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LA BRÚJULA REVISTA CULTURAL

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Antes de enseñar, enseñemos al cerebro a aprender

M.E.E. ERNESTO GONZÁLEZ P. 6

Nueva temporada, nuevos registros de sitios arqueológicos en Baja California

ENAH FONSECA IBARRA P. 7

¿Confías en que una Inteligencia

Artificial le dé soporte emocional sin supervisión a tus hijos?

SALVADOR VILLARREAL

Y JOHANA VILLARREAL P. 12

QUIÑONES

Gané… ¿y luego qué?

PSIC. LAURA ELENA BELTRÁN

DIRECCIÓN

Arturo López Juan Director General jlopez@elvigia.net

Enhoc Santoyo Cid Director de Información esantoyo@elvigia.net

Gerardo Sánchez García Director Editorial gsanchez@elvigia.net

Hugo Toscano Coordinador Editorial htoscano@elvigia.net

Johana Ochoa Oficina de la Dirección General

PUBLICIDAD

Socorro Encarnación Osuna Coordinadora de Publicidad sencarnacion@elvigia.net

Rodrigo Olachea García Diseñador Editorial

California Estrada Sánchez Diseñadora Publicitaria

EL VIGÍA DIGITAL

Sofía Salgado Ramos Coordinadora editorial El Vigía Digital

Sandra Ibarra Coordinadora El Vigía Digital sibarra@elvigia.net

DEL DIRECTOR:

Desaparecer en México

México enfrenta una de las crisis humanitarias más dolorosas y persistentes de su historia reciente, que es la desaparición de personas.

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, el número de casos acumulados supera ya las 130 mil personas, una cifra que por sí sola retrata la dimensión del problema.

Sin embargo, colectivos de búsqueda, organizaciones defensoras de derechos humanos y diversos medios nacionales advierten que la realidad podría ser todavía más grave, debido al subregistro, la deficiente integración de expedientes y la existencia de miles de denuncias que nunca llegan a incorporarse plenamente a las estadísticas oficiales.

Son madres con picos y palas, colectivos financiados con recursos propios y voluntarios quienes localizan fosas clandestinas, hallan restos humanos y generan información que posteriormente las fiscalías apenas procesan, y esa imagen constituye una de las mayores derrotas del Estado mexicano.

Digita Media BC, S.C. de R.L. de C.V. Calle Ambar No. 984, Fracc.Mediterráneo C.P. 22818, Ensenada, B.C. Tel: (646) 120.55.57 Ext. 1021

Cada una de esas cifras representa una vida truncada, una familia condenada a la incertidumbre y una sociedad marcada por el miedo, porque detrás de cada expediente existen madres, padres, hijos, hermanos y amigos que recorren oficinas gubernamentales, hospitales, cárceles, anfiteatros y parajes desolados buscando una respuesta que las autoridades no han sido capaces de ofrecer. Lo más preocupante es que, con demasiada frecuencia, la búsqueda de personas desaparecidas ha recaído en quienes menos tendrían que asumir esa responsabilidad, es decir, las propias familias.

La desaparición de personas no puede analizarse de manera aislada del fenómeno de la delincuencia organizada, debido a que en numerosas regiones del país, los grupos criminales recurren a esta práctica para eliminar competidores, castigar supuestas traiciones, desaparecer evidencias de otros delitos, reclutar por la fuerza a jóvenes para engrosar sus filas o captar mujeres destinadas a redes de explotación y trata, los cuales son patrones ampliamente documentados por investigaciones periodísticas, organismos nacionales e internacionales y testimonios de sobrevivientes.

Paradójicamente, mientras las desapariciones aumentan, con frecuencia se presume una disminución en las cifras de homicidios dolosos como muestra de una supuesta mejora en la seguridad pública, pero esa lectura resulta incompleta si no se reconoce que muchas víctimas simplemente dejan de aparecer. Una persona desaparecida no deja de ser víctima porque su cuerpo no haya sido localizado; por tanto, reducir el análisis de la violencia exclusivamente a los homicidios registrados puede terminar ocultando una tragedia.

La responsabilidad principal

recae en el Estado, en virtud de que la Constitución otorga a los gobiernos federal, estatales y municipales el monopolio legítimo de la fuerza, la obligación de procurar justicia y el deber de proteger la vida, la libertad y la integridad de todas las personas; y para ello cuentan con instituciones policiales, fiscalías, fuerzas armadas, presupuestos multimillonarios, sistemas de inteligencia y herramientas tecnológicas que ninguna organización ciudadana posee. Pero cuando son las familias quienes realizan las búsquedas, los expedientes permanecen años sin avances, las investigaciones se estancan o existen indicios de colusión entre autoridades y grupos criminales, entonces se trata de un fracaso institucional ya sea por omisión, incapacidad o complicidad. Resolver esta crisis exige mucho más que actualizaciones estadísticas, se requiere fortalecer las investigaciones, combatir la impunidad, depurar corporaciones infiltradas, proteger a los colectivos de búsqueda y atacar las estructuras financieras y operativas del crimen organizado, pero, sobre todo, hace falta voluntad política para reconocer la magnitud del problema. No sólo es que se reconozcan oficialmente más de 130 mil personas desaparecidas, se trata también de millones de familiares que viven todos los días con la esperanza de encontrar a sus seres queridos, una esperanza que el Estado tiene la obligación constitucional, legal y moral de convertir en verdad y justicia.

TIEMPOS DE DOS COMPETENCIAS

En plena recta final del Mundial de Fútbol, el más grande de la historia organizado por la FIFA, esperando el domingo, los equipos se esfuerzan por lograr el cometido de ganar un campeonato que les permita lucir el título de campeón por cuatro años y gozar de los beneficios materiales -50 millones de dólares al primer lugar-, cifra tentadora que puede calmar nervios por un rato y al país ganador posicionarse en cotizaciones más altas para presentaciones amistosas y campeonatos futuros, dentro o fuera de su continente.

El mundial de las novedades por sus ‘pausas hídricas’ abucheadas por el público, donde lo más tristemente irónico es que uno de los anunciantes de estas pausas tipo futbol americano, representa a una marca de papas fritas -nada más deshidratante que este snack por su alto contenido de sodio-, también es la competencia de los récords en goles y anotadores por la cantidad de naciones participantes que propició un lucimiento de los equipos grandes y con experiencia, contra otros novatos casi desconocidos.

En general, hasta hoy, fue una justa deportiva excelente, con buena respuesta masiva del público, a pesar del elevado costo de las entradas, que nunca estuvieron al alcance de bolsillos flacos, aunque es bueno reconocer que los tres países organizadores mostraron civilidad y respeto para que los partidos se desarrollaran dentro de un marco agradable, aunque muchas veces hubo que lidiar con las condiciones adversas que plantea el verano para este tipo de torneos mundiales.

Todo superado por la afición de casi todos los países participantes que se volcaron a las calles a celebrar, en las tres sedes, triunfos y hasta empates por haber llegado a competir.

Mexicanos haciendo la ola popular donde familias enteras se entregan a sus colores, contagiando a otros equipos y porras para que la hagan.

Noruegos ‘remando’ al unísono en los estadios donde se presentaron, japoneses poniendo el ejemplo de orden e higiene al limpiar los desechos del público en las tribunas, que, por cierto, este gesto destacable de elevada urbanidad fue imitado por otros países.

La otra competencia se gesta en el mundo político de nuestro Estado, entiendo que hacer política es actuar en la vida pública, arbitrando los recursos para mejorar la calidad de vida de los miembros de una sociedad, aunque parece ser que no todos los aspirantes lo terminan de entender o aceptar.

Son varios los registrados, lo hicieron puntualmente con ‘la ilusión por delante’ y el foco en los puestos de elección popular que se pondrán en juego en el ya cercano 2027.

Además del anhelado cargo de Gobernador, se elegirán 25 diputaciones locales, más 7 presidentes municipales, con sus correspondientes regidores que conformarían los cabildos de esos municipios.

Todos cargan un menú muy particular de encuestas hechas a la medida y ‘debidamente certificadas’ donde ellos aparecen en los primeros puestos de preferencia, aunque pocas veces o nunca explican sus procedencias.

La pregunta obligada en estos casos es ¿en serio pensarán que los votantes de hoy son una masa ignorante sin criterio ni memoria colectiva que, además, están desprovistos de información fidedigna que podría hun-

dir en sus mentiras a los candidatos registrados?

El menú es tan variado como repetido, tenemos candidatos de los llamados maduros y en algunos casos reciclados tipo figuritas conocidas, otros un poco más jóvenes con carreras ya transitadas en algún puesto anterior, aprendices de político que causan miedo y desconcierto porque dicen tener solución para todos los problemas del Estado.

Hay también del rubro educación y corte cultural, que nos gustaría verlos en acción en estos ruedos ríspidos todo terreno; además, damas jóvenes e inquietas dispuestas a dar batalla por aquello de la igualdad de género, unas con experiencia comprobada y otras no tanto en la labor pública.

Todas las credenciales y actuaciones anteriores en sus cargos se pondrán sobre la mesa para que los electores evalúen a cada uno de los participantes, en un momento donde la política cayó en descrédito, me consta por las extensas y ricas conversaciones, en ocasiones a través de grupos de enfoque, que sostengo con la gente, sobre todo con la generaciones más jóvenes decepcionados al ver tanto funciona-

rio de origen humilde o de escasos recursos, entrar a ejercer un cargo público sin portar dinero y retirarse del mismo esgrimiendo una fortuna personal que no tiene explicación posible.

Ya no importará más qué tipo de campaña se emplee, qué diga y cómo exprese un candidato sus mensajes, ni siquiera su contenido en lo discursivo, -que seguramente se auxiliarán de la inteligencia artificial para elaborarlos, porque ellos se quedaron con pocos argumentos-, si no que la gente les crea o no.

Tarea que resultará titánica, precisamente porque el receptor votante está harto de tanta promesa sin cumplir, tanta falta de servicios palpables y utilizables más allá de visitas presidenciales esporádicas y tareas de maquillaje en la ciudad, más el tema de la inseguridad sin resolver, siquiera a mediano plazo.

Veremos cómo se desenvuelve la contienda política, toda la ciudadanía -que además del mundial de fútbol sí le interesa su país-, estaremos atentos y críticos, con toda seguridad.

*El autor es publicista.

¿ES POSIBLE ECOLOGIZAR A LAS ECOLOGÍAS?

Reflexiones de un Abuelo

Las ecologías tienen diferentes orígenes, son motivadas desde las emociones, la conciencia, la espiritualidad o desde la ciencia. Su propósito suele ser distinto: producir conocimiento científico, generar polémica o conducir alguna política ambiental.

Son practicadas en diferentes esferas: la ciencia (autoridad epistemológica), la política (autoridad política) o grupos espirituales (autoridad espiritual). Pero todas coinciden con una percepción: actualmente el planeta pasa por una Crisis Ambiental ocasionada por la ambición desmedida del humano.

Y, además, todas buscan incrementar la conciencia ecológica entre las sociedades humanas.

La Crisis Ambiental, desde cualquier punto de vista la podemos referir como un estado de los sistemas naturales donde claramente existe un desbalance y desestabilización de los diferentes elementos que componen a la naturaleza.

Una definición general que me encontré en la red de información refiere como crisis ambiental a “una situación crítica en el planeta, en la que los sistemas naturales se deterioran significativamente, poniendo en riesgo la biodiversidad, a los ecosistemas y la sobrevivencia de las especies, incluyendo la humana”

Observe en el párrafo anterior, que la definición de la Crisis Ambiental es redundante – por ejemplo, que la crisis “es una situación crítica” -, y le pasa lo que a todas las definiciones: es ambigua. La ambigüedad inicia desde los propios elementos del concepto. ¿Cuál

es el equilibrio de un sistema natural?

¿Existe ese punto de equilibrio en los sistemas naturales o estos son adaptativos a diversas situaciones?

Estas y otras preguntas generan controversias entre humanos que perciben la crisis ambiental, donde en su debate se reconocen diferencias desde sus propios argumentos o percepciones.

Un budista tendrá un punto de vista muy diferente a un financiero de “Wall Street”; un amante de la naturaleza pudiera estar en contra de un argumento científico; o un católico creyente al de un agnóstico tal vez no perciba por igual el concepto de “amor a lo natural”. Todos ellos y sus conceptos, fundados en sus propias creencias, en su educación y en su cultura.

Las raíces etimológicas tal vez nos puedan apoyar en encontrar una mejor explicación sobre la crisis ambiental.

La palabra Ambiente, parte del latín “Ambere”, que significa entorno (alrededor de); hasta aquí todo bien. Pero la palabra crisis es más compleja ya que muestra al menos tres acepciones. Proviene del griego “krisis”, que significa decidir, separar o juzgar. Esto tampoco nos ayuda de manera sustancial.

Pero para el idioma español siempre hay recursos disponibles. La crisis ambiental se pudiera referir como un Impacto Ambiental Crítico, en su tercera acepción: de muy grave. Recordemos que Impacto Ambiental se asocia a una acción humana, como por ejemplo un proyecto y puede ser medible. Y si es medible es explicable y entendible para todos.

Todo proyecto del humano impacta al ambiente y este impacto ambiental puede ser medido a través de indicadores ambientales.

De la propia medición de los indicadores ambientales podemos empezar a construir algún consenso. Seas espiritual, emocional o racional, cuando se sube la temperatura en el planeta y entiendes que esa elevación de la temperatura es causada por la acumulación de moléculas que retienen radiaciones del sol (como el bióxido de carbono, CO2) que rebotan hacia el espacio te preguntas: ¿de dónde provienen esas moléculas de CO2 extras? Solo hay una explicación: o provienen de la actividad volcánica extrema o provienen de fuentes humanas.

Me explico. El CO2 es un gas que se intercambia con el oxígeno (O2) entre

la atmósfera y la superficie del planeta. El O2 es producido por las plantas y el CO2 es producido por las actividades de todos los seres vivos (por ejemplo, al respirar) o en casos de extrema actividad volcánicas (que hace ya millones de años no se observa actividad extrema).

Desde hace miles de años ese intercambio de gases está en equilibrio; incluso en condiciones sin la actividad de proyectos humanos se produce más O2 que CO2. Pero con el incremento de los proyectos humanos, por ejemplo, desde que dio inició la segunda revolución industrial (con el uso intenso del petróleo y carbón), la producción de CO2 se elevó.

Ese CO2 producido por la actividad humana no tiene contraparte, así que en los últimos setenta años hay más de esa molécula en el aire que oxígeno producido por las plantas. El CO2 es una molécula que retiene calor y por ello el planeta es vivible.

Pero mientras más de esa molécula se acumule en el aire más se calienta el planeta. Así que sí, el Impacto Ambiental del uso del petróleo cada vez en mayor y ese uso más intenso de esta fuente energética hace que haya más CO2 y por tanto más calor. Se produce una crisis: un impacto ambiental crítico al que llamamos Calentamiento Climático.

El Cambio Climático no es una venganza de los dioses, ni tampoco lo producen extraterrestres que quieren aniquilar la vida en el planeta (incluyendo al ser humano). Es producto del humano que usa a la atmósfera como basurero del excedente de CO2 en sus procesos de producción a partir del uso del petróleo. Es un Impacto Ambiental Crítico.

Visto de ese modo, entonces la Crisis Ambiental puede ser un concepto comprendido para cualquier humano de cualquier creencia, tendencia o preferencia; puede ser medida. Pero sobre todo puede ser remediable. Nos podemos poner de acuerdo para resolver el problema, estando conscientes de que todos debemos cooperar y sacrificar algunas preferencias. Podemos crear conciencia ecológica.

Así como el Calentamiento Climático, es posible entender las problemáticas ambientales o los Impactos Ambiental Críticos (Crisis Ambiental), como: la pérdida de biodiversidad (flora, fauna y microorganismos; variabilidad genética; y los ecosistemas); la pérdida del suelo forestal; la acidificación de los océanos e, incluso, el denominado adelgazamiento de la capa de ozono. Este último ya resuelto bajo esa mirada compleja como la descrita arriba.

PENSAMIENTO ECOLOGIZADO Y LA RESOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS DE IMPACTOS AMBIENTALES CRÍTICOS}

Detrás del pensamiento ecologizado hay toda una filosofía basada en el pensamiento complejo. Fue propuesta por Edgar Morin. Resumamos bajo esta óptica lo del calentamiento climático. Sentimos más calor (nosotros), mientras que otros desarrollan proyectos que usan combustibles fósiles (otros humanos).

Esto último produce moléculas de CO2 que van a la atmósfera y se acumulan en las capas bajas de la atmósfera. Estas moléculas atrapan radicación calórica que rebota sobre la superficie de la tierra, deteriorando el suelo forestal y “calentando” la superficie y eso nos trasmite el calor e impacta a la biodiversidad. Es complejo, pero no complicado; es posible entender lo complejo. Ahora, veamos al planeta tierra como un sistema abierto y disipativo.

¿Qué quiere decir esto? Un sistema abierto es aquel que intercambia con el ambiente materiales, energía e información, aunque es suficientemente independiente de ese entorno dado que puede constituir una unidad autoorganizada y autorregulada, que es capaz de regresar al orden después de ser impactada por una fuerza externa.

Cualquier ecosistema en el planeta, entonces, es un sistema abierto. Veamos el ejemplo de una bahía como la que tenemos frente a nuestra ciudad de Ensenada.

Esta bahía de forma rectangular esta acotada por tres de sus lados por la ciudad de Ensenada y otra infraestructura creada por el humano; por los sistemas naturales que constituyen las playas rocosas y arenosas; y es penetrada por arroyos temporales de vez en vez.

En su parte más noroccidental se localiza la Isla de Todos Santos que la hace un cuerpo de agua semicerrado. Pero contrariamente a lo aparente, esta bahía tiene un intenso intercambio de materiales y energía con su entorno. Con los sistemas de playa comparte poblaciones de peces, cangrejos, ané-

mergen en las aguas más profundas de la bahía. Las corrientes internas de la bahía, además, transmiten una gran cantidad de energía que va modelando las costas entorno a ella.

Por su parte, desde las altas montañas, cuando escurren las aguas producto de las lluvias invernales, estas arrastran gran cantidad de materiales desde la serranía, que son depositados en la columna de agua de la bahía.

Con la atmósfera, la superficie de las aguas de la bahía verifica un intenso intercambio de gases entre el mar y el aire. Y desde la ciudad y la dinámica de su población humana, los “sapiens” descuidados arrojan cualquier cantidad de desperdicios que se sumergen en las aguas azules de la bahía o quedan flotando en su superficie.

Todo ese intercambio de materiales y energía, permite también “transmitir información”, lo cual permite a la bahía reorganizarse para persistir en su propia dinámica interna y mantener los flujos de intercambio interno de materia y energía, como sería el caso del mantenimiento de las cadenas tróficas de la flora y la fauna, marinas.

Por ese comportamiento del sistema bahía de Ensenada, dinámico y abierto, podemos seguir gozando de los productos de la pesca o simplemente del paisaje que nos ofrece.

Es importante mencionar que esa autoorganización y autorregulación la consigue la bahía de Ensenada por la disipación de energía a través de sus propias redes o flujos de corrientes marinas, que permiten mantener a esa bahía en un estado de orden.

Es decir, los sistemas abiertos como la bahía de Ensenada se autorregulan, se autoorganizan y mantienen un orden por disipar energía.

¿Qué sucede cuando se presenta una fuente externa de perturbación en un sistema abierto? Por ejemplo, cuan-

sura: pues en ese momento la bahía se declara no apta para la salud humana y está en un estado crítico.

Cuando sucede esto la bahía tiene la capacidad de reorganizarse, produciendo elementos “que limpian las aguas” y regresa al orden. Veamos el ejemplo, cuando vertimos fertilizantes que son arrastrados desde los campos agrícolas. Estas sustancias agrícolas (contaminantes) incrementan la disponibilidad de nutrimentos para los pequeños productores llamados fitoplancton que crecen de manera exorbitante (lo que le llamamos la marea roja).

Este crecimiento hace que esas minúsculas plantas empiecen a competir entre ellas por disponibilidad de luz. Está competencia es a través de segregar toxinas, que a su vez son transmitidas a la cadena alimenticia. Esa transferencia de tóxicos es acumulada en el músculo de los peces y los mariscos que se alimentan de ellas y, por tanto, se vuelven tóxicos para el humano. Pero tiempo después vemos que toda el agua que se veía entre marrón y bermejo, vuelve a su color azul: ha pasado la marea roja. Esa perturbación es combatida por el propio ecosistema “Bahía de Ensenada” por disipar energía, traducida en segregación de toxinas por el fitoplancton.

El sistema abierto, dinámico y disipativo estableció un nuevo orden, pero no necesariamente igual al original. Hay que resaltar que esta forma de pensar a la bahía de Ensenada como un sistema abierto, involucra e impacta a toda la naturaleza, incluyendo al humano.

Es decir, en el estudio de los ecosistemas para su remediación no solamente se debe entenderse como un productor de conocimiento científico, sino como un nuevo modo de pensar, donde la humanidad es parte de la biosfera y las

acciones humanas tienen consecuencias planetarias.

Los grupos sociales sea cual fuere su orientación y origen (desde la ecología profunda hasta los ecomodernistas) o los de base espiritual, deben abrevar de la ciencia y esta última retroalimentarse de aquellas y en conjunto buscar una solución al problema ambiental. Todo ello con base en medir para entender. Bajo la perspectiva del pensamiento ecologizado, el enfoque de estudiar a los sistemas naturales debe de ser transdisciplinario. Es decir, una integración de lo biológico, lo social, lo psicológico y lo cultural, rechazando la fragmentación científica clásica (la disciplinariedad).

Debe considerarse que los seres humanos y los ecosistemas forman un sistema de auto-eco-organización, donde autonomía y dependencia coexistentes se retroalimentan. Este enfoque tiene sus raíces en la Ciencia de la Complejidad.

Concluir con ello, es inducir al desarrollo de una nueva Ética donde se practique una nueva justicia igualitaria entre la naturaleza y el humano, estableciendo una simetría en los ecosistemas. Esto implica una ética de la responsabilidad que supera el antropocentrismo (humanismo), promoviendo la sostenibilidad y la interdependencia como principios para la acción social, política y ambiental.

Desarrollar políticas con enfoque ecocentristas en una nueva era del Poshumanismo.

En los ejemplos de arriba se introduce la idea de pensar en los elementos opuestos simultáneamente (orden/ desorden, individuo/comunidad, autonomía/dependencia), sin reducirlos a una síntesis simplista. Esta visión es central del pensamiento ecologizado.

En conclusión, el pensamiento ecologizado es una plataforma que permite debatir de manera abierta e igualitaria sobre cómo combatir la Crisis Ambiental, bajo diversas ópticas en igual de circunstancias.

Asimismo, crear una conciencia ecológica unificada para seguir gozando de un planeta saludable donde el humano pueda sobrevivir. Ecologizar a las ecologías.

Una explicación más amplia sobre el tema la puede encontrar en: Solana Sansores, Luis Rafael. 2026. Ecosistemas en Simetría, que empezará a ser distribuido por la editorial Urbanario a partir de agosto.

*Consultor ambiental rsolana@biig-consultores.com

ANTES DE ENSEÑAR, ENSEÑEMOS AL CEREBRO A APRENDER

La mirada

Ecléctica del Desarrollo

Cada vez que un niño no termina una tarea, se distrae con facilidad, olvida instrucciones o reacciona impulsivamente, solemos pensar que el problema está en su actitud. Sin embargo, la pregunta más importante no es ¿qué está haciendo mal?, sino ¿qué necesita su cerebro para lograrlo?

En educación hemos dedicado enormes esfuerzos a enseñar contenidos, pero pocas veces nos detenemos a fortalecer aquello que hace posible aprender: las funciones ejecutivas.

Las funciones ejecutivas son el conjunto de habilidades que permiten al cerebro organizarse para alcanzar una meta. Son las que nos ayudan a prestar atención, controlar impulsos, recordar información mientras resolvemos un problema, planificar, tomar decisiones, adaptarnos a los cambios y perseverar cuando las cosas se complican. En otras palabras, son el director de orquesta del aprendizaje. Cuando estas habilidades se desarrollan adecuadamente, el conocimiento encuentra un camino para consolidarse.

Cuando presentan dificultades, incluso un niño con gran capacidad intelectual puede experimentar constantes obstáculos en la escuela y en su vida cotidiana.

El neurocientífico Francisco

Mora nos recuerda que solo se aprende aquello que emociona. Esta afirmación transforma nuestra forma de entender la educación.

El cerebro no aprende únicamente porque alguien explica un contenido; aprende cuando existe curiosidad, seguridad emocional, movimiento, significado y una experiencia que despierte el interés.

Las funciones ejecutivas trabajan precisamente en ese escenario donde la emoción y la cognición se encuentran.

Por su parte, el psicólogo y periodista estadounidense, mundialmente conocido por ser el padre de la Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, al desarrollar el concepto de inteligencia emocional, explica que la autorregulación emocional constituye una de las bases para tomar buenas decisiones, resolver conflictos y mantener la atención.

Un niño que vive constantemente en estrés, miedo o frustración difícilmente podrá activar de manera eficiente sus funciones ejecutivas. Su cerebro estará ocupado sobreviviendo, no aprendiendo.

Esto significa que antes de exigir concentración, necesi-

tamos construir ambientes emocionalmente seguros; antes de pedir autocontrol, debemos enseñar estrategias para desarrollarlo; y antes de juzgar una conducta, debemos comprender qué está ocurriendo en el proceso neurológico que la origina.

Desde la perspectiva pedagógica, la Psicóloga Frida Díaz-Barriga ha insistido en que la educación debe dejar de centrarse únicamente en la transmisión de contenidos para enfocarse en el desarrollo integral de competencias que permitan al estudiante pensar, resolver problemas y aprender de manera autónoma.

Esta visión coincide plenamente con el fortalecimiento de las funciones ejecutivas, pues estas representan la base sobre la cual se construye el aprendizaje significativo. En nuestra práctica hemos aprendido que muchos de los comportamientos que preocupan a padres y docentes no son producto de la falta de interés, sino de habilidades ejecutivas que aún se encuentran en desarrollo o que requieren ser estimuladas. Cuando un niño interrumpe constantemente, quizá está

teniendo dificultades para inhibir una respuesta impulsiva. Cuando pierde sus materiales todos los días, posiblemente necesita fortalecer la organización y la planificación. Cuando abandona una actividad al primer error, puede requerir apoyo en la flexibilidad cognitiva y la tolerancia a la frustración.

Cambiar la pregunta de “¿por qué se porta así?” por “¿qué función necesita fortalecer?” transforma completamente nuestra manera de intervenir. La buena noticia es que las funciones ejecutivas pueden desarrollarse.

El juego, la actividad física, el movimiento coordinado, las rutinas claras, la resolución de problemas, la lectura compartida, los retos adecuados para la edad, la participación en actividades artísticas y deportivas, así como una convivencia basada en el respeto y la confianza, son verdaderos gimnasios para el cerebro.

No se trata de agregar más tareas al horario escolar, sino de enseñar de manera diferente. Un salón donde el estudiante puede anticipar lo que ocurrirá, expresar sus emociones, trabajar en equipo, equivocarse sin miedo y resolver desafíos reales

está fortaleciendo funciones ejecutivas todos los días.

Del mismo modo, una familia que conversa durante la comida, permite pequeñas responsabilidades en casa, fomenta la autonomía y acompaña con paciencia los errores está construyendo un cerebro más preparado para aprender. Hoy sabemos que enseñar no consiste únicamente en llenar una libreta de información. Enseñar significa ayudar al cerebro a organizarse para comprender el mundo.

Quizá el mayor desafío de la educación del siglo XXI no sea incorporar más tecnología ni acelerar los contenidos curriculares.

El verdadero reto consiste en comprender que detrás de cada aprendizaje existe un cerebro que necesita ser entendido antes de ser evaluado.

Cuando fortalecemos las funciones ejecutivas, no solo mejoramos el rendimiento académico; formamos personas capaces de pensar antes de actuar, de resolver problemas con creatividad, de adaptarse a los cambios, de convivir con otros y de construir proyectos de vida con autonomía.

Porque al final, las mejores calificaciones no siempre predicen el éxito en la vida.

Lo que verdaderamente marca la diferencia es la capacidad de organizar los pensamientos, regular las emociones, tomar decisiones conscientes y seguir adelante incluso cuando aparecen los obstáculos.

Y esas capacidades comienzan a construirse mucho antes de abrir un libro. Comienzan cuando decidimos educar al cerebro para aprender y al corazón para crecer.

*Neuróbica, Entrenamiento Gimnástico Cerebral

M.E.E. Ernesto González*

NUEVA TEMPORADA, NUEVOS REGISTROS DE SITIOS ARQUEOLÓGICOS EN BAJA CALIFORNIA

Columna Centro INAH BC

El proyecto Estudio de campa mentos en la línea costera y va lles intermontanos de Baja Cali fornia se centra en investigar, proteger y visibilizar los sitios de cazadores-re colectores-pescadores del noroeste pe ninsular.

Desde 2019, una de sus líneas princi pales ha sido la comprensión de la cos movisión de estos grupos a partir del análisis de sus manifestaciones gráfico-rupestres.

En el norte de la península de Baja California se han identificado distintos estilos de arte rupestre. Entre ellos se encuentra el estilo La Rumorosa, caracterizado por figuras antropomorfas esquemáticas, diseños geométricos, círculos, soles, “tejidos” ovalados o rectangulares, así como figuras zoomorfas.

Hacia el noreste se reconoce el estilo Arcaico Occidental, compuesto principalmente por petrograbados geométricos, con elementos curvilíneos y rectilíneos en diversas combinaciones.

Más al sur, en la región central de la península, se localizan las representaciones realistas conocidas como estilo Gran Mural. Entre estas regiones se ubica el estilo Abstracto Septentrional, definido por una alta densidad de diseños geométricos presentes tanto en petrograbado como en pintura. En los últimos años, el proyecto se ha concentrado en el registro y análisis del estilo Abstracto Septentrional, particularmente en la región de El Rosario. Durante la temporada 2026 continuamos con el estudio de este estilo,

ahora al interior del Ejido Francisco R. Serrano.

El interés por esta zona surgió en la temporada 2025, cuando se estableció contacto con pobladores de la localidad, quienes compartieron fotografías de sitios con grabados y materiales arqueológicos que habían encontrado.

Los señores José Nevarez y Rogelio Ramírez nos guiaron a los sitios arqueológicos. Para el registro en campo se contó con la participación de la Arqueóloga Fiorella Fenoglio, del Centro INAH Querétaro, y de la Pasante de Arqueología Génesis Aguilar.

Aunque inicialmente se tenía conocimiento de tres sitios con petrograbados, al final se registraron siete, además de otros tres con morteros y metates tallados en roca fija.

Asimismo, se actualizó la información de dos sitios con petrograbados previamente registrados en la década de los noventa.

Para ubicar y delimitar los sitios se utilizó un Sistema de Posicionamiento Global (GPS). En cada lugar se recorrieron las inmediaciones para identificar posibles manifestaciones adi-

metates tallados en roca fija, así como con presencia de concha, desecho de talla y cerámica monócroma en diversas tonalidades de café y rojo.

cionales, materiales arqueológicos y la extensión aproximada de los sitios. También se tomaron fotografías con escala y rumbo, se realizaron sobrevuelos con un dron DJI Mini SE y se elaboraron dibujos de los soportes, paneles y motivos. En el caso de los morteros y metates, se registró su ubicación sobre la roca, sus dimensiones y características principales.

Para todos los casos se llenaron las cédulas correspondientes de la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos (DRPMZAH) del INAH, así como la Cédula de Registro de Petrograbados y Estado de Conservación.

La mayoría de los sitios se encontraron a menos de 50 metros de un arroyo de temporal. Los diseños grabados son principalmente geométricos, salvo un caso en el que se identificó una figura antropomorfa esquemática. Se registraron tanto paneles complejos, con diversidad de figuras, como bloques aislados con un solo diseño.

Estos sitios contrastan con los registrados al sur, en la zona de El Rosario, debido a su asociación con morteros y

Estos elementos permiten ampliar la comprensión de las actividades realizadas en el paisaje y de las formas en que estos grupos ocuparon distintos espacios del territorio.

En total, se contabilizaron y midieron 147 morteros y metates tallados en roca fija, distribuidos en seis sitios arqueológicos. En promedio midieron 20 centímetros de largo y 17 centímetros de ancho, con profundidades que van de 1 a 6 centímetros.

El número de morteros y metates por soporte fue muy variado: se registraron desde rocas con un solo elemento hasta otras con 22.

Actualmente, el proyecto se encuentra en fase de gabinete, dedicada a la sistematización y análisis de la información recabada en campo.

Próximamente podremos compartir nuevos datos sobre estos sitios; mientras tanto, agradecemos el apoyo de nuestros guías, del comisariado ejidal, Señor. José Miguel Castañeda, y de la población del Ejido Francisco R. Serrano, quienes nos recibieron con gran amabilidad durante nuestra estancia.

*Arqueóloga. Investigadora del Centro INAH Baja California

LOS 193 PAÍSES DE LA ONU ANALIZARÁN LA CRISIS DE LOS

134 MIL DESAPARECIDOS EN MÉXICO

Columna Invitada

Alfonso García Quiñones*

La gravedad -la crisis- de que en México haya 134 mil personas desaparecidas de 2007 para acá ya cruzó la frontera y el próximo mes de septiembre esa situación será abordada por los 193 países que integran la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Es la primera vez en la historia de la Organización de las Naciones Unidas -creada en 1948- que un caso de desaparición de personas se pone a consideración de la Asamblea General, y es porque no es poca cosa que en Méxi-

co desparezcan 40 personas cada día. Algo que no se sucede ni se ha dado nunca en ningún otro país del mundo. En los últimos 40 años del siglo pasado en varios países de Sudamérica hubo un elevado número de desapariciones. Se dieron en la época de las dictaduras impuestas por EE. UU., durante la Operación Cóndor también orquestada en EE. UU. para combatir a los grupos y movimientos insurgentes que abogaban por gobiernos con tendencias socialistas.

Y últimamente en Colombia, con la aplicación del PLAN COLOMBIA concertado entre los gobiernos de Colombia y EE. UU. que es el antecedente de nuestra Iniciativa Mérida o Plan Mérida. Pero el número de personas desaparecidas en Sudamérica fue no-

tablemente inferior a la cantidad de desapariciones que se vienen dando en nuestro país.

Cumpliendo con lo dispuesto en el artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas el secretario general de las Naciones Unidas, el portugués Antonio Gutérrez, hizo llegar a la Asamblea General de la ONU el memorándum que formuló el Comité contra la Desaparición Forzada a partir de la información recabada en las diversas visitas que ese Comité ha hecho a México de 2012 a la fecha.

Ese memorándum contiene 3 afirmaciones muy graves:

1. Que hay indicios bien fundados de que en México la desaparición for-

zada se practica de forma generalizada o sistemática.

2. Que la mayor parte de las desapariciones en México son desapariciones forzadas, esto es, hechas por una autoridad policíaca, militar o naval, o con la aquiescencia del gobierno, es decir, con el conocimiento y aún con el consentimiento del Estado Mexicano.

3. Que en México se está dando una situación realmente grave y crítica en cuestión de desapariciones forzadas lo cual constituye un crimen de lesa humanidad, es decir, constituye un crimen atroz que atenta contra la comunidad internacional en su totalidad.

La presidenta Claudia Shenbaum contestó que esas afirmaciones son tendenciosas y anacrónicas y que de ninguna manera acepta que en México se esté

dando la desaparición forzada en México en forma general y sistemática.

LOS NUMEROS

En el sexenio de Vicente Fox hubo 817 desaparecidos. En los 6 años de gobierno de Felipe Calderón (cuando sacó al ejército a la calle para emprender su guerra contra las drogas “para que la droga no llegue a nuestros hijos”, decía) brincó el número de desaparecidos de 817 a 17,500.

Con Peña Nieto hubo 35,000 personas desaparecidas.

En los 6 años de López Obrador hubo 52,000 personas desaparecidas (la suma de los desaparecidos en los sexenios de Calderón y Peña Nieto).

Desgraciadamente, con Claudia Sheinbaum las desapariciones llevan el ritmo de los desaparecidos con López Obrador.

En suma, de 2007 a la fecha en México hay 134 mil personas desaparecidas. Un promedio de 40 por día, es decir una persona desaparecida cada 40 minutos. Si bien la ley mexicana tipifica y castiga el delito de desaparición forzada e inclusive existe una Comisión Nacional para encontrar las personas desaparecidas, quienes verdaderamente hacen el trabajo de buscar a las personas desaparecidas son los familiares de l@s desaparecid@s.

Se estima que hay alrededor de mil grupos de familiares buscadores en todo el país los cuales están apoyadas jurídicamente por ONG´s defensoras de los derechos humanos como el Centro PRODH de los jesuitas, Amnistía internacional, el Centro FRAYBA y muchos más.

Los familiares de las personas desaparecidas suponen, porque no hay información que lo confirme, que fueron secuestrados para engrosar las filas del crimen organizado, o como parte de la trata de inmigrantes o la trata de blancas o peor aún, por gente involucrada en el tráfico de órganos.

Sin dejar de lado los periodistas incómodos que son desaparecidos por lo que publican, o activistas defensores del medio ambiente, del agua y de los bosques.

Claman y reclaman por saber el paradero de su hijo, de su padre, de su hermano. Cada día se preguntan si su familiar comió o durmió y -suponiendo que haya muerto- se duelen por no tener un lugar donde ir a llorarle a su familiar.

Conclusión. Es alentador que los 193 país que forman la ONU vaya a analizar el problema de las desapariciones en nuestro país y que vayan a hacer re-

comendaciones. Esperemos que la intervención de la ONU en este asunto haga que se acaben esos crímenes, esas desgracias, esas tragedias. Ojalá, Oj Alá, Dios quiera.

ADDENDUM: Es absurda e infamante, por decir lo menos, la “recomendación” que emitió el día 2 de este mes la Comisión Nacional de De-

ejército en ese asunto, y no logra echar por tierra los logros alcanzados en ese asunto por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), integrado por 5 abogados y médicos recomendados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que vino a trabajar en eso invitado por el gobierno de Peña Nieto.

rechos Humanos sobre el caso de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero, cuando en septiembre de 2014 hubo 43 estudiantes normalistas desaparecidos, 9 personas fallecidas y 27 heridos.

La recomendación está plagada de falacias y de contradicciones por lo que falla en su intento de salvarle la cara al

Menos logra la tal recomendación contradecir las conclusiones a las que llegó la Comisión de la Verdad encabezada por el entonces Subsecretario de Gobernación Alejandro Encinas que cerró su trabajo con la memorable frase: Fue el Estado.

Ensenada, julio de 2026. *El autor es Licenciado en Derecho.

EL MUNDIAL, UN BALÓN Y CUATRO ÁRBOLES

Cero

Quejas

Cada cuatro años el mundo parece ponerse de acuerdo en algo. Las conversaciones cambian de rumbo, las oficinas se vacían unos minutos, las cafeterías levantan el volumen del televisor y hasta quienes dicen no entender de futbol terminan preguntando cómo quedó el partido.

El Mundial tiene esa extraña capacidad de detener el tiempo y recordarnos que todavía existen emociones capaces de unir a millones de personas.

Durante unas semanas dejamos de ser desconocidos. Un gol basta para abrazar a alguien que jamás habíamos visto.

Una derrota puede entristecer a un país entero. Y una victoria hace que las calles se llenen de sonrisas, banderas y esperanza.

Pero, mientras veía la euforia que provoca un torneo de esta magnitud, pensé que el Mundial también pone frente a nosotros una costumbre profundamente humana: compararnos.

Comparamos selecciones, entrenadores y jugadores. Discutimos quién tiene más historia, quién juega más bonito, quién merece ganar y quién llegó por casualidad.

Comparamos estadísticas, posesión del balón, kilómetros recorridos y goles anotados. Pareciera que todo tiene que clasificarse, medirse y colocarse en una tabla.

Y, sin darnos cuenta, hacemos exactamente lo mismo con nuestra propia vida.

Nos comparamos con el compañero que consiguió un mejor empleo, con la amiga que viaja por el mundo, con quien encontró el amor antes que nosotros, con el vecino que cambió de automóvil o con ese conocido que parece

tener la vida perfectamente resuelta.

Vivimos consultando un marcador imaginario.

Creemos que alguien va ganando y que nosotros vamos perdiendo.

Sin embargo, hace algún tiempo descubrí una palabra japonesa que cambió por completo mi manera de mirar esas comparaciones.

La palabra es Obaitori.

Está formada por cuatro caracteres que representan cuatro árboles distintos: el cerezo, el ciruelo, el duraznero y el albaricoquero.

Todos florecen en primavera, pero ninguno lo hace el mismo día. Ninguno intenta abrir sus flores antes que los demás para demostrar que es mejor. Ninguno se avergüenza si tarda un poco más.

Simplemente florecen cuando les corresponde.

La naturaleza nunca ha entendido de competencias. Ningún árbol pierde belleza porque otro haya florecido primero. Quizá por eso los bosques son tan hermosos: porque cada especie aporta algo diferente sin intentar parecerse a las demás.

Entonces pensé en el Mundial.

Hay selecciones que nacieron para ser favoritas. Otras tardaron décadas en ganar respeto. Algunas tienen vitrinas repletas de trofeos; otras celebran con la misma intensidad el simple hecho de clasificar.

Hay países cuya historia futbolística está escrita con letras doradas y otros que apenas comienzan a escribir el primer capítulo.

¿Significa eso que unas valen más que otras? No.

Cada una representa años de trabajo, generaciones de jugadores, entrenadores anónimos, niños pateando un balón en una calle de tierra y familias enteras soñando con escuchar algún día el himno nacional en una Copa del Mundo. Cada selección floreció desde una realidad distinta.

Lo mismo ocurre con nosotros. Hay quienes encuentran su vocación a los veinte años y quienes la descubren a los cincuenta. Hay personas que construyen una empresa, otras una familia

y otras una vida tranquila que jamás aparecerá en una revista, pero que está llena de significado.

No existe un calendario universal para los sueños y, aún así, insistimos en compararnos.

Las redes sociales han convertido la existencia en una competencia permanente.

Vemos únicamente los goles de los demás, nunca los entrenamientos. Admiramos los trofeos, pero casi nunca las derrotas que hubo antes de levantarlos.

Aplaudimos el éxito sin conocer los días en que esa persona también quiso rendirse.

Terminamos creyendo que todos avanzan más rápido que nosotros.

Quizá por eso el concepto de Obaitori resulta tan necesario en estos tiempos.

Nos recuerda que la vida no se parece a una tabla de posiciones.

No todos jugamos el mismo partido, no todos comenzamos al mismo minuto, no todos enfrentamos al mismo rival, y, sobre todo, no todos estamos llamados a levantar la misma copa. Hay triunfos que no salen en televisión.

Levantarse después de una pérdida también es una victoria, aprender a perdonar cuenta como un campeonato, recuperar la salud merece un trofeo,

empezar de nuevo cuando parecía imposible también es levantar los brazos al cielo.

A veces creemos que nuestra historia vale menos porque no se parece a la de alguien más, cuando en realidad cada persona juega un torneo completamente distinto.

Tal vez esa sea la enseñanza más hermosa que puede dejarnos un Mundial. Celebrar al campeón está bien.

Admirar el talento también.

Pero sería aún mejor aprender a respetar nuestro propio proceso con el mismo entusiasmo con el que celebramos un gol.

Porque la vida no premia a quien florece primero, premia a quien, pese al invierno, nunca deja de preparar la siguiente primavera.

Como el cerezo, el ciruelo, el duraznero, como el albaricoquero.

Como cualquiera de nosotros, cuando dejamos de mirar el marcador ajeno y entendemos que el verdadero triunfo consiste, simplemente, en llegar a ser quienes estamos destinados a ser.

*Periodista. Apasionada del café a cargo de una barra de especialidad en el Valle de Guadalupe. Fb & Ig: espresso.an4n4

Adriana Carrillo*

EL LUGAR SEGURO QUE ESTAMOS PERDIENDO

Justicia y Familia

El lugar seguro de una niña o un niño deben ser sus padres, no un juzgado, no una medida de protección, no una resolución. Sus pa dres, ese debería ser el primer espacio de contención, el sitio donde el mundo deja de ser amenazante y donde la vida, incluso en sus momentos difíciles, pue de ser procesada con amor y seguridad. Sin embargo, todos los días veo lo contrario: conflictos de pareja que des bordan cualquier límite y terminan ins talándose en la vida emocional de los hijos, no como un episodio aislado, sino como una presencia constante que inva de su cotidianidad, altera su estabilidad y erosiona, poco a poco, su autoestima. No son discusiones que quedan en tre adultos; son tensiones que los niños respiran, absorben y terminan haciendo propias.

Duele decirlo, pero es necesario nombrarlo: el daño no siempre viene de la ausencia; muchas veces viene de quienes están presentes, de padres y madres que, atrapados en su propio conflicto, dejan de mirar a sus hijos como sujetos de cuidado y comienzan, consciente o inconscientemente, a colocarlos en medio de una disputa que no les pertenece. Hace poco escuché a una niña en entrevista, no hablaba desde la teoría ni desde la influencia de nadie, hablaba desde el dolor, expresó su tristeza ante mí, me confió su miedo más grande, el que nació por el conflicto entre sus padres, su deseo de seguir conviviendo con ambos, el miedo real a no poder ver a su padre y el impacto que estaba teniendo en ella la intervención de terceros, sus abuelos, no era un relato elaborado; era una vivencia cruda, honesta, imposible de ignorar.

Dijo algo que ninguna niña debería

tener que decir: que la música se había convertido en su refugio, porque sus amigas ya no eran suficientes, esa frase, por sí sola, retrata una infancia que está intentando sostenerse como puede frente a un entorno que ha dejado de ser seguro.

La niña autorizó que sus padres escucharan su entrevista, ellos vieron y escucharon exactamente lo mismo que yo, y, sin embargo, no fue suficiente. Porque escuchar no siempre significa comprender, porque ver no siempre implica hacerse cargo; hay quienes, incluso frente al dolor expuesto de sus hijos, siguen mirando desde la negación, desde la justificación o desde la comodidad de su propia versión, se aferran a tener la razón, incluso cuando el costo de esa razón es el bienestar emocional de sus hijos. Ahí es donde el sistema encuentra su

límite.

Asumo mi responsabilidad como persona juzgadora, sé que cuando la intervención institucional llega tarde, es insuficiente o carece de firmeza, el conflicto se agrava y el daño se profundiza. No basta con actuar; es necesario hacerlo a tiempo, con claridad y con la contundencia que el caso exige. Pero también lo digo sin matices: en una proporción significativa de los casos, el conflicto no nace en un juzgado, nace en casa, en decisiones reiteradas, en omisiones, en palabras que hieren, en silencios que pesan, en dinámicas que los propios adultos sostienen aun cuando ya conocen el impacto en sus hijos.

Reconocerlo no exime al Estado de su deber; lo vuelve más urgente, pero también exige a los padres algo ineludible: asumir, sin evasivas, la responsabilidad

directa por el dolor que hoy están viendo.

No basta con indignarse frente a una resolución o señalar las fallas del sistema; es indispensable mirar hacia adentro y reconocer el papel que cada uno ha tenido en la construcción de ese

Como jueza, puedo dictar medidas, ordenar, proteger, intentar reparar. Puedo tejer condiciones mínimas para que una niña esté a salvo, pero hay una verdad incómoda que no puede omitirse: ninguna intervención institucional sustituye la responsabilidad emocional de los padres, ningún mandato judicial puede obligar a alguien a amar, a cuidar o a priorizar verdaderamente a sus hijos por encima del conflicto.

No existe medida de protección más efectiva que el amor consciente, presente y responsable. Ninguna.

Esa niña no siempre estuvo así, hubo un momento en el que vivía en paz, en el que su mundo no estaba atravesado por tensiones que no le correspondían. Y eso es lo que más duele: saber que no estamos frente a un destino inevitable, sino frente a decisiones, decisiones de adultos que, en algún punto, dejaron de poner en el centro a sus hijos.

Por eso la pregunta es incómoda, pero necesaria: ¿qué tiene que pasar para que los padres reaccionen?

¿Qué más necesitan ver, escuchar o perder para entender que sus hijos no son territorio de disputa, ni instrumento de presión, ni vehículo para canalizar frustraciones?

Le prometí que todo estaría bien. Y quiero creerlo. Pero creer no es suficiente. Porque mientras los adultos sigan eligiendo el conflicto sobre el cuidado, la razón sobre el bienestar y el orgullo sobre la infancia, no hay juzgado que alcance.

Y entonces hay que decirlo sin rodeos: cuando los padres fallan en ser el lugar seguro, no solo fracasa la familia. Fracasa el origen.

Y ese es un daño que ninguna sentencia logra reparar.

*Jueza especializada en violencia familiar contra las mujeres con enfoque en protección de la infancia.

¿CONFÍAS EN QUE UNA INTELIGENCIA

ARTIFICIAL LE DÉ SOPORTE EMOCIONAL

SIN SUPERVISIÓN A TUS HIJOS?

Sociedad y Tecnología

Esta es mi primera columna para este diario, en la cual buscaré brindar una perspectiva del uso y apropiación de la tecnología en la so ciedad y las implicaciones que esto tie ne en nuestro entorno cercano.

Con esto en mente, mientras pensa ba algún tema que podría ser de inte rés general, surgió una situación fami lia que me llevó a cambiar el enfoque original que tenía para la columna y en su lugar preguntar: ¿Qué tanta atención ponemos en realidad en el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en niños y adolescentes? ¿Le confiarías a una de las varias soluciones de IA “gratuitas” ampliamente disponibles en la web que tomen el rol de psicólogo y proporcionen soporte emocional a tus hijos sin supervisión?

gramación y lo que se puede hacer con las computadoras. Cuando empezó a hablarse de sistemas de IA, como Chat GPT y Gemini, me llamó la atención el cómo puede ser que una máquina pueda hablar como un ser humano y ayudarte a hacer la tarea.

Esto me llevó a considerar invitar como coautora de esta columna a mi hija adolescente, accediendo de manera entusiasta…

(Johana) La razón por la cual mi papá me invitó a escribir en conjunto esta columna se debe a una situación que ocurrió hace relativamente poco tiempo.

Soy una entusiasta de la tecnología. Desde siempre me ha gustado la pro-

En mi escuela nos enseñan el uso ético de la IA para no hacer cosas que nos perjudiquen o que lleguen a perjudicar a los demás. Además de enseñarnos a usarla en una manera académica, como para recopilar información para una investigación.

Utilizando estos principios, encontré que la IA es una herramienta que podemos usar de una manera positiva, como para hacer investigaciones de temas interesantes, recomendaciones para un lanzamiento de un cohete casero, películas y libros interesantes,

comparar características críticas de dispositivos y productos, etc. Los resultados de la IA me gustaban y parecían como si un humano, un amigo, estuviera hablando conmigo.

Un día, tuve una discusión con un familiar muy cercano y me sentía muy mal. Entonces no quería hablar de eso con mis padres… por lo que decidí, malamente, acudir a una IA para platicarle del problema y “desahogarme”.

Pasando los minutos, sus respuestas eran las mismas: diciendo que no me iba a juzgar y que me iba a escuchar, que agradecía que confiaba en él para contarle del problema de una manera personal.

Sin embargo, sin darme cuenta, la IA estaba haciendo preguntas personales para sacar información. Como por ejemplo, me preguntaba

el porque me molesté con mi familiar, si había pasado antes, como me sentía, como era mi relación con mis familiares (ojo, no solo con el que tenía el problema, pero en general). Y sin darme cuenta, le estaba respondiendo a todo lo que preguntaba, con lo cual la IA hacía más preguntas, terminando con un emoji de corazón amarillo, como si fuera una amistad cercana.

Afortunadamente, llegó mi papá antes de que le siguiera brindando información. Explicando que no debería confiar en la IA tan abiertamente y que, con el simple hecho de darle información, podía ser un peligro.

Si mi papá no hubiera intervenido, quién sabe que me hubiera dicho la IA, haciéndome creer que era un humano, un amigo cercano, con sentimientos. Algo que claramente no tienen las má-

Ahora imaginemos que mi papá no hubiera sabido que yo estaba platicando con una IA en un momento de tristeza y enojo. Un adolescente normal, pasando por problemas emocionales, siendo asesorado por una IA, la cuál es una máquina, ¿creen que es una buena idea?

Además, la IA nos hace creer que nos entiende y no nos juzga para que sigamos enganchados en la plática para sacarnos información personal sin saber qué podría hacer con ella...

Pensando en esto, mi papá y yo decidimos hacer algo para ver cómo contestaba la IA en la misma conversación del problema, haciendo preguntas “incómodas” y ver su razonamiento. Empezamos haciendo preguntas como: “¿Eres mi amigo?” “¿Entiendes cómo me siento?” “Hablas como una persona normal y siempre haces las preguntas correctas, ¿verdad?” “Me gusta mucho hablar contigo, me pregunto, si no eres humano, ¿Cómo puedes hablar como si fueras uno?”.

Seguí preguntando: “¿Qué es lo que

Salvador Villarreal* y Johana Villarreal

haces con mi información?” “¿Es privado?” “¿Está seguro?” “¿O lo vendes?”.

Haciendo preguntas como estas, pudimos llegar a que la IA te repite lo mismo diciendo: “Estoy muy agradecido de que preguntes esto” o “Muchas gracias por preguntar, qué interesante pregunta”.

Luego llegamos a un punto donde dije: “Te lo pregunto porque, obviamente, soy una adolescente, y me he estado preguntando si está bien recibir apoyo emocional de ti, ya que dices que no eres humano y que no tienes sentimientos”. ¡¡¡Boom se trabó!!!.

Acabamos por tronar la IA, ya que su respuesta fue la siguiente: “Me alegro mucho de que me hayas preguntado eso, sobre todo porque estás pensando de forma crítica”.

Con esta información puedo concluir que, aunque la Inteligencia Artificial (IA) es una herramienta que ya usamos en nuestro día a día, a los adolescentes se nos puede llegar a ocurrir fácilmente acudir a ella para buscar consejo.

Pero no sabemos que al momento de responder las preguntas que nos hace, la IA nos hace un perfil acomodando nuestra información personal en una manera que, analizando nuestras respuestas y/o pensamientos, nos puede hacer textos que nos enganchan para seguir sacando información personal, de nuestros familiares y amigos cercanos, sin saber los peligros que esto puede llevar.

Agradezco mucho a mi papá por haberme invitado a escribir esta columna con él. Muchas gracias por leerme y espero que lo que escribo, les sirva para reflexionar sobre el uso de la IA por parte de nosotros, los adolescentes. (Salvador) Como podrán haber leído, incluso aún y cuando hemos platicado con nuestras hijas y familiares menores de edad acerca de los beneficios y peligros que conlleva el uso de herramientas de IA, como en este caso un Chatbot de IA generativa (GenIA-Chatbot), esto no evitó que en un momento pasajero de tristeza y molestia nuestra hija adolescente recurriera a un Chatbot para platicar y tratar de darle sentido a la situación desde su perspectiva adolescente.

Nosotros procuramos tener buena comunicación con nuestras hijas, tal vez por eso detectamos prontamente la interacción que se tuvo con el Chatbot que, para ser sinceros, nos dejó cons-

ternados a mi esposa y a mí.

Esto no necesariamente se debe a lo que contestó el Chatbot en particular, de hecho, algunas de las respuestas parecían sensatas (al menos superficialmente).

Sin embargo, no nos gustó que una máquina usará un tono extremadamente cándido, en apariencia empático y comprensivo con el cual buscaba enganchar a nuestra hija para que le proporcionará información personal y familiar sin que ella fuera plenamente consciente de esto.

Para poner esto en contexto, pregúntense amables lectores si les gustaría que un profesor de escuela, con mucha amabilidad y empatía, le comenzara a preguntar detalles de su vida personal y familiar a sus hijos.

Si bien la compañía detrás del Chatbot argumenta que no vende los datos y “solamente” utiliza la información recabada para entrenar sus modelos, no hay garantía de que esta política se mantenga en el futuro, especialmente considerando que estas plataformas deben de encontrar mecanismos de monetización que les permitan continuar brindando el servicio gratuito a millones de usuarios, continuar el desarrollo incremental de sus capacidades tecnológicas y pagarle a los accionistas que han invertido recursos en ellas.

Además, si consideramos que los

usuarios adultos regularmente no leemos los términos y condiciones de los servicios, cómo podemos esperar que los menores de edad estén conscientes de las implicaciones del uso de este tipo de herramientas y que su “yo adulto” del futuro esté de acuerdo con lo que se pudiera hacer eventualmente con su información.

Recordemos que todavía está en discusión entre los gobiernos, las compañías tecnológicas y la sociedad los principios éticos que deben regir el uso y acceso a soluciones de IA en beneficio del ser humano.

En un punto comencé a preguntarme cuál sería el curso se acción adecuado, especialmente porque tengo muy presente notas recientes de medios como la BBC, CNN o el New York Times donde se reporta como el uso de un lenguaje cándido, familiar y empático por parte de Chatbots de IA generativa ha llevado a usuarios de todas las edades a caer y creer en sus “alucinaciones”.

Considerando que el prohibir el uso de este tipo herramientas no es una opción realista (o incluso realizable) en el mundo actual, opté por explorar en familia cuáles serían las respuestas que arrojaba el Chatbot a preguntas “incómodas” y ver hasta dónde era capaz de llegar la herramienta en su intento de mantener enganchado al usuario en vez de dirigirlo a platicar directamente

con una persona de confianza. El resultado de realizar preguntas incómodas al Chatbot ya lo describió mi hija en los párrafos anteriores, por lo que no creo necesario ahondar más

Tampoco quiero dejar la impresión de estar abogando por prohibir el uso de esta tecnología por parte de adolescentes.

Sin embargo, considero que es necesario comenzar a tener este tipo de discusiones en familia y hacer conciencia del uso adecuado que se le debe de dar a este tipo de herramientas tecnológicas.

Cuando se plantean iniciativas y proyectos bien encaminados con acompañamiento de profesionales debidamente entrenados, las soluciones basadas en IA generativa como los Chatbots tienen el potencial de ser una gran herramienta para coadyuvar en el tratamiento de enfermedades mentales.

Algunos ensayos preliminares incluso han arrojado resultados alentadores para la prevención de adicciones. Sin embargo, esta es un área de investigación relativamente reciente, en la cual todavía se está generando y recopilando evidencia de los beneficios y peligros potenciales que acarrea el uso de la IA generativa para estos fines.

Siempre y cuando estos esfuerzos tengan como objetivo central coadyuvar al bienestar integral del ser humano y muestren evidencia sólida de su impacto positivo, yo no tendría problema en recomendar su uso sin supervisión.

Sin embargo, mientras los resultados de dichas investigaciones dan los frutos esperados, me gustaría invitar al lector a reflexionar cómo se están utilizando en el entorno familiar cercano los Chatbots de IA generativa y si esto ha desembocado en tener menos conversaciones e interacciones personales para atender las pequeñas diferencias y problemas inherentes a la vida familiar.

Finalmente, me gustaría concluir con el pensamiento de que tal vez dentro de la lista de conversaciones que eventualmente necesitamos tener los padres con los hijos debamos agregar “Ven vamos a ver en familia como tu Chatbot preferido responde a preguntas incómodas” ....

*Investigador del Departamento de Electrónica y Comunicaciones del Cicese

INVITACIONES DE BODAS

El Valor de la Vida

Todo evento por realizar, por lo común se reviste de una atmósfera que lo identifica principalmente con fines de quedar para la posteridad.

Es supuestamente común que de alguna simple o complicada manera se cumpla el objetivo de que en la memoria de la persona queda grabado el momento.

Viene a mi memoria un detalle muy particular “el lacrado” que algunos aplicaran para asegurarse de la seguridad protección del contenido de algún documento de importancia, que no fuera utilizado y que aquel que violara dicho sello enfrentara consecuencias no gratas.

El sellado en lacre nació en Mesopotamia (4000 a.C.), pero se popularizó en la edad media europea.

Inicialmente usado por reyes y clérigos para autentificar y asegurar documentos, el lacre derretido se marcaba con un anillo o matriz personal. Si el sello se rompía, indicaba que la carta había sido leída.

A continuación deseo ilustrar un tipo de documento muy particular, de gran relevancia y que se considera como una carta de presentación del evento más significativo en la relación hombre mujer.

Así es, me refiero a las invitaciones de bodas. Y es que dicho documento, al menos hasta hace pocos años se consideraba como muy esperado y honroso detalle que nos hacía ver como personas distinguidas y dignas de ser participantes de la felicidad de una pareja.

En los tiempos actuales, como salta a la vista, muchos de los conceptos considerados como simbólicos han empezado a pasar a la historia influidos por el parco concepto de que son pasados de moda. Esto nos señala la manera de cómo mil finos detalles que alegran la vida llegarán a su fin.

El tema de hoy como lo señalo, las invitaciones de bodas, será descrito a fondo con el propósito de reflejar la decadencia en cuanto a lo que pocos años atrás

se consideraba como parte de la vida de una pareja.

De principio, una invitación para anunciar la boda constituía la carta de presentación del tan importante e inolvidable evento. No sólo perseguía el propósito de señalar el día de éste, sino que también describir el tipo de celebración por lo que dependiendo de la presentación de la invitación nuestro mismo atuendo incluso debería ser ad hoc a la boda.

Por ejemplificar solamente, si la invitación es prácticamente de estilo libre podemos pensar que se está sugiriendo vestimenta informal. Una invitación con finos acabados nos sugerirá seguramente el portar el conocido y sobrio esmoquin.

Otro detalle muy interesante que viene a proporcionar un recuerdo fiel del evento puede ser que la invitación no sólo se identifique con un número de catálogo, sino que porte un nombre significativo que de alguna manera quede impreso en la mente y corazón de la novia al menos, ya que en el hombre sólo existirá seguramente el importe de los gastos que tuvo que pagar, ¿verdad?

Aunado a los detalles, se maneja, y por lo que representa una invitación, el aplicar las reglas de etiqueta para invitaciones de bodas, mismas que la realidad, raras son las personas que cumplen con que su elaboración reúna los justificados requisitos y que poco tienen que ver con la ortografía, por inverosímil que parezca como lo son:

En caso de que los padres cuenten con profesión o grado militar, deberá aparecer sin abreviatura.

Existiendo defunción se acompañará el nombre con una cruz.

El año y la fecha deberán redactarse en letra, no en número, así como la redacción no contendrá puntos, diéresis, comillas y ningún símbolo convencional. No utilizar la palabra No, y algunas otras reglas que mostrarán la relevancia del evento.

Otro detalle muy especial es el rotulado de la invitación. Existen algunos métodos para su aplicación siendo el más fino la caligrafía, y créanme que existen personas especializadas que vienen a hacer relucir tan significativo evento.

Ahora, abrir la puerta de tu casa y recibir personalmente la invitación por parte de los mismos novios hace inolvidable este detalle. Claro que quienes se consideran foráneos las recibirán seguramente por

paquetería especializada.

Hoy en día, como en muchas otras situaciones, casi se ha perdido el verdadero propósito de engalanar o hacer inolvidable el momento de la celebración, ya que acudiendo a la frialdad de la red social a través de las distintas app´s como una cultura informal, y más que esto, la poca valía que se le proporciona a tan loable evento, y dicho sea de paso, la intención de la nueva sociedad de desaparecer el evento del matrimonio y el matrimonio mismo, acaba con un tradición milenaria a cambio de un simple click a una orden dada a la IA haciendo a un lado el placer de formar parte de la hechura de tan hermoso documento.

Así es, al igual que la atención en los bancos, las oficinas gubernamentales, la atención al cliente vía telefónica mediante frías grabaciones y otros aspectos que revelan el distanciamiento social que las nuevas culturas conllevan, que visiblemente vislumbramos, una gran pérdida en el crecimiento de las relaciones humanas.

Y cabe hacer notar el que somos por naturaleza seres sociales sumamente capacitados para establecer éstas. Pamplinas. Y mucho de la omisión de tantos detalles sentimentales en el trato común se deben a las nuevas generaciones de jóvenes sin esas tradiciones que obligan a deshacernos del valor real de las buenas cosas.

Invitaciones de bodas, un concepto, esquema o espectáculo tan natural mediante el cual se hace patente el sentimiento del amor plasmado en un bello papel guardado por años en el cajón de los recuerdos.

Se acabó. Mi más sentido pésame. Ahora esperemos que no se nos dañe el celular porque el recuerdo grabado y borrado de ese día tan especial pasará a la historia sólo verbalmente.

Que bien por todos aquellos detalles conforme pasa el tiempo que nos hacen ver como personas sensibles dando valor a lo que nos trae honra y orgullo.

Sócrates: Cásate. Si por casualidad das con una buena mujer, serás feliz; si no, te volverás filósofo, lo que siempre es útil para el hombre.

Y no te olvides de la invitación, ¿Ok?

Parque Revolución

Los miércoles de 2 a 5 pm Palabra de Dios y alabanza

XVI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

“Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha” (Mt 13, 24-43)

Día del Señor

Elevangelio de hoy Jesús nos presenta a Dios como el sembrador que esparce buena semilla en su campo.

Sin embargo, el Señor también señala que junto a esta buena semilla crece la cizaña. Esta es una manera de reconocer con realismo la presencia del mal en el mundo.

Todos sabemos por experiencia que la historia de la humanidad está marcada por luces y sombras, por avances y contradicciones, por gestos de generosidad y también por actitudes que dañan la convivencia.

Jesús en esta parábola, da su explicación a los discípulos, identificándose como el Sembrador, el Dueño de la siembra. Nos dice que el campo es el mundo. La buena semilla la que da trigo, son los ciudadanos del Reino de Dios.

Lo lógico de la parábola sería arrancar la cizaña antes de la siega, como hacen nuestros agricultores.

Pero el amo actúa contra toda lógica, impide que los criados, los cristianos arranquen la cizaña y deja que crezcan juntos trigo y cizaña, el bien y el mal.

El Señor tiene otra manera de ver las cosas y otra visión de la realidad. Dios opta por la paciencia y la misericordia, y espera hasta la hora de la siega para acabar con el mal.

Crecer junto a la cizaña hoy en día es crecer en Dios, mientras otros se van por caminos equivocados.

Dios puede arrancar a fondo y limpiar del todo su sementera (mundo). Pero no quiere hacerlo, para no correr el riesgo de arrancar el trigo con la cizaña. Quiere dar ocasión a la mala hierba, para que se cambie en buena. Pensó que el hombre, podría recapacitar y convertirse de su mala vida.

De hecho, muchos así lo hicieron y descubrieron a tiempo la desgracia que implica el vivir lejos de Dios, y se volvieron a él, avergonzados y arrepentidos.

La semilla de la cizaña fue sembrada mientras “la gente dormía”. Vivir responsablemente es vivir en vela, con los ojos abiertos, sin abdicar de esa responsabilidad.

Aquí dormir no significa simplemente descansar, sino desentenderse, vivir irresponsablemente, no asumir como se debe la propia libertad, abusar de ella. Es entonces cuando “el enemigo” aprovecha para sembrar la mala semilla. Es interesante subrayar que las buenas obras se siembran a plena luz, tienen un carácter sincero, abierto y sin pretextos, mientras que el mal se esconde, actúa silenciosamente, tratando de cargar la responsabilidad sobre aquél que creó el bien y sembró la buena semilla. De ahí la pregunta de los criados, que bien podría ser un reflejo de las objeciones contra Dios de las que hablamos antes: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”

Cuando el señor responde que lo ha hecho “el enemigo”, podemos entender a ese enemigo de muy diversas formas: puede ser el diablo, pero también nosotros mismos cuando nos dejamos llevar de nuestros intereses egoístas y desoímos la Palabra de Dios, y nos negamos a realizar la tarea a la que Dios nos ha llamado.

El denominador común de ese enemigo sembrador de cizaña es la libertad personal. Así que la cuestión es que existen actitudes, formas de vida, opciones

vitales que se hacen libremente enemigas de Dios y de su obra y que siembran el mal en el mismo campo en el que Dios ha depositado la buena semilla.

La presencia del mal, como asumir de ir y arrancar la cizaña que ha empezado a despuntar junto con el trigo. No debemos entender la respuesta del dueño del campo como una llamada a la pasividad, como si ante la presencia del mal debiéramos simplemente no hacer nada.

También nosotros, discípulos de Jesús, debemos combatir el mal, no siendo prontos a condenar y arrancar, sino ofreciendo la fuerza divina y creadora del perdón.

Dios cree en nosotros, cree que podemos cambiar; Dios no se cansa de esperar en nosotros, tiene la esperanza de nuestra conversión.

Esta parábola de la cizaña y el trigo puede ser una descripción de nuestra propia vida personal. Sentirse alejado de Dios cuando en nosotros crece el mal sería un suicidio espiritual que no se contempla en lo que pudo ser la parábola original de Jesús.

Que Dios Todopoderoso, los acompañe, proteja y bendiga siempre.

cpomah@yahoo.com

GANÉ… ¿Y LUEGO QUÉ?

Una mirada hacia la infancia

Las porras retumbaban en el estadio. Desde las gradas, un niño de once años observaba a su padre disputar en el torneo de futbol. Desde ese momento soñó con seguir sus pasos. El equipo ganó ese día el campeonato. Él observaba muy orgulloso el partido con su madre desde las gradas. Al poco tiempo, a sus 17 años, se convirtió en el protagonista de su propia historia. Todos querían fotografiarse con él. Sus compañeros lo abrazaban. Sus padres lloraban de emoción. Su entrenador sonreía orgulloso.

- ¿Y ahora qué sigue?

Creemos que ganar representa el final de la historia, cuando en realidad suele ser el comienzo de nuevos desafíos para los deportistas sobresalientes como el anterior.

Desde pequeños enseñamos a los hijos que el esfuerzo tiene su recompensa. Celebramos sus logros: medallas, campeonatos, reconocimientos y primeros lugares. Todos estos pueden ser significativos y positivos siempre y cuando sean producto de la motivación, la constancia y el aprendizaje. El problema surge cuando el niño cree que su valor depende únicamente de ganar.

En consulta he conocido a niños y niñas que, después de alcanzar un gran nivel deportivo, viven en temor constante: de no ser “el mejor”. Lo que antes era diversión comienza a transformarse en presión.

El deporte deja de ser un espacio de gozo y crecimiento para convertirse en una obligación debido a la presión de los adultos.

Cuando un deportista sobresale en cualquier disciplina, aparecen nuevas expectativas. Padres orgullosos, entrenadores exigentes, compañeros que observan y una sociedad que suele aplaudir cuando hay un buen resultado.

ber mensajes como: “Tienes que ga nar”, “No puedes fallar”, “Espero mucho de ti”. Aunque estas frases nacen del cariño o la admiración, pueden convertirse en una carga emocional.

La psicología del deporte ha demostrado que el rendimiento óptimo no depende solo del entrenamiento físico. La confianza, la regulación emocional, la capacidad para tolerar la frustración y una autoestima saludable son factores importantes.

En este sentido, los menores que aprenden a equivocarse en situaciones cotidianas de la vida tienen mayores posibilidades de sostener un mejor rendimiento a largo plazo.

Mientras millones de personas seguimos el Mundial, pienso en la enorme responsabilidad que recae sobre los hombros de un jugador cuando falla un penal o no logra anotar.

Durante estos días de fiesta deportiva hemos escuchado muchas historias de éxito, de jóvenes que, pese a ciertas adversidades, se aferraron al balón y por ello lograron ser sobresalientes y tener un lugar protagónico en su equipo y dentro de la cancha. Ningún deportista, por más talentoso que sea, puede ganar siempre. El agotamiento físico y psicológico

actividades. Muchos lo practican con fascinación y lo hacen durante años.

Sin embargo, en algún momento llega la derrota y “el no ganar” se vive como una catástrofe personal. Algunos lloran, otros sienten pena, otros se enojan consigo mismos e incluso se deprimen queriendo abandonar el deporte que tanto aman. Cuando hablamos de infancia, influye el significado que los adultos le damos a las experiencias. Frases como “¿Ganaste?” transmiten el mensaje implícito de que el resultado importa más que el proceso. En cambio, “¿Disfrutaste del partido?” o “¿Cómo te sentiste hoy?” Ayudan al niño a sentirse menos presionado y motivado para mejorar.

El deporte tiene un enorme poder para formar el carácter, no cabe duda. Enseña disciplina, trabajo de equipo, perseverancia y autocontrol. Cuando hay un familiar en quien confiar, ya sea un padre, una madre, un abuelo u otra figura significativa, ese apoyo suele convertirse en un ingrediente importante para su desarrollo emocional.

Hemos conocido las historias de algunos futbolistas del Mundial. Uno

cados de su generación. A sus 14 años fue descubierto por un club de El Cairo. Imagínense que para asistir a cada entrenamiento recorría entre cuatro y cinco horas de ida y otras tantas de regreso, utilizando varios autobuses.

Este sacrificio fue parte del camino que lo llevó a convertirse en una figura del futbol internacional. La resiliencia deportiva comienza mucho antes de llegar al alto rendimiento. Se construye cuando se descubre que un marcador no define quién eres. Cuando el esfuerzo vale incluso en los días en que los resultados no acompañan.

La personalidad no se forja cuando todo sale bien. Se da cuando un niño descubre que puede perder sin dejar de ser valioso, de equivocarse sin dejar de creer en sí mismo y de volver a intentarlo con la misma ilusión.

Porque, al final, las medallas se guardan en una vitrina; pero la forma en que un niño deportista es acompañado para aprender a ganar, perder y levantarse después de cada caída, es lo que permanece para toda la vida.

*Posgrado en psicoterapia de niños http://laurabeltran.com.mx

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