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LA BRÚJULA REVISTA CULTURAL

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La Guerra y la Paz

JOSÉ ALFREDO CICCONE P. 4

La Misión: fiesta, caballo y memoria de Baja California

REYNALDO MAGAÑA P. 6

La infancia no es algoritmo

LAURA BELTRÁN PADILLA P. 12

El fragmento de las máquinas: Marx y el futuro del trabajo

ARTURO SERRANO SANTOYO P. 14

NISHIKAWA CHÁVEZ P. 8

DEL DIRECTOR:

DIRECCIÓN

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Valle de Guadalupe: diversidad con identidad

Hablar del Valle de Guadalupe es referirse a uno de los principales símbolos de Baja California y a una región que ha logrado construir una identidad propia a partir del esfuerzo de generaciones de vitivinicultores, empresarios y familias que encontraron en esta tierra un lugar excepcional para producir vino y desarrollar actividades ligadas al campo y el enoturismo. Sin embargo, el éxito alcanzado durante las últimas décadas también ha traído consigo nuevos retos. Hoy, cuando se habla de la situación que enfrenta el valle o Ruta del Vino, es importante evitar visiones simplistas o alarmistas y entender que se trata de una zona compleja, dinámica y con múltiples vocaciones que deben coexistir de manera armónica.

Nadie puede negar que el Valle de Guadalupe es, ante todo, una zona agrícola y vitivinícola. Su clima mediterráneo, la influencia marítima, la diversidad de sus suelos y las condiciones naturales que ofrece han permitido convertirlo en el corazón

de la producción vinícola en México. De sus tierras surge la mayor parte del vino que se produce en el país, y desde ahí se ha construido buena parte del prestigio internacional que hoy posee la industria vitivinícola nacional. Pero el valle también evolucionó, debido a que alrededor del vino florecieron restaurantes, hoteles, espacios para actividades recreativas y experiencias turísticas que ampliaron su atractivo y lo transformaron en uno de los destinos más reconocidos de la república; y esa diversificación no debe verse como una amenaza en sí misma, sino como una consecuencia natural de su crecimiento y posicionamiento. La gastronomía, por ejemplo, se convirtió en una de las grandes fortalezas de la región. La combinación de ingredientes locales, talento culinario y una estrecha relación con la cultura del vino permitió desarrollar una propuesta reconocida dentro y fuera del país; lo mismo puede decirse de la oferta hotelera y de los distintos servicios turísticos que han contribuido a generar

empleo, inversión y desarrollo económico. El problema surge cuando el crecimiento pierde de vista el origen que le dio sentido. Ningún destino puede sostenerse únicamente a partir de la moda o de las tendencias pasajeras; así que el Valle de Guadalupe no puede convertirse en una simple escenografía para el entretenimiento, ni reducirse a una colección de negocios desconectados de la tierra que les dio origen.

Su verdadera fortaleza radica precisamente en aquello que lo hace diferente. Su paisaje rural, sus viñedos, sus tradiciones productivas, su biodiversidad y la cultura del vino constituyen el principal patrimonio que debe preservarse. Si esos elementos se debilitan, también perderán valor las demás actividades que dependen de ellos.

Por ello resulta indispensable construir una visión compartida entre productores, restauranteros, hoteleros, desarrolladores, autoridades y comunidad. Ningún sector, por importante que sea, puede asumir que posee en exclusiva el futuro de la región. El éxito dependerá

de la capacidad de todos para encontrar puntos de coincidencia y construir acuerdos que privilegien el interés colectivo sobre los beneficios particulares.

Asimismo, corresponde a los distintos órdenes de gobierno asumir su responsabilidad en materia de planeación, seguridad, abasto de agua, infraestructura, movilidad, servicios públicos y ordenamiento territorial.

El crecimiento requiere reglas claras, aplicación de la normatividad y políticas públicas que respondan a las necesidades reales de una región que se presume como la “Joya de la Corona” en Baja California. El Valle de Guadalupe posee todos los elementos para mantener su liderazgo como referente del vino mexicano y como destino turístico de excelencia; pero para lograrlo deberá fortalecer aquello que lo distingue.

La diversidad de actividades puede y debe coexistir. La clave está en que ninguna de ellas haga olvidar que el corazón del valle sigue late en sus viñedos, en su campo y en la cultura que durante décadas le dio prestigio, identidad y reconocimiento.

NO DEJES A LOS NIÑOS SOLOS

a la Butaca

Película mexicana de Emilio Portes con Ana Serradilla, Juan Pablo Velasco, Ricardo Galina, Jesús Zavala (2026)

No dejes a los niños solos tiene mucho a su favor. En primer lugar, una sólida premisa que, como en mucho del buen cine de terror, revitaliza clichés (en este caso el de la casa embrujada) apelando astutamente a miedos de la vida cotidiana. En segundo, un atinado diseño de producción que reconstruye con detalle y atención la época en que se desarrolla, en la forma de una locación principal llena de personalidad. Y por último y más impresionante, se sostiene de dos actuaciones infantiles creíbles y muy logradas, que de manera convincente y emotiva capturan la complicada dinámica de amor y odio que se acostum-

bra a vivir de niños entre hermanos varones.

El escenario es simple. Matías (Juan Pablo Velasco) y Emiliano (Ricardo Galina) son los dos hijos de Catalina (Ana Serradilla), una madre soltera. Al inicio de la película, ella está a punto de salir a una fiesta cuando se da cuenta de que no tiene quien cuide de los dos. Los pequeños están emocionados. Lo ven como una oportunidad para, por primera vez, quedarse solos en casa, sin un adulto que les diga qué hacer. Los separa una pequeña brecha de edad:

Mati dice que acaba de pasar a sexto de primaria, mientras que Emi tiene ocho. Pero la película parte de la observación acertada de que esa pequeña diferencia pesa mucho.

Mati es el hombre de la casa y con ello viene el poder de decirle a su hermano qué hacer, autoridad que puede usar para bien o para mal. Aunque se resiste al principio, Cata decide ir a la fiesta de todos modos y deja a Mati a cargo. Al principio esto sugiere una madre irresponsable que pone la diversión por encima del bienestar de sus hijos, pero una vez que ella llega vemos que las cosas no son tan simples y que su salida tiene más de negocios que

de placer. Cata ha encontrado una irregularidad en los documentos de la casa que acaba de comprar y donde ahora viven ella y sus hijos, y espera encontrar al juez que presidió la subasta para aclararlo.

El terror de la película brota en parte del miedo de una madre que por primera vez deja que sus hijos se valgan por sí mismos, insegura de si en efecto son capaces de cuidarse entre sí. La despedida de Cata, en la que repasa los cuidados especiales que los niños deben tener con la estufa, la chimenea y con cerrar bien las puertas, es un recordatorio inquietante de que, en efecto, los lugares donde vivimos están llenos de peligros potenciales. Es una preocupación que solo crece cuando, gracias a los comentarios embriagados de los asistentes a la fiesta, la mente de Cata se llena con detalles sórdidos del dueño anterior del lugar. La otra cara de este terror es el que experimentan los niños. Inicialmente emocionados por la idea de cenar pizza y desvelarse viendo la tele, los hermanos poco a poco reconocen la casa que los rodea como un espacio tenebroso, enorme y lleno de tiliches extraños — el salto constante entre la casa oscura y solitaria y la fiesta, saturada de gente y de voces, contribuyen a una sensación de claustrofobia. El diseño de la casa añade mucha atmósfera y personalidad. Grande y de líneas elegantes y modernas en lo que parece ser una colonia exclusiva, con dos pisos, terraza, alberca y amplios ventanales. Pero descuidada, llena de cajas, con papel tapiz que se está cayendo. Y en el patio un perro bravo, propiedad del dueño anterior, que se la pasa ladrando, como amenazándolos. Es un

ambiente que la imaginación infantil puede llenar con todo tipo de horrores.

La película extrae tensión de la duda de si lo que Mati y Emi ven está en su mente o si es la obra de algún ente sobrenatural. Se nos dice que Emi sufre de alucinaciones que tiene que suprimir con ayuda de una pastilla. Más adelante, Mati y Emi se encuentran una ouija y juegan con ella, pero en ese momento no podemos saber si de verdad han hecho contacto con algún espíritu o si esto es parte de los crueles juegos a los que están acostumbrados. Risas, que suenan como las provocaciones siniestras de fantasmas, terminan siendo transiciones a lo que ocurre en la fiesta, un simpático toque de humor negro.

Esta, a veces perversa, dinámica que se nota entre los hermanos, es lo que mejor funciona de la película y donde se encuentra su verdadero corazón. Mati en un inicio se esfuerza en ser nefasto. Se impone con insultos y groserías y trata a Emi como su esclavo, condicionándole la cena a cambio de favores. Pero cuesta odiarlo porque su comportamiento se siente congruente con cómo los niños son a esa edad y porque, conforme las cosas verdaderamente se salen de control, su lado más noble emerge. Cuando Emi se corta tratando de partir un mango, Mati corre de inmediato a su ayuda. Su tono sigue siendo mandón, pero ahora refleja la urgencia de la situación.

Hasta ahora he descrito lo que suena como una película de terror por encima del promedio, que sabe jugar con nuestra percepción y que construye personajes realistas con los que podemos simpatizar. Pero es como película de terror donde No dejes a los niños solos flaquea más. La dirección de Emilio Portes se despide temprano de la sutileza. Llamadas amenazadoras por teléfono, o los imanes del refrigerador con mensajes ordenando a los hermanos matarse entre ellos, son detalles demasiado obvios. Se sienten más apropiados en una parodia que en una película que busca provocar sustos o una atmósfera de temor sostenido. Cortes frenéticos con vistazos a cosas monstruosas se utilizan con tanta frecuencia que el recurso se desgasta desde temprano. Su diseño sonoro y música, ominosos y lúgubres desde el principio, hablan de una película impaciente, aterrada de aburrir a su público. Las películas no son solo la suma de sus elementos individuales. No quiero menospreciar las partes de No dejes a los niños solos que funcionan, solo señalar que la misma película es la que les quita la oportunidad de brillar como deberían. No dejes a los niños solos se encuentra disponible en cines.

alberto.villaescusa19@gmail.com X: @betovillaescusa

Pegado
Alberto Villaescusa Rico

LA GUERRA Y LA PAZ

El genio de León Tolstói escribió en 1864 este gran libro de medio millón de palabras, considerado obra cumbre universal. En él nos relata de manera magistral, puntos de vista de Dios entrelazados en cuatro familias, -sostén de la trama-, más numerosos personajes de toda condición social en tiempos de guerra.

Las vicisitudes que pasarían cada uno de sus actores, después de tantos muertos y disputas estériles, donde hubo menos vencedores que vencidos, en la invasión napoleónica a rusia de 1812, que por cierto la integraba un ejército gigantesco de seiscientos mil hombres, cifra

jamás formada en la historia europea hasta ese momento.

Este enfrentamiento que dejó miles de muertos en ambos bandos como siempre ocurre en todas las guerras, soldados que fueron utilizados como ‘carne de cañón’ y significó una derrota contundente para el gran estratega Napoleón Bonaparte, demostrando que no era invencible, al perder medio millón de hombres en la contienda.

Tolstói critica la historia estándar, haciendo hincapié en la militar, desdibujando la línea entre ficción e historia, como un modo de acercarse a la verdad.

Finalmente, la unión, el esfuerzo de las mayorías y el amor puesto en cada acto personal, terminaría superando esos amargos momentos y la humanidad, que generalmente renace de las cenizas, se disponía a empezar la construcción de un mundo mejor.

Luego, con el correr de los años en los albores del Siglo XX, notamos que mucha bola

no le dieron a Tolstoi cuando hablaba de paz y se desató la Primera Guerra Mundial que abarcó desde 1914 a 1918 dejando una estela nada en vidiable de 15 millones de muertos y que significó el fin de los imperios Ruso, Otoma no Austrohúngaro y Alemán, que les puso fin al Tratado de Versalles en 1919 donde se le impusieron duras sanciones a Alemania, que al parecer hizo caso omiso al castigo, cuyo efecto les duró poco más de 20 años.

Y como parece que los hu manos somos duros de en tendedera, fueron los propios alemanes comandados por un personaje malévolamente in teligente llamado Adolf, que a partir del 1 de septiembre de 1939, cuando se instalaron en Polonia sin pedir permiso, con fines nada turísticos y muy in vasivos, detonaron la Segunda Guerra Mundial.

A partir de allí y hasta el 2 de septiembre de 1945 donde se declara oficialmente el fin de tan terrible tragedia que asoló a la humanidad por más de cinco largos años, haciendo añicos los deseos de paz de aquellos ciudadanos del mundo, que les costó sufrir la friolera de entre 70 y 85 millones de muertos en su conjunto, más civiles que militares en el recuento final, aunque fueron los chinos y los rusos quienes se llevaron la peor parte perdiendo 35 y 20 millones de vidas respectivamente en esa conflagración, -que aunque el propósito de terminar con las negras intenciones de un ‘Führer’ enfermo de poder, tuvo un epílogo más o menos feliz-, como todas las guerras, estuvo plagada de espurios intereses y repartos a mansalva. Lo describió magistralmente en ese mismo año el famoso británico nacido en la India, George Orwell, después de lanzar su libro Rebelión en la granja, cuando nos dijo: “La historia, una vez más, la escriben los vencedores” o como bien decían popularmente las abuelitas: “Quien parte y reparte se queda con la mejor parte”.

mente aprendemos a querer más la palabra paz a partir de que oímos y vemos, otra vez en acción la guerra, esa que parece inspirar a algunos líderes mundiales con poder e intenciones de ‘encender la mecha’, aunque declaren lo contrario, de lo que podría ser un posible enfrentamiento mundial entre países que no están dispuestos a ceder su poderío y seguir ejerciendo tiranías de corte mesiánico y otros que parecen insistir en el afán de querer arreglarlo todo sin que los llamen y de paso llevarse algo material a casa.

Complejo momento que nos tiene a los habitantes del globo, más que expectantes, enhebrando ciertos temores por decisiones mal tomadas o interpretaciones mal recibidas.

Los bandos en pugna emiten noticias a su favor, sin darse cuenta de que también en este conflicto está en juego la guerra por la verdad, esa que cada uno esgrime a su conveniencia.

Y así llegamos al siglo XXI y a este 2026, donde curiosa-

Todos los ciudadanos del mundo que deseamos la paz y que -supongo- somos mayoría, esperamos y confiamos que, más allá de burdos in-

tereses por lo económico, vía poderío militar, marcados por la idea de conquista a través de guerras, o de apoderarse y controlar el energético que aún mueve al mundo que es el petróleo y ‘algunos gramos’ de Uranio enriquecido, insisto en que las cosas se vayan acomodando para el lado pacífico y que los que sí pueden ordenar para que esto ocurra, amanezcan iluminados y recuerden que el Planeta Tierra es de todos y que la vida de sus habitantes, la debe decidir alguien mucho más supremo que ellos, que está más alto que nadie, pero sin aviones, drones ni misiles.

Que siempre es amigo de la paz y fue quien creó esta maravillosa forma de vida para todos, sin excepción, no sólo para unos cuantos con poder de decisión.

Viva la paz, muera la guerra. Aunque como Tolstoi, mezclemos a veces los dos vocablos, que sea en forma de aventura literaria, nunca con intenciones bélicas, porque la humanidad merece un buen descanso, ¿no cree?

*El autor es publicista. A partir

¿ES CASUALIDAD

El Valor de la Vida

Eventos o repeticiones fortuitas que se dan en los diferentes ámbitos pudieran ser considerados coincidencia al reunir características similares que terminan sorprendiéndonos. Esta vez analizando, y no precisamente a fondo el hecho de que en nuestro querido México se lleve a cabo el Mundial de Fútbol, pudiera ser un acto que nos llenara de orgullo, más, si nuestro equipo siempre perdedor, lograra de milagro ser el ganador.

¿Saben por qué me expreso así de nuestro equipo? Porque al verlos jugar de manera tan sucia y llena de escenas por demás teatrales faltan-

do a la ética deportiva que se debe guardar, lo convierten en una guerra campal sin el más mínimo respeto. He dicho.

Inmediatamente al saber de este magno evento, y sin poder evitarlo vienen a mi mente aquellas olimpía das del 68 que llevándose a cabo en medio de un río de sangre que nos dejaron un amargo sabor de boca; más aún, haber pagado el costo del susodicho evento a través de un im puesto que aún subsiste.

En aquellos tiempos y siendo pre sidente Gustavo Díaz Ordaz a quien por cierto le pusieron el apodo de “el avión”, o sea, “el labión” por sus grandes labios, vino a cubrir la historia del deporte con un innecesario baño de sangre; la tiranía y el totalitarismo disfrazado pudieron más que la pretendida intención de la fiesta futbolera, uno de los eventos que más aficionados reúne en el mundo.

mente reprobable. Cientos de jóve nes perdieron la vida y muchos otros fueron a dar a la cárcel.

La gran mayoría de los problemas sociales en aquellos y estos tiempos son sumamente similares: pobreza extrema, abuso del poder conferido por el pueblo, corrupción en los altos niveles de gobierno, saqueo descarado de las arcas comunales, retraso educacional, narcotráfico y mucho más.

En aquel tiempo los estudiantes aprovecharon el evento deportivo para protestar en contra de la tiranía lo que costó vidas inocentes.

Ahora, la gran pregunta es la siguiente: ¿en un pueblo sometido a la violencia por parte de un gobierno impositivo y totalitario qué podemos esperar ante las marchas que con toda seguridad se darán de maestros, campesinos, madres buscadoras que han sido orillados por la desesperación por la falta de justicia?

Está de más ahondar en detalles, aún se sigue recordando este cobarde acto a través de la frase: 2 de octubre no se olvida. 58 años después

El hecho, como siempre, quedó impune. Ahora, si nos trasladamos al presente, las condiciones aunque distintas en su naturaleza y dimensión, pero muy similares en su esencia por los miles de desaparecidos; 129,500 en 2025 y 118,962 en 2026, vemos con preocupación que la imagen nacional no es precisamente lo mejor que tenemos para mostrar a los asistentes internacionales a la fiesta futbolística.

SOLEMNIDAD DE SANTÍSIMA TRINIDAD. CICLO A

“Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo” (JN 3, 16-18)

Día del Señor

Hoy celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, es el misterio de un solo Dios en tres Personas.

Es un misterio imposible de entender y de captar perfectamente, menos aún de explicar, se trata de la esencia misma de Dios, imposible de explicar con nuestro limitado intelecto humano.

Dios mismo se revela en las Tres Personas juntas en el Bautizo de Jesús en el Jordán. “Una vez bautizado Jesús salió del río. De repente se le abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venía sobre

El. Y se oyó una voz celestial que decía: ‘Este es mi Hijo, el Amado, en el que me complazco’” (Mt. 3, 16-17).

Posteriormente Jesucristo al dar el mandato de evangelizar a sus Apóstoles, les ordena bautizar “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt. 28, 18).

Aunque las Tres Divinas Personas son inseparables en su ser y en su obrar, al Padre se le atribuye la Creación, al Hijo la Redención y al Espíritu

En mi mente aparece el concepto predestinación que significa el que una persona está señalada de antemano para actuar de una manera ya definida, y debería yo reconocer el que los magistrados y gobernantes de este país deban cumplir con tan sucia tarea de someter a un pueblo entero aún a costa de pasar a pertenecer a la obscuridad más profunda. Pido a Dios mismo que los salve de la condenación ya que la misma palabra dice: Terrible cosa es caer en las manos del Dios viviente. Oramos por ustedes, gobernantes y magistrados, sépanlo.

Santo la Santificación. ¿Cómo es la relación de la Santísima Trinidad con nosotros? El Espíritu Santo en su obra de santificación en cada uno de nosotros, nos va haciendo cada vez más semejantes al Hijo, y el Hijo nos va revelando al Padre y nos va llevando a Él. El trato con Dios Padre nos lleva a considerar nuestra filiación divina; el trato con Dios Hijo hace que nos fijemos en el modelo a seguir; y el trato con Dios Espíritu Santo santifica nuestras almas. Buen inicio de semana queridos amigos, bendiciones.

*Presbítero cpomah@yahoo.com

Juan Rudametkin
Carlos Poma Henostroza*

LA MISIÓN: FIESTA, CABALLO Y MEMORIA DE BAJA CALIFORNIA

Crónicas Rurales

Hay pueblos que no necesitan alzar demasiado la voz para contar su historia. Les basta el polvo del camino, el repique de una guitarra, el trote de un caballo, el olor de la comida hecha en casa y la memoria de sus familias reunidas bajo el mismo sol.

Así ocurre con La Misión, ese poblado rural del norte de Ensenada donde la fiesta no es únicamente fiesta, sino una forma viva de recordar quiénes somos y de dónde venimos; como cada año, el último fin de semana de mayo.

La Fiesta en La Misión es una de las celebraciones comunitarias más representativas de la zona rural ensenadense.

Allí, entre la carretera libre Tijuana-Ensenada, el paisaje de lomeríos suaves, las ruinas misionales y la pre-

sencia orgullosa de sus habitantes, se reúne una parte fundamental de la identidad bajacaliforniana.

No la identidad fabricada para el turista apurado, sino la identidad profunda: la de los antiguos caminos, la de los ranchos, la de los pueblos originarios, la de los vaqueros, la de los ejidos y la de las familias que durante generaciones han sabido sostener su pertenencia a la tierra.

La Misión tiene un nombre que ya es, por sí mismo, una referencia histórica. Evoca la antigua Misión de San Miguel Arcángel de la Frontera, vinculada al periodo dominico y a uno de los procesos más tempranos de poblamiento en esta región.

Pero también remite a una historia anterior: la presencia indígena kumiai, raíz profunda de estas tierras, muchas veces olvidada por los relatos oficiales, pero todavía presente en la memoria cultural del territorio.

En ese sentido, las fiestas de La Misión tienen una virtud que pocas celebraciones conservan: reúnen, en un mismo espacio simbólico, varias etapas de la historia regional. Primero, la presencia indígena; después, el periodo misional; más tarde, el rancho ganadero; y finalmente, la vida ejidal y comunitaria que termi-

na, sino como una representación po pular de la historia de Baja California. Desde su origen moderno, hacia finales de la década de los setenta, esta celebración fue adquiriendo forma propia. La comunidad no se limitó a organizar música, comida y baile. Hizo algo más profundo: construyó una narrativa de pertenencia.

La fiesta se convirtió en un espejo donde La Misión se mira a sí misma y se presenta ante los demás con orgullo. Allí aparecen el caballo, el sombrero, el jaripeo, el rodeo, la cabalgata, las demostraciones ecuestres, la comida regional, las familias reunidas y, desde luego, el baile calabaceado.

Hablar de La Misión sin mencionar el calabaceado sería dejar incompleta la estampa. Esa danza vigorosa, alegre, norteña y fronteriza, encuentra en este pueblo una de sus expresiones más reconocidas.

La Misión ha sido señalada, con razón, como cuna del baile calaba-

ceado. En sus movimientos hay algoción del cuerpo rural, hay memoria vaquera, hay frontera, hay desierto, hay rancho y hay comunidad. Es un baile que no pide permiso para existir; zapatea, gira, brinca y afirma.

También el mundo vaquero ocupa un sitio central. La Fiesta en La Misión honra una cultura que durante mucho tiempo fue columna vertebral de la vida rural bajacaliforniana. El vaquero no aparece allí como personaje decorativo, sino como heredero de un oficio antiguo.

El caballo no es adorno: es herramienta, compañero y símbolo. El jaripeo no es espectáculo aislado: es memoria de faenas, de corrales, de ganado, de destreza y de riesgo. En esa fiesta, los habitantes no son simples asistentes. Son protagonistas. Limpian espacios, preparan alimentos, acondicionan corrales, montan puestos, reciben visitantes, organizan actividades y sostienen con trabajo colectivo lo que después otros llaman tradición.

Reynaldo Magaña*

Pero la tradición no nace sola. La tradición se trabaja, se cuida, se repite y se defiende. Por eso La Misión tiene mérito: porque ha logrado convertir una celebración local en patrimonio vivo de su comunidad.

Hay, además, un elemento que merece destacarse: la fiesta mantiene un fuerte sentido de pertenencia ejidal y rural. En tiempos en que muchas comunidades pierden sus referentes, La Misión conserva una narrativa clara de sí misma. Sabe que su historia no empezó ayer, ni depende de modas pasajeras.

Su identidad se apoya en la tierra, en la memoria, en los caminos, en sus mayores y en sus expresiones populares.

Por eso, cuando llegan las fiestas de La Misión, no sólo se abre un programa de actividades. Se abre también una puerta hacia el pasado regional. El visitante puede ver una cabalgata, escuchar música o probar comida, pero si mira con mayor atención verá algo más: verá a Baja California contándose a sí misma desde el campo.

Verá una comunidad que no renuncia a su origen. Verá a las familias ocupando el espacio público no para simular folclor, sino para confirmar pertenencia.

La Misión representa una parte esencial de Ensenada que muchas veces que-

que sobreviven porque sus habitantes se niegan a olvidar.

En tiempos de modernidad apresurada, las fiestas rurales cumplen una función indispensable: nos recuerdan que la historia no vive solamente en archivos, monumentos o discursos oficiales. Vive también en la gente. Vive en la música, en el baile, en la comida, en el caballo ensillado, en el sombrero gastado, en el polvo que levantan los cascos y en las conversaciones de quienes vuelven cada año a encontrarse.

La Fiesta en La Misión es, por ello, mucho más que una celebración tradicional. Es una crónica viva de Baja California. Es una afirmación comunitaria. Es un puente entre el pasado indígena, la etapa misional, la cultura ranchera y la organización ejidal. Es, finalmente, una manera sencilla y poderosa de decir que la zona rural de Ensenada tiene historia, tiene dignidad y tiene voz propia.

Mientras La Misión siga reuniéndose para celebrar, bailar, montar, cocinar, recordar y recibir a los suyos, seguirá demostrando que los pueblos verdaderos no desaparecen: se renuevan cada año en sus fiestas, bajo el mismo cielo y sobre la misma tierra que les dio nombre.

*El autor es consejero regional de la crónica de Ensenada

¿POR QUÉ LE DICEN VALLE AL VALLE?

La Voz de la Industria

Amigos lectores, me encuen tro una vez más escribiendo unas líneas dedicadas a la industria, en este caso a la industria vitivinícola.

Y así como alguna vez anterior, me veo en la necesidad de contextuali zar la situación. Tengo dos cosas que poner en contexto. La primera -que es en donde me repetiré- es que Baja California es una región ideal para la cosecha de la vitis viniphera (la vid para vino).

Esto se debe a la latitud en la que nos encontramos con respecto al ecuador, la cercanía con el mar, la diversidad de sus tierras, a la belleza de sus días calurosos y noches fres cas y muchos otros factores más.

No pretendo dar una clase de viti cultura, pero sí quiero enfatizar por qué a estos valles es tan importan te protegerlos; sus ecosistemas y su biodiversidad son una joya para el hacer del vino, no por nada acá hacemos más del 70% del vino mexicano. Ha sido desde esta comunidad los que han puesto el vino mexicano sobre la mesa, no sólo en casas y restaurantes en el país, sino también en el extranjero.

cribiendo estas líneas es que hubiera tan poca gente. Insisto: entre semana en días a la mitad de dos fiestas. Dio números alarmantes de la baja de turismo y de ocupación hotelera.

Estas aseveraciones provocaron que, algunos astutos medios regionales, aprovecharan el momento para viralizar una narrativa alarmista y repartir responsabilidades de forma simplista.

uno de los más populares para que los mexicanos salgamos a vacacionar, quizás no lejos, unos en carro, algunos volarán, pero muchos salimos.

El segundo punto que quisiera contextualizar, que tiene que ver con cuestiones de temporalidad y que ahora está causando controversia (por lo menos en mi pequeño mundo) es lo siguiente: Recientemente tuvimos un súper puente, uno como hace mucho no se daba, del 1 al 5 de mayo, puente que históricamente es

El siguiente fin de semana, coincidiendo con las festividades del vecino país, fue el día de las madres, una festividad que, por excelencia, todos salimos a festejar a nuestras mamás. Para (nuestra) mala suerte, esa semana entre el súper puente y el día de las madres estuvo acá un conocido influencer que vino a conocer las maravillas del Valle de Guadalupe, nuestro valle más reconocido, en donde se concentran más estrellas Michelin que en cualquier otra parte del país,

50 mejores de Latinoamérica. Una joya gastronómica y vitivinícola (porque sin la una no hay la otra), que nos ha dado un reconocimiento internacional. Por supuesto que el influencer en cuestión, que se dedica a hacer reseñas de comida por todo el mundo y que a los que lo seguimos le confiamos su opinión, se quedó perplejo de la excelencia de la gastronomía local, nada que a nosotros nos sorprenda, pues seguros estamos de que tenemos los mejores ingredientes y talento. Lo otro que le sorprendió mucho y por lo que ahora me encuentro es-

Lo que es alarmante, no es lo que está pasando en el Valle de Guadalupe, lo alarmante es lo que está pasando a nivel nacional, porque lo que está pasando en la región es un síntoma de lo que pasa en todo el país y en nuestra súper región binacional que llamamos CaliBaja que todos entendemos de sobra.

Ahora quisiera hablar de lo que ha vivido el Valle de Guadalupe en los últimos años. Los lugareños sabemos que este valle no apareció hace 20 años de la nada, sabemos que estuvo mucho tiempo en un desarrollo constante, pero discreto, con joyas que se podían ir a explorar cada fin de semana.

El surgimiento del boom del vino se dio a raíz de nuevas vinícolas y restaurantes que empezaron a poner la región en el mapa. Siempre he dicho que las vinícolas somos corresponsables de lo que está pasando actualmente, pues nosotros nos vimos hace 15 años en la necesidad de poner este lugar en el mapa para lograr promover nuestros vinos, abriendo salas de degustación y experiencias en torno al vino, con el objetivo de recibir visitantes y regresar embajadores; el propósito fue crear una cultura alrededor del consumo del vino de Baja California y México, con arraigo e identidad.

No obstante, el foco llegó pronto y llegó deslumbrante, nos puso en una posición de popularidad y estatus, provocando convertirnos en un must para visitar en el norte del país. Como es natural, muchos empresarios vieron la oportunidad de comprar y poner negocios que no necesariamente eran compatibles con la vocación agrícola, vitivinícola y rural de la región. Hay estimaciones que hablan de un crecimiento exponencial de la ocupación hotelera, distintos diagnósticos turísticos hablan ya de miles de nuevas habitaciones donde hace 5 años nos encontrábamos con alrededor de 1,200 habitaciones y ahora se habla de 5,800 ¿dónde caben? ¿cómo las hicieron si hay un reglamento que en teoría no debería de dar permisos para esas construcciones?

Keiko Nishikawa Chávez*

A partir del SÁBADO 30 de MAYO de 2026

Asimismo, abrieron una cantidad de negocios concebidos más desde la lógica del entretenimiento nocturno que desde la cultura vitivinícola, en los que privilegiaban la mixología por sobre el vino, los espumosos con bengalas como si estuviéramos en una terraza de San Miguel de Allende y música propia de un antro en donde se va a todo, menos a platicar y beber vino, lo que aquí hacemos.

Pues ¿qué creen? Son estos negocios de los que se habla que están cerrando, negocios que por su naturaleza su tiempo de vida son cortos, porque el público que los frecuentaba cambia de gustos y las tendencias se van a otro lado.

En términos de la ocupación hotelera, no tiene sentido que, en una región donde su población total entre las tres delegaciones no llega a los 10,000 habitantes, haya habitaciones para la mitad de su población.

Es absurdo, nunca habrá suficiente turismo para llenarla toda, así como tampoco habrá suficiente agua, servicios públicos básicos de recolección de basura, transporte público, alumbrado, etcétera.

Hablando de lo que le toca al gobierno hacer, no tiene

sentido enlistarlo porque todos sabemos qué es; tan sólo este fin de semana se les ocurre hacer una carrera ciclista internacional el mismo fin de semana que el memorial weekend, festividad que anuncia el arranque del verano para los compatriotas del vecino país y que, históricamente, ha sido un muy buen fin de semana de visitas al valle.

Con esa visión de turismo tenemos que trabajar. Con una que no entiende que, si ya tenemos asegurada la afluencia, no es necesario poner otra actividad que sature la región.

Lo mismo pasa durante las Fiestas de la Vendimia, ya sabemos que esas fechas son buenas para todos, pero se insiste en hacer eventos adicionales que compitan con lo que ya hay.

La visión, amigos, la visión.

El Valle de Guadalupe no puede sobrevivir únicamente como escenografía turística. Su esencia no está en los hoteles, ni en los antros, ni en las fotos para redes sociales. Está en la tierra, en la vid, en el trabajo agrícola y en la cultura del vino que le dio origen. Si perdemos eso, ya no tendremos Valle, ni turismo.

*La autora es publirrelacionista.

MERCADO NEGRO: crónica de un banquete marinero

la misma idea, pero sin un plan muy claro. Nos citamos en el Restaurante El Norteño y nos apalabramos con Perla, hija de los dueños para que nos apoyara con la preparación de los alimentos y el servicio. Nos cruzamos al Mercado Negro que está a unos 5 metros frente al restaurante y empezamos a seleccionar lo que íbamos a comer. El menú se iba a preparar a partir de Centollo, almeja generosa, curvina, ventresca de atún y rockcod, que por cierto este último, recién lo estaban descargando los pescadores rivereños. El primer platillo fue el rockcod frito, algo muy sencillo y que curiosamente coincidimos en que teníamos muchos años sin probarlo de esa manera. Los siguientes platillos empezaron a llegar, el sashimi de atún fue un deleite, aunque nos sorprendió la manera en que lo cortaron con las fibras en dirección opuesta pero que no le restaba nada de sabor.

Llevamos un par de botellas de vinos blancos, el cobro del descorche es muy barato, aunque no tienen copas pero se esmeraron en darnos vasos de vidrio de lo que sacan cuando tienen invitados especiales. Además su carta de cervezas nacionales es bastante extensa y están a la temperatura que marca el manual.

Llego el turno de la curvina, la prepararon en dos

versiones de aguachile, uno con chiltepín con su picor característico y otro con serrano más fresco y crunchy, los dos muy sabrosos, pero yo me quedo con el último. A la mitad de la comida dejaron sobre la mesa las patas de centollo, este lo cocinaron en agua y lo acompañaron de una salsa de mantequilla con ajo muy simple pero potente, fue toda una aventura lidiar con esas patas pero y más de uno de mis acompañantes se rindió ante la dureza del crustáceo. Para cerrar llegó la almeja generosa en una suerte de coctel muy fresco y sabroso, preparado con verdura fresca sin robarle protagonismo a la chiluda, no le ponen cátsup ni clamato y eso nos pareció sobresaliente, y claro, la consistencia levemente dura de la carne.

Salimos del El Norteño y nos despedimos del Mercado Negro, prometiendo que regresaríamos de nueva cuenta, en estos tiempos en que las ofertas gastronómicas locales compiten por tener más comensales.

Esta experiencia se convierte en una oportunidad de comer productos del mar muy fresco, preparados de maneras muy tradicionales y a precios que mucho público puede pagar, yo veo una buena oportunidad para ese punto, pero también creo que así como está es una vivencia que no debemos perdernos.

OBSERVAR A LA NATURALEZA (PARTE 1)

Reflexiones de un Abuelo

“Un toque de Natura hace todos los mundos afines”

Entender la complejidad de la naturaleza permitirá al humano ser más sabio y más justo, tanto con sus propios congéneres como con todos aquellos elementos no humanos. Haría más simétrica sus relaciones.

La naturaleza es multidimensional y multifraccionada. No solo es espacio y tiempo. Se constituye de diversas y complejas dimensiones, tanto en su estructura como en su función.

Una flor no solo crece con simetría espacial, sino también en color y aroma. Una ballena no solo es un cuerpo geométrico que podemos representar como un cilindro, sino en su dimensión puede hacer siluetas que le permiten desembarazarse de ectoparásitos.

Y así, todos los ecosistemas y sus componentes, con sus múltiples relaciones, conforman redes de intercambio de materiales, energía e información, cuya geometría aún está por descubrirse.

El humano, por su parte, cuenta con muy pocos recur-

sos cognitivos para entender esa complejidad. La visión del sapiens es limitada, simple y miope. Es tan elemental su mirada que, incluso, los más instruidos apenas alcanzan a observar lo natural en cuatro dimensiones: el espacio y el tiempo.

Pero la gran mayoría percibe a la naturaleza en tres dimensiones, aunque pervive solamente en dos. Debido a está limitada perspectiva, el sapiens se ha mostrado incapaz de plantear formas adecuados para una convivencia más acorde con lo no humano.

Sin embargo el humano está dotado de variadas herramientas para percibir al ambiente en un infinito número de dimensiones y tiene el potencial de usarlas, si se lo propone. Algunas son innatas y otras aprendidas. Las primeras consideradas biológicas, mientras que las otras son culturales.

Las biológicas son transmitidas a través de su material genético (ADN) o por la propia interacción con el ambiente. Ejemplo de ello son algunas conductas del comportamiento humano, como el ser agresivo o cooperativo, que están influidas por la producción de neurotransmisores controlados por variaciones genéticas.

Otras son de tipo epigenético. Estas últimas se refieren a cómo los factores ambientales pueden influir en la expresión de los genes sin alterar la secuencia del ADN.

ticos, afectando el desarrollo neurológico y la resiliencia. Y estos cambios epigenéticos influyen en la personalidad, la salud mental y en la percepción del ambiente.

Además, existen otras herramientas con las que cuentan los sapiens para relacionarse con la naturaleza. En este grupo reconocemos a los cinco sentidos: auditivo, visual, olfativo, gustativo y táctil.

De ellos, sin embargo, el humano muestra una muy limitada capacidad en su uso en comparación con los otros miembros de la fauna. Por ejemplo, en cuanto al olfato, los elefantes cuentan con cerca de dos mil genes receptores, mientras que los humanos apenas alcanzan los cuatrocientos.

En cuanto a la acústica los humanos modernos son poco diestros, en comparación con los murciélagos. Y qué decir, del tacto, donde el humano en su caminar vestido de otras pieles ha disminuido la sensibilidad de los receptores del frío o el calor.

Estas limitaciones también están presentes en el gusto y el sentido visual, por lo que están en desventaja con respecto a otra fauna. Y aunque actualmente el humano haya desarrollado o inventado prótesis para incrementar su percepción del ambiente (desde simples lentes hasta potentes radares), este sigue en desventaja.

Pero este instrumento solo lo utiliza para relacionarse con los otros humanos y no con los no humanos. Es decir, se ha mostrado limitado.

PLANILANDIA Y OTRAS DIMENSIONES

Ahora, hay otra forma con la que el humano se relaciona con la naturaleza: su percepción espacial. Esta percepción le ayuda a entender la distancia y la relación entre los objetos que están en su entorno.

su espacio es de más de cuatro dimensiones e incluso de que esas dimensiones a su vez pueden fraccionarse.

Para explicar esta afirmación me permitiré hacer un ejercicio en donde podamos construir mundos en espacios conformados por diferente número de dimensiones, desde uno adimensional y hasta donde la imaginación nos lo permita.

Factores, como el estrés, la alimentación y la exposición a traumas, pueden modificar la actividad genética a través de esos mecanismos epigené-

Otro instrumento potente que es exclusivo para el humano es la imaginación. Esto le ha permitido tratar de explicar su entorno a través de la invención de seres supremos, naciones, democracia, etc.

Esta percepción espacial lo hace consiente de su propio lugar en la naturaleza y le incrementa su inteligencia y conocimiento de su entorno. Pero aquí hay fuertes diferencias entre los humanos. Unos viven en un mundo unidimensional, mientras que otros se esfuerzan por considerar que

Este primer ejercicio (parte 1) nos servirá para posteriormente tratar de percibir a la naturaleza, incluso, fraccionando las dimensiones, considerando que tal vez es la forma más natural de como percibir al ambiente.

Para realizar este ejercicio me basé en el libro Flatland (Planilandia), de Edwin Abbot, escrito en la Inglaterra del siglo XIX. A partir del SÁBADO 30 de

Rafael “Rach” Solana*

El personaje principal es el señor A square (A al cuadrado), que vivía en un mundo de dos dimensiones. Era un personaje en forma de cuadrado que, como sabemos, ocupa un lugar concebido en solo dos dimensiones: arriba/abajo y de izquierda a derecha. Es decir, es dibujado en un plano y carece de volumen. Su mundo se lla maba Planilandia.

Planilandia es un mundo de dos dimensiones. En ese plano conviven desde figuras formadas por tres lí neas que se cruzan (los triángulos), hasta aquellas que se constituyen por un número infinito de líneas. Vivir en dos dimensiones tiene sus limitaciones, como el no tener techo. En dos dimensiones, para no entrar en contradicciones sociales, la impor tancia de un miembro se mide a tra vés de la cantidad de lados que tiene. Así, los miembros de esa sociedad con menor valor eran los triángulos, y más si estos no tenían los lados iguales (los triángulos isósceles que más parecen una línea recta). Ese grupo estaba integrado por lo más bajo de la sociedad y por ¡las mujeres!, que se consideraban seres inferiores.

todas las características físicas que no pueden experimentarse en dos dimensiones: gravedad, volumen, presión, interacción de cuerpos sólidos, y un sentido del “arriba” y “abajo”. Esto permite a sus habitantes maniobrar y conceptualizar fenómenos de forma que un planilandés nunca podría imaginar sin aprender sobre la tercera dimensión. Los espaciolandeses son, por naturaleza, democráticos y simétricos, pero solo con sus iguales: los humanos.

Pero, sin embargo, los espaciolandeses, si solo se quedan en su propia tridimensión, no tendrán oportunidad de entender el significado de su paso y las de sus alrededores. Deben esforzarse para entender el tiempo.

De allí seguía en ascenso, los cuadrados (como el propio A square), luego los pentágonos, hexágonos y así, sucesivamente, hasta llegar al círculo que era el gran maestro.

Es decir, Planilandia se caracteriza por ser un estado misógino y sectario, y con un autócrata que es el círculo. Y dado que no tiene arriba/abajo, también tiene el inconveniente de no tener techo ni piso.

Si estuviéramos en alguna cárcel de Planilandia sería muy fácil escapar de ella, con solo pensar en una tercera dimensión. Esto lo hicieron, por ejemplo, los célebres delincuentes en nuestro plano país, como la famosa fuga de David Kaplan (1971) que escapo de la cárcel utilizando un helicóptero (por arriba).

O más recientemente fue el caso del Chapo Guzmán que se escapó a través de un túnel subterráneo. Estos personajes usaron la tercera dimensión.

Cárceles muy seguras y arquitectónicamente perfectamente diseñadas en un espacio bidimensional (planos y cartografía). Los terraplanistas deberían pensar sobre este tema. Pero sigamos con el cuento. El señor A square era un personaje muy crítico, pensante y soñador. Una noche tuvo una pesadilla en donde descendió por los bajos mundos de la unidimensión (linealandia) y, peor aún, en donde no existe dimensión:

Puntolandia. En ese abismo sin dimensiones oyó un eco emitido desde un trazo de veinte diagonales. En ella divisó una criatura recreada en un abismo no dimensional. Al acercase, se percató de que esa criatura vivía en su propio universo, aunque carecía de posibilidad de formarse ninguna concepción de nadie más que de sí mismo; no conocía la longitud ni la anchura ni la altura, porque no había tenido ninguna experiencia en ellas.

Esa criatura no tenía … idea de lo que era la pluralidad, él mismo era su uno y su todo, siendo en realidad nada. Era un individuo que se vanagloriaba en su absoluta autocomplacencia y estaba satisfecho de sí mismo: era un ser ruin e ignorante.

Tal vez en el mundo en que vivimos nos hemos topado tristemente con alguna persona que percibe este mundo como esa criatura.

Dejando ese abismo, el señor A square ascendió al mundo unilineal: linealandia. Al llegar observó un conjunto de pequeñas líneas rectas entre las que había otros seres aún más pequeños y que tenían forma de puntos lustrosos, todos moviéndose de un lado a otro y en una misma línea recta, … y a la misma velocidad.

Para poder comunicarse con algún ser lineal, A Square tuvo que alinear su boca a una de las líneas que observó. Allí supo que la existencia de los linealínenses (que así se llamaban) transcurría en una línea recta y no tenían noción alguna de lo que pudiese estar fuera de ella.

Fuera de ese mundo (la línea), todo estaba para ellos en blanco; bueno,

ni siquiera en blanco, pues lo de estar en blanco implica espacio. En linealandia no hay vecindad como se pudo percatar A square. Es triste saber que, en muchas fronteras entre países de nuestro mundo, algunos humanos solamente perciben una línea que los divide y piensan que detrás de esas líneas no hay humanos como ellos. Así que mejor pasemos a Espaciolandia de la mano de una esfera. Este es un concepto que se refiere a un mundo tridimensional, donde las dimensiones son más complejas y donde las figuras pueden interactuar y existir en múltiples planos. Este concepto es todo un desafío a la propia percepción del humano convencional sobre la naturaleza. La vida de los espaciolandeses es más democrática, ya que no depende de una jerarquización de sus lados como lo es en el mundo de dos dimensiones.

Estos tridimensionales seres disfrutan de total libertad de movimiento y de un nivel de percepción que permite relaciones interpersonales y sociales más variadas y menos rígidas geométricamente. Los espacios tridimensionales tienen la capacidad de acceder y observar la bidimensionalidad de Planilandia desde fuera de su plano, golpeando la percepción de los habitantes de Planilandia y mostrando fenómenos como sombras, proyecciones y perspectivas que desafían su entendimiento. Esta interacción ilustra tanto la limitación cognitiva de los seres bidimensionales como la riqueza perceptual de quienes viven en tres dimensiones. En Espaciolandia existen

Como lo menciona Hoffman: Imaginad que una persona de la cuarta dimensión, que se dignase visitaros, os dijese: “Siempre que abrís los ojos, veis un plano, pero en realidad veis también (aunque no lo reconozcáis) una cuarta dimensión, que no es ni color ni brillo ni nada por el estilo, sino una verdadera dimensión, aunque yo no puedo indicar su dirección, ni vos podáis posiblemente medirla”. Esa dimensión es el tiempo.

Puntos, líneas, cuadrados, cubos, extracubos... todos somos proclives a los mismos errores, todos igual de esclavos de nuestros respectivos prejuicios dimensionales. Tal como dijo Tito Lucrecio Caro: “Un toque de Natura hace todos los mundos afines”. Y sí, el mundo es un espacio multidimensional donde juegan un montón de factores en nuestras complejas vidas.

Con la geometría euclidiana y otras geometrías como la elíptica y la hiperbólica, no nos ha sido posible entender a la naturaleza y a nuestras relaciones con ella.

Nos quedamos con una percepción muy limitada. Ningún cuerpo natural es perfectamente representado por una figura geométrica. Un caballo no es cilíndricamente perfecto, una montaña no está adecuadamente representada por alguna figura bidimensional o el calentamiento global no es solo emitir y controlar emisiones de gases (ese solo es la punta del iceberg).

Por ello, te habrás preguntado en alguna ocasión si la naturaleza es todavía más compleja. Tal este planeta deberá ser llamado Fractolandia, por complejo y multidimensional.

*Consultor ambiental rsolana@biig-consultores.com

LA INFANCIA NO ES ALGORITMO

Una Mirada Hacia la Infancia

La infancia está cambiando y la psicología también. En una época dominada por la tecnología, la inteligencia artificial comienza a ocupar espacios que antes pertenecían exclusivamente al criterio humano. Uno de ellos es el psicodiagnóstico infantil, un proceso delicado que intenta comprender el desarrollo emocional, cognitivo y conductual de niños y niñas.

Con los cambios psicosociales, cada vez es más necesaria la intervención del psicólogo infantil. Vivimos en un mundo acelerado en donde se están abriendo grietas importantes en las relaciones afectivas en la familia y la comunidad. Niños que crecen solos, acompañados principalmente por videojuegos u otro entretenimiento digital.

nológicos colaboren en evaluaciones psicológicas genera interés, expecta tivas y también preocupación. ¿Puede una inteligencia artificial identificar trastornos emocionales o dificultades de aprendizaje? ¿Hasta dónde puede ayudar? ¿Y qué riesgos existen cuando se intenta interpretar la infancia desde algoritmos y datos?

Desde la psicología, el tema obliga a reflexionar sobre la manera en que actualmente entendemos a los menores.

El psicodiagnóstico infantil no consiste únicamente en aplicar pruebas o clasificar síntomas. Implica observar la personalidad del menor, sus emociones, vínculos familiares y maneras de relacionarse con el mundo.

Un niño habla a través del juego, de los silencios, de sus dibujos, de la conducta y hasta de aquello que evita expresar.

Muchos menores manifiestan ansiedad mediante irritabilidad, dificultades escolares, aislamiento, agresividad o síntomas físicos. Otros esconden tristeza detrás de conductas aparentemente normales.

Precisamente por esto, el psicodiagnóstico infantil requiere de preparación, sensibilidad, observación clínica y comprensión del contexto emocional donde el niño se desarrolla.

Actualmente existen programas ca-

rodesarrollo como el autismo, el déficit de atención y problemas emocionales y de conducta. Se utilizan pruebas como el análisis del lenguaje verbal y escrito, reconocimiento facial, desempeño cognitivo y más.

Desde el punto de vista técnico, puede ayudar a organizar información clínica y facilitar el análisis del especialista en salud mental. Sin embargo, surge la pregunta: ¿Puede un algoritmo comprender realmente el mundo emocional de un menor?

En este sentido, considero que es limitada la inteligencia artificial (IA). Cada niño y niña tiene una fórmula particular, una historia de vida. Dos niños pueden presentar el mismo síntoma por motivos completamente distintos; sea de origen biológico, psicológico o ambiental. Es decir, nacer ya con una predisposición genética para desarrollar ciertas cualidades o desarrollarse en un entorno difícil, sea en el ámbito familiar o escolar.

La psicología infantil es compleja y considero que no se debe reducir a solo datos interpretables, a través de una pantalla digital.

La sesión presencial siempre brinda más información al momento de evaluar e intervenir en un escenario presencial. Observar la corporalidad, la atención, lo que se dice y no se dice, qué materiales son de interés en torno al juego, si su juego es solitario o si suele buscar la atención del analista. Muchos elementos se consideran en una sesión clínica.

El análisis psicológico requiere integrar elementos emocionales que muchas veces son subjetivos y profundamente humanos.

Las pruebas proyectivas a través de dibujos son un recurso muy utilizado cuando de menores se trata. No solo son las formas o los colores, también importa el contexto, el discurso y la relación te-

rapéutica construida durante la sesión. En lo cotidiano, muchos niños y niñas son etiquetados y se les define rápidamente por diagnósticos sin considerar múltiples instrumentos validados. La inmediatez tecnológica podría aumentar esa problemática si las evaluaciones se convierten en algo automatizado en donde se vea solo un fin estadístico y no un fin integral. Un diagnóstico fallido o mal interpretado puede afectar considerablemente el presente y el futuro de ese menor. Representa una gran responsabilidad llevar una buena praxis para comprender mucho más las necesidades particulares y elaborar un plan de acción individual. Detrás de un niño distraído puede haber ansiedad por un sinfín de motivos; detrás de la agresividad puede haber miedo e inseguridad; detrás de un bajo rendimiento escolar puede existir un ambiente familiar o social complicado. La inteligencia artificial no posee empatía, intuición clínica ni capacidad de establecer conexión afectiva. Puede analizar información, pero no experimentar sensibilidad humana frente a la tristeza, el enojo o el miedo, por ejemplo. No puede contener emocionalmente ni construir un vínculo terapéutico que favorezca la resolución de problemas. Esto no significa que la IA se deba rechazar por completo; puede convertirse en una herramienta complementaria para apoyar procesos diagnósticos y facilitar intervenciones tempranas. La infancia necesita ser comprendida, no solo analizada. Porque detrás de cada conducta infantil existe una historia que ningún algoritmo puede interpretar por sí solo.

*La autora cuenta con Posgrado en psicoterapia de niños http://laurabeltran.com.mx

Laura Beltrán Padilla*

A partir del SÁBADO 30 de MAYO de 2026

Ratas cambalacheras, las pequeñas coleccionistas del desierto

INAH BC

En la entrega anterior hablamos sobre los roedores como pequeños arquitectos del pasado, ya que sus actividades contribuyen a la formación de sitios arqueológicos. Su presencia en estos espacios pudo estar relacionada con los grupos humanos que los habitaron o ser resultado de procesos naturales, dejando evidencias que también forman parte del registro del pasado. En esta ocasión exploraremos la importancia de los roedores para reconstruir los paleoambientes. En particular, nos enfocaremos en un grupo de ratas de campo pertenecientes al género Neotoma, conocidas comúnmente como ratas cambalacheras.

Estos pequeños mamíferos se caracterizan por tener colas largas, ojos prominentes y

para sujetarse a las ramas y desplazarse entre las rocas con facilidad.

Su alimentación también ha dejado huella en su anatomía. Sus molares, que parecen pequeños prismas entrelazados, están especializados para triturar plantas fibrosas. Su pelaje es suave y puede variar tanto en color como en longitud dependiendo de la especie.

Algunas ratas de campo tienen una distribución muy amplia y habitan gran parte del territorio mexicano, como la rata magueyera mexicana. Otras, en cambio, presentan una distribución mucho más restringida. Tal es el caso de la rata de campo de la isla San Martín, una especie que habitó esta pequeña isla localizada a unos cinco kilómetros de la costa de San Quintín.

Actualmente se reconocen alrededor de 21 especies de ratas cambalacheras, cuya distribución se extiende desde el norte de Canadá hasta Nicaragua. De ellas, 16 especies habitan en México y la mayoría se encuentra en las zonas áridas del noroeste del país, incluyendo islas y áreas montañosas.

Aunque pueden ocupar una gran variedad de ambientes y climas, varias de estas especies están adaptadas a sobrevivir en regiones secas y desérticas.

tienen gran parte de la humedad que necesitan a partir de las plantas que consumen, especialmente hojas y tallos con un alto contenido de agua.

Pero quizá una de sus características más interesantes es la forma en que construyen sus refugios. Como estrategia para ayudar a regular la temperatura y reducir la pérdida de humedad dentro de sus madrigueras, acumulan distintos materiales, como ramas, semillas, huesos de otros vertebrados e incluso restos de insectos.

Poco a poco, estos materiales forman estructuras que les sirven de refugio y protección contra depredadores. Además, presentan una conducta muy particular, en ocasiones toman objetos llamativos y los sustituyen por otros materiales que tienen

a la mano, como hojas o pequeñas ramitas.

Esta curiosa costumbre es la razón por la que se les conoce comúnmente como ratas cambalacheras.

Aunque todas estas ratas se alimentan de plantas y acumulan distintos materiales, no todas tienen los mismos hábitos alimenticios. Algunas poseen una dieta más generalista y consumen una gran variedad de especies vegetales, mientras que otras son más especializadas y dependen de un número reducido de plantas. Esta diferencia puede estar relacionada con las características de la vegetación disponible, así como con factores ecológicos y evolutivos.

Y aquí surge una pregunta interesante: ¿qué relación tiene esto con la reconstrucción de los ambientes del pasado?

Las ratas cambalacheras necesitan dos elementos esenciales para sobrevivir: alimento vegetal y lugares adecuados para refugiarse, como rocas, cuevas, grietas o zonas con vegetación densa donde construyen sus nidos y madrigueras. A partir de estos refugios comienzan una tarea constante de recolección, acumulando y acomodando materiales, obtenidos en un radio aproximado de entre 30 y 50 metros alrededor de su madriguera. Con el paso del tiempo, esta actividad puede dar lugar a estructuras que alcanzan hasta dos metros de altura.

La combinación de sus preferencias de hábitat, sus hábitos alimenticios y su comportamiento de acumulación determina qué materiales terminan formando parte de la madriguera.

Pero existe un detalle aún más interesante, estos refugios pueden ser “heredados”, es decir, utilizados y ampliados por distintas generaciones a lo largo del tiempo.

Como resultado, algunos depósitos pueden conservar registros con más de 40 mil años de antigüedad.

Esto significa que, al ser estudiadas, las madrigueras pueden convertirse en verdaderos archivos naturales del pasado, ya que proporcionan información sobre las comunidades vegetales donde estos pequeños mamíferos obtenían alimento y permiten reconstruir cómo eran los paisajes, ambientes y climas de otras épocas.

Así, lo que comenzó como el refugio de un pequeño roedor puede convertirse en una fuente invaluable para comprender la historia de los ecosistemas del pasado.

*La autora es Bióloga responsable de la Sección Aqueozoología.

Andrea Guía Ramírez*
Columna

A partir del SÁBADO 30 de MAYO de 2026

EL FRAGMENTO DE LAS MÁQUINAS: MARX Y EL FUTURO DEL TRABAJO

Sociedad y Tecnología

El avance explosivo de la inte ligencia artificial y la reciente atención en los sectores pro ductivos sobre la invasión y prolife ración de agentes algorítmicos que amenazan afectar el futuro del tra bajo y el trabajo del futuro ha traído al discurso público el debate sobre la afectación al empleo en diferentes vertientes.

Ya no solo es preocupación la subs titución de empleados por agentes en tareas rutinarias, sino también en otras tareas de mayor reto intelectual.

les que el “empuje tecnológico” al que estamos todos sujetos está creando.

Se conoce que en cada revolución tecnológica los empleos son afectados y que ha existido un proceso de destrucción y creación que no es simétrico ni homogéneo, pero que sin embargo da lugar a balancear de alguna manera el desplazamiento y pérdida de plazas laborales que el cambio tecnológico genera.

Ahora, a diferencia de las anteriores revoluciones industriales, este cambio tecnológico es más acelerado, la conectividad social y de máquinas es ubicuo y de gran penetración. El aumento de capacidades humanas ya no solo es mecánico, sino también cognitivo, lo que hace que las condiciones se complejicen dando lugar a un entorno que la humanidad no había experimentado anteriormente y que ello requiere de análisis y reflexión profunda para no solo entender las implicaciones y consecuencias de este nuevo contexto, sino también para explorar iniciativas y acciones que permitan a la sociedad percatarse de lo que acontece y para prepararse ante los cambios abisma-

Con base a lo anteriormente expuesto y movidos por el interés de comprender los procesos históricos que nos han llevado a la actual condición, autores de diferente procedencia social y profesional han traído al crisol del discurso público ideas cuya trascendencia es relevante para comprender elementos que contribuyen al entendimiento del proceso evolutivo de la relación sociedad-tecnología.

Una de estas contribuciones es la relativa al documento de Karl Marx conocido como los Grundisse. Este manuscrito fue desarrollado entre 1857 y 1858 pero fue dado a la luz hasta 1939, no obstante, fue hasta 1953 que fue accesible en occidente cuando la editorial Dietz de Berlín publica los Elementos Fundamentales de la Crítica de la Economía Política (Grundisse der Kritik del Politischen Okonomie) [1].

Desde entonces, estos documentos, los Grundisse, han acaparado la atención de lectores y autores contemporáneos. La sección particular de los Grundisse, el libro VII, rela-

tiva al capítulo sobre el Capital fue bautizada como el Fragmento de las Máquinas, en forma abreviada el Fragmento, cuya relevancia tiene un carácter premonitorio en cara los efectos de los agentes de la inteligencia artificial en el actual y futuro contexto laboral.

En el Fragmento, Marx sugiere el surgimiento de una nueva etapa del capitalismo caracterizada por la hegemonía de un trabajo inmaterial, relacional y afectivo que progresivamente impregnaría la totalidad del entramado social, relegando a un lugar secundario el tradicional trabajo manual ejecutado en la fábrica [2].

He aquí algunos extractos del párrafo 6 del Fragmento que describen la propuesta de Marx en relación con la transformación del trabajo por intervención de la máquina:

<<El intercambio de trabajo vivo por trabajo objetivado —es decir, la postulación del trabajo social en la forma de la contradicción entre capital y trabajo asalariado— es el desarrollo último de la relación de valor y de la producción basada en el valor.

Su presupuesto es —y sigue sien-

do— la masa de tiempo de trabajo directo, la cantidad de trabajo empleado, como factor determinante en la producción de riqueza.

Pero en la medida en que se desarrolla la gran industria, la creación de riqueza real pasa a depender menos del tiempo de trabajo y de la cantidad de trabajo empleado que del poder de los agentes puestos en marcha durante el tiempo de trabajo, cuya «poderosa eficacia» es a su vez desproporcionada con respecto al tiempo de trabajo directo dedicado a su producción, y depende más bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnología, o de la aplicación de esta ciencia a la producción…

El trabajo ya no parece estar tan integrado en el proceso productivo; más bien, el ser humano pasa a relacionarse como un mero vigilante y regulador del propio proceso. (Lo que se aplica a la maquinaria se aplica también a la combinación de actividades humanas y al desarrollo de la interacción humana).

El trabajador ya no inserta un elemento natural modificado como vínculo intermedio entre el objeto y él mismo; más bien, inserta el proceso de la naturaleza, transformado en un proceso industrial, como un medio entre él y la naturaleza inorgánica, dominándola.

Se aparta del proceso productivo en lugar de ser su principal protagonista. En esta transformación, no es ni el trabajo humano directo que él mismo realiza, ni el tiempo durante el cual trabaja, sino más bien la apropiación de su propio poder productivo general, su comprensión de la naturaleza y su dominio sobre ella en virtud de su presencia como cuerpo social; es, en una palabra, el desarrollo del individuo social que aparece como la gran piedra angular de la producción y de la riqueza…

Tan pronto como el trabajo en su forma directa deja de ser la gran fuente de riqueza, el tiempo de trabajo cesa y debe dejar de ser su medida, y por lo tanto el valor de cambio [debe dejar de ser la medida] del valor de uso.

Arturo Serrano Santoyo*

El trabajo excedente de la masa ha dejado de ser la condición para el desarro llo de la riqueza general, así como el no trabajo de unos pocos, para el desarrollo de las facultades generales de la mente humana.

Con ello, la producción ba sada en el valor de cambio se desmorona, y el proceso de producción directa y mate rial se despoja de la forma de penuria y antítesis.

El libre desarrollo de las individualidades, y por lo tanto no la reducción del tiempo de trabajo necesario para postular trabajo exce dente, sino más bien la re ducción general del trabajo necesario de la sociedad a un mínimo, que entonces co rresponde al desarrollo ar tístico, científico, etc., de los individuos en el tiempo libe rado, y con los medios crea dos, para todos ellos.

El capital mismo es una contradicción en movimiento, pues presiona para reducir el tiempo de trabajo al mínimo, al tiempo que lo postula como única medida y fuente de riqueza.

contradicción cada vez más aguda en esta relación: la relación entre la fuerza de trabajo humana viva y la producción de valor.

Por lo tanto, disminuye el tiempo de trabajo necesario para incrementar lo superfluo; y, por consiguiente, postula lo superfluo, en creciente medida, como condición —cuestión de vida o muerte— para lo necesario.

Así pues, por un lado, moviliza todos los poderes de la ciencia y la naturaleza, así como de la combinación y la interacción social, para que la creación de riqueza sea (relativamente) independiente del tiempo de trabajo empleado…

La verdadera riqueza no reside en el dominio del tiempo de trabajo excedente (riqueza real), sino más bien en el tiempo disponible fuera del ámbito de la producción directa, tanto para cada individuo como para la sociedad en su conjunto». (The Source and Remedy, etc., 1821, p. 6).

Como puede verse de este párrafo, Marx argumenta entonces que el desarrollo del capitalismo genera una

A medida que la ciencia y la tecnología se desarrollan y el capital se acumula, la sociedad capitalista produce mayores cantidades de riqueza, mientras que la maquinaria eclipsa el trabajo humano en la producción.

En los Grundisse Marx expone tanto aspectos geopolíticos como otros relativos a la condición de los trabajadores y el rol de la automatización en los procesos de producción. Analiza como el sistema capitalista en su afán de desarrollar máquinas, sustituye el trabajo humano y presenta una descripción de como el capital transforma al trabajador de su función de control a vasallo de la máquina. Es decir, se transforma al trabajador en apéndice del sistema productivo.

Como es bien conocido, la teoría económica de Marx se basa en la teoría del valor del trabajo; considera que el valor de un bien es el tiempo de trabajo para realizarlo.

De la misma forma, consi-

dera que el valor del trabajo humano requerido para crear bienes se aproxima a cero en el momento que las máquinas realicen todo el trabajo para tal fin.

Esto trae una importante implicación: El proceso de automatización transforma (pasa por una “metamorfosis”) cuya culminación es la constitución de un sistema de maquinaria ejecutado por un autómata que consiste en organismos mecánicos e intelectuales que moldean al trabajador de acuerdo con sus funciones e interacciones con dicha maquinaria.

Bajo estas condiciones, es la máquina que posee las habilidades y fuerza relegando al trabajador (bajo su control) a llevar a cabo sus operaciones en forma y función en el marco operativo para el cual la máquina fue diseñada. He aquí la interesante predicción de Marx que se extrapola a nuestros tiempos de la era de la inteligencia artificial: Cuando la automatización entra en juego en la relación hombre-máquina, el trabajo humano ya no juega un papel fundamental en el proceso de producción, más bien, el ser

Enfrentamos uno de los retos más importantes de nuestros tiempos, un cambio fundamental y disruptivo en la naturaleza del trabajo, afectando inherentemente a toda la sociedad.

mano y espiritual en la actual encrucijada.

humano deviene como un supervisor o regulador del proceso productivo [3], [4].

Dado lo anteriormente expuesto y al observar el desenvolvimiento y trayectoria del trabajo y su futuro a nivel global, es importante revisitar la esencia del trabajo no solo como el proceso para la adquisición de bienes, elevar la movilidad social o satisfacer las necesidades emocionales y materiales de los individuos, comunidades e instituciones, lo cual es importante, sin embargo, más allá de ello, el trabajo puede darnos sentido de identidad, pertenencia y propósito. El trabajo mantiene significado colectivo al proveer una red de conexiones que forjan cohesión social. El trabajo es un servicio a nosotros mismos y a la sociedad. La manera en que se organiza el trabajo y los mercados de empleo juegan un papel determinante en el grado de igualdad que nuestras sociedades pueden lograr. Marx y otros pensadores nos ayudan a aprender a partir de analizar diferentes recortes de la realidad sobre como priorizar el papel hu-

Todos los trabajos serán afectados de alguna manera, sin embargo no todo es pesimismo y desolación, el reto será identificar el papel de la educación, del gobierno, de la sociedad en general y de las fuerzas productivas para rescatar del trabajo del futuro y el futuro del trabajo una esperanza que nos lleve a crear espacios que se centren en el bienestar común, en el empoderamiento de la sociedad para actuar sobre un futuro más promisorio que nos acerque más a lo que significa ser humano y como ajustamos nuestras interacciones con las máquinas a fin de servir mejor a la sociedad. Hay mucho por hacer y aprender.

REFERENCIAS

[1] Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundisse)1857-1858, México, Siglo XXI, 1971 [2] Nicolás Germinal Pagura, La recepción contemporánea del “Fragmento sobre las máquinas” de Marx: crítica y lineamientos para una reinterpretación. Revista de Filosofía 63, mayo-agosto 2022, pp. 155-192 [3] Jorge Veraza Urtuzuástegui, Karl Marx y la inteligencia artificial. Revista Trabajadores, 2018 [4] Notes on the Fragment of Machines. https://fetaat.wordpress. com/2016/06/10/notes-onthe-fragment-on-machines/

*El autor es director ejecutivo de Fundación Teleddes jagm@cicese.edu.mx

LA ÚLTIMA CABALGATA DEL PROFE CENOBIO

RAÍCES

CARLOS LAZCANO/COLABORACIÓN

carloslascano@hotmail.com | Ensenada, B. C.

Hace unas semanas falleció el profesor Cenobio Gamboa Lazcano. Lo conocí en el año 2006 o 2007, no recuerdo bien. Nos vimos en una reunión que se dio en la colonia Vicente Guerrero.

El profe Cenobio, como lo conocían sus amigos, estaba filmando un evento en el que colaboré y ahí mismo me invitó para participar en una cabalgata que organizaba cada año.

Se trataba de un recorrido de varios días, entre la misión de Santo Domingo y la Sierra de San Pedro Mártir.

Esta cabalgata era parte de la celebración de la fundación de la misión de Santo Domingo, la que se llevaba a cabo cada primero de agosto.

Lo interesante del recorrido era que se seguían las antiguas veredas que durante mucho tiempo unieron a dicha misión con los antiguos ranchos misionales en lo alto de la sierra.

Desde luego, la invitación mucho me interesó, ya que dicha sierra es una de las regiones de nuestra tierra que más aprecio, así como sus antiguas tradiciones vaqueras. En ese momento no pude asistir por ya tener otros compromisos.

Finalmente pude atender la invitación del profe Cenobio hasta el 2008. Desde luego, no me arrepentí, al contrario, fue una de mis mejores experiencias campiranas y así los siguientes años seguí participando en las siguientes cabalgatas: 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014.

Posteriormente me fue difícil seguir participando debido a varios proyectos de exploración e investigación histórica.

Durante esas cabalgatas el profe Cenobio y yo desarrollamos una muy buena amistad y mucho prendí de él.

Además, dichas cabalgatas me permitieron conocer a otras personas, entre vaqueros, maestros y personajes de la región de la Vicente Guerrero y San Quintín. Entre todos ellos recuerdo con especial cariño a don Beto Espinoza, don Lorenzo Martínez “el Cuervo”, don Guile Avilez, Cenovio “Ito” Arce, Doctor Héctor

Arce, Benjamín Marrón, Jaime Gon zález, Alfonso Dueñas, Nacho Chiapa, Humberto Avalos, don Pancho Escalante y muchos más que sería largo incluir aquí. Igualmente conocí a sus familias y me sentí muy aceptado por toda la gente de esa gran región.

El profe Cenobio fue un gran amigo para mí, generoso, abierto, me apoyó en mis trabajos históricos de la sierra. En esos años cabalgamos por numerosas veredas de la sierra y acampamos en parajes maravillosos, siguiendo esas antiguas veredas y platicando con los vaqueros sus historias y sus conocimientos de esta geografía. Recuerdo como contemplábamos

dores. La cabalgata del año 2014 fue épica, el profe Cenobio la llamó “De Mar a Mar” ya que iniciamos en San Felipe, en el golfo de California y terminamos en el Pacífico, cerca de la playa de San Ramón.

En esa ocasión nos guio don Beto Espinoza quien conocía la vereda para poder cruzar la Sierra de San Pedro Mártir a través de uno de sus cañones más profundos y escabrosos. Quince días nos llevó este recorrido. Sus cabalgatas fueron épicas y de las más famosas en Baja California por lo auténtico de sus recorridos, la duración y algunos de sus participantes, grandes vaqueros legendarios. Además de los videos que preparaba para promover la tradición de las cabalgatas.

El profe Cenobio y otros vaqueros amigos mucho me apoyaron en las tres cabalgatas que realizamos en honor a Antonio Melendrés, entre el 2012 y 2014. Igualmente me reforzaron cuando organicé la cabalgata Fernando Consag, en el 2009, entre San Ignacio, BCS y Santa Gertrudis, BC, con motivo de conmemorar los 250 años del fallecimiento del misionero jesuita Fernando Consag.

También me apoyaron en la cabalgata entre las misiones de Santa Gertrudis y San Borja, para asistir a la fiesta de San Borja, en el 2013.

La última vez que cabalgamos juntos fue en el 2019, cuando recorrimos desde La Rumorosa, toda la Sierra Juárez, de San Pedro Mártir para recalar en la misión de Santo Domingo. Posteriormente otros proyectos reclamaron mi atención, especialmente el estudio del arte rupestre del Valle de los Cirios, el cual me llevó algunos años.

el cielo del desierto, lleno de estrellasta, el cabalgar horas y horas entre la dizas veredas y a veces de plano cabal gando a campo traviesa.

Ante todo el profe Cenobio fue un gran compañero, un gran líder y organizador de las cabalgatas, siempre muy bien preparadas y haciendo amigos por todos los ranchos y comunidades por donde pasábamos.

Era nativo de Sonora y maestro normalista. Llegó a la región de la Vicente Guerrero como maestro, allá por los años 70’s y pronto se distinguió por su trato humanitario transformándose pronto en un gran californio.

Con sus cabalgatas recorrió toda la región de San Pedro Mártir y alrede-

El profe Cenobio fue un gran promotor de la cultura del vaquero de la sierra y del desierto central. Realizó numerosos videos sobre esta tradición, muchos de ellos realizados durante las cabalgatas a San Pedro Mártir.

Grabó numerosas entrevistas a viejos vaqueros, muchos de ellos ya fallecidos y reunió material fílmico y fotográfico invaluable.

Mucho siento su partida y me solidarizo con la pena y el dolor de su familia y sus amigos. Lo extrañaremos.

Agradezco a Dios ese gran favor celestial de haber conocido al profe Cenobio y participar en sus cabalgatas, como lo decía, fueron de mis mejores experiencias, de esas que nunca se olvidan.

Adiós profe Cenobio, ya nos encontraremos algún día cabalgando por el cielo.

*El autor es espeleólogo, historiador y escritor.

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