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Frases y cuentos para colorear y pensar de

Jorge Bucay PONLE COLOR A TU VIDA

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A mis amigos y familia y en especial a mis hijas Cala y Mirta por su comprensión. — Marga —

© 2017, Jorge Bucay © 2017, Marga García Vila (por las ilustraciones) © 2017, Editorial del Nuevo Extremo S.L. D. R. © 2017, Editorial Océano de México, S.A. de C.V. Eugenio Sue 55, Col. Polanco Chapultepec C.P. 11560, Miguel Hidalgo, Ciudad de México Tel. (55) 9178 5100 • info@oceano.com.mx Primera edición en Océano: 2017 ISBN: 978-607-527-264-1 Diseño y composición: Carla Rossignoli Impresión: Impregráfica Digital, S.A. de C.V. Todos los derechos reservados. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita del editor, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo público. ¿Necesitas reproducir una parte de esta obra? Solicita el permiso en info@cempro.org.mx Impreso en México / Printed in Mexico

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Prólogo Siempre hay momentos en los que todo parece ser más costoso o más difícil y otros en los cuales las cosas fluyen con sencillez y casi sin esfuerzo. Siempre hay momentos en los que todo cuesta demasiado, son periodos en los que la realidad parece conspirar contra nosotros y que alternan con otros, quizá más breves, donde pareciera que el universo sincroniza con nuestros deseos. Siempre hay momentos de mucho trabajo y pocos resultados, que dejan lugar a logros que creemos que no nos hemos ganado. Esta alternancia se aprende irremediablemente a lo largo de la vida y, salvo algunos empecinados, todos aprendemos a convivir con estas dos caras de nuestra eficacia en todos los terrenos: familia, trabajo, desarrollo personal... Lo que parece más difícil de aceptar es nuestra complicidad ineludible con estos momentos gloriosos y con aquellos más oscuros. Hace mucho, un paciente llegó a mi consultorio diciéndome que su vida se le antojaba a veces como una terrible y empinada cuesta que debía escalar día tras día. Para ayudarlo a recordar que él no era ajeno a su sino, escribí para él este relato en forma de poema que alguna vez publiqué en mi libro Cuentos para pensar:

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Durango, México, 1 de octubre de 2016

Voy andando por un sendero. Dejo que mis pies me lleven. Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae. Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esa ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, lo que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos. Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no importa. Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja impide mi paso. Temo... dudo. Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla.

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Me repongo y sigo caminando. Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar impulso y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que obstaculiza mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo. Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que están allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto. Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños... Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso. Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino, a un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad. Me recuerda a mí mismo... cuando era niño. Quizá por eso me animo a expresar en voz alta mi queja:

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—¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo? El niño se encoge de hombros y me contesta: —¿Por qué me lo preguntas a mí? Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos... los trajiste tú. Y esto es así para todos y no sólo en cuanto a las complicaciones. Una de las grandes decepciones de los más jóvenes es la confirmación de que la vida no es como ellos se la imaginaban y lo que sucede en sus vidas no se asemeja a la realidad de los cómics, ni a los dibujos de aventuras fantásticas de Disney, ni a las pasiones románticas filmadas en Hollywood. Alguna vez, hablando de tedio y de rutinas con mis hijos les di la mala noticia: —La vida... —les dije, con dolor y consciencia de la decepción implícita—, la vida no es un arcoíris multicolor fosforescente. La mayoría del tiempo la vida se pinta de colores menos espectaculares: rosas pálidos, celestes pastel, ocres opacos y una vasta gama de grises. Pero siempre agregaba: —No obstante, hijos queridos, hay una buena noticia: cada uno puede tomar la decisión de pintar con sus colores favoritos su existencia y tomarse el trabajo cotidiano de hacerlo. Este libro es un símbolo y un recordatorio de aquel burdo consejo, que sólo intenta recordarte que es tu responsabilidad ponerle color a tu vida.

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prender a pedir es uno de los más grandes desafíos de ser persona. Es un error y una manipulación creer que el amor es adivino. La más cruel y hostil de mis exigencias es aquella en la que ni siquiera te digo lo que quiero.

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ropongo capacitarnos para aumentar nuestra idoneidad, volvernos mรกs y mรกs competentes, pero menos y menos competitivos.

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