

Valeria Aragón






Herramientas prácticas para desarrollar el potencial de niños y adolescentes con el Método 7 Colores
Prólogo de Diana Al Azem
Primera edición en esta colección: septiembre de 2025
© Valeria Aragón, 2025
© del prólogo, Diana Al Azem, 2025
© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2024
Plataforma Editorial
c/ Muntaner, 269, entlo. 1.ª – 08021 Barcelona
Tel.: (+34) 93 494 79 99 www.plataformaeditorial.com info@plataformaeditorial.com
Depósito legal: B 14995-2025
ISBN: 979-13-87568-49-8
IBIC: JN
Printed in Spain – Impreso en España
Diseño de cubierta e ilustraciones del interior: Nuria Cuesta (@nuricues)
Fotocomposición y realización de cubierta:
Grafime S. L.
El papel que se ha utilizado para imprimir este libro proviene de explotaciones forestales controladas, donde se respetan los valores ecológicos, sociales y el desarrollo sostenible del bosque.
Impresión:
Arcángel Maggio
Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).
El Método 7 Colores no solo aporta estructura y claridad al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que también pone el foco en algo esencial: el desarrollo emocional, creativo y personal de cada alumno. En nuestro colegio, hemos observado cómo esta metodología despierta el interés, motiva a los estudiantes y les permite construir el conocimiento de una manera más significativa, integradora y vivencial.
andrea martínez, directora del Colegio Montserrat de Albacete
Fue mucho más que una formación: fue un antes y un después en mi vida. Me permitió mirar hacia dentro, reconocer patrones que venía arrastrando desde mi propia infancia, y comprender por fin muchas de mis reacciones y formas de vincularme. A la vez, me dio la claridad y las herramientas necesarias para criar a mis hijos desde un lugar más presente, más libre, más amoroso y desde el respeto.
erika balducci, consultora y coach
Como madre, me ha reforzado la importancia de la conexión, la escucha y el amor incondicional como elementos clave en la relación con mi hija. Como psicóloga, me ha dotado de numerosas herramientas, estrategias y recursos para acompañar en consulta a padres y adolescentes en su desarrollo y crecimiento personal. Un camino que merece la pena recorrer.
rocío martínez muñoz, psicóloga
Descubrir que cada ser humano está completo, que es un universo maravilloso por expandir y que existe una manera de acompañar que le permite conectar con sus recursos me ha ayudado a cultivar una nueva mirada hacia la infancia (y hacia mí misma). Una mirada cargada de compasión.
nieves fayos, ts en Educación Infantil
Trabajo especialmente con adolescentes y el método me ha proporcionado muchas herramientas: cómo aprender a escuchar de otra manera para acompañar de manera respetuosa, asegurando siempre el apego seguro, generando una fuerte conexión y vínculo tanto en casa, en sesiones y en el centro escolar.
diana gil, coach
Pone claridad a muchos de los desafíos que encontraba en mi crianza, en mi labor profesional como profesora y en el acompañamiento a los padres. Con esa nueva mirada, un set de herramientas potentes y una enorme compasión que considera al ser humano como un ser completo en constante evolución, me siento feliz de aportar mi granito de arena para acompañar a otros a desarrollar todo su potencial.
sandra lópez, coach y profesora
Como acompañante de la infancia, necesitaba otra manera de acompañar: más humana, donde ver al niño o la niña en su totalidad, con sus recursos y sus ritmos. Valeria puso estructura, procesos, contenidos, técnicas y actividades aplicables, útiles y realistas a eso que yo deseaba, pero no terminaba de dar forma. Todo ello, desde la vanguardia de la ciencia educativa de enfoque humanista de la que el método se nutre, y que ella encarna coherentemente.
anuska domenech, psicóloga
A Arturo y Olivia, mis personas favoritas del multiverso… y de todas las galaxias aún por descubrir. Os quiero, (todo el rato, todo el tiempo).
Mamá.
Prólogo
Valeria fue una de las primeras personas a las que comencé a seguir cuando buscaba perfiles educativos que me inspiraran para mi proyecto de Adolescencia positiva. Y desde entonces, nunca he dejado de aprender de ella.
Por eso, para mí es un auténtico lujo poder formar parte de este recurso tan valioso que Valeria ha creado con tanto amor y profesionalidad.
Debes saber que este no es un libro más sobre crianza. No es un manual de fórmulas mágicas ni una recopilación de consejos que se supone debes seguir al pie de la letra para «hacerlo bien». Este libro es una invitación a mirar más profundo, a romper con los moldes que nos limitan y a reconstruir, desde el amor y la conciencia, una nueva forma de acompañar a nuestros hijos en su desarrollo.
En mi experiencia como madre y más de quince años en las aulas como docente, puedo afirmar que vivimos tiempos donde educar se ha vuelto un terreno lleno de dudas, exigencias externas y ruido. El sistema educativo, las redes sociales, los discursos contradictorios… Todo parece empujarnos a criar desde la urgencia, desde la perfección, desde el miedo. Y sin
Educar rompiendo el molde
embargo, en medio de ese caos, existe una verdad luminosa que este libro abraza desde la primera página: nuestros hijos no necesitan adultos perfectos; necesitan adultos presentes, dispuestos a mirarlos de verdad y a mirarse a sí mismos sin miedo.
Valeria Aragón no solo nos comparte aquí una propuesta pedagógica, sino también un camino de transformación personal. El Método 7 Colores es una brújula para quienes queremos educar con sentido, desde la conexión y no desde el control. Cada color, cada área, cada herramienta está diseñada para honrar la singularidad del niño, para fortalecer su autoestima real, su creatividad, su bienestar emocional, su sentido del propósito.
Este libro nace de la experiencia, del trabajo con cientos de familias, del compromiso con una educación más humana y más consciente. Pero también nace del corazón de una madre que, como muchas de nosotras, un día se preguntó si había otra manera de criar. Y decidió buscarla.
Educar rompiendo el molde no te dirá cómo ser el padre o la madre «ideal». Pero sí te ofrecerá una nueva forma de mirar, de comprender, de estar. Y eso, créeme, puede cambiarlo todo. Porque cuando educamos desde la autenticidad, el respeto y el amor incondicional, no solo transformamos la vida de nuestros hijos. También sanamos la nuestra.
Gracias Valeria por tu profesionalidad pero, sobre todo, gracias por tu amistad.
Querido lector/a, bienvenido/a. Empieza el viaje.
diana al azem, ceo Adolescencia positiva, profesora y divulgadora.
Introducción
¿Recuerdas cuando de niño te quedabas embobado observando cómo la espuma de baño se pegaba en tus dedos? ¿Y el ruidillo al escribir en el espejo empañado del baño? Cuando eres niño, hasta una resbaladiza pastilla de jabón es una llamada al asombro.
Todos somos curiosos, tenemos un impulso natural que nos lleva a aprender de lo cotidiano. Esta fuerza innata, llamada curiosidad, nos zarandea imprevisiblemente por la vida, creando infinitas posibilidades y oportunidades. Me encantaría estar de acuerdo con la cita atribuida a Dorothy Parker: «El aburrimiento se cura con la curiosidad. La curiosidad no se cura con nada». Sin embargo, hoy veo una sociedad y un sistema educativo que parecen haber encontrado la vacuna definitiva para erradicar la curiosidad.
Como madre, uno de mis peores temores es que mis hijos acaben siendo unos autómatas desmotivados, desconectados de sí mismos e infelices. Al mismo tiempo, como profesional de la educación, ese perfil es el que más encuentro en mis sesiones y en las aulas —y no me refiero únicamente a niños, niñas y adolescentes—.
Educar rompiendo el molde
La curiosidad es el motor de la motivación intrínseca, ese tipo de motivación independiente de cualquier estímulo externo que surge de dentro, que no hemos podido elegir conscientemente y que tira de nosotros en unas direcciones y no en otras. Por ejemplo, ¿por qué me fascinan la creatividad y la mente humana, y no las bujías o la limnología?
No lo sé, pero lo que sí sé es que ni yo ni nadie que conozca eligió qué despierta su interés natural.
Pero la cosa no va solo de gustos y áreas de conocimiento. Edward Deci, uno de los mayores estudiosos sobre la motivación, distingue entre motivación «autónoma» —que antes llamé intrínseca— y motivación «controlada».1 Esta última nace de la obligación, la coacción, la seducción, y la presión externa o interna. Según sus investigaciones, cuando actuamos desde la motivación autónoma, los resultados son sorprendentes: experimentamos voluntad y capacidad de elección sobre lo que estamos haciendo en ese momento, respondemos de formas más eficientes, somos más creativos, resolvemos mejor los problemas, aprendemos de manera más conceptual y profunda, colaboramos más en el colegio y en casa y, lo más importante, ganamos en salud física y psicológica. ¡Tres tazas de eso, por favor!
Este tipo de motivación no es con la que nos educaron a la mayoría. Nuestros adultos usaban estrategias del tipo: «Es tu obligación y punto. Y si no, ya sabes: estás castigada»
1. Ryan, R. M., & Deci, E. L. (2017). Self-determination theory: Basic psychological needs in motivation, development, and wellness. Guilford Press.
Introducción
u otras versiones que meten miedo como «Mañana no serás nadie» o que culpabilizan «¿Qué quieres? ¿Que me acabe cabreando con todo lo que tengo encima?». Ahora que somos padres y madres, ese comportamiento nos sale de manera natural —y eso que muchos juramos, entre sollozos, que «cuando sea madre, no seré como tú»—. Pues… ¡Sorpresa! Lo natural es repetir lo que aprendimos, salvo que hagamos algo para remediarlo.
Cuando, como padres, nos hacemos cargo del bienestar integral de un niño, con su fragilidad y dependencia, se activan irremediablemente memorias de nuestra infancia: lo que vivimos, la forma en la que nos trataron, lo que nos ayudó, lo que nos dañó. Todo lo que aprendimos se fue organizando dentro de nosotros como un eficaz mecanismo, diseñado para manejar lo que nos pasaba por dentro, y también lo que pasaba por fuera.
¿Y qué había fuera? Pues la vida.
¿Y cómo vemos la vida? A través de nuestros filtros, como son nuestras creencias, sesgos y expectativas.
Quizá recuerdes la amarga sensación de no poder o no saber cómo cumplir las expectativas de tus padres, maestros o cuidadores, y notar esa tensión interna entre querer cumplirlas y, al mismo tiempo, necesitar ser tú mismo. ¡Yo lo recuerdo! Con el paso del tiempo, especialmente en la adolescencia y durante los primeros años de juventud, quise rebelarme ante todas ellas —al menos, de las que era consciente—, pero descubrí algo muy curioso: tanto cuando quería encajar como cuando me rebelaba, seguía orbi-
Educar rompiendo el molde
tando en torno a las mismas expectativas. ¡Qué frustrante fue descubrirlo!
Algo que me angustiaba —sí, hablo en pasado— era que todas mis expectativas y mecanismos pudieran acabar convirtiéndose en mi hoja de ruta de la maternidad si no tomaba cartas sobre el asunto de manera consciente y rompía el molde. Te pongo un ejemplo:
Si de niños no nos acompañaron en la regulación de nuestras emociones, es muy probable que, cuando nos toque responder a la intensidad emocional de nuestros hijos, seamos nosotros quienes nos desbordemos. Si nos dijeron cosas como: «¡Deja de llorar o te doy una torta para que llores con razón», o «¡No te enfades, que no es para tanto!», cuando nuestros hijos muestren sus emociones, podemos llegar a creer que nos manipulan o que son fingidas. Será entonces cuando, sin mala intención, acabemos gritando, amenazando, haciéndonos la víctima, coaccionando, alejándonos, castigando o incluso zarandeando y pegando. Si reaccionas así, ten claro que simplemente salen a la superficie —como un eructo tras una comida indigesta— las expectativas y mecanismos que aprendiste de niño.
«¡Pero bueno, Valeria, ¡para! Me dan ganas de cerrar el libro e irme a llorar a una esquina». No, no, lee con atención la siguiente frase: sea lo que sea lo que aprendieras en su momento, ahora puedes aprender a ser madre o padre de una de manera diferente, acompañando de una manera amorosa y conectando con tus hijos a la vez que cuidas de su integridad. ¡Estás a tiempo!
Introducción
Para mí, la maternidad es una especie de segunda oportunidad. Quizás hayas pensado: «Yo no quiero repetir la historia», o «Quiero hacerlo lo mejor posible», y te hayas puesto las pilas; entre otras cosas, comprando este libro —por cierto, ¡gracias!—. La buena noticia es que, independientemente de cómo fuera tu infancia, puedes aprender a liberarte de condicionamientos negativos, lo que impactará muy positivamente en tu familia. Este libro es un paso sólido en esa dirección.
La infancia es un período de enorme potencial. Hemos de dejar de verles, en esta época, como seres incompletos que ya mejorarán cuando sean adultos. Primero, porque no es así. La condición de niño es completa en sí misma, su proceso de desarrollo tiene una función propia para el ser humano y para la sociedad en su conjunto. ¡Cuánto perderíamos como sociedad si naciéramos adultos! Por otra parte, si seguimos viéndoles como seres incompletos, difícilmente podemos acompañarles de forma respetuosa. También será difícil que se vean como personas cargadas de recursos, especialmente si los tratamos como a bollitos crudos a los que miras desde arriba y les dices: «Aún te falta».
Sería absurdo no considerar que necesitan que los acompañemos, guiemos, impulsemos y protejamos de manera que perciban una continuidad afectiva incondicional. Cuando un niño se sabe amado, independientemente de sus aciertos y errores, de sus características personales, sus decisiones o resultados, su impulso natural de explorar, crear y expresar bulle en su interior. Somos los padres y madres, junto
Educar rompiendo el molde
con otras figuras de referencia, como abuelos, tíos, maestros, etc., quienes hemos de cuidar toda esa energía con humanidad y valores para que la chispa se mantenga intacta en el proceso de socialización.
Solo hay que mirar alrededor para encontrarnos por todos sitios con niños y niñas que odian ir al cole, adolescentes sin motivación, más suicidios infantiles que nunca, aumento de la violencia —que, además, se viraliza a golpe de clic en las redes sociales—, récords en los niveles de narcisismo, adicciones a las nuevas tecnologías ¡hasta ha bajado un punto la inteligencia media en Europa!, y eso que la IA generativa solo asoma la nariz por la puerta… Podría seguir enumerando una larga lista de desafíos para estas nuevas generaciones. Sin embargo, creo que es más productivo concluir que nos urge educar con humanidad, o lo que desde hace más de diez años llamo «EDhumanizar».
Desde mi experiencia, considero que el mayor reto que vamos a enfrentarnos como padres y madres es a VERNOS realmente los unos a los otros a lo largo del camino de la crianza. ¿Pero a qué me refiero con vernos? Pues a tener la firme intención de descubrir y comprender las necesidades que subyacen en los comportamientos y actitudes —tanto de ellos como los nuestros—, especialmente de las que nos parecen inaceptables.
Vernos también es poder percibir el amor en todo momento, es decir, percibir que quiero a mi hijo y él me quiere a mí incluso en medio de una trifulca. Vernos es observar sin juzgar sus intereses, sus emociones, sus opiniones, sus gustos
Introducción
o razones. Vernos es, en definitiva, dejar espacio para ser, al mismo tiempo que somos.
Vernos es condición necesaria para ACOMPAÑAR, otra palabra clave. Sentirte visto en la infancia es importante, pero no suficiente. Necesitas que te acompañen y, en determinadas situaciones, incluso que te guíen. En los primeros años, acompañar es estar a su lado, pero sin resolverles cada desafío. Más bien implica ser una presencia activa, no porque hagas las cosas tú, sino porque creas un espacio seguro para explorar, fomentas la curiosidad y siempre eres un refugio seguro al que volver física y emocionalmente. En la adolescencia, acompañar implica dejar de ir al lado, para ir unos pasos por detrás de ellos, pero siendo una red de seguridad siempre presente y amorosa, dispuesta a recogerles tras los batacazos, sin que tengamos luz verde para echar en cara lo que hacemos por ellos o sus errores.
Acompañar no es intervenir, y te aseguro que pecamos socialmente de un exceso de intervención. Aconsejamos, sermoneamos, les decimos lo que tienen que pensar, incluso cómo han de sentirse. Porque nos contaron que ese era nuestro lugar, que eso era lo que teníamos que hacer para ser buenos padres o madres.
Por desgracia, también existe el extremo opuesto, el que se mueve entre la permisividad y la negligencia, y que acarrea sus propios problemas.
En resumen, podemos ver en la sociedad extremos nada saludables: padres y madres que se hacen cargo de cuestiones que han de resolver los niños desde sus propios recursos —lo
Educar rompiendo el molde
que llamo «problemas del mundo del niño»—. O padres y madres que dejan solos, e incluso cargan a sus hijos e hijas con cuestiones que corresponden a los adultos —o «problemas del mundo adulto»—. Menos mal que existe una alternativa que ni de lejos es un punto intermedio o intermitente entre ambas. Es otra forma, otra mirada a la hora de educar, y que va más allá de la crianza respetuosa: el Método 7 Colores, que abordaré en el próximo capítulo.
Quizás empieces a notar, que hay tres verbos de acción que se repiten en estas líneas: VERNOS, ACOMPAÑAR, INTERVENIR —solo cuando sea necesario—. Son las tres cuartas partes del corazón del Método 7 Colores.
Aquí la cuarta parte, y que no puede faltar, es el verbo GUIAR, orientar al niño cuando no tiene experiencia ni referencias que le permitan ver con claridad qué le conviene en cada situación. En esos casos, seremos los adultos quienes orientemos su comportamiento y decisiones, enriqueciendo su mapa del mundo. Juntos, estos cuatro verbos son los pilares de la EDhumanización.
En los próximos capítulos encontrarás formas prácticas y concretas para que, como padre o madre, cuides de la curiosidad y la motivación intrínseca de tus hijos, para que acaben organizándose en una identidad flexible, repleta de recursos personales —a nivel emocional, cognitivo y físico—.
¿Y cómo está estructurado este libro? Pues, siguiendo un orden específico que te permita ir cambiando tu mirada, a la vez que asimilas y profundizas en cada una de las 7 áreas
Introducción
del método. «¿Eso significa que no puedo ir saltando de un área a otra, según mis intereses y necesidades?», te preguntarás. Puedes hacerlo, aunque quizás el aprovechamiento sea menor, por no tener la base de los primeros capítulos. Al fin y al cabo, es un método.
Te pongo un ejemplo. Antes de entrar a profundizar en cada una de las áreas, en el segundo capítulo encontrarás un kit básico de once herramientas comunicativas que te servirán para mantener la conexión y ser eficiente a la hora de trabajar lo que verás posteriormente en cada área. Si por alguna razón te saltas dicho capítulo y te adentras directamente, por ejemplo, en el área de talento, cuando te dispongas a poner en práctica algunas de las dinámicas, es posible que tu comunicación no vaya alineada con el espíritu y objetivos de la propia actividad, restándole eficacia.
Por otra parte, este método va más allá de la crianza respetuosa. Tiene la misión de desarrollar el potencial. Por eso, las tres primeras áreas que veremos en este libro —Identidad (azul), Inteligencia emocional (roja) y Creatividad (verde)— establecen los cimientos. Te ayudan a priorizar dónde poner la mirada, y qué has de asegurar primero.
Las tres áreas siguientes —Talento (turquesa), Acción y Objetivos (amarilla) y Bienestar (malva)— surgen de la intersección de las tres primeras. Son complementarias a las prioritarias.
Por ejemplo, cuando los padres vienen con un problema de estudios que no tiene raíz patológica ni es un problema de aprendizaje, buscan estrategias para que el niño apruebe,
Educar rompiendo el molde
sea responsable, se automotive. Pero rara vez empiezo yo por ahí. Antes chequeo siempre las tres primeras áreas del método, y observo la comunicación en el hogar. Por experiencia, te diré que el nivel donde se manifiesta un problema no suele albergar la solución.
¿Y la última área? ¿Qué pasa con Propósito y Sentido (blanca)? Es la única que confluye con las otras seis, y eso la convierte en especial. En el método, es algo así como el faro que nos guía desde el principio hasta el final.
Es esa puerta giratoria que, cuando crees haber terminado, te lleva de nuevo a empezar; es la que muestra las interconexiones entre las personas y con la vida. Es la que te lleva la mirada al todo, y por ello la descubrirás al final de este libro.
En conclusión, todo lo que aprenderás a lo largo de estas páginas es el punto de partida para que, como padre o madre, enseñes a tus hijos a percibirse como seres completos, en proceso constante de cambio y aprendizaje, capaces de contribuir y aportar a sus familias, a sus colegios, a sus comunidades… y, por qué no, ¡al mundo!, si eso es lo que quieren. Estarán más capacitados para sacarle provecho a la vida.
Pero, ojo, esto no es un camino lineal. Si observas a un niño, cuando es consciente de que puede hacer algo, y ese algo le ilusiona, le interesa y lo valora, se tira en plancha a por ello. Como adultos, sonreímos hacia dentro con ternura, sabiendo que igualmente llevará su tiempo. Sabemos que es un proceso. Somos nosotros quienes hemos de darles el
Introducción
acompañamiento adecuado para que su frustración no les lleve a abandonar con el rabo entre las patas.
Del mismo modo, estas mismas palabras te las dirijo yo ahora a ti, querida mamá o papá. Tu evolución también es un proceso, ¡primero has de salir de tu propio molde! Y, aunque ahora seas tú quien tenga el impulso de tirarse en plancha a por las propuestas de este libro, igualmente te acompañaré con humanidad y sentido del humor, de manera que puedas experimentar en tu propia piel los enormes beneficios.
Cómo funciona este libro
¡Alto ahí! Antes de que entremos en materia, tienes que saber que este libro está estructurado de una manera muy concreta, para que funcione como un pequeño manual de cabecera al que volver cada vez que lo necesites.
Los dos primeros capítulos, llamados «El Método 7 Colores: todo lo necesario para el desarrollo integral de niños y adolescentes» y «La comunicación afectiva y el coaching educativo», funcionan a modo de marco: uno, respondiendo de manera general cómo funciona el método, para qué sirve y cuáles son los puntos básicos que en él funcionan como una constante; otro, estableciendo cuáles son los aspectos comunicativos que necesitas conocer y aplicar para poder utilizar el Método 7 Colores correctamente.
A partir ahí, entramos a profundizar en los 7 colores (áreas) del método: Identidad, Inteligencia emocional, Creatividad, Talento, Acción y Objetivos, Bienestar y Propósito. Con un capítulo dedicado a cada uno de ellos, podrás tener una base clave sobre: en qué consisten, por qué son fundamentales para el desarrollo integral de tu hijo, algunos ejemplos y cómo puedes empezar a ponerlos en práctica. Al
Educar rompiendo el molde
final de cada uno de los capítulos dedicados a estas 7 áreas, encontrarás:
• Una sección de preguntas titulada «1, 2, 3, responde otra vez» (pero sin la Ruperta, ¿te acuerdas de aquel programa?). Con estas preguntas pretendo invitarte a reflexionar sobre tu punto de partida como padre o madre y cómo cada área del método puede beneficiarte a ti y mejorar tu manera de acompañar a tus hijos, beneficiándolos a ellos también, por supuesto.
• Un apartado de «Recursos para trabajar con niños y adolescentes», donde te recomendaré una variedad de recursos, incluyendo libros, cuentos, películas, juegos de mesa, cortometrajes y más. Cada recomendación viene acompañada de una explicación sobre por qué considero que estos recursos son valiosos para reforzar los aprendizajes que adquirirás en cada capítulo.
Además, podrás ver un mapa mental que te servirá para ir directamente al grano sobre las cuestiones principales dentro de cada área y ver a vista de pájaro el método en su conjunto.
Y si te quedabas con ganas de más, he preparado para ti una página web con materiales complementarios del método para descargar y trabajar con tus hijos. Solo tienes que acceder desde este QR.
Cómo funciona este libro
¡Ah! Y faltaba presentarte a cinco compañeros de camino muy especiales. Es una familia, digamos, pintoresca, y todos tienen cosas que contarte desde su propio punto de vista:

Coral y Celestino son los padres de la familia. Tienen tres hijos: Blanca, una adolescente de 14 años; Neón, un niño de 9 años; y Mostaza, una niña de 2 años. Un detalle, hay muchos tipos de familia hoy en día, esta es una más cuyos
Coral Blanca Celestino Neón Mostaza
Educar rompiendo el molde
personajes representan edades y miradas que tienen la intención de despertar conciencia en ti. Como ves, tienes ante ti un libro muy completo que, espero de corazón, te ayude a romper el molde y desarrollar todo el potencial de tu hijo o hijos.
Así que, ¿empezamos?
Su opinión es importante. En futuras ediciones, estaremos encantados de recoger sus comentarios sobre este libro.
Por favor, háganoslos llegar a través de nuestra web:
www.plataformaeditorial.com
Para adquirir nuestros títulos, consulte con su librero habitual.
«I cannot live without books». «No puedo vivir sin libros». Thomas Jefferson
Desde 2013, Plataforma Editorial planta un árbol por cada título publicado.
