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Neoliberalismo

“Habitus” y cuestión social MARIO

LUIS FUENTES ALCALÁ

Prólogo 7

Introducción 13

I Hacia una reinterpretación de lo social 25

II El neoliberalismo: idea del mundo, orden normativo de la razón y estructura objetiva 55

III El neoliberalismo y la cuestión social en México 91

IV La estructuración del habitus neoliberal. El homo economicus frente al homo politicus 119 A manera de epílogo

ÍNDICE
153 Bibliografía 163 Notas 173

PRÓLOGO

Este libro surgió en 2018, a partir de la tesis que elaboré para obtener el grado de doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México. La redacción del texto coincidió con la narrativa que el entonces nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador, construyó desde el inicio de su gobierno. Una narrativa desde la cual ha planteado que el neoliberalismo es la causa de todos los problemas que se originaron durante las últimas tres décadas y que aún enfrenta el país; y que, por eso, debe ser abandonado. Transcurridos cuatro años de su administración, momento en el que esto se escribe, el presidente ha reiterado que su gobierno no es neoliberal y que el país se ha transformado gracias a sus políticas no neoliberales.

Sorprende que durante estos cuatro años el discurso del pre sidente no se haya acompañado de cambios signifcativos en la política económica. La estrategia económica del país sigue anclada en algunos de los dogmas emblemáticos del pensamiento económico neoliberal, entre otros el equilibro fscal, la austeridad y la obsesión por mantener la estabilidad cambiaria.

La avasallante retórica del presidente alimentó la sospecha de la que se desprendió la pregunta que da origen a estas pá ginas. Si enfrentar el neoliberalismo no alentó en el presidente una intención de modifcar el proyecto económico del país de los últimos años –que ha transformado radicalmente no solo a

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la economía, sino también al Estado y a los mercados–, ¿qué es entonces el neoliberalismo?

No es la intención de estas páginas detenerse en lo que el presidente entiende como neoliberalismo, sino intentar explicar que dicho concepto va mucho más allá de la propuesta económica a la que él se refere en cada oportunidad, cuyo inicio en América Latina suele ubicarse en el decálogo que el economista John Williamson presentó, como síntesis de ese pensamiento, en el Consenso de Washington, en 1989.

La sospecha que propició este texto se nutrió de la obra de autores como Wendy Brown, Pierre Laval y Christian Dardot, Fernando Escalante y otros que plantean la idea de pensar al neoliberalismo como una razón normativa y darle el estatus de una racionalidad rectora que ha moldeado no solo al sistema económico, sino a los sujetos y a la sociedad. La sospecha que sostiene este libro es, entonces, que el programa neoliberal im plementado en México a partir de los años noventa del siglo pasado, ha logrado transformar todo, literalmente todo lo hu mano. Ha modifcado a nuestras sociedades y ha provocado el surgimiento de lo que Foucault llamó el ‘sujeto neoliberal’. En otras palabras, el neoliberalismo es una idea mundo, como la concebía José Gaos.

Me interesa subrayar que esta idea de ideas nos obliga a ir más allá de sostener que somos sujetos –Homo economicus– que tenemos la propensión natural a intercambiar bienes, como sostiene Adam Smith. Este planteamiento no alcanza para descifrar lo que nos distingue en este siglo XXI, que es la aceptación e interio rización de que la competencia y la acumulación de toda forma de capital –comenzando por el llamado ‘capital humano’– son las características esenciales de todos nosotros.

Esta unilateralidad ha llevado a que se erosione o se desvalo rice el hecho de que también somos seres sociales y, por ende,

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políticos. El relato dominante, hoy más que nunca, es que somos seres libres, individualistas, económicos. Se ha impuesto en todas las esferas del comportamiento humano, normalizando la idea de que somos individuos que buscamos, por sobre todas las cosas, maximizar nuestra utilidad. La economización del mundo ha permitido construir una razón de razones para entender nuestro tiempo y sujetos a ella hemos interiorizado una forma de explicarnos nuestras realidades, sin considerar la huella desde donde pensamos y nos pensamos.

De ahí el propósito del texto de asomarse detrás de la afrmación de que somos seres económicos y neoliberales, y poner a consideración de lectoras y lectores un intento por describir cómo se dio el proceso de interiorización de los valores neoli berales en todas las esferas de la vida humana. En particular, destaco el rol que han tenido las estructuras primarias en las que interiorizamos valores, percepciones e identidades. Es en los hogares donde empieza la construcción de nuestra subjetividad y en los espacios secundarios: la escuela y los entornos públicos –donde convivimos con los otros–, donde se refuerza nuestra manera de pensar y actuar. Estoy convencido de que estas páginas dan un paso más para llegar a entender el complejo proceso de la construcción de nuestras subjetividades contemporáneas.

Una línea derivada que sigo en el libro consiste en señalar las implicaciones que ha tenido dejar de reconocernos como seres políticos, es decir, sujetos que tenemos la vocación de dialogar, acordar y trabajar por el bienestar colectivo, por la vigencia de todos los derechos humanos. El desarrollo del programa neoliberal ha sido acompañado por una erosión de la democracia, como lo evidencian las encuestas de Latinobarómetro y lo ha argumentado Wendy Brown en su libro El pueblo sin atributos. La secreta revolución del capitalismo.

9 PRÓLOGO

Lo que sostiene este libro es que el capitalismo neoliberal es una norma de normas, un pensamiento rector que estructura to das nuestras relaciones en todos los ámbitos. Esta afrmación se construye con la recuperación del concepto de habitus, propues to y desarrollado en la obra del sociólogo Pierre Bourdieu para describir al neoliberalismo como la estructura estructurante del mundo actual.

¿Cuál fue el papel de la política social en este proceso?, es otra pregunta que se plantea en el texto. La respuesta a la que llego revela la coherencia entre la política social y la política económica, articuladas en el argumento de que la única forma de enfrentar la reproducción de la pobreza y sus efectos más perniciosos es propiciando la acumulación de capital humano en las poblaciones que se encuentran en condiciones de pobreza. Desde esa postura, la pobreza de más de cincuenta y cinco mi llones de mexicanos se explica por la falta del capital humano necesario para poder insertarse en los mercados laborales. Además, se asume que todos los mercados tienden al equilibrio, y se estructura una realidad carente de la noción de poder que se encuentra detrás de la imposición de precios, oferta y demanda.

Durante todo el periodo neoliberal, se postuló que la acumulación de capital humano para poder realizar su valor en los mer cados laborales permitiría eliminar la pobreza. Se impuso una cuestión social que diseñó programas basados en la transferencia de recursos monetarios a benefciarios que cumplieran ciertos re quisitos, con el objetivo fundamental de que pudieran sufragar un consumo mínimo de bienes para su alimentación, salud y edu cación. Se asumió, pues, que, incluso en niveles mínimos, estos satisfactores son garantía de la acumulación de capital humano.

En este libro, argumento que la cuestión social de estos últimos veinticinco años contribuyó a la interiorización de la idea de que la condición necesaria para poder romper la transmisión de la

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pobreza es acumular cada vez más capital humano para poder así competir en los mercados. Con ello, la estructura que crea nuestra subjetividad de sujetos neoliberales se vio reforzada.

Si se quisiera transformar el mundo neoliberal en el que nos encontramos, se requeriría no solo modifcar la política económica, sino reconocer la dimensión cultural que ha signifcado la transformación de nuestra subjetividad y los procesos de interio rización que se estructuraron para lograrlo. Esta es la compleja conclusión que se desprende de este libro. Sin fatalismos, se plantea la necesidad de reconocer el desacierto que signifca haber dado por hecho que es el cambio en la política económica el que puede superar esta etapa del capitalismo neoliberal pues, como se ha argumentado desde diferentes posturas, ello implica mucho más que transformar la economía.

Aclaro que parto de una percepción: lo social se ha ampliado considerablemente, entre otras razones, por la aparición de lo que hemos llamado el mundo digital, las nuevas formas de comunicarnos y relacionarnos. Para dar cuenta de esa expansión recurrí a una fgura narrativa: lo social para mí se asemeja a un cosmos. Un cosmos que se expande constantemente y que, como el cos mos físico, contiene espacios inobservables que están confnados a la parte más íntima de todos nosotros. De ahí mi planteamiento de que no todo lo social ni todo lo humano es conocido.

Las páginas de este libro, sin duda, expresan el privilegio que he tenido por más de veinte años de conversar, pero sobre todo escuchar, a mis profesores eméritos Rolando Cordera y Fernando Cortés. A ellos les agradezco el diálogo y su acompañamien to en el proceso de escritura de este libro; al secretario general de la UNAM, el doctor Leonardo Lomelí, el apoyo para su pu blicación. Las refexiones y preguntas del doctor Ricardo Uvalle, la doctora Berta Lerner y la doctora Rosa María Mirón Lince me ayudaron a aclarar mis ideas; a ellos, mi agradecimiento.

11 PRÓLOGO

Fue una fortuna el haber podido contar en la fase de edición con el auxilio de un amigo de toda la vida, Joaquín Díez-Cane do, y con el consejo de Francisco Gómez. Gracias por su trabajo que, sin duda, permite que este texto pueda ser leído mejor. Agradezco también al doctor Óscar Hernández y a la maestra Cristina Hernández por ayudarme a precisar ideas y encontrar las referencias que documentan gran parte de este texto. Sin duda, mi deuda mayor es con mi Universidad, la Universidad de la Nación, que es, en el sentido mayor, mi casa.

MARIO LUIS FUENTES CIUDAD DE MÉXICO, 5 DE SEPTIEMBRE DE 2022

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La complejidad del mundo social nos obliga a investigar y proponer ideas y conceptos nuevos que nos permitan comprender y explicar de mejor manera los fenómenos sociales.

Este ejercicio nos mantiene en constante diálogo con otros científcos sociales clásicos y contemporáneos que, desde su área de especialidad, han planteado o buscan establecer expli caciones plausibles a los procesos y fenómenos sociales. Se trata de una tarea prolija y continua que busca poner a prueba y a la vez afnar las teorías sociales, sociológicas, económicas y políticas vigentes.

Es un diálogo ilimitado, no tiene fn, pues son muchas las ideas que se ponen en juego a través del tiempo, muchos los ar gumentos y conceptos que pueden combinarse para suscitar nuevos planteamientos y preguntas, o perspectivas innovadoras que serán fuente de nuevas hipótesis.

En este libro busco sumarme a ese diálogo, explorando diversos planteamientos sobre el neoliberalismo. Me interesa aportar algunas ideas que complementan a otras existentes para, por un lado, superar la noción de que el neoliberalismo es solo un proyecto económico que se cristaliza en políticas de protección y expansión de los mercados, promoción de la competencia y salvaguarda de la propiedad privada, y, por el otro, profundizar

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INTRODUCCIÓN

en la forma como el neoliberalismo se incorpora a la cultura de la comunidad y a la conciencia individual de cada persona, reduciendo su naturaleza compleja a un solo componente: el económico.

Son varios los autores que establecen que el neoliberalismo no consiste solo en un tipo de política económica, sino que es una idea del mundo que busca permear en todos los espacios de la vida social, entre otros Michel Foucault, Christian Laval y Pierre Dardot, Wendy Brown y Fernando Escalante Gonzal bo. Para ellos, el neoliberalismo es algo ‘externo’ y ‘anterior’ a la conciencia individual y a las prácticas sociales. Es un con junto de planteamientos, valores e ideales que buscan dictar los sentimientos, los pensamientos y la actuación de los indi viduos. Sin embargo, sus propuestas de análisis no describen ni explican la manera en que el neoliberalismo se adueña del sistema de disposiciones subjetivas que permiten al individuo comprender el mundo en el que vive, representarlo, actuar sobre él y transformarlo. Si bien reconocen que el neoliberalis mo permea hasta la conciencia de los individuos, exacerbando su dimensión económica –homo economicus– frente a la política homo politicus–, no argumentan explícitamente cómo es que esto sucede.

Yo me planteo ir más allá, pues no basta con mencionar que el neoliberalismo transforma a profundidad el ‘mundo social’,1 sino que es imperativo mostrar cómo lo hace, para construir hi pótesis que puedan validarse y aportar, así, a una comprensión más cabal del fenómeno.

Para este propósito, me ayudaré de la propuesta realizada por Pierre Bourdieu en relación con la conformación del ha bitus . 2 Según Bourdieu, en el habitus se incorporan, como sistema de disposiciones subjetivas, los planteamientos, valores e ideales de la estructura objetiva –objetiva por cuanto es exterior

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y anterior a la conciencia individual–,3 que en este caso es el neoliberalismo. Esta incorporación, propone el autor en Bosque jo de una teoría de la práctica, ocurre a través del ‘sentido práctico’, es decir, sin que los individuos se den cuenta de ello. El sentido práctico implica que la conformación del sistema de disposiciones subjetivas se realiza sin acceder al nivel del discurso, es decir, no requiere del conocimiento consciente de los elemen tos y relaciones que constituyen la estructura objetiva que moldeará la representación, la actuación y la reproducción de los individuos en sociedad.

La adopción del neoliberalismo en México condujo a una transformación estructural, no solo en el modelo de desarrollo económico, sino también en el ámbito político y social, así como en el de la conciencia individual. Paralela a las reformas en materia económica, se presentó una reforma en el Estado, necesaria para implementar las primeras, que determinó la for ma en que, a partir de la década de los ochenta, se diseñaron las distintas políticas que serían aplicadas en las administraciones subsiguientes, en todos los niveles de Gobierno.4

El Estado neoliberal busca proteger al mercado, puesto que es el gran ordenador del mundo social, a través de su expansión, con la creación de nuevos mercados, la protección de la propiedad privada y la promoción de la competencia. Estas acciones, sostengo, tuvieron consecuencias profundas en la confguración de los espacios de socialización primaria –el hogar– y secundaria –la escuela, el trabajo y el espacio público. La gran transformación derivada del Estado neoliberal fue una modif cación radical de la ‘cuestión social’, entendida como aquellas problemáticas sociales en las que el Gobierno decide intervenir –para prevenirlas, revertirlas o erradicarlas– y que se convertirán en su ‘agenda social’, la cual, a su vez, defnirá la política social y los programas que la conformarán.

15 INTRODUCCIÓN

En el caso de México, la agenda social que se empezó a delinear bajo el Estado neoliberal reconoció a la pobreza inter generacional como el gran problema de la cuestión social. En su construcción, se asumió que era resultado de la falta de ca pital humano, entendido como lo que permitiría a los sujetos adquirir las capacidades necesarias para superar su horizonte. En consecuencia, entre las acciones para remediar esa situación destacan los programas de transferencias monetarias condicionadas,5 que permanecieron sin modifcaciones mayores a lo lar go de cuatro sexenios: Progresa (1997-2000), Oportunidades (2000 2012) y Prospera (2012 2018).

Establecer las transferencias monetarias como el instrumento para transformar las condiciones de vida de la población benef ciaria de los programas, y también de aquella considerada pobre o vulnerable al estar inmersa en la política social neoliberal, de sencadenó un proceso de profundo cambio social que modifcó las funciones del Estado y, por ende, su relación con los sujetos. Como resultado de dicho proceso, se exacerbó la idea de que la esencia humana es principalmente económica –somos un homo economicus–, dando paso a lo que, desde la perspectiva teórica foucaultiana, se ha denominado como ‘sujeto neoliberal’. Lo que aquí propongo es que el abordaje de la cuestión social exacerbó el sujeto neoliberal, redujo la complejidad del individuo a una sola dimensión, la económica, y limitó así su ser político, un ser que se involucra en lo público a través del debate y la búsqueda del acuerdo; es decir, anuló su esencia como homo politicus.

Es el sujeto neoliberal y su interacción con su entorno lo que me llevó a plantear la necesidad de indagar cómo el neoliberalismo ha transformado a lo social en su conjunto. Un primer plan teamiento de este ensayo es que hoy se está no solo ante lo que autores como Zygmunt Bauman, Ulrich Beck y Anthony Gid dens han denominado, en el marco de la defnición tradicional

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de la cuestión social, la ‘individualización del riesgo’, sino, sobre todo, frente a una ‘individualización de lo social’ que ha sido, a su vez, la pauta para la defnición de los riesgos sociales que el Estado asume necesario enfrentar, es decir, para defnir la cuestión social.

Así se explica que el riesgo que ha sido principalmente pon derado por el Estado sea la transmisión intergeneracional de la pobreza, percibida como una dinámica capaz de desestructurar al mercado. Sobre todo por su magnitud, pues, según estimó el Consejo Nacional de Evaluación, en 2020 prácticamente la mitad de la población (44.5 por ciento) no contaba con el ingreso necesario para participar adecuadamente en el mercado ni con las habilidades para acumular el capital humano que le permiti ría participar competitivamente en el mercado laboral.

En este texto se asume que el neoliberalismo ha moldeado la realidad social de tal forma que hoy su centro ontológico y axiológico es el sujeto neoliberal, una expresión exacerbada del homo economicus, en lugar de la sociedad y su unidad mínima de análisis: las relaciones sociales en el espacio social.

Como estructura objetiva, en tanto es anterior y exterior a la estructura de pensamiento individual, el neoliberalismo, a partir de la década de los ochenta del siglo pasado, causó el des vanecimiento del homo politicus, afectado por las propuestas de política de los Gobiernos que construyeron y defnieron los problemas públicos. Esto dio origen a procesos de cambio social y también político, a partir de la transformación de las relaciones en el ‘espacio social’ y la construcción del habitus.

La interiorización de los valores y nociones sociales que experimenta el individuo desempeñó un papel fundamental en la transformación de los espacios de socialización primaria y secundaria, es decir, aquellos lugares donde los sujetos subjeti van las experiencias derivadas de la interacción con las distintas

17 INTRODUCCIÓN

estructuras que conforman el espacio social, principalmente el hogar, la escuela, el trabajo y el espacio público.

Aquí se plantea que estos cuatro espacios deben ser asumidos como fundamentales para lo social y su complejidad, por lo que es indispensable comprender su enorme relevancia en la transformación que ha ocurrido en el ‘cosmos social’6 a lo largo de los últimos treinta años, periodo en el que también se llevaron a cabo varias reformas electorales que fortalecieron la idea de que la acción política de los individuos se cumple cuando estos par ticipan en las elecciones, marginando otra idea, según la cual el ser político tiene el compromiso de participar en la vida pública a fn de transformar las relaciones de poder para promover el ejercicio de los derechos de todos.

Se puede afrmar que el conocimiento actual sobre este tema consta de textos que analizan los efectos o consecuencias del neoliberalismo en la sociedad con una diversidad de enfoques construidos, casi todos, desde la sociología. También se han publicado trabajos que abordan el problema desde la ciencia polí tica, aunque en menor cantidad y acotados a temáticas específcas propias de la disciplina, entre ellas el desarrollo de la democra cia, los sistemas políticos y las políticas públicas.

Para construir esta narración, me ha parecido importante pre cisar mi propia defnición de una serie de conceptos que me permiten articular las ideas que planteo.

Estado neoliberal. De las múltiples defniciones teóricas que existen de este término, retomo la conceptualización que propo nen Rolando Cordera y Carlos Tello en su libro México: la disputa por la nación. Perspectivas y opciones de desarrollo, cuya primera edición se publicó en 1981. 7 Los autores resaltan que, desde el discurso neoliberal, el Estado debe circunscribir su acción a es tablecer y procurar las condiciones generales que harán posible

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la expansión de la economía. Las principales acciones del Estado neoliberal son: la protección de la propiedad privada, la creación de nuevos mercados y la promoción de la competencia.

Mercado. El concepto de mercado también se ha teorizado de forma abundante y desde una amplia diversidad de enfoques y perspectivas, llegándose al extremo de plantearlo como un ente autónomo e independiente de la acción humana, cuando –como en este texto lo considero– se trata de un fenómeno esencial mente humano y, en ese sentido, social y político. Alejandro Nadal plantea, en el libro Conceptos y fenómenos fundamentales de nuestro tiempo, 8 que el concepto de mercado es algo que debe ser construido, pero afrma también que, para la teoría económica, la construcción del concepto de mercado pasa por la demostración de que el mercado es, efectivamente, un dispositivo social capaz de autorregularse. Este trabajo plantea una postura onto lógica y epistemológica crítica de la conceptualización prevaleciente del mercado.

Sujeto neoliberal. Esta categoría ha sido usada en distintas propuestas teórico-analíticas en torno a los procesos de subjetivación que experimenta el individuo en el neoliberalismo. Una de las más importantes es la construida por Foucault en su libro Nacimiento de la biopolítica. 9 Según Foucault, el sujeto neoliberal se rige por un nuevo tipo de ‘racionalidad dominante’ que lo lleva a confgurar un nuevo tipo de subjetividad. A diferencia del sujeto moderno, “diferenciado en sus fronteras jurídicas, re ligiosas, institucionales, etcétera, el sujeto neoliberal se homogeneiza, se unifca como sujeto ‘emprendedor’, entregado al máximo rendimiento y competencia, como un empresario de sí mismo”.10 El sujeto neoliberal, señala, vive permanentemente en relación con lo que lo excede, el rendimiento y la competencia

19 INTRODUCCIÓN

ilimitada. En este trabajo se plantea como la síntesis de la transformación estructural derivada del neoliberalismo, pero tam bién como actor de cambio en el cosmos social.

Espacios de socialización primaria y secundaria. Me parece que un concepto fundamental para analizar la forma en la que el neoliberalismo ha transformado lo social es el de ‘espacios de socialización’, entendiéndolos como aquellos espacios físicos, pero también simbólicos, en los que se interiorizan los valores y nociones sociales que experimenta el individuo –como lo señalan Peter Berger y Tomas Luckmann en La construcción social de la realidad (2015)–, y, a partir de ello, en donde se construye el habitus; es decir, donde los sujetos subjetivan las experiencias derivadas de la interacción de su personalidad con las distintas estructuras que conforman el espacio social. De ahí que se asu man como fundamentales para entender lo social y su compleji dad, y se plantee que es indispensable comprender su relevancia.

Estos espacios pueden ser de tipo primario o secundario, en función de su cercanía con la persona en las distintas etapas de su vida. Se considera espacio de socialización primario al ho gar, porque es donde se adquiere el conocimiento de sentido común, que permitirá al individuo representar y entender su sociedad, y actuar en ella. Este sentido común se estructura y asume en el proceso de socialización con la familia, el cual, a su vez, es refejo de las reglas de conducta y las instituciones for males propias de la sociedad a la que pertenece. Se considera espacios de socialización secundaria a:

• La escuela. Es el segundo espacio de socialización, aquel en el que se inicia el encuentro con los otros, de ahí que se plantee, incluso, la existencia de una función social de la escuela, pensándola como el espacio que “induce

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paulatina pero progresivamente en los individuos las ideas, conocimientos, representaciones, disposiciones y modos de conducta que requiere la sociedad adulta”.11

• El trabajo. Se incorpora como espacio de socialización porque ahí se construyen relaciones entre los trabajadores (relaciones laborales), y también porque incide retroactivamente en la forma en la que se lleva a cabo la socialización en el hogar y en la escuela.

• El espacio público. Es el lugar de encuentro y de construcción de las relaciones entre los habitantes de un espacio geográfco o territorio específcos, de ahí que sea posible hallar distintas expresiones del espacio público, desde la cuadra donde se ubica el domicilio de la persona, pasando por los parques, barrios y colonias, hasta las redes sociales.

Espacio social y habitus. El espacio social es defnido por Pierre Bourdieu como el espacio físico o simbólico en el que los dis tintos actores que conforman a la sociedad interactúan entre sí. Este resulta propicio para aproximarse al ámbito de la subjeti vidad, pues lo constituyen:

[los] sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y de representaciones […] bajo la forma de esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, el habitus tiende, con más seguridad que todas las reglas formales y todas las normas explícitas, a garantizar la conformidad de las prácticas y su constancia a través del tiempo.12

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Problema público. El marco teórico propuesto y desarrollado por Mauricio Merino en torno a los problemas que deciden re solverse a través de las políticas públicas, me parece más pertinente para denominar lo que originalmente había llamado la ‘cuestión social desde una perspectiva limitada’, porque hace referencia específca a aquellos problemas que, en el ámbito de la política pública, son identifcados como aquellos que requie ren la intervención del Estado y sus instituciones para enfrentarlos, revertirlos o modifcarlos.13

OBJETIVOS DEL LIBRO

Los objetivos centrales de este libro son mostrar la forma en la que el neoliberalismo ha moldeado el cosmos social en Méxi co, a partir de los procesos de cambio económico, pero sobre todo político y social, ocurridos desde 1980, y cuál fue el efecto de dichos procesos en el diseño de la política social desde esa década, particularmente los programas de transferencias monetarias condicionadas, a fn de demostrar que la política social, al estar orientada al desarrollo de capital humano, ha conducido a la exacerbación del homo economicus frente a la dimensión política de los sujetos –homo politicus– a través de una transformación acelerada de los espacios de socialización primaria y secundaria.

Estos objetivos se pretenden alcanzar a través de objetivos específcos, que corresponden a cada uno de los capítulos:

I. Resaltar la pertinencia y valor explicativo de las relaciones sociales y el habitus en el proceso de exacerbación del homo economicus frente al homo politicus.

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II. Describir los procesos de cambio económico, político y social que han ocurrido, luego de treinta años de la adopción del paradigma neoliberal.

III. Describir la forma en la que estos procesos de cambio económico, político y social han moldeado el cosmos social y la cuestión social a partir de 1980.

IV. Construir una propuesta para analizar la forma en que los procesos de cambio económico, político y social han incidido en la estructuración del sistema de disposiciones subjetivas de los individuos (habitus) y aportar elementos que permitan demostrar que esto ha derivado en la exacerbación del homo economicus frente al homo politicus.

La pregunta central que guía esta indagación, es la siguiente: ¿qué efectos ha generado la adopción del neoliberalismo, en tanto idea del mundo, orden normativo de la razón y estructura objetiva, sobre la estructuración de las disposiciones subjetivas y la política social?

La respuesta que se propone es la siguiente: en México, el neoliberalismo ha dado origen a una transformación estructural del cosmos social, el espacio que integra lo observable y no observable del mundo social, en el que ocurren todas las interaccio nes entre los sujetos, las instituciones, el mercado y el Estado.

En este sentido, el neoliberalismo ha moldeado, a su vez, los problemas sociales y la política social puesta en marcha para so lucionarlos. Ello ha dado lugar a una transformación de los espacios de socialización primaria y secundaria y, por ende, a una estructuración del sistema de disposiciones subjetivas, particularmente entre los benefciarios de los programas de transferencias monetarias condicionadas, caracterizada por una exacerbación del homo economicus frente al homo politicus; a una transfor mación que, en última instancia, erosiona progresivamente la

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democracia, pues es en estos espacios de socialización donde tiene lugar la construcción de una ciudadanía integral, aquella que implica el ejercicio pleno de los derechos humanos.

A partir de la tesis para obtener el grado de Doctor en Cien cia Política que presenté en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, el presente texto elimina las partes teóricas, buscando ser más ac cesible para cualquier lector. Asimismo, he incluido un epílogo donde, como lo he sostenido ya, propongo entender al neolibe ralismo como una idea que estructura la totalidad de lo social y no seguir acotando el concepto a los aspectos puramente eco nómicos, fnancieros y monetarios.

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Título: Neoliberalismo. “Habitus” y cuestión social © Mario Luis Fuentes Alcalá, 2022

De esta edición: © Editorial Turner de México S.A. de C.V., 2022 Carlos B. Zetina, 10 A Col. Hipódromo Condesa Alcaldía Cuauhtémoc 06170 Ciudad de México www.turnerlibros.com

© Universidad Nacional Autónoma de México, 2022 Programa Universitario de Estudios del Desarrollo www.pued.unam.mx

Esta edición y sus características son propiedad de la Universidad Nacional Autónoma de México y de Editorial Turner de México, S.A. de C.V.

Primera edición: diciembre de 2022

Diseño de la colección: Enric Satué

Ilustración de cubierta: PENDIENTE Letras de origami con billetes de un dólar. © Kirill Ignatev / Dreamstime.com

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley.

ISBN Turner: 978 607 7711 61 2

ISBN UNAM: 978 607 3068 15 4

La editorial agradece todos los comentarios y observaciones: turner@turnerlibros.com

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