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Cooperador Paulino 204

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PAULINO COOPERADOR

Novedades

DESCONOCIDAS. 50 mujeres de la Biblia

Alice Bianchi - 178 páginas - PVP: 15,00 €

Las historias bíblicas deben ser contadas muchas veces, por diferentes voces a oídos distintos. Solo en el entretejido de narraciones que recogen un detalle u otro se advierten personajes y acontecimientos que habían pasado desapercibidos, eran desconocidos o habían sido malinterpretados. De este modo, también pueden redescubrirse muchas figuras femeninas dispersas por la Biblia, ocultas entre líneas.

EN EL ÚNICO CRISTO SOMOS UNO

Bruno Nicolás D'Andrea - 296 páginas - PVP: 17,00 €

Agustín puede considerarse sin duda un gigante del pensamiento y uno de los padres reconocidos de la cultura occidental, pero fue también y sobre todo un hombre totalmente inmerso en la realidad de su época, su reflexión, tan sensible y reactiva a los cambios de circunstancias y a las cuestiones que se planteaban en cada momento, se ofrece naturalmente como modelo para las preguntas y dudas del hombre moderno, ya sea creyente o no creyente.

EL ASOMBRO DE UN ENCUENTRO

Papa Francisco - 152 páginas - PVP: 14,50 €

El libro es una antología de los discursos y alocuciones del papa Francisco compuesta por una de las personas más cercanas al anterior pontífice Lucio Brunelli elige 10 palabras clave del pontificado: misericordia, asombro, misión, Evangelio, periferias, descartados, creación, discernimiento, mundanidad y ternura.

CLAVES PARA ENTENDER LA BIBLIA

José Antonio Camarero López - 144 páginas - PVP: 13,00 €

Este libro que tienes en tus manos no es solo un comentario sobre la Biblia, sino un intento de comprenderla desde una perspectiva que va más allá de lo académico y se adentra en la vida real de las personas. Es un acercamiento que quiere escuchar a los pobres, a los marginados, a los que no tienen voz, porque, en el fondo, la Biblia es un testimonio de sus vidas y de sus luchas. En un mundo que sigue dividido por desigualdades, injusticias y luchas de poder, la Biblia ofrece una visión radical de libertad.

Revista cuatrimestral de la Familia Paulina

Presidente:

Miguel Carmen

Director:

Antonio Maroño

Redactor-jefe:

José Antonio Varela Vidal

Consejo de Redacción:

Antonio Maroño

Miguel Carmen

José Ignacio Pedregosa

Saveria Antonietti

Isabel García

Pierina Becerra

Concepción González

Colaboran en este número:

Antonio Díaz Tortajada

Antonio Alcalde

José Antonio Benito Rodríguez

Josep Vicent Martínez

Alejandro Fernández Barrajón

Victoria Luque

Felicidad Izaguirre

José Antonio Pérez

Pedro Moreno

Diseño y maquetación:

Susana Rosendo

Fotografía e imágenes:

Equipo San Pablo

Equipo Cooperador Paulino https://www.pexels.com

Asesoría informática:

Tomás Pastor

Imprime:

EnBobina

Depósito legal: Bl.1872-1960

Edita:

SOCIEDAD DE SAN PABLO

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Dirección:

Protasio Gómez, 15 28027 Madrid

Teléfono: 917 425 113

Fax: 917 425 723

E-mail: cooperador@sanpablo.es

Web: www.cooperadorpaulino.es www.sanpablo.es

IA: PRESERVAR EN LAS VOCES Y LOS ROSTROS HUMANOS

Ensu mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Santo Padre León XIV, llama vivamente la atención de todos sobre el riesgo que puede provenir del mal uso de la inteligencia artificial en el campo de la comunicación. Lo hace exhortando a una alianza de responsabilidad, cooperación y educación para afrontar estos riesgos. «El reto –dice el papa León XIV en su mensaje– no es solo tecnológico, sino antropológico. Proteger los rostros y las voces significa, en última instancia, protegernos a nosotros mismos».

El Papa pide «no renunciar al propio pensamiento», puesto que la inteligencia artificial puede proporcionar apoyo y asistencia en la gestión de las tareas comunicativas, y también no eludir el esfuerzo de nuestro propio pensamiento, contentándonos con una compilación estadística artificial, porque actuando así «se corre el riesgo, a largo plazo, de erosionar nuestras capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas».

La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se viene celebrando en la Iglesia desde el año 1967, tras ser instituida por expresa voluntad del concilio Vaticano II. Normalmente, el mensaje del Santo Padre para esta Jornada Mundial se publica con

El 17 de mayo, domingo, solemnidad de la Ascensión del Señor, se celebrará en España y en otros muchos países del mundo católico, la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones, cuyo el lema es: «Preservar en las voces y los rostros humanos»

ocasión de la fiesta de san Francisco de Sales, patrono de los periodistas, el 24 de enero.

Tres son los objetivos para esta Jornada: 1. La formación de las conciencias frente a las responsabilidades que a cada uno nos incumben como usuarios de estos medios. 2. La invitación dirigida a los creyentes a rezar para que dichos medios sean empleados conforme al diseño de Dios sobre la humanidad. 3. El estímulo dado a los católicos para sostener, con su generosidad, los gastos que exige el empleo de los medios de comunicación social en la evangelización y el progreso de los pueblos.

P. Antonio Maroño Pena, SSP

SUMARIO

Un mensaje vigente para nuestro mundo

Antonio Díaz Tortajada, IJS

Es tiempo de amar

Antonio Alcalde, sacerdote

Santo Toribio de Mogrovejo

José Antonio Benito Rodríguez

La Iglesia sinodal

Josep Vicent Martínez, sacerdote

Vida Consagrada 19

Alejandro Fernández Barrajón, Mercedario

Novios: El mito de la «prueba»

Victoria Luque, periodista

«Si no hay esfuerzos, no hay beneficios»

Felicidad Izaguirre, periodista

María, Reina de los Apóstoles

José Antonio Pérez, SSP

Ser y vivir como cristiano

Pedro Moreno, sacerdote

Familia Paulina Reseñas

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UN MENSAJE VIGENTE PARA NUESTRO MUNDO

Antonio Díaz Tortajada, Instituto Jesús Sacerdote

El año 2026 marca el VIII centenario de la muerte de san Francisco de Asís. El papa León XIV ha convocado un año Jubilar franciscano especial que concluirá el 10 de enero de 2027. En el marco de este centenario franciscano, por primera vez en ocho siglos, la basílica de Asís acoge la ostensión pública del cuerpo del Santo

El 3 de octubre de 1226, a los 44 años, murió en Asís san Francisco, uno de los santos más queridos y una de las figuras espirituales más influyentes de la historia de la Iglesia. Murió en la Porciúncula, la pequeña iglesia donde reconoció su vocación y donde acogió a santa Clara y a sus primeros seguidores. Hoy se conserva su cuerpo en el interior de la Basílica de Santa María de los Ángeles, cerca de Asís. Tras la muerte de san Francisco, su cuerpo fue llevado a través de Asís hasta San Damián y, finalmente, lo depositaron en la iglesia de San Jorge. En 1230 fue trasladado a la Basílica de Asís.

La muerte de san Francisco fue solo el principio de la profunda revolución espiritual que realizó. Su herencia y su influencia en el cristianismo remodelarán, en sentido positivo, la historia de la Iglesia. La fuerza de la herencia de san Francisco de Asís es evidente en muchos aspectos de la sociedad moderna. Su mensaje de paz y reconciliación sigue inspirando a quienes se esfuerzan por resolver los conflictos globales. Su visión ecológica, mucho antes de que se constituyera como tema de actualidad, le convirtió en un modelo para el cuidado de la Tierra y de todas sus criaturas. Su legado de humildad y amor sigue inspirando a las generaciones presentes y futuras.

Un faro de esperanza

Ocho siglos después, san Francisco ha sido y es un faro de esperanza y humanidad en un mundo afectado por divisiones y conflictos como nunca antes. Este centenario es una oportunidad para reflexionar sobre su perdurable legado y la inspiración que sigue ofreciendo a millones de personas en todo el mundo.

Con este motivo, el papa León XIV ha escrito una carta a los ministros generales de la Conferencia de la Familia Franciscana con motivo del VIII Centenario del Tránsito de san Francisco de Asís. En el texto, fechado el 7 de enero de 2026, el papa León XIV recuerda las palabras con las que el «poverello» de Asís acogió la muerte –«nuestra hermana muerte»– y subraya que han pasado ocho siglos desde el tránsito de un santo que dejó una huella decisiva en la vida espiritual de la Iglesia.

En la sociedad contemporánea, el pensamiento sobre la muerte a menudo se relega, no solo porque nos recuerda que somos criaturas limitadas, sino también porque contradice esas falsas certezas que nos hacen sentir dueños

Ocho

siglos después, san Francisco ha sido y es un faro de esperanza y humanidad en un mundo afectado por divisiones y conflictos como nunca antes

del tiempo y la vida. Francisco de Asís, por otro lado, recibe a la «hermana muerte» con cánticos, porque comprendió que ella no es el fin de todo, sino el fin que nos permite entrar en plena comunión con Dios. De hecho, la vida es un don que debe ser correspondido.

La celebración del VIII Centenario de la «Pascua» de Francisco de Asís es una invitación a contemplar nuestra historia personal y la de nuestra Iglesia con una mirada de fe, capaz de reconocer la presencia y la acción divina en todo, incluso en las situaciones difíciles y dramáticas que hemos vivido o viviremos. Es una oportunidad para agradecer a Dios todos los dones que nos ha concedido, en particular el don de san Francisco de Asís y su experiencia evangélica, que se convirtió en un carisma articulado en diversas formas de discipulado y apostolado, y que aún hoy tiene el poder de interpelar a mujeres y hombres de todas las culturas, dentro y fuera de la Iglesia católica.

Este VIII Centenario es una invitación a la oración y a conectar el corazón con la realidad tangible del Evangelio de Cristo vivido plenamente por san Francisco. Contemplar con nuestros propios ojos los humildes huesos del «poverello» de Asís –aquellos mismos que se consumieron por amor a Dios y a los hermanos– es para creyentes de todo el mundo una experiencia de profunda comunión espiritual.

El Papa destaca que el mensaje central de san Francisco es el de la paz como don que procede de Dios, no como resultado exclusivo del esfuerzo humano. Recordando el saludo franciscano –«El Señor te dé la paz»–, León XIV afirma que esta expresión condensa la experiencia evangélica del santo y remite directamente al saludo del Cristo resucitado a los discípulos: «Paz a vosotros».

León XIV sitúa la figura de san Francisco en el contexto actual, marcado por guerras prolongadas, divisiones sociales e inquietud interior, y afirma que el santo continúa hablando al mundo contemporáneo no porque ofrezca soluciones

técnicas, sino porque su vida señala la fuente auténtica de la paz.

El Papa subraya que la visión franciscana de la paz no se limita a las relaciones humanas, sino que se extiende a toda la creación. Al recordar que san Francisco llamaba «hermano» al sol y «hermana» a la luna, León XIV destaca que la reconciliación con Dios, con los demás y con lo creado son dimensiones inseparables de una misma vocación cristiana.

Sentido profundo del Centenario

El sentido profundo de este Centenario va más allá de la curiosidad por ver unos restos óseos antiguos. Los franciscanos han insistido en que no se trata de «exhibir un trofeo», sino de proponer al mundo contemporáneo la figura viva de Francisco. De hecho, el lema elegido para todo el Centenario es «San Francisco vive». Este Centenario se inscribe en la historia como un hito de comunión eclesial global, en el que la memoria de un santo reconstruye la unidad de la familia humana en torno a los valores perennes del Evangelio. En plena posmodernidad, san Fran-

Este VIII Centenario es una invitación a la oración y a conectar el corazón con la realidad tangible del Evangelio de Cristo vivido plenamente por san Francisco

cisco vuelve a recordarnos que el amor, la sencillez y la entrega total de sí son el camino seguro a la Vida que no acaba. Y que, por eso, incluso a través de un puñado de huesos venerables, ¡san Francisco vive!

Esto significa que, aunque se conmemora los 800 años de su muerte, las celebraciones se enfocan en la perenne vitalidad de su ejemplo y enseñanza. San Francisco es como el grano de trigo evangélico que muere para dar fruto abundante: su muerte, lejos de apagar su influjo, lo multiplicó a través de siglos en obras de caridad, movimientos de paz, amor a la creación y vuelta al Evangelio. La ostensión quiere subrayar precisamente ese fruto.

Contemplar sus huesos desgastados nos recuerda la famosa frase de Jesús: «Si el grano de trigo no muere, queda infecundo; pero si muere, produce mucho fruto». Francisco murió a sí mismo, renunciando a toda vanidad mundana, y por eso su vida sigue dando cosecha espiritual en la Iglesia. En un mundo sediento de autenticidad y fraternidad, reponer la mirada en el «poverello» puede inspirar caminos nuevos de diálogo, de cuidado de los pobres y de la casa común, en sintonía con el espíritu de Asís.

ORACIÓN DEL PAPA A SAN FRANCISCO

Tras alentar a vivir «una vida fiel al Evangelio», el papa León XIV ofrece finalmente una oración para que san Francisco de Asís siga infundiendo en todos nosotros la alegría y la concordia perfectas:

San Francisco, hermano nuestro, tú que hace ochocientos años fuiste al encuentro de la hermana muerte como un hombre pacificado, intercede por nosotros ante el Señor.

Tú que en el Crucifijo de San Damián reconociste la verdadera paz, enséñanos a buscar en Él la fuente de toda reconciliación que derriba todo muro.

Tú que, desarmado, cruzaste las líneas de la guerra y la incomprensión, danos la valentía de construir puentes allí donde el mundo erige fronteras.

En estos tiempos afligidos por conflictos y divisiones, intercede para que nos convirtamos en operadores de paz: testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo.

ES TIEMPO DE CAMINAR

El hombre de hoy busca nuevos caminos de felicidad y se olvida con frecuencia del Camino. Caminamos peregrinos, sedientos de paz y nos olvidamos de la Paz. «Señor, enséñame cómo llegar hasta ti… Enséñame ese camino, muéstramelo, y dame fuerzas para el viaje»

(san Agustín, Soliloquios 1,1-5)

Con frecuencia nos olvidamos del Divino

Caminante y perdemos las huellas del camino, recorriendo sendas de perdición y rutas que no llevan a ninguna parte, que no conducen a nada. Hombre de hoy: ¿a dónde vas si no sabes a dónde ir? ¿Quién te guía y te acompaña en tu soledad?

Así, formamos el Pueblo de Dios, sediento y peregrino, «Iglesia en salida» a la que nos llamaba constantemente el papa Francisco (cf EG 20-24), lanzada por los caminos de la misión, saliendo por todos los caminos del mundo al encuentro de todos los hombres de nuestro

tiempo; es la Iglesia de corazón abierto, de puertas abiertas a todos, donde todos pueden participar de alguna manera y todos pueden integrar la comunidad, aunque a menudo nos comportemos como controladores de la gracia y no como facilitadores; a veces velamos más que revelamos el rostro de Cristo.

En la unidad, en la pluralidad y en la caridad, comemos el «Cuerpo del Señor», pan vivo, partido y repartido como «prenda de la gloria futura». El don de la misión lo recibimos como don de la fe en la comunión y unidad de la Iglesia.

La simbología espiritual del camino

Una ruta de Palestina no es solo un camino que se recorre, sino la evocación de un mensaje bíblico. Hay un caminar de Adán y Eva fuera del Edén; hay un caminar de las caravanas... hay caminos desviados y hay caminos derechos que conducen a Dios.

Dios se ha revelado a su pueblo en marcha continua. «Somos un pueblo que camina», cantamos. Y Jesús, que se paró en Nazaret, y que marchó de allí después, es el Moisés de un Nuevo Éxodo.

A lo largo de los caminos bíblicos, los nómadas que los recorrieron fueron dejando su mensaje como preludio de los misioneros cristianos. Lo que llevan en su corazón pesa más que los fardos que llevan a la espalda; y el largo camino que van abriendo es el «camino» que conduce al hombre a Dios. Los mejores caminos siempre terminan más allá del horizonte.

El hombre justo tiene las virtudes del buen camino: va derecho y seguro. «Caminar en la presencia del Señor» (Sal 114) es vivir de la imitación de la rectitud de Dios y de la eficacia de sus caminos que conducen de eternidad en eternidad. No se trata solo de caminar, sino de caminar religiosamente, porque al final del camino nos está esperando Dios.

Cristiano, tú eres un caminante

«Vía», «camino», «sendero», «itinerario»... es un vocabulario religioso bíblico. En los orígenes de Israel está la vida nómada. La vocación de Abrahán es una invitación a caminar (Gén 12,1-5). Para encontrar a su Dios tuvo que dejar la vida sedentaria. En los orígenes, el cristianismo se llamó «camino» (He 9,2; 18,25).

El Éxodo ha hecho de Israel un pueblo en marcha. Las tribus durante el desierto cayeron en la cuenta de lo que era «caminar con Dios». El encuentro con Dios lleva consigo: no instalarse ni arraigarse, a pesar de la inseguridad circundante; progresar siempre hacia la meta, con renovado esfuerzo.

Hay que vivir como el que busca siempre dónde acampar (Dt 1,30-33). Para que el pueblo no se arraigue, el exilio lo desposeerá de su tierra. La diáspora multisecular le confirmará en su actitud de extranjero. Así, el nomadismo se ha cargado de sentido espiritual: los caminos de Dios conducen a la luz, a la paz y a la vida (Bar 3,13-14).

El pueblo de Israel canta también su puesta en marcha:

El camino ha comenzado para ti, pero es mucho lo que falta por andar. Va muy lejos. Pon tus ojos más allá que aún es mucho lo que queda hasta el final («Himno», en Shalóm, PPC-Pax, Madrid).

Nuestro camino es Cristo

La vida de Jesús es una continua peregrinación. Para recibir a Jesús hay que preparar «el camino del Señor» (Lc 3,4; Is 40,3). La vida del cristiano es un nuevo éxodo (Heb 4,8-9). Ser discípulo no es aprender cosas, sino «caminar detrás de Jesús» (Mt 4,19; Lc 1,57-62). Buscar y seguir a Jesús es el resumen del camino espiritual del cristiano (Col 2,6). Jesús es el «Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Nuestro camino es una persona.

«Es tiempo de caminar»

La Eucaristía es el pan del camino, el pan de los caminantes, el pan de los fuertes, el pan para la vida del mundo, la medicina de inmortalidad, el verdadero pan de los hijos. No digas: «No puedo más». Acércate a la mesa del Señor, con tus agobios y desánimos, y el Cuerpo del Señor, recibido con fe, se convierte en tu interior en fuente de vida.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo son manjar para un pueblo que está en camino. «Ya tenemos manjar para el camino –canta la canción–, ya podemos comer al mismo Dios».

En la Eucaristía entramos en comunión con Él y con los hermanos. Cristo es el pan vivo bajo del cielo. «Danos, Señor, siempre ese pan. Pan vivo que nos da la vida». Nos entrega su Cuerpo y Sangre como alimento para el camino.

Al terminar el discurso del Pan de Vida, Jesús crea en sus discípulos una profunda crisis. «¿Esto os hace vacilar?». Hay que decidirse por rechazar o aceptar a Cristo. Es Pedro quién confiesa su fe y su amor a Jesucristo. «¿A quién vamos a acudir, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna». La Eucaristía es el banquete donde los fieles se nutren una y otra vez de ese manjar suculento que es Jesucristo.

Tú nos invitas a escuchar tu Palabra, que nos reúne en un solo cuerpo, y a mantenernos siempre firmes en el seguimiento de tu Hijo. Porque solo él es el camino que nos conduce hacia ti, Dios invisible, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría (Prefacio Jesús nuestro camino, Plegaria Eucarística V/b).

PÍAS DISCÍPULAS DEL DIVINO MAESTRO

«Cada domingo es Pascua, y cada celebración litúrgica conmemora la muerte y resurrección del Señor. Pero el tiempo pascual, de manera especial, nos introduce a la plena comprensión del Misterio Pascual de Cristo y de la Iglesia». Ione Buyst - Revista de Liturgia

José Antonio Benito Rodríguez, doctor en Historia de América

SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO: Padre de la América Hispana

Son tres las sedes episcopales que permanecen íntimamente ligadas a la figura de santo Toribio de Mogrovejo. La primera de ellas es Mayorga, en Valladolid, por ser la cuna de su nacimiento. Junto a ella, destacan la sede de su incansable y prolífica misión pastoral, la ciudad de Lima en el Perú, y el lugar de su tránsito final y sepultura: Zaña, en la región peruana de Chiclayo.

Hoy, estas tierras han puesto en marcha la celebración del jubileo por los 300 años de la canonización del más grande evangelizador que ha tenido la Iglesia misionera en el Nuevo Mundo. Se rinde así un justo homenaje a un hombre excepcional que, desafiando las distancias a pie y a lomo de caballo o mula, recorrió tres veces su extensa arquidiócesis, alcanzando la asombrosa cifra de 40.000 kilómetros en total.

Legislador prudente y pastor celoso

Conocido por su amplia trayectoria, su nacimiento se sitúa en el corazón de la España de los Austrias, específicamente bajo el reinado de Felipe II. Toribio nació el 16 de noviembre de 1538 en la villa de Mayorga, situada entre las actuales comunidades de Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia.

En 1551 inició sus estudios de Gramática y Humanidades en Valladolid. En 1562, se trasladó a Salamanca, donde recibió la influencia académica de su tío Juan Mogrovejo, un destacado catedrático universitario. En 1569 obtuvo el título de bachiller en Cánones y en Santiago de Compostela, en 1571, se licenció en Derecho. Mientras cursaba estudios de doctorado en el Colegio San Salvador de Oviedo en 1574, fue nombrado para Granada como Inquisidor Apostólico.

En 1580 fue propuesto como arzobispo de Lima. Contaba entonces con 39 años y, dado que aún mantenía su condición de laico, necesitó una apurada ordenación sacerdotal como paso previo e indispensable para su consagración episcopal. Tras cruzar el océano Atlántico, en 1581 llegó a la ciudad norteña peruana de Paita y realizó su solemne entrada en Lima el 12 de mayo.

Obra e inmenso legado

En 1583 presidió el Tercer Concilio Limense, del cual emanaron tres grandes publicaciones fundamentales para la evangelización en las lenguas originarias quechua y aimara, además del español: el catecismo, el sermonario y el confesionario.

Toribio fue, ante todo, un pastor infatigable, que dio lo mejor de sí durante 27 años. Para fortalecer la fe del pueblo, creó nuevas parroquias e impulsó instituciones destinadas a la formación de líderes espirituales, académicos y sociales, abarcando monasterios, hospitales y la misma Universidad de San Marcos. En 1591 acometió una obra decisiva: la creación del Seminario de Lima, que originalmente fue dedicado a santo Toribio de Astorga y que hoy, con absoluta justicia, lleva el nombre de su fundador.

Su dimensión misionera puede apreciarse en su Libro de visitas (1593-1605). La primera visita pastoral comenzó en 1584, llevándolo a recorrer el lado peruano de una arquidiócesis con varias sedes sufragáneas, que en aquel entonces se extendían desde la actual Panamá hasta Chile y el Río de la Plata (véase pdf en QR).

Inició su segunda visita en 1593 y la tercera en 1605, falleciendo durante la cuarta y última expedición el 23 de marzo de 1606 en la locali dad de Zaña. Se estima que en su periodo, con firmó a cerca de un millón de personas. Entre ellas se encuentran: santa Rosa de Lima y san

Martín de Porres, el recordado «Fray Escoba». Sus restos fueron finalmente trasladados a Lima y enterrados solemnemente el 27 de abril de 1607.

Reconocimiento universal

Fue beatificado el 2 de julio de 1679 por el papa Inocencio XI y canonizado el 10 de diciembre de 1726 por Benedicto XIII. En tiempos recientes, ha sido exaltado por los sucesores de Pedro:

• San Juan Pablo II (1983): Le otorgó el título oficial de Patrono de los obispos de América Latina.

• Benedicto XVI (2006): Al cumplirse el cuarto centenario de su tránsito, destacó «su abnegada entrega a la edificación y consolidación de las comunidades eclesiales de su época». Lo llamó el «san Carlos Borromeo de América» por su entrega pastoral. Esta visión inspira ahora, un proyecto ambicioso de un largometraje sobre su vida (veáse avance del filme en IQ).

• Francisco (2018): Durante su visita al Perú, lo calificó como el «Nuevo Moisés», destacando su cualidad de «pastor valiente que supo cruzar orillas geográficas, culturales y de amor fraterno».

• León XIV (2025): En una carta reciente, lo propuso como modelo misionero universal, rescatando su célebre máxima: «No es nuestro el tiempo, es muy breve, y Dios nos tomará estricta cuenta del modo en que lo hemos empleado».

Es conmovedor observar cómo el actual Pontífice se refiere con tal cercanía a este santo arzobispo, fallecido hace más de cuatro siglos en tierras chiclayanas. Se trata del mismo lugar donde al propio Papa, años atrás como obispo,

LA IGLESIA SINODAL: PROSIGUE LA HOJA DE RUTA

La Iglesia católica atraviesa un momento de redefinición estructural y espiritual que no se veía desde las sesiones conciliares de los años sesenta. Lo que el concilio Vaticano II formuló como una definición ontológica –la Iglesia como «sacramento» o signo de la unión íntima con Dios–ha dejado de ser una abstracción teológica para convertirse en un mandato operativo bajo el concepto de «sinodalidad»

La naturaleza de la Iglesia, según los documentos conciliares, no se agota en su estructura institucional. Siguiendo la tradición de san Cipriano, se manifiesta como un «pueblo reunido en virtud de la unidad de la Trinidad». Esta identidad se fundamenta en el reino de Dios predicado por Jesucristo, un Reino que, aunque anhela su plenitud escatológica, germina ya en la historia humana a través de la palabra y la obra del Resucitado.

En este Cuerpo Místico, la vida divina fluye mediante una arquitectura sacramental: el Bautismo como injerto en la filiación divina y la Eucaristía como el alimento que sostiene la comunión. No obstante, esta realidad espiritual no se divorcia de la dimensión social. Como bien señaló Pío XII, la sociedad jerárquica y el Cuerpo Místico no son dos entidades distintas, sino una sola realidad integrada por un elemento humano y otro divino.

La dignidad compartida: clero y laicado

Uno de los pilares del pensamiento eclesial contemporáneo es la corresponsabilidad. Si bien los obispos, como sucesores de los Apóstoles, ejercen la potestad de enseñar y gobernar, la mayoría numérica del Pueblo de Dios reside en el laicado. Los fieles laicos, por su carácter secular, tienen la misión de ser fermento en medio del mundo, participando a su modo de la función sacerdotal, profética y real de Cristo. Esta unidad en la diversidad se complementa con la vida consagrada. Los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia no constituyen un estado intermedio entre el clero y los laicos, sino un don divino que subraya la vocación salvífica de toda la comunidad.

La revolución de la sinodalidad: crónica de un proceso

El término «sinodalidad» se ha convertido en el eje gravitacional de la vida eclesial actual. No se trata de una democratización parlamentaria, sino de una participación activa y un discernimiento conjunto donde el agente principal es el Espíritu Santo. Tras el trabajo iniciado en las diócesis en 2021, el proceso ha alcanzado hitos jurídicos y pastorales de gran calado. El Documento final, firmado por el papa Francisco el 26 de octubre de 2024, marca el cierre de

una fase consultiva y el inicio de una etapa de implementación que definirá la fisionomía de la Iglesia en las próximas décadas.

Hoja de ruta: el calendario de la aplicación

Para el lector atento, el cronograma de los próximos años es revelador de la seriedad con la que se asume esta reforma:

• Fase de Aplicación (2025-2026): Actualmente, las Iglesias particulares se encuentran inmersas en el estudio y ejecución de las resoluciones del Documento final, buscando hacer aterrizar la teoría en prácticas parroquiales y diocesanas concretas.

• Asambleas de Evaluación (2027): Durante este año, se celebrarán encuentros en conferencias episcopales y estructuras je-

rárquicas orientales para medir el impacto de las reformas y la recepción de la nueva metodología de escucha.

• La Gran Asamblea Eclesial (2028): El horizonte final se sitúa en octubre de 2028. Tras la publicación del Instrumentum laboris basada en las asambleas continentales, se espera que tenga lugar una cumbre decisiva –bajo la anuencia del Pontífice– que consolide la transformación de una Iglesia que busca ser, ante todo, servidora de la humanidad.

La invitación permanece abierta para todos los miembros: pasar de ser espectadores de la fe a protagonistas de un proceso que pretende devolver a la Iglesia su frescura evangélica y su relevancia en un mundo necesitado de esperanza.

Los jóvenes mantienen la esperanza de ser escuchados también por el papa León XIV.

¿Oramos bien por las VOCACIONES?

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá»

(Mt 7, 7-8)

«La mies es mucha y los obreros pocos, rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies»

(Mt 9, 37-38)

Nos sentimos en la actualidad constantemente interpelados porque vamos viendo cómo estamos cerrando muchas casas y abandonando muchas obras carismáticas, porque faltan obreros en la mies de la vida consagrada que las atiendan. Y eso nos lleva a presentar constantemente este tema en la oración, como no podía ser de otra manera. Lo importante es que nuestra oración sea escuchada porque se dirige desde el corazón y la verdad y no desde intereses particulares y egoístas.

Recordemos que la oración del publicano fue escuchada, mientras que se desestimó la oración del fariseo por prepotente y discriminadora. Sin duda, el número de las personas consagradas ha bajado en los últimos tiempos, lo que no quiere decir, ni mucho menos, que haya bajado el amor y el compromiso con nuestros carismas. Comunidades de personas mayores llevan adelante obras carismáticas de gran servicio a la comunidad cristiana y al mundo. Necesitamos orar, pero sin llorar.

Necesitamos orar, pero sin caer en actitudes pasivas

¿Cómo es nuestra oración por las vocaciones y cómo ha de ser, para que sea escuchada, como lo fue la de Moisés y la de tantos otros en la Sagrada Escritura? No puede ser escuchada una oración egoísta e interesada que solo busca fortalecer la propia institución: «Señor envíanos vocaciones para que seamos muchos como lo fuimos en otros tiempos y nuestra congregación se fortalezca»:

• Como si la vocación se apoyara en números. «Señor envíanos vocaciones jóvenes porque somos ya bastante mayores y no llegamos a nuestras tareas».

• Como si la vocación dependiera de la media de edad. «Señor envíanos vocaciones porque estamos muy debilitados ya por la escasez y las enfermedades».

• Como si la vocación que hemos recibido fuera solo para jóvenes, capaces y fuertes.

«Señor envíanos vocaciones para nuestra congregación».

• Como si las vocaciones las mandara Dios para fortalecer las instituciones y no para curar las heridas de sus hijos.

El salmo responsorial de los abatidos

No podemos pasarnos la vida recitando el salmo responsorial de los abatidos: «El señor está cerca de los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido. Muchas son las angustias del justo pero el Señor lo librará de todas ellas; le protegerá todos los huesos y ni uno solo se quebrará» (Sal 34,18-20). En los últimos tiempos oímos este salmo, con todas sus variantes, a todas horas: en laudes, en vísperas y en completas, en el refectorio y en la sala de recreo. ¡Y no digamos si estamos en la preparación de un Capítulo Provincial o General!

Este tema se ha convertido en el asunto esencial. Creo que tanto que nos estamos sumergiendo en una tinaja de baja autoestima

No puede ser escuchada una oración egoísta e interesada que solo busca fortalecer la propia institución

que nos hace más mal que bien. Nuestros fundadores apenas abordaron el tema vocacional. Atrajeron vocaciones por su osadía carismática valiente y coherente. Y si nosotros nos atrevemos a pedir vocaciones que sea desde nuestra coherencia personal y comunitaria para que no caigamos en la melancolía.

¡Sí! No somos justos si pedimos vocaciones para malgastarlas con nuestra falta de humanidad y de compromiso carismático, para desanimarlas y que acaben marchándose. Solo tenemos derecho a pedir vocaciones si estamos dispuestos a ser para ellas modelos de humanidad, de apuesta carismática y de ternura evangélica. Y si no estamos dispuestos, mejor cerrar la boca porque Dios dirá de nosotros lo mismo que dijo del fariseo que fue a rezar al templo.

No podemos pedir vocaciones para que se vayan derrotadas a los pocos días y que ya sean

irrecuperables para siempre. Tenemos que analizar por qué fracasan tantas vocaciones entre los jóvenes en los primeros años de su labor pastoral o carismática. En este sentido la mayoría de las preces que dirigimos a Dios en nuestra oración están mal formuladas porque no se trata de pedir vocaciones, sino de implorar que seamos merecedores de ellas y logremos ofrecerles el ambiente humano y espiritual que necesitan para madurar.

Aquí está nuestro desafío

Os invito a revisar estas preces inútiles que tenemos formuladas en nuestros folletos especiales de oración comunitaria. No faltarán, os lo aseguro, preces como esta: «Envía, Señor, vocaciones a nuestra congregación». ¡Qué espabilados y cómodos somos rezando! ¿Y esperamos que Dios nos escuche cuando luego nos mantenemos con los brazos cruzados esperando que nos caigan del cielo? No hay que pedir tanto por las vocaciones como por nosotros para que sea-

Tenemos que analizar por qué fracasan tantas vocaciones entre los jóvenes en los primeros años de su labor pastoral o carismática

mos gente madura y comprometida con nuestros compromisos carismáticos.

«Señor, no envíes vocaciones a quienes las malogran por no ofrecerles un ambiente humano y espiritual de calidad, no sea que se desanimen por no encontrar lo que buscaban apasionadamente». Porque hoy los jóvenes, ellos y ellas, si apuestan su vida por entero, teniéndolo todo en sus casas, con todo lo que eso significa, no lo van a hacer en un proyecto sin esperanza y sin radicalidad evangélica. «Si hay que ir se va, pero ir para esto», ha puesto de moda un cómico actual español.

El tema de la escasez vocacional es una cuestión importante, es verdad, pero no lo dramaticemos hasta hacerlo salmo responsorial de los abatidos. Está en manos del Espíritu. Si nuestro carisma es valioso hoy para la Iglesia, el Espíri-

La mayoría de las preces que dirigimos a Dios en nuestra oración están mal formuladas porque no se trata de pedir vocaciones, sino de implorar que seamos merecedores de ellas

tu verá la manera de promocionarlo, pero no por rezar mucho y mal vendrán más vocaciones. Antes de rezar habrá que ponerse en disposición de que el Espíritu pueda hacer algo contando con nosotros, porque si solo le ofrecemos tierra pedregosa no podrá hacer ningún milagro por nuestra falta de fe (Mt 13,58). Y luego nos quejaremos con nuestro salmo responsorial de los abatidos.

La clave de la verdadera vocación

El papa León XIV, en sus palabras a los consagrados, nos ha invitado a «volver al corazón». He aquí la clave de la verdadera oración. Solo desde el corazón puede brotar la oración sincera y eficaz de la vida consagrada y su quehacer. Y mirar al corazón supone tomarse en serio lo más íntimo y transformador de nosotros. Hay comunidades –yo conozco alguna– en un proceso tan deshumanizador que, en vez de orar por las vocaciones, deberían orar por sí mismas para no dar tanta pena. Porque lo primero que Jesús dice a sus discípulos es: «Sígueme», y, desde ahí, se produce el milagro de la entrega incondicional. La persona o comunidad que no siga a Jesús, en el sentido pleno de la palabra y con todas sus consecuencias, puede ser foco de nuevas vocaciones. Por tanto, no son las estra-

«Solo desde el corazón puede brotar la oración sincera y eficaz de la vida consagrada y su quehacer» (León XIV)

tegias, las programaciones, los campamentos de verano, el marketing, sino la autenticidad de quien sigue a Jesús con alegría y ha hecho del Evangelio el sentido de su vida y de su acción. Y esto los jóvenes lo notan de manera natural. Porque donde hay un hombre de Dios, podemos esperar a alguien que se acerque para ser un hombre para Él.

Por eso, dice el Papa: «Hemos de tomar conciencia del compromiso que supone responder a la vocación. No debemos apegarnos a los aplausos porque su eco dura poco: tampoco es sano quedarnos solo en el recuerdo del día de crisis o de los tiempos de amarga decepción».

En definitiva, la tarea es amplia y compleja, pero nada que no pueda superarse desde la esperanza a la que hemos sido convocados. Si somos menos, no permitamos que seamos menos fieles; si somos mayores, no dejemos que nos pueda el cansancio o la nostalgia de tiempos mejores. Porque cada día tiene su afán y este tiempo nuestro es el mejor de cuantos hemos sido capaces de vivir hasta ahora. Y «si ladran es que cabalgamos, amigo Sancho». Si tenemos el gozo y la oportunidad de vivir este tiempo privilegiado de tantas luces y algunas sombras, hagamos de este tiempo nuestro, tiempo de Dios, un tiempo para los más pequeños y vulnerables a los que Jesús nos envía.

La castidad a la luz de Juan Pablo II

NOVIOS: EL MITO DE LA «PRUEBA DE AMOR»

Según diversos estudios sociológicos recientes, en Occidente, aproximadamente el 75 % de las parejas jóvenes optan por convivir antes de recibir el sacramento o contraer compromiso legal. La creencia popular sugiere que este «periodo de prueba» garantiza el éxito futuro

Victoria Luque, periodista
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En el contexto actual de 2026, la convivencia previa al matrimonio se ha consolidado como la norma en lugar de la excepción. Sin embargo, las estadísticas cuentan una historia distinta. Los datos indican que las parejas que conviven antes del matrimonio presentan, paradójicamente, un nivel de fracaso matrimonial significativamente mayor, con tasas de divorcio que superan en un 25-33 % a aquellas que no lo hicieron. Este fracaso podría deberse a que la convivencia estaría basada en una «entrega condicional», lo que debilita el fundamento del compromiso total y definitivo que, en el fondo, el ser humano anhela.

Respecto al nivel de fracaso, los estudios del IFS y de la Universidad de Denver (2023) subrayan el riesgo de la «convivencia por inercia» (sliding), indicando que las parejas que conviven antes del compromiso formal (compromiso o boda) tienen hasta un 34 % más de probabilidades de divorcio en comparación con el 23 % de quienes esperan al matrimonio o compromiso firme.

Una invitación a la grandeza

San Juan Pablo II, a través de sus catequesis sobre la teología del cuerpo, dio un giro radical a la comprensión de la castidad. No la presentó como un «no» a la sexualidad, sino como un «sí» rotundo al amor auténtico.

Para el Papa polaco, el cuerpo tiene un «lenguaje esponsal», está hecho para entregarse como un don, como un regalo al otro/a. Estas son algunas de sus ideas clave:

• El amor no es solo un estado emocional: «El amor no es solo un sentimiento, sino una decisión». La castidad te ayuda a que esa decisión sea auténtica, impidiendo que el impulso instintivo domine a la persona.

• No usar, sino amar: Juan Pablo II afirmaba que «la persona es un bien hacia el cual solo es adecuado el amor». La castidad sería lo opuesto al «usar y tirar» de nuestra sociedad de consumo; así, la castidad evita que el otro sea tratado como un objeto de placer.

• La libertad para el don: «El hombre no puede encontrarse a sí mismo sino a través de un don sincero de sí mismo». Solo quien es dueño de sus impulsos (casto)

El amor no es solo un sentimiento, sino una decisión. La castidad te ayuda a que esa decisión sea auténtica

es realmente libre para entregarse. Quien no sabe decir «no» a sus deseos, no es libre para dar un «sí» para toda la vida.

Cómo vivir la castidad hoy

Vivir la castidad en el 2026 requiere coraje y estrategia. Aquí tienes cinco claves que ayudarán a vivir el amor con sentido:

1. Redefine el noviazgo como tiempo de discernimiento: El noviazgo no es un «matrimonio precoz», sino un tiempo para conocer la voluntad de Dios y el carácter del otro. Si quitas el sexo de la ecuación, esto te ayudará a conocer verdaderamente a la otra persona, porque si tienes sexo, no eres libre para decirle aquello que te incomoda de él/ella.

2. Cultiva la ascesis y el dominio de ti mismo: Como un atleta que se entrena, la castidad se fortalece en las cosas pequeñas, como en el uso moderado de las redes sociales, en la sobriedad con el alcohol y en la disciplina del descanso. Quien vence en lo pequeño, vence en lo grande. Por otro lado, evita situaciones en las que podáis poner en peligro este deseo de conocer al otro por quien es, es decir, cuidad los lugares, aquellas situaciones que puedan comprometer vuestra decisión.

3. La oración y los sacramentos: Es imposible vivir la castidad solo en tus fuerzas. Confiésate a menudo, y se caes, ya sabes, levántate. La Eucaristía semanal también te ayudará. Puedes profundizar en estos recursos a través de la web oficial del Vaticano sobre la teología del cuerpo.

4. Cuida la mirada: En una cultura hipersexualizada, es vital filtrar lo que consumimos visualmente. La castidad comienza en la mente. San Juan Pablo II decía que «el corazón se educa», y eso implica elegir contenidos que eleven la dignidad humana en lugar de rebajarla.

La castidad no es el desprecio del propio cuerpo, sino la valoración real del mismo. Es la guardiana del amor verdadero

5. Rodéate de una comunidad: Es muy difícil ser casto en solitario. Buscad grupos parroquiales o movimientos donde otros jóvenes compartan vuestros mismos ideales.

En definitiva, la castidad no es el desprecio del propio cuerpo, sino la valoración real del mismo. Es la guardiana del amor auténtico que permite que, al llegar al matrimonio, el lenguaje del cuerpo sea una verdad total: «Me entrego a ti por completo, para siempre y sin reservas». No te conformes con un amor de «prueba»; aspira a la grandeza para la que has sido creado.

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«Si no hay esfuerzos, no hay beneficios»

Felicidad Izaguirre, periodista

José Reyes Ruiz Gallardo (Reyes) es Catedrático de Didáctica de las Ciencias Experimentales, en la Universidad de CastillaLa Mancha. Muy dinámico y creativo, Reyes hace talleres didácticos y participa en proyectos nacionales y europeos coordinados por varias Universidades

En una interesante conferencia que impartió en el Club Juvenil Nerpio de Albacete, con el título «Cuando la evidencia se encuentra con la inteligencia: Enseñar en la era de la inte-

ligencia artificial», explicó las grandes ventajas que tiene la buena utilización de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo, tanto para profesores y padres como para los alumnos.

Sobre la controversia de prohibir o no el uso de la IA dentro de las aulas, para este catedrático esa no es la cuestión, y aclaró que la clave está en cómo se tienen que utilizar los asistentes inteligentes. «Su

uso debe de estar educado. Por ejemplo, un cuchillo puede ser un arma peligrosísima. Si nuestros hijos saben utilizarlo es porque les hemos enseñado a usarlo y sabemos que se tiene que emplear para cortar el jamón, pero no para ir por ahí pinchándole a la gente».

Explicó que «la IA no viene a reemplazarnos: Es una extensión de nosotros, viene a ayudarnos, a potenciar nuestras habilidades. Son asistentes muy valiosos, y su uso responsable requiere la integración de pensamiento crítico y supervisión docente, así como de un conocimiento previo sobre lo que hacen. Es decir, tú tienes que estar por encima, la IA no es lo que te resuelve los problemas, tienes que estar siempre supervisando».

Para los padres, la IA puede servirles como un «tutor educativo», cuando no sepan cómo responder a sus hijos ante cualquier pregunta que ellos les hagan, o ante un asunto delicado para el que necesiten orientación sobre cómo hablarles a sus hijos. Además, ChatGPT les proporciona un control parental sobre el uso que hacen sus hijos de esta herramienta.

«Cualquier avance tiene su aspecto bueno y malo a la vez. Esta herramienta lo pone todo a tu alcance. Es cuestión de que la programes –puntualizó Reyes–: Un prompt es la instrucción, pregunta o entrada de texto que se da a una IA para guiar su respuesta y generar un resultado específico, y si lo haces bien, no es que estés preguntando a la IA, sino que estás programándola para que te responda específicamente a lo que tú quieres. Es decir, que usándola bien puede ser una herramienta de aprendizaje ex-

celente, maravillosa, tanto para los profesores, como para los padres y los alumnos».

«La IA viene a potenciarnos –remarcó–, y como padres y profesores tenemos una gran responsabilidad, porque tenemos que enseñar a los niños, si no ¿quién les va a enseñar? Habrá quienes digan: como son nativos, no les hace falta nada más… Eso es lo que ellos se creen, hasta que se dan cuenta de que tú sabes más que ellos. Entonces, tenemos que enseñarles un uso correcto de la IA: que no haga un trabajo por ti, sino que te ayude a hacerlo. Por ejemplo, si yo les pido un trabajo de la II Guerra Mundial, les digo que lo hagan y después que se lo den a la IA para que les ayude a organizarlo y cómo pueden mejorarlo. Y previamente, les digo a los alumnos que les voy a preguntar por el contenido, que es lo que interesa para que se esfuercen y aprendan». También, hay otros usos eficientes de la herramienta. «Por ejemplo, si no entiendo el teorema de Lagrange, le pido a la IA: explícamelo como si tuviera diez años, y la herramienta baja el nivel de la explicación; ahora, como si tuviera dieciséis años, y así sucesivamente».

Y al mismo tiempo, un uso ético y crítico: los alumnos tienen que saber que son los responsables de lo que hacen con la IA, y que tienen que revisar el contenido de sus trabajos, si están hechos de acuerdo a lo que les pide el profesor.

En Estados Unidos, un estudio sobre el uso de la IA en la etapa equivalente a Secundaria da como resultados que el 36 % de los profesores la utilizan, y entre los alumnos, el 60 %. Y de los profesores, el 13 % emplea herramientas de

Sobre la controversia de prohibir o no el uso de la IA dentro de las aulas, para el catedrático esa no es la cuestión, y aclaró que la clave está en cómo se tienen que utilizar los asistentes inteligentes

IA de pago (no gratuitas), y el 44 %, de los alumnos. «Nosotros vamos con un Seat Panda; los alumnos, con un Ferrari. Porque claro, el modelo de pago no es el mismo que el gratuito. Ellos están por encima de ti, entonces, debemos modificar nuestra estrategia», observó Reyes.

Para los profesores, la IA es de gran ayuda para la comunicación con padres y alumnos, para dar planteamientos o respuestas eficaces y «diplomáticas» –el ChatGPT es muy «diplomático»–; también para responder a emails, en cuestiones administrativas, así como para preparar clases, materiales y adaptaciones curriculares.

En cuanto a la mejor manera de enseñar y de aprender, Reyes indicó que hemos de centrarnos en lo que la ciencia educativa nos demuestra que funciona para los estudiantes, y que las grandes ventajas de la IA hemos de ponerlas al servicio de este objetivo. «Olvidémonos de esos buenismos de aprender sin esfuerzo, pues sabemos que no hay miel sin hiel, o dicho de otra manera: no pain, no gain (si no hay esfuerzos, no hay beneficios)».

Presencia de María en el carisma paulino

María, Reina de los Apóstoles

La devoción mariana que el beato Santiago Alberione vivió y quiso unir después al carisma paulino se expresa en el título «Reina de los Apóstoles»: María presidió con su oración el inicio de la evangelización, bajo el influjo del Espíritu Santo

El Fundador de la Familia Paulina vio la misión de María realizada no solamente en el momento de Pentecostés, sino en toda su vida: «María fue creada para el apostolado de dar a Jesucristo al mundo como camino, verdad y vida» (Ut perfectus sit homo Dei IV, n. 267).

Y define una interesante relación del apostolado paulino con la figura de María, a

quien llama «la primera editora». La palabra «edición» tiene muchas aplicaciones: edición de revistas, edición de quien prepara el guion de una película, de quien prepara un programa de televisión, de quien prepara las cosas para comunicar por radio... «Edidit nobis Salvatorem», dice la liturgia. La Santísima Virgen nos dio al Salvador. Usa el verbo «edidit» (Para una renovación espiritual, 548).

María dio a Cristo completo «El apostolado es hacer lo que hizo María: dio a Jesús al mundo, a Jesús Maestro Camino, Verdad y Vida. Dando a Jesús Camino nos dio la moral cristiana, dando a Jesús Verdad nos dio el dogma y dando a Jesús Vida nos dio la gracia» (Predicación sobre la difusión, 559). «Todo apostolado es una irradiación de Jesucristo…: la doctrina con el apostolado de

la predicación, la gracia con el apostolado de los sacramentos, la formación con el apostolado de la juventud, etc. María nos dio a todo el Cristo, Camino, Verdad y Vida. Ella es el apóstol establecido por Dios» (Ut perfectus sit homo Dei IV, n. 270-271).

María es Madre, Maestra y Reina de los Apóstoles. «María cumplió todos los apostolados. Los hombres practican algunos versículos del evangelio; María todos» (Espiritualidad Paulina, 272).

María es maestra por ser discípula

María fue maestra de Jesús. La Virgen «fue la que más cerca estuvo de su Hijo y, al mismo tiempo, la que hizó más que nadie por darlo al mundo», escribió el beato Santiago Alberione. En realidad, María no escribió ningún libro, ni tuvo una cátedra para enseñar, ni se dedicó a predicar... Y, sin embargo, fue maestra y formadora de Jesús y de la Iglesia, de los apóstoles y de todos los cristianos.

Para el beato Santiago Alberione, María es verdadera maestra porque ha dado al mundo a Jesucristo Maestro, la Verdad por antonomasia. Ella, según san Epifanio, es «el Libro sublime que ha propuesto al mundo la lectura del Verbo, el Hijo del Padre celestial». «María... predica no con palabras, sino encarnando el Verbo, escribiendo un Libro con su propia sangre», concluía el P. Alberione.

María es maestra por ser discípula. Estuvo totalmente abierta a la escucha y a la participación en el destino de su Hijo muerto y resucitado. Fue

la primera en seguir a Jesús en su misión, compartiendo sus opciones. Y así se convirtió en la perfecta discípula del Señor, a la escucha de su Palabra y de los acontecimientos, que conserva y medita en su corazón (cf Lc 11,27-28; 2,19; 2,51), para comprender y cumplir la voluntad del Padre.

Ella es la mujer de la escucha de la voluntad de Dios, la discípula atenta y delicada, que por eso se convierte en maestra. Lo afirma san Juan Pablo II: «Ella fue la primera de sus discípulos... Madre y a la vez discípula, decía de ella san Agustín, añadiendo atrevidamente que esto fue para ella más importante que lo otro» (Catechesi tradendae, n. 73).

María, Reina de los Apóstoles

María es Reina de los Apóstoles y nos enseña también a ser apóstoles, ya que «apostolado es hacer lo que ella hizo: dar a Jesús al mundo, a Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida. Dando a Jesús camino nos ha dado la moral cristiana; dándonos a Jesús verdad nos ha dado la dogmática; y dándonos a Jesús vida nos ha dado la gracia», escribía el beato Santiago Alberione. Y describía así al apóstol: «Apóstol es quien lleva a Dios en la propia alma y lo irradia a su alrededor; es un santo que acumuló tesoros y comunica de su abundancia a los hombres... transpira a Dios por todos los poros con sus palabras, obras, oraciones, gestos y actitudes, en público y en privado, en todo su ser». Y lo aplica a María: «En grado sumo y con semejanza inigualable, este es el rostro de María».

SER Y VIVIR COMO CRISTIANO Páginas evangélicas

Entonces dijo a los discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga…»

(Mt 16,24)

Ser cristiano: una forma de ser y vivir

Hay preguntas que son recurrentes y oportunas en cualquier momento: ¿usted es o se considera cristiano…?, ¿qué significa para usted ser cristiano…?

Las respuestas, a buen seguro, pueden ser muy diferentes. En todo caso, es posible que muchos contesten, todavía hoy: «Sí, soy cristiano…», «sí, me considero cristiano…».

Luego, viene la pregunta decisiva, la que de verdad vale: ¿qué significa para usted ser y vivir como cristiano?

En este caso, el abanico de respuestas, con toda seguridad, se multiplicará. Para muchos, seguramente, ser cristiano no significa prácticamente nada, nada que se note en su vida o tenga que ver con su modo de vivir, aunque no rechacen ese nombre.

Reflexionemos hoy, con un poco de paz y clama, en lo que, de verdad, significa ser y vivir como cristiano. Ser cristiano es algo verdaderamente profundo y serio, algo que toca el corazón –el núcleo más hondo y sincero de la persona…– y transciende toda la vida. Toca todas las fibras del hombre, las

del ser y las del obrar. La pregunta, entonces, nunca está fuera de lugar y se hace inevitablemente personal: ¿cómo entiendo mi ser cristiano?, ¿cómo vivo o debería vivir mi ser cristiano? Veamos.

Ser cristiano significa vivir de un encuentro con Jesucristo

Nos lo dijo, en su día, y con toda verdad y belleza, como eran siempre sus palabras, el papa Benedicto XVI, en su encíclica Deus caritas est: «No se comienza a ser cristiano por

Pedro Moreno, sacerdote

una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (DCE 1). El encuentro es pues lo decisivo. Sin ese encuentro con Jesucristo, transformador e iluminador al mismo tiempo, no hay cristianos, de verdad. Es, y solo a título de ejemplo, el encuentro de Pablo con el Resucitado en el camino de Damasco. Un encuentro que cambió su corazón y su vida; un encuentro que hizo de Pablo un hombre nuevo; un encuentro para poder decir: es Cristo quien vive ya en mí.

Ser cristiano significa seguir fielmente a Jesucristo

El centro de la vida cristiana es él, la persona de Jesús, que nos une a su misterio y corazón por el Bautismo. El que nos ama con amor divino y humano al mismo tiempo. En respuesta, nada ni nadie se puede poner por delante de él, ni personas, ni cosas, ni ideas…, nada. Ser cristiano, por tanto, no es simplemente admitir una serie de verdades o ideas. Es «seguirle» a él –que tome su cruz y me siga–, recorrer sus mismos caminos y avanzar tras sus mismas huellas y actitudes. Significa hacer nuestra, en cada momento, su invitación: «venid conmigo…».

Ser cristiano significa identificarse plenamente con Jesucristo

Es la tarea diaria y es la meta definitiva de todo cristiano. Significa hacer vida y realidad

nuestra condición bautismal por la que quedamos hechos uno con él, injertados en él, viviendo su misma vida. Lo decía muy bien san Pablo: «Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí». Esta identificación, de la que también nos habla Pablo en su Carta a los filipenses, nos pide y exige tener los mismos sentimientos del Señor. Sentir con su mismo corazón, que es siempre corazón de amor, ver con su misma mirada, que es siempre de misericordia, y obrar como él obraba, siempre con obras de salvación y de vida. Esto implica y complica la vida entera; esto significa estar siempre muriendo a lo propio, al propio «yo», para que viva él en nosotros y nosotros en él.

Ser cristiano significa transparentar la persona de Jesucristo

Este sería el lema y el fin, al mismo tiempo: que quien vea a un cristiano vea a Cristo. Que en nuestras obras puedan ver las mismas obras de Cristo; que en nuestra forma de pensar y hablar descubran también cómo piensa y habla Cristo. Hacer visible a Cristo no porque lo digamos, sino porque lo vean hecho presente en nuestras obras.

La cosa no va de nombres sino de vida, no va de decir: ¡Señor, Señor…!, sino de escuchar su Palabra y hacer lo que él nos diga.

Cada uno se puede preguntar, o se debe preguntar: ¿qué significa o qué implica en mi vida ser cristiano? ¿Es algo más que un nombre? ¿Me conforma con Cristo en mi modo de ser y también en todas mis obras?, ¿se puede ver en mí a Jesucristo?

Vida Paulina SEVILLA: PRESENTADO EL NUEVO ESTATUTO DE LOS COOPERADORES PAULINOS

Sobre estas líneas y en la página de al lado, dos momentos significativos del Encuentro.

Los Cooperadores Paulinos son seglares, hombres y mujeres, que viven en sus propias casas y en sus ambientes, pero comprometidos, por vocación, con el apostolado propio de cada una

de las Congregaciones de la Familia Paulina

El pequeño grupo de Sevilla está integrado actualmente por unas veinte personas, hombres y mujeres, de diversas edades y profesiones. El pasado 21 de febrero, con intervenciones del P. Miguel Carmen Hernández, Superior Provincial de la Sociedad de San Pablo en España, del P. José Antonio Pérez y del P. Antonio Maroño ha sido presentado a este grupo el nuevo Estatuto de la Asociación de los Cooperadores Paulinos, recientemente aprobado por los Superiores Generales de las Congregaciones paulinas.

En este Encuentro, comenzó tomando la palabra el P. José Antonio Pérez, buen conocedor de la biografía del beato Santiago Alberione y de su fecunda obra como fundador de la Familia Paulina: un conjunto de diez Instituciones apostólicas –cinco congregaciones religiosas, cuatro Institutos Agregados a la Sociedad de San Pablo y una Asociación de laicos– consagradas a la difusión del Evangelio con los medios modernos de la comunicación social.

El P. Antonio Maroño, Delegado de la Asociación de los Cooperadores Paulinos en España, centró su intervención en el desarrollo diacrónico del Estatuto de los Cooperadores Paulinos. Comenzó haciendo referencia al primer Estatuto brevísimamente, preparado por el mismo beato Santiago Alberione y aprobado, casi de inmediato, por el obispo de su diócesis de Alba (Italia), Mons. José Francisco Re, el 29 de septiembre de 1918. A partir de entonces, con el pasar de

los años, se fueron aprobando e introduciendo otras modificaciones puntuales para hacer del Estatuto un instrumento cada vez más abierto, más orgánico y más fácilmente aplicable a los diversos apostolados específicos de las Congregaciones Paulinas. El P. Antonio concluyó y intervención refriéndose a la identidad y la espiritualidad del Cooperador Paulino.

Por su parte, el Superior Provincial, el P. Miguel Carmen Hernández, abordó en su intervención los temas de la unidad, misión y formación del Cooperador Paulino. El concepto de unidad, ha dicho el padre relator, es una de las claves características de este nuevo Estatuto en cuanto que, a partir de ahora, los Cooperadores pertenecen a la Familia Paulina en su conjunto y no a aquella rama de la misma. En cuanto a la misión, subrayó que el Cooperador Paulino desempeña su apostolado en sus compromisos cotidianos, pero también, de manera muy especial, participando de la multiplicidad de los apostolados específicos de las Congregaciones de la Familia Paulina. Finalmente, refiriéndose a la formación de los Cooperadores Paulinos, dejó claro que debe estar orientada a la misión y que debe abarcar los valores humanos, cristianos, apostólicos y paulinos. Y anotó también que la formación debe afectar a la integralidad de la persona, como tantas veces ha subrayado el Fundador: mente, voluntad y corazón.

Vida Paulina

PÍAS DISCÍPULAS DEL DIVINO MAESTRO: CONSEJO DEL INSTITUTO

Del

20 de enero al 10 de febrero de 2026, 28 religiosas

Pías

Discípulas del Divino Maestro se reunieron en Antipolo City (Filipinas), en el centro de la isla Luzón, a pocas distancia de Manila, para realizar el Consejo del Instituto

Convocado por la Superiora General de las Pías Discípulas del Divino Maestro, sor M. Bernardita Meráz Sotelo, el Consejo del Instituto es un verdadero tiempo de gracia en el camino abierto por el X Capítulo General para una congregación religiosa que se prepara para emprender las opciones futuras en el estilo sinodal del caminar juntas. Su dimensión internacional e intercultural –28 hermanas, de 28 países, de los cinco continentes– hace visible una congregación que vive la sinodalidad como estilo de

vida permanente, integrando voces y miradas diversas en un único horizonte carismático y misionero.

El tema del Encuentro: «“Mira el cielo y cuenta las estrellas…” (Gén 15,15). Transformar la fragilidad en un itinerario generativo», invita a reconocer la fidelidad de Dios también en las fragilidades.

Las diversas Circunscripciones compartieron sus propios caminos a la luz de las «cuatro estrellas» del mencionado Capítulo General

Grupo de religiosas Pías Discípulas del Divino Maestro participantes en el Encuentro.

Durante la celebración del Consejo de Instituto hubo momentos de intensa oración.

como señal concreta de ser un solo cuerpo. Es una invitación a reforzar el sentido de corresponsabilidad, a crecer en la consciencia de ser un único cuerpo en camino, a renovar juntas la misión de las Pías Discípulas del Divino Maestro al servicio de la Iglesia y de la humanidad, con confianza, creatividad y esperanza.

Las hermanas participantes en este Encuentro se despidieron con el deseo de que este Consejo sea, para todas, un tiempo fecundo de escucha, de compartir y de comunión, capaz de generar nueva vida y orientaciones de cara al futuro, y con la seguridad de contar con la oración de todos los hermanos y hermanas de la Familia Paulina.

SAL Y PIMIENTA EN LA VIDA CONSAGRADA

Este nuevo libro Sal y pimienta en la vida consagrada, de Alejandro Fernández Barrajón, viene a poner el punto sobre la i en lo que la vida consagrada es en la actualidad y lo que está llamada a ser. Una vida consagrada sin sal solo sirve para tirarla a la calle y que la pise la gente. Y una vida consagrada sin profecía, pimienta, no interesa a nadie, ni siquiera a sí misma. Sal y pimienta, sabor y profecía, son ingredientes necesarios para que, hoy, la vida consagrada tenga legitimidad e interés. Dios es sabor y es profecía a manos llenas: ahí quiere mirarse y encontrarse la vida consagrada.

EN LA CASA DEL PADRE Vida Paulina

† HNA. M. PAULA AVECILLA RODRÍGUEZ, PDDM

† HNO. ISIDRO ALONSO RAMOS, SSP

El Hno. Isidro nació en Calzada de Tera (Zamora), el 3 de agosto de 1933, siendo uno de cinco hermanos: tres hermanos y dos hermanas. Ingresó en

El pasado día 13 de marzo, en el Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, a la una de la madrugada, falleció la Hna. M. Paula Avecilla Rodríguez, perteneciente a la congregación religiosa de las Pías Discípulas del Divino Maestro. La Hna. M. Paula nació en Valle de Mansilla (León), el 26 de septiembre de 1947, y con solo 14 años ingresó en la congregación de las Pías Discípulas del Divino Maestro, el 13 de septiembre de 1961. Después de haber completado su formación inicial en Roma, y de hacer allí el noviciado, emitió su profesión religiosa, también en Roma, el

la comunidad paulina de San Fernando de Henares (Madrid), el 20 de septiembre de 1956. Comenzó su noviciado el 7 de septiembre de 1959, hizo su primera profesión religiosa el 11 de marzo de 1962 e hizo sus votos perpetuos el 19 de marzo de 1967.

El hermano Isidro dedicó su vida al apostolado, sirviendo en diversas comunidades y desempeñando distintos roles. Fue corrector de pruebas en la comunidad de San Fernando de 1957 a 1971, y de 1965 a 1967 también fue asistente de los novicios. Posteriormente, de 1971 a 1977, estuvo a cargo del almacén en la comunidad de Zalla. Luego se trasladó a la comunidad de Las Rozas, donde trabajó en San Pablo Film, de 1977 a 1997. Más tarde, añadió a este cargo la gestión de la recep-

25 de marzo de 1966, año en que regresa a España, concretamente a Madrid, donde, el 25 de marzo de 1972, hace su profesión perpetua. Tras haber recibido una formación cultural y religiosa muy completa, la Hna. M. Paula –una persona inteligente, vivaz y muy franca–desempeñó grandes responsabilidades en los campos de las Comunidades, del Apostolado y de la Formación, llegando a ser Superiora Regional en España. El Señor la llamó a la eternidad después de quince años de una enfermedad degenerativa, en situación de total dependencia. Descanse en paz.

ción de la comunidad, función que desempeñó de 1997 a 2004. De 2004 a 2012, permaneció en Las Rozas, ofreciendo generosa y rápidamente su ayuda en diversos servicios. En 2012, cuando esta comunidad se trasladó a Vizconde de los Asilos, en Madrid, continuó prestando su ayuda donde fuera necesaria, mientras su salud se lo permitió. En sus últimos años, cuando ya estaba enfermo, su principal apostolado fue la oración y el sufrimiento.

Quienes lo conocieron recuerdan al hermano Isidro como un hombre de profunda piedad, trabajador, fiel a su vocación paulina y particularmente entregado a la pobreza. Era un hombre de Dios, celoso del Evangelio, de la Iglesia y de la Congregación. Descanse en paz.

Quiero ser ser santo

«PROGRESAR UN POQUITO CADA DÍA»

Santiago alberione, Quiero Ser Santo. Mayorino Vigolungo, apóStol de la buena prenSa, San Pablo. Madrid 2026. 182 + 8 págs. de fotografías. 15,00 €

Cuando la Iglesia reconoce las virtudes heroicas de quienes han ofrecido su vida por seguir a Cristo, estas personas dejan de pertenecer a su familia, a su congregación, incluso a su propia patria, pues su testimonio se vuelve universal. Ese fue también el propósito del padre Alberione al publicar esta biografía hace tantos años: que uno de sus primeros seguidores inspirara a los jóvenes paulinos y, también, que su vida fuera ejemplo para todo el mundo de entrega, servicio y oblación. Su frase característica: «Progresar un poquito cada día», sigue siendo hoy invitación sencilla y exigente a buscar la santidad en lo cotidiano.

LA EUCARISTÍA

Con lenguaje cercano y pedagógico, Guibert explica el sentido del sacrificio eucarístico, la presencia real de Cristo y la Eucaristía como fuente de misión y caridad. Un libro claro y riguroso que invita no solo a comprender este sacramento, sino a vivirlo plenamente.

antxon aMunarriz urrutia JESÚS, EL CRISTO DE DIOS PARA LOS HOMBRES

IMPRESCINDIBLE ARTE DEL MATIZ

LA ESPERANZA, EL CAMINO DE VUELTA AL PARAÍSO

En un mundo donde proliferan cada vez más los discursos que niegan la complejidad de la vida, y por eso la traicionan, el arte del matiz será clave para salvaguardar la verdad.

la oración de entrega total da comienzo a la Pasión, y el Jardín del Sepulcro Vacío, donde una mujer, tras encontrarse con el Resucitado, se convierte en apóstol de los apóstoles. Lejos de ser meros escenarios del pasado, estos espacios sagrados son realidades espirituales y geografías del alma. El autor nos muestra cómo cada jardín

Fernando de Herrera recorre los jardines del Edén, Getsemaní y el sepulcro vacío para proponer un camino de reconstrucción personal, mostrando la esperanza cristiana como virtud sanadora y brújula interior hacia el paraíso.

En diálogo con la teología posterior al Vaticano II, Antxon Amunarriz ofrece una cristología clara y estructurada que profundiza en la identidad y misión de Jesús, facilitando comprender y anunciar hoy el misterio de Cristo.

En la Iglesia ha de hablarse con consciencia y franqueza: esconderse tras la retórica de la obediencia y del servicio carece ya de justificación y más cuando se trata de mujeres y de hombres. Esto es lo que han hecho una teóloga, una economista y una canonista, invitadas por el papa Francisco a hablar en el Consejo de cardenales.

Estos tres cánticos: el de María (Magníficat), el de Zacarías (Benedictus) y el de Simeón (que se reza en la oración de Completas), el autor los analiza de una forma original y los relaciona entre sí: son los únicos momentos en que el Nuevo Testamento «canta», la conciencia de que la presencia de Dios en la historia nos transforma.

CarloS aguirre
Martí ColoM
Joël guibert
Fernando de Herrera
San Pablo. Madrid 2026. 330 págs. 23,00 €
Paulinas. Madrid 2025. 117 págs. 15,00 €
San Pablo. Madrid 2026. 372 págs. 22,50 €
San Pablo. Madrid 2026. 148 págs. 15,90 €
Paulinas. Madrid 2013. 84 págs. 10,00 €
San Pablo. Madrid 2026. 146 págs. 17,00 €

libro

Antonio Preziosi nos hace revivir los primeros momentos del nuevo pontificado, en los que ya podemos percibir un estilo a la vez firme y delicado. Como ya tuve la oportunidad de observar al día siguiente de la elección de León XIV, un largo y cálido aplauso siguió a las palabras con las que el cardenal Robert Francis Prevost Martínez, OSA, aceptó la elección canónica como Sumo Pontífice. Un momento intenso, incluso “dramático”, si se piensa en el peso que recaía sobre los hombros de un hombre. Sin embargo, su rostro, aunque emocionado, reflejaba sobre todo serenidad, una calmada y amable sonrisa».

«¡La paz esté con vosotros! Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante». Con estas palabras, Robert Francis Prevost Martínez, sacerdote agustino y primer Papa estadounidense, inició su discurso en la Plaza de San Pedro. Un nombramiento que sorprendió a muchos y generó esperanza en los fieles, sobre todo por el nombre elegido, León XIV, una clara referencia al pontífice fundador de la Doctrina social.

Biografía de LEÓN XIV

Del Prólogo del Card. Pietro Parolin

El Papa agustino, peregrino hacia Dios

RAFAEL LAZCANO

Estadounidense, pero con raíces misioneras en Latinoamérica, Prevost gozó de la máxima confianza de su antecesor, el papa Francisco, que lo llamó a Roma para ser prefecto del Dicasterio para los Obispos. En este puesto gestionó cientos de nombramientos episcopales, contribuyendo a la formación de una nueva generación de pastores más abiertos, menos críticos y más cercanos a las heridas del pueblo. Estas páginas narran su vida, su reconocida capacidad de diálogo y los desafíos, sobre todo el de la paz, que deberá afrontar en los próximos años.

«¿Es posible escribir un libro elocuente, valioso y estimulante sobre alguien que guarda silencio respecto a sus esfuerzos, a sus sufrimientos, a sus éxitos? Se hace más complicado aún cuando se trata de escribir la biografía de alguien que camina con nosotros en el tiempo presente y, en consecuencia, el material tiene que ser presentado en retrospectiva. En la sobriedad de su conducta, en la discreción de sus acciones, en la firmeza silenciosa de su misión, encontramos los signos de una auténtica vocación. Adentrarse en la biografía de una figura tan coherente, íntegra y relevante como la de León XIV implica aceptar la fragmentación y escasez de los datos a nuestra disposición, dando pie a un reto que nos obliga a ir más allá, con el objetivo de descubrir el alma del protagonista».

Del Prólogo de ALEJANDRO MORAL ANTÓN, Prior General de la Orden de San Agustín (2013-2025)

Contiene un pliego de fotografías, muchas de ellas inéditas.

Rafael Lazcano González BIOGRAFÍA DE LEÓN XIV

El Papa agustino, peregrino hacia Dios

Un libro que invita a descubrir el camino interior y el liderazgo sereno de un hombre que se muestra ante el mundo de modo dialogante, reflexivo, cercano, flexible, sobrio y solemne, con auctoritas.

LEÓN XIV

Prólogo del CARDENAL PIETRO PAROLIN

Antonio Preziosi

LEÓN XIV

El camino desarmado y desarmante

Con un estilo firme y sereno, el autor recorre los momentos clave desde su elección hasta sus primeros gestos como Papa.

Antonio Preziosi 1967) es periodista, y escritor italiano. Licenciado en Derecho por la Universidad La Sapienza de Roma en la Escuela de Periodismo de Radio y Televisión Perugia. Corresponsal una amplia trayectoria, trabajó como enviado cubriendo los principales acontecimientos políticos. Dirigió Radio Uno, Radio y GR Parlamento. Investigador especializado temas religiosos y vaticanos, fue también consultor Consejo Pontificio Comunicaciones Sociales. Es profesor del Máster Periodismo y Comunicación de la Universidad Telemática
Pegaso y autor de numerosas monografías y artículos diversas revistas.
«Este
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