Guille y su perro Trufi reciben un mensaje cifrado: Tucán está muy
preocupado porque alguien ha robado los pasteles tropicales de
su pastelería. El culpable ha dejado la tienda llena de huellas sospechosas…
Guille y Trufi se ponen en marcha, en la aldea de los animales necesitan
urgentemente un detective: ¡hay un ladrón de dulces!