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BARRIO LENTO Rafael Ferrer Franco

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Publicado por Dharma Books + Publishing Dharma Books + Publishing Arquitectos 51 Escandón, 11800 Miguel Hidalgo, cdmx. www.dharmabooks.com.mx Diseño de portada Raúl Aguayo Diseño editorial Jorge Fernández ISBN: 978-607-98860-6-6 Impreso en México Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, incluido el diseño tipográfico y de portada, sea cual fuere el medio, electrónico o mecánico, sin el consentimiento por escrito de la editorial.

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A lo Cypress Hill fumando en el vecindario, a lo Psycho Realm loco, el mundo es un barrio.

c-kan

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1 Si no lo haces mierda con esa última rima, adiós a la final del Torneo de Gladiadores. Pero se la aplicaste como el Karate Kid con su patada de grulla y “Sayonara, cucaracha, te llegó tu chancla”, dijo, excitado, el adolescente mientras saltaba alrededor de su acompañante, como si fuese un planeta de goma rebotando en torno a un astro. —Relájate, homie. Otro día más, otro raperillo menos — respondió su amigo, mientras escondía la cabeza rapada en la capucha de su hoodie, como una tortuga tímida. Caminó entre los carros tuneados del estacionamiento del club Bastardo, y apuntó con las manos hacia un Mazda CX-3 que se encontraba en un rincón solitario. —Ése está chingón —sentenció, y fue directo a orinarlo. —No mames, es la nave de ADIKTO AL KIMIKO que, de seguro, ya está que se lo lleva la verga, después de que lo tumbaste —exclamó el chico de rasgos asiáticos que ahora no paraba de girar alrededor del carro, y daba grandes saltos con sus Nike Jordan Superfly. —No seas puto, MASTER BIT, no pasa nada, homie — afirmó el rapero con tranquilidad, mientras soltaba unos versos que fluían entre los chorros de orina: Llegaste hasta aquí como la caperucita escondiéndote del lobo en la enagua de tu abuelita 9


ponte buzo caperuzo pa’ saber dónde te metes que después de masticarte vo’a lanzarte pa’l retrete. —La neta es que a veces te pasas de furia, MC TAO — declaró el de ojos rasgados. —Mire usted, MASTER BIT, ya me cagué en ADIKTO en el combate de freestyle, frente a su crew, mis haters, más el chingo de banda que estaba dentro del club. Sólo faltaba mearle su chatarra a ese gangsta hijo de mami, para que la humillación fuese completa ¿O qué, el MC TAO es culón y se empina? — lo retó MC TAO, mientras se acomodaba los pants. MASTER BIT miraba en todas las direcciones posibles. Sa bía que si ADIKTO AL KIMIKO los descubría, se iba armar la trifulca y, en el fondo, él era un pacifista, aunque personificara en el escenario a un “beatboxer asesino hijo de puta” o, en su slang, un kilmalafaka. MC TAO siguió su camino a paso lento. Miró el cielo negro, respiró profundo y susurró otra rima: Mi lírica te ronda como tigre al acecho mi rima es silla eléctrica, electrocuta sesos.

—Tus rimas están bien mamalonas, TAO —afirmó MASTER BIT, y pasó su brazo alrededor de MC TAO, para después entonar un beat de aliento dulce y esperanzador. MC TAO

se complació con el abrazo de su amigo y hasta disfrutó un par de minutos el beatboxing de “Love Yourself ”. Pero, luego, sonrió maliciosamente y agregó: —Neta, vato, que a ti lo que te hace falta es una buena metida de reata para que te definas. MASTER BIT lo soltó de inmediato y dejó de hacer beatboxing, para preguntarle, asombrado: —¿Por qué lo dices? MC TAO no respondió. Miraba sus Adidas Crazy Explosive mientras salían a pie del estacionamiento hacia la 10


calle y, después de pensar bien su respuesta, le dijo, mirándolo a los ojos: —Homie, hace un rato, sobre la tarima te enfrentaste a DJ TRÁCALA, uno de los más cabrones de la escena; ese vato mezcla beats y scratchs bien macizos. Y cuando entraste con el cover de Mortal Kombat, hiciste un chiquero de su reputación con tus sonidos de bombos, tarolas, platillos, hi-hats y otros más perrones. Neta, carnal, que tan sólo de recordar tu voz robótica de C3PO con bronquitis hasta me alucino de nuevo. ¿Y ahora me sales con tu cover de Justin Bieber? —terminó, riendo, MC TAO. —Es que estoy pensando en Beka, le dije que fuera a vernos al Bastardo y me dejó plantado. Sabes que esa morra me cuece gacho la coraza —replicó MASTER BIT, defendiendo su honor. MC TAO se detuvo en la acera, indiferente a la res puesta de su amigo. Observó la avenida y el tránsito de carros con las luces encendidas, como un enjambre de luciérnagas al ras del suelo. —Entonces, el sábado es la gran final en el Bastardo, va a estar perrona, ¿eh, TAO? —continuó hablando MASTER BIT, acostumbrado a los momentos de evasión de su amigo. —Y ya que es fin de semana, ¿qué tal si parrandeamos en el Centro? —sugirió, mientras ponía su cara frente a MC TAO con los cachetes inflados, una sonrisa comprimida y los párpados entrecerrados, formando un horizonte con su rostro. —Ja, ja, ja. Pinche chino mamón, eres una ladilla golosa —rió MC TAO, divertido. —No, nada de rolar al Centro. ¡Y aguas! Que golpe avisa —exclamó, al tiempo que le lanzaba un golpe a MASTER BIT y éste lo esquivaba. MASTER BIT, en respuesta, trató de asestarle uno a MC TAO, pero al agacharse para evadir el golpe, fue a parar a la mandíbula de una anciana que en ese momento doblaba la esquina y topó con ellos. Aunque el golpe no fue lanzado con fuerza, fue 11


suficiente para tirar al suelo a la anciana que, semi noqueada, soltó una retahíla de gritos lastimeros, y pidió auxilio “de unos pandilleros que la habían atacado”, haciendo que MC TAO y MASTER BIT, en lugar de ayudarla como lo iban a hacer, emprendiesen la huida a todo lo que daban sus pies. —Te pasas de furia, homie, neta que sí… —reclamó un enfadado MASTER BIT a su amigo seis cuadras después, respirando profusamente y tocándose el pecho como si se le fuese a salir. MC TAO no paraba de reír. Disfrutaba sacar de quicio a su mejor amigo y ponerlo de malas, ya que le parecía un tipo demasiado ingenuo y optimista, para vivir en la desgracia y no darse cuenta. —A ver, carnal, ¿quién es el vato que siempre anda inventando los juegos más raros y luego no aguanta vara? —le recriminó MC TAO, entre carcajadas. —Yo. Pero para echar desmadre con la banda. No te agarro descuidado a media calle. Hiciste que le metiera un talegazo a la abuelita. No mames —contestó MASTER BIT, aún molesto. —Esto es el infierno, homie. No te aflijas por pequeñeces —sentenció MC TAO al escuchar de súbito un estruendo de sirenas que los hizo correr de nuevo. Llegaron a la estación del metro y bajaron hacia el túnel angosto y solitario. Mientras caminaba con la mirada fija, MC TAO reflexionaba sobre sus raperos rivales. —Hay que buscar en YouTube las batallas de los finalistas, debemos estudiarlos y encontrarles su lado flaco. —Simón, homie. Ese premio con la disquera va a ser nuestro. Vamos a vender toneladas de música. Brother, a partir de la próxima semana, la vida será puro bling bling —respondió, entusiasmado, MASTER BIT. MC TAO se detuvo bruscamente, se colocó el dedo índice sobre los labios y soltó un quedo “Shhh”. Una canción se escuchaba lejana, proveniente de un pasillo perpendicular. 12


MC TAO le hizo una señal con la mano a MASTER BIT para

que se quedara quieto donde estaba. Con sigilo se acercó a la esquina y asomó media cara, regresó y soltó sin inmutarse: —A la vuelta hay cuatro niggas. Se están atizando y maman de una botella como becerros. —Bro, mejor regresemos —contestó, preocupado, MASTER BIT y le dio media vuelta a su gorra. —Ni madres. Tendríamos que rodear la manzana para dar con otro acceso y por aquí ya llegamos —refunfuñó MC TAO, y pegó un puñetazo a la palma de su mano. —Escucha lo que vamos hacer: ahora tú vas a ir por delante, si ves que se nos vienen encima, corres. Del resto yo me encargo —finalizó. —Homie, mejor…—insistió, temeroso, MASTER BIT, tratando de convencer a su amigo. —Corres —lo interrumpió, tajante, MC TAO y volvió a golpear la palma de su mano. MASTER BIT dio la vuelta y caminó con la cabeza aga chada y las piernas listas para pegar la carrera en cualquier momento. MC TAO iba justo detrás de su amigo, llevaba la cabeza levemente inclinada hacia abajo y escondida en la capucha, con ambas manos sumergidas en los bolsillos de sus pants. Una de ellas se aferraba a una navaja automática. Estudió la situación mientras caminaba lentamente. Vio a dos tipos frente a él y otros dos que le daban la espalda. Tres tenían la cabeza rapada y el otro llevaba el cabello trenzado en rastas. Observó las proporciones de cada uno y midió mentalmente la distancia que había entre ellos y el espacio entre pared y pared. En el piso vio una grabadora que sonaba a volumen alto la canción “Drop The World”. Los que estaban frente a ellos comentaron algo y señalaron con la cabeza. El de cabello trenzado le dio una calada a su cigarrillo y volteó a verlos, nubló su rostro al lanzar el humo del pitillo y le habló al oído a su compañero de al lado. Cuando MASTER BIT y MC TAO iban a pasar junto al grupo, el de trenzas dio medio giro con el brazo extendido y 13


se les echó encima. MASTER BIT quedó paralizado del susto, y MC TAO aflojó la mano y la navaja se hundió en el fondo de su bolsillo. —Brothers, qué tranza con ustedes —exclamó el de las rastas, y bajó el brazo para chocar las palmas con ambos. —¡Rasta, qué tranza contigo! —contestó sonriente MASTER BIT al tiempo que chocaba palma y puño. —Pinche Rasta, neta que estaba a punto de tatuarte “morgue” en la barriga —respondió MC TAO, sin dejar de mirar a los otros. —Calmado, bro, si el que está a mi lado es la Orca — y señaló al tipo de piel oscura que padecía vitíligo. Luego llamó a los otros dos para presentarlos. —¡A huevo! Debí imaginarlo, pero como estaban de espaldas no vi a este cabrón despintado —contestó MASTER BIT, mientras chocaba los puños con la Orca. Comenzaron a compartir la botella y el cigarrillo de marihuana. MASTER BIT dio un trago y un toque. MC TAO lo fingió. Luego separó al Rasta del grupo y le preguntó: —¿Y qué, vato, que hacen aquí en la estación del metro? —Pues nada, bro, que íbamos de regreso para el barrio y nos topamos con estos niggas que son de otro gueto pero andan en el conecte. Tú sabes —los miró y trató de fingir con una sonrisa que no hablaban de ellos antes de continuar —Cuando supieron que iba de retache para mi averno, me soltaron que no fuera, que pasara la noche en un motel cercano. Según nos contaron al Orca y a mí, que en la oficina de su jefe, unos políticos de alto calibre dijeron que en nuestro gueto la cosa se iba poner Nagasaki —empuñó ambas manos en las narices de MC TAO y al abrirlas soltó un “¡Bum!”. MC TAO se quedó pensativo por un momento, miró en todas direcciones y observó que MASTER BIT ya tenía a todos entretenidos imitando los beats que salían de las bocinas de la grabadora. Entonces preguntó al Rasta: —¿Y, tú, qué crees? 14


—Bro, no sé qué pensar. Lo más seguro es que sea un operativo. Una razia policial, de esas que terminan por apañar y enjaular a medio vecindario —respondió y luego con un abrazo lo encaminó de nuevo hacia el grupo mientras trataba de convencerlo. —Quédense con nosotros, nada más dejamos la grabadora en un motel y nos vamos a ver culos a un congal. —¡Sí, a celebrar! —gritó emocionado MASTER BIT, e hizo unos pasos de break dance. —Dime la hora —pidió MC TAO a MASTER BIT, quien paró de bailar para esculcarse entre las bolsas de su bermuda camuflada y sacar su celular. —Ya son las doce —informó MASTER BIT, de nuevo inquieto. —Brothers, Orca, Rasta, me lanzo —finalizó MC TAO, de inmediato chocó palmas y puños con todos, y le hizo una señal con la cabeza a MASTER BIT para seguir su camino. —Mira a ese par. No tienen remedio —comentó el Rasta, con tono afligido, viéndolos alejarse. Dio un trago a la botella que bebían y se la pasó al Orca al tiempo que decía: —Hay hombres que nacen, persiguen o huyen de la desgracia, esos siempre serán desgraciados. Pero hay quienes se forjan en ella. Orca asintió sin entender palabra alguna, pero empinó la botella y bebió como si el alcohol fuera el remedio para curar el infortunio.

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BLING BLING BRO Gira por las bitches, el money y la fama y hagamos una orgía con ese trío de hermanas les presento a MASTER BIT, yo soy MC TAO trepanadores de cráneos los más rudos del barrio. Con mi letra y con su beat nadaremos en riquezas tomaremos el control de millones de cabezas él es amo del sonido y yo rimo tupido afloramos sentimientos como flecha de cupido.

CORO ROBÓTICO DE MASTER BIT Quiero una isla, de preferencia Ibiza un Maserati, un Rolex, la torre de Pisa un penthouse de lujo en el Burj Khalifa y a Batman de guarura sobre la cornisa.

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