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Introducción

Este es un libro para CELEBRAR juntos un cumpleaños diferente, vamos a LEER pequeños mensajes con gran significado, SENTIR de manera diferente, ESCUCHAR lo que nos gusta y como nos gusta, PONER nuestro sentido particular a estas fiestas, VIVIR momentos para el recuerdo, VER otras opciones y sobre todo ser creativo fabricando para los que te rodean memorias con sonrisas, sorpresas y algo más.

Como co-autora de este mini-manual navideño he de decir que no intento hablarte sobre quien es Jesús de Nazareth, ni sus hechos relevantes, ni citas bíblicas que nos lo cuentan, solo pretendo fabricar momentos para que tengas ese encuentro por tí mismo.

Si lo consigo, en medio de lo cotidiano de la fecha, esto iluminará la sonrisa del motivo de este escrito, mi perfecto amigo: Jesús.

Agradecimientos

Mamá, gracias por hacer de mis navidades momentos de encuentros con Jesús.

Papá, gracias por los recuerdos de amigos comiendo, bailando y festejando estas fiestas.

Olga Lucía, (amiga del colegio) Gracias por compartirme la novena que aquí comparto, desde que la recibí empecé a elaborar esta guia de navidad, para los que más amo.

Familia, ahora que no nos encontramos juntos, se que en cada uno de nuestros hogares, la mesa puesta y el corazón agradecido espera con inquietud un momento de calma para decir: GRACIAS JESUS POR TANTO.

Sígueme en Youtube Chanel como klaussuk.

CONTENIDO

Capitulo 1

Te invito a leer unos cuentos sobre la navidad, te ayudarán a permanecer en el vedadero sentido de esta época. Léelos con quien tengas cerca y deleítate en su lectura!

Capitulo 2

Durante los nueve días previos a la navidad encontrarás una lectura con base bíblica, ademås de una narrativa explicada de manera divertida y cercana al dulce nacimiento de Jesucristo.

Capitulo 3

Te comparto un baúl navideño de tradiciones para que puedas iniciarlas con tu familia y juntos crear recuerdos de valor único y memorable.

Capitulo 4

En cada imagen que te propongo, hay una pregunta que te invita a examinarte, depende con quien lo quieras compartir vas a encontrar que cada hogar se llevará una sorpresa al conocer detalles que de otro modo, quizás no conocerías de tus seres queridos. Este capítulo es el único en el que no vas a leer, letras literales, pero si vas a leer dejando volar tu imaginación sobre momentos, rincones, sueños, recuerdos, amor, cercania, seguridad, alegría, esperanza, eternidad y por que no?

Diversion....

MI ORACION PARA TI EN ESTA NAVIDAD

Deseo con todo mi corazón que este encuentro con los tuyos te sea propicio para encontrar o reencontrate con el autor de esta bella y reveladora celebración, un amigo que te amo antes que tu a él y que esta esperando ser parte de tu vida cada día del año que comienza.... ahora no celebrarás solo su cumpleaños sino que cada año serás Jesús para alguien, dejarås que su luz brille a traves de tus acciones, trabajo, hogar y te acercarás a alguien que necesite de tí, permitiendo que tambien conozca las bondades de no sentirte solo, de celebrar con cambios de vida, un verdadero cumpleaños que marque y deje huella en ti y en tu projimo.

Capitulo 1

LA HORA DEL CUENTO

ANTES DE EMPEZAR:

Navidad sin niños no tiene sentido, por eso este primer capítulo tiene que ver con la familia entrando en contacto cada día, con un ambiente de reflexión y disposición hacia estos dias de alegría únicos en el año.

Mi propuesta es que lean juntos cada día uno de los cuentos tradicionales que logre reunir entre mis favoritos, de autores anónimos y otros que puedes encontrar facilmente en internet, de los cuales escogí los que me atraparon... pienso que tienen una perla que apreciar, bien por su estilo, su mensaje o su verdad... al final, lo que busco es que cada familia recree su propio tiempo de compartir sobre tan delicisiosa lectura.

POR FAVOR LEE JUNTO A LOS TUYOS, UN CUENTO CADA DIA, SOLO UNO POR FAVOR!

1.1 BIENES INVISIBLES

Tomás es un chico de siete años vive con su mamá, una pobre costurera, en una pequeña ciudad del norte de Escocia. La víspera de Navidad, en su cama, el chico espera, ansioso, la venida de Papá Noel. Según la costumbre de su país, ha colocado en la chimenea un gran calcetin de lana, esperando encontrarlo, a la mañana siguiente, lleno de regalos.

Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por su falta de dinero. Para evitar su desilusión, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como el cariño de la mamá, por ejemplo.

Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su calcetin vacío. Lo recoge con emoción y alegría y se lo muestra su mamá: "¡Está lleno de bienes invisibles!", le dice, y se le ve feliz.

Por la tarde va Tomás al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso su regalo. "¿Y a ti, Tomás, qué te ha traído Papá Noel?", le

preguntan.

Tomás muestra feliz su calcetin vacío: "¡A mí me ha traído bienes invisibles!", contesta. Los chicos se ríen de él. Entre ellos Federico un niño consentido quien tiene el mejor regalo pero no es feliz. Por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás, y enfurecido destruye el valioso juguete.

El papá de Federico se aflige, y se pregunta como podría darle gusto a su hijo. En eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su calcetín vacío. Le pregunta: "¿Que te ha traído

Papá Noel?"

"A mí bienes invisibles", contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá.

El papá de Federico comprendió. Los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo. Tomás había descubierto, gracias a su mamá, el camino a la felicidad.

1.2 EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD

EN 1994, dos americanos respondieron a una invitación del Departamento de Educación Rusa, para enseñar moral y ética (basado en principios bíblicos) en las escuelas públicas. Fueron invitados a enseñar en prisiones, negocios, departamentos de bombero y policía, y en un inmenso orfanato.

Alrededor de 100 niños y niñas que habían sido abandonados, abusados, y dejados a cargo de un programa del gobierno, estaban en este orfanato. Ellos nos relatan esta historia en sus propias palabras. Se acercaban los días de fiestas Navideñas, 1994, tiempo para que nuestros huérfanos escucharan por primera vez, la historia tradicional de Navidad. Les contamos como María y José llegaron a Belén. No encontraron albergue en la posada y la pareja se fue a un establo, donde nació el niño Jesús y fue puesto en un pesebre.

Durante el relato de la historia, los niños y los trabajadores del orfanato estaban

asombrados mientras escuchaban.

Algunos estaban sentados al borde de sus sillas, tratando de captar cada palabra. Terminando la historia, le dimos a los niños tres pequeños pedazos de cartón para que construyeran un pesebre. A cada niño le dimos un pedazo de papel cuadrado cortado de unas servilletas amarillas, que yo había traído conmigo pues no habían servilletas de colores en la ciudad.

Siguiendo las instrucciones, los niños rasgaron el papel y colocaron las tiras con mucho cuidado en el pesebre. Pequeños pedazos de cuadros de franela, cortados de un viejo camisón de dormir que había desechado una señora americana al irse de Rusia, fue usado para la frazada del bebé. Un bebé tipo muñeca fue cortado de una felpa color canela que habíamos traído de los Estados Unidos.

Los huérfanos estaban ocupados montando sus pesebres, ...mientras yo caminaba entre ellos para ver si necesitaban ayuda. Parecía ir todo bien hasta que llegue a una de las mesas donde estaba sentado el pequeño Misha. Parecía tener alrededor de 6 años y ya había terminado su proyecto. Cuando miré en el pesebre de este pequeño, me sorprendió ver no uno, sino dos bebés en el pesebre. Enseguida llame al traductor para que le

preguntara al chico por qué habían dos bebés en el pesebre. Cruzando sus brazos y mirando a su pesebre ya terminado, empezó a repetir la historia muy seriamente. Para ser un niño tan pequeño que sólo había escuchado la historia de Navidad una vez, contó el relato con exactitud… hasta llegar a la parte donde María coloca el bebé en el pesebre. Entonces Misha inventó su propio fin de la historia diciendo:

...y cuando María colocó al bebé en el pesebre, Jesús me miró y me preguntó si yo tenía un lugar donde ir. Yo le dije, "no tengo mamá y no tengo papá, así que no tengo donde quedarme". Entonces Jesús me dijo que me podía quedar con El. Pero le dije que no podía porque no tenía regalo para darle como habían hecho los demás. Pero tenía tantos deseos de quedarme con Jesús, que pensé que podría darle de regalo. Pensé que si pudiera mantenerle caliente, eso sería un buen regalo.

Le pregunté a Jesús, "Si te mantengo caliente, sería eso un buen regalo?" Y Jesús me dijo, "Si me mantienes caliente, ese sería el mejor regalo que me hayan dado". Así que me metí en el pesebre, y entonces Jesús me miró y me dijo que me podría quedar con El… para siempre.

Mientras el pequeño Misha termina su historia, sus ojos se desbordaban de lágrimas que le salpicaban por sus cachetes. Poniendo su mano sobre su cara, bajó su cabeza hacia la mesa y sus hombros se estremecían mientras sollozaba y sollozaba. El pequeño huérfano había encontrado a alguien quien nunca lo abandonaría o lo abusara, alguien quien se mantendría con el…PARA SIEMPRE.

Gracias a Misha he aprendido que lo que cuenta, no es lo que uno tiene en su vida, sino, a quien uno tiene en su vida. No creo que lo ocurrido a Misha fuese imaginación. Creo que Jesús de veras le invitó a estar junto a El PARA SIEMPRE. Jesús hace esa invitación a todos, pero para escucharla hay que tener corazón de niño.

Estoy encantado de haberte encontrado!

1.3 EL VERDADERO SENTIDO DE LA NAVIDAD

Amado Amigo:

Soy Jesús de Nazareth, como sabrás, nos estamos acercando otra vez a la fecha en que festejan mi nacimiento.

El año pasado hicieron una gran fiesta en mi honor y me da la impresión que este año ocurrirá lo mismo. A fin de cuentas llevan meses haciendo compras para la ocasión y casi todos los días han salido anuncios y avisos sobre lo poco que falta para que llegue mi dia!

La verdad es que se pasan de la raya, pero es agradable saber que por lo menos un día del año, piensan en mí. Ha transcurrido ya mucho tiempo cuando comprendían y agradecían de corazón lo mucho que hice por toda la humanidad.

Pero hoy en día, da la impresión de que la mayoría de la gente no sabe por qué motivo se celebra mi cumpleaños.

Por otra parte, me gusta que la gente se reúna y lo pase bien y me alegra sobre todo que los niños se diviertan tanto; pero aún así, creo que la mayoría de ellos no sabe bien de qué se trata. ¿No te parece?

Como lo que sucedió, por ejemplo, el año pasado: al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta, pero ¿Puedes creer que ni siquiera me invitaron? ¡Imagínate! ¡Yo era el invitado de honor! ¡Pues se olvidaron por completo de mí!.

Resulta que habían estado preparándose para las fiestas durante dos meses y cuando llegó el gran día me dejaron al margen. Ya me ha pasado tantísimas veces que lo cierto es que no me sorprendió.

Aunque no me invitaron, se me ocurrió colarme sin hacer ruido. Entré y me quedé en mi rincón. ¿Te imaginas que nadie se dió cuenta de mi presencia, ni se enteraron de que yo estaba allí?

Estaban todos bebiendo, riendo y pasándolo en grande, cuando de pronto se presentó un hombre gordo vestido de rojo y barba blanca postiza, gritando: "¡jo, jo, jo!".

Parecía que había bebido más de la cuenta, pero se las arregló para avanzar a tropezones entre los presentes, mientras todos lo felicitaban.

Cuando se sentó en un gran sillón, todos los niños, emocionadísimos, se le acercaron corriendo y diciendo: ¡Santa Claus! ¡Cómo si él hubiese sido el homenajeado y toda la fiesta fuera en su honor!

Aguanté aquella "fiesta" hasta donde pude, pero al final tuve que irme. Caminando por la calle me sentí solitario y triste. Lo que más me asombra de cómo celebra la mayoría de la gente el día de mi cumpleaños es que en vez de hacer regalos a mí, ¡se obsequian cosas unos a otros! y para colmo, ¡casi siempre son objetos que ni siquiera les hacen falta!

Te voy a hacer una pregunta: ¿A tí no te parecería extraño que al llegar tu cumpleaños todos tus amigos decidieron celebrarlo haciéndose regalos unos a otros y no te dieran nada a tí? ¡Pues es lo que me pasa a mí cada año!

Una vez alguien me dijo: "Es que tú no eres como los demás, a ti no se te ve nunca; ¿Cómo es que te vamos a hacer regalos?". Ya te imaginarás lo que le respondí.

Yo siempre he dicho "Pues regala comida y ropa a los pobres, ayuda a quienes lo necesiten. Ve a visitar a los huérfanos, enfermos y a los que estén en prisión!".

Le dije: "Escucha bien, todo lo que regales a tus semejantes para aliviar su necesidad, ¡Lo contaré como si me lo hubieras dado a mí personalmente!" (Mateo 25,34-40).

Muchas personas en esta época en vez de pensar en regalar, hacen bazares o ventas de garaje, donde venden hasta lo que ni te imaginas con el fin de recaudar hasta el último centavo para sus nuevas compras de Navidad.

Y pensar todo el bien y felicidad que podrían llevar a las colonias marginadas, a los orfanatos, asilos, penales o familiares de los presos.

Lamentablemente, cada año que pasa es peor. Llega mi cumpleaños y sólo piensan en las compras, en las fiestas y en las vacaciones y yo no pinto para nada en todo esto. Además cada año los regalos de Navidad, pinos y adornos son más sofisticados y más caros, se gastan verdaderas fortunas tratando con esto de impresionar a sus amistades.

Esto sucede inclusive en los templos. Y pensar que yo nací en un pesebre, rodeado de

animales porque no había más.

Me agradaría muchísimo más nacer todos los días en el corazón de mis amigos y que me permitieran vivir en ellos, para ayudarles cada día en todas sus dificultades, para que puedan conocer el gran amor que siento por todos; porque no sé si lo sepas, pero hace 2 mil años entregué mi vida para salvarte de la muerte y mostrarte el gran amor que te tengo.

Por eso lo que pido es que me dejes entrar en tu corazón. Llevo años tratando de entrar, pero hasta hoy no me has dejado. "Mira yo estoy llamando a la puerta, si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos". Confía en mí, habla conmigo cada dia un ratito. Este será el mejor regalo que me puedas dar. Gracias

Tu amigo

Jesús

1.4 TODAS LAS CREATURAS DEBEN CELEBRAR LA LLEGADA DE JESUS.

En un pueblito llamado Greccio había un hombre llamado Juan, muy devoto de San Francisco. Unas dos semanas antes de la fiesta de Navidad, San Francisco llama a Juan y le dice:

-Hijo mío, si quieres que celebremos en Greccio el nacimiento de Jesús, prepara cuanto voy a decirte. Quisiera representar al Niño nacido en Belén para ver con mis propios ojos las incomodidades en que se encontró aquella noche santa. Nuestro Señor fue recostado en un pesebre entre el buey y el burrito. Así que tú prepara un pesebre. Trata de poner todo como debió ser la noche en que nació el Niño Jesús.

Juan va en seguida al lugar establecido para preparar lo necesario según el proyecto de San Francisco.

Y llega la víspera de Navidad. Con tal ocasión, San Francisco invita a muchos frailes para que vengan a Greccio.

Poco antes de medianoche hombres, mujeres y niños llegan jubilosos de los caseríos de la región. Traen velas y antorchas para iluminar aquella noche santa.

Llega también al pesebre que se arreglo para la ocasión San Francisco. Ve que todo se ha preparado según su deseo. Está radiante de alegría.

Un labrador pone un brazado de heno en el pesebre, y luego se hace entrar en el pesebre un buey y un burrito.

Greccio se ha convertido en una nueva Belén. El bosque en torno al lugar resuena de voces y de cantos festivos.

Después de leer el Evangelio, San Francisco habla al pueblo reunido ante el pesebre. Con palabras tiernísimas recuerda el nacimiento de el Niño Jesús, como le suelen llamar en este lugar, y Hasta el buey y el burrito escuchan atentos.

San Francisco pronuncia la palabra Belén con voz temblorosa. En su boca, esta palabra parece casi un balido de corderito.

A medianoche en punto, apenas San Francisco ha terminado de hablar, el lugar se ilumina milagrosamente.

En el pesebre, entre el buey y el burrito, aparece la figura radiante del Niño Jesús. Los labradores y pastores más cercanos a la entrada de la gruta ven claramente cómo el Niño esta sonriente en el heno del pesebre.

El buey y el burrito calientan con su aliento al pequeño Niño, exactamente como habian hecho el buey y el burrito en Belén.

San Francisco se arrodilla en adoración ante el pesebre.

Los pastores y labradores entonan un canto navideño. Alguien toca flautas y zampoñas.

Los niños agitan las antorchas.

Después de algunos momentos, el Niño Jesús desaparece y también la luz va apagándose poco a poco.

Terminada la reunión, la gente vuelve a su casa cantando y agitando velas y antorchas. En

el cielo brillan muchísimas estrellas.

San Francisco se queda todavía un largo rato en el lugar hablando con Dios. Acaricia al buey y al burrito y les dice:

-Hermano buey y hermano burrito, sois afortunados entre todos los animales porque habéis podido ver con vuestros ojos a vuestro Señor y Creador. Habéis podido calentarle con vuestro aliento.

El buey y el burrito miran al santo con sus grandes ojos dulces, llenos aún de aquella luz.

Luego San Francisco manda a sus frailes:

-Hermanos míos, por amor a Nuestro Señor, yo os ordeno que en los años futuros, la noche de Navidad déis de comer a todos los animales. Particularmente echad buen heno a los bueyes y a los burritos. Todas las criaturas vivientes deberán hacer fiesta en la Navidad de Jesús.

Desde entonces los frailes, hasta la muerte de San Francisco, todos los años van por las cuadras de Greccio a llevar buen heno a todos los bueyes y burritos, en la noche de Navidad.

También vosotros, queridos niños, el día de navidad recordaos de dar de comer cosas buenas a todos los animalitos que tenéis en casa o que encontréis por el camino.

1.5 EL SUEñO DE MARIA

"Tuve un sueño José. No lo pude comprender, realmente no, pero creo que se trataba del nacimiento de Nuestro Hijo. Creo que sí, era acerca de eso.

La gente estaba haciendo los preparativos con seis semanas de anticipación.

Decoraban las casas y compraban ropa nueva. Salían de compras muchas veces y adquirían elaborados regalos. Era muy peculiar, ya que los regalos no eran para nuestro Hijo. Los envolvían con hermosos papeles y los ataban con preciosos moños, y todo lo colocaban debajo de un árbol.

Sí, un árbol, José, dentro de sus casas. Esta gente estaba decorando el árbol también. Las ramas llenas de esferas y adornos que brillaban. Había una figura en lo alto del árbol. Me parecía ver un ángel. ¡Oh! era verdaderamente hermoso.

Toda la gente estaba feliz y sonriente. Todos estaban emocionados por los regalos, se los intercambiaban unos con otros. José, no quedó alguno para nuestro Hijo.

¿Sabes? creo que ni siquiera lo conocen, pues nunca mencionaron su nombre. ¿No te parece extraño que la gente se meta en tantos problemas para celebrar el cumpleaños de alguien que ni siquiera conocen?

Tuve la extraña sensación de que si nuestro hijo hubiera estado en la celebración hubiese sido un intruso solamente. Todo estaba tan hermoso, José, y todo el mundo tan feliz; pero yo sentí enormes ganas de llorar. Qué tristeza para Jesús, no querer ser deseado en su propia fiesta de cumpleaños.

Estoy contenta porque sólo fue un sueño. Pero qué terrible José, si eso hubiese sido realidad."

1.6 LA ADORACION DE LOS TRES MENDIGOS

Los reyes magos apenas salían del pesebre de Belén, donde habían ofrecido al niño Dios oro, incienso y mirra; se fueron por otro camino al regresar a su país, como lo había pedido el Angel. Entonces se presentaron tres personas... Extraños, solos sin cortejo, no había mucha gracia en ellos, ni hermosura: se veían enfermos, fatigados, cubiertos de tanto barro y polvo que nadie podía decir de qué raza y país eran.

El primero tenía harapos, parecía sediento y hambriento, la mirada cansada por las privaciones.

El segundo caminaba torcido, trayendo cadenas pesadas en sus pies y en sus brazos. Llevaba en su cuerpo heridas profundas y marcas de su cárcel.

El último tenía el un cabello largo y sucio, ojos desfallecidos, buscando alivio.

Los vecinos del pesebre habían visto varios visitantes, pero estos les asustaban. En verdad, cada uno se sentía pobre y miserable, pero estos extranjeros mucho más.¡¡Nos dan miedo!!...¡¡Que no entren y se presenten al niño!! No!! Hay que impedir eso!!... Y se

postraron delante de la puerta como para protegerla. Además. No llevaban consigo ningún regalo. Tal vez querían mendigar o quien sabe, robar!!! Todos habían oído hablar del oro, y se sabe que el oro atrae ladrones...¡¡Cuidado!!

Entonces se abrió la puerta y apareció San José afuera. - ¡Hola José!... Ten cuidado, aquí esta mala gente que quiere entrar. No les dejes penetrar en el pesebre de la Navidad!!...

Eso no se puede imaginar!

-¡¡Callad!! Cada hombre puede presentarse delante del niño, sea pobre o rico, necesitado o magnífico, feo o hermoso, digno de confianza o de mala apariencia. El niño no pertenece a nadie en particular, ni siquiera a sus padres. Dejen entrar a estos viajeros... Entonces abrieron un camino estrecho. José les acogió y dejó la puerta abierta. Todos empujaban uno al otro para ver lo que habría de suceder. Unos se dijeron: pues, nosotros tampoco somos brillantes...

Los tres necesitados estaban inmóviles, callados delante del niño Dios. Y de verdad, nadie podía decir cuál de los cuatro era más pobre: el niño acostado en la paja del pesebre o los tres contemplándolo. El hambriento, el prisionero o el extraviado, todos vivían en la misma pobreza.

Luego José se dirigió hacia un lugar donde había colocado los regalos ricos de los reyes magos. La gente afuera empezó a murmurar de indignación: ...No va a hacerlo! No tiene derecho! El oro, el perfume y el bálsamo pertenecen al niño!...

José no se dejó impresionar: le está ofreciendo el oro al hambriento desnudo, la mirra al prisionero herido, el incienso al tercero tan triste y tan desviado.

Dijo al primero: -Tu necesitas oro; cómprate vestidos decentes y comida. Yo soy carpintero, puedo sostener a mi familia con mi trabajo.... Al segundo dijo: -No puedo romper tus cadenas, pero toma el bálsamo para aliviar tus heridas... Y al tercero le dijo:

-Para ti, el incienso. Cuando suba el humo oloroso, estarás menos triste y desamparado.

Ese incienso aliviará tu espíritu entristecido...

La gente estaba furiosa. Todo lo regaló, lo gastó en esos mendigos. Despojó al niño. ¡¡ Es un escándalo!!

Pero el hambriento respondió: -Gracias por el oro. Pero mira. Si me voy a hacer compras con mis bolsillos llenos de oro, el comerciante creerá que soy un ladrón. Nunca he tenido

riqueza. Quédate con el oro, te servirá.

El segundo dijo: -Hace mucho tiempo que mis miembros me duelen. Ahora me acostumbré. Aprendí a soportar el dolor. Pero cuando el niño se hiera, podrás curarlo con la mirra. El tercero dijo: -Pertenezco al mundo de los pensamientos. He estudiado tantas filosofías y religiones. He pensado, buscado, preguntado, hablado. Ahora no sé dónde está Dios en medio de todo esto. ¿Qué puede para mí el humo del incienso?, Sería un pocito más de humo. Me perdí, no sé, no encuentro al Señor.

La gente y José estaban atónitos. Sólo el niño estaba tranquilo, con sus ojitos abiertos, mirando a todos, a sus padres, los mendigos y la gente.

Luego pasó una cosa extraña. El primero dejó su abrigo envejecido y remendado a los pies del recién nacido, el prisionero colocó sus cadenas, el desviado su mirada perdida, y dijeron a Jesús: -Tómalos. Acepta. Un día necesitarás un abrigo roto cuando estés desnudo. Un día necesitarás un bálsamo para curar tus heridas sangrientas. Necesitarás cadenas cuando te traigan deshonrado como un timador. Acuérdate de mi en ese día. Quita mi duda, mi terror, mi vergüenza, porque me encuentro alejado de Dios. No puedo llevarlo solo. Es demasiado pesado. Ayúdame. Grita conmigo nuestra común

desesperación, que Dios lo oiga, que el mundo lo entienda, cuándo llegará la hora para tí?.

José quiso proteger al niño, echar fuera los mendigos y sus malditos regalos. La gente gritaba. Pero no pudieron hacer nada. El abrigo, las cadenas, el terror estaban como pegados al niño Dios. Y Jesús estaba tranquilo y atento, con los ojos mirando a los pobres y sus regalos.

Se hizo un silencio largo, larguísimo. Por fin se levantaron; sacudieron sus miembros, como liberados de una carga.

Sabían entonces que en las manos de ese niño se puede colocar todo: la pobreza, los sufrimientos, la tristeza por estar lejos de Dios.

La mirada clara y firme esperanza, salieron del pesebre, consolados y fortalecidos en sus necesidades: la habían compartido con su Dios.

1.7 EL CENTINELA

Estos días de Navidad, cada vez que uno habla con cualquier amigo y comenta sobre cómo ha sido barrido Cristo de la Navidad visible. Por ejemplo: en los escaparates de los comercios no ves un nacimiento ni por equivocación, sino todo tipo de osos, osas, ositos, gnomos, ciervos y demás habitantes de los bosques; en la tele ya es prácticamente imposible oír un villancico; la gente te dice "felices fiestas", porque les da como verguenza decir "feliz Navidad". El que escribe esta historia siempre terminaba pensando dos cosas: una era el recuerdo de una vieja fábula y la otra un versículo del Evangelio de San Lucas, que es la frase más terrible que yo haya oído jamás. La fábula es la siguiente:

Érase que se era un viejo pequeño pueblecito, presidido por un castillo aún más viejo, que estaban situados en la frontera de un país lejano, al lado de un gran desierto. Tanto el pueblo como el castillo eran muy aburridos, porque raramente pasaba alguien cerca de ellos. Alguna vez se detenían a pasar la noche extrañas caravanas o caminantes solitarios, pero, en cuanto se alimentaban y descansaban, volvían a irse, dejando a los habitantes del pueblecito y del castillo con su diario aburrimiento.

Y así hasta que un día llegó un mensaje del rey de la nación informando que, en la corte, se habían recibido noticias acerca de que Dios en persona iba a venir a su país, si bien aún no se sabía qué ciudades y zonas visitaría. Pero era probable o, al menos, posible que pasara por nuestro pueblecito. Por lo cual, por si acaso, el pueblo y el castillo debían prepararse para recibirle tal y como Dios se merecía.

Esto trastornó de entusiasmo a las autoridades, que mandaron reparar las calles, limpiar las fachadas, construir arcos triunfales, llenar de colgaduras los balcones. Y, sobre todo, nombraron centinela al más noble habitante de la aldea. Este centinela tendría la obligación de irse a vivir a la torre más alta del castillo y desde allí avizorar constantemente el horizonte, para dar lo antes posible la noticia de la llegada de Dios.

El centinela recibió el encargo con orgullo: jamás en su vida había hecho algo tan importante. Y se dispuso a permanecer firme en la torre con los ojos abiertos como platos. "¿Cómo será Dios?", se preguntaba a sí mismo. "¿Y cómo vendrá? ¿Tal vez con un gran ejército? ¿Quizá con una corte de carros majestuosos?" En este caso, se decía, será fácil adivinar su llegada cuando aún esté lejos.

Y durante las veinticuatro horas del día y de la noche no pensaba en otra cosa y

permanecía en pie y con los ojos abiertos. Pero, cuando hubieron pasado así algunos días y noches, el sueño comenzó a rendirle y pensó que tampoco pasaría nada si daba unas cabezadas, ya que Dios vendría precedido por sones de trompetas, que, en todo caso, le despertarían.

Y pasaron no sólo los días, sino también las semanas, y la gente del pequeño pueblo regresó a su vida de cada día y comenzó a olvidarse de la venida de Dios. Y hasta el propio centinela dormía ya tranquilo las noches enteras y él mismo se dedicaba a pensar en otras cosas, porque ya no era capaz de concentrarse sólo en aquella espera.

Y pasaron no sólo las semanas, sino también los meses e incluso los años y ya nadie en el pueblo se acordaba de aquel anuncio para nada. Incluso un año de gran hambre, la población fue desfilando, uno tras otro, hacia tierras más prósperas. Y se quedó solo el centinela, aún subido en su torre, esperando, aunque ya con una muy débil esperanza. Y pasaban ejércitos y caravanas que, por unos momentos, encendían sus sueños, pero ninguno era el ejército o la caravana del Dios anunciado. Y el centinela comenzó a pensar: "¿Para qué va a venir Dios? Si este pueblo nunca tuvo interés alguno, y ahora, vacío, mucho menos. Y si viniera al país, ¿por qué iba a detenerse

precisamente en este castillo tan insignificante?" Pero, como a él le habían dado esa orden y como esa orden le había levantado la esperanza, su decisión de permanecer era más fuerte que sus dudas.

Hasta que un día se dio cuenta de que, con el paso de los días y los años, se había vuelto viejo y sus piernas se resistían a subir la escalera de la torre. Sintió que sus ojos se iban cerrando, que ya apenas veía y que la muerte estaba acercándose. Y no pudo evitar que de su garganta saliera una especie de grito: "Me he pasado toda la vida esperando la visita de Dios y me voy a morir sin verle."

Y entonces, justamente en ese momento, oyó una voz muy tierna a sus espaldas. Una voz que decía: "Pero ¿es que no me conoces?" Entonces el centinela, aunque no veía a nadie, estalló de alegría y dijo: "¡Oh, ya estás aquí! ¿Por qué me has hecho esperar tanto? Y ¿por dónde has venido que yo no te he visto?" Y, aún con mayor dulzura, la voz respondió: "Siempre he estado cerca de ti, a tu lado, más aún: dentro de ti. Has necesitado muchos años para darte cuenta. Pero ahora ya lo sabes. Este es mi secreto: yo estoy siempre con los que me esperan y sólo los que me esperan, pueden verme."

Y entonces el alma del centinela se llenó de alegría. Y viejo y casi muerto, como estaba,

volvió a abrir los ojos y se quedó mirando, amorosamente, al horizonte.

Esta es la fábula de la que hablé al principio. Y el texto que San Lucas escribió en el capítulo 18,8 de su evangelio, y que tanto me ha hecho temblar al ver como hemos convertido estas fiestas en otra mas, es éste: "Pero, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?" Porque podría suceder que, cuando vuelva, no haya nadie en la torre.

Ayuda a los que estén en necesidad.

1.8 UN CUENTO DE NAVIDAD

Era la noche de Navidad. Un ángel se apareció a una familia rica y le dijo a la dueña de la casa:

- Te traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a visitarte a tu casa. La señora quedó entusiasmada: Nunca había creído posible que en su casa sucediese este milagro. Trató de preparar una cena excelente para recibir a Jesús. Encargó pollos, conservas y vino importados.

De repente sonó el timbre. Era una mujer mal vestida, de rostro sufrido, con el vientre hinchado por un embarazo muy adelantado.

- Señora, ¿no tendría algún trabajo para darme? Estoy embarazada y tengo mucha necesidad del trabajo.

-¿Pero esta es hora de molestar? Vuelva otro día, respondió la dueña de la casa. Ahora estoy ocupada con la cena para una importante visita.

Poco después, un hombre, sucio de grasa, llamó a la puerta.

- Señora, mi camión se ha arruinado aquí en la esquina. ¿Por casualidad no tendría usted

una caja de herramientas que me pueda prestar?

La señora, ocupada como estaba limpiando los vasos de cristal y los platos de porcelana, se irritó mucho:

- ¿Usted piensa que mi casa es un taller mecánico? ¿Dónde se ha visto importunar a la gente así?. Por favor, no ensucie mi entrada con esos pies inmundos.

La anfitriona siguió preparando la cena: abrió latas de caviar, puso champaña en el refrigerador, escogió de la bodega los mejores vinos, preparó bebidas especiales. Mientras tanto alguien afuera batió las palmas. Será que ahora llega Jesús, pensó ella emocionada y con el corazón acelerado fue a abrir la puerta. Pero no era Jesús. Era un niño harapiento de la calle.

- Señora, deme un plato de comida.

-¿Cómo te voy a dar comida si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana, porque esta noche estoy muy atareada.

Al final, la cena estaba ya lista. Toda la familia emocionada esperaba la ilustre visita. Sin embargo, pasaban las horas y Jesús no aparecía. Cansados de esperar empezaron a

tomar las bebidas y el champan, que al poco tiempo comenzaron a hacer efecto en los estómagos vacíos y el sueño hizo olvidar los pollos y los platos preparados. A la mañana siguiente, al despertar, la señora se encontró , con gran espanto frente a un ángel. – ¿Un ángel puede mentir? Gritó ella. Lo preparé todo con esmero, aguardé toda la noche y Jesús no apareció. ¿Por qué me hizo esta broma?

- No fui yo quien mentí, fue usted la que no tuvo ojos para ver, dijo ángel. Jesús estuvo aquí tres veces, en la persona de la mujer embarazada, en la persona del camionero y en el niño hambriento. Pero usted no fue capaz de reconocerlo y de acogerlo.

1.9 NAVIDAD NO ES CUENTO

(por Ariel David Busso, del libro Caminos de cielo limpio, de Editorial Lumen.)

Alguien me acercó un cuento de Navidad que leyó en alguna parte. Lo contaré a continuación porque realiza un hermoso viaje al corazón de Jesús niño.

Se dice que, cuando los pastores se alejaron y la quietud volvió, el niño del pesebre levantó la cabeza y miró la puerta entreabierta. Un muchacho joven, tímido, estaba allí, temblando y temeroso.

-Acércate -le dijo Jesús- ¿Por qué tienes miedo?

-No me atrevo… no tengo nada para darte.

-Me gustaría que me des un regalo -dijo el recién nacido.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó:

-De verdad no tengo nada… nada es mío; si tuviera algo, algo mío, te lo daría… mira. Y buscando en los bolsillos de su pantalón andrajoso, sacó una hoja de cuchillo

herrumbrada que había encontrado.

-Es todo lo que tengo, si la quieres, te la doy…

-No -contestó Jesús- guárdala. Querría que me dieras otra cosa. Me gustaría que me hicieras tres regalos.

-Con gusto -dijo el muchacho- pero ¿qué?

-Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció. Se acercó al pesebre y, para impedir que María y José lo oyeran, murmuró algo al oído del Niño Jesús:

-No puedo… mi dibujo es «remalo»… ¡nadie quiere mirarlo…!

-Justamente, por eso yo lo quiero… siempre tienes que ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti.

Además quisiera que me dieras tu plato.

-Pero… ¡lo rompí esta mañana! - tartamudeó el chico.

-Por eso lo quiero… Debes ofrecerme siempre lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo… Y ahora - insistió Jesús- repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron cómo habías roto el plato.

El rostro del muchacho se ensombreció; bajó la cabeza avergonzado y, tristemente,

murmuró:

-Les mentí… Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto… ¡Estaba enojado y lo tiré con rabia!

-Eso es lo que quería oírte decir -dijo Jesús- Dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías y tus crueldades. Yo voy a descargarte de ellas… No tienes necesidad de guardarlas… Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas. Siempre que me muestres tu voluntad de ser mejor yo estaré dispuesto a ayudarte. A partir de hoy me gustaría que vinieras todos los días a mi casa.

Aceptas?

Capitulo 2

Diez Dias hasta Navidad

En este capítulo podrás seguir durante dias previos a la navidad una lectura diaria con base bíblica, y un contexto explicado de manera postmoderno y más cercano al dulce nacimiento de Jesucristo.

Reflexión para el día 15 de Diciembre.

La Navidad es inagotable. Después de dos mil años, sigue ilusionando a los niños, inspirando a los artistas, inspirando a los místicos y movilizando al mundo entero. Basta recorrer las principales avenidas y comercios del orbe a partir de noviembre para sentir la fuerza del fenómeno. Y esto en una cultura que es llamada ya por muchos "post-moderna"; es decir, que dejó atrás la modernidad y se ha vuelto "ultramoderna", sobre todo por su dominio técnico y científico, su estructuración geopolítica, social y su configuración global.

En esta nueva edad de la humanidad, contrasta cada vez más la celebración de la Navidad con la tradición de la Navidad. Las tradiciones, en general, están muy devaluadas.

Se ha difundido la idea de que son algo que se hace sólo por costumbre, inercia o imposición social o religiosa. Muy al contrario, las tradiciones son como las mejores prácticas de la humanidad, amasadas en forma de costumbre o recurrencia, precisamente para que no se pierdan. Las tradiciones tienen un núcleo interior, un sentido profundo que inspira y da significado a la celebración exterior.

La celebración de la Navidad, sin embargo, está siendo cada vez más superficial y material. Es triste para los cristianos que en estas epocas ya no se diga en los comercios, ni teiendecitas Feliz Navidad, sino felices vacaciones.... Happy Hollidays...Y a medida que se va imponiendo un modelo pagano y comercial de celebrarla, se va perdiendo su riqueza profunda y su encanto.

Hacen falta nuevos puentes entre tradición y postmodernidad. Sin duda, hay muchos elementos que depurar en ciertas tradiciones. Pero es preciso redescubrir el valor de las sanas tradiciones, si no queremos perder irresponsablemente riquezas atesoradas por la humanidad a lo largo de siglos y milenios.

La Navidad es la tradición por excelencia. Aunque inmediatamente hay que aclarar que la Navidad es mucho más que una tradición. Es un acontecimiento. Un evento histórico o, mejor, "metahistórico", en el sentido de que rebasa, desborda y envuelve la historia misma, iluminándola y dándole su pleno significado. Por eso, la Navidad jamás será obsoleta. Y por eso también hoy tiene tanto que decirle a nuestra cultura postmoderna. Las siguientes reflexiones son sólo un botón de muestra.

Día uno : 16 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Lucas 1 :26 – 38 un Ángel anuncia el nacimiento de Jesús.

Reflexión: 1. El secreto de los ángeles: la espiritualidad

Nuestra sociedad se ha vuelto cada vez más física. No en el sentido científico, sino corporal. Está obsesionada por el fitness, por la "buena forma". Los gimnasios están cerca de llegar a ser el negocio del siglo. Ahora bien, cultivar el cuerpo no tiene nada de malo. El cuerpo es una dimensión esencial de nuestro ser. Como dijo el filósofo Gabriel Marcel, propiamente no tenemos un cuerpo; somos nuestro cuerpo.

Posee, por tanto, una altísima dignidad, y merece todo cuidado y atención. Cada uno es

responsable del cuerpo que Dios le dio a modo de talento para dar fruto en esta vida. Baste pensar que todos nuestros actos, los ordinarios y los sublimes, entran en escena a través de nuestra corporeidad; incluso el pensar y el amar.

Pero una cosa es cultivar el cuerpo y otra muy diferente es dar culto al cuerpo. El cuerpo nunca ha de ser idolatrado. Porque nadie debe idolatrarse a sí mismo. Hoy cabría hablar de un cierto narcisismo corporal. Narcisismo condenado de raíz, como en el caso de la fábula, a una profunda frustración. El tiempo pasa y deja su indeleble huella de desgaste y debilitamiento sobre el cuerpo, por más que uno se afane en conservarlo intacto. Ninguna cirugía, ningún procedimiento, ninguna técnica –por mucho avance que haya en la materia– es capaz de evitar el envejecimiento.

Y quienes van más allá de lo razonable en este campo no pueden disfrutar del envejecer con naturalidad –que es la manera bella de embejecer.

Contra esta tendencia "idolátrica" del cuerpo, la Navidad nos revela su secreto: el de la espiritualidad. Nos enseña a valorar y a gozar la vida espiritual. A buscar no sólo una buena "condición física"; también espiritual. Después de todo, el espíritu nunca envejece.

"Cada uno tiene la edad de su corazón", decía un viejo sabio.

A veces podemos sentir que la vida espiritual es aburrida, monótona. Navidad nos recuerda que la vida espiritual es siempre bella, emocionante minuto a minuto, cualquiera que sea la condición del cuerpo. No está mal cultivar la buena forma, cuidar la salud del cuerpo. Pero también –y con mayor razón- hay que cultivar el alma. "Los rasgos del alma siempre serán más bellos que los del cuerpo".

Día dos : 17 de Diciembre.

Lectura bíblica del día: Mateo 1: 18-25

Un sueño trae una promesa: José recibe un encargo especial.

Reflexión: 2. El secreto de José: la providencia

Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado racional. El concepto viene del latín "reor, ratum", que significa calcular. En otras palabras, hemos aprendido a ser calculadores. Ponderamos demasiado ciertas decisiones que podrían ser más diligentes y valientes si no

miráramos tanto su precio en sacrificio o generosidad. En el fondo, además de mezquindad, el ser calculadores supone poca confianza en Dios. Lo programamos todo para no poner en riesgo nuestra comodidad o conveniencia.

También José habrá hecho sus cálculos y previsiones. "Será Hijo del Altísimo", le dijo María. Y Él concluyó en su imaginación: "Nacerá en un palacio, con los mejores médicos.

Viviremos con él en Jerusalén, la capital. Nos darán como casa el Templo de Salomón. Y vendrán reyes y reinas de todas partes a visitarnos. Ya no tendré que trabajar de carpintero".

Pero, ¡qué realidad tan distinta! Un inesperado censo en Belén, el nacimiento en una cueva y la huida a Egipto dieron al traste con sus ilusiones. Y después el regreso a Nazaret y una larga estancia ahí, sin pena ni gloria, para terminar muriendo carpintero.

La Navidad es una profunda lección sobre la providencia de Dios, que lleva muchas veces nuestra vida muy al margen de nuestros cálculos y previsiones.

Confiar en la providencia es la actitud más realista. Nadie tiene el control total de su destino personal, matrimonial, familiar, profesional, etc. No lo tuvo José; menos lo

tendremos nosotros. Y es mejor que así sea. La apertura a la providencia divina nos ubica en nuestra realidad de creaturas de un Dios que ve y actúa más allá de las circunstancias prósperas y adversas, llevando siempre las cosas en el modo que más nos conviene. Fue el caso de José; y puede ser también el nuestro si aprendemos, como él, a confiar en la Providencia.

Día tres : 18 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Lucas 2 : 1 – 7 Jesús nace en un establo. Reflexión: 3. El secreto del burro y el buey: La calma.

La nuestra es una sociedad apresurada. No tenemos tiempo para nada. Parecemos "malabaristas" de la existencia: sentimos la presión de mantener muchos roles y responsabilidades en el aire y la limitación de contar sólo con "dos manos".

Y se nos nota: la prisa nos apremia; y también nos maltrata. Más allá de los estragos del stress, tan bien documentados, a veces cometemos errores muy básicos por no dedicarle a cada cosa su tiempo. No hace mucho, al bajar del coche, por la prisa, cerré la puerta sin estar "completamente fuera". ¿El resultado? Un dedo "seriamente lastimado" y algunas estrellas.

El burro y el buey, siempre presentes en los nacimientos, tienen un secreto que ofrecernos: la calma. La tradición de colocar estos dos animales junto al pesebre del Niño Jesús no es ornamental. Tiene fundamento bíblico: "Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo", escribe el profeta Isaías (1, 3).

Recuerdo el gesto sereno y apacible del burro y del buey del nacimiento que poníamos en casa. Dos modelos humanos difícilmente hubieran podido expresar tanta calma. El burro y el buey simplemente "están". No se mueven. No caminan. No se marchan. No tienen ninguna prisa. La calma supone saber estar donde se debe estar en cada momento. Claro, supone también una buena organización personal y claridad de prioridades. Si quieres calma –parecen decirnos estos animales– dale prioridad a Dios.

Ellos reconocieron en el Niño Jesús a su "dueño y amo". En otras palabras, no tenían otro lugar mejor donde estar en ese momento. Si Dios fuera siempre nuestra prioridad, y le dedicáramos tiempo a la oración, al trato con Él, seguramente tendríamos más calma. No por tener menos cosas que hacer, sino por hacer las que realmente importan. Por lo demás, el tiempo no existe ni importa cuando estamos con aquellos que amamos. "Ustedes tienen el reloj; nosotros tenemos el tiempo", decía un viejo beduino del desierto a un turista. Aprendamos del burro y el buey a no dejarnos presionar tanto por las manecillas. Y menos cuando estemos en oración. Nunca como entonces se puede saborear la serena alegría de estar junto a Dios en plena calma.

Día cuatro : 19 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Lucas 1 :39 – 56

María visita a Isabel su prima.

Reflexión: 4. El secreto de María: el silencio.

Dos necesidades básicas nos definen: hablar y ser escuchados. Con el añadido hoy de la tecnología –celulares, redes sociales, blogs, chateo, etc.– la ecuación queda así: tendencia natural a hablar + tecnología = sociedad hiperparlante. Supongo que más de alguno habrá ya querido gritar desde algún punto del planeta: "¡Basta; cállense todos!".

María tiene un secreto para nuestra ruidosa sociedad: su silencio. Ella, la gran coprotagonista de la Navidad; la que tendría tanto que decir, tanto que contar, guarda silencio, medita. Según la narración evangélica del nacimiento de Jesús, en esos momentos María no dijo una sola palabra. Su silencio fue el mejor modo de acompañar el acontecimiento más grande de la historia. Ningún sonido, ninguna melodía hubiera estado a la altura del momento. Por eso, bien se ha dicho, nada es más solemne que el silencio.

Ahora bien, el silencio de María no fue estéril ni superficial. Fue el espacio fecundo para reflexionar, profundizar y contemplar: "María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lc. 2, 19). Ella entendió por anticipado lo que un psiquiatra español diría siglos más tarde: en ciertas ocasiones "la palabra es plata y el silencio es oro".

El silencio tiene capas. Hay un silencio "exterior". Importantísimo. Consiste en saber

"apagar" los estímulos sensoriales. Cuánto bien nos haría a todos tener al menos treinta minutos de este silencio al día. No siempre es posible. Pero habría que saber encontrar algún remanso así a lo largo del día. Los silencios más profundos son los de la memoria, para evitar malos recuerdos y purificar el pasado; los de la imaginación, para no anticipar desgracias; los de la susceptibilidad, para no "atar demasiados cabos" y sentirnos víctimas de todo mundo, etc., etc. Adquirir la disciplina del silencio no es fácil, pero el fruto bien vale la pena. El silencio es, en cualquier caso, un guardián del alma.

Día cinco : 20 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Lucas 1 : 67 – 80

Canto de Zacarías por la misión de su hijo desde antes de nacer el Mesías.

Reflexión: 5. El secreto del pueblo judío: la esperanza

Nuestra sociedad tiende al pesimismo. No sin razón. Basta hojear cualquier periódico para lamentar lo mal que están las cosas. Y así, a fuerza de tragedias y decepciones, han

bajado mucho nuestras reservas de optimismo. En el fondo, hemos perdido esperanza. Y tal vez por eso nos hemos vuelto más superficiales. La superficialidad es la enfermedad de los que no esperan nada. De los que viven en un mundo sin profundidad, sin relieve, sin montañas que conquistar ni misterios que penetrar. J.P. Sartre escribió: "La vida es una derrota, nadie sale victorioso, todo el mundo resulta vencido; todo ha ocurrido para mal siempre y la mayor locura del mundo es la esperanza".

Pues precisamente, esa locura del mundo, la esperanza, fue por siglos el gran secreto del mundo antes de Cristo; el que lo puso en una sana tensión, en una espera de Dios que no fue defraudada.

Cuando esperamos algo nos polarizamos, nos cargamos de ilusión. La esperanza mete un centro de gravedad en nuestra vida, y así nos saca de la superficialidad. La espera de Cristo ha sido la más grande que el mundo ha tenido y tiene, pues ahora esperamos su segunda venida. La Navidad nos lo recuerda cada año. S. Grygiel definió la esperanza como la memoria del futuro. Conviene recordar siempre que lo mejor está por venir; que Cristo está por venir. Es el núcleo del mensaje del Adviento litúrgico.

El optimismo cristiano no es una vana ilusión; es una educación del alma. El optimista es quien ha sabido educar su mirada para descubrir lo positivo que se asoma a su alrededor.

Y si la crónica del mundo no camina por donde quisiéramos, no es más que una invitación a mirar más alto. Después de todo, como diría Lacordaire, la adversidad descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir.

Día seis: 21 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Mateo 2 1 : 12.

Una estrella guía.

Reflexión: 6. El secreto de las estrellas: la humildad

El glamour, según el Diccionario de la Real Academia Española, es un "encanto sensual que fascina". En nuestra sociedad equivale a una preocupación excesiva por la buena apariencia, por el look más llamativo. En un sentido más amplio, el glamour está presente

en casi todos los sectores. Hay un glamour de los negocios, del deporte, del espectáculo, de la vida social. En todos los casos, el objetivo es brillar, impresionar, ser el centro de atención.

A esta sociedad glamurosa, las estrellas de la noche de Navidad tienen un secreto que ofrecerle: el de la humildad. Las estrellas sólo brillan en la oscuridad. Cada una brilla con su tamaño y su fulgor propio, sin complejos ni tontas comparaciones. Las estrellas brillan siempre, independientemente de si las miramos o no. Las mira Dios, y eso les basta. "No eres más porque te alaben, ni eres menos porque te desprecien; lo que eres a los ojos de Dios, eso eres", escribía Tomás de Kempis en el siglo XV.

Aquella noche de Navidad, las estrellas debieron brillar maravillosas, sin envidia de la gran estrella posada sobre la cueva de Belén. Cada una brilló lo mejor que pudo, sin sentirse menos. De haberla mirado con envidia, se habrían opacado. Porque la envidia es la polilla del talento (Campoamor). Ellas, en cambio, por su humildad preservaron su talento. Y por eso hoy, sobre una sociedad ávida de reflectores, de relumbrón y de flashazos, ellas siguen siendo, sin pretenderlo, las verdaderas estrellas.

Día siete : 22 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Lucas 2- 1:7

Un establo se hizo digno para el Rey.

Reflexión: 7. El secreto del pesebre: la pobreza

Una nota novedosa de nuestra sociedad postmoderna es la ambición. Sin duda, ciertas ambiciones son legítimas. El problema es la ambición que se torna insaciable. El gran secreto del pesebre fue la pobreza espiritual, el desprendimiento interior.

Siempre he tratado de imaginar la historia del pesebre; una historia que, sin duda, fue de más a menos. Empezó siendo un pesebre limpísimo, idóneo para almacenar paja, agua, aceite o vino. Más tarde quizás solo fue un lugar de almacenamiento, Después lo destaparon para llenarlo de grano trigo, garbanzo o maíz. Un poco más acabado y abollado, se convirtió en un rincón de uso doméstico para los animales. Mucho tiempo

después, descuidado y maltratado, cuando ya no servía para otra cosa, empezó a ser pesebre, en el que colocaron paja para vacas y bueyes.

Quizá nunca imaginó, rodando por la pendiente de la humillación, que llegaría a ser el primer sagrario de la historia, después de María. El pesebre nos recuerda que muchas veces se es más feliz y afortunado siendo menos que más; que el camino de la ambición no lleva a ninguna parte; y que las predilecciones de Dios tienen muy poco que ver con nuestros méritos.

Día ocho : 23 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Mateo 2: 1-12

La visita de los sabios de Oriente.

Reflexión: 8. El secreto de los Reyes Magos: la docilidad

Nuestra sociedad presume, con razón, de independencia. Pero una mal entendida libertad

puede llegar a ser una falsa autonomía, que raya en la ilusión, en la pérdida de referentes morales y de criterios rectos y claros. Ciertas corrientes de pensamiento han postulado un falso humanismo, que consiste en borrar a Dios del horizonte para que el hombre pueda ser plenamente hombre. Su tesis, en resumen, podría enunciarse así: "Si Dios es, el hombre no puede ser".

Esta postura, sin embargo, constituye un verdadero drama, que inspiró el título de un libro del teólogo Henri de Lubac: El drama del humanismo ateo.

En otras palabras, cuando el hombre deja de tener por referente a Dios, se extravía en un laberinto sin salida. Es aquí donde los Reyes Magos tienen un secreto maravilloso que ofrecernos: el de la docilidad a Dios. Ellos se dejaron guiar. Fueron verdaderamente sabios al no fiarse de sí mismos, de su autonomía; al buscar fuera de sí mismos, en el cielo, la verdadera razón de su vida y el camino a seguir. Cierto, el camino fue largo y muchas veces oscuro. Pero en premio a su docilidad, encontraron al mismísimo Dios, que se hizo carne para ser hallado.

Su docilidad es una lección de sensibilidad a los auténticos valores y a las inspiraciones de lo alto. Dios nos manda señales; nos sugiere, nos invita, nos muestra estrellas que

seguir. El corazón rebelde se ciega y endurece; se enferma de lo que la Biblia llama "esclerocardía" –dureza de corazón–. En cambio, el corazón sensible tiene ojos; y el dócil, pies. Así puede descubrir las "señales de arriba" y seguirlas con paciencia, sabiendo que tarde o temprano le llevarán al mejor de los hallazgos: Dios mismo.

Día nueve : 24 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Lucas 2: 8-20

Los ángeles y los pastores.

Reflexión: 9. El secreto de los pastores: la fe

A nuestra sociedad cada día le cuesta más creer. Es cierto, muchas certezas se han derrumbado; muchas confianzas han sido defraudadas, sobre todo en los últimos años. Por eso, más de alguno me ha dicho: "Ya no sé en qué creer".

El secreto de los pastores fue su fe. Una fe sencilla, pero viva, operante y alegre. Ellos

eran, muy probablemente, hombres sin educación, sin formación, sin grandes lecturas. Pero aquella noche de Navidad fueron los hombres más iluminados de la historia. Dice el Evangelio: "Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.

Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz" (Lc. 2, 8 –9). Eso es la fe: una luz envolvente, que todo lo ilumina: no sólo la noche, también la vida; no sólo el entorno, también el corazón.

La suya fue una fe sin cuestionamientos. Inmediatamente, sin mayor deliberación, los pastores se levantaron y se pusieron en camino. "Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado" (Lc. 2, 15).

La fe no es sólo "creer" con la mente. Es un dinamismo interior que nos pone "en movimiento". La fe cambia la vida. Nunca es estática. Porque nuestro corazón tampoco lo es; siempre busca un horizonte ilimitado. Las solas expectativas de esta vida le quedan chicas; y sus motivaciones, también.

La fe de los pastores, por lo demás, tampoco contradijo su razón. Sólo la iluminó. La llevó mucho más lejos. La abrió a una revelación que venía de lo alto. Porque, en definitiva, la fe es más una respuesta que una búsqueda. Los pastores no buscaron a Dios; sólo se dejaron encontrar por Él.

La fe desemboca en un gran sentido de lo esencial. Aquella noche, los pastores descubrieron que ya nada importaba, que sólo una cosa era necesaria: estar junto al Recién Nacido.

Quien posee el sentido de lo esencial capta lo importante, busca lo único necesario, y así simplifica muchísimo su vida. Fue lo que años después diría Cristo a Marta: "Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada" (Lc. 10, 41–42).

Día diez : 25 de Diciembre.

Lectura bíblica del día Lucas 2: 21-38

Una Promesa cumplida y vigente hasta hoy.

Reflexión: 10. El secreto de la noche de Navidad: la paz

Se diría que éste último secreto de la Navidad es la síntesis de todos los anteriores: la paz.

San Agustín la definió como la "tranquilidad del orden". Según los historiadores, durante la noche de Navidad cesaron las guerras, se hermanaron los pueblos, se reunieron las familias, y parece que todo el cosmos se puso en paz. Se subraya este hecho cuando se dice que Cristo nació "mientras reinaba la paz en toda la Tierra".

La paz es un resultado. Algo que encontramos al final del esfuerzo. Quien renuncia a la prisa, confía en la Providencia, se ejercita en la espiritualidad, vive el silencio, madura su esperanza, forja su humildad y pobreza, su docilidad y su fe, seguramente hallará paz.

Parecen demasiados pasos. En realidad, el camino no es tan largo. Porque todos estos esfuerzos son vasos comunicantes. Quien trabaja en un aspecto, termina por crecer también en los demás. No hay hombre que ore sin ejercitar su fe, su abandono en Dios, su pobreza y humildad.

Por eso, más que ver una lista de tareas, tomemos al menos un secreto de la Navidad y empecemos a vivirlo con empeño e interés. Cualquiera de ellos tiene toda la virtualidad para cambiarnos la vida y mejorarla notablemente.

Y no olvidemos que el verdadero centro de la Navidad es Jesús mismo. Él es el Príncipe de la Paz, como lo llama las escrituras. En Él y sólo en Él encontraremos la paz. En Él posemos nuestra mirada, confiada y segura. Quizá el "mundo feliz" que algunos han profetizado no es tan utópico como pareciera. Porque en realidad no se necesita quién sabe qué nivel de desarrollo científico y técnico para clonar a la gente y diseñar una perfecta ingeniería social. Si queremos una sociedad postmoderna "feliz" –hasta donde es posible en esta vida–, sólo hay que redescubrir algunos secretos esenciales, poner a

Cristo al centro de cada familia y dejarlo reinar.

Después de todo, Dios sigue siendo el Señor de la vida y de la historia, aunque no lo parezca. Su victoria sobre el mal –en cualquiera de sus formas– es ya una realidad. Y, si lo acogemos, su victoria será también nuestra.

O para decirlo de forma más poética, con un himno de la Liturgia de las Horas, "derrotados la muerte y el pecado, es de Dios toda historia y su final; esperad con confianza su venida; no temáis, con vosotros él está. Volverán encrespadas tempestades para hundir vuestra fe y vuestra verdad, es más fuerte que el mal y que su embate el poder del Señor, que os salvará". Feliz Navidad!

Capitulo 3 Baúl de ideas navideño.

1. Viaje familiar para elegir su árbol de Navidad.

Quizás recoger el árbol de Navidad significa un viaje al garaje para coger tu árbol falso, entonces puedes saltarte al punto # 2!, ó quizás hablar con los que viven en casa y proponer otra opción que no sea la del mismo årbol de siempre. Aquí donde vivo, una familia tradicional disfruta del olor fresco y la selección de su propio árbol. Donde vivimos hay granjas locales de árboles de navidad. Siempre y cuando sea una decisión conjunta y que les entusiasme, Pueden escoger una idea y hacerla lo mas propia posible. Incluso si van a la tienda de ferretería, eso está bien! Por lo que es algo que toda la familia espera con interés es parte de la diversión y es mejor que escoger uno de camino a casa despues del trabajo.

2. Nueva pijamas en la víspera de Navidad

La mañana de Navidad es probablemente la vez que captures la mayor cantidad de fotos de tus hijos en la misma habitación. Si deseas que todos se vean adorables en sus PiJaMaS, conviertela en una tradición para dar a su familia unos nuevos, para abrir justo en la víspera de Navidad... Durante los años que vendrán lo van a esperar,

será una tradición llena de tiernos recuerdos.

3. Masa de harina … para Adornos

No sólo son una maravilla para su propio árbol, sino que sirven como un gran entretenimiento. Se pueden hacer formas sencillas, como las huellas de las manos de los peques, o figuritas de navidad con moldes de galletas navideñas, son de bajo costo y añaden un toque personal a su árbol; pero lo más importante es que puedes hacer un seguimiento de las obras de tus hijos a medida que crecen a través de los años.

Receta:

2 tazas de harina

1 taza de sal

3/4 de taza de agua

2 cucharadas de aceite vegetal

4. Mirar a las luces de Navidad

Una cosa es ver las luces de los vecinos en tu barrio, pero otra muy distinta es que prepares un chocolate caliente, una tarta hecha en casa e irte a hacer un tour por tu

ciudad y pasear viendo las luces de la Navidad siempre mágicas. Casi cada ciudad tiene un barrio que hace este ambiente posible, con música y espectáculos de luz.

Tener esta tradición para una noche (o incluso ir una vez a la semana para conseguir en el espíritu!) Y ver las mejores luces alrededor no tiene igual.

5. Dar a un niño necesitado

Hay muchas formas de ayudar a los niños necesitados en todo el año, pero en Navidad existen vías adicionales para llevarlo a cabo. Tal vez usted tiene amigos que podrían conocer alguien cercano que lo necesite, un simple regalo que recorra un largo camino y una genuina emoción en quien lo recibe.También puedes participar a través de un programa organizado. Ayudar a alguien en necesidad es una tradición maravillosa que hará un gran impacto en su hijo y cómo ven los días de fiesta para el resto de sus vidas!

6. Coleccionar un nuevo libro de Navidad cada año.

Me encanta la literatura de temporada, ya que crea una emoción para momentos

especiales del año. Hay tantos libros que se exponen estos días de fiesta, pero puede ser caro comprar todos a la vez, especialmente si estás haciendo compras para una familia grande y un montón de amigos. Te propongo empezar a regalar 1 nuevo libro de Navidad cada año, en ese caso tendrás una gran colección con el tiempo.

También puedes tomar tus libros de Navidad existentes y envolverlos individualmente.

Colócalos debajo del árbol, donde tus hijos los puedan desenvolver, diaria, semanal, depende la cantidad que tengas, y leer la historia de esa noche. Que tal esta dulce tradición?

7. Un juego de mesa como regalo, para compartir en familia en la víspera de Navidad.

La Navidad está a punto de llegar y el tiempo con la familia es muy importante, nosotros como familia nos reunimos alrededor de un juego de mesa, las risas y gratos recuerdos están más que asegurados. Te invito a convertir este tip en una tradición, uno nuevo en la víspera de Navidad. Pasen la noche disfrutando del juego, y de paso puedes decir a los niños que si se despiertan muy temprano en la mañana de Navidad, pueden jugar hasta que mamá y papá estén despiertos!

8. Desayuno especial en la mañana de Navidad

La mañana de Navidad ya es emocionante para todos y no solo por los niños y los regalos. Esta es tu oportunidad de crear un desayuno que contribuya al espritu de celebración. Y sin duda la mejor noticia es que usted no tenga que hacerlo! Nuestra familia siempre tiene comprados unos pasteles de canela, crema, uvas pasas, o de frutas del bosque listos para meter en el horno y por supuesto se acompaña con chocolate caliente hecho en casa. Algunas familias crean guisos especiales de Navidad por todo lo alto se preparan un gran desayuno. Siempre y cuando sea especial, pon tu toque a los tuyos les encantará. Como adulta, todo lo que todavía quiero en Navidad son mis rollos de canela y uvas pasas de mi tienda favorita! ツ

9. Dar a su hijo un nuevo adorno para el árbol Cada Año.

Cuando tu hijo sea grande tendrá una colección que heredarle a su propia descendencia... pero lo mas hermoso es el recuerdo de donde compraron cada figura

o como fue el dia que se lo regalaste. Iniciar el hábito de comprar un adorno para cada niño con tu toque, poniendo su nombre y la fecha en el, es asegurarte de que nada sustituirá jamás tales ornamentos maravillosos en el futuro!

10. Tener una festa de pijamas de la familia en Nochebuena

Cuando tus hijos tienen la edad suficiente para comprender la Navidad, todo padre sabe lo difícil que resulta conseguir que duerman en la víspera de Navidad. Muchas familias permiten que sus niños duerman en la misma habitación y se queden hasta tarde. También pueden ir un paso más allá y si los papás se sienten valientes pueden tener una fiesta de pijama en su propio cuarto. Todos van a despertarse temprano ...Después de todo, es Navidad!

Capitulo 4 Ambientes de Navidad.

Este capítulo es el único en el que no vas a leer, letras literales, pero si vas a leer dejando volar tu imaginación mi propuesta es la de compartirte mis fotos favoritas que evocan navidad y me hablan de distinta manera sobre momentos, rincones, sueños, recuerdos, amor, cercania, seguridad, alegría, esperanza, eternidad y por que no? Diversión....

En cada foto hay una pregunta, reunete con los tuyos y contesta alrededor de una tarta de chocolate, o una chimena... toma pequeños momentos con ellos y en especial sorprendete de las respuestas de los niños y porque no de los adultos tambien!.

Para Terminar una mini-sorpresa: un modelo para iniciar este cambio, lee cada letra del abecedario y vivelo junto a los tuyos, espero que tengas muy pronto una historia propia que contarnos sobre como celebraste tu navidad.

Si hay algo que te hizo impacto o quieres compartir con nosotros no dudes en escribirnos, a klaussuk@gmail.com

Agradecer a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.

Buscar el bien común por encima de los intereses personales.

Conocer más y criticar menos.

Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.

Estimar a los otros sabiendo reconocer sus capacidades.

Facilitar las cosas dando soluciones y no creando más problemas.

Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.

Heredar la capacidad de aquellos que saben ser sinceros con valentía y respeto.

Interceder por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.

Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.

Kilos de amor y kilometros de perdón es todo lo que se necesita para seguir adelante.

Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.

Llenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.

Mediar entre los compañeros que no se entienden.

Necesitar de los otros sin ningún prejuicio.

Olvidar el miedo al qué dirán dependiendo de la opinión de los demás.

Preocuparse por los más débiles o más necesitados.

Querer siempre el bien de las personas.

Respetar las opiniones de los demás, los derechos de las personas y de los animales.

Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.

Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.

Unirnos todos para vivir en paz y armonía.

Valorarse con realismo sin creerse superior a los demás.

X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la verdad con mayúscula.

Yuxtaponer (juntar) ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.

Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios regala cada mañana.

Todas las imagenes han sido obtenidas en internet y son de uso público.

Las Historias y Cuentos igualmente las puedes econtrar en la red.

La Novena de Navidad es un artículo escrito por el P. Alejandro

OrtegaTrillo, L.C. | Fuente: Catholic.net

Si quieres conocer otros datos de la autora, Puedes visitar la tienda virtual de Klauss UK (Cló).

www.lulu.com/spotlight/saldestemundo

Claudia, es Periodista, Relacionista Pública, Master en Comunicación Empresarial y Protocolo.

Creó una Fundación de Jóvenes en los 90´S en Bogotá- Colombia, en la cual promovió los valores cristianos con una óptica que impacto la vida de muchos hasta hoy día. Vivió 12 años en Barcelona - España, donde combino su trabajo en varias empresas del sector Informático, Textil y Ayuda social.

Actualmente vive en Inglaterra, combina su labor como madre y esposa, con la asesoría en Arquitectura Organizacional y Coaching Empresarial, con la frma P&R Asociados Ltd, así como actualización de sus canales y redes sociales en Youtube, Blogspot, Instagram, Twitter, Pinterest y Google+ bajo el nick: Klauss UK.

DiplomadaenServiciosFinancieros, Citygroup. Barcelona - España, 2005

LicenciadaenPeriodismo, Min. de Educación Homologaciones y Registro, Barcelona, 2003

DiplomadaenRelacionesPúblicasyProtocolo, Escuela de Alta Dirección Barcelona, 1995 ComunicadoraSocial-Periodista. U. Externado de Colombia, Bogotá, 1991

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