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LA BRÚJULA REVISTA CULTURAL

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El poder de un buen amigo

LAURA ELENA

BELTRÁN PADILLA, P. 9

Abrazos que atraviesan el tiempo

ZAHADY NOLASCO RODRÍGUEZ , P. 10

Perspectiva del puerto, una visión

JUAN RUDAMETKIN P. 3

Privacidad: un derecho

fundamental

EVELIO MARTÍNEZ MARTÍNEZ, P. 14

CUANDO LA AMISTAD TOMA LA PALABRA

P. 8

DIRECCIÓN

Arturo López Juan Director General jlopez@elvigia.net

Enhoc Santoyo Cid Director de Información esantoyo@elvigia.net

Gerardo Sánchez García Director Editorial gsanchez@elvigia.net

Hugo Toscano Coordinador Editorial htoscano@elvigia.net

Gerardo Ortega Editor gortega@elvigia.net

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Socorro Encarnación Osuna Coordinadora de Publicidad sencarnacion@elvigia.net

Patricia Ibarra Mena Ejecutiva de Cuentas pibarra@elvigia.net

Rodrigo Olachea García Diseñador Editorial

California Estrada Sánchez Diseñadora Publicitaria

EL VIGÍA DIGITAL

Joatam de Basabe Coordinador editorial El Vigía Digital

Sandra Ibarra Coordinadora El Vigía Digital sibarra@elvigia.net

Digita Media BC, S.C. de R.L. de C.V. Calle Ambar No. 984, Fracc.Mediterráneo C.P. 22818, Ensenada, B.C. Tel: (646) 120.55.57 Ext. 1021

DEL DIRECTOR:

Cada 14 de febrero el calendario parece dictar una consigna inequívoca: celebrar el amor romántico. Las vitrinas se tiñen de rojo, los mensajes se vuelven previsibles y la narrativa pública se concentra casi exclusivamente en la pareja. Sin embargo, hay una dimensión silenciosa que no desaparece, aunque con frecuencia quede relegada a un segundo plano: la amistad. No como un complemento decorativo del amor, sino como un vínculo autónomo que acompaña, sostiene y, muchas veces, explica la estabilidad emocional de las personas a lo largo de su vida. Este número propone precisamente eso: detener la mirada. Lo que hay que hacer no es competir contra la celebración romántica, sino ampliarla. Entender que la amistad no es una nota al pie del afecto humano, sino una de sus columnas más firmes. Precisamente eso resulta revelador en una época donde la velocidad de la comunicación parece superar la profundidad de los encuentros.

La amistad tiene una cualidad que rara vez se anuncia con estridencia. No suele declararse con promesas solemnes ni rituales públicos; más bien se instala en la cotidianidad, en la constancia discreta, en la presencia que no exige protagonismo. Es un lazo que no necesita calendario para existir, pero que sí requiere conciencia para no diluirse. En un entorno social donde las agendas laborales se expanden y las relaciones se digitalizan, conservar la amistad se vuelve un acto deliberado, casi una decisión ética.

Las cifras y estudios citados en nuestro reportaje central no hacen sino confirmar lo que la experiencia cotidiana ya sugiere: la calidad de los vínculos amistosos está estrechamente ligada al

bienestar subjetivo, a la autoestima y a la salud emocional. No se trata de una intuición romántica, sino de un fenómeno social medible. La amistad opera como red de contención, como espacio de identidad compartida y como refugio frente a la soledad contemporánea, esa que puede coexistir paradójicamente con miles de contactos virtuales.

Pero también hay una advertencia implícita. Valorar la amistad no significa idealizarla. Implica reconocer que mantenerla exige tiempo, atención y reciprocidad. Las dinámicas actuales, marcadas por la movilidad constante y la hiperconectividad superficial, ponen a prueba la profundidad de estos lazos. Precisamente por eso, reflexionar sobre la amistad no es un ejercicio nostálgico, sino una necesidad cultural.

Este 14 de febrero ofrece entonces una oportunidad distinta: no reducir la fecha a un intercambio de objetos simbólicos, sino abrir un espacio de reconocimiento hacia quienes caminan a nuestro lado sin etiquetas románticas. Porque si el amor suele anunciarse con estruendo, la amistad —como bien apunta el texto central— se aleja de puntitas, casi sin despedirse. Y quizá ahí reside su grandeza: en su capacidad de permanecer sin exigir reflectores.

La Brújula no pretende dictar celebraciones, pero sí invitar a la reflexión. En un mundo que privilegia lo inmediato, recordar la densidad de la amistad es también recordar que los vínculos humanos no se miden por su espectacularidad, sino por su permanencia. Orientar la mirada hacia esos lazos silenciosos es, en última instancia, una forma de entender mejor quiénes somos cuando nadie nos observa y quiénes nos sostienen cuando el ruido se apaga.

El Valor de la Vida

QJuan

ue gran noticia acabo de conocer acerca de la construcción de un nuevo proyecto de muelle turístico que conlleva una visión muy diferente a la actual en cuanto a la apreciación del puerto como un ente turístico mundial, por qué no decirlo. Lo impresionante y al mismo tiempo vergonzoso es el que después de 40 años los inversionistas, y claro, el nefasto gobierno decidan hacer lo que tuvieron que hacer hace al menos esos años. Admirando viejas e históricas fotografías de Ensenada mostrando una envidiable playa tan natural, tan extensa e incluso rematando con un estero único y prácticamente en el centro de la ciudad, y dejando libre la imaginación, la veo con extraordinarios centros hoteleros, imponentes plazas comerciales, un lleno de palmeras bulevar que cruza nuestra ciudad terminando en el famoso Estero Beach. Sólo la majestuosidad del Hotel Riviera, ya sin playa claro, y muy al fondo el joven desarrollo al costado de la lagunita, los edificios de Pacífica mostrando lo que debió ser hace tantos años. Bien por éstos visionarios inversionistas que, aunque tarde, le dan una lección a aquellos que por avaricia casi acaban con la grandeza de nuestro puerto.

Ahora, fijando nuestra atención a los miles de visitantes que arriban semanalmente, y con la perspectiva de otra terminal marítima con mucha más afluencia se debe considerar la variedad de bienes y servicios que éstos disfrutarán, además de una muy apropiada logística y protección(¡difícil!) para hacerlos sentir cómodos y bien atendidos.

¿Qué realmente ofrece el centro de Ensenada a los turistas? Enlistemos: Curiosidades, Restaurantes, renta de motos, antros, zona roja, el Hussong´s, paseos en calandria digital, playas, a no, si acaso la municipal con el riesgo de adquirir gratis un parásito indestructible, y con esto último me recuerda al ex presidente, Sr. Ayala quien se pasea en un jetski para mostrar la pureza de la playa, pero el reto

PERSPECTIVA DEL PUERTO, UNA VISIÓN

era beberse un vaso de agua y de ahí ver cómo resulta su supuesta pureza.

ocurre otra atracción para los amables turistas que nos visitan.

Recuerdo con nostalgia la calidad de turismo que había en ensenada ha muchos años. Personas elegantes desfilando por las aceras visitando tiendas de gran calidad como lo era

Asin Imports,…….

Si se está considerando el factor humano a través de los cruceros, se debe también tomar en cuenta un moderno y justo desarrollo en las formas de la prestación de bienes y servicios. No sólo anticiparlos a encontrar lo mismo de siempre, sino a desarrollar una nueva visión en los comerciantes que los motive a aumentar sus ventas y no competir con exactamente lo mismo por un dólar de rebaja. En éste punto la misma Secretaría de Turismo, si todavía existe pues nada he oído acerca de sus metas o proyectos , es la que debería desarrollar planes y estrategias para capacitar a los comerciantes a desarrollar una visión más efectiva, más ahora que se incrementa sustancialmente la afluencia turística.

¿Qué propósito positivo conlleva el atraer turistas para que sólo se encierren en un bar? Se debe motivar el turismo de gran altura, mas ¿si nada

recuerdo realmente se llevan de su estancia en Ensenada? Creo yo, una “cruda” realidad cuando mucho.

Se espera atender diariamente una afluencia diaria de 9000 visitantes ofreciéndoles, aparte de nada realmente interesante, supuestas tirolesas, paseos en bote, que curiosamente se bajan de uno, y zonas de bienestar.

En éste caso, sólo cuidado con las ráfagas de metralleta.

Espacios gastronómicos, que ya en el centro de la ciudad no hay espacio visible.

Un real proyecto turístico en el puerto sería en su caso deshacerse de la totalidad del muelle que sólo produce escombro submarino como se notó hace pocos días frente al asta bandera al bajar visiblemente la marea. Toda una llantera aparte de otras chatarras. Penoso.

Ensenada Bay Village será la empresa concesionada por Asipona y la Secretaría de Marina, o sea, el gobierno actual que desarrollará éste megaproyecto. Loable, mas no puede quedar una magna recepción al turismo mundial sin ofrecer en equidad la misma calidad de bienes y servicios. Sin probablemente saber lo que expreso, que tal si desembarcando al puer-

to, en la Plaza Cívica se presenta todo ununa muestra de equitación con al gún club de jinetes de jaripeo, 30 mariachis tocando el Son de la Negra, ¡y échale compadre!

Bueno, poseemos una supuesta mente brillante y qué más que nos autopercibamos (y está de moda) como grandes entretenedores de los visitantes y dejemos salir nuestra creatividad para así dejar huella de una ciudad de verdadero entretenimiento y solaz.

Desde hace mucho es hora de grandes cambios a nivel comercial, de desarrollar una nueva visión de negocios turísticos. Y recuerdo cuando yo tenía, creo, 18 años, mi papá me decía, parados en la arena de lo que es hoy la estación de servicio a la salida del bulevar costero, que se construiría una nueva estación. Le dije: ¡Apá! Yo quiero manejarla, y le decía que contrataríamos a bellas chicas con hot pants, pero se enojo. Jajaja. Bueno, al menos yo mostraba una visión innovadora que podría haber traído grandes utilidades a la empresa.

Visión, amigos míos. El puerto es suyo, ahí están con sus establecimientos, listos para ser utilizados con sagacidad emprendedora.

¡Buena suerte!

Pegado a la Butaca

Película mexicana de Raúl Campos con Octavio Hino josa, Alfonso Borbolla, Maya Zapata, Mónica Dionne (2026). briedad, me estás matando abre con una nota de crueldad. En el salón de un centro de rehabilitación, un gru po de adictos en recuperación com parten las dolorosas historias que los llevaron a las sustancias que ahora quieren dejar. La sesión culmina con Raffi (Octavio Hinojosa), quien ron da los cuarenta años, con un relato de abuso familiar y bestialidad. La historia, sin embargo, es una total mentira; una broma pesada a expen sas del trauma real de las personas a su alrededor. Si la intención es hacer que Raffi nos caiga bien, convertirlo en un protagonista al que queremos apoyar, la escena fracasa rotunda mente. Pero hay una parte de mí que lo entiende.

Pensemos en cómo debe verse la situación desde afuera: un intercam bio triste de cuentos diseñados para dar lástima. La insolencia de Raffi vuela en la cara de la idea de que el camino de un adicto puede explicarse de verdad con uno de éstos clichés. Pero también, pensemos que estos clichés pueden tener algo de verdad. Que los que están aquí reunidos de verdad tuvieron que tocar fondo antes de reconocer que tenían un problema. Raffi simplemente no está listo para hacerlo. No es que no le haya invertido tiempo. Raffi lleva noventa días en un programa que dura cuarenta, y éste es su quinto intento de dejar las drogas y el alcohol. Después de su travesura, la directora del centro decide darlo de alta, en este caso es un eufemismo para expulsarlo. Raffi regresa a casa de sus papás, Rafael (Juan Carlos Vives), un empresario exitoso y Emilia (Mónica Dionne) una artista reconocida, pero ellos también lo corren, obligándolo a pedir asilo con un amigo de la prepa, Trino (Alfonso Borbolla). ¿Por qué lo corren? El único talento de Raffi parece ser el

SOBRIEDAD, ME ESTÁS MATANDO

de enajenar a todos los que se apiadan de él. Roba dinero del bolso de su madre, insulta a la esposa de su hermano y sabotea la relación de Trino con Simón (Hugo Catalán).

La actuación de Hinojosa nunca muestra el carisma necesario para que la desfachatez de Raffi sea encantadora. Pero eso mismo lo hace, en parte, más humano. Es claramente una postura, un mecanismo de defensa. Se me ocurren un par de razones para ello. Una es simple egoísmo, un reflejo de cómo la adicción saca lo peor de las personas. O el orgullo residual de un niño rico —su apodo infantil y su cabello teñido de rubio lo hacen parecer alguien que se aferra inútilmente a la juventud; en otros momentos es simplemente berrinchudo— algo que le da un sentido de superioridad ante las vidas estables y correctas de los demás. O una forma de alejarlos, para poder decirse a sí mismo que en efecto nadie lo quiere y así validar su propio aislamiento y soledad.

pero la ambivalencia que muestra hacia Raffi, sus dudas y el disfrute de su compañía, la hacen algo más que el interés romántico que solo está ahí para redimir a su protagonista. Otro personaje femenino importante, Daniela (Elsy Reyes), una mujer casada que tiene una aventura con Raffi, también tiene más humor y profundidad que los que se asoman en un inicio.

Hay momentos en los que podemos ver debajo de la superficie. Aunque resiente la vida dentro de rehabilitación, Raffi no se imagina fuera de ella. Cuando se da cuenta de que su expulsión va en serio, su actitud cambia a un intento sincero de disculparse. Y cuando a Trino se le escapa que Inés (Maya Zapata), de quien Raffi estaba enamorado en la prepa, se acaba de divorciar, Raffi se convierte en una persona totalmente diferente con la vaga esperanza de volver a conectar con ella.

Aquí la fórmula más o menos se impone. Raffi trata de darle una vuelta total a su vida para convertirse en la clase de persona con la que Inés, madre de dos hijos recién separada de un “huevón”, quiere estar. Pero incluso este lado más trillado es manejado con cierta inteligencia. Inés nunca se siente como un personaje completamente delineado —se nos dice que es madre pero nunca la vemos desempeñando este rol—

Los intentos de Raffi por construirse un nuevo futuro lo obligan a reconciliarse con su pasado, el cual se nos revela poco a poco. Hay un giro dramático que tiene que ver con su novia de la juventud. Éste termina siendo algo predecible, pero se siente como la forma correcta de presentarlo, pues refleja el difícil proceso de aceptación por el que Raffi pasa. Este cuidadoso manejo de la información matiza lo que sabemos sobre sus personajes y por extensión la actitud que adoptamos hacia ellos — entre las preguntas que se sostienen por una buena parte de la película: ¿por qué Trino le aguanta tanto a Raffi? Como sucede con las personas reales, una vez que los conocemos nos cuesta volver a meterlos en la imagen superficial que nos dejó su primera impresión. Antes de ver Sobriedad, me estás matando sospechaba que su trailer, como suele ocurrir con muchos estrenos del cine mexicano, la vendía de manera engañosa. El tagline prometía “una comedia más negra que tu consciencia” pero el resto del anuncio se comportaba como una comedia ligera e inspiradora. La principal fuente de humor negro está en su firme compromiso a mostrarnos un protagonista tan desagradable, pero solo para mostrarnos que puede cambiar. Así como Raffi, quien no es tan mala persona como quiere parecer, la película tiene más optimismo y corazón que el que nos sugiere al principio. Pero tampoco se pone el camino demasiado fácil. Para Raffi, reconciliarse con los males que sufrió y los que cometió es el resultado de un duro proceso. En su inconsistencia vemos impulsos contradictorios: el querer ser mejor persona y el miedo a los compromisos que esto implica. La cosa se vuelve muy melosa cerca del final, con Raffi resumiendo en palabras llanas lo que aprendió de la vida. Pero para ese momento ya sentía que él y la película se lo habían ganado. alberto.villaescusa19@gmail.com X: @betovillaescusa

Alberto Villaescusa Rico

Naveguemos

En la edición anterior de La Brújula (edición No. 118), relaté algunos aspectos del tema que, en el ámbito académico, estamos encarando con un grupo de alumnos de la Universidad Iberoamericana, relativo a los fenómenos migratorios.

Ello fue el preámbulo de una temática más ambiciosa —y que ha estado en mi tintero durante mucho tiempo— que pretendo ir desarrollando, con el ánimo de aprovechar este “balcón” tan generoso que nos brinda La Brújula.

Esta temática la puedo resumir en una pregunta: ¿Se puede afirmar que la globalización ha generado beneficios por igual a todas las culturas, grupos raciales, comunidades humanas?

Tiene, el tema, muchas aristas, repito.

Por ello comencé, en el número anterior de La Brújula, relatando un suceso, muy real, sobre migración.

Cambio de arista y me permito —así lo he hecho varias veces— copiar el fragmento de un texto que considero relevante. Se trata de un trabajo editado en la revista Nómadas, 2009 y cuyos autores, Iker Barbero y Ana Rosa González, desarrollaron bajo el título de “Estado, migraciones y Derecho (s) en la era de la globalización”, por la Universidad del País Vasco- Euskal Herriko Unibertsitatea.

Dice así:

“Hasta no hace mucho tiempo el Estado y el mercado constituían dos subsistemas interrelacionados, donde el segundo estaba sometido o controlado por el primero.

El Estado, en su vertien-

NO HAY PROBLEMA, HOMBRE. TODO VA BIEN

te social o de bienestar, era el encargado de gobernar y orientar las directrices que el mercado debía seguir de cara a lograr unos objetivos considerados como beneficiosos para los intereses sociales (García Pelayo, 2005).

“Sin embargo, la caída del denominado “bloque soviético” —el contrapeso social del capitalismo— supuso el declive de las políticas dirigidas hacia la justicia social y se dio vía libre al desarrollo de la economía neoliberal.

“Desde entonces, el mercado global abandona las directrices marcadas por el ámbito público estatal para constituirse como subsistema autónomo, autorregulado, ademocrático, y encaminado a ser él quien determina cómo debe ser la organización estatal…normas, informales, pero altamente vinculantes, están encaminadas más a la consecución del máximo beneficio que a la justicia social, sin

importar la dignidad ni la libertad, ya sea en su expresión individual o colectiva. Podría constatarse con rotundidad que nos encontramos ante una nueva división internacional del trabajo.

Si a lo anterior agregamos los índices de concentración de riquezas (tema que he tratado varias veces) que está sucediendo a nivel planetario, podemos afirmar, nueva y repetidamente, que nos vamos acercando a un nuevo mundo en el que se ejercerán modalidades de relaciones laboral/patronal sumamente depredadoras: florecerán formatos de esclavitud, se eliminarán los derechos humanos y se ejercerán reglas y formas de producir, emanadas no de procesos de justicia e igualdad humana, sino de imposiciones nacidas de los intereses económicos —y del poder fáctico— de una élite superlativamente minoritaria. Para mayor precisión, co-

pio otro fragmento del mismo documento:

La consecuencia más directa de esto es que la soberanía interna (Habermas, 1998) es paulatinamente mermada por los agentes formales e informales de la economía transnacional. La función de regulación, hasta ahora monopolio del Estado, es asumida por la coalición surgida de la empresas transnacionales y la élites neoliberales nacionales y locales, a través de la tupida red de mecanismos informales. Tal aparato no es más que la creación de un sistema en el que el Estado se limita a garantizar “derechos del capital global” (contratos y derechos de propiedad) y su efectividad y legitimidad, incluso con la opción militar que sólo unos pocos países poseen.

¿Se lo pueden imaginar? ¡¡los derechos del capital global!!

Y para muestra de esta terrible concentración de poder económico y militar, termino señalando una noticia editada hoy, 11 de febrero de 2026, en el periódico La Jornada: “Sumó a su fortuna 4 mmdd: The New Yorker Lucra Trump con la presidencia para enriquecerse él y su familia. Recibe pagos a cambio de contratos gubernamentales e indultos a criminales, confirma la prensa. Pide “donaciones” a empresarios para organizar eventos o construir su salón de baile. Decía al principio de esta nota, que el tema de la globalización tiene varias aristas. Intentaré, en los siguientes artículos, desarrollar esta madeja de informaciones sesgadas, contradictorias y distractivas con las que nos bombardean a diario, para poder entender un poco mejor lo que está sucediendo y, entonces, pronosticar lo que va a suceder.

Ricardo Harte

EL HOMBRE Y SUS AFECTOS EN LOS RETOS IDEOLÓGICOS

Tradicionalmente se ha con siderado que los varones son limitados, si no es que tor pes, a la hora de mostrar sus senti mientos. Frases que sostienen esto como una afirmación sobran dentro de la jerga común, incluso dinami zan las interacciones en las relacio nes familiares y/o románticas. Es habitual escuchar en conversacio nes, menciones como que al varón le falta expresarse, que se reprime o siendo más conservador, no se per mite hacerlo. En contraparte, se asu me que las mujeres sí son capaces de expresarse emocionalmente sin ta pujos. Y de igual manera, en comi dillas y platicas de café se valida tal distinción. Incluso, se sostiene que este desarreglo interactivo es la cau sa de muchos de los problemas en las relaciones.

Sin embargo, es probable que la capacidad de los varones para mostrarse emocionalmente la relacionen con ver que sean empáticos, sentimentales o condescendientes. Pero, por otro lado, también implicaría que sean protectores, mártires y seguidores irrestrictos. Con algo de permisividad, pero seguidores al fin. Desafortunadamente, tanto la percepción generalizada como las expectativas del “cómo” en la expresión afectiva del varón, son estructuras redundantes que le siguen condenando a la represión inconsciente, el retraimiento emocional y la evasión en el proceso de cercanía afectiva. No se puede pedir expresión (que implica libertar y ausencia de juicio) y simultáneamente condicionar las formas y los límites.

En la descripción previa, obsoleta y traumatizante, el varón debe despojarse de sus limitadas maneras de entrever sus emociones, que han sido referenciadas desde siempre, para colocarse ahora un nuevo patrón de formas progresistas e ideológicas donde exprese sus sentimientos, pero con otra “nueva” aprobación de otro estereotipo. De tal manera que él, antes y ahora pa-

rece no contar con la libertad suficiente para explorarse a sí mismo de manera natural, genuina y sin condicionantes. Es como si el precepto de cumplir y condescender; continuara. Porque las mujeres les llevan mucho trecho y van retrasados… siguen retrasados. Y ahora más que nunca, es incierto si a este paso algún día podrán alcanzarles.

Y así, reconociendo y aceptando socialmente que la formación del varón había sido extremadamente insuficiente con relación al manejo de las emociones, y la mujer avanzaba a pasos agigantados en su crecimiento y autonomía. Fue necesario exigir cambios que no significaran que nuevamente fueran ellas las que tengan que resolver el problema. Había que estar, ahora sí, a la par. Entonces el varón necesitó hacer cambios por si mismo, aun viniendo de viejos modelos de crianza o en modelos de transición donde la mujer tiene más derechos, oportunidades y revaloraciones.

A partir de esta transformación entre la demanda ideológica y un anhelo original, el varón quedó desprovisto nuevamente de una guía sólida y confiable que le muestre cómo

vivir lo que siente. Porque quien lo puede hacer está muy ocupado tratando de ser él mismo o probando las nuevas formas de relacionarse. Uno de los efectos de este proceso es el retraimiento afectivo. Actualmente el hombre teme expresar lo que siente por no caber en ninguno de los estereotipos mencionados. Pierde identidad dejando el viejo modelo represivo y sufriente, y si muestra vulnerabilidad, es cuestionado y revaluado negativamente y todo se vuelve dudoso... desconfiado. Ahora el hombre expresa lo que siente con otras condiciones, las emociones y sentimientos positivos son reforzadas (como el amor, el cariño, la empatía) pero el dolor y desconsuelo son manifestaciones que ahora son más difíciles de mostrar, debido a que puede perder identidad y valía frente a la otra. El hombre quiere y es capaz de expresar amor y otros afectos, pero en el fondo teme ser desvalorado o dilapidado. Es vivirse dentro de la expectativa ajena. En este sentido, mostrar lo que se siente tiene más que ver con la valoración, respeto y certidumbre del receptor. Pero esta vivencia empie-

za desde la infancia. El terror de ser denostado o poco visto por sentir genuinamente incapacita y trunca la expresividad de los afectos. En este momento de vida, el hombre debe encontrarse a sí mismo y rescatar la manera de amar en libertad y en el respeto compartido. No es la capacidad de sentir o expresar donde radica la cuestión, esa está ahí presente. El dilema surge en encontrar un espacio donde se valore por quien es y donde sus sentimientos sean tan valiosos como los de otras y otros. No es “enseñarle” al hombre a expresar lo que siente. Es verlo y tratarlo con el mismo valor e importancia que los otros congéneres. Porque en realidad y en esencia, es igual de especial (si la mujer lo es) y si no, es igual de merecedor de todos los afectos y cuidados sin infantilizarlo, ridiculizarlo ni reducir su integridad. En el mundo hace falta el amor de los hombres sanos, sin duda; pregunten a los niños.

*Doctor en Psicología, especializado en terapia familiar y de pareja. info@psicologovictormendoza.com

Cero Quejas

Mi infancia estuvo rodeada de grandiosos amiguitos de juego. Tuve la gran for tuna de compartir con muchos veci nos horas interminables aventando o pateando la pelota en la calle, los pastelitos de tierra, las escondidi llas y todas aquellas aventuras que podrían describirse en historias de fantasía; y siempre me pareció tan normal, tan orgánico el sentir el ca lor de una amiga que compartía sus muñecas, o un niño que gustaba de repartir agua del mismo vaso que él tomaba; sin duda todo ello es pro ducto de lo que nuestras familias sembraron en nosotros.

Reconocí el poder de los amigos al mismo tiempo que el desamor. Cuando me rompieron por primera vez el corazón (sí, han sido varias ya) y después de un buen regaño de mi mamá, volteé a buscar a mis amigos. Algunos me reclamaron abandono y siguieron su camino; pero otros tantos me ofrecieron sus abrazos, su comprensión y un sincero apapacho que nunca olvidaré. Entonces me di cuenta que las amistades se constru yen poco a poco, se cocinan a fue go lento con vivencias diarias, con complicidades y secretos que van forjando historias día a día; aquí comprendí que la amistad auténtica no huye en la adversidad; por el con trario, te acompaña y te acoge.

Hace poquito encontré, olvida da en mis papeles personales un recuerdo de oro de esa etapa. Una carta que recibí por correo desde Alemania de un amigo que se lla maba Gernot. La volví a leer y me hinchó el corazón al saber que alguien del otro lado del Atlántico había dedicado unas líneas a mi persona. En realidad, era una carta muy básica. Hablaba de cómo le había ido en la escuela, de sus planes a futuro, unas líneas muy sinceras; corrí de inmediato a hacer una búsqueda en redes sociales y me encontré con el perfil en memoria de ese amigo de adolescencia. Aún cuando ya nos habíamos perdido la

CARTA ABIERTA A MIS AMIGOS

pista, me dolió saberlo enfermo y finalmente de su deceso. Hoy siempre estará en mis oraciones. Con esta experiencia, que a pesar de ser fugaz y hace mucho tiempo, aprendí que no importa el idioma, ya que el corazón reconoce al amigo. En el transcurso de estos años he perdido ya a algunos amigos. Es inevitable, la certeza de la muerte es más contundente que la vida misma;

por eso apreciar el hoy y ahora es en suma importante. A otros, también los he perdido en vida. En esta aventura de la vida hay quienes hemos decidido cambiar de rumbos y dejamos, a veces hasta por malentendidos, relaciones atrás. Me queda claro que algunas de ellas sólo se enfriaron y que, con el paso del tiempo, si la circunstancia lo vale, se pueden reavivar;

pero otras no; quedaron tan sensibles que es preferible dejarlas morir antes de que duela más. Sin duda, mientras haya un amigo, vive la esperanza. Es una gran fortuna voltear y saber que hay alguien con quien cuentas. Ya sea para pedir un aventón, echar una lloradita o hasta tirarse a ver una película cuando no dan ganas de estar sola. La compañía en silencio es una experiencia sublime entre amigos donde no son necesarias las palabras. Chalía es una mujer de corazón gigante, siempre estuvo en el hospital en los últimos días cuando mi mamá enfermó, firme al pie del cañón recibiendo las notificaciones de los médicos, ahí sentadita aguardando noticias de su amiga. Nos decía “vayan a casa muchachos, yo me quedo aquí por cualquier cosa”. No podía estar en la habitación con su amiga, aguardaba paciente en la sala de espera. Le dio paso a todos lo que llegaban a la visita, diciendo: “Al siguiente paso yo, no se preocupen, yo aquí voy a estar”. Llegábamos a relevarla y entrabamos nosotros a la visita de 15 minutos, siempre cedió su lugar día y noche. Por más de dos semanas hizo la misma rutina todos los días. El 14 de febrero la llevaba yo a ver por fin a su amiga a que se dieran un abrazo; ya no la alcanzó: cuando llegamos nos avisaron que su corazón ya no latía. No he visto mayor prueba de amistad que esa. Sin duda, el verdadero amigo permanece cuando todos se marchan.

Hoy mi frase favorita es “crea comunidad”. He tenido la gran fortuna de forjar amigos durante la juventud, a quienes hoy puedo dedicar esta carta de agradecimiento por todo lo compartido y tantos años de aventuras, y también, a esas nuevas amistades que a mi llegada a esta tierra me han acogido como una verdadera familia.

¿En qué consiste crear comunidad? En abrir los brazos para saber recibir, pero también tener conciencia de que, cuando iluminamos el camino de los demás, iluminamos el camino propio. Sólo es necesario tener la sensibilidad de querer ver un mundo mejor, o por lo menos poner ese granito de arena para ver del otro lado, un hermoso arcoíris.

*Periodista. Apasionada del café a cargo de una barra de especialidad en el Valle de Guadalupe. FB & IG: espresso.an4n4.

Adriana Carrillo*

EL 14 DE FEBRERO

CUANDO LA AMISTAD TOMA LA PALABRA

El amor se va con estruendo; la amistad se aleja de puntitas.

REDACCIÓN*/LA BRÚJULA

Cada 14 de febrero, el calendario parece ponerse de acuerdo: globos rojos, cenas con velas, chocolates y una narrativa centrada en el amor de pareja. Pero, detrás de ese alud consumista, hay otra dimensión que con frecuencia se desdibuja: la amistad.

No es un añadido romántico ni un subtítulo del amor; es un lazo autónomo, profundo, sujeto a su propia historia, significados y retos sociales. Precisamente eso merece atención en una fecha que oficialmente se nombra Día del Amor y la Amistad. Este trabajo explora la amistad desde tres momentos distintos: su historia y conceptualización; la fotografía social actual con cifras y estudios; y finalmente, su papel futuro en una sociedad que replantea sus vínculos más allá del romance.

MÁS ALLÁ DEL AMOR ROMÁNTICO

La amistad es un concepto tan antiguo como polisémico. Filósofos como Aristóteles ya la consideraban una de las formas más altas de relación humana, distinta tanto de la utilidad como del mero placer. Para él, la amistad “perfecta” se daba entre personas de virtud compartida, un vínculo que se mantenía incluso cuando cambiaban las circunstancias externas. Siglos después, autores modernos como C.S. Lewis señalarían que “La amistad nace cuando una persona dice a otra: ‘¿Qué? ¿Tú también? Pensé que yo era el único’”. Esta frase resume una verdad profunda: la amistad brota de la identificación, del reconocimiento mutuo de vulnerabilidades y pasiones compartidas. Si en la literatura clásica la amistad era un ideal que cohesiona pen-

samiento y acción, en la escena social contemporánea ha resistido los emba tes de la individualización y el consu mismo. En algunos países de América Latina, donde el 14 de febrero se ha adoptado con fuerza como una fiesta de afirmación social, la celebración del afecto —incluida la amistad— ofrece un espejo para observar cómo las per sonas traducen vínculos abstractos en prácticas concretas, como compartir regalos o experiencias.

A pesar de esto, el imaginario cul tural dominante sigue privilegiando el amor de pareja. Y sin embargo, la amistad no sólo persiste: muchas ve ces es sustrato y soporte emocional de quienes atraviesan etapas de soledad, separación o crisis vital.

LA AMISTAD EN NÚMEROS

Para entender el lugar que ocupa la amistad en la vida cotidiana, conviene detenerse en datos recientes. La investigación social ofrece una radiografía compleja y, en ocasiones, inquietante.

Una de las bases más amplias disponibles proviene de la World Values Survey, que analizó respuestas de más de 323 mil personas en 99 países. El estudio encontró que quienes dan un alto valor a las amistades reportan mejores niveles de salud y bienestar subjetivo, independientemente del contexto cultural o económico. Esto sugiere que la amistad no es un adorno emocional, sino un factor de resiliencia psicosocial global.

JUVENTUD Y SUS AMISTADES

Cuando se observa específicamente a jóvenes, los patrones de relación revelan tensiones propias de una generación interconectada digitalmente pero, a veces, desconectada físicamente. Un estudio mexicano realizado entre adolescentes de 12 a 19 años mostró que los jóvenes tienen en promedio 10 amigos cercanos definidos como tales, aunque su lista de contactos en redes suele ser de

alrededor de 200 “amigos” virtuales. Esto evidencia una dualidad entre cantidad digital y calidad relacional, un fenómeno que psicólogos y sociólogos han empezado a llamar soledad relacional en redes hiperconectadas.

FRECUENCIA DEL CONTACTO

Sin embargo, la amistad formalizada no siempre se traduce en convivencia o interacción frecuente. En México, datos recientes sugieren que al menos 50 por ciento de las personas adultas no frecuenta a sus amigos con regularidad. Esto no implica necesariamente que no mantengan afecto, pero sí plantea preguntas sobre cambios de estilo de vida, prioridades laborales y el desplazamiento de las relaciones sociales hacia formatos más esporádicos o digitales.

Estas cifras, aunque no son definitivas ni universales, delinean un paisaje social donde la amistad sigue siendo valorada, pero tensionada por las demandas del trabajo, la familia y las dinámicas tecnológicas.

AMISTAD Y SATISFACCIÓN VITAL

La literatura científica también ha documentado que la calidad de las amistades está fuertemente vinculada

al bienestar subjetivo en adolescentes, incluyendo indicadores de felicidad, autoestima y salud emocional. La amistad, en este sentido, no es accesorio emocional, sino componente estructural del desarrollo humano.

MÁS ALLÁ DEL CLICHÉ

La celebración del 14 de febrero ha evolucionado. De una conmemoración religiosa (San Valentín) se ha transformado en una festividad secular que, en muchos países, amalgama afectos diversos. En ese sentido, la amistad no es un apéndice romántico, sino un eje central para ampliar la comprensión de las relaciones interpersonales.

En Estados Unidos y otras culturas occidentales ha surgido incluso una tendencia popular llamada Galentine’s Day, celebrada el 13 de febrero, donde el foco está en las amistades (especialmente entre mujeres), como respuesta consciente a la narrativa hegemónica del amor romántico.

Este tipo de celebraciones no sólo subraya la importancia de la amistad, sino que la pone en primer plano: no como sustituto ni consuelo, sino como celebración de vínculos no románticos en sí mismos.

AMISTAD, IDENTIDAD Y SOCIEDAD

En una sociedad donde la identidad y el sentido de pertenencia se negocian continuamente —entre lo individual y lo colectivo— la amistad se presenta como un terreno donde se construye confianza, reciprocidad y empatía. Estudios contemporáneos en psicología social coinciden en que las amistades pueden servir como amortiguadores contra la ansiedad, el estrés y la soledad crónica, más allá de la edad o el estatus social.

Sin embargo, sabemos que mantener amistades se vuelve más desafiante con el paso del tiempo. Aunque las cifras varían según región y metodología, investigaciones en demografía social han sugerido que las personas tienden a perder contacto con amistades a medida que avanzan en edad adulta, debido a relocaciones, responsabilidades laborales o familiares. Esto apunta a una pregunta crucial para la sociedad contemporánea: ¿cómo se revalorizan los lazos de amistad en una era de movilidad y fragmentación social?

AMISTAD COMO TEJIDO SOCIAL

Volver la mirada hacia la amistad no es romantizarla, sino reconocer su densidad emocional y su impacto social. En el contexto del 14 de febrero, cuando los medios exploran historias de parejas enamoradas y regalos costosos, existe una narrativa menos visible pero igual de potente: la de quienes sostienen la vida de otros sin necesidad de romanticismo.

Ese tejido de relaciones —hecho de confidencias, lealtades, silencios compartidos y risas espontáneas— merece su propio espacio de reflexión periodística. No como una etiqueta secundaria del amor, sino como una fuerza vital que acompaña a las personas desde la infancia hasta la vejez, moldeando subjetividades y sostenedores sociales. En un mundo donde a veces se valora más lo instantáneo que lo duradero, volver a considerar la amistad en su complejidad puede ser no sólo un gesto de justicia simbólica, sino una invitación a construir sociedades más solidarias, conectadas y humanas.

* El presente trabajo fue elaborado con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

Una Mirada Hacia la Infancia EL PODER DE UN BUEN AMIGO

La amistad es una de las experiencias más significativas que podemos desarrollar los seres humanos desde temprana edad. Las etapas de desarrollo y la estimulación social influyen para que los pequeños se identifiquen con sus iguales. A partir del preescolar se acrecientan experiencias, muchas de ellas a través del juego: se construye la identidad, se fortalece la autoestima y se aprende a relacionarse con el mundo.

Conforme se crece, las amistades adquieren mayor relevancia y se convierten en un elemento necesario para madurar. Habilidades como la empatía, la comunicación, el respeto, el seguimiento de reglas y la resolución de conflictos, preparan para la vida. Valores como la lealtad, la confianza y el apoyo, forman una base de seguridad emocional. Una parte importante del nutriente afectivo diario también se desarrolla fuera del ámbito familiar. En torno a la amistad siempre surgirán desacuerdos o malos entendidos, por lo que es fundamental contar con adultos cercanos que acompañen en las alegrías, las dificultades o las tristezas. Es el caso reciente de un niño acongojado que llegó a consulta: regresó a clases y ya nada era igual; una silla a su lado permanece vacía. El padre de su mejor amigo obtuvo un empleo fuera y la familia se mudó. Eran vecinos y compañeros de escuela; su tristeza era tan profunda que comenzó a aislarse

y en el recreo ya no quería integrarse con nadie.

Casos como estos ocupan de ayuda; por eso el rol de padres y maestros es clave. La función consiste en observar, acompañar y favorecer conductas más adaptativas entre los menores.

La apertura de los adultos para ampliar el círculo social y generar espacios de convivencia saludable es esencial. Hay que prestar atención cuando aparezcan dificultades para relacionarse o condiciones que impidan una integración positiva dentro o fuera de la escuela.

La ausencia de amistades puede representar un factor de riesgo socioemocional importante. El rechazo, el aislamiento o las experiencias de acoso suelen aparecer con frecuencia en consulta y generalmente se acompañan de ansiedad, depresión o dificultades de adaptación escolar. Las intervenciones tempranas ayudan a reducir secuelas futuras y previenen la aparición de traumas de mayor severidad.

Vínculos que se construyen desde la infancia dejan huellas profundas. A través de estas alianzas los menores logran apoyarse y cuidarse. Un buen amigo puede convertirse en un sostén emocional que permita seguir adelante pese a circunstancias difíciles vividas en casa. Cuando un menor crece en un hogar no funcional, caracterizado por conflictos constantes, negligencia, violencia o inestabilidad, su desarrollo ge-

neral puede verse comprometido. En estos casos, la presencia de un buen amigo puede convertirse en un factor protector significativo. En ese vínculo de amistad puede encontrar aceptación, compañía y estabilidad. Diversas teorías psicológicas sobre apego y resiliencia señalan que al menos una relación significativa puede amortiguar los efectos negativos de un ambiente adverso. A través de la amistad se puede jugar, reír y sentirse libre de presiones. No obstante, es importante recordar que una amistad, por significativa que sea, no sustituye las necesidades emocionales que deben provenir del núcleo familiar.

Tener un buen amigo a lo largo de la vida es una de las experiencias más valiosas. Seguramente todos podemos mirar hacia atrás y recordar a quienes compartieron momentos inolvidables y con el tiempo se volvieron como familia. Los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de las manos: son incondicionales, celebran nuestras alegrías y nos acompañan en las tristezas. Las amistades auténticas son un tesoro que debemos cuidar y valorar. La vida también se construye desde la reciprocidad. Celebremos este día tan especial: el Día del Amor y la Amistad.

*Psicóloga con Posgrado en Psicoterapia de Niños http://laurabeltran.com.mx

Laura Beltrán Padilla*

Columna INAH BC

ABRAZOS QUE ATRAVIESAN EL TIEMPO

*Aunque la imagen de esqueletos “abrazados” suele asociarse a sitios europeos, en México, y particularmente en Baja California, existen evidencias que hablan de una concepción de la muerte profundamente ligada a la vida en comunidad y al vínculo humano.

La idea de la vida más allá de la muerte es la creencia de que la conciencia, alma o identidad de una persona persiste tras el cese de sus funciones físicas. Abarca perspectivas religiosas (reencarnación, paraíso/infierno), filosóficas (inmortalidad del alma) y nuevas hipótesis científicas que exploran la conciencia en múltiples dimensiones.

El hallazgo de osamentas en posiciones afectuosas —abrazadas, tomadas de la mano, frente a frente— no solo es arqueológicamente relevante, sino profundamente simbólico.

Desde la arqueología, estos entierros se interpretan como prácticas funerarias intencionales, no como posturas casuales. Colocar a dos o más individuos en actitudes de cercanía corporal suele reflejar vínculos afectivos, familiares o sociales reco-

nocidos por la comunidad: parejas, hermanos, madre e hijo, o incluso relaciones rituales.

Uno de los ejemplos más conocidos es el de los llamados “Amantes de Valdaro” (Italia, Neolítico), una pareja enterrada cara a cara, con los brazos entrelazados. Durante años se romantizó el hallazgo, aunque estudios posteriores sugieren que murieron en momentos distintos y fueron acomodados juntos, lo que refuerza la idea de una decisión simbólica más que de una muerte simultánea.

En otros contextos —Mesopotamia, el antiguo Egipto, Mesoamérica o los Andes— estas posiciones pueden asociarse a creencias sobre el más allá. El contacto físico aseguraría que los individuos transitaran juntos al otro mundo, manteniendo su relación más allá de la muerte. En culturas donde la vida comunitaria era central, la muerte también se concebía como un acto colectivo.

El hallazgo de restos óseos, denominados como ¨los amantes¨ con más de 1.500 años de antigüedad, fueron revelados el junio del 2020, “Esta es la primera [pareja] encontrada en un abrazo amoroso, como tal, en cualquier lugar de China”, dijo Qian Wang, autor principal del estudio y profesor asociado del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Odontología de Texas A&M.

En muchos casos, análisis osteológicos, genéticos y del contexto del entierro ayudan a aclarar estas relaciones. A veces se descubre que no había lazo biológico, lo que abre interpretaciones aún más interesantes sobre lazos sociales construidos, adopciones rituales o alianzas. Los cuerpos hablan —sin palabras— de cómo esas comunidades entendían el amor, el cuidado y la permanencia.

En el caso de nuestro país, el tema cobra matices muy interesantes, aunque menos conocidos que los casos europeos, en distintos sitios arqueológicos de México se han documentado entierros múltiples donde la disposición de los cuerpos sugiere intencionalidad y cercanía emocional, más que simple aprovechamiento del espacio. En culturas mesoamericanas, la muerte estaba profundamente ligada al orden social y familiar, por lo que no era raro enterrar juntos a quienes compartieron la vida cotidiana.

En el Occidente de México (Colima, Jalisco y Nayarit), por ejemplo, se han encontrado entierros dobles dentro de tumbas de tiro, donde los cuerpos aparecen próximos o enfrentados. Aunque no siempre están “abrazados” en el sentido literal, la colocación indica una relación significativa, posiblemente de pareja o parentesco cercano, reforzada por ofrendas compartidas.

En el Altiplano Central, algunos entierros mexicas y teotihuacanos muestran cuerpos dispuestos de manera complementaria, con orientación y contacto físico deliberado. Aquí, la cercanía no necesariamente alude al afecto romántico, sino a roles sociales, parentesco o destino compartido en el más allá.

En el norte de México, incluyendo Baja California, los contextos son

Entre grupos cazadores-recolectores y seminómadas, los entierros reflejan una relación muy directa entre vida, territorio y comunidad. Se han documentado entierros flexionados y en abrigos rocosos, y en algunos casos entierros múltiples, donde los cuerpos aparecen muy próximos entre sí. Aunque no siempre adoptan posturas claramente “afectuosas”, la proximidad corporal y el uso compartido del espacio funerario sugieren lazos familiares o de grupo, posiblemente reforzados por la cosmovisión indígena yumana y cochimí, donde el grupo era esencial para la supervivencia.

A diferencia de otros contextos donde se ha hablado de “amantes” o parejas eternas, en Baja California la interpretación es más sobria y, quizá, más profunda. La cercanía corporal no necesariamente alude al amor romántico como lo entendemos hoy, sino a lazos familiares, pertenencia al grupo o protección mutua. Enterrar juntos a ciertos individuos pudo simbolizar la continuidad del linaje, la unidad del clan o el acompañamiento en el tránsito hacia otro plano de existencia.

*Con información vivencial y compilación de datos científicos.

*Periodista Resp. Enlace Institucional del CINAH-BC.

LA MADRE DE CALIFORNIA

Raíces

CARLOS LAZCANO*/COLABORACIÓN

carloslascano@hotmail.com | Ensenada, B. C.

En la fachada de la misión de Nuestra Señora de Loreto Conchó, actualmente en el centro del pueblo de Loreto, Baja California Sur, destaca una leyenda que dice “Cabeza y Madre de las Misiones de Baja y Alta California”, dando a entender que fue a partir de esta misión que se originó y desarrolló todo el sistema misional de las Californias. Ciertamente, esta aseveración es incorrecta y parece ignorar todo el proceso que se llevó a cabo para lograr la fundación de dicha misión de Loreto y posterior desarrollo y consolidación del proyecto misional californiano.

Dicho proceso lo inició Eusebio Francisco Kino 14 años antes de la fundación de Loreto, en 1683, cuando funda la efímera misión de Nuestra Señora de Guadalupe de Californias en la bahía de La Paz, durante la fracasada expedición del almirante don Isidro de Atondo y Antillón.

Uno de los objetivos más importantes de la expedición de Atondo era iniciar la evangelización de la Antigua California, pero después de tres años de intentos todo el proyecto falló y hubo de abandonar la península. Sin embargo, para Kino no fue un fracaso, sino un aprendizaje que obligó a pausar el proyecto y prepararse para poder retomarlo de una manera más adecuada.

Para Kino, el principal aprendizaje fue que la difícil geografía de la California representaba un importante escollo para que las misiones que pudieran fundarse en ella fueran sustentables. Si no se les ayudaba desde el exterior, al menos durante los primeros años, sería imposible fundarlas y consolidar el proyecto.

Fue así que Kino decidió no olvidarse de California y pidió ser aceptado como misionero en Sonora, por dos razones. La primera de ellas fue la cercanía con California, lo que eventualmente le facilitaría regresar a la península y, segundo, lo más importante, Sonora presentaba territorios mucho más fértiles, los que eventualmente podrían dar apoyos importantes para volver a la península de una manera mejor preparada. Ya estando en Sonora, a Kino se le comi -

sionó para iniciar la evangelización de la Pimería Alta, que comprende el actual no roeste del estado de Sonora y sur de Arizo na. Ahí Kino desarrolló una labor extraor dinaria, fundando una veintena de sitios misionales, los que efectivamente fueron muy prósperos, de tal manera que pudo plantear el regreso a California teniendo como cimiento los excedentes de sus mi siones. Así, solicitó de manera sistemática que se le permitiera volver a la península, sin embargo, el permiso le fue negado una y otra vez.

En 1691 el visitador de las misiones de Sonora, Juan María Salvatierra lo visitó para constatar el avance de sus misiones. Un mes estuvieron cabalgo por la Pimería y Kino logró convencerlo de que juntos solicitaran la venia para volver. Sin em bargo, esta les siguió siendo negada. Gra cias a un hecho circunstancial en 1696, Salvatierra finalmente consigue la auto rización para los dos. Fue así que empezó a organizarse el tan anhelado regreso, el que se dio en octubre de 1697. Pero, una circunstancia desfavorable impidió que Kino regresara y únicamente Salvatierra se embarcó acompañado de unas pocas personas, logrando la fundación de Nues tra Señora de Loreto Conchó, la primer misión permanente de las Californias.

Para lograr esta primera fundación Salvatierra recibió un muy importante apoyo de Kino, no solo en los excedentes de sus misiones, ganado y granos, sino en una serie de consejos e informaciones que de no tenerlos el inicio de Salvatierra hubiera sido un fracaso más, de tal manera que sin Kino, Salvatierra no se explica, como tampoco se explica esta primera fundación. Durante los siguientes años. Desde sus misiones en Sonora, Kino siguió dando muy importantes apoyos a California, no solo con las ganancias de sus misiones y apoyos solidarios, sino a través de numerosas exploraciones, conocimientos y trabajos que mucho facilitaron la consolidación del proyecto evangelizador y civilizador de California. Por ello no es de extrañar que el padre Salvatierra dijera las siguientes palabras: Aquella provincia de Sonora es madre de todas las Misiones de treinta años a esta parte, pues en Sonora (y en la visita de la Pimería el año de 1691) nacieron los deseos eficaces de donde ha dimanado el parto de esta Misión de la California, en

la cual, gracias al Señor, hay el pueblo de Loreto Concho … Nos hallamos aquí los dos padres con cuatro pueblos incoado**, catecúmenos los adultos y cristianos, muchos chiquillos y adultos … multiplícase aquí todo género de animales, y ya hay aquí ocho especies de la otra banda, criollos ya de Loreto; con dos años sólo de fomento me parece estará asegurado del todo esto. Así podemos afirmar con seguridad que no es la misión de Loreto la “Madre de las Misiones de Baja y Alta California”, lo son las misiones de la Pimería Alta fundadas por Kino. El padre Eusebio es a su vez el padre de las misiones de la Pimería y de las Californias.

* Cronista, explorador, historiador y espeleólogo carloslascano@hotmail.com

** Los padres son Salvatierra y Píccolo y los pueblos o misiones iniciadas son Nuestra Señora de Loreto Conchó (1697), San Juan Bautista Londó (1698), San Francisco Javier Viggé-Biaundó (1699) y Nuestra Señora de los Dolores Yodivineggé (1699).

ECOLOGÍA: DE LA CIENCIA A LA CONCIENCIA (PARTE 1:

ANTECEDENTES)

Reflexiones de un Abuelo

Un primer momento histórico trascedente para entender que la ecología no era solamente una ciencia que se practicaba como una disciplina universitaria se produjo hace poco más de cincuenta años. A finales de los años sesenta del siglo pasado, grupos de ciudadanos de la costa oeste de los Estados Unidos tomaron conciencia de que el desarrollo económico y social ejercía un impacto en el ambiente natural: se empezó a gestar lo que sería posteriormente la denominada conciencia ecológica. En la racionalidad del ser humano de esos años se experimentó una amalgama entre esa conciencia del deterioro ambiental por causas humanas y un sentimiento romántico sobre la naturaleza. Esta mezcla tuvo como respuesta y producto el ecologismo, lo cual no era otra cosa que una justificación racional de un movimiento social que reaccionaba contra un desarrollo desmedido que no consideraba al ambiente. La “vuelta a la naturaleza” se catapultó principalmente en las sociedades que vivían en las urbes, cada vez más industrializadas, más tecnificadas, más burocratizadas y más cronometradas, y como una respuesta al deterioro ambiental.

Ese viaje de la ciencia de la ecología a la conciencia ecológica fue un proceso lento que duró más de un siglo y ha tenido consecuencias importantes (positivas y negativas) en el humano del siglo XXI. Y dado que la historia es la nodriza de la ciencia y que nos proporciona una descripción del proceso de la transformación y evolución del conocimiento humano, trataré de reflexionar en este documento como

hemos podido construir esa concien cia ecológica desde los postulados y los cimientos de la ciencia de la ecología; a través de su historia y de sus múltiples paradigmas en relación con el humano y su ambiente. El término ecología (ökologie) fue aportado por Ernst Haeckel a finales del siglo XIX, aunque ya en la Grecia clásica, filósofos como Hipócrates y Aristóteles reflexionaban sobre la influencia del ambiente físico (clima, geografía y otros) en el comportamiento de los organismos. La palabra nos remite al estudio (logos) del ambiente o de la casa (oikos) que aloja o donde viven los organismos (microbios, hongos, plantas y animales). La intención de Haeckel era establecer una rama de la biología que se dedicara a estudiar la relación de los organismos con su ambiente. Él tenía el sentimiento que los grandes postulados científicos basados en la exploración de la naturaleza, como los presentados en la obra de Charles Darwin en El origen de las especies, de Carlos Linneo (Systema Naturae) y de otros naturalistas de esa época de gran auge industrial, se limitaban a describir la historia natural de las especies (los actores), pero faltaba un marco conceptual (el escenario) para unificar el estudio de las interacciones de los organismos. Y así vio la luz la Ecología. Contando ya con un marco conceptual de la ecología, donde ya se concretaba que el oikos era la casa, el hábitat de las plantas y animales, el botánico inglés Tansley concibió la noción central de esta ciencia en 1935:

el ecosistema. Este se definió como la unidad fundamental de la Ecología; el escenario constituido por todas las partes interactuantes de lo biótico y lo abiótico, que interactúan entre sí; y que es autorregulable y autorreplicable. Una gran unidad que interactúa a su vez con otros ecosistemas, que es cambiante y adaptable, y que intercambia información, materia y energía. Es decir, es “un sistema formado por el ambiente físico (clima, suelo, aire, agua) donde viven los organismos (bacterias, hongos, plantas y animales), que interactúan a través de una transmisión ininterrumpida de energía, materia e información, y que actúa como un sistema abierto, cambiante, inestable y en un equilibrio precario”. Con este concepto, los científicos podían dirigir sus estudios limitándolo conceptualmente a un espacio y a un tiempo; pero también las sociedades no especializadas (los no ecólogos) podían reconocer la existencia de unidades ecológicas donde se producían los impactos humanos. Siguiendo con el derrotero de esta historia, la conciencia ecológica surge treinta años después de la propia definición de ecosistema. En ese momento las sociedades humanas perciben de manera más acentuada un fuerte deterioro ambiental.

Durante las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado la contaminación ambiental se manifestaba de diversas maneras. La contaminación del aire, del agua y del suelo empezaba a afectar la salud humana y la vida silvestre. La Revolución Industrial había

liberado grandes cantidades de contaminantes al ambiente; la urbanización y la industrialización contribuían significativamente a esa situación. Sumado a ello, la falta de información científica y de conciencia ambiental ocasionaba que los controles y las regulaciones sobre la industria y el crecimiento urbanos fueran insuficientes. Y en ese escenario “contaminado” se desencadenó un pensamiento de “tonos apocalípticos” (Morín, 1996). Sus histéricos impulsores anunciaban un desmedido crecimiento industrial, niveles de contaminación incontrolables y una disminución o desaparición de los ambientes naturales (ecosistemas). En pocas palabras, los promotores de esas visiones apocalípticas anunciaban un desastre irreversible provocado por la ambición humana. Una primera respuesta sobre esas posturas se documentó en el reporte del Club de Roma (1972), donde se plasmó una visión descriptiva del estado del ambiente y el desarrollo humano a nivel planetario y, sobre todo, se realizó un primer análisis del futuro de La Tierra a través de métodos cuantitativos y usando los datos aportados por organizaciones científicas y otras. El reporte, denominado “Los límites de crecimiento” era en ese momento la mejor descripción del crecimiento humano, de la producción industrial, del uso de los recursos naturales, de la contaminación y de la producción de alimentos. El informe proporcionaba, a través de una visión metodológica moderna llamada “Dinámica de sistemas”, predicciones de escenarios futuros que concluían que el crecimiento poblacional y la producción de bienes y servicios sin límites, traería irremediablemente el agotamiento de los recursos naturales y más contaminación. El documento constituía un primer esfuerzo para explicar el impacto del ser humano (crecimiento, uso de los recursos naturales y producción de deshechos) sobre su propia casa (oikos): el planeta (en abstracto) y sobre los ecosistemas (en concreto), y sirvió para destruir o mitigar parcialmente la profecía ecologista de esa época: la visión apocalíptica.

Rafael “Rach” Solana*

Con las bases del conocimiento producidas por el informe del Club de Roma, diferentes naciones e instancias internacionales iniciaron la puesta en práctica diversos instrumentos jurídicos y técnicos, que permitían atenuar o ralentizar los efectos nocivos del crecimiento y del desarrollo humano. El ser humano empezaba a abrir nuevos caminos para seguir creciendo con responsabilidad, pero todavía con un enfoque antropocéntrico. Su pregunta era: ¿Cómo puedo servirme del ambiente y cuidarlo, para seguir sirviéndome de él? Una cadena humana –ambiente sin considerar que el humano era parte del mismo. Por ello el Homo sapiens de esa época no detuvo ese desenfreno “desarrollístico” (perdón por este término) por lo que se siguieron presentando grandes accidentes de escala global, como el sucedido en la planta nuclear de Chernóbil. Consecuencia de esos accidentes de categoría mundial y los resabios de la profecía catastrofista (a los que luego se les denominó ecología profunda), puso en pie de lucha a diversos grupos sociales que desde entonces han abanderado movimientos en pro de la conservación de la naturaleza, algunos con todavía pensamientos apocalípticos, pero muchos con bases más sólidas tanto científicas como de corte social y correlacionando sus acciones con la búsqueda de soluciones a las necesidades del humano.

Es importante resaltar que en el pensamiento ecologista/catastrofista del último cuarto de siglo pasado se perciben de manera marcada dos errores de raíz: 1) pensaban que los recursos energéticos del planeta se iban a dilapidar rápidamente y 2) (desde mi punto de vista, lo más importante), que los sistemas naturales requerían de un equilibrio estático que debería respetarse, o en su caso, reestablecerse. Esto último también era parte del pensamiento dominante en la ciencia de la Ecología. Las generaciones que nos iniciamos en esos avatares en las últimas dos décadas del siglo XX crecimos bajo conceptos de equilibrios ecológicos, Rendimientos Máximos Sostenibles y capacidades máximas del ambiente. Afortunadamente hoy sólo son anecdóticos o si acaso puntos de referencia, pero nada más.

Ignorábamos la historia de los ecosistemas, donde hay rupturas de equilibrios y de reequilibrios, de desorganizaciones y de reorganizaciones. El convencimiento de que la naturaleza es la madre de los humanos, no nos deja admitir que también la biósfera

actúa como la madrastra que nos exi ge a todo ser vivo a que nos adaptemos o en su caso a desaparecer (Darwin dixit). En palabras de Camus: “el universo es indiferente a la búsqueda del sentido de la vida”.

Todo lo anterior sucedió en un entorno del pensamiento humanista, racional, donde se tiende a poner en el centro del universo al humano. La naturaleza como una esclava que satisface el deseo humano: un hedonismo ignorante. Es decir, la era antropocentrista. En ese humanismo, Luc Ferry en su obra El nuevo orden ecológico reconoce y clasifica a los movimientos ecologistas en tres grupos: los catastrofistas (ecología profunda, donde incluso podemos asignar a los animalistas y otros grupos dogmáticos), los movimientos ecologistas (donde podemos distinguir el ecofeminismo) y la ecología científica. Algunos de estos grupos, como analizaremos más adelante, evolucionaron desde sus enfoques humanistas hacia el poshumanismo, donde empieza a debatirse con seriedad que elemento debe de estar en el centro del debate (el humano o la naturaleza) y la cuestión de los derechos de la naturaleza y de los derechos humanos.

Desde las últimas dos décadas del siglo pasado, una transformación del pensamiento ambiental, la ética del humano con respecto a la naturaleza y una forma de pensar al entorno empezó a reconformarse. Esta transformación del pensamiento ambiental tiene varias bases que la consolida. En primer lugar destaca la conciencia ecológica, principalmente en tres de sus aspectos: “1) la reintegración de nuestro medio ambiente en nuestra conciencia antropológica y social, 2) la resurrección ecosistémica de la idea de Naturaleza y 3) la decisiva aportación de la biosfera a nuestra conciencia planetaria” (Morin, op cit.). Esto se

los grandes accidentes como el men cionado arriba y la conciencia de los procesos de deterioro ambiental en los elementos abióticos (capa de ozono, calentamiento climático, deterioro del suelo forestal, contaminación de las aguas) y bióticos (pérdida acelerada de la biodiversidad). Y, por último, también el desarrollo de nuevas tecnologías de la información. Convergiendo con lo anterior o a consecuencia de ello, la cumbre de la tierra, celebrada en 1992, también conocida como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Cnumad), fue un disparador de cambios fundamentales en las esferas sociales, políticas y de legislación ambiental, para regular el uso del ambiente y de los recursos naturales. Es el inicio de la implementación y uso del concepto de Sostenibilidad. En ella se abordaron temas sobre el cambio climático, la biodiversidad y el desarrollo sostenible. Durante la cumbre se adoptó la llamada Agenda 21; un plan de acción global para promover el desarrollo sostenible, y se firmaron acuerdos importantes como la Convención sobre el Cambio Climático y la Convención sobre la Diversidad Biológica. Da pasos agigantados para que las naciones reconozcan que la salud del ambiente es un asunto global (al menos en papel). Paralelamente a esas acciones, durante la última década del siglo XX inicia la tendencia filosófica del poshumanismo. En este nuevo enfoque, donde se cuestiona que es el “ser humano”, bajo contextos históricos y culturales. Hay un cuestionamiento serio sobre el antropocentrismo y la responsabilidad del ser humano sobre el ambiente. Su aspiración es contar con un nuevo concepto de vida que va más allá del transhumanismo (=incre-

mento del poder humano) y enfrenta al Homo sapiens con su responsabilidad con la naturaleza.

Desde esos años varios pensadores han abordado el tema y han dado las bases del poshumanismo. Uno de ellos es Edgar Morin, filósofo y sociólogo, padre de la Teoría de los Sistemas Complejos. Morin reflexionan sobre “una comunidad de destino” y “la era ecológica: La tierra depende del humano que depende de la tierra” (Morin, 2026).

En su pensamiento complejo, se trata de entender las interrelaciones de la naturaleza, reconociendo que el humano es parte de la misma y que sus acciones tienen consecuencias sobre el ambiente y, por ende, sobre sí mismo. El humano deja de estar en el centro del universo y en su lugar se gesta el Ecocentrismo. El planteamiento principal en cuanto a la acción humana y su desarrollo, es que cualquier acción del humano para su desarrollo llevará una consecuencia directa sobre el ambiente y por tanto sobre el mismo. De allí que antes de desarrollar una acción también se deberá pensar en las consecuencias y no solo en los beneficios. Morin, en su intento de sintetizar los conceptos para entender al ambiente compuesto de lo natural, lo social y lo tecnológico, define lo que llamó el “Pensamiento Ecologizado” (op cit.). Este es un paradigma complejo en el que la autonomía (autos) de lo viviente, es concebido como un ser auto-eco-organizador, que es a su vez inseparable de su dependencia. Pero como ya se me acabó el espacio, en las siguientes columnas abordaré con más detalle sobre esta noción y otras formas de pensamiento relacionadas.

*Consultor ambiental. rsolana@biig-consultores.com

PRIVACIDAD: UN DERECHO FUNDAMENTAL

Sociedad y Tecnología

Decir que no te importa la privacidad porque no tienes nada que ocultar es como decir que no te importa la libertad de expresión porque no tienes nada que decir.

Edward Snowden

IDaniel J. Solove, en su libro Understanding Privacy (2018), sostiene que “no existe una definición única capaz de abarcar todas sus dimensiones. La privacidad no se limita al simple secreto ni a la idea de controlar la información personal; más bien, constituye un conjunto diverso de situaciones y riesgos que incluyen la vigilancia, la recopilación excesiva de datos, la falta de transparencia en su procesamiento y la divulgación indebida”.

Según el Diccionario de Psicología (https://psychologydictionary.org/), la privacidad “es el derecho a controlar el acceso de los demás a nuestro mundo personal, ya sea psicológica o físicamente. Puede lograrse mediante barreras físicas o comunicando los límites verbalmente.”

Según el portal Privacy International (https://privacyinternational. org/), la privacidad “es un derecho fundamental esencial para la autonomía y la protección de la dignidad humana, que sirve de base sobre la que se construyen muchos otros derechos humanos.”

magine por un momento un mundo en el que las personas pudieran leer la mente de los demás. En un escenario así, la privacidad desaparecería por completo: pensamientos, emociones y creencias quedarían expuestos sin posibilidad de resguardo. La confianza y la libertad de pensamiento se verían reemplazadas por el temor al juicio constante, debilitando la autonomía individual. Este ejercicio imaginativo permite comprender que la privacidad no solo protege datos o espacios físicos, sino el núcleo mismo de la dignidad y la libertad humana. En este artículo abordaremos el concepto de privacidad y su importancia como un derecho fundamental del ser humano.

QUÉ SON LOS DATOS PERSONALES

Según el artículo 4(1) del GDPR (General Data Protection Regulation, Unión Europea) establece que los datos personales son “toda información sobre una persona física identificada o identificable (…) cuya identidad pueda determinarse directa o indirectamente”. Es decir, se trata de información que permite reconocer a

un individuo o cuya identidad puede determinarse mediante esta misma información, por ejemplo: el nombre completo, el número de teléfono, la dirección postal, el género, el estado civil, la dirección de correo electrónico, el número de matrícula de un automóvil, el lugar de nacimiento, el número de tarjeta de crédito, la CURP, el RFC, entre otros. También comprende características físicas (dimensiones faciales, huellas dactilares, escritura, iris, etc.), fisiológicas, genéticas, psíquicas, económicas, culturales o sociales.

QUÉ

SON LOS DATOS SENSIBLES

Según la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (Lfpdppp), los datos sensibles “son aquellos datos personales que afectan a la esfera más íntimos de la persona titular o cuya utilización indebida puede dar origen a discriminación o conlleve un riesgo grave para ésta”. Los siguientes datos personales se consideran «sensibles» y están sujetos a condiciones de tratamiento específicas: datos relacionados con la salud (física y mental); origen racial o étnico; vida sexual o preferencias sexuales; creencias religiosas, filosóficas o morales, afiliación sindical; datos genéticos o biométricos trata-

dos con el fin de identificar un ser humano; información financiera; antecedentes penales o legales; geolocalización personal, entre otros.

DATOS PERSONALES VS. DATOS SENSIBLES

La diferencia fundamental entre los datos sensibles y los datos personales radica en el nivel de riesgo asociado con la divulgación de éstos. Los datos personales, en términos generales, son de carácter público. Es decir, pueden ser obtenidos fácilmente, por ejemplo“googleando” u obteniendo dicha información de manera legal o ilegalmente. Por ejemplo haciendo búsquedas en fuentes abiertas, registros públicos, entre otros. En contraste, los datos sensibles no son fácilmente de obtener, éstos, son altamente resguardados, y no están fácilmente al alcance de cualquiera. Inclusive mucha información sensible existe únicamente en la esfera interna de la personas, como sus creencias, estado emocional, preferencias íntimas u opiniones reservadas. Por tal motivo, su exposición puede generar un daño significativo a la persona.

QUÉ ES PRIVACIDAD

Definir el concepto no es tan sencillo como suele suponerse. Según el conocido autor estadounidense

En resumen, la privacidad es el derecho de cada persona a decidir quién puede acceder a su espacio personal, ya sea físico, emocional o informativo. Este control permite proteger la vida íntima y, al mismo tiempo, es fundamental para preservar la autonomía y la dignidad humana, ya que de la privacidad dependen muchas otras libertades y derechos básicos.

En el contexto de los datos personales y sensibles, la privacidad puede entenderse como el derecho que tiene cada persona a proteger la información más íntima de su vida y a decidir, de manera libre e informada, con quién desea compartirla. Esta decisión no es absoluta ni única, sino que se da en distintos niveles de cercanía y confianza: desde el ámbito estrictamente personal, pasando por el conyugal, el familiar, las amistades, los compañeros de escuela o de trabajo, hasta llegar al nivel más amplio, el público. En este sentido, cada individuo conserva el control sobre su información: puede reservar sólo para sí mismo, compartirla con círculos específicos o hacerla visible para todos. Las redes sociales, de hecho, son un claro ejemplo de cómo muchas personas optan por difundir información que tradicionalmente pertenecía a ámbitos más privados, insertándola al espacio público digital.

Evelio Martínez Martínez*

OTROS TIPOS DE PRIVACIDAD

La privacidad se refiere, en primer término, a la capacidad de una persona para controlar el acceso a su información personal; sin embargo, este concepto va mucho más allá de los datos. Existen distintas dimensiones de la privacidad que forman parte de la vida cotidiana. La privacidad física se relaciona con el control de la propia presencia corporal en espacios como el hogar, la oficina o el automóvil. La privacidad comunicativa alude a la posibilidad de comunicarse sin vigilancia indebida ni interferencias de terceros. La privacidad intelectual implica la libertad de desarrollar ideas, opiniones y creencias sin presiones externas. Por su parte, la privacidad decisoria se refiere a la facultad de tomar decisiones personales e íntimas de manera autónoma, sin coacciones ni imposiciones. Finalmente, la privacidad territorial consiste en establecer límites frente a la intrusión en espacios domésticos, laborales o incluso en el espacio público.

PRIVACIDAD EN RIESGO

En el contexto actual de México, diversas leyes y propuestas han sido señaladas por organizaciones civiles y especialistas como riesgosas para la privacidad de la población, principalmente por ampliar facultades de vigilancia y concentración de datos personales. Entre ellas destacan iniciativas relacionadas con seguridad e inteligencia que permiten la recolección y análisis masivo de información, propuestas para crear bases de datos de identidad con datos biométricos vinculados a la CURP, el registro obligatorio de líneas telefónicas móviles, así como reformas institucionales que debilitan a los órganos autónomos de protección de datos, como la desaparición del INAI. Aunque muchas de estas medidas se justifican en nombre de la seguridad o la eficiencia administrativa, sus críticos advierten que pueden vulnerar el derecho constitucional a la privacidad al carecer de controles judiciales, transparencia y salvaguardas efectivas.

UN DERECHO FUNDAMENTAL

La privacidad es mucho más que una cuestión técnica o legal relacionada con el manejo de datos: es un derecho fundamental que protege la esencia misma del ser humano. A través del control sobre la información personal y sensible, así como sobre los distintos ámbitos de la vida —físico, comunicativo, intelectual y decisorio—, las personas preservan su autonomía, su dignidad y su libertad. En una sociedad cada vez más digitalizada, donde la información circula con facilidad y las fronteras entre lo privado y lo público se difuminan, comprender la importancia de la privacidad resulta indispensable. Protegerla no significa ocultarse, sino ejercer conscientemente el derecho a decidir qué compartir, con quién y en qué condiciones, garantizando así un equilibrio necesario entre la vida personal, la convivencia social y el desarrollo tecnológico.

*Docente de tiempo completo de la Facultad de Ciencias de la UABC.

PIERO DELLA FRANCESCA

La Turicata

La obra de Piero della Francesca (1415–1492) constituye uno de los momentos más luminosos del Renacimiento temprano. Pintor, matemático y teórico de la perspectiva, su legado se sitúa en la intersección entre la belleza plástica y la rigurosidad científica. Aunque en su tiempo fue reconocido tanto por su pintura como por sus tratados geométricos, hoy se le recuerda principalmente por la serenidad de sus frescos y la profundidad espiritual que transmiten.

CONTEXTO HISTÓRICO Y FORMACIÓN

Nacido en Borgo Sansepolcro, en la Toscana, Piero se formó en un ambiente marcado por el auge del Quattrocento, cuando las artes visuales se impregnaban de los nuevos descubrimientos en perspectiva y proporción. Fue discípulo de Domenico Veneziano, de quien heredó el interés por la luz y el color. Su carrera se desarrolló en ciudades como Florencia, Arezzo y Urbino, centros neurálgicos del humanismo y la innovación artística.

RASGOS ESTILÍSTICOS

La pintura de Piero se caracteriza por la serenidad y equilibrio: Sus figuras transmiten calma, con gestos contenidos y rostros hieráticos.

Uso magistral de la perspectiva: Aplicó principios geométricos para organizar el espacio pictórico con precisión matemática.

Luz como elemento estructural: La claridad baña las escenas, otorgando volumen y espiritualidad.

Geometría y proporción:

Cada composición responde a un orden racional, donde la matemática se convierte en lenguaje visual.

OBRAS PRINCIPALES

Entre sus creaciones más destacadas se encuentran:

La flagelación de Cristo (c. 1460): Una obra en la que la escena religiosa se combina con un grupo de personajes contemporáneos, separados por un espacio arquitectónico construido con rigor geométrico. La pintura es célebre por su enigma interpretativo y su perfección formal.

El bautismo de Cristo (c. 1450): Fresco en el que la luz natural y la disposición simétrica de las figuras transmiten una atmósfera de pureza espiritual.

La resurrección (c. 1463–65): Considerada su obra maestra, muestra a Cristo emergiendo del sepulcro con una monumentalidad serena. La composición, centrada en la verticalidad del cuerpo resucitado, se ha interpretado como símbolo de esperanza y renovación.

Los frescos de Arezzo (Historia de la Vera Cruz, 1452–1466): Un ciclo monumental que narra episodios legendarios con una claridad narrativa y una monumentalidad arquitectónica que influyó en generaciones posteriores.

TEÓRICO Y MATEMÁTICO

Además de pintor, Piero fue autor de tratados como: De prospectiva pingendi y Li-

bellus de quinque corporibus regularibus, donde exploró la perspectiva y los sólidos platónicos. Estos textos revelan su convicción de que el arte debía fundarse en principios científicos, convirtiéndolo en un puente entre la tradición artística y el pensamiento matemático del Renacimiento.

LEGADO E INFLUENCIA

La obra de Piero della Francesca fue redescubierta y valorada especialmente en el siglo XX, cuando críticos y artistas modernos encontraron en su estilo una afinidad con la búsqueda de claridad, orden y espiritualidad. Su capacidad para unir ciencia y arte lo convierte en un referente único: un pintor que no solo representó la belleza visible, sino que también reveló la estructura invisible que sostiene el mundo.

ELEVAR AL SER HUMANO

Piero della Francesca encarna la esencia del Renacimiento: la confianza en la razón, la fe en la armonía del universo y la aspiración de elevar al ser humano a través del arte. Sus pinturas, impregnadas de calma y rigor geométrico, siguen siendo un testimonio de cómo la unión entre matemática y espiritualidad puede generar una obra de arte atemporal. Con él, la pintura se convierte en un espacio donde la luz revela no solo formas, sino también verdades profundas. Notas de Wikipedia.

José Carrillo Cedillo

VI DOMINGO TIEMPO ORDINARIO

No he venido a abolirlos, sino a darles plenitud

Día del Señor

Desde hace dos domingos estamos leyendo el capítulo cinco del evangelio de San Mateo. Hoy seguimos con este capítulo y terminaremos su lectura el domingo que viene. Es el conocido como sermón de la montaña.

En tiempos de Jesús había un grupo que exageraba tanto la importancia de la ley que cualquier mínima crítica o desliz era interpretado como un ataque frontal a la totalidad de la misma. Por eso atacan directamente y sin reparos a Jesús porque el proclamaba una actitud de libertad y una relación distinta con la ley.

En el antiguo precepto de “No matarás”, agrega Jesús, el insulto, la ira, la agresión, el desprecio, el resentimiento contra alguien. Y explica con más detalle: “Cuando vayas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda”.

Cuando venimos a Misa y vamos a comulgar ¿Hemos perdonado realmente a los que nos han hecho daño? ¿Hemos pedido perdón a quien hemos ofendido? ¿Nos hemos liberado de los resentimientos absurdos que tenemos contra los demás? Porque muchas veces eso no hacen daño al otro, sino que terminan haciendo más daño a quien los lleva en su corazón.

El solo deseo de algún acto contrario a la Ley de Dios, ya es una

(Mt 5, 17-37)

falta. Por eso el que habla contra alguien, sobre todo si es una calumnia, ya ha asesinado a ese hermano en su corazón. También el que haya mirado a alguien con deseos malos, aunque no materialice ese deseo, ya ha cometido adulterio en su corazón.

En este pasaje también habla el Señor contra el divorcio y a favor de la indisolubilidad del matrimonio cristiano. No es lícito divorciarse y volverse a casar; habla también de no jurar. Y nos dice que la cuestión es muy sencilla: decir simplemente sí, cuando es sí, y no, cuando es no. Así nunca necesitaremos jurar. Los cristianos no debemos conformarnos con ser simples cumplidores de las leyes, tanto civiles, como religiosas. Las leyes deben ser puestas siempre al servicio de la persona, nunca al revés. Una ley que, cumplida literalmente, haga daño, físico, social o moral, a alguna persona, no es una ley cristianamente buena y, en consecuencia, los

cristianos no deberemos cumplirla literalmente (aborto, eutanasia, divorcio, etc.)

El texto de hoy también nos invita a cuidar de las personas, de todas y de cada una, reconociéndolas como nuestros hermanos, ya que todos formamos parte de la gran familia humana que Dios ha creado. Todo el que se enoje con su hermano debe recapacitar y corregir. A veces decimos: “yo no mato, ni robo, no tengo pecados”. Pero Jesús va más allá. Cualquier insulto o injuria o descalificación hacia un hermano ya es una falta grave, y ahí pecamos todos. Es tan importante cuidar nuestra relación con los demás, que está por encima incluso de nuestra participación en la Eucaristía. Por eso, antes de venir hay que ponerse en paz con los hermanos. “No podemos amar a Dios, a quien no vemos, y no amar a nuestros hermanos, a quienes vemos”, decía San Juan. Hagamos hoy una revisión de nuestra vida, lo que todos cono -

cemos como examen de conciencia, y pongámonos en paz con Dios y también con los hermanos a los que hayamos podido ofender. Entonces podremos acercarnos con sinceridad a la Eucaristía y se acrecentarán nuestra comunión y nuestra fraternidad con los demás hermanos y hermanas. Y así estaremos más cerca del Reino de Dios. Jesús nos invita a ser mejores que los letrados y fariseos para entrar en el Reino de los Cielos. Aquellos profesionales de la religión basaban la perfección en cumplir los mandamientos, lo que se nos ha enseñado a muchos. A Jesús no le parece poco, pero entiende que no es suficiente. A sus seguidores les pide más, les pide un mayor nivel de santidad y de respuesta al Espíritu. Que Dios Todopoderoso, los bendiga hoy, acompañe y proteja siempre

* Presbítero. cpomah@yahoo.com

Carlos Poma Henostroza*

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