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REAL CLUB NAUTICO DE PALMA A BORDO Nº69 2026

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Por 20 años más de travesía

SUMARIO

Una nueva etapa para el Real Club Náutico de Palma

La regata donde (casi) todo vale

Piscina del RCNP, el corazón del club en verano

MAPFRE

Mapfre y RCNP: historia de una larga travesía

HISTORIA

Ocho décadas de colaboración

MARES CIRCULARES

Una oportunidad para la vida en las aguas del RCNP

MY SUMMIT

Un club también al servicio de su entorno

SIMULACRO

Simulacro de salvamento

CARTOGRAFÍA

Artistas de la carta náutica: la escuela mallorquina de cartografía

PALMAVELA , la regata inaugural de la temporada

CONFERENCIA

Álvaro de Bazán, el almirante invicto al que admiraba

Cervantes

LIBROS

Ana Capsir publica Retratos de mujer mirando al mar

PSICOLOGÍA

Valores RCNP, un logro silencioso

SOCIAL

El club que nunca duerme

IN MEMORIAM

Adiós a Xisco Estarellas, navegante oceánico y socio ilustre del Real Club Náutico de Palma

CLUB DE LECTURA

La lectura larga el ancla en el Náutico

Un logro de todos los socios

Hace unas semanas, durante la tradicional cena de socios, tuve la oportunidad de compartir unas palabras sobre el momento tan importante que vive nuestro club. Me gustaría hacerlas extensivas desde estas páginas de A bordo a todos aquellos que no pudieron acompañarnos esa noche y, en general, a todos los miembros de esta gran familia que es el Real Club Náutico de Palma.

Comencé recordando un viejo proverbio marinero que dice que “un horizonte claro vale por mil cartas de navegación”. Me parece una imagen muy apropiada para describir la situación que vivimos tras la decisión de la Autoridad Portuaria de Baleares de conceder al club la ampliación de la concesión por veinte años.

No se trata únicamente de una excelente noticia desde el punto de vista administrativo. Significa, sobre todo, estabilidad, tranquilidad y la posibilidad de mirar al futuro con confianza después de un largo proceso judicial que nos ha exigido perseverancia, paciencia y una enorme determinación.

RAFAEL GIL MARCH

PRESIDENTE DEL REAL CLUB NÁUTICO DE PALMA

Ese logro pertenece a todo el club. Quiero agradecer sinceramente el respaldo que los socios habéis brindado a la junta directiva durante estos años. En la mar, las travesías más difíciles solo llegan a buen puerto cuando toda la tripulación navega unida. Esa unidad ha sido nuestra mayor fortaleza y el mejor aval para defender el futuro de nuestra institución.

Mi reconocimiento se dirige también a nuestros deportistas, que representan al Real Club Náutico de Palma con esfuerzo y ejemplaridad; a sus familias, por su apoyo constante; y a todos los trabajadores del club, cuyo compromiso diario hace posible que esta entidad siga siendo un referente deportivo, social y ciudadano.

Durante este tiempo hemos luchado por proteger nuestras instalaciones, pero nunca debemos perder de vista que el verdadero patrimonio del Real Club Náutico de Palma no son sus edificios, sus pantalanes o sus muelles. El auténtico sustrato del club son las personas que le dan vida cada día. Vosotros.

Ahora bien, disponer de un horizonte despejado no significa que la travesía haya terminado. Al contrario. La prórroga abre una nueva etapa que exigirá tanto compromiso como la anterior. La necesaria reforma de nuestras instalaciones transformará el club y, como toda obra de esta envergadura, ocasionará algunas molestias que procuraremos minimizar en todo momento. Estoy convencido de que el resultado merecerá el esfuerzo y nos permitirá entregar a las próximas generaciones un club mejor preparado para afrontar el futuro.

Permítanme terminar con una reflexión muy personal. Como presidente, es un inmenso honor representar al Real Club Náutico de Palma. Pero, por encima de cualquier responsabilidad, me siento profundamente orgulloso de ser socio de una institución que forma parte de la historia de nuestra ciudad y de la vida de tantas generaciones de mallorquines. Confío en que ese sentimiento de pertenencia sea compartido por todos vosotros.

Durante los últimos años trabajamos con el objetivo de amarrar el futuro del club. Sigamos navegando ahora con la misma unidad, la misma ilusión y el mismo compromiso. Estoy convencido de que el horizonte que hoy contemplamos se prolongará mucho más allá de estos veinte años.

Jaime Anglada ENTREVISTA

“Todavía me estoy preguntando qué ocurrió para que yo me quedara”

Texto: Mariona Forteza

Fotos: Laura G. Guerra

En agosto de 2025 sufrió un grave accidente de moto que conmocionó a la sociedad mallorquina. Jaime Anglada (Palma, 1972) encara el futuro con tranquilidad, reflexión y cautela. No pierde la oportunidad de manifestar su agradecimiento por las muestras de cariño recibidas, y quiere enfocar su vida profesional de otra manera. El pasado mes de febrero, le concedieron la Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma de Baleares, en lo que constituyó su reaparición después del accidente.

Ahora que han pasado varios meses de la entrega de la medalla, ¿cómo recuerda aquel momento?

Fue muy emotivo. Incluso a día de hoy lo siento así. Fue un regalo más de entre todos los que me hicieron después del accidente. Lo recuerdo con mucha honra, mucho orgullo y mucho cariño. He recibido mucho amor. Mucha gente se me ha acercado para darme la enhorabuena, tanto por la medalla como por la recuperación. Soy muy consciente de por qué la he recibido. Hay una parte que es por la trayectoria profesional, pero lo que yo he notado más es la estima de la gente.

¿Qué supone para usted recibir la medalla de oro de la comunidad?

Es algo que no había previsto y no me lo esperaba. De hecho, la presidenta [del Govern, Margalida Prohens] me dijo que ya me tenían en cuenta para el año pasado. Pero como Rudy Fernández se jubilaba, me pusieron en reserva. Fue una sorpresa. Y, claro, dije que sí. Desde el orgullo de sentirme mallorquín y balear, y desde mis raíces en esta isla tan increíble y su comunidad autónoma.

Su accidente fue una auténtica conmoción social. La gente no hablaba de otra cosa, y se palpaba un sentimiento de tristeza muy sincero. Estando ingresado, le hicieron un vídeo para darle ánimos, con la participación de muchas personalidades.

¿Qué pensó cuando lo vio?

Todo esto lo estoy asimilando ahora. Ese vídeo no pude verlo. Cuando había escuchado a tres o cuatro personas, lo paré y le pregunté a mi mujer: “¿Qué me ha pasado?” Yo no era consciente. Y poco a poco me iban contando cosas, que después se me olvidaban, porque tenía mi conmoción, mis medicamentos... Cuando me dieron el teléfono, al cabo de un mes largo, había más de 5.000 whatsapps. Ahora soy consciente de que me salvaron los médicos y también el amor de la gente. Si no, no sé qué hago aquí. Porque estaba más allá que aquí.

¿Le sucedió algo en concreto que le llevara a esa conclusión o fue una sensación?

Yo siempre había creído en la buena energía de la gente. Siempre he pensado que somos un código genético y un código energético. Pero no buscaba respuestas. Vivía. Y la verdad es que lo sentí. Todavía a día de hoy me estoy preguntando qué ocurrió para que yo me quedara. Porque los números decían que no me quedaba. Hay que creer en el amor y en la energía buena. La gente me decía “has vuelto a nacer”, y yo pensaba que no, que la vida, por lo que sea, me ha dado una segunda oportunidad. Y una de las cosas que he aprendido es que las respuestas no son inmediatas.

¿Cómo se encuentra ahora?

A día de hoy es cuando me empiezo a encontrar con fuerzas y con ganas de decir “estoy bien”. Antes estaba como en una rueda. Me encuentro con toda la energía de ir hacia adelante y de enviar hacia atrás todo lo que me ha pasado. Es un episodio que hubiera preferido no vivir, pero soy consciente de todo lo que me ha ocurrido y del amor que he recibido. Me siento agradecido y afortunado.

¿Hasta qué punto una experiencia así te cambia?

Te cambia. Me está cambiando. Aún no me atrevo a decir hacia dónde voy, pero me está cambiando. En primer lugar, a nivel social. Me gusta estar con gente, siempre me ha gustado. Era muy social, muy abierto, muy extrovertido. Y no es que haya cambiado, pero ahora prefiero los círculos más pequeños. Tengo 53 años y es algo que me está pidiendo el cuerpo. Hoy, mi cuerpo no me pide jaleo. Me pide tranquilidad, irme a dormir pronto, levantarme muy temprano. Al principio, me lo quería quitar de encima enseguida y volver a mi vida de antes, pero ahora me estoy acostumbrando a tener una vida tranquila y mucho más familiar. Y a nivel profesional estoy uno o dos pasos atrás. Me estoy conociendo. No diría que estoy conociendo a un nuevo Jaime, porque a lo mejor ya era así antes, pero poco a poco nos estamos conociendo y buscando lo mejor para los dos.

¿Es como si estuviera mirando hacia adentro?

He mirado mucho hacia atrás, hacia todo lo que he hecho. Estoy buscando lo que realmente quiero, para mí y para el Jaime artista, que también viene conmigo. A veces tenemos nuestras charlas y le digo “a meam, Jaumet, ¿vale la pena ir hacia aquí?, ¿merece la pena hacer esto? Y ahora, cuando hablamos los dos, nos ponemos de acuerdo. Y siempre gano yo.

Su vida ha tenido también otras luchas. Se puso a trabajar de muy joven, porque había problemas económicos en la familia. Tuvo empleos de lo más variopinto: pintor, albañil, monstruo de la mansión del terror, camarero y repartidor de facturas.

Mis padres se separaron, y a los 16 o 17 años me tuve que buscar la vida. Pero con un único fin: aprender a escribir canciones y tener dinero para hacer lo que a mí me gustaba. Y esto me llevó a hacer cualquier cosa, porque tenía la energía, las ganas y la poca vergüenza. No me arrepiento de nada. Todas las experiencias me han servido. Ahora voy a contar una anécdota.

“Soy consciente de que me salvaron los médicos y también el amor de la gente”

Venga.

Yo trabajaba de pintor. Y me quisieron hacer un contrato. Tenía 18 años, o tal vez menos. Y en el momento de firmar, no me preguntes por qué, no firmé. Y mira que era una salvación para mí. Porque era un dinero seguro cada mes y un trabajo seguro cada día. “No quiero el trabajo”, dije. Y uno de los compañeros me preguntó: “Jaime, ¿por qué no has firmado?” Y dije: “Yo no puedo firmar esto porque lo primero que quiero firmar es un contrato discográfico”. Y fue así. A los 22 años firmé mi primer contrato discográfico con Virgin Records en Madrid. El instinto es lo último que nos queda. Y hay que valorarlo y tenerlo en cuenta.

¿Qué pensaba el Jaime de los 16 años cuando trabajaba y luego, por la noche, escuchaba a sus ídolos musicales?

Yo quería ser como Bruce Springsteen, Bob Dylan, Los secretos, Joaquín Sabina... Incluso, cuando trabajaba, los imitaba a escondidas. Me ponía a cantar con la voz nasal de Bob Dylan, y si había un espejo me miraba y hacía como si tocara

la guitarra. ¡Lo hacía! No era una obsesión. Era un entretenimiento. Era como jugar a lo que quería ser. Después de firmar mi primer contrato discográfico, me di cuenta de que continuaba emulando a mis artistas favoritos. Es mucho mejor ser uno mismo. Y como las cosas no son inmediatas, con el tiempo, poco a poco, a día de hoy estoy en el camino de descubrir al Jaime artista.

A los 15 años le vino un verso a la cabeza: “De día soy un extraño más”.

“De día soy un extraño más / de noche me coloco un bonito disfraz / el sol de la mañana me hace dudar / luna, compañera, ¿cómo estás?” Al cabo de un año logré terminar la canción, y entonces pensé: “Ya estoy preparado para hacer mi primer disco”. Tenía ganas y prisa. Pero mi padre me dijo: “Aún no estás preparado, te queda mucho por aprender, te tienes que escuchar”. Y yo pensé: “Acabo de firmar con Virgin Records, vengo de Madrid, mi padre qué se cree, ¿que lo sabe todo?”. Mi ego estaba muy hinchado. Pero no le faltaba razón.

¿Siempre supo que le iría bien?

No. Lo único que sabía es que si no me movía, no conseguiría nada. No tenía otro camino. Cuando grabé mi primer disco, soy consciente de que ni sabía tocar la guitarra, ni sabía cantar. Pero como me dieron la oportunidad, pensé: “Aprenderé por el camino”. Han pasado 31 años y aún a día de hoy estoy en el nivel B de un niño de tres años. Pero estoy aprendiendo. Y he aprendido que las cosas no vienen solas y primero te tienes que conocer a ti. Hay que tener buenas charlas con uno mismo.

A los 20 años empezó a hacer el circuito de los bares palmesanos: Sa Finestra, Bluesville, Mojito, DC3...

¡Y me duró 30 años más! Es verdad que a día de hoy el ámbito cultural para escuchar a cantautores ha desaparecido. No lo tenemos. En aquella época sí lo teníamos. Yo me acuerdo que iba con mi vespita y hacía un pase en Sa Finestra, me iba al Bluesville... Hacía tres o cuatro pases en una noche. Tengo muy buenos recuerdos. Tenía 20 años y mucha energía. En aquel momento era necesario y tenía que hacerlo. Cuando me hice más mayor, continué con lo mismo, pero cantaba en un sitio, me iba a una fiesta privada, después a una boda, a un bautizo, incluso funerales... Allí donde me llamaban. A veces lo hacía de corazón y a veces por dinero. Era mi trabajo. A día de hoy, después del accidente, no tengo la energía de hacer todo lo que hacía antes. Estoy más slow life que no “venga, puedo; venga, llego”.

¿Cómo ve el futuro a nivel profesional?

A nivel profesional quiero mantener esta serenidad y esta calma para nuevos proyectos, que no sé cuándo serán, pero los quiero hacer de otra manera. Y también estoy intentando estudiar cómo está cambiando la cultura. Para mí, a día de hoy, ya no es cultura, es ocio. Yo ya lo decía hace cuatro o cinco años, que la gente no iba a los conciertos para disfrutarlos, sino para decir “he ido” y hacerse la foto, y colgar cosas en las redes. Los jóvenes vienen con una cultura distinta. Es la suya y es totalmente respetable: cada uno ha de hacer su vida. Me gustaría encontrar un camino para poder mostrar mi nueva forma de hacer canciones, historias o lo que sea. Es complicado, pero espero poder encontrar mi lugar, por pequeño que sea.

“La vida, por lo que sea, me ha dado una segunda oportunidad”

El corazón del club en verano

La piscina exterior es el escenario de actividades, encuentros y juegos entre junio y septiembre

Texto: Mariona Fortezaa

Fotos: Laura G. Guerra

Cada año, hay un momento muy especial en la agenda del Real Club Náutico de Palma. Ocurre cuando, a mediados del mes de mayo, empieza a retirarse el entarimado que cubre la piscina exterior. Primero, se limpian las impurezas acumuladas después de un invierno de importante actividad náutica. Y cuando el baldosín ya está bien reluciente, empieza el rellenado con agua. Los surtidores arrojan el líquido con una trayectoria parabólica, y el ruido relajante nos manda un mensaje muy claro. Algo así como cuando sientes por primera vez, después de muchos meses de frío, el olor a crema solar. Significa, en pocas palabras, que ha llegado el verano.

La piscina se pone en funcionamiento la primera semana de junio. Y con su apertura comienza un nuevo ciclo. Una época marcada por los bañadores, las conversaciones bajo la sombrilla, los juegos infantiles, los reencuentros y el disfrute de la temporada veraniega. Hasta finales de septiembre, este punto se convierte en el corazón social del club, y un lugar perfecto para huir de los rigores del verano y de las temperaturas sofocantes, mirando a los molinos del Jonquet, los barcos y el paseo marítimo.

“Es el punto de encuentro social del club, verano a verano”, resume el actual director y gerente del RCNP, Manu Fraga. Un corazón que empieza a latir en este arranque del verano de 2026 y que lo seguirá haciendo hasta la llegada del otoño.

Pero no siempre fue así. La piscina se construyó ganando terreno al mar bajo la presidencia de Eugenio Jáudenes. En un primer momento, estaba homologada para hacer competiciones. Ocupaba, aproximadamente, la misma superficie que ahora, pero era mucho más honda. “Tenía cinco metros de profundidad”, explica Berto Pons, gerente del club durante la presidencia de Gabriel Barceló. Muchas generaciones de socios aprendieron a nadar en aquella piscina, que tenía baldosas grandes y a la que, como ocurre con todas las cosas, el tiempo acabó pasando factura.

“Las baldosas estaban abombadas, y el pavimento estaba hecho un desastre”, prosigue Pons. Además, según recuerda Quico Llompart, socio fundador del club, cuando se vaciaba la piscina, entraba el agua del mar. Era necesaria, pues, una reforma a fondo. Y es así como nació, alrededor del año 2000, la piscina que vemos hoy, con su baldosín azul y su entarimado de madera.

La principal diferencia es que se redujo de manera drástica la profundidad, que pasó a ser de dos metros y 10 centímetros en su parte más honda, con la finalidad de ahorrar agua -en la parte menos honda tiene un metro y quince centímetros-. También se instaló una cuba moderna, que después se cubrió con la baldosa de gresite. Sus dimensiones actuales son de 24,65 metros de largo por 12,50 metros de ancho. Tiene una lámina de agua de 310 metros cuadrados y un volumen aproximado de 510 metros cúbicos. Una de las novedades implantadas en los últimos años es el aprovechamiento de la superficie de la piscina a partir de los meses de otoño, con la instalación de un entarimado. De esta manera, este lugar pasa a ser un espacio multifuncional para la vela ligera y los eventos.

“Yo he visto subir ya a varias generaciones, es algo que a veces te impresiona”, reflexiona una de las socias más fieles a las tardes de piscina.

“Don Gabriel quería que el pavimento fuera de piedra, pero yo me empeñé en poner madera, más elegante y bonita”, rememora Berto Pons, como anécdota divertida. Hoy en día, en vistas del importante mantenimiento que exige la madera, el antiguo gerente reconoce que Gabriel Barceló tenía razón.

Paralelamente a la reforma del año 2000, se construyó la piscina cubierta, más pequeña (tiene 17 metros de largo) y que también supuso una mejora muy importante para la actividad deportiva del club. Cada año, el agua de la piscina cubierta se aprovecha para el rellenado de la piscina exterior, con el consiguiente ahorro de agua.

Con la llegada de las tardes de verano, la piscina exterior se convierte también en el escenario de juegos y divertidas persecuciones acuáticas entre los niños. Una actividad que se lleva a cabo siempre con la atenta supervisión de los socorristas, sufridos controladores del ímpetu infantil. De entre todos los juegos, hay uno que se lleva la palma. Los adultos lo contemplan sin entender nada, pero los niños se entregan a él con toda la pasión. Se trata del Marco Polo.

¿En qué consiste? El Marco Polo es, en líneas generales, un juego de pilla pilla dentro de la piscina. El perseguidor debe cerrar los ojos y, para poder hallar a sus víctimas, pronuncia en voz alta la palabra Marco. Los demás, están obligados a contestar con la palabra Polo, indicando así, mediante el sonido, dónde se encuentran. Hasta aquí la parte fácil. Pero también hay una serie de normas que permiten, pronunciando la palabra adecuada (como por ejemplo foto o tiburón), abrir los ojos dentro del agua, salir de la piscina y otras divertidas maniobras de persecución o escapatoria.

La piscina es también un lugar donde disfrutar con los bebés. Es obligatorio que lleven pañales adecuados al baño, pero a veces no pueden evitarse ciertos accidentes. Cuando esto pasa, la piscina queda cerrada al público y se lleva a cabo un proceso de hipercloración, con lavados y enjuagues hasta que se recuperan los parámetros correctos. Durante todo el verano, se efectúan entre dos y tres controles diarios del agua, y mediante una bomba de inyección de cloro se van haciendo las correcciones necesarias. Además, todos los días se pasa un robot limpiafondos.

En líneas generales, el agua tiene un tratamiento por cloración salina. Esto significa que el cloro se genera de forma natural mediante electrólisis. De esta manera, la concentración de cloro es constante y el agua es mucho más suave para la piel, las mucosas y el cabello.

Más allá de los juegos y los datos técnicos, la piscina es también, si se piensa bien, un lugar donde tomar consciencia del paso del tiempo. Los socios veteranos lo experimentan cada verano, cuando se reencuentran con aquel niño que el año anterior era un bebé, pero ahora ya camina. Y la cosa se vuelve especialmente “seria” cuando miran hacia atrás y se dan cuenta de que también vieron crecer a sus padres

PalmaVela, la regata inaugural de la temporada

El Real Club Náutico de Palma acoge cada año la primera gran competición de cruceros del Mediterráneo. Nivel y participación están garantizados en sus dos versiones: La Larga y la prueba inshore..

Julio González

Desde hace más de dos décadas, la Sandberg PalmaVela organizada por el Real Club Náutico de Palma, marca el comienzo de la temporada europea de regatas de crucero y convierte la bahía de Palma en uno de los escenarios más atractivos del Mediterráneo para la competición.

La 22ª edición volvió a demostrar por qué esta prueba ocupa un lugar privilegiado en el calendario internacional. Cerca de un centenar de embarcaciones procedentes de una veintena de países y más de 1.400 regatistas se dieron cita en Mallorca para participar en un evento que combina competición de alto nivel y una atmósfera social difícil de encontrar en otras competiciones.

Durante nueve días, Palma respiró vela. La fórmula que ha convertido a PalmaVela en una referencia sigue intacta: unir dos formas diferentes de entender este deporte. Por un lado, La Larga, la exigente regata offshore de altura y, por otro, las pruebas multiclase disputadas en la bahía de Palma, donde

la técnica, la táctica y la velocidad ofrecen un espectáculo de categoría.

El prólogo fue precisamente La Larga. Medio centenar de embarcaciones afrontaron un recorrido alrededor de las islas Baleares diseñado para poner a prueba tanto la resistencia de las tripulaciones como su capacidad estratégica. Los recorridos, con una distancia adaptada a las características de cada clase, oscilaron entre las 195 y las 300 millas náuticas, con salida y llegada en Palma y paso obligado por Formentera. La edición de este año incorporó una de las novedades más interesantes de los últimos tiempos: la clase Mini 6.50. Estos pequeños monocascos oceánicos representan una filosofía bastante particular dentro del mundo de la vela de competición, donde la autosuficiencia y la navegación en solitario resultan esenciales. Su presencia aportó una nueva dimensión a una prueba que siempre ha destacado por la diversidad de su flota.

Puesta de sol durante la travesía de La Larga. / Foto: María Muiña.
La flota de barcos de serie de ORC fue la más numerosa. / Foto: María Muiña
Proa del neerlandés Águila, participante en la clase Espíritu de Tradición. / Foto: María Muiña

Esa diversidad es precisamente una de las señas de identidad de PalmaVela. En una misma regata conviven modernos TP52, espectaculares maxi de gran eslora, competitivos cruceros ORC o pequeños monotipos. Pocas competiciones consiguen reunir propuestas tan distintas bajo un mismo paraguas deportivo.

El gran vencedor en tiempo real de La Larga fue el Tilakkhana II, el impresionante Wallycento de Pascale Decaux. Con la campeona olímpica Támara Echegoyen entre sus tripulantes, el barco cruzó la línea de llegada tras casi 30 horas de navegación y se adjudicó el codiciado Line Honours. Las condiciones meteorológicas acompañaron durante buena parte del recorrido, ofreciendo una combinación perfecta de velocidad, estrategia y navegación de altura.

La segunda parte del evento trasladó la atención a la bahía de Palma, considerada uno de los mejores campos de regatas del mundo. Durante los cuatro días previstos, finalmente reducidos a tres por un fuerte chubasco que obligó a cancelar la última jornada, la flota multiclase compitió repartida en cuatro áreas diferentes de regata.

Las pruebas combinaron recorridos barlovento-sotavento, donde cada maniobra cuenta, con trazados costeros. En el agua, la rivalidad fue máxima y las diferencias se decidieron en muchos casos por segundos. Cada jornada exigió una lectura precisa del viento y de las cambiantes condiciones propias de la primavera en la bahía de Palma.

La clase TP52 fue el gran atractivo de la edición de 2026 de Sandberg PalmaVela. / Foto: María Muiña
La Larga: paso por Ibiza de la clase Mini 650 la mañana del 26 de abril. / Foto: Ugo Fonollá
Tilakkhana, uno de los gigantes de la clase IMA / IRC presentes en la regata de este año. / Foto: María Muiña

Sin embargo, una parte importante del éxito de la regata se encuentra también en tierra firme. Al finalizar las regatas, las instalaciones del Real Club Náutico de Palma se transformaron en un punto de encuentro para deportistas, técnicos y aficionados. Los eventos sociales organizados por el club han contribuido con el paso de los años a crear una atmósfera de camaradería que distingue la Sandberg PalmaVela de otras grandes citas internacionales.

La conexión con el mar también estuvo presente en la ceremonia de premios. Como ya es tradición, los vencedores recibieron piezas exclusivas inspiradas en una iniciativa vinculada al entorno marino. Este año el protagonismo recayó en MARE, un proyecto colectivo que promueve la conservación del mar Balear a través de la fotografía. La iniciativa utiliza la fuerza de las imágenes para mostrar la belleza del Mediterráneo, sensibilizar sobre las amenazas que afronta y fortalecer el vínculo entre la sociedad y el medio marino.

CUADRO DE HONOR

IMA – IRC ROSE

TP52 XNO WAY BACK

ORC 0 NO VERITAS

ORC 1 NOLA

ORC 2

FORMULA X

ORC 3 HYATT HYDRA YOUTH

ORC 4-5

JUST THE JOB

ORC SPORTBOAT ABRACADABRA

ORC A2 0-3 MIA GIOIA

ORC A2 4-5V GUAGUANCO IV

DRAGÓN JUPITER

FLYING FIFTEEN FEMME FATALE

El Liberty a su paso por el Cabo Salinas, en el extremo meridional de Mallorca. / Foto: María Muiña.
Imagen aérea del Intrigue al atardecer durante La Larga. / Foto: María Muiña.

Mapfre y RCNP: historia de una larga travesía

La aseguradora renueva su apoyo a la Copa del Rey al cumplirse 20 años de su patrocinio, uno de los más longevos y fructíferos del deporte español

Texto: Helena Paz

El Real Club Náutico de Palma y Mapfre renovaron el pasado 3 de julio su acuerdo de patrocinio principal de la Copa del Rey de Vela, prolongando una alianza que se extenderá hasta 2028 y que cumple ya dos décadas de colaboración ininterrumpida. El acuerdo consolida la denominación oficial de la regata como Copa del Rey Mapfre, nombre que acompaña a la competición desde 2013.

La firma del convenio, celebrada en la sede del Real Club Náutico de Palma, contó con la presencia del alcalde de Palma, Jaime Martínez; el director regional de Mapfre en Baleares, Javier Olías, y el presidente del Real Club Náutico de Palma, Rafael Gil.

La renovación supone un nuevo impulso a una de las alianzas de patrocinio deportivo más longevas y sólidas del deporte

español. Desde que Mapfre se incorporó al proyecto hace veinte años, la Copa del Rey ha experimentado una profunda evolución hasta convertirse en una de las grandes regatas del Mediterráneo y en una de las competiciones de crucero más prestigiosas del calendario internacional, reuniendo cada verano en la bahía de Palma a los mejores equipos del mundo.

Una alianza de dos décadas

Durante el acto, el alcalde de Palma destacó el valor de esta colaboración para la ciudad: “La renovación del acuerdo entre el Real Club Náutico de Palma y Mapfre es una excelente noticia para el Club, para la competición y, sobre todo, para Palma. Esta alianza, consolidada durante dos décadas, ha contribuido de manera decisiva al crecimiento, la proyección internacional y el prestigio de la Copa del Rey de vela”. El alcalde agradeció además el compromiso de ambas entidades y de todas las personas que hacen posible la organización de esta cita deportiva, y recalcó que este acuerdo “permite que Palma siga afianzándose como un referente internacional de la vela y del sector náutico, además de proyectar la imagen de la ciudad como un escenario de primer nivel para la celebración de grandes acontecimientos deportivos”.

Por parte de Mapfre, su director regional en Baleares, Javier Olías , puso en valor el recorrido compartido entre ambas instituciones: “Para Mapfre, esta renovación representa mucho más que la continuidad de un acuerdo. Llevamos veinte años vinculados al Real Club Náutico de Palma y a la Copa del Rey, y esa trayectoria nos ha demostrado que cuando una alianza está fundamentada en valores compartidos se convierte en algo verdaderamente sólido y difícil de replicar. Renovar este compromiso era para nosotros una decisión tan clara como necesaria”.

Una nueva etapa

Olías añadió que la compañía afronta esta nueva etapa con la ambición de seguir impulsando el crecimiento de la competición: “Hoy firmamos tres años más. Tres años que afrontamos con una responsabilidad renovada y con la convicción de que todavía queda mucho por construir juntos. Baleares es un territorio estratégico para Mapfre y apostar por una regata de esta dimensión es también apostar por la proyección internacional de nuestras islas y por la generación de impacto económico, deportivo y social. Queremos que cada edición sea mejor que la anterior y que Palma continúe siendo, verano tras verano, una de las grandes capitales internacionales de la vela”.

El presidente del Real Club Náutico de Palma, Rafael Gil , agradeció la confianza depositada por la aseguradora durante estas dos décadas: “Hoy es un día muy especial para el Real Club Náutico de Palma porque renovamos un compromiso que trasciende el ámbito del patrocinio. Después de veinte años navegando juntos, Mapfre se ha convertido en un socio estratégico que ha contribuido a consolidar la Copa del Rey como una de las grandes regatas de referencia del calendario internacional”.

Gil destacó igualmente que la estabilidad de esta colaboración ha permitido consolidar el crecimiento del evento:

“La confianza que Mapfre ha depositado durante estas dos décadas en nuestro proyecto ha sido fundamental para impulsar el crecimiento deportivo, organizativo y también social de la regata. Muy pocas alianzas alcanzan una trayectoria tan larga y tan sólida, y eso solo es posible cuando ambas partes comparten valores como la excelencia, el compromiso, el esfuerzo y la innovación”.

Ilusión de cara al futuro

El presidente del club organizador concluyó asegurando que la renovación supone un estímulo para continuar fortaleciendo el prestigio internacional de la competición: “Para el Real Club Náutico de Palma es un orgullo seguir escribiendo esta historia junto a Mapfre. Afrontamos los próximos años con la misma ilusión con la que comenzó esta colaboración, convencidos de que todavía tenemos grandes retos y oportunidades para seguir fortaleciendo el prestigio internacional de la Copa del Rey Mapfre y proyectar, desde Palma, la mejor imagen de nuestro deporte y de nuestra ciudad”.

La renovación del patrocinio se formalizó a un mes del inicio de la 44ª Copa del Rey Mapfre , que se celebrará en la bahía de Palma del 1 al 8 de agosto y volverá a reunir a más de un centenar de equipos y más de un millar de regatistas procedentes de una veintena de países.

Ocho décadas de colaboración

El RCNP y la Comisión Naval de Regatas de la Armada han contribuido conjuntamente al desarrollo de la vela en España. Esa vinculación se hace patente en Cada Copa del Rey Mapfre y cada vez que el club organiza el tradicional Trofeo de las FFAA

Texto: Julio González

Hay regatas que se miden por los vencedores y otras cuyo verdadero éxito reside en la capacidad de reunir a personas, generaciones y formas distintas de entender el mar. El Trofeo de las Fuerzas Armadas pertenece a esta segunda categoría. Desde hace casi cinco décadas, esta cita simboliza una relación construida a base de colaboración, confianza y pasión compartida por la vela entre los clubes de la Bahía de Palma y la Armada Española. Una historia que sigue escribiéndose cada año sobre las aguas de la Bahía de Palma.

El pasado 20 de junio, esa tradición vivió un nuevo capítulo con la celebración de la 47ª edición del Trofeo de las Fuerzas Armadas, organizado por el Real Club Náutico de Palma, la Comisión Naval de Regatas de la Armada y la Federación Balear de Vela. La prueba volvió a confirmar por qué es una de las competiciones sociales más singulares del calendario balear: pocas regatas consiguen reunir en un mismo campo de competición embarcaciones tan diferentes y hacerlo bajo un mismo espíritu de convivencia.

La Bahía de Palma ofreció una imagen difícil de encontrar en cualquier otra prueba. Cruceros de diferentes categorías compartieron protagonismo con embarcaciones de las clases Dragon, 29er, 420, Snipe, OK Dinghy e incluso llaüts de vela latona, reflejando la diversidad de una vela que encuentra en este trofeo un espacio común. Para adaptarse a esa pluralidad, la organización diseñó dos recorridos costeros: uno de mayor longitud para los cruceros y otro más corto para las clases de vela ligera y monotipos.

“Es una regata con un componente social muy grande”, explicó el director del RCNP, Manu Fraga, quien destacó que se trata de “la competición más abierta de cuantas se celebran en nuestra bahía”. Esa capacidad para reunir embarcaciones de perfiles tan distintos constituye precisamente una de las señas de identidad de un trofeo concebido para fortalecer los lazos entre las Fuerzas Armadas y la marina civil.

En el plano deportivo, la edición de 2025 dejó una amplia relación de vencedores, en consonancia con el carácter abierto de la regata. En ORC 1-3 se impuso In Situ, de Luis Salom, mientras que Fierabras, de Javier Carbajosa, ganó en ORC 4. En las divisiones

Don Marcial con el entonces Príncipe Felipe a bordo del Sirius en la Copa del Rey de 1985. / Archivo RCNP.
Buque de la Armada colaborando en un trofeo de pesca submarina organizado por el RCNP en los años 50. / Archivo RCNP.

sociales de crucero vencieron Tessa, de Jesús Hernández, en ORC Social A, y Maribel, de Antonio Arnau, en ORC Social B. La clase Dragon fue para Ahoy, de Augusto Sanguineti; el triunfo en vela latina correspondió al San Antonio de Padua, patroneado por Joan Ecker; Juan Ignacio Bestard se llevó la victoria en OK Dinghy; Arturo Madero y Miguel Enseñat vencieron en Snipe; Nerea García y Antoni Llull hicieron lo propio en 420; y Carlos Juan de Setmenat y Francisco Estarellas fueron los mejores en 29er.

Sin embargo, el verdadero valor de esta regata trasciende la clasificación. Desde su creación, el Trofeo de las Fuerzas Armadas ha mantenido intacta la filosofía con la que fue concebido por el contralmirante Marcial Sánchez Barcáiztegui: utilizar el deporte de la vela como punto de encuentro entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas.

La figura de don Marcial sigue muy presente en la historia compartida entre el RCNP y la Armada. Impulsor de la Comisión Naval de Regatas de Porto Pi, entendió antes que nadie que la navegación podía convertirse en un extraordinario instrumento de integración. Gracias a su iniciativa, generaciones de jóvenes vinculados a la Armada descubrieron la competición a vela y muchos de ellos acabaron desarrollando brillantes carreras deportivas y profesionales.

Pero la colaboración entre ambas instituciones se remonta incluso más atrás. Desde la fundación del Real Club Náutico de Palma en 1948, la Armada ha desempeñado un papel esencial en la organización de competiciones náuticas, proporcionando apoyo logístico, seguridad y recursos materiales que permitieron sacar adelante algunos de los acontecimientos deportivos más importantes celebrados en la isla.

A lo largo de las décadas, esa cooperación se ha traducido en episodios tan significativos como el transporte de las embarcaciones de vela ligera del Trofeo Princesa Sofía mediante buques de desembarco, el apoyo a grandes travesías deportivas o la utilización de embarcaciones militares como plataformas para los comités de regatas.

Acto de homenaje al almirante Marcial Sánchez Barcáiztegui en la 31ª edición de la Copa del Rey Mapfre. / Foto: Jesús Renedo.

La relación continúa plenamente vigente. Manu Fraga recordó durante la presentación del trofeo de este año la “excepcional” colaboración que mantiene el RCNP con la Armada, sustentada en la vinculación histórica entre la navegación y la formación de los marinos. Como ejemplo reciente citó el apoyo prestado durante la organización del Campeonato del Mundo de J-70 de 2024, cuando las instalaciones militares de Porto Pi fueron puestas a disposición del evento.

La presencia del almirante Jaime Rodríguez Toubes a bordo del Aifos, acompañado por una tripulación formada mayoritariamente por militares, constituyó también un símbolo de esa continuidad. Rodríguez Toubes, quien sucedió a don Marcial al frente de la Delegación de Vela de la Armada antes de pasarle el relevo al capitán de navío Ricardo Álvarez Maldonado, no quiso perder la oportunidad de participar en una prueba que representa uno de los grandes legados de la Comisión Naval de Regatas.

Esa vinculación tendrá además una nueva expresión este verano durante la 43 Copa del Rey MAPFRE, donde la Armada volverá a desempeñar un papel protagonista. Lo hará con una representación sin precedentes reciente, formada por cuatro equipos: Hispania (el nuevo TP52 en el que navegará el Rey Felipe VI), Aifos, Regulus I y una tripulación íntegramente femenina que competirá en la Women’s Cup. Una presencia que confirma que el compromiso de la Armada con la vela deportiva continúa tan vivo como hace décadas y que la Copa del Rey sigue siendo uno de los grandes escenarios donde esa tradición encuentra su máxima proyección.

Autoridades civiles y militares en la entrega de premios del Trofeo de las Fuerzas Armadas de este año.
La Armada cedió sus instalaciones de Porto Pi para la organización logística del mundial de la clase J70 de 2024, en el que participaron un centenar de unidades. /
Foto: María Muiña.

SKTL, la regata donde (casi) todo vale

El RCNP estrena con éxito la Sailors King’s Training League, un circuito de regatas en tiempo real y con comodines para atraer a aficionados de todas las clases y edades.

Texto: Paula Ferragut

El Real Club Náutico de Palma (RCNP) ha estrenado con éxito la Sailors King’s Training League (SKTL), una nueva competición concebida para explorar un formato de regata diferente al habitual. La prueba piloto, disputada a bordo de la flota de monotipos BluSail 24 del club, ha reunido a 12 equipos en cuatro rondas que han servido para poner a prueba un modelo de competición más dinámico, visual y participativo.

La victoria ha sido para el equipo presidido y patroneado por Hugo Ramón, vocal de vela del RCNP, que se impuso con 106 puntos. El segundo puesto fue para Mini Viking, liderado por Felipe Puigdorfila, con 67 puntos, mientras que Ohmygot Peter, patroneado por Albert Torres, completó el podio con 57.

La iniciativa apuesta por un modelo de regata más visual, agresivo, atractivo y, por momentos, imprevisible, en el que los equipos disponen de una serie de “comodines” sorteados antes de cada ronda y utilizables estratégicamente durante la competición. Entre ellos figuraban acciones capaces de alterar

el desarrollo de una manga, aportando un componente táctico inédito que convirtió cada salida en un ejercicio de adaptación constante.

El director técnico de vela del RCNP, Pedro Marí, que ejerció como “maestro de ceremonias” desde la embarcación del Comité de Regatas, valoró esta primera experiencia. “Era la primera vez que utilizábamos este formato y necesitábamos ponernos a prueba. Ha habido momentos en los que la coincidencia de varios comodines en una misma regata nos ha desbordado. Pero hemos tomado nota y ya sabemos cómo mejorarlo”.

Según Marí, el principal objetivo de esta edición inaugural era precisamente detectar los aspectos susceptibles de mejora antes de consolidar la iniciativa dentro del calendario deportivo del club. “Ha servido para detectar errores y tomar nota de todo lo que debemos mejorar de cara a afianzar el proyecto”, explica.

La respuesta de los participantes también ha sido muy positiva. “Yo creo que la gente se lo ha pasado en grande, tanto en el mar como en tierra. Los monotipos que aporta el club han demostrado ser muy solventes. Otro gran atractivo ha sido poder realizar las regatas muy cerca de tierra, a los pies de la Catedral, en condiciones diversas, pero en general buenas”, señala Marí.

La competición se disputó con los BluSail 24 del RCNP, embarcaciones de 24 pies sin cabina cuyo aparejo ha sido adaptado para facilitar la maniobra mediante la sustitución del tangón por un botalón para spinnaker asimétrico. Además, cada barco estuvo equipado con una cámara de 360 grados destinada tanto al seguimiento de la regata como a la resolución de posibles protestas, una herramienta que los organizadores describen como el “VAR de la vela”, pero al que Marí admite que “le resta mucho desarrollo”. “El volumen de imágenes es enorme y difícil de procesar. Ahí también nos queda trabajo por hacer”.

La SKTL no persigue sustituir el modelo tradicional de competición, sino ofrecer una alternativa capaz de atraer a nuevos

participantes y recuperar a antiguos regatistas mediante una propuesta innovadora, divertida y abierta a experimentar con nuevas formas de entender las regatas. Hugo Ramón, que confiesa haberse divertido mucho en todas las regatas, ve muy positivo que en algunas rondas se hayan incorporado jóvenes talentos procedentes de la vela ligera: “Ha sido muy satisfactorio ver cómo los grupos de 29er y 420 llegaban al campo de regatas sin apenas controlar la maniobra del barco y al final de la jornada peleaban por la victoria. A estas edades tempranas el proceso de aprendizaje y adaptación es muy rápido, y eso es algo que hemos podido confirmar en la SKTL”.

“La regata -concluye Marí- ha atraído también a algunos regatistas que, por diversas circunstancias, habían dejado de navegar y a armadores de crucero ORC que han venido a aportar su experiencia y a disfrutar de las regatas en tiempo real. La próxima temporada tenemos que crecer, pero estoy convencido de que hemos dado grandes pasos en varias direcciones, y la más importante ha sido juntar en un mismo evento a varias generaciones de aficionados”.

1: El equipo liderado por Hugo Ramón celebra la victoria al final de la cuarta ronda, disputada el 27 de junio. / Fotos: Laura G. Guerra.

2: Los BlueSail han demostrado ser unos monotipos muy solventes gracias a su maniobra simplificada.

3: La Catedral de Mallorca ha ofrecido un fondo espectacular a todas las jornadas.

4: Cruce de dos embarcaciones durante una empopada con el Dique del Oeste del Puerto de Palma al fondo.

5: La SKTL ha combinado a equipos de jóvenes regatistas con experimentados cruceristas del circuito ORC.

6: La mayoría de equipos han sido mixtos, con una alta participación de mujeres.

7: Tripulante de proa en plena maniobra durante la tercera ronda de comnpetición.

La canoa desembarca en el Ciutat de Palma de Piragüismo

La tercera edición del trofeo organizado por el Real Club Náutico de Palma en el Parc de la Mar se adelanta este año al 19 de septiembre

El III Ciutat de Palma de Piragüismo ya ha puesto en marcha la cuenta atrás. La competición organizada por el Real Club Náutico de Palma (RCNP) regresará el próximo 19 de septiembre al Parc de la Mar con la incorporación de la modalidad de C1 (canoa) como gran novedad, un paso más en la evolución de un evento que se ha consolidado como una de las propuestas más innovadoras del calendario internacional de este deporte.

Las inscripciones ya están abiertas para las categorías Open, que volverán a ofrecer a los piragüistas la oportunidad de medirse con algunas de las mayores figuras mundiales de esta disciplina. Los mejores clasificados accederán a la competición élite, integrada por deportistas invitados de primer nivel internacional, entre ellos campeones olímpicos, mundiales y europeos.

“La incorporación del C1 completa la presencia de todas las categorías del piragüismo en pista tradicional dentro del formato del Ciutat de Palma”, explica Carlos Borrás, coordinador del evento y entrenador del RCNP. “Queremos que la prueba siga creciendo y ofreciendo nuevos retos a los mejores deportistas del mundo, manteniendo una competición diferente y muy atractiva para el espectador”.

Salida de una de las regatas del año pasado en la laguna artificial del Parc de la Mar, con la Catedral de Mallorca al fondo.

Álex Graneri, piragüista internacional del Real Club Náutico de Palma, atiende a IB3 TV al término de la competición del pasado año.

El formato continuará siendo uno de los grandes elementos diferenciadores del evento. Los participantes competirán en un circuito de sprint especialmente diseñado para el Parc de la Mar, con salida y llegada en el mismo punto y una ciaboga que convierte cada manga en una prueba de gran intensidad táctica y espectacularidad.

La competición por equipos también evoluciona para adaptarse a la llegada de la canoa. Cada formación estará integrada por dos kayakistas masculinos, dos kayakistas femeninas, un canoísta y una canoísta, combinando deportistas Élite e integrantes procedentes de las categorías Open, que tendrán así la oportunidad de compartir equipo con algunos de los mejores especialistas del panorama internacional.

El programa mantendrá además algunas de las pruebas que más interés despertaron en anteriores ediciones, como el relevo mixto y la popular competición por parejas entre deportistas olímpicos y jóvenes promesas, una iniciativa que acerca la élite a las nuevas generaciones de piragüistas.

Tras el éxito de sus dos primeras ediciones, el III Ciutat de Palma de Piragüismo volverá a convertir el Parc de la Mar, con la Catedral de Palma como telón de fondo, en un escenario único para acercar el piragüismo de máximo nivel al corazón de la ciudad.

Las inscripciones para las categorías Open ya pueden formalizarse, dando la posibilidad a cualquier palista de ganarse una plaza para competir junto a la élite internacional en una de las pruebas más singulares del calendario.

El III Ciutat de Palma de Piragüismo está organizado por el Real Club Náutico de Palma, con el apoyo del Ayuntamiento de Palma y la colaboración de Piraguas Nelo, Paddle Games, la Real Federación Española de Piragüismo y la Federación Balear de Piragüismo. La competición forma parte del compromiso del RCNP por impulsar eventos deportivos de primer nivel que acerquen la alta competición al centro de la ciudad, proyecten internacionalmente la imagen de Palma y fomenten el deporte entre las nuevas generaciones.

Marcus Cooper y otros participantes lanzan al agua a Carlos Borrás, coordinador del evento.

Una oportunidad para la vida en las aguas del RCNP

El programa Mares Circulares de Cola-Cola instala estructuras biométricas de renaturalización en las aguas del puerto

Texto: Julio González

El Real Club Náutico de Palma será uno de los dos puertos deportivos españoles en los que se desarrollará el proyecto de renaturalización impulsado por el programa Mares Circulares, de Coca-Cola en España y Portugal, en colaboración con la empresa Ocean Ecostructures. La otra actuación tendrá lugar en el puerto deportivo de Baiona (Galicia).

La iniciativa consiste en la instalación de estructuras biomiméticas (LBUs) recubiertas de carbonato cálcico, diseñadas para favorecer la colonización de flora y fauna marina en zonas portuarias. Según sus promotores, cada una de estas unidades puede contribuir a la regeneración de hasta 50 metros cuadrados de entorno marino.

El proyecto incluye un programa de seguimiento durante dos años mediante robótica submarina, análisis de laboratorio y campañas periódicas de monitorización para evaluar parámetros como la biodiversidad, la biomasa o la evolución del hábitat generado.

El presidente del Real Club Náutico de Palma, Rafael Gil, considera que la actuación complementa las iniciativas medioambientales que desarrolla la entidad y responde al interés del club por mejorar la calidad ambiental de las aguas del puerto. “Nadie tiene un mayor interés en la conservación marina que quienes han elegido el mar como espacio de ocio o para su desarrollo profesional”, señala. Gil añade que existen experiencias positivas de renaturalización en otros puertos deportivos y confía en que el proyecto obtenga buenos resultados.

Por su parte, Gabriel Mulet, responsable de relaciones públicas, comunicación y sostenibilidad de Coca-Cola Europacific Partners Iberia en Baleares, destaca el soporte científico de la iniciativa, cuyo seguimiento permitirá obtener conclusiones y, a partir de ellas, ampliar su aplicación mejorada en otras instalaciones. La directora de Operaciones y cofundadora de Ocean Ecostructures, Mireia de Mas, también se refiere a la importancia de la evaluación de estas soluciones y agradece la colaboración del RCNP.

La actuación forma parte de una nueva línea de trabajo de Mares Circulares orientada a la restauración ecológica. En Baleares, el programa desarrolla actuaciones desde 2018 relacionadas con la limpieza de playas, la conservación de entornos marinos y actividades de sensibilización ambiental.

Desde entonces, en Baleares se han realizado 168 actuaciones, con la participación de más de 9.000 voluntarios en 23 municipios, y se han retirado más de 26 toneladas de residuos del medio marino. En el conjunto de España y Portugal, el programa cifra en más de 61.000 los voluntarios movilizados y en más de 3.000 las toneladas de residuos recogidas desde su puesta en marcha.

La iniciativa consiste en la instalación de estructuras biomiméticas (LBUs) recubiertas de carbonato cálcico, diseñadas para favorecer la colonización de flora y fauna marina. / Foto: Jaume Serra.

Un momneto de la instalación en uno de los pantalanes del Real Club Náutico de Palma. / Foto: Jaume Serra.

Un club también al servicio de su entorno

Rafael Gil expone en el MyT Summit la labor del Real Club Náutico de Palma

El presidente del Real Club Náutico de Palma (RCNP), Rafael Gil, participó el pasado 13 de mayo en la jornada MyT Summit Illes Balears sobre turismo y deporte, celebrada en el Hotel Valparaíso, donde expuso la contribución de la entidad a la proyección internacional de Palma, la generación de actividad económica y la desestacionalización turística a través de la organización de eventos deportivos.

Entrevistado por la periodista María Mayans, coordinadora del Palma Futsal, Gil explicó que el RCNP ha consolidado durante décadas un modelo basado en la organización de competiciones de alcance internacional que atraen cada año a miles de deportistas y acompañantes. Como ejemplo, citó la Copa del Rey Mapfre, que reúne cada a más de un millar de participantes, y destacó que este tipo de eventos han contribuido a posicionar Palma como uno de los principales destinos náuticos

otoño e invierno, contribuyendo a distribuir la actividad turística a lo largo del año. Asimismo, recordó que los eventos promovidos por el club generan un impacto económico directo cercano a los 40 millones de euros anuales, con beneficios para sectores como la hostelería, el comercio, el transporte y los servicios vinculados a la náutica.

El presidente del RCNP repasó también las principales citas del calendario deportivo de la entidad, entre ellas el Trofeo Princesa Sofía, PalmaVela, la Copa del Rey Mapfre, el Trofeo Ciutat de Palma de Piragüismo y el Trofeo Ciutat de Palma de Vela para la clase Optimist.

Otro de los aspectos destacados de su intervención fue la importancia del deporte base. Gil afirmó que la formación de jóvenes deportistas constituye la razón de ser del club y recordó que de su cantera han surgido regatistas y deportistas de alto nivel como Joan Cardona, María Bover, Álex Graneri o el piragüista paralímpico Adrián Castaño. En este ámbito, destacó la transmisión de valores como el esfuerzo, el compañerismo, la lealtad y el compromiso.

Además de la actividad deportiva, el presidente del RCNP recalcó la dimensión cultural y social de la entidad. En este sentido, recordó la organización de iniciativas como el ciclo Piano Mar, conferencias, presentaciones de libros, exposiciones y actividades de fomento de la lectura, con el objetivo de reforzar la vinculación del club con la ciudad de Palma.

El presidente del club atribuyó este reconocimiento internacional al trabajo continuado desarrollado desde la fundación de la entidad en 1948, fruto de la fusión del Club de Regatas y el Club España, dos instituciones con más de 130 años de historia acumulada. En su opinión, la combinación de una actividad deportiva constante y las condiciones naturales de la bahía de Palma han permitido construir un calendario de regatas con gran prestigio

Durante su intervención, Gil defendió el deporte como una herramienta eficaz para atraer visitantes fuera de la temporada alta. En este sentido, subrayó que la mayoría de las grandes regatas organizadas por el RCNP se celebran en primavera,

Rafael Gil aseguró, parte concluir, que el Real Club Náutico de Palma, una vez garantizado su futuro, seguirá trabajando para mantener y mejorar su oferta deportiva y organizativa, y contribuirá desde su condición de entidad sin ánimo de lucro al posicionamiento de Palma como referente internacional de la náutica y del turismo deportivo.

Premio al Fomento de la Cultura para el Real Club Náutico de Palma

El Real Club Náutico de Palma recibió el Premio al Fomento de la Cultura en la primera edición de los Premis Fundació Miquel Jaume – Palma Futsal, un reconocimiento a su trayectoria y a su contribución a la difusión de la cultura desde el ámbito deportivo. El galardón fue recogido por el presidente de la entidad, Rafael Gil.

La Fundació Miquel Jaume destacó la programación cultural estable que desarrolla el club y su apertura a la ciudadanía mediante iniciativas que integran patrimonio, música, conferencias, presentaciones de libros y otras actividades sociales y culturales. Con este reconocimiento, la organización ha querido poner en valor la labor del RCNP más allá de la organización de eventos deportivos y su papel como espacio de encuentro cultural para la sociedad palmesana.

El presidente del RCNP recogió el pasado febrero el Premio al Fomento de la Cultura en la primera edición de los Premis Fundació Miquel Jaume–Palma Futsal.

Hoy es un simulacro, pero mañana puede ser real

El Real Club Náutico de Palma albergo una jornada de formación de seguridad marítima con un espectacular ejercicio de rescate

Texto: Paula Ferragut / Fotos: Laura G. Guerra

El Real Club Náutico de Palma (RCNP) acogió el pasado 18 de abril una jornada de formación dedicada a la seguridad marítima y a los procedimientos de búsqueda y rescate en el mar. La actividad, dirigida a navegantes y aficionados a la náutica, se desarrolló entre las 09:00 y las 15:30 horas y combinó sesiones divulgativas con un simulacro real de salvamento.

La iniciativa fue organizada por ANAVRE (Asociación de Navegantes de Recreo) y Salvamento Marítimo, con la colaboración del RCNP, Cruz Roja y otras entidades vinculadas al ámbito de la seguridad marítima.

La jornada tuvo como objetivo acercar a los navegantes al funcionamiento real de una operación de rescate en el mar y ofrecer información práctica sobre cómo actuar ante situaciones de emergencia. Para ello, el programa incluyó una parte formativa centrada en la divulgación de protocolos de seguridad y en la coordinación entre los distintos servicios de emergencia.

Como eje central de la actividad se llevó a cabo un ejercicio práctico de búsqueda y rescate en el entorno de la bahía de Palma, en el que participaron diversos medios de Salvamento Marítimo, incluido uno de los Helimer asignados a la base de Palma. El simulacro permitió mostrar de forma directa cómo se organizan y desarrollan las operaciones cuando se produce una emergencia en el mar, así como el papel que desempeñan los diferentes equipos implicados.

La jornada registró una notable participación y sirvió para concienciar sobre la importancia de la prevención, la formación y la coordinación en materia de seguridad marítima.

01: Formación teórica en la Sala Magna a cargo de José Ramón Crespí, jefe de Salvamento Marítimo en Baleares.

02: Personal de Cruz Roja durante el ejercicio de rescate de un náufrago.

03: Un rescatador de Salvamento Marítimo desciende desde el Helimer.

04: El remolcador de altura Marta Mata, con base en Palma, durante el simulacro de fuego a bordo de un velero.

05: Edu Florit, capitán de puerto del RCNP, larga un cabo a dos náufragos en una balsa salvavidas.

Artistas de la carta náutica

La escuela mallorquina de cartografía fue una de las más destacadas de la Edad Media

Elaboró mapas de lujo para reyes y príncipes de Europa, con decoraciones en colores y pan de oro

El Consell de Mallorca ha adquirido una de estas cartas, que se puede ver desde el mes de junio en el Museu de Mallorca

Mariona Forteza, Palma

Carta náutica del siglo XV elaborada por Pere Rossell y adquirida por el Consell

Hubo un tiempo en que el mundo tenía confines. Más allá de China, las islas Canarias, el Sáhara y el Mar Rojo, habitaban la leyenda y el misterio. En aquella época, el Mediterráneo era el centro: el lugar por el que llegaban los productos más preciados. Las especias, el oro, la seda. Conocer las rutas, los accidentes geográficos y los puertos era de vital importancia para navegantes y también para gobernantes. Y en esa sabiduría hubo un colectivo que jugó un papel muy destacado: los cartógrafos mallorquines.

En la Edad Media, entre los siglos XIII y XV, Mallorca era una especie de oasis en el mar, a medio camino de la costa levantina, el sur de Francia y el norte de África. Los maestros cartógrafos mallorquines, en su mayoría judíos y también fabricantes de relojes y brújulas, atesoraban un saber muy antiguo, hecho de lugares, rumbos y distancias. Este conocimiento, combinado con las matemáticas euclidianas, dio lugar a la creación de atlas y cartas náuticas de singular precisión y belleza, que aún hoy son un objeto de lujo y deseo.

El Consell de Mallorca acaba de adquirir una de estas cartas, elaborada en el siglo XV por Pere Rossell, el miembro más prolífico de la escuela mallorquina de cartografía. El pasado mes de abril, el presidente de la institución, Llorenç Galmés,

formalizó en Londres su compra por 600.000 libras (unos 687.000 euros) a la casa de subastas Sotheby’s. El documento podrá verse en el Museu de Mallorca a partir del 26 de junio y hasta el mes de noviembre. Es la primera carta de estas características que regresa a Mallorca.

¿Por qué eran estas cartas náuticas tan especiales? A diferencia de las italianas, las cartas elaboradas en Mallorca tenían preciosas decoraciones, ilustradas en colores brillantes y pan de oro. Contrariamente a lo que uno pudiera imaginar, no eran instrumentos de navegación, sino objetos de regalo.

“Los marineros no usaban cartas náuticas, ellos actuaban por experiencia empírica, si estas cartas hubieran estado en los barcos no nos hubieran llegado por la humedad”, explica Antoni Ginard, geógrafo y profesor de la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Muy al contrario, las cartas náuticas eran objetos de lujo y de regalo para reyes y príncipes europeos. Los gobernantes querían saber cuáles eran sus dominios, y tal vez cuáles eran los enclaves más importantes para dominar el comercio y la navegación. Es en este contexto que los cartógrafos mallorquines encontraron su lugar y empezaron a elaborar cartas náuticas maravillosas destinadas a las clases más altas. “Cuanta más ornamentación ponían, más cobraban”, asegura Ginard. Una motivación prosaica que dio lugar a auténticas obras de arte.

Representación del rey del imperio de Mali, el mansa Musa, en el Atlas Catalán de Cresques Abraham.

La pieza que mejor ejemplifica el buen oficio de los cartógrafos mallorquines es el Atlas Catalán (1375), un mapamundi de seis hojas dobles de pergamino, adheridas a paneles de madera plegables. Está atribuido a Cresques Abraham, uno de los miembros más conocidos de la escuela. Fue un encargo del infante Juan, futuro rey Juan

Los Reyes de Oriente rumbo a Belén, en el Atlas Catalán de Cresques Abraham.

I de Aragón, quien lo regaló a su primo Carlos VI, con motivo de su coronación como rey de Francia. Hoy, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia.

Entre las ilustraciones, destaca una bella rosa de los vientos, el Mar Rojo, numerosos castillos multicolores, banderas, reyes...

Detalle de la carta náutica de Rossell, con las Baleares arriba a la derecha

Hay también textos explicativos extraídos de fuentes de la época, como Los viajes de Marco Polo. Cuanto más nos alejamos del Mediterráneo, más fantásticas se vuelven las decoraciones y las refer

En el interior de África, por ejemplo, junto a la ciudad de Tombuctú, se representa al mansa Musa, el rey de reyes del imperio de Mali, sentado en su trono sosteniendo una pieza de oro y con una corona del mismo metal. Al sur del Golfo Pérsico, en lo que hoy es Yemen, apreciamos a la reina de Saba, también con oro en las manos. Y al norte de China, Cresques dibuja un conjunto de miniaturas que hacen referencia al final de los tiempos.

El atlas de Cresques Abraham pretendía ser, en cierta manera, una compilación de todos los saberes de su tiempo, en una especie de antesala del Renacimiento. De las seis hojas que contiene, cuatro corresponden a la representación visual del mundo conocido. Las dos primeras, en cambio, incorporan toda una serie de conocimientos astronómicos y astrológicos.

Entre ellos, encontramos un calendario lunisolar, con la representación de las cuatro estaciones, las cuales coinciden

con la posición de los signos zodiacales. También se hace referencia a los días fastos y nefastos y a los cuatro elementos (agua, aire, tierra y fuego), y se explica cuál era (según el saber de la época) el origen de la tierra, así como su forma y dimensiones. Así, se indica que la tierra es redonda y se le atribuye una circunferencia de 180.000 estadios, lo cual significa unos 33.300 kilómetros (unos 6.770 por debajo de su dimensión real).

Cresques Abraham trabajó como cartógrafo junto a su hijo, Jafudà Cresques, que acabaría siendo maestro de cartas náuticas de la Corona de Aragón. Según el matemático e historiador Julio Rey Pastor, uno de los grandes divulgadores de la escuela cartográfica mallorquina, “ya setentón y cansado de fabricar planisferios”, a principios del siglo XV, Jafudà se trasladó a Portugal, donde fue director de la Academia de Sagres, la misma a la cual se atribuye el inicio de la exploración atlántica.

El Mar Mediterráneo, que tantas veces habían perfilado y decorado Jafudà y su padre, estaba destinado a dejar de ser el centro del comercio mundial. Un nuevo continente esperaba. Pero esa es ya otra historia.

La reina de Saba y el Golfo Pérsico, en el Atlas Catalán de Cresques Abraham.
Calendario lunisolar en el Atlas Catalán de Cresques Abraham.

Álvaro de Bazán, el almirante invicto al que admiraba Cervantes

El vicealmirante Enrique Torres Piñeyro

reivindica en el Real Club Náutico de Palma la figura del gran marino del Imperio español en el 500 aniversario de su nacimiento

Texto: Elena Pipó

Miguel de Cervantes se refirió a él como un “padre” para sus soldados. Sabía de qué hablaba, porque sirvió bajo su mando en la batalla de Lepanto, “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”. El vicealmirante Enrique Torres Piñeyro trajo al recuerdo ambas referencias del autor del Quijote para sintetizar la figura de Álvaro de Bazán durante la conferencia que ofreció el 21 de mayo en el Real Club Náutico de Palma con motivo del 500 aniversario del nacimiento del célebre almirante español, Torres Piñeyro presentó a Bazán como “un referente” que, cinco siglos después, continúa encarnando los valores y virtudes de la Armada. “No solamente ganó las batallas, sino que no lo hizo a cualquier coste”, señaló el director del Instituto de Historia y Cultura Naval, quien destacó especialmente su liderazgo y la relación que mantenía con sus soldados. “¿Qué mejor cosa pueden decir de alguien que sea el padre de los subordinados?”.

La conferencia, titulada Álvaro de Bazán y su tiempo, repasó la trayectoria militar y humana de quien está considerado uno de los grandes marinos del Imperio español. Torres Piñeyro recordó que Bazán vivió en la época de máximo apogeo de la monarquía hispánica, hacia 1580, cuando el imperio español tenía presencia en los cinco continentes.

El vicealmirante defendió la necesidad de revisar ciertos “agravios históricos” sobre el relato naval español. “En España hemos dejado que el relato sea usurpado y tergiversado por otros”, afirmó antes de reivindicar la dimensión estratégica de la Armada en el siglo XVI, cuando aún no existía como estructura permanente y las misiones se organizaban mediante asentistas privados. Según explicó, la flota desempeñaba entonces tres grandes funciones: proteger las costas del imperio, asegurar el transporte del oro procedente de América y garantizar la logística y las comunicaciones marítimas.

Durante la charla, repasó algunas de las principales acciones militares en las que participó Bazán, entre ellas las batallas

Don Álvaro de Bazán, por Rafael Tegeo. 1828. (Museo Naval de Madrid). Copia de un original anónimo de la casa de los marqueses de Santa Cruz.

de Muros, Vélez de la Gomera, Malta, Lepanto, Navarino, Túnez o la Isla Terceira. Sobre el almirante destacó una idea que, según dijo, resume buena parte de su carácter militar: “No perdió ninguna batalla, pero tampoco disputó lo que no podía ganar”.

Con todo, su hoja de servicios es difícilmente comparable a la de cualquier otro marino español. Según recoge la edición de 1954 del Diccionario Enciclopédico Abreviado de Espasa, Álvaro de Bazán “rindió ocho islas, dos ciudades, veinticinco villas, treinta y seis castillos fuertes; venció ocho capitanes generales, dos maestres de campo generales y sesenta señores y caballeros principales; soldados y marinos franceses rendidos, 4.753; ingleses, 780; portugueses, 6.450; turcos y moros, 6.243; cristianos libertados, 1.564; apresó 44 galeras reales, 21 galeotas, 99 galeones y naves de alto bordo; 27 bergantines, y ganó en todas las ocasiones 1.814 piezas de artillería”.

Torres Piñeyro recalcó también la dimensión intelectual del marino granadino, al que definió como un hombre “erudito y culto”. Recordó que mandó construir el Palacio del Marqués de Santa Cruz, en Viso del Marqués, actual sede del Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán, y comparó su visión militar con la de Horatio Nelson. Ambos asumían que el éxito en la batalla depende, en alguna medida, de la suerte y que las decisiones no se toman nunca con un control absoluto de la situación. Algo parecido ya había sido pronunciado muchos siglos antes por el poeta romano Horacio: “La fortuna favorece a los valientes”

El director del Instituto de Historia y Cultura Naval sostuvo que Bazán representa “un modelo de conducta” que ha trascendido su tiempo y continúa inspirando la identidad de la Armada española. “La humildad, la valentía, el sacrificio y la entrega al servicio son valores completamente aplicables hoy”, afirmó.

En la actualidad existen tres monumentos dedicados a Álvaro de Bazán (en Viso del Marqués, Madrid y la Escuela Naval Militar) y está previsto que el Rey Felipe VI inaugure un cuarto el próximo mes de octubre con motivo del quinto centenario de su nacimiento en la ciudad de Granada.

La Batalla de Lepanto. Obra de Antonio de Brugada.
Antoni Ginard, director de la APB; Rafael Gil, presidente del RCNP; el conferenciante, vicealmirante Enrique Torres Piñeyro, y Juan Manuel Lafuente, conseller del Mar.

La escritora Ana Capsir con su libro

Las navegantes salen del pozo del olvido

Ana Capsir publica ‘Retratos de mujer mirando al mar’, rescata la historia de cinco heroínas náuticas de diferentes periodos históricos

Texto: Mariona Forteza

El mar estuvo vetado a las mujeres durante mucho tiempo. Sin embargo, unas pocas se atrevieron a surcar sus aguas. Algunas tenían posibilidades económicas para hacerlo, otras estaban en el lugar y el momento adecuado, e incluso las hubo que se travistieron para ocultar su verdadera naturaleza. Sin embargo, a pesar de las diferencias, todas compartían algo: una determinación imparable

que les permitió enfrentarse a las convenciones para hacer aquello que les dictaba el corazón.

La escritora Ana Capsir ha querido rescatar del olvido la historia de cinco de estas mujeres. Retratos de mujer mirando al mar (Posidonia, 2025), su tercer libro, recrea la vida de Artemisia de Caria (siglo V antes de Cristo), Isabel Barreto (siglos XVI y XVII), Anne Bonny y Mary Read (siglo XVIII), Laskarina Bubulina (siglo XIX) y Nancy Griffit (siglo XX). Mediante el género de las falsas memorias, la autora se pone en la piel de estas mujeres, en una obra llena de aventuras y desafíos.

Antes de ponerse a escribir, la autora buscó y leyó todo lo que encontró acerca de estas mujeres. Sin embargo, la falta de material sobre ellas, sumada a la voluntad de llegar hasta el fondo de su alma, la condujo a las falsas memorias. Con ello, la narración se vuelve muy amena y novelesca: “Yo lo que quería era interpretar a estas mujeres, y para ello me tenía que meter en su piel”, asegura la autora en una entrevista a Gaceta Náutica, con motivo de la publicación del libro. Para lograrlo, cuidó el lenguaje, intentando, en la medida de lo posible, que la visión contemporánea no se colara en el relato.

En el caso de Nancy Griffit, nacida en 1934, la fusión entre la autora y el personaje fue más fácil, debido a la proximidad cronológica y también a la identificación personal. “Las motivaciones de Nancy son las mías”, confiesa Ana Capsir. No en vano, la autora ha dedicado gran parte de su vida al mar: pese

a que en los inicios de su carrera fue bioquímica en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), luego hizo el salto a la navegación profesional como patrona de altura de la marina mercante. En la actualidad, dedica parte de su tiempo a navegar por los mares de Grecia, una singladura que refleja en su blog navegandoporgrecia.com.

Nancy Griffit representa a la perfección el giro contemporáneo de la navegación, en que el mar ha dejado de ser un espacio exclusivo para el trabajo y el peligro para convertirse también en un lugar para el ocio y la libertad. “Cuando arranca esta historia, corrían los años sesenta del siglo pasado, en plena época hippie, el mar ofrecía infinitas posibilidades de huir del consumismo y la vida corriente, en un mundo apenas recuperado de la sangrienta atrocidad que supuso la Segunda Guerra Mundial”, explica la autora en la introducción del libro. Y prosigue: “Navegar era la expiación de todos los pecados, la sublimación de los espíritus libres y la verdadera posibilidad de vivir al margen de los convencionalismos y del control de la sociedad”.

de Isabel Barreto, que sustituyó a su marido, el adelantado Álvaro de Mendaña, en la expedición para hallar las islas Salomón, entre los siglos XVI y XVII. En plena navegación, su esposo falleció y ella tomó el mando, una situación muy poco común, y para la que Barreto, probablemente, tuvo que hacer valer su autoridad de alguna manera. La principal fuente escrita de esta historia es el relato que hizo de los hechos Pedro Quirós, piloto mayor, que calificó a Isabel Barreto de varonil, despótica, autoritaria e indómita. Robert Graves, ya en el siglo XX, se inspiraría en este relato para escribir Las islas de la imprudencia.

Ana Capsir manifiesta abiertamente su fascinación por el mundo helénico. No en vano, vive gran parte del año en la isla griega de Lefkada, en el Mar Jónico, y sus dos primeras obras tienen mucho que ver con la mitología y el mundo griegos: Mil viajes a Ítaca (2017) y Navegando por el cielo (2020). No es extraño, por tanto, que de las cinco mujeres elegidas, dos tengan que ver con el mundo helénico.

A la incomprensión que despertaban este tipo de navegantes, sobre todo al principio, Nancy Griffit sumó el hecho de ser mujer. “En todos los casos que presento, las protagonistas fueron acusadas de crueldad, soberbia, insensibilidad o locura. Sustantivos que se transforman en disciplina, orgullo, valor o arrojo en el mundo masculino”, valora la autora en la misma introducción.

Tal vez el caso que mejor ejemplifica esta afirmación sea el

La primera de ellas es Artemisia de Caria, hija del rey de Halicarnaso. Su figura es recogida por el historiador griego Heródoto, quien deja patente su admiración por ella y la retrata como “una gobernanta de carácter muy fuerte, valiente, luchadora y carente de escrúpulos en la batalla”, en palabras de la propia Ana Capsir. La segunda, es Laskarina Bubulina, una rica armadora griega que participó en la guerra de independencia griega contra el Imperio Otomano, en el siglo XIX.

Por último, la autora se pone en la piel de Anne Bonny y Mary Read, dos mujeres que encontraron la libertad en los barcos y en la piratería, aunque para ello tuvieron que hacerse pasar por hombres. Su historia sirve para introducirnos en el mundo apasionante de los piratas del Caribe.

Cinco historias de mujeres, en definitiva, que contribuyen a hacer de lo femenino lo universal. Ana Capsir afirma que ha recibido un retorno positivo de muchos lectores masculinos, algo que la gratifica mucho: “Es una forma de acercar a los hombres a un territorio, y que se den cuenta de que hay que rescatar a estas figuras, que también se pueden convertir en referentes”

La navegante y aventurera Nancy Griffit en uno de sus veleros (cortesía familia Griffit)
Ilustración que muestra a Laskarina Bubulina durante la guerra de independencia griega

Valores RCNP, un logro silencioso

El programa impulsado por el departamento de psicología del club desde 2019 se apoya en la certeza de que el deporte contribuye a formar mejores personas

Texto: Miquel Salom

Los valores son estructuras morales que nos sirven para tomar decisiones en el entorno social y para integrarnos y funcionar de forma eficiente en la sociedad. Se configuran en una escala de manera que, cuando dos de ellos intervienen en una decisión, debemos elegir cuál priorizamos. Un individuo con una jerarquía de valores adecuada es un activo muy valioso para la comunidad, ya que favorece las sinergias entre personas y genera riqueza colectiva.

Estas referencias morales se adquieren durante la infancia y la adolescencia, y nos acompañan a lo largo de toda la vida. Los jóvenes buscan modelos de forma inconsciente e imitan su conducta. El entorno deportivo suele ser un espacio en el que los jóvenes actúan con gran motivación y pasión, y las figuras de ese hábitat -buenos entrenadores o grandes deportistas- se convierten en referentes de conducta clave.

El Real Club Náutico de Palma es consciente de todo ello desde hace más de 15 años, y por eso lleva tiempo abanderando el eslogan “formamos deportistas, formamos personas”. De esta convicción surgió el programa Valores RCNP, con el objetivo de velar por que cada miembro de la organización actúe bajo una escala de principios útil para los jóvenes y que los convierta en personas valiosas para la sociedad.

El objetivo puede parecer pretencioso -y seguramente lo es-, pero eso no ha evitado que los sucesivos dirigentes del club asuman la educación en valores como parte de la responsabilidad que conlleva la formación de deportistas jóvenes.

Las investigaciones en este campo revelan que, en las organizaciones deportivas, los valores se transmiten de forma top down, es decir, de los estamentos superiores (junta directiva, cargos ejecutivos) a los inferiores (entrenadores, padres y deportistas).

El departamento de psicología del deporte del RCNP optó por el modelo de Hellison, que ha demostrado su eficacia en el ámbito competitivo. Este se articula en torno a cuatro valores principales (respeto, esfuerzo, superación y solidaridad) y doce secundarios (determinación, juego limpio, empatía, cooperación, motivación, perseverancia, autonomía, autocontrol, autoestima, confianza, liderazgo y altruismo), lo que permite trabajar un valor principal cada trimestre y uno secundario cada mes.

A lo largo de los años, el club ha abordado estos principios de distintas formas, buscando generar un discurso interno común en todos sus estamentos. A continuación, se describen algunas de las dinámicas utilizadas.

Desde 2014, el servicio de psicología deportiva imparte sesiones individuales y grupales con entrenadores, deportistas y familias orientadas a la transmisión de los valores definidos por

Equipo de piragüismo del RCNP durante el Trofeo Sant Sebastià, una de las competiciones de base más populares del circuito regional. / Foto: Laura G. Guerra.

Los monitores y entrenadores son piezas fundamentales en la transmisión de valores positivos asociados a la práctica deportiva. / Foto: Laura G. Guerra

Hellison. En 2019 se impartió el curso PSYTOOL a los técnicos, dotándolos de herramientas psicológicas para fomentar conductas prosociales en los jóvenes.

Un año más tarde, en 2020 se diseñaron dinámicas grupales que los entrenadores llevaron a cabo con sus deportistas trabajando el principio de cada mes. Tras la actividad, el técnico abría un debate y recogía las mejores reflexiones de los jóvenes para trasladarlas al mural virtual de la web del club. En 2021 se celebraron conferencias mensuales sobre cada valor, impartidas por distintos responsables (directivos, responsable de prensa, psicólogo, entrenadores, deportistas adultos), con el fin de que la reflexión alcanzara el mayor número de estamentos posible.

La siguiente temporada, en 2022, se incorporaron figuras destacadas del deporte para abordar el valor principal de cada trimestre, y mensualmente se proyectaban documentales sobre historias vinculadas a los principios del mes, con debate posterior moderado por el psicólogo del club.

Durante 2023, 2024 y 2025 se celebraron conferencias sobre cada uno de los valores principales, a cargo de figuras del

El buen ambiente y la cooperación entre compañeros es una de los fundamentos del programa de valores del RCNP. / Foto: Laura G. Guerra. deporte nacional, y sobre los secundarios, impartidas por responsables de los distintos estamentos, con ronda de preguntas incluida. Entre los ponentes figuraron Lydia Valentín, Marcus Cooper, Joan Cardona, Alex Graneri, Adrián Castaño, Javier Torres, Luís Brasero, Sete Benavides, Xavi Torres, Alex Pella, Xisco Gil o Toni Anglada.

En 2026, el programa ha vuelto a reinventarse: se celebrarán cuatro conferencias con figuras representativas del deporte nacional sobre los valores principales, y se publicará mensualmente un podcast en el canal de YouTube del club en el que se entrevistará a deportistas y entrenadores que encarnen los principios de cada mes.

Tras años de trabajo, el RCNP tiene la convicción de haber generado, con humildad, un debate interno sano en torno a una escala de valores de gran utilidad para sus jóvenes; una escala que estos pueden hacer suya y diseminar en la sociedad a lo largo de sus vidas.

Puede que este sea el logro silencioso más grande del RCNP, más allá de sus gestas organizativas y sus resultados deportivos, que resuenan internacionalmente en el mundo de la vela y el piragüismo.

Aprendices de primer año comparten foto de familia con regatistas de alto nivel, como el medallista olímpico Joan Cardona o la campeona del mundo María Bover. Los referentes cercanos son inspiradores y grandes transmisores de valores. / Foto: Laura G. Guerra.

El club que nunca duerme

Conciertos, exposiciones, gastronomía, celebraciones, fiestas infantiles, club de lectura… El RCNP ofrece mucho más que deporte en sus instalaciones

Texto: Paula Ferragut. Fotos: Laura G Guerra / Xavié Ferré

Durante el primer semestre de 2026, el Real Club Náutico de Palma ha vuelto a demostrar que la náutica y la cultura navegan en la misma dirección. Exposiciones de arte, conciertos, encuentros del club de lectura, conferencias, presentaciones, concursos gastronómicos, catas de vinos y aceites, además de citas tan esperadas como la tradicional cena de socios o la fiesta infantil, han llenado de vida sus instalaciones. El club se ha consolidado como un punto de encuentro abierto al intercambio de ideas, al disfrute compartido y a la convivencia intergeneracional.

Cada una de estas propuestas responde al objetivo de ofrecer experiencias que trascienden el ámbito deportivo, enriqueciendo la vida social del club y contribuyendo, al mismo tiempo, a dinamizar la oferta cultural de Palma.

Las imágenes que siguen son el reflejo de esa intensa actividad. Instantes de aprendizaje, celebración, cultura, gastronomía, música y convivencia que muestran cómo, más allá del mar, el Real Club Náutico de Palma continúa siendo un lugar donde siempre ocurre algo y donde cada encuentro contribuye a hacer más fuerte el sentimiento de pertenencia a una comunidad que comparte mucho más que una afición por la navegación.

Actuación de Barroco Jazz by Suri en el VI Ciclo Piano Mar del RCNP. Detalle de la sardinada incluida en el programa social de este año.
El cotrabajista Gastón Joya fue la figura internacional más destacada del VI Ciclo Piano Mar.
El jurado del concurso de paellas de 2026 posa con uno de los equipos participantes.
La cata de aceites y vinos organizada por Pago de Valdecuevas en el restaurante del club.
Un grupo de niños disfruta de la Fiesta Infantil de verano en las terrazas del club.
Panorámica de las terras del club durante la última cena de socios.
Último encuentro del club de lectura, dirigido por la filóloga Blanca Morell
Actuación de la coral del RCNP previa a la cena de socios celebrada el 4 de julio para conmemorar el 78 aniversario de la fundación del club.
Exposición de arte contemporáneo organizada por el Círculo de Bellas artes en la Sala Magna del RCNP

Buena proa, Capitán Tormenta

Adiós

a Xisco Estarellas, navegante oceánico y socio ilustre del

Real Club

Náutico de Palma

Texto: Elena Pipó

El pasado 29 de abril falleció Xisco Estarellas Martorell, uno de los socios más queridos y reconocibles del Real Club Náutico de Palma. Con su desaparición se marchan un navegante excepcional y un hombre capaz de contagiar como pocos la pasión por el mar.

Para varias generaciones de socios del RCNP, Xisco era una presencia familiar. Un hombre de verbo franco y memoria prodigiosa, siempre dispuesto a relatar una anécdota o recordar una travesía. Sus conferencias, charlas y tertulias improvisadas eran pequeñas lecciones de vida marinera. Quienes tuvieron la fortuna de escucharlo saben que no necesitaba grandes escenarios: bastaba una mesa, un café y unos cuantos oyentes para que el relato de una singladura se transformara en una aventura inolvidable.

Nacido en Palma el 2 de septiembre de 1938, en una familia profundamente vinculada al mar, Xisco creció en El Molinar mirando hacia la bahía. Hijo de Antonio Estarellas Perelló, propietario de Calzados Estarellas, y de María Martorell Mora, empresaria vinculada a la industria tradicional mallorquina, encontró muy pronto su verdadera vocación en la navegación. Él mismo recordaba que sus primeros recuerdos estaban ligados al llaüt de su padre y que, con apenas doce años, ya participaba en regatas de vela latina por la bahía de Palma.

Aunque compitió con éxito en regatas, nunca se consideró un regatista en sentido estricto. Su territorio eran la navegación de altura y la aventura. Pertenecía a esa estirpe de navegantes que entienden el mar no como un campo de competición, sino como un espacio de descubrimiento y libertad.

En cierto modo, Xisco representaba una tradición que hunde sus raíces en figuras como Bernard Moitessier o Julio Villar. Navegantes para quienes el viaje era más importante que el destino.

El Sirah fue su inseparable compañero en esa aventura vital. Durante más de cuatro décadas, el ketch de 38 pies amarrado en el Real Club Náutico de Palma se convirtió en una extensión de su propia personalidad. Con él cruzó el Atlántico en nueve ocasiones y completó la gran ilusión de cualquier marino oceánico: dar la vuelta al mundo a vela.

Aquella circunnavegación, realizada junto a sus hijos Antonio y Miguel, constituyó la culminación de un sueño largamente acariciado. La oportunidad llegó cuando cumplió sesenta años. Fueron veintidós meses de navegación y una experiencia que marcó para siempre a toda la familia.

Xisco Estarellas en 2019, durante una entrevista para la revista A bordo.

Sin embargo, quienes lo conocieron saben que su grandeza no residía únicamente en las millas navegadas. Lo que hacía especial a Xisco era su manera de contarlas. Poseía el raro don de los grandes narradores. Podía convertir un temporal de veinticinco días en el Atlántico en una historia llena de humanidad. Recordaba con humor al tripulante checo que aseguraba no creer en Dios y que terminó santiguándose en medio de una tormenta. Hablaba de los peligros del mar sin dramatismo y de sus éxitos sin vanidad. Sus relatos estaban poblados de amigos, de compañeros de navegación, de puertos lejanos y de episodios que siempre terminaban dejando una enseñanza.

Quizá por eso su apodo, “Capitán Tormenta”, nunca reflejó del todo quién era realmente. Él mismo explicaba que el sobrenombre nació porque rara vez suspendía una travesía por mal tiempo. Pero detrás de aquella fama de hombre resistente al temporal había un navegante profundamente prudente, obsesionado con la seguridad de sus tripulantes. Su mayor temor no era el mar embravecido, sino no poder devolver a casa a quienes navegaban con él.

También fue un hombre de lealtades profundas. Su matrimonio con Jerónima Jover, iniciado en 1964, fue una de las constantes de su vida. Ella compartió su amor por la mar y lo acompañó durante décadas en una existencia marcada por la navegación. Juntos formaron una familia de marinos: sus hijos Antonio y Miguel desarrollaron sus carreras profesionales en la Marina Mercante, una circunstancia que llenaba de orgullo a su padre.

En el Real Club Náutico de Palma encontró además su segunda casa. Allí permaneció vinculado durante buena parte de su vida. Conocía barcos, patrones, historias y rincones del club con una precisión asombrosa. Pasear con él por los pantalanes era recorrer varias décadas de la historia reciente de la náutica balear.

Con el paso de los años llegaron los problemas de salud. Operaciones, limitaciones físicas y la imposibilidad de embarcar sin ayuda. Pero ni siquiera entonces se apagó su vínculo con el mar. Desde su casa de Es Portitxol seguía observando la bahía cada día. Continuaba hablando de navegación con el entusiasmo de siempre y manteniendo intacta una curiosidad que parecía inagotable.

Cuando le preguntaron cómo le gustaría ser recordado, respondió con una frase sencilla y profundamente reveladora: “Como alguien que fue del barco a la tumba”. Pocas veces un epitafio ha descrito con tanta exactitud una vida.

Buena proa, Capitán Tormenta.

Junto a su esposa, Jerónima Jover, su verdadera “brújula”
Junto a su hijo Miguel en la cabina el Sirah durante la vuelta al mundo.
El Sirah, el barco que acompañço a Xisco Estarellas en sus grandes travesías, era un ketch de 38 pies. Fondeados en las Islas Marquesas.

La lectura larga el ancla en el Náutico

Texto: Blanca Ballester Morell

El Real Club Náutico, más allá de su idiosincrasia marítima y deportiva, es hoy una institución de referencia en la vida cultural palmesana. En la actualidad, mantiene una programación cultural activa a través de la que la ciudadanía de Palma puede disfrutar de actividades relacionadas con el patrimonio marítimo, pero también de conciertos, conferencias, iniciativas de divulgación científica y, desde este año, ¡un club de lectura!

Esta última propuesta no podía faltar en un contexto como el del Náutico, pues la experiencia de la navegación ha inspirado una tradición literaria vastísima y la gente de mar siempre ha sido tenida como curiosa, observadora, paciente y reflexiva; condiciones absolutamente necesarias para llevar a cabo un buen proceso lector.

Así, no es de extrañar que el año pasado, tras el periodo estival, en el RCNP fuera tomando forma una propuesta centrada en el hecho literario a través de la que crear

comunidad entre personas de diferentes edades, perfiles e intereses. A finales de noviembre, tuvo lugar la sesión inaugural del club, en la que El gran Gatsby de Scott Fitzgerald , y los cien años de su publicación, motivaron las primeras reflexiones compartidas sobre el sueño americano y los peligros de la idealización.

Tras ello, los silencios y las prudencias de las primeras veces fueron dando paso al placer de conversar y al intercambio de ideas, y la Sala Magna fue convirtiéndose en un espacio de pausa en un mundo acelerado, en un punto de encuentro esperado y en un lugar de diálogo en el que un grupo de veinticinco lectores solitarios —con miradas del todo distintas— fueron tejiendo una bella comunidad basada en la buena conversación.

Textos como Retrato de casada, Frankenstein, Olvidado rey Gudú o El viejo y el mar lograron que un grupo de personas pusieran en común experiencias, emociones y recuerdos y que, por unas horas, habitaran un terreno en el que escuchar serenamente a los demás.

En cada encuentro, el grupo de participantes ha ido entendiendo la trascendencia de la lectura compartida, pues de cada sesión han salido trasformados, siendo otros. Sería osado decir aquí que de cada coloquio han partido siendo mejores, pero quizás sí puede afirmarse que más plenos y orientados, menos prejuiciosos y más empáticos y, sobre todo, más felices de formar parte de esta pequeña gran familia afectiva e intelectual.

¡Larga vida al Real Club Náutico y a su club de lectura! ¡Buenas lecturas y hasta la próxima edición!

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REAL CLUB NAUTICO DE PALMA A BORDO Nº69 2026 by editorialmic - Issuu