CONCIERTO SIN POETA
Klaus Modick
Verano de 1900. Un enigmático joven, vestido llamativamente a la rusa, se instala en la colonia de artistas de Worpswede, cerca de Bremen. Es Rainer Maria Rilke, que se ha consagrado a su poesía como a una religión. A su alrededor orbitan, en una danza de talentos desiguales, la genial pintora Paula Modersohn-Becker y la escultora Clara Westhoff, a quien Rilke se unirá en un brevísimo matrimonio. También, una figura algo menos carismática, narrador en la sombra de esta historia: el pintor y fundador de la colonia, Heinrich Vogeler, que pretende plasmar en un lienzo titulado Concierto la magia de sus amigos.