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Luis Ruiz Aja

NOCHES y JÓVENES

Manual para intervenir en el ocio juvenil

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© Luis Ruiz Aja, 2017

© De la imagen de cubierta e interiores: Manuel Álvarez Foto de portada: Festival de rap «Full Battle Santander», dentro de La Noche es Joven (túnel del pasaje de Peña, Diciembre 2016). Montaje de cubierta: Juan Pablo Venditti

© 2017, Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L., Barcelona

Primera edición: septiembre de 2017, Barcelona

Derechos reservados para todas las ediciones en castellano Preimpresión: Editor Service, S.L. www.editorservice.net ISBN: 978-84-16737-27-7 Depósito Legal: B.20471-2017 Impreso en España por Service Point Printed in Spain Queda prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada, de esta versión castellana de la obra. Ned Ediciones www.nedediciones.com

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Índice Dedicatoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 Prefacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Parte teórica Juventud y ocio nocturno 1. El ocio como referente de la condición juvenil . . . . . . . . . . 23 Condición juvenil y contexto social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23 El ocio juvenil como creador de identidades . . . . . . . . . . . . . . 32 Otras tendencias y características de la condición juvenil actual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38 La cultura juvenil como espacio de innovación y socialización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46 2. Jóvenes, riesgos y ocio nocturno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53 Evolución y cambios de tendencia en las pautas de ocio . . . 53 El fenómeno actual de las drogas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56 Jóvenes y drogas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58 Jóvenes y «botellón» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66 ¿Hacia un cambio de tendencia en el ocio juvenil? . . . . . . . . 72 3. Los Programas de Ocio Alternativo (POA) . . . . . . . . . . . . . 79 El surgimiento de los POA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 79 La expansión de los POA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85 Análisis: ¿qué son?, ¿qué pretenden? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89 ¿Están siendo realmente eficaces? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93 Debilidades de los Programas de Ocio Alternativo . . . . . . . . 103

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Parte práctica La gestión de un poa 1. Antes de empezar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107 El análisis de la realidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107 Marketing social en los POA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 112 La población destinataria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117 Algunos dilemas previos al diseño del POA . . . . . . . . . . . . . . . 121 La participación como eje de los POA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 129 La calendarización del POA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 134 La localización del POA: equipamientos y espacios . . . . . . . . 136 El caballo de batalla de la difusión: ¿cómo llegar a los jóvenes? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 144 2. Planificación y metodología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151 Definición de objetivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 151 La gestión de un POA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156 El equipo gestor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159 La fase de programación: el difícil arte de seleccionar . . . . . 162 3. La valoración de los Programas de Ocio Alternativo . . . . 201 La evaluación de los POA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201 La experiencia de «La Noche es Joven»: principales puntos débiles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 212 La experiencia de «La Noche es Joven»: principales logros y resultados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 220 Conclusiones finales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 230 Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 237 Libros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 237 Otros (artículos, ponencias en congresos y cursos) . . . . . . . 238

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Dedicatoria

Obviamente, este libro tiene una deuda, en forma de agradecimiento infinito, a todos aquéllos sin los cuales hubiera sido imposible plasmar las ideas y técnicas de gestión que el manual desarrolla. Sirva pues esta dedicatoria como reconocimiento a todos aquéllos que han participado en la organización de «La Noche es Joven», desde el magnífico equipo de trabajadores de las entidades gestoras que han ido pasando por el programa, sin olvidar a mis demás compañeros del Espacio Joven, monitores, artistas, árbitros, seguridad, limpieza, conserjes, etcétera. En todos ellos se halla la principal clave de nuestro éxito. También a las numerosas entidades, públicas, asociativas y privadas, que han contribuido a apoyar el proyecto de una u otra forma (mediante cesión de espacios, gestión de eventos, financiación, gestión de la publicidad, etcétera), empezando por el propio Ayuntamiento de Santander —como responsable principal— y siguiendo por el principal financiador del programa: el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad. Permitidme que evite dar nombres y datos, por imposibilidad de espacio y riesgo cierto de omisión por descuido, al ser tantos y tantos los agradecimientos de los que me siento deudor. Por último, a la juventud —nunca mejor dicho lo de «divino tesoro»— que lleva 16 años participando y creyendo en esta iniciativa. Sin ellos no se hubiera hecho realidad en Santander lo que, en mi adolescencia, parecía un sueño.

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PREFACIo

A mitad de los años ochenta, cuando salí de noche por primera vez, di por sentado que salir de marcha era algo normal. Mi hermano mayor y sus amigos lo hacían. Y los hermanos de algunos amigos también. No fue hasta un poco más tarde que me di cuenta que entre mis compañeros de instituto debíamos ser una minoría los que salíamos de manera más o menos regular. No era un ritual tan instaurado como había creído. Al menos a esa edad, los 15 ó 16. Y además requería dinero, que, aunque fuera muy poco, no todo el mundo tenía. Más tarde, también descubriría que de la generación anterior a la mía, la que fue joven en la década de los sesenta y también los setenta, los que salían eran todavía menos. Y es que la cultura de la fiesta del fin de semana es algo muy reciente; de apenas unas décadas. Es una transformación cultural de gran magnitud, con un impacto formativo importante en las generaciones jóvenes. Lo que antes era una práctica minoritaria o esporádica, llegó a crecer tanto desde finales de los años setenta y sobre todo durante los ochenta y noventa, que se produjo lo que podemos llamar una auténtica masificación de la bohemia. A mediados de los noventa, en mis primeras investigaciones sobre juventud, constaté que la práctica de salir entre los jóvenes de 16 años de todos los estratos sociales estaba ya tan extendida como me había parecido erróneamente diez años antes. La mayor permisividad familiar y el creciente bienestar económico hizo que los adolescentes y jóvenes se apropiasen de la noche, en tanto que espacio alejado de los adultos y sus normas, para experimentar y relacionarse lejos de su mirada inquisidora. Los espacios físicos que albergaron esta autonomía en el ocio fueron los bares y las discotecas, los conciertos y los «botellones». En ellos, lejos del mundo adulto diurno, se generaban rituales que daban y dan sentido. Y donde se ganaba y se gana dinero. Pero esta experiencia de libertad, de liberación, tiene también su lado oscuro. Hablamos de los daños biográficos y de salud que pueden 11

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derivarse de una fuerte implicación en la noche, pero también en el hecho que ese espacio, que muchos viven como de «libertad» y «autonomía», no deja ser la imposición de una nueva «norma social», la que obliga a pasar por unos rituales y unas prácticas pre-establecidas y bastante homogéneas. Es lo que llamo provocación normativa: la norma de provocar las normas. Así, en este espacio intersticial, el alcohol y a menudo las drogas, que implican transgresión a los ojos de los adultos, se convierten en «norma». Esta paradoja la encarna a la perfección la subcultura Straight Edge, nacida en los años ochenta en el ámbito anglosajón, que fundamenta su transgresión en el hecho de no fumar, no beber alcohol y no drogarse. Y a veces abstenerse del sexo promiscuo. Es decir, transgrede la norma de la transgresión. Algunas de las derivaciones de esta cultura de la fiesta del fin de semana, como la «ruta del bakalao» de finales de los ochenta y principios de los noventa o el «botellón» de finales de los noventa, han generado pánicos morales significativos, pero en general la masificación de la bohemia no ha sido excesivamente problematizada, sino más bien recibida como una realidad inevitable y muy opaca. Como algo que sucede a puerta cerrada cuando se apagan las luces. Tampoco se ha discutido su economía política, los intereses económicos, legales e ilegales, que la sustentan y que proporcionan lo que es posible. Las políticas públicas se orientaron, sobre todo, a minimizar las molestias que ocasionaba a los vecinos, por ejemplo aglutinando bares y discotecas en polígonos, puertos u otros espacios alejados de los núcleos urbanos. No hubo por lo general, en cambio, una política activa para diversificar la oferta privada. Al revés, a menudo las políticas contribuyeron a reducir la diversidad de oferta, sea por políticas de reubicación urbana lejos de zonas residenciales, sea por políticas restrictivas sobre las salas de conciertos que dificultaron y dificultan, en vez de impulsar, la existencia de un sustrato cultural consistente. Es en este contexto cuando aparecieron en España, a finales de los años noventa, los proyectos para ofrecer desde las políticas públicas una oferta de ocio nocturno alternativo a los jóvenes. Fue una propuesta, en su momento, contracultural, porque cuando salir de noche se equipara12

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Prefacio

ba a libertad, un ocio ofrecido o promocionado desde la administración era fácilmente percibido como ñoño, paternalista y, sobre todo, arquetipo del anti-cool. Como un oxímoron incluso. Y todavía más si se organizaba con la consigna de evitar que los jóvenes bebieran y se drogasen. Dos décadas después, Noches y Jóvenes. Manual para intervenir en el ocio juvenil recopila toda la experiencia acumulada de los programas de ocio nocturno alternativo para hacer balance y ayudarnos a entender y poner en su justo lugar su importancia, sus límites y sus posibilidades. Su autor, Luis Ruiz, sin moralismos ni dogmatismos desgrana, a partir de su profundo conocimiento de ellos, las claves que nos ayudan ya no sólo a identificar sus límites sino también a reconocerle los méritos y deshacer las miradas estereotipadas y condescendientes. Como explica en las páginas que siguen, durante los últimos años están bajando por primera vez las cifras de jóvenes que salen de noche, así como la frecuencia con la que lo hacen, y en ese escenario su balance de los 20 años de Programas de Ocio Alternativo es particularmente pertinente. Así como hace unas décadas emergió esta cultura de la fiesta del fin de semana, podemos estar ahora ante una diversificación de las formas de ocio de fin de semana y de los posicionamientos de los jóvenes en relación a la noche, a la transgresión y a las formas de relacionarse. ¿Puede ser que la bohemia masificada esté perdiendo su hegemonía o, como dice Ruiz, que haya un cierto «cansancio» con el salir de noche? Luis Ruiz habla desde el conocimiento de quien ha sido capaz de poner en marcha y mantener el Programa de Ocio Alternativo «La Noche es Joven» en Santander, que con atrevimiento y una gran honestidad ha conseguido aglutinar muchas sensibilidades diferentes para generar y explorar nuevos espacios y dinámicas que enriquecen y diversifican la oferta de ocio nocturno en su ciudad. Ruiz es de esos profesionales de las políticas de juventud que no sólo está convencido que con su práctica profesional puede contribuir a mejorar la experiencia y las oportunidades de los jóvenes, sino que está siempre combinando su vocación práctica con la reflexión. Y por esto el libro tiene la gran virtud de destrozar la falsa oposición entre «salir de noche» y Programas de Ocio Alternativo. Hace añicos, por ejemplo, la asociación entre «marcha» y 13

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libertad, por un lado, y Programas de Ocio Alternativo como control, por el otro; o entre «marcha» como espacio de lo cool y ocio alternativo como reserva de los pringados; o a la inversa, la que asocia ir de bares a «el demonio» y los Programas de Ocio Alternativo a la «salvación». Para ello muestra que tanto el ocio mercantilizado como el impulsado por la administración son ofertas «controladas», en el sentido que ofrecen un espacio con unas características concretas que condicionan a los que se relacionan en él. Su análisis obliga al lector a tomar conciencia que ofrecer espacios diferentes a los que son la norma en un momento dado, como hicieron y hacen los Programas de Ocio Alternativo, son en este sentido una acción contracultural. Incluso cuando tiene como uno de sus objetivos la prevención de riesgos, ofrecer espacios de ocio nocturno donde no está permitido beber o drogarse no implica renunciar ni a interesar a un abanico enorme de jóvenes ni a generar espacios para pasarlo bien con una gran riqueza de experiencias y relaciones personales, que va mucho más allá de los estereotipos. Al contrario, esta oferta alternativa puede incluso dinamizar el sustrato cultural, también el underground, así como el asociacionismo juvenil, e incluso la misma oferta comercial de la ciudad. Esta reflexión sobre los Programas de Ocio Alternativo es el mejor homenaje a todos aquéllos que abrieron este camino incierto hace ya dos décadas, desde los jóvenes de «Abierto Hasta el Amanecer» en Gijón hasta los técnicos y políticos del programa «Barcelona Bona Nit» o el trabajo de Comas Arnau en el proyecto del Injuve «Redes para el Tiempo Libre». Ruiz niega con razón la existencia de fórmulas mágicas, pero en este libro hay muchas pistas sobre las claves y sobre todo el espíritu que puede ayudar a encontrarlas. Roger Martínez Sanmartí

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