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LA BRÚJULA REVISTA CULTURAL

Page 1


Diego Velázquez

JOSÉ CARRILLO

CEDILLO, P. 3

Las estrategias de propiedad intelectual para Pymes

CARLOS GERARDO

LÓPEZ HERNÁNDEZ, 4

Éxito empresarial

JUAN RUDAMETKIN, P. 5

Proyecto fin del mundo

ALBERTO VILLAESCUSA, P. 10

DIRECCIÓN

Arturo López Juan Director General jlopez@elvigia.net

Enhoc Santoyo Cid Director de Información esantoyo@elvigia.net

Gerardo Sánchez García Director Editorial gsanchez@elvigia.net

Hugo Toscano Coordinador Editorial htoscano@elvigia.net

Gerardo Ortega Editor gortega@elvigia.net

Johana Ochoa Oficina de la Dirección General

PUBLICIDAD

Socorro Encarnación Osuna Coordinadora de Publicidad sencarnacion@elvigia.net

Patricia Ibarra Mena Ejecutiva de Cuentas pibarra@elvigia.net

Rodrigo Olachea García Diseñador Editorial

California Estrada Sánchez Diseñadora Publicitaria

EL VIGÍA DIGITAL

Joatam de Basabe Coordinador editorial El Vigía Digital

Sandra Ibarra Coordinadora El Vigía Digital sibarra@elvigia.net

Digita Media BC, S.C. de R.L. de C.V.

Calle Ambar No. 984, Fracc.Mediterráneo C.P. 22818, Ensenada, B.C. Tel: (646) 120.55.57 Ext. 1021

DEL DIRECTOR:

Hubo un tiempo en que la tecnología se miraba hacia arriba. Era espectáculo, promesa y, en muchos casos, símbolo de poder. Se le observaba con distancia y con cierta reverencia. Hoy, en cambio, la tecnología se ha vuelto un paisaje: está en todas partes y, precisamente por ello, ha dejado de ser visible.

Ese tránsito —del asombro al hábito— no es menor. Es, en realidad, uno de los cambios culturales más profundos de nuestro tiempo.

La historia reciente muestra con claridad ese desplazamiento. Lo que antes reunía multitudes frente a una pantalla o generaba conversaciones durante semanas, hoy ocurre en silencio, integrado a la rutina. La innovación ya no irrumpe: se infiltra. Y en ese proceso, modifica no sólo nuestras prácticas, sino también nuestra percepción del mundo.

Lo que hay que hacer es detenerse a mirar ese fenómeno con mayor atención.

Porque cuando la tecnología deja de notarse, comienza a operar en un nivel más profundo. Deja de ser herramienta para convertirse en entorno. Ya no es algo que utilizamos, sino algo dentro de lo cual vivimos. Y esa diferencia, aunque sutil, redefine nuestra relación con el progreso.

Durante décadas, los objetos tecnológicos fueron también marcadores de identidad. Poseerlos implicaba pertenecer. Eran signos visibles de estatus, de aspiración, incluso de estilo de vida. Hoy, en cambio, esa dimensión se ha diluido. La tecnología ya no distingue tanto como integra. Lo que antes era excepcional, ahora es condición básica de la vida cotidiana. Sin embargo, esa normalización

tiene implicaciones que no siempre son evidentes.

Por un lado, representa un triunfo del desarrollo: el acceso se ha ampliado, los beneficios se han extendido, y muchas de las innovaciones que antes parecían lejanas hoy están al alcance de millones. Pero, por otro, también plantea nuevas tensiones. La dependencia tecnológica se ha vuelto estructural, y la línea entre comodidad y exceso comienza a desdibujarse.

En particular, el impacto sobre el cuerpo y los hábitos merece una reflexión más seria. La promesa de una vida más fácil ha derivado, en muchos casos, en una vida más sedentaria. La eficiencia ha reducido el esfuerzo, pero también ha limitado el movimiento. Y en esa paradoja se abre uno de los grandes desafíos contemporáneos: cómo equilibrar el avance técnico con el bienestar humano.

A ello se suma una realidad que no puede ignorarse: la tecnología, aunque más extendida, no es igualmente accesible para todos. La brecha persiste, y con ella, una desigualdad que cuestiona la idea misma de progreso compartido. Tal vez el problema no sea la tecnología en sí, sino la manera en que dejamos de verla. Al volverse invisible, también se vuelve incuestionada. Y ahí radica el riesgo.

Recuperar la capacidad de asombro —no como fascinación ingenua, sino como conciencia crítica— puede ser una forma de reequilibrar esa relación. Volver a mirar lo cotidiano, entender sus estructuras, reconocer sus efectos. Porque, al final, el verdadero cambio no está en las máquinas, sino en la forma en que nos transforman sin que lo advirtamos. Y precisamente eso es lo que no deberíamos dejar de observar.

DIEGO VELÁZQUEZ

La Turicata

Diego Velázquez es con siderado uno de los grandes maestros del barroco y de la pintura uni versal, cuya obra se caracteri za por un realismo profundo, un dominio excepcional de la luz y una capacidad única para captar la dignidad y la complejidad de sus persona jes. Su legado, desde las esce nas populares sevillanas hasta los retratos cortesanos y obras maestras como Las Meninas lo consolidan como un artista que transformó la representa ción pictórica en un espacio de reflexión filosófica y estética.

FORMACIÓN Y PRIMERAS OBRAS

Etapa sevillana (1599–1623): Velázquez se formó en Sevilla, donde pintó escenas religiosas y de la vida cotidia na. Obras como Vieja friendo huevos y El aguador de Sevi lla muestran su interés por el realismo y la representación de las texturas, con una paleta dominada por tonos pardos y rojizos.

mados con una mezcla de solemnidad y humanidad, alejándose de la rigidez cortesana.

INNOVACIONES TÉCNICAS

Uso de la luz: Velázquez empleó la luz como elemento estructural, creando atmósferas que dotan de volumen y naturalidad a las figuras.

Perspectiva y espacio: En obras como Las Meninas , la composición rompe con las convenciones, integrando al espectador en el cuadro.

Realismo psicológico: Más allá de la apariencia física, sus retratos transmiten la interioridad de los personajes.

LEGADO E INFLUENCIA

Velázquez influyó en artistas posteriores como Goya, Manet y Picasso, quienes encontraron en su obra un modelo de libertad y profundidad.

Su capacidad para unir lo cotidiano con lo trascendente lo convierte en un referente universal.

El Museo del Prado en Madrid conserva la mayor parte de su producción, siendo un centro de peregrinación para historiadores y amantes del arte.

MAESTRÍA TÉCNICA

Estas pinturas revelan su capacidad para dignificar lo popular, otorgando a los personajes humildes una presencia casi monumental.

SERVICIO EN LA CORTE DE FELIPE IV

En 1623, Velázquez fue llamado a Madrid por el conde–duque de Olivares y se convirtió en pintor de cámara del rey Felipe IV.

Su producción en la corte

incluye retratos de la familia real y de figuras como el papa Inocencio X, donde destaca la penetración psicológica y la sobriedad cromática.

- Velázquez no se limitó a la representación física: buscó transmitir la esencia y el carácter de sus modelos, convirtiéndose en un retratista sin igual.

OBRAS MAESTRAS Y APORTES

Las Meninas (1656): Considerada su obra cumbre, representa a la infanta Margarita rodeada de sus damas, bufones y el propio pintor.

El cuadro es un complejo juego de perspectivas y miradas, donde el espectador se convierte en parte de la escena.

La obra reflexiona sobre la naturaleza de la representación, el poder y la relación entre arte y realidad.

La rendición de Breda (1635): También conocida como Las lanzas , muestra un episodio bélico con un enfoque humanista, resaltando la dignidad de los vencidos.

Retratos reales: Felipe IV, la reina Mariana de Austria y la infanta Margarita fueron plas-

La obra de Diego Velázquez es un puente entre lo real y lo simbólico, entre la representación fiel y la reflexión filosófica. Su pintura dignifica tanto a reyes como a personajes humildes, y su maestría técnica lo sitúa en la cima de la historia del arte. Con Las Meninas , Velázquez no solo retrató a la corte, sino que abrió un espacio de diálogo eterno sobre la mirada, el poder y la esencia del arte. En suma, Velázquez transformó la pintura en un espejo de la condición humana, dejando un legado que sigue inspirando y desafiando a generaciones de artistas y espectadores. He tenido la fortuna de ver ante mí, tres veces en el Museo del Prado, Las Meninas , una obra genial, gracias, maestro. Notas de Wikipedia.

José Carrillo Cedillo

Las estrategias de propiedad intelectual para pequeñas y medianas empresas, Pymes (1ª Parte)

Tecnología y Sociedad

El propósito del siguiente artículo es dar a conocer las estrategias generales que llevan a efecto las Pymes a nivel mundial para una gestión estratégica del valor y uso de la propiedad intelectual, en el ámbito de los negocios.

Los elementos principales que se mencionan en el artículo están basados en las consideraciones y la visión a nivel mundial que tiene la WIPO (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, por sus siglas en inglés), en cómo deben integrar una gestión estrategia para la protección de sus marcas, patentes, modelos de utilidad, diseños industriales, así como los secretos industriales; todos estos identificados como Activos Intangibles de la Empresa.1 Con la finalidad de establecer la protección de estos intangibles y poder contar dentro de la empresa con un plan de negocio para garantizar un nivel de competitividad en el mercado. Implica identificar, revisar y auditar sus activos con los que cuenta, para poder registrar los mismos tempranamente, y en su caso salvaguardar secretos comerciales mediante contratos, de confidencialidad y vigilar ac -

tivamente el mercado contra infracciones y plagio.

Además de tener un plan de negocio, toda empresa innovadora debe tener una estrategia de propiedad intelectual (PI). El desarrollo de una estrategia de PI no es un hecho aislado, la estrategia misma evolucionará en el tiempo en función de los objetivos comerciales, productos y servicios de la empresa y deberá ser revisada periódicamente. Aiora bien en estos términos ¿Qué es una estrategia de PI? , de conformidad con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual; una estrategia de propiedad intelectual es el plan de acción de una empresa para gestionar y proteger sus activos intangibles. Con esta finalidad deben considerarse y tomarse a lo largo del ciclo de vida de comercialización de los productos y servicios en un amplio espectro de tecnologías. Existiendo seis elementos

torales para la gestión estratégica de la PI siendo estos:

• La Auditoría de Activos Intangibles: Identificar logotipos, nombres de marca, tecnología, procesos, secretos comerciales y diseños que sean únicos para la empresa.

• El Registro Temprano: Registrar marcas y patentes modelos de utilidad y diseños industriales cuanto antes para evitar que competidores se adelanten, lo cual es crítico en etapas de crecimiento.

• La Gestión de Secretos Comerciales: Implementar e implantar políticas de confidencialidad y acuerdos de no divulgación o acuerdo de confidencialidad (Non-Disclosure Agreement NDA por sus siglas en inglés) con empleados y socios para proteger información técnica o comercial sensible.

• La Protección de la Marca ( branding ): Registrar el nombre, eslóganes, avisos comerciales y logotipos para construir reputación y di -

ferenciarse en el mercado.

• El Monitoreo y Vigilancia: Supervisar constantemente el mercado para identificar usos no autorizados de la PI y tomar medidas legales, como el envío de notificaciones de cese y desistimiento.

• La Estrategia de Licenciamiento: Utilizar licencias para monetizar la PI o establecer alianzas estratégicas para acceder a nuevos mercados.  Entre los beneficios de una estrategia sólida de PI, se encuentran:

• Atracción de Inversores: Una PI protegida indica viabilidad futura y facilita la obtención de capital.

• Prevención de Falsificaciones: Colaborar con aduanas y usar tecnologías de rastreo protege contra la competencia desleal.

• Ventaja Competitiva: Permite la exclusividad en la comercialización de productos y servicios innovadores Es importante saber que cada empresa tendrá sus propios retos que requerirán una estrategia particular de PI hecha a medida de acuerdo con el sector de mercado de sus actividades. Aunque puede ser útil el contar con un asesoramiento de un profesional de la PI.

1. Activos intangibles: Bajo la perspectiva de Víctor Manuel Morales Lechuga ICAT-UNAM), los activos intangibles son  elementos inmateriales clave para la competitividad no son solo “no físicos”, sino derechos intelectuales y tecnológicos estratégicos, medibles y transferibles, que determinan la ventaja competitiva de una entidad.

* Maestro en Ciencias. Investigador y consultor, Mio Corp cagelopez@miocorp.com.mx

Carlos Gerardo López Hernández*

ÉXITO EMPRESARIAL

El Valor de la Vida

Es ampliamente conocido el dicho, entre empresas, de que al menos por un año fiscal se podrá determinar si la empresa de recién apertura será exitosa.

Tiempo de inversión, de paciencia, de aplicar la mejor administración posible para el logro de las metas, de la más adecuada mercadotecnia. Mas es muy importante tomar en cuenta los diferentes factores que influirán en el éxito de la empresa, y enumerando algunos de ellos aparecen en primer plano los impuestos, cuotas, el arrendamiento en su caso, la mano de obra, los insumos, costos fijos, al menos.

A continuación éstas son las herramientas actuales para el incremento de ventas:

CRM (Customer Relationship Management): Plataformas esenciales para gestionar la relación con clientes y el embudo de ventas, como Salesforce, HubSpot CRM y Zendesk

Prospección e inteligencia: Herramientas para encontrar clientes ideales y automatizar el contacto, tales como LeadIQ (para capturar prospectos en LinkedIn) y Apollo.

Comunicación: Facilitan el contacto con el cliente a través de correos electrónicos, chats y videollamadas, incluyendo Brevo (email marketing), Microsoft Teams y Zoom

Inteligencia artificial (IA): Herramientas generativas como ChatGPT, Gemini y Copilot para redactar correos, crear propuestas y automatizar tareas.

Gestión de redes sociales: Herramientas como ContentStudio y Crowdfire para agendar contenido y mantener una reputación digital activa.

Análisis y reportes: Soluciones para el pronóstico de ventas y seguimiento del desempeño, como Intuendi y Orquesta.

Comercio electrónico y gestión: Software para catálogos interactivos, como Peiperless, o gestión de inventario, como Sortly

lidades más extraordinarias, así como el logro de las metas más espectaculares de la historia aquí en nuestro propio país. Una empresa que ha sobrepasado los límites de las ganancias a tal grado que se puede dar el lujo de invertir en negocios prácticamente enfocados al fracaso, mas éste significa nada al lado de los enormes dividendos que percibe. No existe ningún otro placer más grande que el que veamos aparecer frente a nuestro establecimiento una fila interminable de clientes para consumir nuestros diferentes productos al grado de que extendamos los horarios por la gran demanda que éstos generan. Experimentar el lujo del cliente cautivo por nuestros productos. Un sueño y hecho realidad.

Sí, acertó mi estimado y ávido lector. El Gobierno mexicano. Una empresa que prácticamente emula al más grande monopolio de bienes y servicios, y no sólo este Gobierno sino el de todos los países del mundo entero. Empresas que apoderándose de los bienes y servicios más básicos del ciudadano como lo es el agua, el gas, el combustible, energía eléctrica, bienes inmuebles, etc., etc., obligan prácticamente a éste a someterse a su voluntad, so pena de limitar o suspender el flujo del servicio en su caso. Y es que incluso el ciudadano se asusta al ver la facilidad, habilidad y desvergüenza con la que el Gobierno en turno crea toda clase de gravámenes con el propósito de ejercer más presión fiscal sobre el comerciante haciéndole imposible el logro de sus metas comerciales. Y tomemos en cuenta que los trabajadores fundan su prosperidad al abrigo de empresas exitosas. Recuerdo este año haber tramitado

Ahora, si todos los ciudadanos somos clientes cautivos del gobierno, ¿Cómo puede ser posible el que éste se manifieste en quiebra? Una empresa que tiene cautivos a la totalidad de clientes que existen no puede experimentar pérdidas. Imposible financieramente hablando.

Incrementos prácticamente en todos los niveles a todos los productos, a todos los servicios municipales, estatales y federales de manera progresiva, y más aún cuando se declara el que todo va bien, que no pasa nada.

mis placas vehiculares y me mandan a tando que debía pagar 245 pesos. Le comento al cajero que me muestre las infracciones cometidas ya que no recordaba ni una y en el recibo aparece la leyenda del cobro: Por utilizar estacionamiento en raya gris. Sin palabras. Le pedí que me mostrara el documento que me acreditaba su uso y no pudo hacerlo. No existía. Me manda al jefe de Recaudación, le reclamo y me cancela el pago. Cobro disfrazado y confesado. Insólito. El éxito del Gobierno debería fundarse en las grandes utilidades de todos los negocios del país, mas asombrosamente, su gran riqueza se funda en la explotación de éstos sin considerar el que fomentándolos a crecer en ganancias podrían con toda seguridad lucrar aún más para su conveniencia. Aplicable el ejemplo de la gallina de los huevos de oro. Países que se desesperan por matar la gallina para quedarse con todo. Ahora, debemos tratar de analizar el propósito de los impuestos. Financiar proyectos a nivel nacional, o sea, un programa de necesidades de desarrollo a corto, mediano y largo plazo, así como crear diferentes fondos de carácter social al menos. Este tipo de planeación nos indicará la cantidad de impuestos que se deberán recaudar de acuerdo a los programas a realizar por lo que la imposición debería de parar. En el caso del gobierno mexicano simplemente se hacen de las formas más viles del dinero del pueblo, no para los programas, sino para su propio provecho. No existe razón válida por medio de la cual una persona perciba ingresos por los que tenga que tributar impuestos mientras que los ya pagados cubren las necesidades que el gobierno requiere para el cumplimiento de los programas de desarrollo.

El reparto de utilidades no sólo se debe dar por medio de las empresas a los trabajadores, sino que si el propio gobierno obtiene grandes utilidades por medio de nuestros impuestos, debería entonces repartir éstas a las mismas empresas que contribuyeron a su riqueza por medio de consideraciones sobre base de impuestos, exenciones justificadas, subsidios, fondos muertos, ágiles devoluciones de impuestos, y otros instrumentos que motivarían el crecimiento de las empresas.

Recordemos el que el gobierno está representado por servidores públicos, no por ejecutores imparciales, por lo que el pueblo, los accionistas principales, debemos exigir cuentas claras a la administración ya que incluso nuestra parte de utilidades no ha sido repartida justamente.

Si el administrador de nuestra empresa, México, no justifica su trabajo a cambio del salario que percibe, y más aún desfalca a la empresa debe ser despedido. De otra manera la hundirá.

La empresa es el país, el administrador el gobierno, mas dentro del organigrama el más alto puesto en la jerarquía es el ciudadano productivo, y dentro del concepto Staff se encuentra el administrador o gobierno, lo cual significa que el ciudadano se apoya externamente en éste, por lo que puede prescindir de sus servicios en caso de no contar con la calidad del servicio que presta.

Adentrémonos en los conocimientos relacionados con la administración en sí, y de esta manera podremos tomar decisiones sobre la forma en que debe operar la gran empresa que es México. Hora de practicar justamente una auditoría administrativa para determinar las enfermedades que padece esta próspera empresa así como de aplicar las correcciones necesarias para lograr el verdadero objetivo: Prosperidad en todos los hogares.

Los miércoles de 2 a 5 pm en el parque Revolución. Palabra de Dios y alabanza.

Juan Rudametkin

A partir del SÁBADO 11 de ABRIL de 2026

EL CÁNTARO

Crónicas Rurales

En la Sierra de Juárez, cuando el tiempo se medía por la distancia recorrida y no por las horas del reloj, la historia agraria se escribía a lomo de caballo y a fuerza de voluntad. No había caminos trazados con precisión, ni certezas jurídicas inmediatas. Había, en cambio, hombres como José Magaña Medina, que entendían que la tierra no se hereda: se conquista, se trabaja y se defiende. Corría el año de 1936. Desde el mineral de Rosa de Castilla, enclavado en la parte media de la sierra, un grupo de campesinos comenzaba a organizarse con un propósito claro: obtener tierras bajo el amparo

de la reforma agraria. Se hacían llamar Juárez del Castillo, nombre que evocaba tanto la aspiración territorial como la identidad compartida de quienes, provenientes de distintos rincones, el mineral Real del Castillo, el primero y más conocido, cuyos pobladores se asentaron en el corazón del Valle de San Rafael también, habían encontrado en esa geografía áspera una oportunidad de arraigo.

José Magaña era uno de ellos. No era un hombre de discursos, pero sí de presencia constante. Sabía que las decisiones importantes no se tomaban en la soledad del monte, sino en las reuniones agrarias que, periódicamente, se celebraban en el valle. Para asistir, debía descender desde la sierra recorriendo cerca de quince kilómetros de ida y otro tanto de regreso. A veces completaba la travesía en una sola jornada; en otras ocasiones, la noche lo obligaba a pernoctar lejos de casa, entre fogatas improvisadas y el rumor del viento entre los mezquites que proliferaban en el valle.

Aquellos recorridos no eran simples traslados: eran actos de convicción.

José

como el valle de San Rafael, hoy conocido como Ojos Negros. Era una visión integral del territorio, pero también compleja. Las distancias, las dificultades de comunicación y, sobre todo, las diferencias en vocación productiva comenzaron a marcar fisuras. No todos miraban la tierra de la misma manera.

Cada paso, cada jornada, reafirmaba el compromiso con una causa común. En esas reuniones se discutía la estrategia para la obtención de tierras, se delineaban argumentos, se medían fuerzas y se construía, poco a poco, la legitimidad de su demanda. El proyecto original era ambicioso. Buscaban la dotación de un ejido que abarcara tanto la Sierra de Juárez

Algunos, con experiencia en cultivos, veían en el valle fértil una oportunidad para la agricultura. Otros, como José Magaña, traían en la sangre el oficio ganadero y entendían que la sierra ofrecía mejores condiciones para el pastoreo. La discusión no fue menor. Era, en esencia, un debate sobre el modo de vida que querían construir. La solución llegó en forma de división. El grupo Juárez del Castillo se fragmentó en dos: por un lado, los que permanecerían en la sierra, conformando el núcleo de Sierra de Juárez; por el otro, quienes apostarían por el valle, dando origen a Real del Castillo. No fue una ruptura violenta, sino una decisión pragmática. Cada quien seguiría su camino, pero con el mismo objetivo de acceder a la tierra.

El Cántaro.

En 1937, los campesinos de la sierra formalizaron una nueva solicitud. Un año después, en 1938, obtuvieron el mandamiento positivo del gobernador: se reconocía, en primera instancia, la dotación de aproximadamente 196 mil hectáreas. Era un logro monumental, no solo por la extensión territorial, sino por lo que representaba: el reconocimiento institucional de una lucha sostenida a pulso. Para entonces, José Magaña ya tenía claro su destino.

Se dedicó de lleno a la ganadería, oficio que no improvisó. Lo había aprendido desde niño en Puruándiro, Michoacán, donde el contacto con el campo era parte de la vida cotidiana. Más tarde, su paso por el 21º Regimiento de Caballería le dio una formación técnica que pocos tenían: sabía herrar, forjar herraduras, colocarlas y, sobre todo, entender el comportamiento de los caballos.

Esa combinación de saberes, el empírico y el militar, lo convirtió en un vaquero completo.

Ya como ejidatario, solicitó y le fue concedido un paraje cercano a la Laguna de Hanson, conocido como “Campodeales”. El nombre, con el tiempo deformado por la costumbre, probablemente tuvo otro origen, quizá “Campo de Alex”, pero terminó por adquirir identidad propia, como ocurre con los lugares habitados de manera constante.

Reynaldo Magaña*
Magaña.

Ahí estableció su rancho. En Campodeales, José Magaña llegó a tener un hato de aproximadamente ciento cincuenta cabezas de ganado. Su rutina era rigurosa y constante: al amanecer, salía arreando las vacas hacia el agostadero, recorría cuatro kilómetros aproximadamente; al caer la tarde, regresaba con ellas al rancho. No había atajos ni improvisaciones. Era el ritmo que imponía la tierra.

Pero lo que más le gustaba contar no era la cantidad de ganado ni la extensión del terreno, sino la relación que había logrado construir con sus animales.

Decía, con un orgullo sereno, que sus vacas no necesitaban vigilancia permanente. Bastaba con que la caponera iniciara el camino hacia la laguna al amanecer para que el resto del hato la siguiera en fila. Por la tarde, él salía a su encuentro, muchas veces a pie, seguido de su caballo. Mientras arreaba a la última de las vacas, la caponera ya venía de regreso al rancho, encabezando una larga hilera que avanzaba con disciplina casi humana. No era magia. Era conocimiento. Era el resultado de años de convivencia, de entender los tiempos y los comportamientos del ganado. “Son mis amigos”, decía José Magaña, sin asomo de exageración. Y quienes lo conocieron sabían que no era una frase hecha, sino una forma de nombrar una relación genuina. En ese paisaje de pinos, piedra y silencio, hubo un compañero que destacó por encima de todos: su caballo, El Cántaro.

Castaño zaino, de color parejo y brillante, parecía hecho a la medida de la sierra. Lo compró siendo potrillo, casi sin historia, y lo fue formando con paciencia. José Magaña no creía en la imposición como método. Sabía que un buen caballo no se doblega, se convence.

A base de trato constante, de órdenes claras y recompensas justas, logró dejarlo “a la mano”. Era de esos caballos que no requieren rienda tensa, porque anticipan la intención del jinete. En la región se decía que El Cántaro obedecía como si hablara. Pero en realidad, lo que había era un entendimiento profundo entre ambos. Se conocían.

En las veredas de la Sierra de Juárez, fueron inseparables. Juntos arreaban el ganado, recorrían distancias largas y regresaban al atardecer, cuando el sol se quebraba sobre el lomo del caballo. El nombre no era

casual: “Cántaro”, por ese tono castaño limpio, como barro cocido al fuego, que relucía bajo la luz de la mañana. Había, en esa estampa, una armonía difícil de explicar desde fuera. El hombre, el caballo y el entorno formaban una unidad. No había prisa, pero tampoco descanso innecesario. Cada jornada tenía un propósito, y cada regreso al rancho era, en sí mismo, una confirmación de que el equilibrio se mantenía.

El Cántaro fue el último caballo de José Magaña en su etapa de vaquero.

Con el tiempo, la vida cambió de ritmo. Vinieron otros oficios: el trabajo forestal, la tienda de abarrotes en Arroyo del Sauz, donde las dinámicas eran distintas y el tiempo comenzaba a medirse de otra manera. El trajín del campo abierto cedió espacio a la atención del mostrador y a las conversaciones de comunidad. Pero hay cosas que no se sustituyen.

El Cántaro quedó en la memoria como se quedan las épocas bien vividas: sin estridencia, pero con profundidad. No era solo un caballo; era el símbolo de una etapa en la que la vida se sostenía sobre la relación directa con la tierra, con los animales y con el esfuerzo propio.

La historia de José Magaña Medina no es excepcional en el sentido

heroico tradicional. No hay grandes discursos ni actos espectaculares. Pero precisamente ahí radica su va lor: en la constancia, en la disciplina, en la capacidad de construir una vida a partir de decisiones firmes. Es la historia de muchos, pero con tada desde uno.

En los archivos oficiales quedará registrado el mandamiento de 1938, las hectáreas dotadas, los nombres de los ejidos. Pero en la memoria oral, en esa que se transmite sin do cumentos, quedará la imagen de un hombre caminando tras su ganado, seguido de un caballo que no necesi taba ser llamado, porque sabía exac tamente a dónde pertenecía. Y en esa imagen, quizá se conden sa mejor que en cualquier decreto, el verdadero sentido de la reforma agraria en la Sierra de Juárez: no solo la distribución de la tierra, sino la construcción de una forma de vida.

*El autor es consejero regional de la crónica de Ensenada

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Postal de la época.
José Magaña de joven.

A

Del lujo al hábito: cómo la tecnología se volvió invisible

REDACCIÓN*/LA BRÚJULA

Durante buena parte del siglo XX, la tecnología tenía algo de espectáculo. Era visible, ruidosa, incluso ceremoniosa. No estaba en todas partes, ni al alcance de todos. Había que ir a verla: a una sala de cine, a una feria industrial, a la televisión en casa del vecino. La tecnología era, en cierto modo, un acontecimiento.

Hoy, en cambio, apenas la notamos. La usamos sin pensar. La tecnología dejó de ser un lujo para convertirse en hábito. Y en ese tránsito —silencioso pero profundo— se transformó no sólo la vida cotidiana, sino también la manera en que entendemos el progreso.

Lo que hay que hacer es mirar ese cambio con detenimiento.

DEL ASOMBRO A LA COSTUMBRE

Cuando en 1972 la misión Apolo 16 despegó rumbo a la Luna, millones de personas en todo el mundo siguieron el acontecimiento como si se tratara de una ceremonia global. No era solo ciencia: era un espectáculo de alcance planetario. El ser humano, por tercera vez, caminaba sobre otro cuerpo celeste.

Aquella hazaña, impulsada por la carrera espacial, parecía destinada a un futuro extraordinario. Sin embargo, muchas de las tecnologías desarrolladas en ese contexto terminaron en lugares mucho más íntimos: el hogar, el automóvil, el bolsillo.

El historiador de la tecnología Walter Isaacson lo resume con claridad en una de sus reflexiones más citadas:

“Las innovaciones más poderosas no son las que deslumbran, sino las que se integran sin fricción a la vida cotidiana”.

Ese es el punto de quiebre. La tecnología verdaderamente transformadora no es la que impresiona, sino la que desaparece.

DOMESTICACIÓN

DE LA TECNOLOGÍA

Durante décadas, ciertos dispositivos fueron símbolos de estatus. Tener una videocasetera en casa, por ejemplo, no sólo implicaba acceso a entretenimiento, sino pertenencia a un grupo social específico. Lo mismo ocurrió con los primeros automóviles de alto rendimiento o con los equipos de sonido sofisticados.

El Ford Mustang, lanzado en 1964, no fue sólo un automóvil: fue una promesa. Representaba libertad, movilidad, juventud. Era un objeto

promesa se volvió rutina. Manejar dejó de ser una experiencia excepcional para convertirse en una necesidad diaria. El objeto aspiracional se transformó en herramienta.

Este fenómeno —la domesticación de la tecnología— implica un cambio cultural profundo. Lo que antes definía una identidad, ahora se diluye en la normalidad.

IDENTIDAD: LO QUE USAMOS, LO QUE SOMOS

En la segunda mitad del siglo XX, los objetos tecnológicos comenzaron a definir a las personas. El auto que conducías, el aparato que tenías en la sala, incluso el tipo de televisión que elegías, hablaban de ti.

El sociólogo Marshall McLuhan anticipó este fenómeno con una frase que sigue resonando: “Primero moldeamos nuestras herramientas y luego ellas nos moldean a nosotros”.

La tecnología no solo responde a necesidades: las crea, las redefine, las amplifica. Con el tiempo, se convierte en una extensión del cuerpo y de la mente.

Hoy, esa relación es todavía más estrecha. Ya no se trata solo de ob-

jetos, sino de sistemas. Plataformas, redes, servicios digitales que organi zan nuestra vida sin que lo notemos. La tecnología dejó de ser algo que usamos para convertirse en algo en lo que habitamos.

DEL OBJETO AL SISTEMA

Hubo un momento en que la innovación se medía en objetos concretos: una cámara más ligera, un automóvil más rápido, un televisor más grande. Cada avance tenía forma, peso, presencia. Ese mundo ha cambiado. Hoy, la tecnología funciona como un entramado invisible. No compramos únicamente un dispositivo, sino que entramos a un ecosistema. La experiencia ya no depende del objeto en sí, sino de la red que lo sostiene. El periodista y analista Kevin Kelly lo explica así:

“La tecnología ya no es una colección de herramientas, sino un sistema vivo que evoluciona con nosotros.” Esta transición tiene consecuencias profundas. La dependencia tecnológica ya no es opcional. Vivimos dentro de estructuras que organizan nuestra comunicación, nuestro trabajo, incluso nuestras relaciones personales.

Lo que antes era accesorio, hoy es indispensable.

CUERPO FRENTE A LA MÁQUINA

Uno de los cambios más evidentes —y menos discutidos— es el impacto de la tecnología en el cuerpo humano.

La automatización de tareas, la reducción del esfuerzo físico y la comodidad permanente han modificado nuestros hábitos de manera radical. Caminar menos, cargar menos, esperar menos. Todo está diseñado para facilitar la vida.

Pero esa facilidad tiene un costo.

La medicina contemporánea ha documentado cómo el sedentarismo, asociado al uso intensivo de tecnología, se ha convertido en un factor de riesgo para múltiples enfermedades. La paradoja es evidente: la tecnología que mejora nuestra calidad

fundamental: entre eficiencia y bienestar, entre comodidad y movimiento, entre avance técnico y adaptación humana. Invisibilidad del progreso Uno de los rasgos más interesantes del desarrollo tecnológico es su tendencia a volverse invisible.

Cuando una innovación aparece, genera asombro. Se le dedica atención, se le analiza, se le teme o se le celebra. Pero con el tiempo, se normaliza. Deja de ser noticia. Nadie piensa hoy en la complejidad de los sistemas que permiten una llamada telefónica o una transmisión de video. Nadie reflexiona, en la vida diaria, sobre la infraestructura que sostiene lo cotidiano.

El progreso, en ese sentido, se vuelve silencioso. Y tal vez ahí radica su mayor eficacia.

logía se vuelve cotidiana, pierde su capacidad de sorprender. Lo extraordinario se convierte en ordinario.

Sin embargo, esa pérdida es también una ganancia. Significa que el acceso se ha ampliado, que lo que antes era exclusivo ahora es compartido, que la innovación ha cumplido su ciclo de expansión.

Pero no para todos.

La brecha tecnológica sigue siendo una realidad. No todas las personas acceden de la misma manera a los beneficios del progreso. Lo que para algunos es cotidiano, para otros sigue siendo inalcanzable.

Esa desigualdad obliga a replantear la idea misma de progreso.

UNA NUEVA FORMA DE MIRAR

Tal vez el reto está en recuperar la capacidad de mirar la tecnología con atención. No como espectáculo, sino como estructura. No como novedad, sino como sistema.

Entender cómo se integró a la vida cotidiana permite entender también sus implicaciones más profundas: en la economía, en la cultura, en la salud, en la identidad.

Porque, al final, la historia de la tecnología no es la historia de las máquinas.

Es la historia de cómo las personas cambian cuando dejan de notar que las usan.

A partir del SÁBADO 11 de ABRIL de 2026

PROYECTO FIN DEL MUNDO

a la Butaca

Película estadounidense de Phil Lord y Christopher Mi ller con Ryan Gosling (2026). Hubo un tiempo en el que el sello de los directores Phil Lord y Chris topher Miller era tomar malas ideas y milagrosamente sacar algo bueno de ellas. Comando especial reinven tó una serie ochentera prácticamen te olvidada como una comedia satu rada de buenos chistes y la genial química de Jonah Hill y Channing Tatum. La gran aventura LEGO que sonaba como un inflado comer cial de juguetes, resultó una muy en tretenida y ocasionalmente emotiva fantasía animada sobre el poder de la imaginación.

Tengo una hipótesis. Ambas películas funcionaron, no a pesar, sino precisamente porque sus conceptos eran ridículos. Eran premisas que su público no podía tomar en serio, lo que las hacía blancos perfectos para el sentido del humor bobo y burlón de Lord y Miller. Me gusta ver las cosas de esta manera porque también explica por qué su película más reciente, Proyecto fin del mundo , es la que menos me ha gustado de ellos. Por primera vez en su carrera, Lord y Miller trabajan con una idea que, aunque no totalmente original, es verdaderamente buena. No hay que ir muy lejos para encontrar otras películas de ciencia ficción centradas en una misión espacial para salvar a la humanidad de un posible cataclismo (se me ocurren Interestelar de Christopher Nolan o la oscura e infravalorada Sunshine: Alerta solar de Danny Boyle). Pero el énfasis que Proyecto fin del mundo hace en la curiosidad científica basta para

darle un ángulo novedoso. Una que quizá no merece absoluta y pomposa seriedad, pero sí una compostura y asombro que Lord y Miller nunca logran desarrollar.

Ryan Gosling interpreta a Ryland Grace, un hombre que despierta como el único tripulante de una nave espacial a años luz de la Tierra, sin idea de cómo llegó ahí. Los recuerdos le regresan poco a poco. Él era maestro de ciencias en una escuela secundaria y antes de eso un científico expulsado de la comunidad investigadora por su controversial teoría sobre la posibilidad de otras formas de vida. Grace recibe la oportunidad de probar esta teoría cuando Eva Stratt (Sandra Hüller), una estricta y serena agente de gobierno lo recluta para investigar una misteriosa formación que lentamente extingue nuestro sol y que en treinta años podría acaba con la vida en el planeta. La trama, que salta entre pasado y presente, explicará más adelante cómo Grace pasó de un consultor científico al astro-

nauta encargado de salvar a la humanidad. Pero desde el inicio nos queda claro que su tarea es investigar una estrella lejana que parece ser inmune a este mismo fenómeno. Lo digo un poco como cumplido, mayormente como crítica, pero Proyecto fin del mundo es una película ñoñísima. Uno de los elementos más tiernos, lo que la distingue de la ciencia ficción de alto presupuesto que típicamente nos trae Hollywood, es su claro amor por la ciencia y su proceso. Su villano, si es que se le puede llamar así, existe fuera del bien y el mal. No tiene características humanas y por lo tanto no se puede combatir con violencia o diplomacia; solo con una exacta observación de su naturaleza física. La película obviamente inventa tecnologías y formas de vida que no tienen precedente en el mundo que conocemos. Pero como en Contacto de Robert Zemeckis, hay un intento de anclarlas en conceptos de las ciencias reales, y de guiarnos de manera lógica por cómo Grace y sus

compañeros sacan sus conclusiones. La película no se saca términos de la manga, sino que apela a tecnologías y métodos de investigación con los que el público en general puede estar ya familiarizado, o en los que se puede interesar después de ver la película.

Proyecto fin del mundo quiere que su público se enamore de la ciencia. Y lo hace presentándola de forma humilde; como algo que no siempre requiere de equipo caro y masivo. Como Grace en su primer experimento, la ciencia puede hacerse con tablas de madera y cinta adhesiva, por ejemplo. A través de simples experimentos, o mirando con atención las formas que se mueven bajo un microscopio, tenemos acceso a maravillas que ponen a prueba lo que sabemos del universo. La película trata estos momentos de descubrimiento con el peso e importancia que otros blockbusters les dan a sus escenas de acción. En papel, busca más empatía y humildad que un sentido de superioridad.

Pegado
Alberto Villaescusa Rico

El otro y más desafortunado lado de su ñoñería está en su sentido del humor. Acercándose por fin a la estrella donde su misión empieza de verdad, Grace se encuentra con una masiva nave alienígena tripulada por una criatura con forma de roca a la que termina llamando Rocky. El primer encuentro de Grace y Rocky es tenso. Ninguno de los tiene cómo comunicarse con el otro, están ante una forma de vida completamente extraña. Pero este obstáculo se supera rápidamente cuando Grace desarrolla un programa de computadora que le permite traducir los sonidos de Rocky a palabras en su idioma (James Ortiz le presta su voz, además de operar la marioneta de la criatura). Pero este encuentro cósmico sin precedentes pronto se manifiesta en trillados malentendidos cómicos, sosos bailes y saludos y anticuadas referencias de cultura pop. Como en otras películas de Lord y Miller, Proyecto fin del mundo trata de llenar cada minuto de su duración con chistes. Pero si antes trataban de construir gags sólidos que de verdad hicieran reír, aquí solo logran

pintar a Grace como un bu fón. Aunque la película está basada en un libro de Andy Weir publicado en 2021, no dejo de pensar que Ryland Grace fue construido alre dedor de la personalidad de Gosling (hasta sus nombres se parecen). El bagaje del actor lo persigue aquí; cues ta ver a Grace sin pensar en el idiota y atolondrado Ken que Gosling interpretó ge nialmente en Barbie. Pero si sus guiños burlones funcio naban en aquella película, socavan una como Proyecto fin del mundo, que aspira a una sinceridad y absoluta falta de cinismo.

La actitud relajada y con fiada de Gosling diluyen el impacto emocional de un héroe cuya debilidad fun damental es su falta de confianza. No me creo a Gosling como alguien que no cree en sí mismo. Alguien más apropiado quizá sería Matt Damon, quien interpretó al protagonista de Misión Rescate, otra película adaptada por el guionista Drew Goddard de un libro de Weir. Interpretando a otro astronauta en una misión de supervivencia que no eligió, Damon presentaba su sentido del humor como un

mecanismo de defensa, una forma de mantener el entusiasmo y la motivación ante un pronóstico desolador. Su actuación tenía una humildad que simplemente no veo en la de Gosling. Lord y Miller sabotean el asombro de su película en otros aspectos. Se rodean de colaboradores capaces, pero que entregan versiones diluidas de trabajos anteriores. La música de Daniel Pem-

berton es una cosa irregular. En sus momentos de mayor suspenso, su uso creativo de los instrumentos logra crear sonidos que de verdad se sienten fuera de este mundo. Pero cuando trata de ponerse inspirador, suena como los alegres pero repetitivos sintetizadores que acompañarían un video corporativo. El director de fotografía Greig Fraser ha hecho algunas de las películas de Hollywood más preciosas de la última década (Rogue One: Una historia de Star Wars, las dos primeras partes de y Resistencia). Y aquí entrega algunas imágenes en efecto bonitas, con una cálida textura e intensas sombras. Me imagino que algunas de las más espectaculares, como las de sus naves flotando en el espacio, o empequeñecidas por la figura de un planeta extraterrestre, son efectos visuales generados por computadora. No obstante, éstos son tan finos que no se nota donde termina lo real y empieza lo construido digitalmente. Pero la edición reduce cada una de estas vistas impresionantes a fragmentos de uno o dos segundos, no dejando que nuestros ojos las absorban con esa curiosidad científica que en teoría busca promover.

Lord y Miller no me parecen cineastas sin talento. En momentos aislados, la película logra efectos potentes, como cuando salta entre el silencio inmaculado del espacio y el ruido estruendoso del peligro. En otros puede ser hábilmente manipuladora. Incluso si la amistad entre Grace y Rocky nunca dejó de parecerme boba y cursi, el final me hizo preocuparme por el bienestar de la criatura casi instintivamente. Pero sus esfuerzos parecen concentrados en socavar precisamente lo que hace a su historia tan especial, poblando una gran aventura espacial por la salvación de la especie humana con absolutos payasos. Supongo que una de las intenciones de la película es bajar a la ciencia de su pedestal, quitarle su aire pedante y mostrarla como algo divertido y accesible. Pero Proyecto fin del mundo nunca me pareció verdaderamente divertida. Si la película fuera una persona, sería ese maestro que a toda costa quiere caerle bien a sus alumnos, pero que solo logra que cada minuto de clase se sienta eterno.

alberto.villaescusa19@gmail.com X: @betovillaescusa

A partir del SÁBADO 11 de ABRIL de 2026

SENSATEZ, FELICIDAD QUÍMICA Y EL TEOREMA DE BAYES (PARTE 1)

Reflexiones de un Abuelo

El Ser Humano ha desarrollado estrategias para sobrevivir a través de almacenar información y transmitirla a otros humanos. Muchas de esas estrategias son compartidas con los otros componentes del reino animal y de la flora. Todas ellas han sido resguardadas en los diferentes dispositivos de memoria con los que cuenta el humano para guardar información. Unas las adquiere, almacena y transmite por mecanismos de la herencia (esta almacenado en su genoma: su material hereditario). Otros mecanismos fueron desarrollados para defenderse de los elementos adversos que están presentes en su entorno, en su ambiente (la realidad). Como ejemplo de los mecanismos de sobrevivencia que adquiere a través de la herencia son la presencia de algunos genes que le proporcionan al individuo de alguna especie ventajas frente a infecciones y patologías.

Además de los mecanismos hereditarios, existen otras estrategias de sobrevivencia que el humano usa para guardar información y le permite dar respuesta inmediata y protegerse contra factores tóxicos que aparecen en el ambiente. Uno de ellos son los denominados mecanismos epigenéticos. Estos dispositivos que se despliegan a través de sustancias químicas complejas (biomoléculas) permiten inhibir o activar ciertos genes para protegerse de un elemento ambiental adverso (tóxico). Un ejemplo de mecanismo epigenético es el que desarrollan los infantes que están en

constante exposición a toxinas producidas en ambientes de fumadores: la denominada metilación del ADN (enrollamiento particular del ADN que activa o reprime ciertos genes). Este mecanismo no es heredable, pero permite reducir la probabilidad de aparición y progresión del cáncer en el infante expuesto al humo de tabaco. Es parte de la información con la que es dotado el humano para sobrevivir a ambientes nocivos.

Otro mecanismo de la sobrevivencia que se transmite entre los humanos y otras especies es la enseñanza social. Algunos adultos de vertebrados superiores despliegan ciertas conductas de enseñanza hacia los jóvenes para, por ejemplo, que aprendan algunos olores, sonidos o texturas que les permiten orientarse en sus migraciones a zonas de crianza, apareamiento o alimentación. Los elefantes, la ballena gris y otros mamíferos (terrestres o marinos), al igual que el humano, utilizan esta fuente de información para incrementar su probabilidad de éxito para sobrevivir como individuo y como grupo.

Todos los mecanismos anteriormente mencionados son compartidos con muchas otras especies miembros de la biodiversidad, des-

de las bacterias hasta los grandes vertebrados como los elefantes o las ballenas.

Pero el humano moderno ha desarrollado un mecanismo que hasta hoy sabemos que solamente lo posee en exclusiva. Este mecanismo se llama la imaginación. Con ella puede sobrevivir ante adversidades que le afectan en lo físico, en lo síquico o en lo espiritual. Hoy sabemos que una situación dramática y profunda que sufre (o goza) un humano le puede causar trastornos físicos, sicológicos o enfermedades; y estas le disminuyen su probabilidad de vida (le restan vida). De allí la importancia de la imaginación. Con ella el humano se permite reprimir recuerdos o pensamientos dolorosos de la conciencia; proyectar sentimientos o pensamientos (reales o ficticios) a otros humanos; rechazar una realidad dolorosa o incómoda (negación); desplazar o redirigir a otra persona una situación adversa para evitar la angustia; e incluso, canalizar impulsos socialmente negativos hacia otras actividades constructivas o socialmente aceptables (sublimar la situación).

Este mecanismo de la imaginación le ha permitido al humano construir civilizaciones, desarrollar afectos con humanos desconocidos (por ejemplo,

las creencias en seres supremos, naciones o intereses comunes) y contar con una enorme coraza que lo aísla de la realidad y de sus más feroces acontecimientos: La Opinionósfera. Dentro de la esfera de opinión el humano planea su vida y toma decisiones. Aunque vive en un efímero instante que es el presente, en ese espacio puede imaginar el futuro y tomar decisiones cuando cree conocer el pasado a través de los relatos compartidos acumulados.

Este cúmulo de relatos compartidos se guarda y se transmite como información. Los relatos son presentados como chismes, cotilleo, historia escrita, libros, literatura, arte y otros mecanismos de almacenamiento y transmisión. Y a todos esos instrumentos, en el siglo XXI hay que añadirles las fake news (noticias falsas y mentirosas) producidas dentro de las redes sociales que, desafortunadamente, influyen de manera importante en las decisiones del humano moderno.

Ese cúmulo de opiniones sobre el pasado se le presenta al humano a través de un infinito acervo y se transmite a través del mecanismo de la comunicación. Opiniones, muchas veces dispares, sobre un objeto o acontecimiento le permite al humano crear su propia atmósfera y su narrativa para planear su futuro. Construye su punto de vista, su opinión. Y esta, a su vez, puede ser transmitida a otros humanos, tanto espacial como temporalmente (a las siguientes generaciones). Construye una verdad.

Cabe la pregunta: ¿Esa verdad construida por el análisis de la información sobre el pasado coincide con la realidad? Tal vez no, pero nunca lo sabremos. Lo que si se consigue es la construcción de certezas hacia el futuro. Si nos equivocamos o no es otra cosa y se lo atribuimos muchas veces a la suerte (al azar), dependiendo de cómo baso esa decisión. Pero con el éxito o el fracaso bajo el brazo ya contamos con ese salvavidas que soporta nuestras azarosas vidas.

Rafael “Rach” Solana*

De la realidad entonces hay muchas narrativas, es decir muchas verdades construidas. ¿Cuál es tu verdad? Tú decides. Y esa decisión deberás basarla en la información con la que cuentas o evadir esa realidad por la construcción de tu esfera de opinión que será compartida o no con otros humanos.

Aquí solo analizaré dos posibles formas de construir una verdad para explicarse la realidad, para evadirse o para tomar decisiones. No importa el objetivo mientras que la finalidad sea sobrevivir.

FELICIDAD QUÍMICA

¿Qué píldora prefieres, la roja que te lleva a la realidad dura o la azul que te mantiene en la felicidad química? Esta pregunta es planteada por Morfeo a Neo al ofrecerle la elección entre las dos píldoras, dentro de una escena icónica de la película “Matrix” (Wachowski, 1999), un largometraje distópico. La píldora roja representa la libertad de conocer la verdad sobre el mundo, mientras que la píldora azul simboliza la comodidad de permanecer en la ignorancia dentro de la simulación de la Matrix. Esta escena no solo es un momento de reflexión filosófica, sino que también se ha convertido en una metáfora cultural poderosa, representando

vez, (porque no) por un fármaco: una felicidad química diría Harari, pero feliz. Si tomo esa pastilla azul me podré sentar tranquilamente y sin el mayor remordimiento frente al televisor para disfrutar todos los partidos de futbol que la televisora de paga me ha ofrecido a diario, evadiendo la realidad mundana en conflicto. Sumado a ello, compartiré con muchos compatriotas la esperanza (si, ese mal que quedo en la superficie de la caja de Pandora) de que la selección de futbol de mi país gane el torneo. No entraré en conflicto si esa expectativa es negativa, ya habrá otros torneos.

Por el contrario, si decido por la píldora roja conservaré mi libertad. Me daré la oportunidad de escudriñar el mundo. Esto me implicará hacer una revisión crítica sobre lo que otros imaginaron de como fue el pasado y como es el presente: usaré el pensamiento crítico. Además de todo, si la oportunidad se presta, utilizaré mis propios medios para construir mi verdad por el análisis del pasado y la incorporación de lo que observo en mi entorno. Esto me demandará un gran esfuerzo y el consumo de mucho tiempo; es decir, tal vez me perderé la alegría de ver meter ese gol espectacular del ídolo del momento. Me enteraré de cosas

su historia personal y la de sus antepasados para proyectar el futuro en donde deberá sobrevivir. En la vida real, elegir entre ambas opciones puede reflejar la lucha interna entre la conciencia y la ignorancia, así como el impacto de estas decisiones en nuestras vidas y relaciones.

PERSPECTIVA BIOLÓGICA Y QUÍMICA

Lo analizado en la película Matrix también ha sido examinado por Harari en su libro Sapiens: de animales a dioses (DEBATE, 2016) y por Hamilton en su libro Homo exul (Debate, 2025). Estos autores exploran el concepto de felicidad desde una perspectiva biológica y química, sugiriendo que nuestras emociones y sensaciones de bienestar están profundamente influenciadas por reacciones químicas en nuestro cuerpo. Los dos autores citados plantean que la felicidad no es solo un estado emocional, sino que está ligada a un complejo cóctel de hormonas y neurotransmisores que afectan nuestro bienestar. Según ellos, la felicidad se puede entender como un “bienestar subjetivo”, que se siente internamente y está relacionado con la satisfacción. A lo largo de la historia, la humanidad ha buscado la felicidad a través de diferentes medios, pero que muchas de estas búsquedas han sido influencia

el placer y la recompensa, se libera cuando alcanzamos metas. La Serotonina, por su parte, regula el estado de ánimo y está relacionada con la autoestima. Y la Oxitocina es la sustancia conocida como la “hormona del amor”, dado que se libera durante interacciones sociales y vínculos afectivos. Por último, las endorfinas actúan como analgésicos naturales y ayudan a reducir el estrés y el dolor. Estas últimas en altas dosis producen la evasión.

Tomando endorfinas de color celestial, negamos el calentamiento climático (y no hacemos esfuerzos para frenarlo), despreciamos la información científica de la pérdida acelerada de la biodiversidad, el incremento de la deforestación y la acidificación de los mares. Total, para que preocuparnos, si tenemos a los casinos.

Pero antes de este éxtasis químico, los humanos contaban con el clero y sus discursos para mantenerlo contento, bajo la promesa de una feliz vida posterior. En ese discurso se prometía un paraíso después de muerto, aunque en esta vida te hayan pateado una y mil veces el trasero.

Ahora, si optas por la píldora roja te deberás enfrentar a tomar decisiones y para ello la ciencia te dota de múltiples herramientas.

En la siguiente entrega analizaré una herramienta probabilística que apoya a quien opta por la píldora roja para plantear su vida. Si alguno de mis dos lectores fue mi estudiante de algún curso de estadística que impartí

*Consultor ambiental rsolana@biig-consultores.com

A partir del SÁBADO 11 de ABRIL de 2026

COMO NIÑOS

Naveguemos

Recuerden, hace siete años, la borrachera que nos sobrevino con los descubrimientos de las plataformas de diálogo como Zoom, Team, Meet, Schoology, Blackboard, Udemy, Sakai, Udemy, etcétera, etcétera.

Y demás regurgitaciones onomatopéyicas que el mundo de la cibernética vomitó sobre nuestros entendimientos, cuando aún estábamos aturdidos con la cruda que nos pegó después de que terminamos de festejar la aparición de los celulares, del Whatsapp , de los programas maravillosos para diseñar, para calcular, para vigilar, para controlar, para comunicar.

No habíamos terminado de digerir toda esta parafernalia de herramientas que prometían que alcanzaríamos el mejor de los mundos, cuando una pandemia hasta ahora inexplicable, nos llegó a todos.

Y no a todos por igual. En aquellos meses del 2020 y del 2021, quien tenía más dinero era quien mejor podía defenderse de los contagios.

Por lo tanto, ya en base a cifras con perspectiva histórica, aquella pandemia fue una manera que la naturaleza, la Vida o Dios, nos desnudó en varias de nuestras dimensiones humanas: demostró descarnadamente la enorme injusticia que habíamos incubado fortaleciendo sistemas que permitieron procesos de concentración de beneficios; demostró que, por sobre la ciencia y objetividad de los grandes e inobjetables indicadores de la salud social, prevalecieron los intereses de la industria de la enfermedad; demostró que, fuera cual fuera el desastre que pudieran ocasionar, las castas políticas

apoyaban todo aquello que les permitiera mantener el poder; demostró que nuestra nación tiene tanta moral, que ha producido una doble moral; demostró que la tecnología no resuelve absolutamente nada si los que pretenden comunicarse mejor, no tienen ideas mejores que comunicar; demostró, en fin, que habíamos llegado a tal nivel de enajenación de nuestros más elementales principios de vida, que estábamos felices ante las potentes plataformas que nos permitían comunicarnos en tiempos de reclusión y no entendimos que esas plataformas eran brutales distractores que nos hacían olvidar que la mejor manera de resolver la comunicación entre dos sordos, es curar la sordera.

Como dijo un amigo: “Aún no entiendo a los elevadores y ya hay internet…”

Si. Así es. Apenas nos estamos reincorporando del revolcón del último tsunami de las tecnologías y nos avientan a las inteligencias artificiales.

Hago aquí un paréntesis: ¿Inteligencia artificial? Las calculadoras que nos daban logaritmos, senos, cosenos y tangentes de la década de los sesenta ¿no eran inteligencias artificiales? Porque eran inteligentes: sabían calcular 2 X 2. Y eran artificiales ¿no?

Entonces ¿cuál es la razón de todo el escandalete de la llegada de las IA? Entiendo que no ha llegado nadie nuevo, sino que aquellas humildes calculadoras elementales han crecido y ya son adultos desarrollados, fuertes, corpulentos, pero aparatos, al fin. Como calculadoras son mucho más capaces, pero como adultos siguen siendo tor-

La humanidad ha creado “cosas” enormemente potentes y ahora no sabe qué dia -

En términos del pensamiento reflexivo, de la meditación, de la introspección que nos acerca a entender quiénes somos, de dónde venimos, ha -

¿Cuál es la razón de todo el escandalete de la llegada de las IA? Entiendo que no ha llegado nadie nuevo, sino que aquellas humildes calculadoras elementales han crecido y ya son adultos desarrollados, fuertes, corpulentos, pero aparatos, al fin. Como calculadoras son mucho más capaces, pero como adultos siguen siendo torpes e inermes

cia dónde queremos ir, siguen siendo los pensadores de la Grecia clásica tan valiosos, tan contemporáneos, como los muy actuales “filósofos” de la tecnología moderna.

Hemos inventado “cosas” que pueden dialogar con nosotros, “cosas” que nos dan respuestas a muchas de nuestras dudas. “cosas” que pueden hacer cálculos complejísimos en micro segundos. ”Cosas” que, incluso, pueden hacer muchas de nuestras tareas cotidianas, mucho mejor que nosotros mismos.

El ser humano está tan obsesionado por desentrañar todo aquello que lo rodea, los materiales, el agua, el fuego, el aire, todo el mundo físico, el espacio, las estrellas, que no ha tenido tiempo para terminar de desentrañar quién es él, el ser humano.

Somos niños gateando que todo lo hurgamos, todo lo revisamos, todo lo desarmamos, pero seguimos gateando. Somos incapaces de controlar lo que descubrimos. El niño que descubre el fuego, solo se aleja de él cuando se quema. Antes, es algo con lo cual quiere experimentar. Y algo similar sucede con una altura, con algo filoso, con algo punzante. Investigamos, investigamos, descubrimos, inventamos, creamos.

Y seguimos gateando.

Ricardo Harte

A partir del SÁBADO 11 de ABRIL de 2026

DONACIONES: CONOCIMIENTO ARQUEOLÓGICO SIN FRONTERAS

Alo largo de más de dos décadas que llevo trabajando en el Centro INAH Baja California he tenido la fortuna de conocer a varios colegas nacionales y extranjeros, con quienes, en todos los sentidos, el intercambio académico y fraternal ha sido muy fructífero. Al mismo tiempo, estudiantes, pasantes y arqueólogos titulados de todo el país se han integrado a diversos proyectos arqueológicos que he dirigido y coordinado en buena parte del estado de Baja California, desde su frontera sur con el hermano estado de Baja California Sur, hasta la frontera norte, colindante con los estados de California y Arizona y, por supuesto, sus costas y algunas de sus islas del Pacífico y Golfo de California.

Como parte de esta convivencia arqueológica he tenido la suerte de personalmente recibir de varios colegas estadounidenses, donaciones incondicionales de numerosos libros y revistas especializadas, muchas de estas sobre el pasado de California y de nuestra inigualable Península de Baja California. Cabe mencionar que todo este material ha servido y sigue sirviendo como recurso académico de consulta en la Sección de Arqueología del Centro INAH en Mexicali, enriqueciendo también estas donaciones con diversos textos de otras partes de México, así como de otros países.

El pasado mes de diciembre de 2025 y enero de 2026 hice la donación de varios de estos libros y revistas como: Latin American Research Review, Mesoamerica, Hispanic American Historical Review, American Anthropologist, Journal of Latin American Studies, Ethnohistory, The Journal of Latin American Anthropology, Geoarchaeology, entre otras, que me fueron donadas a su vez por los arqueólogos californianos Lee Panich, Richard Carrico y William Eckhardt. Todo este material fue recibido por la maestra Silvia Puga Pérez, directora de la Unidad Académica de Antropología para la Biblioteca Tollan Chichimecatlalli de la Unidad Académica de Antropología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ); y por la maestra Royma Nallely Gutiérrez García, coordinadora de la

Maestra Royma Nallely Gutiérrez García, coordinadora de la Licenciatura en Arqueología y licenciado Roger Velázquez Pérez, encargado de la biblioteca Thomas Lee de la licenciatura.

Licenciatura en Arqueología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). Anteriormente, también en el mes de diciembre, pero de 2021, hice otra donación de libros y revistas a mi querido y admirado amigo, QDEP, el doctor Sergio Rafael Vázquez Zárate, de la Facultad de Antropología, Unidad de Humanidades, de la Universidad Autónoma Veracruzana en Xalapa. No está por demás mencionar que la donación de estos libros y revistas de arqueología contribuye de manera significativa a la formación de los estudiantes de esta disciplina en nuestro país, pues les brinda acceso directo a fuentes especializadas, investigaciones y perspectivas diversas que enriquecen significativamente su aprendizaje. Estos materiales sirven también para fomentarles el hábito de la lectura crítica, permitiéndoles conocer tendencias teóricas, metodologías, métodos, técnicas y debates vigentes en la comunidad académica nacional e internacional, así como para fortalecer su capacidad de análisis comparativo de diversos tipos de contextos arqueológicos, históricos y culturales. Además, estas donaciones contribuyen a ampliar y enriquecer las bibliotecas disponibles en instituciones como el de las Universidades ya men-

Estudiantes, pasantes y arqueólogos titulados, integrados en diversos proyectos arqueológicos en Baja California.

de arqueólogos mexicanos mejor preparados para enfrentar los retos de la investigación, la conservación del patrimonio y la difusión cultural.

El objetivo final de estas líneas es el de expresar un profundo agradecimiento a todos los arqueólogos estadounidenses que, a lo largo de los años, han enriquecido al Centro INAH Baja California en su Sección de Arqueología en Mexicali y, ahora también, el de varias universidades del País con las donaciones de estos materiales únicos e invaluables.

Mi gratitud se extiende también a los maestros de las universidades de Veracruz, Zacatecas y Chiapas, así como a los arqueólogos Zamara Navarro Gutiérrez, Ixtlizóchitl Cruz Muñíz, Daniela Monserrath López Vargas y Fernando Vázquez González, quienes han sido parte esencial de este esfuerzo colectivo. Finalmente, quiero reconocer el apoyo de las autoridades aduanales de Mexicali, cuya gestión y facilidades hicieron posible que todo este esfuerzo se concretara.

*Arqueólogo. Investigador Centro INAH–Baja California.

Antonio Porcayo Michelini*
Columna INAH BC

II DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

Fiesta de la Divina Misericordia

Como el Padre me ha enviado. Así también

los envío yo. (JN 20, 19-31)

Día del Señor

En el Evangelio de hoy, la aparición de Cristo resu citado a sus discípulos les trae gozo y alegría, y sobre todo la paz que viene de Él. Recorde mos que Jesús les dijo: “Paz a us tedes”, soplando sobre ellos su Espíritu y dándoles autoridad para perdonar los pecados. Así queda constituido el sacramen to de la reconciliación, un medio a través del cual se manifiesta la misericordia de Dios.

Por eso en este II domingo de Pascua, veneramos de manera especial la “Divina Misericor dia”; se nos invita a reflexionar sobre el amor misericordioso de Dios que perdona nuestros peca dos y que nos llama a ser agentes del perdón y la reconciliación.

Cuando los discípulos vieron a Jesús en medio de ellos, se llenaron de alegría. La desaparición de Jesús les había dejado vacíos, acobardados y desconcertados. Con Jesús, se sentían seguros y valientes; sin Jesús, se sentían frágiles y desorientados.

Jesús les da el Espíritu Santo, y los envía a predicar, de esta manera nace la Iglesia, se da el encuentro con Jesús resucitado que se pone en medio de sus discípulos cada ocho días, cada domingo como hasta hoy.

Desde entonces la Iglesia, la comunidad de los discípulos del resucitado, celebramos la Pascua cada domingo. La Eucaristía es el momento en que nos reunimos, escuchamos su Palabra, y partimos el Pan con alegría y de todo corazón. Y después llevamos todo eso a los hermanos, a los pobres, a los enfermos, a to -

dos los necesitados del Pan y la Palabra de Jesús. Todo esto tiene sentido porque el Señor está en medio de nosotros.

El Señor transmite también a sus apóstoles el divino poder de perdonar los pecados, soplando sobre ellos al tiempo que les dice que reciban el Espíritu Santo.

Ese soplo de Cristo sobre los apóstoles recuerda el soplo de Yahvé sobre el rostro del primer hombre, con esa leve espiración Adán cobró vida y sus ojos brillaron con la chispa luminosa de la razón. En el caso de Cristo, también ese soplo hizo posible una nueva creación, una nueva historia en la que el hombre puede reconciliarse con Dios, ser perdonado.

Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pa -

san a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a anunciar por todas partes la Buena Noticia de Jesús. Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo a ustedes”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él. Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice, como a los enfermos. Exhala su aliento so -

bre ellos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo”.

Solo Jesús salvará a su Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.

Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores.

Que Cristo resucitado, los bendiga hoy, acompañe y proteja siempre.

* Presbítero. cpomah@yahoo.com

Carlos Poma Henostroza*

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