Canarias Social
N.13/SEPTIEMBRE/2025
Creciendo en comunidad

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N.13/SEPTIEMBRE/2025

JOSÉ MANUEL GUZMÁN CEO DE GRUPO M
La dignidad del cuidado es un principio esencial que debe orientar cualquier modelo de atención a las personas. En un escenario en el que Canarias afronta un progresivo envejecimiento demográfico y una demanda creciente de apoyos en el hogar, resulta imprescindible garantizar que cada ciudadano pueda permanecer en su entorno con seguridad, cercanía y calidad de vida.
Atender no significa únicamente cubrir necesidades básicas, sino situar a cada individuo en el centro de su propio proyecto vital. El modelo de atención centrada en la persona, cada vez más presente en el ámbito sociosanitario, implica escucha activa, planificación personalizada y respeto a los valores y preferencias de cada familia. La innovación tecnológica también desempeña un papel determinante, al facilitar la monitorización y la comunicación sin invadir la intimidad del hogar, y al permitir que los servicios lleguen a cualquier rincón del Archipiélago.
La dignidad debe ser el hilo conductor de todo el sistema de cuidados. Dignidad para las personas mayores y dependientes, que no son meros receptores de asistencia, sino ciudadanos con historia, derechos y aspiraciones que merecen ser escuchados y respetados. Dignidad también para los cuidadores no profesionales, con frecuencia familiares que sostienen silenciosamente la vida cotidiana de quienes más lo necesitan, y que requieren apoyo, acompañamiento y reconocimiento social para no caer en la sobrecarga. Y dignidad, por último, para los profesionales, cuyo trabajo especializado constituye la base de la atención en el hogar y que necesitan estabilidad, formación continua y la certeza de que su labor es valorada por la sociedad.
Este enfoque se traduce en una manera de trabajar basada en la proximidad, la coordinación con los sistemas sanitario y social, y el acompañamiento
integral de las personas y sus allegados. Solo así es posible que el cuidado domiciliario deje de percibirse como un recurso de segundo nivel para convertirse en una estrategia clave de cohesión comunitaria y bienestar colectivo.
Los desafíos que enfrenta el sector son tan urgentes como complejos. Canarias necesita incrementar el número de profesionales que puedan dar respuesta a la demanda en aumento y a la dispersión geográfica de las islas. Asimismo, es necesario consolidar una financiación estable que garantice la calidad de la atención sin sobrecargar ni a las familias ni a las instituciones. A ello se suma la importancia de reforzar la coordinación entre los servicios sociales y sanitarios, de manera que las necesidades complejas encuentren una respuesta unificada.
La digitalización, por su parte, ofrece enormes oportunidades para superar la brecha territorial, aunque exige un esfuerzo constante por preservar la humanidad en cada interacción. Y, finalmente, la atención en el hogar debe ganar reconocimiento público, para que sea entendida como lo que realmente es: un pilar estratégico de nuestro sistema de bienestar.
En Canarias, donde la insularidad y la dispersión territorial condicionan la vida diaria, tenemos la posibilidad de diseñar modelos descentralizados, flexibles y sensibles a las particularidades de cada isla y cada municipio. El reto del nuevo curso será avanzar en esa dirección, con la colaboración de administraciones, profesionales y familias, para levantar un sistema en el que la dignidad del cuidado sea el auténtico eje vertebrador.
Porque cuidar es mucho más que atender: es reconocer la singularidad de cada persona y ofrecerle la certeza de que su existencia importa, aquí y ahora.
Canarias ha experimentado en el último lustro uno de los mayores incrementos en inversión social de todo el país. Entre 2019 y 2024, el Archipiélago destinó un 35,5 por ciento más a Sanidad, Educación y Servicios Sociales, lo que supone 883,3 millones de euros adicionales, según el informe elaborado por la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. Este crecimiento convierte a la comunidad en la segunda con mayor aumento del gasto en el conjunto de España, un dato que refleja el esfuerzo por reforzar el Estado del Bienestar en un contexto de especial vulnerabilidad social.
Los datos muestran un impulso notable en las tres áreas analizadas. En servicios sociales el gasto se disparó un 71,5 por ciento, lo que equivale a 302,4 millones de euros más. En educación, el crecimiento fue del 35,2 por ciento, con un incremento de 615,9 millones, mientras que en sanidad la subida alcanzó el 31,9 por ciento, es decir, 1.052 millones adicionales.
EEn conjunto, Canarias destinó en 2024 el 62,2 por ciento de su presupuesto a políticas sociales y alcanzó un gasto medio de 3.363 euros por habitante, lo que supone un aumento del 48,2 por ciento en comparación con 2009.
Pese a la magnitud de estas cifras, el estudio advierte de que la Comunidad Autónoma aún se sitúa en una posición intermedia en cuanto al gasto social por habitante, ocupando el undécimo puesto en el ranking nacional y quedando lejos de comunidades que superan los 4.000 euros por persona. También persisten desigualdades en la cobertura de
servicios sociales según la isla y el municipio, lo que plantea el desafío de garantizar una mayor equidad territorial. Otro aspecto señalado es la necesidad de mejorar la planificación estratégica. De hecho, Canarias ha perdido posiciones en el Índice DEC, que mide el desarrollo de los servicios sociales, lo que refleja que el aumento presupuestario no siempre se traduce en mejoras estructurales.
El informe subraya, además, que el incremento de la inversión debe ir acompañado de resultados tangibles en la vida de las personas. No basta con destinar más recursos,

ste boletín es de propiedad de toda la sociedad Canaria. Una herramienta informativa para crecer como personas y hacer llegar los conocimientos del sector social al mayor número de personas. Todos podemos ayudar para que sea cada día mejor. Una manera de hacerlo es hacernos llegar tus opiniones, sugerencias, críticas, preguntas, dudas… Y si te sale mandarnos un chiste o un poema, también vale. Sólo tienes que abrir tu correo electrónico y colocar la siguiente dirección: info@grupomservicios.es
sino que es imprescindible que se traduzcan en una atención más ágil y eficaz a la dependencia, en una reducción de las listas de espera sanitarias y en un acceso más equitativo a la educación en todas las islas. En definitiva, se trata de convertir el esfuerzo económico en mejoras perceptibles en la calidad de los servicios públicos.
El contexto nacional añade un elemento de contraste. A pesar de que los presupuestos autonómicos en su conjunto aumentaron en casi 10.000 millones de euros durante 2024, las comunidades recortaron más de 2.300 millones en inversión social. Asimismo, desde 2010 el peso relativo de la sanidad, la educación y los servicios sociales en el gasto autonómico ha descendido ocho puntos, del 67 al 59 por ciento. Ante este panorama, la asociación propone que una eventual quita de deuda autonómica se utilice como oportunidad para reforzar de manera decidida las políticas sociales y garantizar una mayor cohesión territorial.
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Día 16/9/2025
Auditorio de Tenerife (La Salita)
La artista tinerfeña Acerina Amador, junto a Fernando López, realiza una residencia artística en La Salita hasta el 16 de septiembre de 2025, culminando con esta muestra pública sobre su proceso titulado Anacaona. Es una pieza que bucea en las relaciones entre género, trabajo y racialización a través de las canciones de salsa, el movimiento y el texto.
El proyecto nace de una hipótesis: cómo la música y la danza, más allá de su dimensión festiva, pudieron y pueden servir como herramientas de resistencia frente a la opresión de un régimen capitalista marcado por el terror psicológico, el disciplinamiento de los cuerpos y la interiorización de la vergüenza.
Día 16/9/2025
Auditorio de Tenerife (Sala de Cámara)
Auditorio de Tenerife programa, dentro del Pianísimo del Ciclo de Cámara, un recital a cargo de Bogdan Dugalic, ganador del II Concurso Internacional de Piano Ciudad de Málaga con obras de J. S. Bach, F. Schubert, A. Scriabin, R. Schumann y F. Liszt. El coste de las entradas es de 15 euros.
En 2019, 2023 y 2024, Bogdan se ha beneficiado de becas en el Perosi Academia en Biella, Italia. También recibió la beca de la Fundación «Dobar Glas» en 2022, así como la beca para jóvenes artistas extremadamente talentosos, apoyada por el Gobierno serbio. Bogdan ha asistió a muchas clases magistrales, trabajando con nombres como: Dmitry Alexeev, Oxana Yablonskaya, Dina Yoffe, Emanuel Krasovsky, Massimiliano Ferrati, Enrica Cicarelli y muchos otros.
Día 17/9/2025
Espacio La Granja- Santa Cruz
El Espacio La Granja en colaboración con Auditoriode Tenerife, acoge una nueva edición de Ópera en minúscula, pr esentando La Plaza, que regresa con una segunda sesión de ópera de cámara al aire libre. Se trata de una creación operística desarrollada desde cero a través de una residencia. La Plaza es un espacio de creación radical para transformar la ópera de cámara, un escenario cuadrado rodeado de público, una residencia artística que cruza talentos y una experiencia directa, inmersiva. Los protagonistas de esta edición son Dani Barcala, Ricardo Barrul, Anna Coll, Begoña Gómez, Ksenia Guinea y Álvaro Vázquez. Desde distintas disciplinas —canto, performance, interpretación instrumental y composición— trabajarán de manera horizontal y colaborativa para desarrollar una pieza única y site-specific, pensada para un espacio no convencional. La Plaza no es solo una producción: es una declaración de principios, una nueva forma de hacer ópera que apuesta por artistas emergentes, espacios alternativos y un lenguaje escénico contemporáneo. La entrada es gratuita.

El Gobierno de Canarias, a través de la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias, ha presentado el Programa Auchón de Cohabitabilidad Intergeneracional, una iniciativa pionera que busca dar respuesta a dos retos sociales urgentes: la soledad no deseada de las personas mayores y las dificultades de acceso a la vivienda de los jóvenes en situación de vulnerabilidad.
“El Programa Auchón de Cohabitabilidad Intergeneracional es una iniciativa que potenciará la convivencia entre generaciones y colectivos vul -

nerables”, subrayó la consejera Candelaria Delgado durante la presentación oficial. La propuesta, desarrollada en colaboración con el Centro de la Familia, plantea un modelo de convivencia en el que personas mayores con espacio libre en sus hogares lo comparten con jóvenes —estudiantes, extutelados o familias monomarentales—.
Según destacó la titular de Bienestar Social, el programa “convierte dos problemas sociales en una oportunidad compartida: los mayores encuentran compañía, seguridad y un envejecimiento activo, y los jóvenes un espacio donde vivir y crecer con apoyo”.
Un modelo acompañado y seguro . El Auchón no se plantea como un alquiler convencional, sino como una cesión de uso habitacional de carácter social y no lucrativo, con respaldo jurídico y acompañamiento profesional. El acuerdo fija derechos, deberes y normas de convivencia para ambas partes, supervisadas por
un equipo técnico multidisciplinar integrado por psicólogos, trabajadores sociales, educadores y juristas.
La directora general de Mayores, Verónica Meseguer, explicó que se trata de un proceso cuidado en detalle: “Primero se valoran los perfiles, luego se realizan entrevistas cruzadas para garantizar afinidad, se imparten talleres de formación, y finalmente se inicia la convivencia con un periodo de prueba de un mes y un seguimiento constante”.
El programa contempla seis fases: detección y derivación de participantes, valoración de perfiles, entrevistas y vinculación, preparación para la convivencia, desarrollo supervisado y evaluación final. A ello se suma la organización de actividades comunitarias mensuales destinadas a reforzar el sentimiento de pertenencia y fomentar redes de apoyo intergeneracional.
Un llamamiento a mayores y jóvenes
Tras meses de preparación y coordinación con entidades sociales, asociaciones de mayores, universidades, centros de salud, parroquias y ayuntamientos, el Programa Auchón entra ahora en su fase de difusión pública.
La consejera Delgado realizó un llamamiento directo: “Invitamos a las personas mayores que se sientan solas y dispongan de una habitación libre, así como a los jóvenes interesados, a inscribirse en el programa. Este es un proyecto innovador, humano y solidario que queremos consolidar y extender a todo el Archipiélago”.
Las personas interesadas pueden obtener más información a través del correo auchon@familiascanarias.com o del teléfono 922 615099.
La podóloga Belén Carlier Espeleta
se ha consolidado como una de las grandes especialistas en el cuidado integral del pie en Canarias tras una larga trayectoria y etapa de formación. Diplomada en Podología por la Universidad Complutense de Madrid, cuenta además con el título de Experto Universitario en Exploración Biomecánica y Técnicas de Análisis de Movimientos Humanos por el Instituto Biomecánica de Valencia y el título de Experto Universitario en Urgencias y Emergencias Sanitarias por la Universidad de La Laguna.
Su sólida formación y su amplia experiencia clínica le permiten abordar cada caso desde una perspectiva global, priorizando la prevención, la movilidad y la calidad de vida de sus pacientes que ahora se ofrecen de manera domiciliaria a través de Grupo M.
¿Qué le impulsó a especializarse en podología?
Desde siempre me ha gustado cuidar de los demás. Empecé como enfermera, y con el tiempo descubrí en la podología una forma muy concreta de mejorar la vida de las personas. Muchas veces no somos conscientes de lo importante que son los pies para mantenernos activos, independientes y con calidad de vida. Poder ayudar a alguien a caminar sin dolor o prevenir una herida es algo que me llena como profesional y como persona.
¿Cuáles son los principales retos que plantea el cuidado podológico en personas mayores, especialmente aquellas con movilidad reducida?
Uno de los principales retos es que muchos mayores no se quejan aunque algo les duela.
Se acostumbran al malestar o les da reparo pedir ayuda. Además, si no pueden salir de casa, muchas veces dejan de hacerse revisiones.
Por eso la atención a domicilio es tan importante: nos permite llegar a ellos antes de que el problema sea mayor.
¿Qué patologías o alteraciones del pie observa con más frecuencia en este grupo de población?
Lo más habitual son uñas mal cortadas o muy gruesas, durezas, hongos, pequeñas heridas o zonas que soportan demasiada presión.
También veo bastantes problemas de apoyo o calzado que no se adapta bien.
Pero lo bonito es que, con pequeñas intervenciones, muchas veces conseguimos grandes mejoras.

¿Qué impacto puede tener la salud de los pies en la prevención de caídas y en la autonomía funcional de una persona mayor?
A veces no le damos importancia, pero unos pies con dolor, con uñas mal cortadas o con un apoyo incorrecto pueden hacer que una persona mayor empiece a caminar con inseguridad o deje de moverse por miedo a caerse. Y eso, poco a poco, va afectando a su independencia, a su fuerza muscular y hasta a su estado de ánimo. Si conseguimos que caminen cómodos y seguros, ganan confianza, se sienten más capaces y mantienen su autonomía mucho más tiempo. Cuidar los pies no es solo una cuestión de comodidad, es también una forma de cuidar su libertad.
¿Cómo valora la importancia de las revisiones podológicas periódicas en el contexto del envejecimiento activo y saludable?
Son fundamentales. Igual que revisamos la vista o la tensión, deberíamos revisar los pies de forma regular. En las personas mayores, prevenir es clave: una pequeña molestia puede convertirse en una herida o en una caída si no se trata a tiempo. Las revisiones nos permiten detectar problemas antes de que den síntomas, ajustar el calzado, cuidar la piel… y, sobre todo, mantener la movilidad y la calidad de vida.
Es una forma muy directa de apostar por un envejecimiento más activo y seguro.
¿Qué beneficios concretos ofrece la podología a domicilio para pacientes mayores y/o dependientes?
La atención a domicilio es una maravilla, tanto para el paciente como para su familia. Evita desplazamientos que muchas veces son complicados o imposibles, y permite atenderles en su propio entorno, que siempre es más cómodo y menos estresante. Además, al ver cómo viven, cómo caminan por casa, qué calzado usan, puedo adaptar mucho mejor el tratamiento. Y algo
muy bonito: se crea una relación de confianza muy especial, que también forma parte del cuidado.
¿Cómo se planifica y adapta un tratamiento podológico cuando se realiza en el hogar del paciente?
Lo primero es escuchar y observar. Me gusta saber cómo se sienten, si tienen dolor, cómo se mueven, qué rutinas tienen… Después hago una valoración completa del pie y de su estado general. Con eso, planifico un tratamiento ajustado a su realidad, siempre con técnicas y materiales adecuados para trabajar en casa, sin perder eficacia ni seguridad. El objetivo es que se sientan mejor y que el tratamiento sea cómodo tanto para ellos como para sus cuidadores.
¿Qué tipo de cuidados o medidas preventivas recomienda a familiares y cuidadores para preservar la salud podológica?
Lo básico es mirar los pies con frecuencia: revisar si hay enrojecimientos, heridas, uñas que cambian de color… También es importante hidratar la piel, secar bien entre los dedos después del baño, y cortar las uñas de forma recta, sin dejar picos. Y por supuesto, usar un calzado cómodo, cerrado y que no les apriete.
Si algo no les cuadra, lo mejor es consultar. A veces, una revisión a tiempo evita una complicación mayor.
¿Cuál considera que es el papel del calzado y de las ortesis (plantillas, férulas) en la mejora de la calidad de vida de las personas mayores?
Un buen calzado puede prevenir muchísimos problemas: caídas, heridas, dolor al caminar... Y cuando además añadimos plantillas o férulas adaptadas, logramos repartir mejor las cargas, mejorar la postura y hacer que caminar sea más cómodo y seguro. En muchos casos, las personas notan el cambio desde el primer día. El calzado y las ortesis bien indicados son una herramienta muy potente para mejorar su día a día.
¿Cómo aborda el acompañamiento emocional y la empatía en la relación con personas mayores durante la atención domiciliaria?
Para mí es una parte fundamental del trabajo. No se trata solo de tratar los pies, sino de tratar a la persona. Escucharles, dedicarles tiempo, interesarme por cómo se sienten, por lo que les preocupa… Eso crea un vínculo muy bonito. Me encanta trabajar con mayores porque tienen mucho que contar, y suelen agradecer muchísimo ese ratito de atención. A veces, una conversación con cariño alivia tanto como una intervención clínica.
¿Qué avances tecnológicos o metodológicos recientes destacaría en el ámbito de la podología geriátrica?
En los últimos años ha mejorado mucho la calidad de los materiales con los que trabajamos: ortesis más ligeras, herramientas más precisas y seguras, técnicas menos invasivas. También hemos avanzado mucho en biomecánica, lo que nos permite analizar cómo camina una persona y adaptar mejor los tratamientos. Pero quizá lo más importante es el enfoque: ahora vemos al paciente mayor de forma más integral, más coordinada con otros profesionales, y eso mejora mucho los resultados.
¿Qué retos y oportunidades vislumbra en el futuro para la podología enfocada a mayores y personas con dependencia en Canarias?
Creo que hay un reto muy claro: llegar a más personas que lo necesitan. Muchos mayores no acceden a un podólogo hasta que ya hay un problema serio. La atención domiciliaria y la colaboración con servicios como los de Grupo M son una gran oportunidad para cambiar eso. También creo que se abre un camino precioso para trabajar en equipo con otros profesionales, formar a cuidadores y dar más visibilidad a la importancia del cuidado del pie en el envejecimiento. Canarias tiene una población mayor muy activa y merece una atención especializada, cercana y de calidad.
M AGH
S aber que envejecemos puede resultar algo duro. Vamos perdiendo facultades, la movilidad no es la misma, las personas a las que queremos se despiden para siempre, llegan nuevos ‘achaques’ y nos hacemos más dependientes de los demás. Es ley de vida. Es casi inevitable. Pero depende de nosotros cómo lo asumimos. Podemos hacerlo como una desgracia y pasarnos el día de lamento en lamento. O, por el contrario, podemos asumirlo con inteligencia y crearnos una rutina y una manera de ver las cosas que nos ayuden a mejorar nuestra calidad de vida al tiempo que reducimos la dependencia a niveles mínimos. Aquí te dejo algunas claves que han sido de mucha ayuda a otros en las mismas condiciones nuestras. O peores. Léelas con atención porque nos lo vas a agradecer. De nada.
1Movilidad. En esta recomendación coinciden todos, desde los expertos más expertos y reputados hasta los ‘charlatanes’ sin título. La vida es movimiento, así que es crucial vencer cualquier impulso por resignarnos a la pasividad, a quedarnos en la mecedora, el sofá o la cama, viendo pasar el tiempo. Los músculos se atrofian si no los
usamos se aflojan, se van. No es necesario inscribirse en un maratón ni pretender generar gestos de admiración en el gimnasio. Basta con caminar diariamente unos cientos de metros, hacer algunos ejercicios sencillos en casa y, cada vez que tengamos la oportunidad, recurrir al fisioterapeuta.
2
Simplificación financiera. Para muchos se nos van haciendo cada vez más estresantes lidiar con los números, las cuentas, los pagos, los bancos, la administración. Total, llega el momento de simplificar todo lo posible los dolores de cabeza que involucren dinero, para lo cual debemos dar prioridad a lo que realmente requiere de nuestro control y delegar en familiares y amigos de confianza aquello que no reviste mportancia.
3
Rutina diaria de salud. Desde ‘lo pequeño’, poco a poco, centímetro a centímetro. Hoy un poco más. En la organización que apoya a las personas con problemas con el alcohol, en su sistema para superar esa adicción, recalcan que la meta es “No bebo hoy”. No hablan de una semana o de un año. Un día a la vez. Es decisivo crear la rutina, internalizar que está en nuestras manos asearnos regularmente; comer alimentos frescos que no contienen azúcar añadida,
colorantes y preservativos artificiales; cepillarnos los dientes con regularidad; reducir el consumo de alcohol, café, cigarrillos y chucherías; dormir el tiempo suficiente para que el cuerpo pueda reponerse; no cenar ni muy tarde ni muy abundante.
4
Olvidar, pasar la página, desengancharse. Una vez pude entrevistar a Luis Herrera Campins, quien fuera presidente de Venezuela. Entre tantas cosas me dijo que el hombre tenía dos grandes capacidades que lo ayudaban a vivir: la capacidad de recordar y la capacidad de olvidar. Mientras escribo, recuerdo cuando han estafado, traicionado o perjudicado sin razones, y me brota un enfado que debo someter antes de que me amargue el día. Y la verdad es que desarrollar la habilidad de no quedarse enganchado de los malos recuerdos, nos ayuda a tener una vejez más sana. Saber perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a los demás. Hacer esto, justamente y con más razón, a la gente que queremos, a nuestros amigos y familiares.
5
Ejercitar el coco. Ya en las páginas de Canarias Social lo hemos dicho más de una vez, es preciso mantener la mente viva, ejercitarla a diario. Tocar un nuevo instrumento, escribir, jugar,
dibujar, aprender un nuevo idioma, hacer crucigramas y sudokus, memorizar canciones y poemas, hacer talleres de nuevas aficiones que nos llamen la atención. Total, poner la mente en movimiento. Eso ayuda a mantener alejada la desmemoria.
6
Autoafirmación. La vida nos da palos. Lo sabemos. Y a veces eso nos fortalece. Pero a veces nos ablanda, nos hace perder confianza en nosotros mismos. De allí que debemos estar alertas para revertir una autoimagen negativa y aprender a valorarnos más. Un poco de sugestión. No hablo de autoengaño, pero sí de trabajar la confianza en nosotros mismos. No estar comparándonos y reafirmarnos en nuestras capacidades. Repetirnos “Sí puedo”, en voz baja o a gritos.
7
Resistencia emocional. La tristeza y la melancolía suelen ser un poco de hacer emboscadas. Nos toca estar alertas y reaccionar a tiempo si la tristeza, el negativismo, el odio o cualquier otra emoción oscura nos clava sus colmillos. Nuestra vejez será más grata si en nosotros priman las emociones positivas. Las tristezas y los fracasos son parte de la vida, inevitablemente, pero hay que saber procesarlos y así fortalecernos.
El modelo tradicional de cuidados atraviesa una etapa de transformación profunda. La ayuda a domicilio, concebida durante décadas como un apoyo limitado a tareas básicas y visitas puntuales, ha evolucionado hacia un enfoque integral en el que conviven la atención profesional, el respaldo familiar y una batería creciente de herramientas tecnológicas. El objetivo es claro: reforzar la seguridad, potenciar la autonomía y garantizar el bienestar de las personas mayores sin renunciar a la dimensión humana de los cuidados.
Esta metamorfosis responde a una aspiración ampliamente compartida por la población: envejecer en casa. La gran mayoría de personas prefiere permanecer en su entorno habitual, conservar sus rutinas y mantener los lazos comunitarios que definen su vida cotidiana. Ese deseo, sin embargo, choca con un contexto demográfico desafiante. Europa, como otras regiones del mundo, afronta un envejecimiento sin precedentes. En 2018, por primera vez en la historia, el número de mayores de 65 años superó al de niños menores de cinco, y para 2050 se prevé que uno de cada cuatro habitantes del planeta habrá superado esa edad. A la prolongación de la esperanza de vida se suma una natalidad a la baja, lo que genera un panorama de mayor número de personas mayores y menos profesionales disponibles para atenderlas.
En este escenario, la tecnología aparece como aliada. Hace apenas seis años la gran pregunta era si los robots acabarían sustituyendo a las cuidadoras. Hoy, con el desarrollo de la inteligencia artificial y la robótica aplicada a la atención sociosanitaria, la respuesta es más clara que nunca: la tecnología no desplaza al ser humano, sino que complementa su trabajo, lo facilita y lo potencia. Robots sociales, asistentes virtuales, mascotas electrónicas y sistemas predictivos forman parte de una nueva generación de apoyos que refuerzan el cuidado, liberan tiempo y ofrecen mayor tranquilidad a familias y profesionales.
El panorama se completa con la incorporación de terapias no farmacológicas que, junto con la robótica, han demostrado ser altamente efectivas. La

Robots sociales y terapias alternativas: la nueva era de los cuidados a domicilio
estimulación cognitiva, la musicoterapia, el ejercicio adaptado y los entornos multisensoriales se han consolidado como fórmulas que retrasan el deterioro, mejoran el estado de ánimo, reducen la ansiedad y fomentan la comunicación, incluso en fases avanzadas de demencia. Las llamadas salas Snoezelen, que combinan luces suaves, sonidos relajantes, aromas y texturas, generan atmósferas de calma que facilitan la interacción y favorecen el bienestar de los mayores.
En Canarias ya existen experiencias concretas que materializan este giro hacia un cuidado más innovador. En Fuerteventura, el Proyecto Higía, desarrollado en el Centro Integrado de Formación Profesional Majada Marcial con apoyo del Ministerio de Educación, representa un caso paradigmático. Su finalidad es doble: mejorar la calidad de vida de mayores y personas con discapacidad mediante la robótica social y, a la vez, formar a estudiantes en el uso de estas tecnologías. Higía confirma que la innovación no es un horizonte abstracto, sino una realidad tangible que se aplica en la práctica diaria de centros y comunidades, generando beneficios directos tanto para los usuarios como para los futuros profesionales.
Otra experiencia significativa en las islas es la introducción de gatos robot en residencias canarias. Estos dispositivos, de apariencia felina, se han incorporado como herramienta terapéutica destinada principalmente a personas con deterioro cognitivo. Su presencia ofrece compañía, reduce la ansiedad, aporta serenidad y motiva la interacción emocional. Aunque no sustituyen la relación humana, actúan como un apoyo adicional que complementa la labor de las cuidadoras y mejora el ambiente en los centros. La acogida de esta iniciativa demuestra que la tecnología, cuando se utiliza de forma adecuada, puede convertirse en un recurso valioso para atender necesidades emocionales tan complejas como la soledad no deseada.
La experiencia canaria se suma a una corriente que ya se extiende por toda España. En Madrid, el perro robot Perrete ha comenzado a utilizarse en una residencia como terapia para personas
con Alzheimer, aportando estímulos cognitivos y afectivos. En Alicante, la Universidad ha desarrollado al robot Pepe, diseñado para favorecer el ánimo y la actividad física de los mayores a través de interacción audiovisual y gestual. Y en distintos puntos del país, la Cruz Roja ha introducido asistentes de voz vinculados a dispositivos como Alexa, capaces de reforzar la conexión social, recordar medicación o facilitar el acceso a información esencial.
La tendencia es global. Japón, referente mundial en la integración de robots en el cuidado, emplea humanoides que conversan, detectan emociones y acompañan tanto en centros como en domicilios. Corea del Sur ha puesto en marcha programas piloto destinados a combatir la soledad en personas mayores que viven solas, mientras que en China se trabaja en humanoides con capacidad adaptativa para asistir en tareas cotidianas y detectar signos tempranos de deterioro. España, aunque en fase inicial, se incorpora a esta ola con proyectos piloto y aplicaciones locales como las que ya se han materializado en Canarias.
El motor de todo este despliegue es la inteligencia artificial. Su aplicación en el hogar funciona mediante algoritmos que aprenden de la información recogida por sensores ambientales y biométricos. Estos datos permiten detectar caídas, anticipar emergencias, ajustar rutinas, personalizar recordatorios y lanzar alertas tempranas. Relojes y pulseras inteligentes, sistemas de voz que interpretan órdenes y sensores distribuidos en la vivienda forman parte de un entramado invisible que convierte la casa en un espacio más seguro, vigilado y adaptado a la evolución de cada persona.
A pesar de todo, el factor humano sigue siendo insustituible. Ningún algoritmo ni robot es capaz de replicar la empatía, la intuición y el vínculo afectivo que genera el acompañamiento diario. Las cuidadoras y cuidadores aportan comprensión, adaptabilidad y apoyo emocional, especialmente en momentos críticos o situaciones imprevistas. La tecnología, en este marco, actúa como una herramienta de refuerzo que organiza, previene y aligera cargas, pero no compite con el calor humano ni lo sustituye.
La tecnología actúa como una herramienta de refuerzo que organiza, previene y aligera cargas, pero no compite con el calor humano ni lo sustituye.
En Canarias, como en el resto de España, empresas de atención domiciliaria ya utilizan dispositivos como relojes de teleasistencia con inteligencia artificial capaces de localizar en tiempo real, enviar alertas ante caídas, establecer zonas seguras y programar recordatorios de medicación. Este tipo de soluciones ofrecen autonomía al mayor y tranquilidad a las familias, al tiempo que proporcionan a las cuidadoras un respaldo útil para planificar y actuar con mayor eficacia.
El futuro de los cuidados, por tanto, no será exclusivamente humano ni completamente tecnológico. Será la combinación de ambos lo que permita dar respuesta a una sociedad que envejece rápidamente. Los robots sociales y las terapias alternativas no deben verse como una amenaza, sino como una oportunidad de enriquecer los cuidados, de hacerlos más personalizados, dinámicos y adaptados a cada persona. La clave está en mantener el equilibrio: tecnología que acompaña y respalda, y profesionales que cuidan con humanidad, dignidad y respeto.

La deshidratación afecta a uno de cada cuatro adultos mayores y multiplica por siete la mortalidad en casos graves; en Canarias, el calor y la calima obligan a extremar las medidas de prevención
Mantener una adecuada hidratación no es un gesto trivial, sino un factor determinante en la salud de los adultos mayores. En un archipiélago de clima templado y episodios recurrentes de calor y calima como Canarias, la necesidad de garantizar un correcto aporte de líquidos se convierte en un reto cotidiano tanto para las familias como para los profesionales sanitarios y cuidadores. Los expertos advierten que, aunque las necesidades de agua de un adulto mayor sano no superan las de un adulto joven, las consecuencias de la deshidratación en esta etapa de la vida son mucho más graves y pueden derivar en hospitalizaciones evitables.
Según estudios recientes, uno de cada cuatro adultos mayores presenta episodios de deshidratación, cifra que se eleva a uno de cada tres en personas institucionalizadas o con patologías crónicas. Se trata, además, de una de las causas más frecuentes de ingreso hospitalario en mayores de 65 años. La edad conlleva una reducción progresiva del agua corporal total —que puede descender hasta un 45 % del peso en
mayores de 80 años— y una disminución de la percepción de la sed. A ello se suman limitaciones físicas, trastornos cognitivos y la ingesta de fármacos diuréticos o laxantes que favorecen la pérdida de líquidos. Las consecuencias de no vigilar este aspecto son severas. La deshidratación incrementa el riesgo de infecciones urinarias, cálculos renales, estreñimiento y problemas respiratorios; afecta a la función cerebral, causando confusión, desorientación e incluso delirios; y multiplica la probabilidad de caídas por mareos o debilidad muscular. En personas con enfermedades crónicas, puede descompensar cuadros de diabetes o insuficiencia renal, llegando a provocar shock en casos graves. La mortalidad asociada a estos episodios es hasta siete veces mayor que en adultos mayores bien hidratados.
Ante este panorama, los especialistas insisten en que la prevención debe ser activa. La recomendación general es ingerir entre 1,5 y 2 litros de líquidos al día, preferiblemente repartidos en pequeñas tomas regulares. Los cuidadores, tanto familiares como profesionales, juegan un papel esencial: ofrecer
líquidos cada dos horas, colocar botellas al alcance, utilizar recordatorios y optar por bebidas atractivas como infusiones, caldos, zumos naturales diluidos o gelatinas puede marcar la diferencia. Además, vigilar señales de alarma como boca seca, piel poco elástica, orina escasa y oscura o cambios de comportamiento resulta crucial para actuar con rapidez.
En Canarias, donde las temperaturas elevadas y la calima incrementan la pérdida insensible de agua por sudor y respiración, la prevención debe extremarse. Evitar la exposición al sol en las horas centrales, mantener la vivienda fresca y ventilada, vestir ropa ligera y, sobre todo, aumentar la ingesta de líquidos aunque no se perciba sed son medidas imprescindibles. Frutas y hortalizas locales como sandía, melón, pepino, tomate o papaya, con un contenido hídrico superior al 80 %, se convierten en aliados estra -
tégicos de la dieta diaria. Las autoridades sanitarias recuerdan que la supervisión familiar y el acompañamiento social son determinantes. Un vaso de agua compartido, una infusión en compañía o un caldo al anochecer no solo hidratan, sino que también generan hábitos positivos y refuerzan la protección frente a los riesgos del calor. En definitiva, garantizar la hidratación de los adultos mayores es una inversión en salud pública, calidad de vida y dignidad en el envejecimiento.

En las últimas décadas, las políticas sociales han experimentado un cambio de paradigma: de un modelo asistencial centrado en cubrir necesidades básicas, se ha pasado a un enfoque que pone en el centro a la persona, sus derechos y su capacidad para tomar decisiones sobre su propia vida. En ese contexto surge la figura de la asistencia personal, un servicio cada vez más valorado y reconocido en el ámbito de la atención a la dependencia.
La asistencia personal no consiste únicamente en proporcionar cuidados o acompañamiento. Se trata de un recurso que busca garantizar la autonomía personal, es decir, la capacidad de cada individuo para organizar su día a día, tomar decisiones y participar en la sociedad en igualdad de condiciones. La persona usuaria deja de ser un sujeto pasivo que recibe ayuda y pasa a ser protagonista de su propio proyecto vital.
¿En qué consiste la asistencia personal?
El asistente personal es un profesional remunerado que presta apoyo flexible y adaptado a las necesidades de la persona con discapacidad o en situación de dependencia. Sus funciones pueden variar enormemente según cada caso: facilitar la movilidad y el transporte en la vida cotidiana, acompañar a gestiones administrativas, médicas, educativas o laborales, brindar apoyo en el acceso a la formación, el empleo y la vida cultural, ayudar en las tareas domésticas, siempre desde un enfoque de apoyo y no de sustitución y potenciar la participación social, evitando el aislamiento y promoviendo la inclusión en la comunidad. La clave está en la flexibilidad. No existe un perfil único de usuario ni de necesidades, sino un abanico de apoyos que se adaptan a los deseos y decisiones de la persona. El servicio se organiza en función de su proyecto de vida, respetando horarios, rutinas y prioridades.
La promoción de la autonomía personal
La autonomía personal no se mide únicamente en la capacidad física para realizar actividades por uno mismo, sino también

en la posibilidad de elegir y decidir. La asistencia personal responde precisamente a esa dimensión: no se trata de hacer por la persona, sino de hacer con ella, acompañándola para que mantenga el control sobre su vida.
Este enfoque es fundamental para evitar procesos de institucionalización innecesarios. Muchas personas con dependencia desean seguir viviendo en su hogar, en su barrio, en su entorno habitual. La asistencia personal lo hace posible, ofreciendo un apoyo que respeta la dignidad y refuerza la inclusión.
Un derecho reconocido

La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia reconoce la asistencia personal como una prestación del sistema. Sin embargo, su implantación ha sido desigual en España, y en comunidades como Canarias todavía se encuentra en fase de expansión. La demanda social, impulsada por asociaciones y colectivos, ha sido clave para acelerar su desarrollo y dar a conocer sus beneficios.
Más allá de la ayuda: inclusión y calidad de vida
Los testimonios de usuarios muestran cómo la asistencia personal supone un cambio profundo. Permite a las personas con discapacidad intelectual acceder a la educación superior, a personas con movilidad reducida trabajar y mantener un empleo, o a mayores en situación de dependencia continuar participando en actividades culturales y sociales. Se trata de una herramienta de inclusión real, que combate la soledad, fomenta la igualdad y contribuye a mejorar la calidad de vida.
Grupo M, punto de referencia en Canarias
Consciente de la importancia de este recurso, Grupo M se ha convertido en un punto de referencia en Canarias para quienes buscan información clara, actualizada y accesible sobre la asistencia personal. Desde la entidad se ofrece orientación a familias y usuarios sobre cómo acceder a este servicio, qué requisitos existen y de qué manera puede adaptarse a cada situación concreta.
En Grupo M se entiende que cada persona es única y, por ello, el acompañamiento informativo y el asesoramiento son tan importantes como el propio servicio. La asistencia personal no es un modelo rígido, sino una herramienta flexible que debe ajustarse a cada biografía, a cada proyecto vital.
Una apuesta por la dignidad y la libertad
La asistencia personal representa mucho más que un recurso social: es un reconocimiento de derechos, una apuesta por la dignidad humana y un compromiso con la libertad de elección. Significa que las personas en situación de dependencia no están condenadas a la pasividad ni a la institucionalización, sino que pueden seguir construyendo vidas activas, plenas y conectadas con la sociedad.
Para quienes deseen conocer más sobre cómo acceder a este servicio en Canarias, Grupo M ofrece toda la información y el acompañamiento necesarios, con el objetivo de que la asistencia personal deje de ser una posibilidad lejana y se convierta en una realidad cotidiana para todas las personas que la necesitan.


