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RG E ED NER RA ICI O TU ÓN 202 ITO No 6 .11 4
DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA DEPRESIÓN P. 8 COMUNISMO
JUAN RUDAMETKIN, P. 3
CAMBIEMOS, UN POCO, DE TEMAS RICARDO HARTE, P.6
PSEUDOCIENCIA: ENTRE LA PERSUASIÓN Y EL FRAUDE (PARTE II)
RAFAEL “RACH” SOLANA, P. 10
EL SILENCIO TAMBIÉN COMUNICA
SERGIO COVARRUBIAS, P. 13
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A partir del SÁBADO 10 de ENERO de 2026
DIRECCIÓN Arturo López Juan Director General jlopez@elvigia.net Enhoc Santoyo Cid Director de Información esantoyo@elvigia.net Gerardo Sánchez García Director Editorial gsanchez@elvigia.net Hugo Toscano Coordinador Editorial htoscano@elvigia.net Gerardo Ortega Editor gortega@elvigia.net Johana Ochoa Oficina de la Dirección General PUBLICIDAD Socorro Encarnación Osuna Coordinadora de Publicidad sencarnacion@elvigia.net Patricia Ibarra Mena Ejecutiva de Cuentas pibarra@elvigia.net Rodrigo Olachea García Diseñador Editorial California Estrada Sánchez Diseñadora Publicitaria EL
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DEL DIRECTOR:
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ay días que no deberían pasar como una fecha más en el calendario, no por conmemorativos sino por incómodos. El 13 de enero, Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, es uno de ellos. No porque obligue al gesto solemne ni al discurso de ocasión, sino porque nos enfrenta a una pregunta que suele evitarse: ¿qué tipo de sociedad hemos construido cuando sentirse triste se vuelve motivo de vergüenza? Vivimos tiempos obsesionados con el rendimiento. Todo debe funcionar, producir, responder. El descanso parece sospechoso, la lentitud casi un defecto, y el malestar emocional un error de cálculo personal. En ese contexto, la depresión no solo duele: estorba. No encaja en el relato del éxito ni en la narrativa de la autosuperación permanente. Por eso se esconde, se minimiza o se medicaliza sin demasiadas preguntas. Esta edición de La Brújula propone detenerse justo ahí. No para negar la dimensión clínica de la depresión —que existe y requiere atención profesional—, sino para ampliar la mirada. Porque reducirla a un desajuste químico o a una fragilidad individual es cómodo, pero insuficiente. Las cifras están ahí: millones de personas en el mundo, decenas de millones en México, han experimentado episodios depresivos. No estamos hablando de una rareza, sino de una experiencia extendida, cotidiana, silenciosa. Pero las estadísticas no cuentan lo esencial. No narran al trabajador exhausto que cumple sin sentido, al joven atrapado entre expectativas
imposibles, al hombre que aprendió que callar es sinónimo de fortaleza, a la mujer que sostiene todo sin espacio propio. Tampoco explican por qué, en una era hiperconectada, la soledad emocional se ha vuelto tan persistente. Ahí es donde este número pone el acento: en la depresión como síntoma social, como señal de un orden que exige demasiado y cuida poco. Hay algo profundamente paradójico en una cultura que habla sin cesar de bienestar, pero que penaliza cualquier pausa para pensarlo. Se nos pide resiliencia, pero no se ofrecen redes; se exige productividad, pero se niega tiempo para ser humanos. Así, el malestar se privatiza, se vive en silencio y, muchas veces, se anestesia. El alcohol, el trabajo excesivo o la distracción permanente funcionan como parches donde la palabra no encuentra lugar. Leer esta revista es, en ese sentido, una invitación a escuchar. A escuchar lo que incomoda, lo que no rinde, lo que no se puede convertir en indicador de éxito. A reconocer que la tristeza no es una falla moral ni una incompetencia emocional, sino una experiencia humana que, cuando se vuelve masiva, dice más del sistema que de los individuos. La Brújula no pretende ofrecer soluciones rápidas ni recetas de autoayuda. Pretende algo más modesto y, quizás, más necesario: abrir conversación. Porque una sociedad que aprende a nombrar su malestar empieza, al menos, a no negarlo. Y en tiempos donde todo corre, detenerse a leer —y a pensar— puede ser ya un primer acto de cuidado.
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COMUNISMO El Valor de la Vida Juan Rudametkin
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ecadente, polémico, autoritario, idealista y controversial sistema social que en una fantasía muy alejada de la realidad intenta imponerse como la solución para los problemas sociales que otros sistemas políticos han creado. En esencia, las ideologías políticas se sustentan en honorables principios, mas la gula económica de sus miembros echa a perder sistemáticamente sus positivos fines. Recuerdo hace aproximadamente cuarenta años luz que platicando con un partidario del PRI que engrandecía sus principios, terminó inclinando la cabeza al reconocer que sus miembros sólo deseaban el dinero y el poder; casi noto una lágrima en sus ojos. Era un verdadero patriota. Ciertamente las mejores intenciones se plasman en un honroso papel, mas al llevarlas a la práctica chocan con las personales metas que persiguen, y agradezco sobremanera a la fina persona que a través de Facebook elevó una crítica al yo opinar sobre cuestiones políticas. Muy acertadamente me comentó que el comunismo, a manera de justificar su aplicación, tuvo su inicio con el Señor Jesucristo dando lugar a ésta práctica evidenciándola, y que se narra en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, y es muy interesante lo que se señala: Hechos 2:44 Todos los que habían creído en el Señor Jesucristo estaban juntos, y tenían en común todas las cosas, y vendían voluntariamente sus propiedades y sus bienes, y los repartían a todos según la necesidad de cada uno. Un comunismo positivamente aplicado. En cuanto a diferencias con el comunismo moderno a partir de Carlos Marx y Friedrich Engels, no-
tamos el que de principio los cristianos, así bautizados en Antioquía, creían en una deidad a la cual les ofrecían sus sacrificios económicos por amor al prójimo, como su palabra los enseñaba, no así el comunismo moderno, en donde Marx consideraba a Dios el opio del pueblo. Interesante desde el punto de vista de la continuidad de este método de control. Otro punto que llama la atención es el que los discípulos, de manera voluntaria ofrecían sus bienes para ayudar a sus prójimos. En el caso del comunismo moderno, el estado se adjudica por sí mismo todos los bienes del país, administrándolos a su antojo. Cabe mencionar el que el comunismo moderno desde su creación ha sido un fracaso ante las verdaderas necesidades de la sociedad. La tierra, el trabajo y la libertad, así como la propiedad son inalienables para el individuo que con su esfuerzo logra para crear un patrimonio familiar. Como mencioné al principio, todos los partidos políticos, en un principio demuestran su buena voluntad, mas al caer en manos de miembros corruptos se echa a perder el real propósito de principio. Al recibir la positiva crítica de mi seguidor, me invita a reflexionar el que si el comunismo se presenta a nuestra puerta, no como una alternativa, sino como una imposición, debe de considerarse el hecho de que si no se sustenta en la grandeza de Dios, no logrará el propósito para el cual fue creado, ya que esta ideología se funda simplemente en el amor al prójimo. Otra parte bíblica comunista habla de una pareja que, vendiendo sus propiedades para repartir el producto de la venta entre los que tenían menos, engaña al sólo dar una parte y esconder el resto de ésta pudiendo habérsela quedado porque era suya. Esto nos muestra que aun en ese tipo de corriente política, las personas tienen el derecho de poseer bienes inmuebles. Nada los obliga a deshacerse de ellos, sólo el deseo de ayudar a los demás. El comunismo cristiano es una corriente teológica y política que sostiene que las enseñanzas de Jesús
impulsan a los cristianos a apoyar el comunismo como sistema social ideal, basándose en la idea de que la Iglesia primitiva practicaba la comunidad de bienes, donde todo se compartía voluntariamente según la necesidad. Y hago énfasis acerca de que de manera voluntaria, no obligatoria o impositiva, la propiedad pudiera pasar a manos del Gobierno para su administración tomando en cuenta claro que se ha ganado toda la confianza de un pueblo para su justa distribución y, siendo así, pues hasta yo le dono hasta la tierra que traigo en mis uñas. En el caso de un Gobierno que mantiene en la pobreza a un pueblo, como lo es el de México, no puede ser posible tal acto de solidaridad. No hay confianza en lo absoluto. Terminarán apropiándose de absolutamente todo. Naturalmente que el tipo de comunismo cristiano debe ser aplicable, más que su enseñanza nos apremia a amar al prójimo como a nosotros mismos. Y podríamos preguntarnos si don Carlos y don Frederick tomarían de los principios comunistas de Jesús para desarrollar ésta tendencia. Bueno, si toda la sabiduría proviene de Dios, es seguro que aún a su manera, éstos toman de la sabiduría de él mismo. Mas las palabras vuelan, los hechos arrastran, y el comunismo de Marx ha llevado a la pobreza extrema a pueblos enteros. En resumidas cuentas, es muy interesante el hacer notar que toda la palabra de Dios resumida en la Biblia, se refiere a nosotros mismos. Nos describe tan claramente,
nos proporciona un propósito, nos señala un destino final. No es el comunismo marxista el que debe regir el destino de una nación. En su caso, y considerando otro tipo de comunismo, la alternativa es el comunismo cristiano. Mas al derivarse de la personalidad del llamado Cristo, éste pierde su valor ante pensadores alejados de su presencia, y por lo tanto actúan según sus propias conveniencias. ¿En qué mente retorcida cabe, a través de un gobierno, el hacer suyas las propiedades de una persona? Y por qué hago hincapié en éste concepto. Parto del principio económico siguiente: Los bienes inmuebles se revalúan. Los bienes muebles se deprecian, por lo que quien posea los primeros se hace de una riqueza extraordinaria e imperecedera. ¿Vendrá resultando el que el gobierno comunista marxista a fin de cuentas terminaría siendo dueño de todo? ¿O el Gobierno mexicano en la actualidad? Y es claro su propósito. Aplicar el comunismo a la manera de Cuba y Nicaragua. Reflexionemos: Un pueblo al cual se le impida la libre expresión de sus ideas, la tierra, anhelos, peticiones, trabajo y libertad terminará siendo víctima del mal gobierno. Creo firmemente que ha llegado la hora de decidir por, o vivir fundamentados en el amor o en el odio. Son sólo dos regímenes políticos: comunismo marxista o comunismo cristiano, y desde mi punto de vista no se puede comparar la sabiduría de Marx con la del Hijo de Dios. ¿O sí?
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LAS MEJORES PELÍCULAS DE 2025 Pegado a la Butaca
Alberto Villaescusa Rico
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ara armar esta lista se tomaron en consideración las películas estrenadas en cinestradicionales, espacios de exhibición alternativa y plataformas de streaming en México durante el 2025. 10. Eddington (Ari Aster) Ari Aster me había empezado a perder con Beau tiene miedo, pero recupera mi confianza decididamente con la que me parece su mejor y más singular película. Eddington es un poco de todo: un western contemporáneo con un sentido del humor muy oscuro, violencia chocante y acertados toques de terror, todo para capturar la locura que se vivió durante la pandemia. Liberales y conservadores gringos se convierten en blanco de burla, pero la visión de Aster hace un atrevido juego con la percepción. Nos obliga a llenar sus huecos y nos reta a no caer en la misma histeria que sus personajes, que para el final parecen ya no compartir la misma realidad. Entre el continuo ascenso de la charlatanería, la violencia política y las corporaciones de inteligencia artificial en el mundo real, la película se siente más relevante cada día. 9. Dormir con los ojos abiertos (Nele Wohlatz) Dormir con los ojos abiertos existe simultáneamente en un incierto mundo de los sueños y en la realidad más cotidiana. A grandes rasgos cuenta la historia de una mujer de Taiwán que llega a Brasil, donde se encuentra con la historia de otra mujer, también china. La película, sin embargo, no se preocupa mucho por aclarar en donde empieza la vida de una y termina la de la otra. Con-
Fue solo un accidente.
fusiones de lenguaje, encuentros casuales y un sentido general de desconexión componen su azarosa y placentera estructura. No me atrevo a hacer una lectura definitiva, pero entre los muchos temas que percibo están la irrealidad de vivir en un mundo globalizado y la forma en que el pensamiento y nuestra acción se guían por el sentido que nos da el lenguaje que hablamos. 8. La chica zurda (Shih Ching-Tsou) En su primera película en solitario, la directora Shih Ching-Tsou encuentra un genial equilibrio entre el realismo, la comedia y el mundo interno de una pequeña niña. La historia sigue a una familia de tres mujeres que se muda a Taipei buscando empezar de nuevo. Su panorama es precario y la necesidad económica informa sus decisiones diarias. Pero lejos de hundirse en su miseria, La chica zurda pronto voltea su atención a la imaginación de su miembro más pequeño, quien absorbe una superstición de su abuelo con tierna inocencia y literalidad. El guion, escrito junto al ganador del Oscar Sean Baker, conecta eventos melodramáticos con la soltura de una comedia de enredos y el resultado es una mezcla de alegrías y tristezas tan cercana a la vida real.
7. Vi el brillo del televisor (Jane Schoenbrun) Vi el brillo del televisor es, a primera vista, una película sobre dos jóvenes obsesionados con un programa de televisión. También se puede interpretar como una alegoría de la experiencia trans. Pero ninguna de estas dos descripciones alcanza a explicar todos los misterios y matices que le directore Jane Schoenbrun captura en su segunda película. Momentos de trauma y dolor se conectan a través de una suelta atmósfera inquietante que igualmente logra sentirse como un abrazo para las personas solitarias. En el mismo año que dijimos adiós a David Lynch, conmueve ver una película que no trata de imitarlo donde se nota su influencia. Schoenbrun comparte ese entendimiento instintivo del infierno kitsch que son los suburbios de Estados Unidos, la fragilidad de la identidad y los efectos distorsionadores de la tecnología. 6. Código negro (Steven Soderbergh) La segunda colaboración entre Steven Soderbergh y David Koepp de este año se siente como una de esas películas de espías de las que ya no se hacen. En Código negro, los secretos y traiciones del mundo del espionaje se
cruzan con los de la vida matrimonial en la historia de un agente británico que descubre que su organización ha sido infiltrada y que uno de los posibles culpables es su propia esposa. Las persecuciones y disparos son desplazadas por dos, no menos emocionantes y tensas, cenas entre colegas. Cate Blanchett y Michael Fassbender interpretan a dos agentes que son todo frío profesionalismo, pero cuya perfecta sintonía logra sacar chispas. Verlos juntos en pantalla me hace decir que sí, quizá ésta es la película más romántica del año. 5. Mente maestra (Kelly Reichardt) La directora Kelly Reichardt se ha especializado en hacer películas sobre gente solitaria cuyas acciones no siempre podemos explicar y en Mente maestra nos entrega otro bello y melancólico retrato. Josh O’Connor interpreta a J.B. Mooney, un capaz fracasado que tiene la idea de robar varias obras de un museo de arte local. Su contexto es igualmente importante y decisivo: el Estados Unidos durante la guerra de Vietnam. Pero su héroe, si puede llamársele así, no se rebela por un ideal mayor y su actividad criminal se caracteriza por la torpeza. No obstante, su soledad y divagación igualmente me parecieron profundamente íntimos y emotivos. Y Reichardt expone sus lados contradictorios con una paciencia que se presta tanto para el suspenso, la contemplación solemne y la comedia física. 4. Cloud (Kiyoshi Kurosawa) Cloud es una cosa muy cínica y cruel y no esperaba menos de Kiyoshi Kurosawa. Es difícil simpatizar con su protagonista, Yoshii, un revendedor de mercancías que construye un pequeño imperio a partir de fraudes y estafas. Pero hay algo muy perverso en cómo cada giro de su trama revela personajes incluso más perturbados y egoístas que él. La torpeza e incompetencia de Yoshii hasta terminan volviéndolo medio simpático. Kurosawa balancea el humor oscuro de esta situación con una distancia y frialdad que encajan con su idea de la humanidad: incluso cuando se convierte en una película de balazos, la violencia no emociona sino que se siente hueca e inútil. Pero también hay algo muy clásico y hitchcockiano en cómo el movimiento de los actores en el espacio, más que los cortes constantes entre tomas, dictan el ritmo y dinámica de cada escena.
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3. Mickey 17 (Bong Joon-ho) Hay dos tipos de películas de Bong Joon-ho: las más sobrias e intensas que ha hecho en su natal Corea del Sur y sus películas para Hollywood, donde sus temas característicos se expanden en burdas y absurdas direcciones dentro de universos de ciencia ficción. Después del éxito de Parásitos, Bong nos entrega Mickey 17, una película que usa la colonización espacial para hablar un poco de todo: líderes autoritarios idiotas, especies animales (alienígenas) en peligro y lo barata que es la vida humana en el capitalismo. Al centro de ello, Robert Pattinson en un papel múltiple, dando la mejor actuación de su carrera. Su Mickey, un hombre que es clonado una y otra vez solo para morir de formas crueles y ridículas, tiene el corazón de un héroe (¿héroes?) improbable e inspirador. 2. Una batalla tras otra (Paul Thomas Anderson) Paul Thomas Anderson ha tenido una carrera inusual para un cineasta de Hollywood y Una batalla tras otra puede ser su película más inusual: un blockbuster de acción puro y duro llevado a cabo con técnica de un entretenedor nato. La historia se explica como una serie de persecuciones y rescates, pero el ojo de Anderson para la historia reciente de Estados Unidos (prestado del imaginario del autor Thomas Pynchon) la llenan de detalles vívidos y personajes excéntricos. El villano formidable y patético de Sean Penn, el relajado y admirable sensei de Benicio del Toro y la feroz revelación de la joven Chase Infiniti, contribuyen a crear la película más entretenida y emocionante del año, una oda al entusiasmo revolucionario y una tierna historia de padre e hija. 1. Fue solo un accidente (Jafar Panahi) El director iraní Jafar Panahí ganó la Palma de Oro en Cannes con una película que contiene prácticamente todas las emociones que el cine nos puede provocar. La historia empieza con un hombre que busca venganza del oficial que lo torturó cuando fue prisionero político, pero poco a poco suma las vidas de diferentes personajes que buscan una semblanza de normalidad después de haber sufrido demasiado. ¿Qué camino deben tomar para llegar a la paz y la reconciliación? Su recorrido se desvía por momentos de humor, esperanza y empatía que nos ofrecen una mirada variada a la sociedad del país y a las experiencias en que se manifiesta la condición humana. Panahi los conduce con una técnica paciente y preciosa que encuentra la belleza en la distancia, confiando en que una observación casual y cotidiana puede expresar más que los primeros planos. alberto.villaescusa19@gmail.com. X: @betovillaescusa
GIOTTO La Turicata José Carrillo Cedillo
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iotto di Bondone fue el pintor y arquitecto que transformó la pintura medieval, abriendo el camino hacia el Renacimiento con un lenguaje visual profundamente humano y realista.
EL INICIO DE UNA NUEVA MIRADA
Giotto di Bondone, nacido alrededor de 1266 en Colle di Vespignano, cerca de Florencia, y fallecido en 1337, es considerado uno de los grandes innovadores de la historia del arte. Su obra marcó un punto de inflexión entre la tradición bizantina y el nuevo espíritu del Renacimiento. Mientras la pintura medieval se caracterizaba por la rigidez, la frontalidad y los fondos dorados, Giotto introdujo un sentido de volumen, espacio y emoción que otorgó a sus figuras una presencia viva y tangible. La tradición cuenta que Giotto fue descubierto por Cimabue, maestro de la pintura florentina, quien lo habría visto dibujar en una piedra mientras cuidaba ovejas. Aunque esta anécdota es legendaria, sí se sabe que Giotto se formó
en el taller de Cimabue. De su maestro heredó la iconografía, pero pronto se distanció de la rigidez bizantina. Una de sus primeras obras atribuidas es el Crucifijo de Santa Maria Novella, donde Cristo aparece con un dramatismo humano más intenso que en las representaciones anteriores. Los frescos de la Basílica de San Francisco en Asís, que narran la vida del santo, son considerados otra de sus primeras grandes empresas. Aunque la autoría de Giotto en estas pinturas sigue siendo debatida, su estilo se reconoce en la manera de dotar a las escenas de narratividad y humanidad.
UNA OBRA MAESTRA
La culminación de su arte se encuentra en los frescos de la Capilla Scrovegni en Padua (1303–1305). Allí, Giotto desplegó un ciclo narrativo sobre la vida de la Virgen y de Cristo que revolucionó la pintura europea. Las figuras poseen volumen, se mueven en espacios arquitectónicos coherentes y transmiten emociones palpables. Escenas como El Llanto sobre Cristo muerto muestran rostros desgarrados, gestos de dolor y una composición que guía la mirada del espectador hacia el centro dramático. Este ciclo es considerado por muchos historiadores como el inicio de la pintura moderna, pues Giotto logró integrar espacio, cuerpo y sentimiento en una unidad visual inédita.
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INNOVACIONES ESTILÍSTICAS
Las principales aportaciones de Giotto pueden resumirse en tres aspectos: Naturalismo: sus personajes tienen proporciones humanas, gestos reconocibles y expresiones emocionales. Espacio tridimensional: introduce arquitecturas y paisajes que sugieren profundidad, anticipando la perspectiva renacentista. Narración visual: cada escena cuenta una historia con claridad, invitando al espectador a participar emocionalmente. Estas innovaciones rompieron con el hieratismo bizantino y abrieron el camino a artistas posteriores como Masaccio, Fra Angelico y, finalmente, a la plenitud del Renacimiento con Leonardo y Miguel Ángel.
GIOTTO ARQUITECTO Y LEGADO
Además de pintor, Giotto fue arquitecto. En 1334 fue nombrado maestro de obras de la Catedral de Florencia, donde diseñó el célebre Campanile de Giotto, una torre que aún hoy se alza junto al Duomo como símbolo de la ciudad. Su influencia fue enorme: discípulos como Taddeo Gaddi y Bernardo Daddi difundieron su estilo, y generaciones posteriores lo reconocieron como el verdadero iniciador de la pintura italiana. Boccaccio lo describió como el artista que “resucitó el arte que había estado enterrado durante siglos”. Giotto di Bondone no sólo fue un pintor talentoso, sino un visionario que cambió la manera de representar lo humano y lo divino. Al dotar de vida, emoción y espacio a sus figuras, abrió un horizonte nuevo para el arte occidental. Su obra, especialmente la Capilla Scrovegni, sigue siendo un testimonio de cómo la pintura puede convertirse en un lenguaje universal de humanidad. Con Giotto, la Edad Media comenzó a transformarse en Renacimiento: un paso decisivo hacia una mirada más cercana, más real y más profundamente humana.
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CAMBIEMOS, UN POCO, DE TEMAS Naveguemos Ricardo Harte*
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a tentación de elucubrar, opinar sobre los últimos acontecimientos internacionales es muy grande. Son temas torales. Pero me resisto a caer en dicha tentación, sobre todo sufriendo la andanada de informaciones, comentarios, reflexiones y el temporal de videítos que pretenden arrojar luz sobre hechos tan polémicos, como los que acaban de suceder. Por ello me aparto, escucho y, después, si hay algo que decir, lo diré. Es un lunes normal, dentro de la nueva normalidad, que no sabemos qué tanto tiene de nuevo y qué tanto tiene de normal. Rodeando la mesa de café, los amigos co-
mentaban los aconteceres del fin de semana. —¿Cómo ven las declaraciones del Papa sobre el aborto? Leo textual…“El problema es que es un homicidio, sin medias palabras; quien hace un aborto, asesina…” – interrumpió la señora Elsa. —Bueno –intervino Mercedes, la académica– creo que el tema es importante y muy polémico. Pero…¿por qué ahora, mi querida señora Elsa? —¿Por qué ahora? Pues porque es una noticia sumamente fresca y, como tú dices, es un tema importante ¿no? Ustedes siempre avientan temas como el Ejecutivo federal, los problemas del clima, el planeta, Afganistán, Venezuela…¿Por qué no poner sobre esta mesa un tema bien controversial? ¿Qué? ¿Le sacan? —Pues como va –comentó Agustín, el estudiante de historia– usted, señora Elsa, menciona la palabra del jefe de una Iglesia muy importante. Y a esa palabra, entiendo, le da el valor de la certeza, el valor del respeto, el valor de la incuestionabilidad ¿cierto? —Pues yo creo mi estimado Agustín, que esa palabra del Papa, es una palabra muy importante, que marca un camino. -¿Señala a la verdad? ¿Entonces la discusión sobre el aborto debemos centrarla en
la infalibilidad papal? Porque hasta donde recuerdo, la Iglesia Católica, en lo que se refiere a cuestiones terrenales, tiene una larga historia de equivocaciones. Basta con recordar a Galileo y el juicio en su contra. La aplicación arbitraria y brutal de la Santa Inquisición para erradicar el demonio de las almas de aquellos herejes que incursionaban en la investigación de las ciencias. Y en tiempos cercanos: ¿qué pasó con el encubrimiento sistemático de la pedofilia en el clero? ¿Y el encubrimiento durante varios papados de las manipulaciones financieras del banco del Vaticano? Podría seguir enumerando errores de la palabra oficial de la Iglesia católica, en lo que se refiere a cuestiones materiales y terrenales. Pero no quiero decir con esto, señora Elsa, que no sea importante la opinión del Papa. Es una opinión a tener muy en cuenta. Lo que usted propone de conversar sobre el aborto es muy, muy interesante. Que nos ayude a entender este problema, pero aceptando que las opiniones de personajes líderes son una referencia, pero de ninguna manera son la verdad inexorable. —Bueno…pero insisto que, para mí, lo que ha dicho el Papa, es trascendente– murmuró la señora Elsa. —Sí, claro —intervino don Sebas— por supuesto. Nadie en su sano juicio puede ignorar la importancia que las palabras del Papa tienen en la reflexión de cualquier problema de este mundo. Pero ello no responde a muchas preguntas. Por ejemplo: ¿se debe dilucidar en el terreno legal, exclusivamente? ¿Qué decimos frente a posiciones que aseguran que un embrión incipiente es ya un ser humano y que por lo tanto sufre espantosos dolores ante los diferentes procedimientos de aborto? ¿Cuándo ese embrión es una persona? ¿Por qué a los jóvenes se les reconoce el derecho a votar y a conducir un coche a partir de los 18 años? ¿Es debido a que el lóbulo frontal aún no está maduro y por lo tanto no tienen bien desarrollada la capacidad de conciencia? Si ello es así ¿no será posible que exista una etapa fetal temprana en que sencillamente ni siquiera existe el área cerebral en donde se aloja la conciencia? Silencio. —Creo que el tema exige un cierto orden de tópicos ¿no? —insinuó Agustín. —Sí. Así es. Aquí le paramos, nos echamos un vinito y le seguimos en la siguiente ronda. El murmullo constante de los pájaros de la Plaza que iban llegando para terminar el día, se oía cada vez más fuerte. Los amigos brindaron. * Arquitecto, diseñador, docente. De origen uruguayo, adoptó a México desde hace 54 años. ricardoharte@yahoo.com.mx
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EL DRAGÓN Y LA NIÑA Cero Quejas Adriana Carrillo*
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os primeros días de enero aún no empezaban las clases. Carmen ya estaba más que fastidiada porque ni veía a sus amiguitos y ni en su casa le hacían caso. Su mamá, ocupada con todo lo que las fiestas le habían dejado pendientes no ponía atención al enfado, y aun cuando procuraba ponerla a hacer cosas, la pequeñita de 12 años no hacía más que berrear de aburrimiento. La mañana de domingo, después del sonar de las campanas de la Iglesia, sólo avisó que iría a la playa y que en un rato regresaba. Para su familia de pescadores en Manchuria es normal que los
niños en ratos se vayan a contemplar el mar. Desde pequeñitos les enseñan el respeto a las corrientes profundas y también comprenden que hay días que no se pueden meter, pero eso no impide que vayan a disfrutar de la playa. Ya pasaba del medio día, estaba soleado, jugaba con las piedras en la playa. Algunas las aventaba y buscaba que llegaran lo más más lejos posible, en ese momento era una gran guerrera defendiendo su tierra, su espacio. Defendió su trinchera con piedras de colores, cuando aventó aquella pesada roca azul que había recogido para un ataque especial, se dio cuenta que dio justo a la gran piedra que se encuentra varada cerca de la playa. Se emocionó y celebró junto a su gran ejército imaginario el logro de la batalla. Su tierra estaba salvaguardada. Pero en poquitito tiempo, esa característica piedra del color del cielo que había dado fin a su guerra regresó rodando, despacito, sin olas. Entonces se le fue el color de la cara, abrió los ojos y miró al horizonte, como queriendo descubrir quién se la había mandado de regreso. Con las manos temblorosas
tomó su arma y con todo el pavor del mundo volteó hacia enfrente, hacia el mar, tratando de encontrar por dónde había regresado el mineral azul. Sentía un frío muy peculiar en las manos. Un pequeño sudor cubría su nariz, no sabía si era calor o terror. Cuando de pronto enfocó la mirada y se dio cuenta que el cielo estaba particularmente especial. Había nubes muy cerca, como cuando sales a caminar muy temprano y el vaho corre cerca de la cara. Se disipaban rápido, pero se hacían presentes de manera rítmica. Parecían cerca de la playa, sin embargo, no lo estaban. Al subir la mirada, notó que dichos cúmulos de gas estaban en forma de hilo, era un par de columnas como si fuera le respiración de algo. El frío le invadió el cuerpo, las manos se le escondieron de forma natural dentro de su delgado suéter rojo y pensó por un momento regresar a casa; pero la realidad es que no había nada a qué o a quién temer. Se acercó al mar, guardó silencio profundo y escuchó con atención si había algún ruido diferente a lo que ya estaba acostumbrada; y sí… a lo lejos oía el oleaje como cuando chapoteaba en el agua, entonces relacionó esos sonidos con el regresar de su arma de fuego. La curiosidad de un niño es infinita, y si está en la playa más. Levantó un poco más la mirada y ahí estaba confundido dentro de la postal de costumbre, su imponente enemigo de batallas. Vio claros, un par de cuernos que sobresalían de lo que podría ser una cabeza semisumergida dentro del mar;
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pero las fauces eran perfectas, a la punta de ellas se veía el origen de esas nubes que más bien podrían ser como el reflejo del aliento de su tranquila respiración y por supuesto, el enorme cuerpo que reposa tranquilamente del Dragón de Ensenada. No le quedó más que empezar de a poco dar pasos hacia atrás para discernir la magnificencia de lo que acababa de descubrir. Por su cabeza comenzó a pasar de nuevo su batalla, completita; sus peleas, su ejército y ahora de frente, tenía al General en jefe del ejército que parecía vencido, pero que en realidad se presentaba frente a ella. Decidió entonces presentar sus armas. Soltó la piedra azul que tenía guardada en su mano izquierda y emprendió la huida. Se dio cuenta que, en realidad, a ella y su ejército de pequeñas rocas le estaban perdonando la vida. Lo que siempre pensó eran dos islas, llenas de todos los Santos como lo decía su papá, en realidad era una enorme fiera que cuidaba la bahía que le estaba viendo crecer. Regresó a casa después de la mejor aventura de su vida. Sabía entonces que un sinfín de historias se escribían ahí, pero mejor aún, pasajes de mil batallas estaban por surgir dentro de la imaginación de una preadolescente enfadada de las vacaciones de navidad. *Licenciada en Periodismo, apasionada del café a cargo de una barra de especialidad en el Valle de Guadalupe. FB & IG: espresso.an4n4
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DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA DEPRESIÓN En una sociedad que premia la productividad y castiga la fragilidad, la tristeza se vuelve vergüenza. En el siguiente artículo se aborda la depresión más allá del diagnóstico clínico, como síntoma de un malestar colectivo marcado por el silencio, la soledad y la exigencia permanente de funcionar REDACCIÓN*/LA BRÚJULA Ensenada, B. C.
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l 13 de enero no debería ser un día de datos aislados ni consignas esporádicas. Es, más bien, una invitación a ver de frente lo que muchos sienten pero pocos articulan. Decir “depresión” no es sólo nombrar una categoría clínica: es hablar de una sociedad que premia la productividad, estigmatiza la tristeza y castiga la contemplación. La depresión es real y ubicua. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 280 millones de personas viven con depresión en el mundo, cifra que representa cerca del 3.8 por ciento de la población global adulta. En México, alrededor de 34.8 mi-
llones de personas han experimentado algún episodio depresivo a lo largo de su vida, con una prevalencia mayor en mujeres que en hombres. Estas cifras, por sí solas, desmienten cualquier noción de malestar marginal o individualizado. Sin embargo, las cifras no agotan el problema. No cuentan lo cotidiano: el trabajador que cumple horas en un empleo monótono, el ama de casa que nunca tiene un espacio propio, el joven que no encuentra oportunidades; tampoco lo que queda fuera de las encuestas —la soledad no nombrada, la falta de redes de apoyo o la presión por sostener una fachada de normalidad.
TRISTEZA COMO FRACASO SOCIAL
La depresión, en gran medida, se ha convertido en síntoma de una cultura que premia la eficiencia sobre el bienestar. En el imaginario social contemporáneo, el descanso aparece como un lujo, la lentitud como una falla y el dolor como una cuestión de fuerza de voluntad. Este marco cultural no solo invisibiliza la tristeza: la criminaliza. Para una sociedad obsesionada con la productividad, sentirse mal se interpreta como un signo de debilidad o ineficiencia. El valor del individuo se mide por lo que produce, no por lo que siente o piensa. Esta lógica no solo atraviesa el trabajo formal: permea las relaciones familiares, las amistades y la propia interioridad. Cuando la felicidad se convierte en mandato y el malestar en vergüenza, las palabras mismas —“tristeza”, “agotamiento”, “vacío”— son relegadas o disfrazadas. En ese entorno, la depresión deja de ser entendida como respuesta hu-
mana a condiciones sociales adversas, para convertirse en una culpa personal. ¿Por qué no puedo con mi vida? ¿Por qué no soy más fuerte? Estas preguntas no nacen de la introspección, sino de una cultura que no sabe qué hacer con el dolor ajeno.
SILENCIO MASCULINO
El impacto de estas normas culturales es especialmente evidente en los hombres. La socialización tradicional enseña a resistir, a no quejarse, a reprimir emociones que no sean ira o frustración. “Los hombres no lloran,” repite la cultura, y con esa frase se clausura una de las vías más básicas de alivio emocional. El resultado es un silencio que pesa. Muchos hombres experimentan tristeza profunda pero no encuentran un lenguaje social aceptable para nombrarla. En lugar de hablar, consumen alcohol, se encierran en el trabajo o
externalizan su angustia como agresividad. Esto no es un hecho menor: la brecha entre hombres y mujeres en diagnóstico clínico de depresión no necesariamente indica menor sufrimiento masculino, sino menor visibilidad y menor permiso social para expresarlo. El alcohol, en este contexto, no es solo una sustancia recreativa. Es anestesia social. Funciona como un permiso para sentir sin palabras, para escapar de sí mismo sin pedir ayuda. No sorprende que muchos hombres recurran a él justo cuando la palabra no aparece como opción. Pero anestesiar no es resolver: es enterrar. Esto nos lleva a otro dato inquietante: aunque millones viven con depresión, la mayoría no recibe tratamiento adecuado, especialmente en países de ingresos bajos y medios, donde más del 75 % de quienes padecen trastornos mentales no tienen acceso a atención.
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La exclusión no es solo económica, sino cultural: hay sectores enteros donde hablar de salud mental sigue siendo tabú.
nerse demasiado tiempo frente al dolor de otro; todos avanzan, porque debe seguir el ritmo de la productividad.
TIEMPO “CONECTADO” Y SERES SOLOS
Los datos no mienten: la depresión es un problema de salud pública global que afecta a millones y que no se reduce a casos aislados de vulnerabilidad psicológica. En México, de acuerdo con encuestas oficiales, 34.8 millones de personas han experimentado un episodio depresivo en algún momento de su vida. A nivel mundial, la tasa de prevalencia ronda el 3.8 por ciento de la población adulta, con más de 280 millones afectados. En muchos países de ingresos bajos y medios, más de 75 por ciento de las personas con trastornos mentales no reciben tratamiento adecuado, lo que evidencia una profunda brecha en atención. Estos números no deben leerse como estadísticas abstractas: son vidas, expectativas truncadas, sueños postergados.
Vivimos en un tiempo de hiperconectividad. Las redes sociales prometieron reducir distancias, pero muchas veces han profundizado la soledad emocional. El diálogo profundo, el espacio para el pensamiento y la conversación sostenida se han visto sustituidos por transmisiones rápidas de estados de ánimo, likes y algoritmos que premian la emoción superficial. Esta dinámica alimenta una paradoja: estamos más “conectados” digitalmente, pero más aislados afectivamente. Los vínculos se fragmentan, y la responsabilidad de sostener el bienestar queda relegada a cada individuo, como si la tristeza fuera una falla personal y no un síntoma de nuestras condiciones de vida. Cuando la red de contención social se debilita —ya sea por precariedad laboral, movilidad geográfica, rupturas familiares o individualismo competitivo— el malestar se vuelve íntimo, silencioso, y por eso mismo, más devastador.
DEPRESIÓN Y LA ESTRUCTURA SOCIAL
Dejemos claro un punto: la depresión existe como condición médica y para muchas personas el apoyo clínico es esencial. Pero hablar solo de neuroquímica o de diagnóstico DSM5 es reducir un fenómeno social a una cuestión individual. La depresión tiene raíces en la interacción continua
LO QUE DICE LA EVIDENCIA
entre condiciones de vida, expectativas culturales, desigualdades sociales y patologías del entorno. La pérdida de empleo, la precariedad, la falta de oportunidades, la violencia cotidiana, la ausencia de redes comunitarias y el estigma se combinan para crear un terreno fértil donde la tristeza puede enquistarse y proliferar. Una sociedad que no construye espacios de cuidado colectivo —en la escuela, el trabajo, la familia o la comunidad— está destinada a ver el malestar como un problema individual, cuando en realidad es una falla estructural.
PRODUCTIVIDAD VS. HUMANIDAD
Vivimos una contradicción: exigimos a las personas que sean productivas, pero no les damos tiempo para ser humanas. El descanso aparece como indulgencia; la reflexión, como distracción; la tristeza, como incompetencia. En ese marco, la salud mental es un bien de consumo, disponible para quien tiene tiempo, dinero y validación social. Esta lógica instrumental se extiende a casi todos los ámbitos de la vida. La educación premia resultados; el empleo, rendimiento; las redes, atención; la sociedad, eficiencia. Nadie osa dete-
HACIA UN DIAGNÓSTICO
Si la depresión es un síntoma, ¿qué nos está diciendo la sociedad? Quizás algo incómodo: que hemos priorizado el hacer sobre el ser, que no hemos construido redes de apoyo significativas, que el éxito se mide por resultados y no por calidad de vida y que la vulnerabilidad sigue siendo territorio prohibido. Una sociedad que no escucha a sus miembros, que desvincula la tristeza de la experiencia compartida y que convierte la ayuda en estigma, está construyendo —sin querer— ciudades de fantasmas emocionales. No se trata de “curar” a las personas para que regresen a un circuito productivo más eficiente. Se trata de reconocer que la tristeza no es enfermedad de pocos, sino señal de algo colectivo. El malestar no es falla personal. Es, a menudo, muestra de un orden social que produce soledad, silencio y presión. Si la depresión es un síntoma, entonces el diagnóstico no está completo sin preguntar por las condiciones de vida que la generan. Y responder esa pregunta exige más que terapia individual: exige políticas, redes comunitarias y una cultura que valore la palabra, el descanso, la vulnerabilidad y los vínculos humanos. * Texto elaborado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.
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PSEUDOCIENCIA: ENTRE LA PERSUASIÓN Y EL FRAUDE (PARTE II) Reflexiones de un Abuelo Rafael “Rach” Solana*
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a finalidad de la ciencia es generar conocimiento, considerado como una certidumbre frágil pero demostrable acerca de lo natural o de lo social y expresado en verdades construidas a través de preguntas. En palabras del físico Werner Heisenberg: “No deberíamos olvidar que lo que observamos no es la naturaleza misma, sino la naturaleza determinada por la índole de nuestras preguntas” (la cita es de José Antonio Marina obtenida de su libro Vacuna contra la insensatez). El ejemplo clásico de la anterior afirmación pudiera ser la explicación de la posición de los astros, que en su momento propusieron Ptolomeo (siglo I de nuestra era, n.e.) y posteriormente Copérnico (siglo XVI de n.e.). El primero bajo la pregunta de ¿cuánto dura el sol en girar en torno a la Tierra? Su respuesta fue el modelo geocéntrico del universo; es decir, el planeta Tierra es el centro del universo y del sistema planetario del cual nuestra casa (el planeta Tierra) es miembro. Ese modelo ptolomeico perduró mil 700 años: era una verdad. Sin embargo, esa verdad era perenne como cualquier otra. Fue desplazada diez y siete siglos después por el modelo propuesto por Copérnico llamado modelo heliocéntrico, donde se pone al Sol en el centro de nuestro sistema solar. Es decir, lo postulado por Copérnico “destruye” la verdad ptolomeica, haciendo que el modelo geocéntrico sea una falsa verdad, pero de ninguna manera una mentira (ese es otro tema).
Los dos modelos (geocéntrico y heliocéntrico) tienen el objetivo de demostrar un hecho natural: el universo tiene una estructura y sus partes están íntimamente relacionadas, tienen un orden. Sus aseveraciones las construyeron basados en sus observaciones sistemáticas del entorno sideral más visible, dado las limitaciones de los instrumentos con los que contaban. Pero además de ello, con toda seguridad, también usando el propio conocimiento de su época y de otros elementos con los que cuenta el humano: las creencias, las influencias de otros sabios, el conocimiento de otras artes y, tal vez (¿porque no?), sus instintos y el amor a la naturaleza o a las entidades divinas. El objetivo era tratar de ubicar al humano en el universo. La de Ptolomeo fue la idea aceptada por muchos siglos, hasta que se demostró que la Tierra gira alrededor del Sol. Ptolomeo y Copérnico veían el mismo entorno. ¿Por qué hay tanta diferencia entre estos dos modelos? La respuesta a esta pregunta pudiera tornarse muy compleja y enredosa. Yo sólo me aventuraré a especular bajo la óptica de poder, espero que me lo tomen como una reflexión.
La idea de Ptolomeo estaba basada, además de sus propias observaciones, en un poder social y político. Me explico: El heliocentrismo y el geocentrismo datan de la misma época, pero sus bases fueron formuladas por dos diferentes personajes, con diferentes influencias sociales y política. Ya dijimos que Ptolomeo sostenía que el sol gira alrededor de la tierra. Pero por su parte, el heliocentrismo, mencionaba lo contrario y curiosamente fue pensada antes del geocentrismo ptolomeico. La idea de que la tierra órbita alrededor del sol fue propuesta por Aristarco de Samos, basado en el postulado emitido por el filósofo pitagórico Filolao, quien afirmaba que en el universo existía un centro al cual denominó “el fuego central”. Aristarco vivió entre los siglos III y II antes de nuestra era; es decir, unos 300 años de que naciera Ptolomeo. Pero sus ideas no prosperaron porque Aristarco no era tan popular y no estaba a la par de las ideas de Aristóteles, quien pensaba que el sol orbitaba alrededor de la tierra. Y dado que Aristóteles era uno de los pilares de la dominante filosofía griega y que fue tutor nada menos que de Alejandro Magno, emperador que inicio el llamado periodo
helenístico, era obvio que solamente la línea de pensamiento aristotélica debería prevalecer: es el que “recibía el financiamiento”, dirían hoy en día. Posteriormente, antes de que se desechara el geocentrismo, el modelo de Ptolomeo se convirtió en un acto de fe, desde el siglo I de n.e. La Iglesia católica, a través de su doctrina y autoridad, respaldó por varios siglos la idea geocéntrica, defendiendo que la Tierra era el centro del universo. La postura de la Iglesia medieval se basaba en la interpretación literal de la Biblia y la filosofía aristotélica que era la dominante en la época, más que en la observación de la naturaleza. La defensa del geocentrismo por parte de la Iglesia católica fue vista como una forma de mantener el statu quo y la autoridad de la Iglesia. Cualquier otra idea sobre la ubicación de los astros se consideraba obra blasfema y había que condenarlo y castigarlo. Su debate residía en lo espiritual: en la creencia. Varios siglos después, sin embargo, se tuvo que aceptar que el sol es el centro de nuestro sistema solar. Esto, aunque la idea geocéntrica era defendida por una institución muy poderosa. ¿Cómo fue que se logró este cambio? Lo obvio es pensar que la teoría de Copérnico es mucho más moderna que la de Ptolomeo y por tanto tiene más afinidad con los conocimientos actuales y el “avance” de los sistemas científicos, argumentando un crecimiento lineal y progresivo de la ciencia. En parte tienen razón, aunque esto también es una falsa verdad que no comparto. El progreso de la ciencia no es lineal ni acumulativo; y no siempre sus bases son las más “modernas” o son el último “grito de la moda” (¡es lo de hoy!) En muchas ocasiones postulados o preguntas sobre la naturaleza han estado latentes en nuestras sociedades, pero por algún motivo no son aceptadas y cuentan con la antipatía social o política, por decir lo menos. Este pudiera ser el caso del “triunfo” del heliocentrismo; fue beneficiado por un cambio de poder político.
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Bajo esta óptica, hoy diríamos que el pensamiento aristotélico en la Grecia helénica era una “verdad políticamente correcta”. Cualquiera que retomara las bases filosóficas de Aristóteles en los siguientes siglos estaba en “el camino correcto” y era la verdad con potencial para explicar una realidad o un fenómeno natural. Ptolomeo y su postulado de geocentrismo estaba en esa línea aristotélica. Su idea paso intacta al imperio romano, más interesados en expandirse que en generar conocimiento y se sentían cómodos con las ideas helenísticas. Y posteriormente, ya en el imperio bizantino y luego en la edad media europea, el modelo ptolomeico armonizaba con el pensamiento religioso dominante. Aristóteles ha sido una figura central en la filosofía cristiana, influyendo en la teología, la ética y la comprensión del mundo. Por ello, la obra de Nicolas Copérnico De Revolutionibus Orbium Coelestium (Revoluciones de las Esferas Celestes), en su momento fue condenada por la Iglesia católica en el siglo XVII (específicamente el 5 de marzo de 1616). El veredicto de la Inquisición sobre esta obra resultó en su censura, ya que desafiaba las creencias arraigadas de la época. Para la iglesia católica de esa centuria el vehículo que ofrecía el modelo geocéntrico quedaba muy bien para convencer: vendía bien. Para la iglesia era útil esa verdad y por eso se sostenía y se promovía. Finalmente, en el siglo XXI todas las sociedades de sapiens han desechado el pensamiento geocéntrico. Esto a pesar de que todavía se empeñen algunos personajes en distorsionar la propia realidad con ideas oscuras, inspiradas más en teorías de la conspiración (pero eso es otra historia). Además, hoy sabemos que el sistema solar es solamente parte de una galaxia (la vía láctea) y está en la periferia de ella. Y, además, sabemos que este pequeño cúmulo de estrellas llamada la vía láctea es, a su vez, una parte ínfima de nuestro gran universo. E Incluso, hay voces de este siglo que argumentan que este universo es solamente uno de tantos universos que se han formado a lo largo de la repetición de un infinito número de ciclos de contracción – expansión de la materia y energía. En los párrafos precedente, sin menoscabo de la sabiduría de Ptolomeo, trato de ejemplificar que la prevalencia de un modelo de pensamiento puede estar influido por el poder y las creencias. Para este ejemplo: por un emblemático sabio, Aristóteles y por una institución, la iglesia medieval.
Y así como en ese ejemplo, en la ciencia moderna prevalecen dogmas y estigmas, provocados por la ambición de algunos que dicen realizar ciencia. Ser investigador científico permite el acceso a ciertas élites y no rara vez significa un ingreso económico adicional. Dogmas como publicar por publicar o por presión (y en inglés preferentemente), con tecnicismos incomprensibles y usando herramientas estadísticas o modelos matemáticos de última generación o aceptables por las revistas científicas (como serían, por ejemplo, los modelos lineales) o invitar al científico “rockstar” del área científica, son parte de esas lacras. O el peor de todos los males: obtener financiamientos con fines de lucro (para las dos partes: el financiador y el beneficiario), que producen informaciones falsas y marcos insensatos (ojo: no todos esos financiamientos son de este tipo). Estos caminos tortuosos, no producen buena ciencia (Ruy Pérez-Tamayo dixit), pero si pseudociencia. Veamos algunos ejemplos: El uso de la ciencia para vender productos. El glifosato es un potente plaguicida que se ha utilizado por varias décadas para apoyar a la agricultura. Sin embargo, hace unos días se dio la noticia de que el principal artículo científico sobre los nulos efectos del glifosato en la salud humana había sido descalificado. El artículo al que se hace referencia fue publicado la revista científica Regulatory Toxicology and Pharmacology en el año 2000 (en inglés, obviamente), donde
participaron en su redacción empleados (profesionistas acreditados como “científicos) del corporativo Monsanto y no por científicos independientes. La fuerza económica e influencia en la política mundial de ese corporativo (Monsanto) pudo sostener esa afirmación durante 23 años, a pesar de que la evidencia generada en laboratorios con científicos independientes daba resultados contrarios. Durante más de veinte años, científicos de todo el mundo han mostrado con sus resultados de que este producto tiene un efecto nocivo en los humanos y en la vida silvestre. En el humano, la agencia internacional para la investigación del Cáncer (IARC) relaciona al glifosato con el linfoma no Hodgkin y el cáncer de próstata y de piel. Asimismo, la OMS considera que en el humano el glifosato provoca trastornos reproductivos, hormonales y neurológicos. Por su parte, observaciones sobre la vida silvestre realizadas por diferentes laboratorios han mostrado, de manera concluyente, que el glifosato es un elemento que afectó significativamente a las especies biológicas. Una revisión de casos publicados presenta algunos de los efectos del glifosato sobre organismos terrestres y acuáticos (Rev. Mex. Cienc. Agríc vol.15 no.5 Texcoco jul./ago. 2024). En ella se presenta que este producto incrementa la mortalidad en organismos acuáticos y terrestres, afecta de manera severa la reproducción de las especies y la toxicidad para los huma-
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nos: muchas de ellas de importante para la seguridad alimentaria. No fue sino hasta 2023 que la revista Regulatory Toxicology and Pharmacology reconoció su grave error y reveló que el artículo no cumplía con los estándares de transparencia y rigor científico exigidos a una publicación científica. Una pifia científica, semejante a lo sucedido por otro producto químico que se usaba intensamente por la sociedad tanto en el campo como en las ciudades: el DDT, y que fue desacreditado por los estudios de la bióloga Rachel Carson. Dos casos que atentan contra la salud humana, pero sostenidos con pseudociencia durante muchos años, financiada a través de poderosas empresas. El uso de la ciencia para empoderar revistas de casas editoriales. Este es el caso de lo presentado por el periodista Manuel Ansede (El País, 28/11/2025), donde se dio a conocer el caso de la contundente caída de la revista Science of the Total Environment (Stoten), considerada en su momento como una de las revistas científicas con mayor volumen de publicaciones en el mundo y fue parte del catálogo de Elsevier. Stoten llegó a producir casi diez mil artículos al año, impulsada por un modelo económico basado en cobrar elevadas tasas de publicación y donde generaba para Elsevier beneficios superiores a mil 300 millones de euros anuales. Su crecimiento vertiginoso, sin embargo, ocultaba fallas éticas y editoriales. En el reporte de Ansede se documenta, por ejemplo, la publicación de estudios científicamente insostenibles —como el artículo que sugería que amuletos de jade podían proteger contra la Covid-19—, además de fraudes en la revisión por pares, retractaciones masivas y patrones de autoría que apuntaban a conflictos de interés y pérdida de rigor académico. Frente a estas irregularidades, Clarivate (una calificadora científica) decidió expulsar a Stoten de su Web of Science, privándola de su factor de impacto y de su reconocimiento dentro del sistema científico. En términos académicos, esta expulsión equivale a un colapso reputacional que deja en evidencia cómo el afán comercial puede erosionar profundamente la calidad del conocimiento publicado. El poder, las influencias políticas, la ambición económica y otros elementos nocivos pueden jugar roles perversos en la ciencia, encaminándola muchas veces a realizar pseudociencia. *Consultor ambiental. rsolana@biig-consultores.com.
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SOBERANÍA DIGITAL EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL, ¿UNA QUIMERA? Tecnología y Sociedad Arturo Serrano Santoyo*
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ado el acelerado avance tecnológico en diferentes frentes, pero en particular en el tema de inteligencia artificial (IA), gobiernos e instituciones incluyen en sus discursos políticos y narrativas el tema de soberanía digital hablando de la insoslayable adopción de tales tecnologías y su desarrollo local para no quedarse atrás en una carrera interminable en la que las empresas digitales hegemónicas, en conjunto con gobiernos, o independientemente, luchan por lograr supremacía, dominio y control global. Hay preocupación en países de economías débiles e intermedias; e inclusive en países industrializados por no contar con recursos humanos de alto nivel suficientes, empresas locales de alto desarrollo tecnológico con liderazgo global y por no tener el acceso a capitales financieros masivos para soportar la adquisición, puesta en marcha y mantenimiento de la infraestructura digital acorde a lo que países más avanzados como China y Estados Unidos de Norteamérica despliegan al participar en la carrera tecnológica inexorable de la IA. Los discursos de naturaleza política, empresarial e inclusive académica sobre soberanía digital argumentan que no es posible “quedarse a la zaga”, “volverse dependiente” o “mantenerse fuera del movimiento global hacia el futuro”. Para ello, se crean programas, se generan alianzas con empresas líderes globales y se buscan inversiones, entre otras iniciativas. Todo lo anterior es importante y loable, sin embargo, el ser protagonista y no solo seguidor u observador en el actual entorno, hace necesario ir más allá de deseos o buenas intenciones. De entrada, es esencial el conocer a profundidad la operación del actual ecosistema digital (Digisistema) cuya complejidad es notable y cuya dinámica es el resultado de interacciones y
entretejidos (entanglements) constituidos por las plataformas digitales (Google, Meta, Amazon, Microsoft, etc.), los proveedores de acceso e infraestructura (dispositivos semiconductores, redes de fibra óptica, redes satelitales, centros de datos, redes eléctricas, etc.), proveedores de contenidos y servicios (desarrolladores de software, administradores de cadenas y estructuras de datos, empresas consultoras globales, etc.), agencias de marketing, emprendedores tecnológicos y nuevas startups, entidades financieras de inversión pública y privada, universidades y centros de investigación e instancias reguladoras gubernamentales y de la sociedad civil, tanto nacionales como internacionales; y ahora de gran importancia, los factores geopolíticos. La dinámica y estructura del Digisistema actúa sobre los individuos, comunidades e instituciones (véase la figura adjunta) de acuerdo con la región o país en la que operan, sin embargo, los grandes actores hegemónicos globales permean todo ecosistema nacional en conjunto con sus aliados financieros, creando una dependencia casi inevitable y dominante en los procesos de digitalización, tanto en los países de occidente “desarrollados”, como los que se encuentran en “proceso de desarrollo”. El caso de China debe estudiarse aparte, sin embargo, también existe un entrelazado entre los agentes de su ecosistema digital. Ahora bien, esta primera aproximación sobre los Digisistemas deja ver que la independencia tecnológica no puede ser absoluta, aún para las entidades más avanzadas y de vanguardia. Es decir, las plataformas digitales requieren de centros de datos, los centros de datos requieren de financiamiento, infraestructura eléctrica y dotación de agua. Los centros de datos requieren de semiconductores, los semiconductores requieren de materiales avanzados, de grandes inversiones, de la formación de recursos humanos de alto nivel, de entornos regulatorios dinámicos y políticas públicas que habiliten la innovación, y así sucesivamente. El entrelazamiento entre los actores del Digisistema denota su complejidad e interdependencia, sin embargo, la influencia de los más influyentes líderes
tecnológicos hegemónicos soportados por sus aliados de inversión financiera; y ahora también por sus gobiernos, marca la pauta en el ritmo e intensidad de las innovaciones más significativas en el estado del arte creando brechas difíciles de remontar. En estas condiciones, solo ciertos jugadores a nivel global tienen la capacidad de desarrollar o adquirir el grado de soberanía que les permite poner en práctica los beneficios del desarrollo y puesta en marcha de herramientas de IA en beneficio de su población. Los avances de vanguardia se concentran en ciertas regiones y empresas, sus desarrollos muestran enfoques con sesgos culturales, sociales y políticos. Ante esto, los países seguidores pugnan por lograr adquirir a la brevedad posible los conocimientos, destrezas, habilidades e inversiones que mitiguen el exacerbante abismo de innovación que crece inexorablemente. Las implicaciones de entrar en la carrera por lograr la anhelada soberanía digital en IA son enormes y multifactoriales; y en muchos casos se convierten en una distracción que no solo rebasa la capacidad real de los países, sino también los aleja de las prioridades nacionales y locales de bienestar social y sostenibilidad. La soberanía digital y la independencia tecnológica en IA están ligadas, una actúa sobre la otra en forma recíproca. En un primer y modesto intento por identificar los retos, naturaleza y percepciones sobre soberanía digital, es pertinente el reflexionar sobre el concepto de soberanía en general en búsqueda de hacer una extrapolación hacia el dominio digital. La soberanía se considera como el poder político supremo y el derecho a un poder independiente y autorreferencial dentro de un territorio. Se refiere a la autoridad suprema e independiente que posee un estado o una nación para tomar decisiones de manera libre de influencias externas (Wikipedia). La soberanía es un término multidimensional que involucra territorio, comunidad, cultura, autoridad, entre otros. Para el caso de la digitalización, esta soberanía alude a atributos tales como independencia, autonomía y autodeterminación. Bajo tales premisas, la soberanía digital se puede considerar como la capacidad de un individuo, co-
munidad, institución o país para controlar sus propios datos, infraestructura y plataformas digitales. Implica tener autoridad y autonomía sobre los activos digitales, como el software, el hardware y los datos, y abarca aspectos de privacidad, seguridad, accesibilidad y regulación. En un clima de soberanía digital, se busca garantizar la seguridad, el control y la gobernanza de la información en un mundo cada vez más digitalizado, enfrentando los desafíos del modus operandi del Digisistema, como la hegemonía de grandes empresas tecnológicas y los riesgos de ciberseguridad, privacidad y derechos ciudadanos. La desbocada aceleración de la innovación tecnológica de la IA, la magnitud exorbitante de las inversiones y el destello y glamour (hype) generado por otros actores clave del Digisistema, generan confusión y miopía para la planeación enfocada y coherente de desarrollo científico-tecnológico acorde a las condiciones de los contextos nacionales incluyendo el diseño y operación de políticas públicas, que por un lado ejecuten su labor de regulación; y por otro planteen estrategias y líneas de acción realistas y sustentables sobre la adopción social balanceada de la IA en función de la cultura, el territorio y sus implicaciones en la educación, salud, sostenibilidad y otras áreas prioritarias clave. De lo anteriormente mencionado, se puede argumentar que la soberanía digital en IA no es absoluta, ilimitada o perdurable. Cada país, sin embargo, debe buscar un grado de soberanía digital que le permita ejercer de la mejor manera posible grados de independencia y autonomía para navegar en el mar tumultuoso del Digisistema nacional y global en la era de la IA. Un factor fundamental por considerar es la educación, una educación integral que considere no solo los aspectos tecnológicos, sino también los regulatorios incluyendo propiedad intelectual, derechos humanos y sustentabilidad. El grado de soberanía digital a aspirar en la penetración de la IA en el tejido social dependerá de varios factores, entre ellos, los políticos, los culturales, económicos y financieros y tecnológicos; pero, sobre todo, educativos, aquí yace la piedra fundamental del futuro orden social para superar un “espejismo” que permita a países como México, afrontar y conformar una sólida y modesta soberanía digital en IA que sea una realidad y no solo una quimera. * Profesor de la UABC. Director de la Fundación Teleddes.
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EL SILENCIO TAMBIÉN COMUNICA La Última Pregunta Sergio Armando Covarrubias Mercado*
Columna sobre comunicación, cultura mediática e inteligencia artificial. Toma su nombre de un cuento de Isaac Asimov
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a ley del hielo es muy conocida. Sus consecuencias se dejan ver con facilidad en las relaciones sociales, con frecuencia no tiene efectos dramáticos, pero a veces hace estragos en las personas. Una amiga de Mexicali es administradora de una plaza comercial. Me platicó que una de las arrendatarias, una chica fresa —así la etiquetó— se molestó porque le pidieron una fianza, en lugar del depósito de arrendamiento. Ella argumentó que la estaban apurando con la fianza, pero el hecho fue que tenía que estar pagada en un plazo menor a cinco días porque terminaría el contrato anterior. La chica, le dijo a mi amiga que era una grosera y pedante, que no quería que le volviera a dirigir la palabra. Las siguientes gestiones del arrendamiento se hicieron con distintas personas: la hermana de la chica y una amiga. La ofendida, sin razón, jamás volvió a hablar con mi amiga. Esta ausencia de comunicación no tuvo mayores consecuencias, la relación comercial siguió. En cambio, cuando un pariente de mi esposa le aplicó la ley del hielo por dos años, ella me dijo que fue muy doloroso e incómodo, pues quien lo hizo era una persona muy cercana, inclusive vivió en su casa. La “ley del hielo” o ghosting, como se le conoce popularmente en inglés, es un fenómeno de la comunicación pasivo-agresiva que, como se sabe, puede tener efectos variados, desde el simple distanciamiento hasta un pro-
fundo dolor emocional. Mis ejemplos, al principio de esta columna ilustran cómo la ausencia de comunicación, ya sea por enojo o frustración, puede manifestarse de distintas maneras y con diferentes intensidades. En el caso de la arrendataria, la ley del hielo se limitó a un ámbito comercial y tuvo un impacto menor. Sin embargo, en el ámbito familiar, la vivencia de mi esposa demuestra el impacto devastador que puede tener el silencio prolongado de una persona cercana. Este tipo de falta de comunicación puede generar ansiedad, confusión, baja autoestima y un sentimiento de rechazo en quien la padece, ya que le priva de la oportunidad de comprender lo sucedido o de buscar una resolución. Diversos autores en el campo de las ciencias de la comunicación han abordado los efectos del silencio y la ausencia de comunicación. Paul Watzlawick, uno de los principales exponentes de la Teoría de la Comunicación Humana, postuló que “es imposible no comunicar”. Incluso el silencio comunica; en el contexto de la ley del hielo, comunica rechazo, enojo, desinterés o una negativa a interactuar. Este silencio forzado se convierte en un mensaje potente que afecta la dinámica interpersonal, impidiendo la resolución de conflictos y el mantenimiento de lazos afectivos. Por su parte, Deborah Tannen, especialista en lingüística y comunicación, ha explorado cómo las diferencias en los estilos de comunicación, incluyendo el uso del silencio, pueden generar malentendidos y conflictos en las relaciones. En sus estudios sobre la comunicación entre hombres y mujeres, Tannen ha resaltado cómo lo que para uno es un intento de evitar el conflicto, para el otro puede ser una señal de desprecio (en el caso del silencio). La ley del hielo, entonces, no es simplemente la ausencia de palabras, sino una acción comunicativa que conlleva un mensaje claro, a menudo dañino, con graves consecuencias en el ámbito social, familiar, amoroso y de amistad, erosionando la confianza y la conexión emocional. El silencio es una forma de comunicación, no necesariamente debe ser pernicioso, al contrario, tiene una gran relevancia en varios aspectos de nuestra vida. “El que calla otorga”, es un refrán muy popular en nuestra cul-
tura. Es evidente que callar, desde la óptica de esta frase, es aceptar alguna acusación, descripción o lo que sea que nuestro interlocutor esté tratando de discutir. El silencio es elocuente. Está cargado de significados, expresa. En la música, por ejemplo, el silencio es importantísimo, Alonso Cuadros, escribió en el Blog Off-Axis Estudio que el silencio en la música no sólo es ausencia de sonido, sino que es un componente esencial que le da forma y estructura a una composición. La Sinfonía No. 94 en Sol Mayor, La Sorpresa, de Joseph Haydn, en el segundo movimiento, un tema suave y melódico es interrumpido abruptamente por un fuerte acorde fortísimo de toda la orquesta, realzado por un golpe resonante de los timbales, después de un pasaje de silencio. Este es uno de los momentos más famosos de la música clásica por su inesperada y dramática “sorpresa”. En el lenguaje oral, los silencios le otorgan cohesión a nuestra conversación. En las religiones el silencio es protagonista: se entra a la iglesia en silencio, en silencio se medita (en el caso de los budistas). En una reflexión sobre el lenguaje oral, el escritor, Jorge Luis Borges, escribió: no hables a menos que puedas mejorar el silencio. Por su parte Jodorowsky, el dramaturgo, escritor y cineasta chileno dijo: procura que tus palabras sean tan bellas como el silencio. Este par de pensadores, como muchos y muchas de nues-
tro tiempo y de la antigüedad, le confieren un gran valor al silencio. Irónicamente la palabra es contraria al silencio, sin embargo, los lingüistas le otorgan mucha importancia al silencio, argumentando que es esencial para el discurso: silencio y discurso se complementan, afirman. ¿Ha conocido a una persona que no para de hablar? Yo sí. Llega un momento en que cansa su velocidad y perorata. Se necesitan silencios para hacer agradable su conversación. Contrariamente, una persona que habla muy lento y hace muchas pausas (silencios) desespera. Incluso en los diálogos más inesperados y aparentemente triviales, el silencio puede cobrar un significado profundo. ¿Recuerda la conversación entre Mia Wallace y Vincent Vega en la película Pulp Fiction? Ella le dice: “No me gusta el silencio incómodo”. A lo que Vincent responde: “No sé por qué la gente necesita hablar tanta mierda para sentirse cómoda”. Y Mia replica: “Es cuando sabes que has encontrado a alguien realmente especial. Puedes callarte por un minuto con esa persona y disfrutar del silencio”. Esta escena subraya cómo el silencio no siempre es incómodo; puede ser un signo de profunda conexión y comodidad, un espacio de entendimiento mutuo que trasciende las palabras. Así que la próxima vez que permanezca en silencio, se entere de alguien que aplicó la ley del hielo o se encuentre en una situación donde el silencio sea el protagonista, recuerde que, lejos de ser un vacío, es un lienzo en blanco cargado de significado, un poderoso acto de comunicación que puede construir o destruir, sanar o herir, y que siempre, de una u otra forma, deja su forma especial de comunicar algo. Como bien lo expresó el filósofo danés Søren Kierkegaard: “Si tuviera que desear algo, desearía no ser demasiado rápido para hablar, ni demasiado lento para escuchar. Pues las palabras que nacen del silencio son las que tienen más peso”. El hombre Ballena: https://www. youtube.com/watch?v=WwMFxECN20U *Licenciado en Ciencias de la Comunicación y maestro e n Estudios y Proyectos Sociales. covarrubias@uabc.edu.mx
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CUATRO MIL AÑOS DE HISTORIA EN LA BAHÍA EL ROSARIO Columna INAH BC Enah Fonseca Ibarra*
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na de las sensaciones más emocionantes que experimento como arqueóloga es enviar una muestra para ser fechada por métodos absolutos. Las muestras de origen orgánico (plantas, animales, huesos) se envían a laboratorios especializados para determinar su edad a través de la desintegración constante del isótopo radioactivo Carbono 14, que deja de incorporarse al morir el organismo y comienza a decaer a una tasa conocida. De esta forma, midiendo esa cantidad restante, se puede calcular el tiempo que pasó desde su muerte. Esta es una técnica desarrollada por el químico estadounidense, Williard Libby, quien presentó la primera datación precisa en 1947 y ganaría el Premio Nobel de Química en 1960. Recientemente, el Proyecto Arqueológico Bahía El Rosario (Paber) recibió los resultados de 11 muestras de concha datadas por Carbono 14. Las muestras fueron fechadas en el Laboratorio Nacional de Espectrometría de Masas con Aceleradores (LEMA) del
Punta de proyectil tipo Elko. La Punta.
Instituto de Física (IF) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a cargo de la doctora Corina Solís y la doctora María Rodríguez. El Paber tiene como objetivo general conocer la forma en que las sociedades que ocuparon la bahía El Rosario se desplazaban de un territorio a otro en búsqueda de recursos y el uso de suelo que le daban a diferentes regiones fisiográficas para poder subsistir; sin embargo, estos patrones podían cambiar a lo largo del tiempo, por motivos ecológicos o culturales, por ello era importante contar con la variable temporal. A lo largo de dos temporadas (2023– 2024), el equipo Paber conformado por los arqueólogos Jesús Zarco, Andrea Hernández, Fiorella Fenoglio, Juan Méndez, Génesis Aguilar y la que suscribe, registraron 49 sitios arqueológicos que fueron clasificados en campamentos base (n=12), campamento de ocupación breve (n=18), campamento de paso (n=10), campamento de producción (alimenticia o tecnológica) (n=8) y lugares de propósitos especiales (n=1). De acuerdo con los resultados radiocarbónicos obtenidos, podemos señalar que las ocupaciones arqueológicas que fechamos las realizaron grupos nómadas durante el Holoceno tardío, que la ocupación más antigua data de hace 4 mil años y corresponde, de acuerdo con las cronologías regionales, con el periodo conocido como Arcai-
Selección de muestras. El Conchal II.
co. Posteriormente, tenemos la mayor cantidad de asentamientos que se distribuyen a lo largo de la Prehistoria tardía y un ejemplo de sitios misionales que dan cuenta de la vida de estos grupos a finales del siglo XVIII. El fechamiento más antiguo, corresponde al periodo Arcaico con una temporalidad de 2284 a 1885 a.C. A continuación, tenemos la transición a la Prehistoria tardía con ocupaciones que van del 70 al 482 d.C. Posteriormente tenemos un grupo al que pertenecen tres sitios arqueológicos que comprenden un lapso de alrededor de 900 años. Si bien no son precisamente contemporáneos entre sí, tampoco pueden agruparse con el resto. Forman parte de la Prehistoria tardía pero probablemente sea durante una fase en la que hubo un uso menos intenso de la región (276–1204 d.C.). El siguiente grupo de sitios ocupó la región de 1238 a 1555 d.C. y el quinto grupo en un intervalo entre 1676 y 1950 d.C. Los asentamientos más antiguos se caracterizan por ser extensos campamentos base, posiblemente formados por grupos demográficamente amplios, durante épocas con abundantes recursos marinos que les permitieron asentarse por tiempos prolongados, en donde se encontrarían las mismas especies de moluscos en grandes cantidades, huesos de animales marinos y aves. En segundo lugar, tendríamos campamentos base de menor dimensión
en los que se encuentra otro tipo de especies faunísticas en menor abundancia. Estos espacios fueron ocupados durante la Prehistoria tardía, cuando los cazadores recolectores pescadores tuvieron que reorganizar su estructura social, conformando grupos pequeños con mayor movilidad. Estos grupos comenzaron a utilizar productos obtenidos de otras regiones fisiográficas para elaborar artefactos. La movilidad de las personas fue más constante y sobre territorios más amplios, lo cual tuvo repercusiones sobre el patrón de asentamiento, lo que provocó la necesidad de que las personas formaran otro tipo de asentamientos, como los campamentos de uso breve, de producción y de paso. A pesar del reducido número de nuestra muestra de estudio consideramos que nos permitió probar las hipótesis propuestas entorno a la ocupación del territorio de la costa noroeste de Baja California. La variable temporal permite tener una visión diacrónica del uso de distintas regiones fisiográficas y el aprovechamiento de los recursos disponibles en ellas a lo largo del tiempo. Con esta información podemos continuar con el registro de nuevos asentamientos y elegir sitios susceptibles de ser excavados para continuar con la construcción de un modelo de patrón de asentamiento de la bahía El Rosario. * Arqueóloga.
A partir del SÁBADO 10 de ENERO de 2026
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Publica el FCE nuevo estatuto FRANCISCO MORALES/AGENCIA REFORMA Ciudad de México
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l Fondo de Cultura Económica (FCE) hizo público su nuevo Estatuto Orgánico, que termina por cimentar jurídicamente su cambio de vocación de una editorial paraestatal, como fue creado, para convertirse en el principal organismo de fomento de la lectura en el país. Con ello, las políticas impulsadas desde el sexenio pasado por su titular, el escritor Paco Ignacio Taibo II, como los librobuses y las salas y clubes de lectura, aparecen ya explícitamente en el documento rector de sus atribuciones. Asimismo, el FCE estrena una nueva estructura, que elimina todas las coordinaciones y agrupa sus funciones, de manera más compacta, en un total siete gerencias. Este nuevo Estatuto Orgánico del sello fue aprobado en marzo del año pasado, pero el FCE hizo públicos
los medios para su consulta hasta finales de diciembre en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Aunque Taibo II gozó de amplio respaldo por parte del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y ahora también de la presidenta Claudia Sheinbaum, diversos actores del sector, como la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), han criticado el viraje en la vocación de la paraestatal, calificado como “asistencialista”. Asimismo, han señalado que la política de obsequio masivo de ejemplares, como la colección 25 para el 25, no se ha traducido en una mejora sustancial en los índices de lectura. El énfasis en la labor del FCE como organismo de fomento de la lectura aparece en el nuevo estatuto desde el Artículo 3, donde se enlistan sus facultades. “Diseñar y desarrollar políticas, programas y/o proyectos cuyo objeto sea el fomento a la lectura y el libro”, se agrega en el documento.
De igual forma, incluye: “Colaborar en programas o proyectos específicos que tengan como objeto el fomento a la lectura y el libro o afines”. En cuanto a su nueva estructura, el Fondo compacta y eleva al rango de gerencias las coordinaciones. En el estatuto abrogado, que data
Constelación de la palabra escrita ROCÍO PRIETO VALDIVIA*/COLABORACIÓN Ensenada, B. C.
a palabra escrita es un vínculo L de unión: donde convergen las ideas, donde se recuerdan a los escri-
tores que han trascendido y forman parte de lo que somos. Desde hace una década, cada 20 de diciembre celebramos este día, reuniéndonos para compartir lo que escribimos, para reconocernos en la voz del otro, para confirmar que la literatura es raíz y es fruto. Aprendí a organizar encuentros con los compañeros del Cofre del Poeta, y más tarde, junto a Cristian Vázquez y Pluma Joven A.C., descubrí la pertenencia: ya no estaba sola,
era parte de un grupo que germinaba como semilla. Después llegó el taller “La Catarsis”, con Adán W. Echeverría–García, quien me pidió buscar un café y organizarnos. Desde entonces, cada reunión es un latido que nos sostiene. Hoy fue un día especial: Cristian Vázquez estuvo presente como energía que se expande, como átomo que impulsa, como célula que nos recuerda que somos parte del todo. Ese todo que aprendí de Adán Echeverría-García, ese lazo invisible que reafirma nuestro amor por la palabra. Me honra reunir a grandes escritores: Ross Raga, Carmen Mendoza, Alex Krisna,
de 2018, la paraestatal únicamente contaban dos gerencias, la Editorial y la Comercial. Ahora, se agregan: de Formación Lectora; de Vinculación Internacional; de Administración y Finanzas; de Innovación Tecnológica, y de Difusión y Promoción.
Denisse Lisette Solache Casas, Jesús Fuentes, Lourdes García Santos, el licenciado Ponciano Vázquez, Jacinto M. Guerrero, Paul Nazar, Yazbet, Oscar Contreras Tovar, Daniel Lozano y el joven Gael Mojica Martín. Esta reunión fortalece lazos de amistad, teje una red social, y abre un encuentro luminoso con la literatura. El trabajo de Cristian Vázquez sigue vivo, el trabajo de Adán Echeverría sigue aquí, como constelación que nos guía, como raíz que nos sostiene. ¡Que viva la palabra escrita! ¡Que cada letra sea raíz y cada encuentro, fruto! ¡Que la literatura siga siendo el pulso de Ensenada! ¡Que viva el legado de amor literario de Cristian Vázquez Escribidor! * Manifiesto del Día del Escritor en Ensenada, 20 de diciembre de 2025.
SOLEMNIDAD EL BAUTISMO DEL SEÑOR Este es mi Hijo amado, en quien me complazco Día del Señor Carlos Poma Henostroza*
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oy celebramos la fiesta del Bautismo del Señor y con esta celebración se cierra el tiempo de Navidad para introducirnos en la liturgia del tiempo ordinario. En la Navidad y Epifanía hemos celebrado el acontecimiento más determinante de la historia del mundo religioso: Dios ha hecho una opción por nuestra humanidad, por cada uno de nosotros, y se ha revelado como Aquél que nunca nos abandonará. Esa es la fuerza del misterio de la encarnación: la humanidad de nuestro Dios que nos quiere comunicar su divinidad a todos por su Hijo Jesucristo. En el día en el que celebramos el bautismo del Señor, hacemos también memoria de nuestro bautismo. Y no podemos dejar de recordar la invitación de Jesús a la conversión y a creer en el evangelio. ¿No es la voluntad del Padre vivir nuestra vida de creyentes desde la autenticidad, viviendo conforme a nuestra fe, a aquello que creemos, e intentando crecer en el seguimiento de Cristo? No dejemos nunca de confrontar nuestra fe y nuestra vida con la Palabra y de dejarnos acompañar por la comunidad de creyentes. Vemos que una vez bautizado, cuando Jesús sale del agua, los cielos se abren y el Espíritu de Dios descienda sobre Jesús en forma de paloma. Jesús escucha la voz del Señor, “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias.” Dios confirma la dedicación de Jesús al papel de profeta. El tendrá que hacer brillar la justicia sobre las naciones: tendrá que abrir los ojos de los ciegos, sacar a
los cautivos de la prisión y traer luz a los que viven en tinieblas. La fiesta de hoy no es solamente para recordar un evento en la vida de Jesús. La Iglesia nos invita a recordar y darnos cuenta también nuestro propio Bautismo. Nuestra vida se medirá no por lo que creemos o decimos, sino por lo que hacemos para responder a las necesidades de la gente que sufre y es marginada. La misión de nuestra vida será de abrir los ojos de los que viven en tinieblas a la luz del amor y de compasión; de sacar de la prisión de depresión a los que no tienen esperanza; de hacer caminar a los que se creen incapacitados por la duda de su propio valor. Cada domingo renovamos nuestro bautismo cuando decimos el credo. Hoy podemos hacerlo con ánimo y entrega, sabiendo que el
Padre está listo para decir, “Este es mi Hijo muy amado, Esta es mi Hija muy amada, en quien tengo mis complacencias”. Jesús, aquél que no tiene pecado se sitúa entre los pecadores para hacerse bautizar, para así realizar este gesto de penitencia; el Santo de Dios se une a cuantos se reconocen necesitados de perdón y piden a Dios el don de la conversión, o sea, la gracia de volver a Él con todo el corazón para ser totalmente suyos. Jesús quiere ponerse del lado de los pecadores haciéndose solidario con ellos, expresando la cercanía de Dios. Jesús se muestra solidario con nosotros, con nuestra dificultad para convertirnos, para dejar nuestros egoísmos, para desprendernos de nuestros pecados, para decirnos que, si le aceptamos en nuestra vida, Él es capaz
de levantarnos de nuevo y conducirnos a la altura de Dios Padre. Y esta solidaridad de Jesús no es, por así decirlo, un simple ejercicio de la mente y de la voluntad. Jesús se sumergió realmente en nuestra condición humana, la vivió hasta el fondo, salvo en el pecado, y es capaz de comprender su debilidad y fragilidad. Por esto Él se mueve a la compasión, elige “padecer con” los hombres, hacerse penitente con nosotros. Esta es la obra de Dios que Jesús quiere realizar; la misión divina de curar a quien está herido y tratar a quien está enfermo, de cargar sobre sí el pecado del mundo. Que Dios Todopoderoso, los bendiga hoy, acompañe y proteja siempre. * Presbítero. cpomah@yahoo.com