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Los viajes de Gulliver

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Los viajes de

GULLIVER JONATH A N SW IF T ILUSTR ACIONE S DE ROBERT INGPEN


Título original Gulliver’s Travels Edición Gemma Farr Diseño Sarah Spike Traducción Jesús David Luque Cantos Coordinación de la edición en lengua española Cristina Rodríguez Fischer Primera edición en lengua española 2022 © 2022 Naturart, S.A. Editado por BLUME Carrer de les Alberes, 52, 2.º, Vallvidrera 08017 Barcelona Tel. 93 205 40 00 e-mail: info@blume.net © 2021 Welbeck Children’s Limited, Londres © 2021 de las ilustraciones Robert Ingpen ISBN: 978-84-19094-62-9 Depósito legal: B.8246-2022 Impreso en China Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor. WWW.BLUME.NET Este libro se ha impreso sobre papel manufacturado con materia prima procedente de bosques de gestión responsable. En la producción de nuestros libros procuramos, con el máximo empeño, cumplir con los requisitos medioambientales que promueven la conservación y el uso responsable de los bosques, en especial de los bosques primarios. Asimismo, en nuestra preocupación por el planeta, intentamos emplear al máximo materiales reciclados, y solicitamos a nuestros proveedores que usen materiales de manufactura cuya fabricación esté libre de cloro elemental, entre otros.


Los viajes de

GULLIVER

JONATH A N SW IF T ILUSTR ACIONE S DE ROBERT INGPEN


CONTENIDO El viaje a Liliput Capítulo uno

6

Capítulo dos

16

Capítulo tres

26

Capítulo cuatro

38

Capítulo cinco

44

Capítulo seis

54

Capítulo siete

64

Capítulo ocho

74

El viaje a Brobdingnag Capítulo nueve

84

Capítulo diez

98

Capítulo once

106

Capítulo doce

118

Capítulo trece

124

Capítulo catorce

136

Capítulo quince

146

Capítulo dieciséis

154

Glosario

170

Acerca de Jonathan Swift

172

Nota del ilustrador

175


LOS VIAJES DE GULLIVER

8) Que dicho hombre-montaña, en el período de dos lunas, entregue un estudio exacto de la circunferencia de nuestros dominios mediante el cómputo de sus propios pasos alrededor de la costa. 9) Por último, mediante el solemne juramento de respetar todas las condiciones anteriores, el mencionado hombre-montaña dispondrá de una asignación diaria de carne y bebida suficiente para la manutención de mil setecientos veinticuatro de nuestros súbditos, con libre acceso a nuestra real persona, además de otras muestras de nuestro favor. Dictado en nuestro palacio de Belfaborac, el duodécimo día de la nonagésima primera luna de nuestro reinado. Acepté estas condiciones con gran alegría y satisfacción, aunque algunas de ellas no eran tan honrosas como hubiera deseado, lo que achacaba enteramente a la malicia de Skyresh Bolgolam. Me retiraron de inmediato las cadenas y quedé en total libertad. El propio emperador en persona me concedió el honor de estar presente durante toda la ceremonia. Mostré mi gratitud inclinándome hasta muy cerca del suelo, pero su majestad me ordenó que me levantara. Añadió que esperaba que fuese un siervo útil y mereciera todos los favores que ya me había concedido o pudiera concederme en el futuro. El lector podrá observar que en la última condición para mi libertad el emperador estipula que se me concede una cantidad de carne y bebida suficiente para la manutención de mil setecientos veinticuatro liliputienses. Algún tiempo después, tras cuestionar a un amigo de la corte sobre cómo llegaron a fijar ese número determinado, me relató que los matemáticos de su majestad, habiendo medido la altura de mi cuerpo con la ayuda de un cuadrante y encontrando que excedía la suya en una proporción de doce a uno, concluyeron, por la semejanza de sus cuerpos, que el mío debía contener al menos mil setecientos veinticuatro de los suyos y que, por consiguiente, requeriría la comida necesaria para mantener a tal número de liliputienses. Con esto, el lector puede concebirse una idea del ingenio de aquel pueblo, así como de la prudente y exacta economía de tan gran príncipe.

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LOS VIAJES DE GULLIVER

lidiar con ella por mi cuenta. La golpeé un buen rato con una de mis palas y, al fin, la obligué a saltar del barco. Con todo, el mayor peligro que corrí en aquel reino lo ocasionó un mono que pertenecía a uno de los pinches de cocina. Glumdalclitch me había encerrado en su cuarto mientras ella iba a algún sitio por cuestiones de negocios o a hacer una visita. Como hacía mucho calor, se dejó abierta la ventana de la habitación, así como las ventanas y la puerta de mi caja de mayor tamaño, en la que solía alojarme por su amplitud y comodidad. Mientras meditaba tranquilamente sentado a mi mesa, oí que algo rebotaba en la ventana del dormitorio y saltaba de un lado a otro. Aunque muy alarmado, me atreví a asomarme sin levantarme de mi asiento. Entonces vi a aquel animal juguetón correteando y brincando de aquí para allá, hasta que por fin reparó en mi caja, que parecía contemplar con gran placer y curiosidad, fisgoneando en la puerta y en todas las ventanas. Me retiré al rincón más recóndito de mi habitación, pero la omnipresente mirada vigilante del mono me asustó hasta el punto de que me faltó serenidad para pensar en esconderme debajo de la cama, algo que hubiera podido hacer sin problema. Después de un rato de miradas, muecas y parloteos, me vio por fin y, metiendo una de sus zarpas por la puerta, como hace un gato cuando juega con un ratón, no importó que cambiara a menudo de posición para esquivarlo, me agarró sin remedio de la solapa de mi chaqueta, confeccionada con la gruesa y fuerte tela del país, y me arrastró al exterior. Me cogió con su pata delantera derecha y me sostuvo igual que una nodriza haría con un bebé, como le he visto hacer al mismo tipo de criatura en Europa con los gatitos, y cuando me resistí, me apretó tan fuerte que me pare-

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Cuando Lemuel Gulliver, un cirujano de barco, se lanza a la mar en busca de aventuras, las cosas no parecen discurrir nunca según lo previsto. A lo largo de una serie de catástrofes y desventuras, acaba atrapado en extrañas islas cuyos habitantes tienen los tamaños más insólitos, los comportamientos más extraños y las filosofías más confusas. Sin embargo, Gulliver siempre consigue volver a su país de origen, donde se recupera de una aventura poco antes de volver a zarpar y meterse en otra.

Preservamos el medio ambiente • Reciclamos y reutilizamos. • Usamos papel de bosques gestionados de manera responsable. ISBN 978-84-19094-62-9

9 788419 094629


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