En Colombia existe un nivel muy sofisticado del negocio educativo. El Estado colombiano tiene ampliamente instaurada la práctica de las alianzas público-privadas en la prestación de servicios públicos. La educación pública no es la excepción. Una de las principales formas de comercialización de la educación que se han encontrado en Colombia es la compra de servicios a grupos privados con fondos públicos. Esta compra se da de forma sistemática y está amparada por normativas legales vigentes.