
Adriana Annino Velázquez
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Adriana Annino Velázquez
Sana tu pasado, elige tu presente y crea tu futuro

© Adriana Annino Velázquez, 2026
Para esta edición:
© Editorial Siglantana S. L., 2026
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Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del Código Penal).
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ISBN: 978-84-10179-85-1
Depósito legal: B 20520-2025
Impreso por Winihard Gràfics, S.L. - Moià (Barcelona) en papel ecológico certificado por FSC®.
• Este libro va dedicado a cualquier persona que desee leerlo, independientemente de su identidad y expresión de género. Por tanto, en su redacción he tenido en cuenta, siempre que ha sido posible, respetando las normas de la RAE, un lenguaje neutral.
• En este libro uso la metáfora de la obra de teatro para referirme a la vida. Sin embargo, puedes usar la metáfora que te resulte más familiar o atractiva, como la de una película, novela, cuento o historia, entre otros.
• Las situaciones y casos que relato están basados en hechos reales de mis pacientes, sin embargo, están modificados, con la intención de salvaguardar y respetar la identidad e intimidad de todas las personas implicadas. Asimismo, todos los nombres utilizados en la narración son ficticios, por lo que cualquier parecido con la realidad que puedas encontrar será pura causalidad o tal vez sincronicidad, no sé, ¿lo indagamos en tu inconsciente?
• Ten siempre a la mano una libreta y un bolígrafo. Los necesitarás.
• Si quieres aprovechar al máximo este libro, lee los capítulos en el orden en que se presentan. Si quieres volver atrás o repasar algo, puedes hacerlo, siempre que quieras.
• Elige un lugar cómodo y tranquilo, lee con calma a tu ritmo. Este no es un libro para leer de prisa.
• Este libro puede hacer que te cuestiones temas y también puede removerte, de ser así, te recomiendo parar y tomar unos minutos de descanso y reflexión, antes de seguir.
• Este libro no es terapia psicológica, ni pretende sustituirla. Sin embargo, puede servirte como un inicio y como complemento de la terapia.
• Si sientes que este libro no es suficiente para mejorar aspectos de tu vida que te están afectando, te invito a buscar ayuda profesional.
La vida, como diría Charles Chaplin, es parecida a una obra de teatro, solo que no hay ensayos. Vivimos improvisando, experimentando tramas con distintos géneros; a veces vivimos aventuras, comedias y romances, y otras veces vivimos grandes dramones, sátiras, suspense, terror, acción, tragedia y hasta ciencia ficción, mientras interpretamos diferentes personajes.
Algunos de ellos ya están obsoletos, pero, aun así, les seguimos dando vida, porque nos han salvado en el pasado. Sin embargo, al hacerlo en el presente, lejos de ayudarnos, lo que hacen es sabotearnos la vida, porque ya no son compatibles con nuestras situaciones actuales, pero ahí seguimos, dándole vida a esos personajes obsoletos y dañinos, sin parar.
¿Por qué no paramos? Porque a veces no somos conscientes de ello y porque, de serlo, no sabemos cómo parar, no podemos simplemente romper el guion o el texto, desaparecer de la historia y deshacernos del personaje que hemos sido, pero sí podemos cambiar la escena y deconstruir ese personaje, aunque (alerta de spoiler) llevará su tiempo y su trabajo. Aquí es donde entra este libro. Si has llegado hasta aquí es porque quizá sientes cansancio de sostener un papel que ya no encaja contigo.
Bienvenido, bienvenida a Sé protagonista de tu vida. Me llamo Adriana Annino Velázquez, más conocida en redes sociales como @psiconlife, y soy psicóloga, pero mi papel más importante es el de ser humana, con todas las implicaciones que eso conlleva, en este viaje compartido llamado vida. Encantada de conocerte. Si este libro te encontró, me alegro de que te hayas atrevido a abrirlo y adentrarte en sus páginas.
No es casualidad que estés leyendo esto. Este libro lo he escrito para ti. Mi intención no es abrumarte con estudios y palabras técnicas complejas, sino ofrecerte una visión cercana, sin dejar de lado lo profesional, y ofrecerte herramientas que te ayuden a entenderte y comprenderte mejor para tomar decisiones mejores, más conscientes, y, sobre todo, para ayudarte a sanar algún aspecto de ti que necesita ser atendido.
Dos de los mitos más conocidos que circulan con respecto a quienes nos dedicamos a la salud mental son: «los psicólogos no necesitan terapia» o, al contrario, «todos los psicólogos están locos». Ambos son mentira. La realidad es que, a pesar de nuestro conocimiento, también experimentamos conflictos cotidianos de la vida, sufrimos estrés, ansiedad, tenemos pérdidas, podemos tener heridas emocionales que sanar y, en ocasiones, incluso traumas. Porque el conocimiento por sí solo no sana. Sanar consiste, primero, en hacer consciente o tomar conciencia de aquello que nos está afectando y, después, decidir qué hacer con ello.
Cuando tenía diecisiete años, decidí tomar clases de teatro para «tener alguna actividad que hacer los sábados»; aunque no me hacía mucha gracia tener que levantarme temprano, una amiga me convenció y acepté su invitación, tomando el teatro como un posible hobby futuro. Sin embargo, no sabía que la experiencia de aprender a darle vida a personajes sería la puerta a la curiosidad (¡un gran motor!) que me llevaría a indagar sobre el funcionamiento humano y, años después, a la psicología. Me encantaba crear personajes y después interpretarlos, actuarlos en el escenario, porque me generaba una sensación de poder, control y seguridad sobre mí misma, una vez que aprendí a llevarme bien con mis miedos sobre el escenario, además del trabajo emocional que hacía; digamos que el teatro fue una experiencia clave en mi vida, más allá de lo terapéutico e inspirador.
¿Por qué protagonista? Una persona protagonista de su vida es igualmente un personaje, pero, a diferencia de los comunes, es quien tiene más poder y control, es quien está en el centro de la historia, es el personaje que más evoluciona o cambia para mejorar
a lo largo de la historia. Desde el protagonismo, estas páginas serán el preámbulo para empezar a conocer mejor los personajes que has estado interpretando, te ayudarán a dar respuestas a interrogantes, pero, más allá de eso, estas páginas te invitan a que seas tú quien (re)escriba, diseñe y dirija su propio guion. La historia de tu vida no está predeterminada, está ahí esperando a que puedas moldearla, darle giros, reconstruirla.
He escrito este libro tomando en cuenta los motivos de consulta más comunes dentro y fuera de terapia, y también pensando en la Adriana de antes de ser psicóloga y de empezar su propio proceso terapéutico. Por esta razón, no pretende ser un manual de autoayuda con soluciones mágicas, porque no existen tales soluciones; sin embargo, sí que existen herramientas terapéuticas que, al conocerlas y ponerlas en práctica, nos pueden cambiar la vida. A lo largo de estas páginas te estaré acompañando, ofreciéndote herramientas eficaces. Quiero que este libro te ayude a recordar, a comprender mejor tu historia, a darte cuenta, a entenderte mejor, a gestionarte y a tomar mejores decisiones conscientes. A darte una oportunidad de verdad.
Este libro está estructurado como el viaje del héroe o el viaje de la heroína, tu camino de autodescubrimiento, sanación y creación: comienza con la toma de conciencia sobre los patrones inconscientes que nos limitan y da respuesta a interrogantes como ¿por qué nos cuesta cambiar? Te invita a reflexionar sobre el pasado, analizando cómo tu historia personal y las heridas emocionales han podido afectarte, además de entender y gestionar tus emociones, aborda la autoestima y te enseña a quererte a ti mismo/a. La segunda mitad del libro está enfocada en la acción, te enseña a establecer límites y a tomar decisiones conscientes para dejar de ser solo un personaje inerte, ayudándote a superar la frustración y la procrastinación para construir tu futuro ideal. El viaje culmina en la transformación final del héroe o la heroína, animándote a dejar atrás viejos personajes que ya están obsoletos y a convertirte en protagonista de tu vida, con capítulos dedicados a cerrar ciclos, empezar de nuevo y encontrar la paz. Cada etapa de este camino
se complementa con casos clínicos reales de mis pacientes y ejercicios prácticos para que puedas aplicar todo lo aprendido.
Recuerda: el conocimiento es solo la teoría, la práctica es lo que hará que des el cambio que quieres y necesitas. No hace falta tener un trastorno grave o tocar fondo para darnos cuenta de que podemos mejorar.
¿Comenzamos a protagonizar?
«Hasta que no hagas consciente lo inconsciente, este dirigirá tu vida y tú lo llamarás destino».
Tú existes, pero ¿realmente vives?
«Es que siempre me va mal en el amor», «solo atraigo a narcisistas», «es que, a pesar de que trabajo duro, el dinero no me alcanza», «es que yo no nací con estrella, como otras personas a quienes siempre les sale todo bien», «es que tengo todo para ser feliz y, sin embargo, no lo soy», «es que cada vez que intento hacer dieta o comenzar un hábito nuevo, termino abandonándolo», «es que no le encuentro sentido a la vida», etcétera. ¿Te suenan estas frases?
En terapia, las escucho a menudo de mis pacientes. Cuántas veces las hemos escuchado e incluso pensado y pronunciado. Y no, no es siempre que te falte «empuje» para ir al gimnasio o alimentarte sanamente, aunque sepas que te haría bien, ni que seas incapaz de seguir un horario para terminar ese proyecto importante, ni que la culpa sea de los astros. Tampoco es que «la vida te tenga manía» porque pareciera que siempre te toca la peor parte en el trabajo o en las relaciones, como si no tuvieras capacidad de influir en tu propia vida, mediante tus decisiones.
Porque, aunque muchas veces no lo percibimos, desde que nos levantamos, cada mañana estamos tomando decisiones: si satisfacer nuestras necesidades o pasar de ellas y mirar el móvil primero,
qué comer, si tomamos un café o un té matcha, qué vestir, si ir al trabajo o a clase, el medio de transporte… O simplemente decidir no hacer nada para evitar tomar una decisión, lo cual, curiosamente, es también una elección que estamos haciendo.
Muchas de estas decisiones son rápidas, casi automáticas, sin cuestionarnos si podríamos hacerlas de otra manera. Solemos decidirnos por lo que ya conocemos, por lo que nos gusta –o no– y por lo que hemos normalizado, por atajos y porque nos es funcional.
Precisamente a través de estas decisiones automáticas, basadas en lo que creemos y hemos aceptado como verdad, terminamos dando poder a patrones negativos que nos atrapan.
Seguramente me preguntarás: «Adriana, ¿cómo estas decisiones cotidianas terminan por entramparnos en patrones negativos? Y ¿por qué no podemos simplemente pararlas?». Podría parecer una locura, pero no lo es, te lo explico:
La respuesta radica en que estas decisiones automáticas a menudo se basan en creencias arraigadas y patrones –que hemos aceptado como verdades–, los cuales operan fuera de nuestra plena atención.
Es así como terminamos:
Creyendo fielmente en creencias limitantes y repitiéndolas.
Cayendo en la espiral negativa de las comparaciones.
Cayendo en la trampa de la profecía autocumplida.
Cayendo en automachaques constantes.
Cayendo en bucle, como si constantemente se nos repitieran las historias.
Y cayendo así en formas de pensar, sentir y actuar de forma automática (siendo algunas de ellas limitantes y disfuncionales).
Solo querer no es poder.
Lamento derribarte este mito. En realidad no lo lamento y además te anticipo que derribaré otras creencias más como esta, a lo largo de estas páginas. Detengámonos aquí para cuestionarnos y para
entender por qué esta creencia popular que, aunque pueda ser inspiradora, a menudo se queda corta y en ocasiones, más que ayudar, puede generar el efecto contrario. Esta es una perspectiva más realista para que dejes de fustigarte y de fustigar a los demás con esa frase, aunque tus intenciones sean las de inspirar.
Cuando una persona no es capaz de cambiar algo, aunque quiera, no es siempre por vagancia, por falta de disciplina o por no intentarlo bien, dejando de lado la baja tolerancia a la frustración, que es muy común en las generaciones actuales. Existe una dinámica interna compleja, como una gran fuerza invisible que, en ocasiones, nos impide avanzar, o incluso la incapacidad de ver que hay otras perspectivas, otras maneras de interpretar lo que nos sucede. El hecho de tener unas creencias, una buena actitud ante la vida o fuerza de voluntad, ayuda muchísimo, pero no lo es todo. Las personas somos más complejas de lo que se pueda creer, somos seres bio-psico-sociales. En otras palabras, toda persona está constituida por tres factores o dimensiones:
• Biológico: incluye la genética, la neuroquímica y la fisiología, las cuales influyen en nuestra personalidad y comportamiento.
Ejemplo: una persona con antecedentes familiares de depresión puede tener una predisposición genética a este trastorno; sin embargo, la manifestación de esta predisposición puede verse influenciada por condiciones psicológicas y/o sociales, que pueden actuar como desencadenantes o agravantes.
• Psicológico: abarca los procesos mentales, emociones, pensamientos, comportamientos y experiencias subjetivas.
Ejemplo: una persona que experimentó un trauma en la infancia, como el abuso emocional, puede desarrollar patrones de apego inseguro y dificultades para establecer relaciones íntimas en la edad adulta.
• Social: teniendo en cuenta que somos seres sociales por naturaleza, esta dimensión se refiere a nuestra interacción con el entorno, incluyendo la familia, la cultura, la comunidad y las relaciones interpersonales en general.
Ejemplo: una persona que crece en un entorno familiar disfuncional, con un padre o una madre negligente o ausente, puede tener dificultades para desarrollar una identidad saludable y relaciones sociales sanas.

No podemos olvidar la dimensión o el factor espiritual, que, aunque en ocasiones no se suele incluir, puede influir de manera considerable en la vida de muchas personas; quienes la han desarrollado y la nutren constantemente.
La espiritualidad puede ser una dimensión muy potente, si se encamina y se trabaja bien, ayuda a la comprensión y a dar un sentido a la vida, razón por la cual no debería estar en contradicción con la ciencia, sino que deberían ser aliadas y complementarse.
