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LA BRÚJULA REVISTA CULTURAL

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¿Nativos? ¿Originarios?

CARLOS LAZCANO, P. 3

Caravaggio

JOSÉ CARRILLO CEDILLO, P. 4

Necesitamos repensar el espacio universitario…

KARLA RUIZ, P. 5

Homo demens y su impacto ambiental

RAFAEL “RACH” SOLANA, P. 6

Data y libertad: la información como moneda de cambio

SOFÍA SALGADO P. 12

DIRECCIÓN

Arturo López Juan Director General jlopez@elvigia.net

Enhoc Santoyo Cid Director de Información esantoyo@elvigia.net

Gerardo Sánchez García Director Editorial gsanchez@elvigia.net

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Gerardo Ortega Editor gortega@elvigia.net

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EL VIGÍA DIGITAL

Joatam de Basabe Coordinador editorial El Vigía Digital

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Digita Media BC, S.C. de R.L. de C.V. Calle Ambar No. 984, Fracc.Mediterráneo C.P. 22818, Ensenada, B.C. Tel: (646) 120.55.57 Ext. 1021

DEL DIRECTOR:

Hace cincuenta años, dos jóvenes ensamblaron una máquina en un garaje de California. Aquel gesto — técnico y casi doméstico— terminaría por inaugurar una de las transformaciones culturales, económicas y tecnológicas más profundas de la historia reciente. La computadora personal prometía acercar la capacidad de cálculo, de organización y de creación a millones de personas. En otras palabras, democratizar el acceso a la tecnología.

Cinco décadas después, el horizonte que se abre frente a nosotros es mucho más complejo.

La revolución digital no sólo transformó las herramientas que utilizamos para trabajar, comunicarnos o informarnos. También dio origen a una nueva economía basada en un recurso tan intangible como omnipresente: los datos. Cada búsqueda, cada desplazamiento registrado por un teléfono móvil, cada interacción con una plataforma digital deja un rastro que puede ser almacenado, procesado y convertido en valor económico.

Lo que en un principio parecía simplemente una expansión de la informática doméstica terminó por configurar un sistema mucho más amplio. Las grandes empresas tecnológicas ya no

venden únicamente dispositivos o servicios; administran enormes ecosistemas de información. En ellos se producen, se capturan y se analizan millones de señales sobre la conducta humana.

La materia prima de este nuevo ciclo económico no es el acero, ni el petróleo, ni siquiera la electricidad. Es la información sobre nuestras decisiones cotidianas.

Este cambio plantea preguntas que hace apenas dos décadas habrían parecido propias de la ciencia ficción. ¿Quién es dueño de los datos que generamos? ¿Cómo se distribuye el valor económico que producen? ¿Hasta qué punto las plataformas digitales no sólo registran nuestras decisiones, sino que comienzan a influir en ellas?

Las respuestas todavía están en construcción.

Mientras en algunos países se privilegia la libertad de innovación de las empresas tecnológicas, en otros se intenta establecer marcos regulatorios que protejan la privacidad de los ciudadanos y limiten la concentración de poder informacional. El resultado es un escenario global fragmentado, donde la tecnología avanza con mayor rapidez que las reglas destinadas a encauzarla.

Al mismo tiempo, la aparición de sistemas de inteligencia artificial capaces de generar textos, imágenes o

sonidos introduce un nuevo capítulo en esta discusión. Estas herramientas, que se alimentan de grandes volúmenes de información producida por millones de personas, reabren el debate sobre los derechos de autor, la propiedad intelectual y la distribución del valor creativo.

No se trata de rechazar la innovación. Sería absurdo negar los avances extraordinarios que la tecnología ha hecho posibles en ámbitos tan diversos como la medicina, la ciencia, la comunicación o la educación.

Pero celebrar la innovación también exige interrogar sus consecuencias.

A cincuenta años de aquel 1 de abril en que comenzó la historia de una de las empresas más influyentes del mundo tecnológico, quizá la pregunta más pertinente no sea únicamente qué nuevas herramientas vendrán. La cuestión de fondo es otra: qué tipo de sociedad estamos construyendo con ellas. Porque si los datos se han convertido en la nueva materia prima de la economía global, entonces el debate sobre su uso, su control y su distribución será una de las discusiones centrales de nuestro tiempo.

Y en esa conversación, la ciudadanía —no sólo las empresas o los gobiernos— tendrá que encontrar su propia voz.

¿NATIVOS? ¿ORIGINARIOS?

Raíces

CARLOS LAZCANO*/COLABORACIÓN carloslascano@hotmail.com | Ensenada, B. C.

Desde hace tiempo se ha venido llamando a los grupos indígenas de Baja California “pueblos originarios” o “nativos”. Ciertamente estas designaciones son incorrectas. En lo personal soy tan originario o nativo de Baja California como sus grupos indígenas. Lo mismo es correcto para todos los que han nacido aquí. Una cosa es que los grupos indígenas hayan llegado aquí antes que los hispanos y otra que sean nativos u originarios de aquí en forma exclusiva.

Desde que el Homo sapiens surgió en el planeta Tierra, hace ya 300 mil años, una de su más importante característica es la movilidad. Ciertamente todos somos originarios de la Tierra, y más concretamente de Sudáfrica, que es la región donde apareció nuestra especie, y a partir de ahí se ha venido desplazando a lo largo y ancho del planeta, ocupando la inmensa mayoría de sus territorios, los únicos espacios a donde no llegó a colonizar el ser humano es a los polos, debido a sus

condiciones de extremo frío. Así, nuestros más remotos antepasados vienen de Sudáfrica, es el origen de todos los humanos.

Actualmente la hipótesis más aceptada sobre el poblamiento humano de América indica que los primeros grupos entraron desde hace al menos unos 30 mil años, procedentes de Siberia. Esta entrada se facilitó gracias a que durante la edad del hielo, bajó tanto el nivel del mar, de tal manera que el piso oceánico entre Siberia y Alaska quedó al descubierto, permitiendo un paso terrestre.

A Baja California se calcula que los primeros humanos llegaron hace unos 14 mil años. El registro arqueológico más antiguo de nuestra península está datado en 12 mil años. Cuando llegaron aquí los primeros navegantes españoles que descubrieron la península, en la tercera década del siglo XVI, estaba habitada por indígenas pericú, guaicura, cochimí y yumanos, descendientes de esos primeros grupos que entraron hace 14 mil años. Hoy solo quedan yumanos (kumiai, cucapá, pa ipai, kiliwa y koal), ya que los otros grupos se extingueron ante el contacto, principalmente por enfermedades y por ser absorbidos por nuestra cultura. Como vemos, estos grupos

yumanos que quedan, no se originaron en esta tierra, sino que vienen de otros más antiguos que llegaron por el estrecho de Bering y más antes por Asia y África. Estas étnias llegaron antes que los bajacalifornianos actuales, pero eso no quita que los que aquí nacimos somos tan nativos u originarios como cualquiera de esos grupos indígenas. En Canadá a los grupos indígenas les llaman first nation, nombre que me parece más

correcto que el de “nativos” u “originarios”. Sin embargo, el término más adecuado me sigue pareciendo “indígena”. Este proviene del latín indigĕna (“nacido allí”, de inde “de allí” y genus “nacido”). No confundir con el término “indio” que viene del griego Indikós (habitante de la India o territorio del río Indo) y lo empezaron aplicar los españoles a los habitantes de América al creer que habían llegado a la India.

Aurelia Ojeda y su madre Virginia Meléndrez, tomada en julio de 2024 en San José de la Zorra, Baja California. Crédito: Natalie González/KPBS.

La Turicata CARAVAGGIO

Michelangelo Merisi da Caravaggio, maestro del Barroco, revolucionó la pintura con su uso radical del tenebrismo y un realismo descarnado que rompió con la idealización clásica. Su obra, marcada por el dramatismo y la tensión ética, sigue siendo una referencia fundamental en la historia del arte.

CONTEXTO HISTÓRICO

Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571–1610) nació en Milán y desarrolló su carrera principalmente en Roma.

Fue considerado un pintor revolucionario del Barroco, in-

troduciendo un realismo intenso que contrastaba con la belleza idealizada del Renacimiento. Su técnica más característica fue el tenebrismo, un uso dramático de la luz y la sombra que intensificaba la carga emocional de sus escenas.

RASGOS DISTINTIVOS

Realismo radical: Caravaggio representaba santos, héroes y figuras bíblicas con rasgos humanos comunes, a menudo inspirados en modelos callejeros.

Dramatismo narrativo: sus composiciones capturan momentos de máxima tensión, como el instante previo o posterior a un acontecimiento crucial.

Contraste ético y estético: la belleza convive con lo grotesco, lo sublime con lo cotidiano.

Innovación iconográfica: rompió con las convenciones, vistiendo a personajes bíblicos con ropas contemporáneas y situándolos en escenarios realistas.

OBRAS EMBLEMÁTICAS

1. La vocación de San Mateo (1599–1600). Ejemplo paradigmático del tenebrismo: un rayo de luz que simboliza la gracia divina ilumina a Mateo en medio de un ambiente mundano o la tensión entre lo profano y lo sagrado se hace visible en la mesa de recaudadores de impuestos.

2. La muerte de la Virgen (1606). Escandalizó a la Iglesia por representar a la Virgen con rasgos de una mujer común, incluso con signos de muerte real. La obra muestra la humanidad de lo divino, despojando la escena de idealización.

3. Judith decapitando a Holofernes (1599). Una escena brutal y teatral, donde la violencia se muestra con crudeza. Judith aparece como una mujer joven y decidida, mientras la sangre y el gesto de Holofernes transmiten horror inmediato.

4. Medusa (1597). Pintada sobre un escudo, captura el instante en que la cabeza cortada aún conserva el grito de terror. Ejemplo de cómo Caravaggio transforma un mito en un retrato psicológico.

5. El sacrificio de Isaac (1603). La tensión dramática se concentra en el gesto del ángel

que detiene la mano de Abraham. La luz focaliza la acción, intensificando el dramatismo.

INFLUENCIA Y LEGADO

Caravaggio inspiró a generaciones posteriores, dando origen a los llamados caravaggistas, que difundieron su estilo por toda Europa.

Su obra influyó en artistas como Rubens, Rembrandt y Velázquez, quienes adoptaron su realismo y su manejo de la luz. Más allá de la técnica, Caravaggio introdujo una ética visual: mostrar la dignidad en lo humano, incluso en lo marginal o lo imperfecto.

DRAMATISMO DE ESCENAS

Caravaggio no sólo transformó la pintura barroca, sino que redefinió la relación entre arte y verdad. Su obra, marcada por la tensión entre lo divino y lo humano, sigue interpelando al espectador con una fuerza inusitada. El dramatismo de sus escenas, la crudeza de su realismo y la potencia simbólica de su luz hacen de Caravaggio un artista imprescindible para comprender la modernidad en el arte

Notas de Wikipedia.

José Carrillo Cedillo

NECESITAMOS REPENSAR EL ESPACIO UNIVERSITARIO…

Sociedad y Tecnología

Volteando a revisar cómo hemos ejercido el espacio desde el siglo XX, la universidad se construyó alrededor de un pacto tácito: el saber pertenecía a los espacios dedicados a la cátedra y los estudiantes se movilizaban —física y simbólicamente— hacia el campus universitario para recibirlo. Y, aunque en el siglo XXI lo digital ha crecido y la oferta de información parece inagotable (háblese de infoxicación e infodemia), ese pacto no se ha disuelto del todo: sigue arraigado en horarios, aulas, rituales de presencia y en la idea —todavía dominante— de que “venir” es condición de “aprender”; o por lo menos de “cumplir con el deber ser del estudiante”. Lo que sí ha cambiado es la proporción y el mapa de circulación del conocimiento. El acceso a información y cursos en línea, la proliferación de microcredenciales y la normalización de lo híbrido han ido desplazando, no sin fricciones, el espacio de la explicación fuera de los márgenes de la universidad. Por eso la pregunta ya no es únicamente si la universidad puede operar con menos horas de exposición, sino para qué sirve el campus cuando la exposición dejó de ser escasa, y cuando aun así seguimos organizando buena parte de la vida universitaria como si lo fuera. En este punto la discusión suele quedarse a medias, porque se responde con plataformas, no con arquitectura; con Learning Management System (LMS), no con ciudad universitaria. La pandemia dejó dos certezas difíciles de ignorar: una parte sustantiva de la transmisión de contenidos puede ocurrir a distancia y, al mismo

tiempo, la desigualdad tecnológica no es un detalle, sino la condición que define quién aprende y quién queda afuera. El corolario de esta narrativa puede resultar incómodo: digitalizar sin una política de equidad moderniza solo para quienes ya estaban dentro, y convierte la promesa de flexibilidad en una nueva forma de exclusión; hablemos de brechas digitales. Sabemos, por metodologías como clase invertida (flipped learning), que es posible aprender desde casa y reforzarlo en el aula. Entonces, si el saber —nociones, procedimientos, lenguajes— puede construirse antes y fuera del campus, lo presencial debería reservarse para lo que no se descarga: juicio, deliberación, contraste de perspectivas, laboratorio, tutoría fina, comunidad. Si ese es el “para qué” del aula, entonces dicho espacio debe parecerse menos a un conjunto de salones para escuchar y más a una red de ágoras y talleres: venir a trabajar con otros, preguntar, discutir, escribir, editar, probar, defender, equivocarse con seguridad. El cambio real no está en sumar horas de video o comprar otra plataforma; está en invertir en espacios que produzcan criterio, oficio y comunidad, y que además funcionen para la sociedad mediante servicio social y prácticas profesionales.

¿Cómo se vería una universidad así en nuestro contexto? Me sirve pensarla (casi utópicamente) como un campus de tres capas: un sistema de lugares que distribuye dónde ocurre cada tipo de trabajo intelectual y profesional; véase el caso finlandés. La primera

capa es la de acceso remoto, la como didad de la casa sin perder la universidad. No se trata de sustituir el campus, sino de extenderlo: asegurar que búsqueda, lectura, consulta y seguimiento puedan ocurrir a distancia con calidad. Esto exige bibliotecas digitales robustas, acceso institucional seguro a bases de datos y repositorios, y acompañamiento para alfabetización informacional. En ciencias sociales es decisivo: investigar no es “encontrar” información, sino rastrearla en archivos, hemerotecas, catálogos y corpus, con lectura crítica y curaduría. La universidad debe volver esa eficiencia pública garantizando el “derecho a buscar” con tutorías y, cuando haga falta, préstamo de dispositivos y conectividad. La segunda capa es la de archivos y colecciones: lo que no está en línea y quizá nunca lo estará. Una universidad que se tome en serio la producción de conocimiento requiere espacios donde la información sea también objeto y custodia: fondos locales, materiales con restricciones, archivos de investigación. Aquí hacen falta salas de consulta y preservación y, de forma estratégica, capacidades de digitalización y edición para preservar, describir y citar; no para “subir todo”, sino para mantener vivo lo que se perdería. El campus es indispensable no por nostalgia, sino porque hay saberes que dependen de la materialidad y de la institución que los resguarda; y porque el acceso a lo no disponible en línea es una forma concreta de igualdad académica. La tercera capa es la del tallereo: el

campus como taller, clínica y laboratorio, donde lo presencial se justifica porque la formación se vuelve práctica guiada. En ciencias sociales y humanidades esto se encarna en clínicas de escritura y argumentación, seminarios para deliberar, laboratorios de métodos y espacios para análisis de datos con soporte; cuando corresponde, también en laboratorios de tecnologías para la investigación (gestión de referencias, análisis de corpus, visualización y apoyos de la inteligencia artificial para búsqueda y síntesis con criterios explícitos y ética de datos). En formación docente, el tallereo exige un laboratorio pedagógico con robótica educativa, cultura maker, inteligencia artificial, accesibilidad y trabajo socioemocional como estaciones de práctica con retroalimentación. En ingeniería, se traduce en makerspaces para prototipar y probar con seguridad, sostenidos por una cultura de taller (bitácoras, protocolos, mentoría). En salud, requiere simulación y práctica supervisada; en derecho, espacios que simulen lo real —audiencias, mediación, clínicas jurídicas— para entrenar argumentación, negociación y escritura aplicada.

En esta arquitectura, lo presencial deja de ser sinónimo de “asistencia” y se vuelve acceso a condiciones materiales de aprendizaje que no se replican en casa; y lo digital deja de ser sinónimo de “plataforma” para convertirse en extensión del campus al hogar, de modo que el tiempo presencial se concentre en deliberación, práctica supervisada y comunidad. Ahí la inversión en espacios —ágoras, archivos, talleres, clínicas, laboratorios— aparece como el verdadero cambio: mejora la formación interna y, al abrirse a la ciudad, convierte el servicio social y las prácticas profesionales en infraestructura pública en acción. Esto no es nuevo, pero me pareció importante recordarlo; el mundo está exigiendo cambios que van más allá de la supervivencia.

* Docente de la FHyCS, campus Tijuana, UABC. ruiz.karla32@uabc.edu.mx

Imagen desarrollada por ChatGPT (OpenaAI, 2026).
Karla Ruiz*

A

HOMO DEMENS Y SU IMPACTO AMBIENTAL (PARTE 4)

Reflexiones de un Abuelo

La barbarie del Homo demens sobre los sistemas no-humanos (naturaleza) no está suficientemente tipificada. Sin embargo, la biodiversidad (flora, fauna y su reserva genética), los ríos, las montañas y otros sistemas naturales siguen siendo violentados por el humano. Mi esposa me lo recuerda a diario cada que pasamos una montaña que ha sido deforestada sin ningún sentido o cuando recordamos que el tráfico ilegal de fauna y flora silvestre continua sin control, incluyendo semillas y otras partes reproductoras. Motivado por ello en esta columna seguiré reflexionando sobre este tema a través de ejemplos concretos. Es importante para mí, sin embargo, decir que lo que aquí narro puede ser sesgado, descaminado o incompleto, ya sea por mi interés profesional, mis emociones o simplemente por una mala interpretación de lo que se comenta en las esferas académicas o sociales. Si alguna persona que me honra con su lectura, tiene otra opinión o desacuerdo y la quisiera compartir, sería más que bienvenida.

BARBARIE CONTRA PULPOS

Los estudios ecológicos y etológicos (comportamiento animal) revelan que la mayoría de las especies de pulpo (Octopus spp.) son animales con una alta capacidad cognitiva, al estar dotados de un muy desarrollado sistema nervioso que los hacen organismos complejos. Estos moluscos cefalópodos están dotados de una maravillosa habilidad para desarrollar

estrategias que les sirven para prevenir o eliminar peligros. Entre esas estrategias podemos mencionar, por ejemplo, su capacidad de modificar su individualidad (cambian de color o se mimetizan con el sustrato) o su entorno. Los pulpos son organismos depredadores que muestran una amplia variedad de formas de caza muy sofisticadas y muestran comportamientos de ser excesivamente curiosos. Manifiestan una increíble facultad de diseñar, al momento, diversas estrategias y tácticas de depredación o de escape. El pulpo es apreciado en la mesa del sapiens que gusta de la buena comida. En lo particular pienso que es el rey de los mariscos, por su agradable sabor y por su maleabilidad culinaria. Su demanda ha permitido desarrollar importantes industrias pesqueras alrededor del mundo. España y Marruecos, por ejemplo, cada año se disputan el dominio de la isla del perejil (en medio del Mediterráneo) para poder extraer soberanamente este molusco; constituyéndose ese pequeño islote en uno de los sitios de mayor importancia para su pesca.

En México, se pesca pulpo en los dos litorales. En particular, en la península de Yucatán, cada año se presentan conflictos entre pescadores y gobiernos de los estados de Campeche y Yucatán, cada que inicia la temporada de pesca de pulpo. En esa región la actividad se desarrolla sobre una curiosa especie existente solo en esa zona, al que los científicos le llaman Octopus maya. Esta especie, a diferencia de los otros pulpos, no desarrolla fases larvarias, aunque el tiempo de incubación se vuelva más prolongado. Y es precisamente la hembra la encargada del cuidado y oxigenación de los huevos, dentro de cuevas y oquedades de los fondos marinos cristalinos. Esta capacidad de no pasar por fases larvarias y en su lugar ser cuidados por las hembras, es una importante adaptación evolutiva que tiene fuertes implicaciones en la sobrevivencia de las camadas, al asegurar el cuidado de los huevos. Esta adaptación evolutiva, donde la hembra es una cuidadora activa de los productos reproductores, es una conducta que solo poseen

ciertos grupos de fauna muy desarrollados. En esa tarea la hembra no se alimenta y al final muere, dejándonos como herencia a la próxima generación de pulpos. Por ese peculiar comportamiento de cuidado de huevos en cuevas por parte de la hembra del pulpo maya –que así se le conoce en el medio pesquero y del mercado nacional e internacional–, el ingenioso humano ha ideado una manera de aprovechar este recurso natural de manera sostenible. Contrariamente a lo esperado, la actividad pesquera se permite en plena época de reproducción, desove y cuidado de los huevos. Esto, aunque parezca una insensatez, permite proteger a los pulpos jóvenes y a las hembras, ya que la única forma de pesca permitida es a través de un arte de pesca que va al garete (a merced del viento) y solamente dirigido a organismos que muestran una conducta de depredador; es decir, una forma de caza activa que requiere que el pulpo busque y capture a su presa. El arte de pesca llamada jimba se compone de una larga vara que sale de la pequeña embarcación, donde en el extremo más lejano de esta, cuelga un hilo donde reside la carnada (al igual que una pesca con cordel y anzuelo). La lancha va a la deriva empujada por los vientos y las corrientes marinas, así que la carnada simula una presa nadando. Así que en esa época de reproducción lo que se captura son pulpos machos, ya que son los únicos que están activos, pues las hembras están ocupadas en cuidar a los huevos. Importante mencionar que la legislación prohíbe el uso de cualquier otro tipo de pesca, como el buceo con gancho u otro que pudiera acceder a las cuevas y, por tanto, a las hembras. Finalmente, la protección de las hembras asegura el éxito de la siguiente generación de este molusco. Esta norma que regula la conducta del pescador frente a los pulpos, es una forma en que la ciencia, la tecnología y la ética (justicia ecológica), se combinan para mitigar la barbarie contra el pulpo maya.

Rafael “Rach” Solana*

Todo esto esta perfecto para sostener una actividad rentable y asegurar el futuro de los pulpos; claro, con excepción de la conducta de aquellos humanos consideradas ilegales que ejercen una violencia ecológica contra los pulpos y los pescadores legales. Esos humanos con máscaras de H. demens, que usan cualquier medio para la captura del pulpo de manera indiscriminada: hembras o machos.

Ahora, el humano es ambicioso y quiere obtener mayor biomasa de pulpo para sus mercados y sus mesas. Así que les encargaron a los humanos de ciencia para que desarrollaran un tecnología que genere más biomasa de pulpos a través de su cultivo (http://bibliovirtual.umar. mx:4000/items/). Esto aprovechando que esta especie no presenta estados larvarios. Con esa idea, algunos sapiens científicos se lanzaron a las costas yucatecas a desarrollar tecnologías para cultivar pulpo. Después de varios intentos lo lograron e incluso lo socializaron (https://www. nuestromar.org/). Sin embargo, esos resultados se consideran fracasos como una actividad social y económica. Por ejemplo, resulta que cerca del 50% de los individuos producto del cultivo muere antes de cosecharlo, principalmente por canibalismo (Gutiérrez Argüelles, C. octubre 15, 2025 NATURA).

¿Qué sucedió? La acuacultura ha sido una herramienta exitosa en la mayoría de los casos, pero al parecer no es adecuada para los pulpos y menos para el pulpo maya. Estos organismos de comportamientos complejos no son candidatos de cultivar, por sus características etológicas, mismas que no son tomadas en cuenta al desarrollar una biotecnología acuícola. Los pulpos son tan complejos en su comportamiento, que son capaces de moverse de estanque a estanque y regresar a su sitio antes de que alguien lo note. Asimismo, dado su condición de

depredador, acostumbrados a obtener alimento de manera activa, al estar confinados en estanques sin presencia de alimento natural, los pulpos empiezan a desarrollar conductas de canibalismo. En este caso, los humanos que practican la ciencia y tecnología también en algún momento de su desarrollo profesional se vuelven demens, por hacer ciencia razonada, sin considerar otros elementos éticos, como valorar la conducta del pulpo. Practican la barbarie.

Afortunadamente la vacuna llego rápido: se prohibió el cultivo de pulpos. Hoy México y Chile, no permite el cultivo de pulpo y al parecer otros países están considerando esta opción.

BARBARIE ECOLÓGICA CONTRA LAS TORTUGAS

Las tortugas marinas son organismos milenarios dueños y señores de los mares. Se distribuyen por todo el orbe, principalmente en sus áreas tropicales. Sin embargo, hoy se consideran especies sujetas a protección o en peligro de extinción. En México, desde la última década del siglo pasado son protegidas por la ley y varias instituciones académicas y grupos sociales se han lanzado a desarrollar acciones

contra aquellos sapiens que gustan de comer su carne o deglutir sus huevos. Algunos de esas acciones han sido la de proteger las playas en los días obscuros, cuando las tortugas marinas hembras se acercan para depositar sus huevos. Estos humanos tienen la intención de “salvar nidos abandonados”. Sin embargo, no todo va bien. En cuanto se arrojan a proteger las playas en noches de desove, muchos humanos “voluntarios” con un raquítico entrenamiento, pero con mucho entusiasmo de pasarse una buena noche en la playa, suelen espantar involuntariamente a las hembras que no se animan a arrimarse a la playa. Como buenos humanos, a esos emocionados voluntarios les gusta el bullicio y la compañía (muchos son turistas y ocasionales ecologistas), así que llevan instrumentos musicales, prenden pequeñas fogatas y se sientan a disfrutar del espectáculo que brinda el firmamento, mientras que las tortugas hembras esperan impacientes a que desaparezcan esos humanos para poder llegar a la playa para hacer su nido y depositar sus huevos. Inconscientemente esos sapiens desarrollan una insensatez que se vuelve una barbarie.

En cuanto al rescate de los nidos y llevarlos a sitios “mejor acondicionados”, los resultados han sido exitosos en cuanto a la eclosión y liberación de las tortugas recién nacidas, que, de otra manera, de manera natural, tendrían que luchar para llegar a la playa antes de ser comidos por las aves marinas o perros domésticos (o ferales) que abundan en algunas playas. Aquí también existe un impacto negativo oculto y poco estudiado, aunque ha empezado a “asomar la cabeza”. En las aguas del mediterráneo, por ejemplo, se ha empezado a observar un desbalance en las poblaciones de tortuga boba (Careta careta), al parecer producto de la manipulación de los nidos y la incubación de huevos ex-situ (Handley, T. 22 de diciembre de 2025: https:// es.gizmodo.com/). Hoy cerca del 90% de las crías que nacen son hembras.

Por años esta especie ha sido intervenida por el humano para protegerla, pero al parecer esto ha sido excesivo y empieza a cobrar factura. Debido a esa duda le pregunte a un buen amigo, que es considerado uno de los más reputados expertos en el estudio de los quelonios, acerca de los efectos del manejo de los nidos de

tortuga marina. Su respuesta fue diáfana, donde se destaca que el cambio de áreas de cultivo, las condiciones de las incubadoras y el propio manejo que se le da a los huevos, pueden ser factores importantes para la definición del sexo de las crías de las tortugas. Es decir, los procesos de conservación de la tortuga marina pueden dar resultados múltiples y contradictorios: 1) el bueno: conservar a las tortugas marinas y 2) el malo (la barbarie): impacto en la dinámica de las poblaciones de tortugas, que provoca desbalances en el sexo, baja en la reproducción, competencia de espacio para nidos y competencia entre machos para transmitir sus genes a las siguientes generaciones: ¡una barbarie ecológica!

En los dos casos mencionados se observa un descomunal desarrollo de la ciencia y la tecnología, cuyos objetivos son, además de la generación de conocimiento, desarrollar una mayor producción de pulpo en beneficio del Homo economicus y la conservación de las tortugas marinas. Sin embargo, este gran desarrollo de ciencia y tecnología fue tan acelerado que tuvo que intervenir el otro pilar del del sistema humano–naturaleza: la ética, para regular o prevenir los impactos de la ciencia y la tecnología. Esto a través de desarrollar marcos legales para prevenir posibles cambios irreversibles.

En estos dos ejemplos, con enfoques disciplinarios muestran la limitación y debilidad de la ciencia y la tecnología, al no tomar en cuenta otros elementos del sistema complejo. Los objetivos disciplinarios podrán cumplirse, pero no prevén las consecuencias de ese avance en las esferas humanas o en la biósfera. El reduccionismo ontológico y metodológico, fallan y de qué manera.

* Consultor ambiental. rsolana@biig-consultores.com

A CINCO DÉCADAS DE AQUEL 1 DE ABRIL

“Impriman más Data”: La información como moneda de cambio actual

A cincuenta años de la fundación de Apple, la revolución tecnológica revela otra cara: los datos se han convertido en la nueva materia prima del capitalismo digital

¿Cuánto usamos la tecnología, y cuánto más nos usa ella a nosotros? A pocos días de que se cumpla un nuevo aniversario de Apple Inc., podemos reflexionar cómo la invención de herramientas personales ha desencadenado sistemas que ya no sólo procesan información, sino que la extraen, la modelan y la convierten directamente en pesos, dólares y yenes.

Cuando en 1976 Steve Jobs y Steve Wozniak ensamblaron la primera Apple I, la promesa estaba centrada en la autonomía: una computadora personal capaz de acercar el cálculo y la lógica a las personas. Hoy, casi cinco décadas después, el término “personal” parece haber cambiado de dirección. Lo personal ya no describe

al dispositivo, sino al tipo de información que circula: hábitos, trayectos, preferencias, ritmos biológicos, decisiones anticipadas.

Como apunta Shoshana Zuboff en The age of surveillance capitalism, el giro no es únicamente tecnológico, sino económico. Las plataformas digitales han dejado de limitarse a ofrecer servicios para convertirse en sistemas de extracción de lo que denomina “excedente conductual”. Es decir, datos que no sólo describen lo que hacemos, sino que permiten predecir lo que haremos. Por si no estábamos enterados: hace mucho que dejamos de ser clientes para convertirnos en insumo.

Este cambio redefine la noción misma de producto. Las grandes tecnologías no venden únicamente dispositivos o aplicaciones; venden capacidad predictiva. Cada interacción como una búsqueda, una compra, una breve pausa frente a la pantalla, se integra en modelos que afinan probabilidades. La predicción conductual se convierte así en un activo comerciable, una forma de anticipar decisiones aún no han sido tomadas y que, sobre todo, pueden ser influenciadas.

La pregunta que emerge es inevitable: ¿de quién son los datos? A diferencia de los recursos tradicionales,

los datos no se extraen de una delimitación física, sino de la experiencia cotidiana. Se generan de manera constante, muchas veces sin intención explícita. Y su apropiación responde a estructuras claras: plataformas, servidores, algoritmos. Lo que parece difuso en su origen se vuelve preciso en su captura, llevando una larga cantidad de manejos para obtener el máximo aprovechamiento de la información capturada.

La Comisión Europea ha señalado en diversos informes sobre economía digital que el valor de los datos aumenta en función de su volumen y centralización. Cuantos más datos acumula una empresa, mayor es su capacidad de generar modelos predictivos eficientes. Esta dinámica produce una ventaja acumulativa que dificulta la competencia, consolidando posición y peso no sólo en el mercado, sino en la infraestructura misma de lo digital. Nos encontramos, entonces, ante una forma de concentración de poder que trasciende lo económico. Ya no se trata de quién vende más, sino de quién sabe más. Y, sobre todo, de quién puede transformar ese conocimiento en capacidad de intervención. Empresas como Apple, Amazon o Google no sólo operan plataformas, construyen entornos donde las decisiones de millones de personas pueden son

anticipadas, sugeridas o moduladas. Este escenario da pie a una tensión más compleja: regulación contra innovación. En Estados Unidos, la tendencia ha sido permitir un desarrollo relativamente libre de las empresas tecnológicas, bajo la premisa de que la intervención temprana podría frenar el progreso. Sin embargo, esta flexibilidad ha facilitado la consolidación de actores con una escala difícil de discutir.

En contraste, la Unión Europea ha optado por una aproximación más restrictiva. Instrumentos como el Reglamento General de Protección de Datos buscan establecer límites claros sobre la recopilación y uso de información personal. No obstante, surge una interrogante persistente: ¿estas regulaciones protegen a los ciudadanos o ralentizan la capacidad de innovación frente a otros bloques económicos?

El debate adquiere más intensidad cuando se observa desde la perspectiva del capital. Thomas Piketty ha señalado que los sistemas económicos tienden a concentrar riqueza en ausencia de mecanismos redistributivos. Si trasladamos esta lógica al ámbito digital, nos topamos con una realidad presente: la acumulación y procesamiento de datos ya está consolidando nuevos colores y sabores de desigualdad estructural. A

La posibilidad de considerar los datos como una forma de trabajo o de aporte económico comienza a ser un tema de discusión. Algunas propuestas plantean esquemas de compensación para las personas cuyos datos alimentan sistemas de inteligencia artificial. La idea de “dividendos digitales” no es aún dominante, pero revela inquietudes. ¿Qué es más urgente: redistribuir el valor de la data generada colectivamente, redignificar a los seres humanos para revertir el trato se insumos, o aliviar la culpa de quienes ya han acumulado mucho de este valor y poder?

¿Cómo se mide el valor de un dato? ¿Cómo se rastrea su uso dentro de sistemas complejos? Y, sobre todo, ¿qué implicaría convertir la experiencia humana en una mercancía explícita? Si hoy los datos se extraen de manera opaca, su monetización direc-

ta podría formalizar una lógica de explotación que ya opera, pero sin reconocimiento. El impacto de este modelo se extiende también al ámbito creativo y periodístico. Las herramientas de inteligencia artificial generativa, entrenadas con grandes volúmenes de texto, imagen y sonido, han comenzado a producir contenido con una eficiencia notable. Pero detrás de esa capacidad se encuentra el trabajo acumulado de millones de personas, la mayoría de las veces sin consentimiento, crédito ni compensación. Como advierten diversos análisis del MIT Technology Review, el entrenamiento de estos modelos implica la utilización de bases de datos que incluyen obras protegidas por derechos de autor. La línea entre inspiración, uso legítimo y apropiación se vuelve difusa. Y en esa ambigüedad, los creadores enfrentan un escenario don-

de su producción puede ser replicada, transformada y comercializada sin su parti cipación directa. Entonces, ¿estamos frente a una forma de explotación digital? Si los sistemas de in teligencia artificial dependen de datos generados colectiva mente, su desarrollo no pue de entenderse únicamente como innovación tecnológi ca. Implica también relacio nes de poder, distribución de beneficios y, en casi todos los casos, la invisibilización del trabajo humano.

Volviendo al recorrido his tórico, el tránsito de las com putadoras personales a la in teligencia artificial generativa no ha sido lineal, pero sí acu mulativo. Cada avance se ha construido sobre capas de in formación previamente gene radas. Lo que comenzó como una herramienta para proce sar datos se ha convertido en un sistema capaz de producir los, reinterpretarlos y reutili zarlos en ciclos que cada vez priorizan más la velocidad. En este proceso, la infraes tructura juega un papel cen tral. No basta con tener da tos; es necesario contar con la capacidad de almacenarlos y procesarlos. Centros de datos, chips especializados, redes de distribución en la nube: estos elementos configuran una arquitectura que, en gran medida, está controlada por un número reducido de empresas. El poder, así, se materializa en capas técnicas. La pregunta sobre quién controla estos elementos no es menor. Porque en esa respuesta se observa quién tiene la capacidad de desarrollar, limitar o dirigir la evolución de la inteligencia artificial. No se trata únicamente de innovación, sino de gobernanza y del posicionamiento de quién decidirá qué tecnologías se desarrollan, con qué fines y bajo qué condiciones. En el ámbito público, estas discusiones comienzan a materializarse. Mientras algunos países avanzan en marcos regulatorios, otros mantienen una postura más flexible, priorizando la competitivi-

dad. Esta diversidad de enfo ques genera un escenario fragmentado, donde las reglas no son universales y las empresas pueden operar aprovechando estas diferencias.

En este contexto, las personas enfrentamos el desafío de esta década: comprender nuestro papel dentro de este sistema. No como usuarios pasivos, sino como generadora de valor. Cada dato producido, cada interacción registrada, contribuye a alimentar modelos que, eventualmente, generan beneficios económicos. Reconocer esta participación es el primer paso para cuestionar sus condiciones.

A casi cincuenta años de la fundación de Apple Inc., el panorama tecnológico ha cambiado de manera radical.

La promesa de autonomía sigue presente, pero convive con dinámicas de captura y concentración que no pueden ignorarse. Celebrar la innovación implica también

interrogar sus consecuen cias, sus límites y sus implicaciones sociales.

Porque si algo queda claro en este aniversario, es que la tecnología nunca es neutral. Está atravesada por decisiones, intereses y estructuras de poder. Y en ese entramado, los datos se han convertido en la materia prima de una economía que, aunque intangible, tiene efectos profundamente concretos.

Si los datos son la nueva materia prima, entonces el futuro no se juega únicamente en los laboratorios o las fábricas, sino en cada interacción cotidiana. Y en esa escala aparentemente mínima, se define algo mucho más grande: quién tiene el poder de anticipar y moldear lo que compraremos, desayunaremos o defendamos el día de mañana.

* Este artículo fue elaborado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

LOS ROEDORES, PEQUEÑOS ARQUITECTOS DEL PASADO

Columna

INAH BC

Los sitios arqueológicos de la península de Baja California suelen contener abundantes restos de animales, entre los que se encuentran conchas, huesos de peces, aves y mamíferos, además de herramientas de piedra que ponen de manifiesto la vida de los antiguos grupos cazadores-recolectores-pescadores. Tradicionalmente, estos materiales se interpretan como desechos de actividades humanas, especialmente relacionados con la alimentación o la producción de herramientas o adornos. Sin embargo, no todo lo que aparece en un sitio arqueológico fue depositado por los individuos que lo habitaron. Distinguir entre lo que es resultado del consumo humano y lo que proviene de procesos naturales es parte de los estudios de la zooarqueología y la arqueología. Los roedores ocupan un papel especialmente interesante. En Baja California habitan más de 30 especies, entre ellas ratones, ratas de campo, ardillas y tuzas, además del castor y la rata almizclera, que en la actualidad se

localizan únicamente en la región noreste del estado. Estos animales cumplen funciones ecológicas clave, como la dispersión de semillas y la modificación del suelo a través de la construcción de sus madrigueras, además de constituir la base de algunas cadenas alimenticias.

asentamientos humanos suelen ser ambientes favorables para estos pequeños mamíferos, ya que ofrecen una mayor disponibilidad de recursos y funcionan como refugios donde construyen sus madrigueras. Al mismo tiempo, estos espacios también sirven de abrigo para otros organismos que pueden incorporar huesos de roedores al contexto arqueológico, como aves rapaces u otros depredadores. Estos factores pueden dificultar la interpretación del sitio tanto en términos cronológicos como de las actividades humanas que allí se llevaron a cabo. A

Su comportamiento puede influir directamente en la formación del registro arqueológico, ya que son capaces de desplazar restos que originalmente fueron depositados por grupos humanos, reubicándolos en distintos niveles estratigráficos y propiciando la mezcla de materiales co -

rrespondientes a diferentes momentos históricos. Además, sus incisivos crecen de manera continua, por lo que suelen roer huesos y otros materiales duros para desgastarlos. Este comportamiento les permite mantenerlos afilados y evitar un crecimiento desproporcionado. Las marcas resultantes pueden interpretarse erróneamente como huellas de corte producidas por herramientas líticas, como modificaciones superficiales generadas por materiales abrasivos o incluso como evidencia de objetos trabajados con fines ornamentales. Por otra parte, los sitios con

Andrea Guía Ramírez*
Huesos de roedor en resguardo rocoso en Baja California. Crédito: Andrea Guía.

Por esta razón, es fundamental realizar un análisis tafonómico, el cual puede entenderse como el estudio de una “escena del crimen” que permite reconstruir lo ocurrido desde la muerte del organismo hasta su hallazgo. Es importante identificar qué tipo o tipos de roedores están presentes, ya que, con base en su ecología, es posible evaluar si pudieron habitar de manera natural el sitio de estudio. De igual forma, se debe determinar la representación anatómica, es decir, qué partes del esqueleto están presentes y si se trata de esqueletos relativamente completos o parciales. También se establece la presencia de individuos de distintas edades, lo que puede sugerir la existencia de una población natural que ocupó el lugar durante un periodo prolongado. Además, es necesario examinar si los huesos presentan evidencia de exposición al fuego, marcas de corte o fracturas asociadas al procesamiento humano. Del mismo modo, se deben identificar posibles señales de digestión o daño causado por depredadores, como aves rapaces o carnívoros.

En conjunto, todas estas evidencias funcionan como piezas de un rompecabezas que, al unirlas, nos ofrecen un panorama de lo que sucedió. Y nos permiten determinar el papel de cada uno de los componentes faunísticos recuperados, estableciendo si las acumulaciones son de origen natural o producto de las actividades humanas. En resumen, los restos de roedores apor-

A partir del SÁBADO 28 de MARZO de 2026

tan información valiosa sobre la dinámica ecológica del lugar y su posible interacción con los grupos humanos que lo habitaron. Más que simples intrusos, estos animales forman parte de la historia de los sitios arqueológicos y nos recuerdan que su formación es el resultado de múltiples procesos en los que intervienen tanto los seres humanos como otros organismos. Así, los si-

Los restos de roedores aportan información valiosa sobre la dinámica ecológica del lugar y su posible interacción con los grupos humanos que lo habitaron. Más que simples intrusos, estos animales forman parte de la historia de los sitios arqueológicos y nos recuerdan que su formación es el resultado de múltiples procesos en los que intervienen tanto los seres humanos como otros organismos

tios deben entenderse como productos de la interacción entre diversas formas de vida a lo largo del tiempo, cuyos restos son ventanas al pasado que deben analizarse desde diferentes perspectivas.

¿Sabías que algunos roedores construyen madrigueras donde acumulan ramas, semillas, huesos, insectos y otros materiales durante largos periodos de tiempo? ¿Y que algunas de estas estructuras tienen una edad de hasta 40 mil años de antigüedad? En ellas se conserva información de los ambientes del pasado, una historia que vale la pena contar. Nos vemos en unos meses…

* Bióloga. Responsable de la sección de Arqueozoología del Centro INAH–BC.

Huesos de roedor recuperados en sitio arqueológicos en Baja California. Crédito: Andrea Guía.
Roedores en Baja California. Imágenes tomadas de internet.

A partir del SÁBADO 28 de MARZO de 2026

LOS EPITAFIOS

El Valor de la Vida

La palabra epitafio proviene del griego antiguo epitáphios compuesta por el prefijo epi- que significa sobre o encima, y táphos que significa tumba o sepultura. Literalmente se traduce como sobre la tumba o al pie de la tumba.

El epitafio tiene su origen en la antigua Grecia, designando las oraciones para los soldados caídos que terminaron grabadas en lápidas. Aunque con antecedentes en Egipto, los griegos y romanos popularizaron estas inscripciones, evolucionando de oraciones religiosas a homenajes póstumos personales, logrando su forma moderna.

Un detalle interesante es aquel en el que por cuestiones históricas, la mayoría de nosotros nos abocamos en conocer, proveniente de alguna personalidad ilustre, en qué manera se intentó perpetuar al individuo a través de un epitafio. Incluso en aquellos momentos en los que decidimos acompañar a algún doliente por la pérdida de su ser querido, en el trayecto a través de los sepulcros, nos damos a la tarea de ir leyendo éstos y al mismo tiempo surge en nosotros la compasión por el duro momento vivido al, un ser querido, partir al más allá.

Demos un vistazo a los más famosos y sorprendentes epitafios: William Shakespeare. Inscrita en su lápida en Stratford-upon-Avon, la adverten-

cia dice: Buen amigo, por el amor de Dios, abstente de excavar el polvo que aquí se encierra. Bendito sea el hombre que perdone estas piedras, y maldito sea el que mueva mis huesos. Esta poética inscripción refleja el ingenio de Shakespeare y un profundo temor a los disturbios graves, una preocupación común en su época.

Mel Blanc (1908–1989): El legendario actor de doblaje de muchos personajes de los Looney Tunes, como Bugs Bunny y el Pato Lucas, tiene como epitafio: Eso es todo, (Thats all folks) amigos. Esta famosa frase, a menudo usada al final de las caricaturas de los Looney Tunes, sirve como una despedida apropiada.

Frank Sinatra (1915–1998): La lápida del icónico cantante y actor reza: Lo mejor está por venir.

Esta frase, de una de sus canciones más populares, refleja su optimismo.

Merv Griffin (1925–2007): Presentador de televisión y creador de concursos como Jeopardy y La Rueda de la Fortuna, su epitafio dice con humor: No vuelvo enseguida después de este mensaje. Un guiño jocoso a su carrera televisiva.

Rodney Dangerfield (1921–2004): Un chiste final ingenioso que captura su legado cómico, el querido comediante tiene como epitafio: Ahí va el barrio.

Winston Churchill (1874–1965): La lápida del ex primer ministro británico y líder en tiempos de guerra reza: Estoy listo para encontrarme con mi Creador. Si mi Creador está preparado para la gran prueba de encontrarme es otra cuestión.

Epitafios humorísticos: Aquí yace mi mujer, fría como siempre. Game over. Al fin polvo. Estos días se me están ha-

ciendo eternos. No llores, hombre… que no tardas en alcanzarme. Por fin me quedé en los huesos. No tengo nada más que decir. Aquí yace uno en contra de su voluntad. Perdí una apuesta con la muerte y yo siempre pago. Con amor de todos tus hijos, menos Ricardo que dio nada. ¿Por qué sólo descansamos en paz? ¿Por qué no vivimos también en paz? Un amigo y yo apostamos quién aguantaría más debajo del agua. Gané. Cuando nací todos reían y yo lloraba, viví de tal manera que cuando moría todos lloraron y yo reí. Aquí yaces y yaces bien, tú descansas y yo también. A mi marido, fallecido después de un año de matrimonio. Su esposa con profundo agradecimiento.

Por fin dejé de fumar. Aquí os espero, de aquí no me muevo. Os dije que estaba enfermo. Dejó este mensaje escrito días antes de fallecer. Fray Diego aquí reposa, en su vida no ha hecho otra cosa. Déjenme descansar en paz. Llame fuerte, como para despertar a un muerto. Soy actor y en esta película me ha tocado hacer de muerto. Para no decir como siempre: Aquí yace, está de pie y duerme en paz. Aquí descansa mi querida esposa, señor recíbela con la misma alegría con la que yo te la mando. Genio y figura hasta la sepultura. Lo robado nadie me lo quita, y si me lo quita, con el diablo se desquita. Conocido político mexicano.

Un epitafio interesante, antiguo, de un soldado romano dice así: No existía, existo, ya no existo.

Probablemente una forma de evaluar la existencia como algo subjetivo y al mismo tiempo agradecer por ésta. Recuerdo a un pastor cristiano mencionar que le pedía a la congregación que, en el caso de que lo invitaran a hablar del finado, no le pidieran

que compartiera mentiras. Y es que muchas veces damos por hecho el que éste con seguridad irá al cielo. Y la verdad el presbítero tenía razón, ya que el velorio es un lugar en donde se repasa la vida del difunto, siendo que, en la realidad, su estilo de vida deseaba mucho que desear, y cómo expresarse bien de la persona si no es verdad. Nosotros no decidimos acerca de lo que debe aparecer en nuestra sepultura, sino que nuestros seres queridos lo hacen aparecer según su sentir. Deberíamos, en un momento de plena conciencia, nosotros mismos definir éste concepto y hacérselo saber a la familia y de esta forma hacernos justamente responsables de acuerdo a nuestro testimonio tanto en la familia como en la sociedad.

Para las familias rusas de Ensenada y por generosidad de un descendiente soviético, desde los inicios del panteón

municipal, terreno que fuera de ésta persona, lo dona a la ciudad, con la salvedad de que un espacio de 25 por 50 metros quedara para todos los descendientes de rusos de la localidad. Este se ubica precisamente entre el Panteón Modelo y el municipal. Allí yacen los restos de mis abuelos, tíos, papás, hermanas y muchos otros rusos ensenadenses. Lucen epitafios interesantes y muchos en el idioma original.

Cuando me llegue la hora y algún lector de mis temas acudiera fortuitamente a acompañarme en mi gran final, el epitafio que encontrará allí deberá identificarme como la real persona que conoció, mas un claro mensaje con la invitación de buscar el reino de Dios y su justicia. La muerte nada es para nosotros, porque, mientras nosotros existimos, la muerte no está presente, y cuando está presente, somos nosotros los que no estamos. Epicuro.

Juan Rudametkin

PORNOGRAFÍA: INFANCIA EXPUESTA

Una Mirada Hacia la Infancia

Ya la infancia no se vive únicamente en los parques o en las aulas, siendo cada vez más frecuente el uso de un dispositivo móvil. Celulares, tabletas y el acceso a redes sociales forman parte de la cotidianidad de los niños y las niñas desde edades cada vez más tempranas. Sin embargo, junto con la oportunidad de acceder a buena información para el aprendizaje, trae además riesgos, los cuales muchas veces pasan desapercibidos o son minimizados por los adultos. Uno de los más preocupantes es la exposición a contenido pornográfico.

Lejos de ser un fenómeno aislado, el acceso a material no apto para menores se ha vuelto alarmantemente fácil. Tan es así que menores de 12 años fueron llevados recientemente a mi consultorio, ya que fueron sorprendidos teniendo acceso a estas páginas en sus dispositivos. A través de redes, con publicidad engañosa y enlaces compartidos, los niños acceden a contenido de índole sexual. Increíble cómo ciertos algoritmos no discriminan edad. Esta exposición no llega sólo de forma accidental, sino que se vuelve recurrente y genera un impacto significativo en la salud mental.

sidera a la infancia una etapa fundamental para la construcción de la personalidad. Genera un gran impacto emocional y social el acceso a la pornografía al presentar una visión distorsionada y muchas veces violenta de la sexualidad. Los niños suelen interpretar estas imágenes como representaciones reales de las relaciones humanas, lo que puede generar confusión, ansiedad, culpa e inclusive conductas sexualizadas inapropiadas para la edad. No se trata de un problema lejano, basta un clic para que los menores caigan en situaciones de alto riesgo. El niño en casa puede parecer tranquilo y estar en silencio con el telé-

fono en la mano, pero lejos de estar entretenido y “seguro”, eso le puede generar secuelas profundas, al grado de que sienta vergüenza, curiosidad desbordada e incluso miedo. Con el tiempo, los síntomas pueden hacerse más evidentes y la secuela más preocupante es la desensibilización: Dejar de ver al otro como persona y empezar a verlo como un objeto. Hablar de este tema no es alarmismo; es poner atención y ser responsables con la infancia. Hay que ser cautelosos y tener acceso libre a los aparatos digitales que los menores utilizan, no permitir contraseñas, y usar control parental. A la par, brindar información en torno a la sexualidad acorde a la etapa de desarrollo.

Algunos indicadores o señales de alerta son:

—Conductas sexualizadas no acordes a su edad

—Cambios emocionales repentinos

—Uso secreto de dispositivos; borrados en el historial

—Nerviosismo o rechazo a que un adulto supervise el celular

—Pesadillas, dificultad para dormir o miedo a quedarse solo

¿Qué hacer ante estas señales?

—Mantener la clama

—Abrir el canal de comunicación

—Hablar con claridad

—Establecer reglas claras sobre el uso de dispositivos

—Evitar castigos excesivos o reacciones alarmantes

—Buscar apoyo psicológico infantil

Por lo tanto, el uso de dispositivos sin supervisión, así como la falta de educación digital, contribuyen a que los menores estén en riesgo de navegar por páginas no aptas. Ante esto, no debemos centrarnos únicamente en la prohibición, sino en la educación. Es necesario hablar sobre educación sexual integral, acorde a la etapa de desarrollo, generar espacios de confianza y enseñarles a reconocer sus límites, contenidos inapropiados, para protegerse.

Lo que un niño o una niña ven sin entender, no desaparece por sí solo, se queda en la mente; muchas veces arrastra en silencio y desencadena heridas más severas a futuro.

La protección a la infancia no puede recaer solo en las familias; debe ser un compromiso social que requiere de la participación de instituciones, educadores y la comunidad en general. Este tema no debe evitarse, no debe ser un tabú. Requiere de atención, dialogo y acción; de las políticas públicas, la sociedad y el gobierno.

*Psicóloga con posgrado en Psicoterapia de Niños. http://laurabeltran.com.mx

Laura Beltrán Padilla*

VUELVE JAIME SABINES, EN SU CENTENARIO

El editor y poeta Marco Antonio Campos conoce de primera mano el poder de convocatoria, magnético y multitudinario, que acarrea una novedad literaria de Jaime Sabines.

En el verano de 1997, como director de la segunda etapa del Periódico de Poesía de la UNAM, bastó que incluyera un escueto anuncio en portada para que el número volara hasta agotarse: “Poema inédito de Jaime Sabines”.

“Froto la piedra de mi anillo y apareces. / Te digo ven, y vienes; acércate, y te beso. / Eres la misma ¿sabes?

Soy el mismo. / No pasa el tiempo”, comenzaba ese poema sin título, escrito en 1954.

En sus últimos años, Sabines (1926–1999) se encontraba inmerso en una revisión profunda de todo aquello que había escrito, pero que nunca había publicado, aún con la voluntad intacta a pesar de tener el cuerpo quebrado.

“Hablábamos de vez en cuando por teléfono. Quería vivir. Se sentía muy contento de ser tan leído y admirado”, recuerda Campos, con los recitales consagratorias del poeta en mente, donde logró abarrotar el Palacio de Minería, el Teatro de la Ciudad, el Palacio de Bellas Artes y la Sala Nezahualcóyotl.

“Lo demolían las 34 operaciones que tuvo. Eran como 34 vías dolorosas. Basta ver el rostro de dolor que se ve en las fotografías de Jaime de los últimos años”.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

A través de este dolor, sin embargo, el autor de Los amorosos y Algo sobre la muerte del Mayor Sabines pudo realizar una selección clara de los poemas que merecían una segunda oportunidad para su publicación.

Este año, cuando se cumple el centenario de su nacimiento, el pasado miércoles 25 de marzo, Campos vuelve a tener en sus manos textos inéditos del añorado poeta chiapaneco.

“Mi participación es la de un lec-

tor que será editor. Pero el rescate fue todo de Judith Sabines y sus hermanos. Tengo entendido que quienes estuvieron más atentos a su lectura y rescate son Judith y Jazmín”, explica sobre su involucramiento en este empeño familiar.

“Me lo dieron a leer. Yo simplemente sugerí que se quitara una carpeta. Traté de ser lo más respetuoso con lo que el hijo y las hijas de Jaime decidieran. Agradezco en especial a Judith para que el libro se publique en el curso de este año en la Colección Poemas y Ensayos de la UNAM, que dirijo”.

En entrevista, Judith Sabines cuenta que, desde que inició su trayecto literario, su padre escribía en carpetas largas de contaduría, delgadas y de pasta dura.

“A él le gustaba escribir así en la cama, acostado con su cigarro y su café. A mano, porque, aunque sabía escribir muy bien a máquina, siempre escribió a mano.

mas para alguno de sus libros, dejaba muchas cosas inéditas, que no estaban tachadas, es decir, que no las había descartado por completo, pero que no entraban esos poemas en el concepto que tenía de su libro”.

Aunque su impulso inicial fue quemar todo por igual, eventualmente accedió a revisar cada una de sus carpetas, marcadas por año.

En cada lectura, halló poemas que consideró dignos de publicación y que le leyó a su familia y a amigos, como Carlos Monsiváis, con opiniones enteramente positivas.

“Empezó a marcarlos con un papelito en la página y a marcarlos con una palomita y les ponía ‘Rescatar’, o a algunos pocos les ponía ‘Levantar censura’, y así”, relata su hija, también editora de poesía.

“Y hasta se le llegó a ocurrir el título de un libro posible: Poemas rescatados”.

bines publicó su primer Recuento de poemas (1962).

Si bien es cierto que amigos como Monsiváis y José Emilio Pacheco no están ya para revisarlos, la tarea ahora recae en Campos, uno de los mayores conocedores de su obra.

“Son poemas con los que Sabines tenía inseguridades, pero hacia el final de sus días empezó a ver lo que podía salvarse. Desechaba y volvía a ellos. Tal vez sentía que no estaban del todo terminados. Pero hay poemas que tienen pasajes muy intensos, muy Sabines, en los que sobresalen los poemas amorosos”, aquilata el editor.

“Escritos entre 1948 y 1968, dialogan con Horal y La señal (1950, ambos), sobre todo, y con Tarumba Yuria (1967) y las elegías a la muerte de su padre y de su madre”.

Aunque su hija lamenta que Sabines no haya podido revisar las carpetas de los años subsecuentes, estima que el periodo retratado en Poemas rescatados es el más afortunado.

“Está retratada, yo creo, su mejor época de poeta, porque él escribió muchísimo en los años 50 y 60 y sus mejores libros son de esa época”, asegura.

POSIBLES REVISIONES

Al momento, éste es el único proyecto editorial con poesía inédita a la vista, mientras la familia sopesa la posibilidad de que algún académico u otros poetas revisen las carpetas posteriores a 1968.

Asimismo, todavía están en el proceso de decidir a qué universidad donarán el archivo del autor, que incluye documentos, cartas y fotografías. En el centenario de su padre, Judith recuerda algo que el poeta Eduardo Lizalde llegó a decir sobre él: “Jaime estaba escribiendo en los 50 para los jóvenes de los 90”.

Y ella complementa: “Yo creo que su poesía es también para los jóvenes del siglo 21”.

Campos, por su parte, califica a la trayectoria de Sabines como una absolutamente singular para la poesía mexicana, y, con la publicación de Poemas rescatados en puerta, vuelve constatar la emoción que produce un inédito de Sabines, con quien reanuda una conversación en el centenario de su nacimiento.

“Fue un placer conversar con Jaime: de manera del todo natural era un poeta al hablar y al escribir. Las cosas sencillas, habladas por él, eran un continuo asombro”, concluye su editor. A partir del SÁBADO 28 de MARZO de 2026

“Y él, ya para hacer sus libros, casi no corregía sus poemas, sino que los tachaba. Cuando él escogía sus poe-

Es bajo este nombre que 74 poemas inéditos, escritos entre 1948 y 1968 —los años que el autor personalmente llegó a revisar—, serán publicados este año por la UNAM, en la misma colección en la que Sa-

El 25 de marzo de 1926, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, nació Jaime Sabines, un autor que llevó la poesía a las multitudes.

A partir del SÁBADO 28 de MARZO de 2026

Rael Salvador, el último de los románticos malditos de Ensenada

Lenguaje, Género, Cultura

Acuatro minutos de distancia del mar, la mañana de este miércoles 25 de marzo murió el poeta Rael Salvador. Con él se apaga unas

de las luces más brillantes y también más incómodas de Ensenada. Alguien para quien la literatura no era un ornamento estético, sino una trinchera sediciosa desde la que las palabras salían con la misma fuerza que el mar. Sin pedir permiso a las élites, se situaba en el “brazo poderoso” de México, y desde esta península resaltaba la identidad fronteriza y del puerto como un espacio para la literatura, sin perder de vista el pulso de la calle. Para él, Ensenada no

era una ciudad aislada, sino un laboratorio de resistencia desde la que, con una visión contracultural, pugnaba por descentralizar la cultura. Siempre de un negro riguroso, y un cabello con el largo exacto de su rebeldía, adoptó la figura del intelectual contestatario. Con un estilo barroco, denso, sus letras solían ir artilladas con la pólvora de la crítica mordaz. Detestaba la complacencia social y en ocasiones recurría a la incorrección política. Como cronista, gustaba de impregnar sus líneas de una carga filosófica que con frecuencia obligaba al lector a leer dos veces. Rael no era un escritor de vitrina o aparador, sino más bien una especie de francotirador de la palabra, quien ponía a la periferia en el centro de su pensamiento crítico. Él no escribía para informar, escribía para despertar. Probablemente su aportación más radical fue la de tomar al lenguaje con plena libertad. Su postura reflejaba más un compromiso con algunas “verdades incómodas” que con las instituciones. Se tomaba licencias cuando lo consideraba y hablaba de la belleza como un “fragor que quema”. Otro de los grandes temas a los que con mucha frecuencia volvía era el existencialismo, una corriente filosófica que en

él, más que una teoría, era una forma de ver la literatura. Su mirada contracultural se alimentaba de esa “angustia” que con frecuencia se convertía en creación.

En este sentido —según testimonios de sus amigos más cercanos— estaba a punto de publicar un libro de corte autobiográfico cuya figura ancla era la del filósofo francés Jean Paul Sarte, volumen que se sumaría a las más de una docena de títulos publicados en vida. Y en este momento — siempre el tiempo— el fallecimiento de Rael Salvador lo coloca, como escritor en una situación paradójica. Sigue presente pero ya no po -

drá ampliar, corregir ni explicar su obra. Ahora le corresponde a los lectores terminar de construir su significado. Desde hoy la obra se independiza para siempre de su autor; sus libros le seguirán hablando a los lectores que él ya no conocerá. Desde hoy, su obra publicada queda a merced del tiempo, único crítico verdaderamente implacable. Estoy seguro que seguirá encontrando lectores y por ello la conversación con él seguirá abierta. Descansa en paz, poeta Rael Salvador.

* Editor y poeta. Whatsapp: 8131565220

Gerardo Ortega*

DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

Velen y oren, para no caer en la tentación

Día del Señor

Hoy se nos invita a contemplar el estilo de la realeza de Cristo salvador. Jesús es Rey, este Rey no se impone, se ofrece. Su realeza está impregnada de espíritu de servicio. No viene para conquistar gloria, con pompa y fastuosidad: no discute ni alza la voz, no se hace sentir por las calles, sino que es manso y humilde. En el evangelio de hoy el Señor entra a Jerusalén sentado en un burrito, con la gente echando sus mantos y ramos para que el polvo del camino no le ensucie. La gente le recibe como rey. Es Jesús mismo que deci- dió entrar así en Jerusalén. Él sabe que la gente le va a recibirle como Mesías. Y Jesús acepta este honor.

(MT 26, 14- 27, 66)

La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. También se le llama Domingo de Pasión, porque en este día damos inicio a la Semana de la Pasión del Señor. Las lecturas, nos invitan a acompañar a Jesús en su sufrimiento, en las torturas a las que fue sometido, para darle gracias por redimirnos, por rescatarnos, por salvarnos y abrirnos las puertas del Cielo.

La entrada triunfal de Jesús a Jerusalén a pocos días de su Pasión y Muerte, nos invita a reflexionar sobre si Jesús es Rey, y si lo es ¿qué clase de Rey es? Jesús, aun siendo el Mesías, siempre huyó de la idea que la gran mayoría del pueblo de Israel tenía del Mesías: ellos esperaban un Mesías poderoso, de acuerdo a criterios humanos y políticos, que los libertara del dominio romano. Jesús, por el contrario, va dejando bien claro que su misión es diferente. Por ejemplo, cuando después del milagro de la multiplicación de los panes, la multitud quiere aclamarlo como rey, ¿qué hace? Sencillamente desaparece.

Cuando Jesús es interrogado por Pilatos “¿Eres el Rey de los Judíos?”, no niega que lo sea, pero precisa: “Mi Reino no es de este mundo” (Jn. 18, 36). El Reino de Cristo, aunque ya comienza a estar dentro de cada uno de los que siguen la Voluntad de Dios, se establecerá definitivamente con el advenimiento del Rey a la tierra, en ese momento que el mismo Jesús anunció durante su juicio; es decir, en la Parusía (al final de los tiempos) cuando Cristo venga a establecer los cielos nuevos y la tierra nueva, cuando venza definitivamente todo mal y venza al Maligno.

Y ¿quiénes son los súbditos de ese Rey? ¿Quiénes son su pueblo? Todos los que hayan sido como El, todos los que hayan cumplido la Voluntad de Dios, todos los santos, todos los salvados por la sangre derramada de ese Rey en la cruz.

Las palmas que se usan en este Domingo de Ramos, simbolizan nuestra condición de ser gobernados por Jesús como Rey de Cielos y Tierra, pero más como

nuestro Rey, Rey de nuestro corazón. Dueño y Señor de nuestra vida y de nuestra voluntad. Si no es así, no tiene sentido tener palmas en nuestras manos. El Reino de Cristo comienza a estar dentro de nosotros mismos y en medio de nosotros. Así nos preparamos adecuadamente para cuando Cristo venga glorioso entre las nubes a establecer su Reinado definitivo que es la morada de Dios entre los hombres.

El Domingo de Ramos anticipa también ese triunfo de Cristo para que no nos desanimemos cuando lo veamos totalmente humillados y abandonados. Sabemos que es precisamente esa humillación la que lo llevará al triunfo. Confiemos también nosotros en este tiempo de prueba y mantengámonos fieles a Jesús. Ya que compartimos su pasión, tendremos también parte en su resurrección.

Que Dios Todopoderoso los bendiga, acompañe y proteja siempre.

*Presbítero. cpomah@yahoo.com

Carlos Poma Henostroza*

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