energético de nuestras aguas. Idearon e hicieron los canales, las grandes presas hidroeléctricas, los pequeños embalses de montaña, las presas reguladoras, las estructuras para control de inundaciones… Podría asegurar, asimismo, sin incurrir en exageración, que el inventario de nuestra infraestructura de ingeniería sanitaria, en lo esencial, no es sino un catálogo de las obras concebidas y ejecutadas por dos eminentes dominicanos: los ingenieros Luis Bonnet Báez y Emilio Almonte Jiménez. La generalidad de los acueductos, de las redes para drenaje pluvial en las ciudades, de los sistemas de drenaje de aguas negras y de las plantas de tratamiento sembradas en la geografía nacional llevan la impronta de la habilidad y la energía de estos dos capitanes del honor y del trabajo. Para concluir, va mi gratitud al doctor Frank Moya Pons y al ingeniero Manuel Estrella. A Frank, un viejo amigo de infancia, por seleccionarme para presentar este libro sin igual. Y a Manuel, también un viejo amigo, aunque sin el equipaje de caducidad que Frank y yo exhibimos con inapelable estoicismo, por concederme las frases inaugurales de sus dos libros emblemáticos. Primero, aquel admirable volumen ilustrado con fotografías de Domingo Batista de las instalaciones y las obras realizadas por el grupo en sus 25 años; y, ahora el de los 35 años de las empresas del Grupo Estrella, con el catálogo de la infraestructura nacional ordenado espléndidamente por el doctor Frank Moya Pons. Gracias, de corazón, a estos dos amigos. Y mi agradecimiento personal a todos ustedes en esta noche de reminiscencias y de júbilo. l
6
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
Irreverencias y profanaciones de Mark Twain (2)
PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es
M
arkTwain nació en 1835 en un poblado de Missouri llamado Florida, que en esa época tenía una población de un centenar de habitantes y hoy está deshabitado. Era un villorrio invisible, casi invisible -cuenta Mark Twain-, y su nacimiento contribuyó a elevar el indice demográfico en un uno por ciento. De esa hazaña, esa proeza que, según decía, muy pocos hombres de la historia habían realizado, se sentía o decía sentirse muy orgulloso. Después, cuando apenas tenía cuatro años, fue a parar a un pueblo llamado Hannibal, un puerto, en el que no vivían mas de diez o quince mil personas, a orillas del poderoso Mississipi, el padre de las aguas. De ese puerto, esas aguas, que aparecen transfigurados bajo el nombre de San Petersburgo en algunas de sus novelas, preservaría unos vínculos entrañables que lo acompañarían toda la vida. En Hannibal empieza a descubrir el mundo, se familiariza con la esclavitud, la trata y el maltrato de los negros, que tendrá en su obras una importancia capital. Asiste durante un tiempo y de mala gana a la escuela, se convence de que los estudios no lo van a llevar a ninguna parte. De hecho, nunca permitiría que la escuela “interfiriera con (su) educación”. La religión tampoco era lo suyo. De la iglesia calvinista, a la que iba desde pequeño, sólo conserva desagradables recuerdos que le inspiran frases desalentadoras: “Si Jesucristo estuviera aquí ahora, hay una cosa que no sería, cristiano”. En otra ocasión escribiría: “Un hombre es aceptado en la Iglesia por lo que cree y es expulsado por lo que sabe“. Para peor, unos cuantos textos suyos forman parte de un escabroso libro titulado “La Biblia del ateo: una ilustre colección de pensamientos irreverentes”. Esta obra, de una mujer llamada Joan Konner, fue publicada por la Editorial Seix Barral en el año 2008 y contiene pensamientos muy peyorativos, sarcásticos en relación a las creencias religiosas. Lo que dejó escrito Mark Twain sobre la Biblia, el dios de la Biblia y la misma Biblia no se presta de ninguna manera a equívocos ni a interpretaciones retorcidas, amañadas o complacientes: “Nuestra Biblia nos revela el carácter de nuestro Dios con una exactitud minuciosa y sin remordimientos... Es quizás la biografía mas difamatoria que haya sido impresa nunca. Hace de Nerón un ángel de luz por contraste”. La verdad es que, en este sentido, el juicio lapidario de Mark Taiwan sobre la
Mark Twain.
FUENTE EXTERNA
religión parece competir con los de otros dos famosos personajes: Thomas Paine y Charles Darwin: Thomas Paine, uno de los llamados padres fundadores de los Estados Unidos, afirmaba sin tapujos que “Siempre que leemos las historias obscenas, las orgías voluptuosas, las ejecuciones crueles, la venganza implacable que llenan mas de la mitad de las páginas de la Biblia, nos parece que sería mas lógico considerar ésta como la palabra de un demonio mas que la palabra de Dios. Es una historia de maldad que ha servido para corromper y embrutecer al género humano”. (De hecho, eso lo estamos viendo hoy en Bolivia y lo vimos en Brasil). Charles Darwin, por otra parte, decía en tono reposado y a la vez lapidario que entre 1836 y 1839 “había comenzado a ver gradualmente que el Viejo Testamento, desde su manifiesta falsa historia del mundo, con su Torre de Babel, el arco iris de Señal, etc., etc., y de atribuirle a Dios los sentimientos de un tirano vengativo, no era mas de confiar que los libros sagrados hindúes o las creencias de cualquier bárbaro”. Aparte de la atmósfera viciada que se respiraba en Hannibal (en aquel ambiente puritano, esclavista, probablemente insalubre), todo conspiraba en contra de una adecuada formación para cualquier muchacho con un mínimo de inquietudes intelectuales, incluso contra la salud física y mental de sus pobladores. Mark Twain tuvo una infancia desgraciada, seguramente oscura y triste. De hecho, dolorosas pérdidas familiares marcaron el compás de sus primeros once
años, al igual que marcarían los de su vejez. A los cuatro años Mark Twain perdió a una de sus hermanas, a los siete perdió a un hermano y para cerrar con broche de oro quedó huérfano de padre al cumplir once. En su edad madura vio morir a una de las hijas, otra fue víctima de la locura, su esposa quedó invalida, se consumió en una larga enfermedad que terminó de envenenar su vida. La tragedia parecía abatirse y se abatía en estos últimos años con mayor saña sobre Mark Twain en la medida en que su carrera y su fama de escritor alcanzaban el cenit, mientras cosechaba más y más galardones literarios y se acrecentaba su fama y se ganaba cada vez más el corazón de sus lectores. En cierto momento eligió el color blanco como símbolo de luto y nunca volvió a usar ropa de otro color. Esta no es o no parecer ser de ninguna manera la biografía de un humorista para quienes se toman el humor a la ligera. Sin embargo, para Mar Twain “el origen secreto del humor no es la alegría sino la tristeza”. Mark Twain era un personaje adolorido, desencantado, pesimista, alguien que tenía muy poca fe en el ser humano, que decía las cosas mas dolorosas con un gran sentido del humor, con un toque de humor, un humor seco, como se ha definido, un humor cáustico que provoca risa en cualquier situación y corroe un poco todo lo que toca. Ese escritor, dotado de un inmenso talento literario, es presentado a menudo o casi siempre, mas bien enmascarado o travestido como un simple autor de ama-
bles libros de aventuras para niños y adultos. Es siempre el celebrado autor de “La célebre rana saltarina del distrito de Calaveras”, un delicioso relato superficial y ameno que no representa para el orden establecido mayor peligro, y en el cual se le ha encasillado, encorsetado. Se le ha querido inmovilizar en una especie de camisa de fuerza. Pero las cosas son de otra manera. Mark Twain no es sólo el fundador de la literatura usamericana, es el más universal y más notable y el más grande genio literario que ha producido Estados Unidos, uno de los más grandes escritores satíricos que ha conocido la humanidad. Mark Twain fue la conciencia crítica mas lúcida y terrible de la sociedad de su tiempo, el mas lúcido visionario, el escritor que expuso ante los ojos de sus contemporáneos las llagas purulentas del mundo en que vivían. El hombre que reveló que el sueño americano era para mucha gente una ingrata pesadilla. El pudo ver lo que otros no verían. Más de lo que vería o vio José Martí en las entrañas del monstruo. “Toda la literatura moderna americana -escribió Ernest Hemingway en ‘Las verdes colinas de África’- procede de un libro de Mark Twain que se llama Huckleberry Finn... Es nuestro mejor libro. Todo lo que se ha escrito en América surge de él. Antes no había nada. Y nada que se le asemeje ha aparecido después”. l https://nuevotallerdeletras.blogspot.com/ Amazon.com: Pedro Conde Sturla: Books, Biography, Blog, Audiobooks, Kindle http://www.amazon.com/-/e/B01E60S6Z0.
SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
OGM
elcaribe.com.do
Central de Datos
elCaribe,
zona retro Cultura
7
Las sufragistas, precursoras del voto femenino en la República Dominicana Mujeres del siglo XX que impulsaron el derecho al voto SERGIA MERCADO • smercado@elcaribe.com.do
E
l sufragio femenino en la República Dominicana es considerado hoy en día como un derecho civil, sin embargo, 77 años atrás, era todo un desafío hablar de este tema o escribir de ello, quizás fuese un acto de locura en aquella época. Pero a medida que los años iban cambiando y trayendo consigo mejoras, surgieron movimientos feministas que lucharon por el reconocimiento de sus derechos civiles y políticos en la sociedad dominicana, tal es el caso del Club “Nosotras”, creado el 14 de junio de 1927, con el lema Unión y Perseverancia, el fin de este colectivo “era despertar el espíritu de solidaridad, propugnar por el mejoramiento del niño y de la mujer y crear un ambiente favorable a todas las manifestaciones cultura-
Abigail Mejía Educadora, escritora y defensora de la democracia dominicana. Emigró muy joven a España junto a su madre, y estudió en la Escuela Normal de Maestras de Barcelona, donde recibió el título de Maestra Normal. Al enterarse de la intervención yanqui en el país de 1916, inició con la publicación de diferentes artículos de protesta, muchos de los cuales fueron publicados en Hojas Secretas y La Vanguardia de Barcelona, entre los años 1918-1922, y en el Imparcial de Puerto Rico. Además, fue articulista en el Listín Diario, y como escritora, incursionó en relatos, crónicas, novelas, biografías y poesías. Abigail contrajo matrimonio el 10 de agosto de 1930 con el comerciante Senén Fernández Valle, inmigrante asturiano, con quien solo duró ocho años
les”. Años más tarde, en 1931 se crea Acción Feminista Dominicana, (AFD), primera corriente femenina, impulsada por Abigail Mejía, destacada intelectual dominicana, que perseguía el derecho al voto de la mujer dominicana, y quien lanzó el “Primer Manifiesto Feminista Dominicano”, el 14 de mayo de 1931, reclamando el derecho a la igualdad de género en la Constitución de la República. Junto con ella trabajaron destacadas artistas y maestras normales, tales como Gladys de los Santos Novoa, Elpidia Gautier, Livia Veloz, Delia Weber, Petronila Angélica Gómez, Ercilia Pepín, Carmen González de Peynado, Patricia Mella del Monte, Amada Nivar de Pittaluga, Celeste Woss y Gil, entre muchas otras. Finalmente, las sufragistas obtuvieron el derecho al voto en 1942.
y procreó su único hijo, Abel Fernández Mejía. En ese entonces, Abigail impartía clase en dos Escuelas Normales de esta ciudad, como profesora de Historia de la Literatura Castellana y dominicana. Entre los años (1933-1941), fue designada directora del Museo Nacional y fue miembro de la sección de Historia del Ateneo Dominicano. Esta brillante intelectual nació el 15 de abril de 1895. Fueron sus padres doña Carlota Soliere De Windt, de origen curazoleña, y Juan Tomás Mejía Cotes, abogado dominicano. Su madre, doña Carlota, fue una de las primeras mujeres en divorciarse en la República Dominicana, en 1905. La foto que acompaña esta nota corresponde al año 1933, cuando fue designada directora del Museo Nacional. Esta mujer falleció a la edad de 46 años.
Celeste Woss y Gil Ricart Nace en Santo Domingo, el 5 de mayo de 1890, hija de don Alejandro Woss y Gil, presidente de la República (18851887), y de doña María Ricart y Pou. Fue la primera mujer dominicana en dedicarse formalmente a las artes plásticas y una de las nuevas líderes del feminismo oficialista en el año
1941. Esta destacada sufragista hablaba el inglés y francés a la perfección, estudió en la Academia de Pintura de Cuba, dirigida por el profesor José Joaquín Tejada. Luego, viajó en 1922 a los Estados Unidos para ampliar sus conocimientos en la pintura, estando allá estudió en Art Students League. Al cabo de varios años, regresó a su tierra y abrió su Estudio Escuela en el patio de la casa de sus padres, en la calle Arzobispo Meriño, frente a la Catedral Primada de América. Años después, creó su Academia de Dibujo y Pintura en su hogar, ubicado en la calle Luperón. Doña Celeste pintaba con regularidad desnudos de hombres y mujeres. Al crearse la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1942, pasó a formar parte del profesorado de esa institución. Aquí la vemos observar a una joven que le sirvió de modelo para una de sus creaciones. Murió el 25 de julio de 1985, a la edad de 95 años.
Amada Nivar de Pittaluga Sufragista que ocupó el cargo de tesorera en la Primera Junta Superior Directiva de la AFD. Nació el 8 de marzo de 1898 en Santo Domingo, sus padres fueron Alfredo Nivar Lavastida e Ismenia León de Nivar. Contrajo matrimonio con el médico Juan Bautista Pittaluga Cambiaso, con quien procreó cuatro hijos, José Manuel, Salvador, Isa y Amada, mejor conocida como Amadita. Estudió en el Instituto de Señoritas Salomé Ureña y obtuvo el título de Maestra Normal de Segunda Enseñanza en 1916. En 1931 fue socia fundadora de la Acción Feminista Dominicana; en 1932, vicepresidenta en funciones del Club Nosotras; presidenta de la Unión Femenina Ibero Americana entre los años 1944-1945; y delegada en las convenciones del Partido Dominicano, 1945 y 1951. En años sin determi-
nar, ocupó cargos honorarios en la Unión Femenina Ibero Americacana de México y presidenta del Consejo Nacional de Mujeres. Con referencia al Partido Dominicano, participó como delegada en las convenciones de 1945 y 1951. En 1964, entre ella y otras mujeres dominicanas, decidieron fundar el Club de la Amistad, con el fin de unir por los lazos de simpatía y aprecio a todos los seres humanos. Años después lograron que por decreto presidencial en 1976, cada 8 de marzo, fecha de su natalicio, se celebrara el Día Nacional de la Amistad. En la foto, a la izquierda, podemos observar a Carmen de Recalde, directora de la Alianza de Mesas Redondas Panamericanas, quien entrega un pergamino a doña Amada, derecha, reconocida como Mujer Panamericana 1971-1972. Murió el 14 de Julio de 1987 a la edad de 89 años.
8
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
Contrapuntos cubano-puertorriqueños durante la guerra fría
Francisco A. Scarano, doctor en Historia por la Universidad de Columbia. F.E.
ANTONINO VIDAL ORTEGA Y LUIS ÁLVAREZ-LÓPEZ Centro de Estudios Caribeños PUCMM antoninovidal@pucmm.edu.do la.alvarez@ce.pucmm.edu.do
A
yer celebramos, en las instalaciones de nuestras Universidad, la IV versión de la cátedra Frank Moya Pons, y en esa ocasión tuvimos la suerte y oportunidad de contar con la presencia del prestigioso historiador boricua Francisco A. Scarano, quien dictó la conferencia “La isla que se repite Contrapunteos cubanopuertoriqueños entre la Guerra Fría y el Reencuentro”. El profesor Scarano, doctor en Historia por la Universidad de Columbia, ha dedicado su vida a investigar sobre la historia de Puerto Rico en particular y del Caribe antillano en general. Sus líneas de investigación se han movido por la historia de la esclavitud, la demografía, la diáspora y la nación. Sus libros más destacados son: “Crisol Colonial: El Imperio en la Fabricación del Estado Americano Moderno”, Puerto Rico, cinco siglos de Historia, Inmigración y Clases Sociales en el Puerto Rico del XIX, por solo citar algunas.
Su disertación comenzó con una pregunta aproximándose a una definición del Caribe, ¿asistimos verdaderamente en el Caribe “a una isla que se repite”?. La sugestiva metáfora de Benítez Rojo capta para los investigadores el lugar común más difundido de los estudios caribeños. El registro de lo compartido: las ecologías distintas pero emparentadas por ciertas plantas, algunas nativas como el tabaco y la yuca, otras importadas, como la caña de azúcar o el café; la subordinación colonial y neocolonial sufrida en la región, las instituciones económicas y sociales en común en función de la esclavitud, y entre ellas, la más importante, la plantación, sin olvidar las adaptaciones campesinas opuestas a ella; y las sensibilidades que todo ello acusa en sus culturas criollas, en el sentido inglés de la palabra, es decir, hibridas. Esa mancomunión de geografía, historias, culturas y gentes es condición para pensar las sociedades del archipiélago como una región sociocultural (Mintz), con rasgos e historias que en conjunto las distinguen de las demás regiones del mundo. Para Jean Benoit, observar los elementos constitutivos de esta región “es constatar que cada una es un caso particular de una estructura general, un punto en el itinerario de un mismo caminante- figu-
ra esta última que nos hace pensar en el Bayoán de Hostos, el Víctor Hughes de Carpentier, los emigrados de Lamming, y el Homero o la Shabine de Walcott. Para todos, las islas son evidentemente repetibles; el uno repasa la bitácora del otro, reconoce en ella su propio trayecto”. Destacó la tensión entre el pasado histórico común, y la particularidad de cada isla y territorio, que tienen una historia singular trenzada por el mar Caribe, por la diversidad del ambiente y los imperios. El análisis de las historias imperiales decimonónicas fue seguido por los acontecimientos más recientes del siglo XX y XXI. Especialmente, la renovación imperial a partir de 1898, año de la Guerra Hispanocubano-filipina-norteamericana. El autor debate los diferentes puntos de vista sobre lo cubano-puertorriqueño, partiendo de los versos de Lola Rodríguez de Tío: “Cuba y Puerto Rico son, De un pájaro las dos alas, Reciben flores y balas, En un mismo corazón Que mucho si en la ilusión Que mil tintes arrebolan, Suena la musa de Lola Con ferviente simpatía, de esta tierra y la mía: hacer una patria sola”!
El historiador presentó las visiones de otros intelectuales que cuestionan la comunidad de ambas historias y enfatizan más en las diferencias que las similitudes. Historiadores como Laird Bergad, Salvador Arana Soto y Luis Martínez Fernández. Dice Scarano, “Cuba y Puerto Rico tal vez no sean... en fin, porque ni la subordinación de las islas a los dos imperios en marcha sucesiva jamás marcó el mismo compás (y a veces ni siquiera repicó las mismas notas), ni en ella germinaron las mismas mentalidades, instituciones y propósitos, ni sus culturas fueron tan afines como lo pensó la gran revolucionaria antillana de San Germán en una coyuntura personal y política de grandes sobresaltos.” Examinando la trayectoria histórica reciente de las dos islas del Caribe Hispano, la instauración del Estado Libre Asociado en Puerto Rico y la Revolución Cubana de 1959 y su impacto multidimensional en las Américas, las historias, a grosso modo, parecen, enteramente disímiles. Pero si miramos más allá de las diferencias, conocer “la isla que se repite y el pájaro con sus dos alas”, nos remonta obligatoriamente a las fuerzas históricas que inciden en las sociedades del archipiélago, a veces de manera similar y en otras de manera disímil opuestas…, sin las fuerzas centrípetas ni las centrífugas determinen las expresiones culturales de unos y otros caribeños”. Mediante este ejercicio divisamos mejor la dialéctica histórica que obliga después de admirar las semejanzas, a reconocer y valorar las diferencias. Dialéctica en la que, además, atisbamos los mecanismos de creación cultural que llevan a unos u otros a manifestar su individualidad y estampar en los procesos históricos la huella de su singularidad-dentro de un marco de profundas semejanzas. Considerando el historiador, “las escarchas de la Guerra Fría”, señala, como sostener la idea de que el capitalismo colonial puertorriqueño, y el socialismo burocrático cubano no están distanciado after all?. Un ejemplo expuesto fue el de las similitudes cubano-puertorriqueño en la guerra fría, con respecto a los programas de industrialización por sustitución de importaciones introducidos en la mayoría de los países caribeños. La semejanza fue el proceso de industrialización en ambas islas. Uno desde el modelo socialista cubano y otros, en Puerto Rico desde el modelo capitalista norteamericano “industrialización por invitación”. Ambos modelos hicieron crisis y empobrecieron sus economías y sus gentes. Finalmente, el 21 de noviembre, el Doctor Scarano tuvo un encuentro más restringido con un grupo de investigadores y estudiantes del programa doctoral de Historia del Caribe, y profesores de la Universidad Madre y Maestra, los cuales intercambiaron puntos de vista acerca de la investigación histórica y los grandes retos para los futuros investigadores caribeño. l
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
CERTIFICO Y DOY FE
Temas electorales para todos y en especial para la población empobrecida (Tomado de Comunicado de la Comisión Permanente acerca de la situación del País, 24 de abril 1984).
RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO ARZOBISPO DE SANTIAGO
Introducción
H
e aquí nuestro último tema de los artículos sobre “Temas Electorales” que recogen algunos aspectos del magisterio del Episcopado Dominicano sobre las elecciones y los principios del buen gobernar. Hemos compartidos con ustedes estos tópicos, que tal vez respondan a la situación que ocupa al país actualmente.
Orientaciones breves sobre el Gobierno 1- El poder público no puede ser indulgente
El Poder Público no puede ser indulgente y permisivo en momentos de tan seria gravedad. No debe temer imponer a la nación lo justo que deba imponer. Y una vez impuesto, no debe haber excepciones ni privilegios para nadie y deben ser castigados severamente los trasgresores. La Ley no exigida o exigida desigualmente pierde su fuerza y se convierte en letra muerta (Tomado de Carta Pastoral “Mensaje sobre la Deuda Externa”, 21 de enero del Año Santo Jubileo de la Redención, 1984, #2). 2- Los impuestos Una falta notable de sensibilidad social nos hace a los dominicanos reacios a toda clase de impuestos. Los fraudes consentidos (a veces ofrecidos y pactados), las excepciones concedidas el temor a la deficiente administración y la experiencia repetida del uso irracional o inadecuado de los fondos públicos debilitan entre nosotros los sistemas fiscales y merman y destruyen la moral del Estado para exigir impuestos. Es una triste realidad. Los impuestos, sin embargo, son necesarios porque asumen en la sociedad el papel fundamental de la distribución justa del ingreso y del capital (Tomado de Carta Pastoral Mensaje sobre la Deuda Externa, 21 de enero del Año Santo Jubileo, 1984, #4). 3- El Gobierno debe defender y promover a los pobres Los que tienen más deben sacrificarse a favor de los que nada tienen. Nadie debe mostrarse insensible al respecto. El gobierno, con todo el peso de su poder, debe asumir la defensa de ellos. Debe buscar, sin aplazamientos, modos de hacer frente a la situación. Es su deber. Debe, también, informar con claridad a la nación de todas sus negociaciones con el FMI: causas, acuerdos, consecuencias y modos planeados de aminorar la dureza del momento
4- El Gobierno y los recursos naturales Estamos conscientes de que la recuperación y el cuidado de nuestros recursos naturales es una tarea de todos, pero el Gobierno, como Administrador del Estado, tienen la obligación de orientar y coordinar esta tarea. Como representantes también de las generaciones venideras, debe garantizar el uso de los recursos naturales para satisfacer las necesidades presentes teniendo en cuenta las futuras (Tomado de Carta Pastoral sobre la relación del hombre con la naturaleza, 21 de enero 1987, # 73-74). 5- Gobierno y reclamos del Pueblo El Gobierno, conocidos los justos reclamos del pueblo debe hacer cuanto esté en su mano para ir solucionándolos. Es su función y misión. Es más, la falta de atención a los sectores más necesitados, si éstos son numerosos, demuestra que los pueblos se tornan ingobernables (Tomado de Mensaje sobre la Situación Nacional, 4 de noviembre 1997, # 4). 6- Reto de todos No es exclusivamente deber del Gobierno, sino de toda la sociedad el ir reduciendo los problemas existentes y solucionándolos poco a poco. El Gobierno tiene su específica misión y función y la sociedad la suya. Cuanto mayor sea la laboriosidad, creatividad y solidaridad de un pueblo mayor será su progreso y bienestar de todos. Al Gobierno le compete impulsar, defender promover y coordinar esa actividad de la sociedad y velar para que jamás sufra detrimento alguno la justicia y equidad en las relaciones de los ciudadanos entre sí. Sería insensato contraproducente que todo lo esperásemos del Gobierno de turno. Confiemos ciertamente en él, en la eficacia de su función, pero exijámonos, sobre todo, sin desfallecer, a nosotros mismos (Tomado de Mensaje en vísperas de un nuevo gobierno, julio del año 2000). 7- Los cinco papeles del Estado Tengamos claro cuál es la verdadera función del Estado. Los expertos en la materia hoy dicen que son cinco los papeles del Estado, resaltando que el sector privado debe ser el motor principal de la expansión productiva y del empleo: 1- Asegurar la estabilidad macroeconómica y combatir la inflación por su efecto concentrador de la renta. 2- General un ambiente competitivo en la economía, suprimiendo toda clase de privilegios y subsidios que hacen posible la ineficiencia en beneficio de unos pocos a costa de la mayoría. 3- Establecer reglas sensatas y estables que estimulen la expansión de la producción y del empleo, evitando actitudes paternalistas que, a menudo, consiguen efectos contrarios a los deseados. 4- Jugar un papel importante en la for-
mación de la infraestructura energética, de telecomunicaciones y transporte. 5- Cuidar de las áreas sociales, asegurando los servicios básicos y dejar al sector privado las actividades empresariales. Todos debemos colaborar notablemente con el Gobierno para que cumpla a cabalidad con su importante misión. Alabamos el empeño e iniciativas del Sr. Presidente por mejorar el modo de vida de los pobres y su presencia frecuente entre ellos. Es un deber del Estado y de la sociedad. La manera radical, sin embargo, de combatir la pobreza es incorporar plenamente a los pobres, marginado y exclusivos, al mundo productivo y laboral, al mundo político y social (Tomado de Mensaje “Día de la Independencia”, 27 de febrero 2002, # 7). Administración justa, honesta y eficiente
Al llegar a este punto tenemos que añadir que no es suficiente que incrementemos nuestros bienes de producción y consumo y los distribuyamos justa y equitativamente. Es necesario, también, que la administración pública sea justa, eficiente, responsable y honesta. Los únicos privilegiados deben ser los pobres cuya defensa y promoción debe ser asumida, de modo especial, por el Poder Civil. 1.- Cuantos integran el mundo de la Gestión Pública deben tener claro que su deber es lograr eficazmente el Bien Común conciliando la libertad, la justicia y la igualdad en una genuina sociedad participada. Únicamente en el Bien común se basa la legitimidad del Poder Civil. Cuando más lo promueva, mejor estará cumpliendo con su función y cuanto más se aparte de él, más ilegítimo se estará tornando. El Bien Común abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social, gracias a las cuales todas las personas, familias y asociaciones puedan lograr con mayor plenitud su perfección (Gadium et Spes, Núm. 74). 2.- Viendo ahora entre nosotros cuántas personas y familias yacen en la miseria, en la pobreza y en el abandono sin dignidad, sin justicia, sin igualdad, sin oportunidades, tenemos que preguntarnos sobre nuestra realización del Bien Común. Es largo el camino por recorrer en esto pero es hora ya de que se empiecen a dar los pasos decisivos y definitivos. Ningún ciudadano tiene derecho a oponerse a ello. Todas las personas y grupos sociales en el ejercicio de sus derechos están obligados por ley moral a tener en cuenta los derechos ajenos y sus deberes para con los demás y para con el Bien Común de todos. 3.- Hay tres puntos concretos de vital importancia que queremos tocar: impuestos, subida del costo de la vida y burocracia. Impuestos. El gobierno, para poder cumplir con sus obligaciones crecientes del Bien Común, necesita aumentar sus recursos y es obligación suya estudiar a fondo el mejor modo de conseguirlos, exigirlos y distribuirlos, después, con justicia y honestidad, prestando atención a los sectores débiles. Con el Concilio Vaticano II tenemos que decir con dolor que “no pocos, con diversos subterfugios y fraudes,
9
no tienen reparo en soslayar impuestos justos u otros deberes con la sociedad” (Gaudium et Spes, Núm. 30). Sobre los escasos ingresos de nuestra clase económicamente débil no es ni justo imponer más cargas. Los más favorecidos deben asumir su cuota de sacrificio. El hecho de que el grueso de los impuestos en la República Dominicana sea indirecto provoca una realidad injusta: ricos y pobres pagan por igual. Es necesario que los impuestos sean proporcionales a los bienes que se posean y a la disponibilidad que se tiene. Los modos prácticos de obtener esto se lo dejamos a los técnicos. No queremos dejar de decir que un mal que viene de lejos pero que no puede ser corregido, porque existen medios para ello, es el de nuestras Aduanas. 4.- El segundo punto concreto es el alza del costo de la vida. Si los precios son reales y no hay mecanismo posible para hacerlos descender, es necesario que se hagan, sin postergación alguna, los debidos reajustes salariales, sin dejar por eso de afrontar el gravísimo problema del desempleo y subempleo, espina dolorosa en el corazón y conciencia de todos. 5.- El tercer punto concreto es el de nuestra burocracia. Esta se ha convertido en nosotros en una maquinaria gigantesca que se nutre de sí misma a costo de la vida nacional. Todos los empleados del Estado y funcionarios públicos deben pensar que la dignidad y responsabilidad de su trabajo reside en que su destinatario es la sociedad y sobre todo aquellos que menos tienen y más dependen por esto del buen funcionamiento de lo público. El peso de la justicia debe caer siempre, con todo rigor, sobre quienes amparados por los cargos administrativos públicos se enriquecen fundamentalmente o medran con perjuicio del Bien Común. Los irresponsables e ineficientes no pueden tampoco ocupar cargos públicos. El excesivo número de personas en muchas oficinas del Estado conlleva inevitablemente la disminución de eficiencia y el aumento injustificable de erogaciones del Estado. Los Partidos Políticos harían un gran servicio al País si descontinuas en la práctica de que la victoria electoral signifique la casi total remoción de personas que están desempeñando funciones ejercidas con larga experiencia, seriedad y competencia y sean sustituidas por otras incapacitadas y situadas en esos puestos por el mero hecho de pertenecer a un determinado partido. Una pregunta que muchos dominicanos se hacen es qué pasa con algunas empresas estatales que son deficitarias siempre, debiendo ser la menos rentables. Esta misma pregunta nos la hacemos nosotros con preocupación, porque es el pueblo quien paga esos déficits en vez de obtener beneficios. Dichoso el pueblo que cuenta en la Administración Pública con gente capaz, capacitada, y honesta. Los hay y les animamos y felicitamos. (Tomado de la Carta Pastoral de Adviento, 30 noviembre 1980, I Domingo de Adviento, # III). CERTIFICO que en mi trabajo “Temas Electorales”, hemos tomado varios temas de la Conferencia del Episcopado Dominicano sobre elecciones. DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a veintiún días del mes de noviembre del año del Señor 2019. l
10
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
cds
elcaribe.com.do
ruta gastronómica
La cocina de Nepal Mirándote a los ojos ARTISTA: JOSÉ LUIS PERALES GÉNERO: MELÓDICO DISQUERA: SONY MUSIC
Este disco del artista español cuenta con 35 canciones que pertenecen a su extenso repertorio de éxitos. Los fanáticos podrán disfrutar de canciones como: “Y como es él”, “Celos de mi guitarra”, “Un velero llamado libertad”, entre otras.
El Dal-bhat-tarkari es el plato nacional de Nepal. Es una sopa elaborada con lentejas, la cual se sirve con una porción de arroz, curry de verduras, entre otros alimentos. F.E.
Más futuro que pasado ARTISTA: JUANES GÉNERO: POP-ROCK DISQUERA: UNIVERSAL MUSIC LATIN ENTERTAINMENT
Entre las 13 canciones que componen el disco están: “Aurora”, “Tequila”, “El Pueblo” y “Bonita”.
dvds
JESSICA BONIFACIO jbonifacio@elcaribe.com.do
H
oy nos trasladamos al continente asiático para descubrir la gastronomía de Nepal, donde las verduras y el arroz nunca faltan en los platos más tradicionales. Los nepalíes condimentan sus platos con especias y semillas como el ajo, el jengibre, el comino, el cilantro, la cúrcuma, la pimienta negra, los chiles, cebollas, el aceite de mostaza, el ghee (man-
tequilla clarificada) y, en ocasiones, mantequilla de yak (mamífero). Entre las comidas nepalíes se destacan las siguientes: Dal-bhat-tarkari, el plato nacional. Es una sopa hecha de lentejas rojas, negras o amarillas y especias. Se sirve con arroz, cereal por excelencia en Nepal, un curry de verduras, especias, entre otros ingredientes. Aloo Tama. Es un caldo de papas con brotes de bambú y curry en polvo. La gente lo suele acompañar con arroz. Es uno de los platos más populares de ese país. Momos. Se trata de una masa de harina rellena normalmente con carne pi-
cada o verduras. Puede cocinarse al vapor o consumirse frita. Chatamari. Se trata de una forma especial de “roti” hecho con harina de arroz (pan utilizado en países asiáticos). Este plato puede llevar ingredientes como carne, verduras o huevos. Biryani. Es un plato preparado con arroz, carne (pollo, cerdo o búfalo), verduras, zanahorias, cajuil y especias. Chowmein. Son fideos con verduras, a los que también puede añadírsele huevo, pollo o carne de búfalo. Samosa: Es una empanadilla crujiente de vegetal, pollo o carne de búfalo. l
el escape Una exposición para honrar a Théodore Chassériau Génesis DIRECTOR: PHILIPPE LESAGE INTÉRPRETES: THÉODORE PELLERIN DISTRIBUYE: FILM MOVEMENT
Las turbulencias que conlleva el primer amor sacuden las vidas de tres adolescentes. Mientras William se enamora en secreto de su mejor amigo, su hermanastra deja a su novio para ser libre.
E
l embajador de Francia en el país, Didier Lopinot, y el ministro de Cultura dominicano, Eduardo Selman, inauguraron la exposición “Hace doscientos años nacía Théodore Chassériau”, con la que se conmemora el bicentenario del natalicio de este reconocido pintor romántico. La exposición consta de 23 obras originales atribuidas al artista y de varios documentos, muchos pertenecientes a la artista y diplomática Carmen Miranda Levy de Gauch, Alejandro Luis y Nicole Domino. La exposición, que constituye la principal actividad de un diverso programa
con el que se rinde homenaje a la trayectoria del reconocido pintor, fue curada por Marianne de Tolentino, directora de la Galería Nacional de Bellas Artes. Théodore Chassériau nació en El Limón, en la provincia a de Samaná, el 20 de noviembre de 1819. Su padre era Benoît Chassériau, un diplomático francés que fue ministro del Interior de Cartagena y amigo de Simón Bolívar. La muestra se mantendrá abierta en los salones de la embajada de Francia en Santo Domingo hasta el 8 de enero de 2020, en horarios de 4:00 de la tarde a 9:00 de la noche, de martes a domingo. l elCaribe
La muestra cuenta con 23 pinturas. F.E
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
crítica arte LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com
Entre cuadros y escultura: Arte Berri
L
a noche del jueves 14 de noviembre, asistimos a la puesta en escena de las obras de dos grandes creadoras, una dominicana y, la otra, española. Se trata de las artistas Amaya Salazar y Giomar Álvarez de Toledo, reunidas para celebrar el 14 aniversario de Arte Berri. El color, la forma, las texturas, la línea, el movimiento, la profundidad, el volumen, pero, sobre todo, el color, danzan ritmos contrarios, pero que, al ser combinados en la memoria, es como si aflorara una especie de jazz, donde lo europeo, encaja con lo caribeño. En Amaya, tenemos la representación femenina en tanto elemento icónico de su quehacer artístico, siempre en actitud señorial, de corte elegante, grácil. A propósito de esta entrega, no solo se aprecia la labor dibujística de Salazar, sino que,
además, presenta pintura y escultura, dinamizando aún más la propuesta. En el caso de Giomar Álvarez de Toledo, es una artista plural que no se podría encasillar como representante de una cultura, sino el conjunto de muchas. Tal parece que su ir y venir de un lado a otro, han venido generando las constantes de un empaque general que le ha permitido hilvanar un discurso revelador, en el que igualmente aflora la reminiscencia de su sentir hispano. No cabe duda de que la cultura une pueblos, de que la pintura es un espectáculo de tonos que permite al espectador ser testigo de realidades inimaginables, penetrando esta vez, en una configuración de elementos que levitan y, hasta estar en medio de una corrida de toros, donde si no estás atento, puedes ser la próxima víctima. El serpenteo en el trazo, no sólo otorga real movimiento al dibujo de Amaya, sino que esto pasa de forma inmutable a su trabajo escultórico como sello distintivo. Mientras que en el caso de Giomar, se aprecia como juega a la superposición de elementos para crear dos contextos el de la luz y el de la sombra y, a pesar de que se trata de una misma representación, el cuadro parece servir como pretexto para multiplicar la realidad. l
crítica cine ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com
The Crown
S
erie que cuenta la vida de la reina Isabel II desde su niñez. Esta vez encarnada por la ganadora del Oscar Olivia Colman. La serie ahora comienza en el 1964, y responde a una década marcada por la aceleración de la descolonización de África y el Caribe. Más de 20 países se independizaron del Reino Unido como parte de una transición planificada hacia gobiernos autónomos. Es el año en que muere Winston Churchill y la llegada del laborista Harold Wilson como Primer Ministro quien cumplió dos mandatos no consecutivos: octubre de 1964 a junio de 1970 y marzo de 1974 a abril de 1976, y que es el núcleo central de estos diez episodios. Narrativa de misterios, engaños, alegorías con excelente reparto de actrices y actores. Ya desde el primer episodio deja saber su matiz político ideológico. Los desastres implicados por el neoliberalismo se notan en progresión épica. Las anteriores temporadas estaban centradas en dramas personales de la realeza, y en esta se vuelca en lo social y político tanto del Reino Unido como sus áreas de influencia imperial. El rejuego de la corona en cuestiones económicas muestra una supuesta dependencia del FMI y de la voluntad del gobierno es-
tadounidense. De algún modo se expone negligencia del gobierno liderado por el Partido Laborista. En ese sentido, la serie tiene un plan claro de mostrar cómo el ego de un político determina la vida de los gobernados. Plausible hipótesis si no estuviéramos al tanto de que es Inglaterra la cuna de la revolución industrial, un proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII. Es interesante evaluar los procesos políticos, especialmente para conocer las características de la monarquía parlamentaria (forma de gobierno en donde el rey o monarca posee el poder de forma parcial, ya que es regulado por un parlamento). Otro aspecto a destacar es que el que sea una mujer quien tenga el hilo especial del poder, es una cuestión excepcional, y es que “las mujeres nunca han tenido genéricamente poder y aquellas que lo han alcanzado, lo han hecho por excepción”. Pues bien, casi de manera sutil se nos presenta la sumisión de la corona inglesa al nuevo poder imperial estadounidense –algo que lo vemos con mayor crudeza en las nuevas formas sofisticadas conjustas para combatir a quienes se les opongan: los deshumanizan, los deslegitiman y aíslan como el caso de Julian Assange–. En Netflix. . l HHHH GÉNERO: drama histórico. DURACIÓN: 10
episodios de 60 minutos cada uno. H H H H H EXCELENTE | H H H H MUY BUENA H H H BUENA | H H REGULAR | H MALA
el libro vive
11
obras
FRANK NÚÑEZ fnunez01@gmail.com
La novela familiocéntrica de Julio César Rojas
N
oviembre es el mes de la familia y es mucho lo que se ha escrito sobre la necesidad de rescatar ese microcosmos de raíces y calor humano amenazado por la posmodernidad, el mundo ligth y las llamadas políticas de género que abogan por una igualdad mecánica y antinatural aplastando la saludable diversidad complementaria. La época es propicia para leer la novela En Busca del Tesoro Perdido, de Julio César Rojas, quien conduce a su protagonista Temístocles por los infiernos de la vida desordenada y alejada del hogar, permitiéndole retornar al tesoro del que se alejó, tras lidiar dantescas batallas con demonios poliédricos bajo el mando del implacable Belcebú. Rojas, quien dedica la obra a sus padres, arranca su narrativa con la siguiente reflexión: “Al caer la noche es cuando enfrentamos nuestros más fieros demonios los cuales nos incitan a perder la cordura”. Solo la familia es el tesoro, el paraíso, que desde el Génesis bíblico, ha estado integrada por padre, madre e hijos. Ese oasis es desdeñado por Temístocles, involucrándose en un tórrido romance con Sofólina, hermana del príncipe de los infiernos, a quien algunos incrédulos, atribuyeron los poderes de Jesús de Nazaret para expulsar los demonios que perturbaban la paz de muchos atribulados de su tiempo en la tierra. El autor del prólogo sostiene que “En busca del tesoro perdido, además de sus logros estéticos como parto literario, puede leerse como una parábola postmoderna con un argumento extraído de las viejas tradiciones universales”. Destaca que “Rojas sitúa la existencia vital de Temístocles en Basilea, ciudad europea que constituye un referente históricos para los dominicanos”, muy especialmente para los estudiosos de la frontera dominicohaitiana. Fue en esa urbe, refiere, que el gran filósofo alemán Nietzsche, sufrió el desplante de la rusa Lou Salomé, “que al parecer preservaba su entrega para el poeta checo Rainer María Rilke”. Editada con el sello de Santuario, el relato concluye con la recomposición familiar y el retorno a la funcionalidad, todo un final convincentemente feliz. l
La media de los héroes Jasón es solo un niño inexperto cuando zarpa en el Argo (nave) y, tras sortear los miedos, regresa como un héroe victorioso acompañado de su amada Medea. AUTOR: A. MARCOLONGO EDITORA:TAURUS VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$1,195.00
Las mujeres mueven montañas Esta obra recorre la vida de 15 mujeres que movieron montañas: exploradoras, astronautas, científicas y escaladoras. AUTOR: PEPITA SANDWICH EDITORA: LUMEN VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$1,150.00
La hija olvidada Elise, una francesa católica que llegó a Nueva York al finalizar la Segunda Guerra Mundial, descubre que las cartas en alemán que una desconocida traía de Cuba fueron escritas por su madre durante la guerra. AUTOR: LUCAS CORREA EDITORA: PENGUIN RANDOM VENTA: LIBRERÍA CUESTA PRECIO: RD$995.00
12
elCaribe, SÁBADO 23 DE NOVIEMBRE DE 2019
Cultura
elcaribe.com.do
Servio Uribe DIRECTOR ESCÉNICO, ACTOR, EDUCADOR Y MILITAR Recientemente el Ministerio de Cultura y la Dirección General de Bellas Artes le rindieron homenaje al maestro Servio Uribe, dedicándole el VI Festival Nacional de Teatro 2019, por sus aportes al rigor y a la disciplina del oficio teatral, en más de cinco décadas que ha dedicado a la enseñanza. Además, por ser el fundador y director de la Agrupación Teatral
Calíope y por establecer la expresión corporal como parte esencial del entrenamiento del actor, entre otros numerosos méritos, los cuales “agradezco, porque me he dado cuenta de que con trabajo, seriedad y disciplina se puede ser profeta en su tierra”. Asimismo, dijo que ha recibido reconocimientos en Nueva York, Massachusetts, Puerto Rico, Costa Rica y
México, “pero es muy gratificante recibir el reconocimiento en mi propia tierra”. Uribe realizó sus estudios en la Escuela de Teatro de Bellas Artes, y en 1963 viajó a España a estudiar en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, donde obtuvo los títulos de Profesor de Arte Dramático y Literatura, y de licenciado en Arte Dramático.
“El teatro dominicano vive hoy un gran auge” MARÍA E. PÉREZ ROQUE FOTO: FUENTE EXTERNA
l Maestro de más de una generación
de actores y actrices en el país, ¿cómo ha sido su experiencia a lo largo de todos estos años? l Realmente son cinco generaciones de actores y actrices que han pasado por mis manos, en mis 52 años de trabajo como formador, y para mí ha sido una experiencia muy positiva, porque me ha permitido contribuir con la enseñanza y la profesionalización de la mayoría de los actores que hoy componen nuestro acervo teatral, y el hecho de poder continuar enseñando a los jóvenes de hoy, también me llena de mucha satisfacción. l ¿Qué le motivó a fundar en 1967 el Teatro Calíope? l A mi regreso de España, se celebraban las fiestas patronales de San Cristóbal, mi pueblo natal, me pidieron que hiciera una presentación. Se me ocurrió hacer poesía al unísono, tipo coro griego, sin movimiento, y por sugerencia del doctor Sócrates Barinas Coiscou, se le puso el nombre de Calíope al grupo, como la diosa de la poesía heroica, musa de la elocuencia en la mitología griega. Luego, cuando cursaba estudios en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en una época en la que eran frecuentes los altercados entre la policía y los estudiantes, provocando la muerte de muchos jóvenes, se nos ocurrió que se hicieran las protestas, a través del arte, y así, en vez de recibir tiros, recibir aplausos, lo que generó un gran entusiasmo, hasta tal punto, que donde se presentaba Calíope se formaba un grupo similar. l Introdujo el país la disciplina de la expresión corporal en 1967, ¿en qué consiste? l A mi regreso de España, me uní al cuerpo de profesores de la Escuela de Teatro de Bellas Artes. Con el tiempo fuimos incorporando todos elementos teatrales, como la música, las luces, el movimiento escénico, hasta convertirnos en una agrupación completamente teatral, e introduje la materia de expresión corporal, la cual nunca se había dado en el país. Hasta hoy, 52 años después se sigue impartiendo, pero ahora con el nombre de Sicofísico, porque los profesores que la
Uribe expresa que, 52 años después, Calíope se mantiene vigente, gracias a los esfuerzos de cada uno de sus miembros.
Satisfacción Aunque hacemos cualquier tipo de teatro universal, nuestro teatro fundamental está basado en los hechos y personajes de la historia dominicana”.
Consejo Me siento muy agradecido por el homenaje, porque me he dado cuenta de que con trabajo, seriedad y disciplina se puede ser profeta en su tierra”.
imparten mezclan la actuación con la expresión corporal. La expresión corporal es la materia que le permite al actor trasmitir al público las características del personaje que interpreta, a través de las expresiones y actitudes que adoptan con su cuerpo. No importa la edad o la apariencia física, un joven puede convertirse en viejo y un viejo en más joven con la expresión corporal. l ¿Qué tipo obras presenta el grupo teatral Calíope? l Aunque hacemos cualquier tipo de teatro universal, nuestro teatro fundamental está basado en los hechos y personajes de la historia dominicana, con el fin de ampliar los conocimientos de los estudiantes y coadyuvar a la educación de nuestro país. l ¿Cuáles han sido los montajes más importantes bajo su dirección?
l Considero que entre los montajes más
importantes que he realizado están “La Sonrisa de Hiroshima”, “Poetas dominicanos en Pedro Mir”, basado principalmente en el poema “Hay un país en el mundo”; “Edipo, rey”, “Patricios inmortales”, “Mujeres indómitas” y “Por la Patria cantando”. La mayoría de los trabajos son piezas que incentivan la dominicanidad. l ¿Cómo ha sido su experiencia como instructor de Artes en la Academia Militar de las Fuerzas Armadas, actual Batalla de las Carreras? l Mi experiencia en la academia inició en 1982, cuando se me solicitó convertir en una obra de teatro el poema que habían escrito dos cadetes de cuarto año. La puesta en escena se hizo en presencia del presidente de la República, en ese momento, doctor Salvador Jorge Blanco, quien elogió el trabajo realizado. Es entonces que el teniente general Ramiro Matos González, secretario de estado de las Fuerzas Armadas, pide al Presidente que se me incorpore a esa institución como asimilado para darle clases de arte a los cadetes. Entonces, comencé a formarlos en dicción y declamación coral, trabajamos en la formación de un grupo coral que hizo múltiples presentaciones. 20 años después, por mis años en servicio, se me otorga el rango de Teniente Coronel. Actualmente, sigo dando clases en la Academia Militar, ahora de Dicción y Oratoria, y ostento el rango de General de Brigada en condición de retiro. l ¿Cómo ve la dramaturgia en RD? l Mi valoración es muy positiva. Los jóvenes que están haciendo teatro ponen mucha pasión e interés en el trabajo teatral, y el profesorado de la Escuela Nacional de Arte Dramático está comprometido con el engrandecimiento de la educación de estos jóvenes. Para mí, el teatro dominicano vive hoy un gran auge. Además de las grandes salas estatales, se han concebido nuevos escenarios para el teatro, salas independientes, lo que ha generado un gran movimiento teatral, que ayuda mucho a la preparación cultural de nuestro pueblo. Un ejemplo es la Ciudad Colonial, donde están proliferando los espacios para el teatro, como las que ofrecen Guloya, Las Máscaras, Microteatro, entre otros. l ¿Cuál sería su mensaje para la juventud dominicana? l Quiero decirles a los jóvenes de hoy que tengan presente que todo lo que se consigue fácil desaparece rápido, y que deben interesarse por capacitarse cada día más, por conocer cabalmente la historia y la incidencia de su país en el mundo. Es importarte que asuman la exaltación de los valores patrios en cualquier lugar del mundo donde se encuentren, y llevar con orgullo el nombre de dominicano. l