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Edward Burtynsky

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EDWARD BURTYNSKY ELEMENTOS ESENCIALES

WILLIAM A. EWING


PÁG. 2: Mina Morenci #2, 2012 PÁG. 6: Cultivos de secano #13, 2010

Título original:

Edward Burtynsky: Essential Elements Traducción Anna Tetas Palau Coordinación de la edición en lengua española Cristina Rodríguez Fischer Primera edición en lengua española 2016 © 2016 Art Blume, S.L. Carrer de les Alberes, 52, 2.º (Vallvidrera) 08017 Barcelona Tel. 93 205 40 00 E-mail: info@blume.net © 2016 Thames & Hudson, Londres © 2016 de las fotografías Edward Burtynsky © 2016 de la introducción William A. Ewing I.S.B.N.: 978-84-9801-948-3 Impreso en China Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor.

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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN: UN CONFLICTO DE SUS ELEMENTOS

7

William A. Ewing

FOTOGRAFÍAS I

16

Fragmentos I

44

FOTOGRAFÍAS II

48

Fragmentos II

72

FOTOGRAFÍAS III

76

Fragmentos III

102

FOTOGRAFÍAS IV

106

Fragmentos IV

134

FOTOGRAFÍAS V

138

FOTOGRAFÍA EXCAVADA

179

Joshua Schuster

Lista de obras

183

Cronología

196

Agradecimientos

198

Exposiciones seleccionadas

199

Colecciones públicas

200

Bibliografía seleccionada

201

Fragmentos: fuentes

202


Silueta urbana de Houston, 1988 16


Operaciones en Silver Lake #1, 2007 17


Operaciones en Silver Lake #16, 2007 18


Desguace #33, 2001 19


Delta del río Colorado #8, 2012 40


Lago Owens #5, 2009 41


FRAGMENTOS I

Burtynsky ha conseguido lo más difícil en un artista,

Burtynsky no es especialmente conocido por foto-

Lo que resulta aún más sorprendente que los am-

en especial para alguien que trabaja en fotografía: ha

grafías espontáneas de la calle; sus imágenes de las

bientes alienígenas retratados por Burtynsky es que

creado su propio estilo. Apareció en la escena artís-

canteras de Vermont y los desguaces en China, de

estas descripciones de devastación destilan una be-

tica con una serie de sorprendentes imágenes de

desiertos en expansión y paisajes devastados, por

lleza abrumadora puesto que, a pesar de su temática,

canteras de mármol en Carrara, Italia. Se acercó a la

toda su resonancia política implícita, operan en el re-

estas fotografías son, antes que nada, obras de arte.

antigua mina desde arriba, mostrando a los trabaja-

gistro de lo sublime. Burtynsky es un formalista que

Alejado de la perspectiva plana e inexpresiva propia

dores y los camiones diminutos en un entorno de

interviene en temas de importancia política y moral,

de muchos fotógrafos contemporáneos, Burtynsky,

piedra pálida y estriada. Sus tomas son composicio-

a menudo desde la alejada perspectiva de un heli-

con la mirada de un pintor y escultor para la forma,

nes serenas pero caóticas, con más detalle de lo que

cóptero. Consigue hacer de la destrucción medioam-

muestra una preocupación real por la composición y

estamos acostumbrados a ver en una fotografía, un

biental una imagen sorprendentemente bella y evo-

la luz. Su temática descarnada está tratada de una

efecto que se intensifica por su gran formato. La se-

cativa. Podría parecer que la industria haya destruido

forma romántica y es esta incongruencia la que hace

rie de las canteras describe el impacto de la industria

el orden natural para nuestro placer visual.

que las fotografías sean tan atractivas. Si Burtynsky

en el medioambiente, como sus imágenes de las vías férreas en la Columbia Británica, las de las minas

retratara la degradación en estos lugares de forma Daniel Baird, «Planet Water: Edward Burtynsky Embarks on a New Film Partnership», 2013

menos mitigada, quizás nos sentiríamos agredidos

de níquel en Sudbury, Ontario, y una significativa se-

y voltearíamos la cabeza en el acto; sería demasia-

rie de fotografías tomadas en los desguaces de Ban-

do para absorber de una vez. Al contrario, la hábil

gladés, que parecen sacadas del inframundo abrasa-

seducción de su arte nos mantiene paralizados. Por

dor de Mad Max. «Nos gusta pensar que estamos en

mucho que seamos conscientes de la naturaleza de-

la era del “puntocom” —dice—, pero olvidamos que

vastada que estamos viendo, seguimos mirando por-

actividades como la explotación forestal y la minería

que siempre hay algún entretenimiento visual que

mantienen la cultura de consumo».

nos retiene, ya sea en los elementos esculturales y líricos alejados o en los minuciosos detalles que se

Mark Pupo, «Portfolio: Made in China», 2005

revelan en primer plano. Carol Diehl, «The Toxic Sublime», 2006

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La fotografía es quizás el instrumento más eficiente

La fotografía es generalmente una cuestión de pro-

El documental es un tipo especial de ficción, predi-

de la nostalgia y también de la identidad. Así como el

yectar tres dimensiones en dos, a través de una aber-

cada en un concepto más amplio de la verdad. Las

recuerdo de alguien, de algo o de algún lugar ya desa-

tura. Es un medio de distancias y perspectivas. Eso

fotografías de China de Burtynsky ilustran claramen-

parecido puede ser precioso, para quien dote de senti-

quiere decir que llegar a entenderlo totalmente no es

te esta inestabilidad. Sus obras tempranas frecuente-

do a este tipo de imágenes (que resultan inútiles para

nunca una cuestión de reconocer lo que está en la

mente eran más pictóricas en su composición, y se

el resto), una fotografía de uno mismo de joven puede

imagen, sino que también implica saber desde dónde

servía de convencionalismos, como imágenes «na-

ayudar a reajustar el sentido del yo que se ha alejado

se ha retratado. Un punto de vista poco ortodoxo

turales» de montañas cortadas por las vías férreas o

en el tiempo. Para mí, las imágenes de Burtynsky, in-

puede producir abstracción incluso en la fotografía

vertidos tóxicos. Las imágenes estaban estructura-

cluso aquellas que no son de Sudbury, son fáciles de

más nítida. Y del mismo modo, una fotografía aparen-

das según la sección áurea y la clásica perspectiva del

apreciar porque sus temas están muy ligados con mo-

temente abstracta puede adquirir coherencia una

punto de fuga. A diferencia de sus obras tempranas,

mentos relacionados con sentimientos propios. De

vez conocido su punto de vista.

las más recientes son menos pulidas, más crudas e

todas formas, lo que es bello para mí no tiene por qué ser tan único, y mi formación en historia del arte, con

inquietantes. Guardan la profundidad de la conciencia David Campany, «What on Earth? Photography’s Alien Landscape», 2013

estética que guía todo el trabajo de Burtynsky, pero

sus infinitas cronologías sobre el gusto, ha borrado

parecen tener una intencionalidad más directa, inclu-

cualquier sensibilidad exclusiva que yo pudiera haber

so insistente. El espectador está absorbido por las

tenido alguna vez. Como mucha gente, soy más un

imágenes, independientemente de la dimensión em-

simple empleado que trabaja al servicio de la cultura

pleada, y siempre hay un pequeño detalle (una figu-

que un esteta librepensador. Y aun así, al usar toda la

ra solitaria, un toque de color de un camión aparca-

potencia que la fotografía ha puesto a su disposición,

do) que el ojo encuentra y que no puede desechar.

Burtynsky me vuelve a poner en contacto con esas

La conciencia gira alrededor del poder estructurador

experiencias visuales que me hicieron descubrir la

del detalle, y las obras vacilan entre el puro formalis-

belleza más allá de la forma humana, permitiéndome

mo estético y el propósito informativo del fotoperio-

un momento de independencia psíquica en un mun-

dismo.

do donde otros lucharán para evitar que les gusten sus imágenes seductoras. Usar la fotografía para ayudarnos a entender quié-

Mark Kingwell, «The Truth in Photographs: Edward Burtynsky’s Revelations of Excess», 2005

nes somos analizando qué es lo que encontramos bello no tiene sentido. Los poderes probatorios de la fotografía tienen un objetivo más útil, uno que puede contrariar nuestras ideas recibidas, incluso las mías, sobre nosotros mismos, sobre el mundo y la belleza. Marc Mayer, «Burtynsky in China», 2005

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Pozo escalonado #2, 2010 54


Sistema de riego por pivotes / zona residencial, 2011 55


FRAGMENTOS II

¿Qué pasa cuando miramos a una fotografía pero no

Casi cada paisaje de Burtynsky es una obra maes-

Las fotografías de Edward Burtynsky son grandes,

podemos descifrar de qué es? ¿Acaso no importa

tra de la ambigüedad. El color y la composición sedu-

coloridas y cautivadoras, a pesar de su temática.

qué quiere decir, sino solo qué es? La mayoría de las

cen a los sentidos mientras la escena repele al alma.

Muestran paisajes industriales raramente vistos, lu-

imágenes aspiran a ser fáciles, es decir, que este no

Emociones evocadas de horror y rabia compiten con

gares de donde provienen los recursos y hacia don-

es un problema con el que nos enfrentemos a menu-

deseos profundos de culpa y complicidad en un cri-

de van cuando ya hemos acabado con ellos: minas,

do. Pero esos momentos cuando nuestro reconoci-

men atroz. ¿Quién no se ha beneficiado de la cultura

campos de petróleo, refinerías, canteras, vertede-

miento básico es cuestionado pueden decirnos mu-

tecnoindustrial? En este sentido, el arte de Burtynsky

ros. Estos lugares parecen inhumanos, por su escala

cho sobre la manera en que los hábitos de mirar

es una forma de fotografía forense sofisticada que

y por su toxicidad y peligro, pero son paisajes de los

conforman el placer y el conocimiento ofrecido por

documenta al detalle los esfuerzos vanos de la huma-

que dependemos la gran mayoría de las personas.

los fotógrafos.

nidad para impedir la segunda ley. Su temática tam-

Puede que la civilización industrial predique en la ce-

En el reino de la fotografía en particular, la abs-

bién convierte a Burtynsky en una especie de futuris-

guera y la alienación, que esté basada en el descono-

tracción es un término peligroso que tiende a ser cal-

ta. En 1938, el médico británico sir Arthur Eddington

cimiento de que los talleres clandestinos o las minas

mado al oponerlo a figuración. Pero son insepara-

observó que la segunda ley encarna la (irreversible)

de cobre hacen que la existencia en el primer mundo

bles, uno persigue al otro, y separarlos por la fuerza

flecha del tiempo. Y «si seguimos la flecha, encon-

sea posible, porque el mero conocimiento haría que

no nos ayudará a entender el medio. Efectivamente,

tramos el elemento casual en el estado del mundo,

la existencia fuera menos agradable. Ciertamente

su separación ha conducido a mucha confusión: des-

entonces esa flecha señala el futuro». La obra de

mucha gente hoy sería reticente a decir de dónde vie-

de lo real al realismo, desde la forma al formalismo.

Burtynsky es una ventana al futuro de la humanidad,

ne su agua, o hacia dónde va su basura, por no hablar

Estas ideas pueden muy bien ser exploradas a través

que se abre para todos aquellos que deciden verlo.

de la gasolina. Burtynsky fotografía esos sitios con

de dos tipos de imágenes que parecen a primera vis-

No hay más fuerza al azar que el saqueo de la huma-

un ojo puesto en su fuerza estética.

ta muy alejadas de la abstracción: la fotografía de pai-

nidad a la Tierra y no hay mayor ceguera que la ne-

sajes y la fotografía forense.

gación de lo que salta a la vista. Los paisajes destrozados de Burtynsky cuentan la historia de un futuro

David Campany, «What on Earth? Photography’s Alien Landscape», 2013

humano cuyas implicaciones más oscuras visualizan la flecha del tiempo y siguen su trayectoria hacia una conclusión lógica. William E. Rees, «Edward Burtynsky: Forensic Photographer and Futurist», 2009

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Rebecca Solnit, «Creative Destruction», 2003


Mi trabajo siempre ha tratado de trazar una delicada

marca de la obra es la que tanto la información como

línea entre la forma y el contenido, donde el conteni-

la abstracción estén presentes mientras se hace re-

do todavía está presente para aquellos que quieren

ferencia al arte como conducto visual de las ideas.

mirarlo. Como fotógrafo, la forma es algo que ha ido

Mi objetivo es crear algo que no sea ni demasiado

evolucionando a lo largo de mis treinta años de traba-

didáctico ni demasiado polémico, algo que sea más

jo, a medida que he ido dejando que mi intuición ha-

interpretativo. Ya sea desde la cara corporativa del

llara la imagen, cambiando de plano hasta encontrar

tema o desde la medioambiental, la obra puede to-

algo que tuviera sentido. Me interesa la experiencia

marse como punto de partida. No es una acusación

de experimentar una fotografía que evoque en cierta

contra nadie. De hecho, es más un acto humanista

forma la sorpresa o que cuente algún tipo de infor-

que nosotros, como humanos, hacemos. No estoy

mación. A veces se proporciona más información y a

diciendo quién tiene la razón. Solo estoy diciendo:

veces menos. Pero no me veo como un reportero o

«Estamos haciendo esto, y aquí está la prueba».

como un fotógrafo documental, en el sentido clásico de la palabra. Me veo más bien como alguien que

E. B.

explora ideas y trata de encontrar imágenes que de alguna forma sean reconocibles dentro del conjunto de la obra producida a lo largo de treinta años. La

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Puente Nanpu, 2004 78


Presa #6, 2005 79


ISBN 978-84-9801-948-3

9 788498 019483


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