Momentos de serenidad
Anastasio GarcĂa MartĂn
Momentos de serenidad
Dedico este libro, con inmenso amor, a mi familia Reinita Rincón Cruz, Anastasio García Rincón y Guadalupe García Rincón.
© SAN PABLO 2014 (Protasio Gómez, 11-15. 28027 Madrid) Tel. 917 425 113 - Fax 917 425 723 secretaria.edit@sanpablo.es - www.sanpablo.es © Anastasio García Martín, 2014 Distribución: SAN PABLO. División Comercial Resina, 1. 28021 Madrid Tel. 917 987 375 - Fax 915 052 050 E-mail: ventas@sanpablo.es ISBN: 978-84-285-4512-9 Depósito legal: M. 16.279-2014 Impreso en Artes Gráficas Gar.Vi. 28970 Humanes (Madrid) Printed in Spain. Impreso en España
Presentación
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as razones para tener estos momentos de serenidad son: Porque cada pensamiento contiene su belleza propia. Porque cada pensamiento deja una huella en tu memoria. Porque son pensamientos que jamás se marchitarán. Porque es un diario espiritualmístico-poético. © SAN PABLO 2014
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Porque son pensamientos sobrios, sencillos, ingenuos, espontáneos. Porque lo misterioso lo convierte en sencillo y lo sencillo lo sublimiza. Porque transforma la creación adentrándose en ella, sumergiéndose hasta el mismo corazón de la creación, buceando el alma humana. Porque existe de sensibilidad y amor hacia lo sencillo. Porque da voz al silencio de las cosas y obras comunes. Porque adentra, con bisturí, el interior del alma humana sin matarla. Porque se zambulle hasta el corazón de la naturaleza para aflorar 8
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la superficie, habiendo hallado la verdadera huella del auténtico germen de la vida espiritual, sembrada por el Creador. Porque se desnuda el alma frente al espejo de la conciencia para inspeccionarse las galerías por dentro. Porque, ¿quién no se ha arrancado, alguna vez, la máscara y se ha horrorizado de la repulsiva desnudez del alma? Porque, ¿quién no se ha dejado descortezar (por el silencio, sin prisa) esa máscara que cubre nuestros más silenciosos secretos de sangre, angustia, miedo, desengaños? © SAN PABLO 2014
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Porque desnudarse es sentir, con urgencia, sed de verdad. Porque no encontraréis ningún pensamiento que penetre, como clavo, en carne despierta. Porque la felicidad nos despeja los posibles obstáculos para conocer a Dios y a nosotros mismos. El autor
En el momento en que descubramos que todo lo que se dice es mentira, desde ese instante, seremos los grandes poderosos de la verdad.
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El dolor es como una planta, nosotros mismos nos encargamos de regarla para que no se marchite.
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Si deseas que den, da. Para recoger, hay que sembrar. A más sementera más recolección.
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La felicidad consiste en compartir la alegría.
El único fruto que nace sin ser sembrado es el amor. Por eso, la gran variedad de amores en el mercado: del más amargo al más dulzón, pasando por el desabrido.
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Algunas modas decepcionan al consumidor, sólo cuando se ve disfrazado en medio de una muchedumbre.
La traición es un atentado contra la democracia de la amistad. En la actualidad, triunfa la traición de una manera solapada, disfrazada en el halago, en la carantoña, en la sonrisa.
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Ejercítate en dominar las pasiones, antes de que las pasiones te dominen.
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La juventud es una mina de metal precioso. Depende de quién la explote, de cómo la explote, para qué fines la exploten. Depende, si queda sin explotar.
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Si deseas no tener o no mantener a tus amigos: Pide dinero prestado, habla sólo de tus problemas y recuerda, con frecuencia, los favores que has realizado.
La generosidad no consiste en dar lo que te sobra, tampoco consiste en dar lo que no tienes; consiste en compartir lo que posees y te hace falta.
Si deseas hacer feliz a los demás: Olvida que tienes problemas, siembra noticias optimistas, no recuerdes que te deben favores, no recibas dinero prestado, sé lo más breve posible en las visitas y no hagas de confesor.
Cristo nos entrega una invitación, permanente, a la gracia, sin nada a cambio. No existe fecha tope de tiempo para aceptar tal invitación. Sólo existen ventajas. No existen condiciones, sólo Perdón. Existe una exigencia: Cristo mismo, pero Él no quiere forzar nuestra libertad para elegirle.
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Aprendamos de la constancia del viento: él no cesa hasta erosionar, caprichosamente, una roca. No me quiero imaginar lo que podría realizar un hombre con esa misma constancia.
La soledad no es encontrarse solo. La soledad es la antesala de la persona que esperamos y sabemos, positivamente, que nunca llegará. Por eso, la soledad no se puede confundir nunca con la esperanza.
Lo más grande a veces se encierra en cosas pequeñas, cotidianas. Sospecho, con seguridad, de las personas que han creado obras grandiosas. Fijaos en la vida sencilla de la Virgen María, el desconocimiento de san José o la normalidad de la infancia de Jesús.
La esperanza es inmortal. La muerte no puede con la esperanza. En esto consiste la esencia de la esperanza: «esperar contra toda esperanza».
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