







Los Rescatadores Mágicos 11. El huevo de dragón, de Sabrina Catdoor, David Sierra Listón y Violeta Cano
Primera edición: mayo de 2025
Un proyecto de Tormenta
© del texto: Sabrina Catdoor, 2025
© de las ilustraciones: David Sierra Listón, 2025
© de esta edición: La Galera, 2025
Perú, 186 – 08020 Barcelona www.lagaleraeditorial.com
Foreign Rights © Tormenta www.tormentalibros.com
Directora editorial: Pema Maymó
Editora: Anna López
Color: Violeta Cano
Corrección: Estela Gómez, Pere Guixà
Impresión: GrapyCems
THEMA: YFC, YFH
ISBN: 978-84-246-7465-6
Depósito legal: B 6528-2025
Todos los derechos reservados al titular del copyright.


y
Texto de Sabrina Catdoor
Ilustraciones de David Sierra Listón
Color de Violeta Cano




Z1oe tenía papel maché en la frente y los dedos manchados de pegamento.
—¡Esto es mucho más complicado de lo que parece! —exclamó.
Marina y ella estaban sentadas en la cocina de la abuela Amelia. En la mesa había todo tipo de materiales: goma de colores brillantes, pegamento, cartulinas, bolígrafos plateados y purpurina. También un plato de galletas de chocolate y dos vasos con zumo de naranja a medio terminar.




Llevaban toda la tarde trabajando. Esa vez el asunto que las ocupaba no tenía nada que ver con Imaginaria, el reino mágico que habían descubierto a través de la gatera.
Era un proyecto del colegio. Se acercaba la Pascua y la profesora de Artística, Iris, había mandado como deberes construir un huevo. Les había prometido un «premio mágico» a quien fuera el mejor.


—No tengo muy claro cuál es tu método, Zoe. —Marina estaba haciendo un huevo de papel maché con la ayuda de un globo—. ¿Por qué estás usando una caja de zapatos de molde? La mayoría de los huevos son ovalados.
—Soy demasiado creativa —contestó Zoe, que se quitó el papel maché de la frente y lo pegó en la caja de zapatos.
Marina humedeció el pincel más fino en acuarela celeste. Se inclinó sobre su huevo, tan concentrada que sacó la lengua fuera sin darse cuenta.



Quería imitar a la perfección las motas turquesas del huevo del emú.
—Solo lo has escogido porque hace juego con tus ojos —le pinchó Zoe.





—Los emús son animales muy interesantes —replicó Marina con la nariz alta—. Incluso ganaron a un ejército en Australia.
—Siempre he pensado que Australia tiene que ser un país sinventado. —Zoe puso otra pegatina en su manualidad—. ¡Los canguros son aún más raros que los hipogrifos!
Marina estaba empezando a pintar cuando una música muy alta hizo que diera un respingo. ¡La pintura acabó en su frente!
—¡Lucas! —protestó.


A Zoe se le escapó una carcajada y pasó una servilleta a su vecina para que se limpiase. Marina fue al salón con pasos rápidos. Su primo estaba jugando a videojuegos a todo volumen.
—¡Casi me estropeas mi proyecto! —le dijo con los brazos en jarras—. ¿Por qué tienes el volumen tan alto?
—Es que así parece que estoy dentro del juego —respondió con un encogimiento de hombros.


