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El conjunto de varios factores incrementa más el riesgo de padecer cáncer.
El perfil epidemiológico ha cambiado con el tiempo, a medida que la sociedad se hace más compleja industrial y tecnológicamente.
Pese a que en las naciones desarrolladas la frecuencia de algunas formas de cáncer se redujo en grado notable durante el siglo XX, la frecuencia de otras aumentó.
CADA VERANO, el Valle de Guadalupe florece en una celebración que va más allá del vino. Las Fiestas de la Vendimia son el punto de encuentro entre historia, tradición, innovación, cultura y, sobre todo, comunidad. Esta edición que el lector tiene en manos es reflejo del esfuerzo colectivo de quienes trabajan día a día para hacer del vino un símbolo de identidad y desarrollo para Baja California.
Una de sus características es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales
En estas páginas encontrará historias que muestran la riqueza y diversidad de esta industria. Desde la visión poética y literaria de Édgar Chávez, en Vinícola Total, hasta la innovación sin perder el origen que representa Barón Balché, uno de los pilares del ejido El Porvenir. La familia Ríos ha sabido posicionar sus vinos en México y el extranjero sin renunciar a su esencia.
DR. MACLOVIO ISAAC CÓRDOVA CISNEROS ONCOLOGÍA MÉDICA
¿QUÉ ES EL CÁNCER?
«Cáncer» es un término genérico utilizado para designar un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del organismo; también se habla de «tumores malignos» o «neoplasias malignas».
El análisis de estas variables y ciertas relaciones ha permitido reconocer algunos factores de riesgo. En consecuencia, los casos de cáncer de pulmón, mama, próstata, colon y recto, las formas neoplásicas más comunes en países desarrollados se atribuyen a factores como tabaquismo, malos hábitos dietéticos y exposición laboral o ambiental a químicos peligrosos.
2020 fue la causa de casi 10 millones de muertes en todo el mundo, según las cifras más recientes de la OMS.
El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo: en 2020 se atribuyeron a esta enfermedad casi 10 millones de defunciones.
ETAPAS DEL CÁNCER
Cuando se detecta cáncer, se hacen estudios o pruebas médicas para determinar qué tan desarrollado es y si acaso se ha propagado desde el punto en el que se originó a otros sitios.
forma que une esfuerzos, talentos y sueños. En el Museo de la Vid y el Vino, epicentro cultural del Valle, se sigue cultivando conocimiento. Este año destaca la apertura del restaurante de Diego Hernández y el fortalecimiento de su enoteca, que da voz a vinícolas emergentes y pequeñas producciones que enriquecen el panorama.
Y en esa misma lógica de diversidad y sabor, encontramos al Rinconcito Oaxaqueño, que con sus tlayudas y su nueva “Memela de la abuela”, nos recuerda que el vino también se comparte mejor cuando hay sazón, familia y tradición.
Los vínculos identificados pueden ser incidentales y no siempre etiológicos. En la medida en que la industrialización se expande, proliferan también las presuntas causas de cáncer.
En años recientes la lista de causas probables se ha engrosado al incluir causas secundarias derivadas de las comodidades de la vida moderna.
Celebramos también a quienes hacen posible el vino desde lo técnico y lo invisible. Agritek, con tecnología israelí de punta, transforma el riego en una herramienta de precisión, mientras que Larson División Vinícola acompaña a productores en cada etapa del proceso, desde la cosecha hasta el embotellado, impulsando la eficiencia y la sustentabilidad.
Una característica definitoria del cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de sus límites habituales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo o propagarse a otros órganos, en un proceso que se denomina «metástasis».
Esto es referido como clasificación de la etapa del cáncer (o estadificación). Las clasificaciones más bajas de la etapa (como 1 o 2), significa que el cáncer no se ha propagado tanto. Un número mayor (como 3 o 4) significa una mayor propagación. La etapa 4 es la mayor.
La etapa de un cáncer es muy importante para determinar cuál sería el mejor plan de tratamiento para una persona.
Cómo prevenir
A nuestros lectores y anunciantes, gracias por acompañarnos. Cada uno de ustedes es parte esencial de esta vendimia. Que el vino nos siga reuniendo, inspirando y empujando hacia nuevas cosechas de éxitos compartidos.
Existen muchos tipos de cáncer. El cáncer se puede desarrollar en cualquier parte del cuerpo y se denomina según la parte del cuerpo corporal en el que se origina.
No podía faltar un espacio para reconocer a Farmacias ROMA, cuya historia de más de seis décadas forma parte del tejido social de Baja California. Su lema, “Más que una farmacia”, resuena también en el espíritu de esta edición: más que una fiesta, la vendimia es una plata-
La extensión de las metástasis es la principal causa de muerte por la enfermedad.
El cáncer es una anormalidad que puede tratarse de diferentes maneras. Desde el punto de vista biológico, es un trastorno caracterizado por la alteración del equilibrio entre la proliferación y los mecanismos normales de muerte celular.
En la práctica, cáncer es un término genérico empleado para referirse a más de un centenar de enfermedades distintas, con epidemiología, origen, factores de riesgo, patrones de diseminación, respuesta al tratamiento y pronóstico diversos.
Para el médico, el cáncer representa un desafío cuando se trata de devolver la salud al paciente. Visto desde otro ángulo, el cáncer es un problema de salud pública, ya que causa una enorme pérdida de vidas humanas y recursos económicos.
CAUSAS
El cáncer es un padecimiento multifactorial que, si bien existen algunos con tendencia familiar, hereditarios pero la mayoría por factores externos como los alimenticios, obesidad, tabaquismo, alcoholismo, infecciones virales o bacterianas, exposición solar, poluciones entre otras cosas.
Por ejemplo, el cáncer de mama que se origina en la mama sigue siendo cáncer de mama incluso tras haberse propagado (metástasis) a otras partes del cuerpo.
Existen dos categorías principales de cáncer:
• Los cánceres hematológicos (cánceres de la sangre) son tipos de cáncer en los glóbulos sanguíneos, como es el caso con la leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple.
• Los cánceres de tumor sólido son aquellos tipos que se desarrollan en cualquier órgano, tejido o parte el cuerpo. Los tipos más comunes de cáncer con tumor sólido son el de mama, próstata, pulmón y el colorrectal.
Estos tipos de cáncer puede que presenten algunas similitudes entre sí, pero pueden que sean muy diferentes en la forma que se desarrollan, propagan y responden al tratamiento.
Algunos tipos de cáncer crecen y se propagan rápidamente mientras que otros crecen más lentamente.
Unos son propensos a propagarse hacia otras partes del cuerpo; otros suelen permanecer confinados en el sitio que se originan.
El cáncer es un grupo de enfermedades que constituye un grave problema de salud pública en México y a nivel mundial.
En México constituye la segunda causa de muerte, y se espera un incremento en la incidencia y mortalidad en las próximas décadas. Se han identificado factores de riesgo para el desarrollo de cáncer que son prevenibles.
Con esta edición de Fiestas de la Vendimia, buscamos no solo celebrar la temporada, sino dejar constancia de un momento vital en la historia del vino en Baja California. Cada reportaje, cada entrevista y cada página ha sido pensada para rendir homenaje a quienes construyen día con día esta industria: viticultores, enólogos, empresarios, artistas, cocineros y visionarios que están dando forma al presente y al futuro del Valle. Este documento es, también, una memoria compartida: un registro valioso y duradero de lo que somos y de hacia dónde vamos como región. Fiestas de la Vendimia Revista Especial El Vigía es editada, publicada, impresa y distribuida por Digita Media BC, SC de RL de CV, en la ciudad de Ensenada, Baja California, México, calle Ámbar 984, Fracc. Mediterráneo. CP 22818. Tel. (646) 120–55–55 y (646) 120–55–58. / Certificado de Reserva de Derecho al Uso Exclusivo: 04-2022080510194800-102 otorgado por el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Julio 2025. No. 2. Tiraje 13,500 revistas. Se prohíbe la reproducción total o parcial del contenido, fotografías, ilustraciones y textos publicados en este ejemplar sin la previa autorización.
Algunos tipos de cáncer se tratan mejor con cirugía; otros responden mejor a los medicamentos como la quimioterapia. A menudo se administran dos o más tratamientos para obtener los mejores resultados.
Tipos de cáncer más mortales
El cáncer es una de las causas principales de muerte en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Tanto así que solo en
Se puede reducir su riesgo de contraer muchos tipos comunes de cáncer tomando en cuenta lo siguiente:
• Pruebas de detección: Al hacerse las pruebas de detección con regularidad se puede detectar de manera temprana el cáncer de mama, de cuello uterino y colorrectal (colon), cuando el tratamiento suele ser más eficaz. Se recomienda que algunas personas con un riesgo alto de cáncer de pulmón se hagan pruebas de detección.
• Vacunas e inyecciones: Las vacunas también ayudan a reducir el riesgo de cáncer. La vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) ayuda a prevenir la mayoría de los cánceres de cuello uterino y varios otros tipos de cáncer. La vacuna contra la hepatitis B puede reducir el riesgo de contraer cáncer de hígado.
• Decisiones saludables: se puede reducir el riesgo de contraer cáncer tomando decisiones saludables como mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo, limitar la cantidad de alcohol que consume y proteger su piel.
Existen diversas consecuencias al diagnóstico de cáncer, las cuales pueden ser propias de la enfermedad o ser secundario al tratamiento. Las consecuencias debido a los tratamientos provocan, cansancio, dolor, caída de cabello, náuseas y pérdida de peso, que pueden desaparecer una vez finalizado el tratamiento.
Por lo cual debemos implementar programas de seguimiento a los supervivientes de cáncer para prevenir las posibles secuelas a mediano y largo plazo, así como detectar las recidivas de la enfermedad.
Arturo López Juan DIRECTOR GENERAL alopez@elvigia.net
Enhoc Santoyo Cid DIRECTOR DE INFORMACIÓN esantoyo@elvigia.net
Gerardo Sánchez García DIRECTOR EDITORIAL gsanchez@elvigia.net
Socorro Encarnación COORDINADORA DE PUBLICIDAD sencarnacion@elvigia.net
Manuel Sóarez ASESOR COMERCIAL mfsoarez@gmail.com
Jorge Morales ASESOR COMERCIAL jorgemoraleslopez@hotmail.com
California Estrada DISEÑADORA PUBLICITARIA
Juan Arturo López Gallegos DISEÑADOR EDITORIAL
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Sofía Salgado Ramos COORD. EDITORIAL DE EL VIGÍA DIGITAL ssalgado@elvigia.net
Johana Ochoa OFICINA DE LA DIRECCIÓN GENERAL jochoa@elvigia.net
Fiestas de la Vendimia Revista Especial El Vigía es editada, publicada, impresa y distribuida por Digita Media BC, SC de RL de CV, en la ciudad de Ensenada, Baja California, México
Calle Ámbar 984, Fracc. Mediterráneo. CP 22818. Tel. (646) 120-55-55 y (646) 120-55-57.
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Se prohíbe la reproducción total o parcial del contenido, fotografías, ilustraciones y textos publicados en este ejemplar sin la previa autorización.
DIGITA MEDIA BC, S. C. DE R. L. DE C. V. Calle Ámbar 984 Fracc. Mediterráneo, C. P. 22818 Ensenada, B. C.
El Valle de Guadalupe y las demás regiones vitivinícolas del municipio de Ensenada constituyen hoy uno de los mayores orgullos de Baja California y de México.
Lo que hace apenas unas décadas era una actividad agrícola de alcance regional se transformó, gracias al esfuerzo, visión y perseverancia de productores, chefs, empresarios y prestadores de servicios, en un referente internacional donde convergen el vino, la gastronomía, el paisaje y la hospitalidad.
Se trata de un modelo de desarrollo que ha colocado a Ensenada en el mapa mundial del enoturismo y que, por su importancia económica y cultural, merece una atención mucho mayor de las autoridades y de la propia iniciativa privada.
Los vinos bajacalifornianos han demostrado su calidad al obtener cientos de medallas de oro y plata en los concursos más prestigiosos del planeta, compitiendo de tú a tú con etiquetas procedentes de regiones de larga tradición vitivinícola.
Ese reconocimiento no es producto de la casualidad, sino del conocimiento, la innovación constante y el compromiso de generaciones de vitivinicultores que han sabido interpretar las condiciones únicas del clima mediterráneo y de los suelos de los valles ensenadenses.
A esa fortaleza se suma una gastronomía que también ha conquistado el reconocimiento internacional, porque los restaurantes de la región han sido distinguidos con estrellas Michelin y otras importantes menciones gracias a propuestas culinarias que privilegian la frescura de los productos del mar y del campo.
La riqueza pesquera del litoral ensenadense, la producción agrícola de sus valles y el talento creativo de sus chefs han dado origen a una cocina contemporánea con identidad propia.
Resulta significativo que muchos de esos chefs se hayan formado en la Universidad Autónoma de Baja California, institución que ha contribuido a profesionalizar una ac-
tividad que hoy genera prestigio y oportunidades económicas.
Su capacidad para innovar sin perder el vínculo con los ingredientes regionales ha convertido a Ensenada en un laboratorio gastronómico reconocido dentro y fuera del país, que atrae cada año a miles de turistas nacionales y extranjeros.
Pero el atractivo de la región no se limita al vino y a la cocina, sino también a la combinación de mar, playas, montañas, viñedos, arquitectura ecléctica y paisajes naturales, lo cual crea una experiencia difícil de igualar.
Cada visita ofrece la posibilidad de recorrer bodegas, degustar productos locales, convivir con los productores y disfrutar de escenarios que reflejan la extraordinaria diversidad geográfica del municipio.
Sin embargo, ese enorme potencial enfrenta desafíos que no deben ignorarse. La infraestructura carretera, la movilidad, el suministro de agua, la señalización turística, garantizar la seguridad y diversos servicios públicos requieren inversiones que permitan sostener el crecimiento del sector.
De igual manera, resulta indispensable fortalecer la promoción nacional e internacional para mantener vigente la presencia de Ensenada frente a nuevos destinos enoturísticos que buscan captar la atención de visitantes e inversionistas.
La competencia será cada vez más intensa y el prestigio alcanzado no garantiza el liderazgo permanente; por ello, empresarios vitivinícolas, restauranteros, hoteleros y prestadores de servicios no pueden bajar la guardia.
La apuesta debe seguir siendo la calidad, la calidez en la atención, la capacitación permanente del personal, la innovación y una oferta congruente con la relación precio-beneficio que demanda el visitante.
Si el sector público acompaña ese esfuerzo con infraestructura y promoción estratégica, el Valle de Guadalupe y las demás regiones vitivinícolas de Ensenada no sólo conservarán su liderazgo, sino que consolidarán un legado que seguirá distinguiendo a Baja California como la capital del vino y la alta gastronomía de México.


El criterio para la elección debe ser el gusto y el arraigo, no la nacionalidad
ALINE LÓPEZ GALLEGOS*
En los últimos años, el vino mexicano ha vivido uno de los momentos más importantes de su historia reciente, un incremento tanto en la producción como en el consumo; así como el surgimiento de nuevas zonas vinícolas que décadas atrás jamás se hubieran tenido en mente como ocurre en el estado de Jalisco. Esto ha sido posible gracias al esfuerzo de productores, asociaciones y bodegas por posicionar al vino mexicano tanto dentro como fuera del país.
Es por eso que vemos muchos vinos mexicanos obteniendo reconocimientos como medallas de oro en diferentes concursos internaciones; en competencia con vinos
de todo el mundo.
¿ESTO HACE MEJOR AL VINO
MEXICANO QUE EL EUROPEO?
Para mí, no. Pero tampoco significa que sea inferior. Creo que la etapa de buscar comparar nuestros vinos con los del resto del mundo debería quedar en el pasado, ya que son cosas completamente distintas.
Así como no se compara una bechamel con un mole o unos escargot contra unos suculentos escamoles, porque son platillos diferentes, deliciosos y complejos, que además hablan de la historia e identidad de cada cultura.
Después de años trabajando con vinos de distintas partes del mundo y ahora como sommelier en uno de los restaurantes más prestigiosos de Inglaterra, he tenido la oportunidad de descubrir regiones que hace unos años jamás imaginé probar: desde Chequia y Polonia hasta los vinos ingleses, y con
cada botella ha vuelto la misma pregunta: ¿es Europa realmente mejor que nosotros?
La respuesta, cuanto más pruebo, más clara se vuelve: no. Simplemente expresan diferentes realidades.
Y es que en Europa encontramos historia, viñedos centenarios y productores que han construido su prestigio durante generaciones. También regiones delimitadas por normas y mantienen estándares que garantizan una constancia y transparencia.
Las reglamentaciones que hoy existen en Europa no surgieron de la noche a la mañana. Son el resultado de siglos de prueba y error, de generaciones de viticultores que aprendieron qué variedades, sistemas de conducción y prácticas de cultivo funcionan mejor en cada clima y en cada tipo de suelo.
En la región del Mosel, en Alemania, por ejemplo, las vides crecen sobre suelos de pizarra que absorben el calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche, favoreciendo la maduración de la uva en un clima frío.
A esto se suman las pronunciadas laderas, cuya inclinación maximiza la exposición solar antes de la llegada del invierno.
Imposible e innecesario sería seguir el mismo sistema en Coahuila, donde el desafío no es alcanzar la madurez, sino conservar la frescura de la uva durante veranos que fácilmente superan los 40°c, cada región enfrenta retos distintos, y por lo tanto, necesita soluciones diferentes.
Incluso en Europa, donde muchas veces se piensa que todo está escrito, la viticultura sigue evolucionando. Como respuesta al cambio climático, en los últimos años
se han autorizado 6 nuevas variedades de uva en Burdeos, algo que hace apenas unas décadas habría parecido impensable.
Esta flexibilidad para experimentar crea en México un ambiente de creatividad que difícilmente se encuentra en regiones donde todo está escrito desde hace siglos.
Esa libertad permite a los enólogos tomar decisiones arriesgadas que, en muchas ocasiones, terminan convirtiéndose en propuestas extraordinarias.
Cuando platicó con colegas sobre los espumosos de método tradicional elaborados prácticamente en el desierto, en Valle de Guadalupe, quedan tan impresionados que cuando visito Ensenada me veo en la necesidad de contrabandear algunas botellas en mi maleta para mostrarlo y promoverlos.
Los vinos de altura de Chihuahua con 2,650 metros sobre nivel del mar a los que favorece la amplitud térmica entre el día y la noche ayudando a conservar la acidez natural de la uva para hacer vinos intensos y complejos que resulta en excelentes vinos de guarda.
La preferencia entre tradición e innovación ha sido siempre un debate en cualquier ámbito, como consumidores nos favorece, ya que nos permite experimentar más. No creo que el vino trate sobre quien tiene más medallas, sino de las historias que existen detrás de cada bodega, de las personas que están detrás de cada botella y de la pasión con la que buscan transmitir sus filosofías y visiones y eso existe en Europa, México y hoy en día China, donde nuevas generaciones están escribiendo sus propios capítulos.
*Aline López Gallegos: Estudio Licenciatura en Gastronomía en la UABC, Sommelier certificada Nivel 3, WESET, ejerce en el restaurante Sat Bains (Dos estrellas Michelin), Nottingham Reino Unido, es una entusiasta promotora de los vinos de Baja California.


LUIS MIGUEL RAMÍREZ / EL VIGÍA
LRAMIREZ@ELVIGIA.NET
ENSENADA, B. C.

ese a la retracción general por conflictos internacionales (entre otros factores) y –por ende– menor derrama económica sobre la cadena de valor, la vitivinicultura mantiene su potencial como uno de los sectores económicos con mayor proyección del país.
De acuerdo con la información del Comité Provino Baja California, el Estado permanece como líder en el mercado del vino en México con 70 por ciento de la producción nacional y más de 260 proyectos.
La asociación vitivinícola expuso que en el territorio bajacaliforniano cuenta con un total de 4 mil 500 hectáreas de vid plantadas, lo que representa 57 % de la superficie plantada en el país. En México están conformadas
17 zonas productoras, de las cuales, en Baja California hay siete valles vitivinícolas: Tanamá, Guadalupe (San Antonio de las Minas, El Porvenir, Francisco Zarco), Ojos Negros, La Grulla, Santo Tomás San Jacinto y San Vicente.
A nivel estatal se producen más de 56 variedades de uva, de las cuales, las principales blancas son Sauvignon Blanc, Chardonnay y Chenin Blanc, mientras que las principales tintas son Cabernet Sauvignon (30%), Nebbiolo, Tempranillo, Merlot, Syrah y Grenache. Entre todas las vinícolas agremiadas a Provino Baja California tienen 750 etiquetas de vino de las cuales 70 por ciento son tintos, 20 % blancos, 9 % rosados, 1 % espumosos. Se estima que anualmente se producen más de 2 millones de cajas.
Con lo anterior, se generan 10 mil 500 empleos directos e indirectos (agrícola, transformación y enoturismo), con 50 por ciento
de ventas nacionales, 36 % en esta entidad federativa y 14 % en el extranjero (80 % Estados y 20 % Europa, Canadá y Japón).
Derivado de la participación de las vinícolas agremiadas, el organismo estatal cuenta con un total mil 76 medallas obtenidas en concursos internacionales durante los últimos cinco años.
Anualmente se registran cerca de 650 mil visitantes, con una derrama económica 2 mil 750 millones de pesos, en las cuatro rutas del vino: Valle de Guadalupe, Antigua Ruta del Vino (Santo Tomás), Puerta Norte de la Ruta del Vino (Tecate), Queso y Vino (Ojos Negros).
El Comité Provino Baja California expuso que en las Fiestas de la Vendimia, antes de convertirse en una de las temporadas más emblemática de la región, hace 36
años participaron 6 vinícolas, con 2 eventos y una afluencia de 300 personas.
Actualmente, para el programa 2026, se tendrá la participación de 80 vinícolas, con 25 días de celebración, 35 actividades y se espera una afluencia de 90 mil personas
Con lo anterior, se prevé una derrama económica superior a los 600 millones de pesos, con base a una estadía promedio de 3 días en la entidad, con 70 por ciento de visitantes nacionales y 30 % del extranjero.
Por otra parte, según información de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la vid representa 39 por ciento de la superficie de cultivos perennes establecidos en los campos agrícola de la zona costa de Baja California
José Antonio Ramírez Gómez, representante de la dependencia
federal en la entidad explicó que perennes se trata de las siembras que permanecen establecidas durante todo el año o varios ciclos.
Mencionó que de 10 mil 319 hectáreas de los cultivos perennes, 8 mil 765 hectáreas están sembrados en la modalidad de riego, mientras que las mil 554 hectáreas restantes son de temporal.
Dentro de la modalidad de riego la encabeza la vid, con 4 mil 44 hectáreas. Las principales zonas productoras de uva para mesa y vino, son: Valle de Guadalupe, San Antonio de las Minas, Real del Castillo, Santo Tomas y San Vicente.
Con relación a los cultivos de perennes, en la modalidad de temporal, aclaró que en segundo lugar sobresale el cultivo de vid con 224 hectáreas. Hasta el último día de julio, en ninguna de las modalidades se había registrado el inicio de cosecha de uva.
Lo anterior, es de acuerdo con lo reportado por el jefe del Distrito de Desarrollo Rural 001, Zona Costa, Fernando Sánchez Galicia, y sus respectivos Centros de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable (Caders).
PANORAMA NACIONAL E INTERNACIONAL
Con base en el reporte del Consejo Nacional Vitivinícola (CNV), este sector mantiene una trayectoria de crecimiento, pero enfrenta el reto de incrementar la presencia del vino nacional frente a las importaciones.
Actualmente, el vino mexicano representa 19 de cada 100 botellas consumidas en el país, mientras el consumo promedio anual alcanza 1.3 litros por habitante, lo que refleja un mercado con potencial de expansión.
El sector genera más de 300 mil empleos y cuenta con 9 mil 477 hectáreas destinadas al cultivo de uva industrial, además de ocho rutas enoturísticas que aportan una derrama económica cercana a mil 600 millones de pesos.
México registra actualmente 17 estados productores de uva, entre ellos Baja California, Sonora, Coahuila, Querétaro, Zacatecas, Guanajuato y Aguascalientes, consolidándose como una actividad presente en más de la mitad de las entidades federativas.
En el contexto internacio-
nal, el país ocupa el lugar 32 en superficie de viñedos, el 31 en producción de vino, el 26 en consumo y el 23 en importaciones, según datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino.
La superficie nacional de viñedos alcanza 39 mil 514 hectáreas y la producción de vino suma 423 mil hectolitros, mientras el consumo interno llegó a un millón 509 mil hectolitros, acompañado por un incremento en las importaciones.
Respecto a la uva industrial, durante 2024 se reportó una producción nacional superior a 82 mil toneladas, con Zacatecas como principal productor, seguido por Baja California, Aguascalientes, Guanajuato, Coahuila y Querétaro.
En la producción de uva pasa, Sonora concentra prácticamente toda la cosecha nacional con 99.8 por ciento del volumen, mientras Baja California mantiene una participación mínima dentro de este segmento productivo.
Las estadísticas también muestran que una tercera parte de los vinos mexicanos disponibles en el mercado tiene un precio inferior a los 300 pesos, lo que refleja una mayor oferta dirigida al consumo cotidiano.
El Consejo Mexicano Vitivinícola destacó que el sector enfrenta una carga fiscal de 46.7 por ciento, situación que considera un obstáculo para fortalecer la competitividad de los productores nacionales frente a las bebidas importadas.
Entre las propuestas del organismo figura sustituir el esquema tributario Ad Valorem por un sistema Ad Quantum, con el objetivo de favorecer especialmente a pequeños productores y promover una competencia más equilibrada en el mercado.
Desde 2023, el 7 de octubre fue establecido como el Día del Vino Mexicano, una fecha destinada a promover el consumo responsable, fortalecer la identidad vitivinícola nacional y reconocer la importancia económica del sector.
El organismo concluyó que el crecimiento del consumo, el desarrollo de nuevos proyectos y el impulso al enoturismo representan oportunidades para consolidar la industria, siempre que se fortalezcan las condiciones de competitividad para la producción nacional.


ORLANDO COBIÁN/EL VIGÍA OCOBIAN@ELVIGIA.NET | ENSENADA, B. C.
En el paisaje del Valle de Guadalupe existen proyectos que buscan ir más allá de la elaboración de vino. Clos de Tres Cantos es uno de ellos.
Concebido como un espacio donde convergen la viticultura, el arte y la cultura, la arquitectura, la gastronomía y el respeto por el medio ambiente, esta vinícola ha construido una identidad basada en la sustentabilidad y en una filosofía que invita a disfrutar el vino sin prisas.
La historia de Clos de Tres Cantos comienza con María Benítez y su esposo Joaquín Moya, dos profesionistas que comparten el gusto por los libros, la cocina, las tertulias y, especialmente, el vino.
El vino como hilo conductor:

Fue precisamente esa pasión la que los llevó, en 2008, a viajar al Valle de Guadalupe para estudiar viticultura y enología en la Estación de Oficios de El Porvenir.
Aquella experiencia marcó el inicio de un proyecto de vida. De ese aprendizaje nació en 2009 su primera etiqueta, Resilencia, elaborada con uva Petite Sirah, una variedad que con el tiempo se convertiría en una de las protagonistas de su viñedo y de algunos de sus vinos más representativos.
Tras su incursión en el mundo del vino, María y Joaquín decidieron establecer su proyecto en San Antonio de las Minas, dentro del Valle de Guadalupe, una de las regiones vitivinícolas más importantes de México.
Ello, por la calidez y las vocaciones de los ensenadenses según Joaquín, además de la remembranza para Benítez de su tierra natal, España, cada vez que visitaban la ciudad y el Valle de Guadalupe durante diversos fines de semana para convivir con amistades.
Desde su origen, fue concebido como un proyecto integral. Sus fundadores lo describen como una propuesta holística que reúne viticultura, enología, gastronomía, música y artes

res, el objetivo consiste en mantener una relación coherente entre la producción agrícola, la elaboración del vino y la experiencia gastronómica.
La elaboración de los vinos cuenta con la participación del enólogo suizo Thomas Egli, quien ha desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en Baja California, también en colaboración junto al reconocido enólogo mexicano Hugo D’Acosta en diversos proyectos vitivinícolas del estado, experiencia que aporta al desarrollo de las etiquetas de Clos de Tres Cantos.
plásticas. “El vino como hilo conductor” resume su visión de ofrecer una experiencia en la que el visitante pueda acercarse al territorio desde distintas expresiones.
La bodega, diseñada por el arquitecto Alejandro D’Acosta, adopta la forma de un monasterio contemporáneo construido bajo principios de arquitectura sustentable y biofílica, integrándose al paisaje del valle.
El viñedo, por su parte, se trabaja con manejo orgánico y bajo prácticas de agricultura regenerativa, buscando preservar la fertilidad del suelo, favorecer la biodiversidad y mantener el equilibrio del ecosistema.
Actualmente, Clos de Tres Cantos produce una amplia gama de etiquetas que incluye vinos blancos, rosados, tintos monovarietales, ensambles, un Brut Nature y un Pet-Nat. Entre sus etiquetas destacan Resilencia, Noesis, Nada, Duda, Hoja en Blanco, Cuarzo Rosa, Clos de Noir, Rosa del Desierto y Tu Mismo, cada una con personalidad propia.
La filosofía de elaboración se basa en procesos de “mínima invasión”, procurando intervenir lo menos posible durante la vinificación para permitir que las características del viñedo y del terruño se expresen de manera natural. “Desde la viña a la mesa”, explican sus fundado-
La sustentabilidad constituye uno de los ejes centrales del proyecto. Clos de Tres Cantos forma parte de la comunidad Slow Wine Latam, iniciativa inspirada en los principios del movimiento Slow Food que promueve una vitivinicultura respetuosa con el medio ambiente, la identidad de los territorios y el bienestar de las comunidades rurales, además de impulsar prácticas agrícolas responsables y la producción de vinos vinculados con su lugar de origen.
En este organismo, María Benítez se desempeña como delegada en México, impulsando el intercambio de experiencias entre productores y fomentando que cada vez más vinícolas incorporen prácticas sustentables y agricultura regenerativa.
Para sus fundadores, el fortalecimiento de estas prácticas representa una oportunidad para construir un Valle de Guadalupe ambientalmente más sano y, al mismo tiempo, más atractivo para visitantes interesados en experiencias vinculadas con la naturaleza, la cultura y el vino.
Clos de Tres Cantos también se define como un proyecto socialmente responsable, con una visión de cercanía hacia la comunidad y abierto a todo tipo de visitantes.
María y Joaquín consideran importante contribuir a cambiar la percepción de que el Valle de Guadalupe es un destino exclusivo o inaccesible para determinados sectores de la
población.
Su propuesta busca demostrar que el vino puede ser un elemento de encuentro, convivencia y aprendizaje para públicos diversos. Como resume una de sus reflexiones, “la naturaleza, cuando estás con ella está contigo”.
Con esa misma visión trabajan para ampliar la oferta cultural de la vinícola mediante un proyecto que integrará agricultura, enología, gastronomía, hospedaje, pintura, escultura y literatura.
Como parte de ese desarrollo preparan una biblioteca con más de cuatro mil volúmenes catalogados, concebida como un espacio para tertulias, círculos de lectura, presentaciones de libros y actividades de intercambio de conocimiento, donde el vino funcione como un hilo conductor para el diálogo y la convivencia.
La promoción del consumo responsable también forma parte de su identidad, pues respalda la filosofía de Wine in Moderation, iniciativa internacional que fomenta el disfrute consciente del vino mediante la educación, el conocimiento de la cultura vitivinícola y el consumo con moderación, privilegiando siempre entornos adecuados para su apreciación.
Desde la perspectiva de sus fundadores, el desarrollo del Valle de Guadalupe también requiere una visión conjunta entre autoridades, empresarios y sociedad. Consideran prioritario fortalecer la infraestructura carretera, habilitar mayores accesos de peaje en casetas de cobro, que permitan reducir los tiempos de espera durante temporadas vacacionales y de vendimia, así como dotar de mayor equipamiento y apoyo a los cuerpos de bomberos y rescatistas que atienden la región.
Asimismo, plantean la necesidad de impulsar una mayor promoción del Valle de Guadalupe y sus atractivos turísticos en medios nacionales e internacionales, analizar temas fiscales como el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que, consideran, representan una desventaja para la producción de vino bajacaliforniano.
En sus planes está promover alternativas de transporte digno para trabajadores y visitantes entre Ensenada y el Valle de Guadalupe, e incluso conexiones desde San Diego.
Para María Benítez y Joaquín Moya, los grandes proyectos para la región requieren continuidad y una planeación de largo plazo que trascienda los periodos de gobierno, mediante el diálogo permanente entre autoridades de los tres niveles, productores, empresarios y los distintos sectores de la sociedad para atender de manera coordinada tales temas así como los más críticos, como el suministro de agua y la seguridad, factores que consideran fundamentales para el futuro del principal destino vitivinícola del país.








Cuando la mayoría de los mexicanos aún tomaban bebidas tradicionales, inclusos ancestrales, surge una de las empresas pioneras en el vino mexicano, Bodegas de Santo Tomás.
Fundada hace más de 138 años, la historia de la vinícola se remonta a 1870 cuando Don Loreto Amador adquiere los terrenos de la Misión, restaura el viñedo y produce vino artesanal: después en 1888 -año de su fundación oficial-, Francisco Andonaegui y Miguel Ormart compran 140 hectáreas y fundan Bodegas de Santo Tomás que fue la primera vinícola comercial de la región.
Así, la empresa se convierte en heredera de una gran tradición e historia que tiene su origen en 1697, cuando los jesuitas arriban a la Baja California y fundan la Misión de Nuestra Señora de Loreto.
En 1706 se plantan los primeros viñedos en la Misión de San Francisco Javier; en 1780 los dominicos fundan la Misión de San Vicente Ferrer y en 1791 José Loriente y Juan Crisóstomo -también dominicos-, fundan la Misión de Santo Tomás de Aquino.
En 1930 el General Abelardo L. Rodríguez compra la vinícola y contrata a Esteban Ferro, primer enólogo de México y en 1937 la empresa se instala en Calle Miramar #666, Ensenada y en 1939 se hace el primer embotellado de vino en presentación de 750ml en la región.

LA TECNIFICACIÓN Y MODERNIZACIÓN:
En 1962, Don Elías Pando adquiere la compañía y trabaja junto al enólogo Dimitri Tchelistcheff. Se introduce el uso de tanques de acero inoxidable y barricas de 225l; a partir de 1981, la planta vinícola recibe a sus primeros turistas.
Don Antonio Cosío adquiere el negocio y nombra a Hugo D’Acosta como enólogo en 1988, y en 1995 se traslada la planta al Valle de Santo Tomás donde se estrena el diseño gravitacional construido por el Arquitecto Alejandro D’Acosta.
Hace 30 años, en 1996, se crea DUETTO, alianza estratégica con Wente Vineyards para el primer vino binacional y en 1997, se pro- duce Único por primera vez.
COMPROMISO SOCIAL Y ENOLOGÍA ACTUAL:
En 2000, Santiago Cosío toma las riendas y contrata a Laura Zamora, primera enóloga mujer en México, en 2010, se introduce Blanca México, vino blanco de uva tinta Misión y se inaugura la almazara en San Vicente.
En 2011, el aceite de oliva Ascolano obtiene el premio Armonía en Italia y en 2013 se inaugura el Centro Cultural Santo Tomás después de una intensa campaña de socialización entre la comunidad.
En 2019 se jubila Laura Zamora, se incorpora Cristina Pino como enóloga y crea la línea Cantarranas; en el 2025, inicia una nueva etapa con David Najera como enó-
logo institucional y Lulú Martínez como enóloga asesora.
Sin duda que Bodegas Santo Tomás forma parte fundamental de la historia del vino en México, por su historia, por su tradición y aportación a la cultura que entre otros hitos es recordado por sus vinos barbera y San Emilión cuya memoria aún perdura entre los viejos tomadores de vino.
En el hogar de muchas familias de antaño aún cuelgan almanaques con las legendarias imágenes de monaguillos, barricas, uvas misiones y carretas, mientras que en el mercado esos souvenirs llegan a costar miles de pesos.
Una de las grandes aportaciones de esta institución vitivinícola son las verbenas que cada año se realizan en lo que ahora es la Plaza Santo Tomás que se extienden por el complejo en el que se alojan sus oficinas donde también opera el Centro Cultural Santo Tomás.
Las verbenas han acercado a gente de todos los estratos sociales al vino mexicano; las verbenas son un evento que la comunidad ya identifica como suyos y ha sido un excelente mecanismo para difundir la cultura del vino y promover el turismo.
La llegada de Santiago Cosio le dio a Bodegas de Santo Tomás una dimensión más social y cercana a la gente y a sus raíces como parte de la historia de Baja California ya que entre la fundación de Ensenada que fue la primera capital del Estado, y la de la vinícola solo hay 6 años de diferencia.
Hay encuentros que parecen destinados a suceder. Uno de ellos ocurre cuando la riqueza culinaria de Oaxaca se fusiona con la tradición vitivinícola de Baja California. Dos regiones mexicanas con identidades profundamente arraigadas, unidas por la pasión de preservar sus orígenes y ofrecer experiencias que trascienden el simple acto de comer.
La gastronomía oaxaqueña es reconocida por la complejidad de sus sabores, el respeto por los ingredientes y el legado de recetas transmitidas de generación en generación. Cada platillo cuenta una historia donde el maíz, los chiles, las especias y las técnicas ancestrales dan vida a una cocina considerada patrimonio cultural de México.
Por su parte, Baja California ha consolidado una de las regiones vinícolas más importantes de América Latina. Sus valles, influenciados
por el clima mediterráneo y la cercanía con el océano Pacífico, producen vinos de gran personalidad, capaces de dialogar con una amplia diversidad de propuestas gastronómicas.
Cuando ambas tradiciones convergen, el resultado es un recorrido sensorial donde cada platillo encuentra en el vino un aliado que realza sus aromas, texturas y matices.
La intensidad y el sabor profundo de una *barbacoa de borrego, cocinada lentamente hasta alcanzar una suavidad excepcional, encuentran un interesante contraste en un vino blanco de buena estructura y acidez, cuya frescura aporta equilibrio al conjunto.
De igual manera, la complejidad del **mole negro oaxaqueño*, con sus notas de cacao, especias y chiles, se complementa con la elegancia de un vino tinto de cuerpo medio o robusto, capaz de acompañar su riqueza sin opacar sus múltiples capas de sabor.

En el caso de la tradicional *tlayuda*, su combinación de maíz, quesillo, frijoles, carnes y vegetales encuentra una armonía especial en un vino rosado, cuya frescura y carácter frutal resaltan cada ingrediente y aportan una experiencia ligera y equilibrada.
Más que un maridaje, esta unión representa el encuentro de dos expresiones culturales que comparten una misma filosofía: honrar la tierra, respetar el trabajo de quienes la cultivan y celebrar la tradición a través de la mesa.
En una época donde la gastronomía busca conectar con las raíces sin dejar de innovar, la cocina oaxaqueña y los vinos de Baja California demuestran que México posee una diversidad capaz de sorprender incluso a los paladares más exigentes.
Porque, al final,


un gran vino no solo acompaña un platillo: cuenta una historia. Y cuando esa historia nace entre los sabores de Oaxaca y los viñedos de Baja California, cada copa y cada bocado se convierten en una invitación a descubrir la extraordinaria riqueza gastronómica de nuestro país.
POR DULCE ESGUERRA/COLABORACIÓN.
Hay un hilo rojo espirituoso que une dos grandes civilizaciones y los ‘Cruzados’ son los responsables de este cruce.
Agencias de noticias nacionales afirman que el aprecio por el vino en las nuevas generaciones va en aumento y se debe a la apuesta de las casas vitivinícolas con etiquetas de caldos blancos y rosados para conquistar el paladar de los jóvenes.
Sin embargo, es bueno recordar, no sólo a estas generaciones, que el gusto por el vino tuvo sus altas y bajas ya la historia social, política y religiosa incidieron en la reducción hasta la crisis vinícola en Occidente y Oriente, cunas de la venerada vid.
Acompáñame, querido lector, a un vertiginoso y breve viaje en la historia conocido como Las Cruzadas y el consumo del vino en aquella época medieval.
ORIGEN DEL MOVIMIENTO
El 18 de noviembre de 1095, el Papa Urbano II abrió un concilio en Clermont, Francia, al que acudieron en su mayoría obispos franceses, y que ha pasado a la historia como el punto de partida de las Cruzadas.
Uno de los puntos discutidos en ese encuentro (no el central) fue la “recompensa espiritual”, bajo ciertas circunstancias, para quien participara en las cruzadas.
El 27 de noviembre, Urbano II, ante una gran muchedumbre, pronunció un elocuente discurso que retumbó en el ánimo de su audiencia y provocó algo que ni él mismo imaginó.
Perfiló una dura opresión que vivía la Iglesia cristiana de Oriente. Los selyúcidas (turcos) habían ocupado Asia Menor, las iglesias y los Santos Lugares de la cristiandad eran destruidos y profanados por los paganos; hasta Antioquía, la ciudad de Pedro, había sido ocupada.
“Dios lo quiere”, cerró, y la muchedumbre gritó de corazón repitiendo esa frase. El obispo Ademaro de Le Puy tomó una cruz y los ahí reunidos lo siguieron. Con las ropas se hicieron cruces de tela que cada uno cosía a los hombros y nacía de esta forma la Cruzada y su ejército de caballeros.
DIVISIÓN, DEUDAS, FE
¡Alto, alto, alto! ¿No te has preguntado, amable lector, por qué el entusiasmo de los franceses por irse a repartir espadazos a tierras lejanas, dejando tierra, familia y seguridad? Cabe aclarar que el grueso de los enlistados eran pobres campesinos y, en menor número, caballeros que vivían del comercio, el cultivo de sus tierras (viñedos) o de la renta de sus suelos.

La primera realidad es que casi toda Europa se encontraba dividida por rivalidades entre sus propios reinos e imperios.
La mayoría estaba desgastada y endeudada por las constantes batallas. Aunque la idea de hacer la guerra contra los infieles fue bien aceptada por que Inglaterra y Francia (potencias militares), sobre todo, acababan de expulsar a los musulmanes de sus tierras. España y Portugal estaban en esa lucha –que lograron hasta 1492– y sus economías estaban por los suelos.
Fueron los alemanes quienes se pusieron a trabajar y reactivaron el comercio y las rutas de exportación e importación de productos, sobre todo, de vino.
La segunda realidad es que los campesinos veían la oportunidad de pisar tierra santa y obtener la gracia del premio de la Jerusalén Celestial, el fin último de todo cristiano.
Sabemos ya, gracias a las anteriores ediciones de la revista de Vendimias, que el vino tiene su cuna en Asia. Canaán fue de las regiones más antiguas en cultivar y producir el jugo de uva, unos 2 mil años antes de Cristo.
Sólo recordemos a Moisés y su admiración por las uvas gigantes que le llevaron los espías que envió a territorio de los cananeos, a la tierra que mana leche y miel.
Ahora, sí, ya en contexto, debemos saber que la primera caravana europea que partió a la defensa de los peregrinos y cristianos de Oriente y recuperación de los lugares santos, recorrió poco más de 4 mil 500 kilómetros; un viaje pesado y agotador por las circunstancias geográficas y climáticas de las zonas atravesadas.
Las condiciones de la travesía eran insalubres y beber agua no resultaba sano, así que el vino era la mejor opción: contenía agua que saciaba la sed y la fermentación de la uva producía vigor y alegría entre los integrantes. Además de las propiedades antisépticas ya sabidas por los militares.
Como era una “Guerra Santa”, religiosos acompañaron a los combatientes. Los monjes benedictinos y los cistercienses ya eran conocidos cinco siglos atrás por su excelente producción de vino, punto y aparte que durante el trayecto se celebraban misas por el éxito de la empresa. Misas en las que era infaltable el vino.
Estas dos órdenes religiosas fueron las mayores productoras vinícolas en Francia y Alemania.
Los benedictinos en particular destacaron en los valles de Champagne, Burgundy y Bordeaux; y en Rheingau y Franconia.
La presencia de los cruzados en Asia revivió, brevemente, el cultivo de las vides en Tierra Santa y sarmientos fueron plantados en lugares como Belén y Nazaret.
El resurgimiento fue breve; sin embargo, los que regresaron a Europa llevaron consigo una variedad de nobles uvas que contenían los genes de Medio Oriente: los varietales de Chardonnay, Moscatel y Shiraz.
Foto: ebglobal.org

Los viñedos de Galilea y Judea eran famosos e incluso son mencionados en La Biblia. Sin embargo, por las constantes invasiones de imperios musulmanes (Califas) esas tierras fueron convertidas en un páramo y su población diezmada.


- Entrevista a Don Luis refleja orgullo por sus vinos y una gran visión en la industria, que trascendió a su tiempo
- Fue un visionario porque creo en su empresa economía de escala y popularizó el consumo del vino
POR. – ARTURO LÓPEZ JUAN
“Estamos haciendo nuevos y mejores vinos y pretendo que tengamos los mejores vinos con miras a la próxima década, el buen vino se hace en nuestros viñedos y una excelente división de producción en la que se ha invertido bastante”, dijo Don Luis A. Cetto, en su última entrevista concedida a El Vigía en ocasión de haber recibido 9 medallas para sus vinos en el concurso San Francisco Chronicle Wine Competition.
Eso ocurrió en San Francisco, California en febrero de 2020, tras una cata de 4 días de hecha por 63 jueces a 6 mil 700 vinos de mil 100 diferentes vinícolas de Norteamérica.
Esos premios se sumaron a las 8 medallas otorgadas a la vinícola más grande de México en el concurso San Francisco International Wine Competition, con lo que -en aquel tiempo- la casa LA Cetto sumó sus primeras 17 medallas al arrancar el 2020, para un acumulado de 599 galardones obtenidos en su larga vida como productor de vinos mexicanos y que obviamente hoy son muchísimas más, porque el legado de Don Luis trascendió a su partida de este plano.
En aquel momento Don Luis se atribuyó parte del éxito a sus enólogos provenientes de varios países, incluso mexicanos y a los ingenieros locales encargados de producir la uva con quién presumió su gran cercanía y convivencia al grado de comer con ellos hasta tres veces por semana. Con orgullo comentó que la vinícola ha generado un cambio absoluto en los viñedos, con gente
nueva, mexicanos casi todos, modernizado sus líneas de producción hasta lograr la tecnificación y automatización de su envasado en su planta de Tijuana en ambientes esterilizados y libre de la intervención de manos.
Los vinos cambian cada año, porque cambian las uvas, Hay que tener mucha atención y cuidado, cualquiera produce uvas y vinos, pero para hacer los mejores hay que saber cuidarlos y sacarles el mejor provecho y calidad, consideró.
Aunque las variedades son las mismas, explicó, cada cosecha es diferente por el agua y el clima, pero se tienen que cuidar para producir los vinos que vayan subiendo de nivel hasta alcanzar categorías platinum, en base a la aceptación


del mercado y el reconocimiento de expertos.
Es el caso del Nebbiolo, una de las uvas emblemáticas de la casa, que pasó por esa esa evolución hasta ganar varias medallas de oro, dos en San Francisco en el 2020. Otros muy buenos como Ángelo Cetto, es un vino platinum, reserva 2012, una mezcla que tiene montepulciano, cabernet sauvigñon, nebbiolo, barbera y petit verdot, un gran vino que sólo se defiende, dijo.
“Vamos creciendo en uvas nuevas, hay muchas uvas que se crean en el mundo, chilenas, argentinas que produce mucho 10 veces más

que Chile, pero éste tiene buenos vinos de todo tipo”, precisó. La calidad de vino la pone el productor, “pero la gente que los consume nos pone a cada uno en el lugar que nos corresponde, cada uno con los que a ellos les gustó”, reconoce.
La incursión de LA Cetto en el extranjero fue ya hace muchos años, ocurrió cuando tenían excedentes en la producción que decidieron enviar a Europa, “en el primer año nadie nos compraba, a México lo conocían por el tequila”, cuenta Don Luis A. Cetto.
Recordó que se acercaron a Francia a través de los concursos y luego de ganar los primeros 2 o 3 premios, con su propia calificación empezaron a colocar sus vinos en restaurantes con tan buena aceptación que clientes y proveedores han crecido juntos y actualmente son asiduos visitantes a la planta en Ensenada.
Los vinos de LA Cetto ya están siendo exportados a gran parte a Europa, pero también tienen presencia en Asia, Japón; en china está va creciendo muy bien su presencia y pronto estarán en Rusia, anunció en aquel momento.
La producción en México ha crecido los últimos años, la empresa tiene 2,000 hectáreas de viñedos, reveló, pocos los tienen en Norte América y en México nadie, lo que lo convierte en mayor productor de vino en el país.
“Vamos creciendo a la velocidad que vamos pudiendo, reinvertimos todas las utilidades, pero siempre se necesita dinero fresco para crecer más rápido”, precisa Don Luis Cetto.
“La crisis bancaria de los 80, nos detuvieron, señala, nos tuvimos que hacer para atrás para que lo malo pasara enfrente, para luego echarnos para adelante, retomamos fuerzas con buenos vinos, buenas calidades y ahora con nuevas variedades italianas y francesas”.
Comenta que tienen un rancho pegado a los Estados Unidos en las laderas de la montaña Cuchumá, entre los municipios de Tijuana y Tecate en donde sólo producen sinfandel, que es una uva fina.
Recuerda que hace algunos años el New York Times hizo un reportaje de las uvas del Valle Redondo destacando los vinos tintos de sinfandel que ya se vende en Estados Unidos en donde ganó una serie de premios en 2017.
El mercado mexicano va creciendo, de dos litros per cápita que actualmente se consumen, no pasará mucho tiempo en que esa cifra suba a 5 litros, ya que actualmente se consume más vino en el resto del país como Yucatán, Ciudad de México, Los Cabos y muchos otros destinos, pronosticó.
LA Cetto tiene una bodega para surtir Los Cabos donde cada vez se venden más que consumen en gran parte el turismo americano que luego regresan a los Estados Unidos, lo encuentran y los siguen prefiriendo.
DE NIÑO LAVABA BOTELLAS
Don Luis Agustín Cetto recordó que desde muy pequeño ya participaba con su padre don Ángelo Cetto en la producción del vino: “lavaba botellas cuando era un chiquillo, ya más grandecito ayudaba con la descarga de uva”. Cuando el fundador de la vinícola enfermó,

Don Luis apenas tenía 22 años, pero poco a poco se fue haciendo cargo de la planta.
Recuerda que, al crecer el rancho, por su extensión y para recorrerlo más rápido montaba en una motocicleta y a modo de caballo transitaba por los surcos para supervisar las plantaciones.
“Ahora solo somos mi hijo y yo, segunda y tercera generación, ahí vienen los nietos que serán la cuarta generación”.
Don Luis no estudió enología, pero tuvo muchos maestros a lo largo de su historia como vitivinicultor, confiesa.
“Mi hijo tiene un hijo que tiene 24 -hoy tendría 28- años que ya terminó la carrera, ya está trabajando; otro que también es enólogo, acaba de salir de la carrera en La Universidad de California, ya lleva premios, se va a Francia, luego a Italia para que afine sus conocimientos y luego regrese a trabajar con nosotros”, comenta orgulloso el patriarca.
“Hay un gran futuro para LA Cetto, dijo en-
tusiasmado, me siento bien, solo un problema en las piernas por una fractura que tuve en los tobillos cuando era muy joven”.
Lamentablemente Don Luis falleció el viernes 22 de abril de 2022 cuando tenía 87 años de edad dejando un gran legado a su familia, pero también a la industria vitivinícola del país que entre otras cosas, ayudó a popularizar el consumo al crear una economía de escala en sus productos haciéndolos accesibles a cualquier mexicano, independientemente de su condición social.
Fue un hombre con una gran visión, nótese al principio de la entrevista que a pesar de sus 85 años Don Luis estaba pensando en el futuro con 10 años de anticipación.
Prueba de ello es que dejó las condiciones para que sus descendientes lleven la marca a otro nivel más allá de las fronteras mexicanas, pero también en el gusto de los amantes del buen vino.

Celebrando LA HISTORIA

DANA LUISA OCHOA AOCHOA@ELVIGIA.NET
espués de una ardua jornada de trabajo, el descanso es merecido e incluso obligado. Concebidas para simbolizar la alegría por el fin de la cosecha o vendimia, las fiestas llevadas a cabo durante el fin del verano en las regiones vitivinícolas tienen su propia historia en cada lugar.
Lejos de los conciertos multitudinarios, conferencias especializadas y concursos internacionales que han colocado el nombre de Ensenada como sinónimo de cultura y calidad vitivinícola internacional, las fiestas de la vendimia, así, en minúsculas tienen un sencillo origen.
En 1983, un grupo de amigos, amantes del buen vino y socios del Club de Leones de Ensenada, se reunió para celebrar la primera “Fiesta y Feria de la Vendimia”. Dirigiendo esta primera festividad se encontraban Héctor Arriola y el también presidente del club, Octavio Jiménez, en aquel tiempo director de una planta vinícola.
“Las primeras fiestas eran realmente informales”, recuerda Abelardo Rodríguez, asociado a la Cofradía del Vino de Baja California en Ensenada desde 1987, apasionado del vino y su historia, y paellero experto, entre otros títulos.
“Como buenos mexicanos, aquí primero hacemos, festejamos y luego trabajamos. En otras partes las fiestas se hacen al terminar el trabajo, pero aquí, incluso al trabajar en las vinícolas, estamos festejando”, menciona el cofrade.
El patio de las que ahora son las oficinas del Sistema de Administración Tributaria (SAT) hospedaba algunos puestos de comida, para acompañar los caldos de las casas vinícolas existentes en ese
Iniciado como “Fiesta y Feria de la Vendimia”, el evento estandarte de la región se llevó a cabo por primera vez hace 43 años
entonces: Casa Pedro Domecq, Formex-Ybarra, Productos de Uva de Tijuana y Bodegas de Santo Tomás.
L. A. Cetto y Cavas Valmar se integraron después, engrosando las filas que ahora reciben a decenas de productores, desde artesanales de producción limitada, hasta grandes casas vitivinícolas de larga tradición y miles de cajas de producción anual.
De origen místico, resultante de las ceremonias dedicadas al dios griego del vino Baco, las fiestas de la vendimia destacan el deseo del hombre por la cercanía con los dioses. Según los historiadores, la celebración se remonta a las costas del mar Mediterráneo Oriental, en el año 1000 a.C.
La celebración en cada una de las -más o menos- 80 regiones vitivinícolas del mundo, a pesar de compartir el mismo origen y el mismo propósito, varía dependiendo de las características geográficas, culturales y sociales del país.
Definitivamente, la llegada de Hugo D’Acosta fue la que detonó el crecimiento de la industria vitivinícola y la expansión de las Fiestas de la Vendimia, según la opinión de Rodríguez Ratliff.
“Con la creación de la Asociación de Vitivinicultores de Ensenada es cuando despegó todo”, comenta.
Cuando las casas se presentaron, sacaron sus vinos y empezaron a trabajar formalmente”.
“Aunque los eventos se han comercializado, las Fiestas de la Vendimia de Ensenada siguen siendo una representación de nuestros vinos, de lo que se quiere hacer aquí, y cada casa vinícola toma su propio rumbo”, menciona.
“Ramón García Ocejo aprendió a hacer paellas con mi suegro, don Guillermo Rodríguez Becerra. Por tener una familia muy numerosa, don Guillermo siempre hacía paellas los domingos y Ramón, que era su vecino, se acercaba siguiendo los aromas”, evoca Abelardo Rodríguez Ratliff.

Después de aprender las bases con don Guillermo Rodríguez, el que después daría su nombre al concurso de paellas en Ensenada, se acercó a la Casa de España, en donde siguió instruyéndose y aficionándose a la preparación del platillo ibérico.
“El entusiasmo lo llevó a reunir grupos para preparar paellas. Ahora hay muchos grupos, pero en los primeros eventos no eran más de 12 paelleros los que se reunían. El ambiente era el propio de un grupo de gente muy alegre, nada ordenado, como es ahora”, rememora el cofrade.
El Concurso de Paellas Ramón García Ocejo reúne a 80 equipos de paelleros y 40 casas vinícolas, y es uno de los principales eventos de las Fiestas de la Vendimia que cada año tiene lugar en los patios de Bodegas de Liceaga.
El Salón Catedral del ahora Centro Social, Cívico y Cultural Riviera atestiguaba el inicio de la “Fiesta y Feria de la Vendimia”, con un baile inaugural en el que se elegía al azar una reina de la Vendimia.
Las jóvenes asistentes al baile elegían un racimo de uvas, entre los que se encontraba uno premiado, otorgándole a la ganadora su reinado. Al siguiente día, tanto la reina como las embajadoras desfilaban por las calles del centro invitando a la fiesta popular.

Celosdelviejocontinente
“LaculturavitivinícolaenMéxicohacrecidodemaneraextraordinaria.DesdequeenlaNueva Españaseempezaronahacerbuenosvinos,surgieronenlosproductoresdelviejocontinente reclamosalvirreinatoporlacompetenciaaloscaldoslocales.
Elreyentoncesdecretóquesequemarantodoslosviñedos,aexcepcióndelosque produjeranelvinodeconsagrarutilizadoporlaIglesia.Afortunadamente,algunoslograron salvarseysiguieronconsuproducciónyevolución.
SantoTomás,quefuelaprimeravitivinícolaenBajaCalifornia,haproseguidoconsutrabajo. Miabuelo,elgeneralAbelardoL.Rodríguezlacompróen1932cuandosehallabaquebraday larestablecióenlaavenidaMiramar,dondefuncionópormuchosaños.”
AbelardoRodríguezRatliff





La vinícola del Valle de Guadalupe realizará el próximo 8 de agosto su edición 98 con degustaciones, concurso de pisado de uva, concierto sorpresa y actividades tradicionales de vendimia
KARLA PADILLA/EL VIGÍA kpadilla@elvigia.net | Ensenada, B. C.
Con casi un siglo de tradición y más de mil medallas internacionales, L. A. Cetto celebrará el próximo 8 de agosto la edición número 98 de su tradicional “Fiesta de Colores”, una de las vendimias más emblemáticas del Valle de Guadalupe.
La experiencia arrancará con la tradicional celebración eucarística y bendición de la molienda, encabezadas por Rafael Valdez Torres, obispo de la Diócesis de Ensenada, acto simbólico que marca el inicio de la cosecha de la uva para la producción de vino, seguido por una jornada dedicada a la gastronomía, la música y la cultura vinícola.
Los asistentes podrán degustar las 37 etiquetas de la casa acompañadas de canapés, además de participar en el tradicional concurso de pisado de uva, que contará con categorías femenil y varonil, donde el primer lugar de cada una obtendrá un pase para la siguiente edición de la fiesta.
La celebración incluirá también una comida a cuatro tiempos en la terraza de la vinícola, además de un mensaje por parte de Luis Alberto Cetto, quien compartirá algunos de los reconocimientos y medallas obtenidos por L. A. Cetto durante el último año en certámenes internacionales.
Fernando Rodríguez Cetto, gerente de Turismo de la vinícola, destacó que la intención es que los visitantes vivan una experiencia completa alrededor del vino y las tradiciones de la vendimia.
El nombre de la celebración, explicó, hace referencia a los tonos característicos que adquiere el valle durante agosto, cuando el verde de los viñedos, el azul del cielo y los colores de la tierra resaltan con mayor intensidad durante la temporada de cosecha.
“Es una fiesta que celebra el inicio de un nuevo ciclo, el comienzo de la cosecha y todo lo que representa el Valle de Guadalupe en esta temporada”, compartió.
El concierto sorpresa con el que concluirá la “Fiesta de Colores” se ha convertido en una de las tradiciones distintivas de la celebración, ya que el artista invitado se mantiene en secreto hasta el día del evento para conservar el factor sorpresa entre los asistentes y reforzar la experiencia alrededor de la jornada.
La noche cerrará con un after party acompañado de música de DJ, en un ambiente pensado para prolongar la convivencia entre visitantes, productores y amantes del vino.
Adelantó además que, rumbo al centenario de la vinícola en 2028, ya preparan una celebración especial con actividades diferentes y una propuesta más divertida para conmemorar los 100 años de historia de L. A. Cetto en el Valle de Guadalupe.
El objetivo sigue siendo que el público asista por la experiencia completa que representa la “Fiesta de Colores”, desde la convivencia y la gastronomía hasta la oportunidad de conocer más sobre las etiquetas de la casa y el trabajo detrás de cada vendimia.


