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Víctor Hugo Barrera - Pequeñísimos Planetas (2011)

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Pequeñísimos planetas

Víctor Hugo Barrera

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Armadura

Le dice al fantasma que el juego de las escondidas no va a funcionar si, con tanto rincĂłn en el castillo, continĂşa ocultĂĄndose dentro de ella.

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Film noir

Hitchcock es perseguido por pĂĄjaros. Entra a un motel. Pide cuarto en la planta baja. Sufre de vĂŠrtigo. Alguien lo vigila por una ventana.

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MuĂąeco

Con cuidado abre la puerta. Antes de acostarse pinta sus mejillas de rojo. Voltea a la cama y el ventrĂ­locuo duerme.

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Inocente

No encontraron jamás el arma homicida. Logró salir de la cárcel una vez que el dueño del circo pagara su fianza. Su acto era el más esperado por el público cada noche, aquel en el que tragaba cuchillos y espadas.

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Fantasmas I Al pasar al otro lado, ya convertidos en fantasmas, pueden descansar en enormes hamacas o solicitar un lote baldío en este mundo. Ahí pueden reinar entre las piedras, árboles y papeles. Y con el tiempo y práctica adquieren la habilidad de mover objetos livianos.

II Los fantasmas pueden obtener baldíos de 300 a 500 metros, según los lotes disponibles. Algunos, cuando logran dominar el arte de mover las cosas, pueden solicitar más espacio.

III El fantasma, ya con suficiente habilidad para mover objetos a la distancia, se divertía haciendo sonar las campanas que llamaban a misa de ocho. Pero lo hacía a las cinco de la mañana.

IV Cansado de gritar sin que nadie lo escuche en los 500 metros de su reino baldío, el fantasma se entretiene con una bolsa de plástico. Sopla por aquí, sopla por allá y logra que el objeto no toque el suelo por horas. Cientos se detienen diariamente a observar las piruetas de la bolsa. El revuelo de la bolsa que no cae por horas llegó a los noticieros y las cámaras y las guapas reporteras están ahí. Él quisiera dar entrevistas y obtener el crédito, pero nadie puede verlo ni escucharlo. Así que sopla. <6>


Caballo

El cirujano dice que su nariz quedar谩 perfecta y a tiempo para su pr贸xima carrera.

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Metamorfosis

La cucaracha teme salir a desayunar. Sabe que se burlarรกn de su nuevo aspecto de hombre.

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Caracol

De la pared al jardĂ­n piensa en toda la vida que ha pasado arrastrĂĄndose y decide suicidarse. Muy lentamente.

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Gacela

El le贸n quiere cazarla, pero disfruta tanto el salto de la gacela que piensa en volverse vegetariano.

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Buitres

Cansados y con huellas de sol en el rostro, los trabajadores se quejaban de su nueva y diaria labor, pero no más que sus esposas y familiares por el olor que penetraba sus ropas, carne y cabellos. Levantar de calles y caminos cuerpos pútridos, animales de increíbles e inquietantes olores, no parecía un buen destino. Los improvisados trabajadores de la carroña esperaban que la huelga de buitres terminara pronto.

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Sombra

Cansada de ser tan s贸lo una seguidora una noche desapareci贸 en un callej贸n oscuro.

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Marinero

Harto de amores en cada puerto, decidi贸 volverse hombre de campo. Cientos de mujeres quedaron viudas.

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Deal

El Diablo recuper贸 cola y cuernos y prometi贸 no volver a apostar en el p贸car.

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Rabo verde

Esa noche logr贸 sonrojar a la muchachita y se despidi贸. Misi贸n cumplida.

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Vieja guardia

Capturado en posesi贸n de papel y tinta, le dieron cadena perpetua. Durante una vida escribi贸 en las paredes, en el piso, en los barrotes, con las plumas de ave que ca铆an por su ventana.

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Edén

I Eva y Adán no fueron expulsados. Dejaron el paraíso por aburrimiento.

II Eva y Adán dejaron el paraíso por un Trans Am.

III Fui al paraíso. Sólo estaba habitado por gorriones y faisanes.

IV El Paraíso. Qué cantina tan hermosa.

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Totoroto

Esbelto y abandonado a su suerte, recuerda cuando su cuerpo era suave y mullido.

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Rehiletes

-¿Cómo estás? -Mareado.

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Harto

El primer día ya no sabía Dios qué hacer con los gorriones.

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