Lídia Fraguas
Planes eco en familia
Arte, naturaleza y creatividad todo el año
Planes eco en familia es un libro con actividades para hacer en familia, para aprender, experimentar y crear recuerdos juntos, con una mirada respetuosa con nuestro entorno. Una guía de planes y actividades con los que vuestros hijos e hijas conectarán con la naturaleza y el arte. Propuestas para hacer dentro y fuera de casa, en las que los niños y niñas son los protagonistas, y con las cuales podréis incluso llegar a crear nuevas tradiciones en vuestro hogar. Se trata de un libro atemporal y dirigido a todas las edades, mayores y pequeños, para que dejen volar su creatividad e imaginación, encontrando momentos para soñar, crear, relajarse, jugar y crecer juntos. Para las actividades propuestas no se requiere mucho material, simplemente disfrutar de la naturaleza y aprovechar y valorar los elementos que nos ofrece para crear, así como reutilizar material que se tenga en casa y no comprar ni gastar más de lo necesario. La idea de todas las actividades es buscar la belleza de las cosas sencillas que están a nuestro alrededor y crear a partir de ellas. Últimamente creo que muchas familias anhelamos una vida más lenta con nuestros hijos e hijas, más sencilla y conectada con la tierra, y este libro puede ayudaros a conseguirlo, creando conexiones familiares profundas y recuerdos significativos a través de la vida en sintonía con la naturaleza y el arte. En el libro encontraréis las herramientas para conseguir unas conexiones llenas de belleza, amor y gratitud.
Planes eco en familia: en la naturaleza
Vamos de pícnic En casa, damos un gran valor a las cosas cotidianas, a los pequeños momentos del día a día. Para nosotros, el mejor plan para un fin de semana es preparar una tortilla de patatas o unos bocadillos e irnos de pícnic. Es un buen momento para compartir en familia, comer juntos y descubrir todo lo que nos ofrece la naturaleza. Vivimos cerca de un espacio natural y, cuando llega el buen tiempo, metemos la manta en la furgo para cualquier pícnic (improvisado o no), sea en la montaña, en el bosque o en la playa. Elegir unas fantásticas vistas desde donde comer es uno de nuestros planes favoritos. Salir de pícnic nos llena de energía. Nos conecta con la tierra, nos obliga a bajar el ritmo y nos ofrece un montón de actividades para hacer al aire libre: recoger flores, escuchar los pájaros, hacer volar la cometa, mirar cómo pasan los aviones o echarse una siesta tumbados en la hierba.
«Los niños y niñas que pasan más tiempo en contacto con la naturaleza tienen una mejor salud y autoestima y un mayor desarrollo social y emocional». Heike Freire
Periodista, escritora y pedagoga,
experta en innovación educativa
Ir de pícnic requiere una preparación previa: pensar qué vamos a comer, cocinar algo para la ocasión, coger mantel, vasos y cubiertos, llenar las botellas de agua… Cuando vas de pícnic tienes que organizarte y pensar qué vas a necesitar, no cargar con cosas innecesarias y tener siempre en mente la preservación del medioambiente. La única bolsa de plástico que llevamos es para la basura; las demás son de tela. Llevamos bolsas para los platos y vasos, para la comida, para la fruta, para los snacks..., ¡y todas de tela! A continuación, os presento una serie de ideas para cuando vayáis de pícnic que os pueden facilitar la excursión, así como alguna actividad relacionada con la naturaleza.
Portacubiertos Un utensilio que nos facilita mucho las cosas cuando vamos a comer fuera es un portacubiertos hecho a mano. En él llevamos tenedores, cucharas, cuchillos e, imprescindible para cuando salimos, una navaja. Así queda todo recogido y ordenado de forma rápida. Necesitaréis dos trozos de tela de 45 × 34 cm, un trozo más pequeño de 45 × 23 cm y 55 cm de cinta para atarlo. Primero coged el trozo de tela más pequeño y hacedle un borde en un lateral largo para preparar la parte superior. Cosedlo en una de las dos telas grandes (poniendo la parte trasera de la tela pequeña sobre la parte bonita de la tela grande). En la tela pequeña, cosed unos separadores de arriba abajo, donde guardaréis los cubiertos. No os olvidéis de poner la cinta en medio de uno de los laterales, de modo que quede escondida dentro. Una vez hecho esto, cosed las dos telas grandes, poniendo la parte bonita de ambas enfrentada (bonito con bonito). Cosed en forma de C, dejando un agujero de 4 cm. Dad la vuelta a las telas por el agujero que habéis dejado y cosedlo con punto invisible.
Manta Cuando vas a comer fuera no puedes olvidarte de una manta y, si está hecha a mano, ¡mucho mejor! Podéis hacerla aprovechando recortes de telas que os hayan quedado de otros proyectos. Aparte de la manta, no puede faltar una almohada por si alguien quiere echarse una cabezadita.
IDEAS PARA UN PÍCNIC SOSTENIBLE • Botella de agua reutilizable • Bolsas de tela para evitar las de plástico • Bolsa para la basura y otra bolsa compostable para los restos de comida • Fiambreras o tarros de cristal para la comida • Boles y vasos de casa, ya sean de bambú o acero inoxidable • Portacubiertos de tela con los cubiertos de casa • Manta
Compota de manzana Ir de pícnic es una buena ocasión para recoger la fruta que nos ofrece la naturaleza, ya sean moras, fresas o manzanas. Una vez en casa, os propongo elaborar una mermelada o una compota con la fruta que hayáis encontrado.
RECETA DE COMPOTA DE MANZANA • 2 manzanas grandes • cáscara de 1 limón • 1 cucharada de sirope o miel • 1 cucharadita de canela en polvo • ½ vaso de agua Pelad las manzanas, quitad las semillas y cortadlas en dados. Ponedlas en un cazo con el agua, el sirope, la canela y la cáscara de limón. Dejadlo cocer hasta que veáis que la manzana ya está blanda. Retirad con cuidado la cáscara de limón. Trituradlo todo con la batidora. La podéis guardar en la nevera dentro de un tarro de cristal y os durará unos 5 días.
Somos exploradores La naturaleza nos proporciona un montón de estímulos que ayudan a los procesos de aprendizaje de los pequeños. Los niños y niñas deben estar en contacto con la naturaleza para aprender de ella, tienen que verla, sentirla, olerla, tocarla. Podemos contarles que en otoño caen las hojas, pero la mejor forma de aprenderlo es ir a verlo. Podemos contarles que en invierno hace frío, pero nada mejor que ir a tirarnos en trineo para tocar la nieve. Podemos contarles que en verano el sol se pone más tarde, pero para creérnoslo tendremos que ir a ver una puesta de sol en la playa. Podemos contarles que en primavera los pájaros construyen nidos para sus crías, pero se asombrarán al ver uno de verdad. En casa, intentamos que los niños tengan mucho contacto con la naturaleza, sea la estación que sea. En primavera y en verano hacemos grandes escapadas en furgoneta, y en otoño y en invierno, pese al frío y la lluvia, también procuramos salir, jugar al aire libre y hacer excursiones. Cada estación nos ofrece una peculiaridad igual de bonita e interesante. Observar cómo va cambiando la naturaleza con el paso de los meses y descubrir sus ciclos naturales también es una actividad interesante para para hacer juntos. Creemos que hay que potenciar y cultivar en los niños y niñas el sentido del asombro y la sorpresa por la naturaleza.
«Los niños necesitan más que nunca asombrarse pacientemente mirando cómo una gota de lluvia resbala por el cuerpo de un ciempiés peludo. […] La naturaleza enseña a nuestros hijos que las cosas no son inmediatas y que lo bueno y lo bello llevan su tiempo». Catherine L’Ecuyer
Doctora en Educación y Psicología
Kit de explorador Cuando vamos a la montaña nos preparamos para la ocasión. Nos vestimos con ropa cómoda, calzado adecuado, gorra, gafas de sol y crema protectora, pero además siempre nos llevamos un kit con todo aquello que podemos necesitar para descubrir y explorar el entorno:
Clasificamos material La naturaleza nos ofrece un montón de elementos que nos pueden servir para contar, clasificar, construir o apilar, para conseguir un juego libre y creativo. Elementos tan simples como palos, piedras, hojas, bellotas o arena. Os propongo que cuando vayáis de excursión cojáis un cesto o una bolsa de tela y lo llenéis con estos elementos. Una vez en casa, clasificadlos por categorías. También podéis separarlos por tamaño o forma. Cuando lo tengáis todo clasificado, dad libertad a los niños y niñas para que jueguen, creen, manipulen, apilen, construyan e, incluso, pinten con ellos. ¡Seguro que salen unas creaciones preciosas!
una cámara de fotos, unos prismáticos, un recipiente para guardar elementos naturales, una libreta pequeña con colores, una lupa e incluso una navaja infantil. Os animo a coger una bolsita de tela que tengáis en casa y a llenarla con estos elementos, así ya tendréis vuestro kit a punto para cuando queráis ir de excursión.
Vamos a observar renacuajos Con la llegada de la primavera, la mayoría de los animales se reproducen y tienen sus crías, como, por ejemplo, las ranas. Una vez han puesto los huevos, nacerán los renacuajos, y es un buen momento para acercarse a verlos y observarlos. Así que una salida que podéis organizar para disfrutar de la naturaleza es un paseo por alguna poza cercana, laguna, riachuelo o charco temporal. Allí encontraréis los renacuajos nadando, ya que generalmente buscan lugares con muy poca o nula corriente de agua. Podéis pescar un par con un tarro de cristal. Una vez capturados, observadlos con una lupa, fijaos en sus características, forma y color y después devolvedlos al agua. Aprovechad para explicarles que este minúsculo ser vivo irá cambiando su aspecto, que progresivamente le irán saliendo las patas (primero las traseras y después las delanteras) y, como por arte de magia, la cola desaparecerá y finalmente se convertirá en rana. También podéis aprovechar la ocasión para hablar de los animales que pasan por una metamorfosis parecida, como la mariposa, y observar también otros animales que habitan en las charcas, como los pájaros y los insectos.