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Capítulo 1 El aplazamiento es el asesinato de la oportunidad.

Oscar Wilde

¿De qué hablamos? Queremos hablar de procrastinación, una modalidad de comportamiento que observamos con frecuencia en personas de diferente sexo, edad y nivel social.

Pensamos que el hecho de aplazar o postergar una acción en

forma ocasional no suele representar un gran inconveniente. Sin embargo, cuando esa actitud se convierte en una constante, se

pone de manifiesto un trastorno del comportamiento que afecta la calidad de vida, ya que interfiere en el rendimiento y también en los vínculos afectivos.

A lo largo de nuestra vida todas las personas debemos afron-

tar tareas que no nos resultan agradables y precisamente por esa

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Gloria Husmann y Graciela Chiale

razón las dejamos para más adelante. No obstante, hay otras tareas que, por su importancia, tendremos que realizar tanto si nos gustan como si no nos gustan. Cuando no asumimos hacer lo que

debemos hacer, dedicándole el tiempo que requiere y merece la tarea, sin duda avanzamos en el doloroso camino de la frustración y menoscabo de nuestra autoestima. Este camino indefecti-

blemente nos aleja del que consideramos nuestro objetivo de vida: acercarnos a un estado de bienestar.

“No llegué a estudiarlo todo… me presento en la próxima con-

vocatoria”; “¿A qué hora era la cena? No llego”; “¡Uy! Perdóname,

me colgué”; “Hoy estoy muy cansada, pero la semana próxima empiezo el gimnasio”; “Mi jefe se enfadó… no terminé el informe”; “No, lo haré mañana”, etc., etc.

Cuántas veces escuchamos estas y otras frases que expresan la

dificultad para cumplir con las tareas que tienen fecha de vencimiento por haber asumido el compromiso o simplemente por propia conveniencia.

¿Vagancia? ¿Desidia? ¿Indolencia? ¿Indiferencia? ¿Desgana?

¿Pereza? Estas son muchas de las denominaciones que convergen en el término procrastinación.

Procrastinar es, entonces, el acto de dilatar, diferir, postergar

o suspender de manera constante o sistemática tareas importantes dejándolas para más adelante...

En muchos casos se realizan en su lugar ocupaciones irrele-

vantes pero más placenteras. No se trata de que sean hedonistas a corto plazo, son personas que pierden el tiempo de forma evidente o con actitud enmascarada en una apariencia de perfeccionismo.

En un intento por garantizar el éxito, se generan más y más actividades y tareas que nunca se logran completar.

Insistimos en que no hablamos de una situación circunstan-

cial, sino de una tendencia crónica a la postergación. Dichas per-

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Procrastinación

sonas actúan como si pretendieran que, ante la postergación de

las tareas, estas desaparecieran de la lista de trabajos pendientes. Y efectivamente, en algunos casos las tareas postergadas desapa-

recen porque otra persona se hace cargo, pero no desaparecen las inexorables consecuencias.

La propensión a posponer perturba la vida cotidiana y el ren-

dimiento estudiantil, laboral y social, lo que provoca efectos nocivos en la salud emocional y psicológica de las personas.

Quienes tienen tendencia a procrastinar suelen dilatar o apla-

zar temas que facilitarían su autodesarrollo. En muchos casos ponen en riesgo el alcanzar una posición más relevante en sus actividades laborales o profesionales. En realidad, la procrastinación no

se suele circunscribir solo a actividades de esta índole ya que quie-

nes tienen la tendencia a la postergación encaran de este modo su estilo de vida. Es una forma de ser que se manifiesta abierta o solapadamente como por ejemplo culpando a otras personas, enfermando, evitando la toma de decisiones, siendo poseedor de ideas

que no llevará a cabo o permaneciendo descontento en un trabajo sin afrontar la posibilidad de cambiar o renunciar.

Pero ¿cuál es la razón por la que una persona actúa de esta for-

ma? Las razones pueden ser muchas y variadas pero, en general,

suelen ser distintas respuestas inconscientes que revelan variados desórdenes psicológicos, muchas veces mixtos. En este sentido, la postergación podría ser considerada como un síntoma. José Luis nos cuenta:

Yo soy tranquilo, algo que en realidad a veces juega en mi contra. Cuando veo a mis compañeros correr para hacer las cosas a toda velocidad, me dan lástima. En algunos casos a mí me gustaría ser más expeditivo, pero tampoco quiero estar estresado como ellos. A mí me gusta hacer las cosas a mi modo y eso a veces lleva tiempo, además

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Gloria Husmann y Graciela Chiale

prefiero que muchos de esos trabajos se los den a otros… a mí me aburren. A mí me gusta hacer cosas divertidas, no sé, tengo muchas ideas, tengo planes para el futuro, todavía no pude llevarlos a cabo… una vez estaba a punto, pero justo entonces me puse enfermo. Todo el mundo me dice que yo tengo muchas capacidades y que es una pena que no lo pueda demostrar. No es que no pueda, yo creo que son tantas las cosas que tengo que hacer y las que tengo en la cabeza que lo que menos necesito es que me pongan más presión. Si están ansiosos... que lo hagan ellos. Y… sí, yo también me pongo ansioso, a veces me angustio mucho… pero cuánto más me dicen, más me cuesta. Releyendo esta entrevista, coincidimos en que parece, por la can-

tidad de excusas, el discurso de un adolescente. Sin embargo, José Luis es un hombre de cincuenta y cuatro años y, según dice su hermano, que es la persona que nos contactó con él, José Luis

tiene una gran capacidad que nunca pudo salir a la luz. Su hermano también nos manifestó que muchas veces sintió deseos de

sacudirlo para que reaccionara, pero que al escucharnos hablar

del tema del libro, había comprendido que no se trataba de que su

hermano fuera vago o cómodo, como muchas veces él mismo le había dicho. Al enterarse de que muchas personas sufrían por este trastorno, había comprendido un poco más la situación.

Reproducimos las últimas palabras que nos dijo antes de des-

pedirse:

Ojalá hubiera una pastilla para curar esto. José Luis se perdió lo más bonito de la vida. Ni siquiera formó una familia.

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Procrastinación

¿Qué es la procrastinación? ÍTEMS PARA RECORDAR • Procrastinar esel acto de dilatar, diferir, postergar o suspender tareas importantes dejándolas para más adelante. • La procrastinación es una forma de ser que se manifiesta abierta o solapadamente. • Se da en forma sistemática, es decir, no es una situación circunstancial. Cuando esto ocurre, se pone de manifiesto un trastorno del comportamiento que afecta la calidad de vida. • La propensión a posponer afecta el rendimiento estudiantil, laboral y social, lo que provoca efectos nocivos en la salud emocional y psicológica de las personas. • Como consecuencia de esto, estas se enferman, evitan la toma de decisiones, están descontentas en el trabajo, no afrontan la posibilidad de cambiar o renunciar. • Esto promueve la frustración y el menoscabo de la autoestima. • Las personas del entorno del procrastinador suelen percibir este trastorno de conducta como: vagancia, desidia, indolencia, indiferencia, desgana o pereza. • Las razones de este trastorno suelen ser distintas respuestas inconscientes que revelan variados desórdenes psicológicos, muchas veces mixtos. En este sentido, la postergación podría ser considerada como un síntoma.

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