MarĂa, mujer de
Fe
Marテュa, mujer de
Fe
Miguel テ]gel Mesa Bouzas
Miguel Ángel Mesa Bouzas nació en 1959 en Madrid. Está casado y es padre de una hija y un hijo. Trabaja en la Editorial Paulinas desde hace más de 15 años. Su formación teológica, bíblica y pastoral es totalmente autodidacta, aunque ha participado en numerosos cursos de formación y congresos. Forma parte de una comunidad cristiana de base desde hace más de treinta años. Su compromiso solidario lo ha realizado principalmente en el Comité de Solidaridad con África Negra y en la ONG “Proyecto Amanecer”. Bastantes de sus artículos y poemas aparecen de forma habitual en distintas revistas, páginas web y en las redes sociales. A nivel personal, su gran pasión y lo que más ha escrito es poesía.
Prólogo
Zaguán para entrar en casa de María
H © SAN PABLO 2014 (Protasio Gómez, 11-15. 28027 Madrid) Tel. 917 425 113 - Fax 917 425 723 E-mail: secretaria.edit@sanpablo.es - www.sanpablo.es © Miguel Ángel Mesa Bouzas 2014 Distribución: SAN PABLO. División Comercial Resina, 1. 28021 Madrid Tel. 917 987 375 - Fax 915 052 050 E-mail: ventas@sanpablo.es ISBN: 978-84-285-4452-8 Depósito legal: M. 11.792-2014 Impreso en Artes Gráficas Gar.Vi. 28970 Humanes (Madrid) Printed in Spain. Impreso en España
ace tiempo que tengo la dicha de conocer al autor de esta obra, a Miguel Ángel Mesa Bouzas; hace tiempo que tengo la dicha de tener a un amigo, de sentir que ahí, siempre en la penumbra, Miguel Ángel es un hombre fiel a sus amigos. He sentido el gozo de disfrutar con frecuencia de sus poemas y de utilizarlos en mis tareas pastorales parroquiales. Ahora os presento, por decisión del autor, de mi amigo Miguel Ángel, esta obra que, fundamentalmente, contiene dos ofertas: Una reflexión pausada, serena, creyente y meditada sobre la Virgen María, que se aleja de lo de siempre, para entrar en un santuario más cercano y encarnado: el santuario de la vida cotidiana. Un material útil y necesario para la meditación de los creyentes y para la pastoral eclesial. Yo mismo he utilizado los poemas de Miguel en mi pastoral parroquial y en mis homilías, y «llegan».
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María, mujer de fe
Su organización temática es además catequética, cuando nos ofrece en cada capítulo unos esquemas prácticos, para que la meditación sobre María se convierta en ejercicio espiritual que llegue a la vida y transforme en nosotros lo que aún necesita conversión: lectura bíblica, reflexión, desde la vida y oración-síntesis. Basta con mirar el índice de este libro para comprobar cómo Miguel Ángel nos regala un mosaico lleno de colorido bíblico y espiritual, adornado de selectas teselas que recogen lo más genuino de María, la Virgen, la madre, la creyente, la discípula, la mujer libre… Un mosaico que se aleja, sin distanciarse, de las miradas clásicas y encorsetadas de María, para adentrarnos en una tierra fértil y atractiva. Leer este libro es sentir que María es nuestra, es de casa, es compañera cercana que nos estimula en el camino de la fe, y se abaja de las peanas donde la hemos colocado, para tomar con nosotros un café y compartir un rato de conversación meditada y reconfortante. La mejor definición de María es: mujer. Y la mejor definición de mujer es: María. Y un libro cercano y útil para estar un rato con María, sin prisas, es este: María, mujer de fe, de Miguel Ángel Mesa Bouzas, mi amigo, el poeta, el creyente y, sobre todo, el comprometido. Ya sé que no soy objetivo, porque Miguel Ángel es mi amigo, pero solo digo lo que siento en el corazón para quien desee escucharlo. Fr. Alejandro Fernández Barrajón, mercedario
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Introducción
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aría de Nazaret, la madre de Jesús, continúa siendo hoy una persona fascinante, que nos puede ayudar a seguir ahondando en nuestro camino de fe y de compromiso vital con nuestro mundo de hoy. No hay más que releer el Magníficat, detenernos pausadamente en cada uno de sus versículos, para contemplar a una mujer excepcional, llena de gozo, de esperanza e ilusión, de confianza en su Dios, de búsqueda de justicia y fraternidad para su mundo concreto. Ese canto puede ser, perfectamente, nuestro propio himno, para orar y llevar a la vida cotidiana que cada uno debemos afrontar, día tras día. Este libro es, pues, un canto a María. Y también un deseo de seguir sus pasos, desde su propio espíritu, con sus sentimientos, desde la vida concreta de hoy en día, a la luz del Espíritu que la cubrió con su sombra diáfana. María nos puede conducir por caminos insospechados, tal como le pasó a ella durante toda su vida. Una existencia, la de María, que tuvo sus momentos de dicha desbordante. Pero también de oscuridad, de dolor, de desasosiego, de conflicto, de dudas e incom© SAN PABLO 2014
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prensión de los planes de Dios sobre ella y, también, sobre su propio Hijo. Sí, porque, como cualquier madre de cualquier tiempo, también se desconcertó ante las actitudes que tomaba su Hijo. No hay más que pensar en la respuesta que le dio Jesús, al encontrarle al fin en el templo de Jerusalén, en la boda de Caná; o sobre cuál era su verdadera familia, cuando le fue a buscar con sus parientes porque creían que estaba trastornado. Es decir, una mujer normal, con los conflictos y dudas propios de cualquier madre, en relación a su Hijo, a los designios de Dios sobre ella, a la realidad social y religiosa que la circunda, a los problemas que la vida le va presentando en cada momento. Desde esa cotidianidad, la fe de María (muchas veces de noche oscura) se va curtiendo, haciéndose más fuerte, más verdadera, más enriquecedora. Junto a la pequeña e imprescindible llama de la esperanza. María, por lo tanto, es una mujer fuerte, de fe profunda y probada. Que la hace muy humana y, por lo tanto, muy divina a la vez. Ella nos puede ayudar a vivir mejor la fe como seguidores de Jesús, bajo el amparo y la fuerza de su Espíritu, para trabajar por hacer presente el Reino de Dios, ese otro mundo posible de fraternidad, justicia, paz y reconciliación, entre todos los seres humanos que poblamos hoy nuestro planeta.
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María, a la sombra del Espíritu
Consideraciones previas
El Espíritu es el que da consistencia, coherencia y estabilidad a todo, el que nos cuida e invita a caminar con decisión por el camino de la existencia, para alcanzar la plenitud a la que estamos llamados. No coarta nuestra voluntad, al contrario, nos impulsa a que alcancemos la máxima libertad, el llegar a ser auténticas personas e hijos de Dios. «A cuantos recibieron la Palabra les hizo capaces de ser hijos de Dios». Lectura bíblica
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nazca será santo y se le llamará Hijo de Dios» (Lc 1,35). © SAN PABLO 2014
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María, mujer de fe
Para reflexionar
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María, a la sombra del Espíritu
Desde la vida
Podríamos glosar a Lucas diciendo que la sombra, la presencia del Espíritu, siempre estuvo presente en la vida de María. Igual que en la de cada uno de nosotros pero, en Ella, de una forma especial. El poder de Dios, su protección, su cercanía, fue una experiencia vital, estremecedora en toda su existencia. Pero esta certeza no significaba un cambio de hábitos. Su vivencia espiritual formaba parte de la cotidianidad. No podemos experimentar a Dios fuera de nuestra realidad, al contrario, lo que hay que hacer es empapar esta con el color y el sabor de Dios, contemplando todo a través de su mirada, intentando vivir con sus mismos sentimientos. Esa fue la santidad que fue alcanzando María, día tras día, viviendo como una mujer más de Nazaret, un pueblo prácticamente desconocido de Israel. Sintiendo que no hay tareas mayores que otras, sino haciendo lo que se debe hacer, lo mejor que se pueda, en cada momento. Con dedicación, empeño, gusto y alegría. En medio de ese acontecer diario, a veces nos sorprende lo inaudito. A María le pasó. La Palabra de Dios le llegó en medio de cualquier faena casera, familiar, por eso «se turbó», sin saber lo que pasaba. El anuncio de que sería madre de un niño, que colmaría la esperanza de los más olvidados de Israel, le causó una sorpresa enorme. Pero el temor dio paso a la escucha atenta, a la aceptación. Sentía que ese mensaje, esa palabra, esa buena noticia le era, de alguna manera, familiar. © SAN PABLO 2014
▪▪ ¿Descubro la acción del Espíritu Santo, la presencia de Dios en mi cotidianidad? ▪▪ ¿Busco espacios, lecturas, momentos de silencio para vivir una vida más espiritual y, por lo tanto, más comprometida? ▪▪ ¿Me dejo interpelar por las sorpresas que cada día me ofrece la vida?
Oración
María, tú te dejaste seducir por el Espíritu de Dios, escuchaste su invitación y te pusiste a su sombra protectora. Ayúdanos a dejarnos interpelar por ese mismo Espíritu, a sorprendernos y agradecer su presencia, en nuestra vida y en la de los demás. Amén.
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Índice
Índice
Págs.
Págs. Prólogo....................................................................................... 5 Introducción.............................................................................. 7 1. María, a la sombra del Espíritu (Lc 1,35)....................... 9 2. María, madre de Emmanuel (Mt 1,23)........................... 12 3. María da a luz en Belén (Lc 2,4-7)................................... 15 4. María y la estrella (Mt 2,10-11)....................................... 18 5. María, una emigrante más (Mt 2,13-14)......................... 21 6. María, mujer del retorno (Mt 2,19-21)........................... 24 7. María, vecina de Nazaret (Lc 2,39-40)........................... 27 8. María y la nueva familia (Mc 3,31-35)............................ 30 9. María y su Hijo, el carpintero (Mc 6,1-3)....................... 33 10. María, madre de un «trastornado» (Mc 3,20)................ 36 11. María, la llena de gracia (Lc 1,28).................................... 39 12. María y el Dios de lo imposible (Lc 1,37)....................... 42 13. María, mujer libre (Lc 1,38)............................................. 45 14. María, mujer de la prisa (Lc 1,39-40).............................. 48
15. María, mujer del cuidado (Lc 1,41-44.56)...................... 51 16. María, mujer de fe (Lc 1,45)............................................. 54 17. María, mujer de alabanza (Lc 1,46)................................. 57 18. María, mujer de la alegría (Lc 1,47)................................. 60 19. María, mujer humilde (Lc 1,48)....................................... 63 20. María, mujer compasiva (Lc 1,54)................................... 66 21. María, mujer que da a luz (Lc 2,6-7)............................... 69 22. María en compañía de los pastores (Lc 2,15-16)........... 72 23. María medita en su corazón (Lc 2,19)............................. 75 24. María, mujer pobre (Lc 2,22-24)..................................... 78 25. María, mujer dolorida (Lc 2,34-35)................................. 81 26. María, preocupada por su Hijo (Lc 2,48)....................... 84 27. María y el vino nuevo ( Jn 2,1-4)...................................... 87 28. María, mujer de confianza ( Jn 2,5).................................. 90 29. María, al pie de la cruz ( Jn 19,25).................................... 93 30. María, madre de los creyentes ( Jn 19,26-27).................. 96 31. María, madre de la Iglesia (He 1,14) .............................. 99
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