L
om, el león, vivía solitario en una cueva. Todos los días se sentaba sobre una gran roca y se rascaba.
–
! ¡AY
¡M
ca! -d i p e
ecía.
Un día, apareció por allí el Garzón Soldado. –¿Qué te pasa, Lom? -preguntó. –¡AY! Es que me pica -se quejó Lom. –Tienes que peinarte -dijo el Garzón Soldado.
–Yo nunca
no -contestó Lom. i e p me
–Mmmmmm -dijo el Garzón Soldado-. Qué interesante. Veo migas de pan, chicle y unos moquitos. También veo unos nudones.
preguntó Lom. ? s e don u N ¿ –
La melena de Lom estaba llena de nudos, nuditos, nudotes y nudazos. Y en los nudos, los nudones habían comenzado a hacer sus nidos.
–¡AYY! ¡Cómo m
e
o ba L a t i r g pica!
–Si te peino, los nudones se irán -dijo el Garzón Soldado-. ¿Te peino?
m.
–¡NO! -rugió Lom.
Pica, pica, pica. Rasca, rasca, rasca.
–¿Hasta cuán
do m e
m. o L va a picar?-gritó
–Hasta que te peines -dijo el Garzón Soldado. Y siguió su camino.