Técnicas básicas 101 modo, reduce la capacidad de la planta para absorber alimento.
ROYAL HORTICULTURAL SOCIETY
Poda de raíces de un árbol frutal
PODA DE RAÍCES
Para podar las raíces de un árbol joven, lo más práctico es desenterrarlo y replantarlo en invierno. Cave una fosa en torno al árbol a unos 60-75 cm del tronco y vaya recortando las raíces que queden al descubierto. Si alguna es muy gruesa, emplee un serrucho pero procure no dañar las partes fibrosas. Vuelva a plantar el árbol y estáquelo para mayor seguridad. Cerciórese de que la tierra queda firme de nuevo. A la primavera siguiente, cubra el suelo con un manto protector. Si el árbol es de mayor tamaño, pode las raíces in situ (véase derecha). Reparta la poda en dos años, por lo menos. Estacar el árbol después podría resultar útil pero no siempre es posible: lo mejor es colocar unos vientos más allá del foso (véase pág. 21). Si el árbol continúa creciendo sin control a pesar de todas estas medidas, la explicación puede ser muy sencilla: quizás el portainjertos es más vigoroso de lo que creyó en un principio y tal vez el ejemplar tenga que alcanzar la altura adecuada antes de empezar a dar frutos. Si dispone de espacio suficiente, eso no será problema; si no cuenta con el espacio suficiente, sustituya el árbol por otro.
NUEVA EDICIÓN
PODA y FORMACIÓN ENCICLOPEDIA DE LA
PROBLEMAS DE FRUCTIFICACIÓN
Corte solo la mitad de las raíces en un año, para que el árbol no sufra demasiado. En el primer invierno, trace un semicírculo a 1 m del tronco y cave una fosa de 30-45 cm alrededor.
Sierre las raíces que asomen. Al finalizar, rellene la fosa de tierra y asegúrese de que el terreno es firme de nuevo. Cúbralo con un manto protector en primavera. Al invierno siguiente, aplique el mismo tratamiento a la otra mitad de las raíces.
nacen demasiado apiñados, aclárelos para obtener una cosecha menos abundante pero de mejor calidad. Además, los aclarados permiten corregir el problema de producción bienal que aqueja a los manzanos y a los perales.
con total normalidad el árbol, pero deje intactos todos los vástagos de un año que pueda. Al año siguiente, estos no darán frutos; no obstante, se llenarán de yemas que sí lo harán al cabo de dos años. Al invierno siguiente, es decir, el que sigue tras un año de cosecha abundante, deje de nuevo los vástagos (que ya contarán dos años) sin podar y elimine por completo los que tengan un año para que en dos años presenten cosechas moderadas. De este modo, romperá el ciclo bienal. Otra manera de resolver esta cuestión es por medio de la desfloración o aclarado de flores. Reduzca el número de flores en el año en que se espere una cosecha abundante. Con ello cambiará el ritmo de alternancia. Si el árbol es muy grande, despeje solo una o dos ramas.
PRODUCCIÓN BIENAL
Las mismas causas que influían en los problemas de crecimiento pueden producir malas cosechas. Otros motivos pueden ser la falta de polinización o un exceso de poda que hubiese mermado la cantidad de yemas de fructificación y aumentado las de crecimiento. Si adecua la poda al árbol, logrará mejores resultados. Asimismo los pájaros pueden ser responsables, sobre todo en formas pequeñas o en guías murales. Si los frutos
Los factores desencadenantes pueden ser muchos: una cosecha demasiado abundante, los daños producidos por una helada, una enfermedad o la falta de alimento. La producción bienal, que afecta sobre todo a los manzanos y a los perales, consiste en que un año se da una cosecha excesivamente abundante y al siguiente esta resulta mínima. Para solucionar el problema, espere al invierno después de un año de poca cosecha y pode
Aclareo de flores
Aclareo de frutos
Si desea neutralizar una producción bienal, elimine nueve de cada diez racimos de flores, a la semana o a los diez días de la floración. Despunte las flores o córtelas con unas tijeras pero deje los ramilletes intactos.
Antes del aclareo Si todos estos frutos se
Después del aclareo Ahora el tamaño de los
desarrollaran, serían pequeños y carecerían de sabor. Además, el peso de un manojo así podría romper la rama con lo que se limitarían futuras cosechas.
frutos es mayor y pueden madurar correctamente. Una cosecha moderada garantiza el desarrollo equilibrado de yemas y brotes leñosos necesario en el futuro.
Qué, cuándo y cómo podar más de 800 plantas
CHRISTOPHER BRICKELL Y DAVID JOYCE
ROYAL HORTICULTURAL SOCIETY
PODA y FORMACIÓN ENCICLOPEDIA DE LA
Qué, cuándo y cómo podar más de 800 plantas CHRISTOPHER BRICKELL Y DAVID JOYCE
Contenido Título original Pruning and Training Nueva edición Edición Alastair Laing, Stephanie Farrow Edición de arte Anne Fisher, Christine Keilty Dirección de arte Maxine Pedliham Dirección del proyecto Mary-Clare Jerram Diseño de cubierta Nicola Powling Preimpresión Catherine Williams Asesor y textos adicionales Guy Barter Nuevas ilustraciones Debbie Maizels Royal Horticultural Society Edición Simon Maughan, Rae Spencer-Jones, Chris Young
Introducción Cómo crecen las plantas 8 Principios básicos de poda y formación 11 Herramientas y equipo 14
Traducción Gloria Méndez Seijido, Remedios Diéguez Diéguez Revisión de la edición en lengua española Xavier Bellido Ojeda Jardinero. Creación de jardines, terrazas e interiores. Asesor en plantaciones y reformas. Profesor de Jardinería
Coordinación de la edición en lengua española Cristina Rodríguez Fischer
DK India Edición del proyecto Janashree Singha Edición Sugandh Juneja Director de edición Soma B. Chowdhury Director de arte Navidita Thapa Director de preimpresión Sunil Sharma Diseño Pushpak Tyagi, Manish Upreti, Umesh Singh Rawat Primera edición Edición del proyecto Louise Abbott Edición de arte Stephen Josland Dirección de edición Francis Ritter Dirección de arte Derek Coombes Fotografía Peter Anderson Ilustraciones Karen Cochrane, Sarah Young, John Hutchinson Nueva edición en lengua española 2022 Dorling Kindersley Limited publicó esta edición por primera vez en 1996, en el Reino Unido, en colaboración con la Royal Horticultural Society © 1997, 2006, 2011, 2017, 2022 Naturart, S.A. Editado por Blume Carrer de les Alberes, 52, 2.° Vallvidrera 08017 Barcelona © 1996, 2006, 2011, 2017 Dorling Kindersley Limited (Penguin Random House), Londres I.S.B.N.: 978-84-18725-94-4 Depósito legal: B. 19120-2021 Impreso en China Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea por medios mecánicos o electrónicos, sin la debida autorización por escrito del editor.
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Árboles ornamentales Formas de árboles 18 Técnicas básicas 19 Formación inicial 22 Poda de árboles adultos 29 Renovación 32 Poda drástica y desmochado 34 Entrelazado 36 Coníferas 38 Palmeras y plantas palmiformes 43 Setos 44 Jardinería escultural 48 Diccionario de árboles ornamentales 52
Árboles frutales Formas de árboles frutales 94 Técnicas básicas 96 Renovación 102 Frutales resistentes 104 Frutales poco resistentes 140 Especies de fruto seco 148
Plantas trepadoras Tipos de plantas trepadoras 244 Técnicas básicas 247 Formación inicial 250 Poda de trepadoras adultas 251 Poda de renovación 252
Arbustos ornamentales Técnicas básicas 152 Formación inicial 155
Técnicas de formación especiales 253 Diccionario de plantas trepadoras 262 Parras, kiwis y pasionarias 288
Poda de arbustos adultos 158 Renovación 160 Formación mural 162 Efectos especiales del tallo y del follaje 164 Formación de un arbusto como arbolito 165 Bambúes, hierbas y herbáceas perennes 166 Pinzado 168 Diccionario de arbustos ornamentales 172
Rosales Tipos y formas de rosales 300 Técnicas básicas 302 Renovación 305 Rosales arbustivos modernos 306 Rosales en arbolito 310 Rosales subarbustivos 312
Frutales de baya
Rosales trepadores y de enredadera 316 Formaciones especiales 319
Formas de frutales de baya 226 Técnicas básicas 227
Glosario 326
Frutales de caña 228
Índice 329
Frutales arbustivos 232
Agradecimientos 336
40 Árboles ornamentales Algunas coníferas, como Cedrus deodara, cuentan con vástagos guía péndulos. La yema terminal se inclina y la protegen varias yemas laterales. Al final de la época de crecimiento, el vástago se yergue y la yema terminal retoma su posición apical. No pode ni forme verticalmente este tipo de vástagos porque suspenderían su crecimiento.
Ramas abiertas
DESPEJAR EL TRONCO
Antes de despejar el tronco, tenga presente la forma, el tamaño y el comportamiento que tendrá el árbol adulto. Eso le proporcionará la pauta para decidir hasta qué altura va a despejarlo. La mayoría de las plantas de la familia de las Cupressaceae prefieren conservar ramas en la base, lo mismo ocurre con los abetos. Las coníferas como Picea bungeana presentan una hermosa corteza aunque no deben despejarse demasiado. Retire las ramas inferiores, pero tenga cuidado de que el árbol no pierda su forma natural. En el caso de coníferas de hábito péndulo o semipéndulo, como Picea smithiana y P. breweriana, es conveniente cortar las ramas inferiores para que no toquen el suelo. En muchos casos, es preferible despejar bastante el tronco para que la forma del árbol se aprecie en todo su esplendor. Cuando el ejemplar sea lo suficientemente fuerte, despeje el primer metro del tronco para un espécimen de 2,5 a 3 m. Pode las ramas cerca del tronco para que las cicatrices apenas se vean y se curen pronto. Vuelva a despejar el tronco al año siguiente y siga así hasta alcanzar los 2 m o más, según la altura del ejemplar adulto. Un árbol de 20 m quedará bien con un tronco de 4 a 6 m. Con los años, las coníferas pierden los grupos de vástagos apiñados que se encuentran más cerca de la base. Pode cuanto antes las ramas muertas o a punto de morir.
PODA DRÁSTICA
Las coníferas que responden bien a las podas drásticas son las siguientes: C ephalotaxus C ryptomeria C unninghamia S equoia T axus T orreya y los especímenes jóvenes de: A raucaria M etasequoia T axodium La mayoría de las Cupressaceae (Chamaecyparis, Cupressus y Thuja incluidas) responden bien al recorte periódico de sus brotes, y se pueden utilizar para formar setos clásicos (véase pág. 45) siempre y cuando se guíen y se poden desde el principio. Como la mayor parte de las coníferas, no se renuevan a partir de la madera vieja.
1
El viento o la acumulación de nieve o de hielo provocan que las ramas de las coníferas se abran hacia los lados. Compruebe que la rama no esté rota y átela para que recupere la forma.
2
Utilice un material suave para atarla para que la rama pueda seguir creciendo aun atada. El bramante o una goma elástica especial para árboles bastarían pero, si puede, emplee ataduras de nailon.
Zonas muertas
1
Elimine los vástagos cuyo follaje esté afectado (véase detalle). Esto dejará un gran agujero en la copa de los árboles adultos y de los setos, salvo que el problema se halle muy localizado.
Despejar Empiece por retirar los vástagos secos o dañados y luego corte limpiamente desde la base los más enmarañados. Procure que los cortes queden ocultos tras el follaje. Oculte las ramas interiores de color marrón porque no suelen generar renuevos.
2
Inserte un tutor en el interior de la copa y átelo a un vástago principal robusto. Guíe las ramas secundarias y átelas. El tutor se verá durante un tiempo, pero pronto surgirán vástagos nuevos que lo ocultarán.
Diccionario de coníferas 41 CONSTRICCIÓN
La acumulación de ramas muertas puede llegar a mermar el crecimiento de una conífera por constricción de la copa. El resultado es poco satisfactorio desde un punto de vista estético pero sobre todo peligroso puesto que, en esas condiciones, es más probable que la nieve se acumule en esas ramas y se partan. Elimine periódicamente las ramas muertas. Si los vástagos crecen demasiado juntos, despeje la copa (véase página anterior, inferior), para evitar posibles accidentes. Pero si se trata de una conífera adulta, deje la poda en manos de especialistas. LA NIEVE Y EL VIENTO
Estos dos elementos atmosféricos pueden alterar la forma de las coníferas. Retire la nieve para evitar que su peso rompa las ramas o las abra. Si encuentra alguna zona abierta, ate los vástagos (véase página anterior, superior). Si se troncha una rama, córtela y procure disimular el hueco que deje guiando hacia allí los vástagos adyacentes y atándolos con un material flexible o un trozo de bramante. De este modo evitará que se vean las ramas internas, que apenas presentan follaje y que rara vez producen renuevos. Si la rama se ha roto por un extremo, pode la parte afectada y espere a que los vástagos rebroten y cubran el agujero. Emplee la misma táctica cuando aparezcan zonas muertas en el follaje (véase página anterior, centro). Las roturas debidas a los fuertes vientos cuestan más de resolver porque no solo afectan a los extremos sino al corazón de la planta. Además se trata de un problema recurrente. La exposición a los vientos y el frío frena el desarrollo de los vástagos y dificulta el restablecimiento de la forma de la copa. Si el árbol es joven, lo mejor es trasplantarlo a una zona más resguardada. Asimismo, se le puede proteger con algún tipo de cortavientos (una hilera de plantas o una pantalla convencional) que se retiraría una vez que la conífera se hubiese recuperado. RENOVACIÓN
Las ramas maduras de las coníferas no se regeneran salvo escasas excepciones (véase Poda drástica, página anterior). La renovación de una conífera se limita al saneamiento de la copa por medio de la eliminación de ramas muertas o enfermas. Si un ejemplar es demasiado alto para el espacio en que se encuentra, la mejor solución es talarlo y sustituirlo por otro. Podar la parte superior de una conífera no suele dar buenos resultados: parece que se haya mutilado al árbol. Gran parte de las plantas de la familia de las Cupressaceae toleran el desmochado de los vástagos jóvenes y producen rápidamente renuevos que ocultan las marcas de los cortes. El tejo (Taxus baccata) admite las podas drásticas pero precisa un buen mantenimiento para recuperar la forma.
Diccionario de coníferas A ABIES ABETO COMÚN O BLANCO Conífera resistente, perenne y entre columnar y cónica, con hojas lineales, de color verde medio a oscuro y con dos líneas plateadas longitudinales en el envés. La mayoría de las especies son grandes árboles de bosque que conviene cultivar en parques o en jardines muy grandes. Rara vez requiere poda, pero si se necesita, retire las ramas dañadas en invierno o a principios de la primavera. Los ejemplares jóvenes de Abies nordmanniana se cultivan como árboles de Navidad. Si se trasplantan más tarde, pueden superar rápidamente el espacio disponible en
Abies koreana
ARAUCARIA
A. ARAUCANA
Coníferas elegantes, perennes, con hojas dispuestas en espiral. En su mayoría son nativas de climas tropicales cálidos con una estación seca. Rara vez requieren poda, excepto para retirar las ramas dañadas. Araucaria heterophylla, con ramas en espiral que parecen abanicos, se cultiva como planta de interior.
ARAUCARIA, PEHUÉN
El abeto de Corea presenta unos conos entre azul y violeta. Resulta adecuado para jardines pequeños.
jardines pequeños (los árboles pueden alcanzar hasta 40 m de altura); en ese caso será preciso recortarlos con regularidad o sustituirlos.
Resistente en climas frescos, la araucaria presenta una forma cónica en su juventud. Con la edad se redondea y pierde las ramas más bajas. Posee ramas en espiral con hojas entre triangulares y ovaladas, coriáceas y muy afiladas, de un verde oscuro, que duran alrededor de diez años. ■ ÉPOCA DE PODA Conviene podar en primavera, antes de que empiece el crecimiento. Es normal que los cortes supuren abundante resina; de hecho, protege al árbol de las infecciones.
Araucaria araucana Esta araucaria produce conos femeninos persistentes y ovoides de hasta 15 cm de longitud.
C CEDRUS CEDRO Conífera resistente, perenne, cónica y elegante, que se ensancha mucho con la edad. Sus hojas son como agujas, entre brillantes y mates, y se disponen en racimos en brotes laterales cortos que desarrollan nuevas espirales de hojas cada año. El color varía entre las diferentes especies y cultivares desde el verde oscuro hasta el verde azulado. ■ FORMACIÓN Y PODA A menos que el crecimiento sea muy irregular, los cedros
■ FORMACIÓN Y PODA Retire los vástagos principales que compitan entre ellos para conservar la forma característica del árbol. También puede cortar las ramas laterales para poder acceder a la parte inferior del árbol, o si están dañadas o enfermas. Las plantas dañadas por el clima pueden volver a crecer. La poda selectiva sirve para producir una copa atractiva.
jóvenes apenas requieren formación o poda. Sin embargo, si se desarrolla un doble vástago líder, conviene cortar el más débil en otoño. Si una rama resulta dañada, es preciso cortarla hasta un brote lateral sano. En general, los cedros no se consideran adecuados para formarlos como setos, aunque algunas especies (Cedrus libani f. fastigiata, por ejemplo) sirven para formar pantallas eficaces. Las ramas de los ejemplares más antiguos, en especial de C. libani y C. deodara (de hábito expansivo), pueden resultar dañadas por los vientos muy fuertes o las nevadas intensas. En esos casos convendrá consultar con un especialista. Cedrus atlantica f. glauca se cultiva habitualmente en jardines que se quedan pequeños. La sustitución es la mejor opción.
98 Árboles frutales
Técnicas de formación En el primer año de vida de un árbol frutal, lo más importante es el desarrollo de los vástagos. Si se descuida la forma y se intenta obtener una cosecha lo antes posible, el resultado puede ser nefasto, sobre todo cuando se trabaja con portainjertos enanos. El cultivar puede desarrollar con tal rapidez su hábito erguido o llorón que luego ninguna poda o formación será capaz de darle forma. Antiguamente, cuando solo existían los portainjertos vigorosos, se tardaban siete u ocho años en formar la estructura y lograr la primera cosecha. Los portainjertos enanos que se emplean en la actualidad dan fruto al cabo de tres años. Sin embargo, cuando se pretende lograr una forma compleja, es mejor eliminar las flores para que el árbol concentre su energía en el desarrollo de los vástagos.
Frutales jóvenes (manzano) Durante la primera época de crecimiento, el árbol está constituido por un único tallo (véase inferior izquierda), pero poco a poco van naciendo laterales. Algunos de ellos se convertirán en ramas estructurales. Un ejemplar joven de dos años (véase derecha) ya cuenta con suficientes laterales, lo que hace posible el empezar a elegir los mejores.
La parte inferior del tallo está surtida de vástagos
Elimine este vástago porque crece con un ángulo muy cerrado con respecto al tronco y, además, se cruza con otros laterales
Tallo único
Convendría cortar este vástago débil y el que se encuentra debajo, porque todos los frutales precisan contar con una cierta parte del tronco despejada
LA COMPRA DE ÁRBOLES JÓVENES
Adquiera los árboles frutales en viveros especializados. Es importante que el portainjertos sea sano, fuerte y que esté bien formado desde el principio. En los viveros le informarán sobre los requisitos de polinización (es decir, sobre si el cultivar elegido requiere o no la presencia de otro cultivar para ser productivo) y le aclararán si el terreno de que dispone es el adecuado para él. Procure que el hábito natural del cultivar coincida con la forma que desee obtener y escoja siguiendo los criterios de compra que le proporcionamos con respecto a los árboles ornamentales (véase pág. 23). Es preferible un espécimen pequeño y robusto que uno larguirucho. La posición de los laterales y la dirección en que crecen son igualmente cruciales. Un árbol frutal de un año puede presentar un tallo único sin ramas o contar con plumas. Para potenciar el desarrollo del ejemplar puede recurrir a técnicas como entallados o muescas, tanto inferiores como superiores (véase pág. 107), que favorecen la aparición de laterales en puntos estratégicos. Los laterales que nacen de modo espontáneo pueden hallarse demasiado juntos, ser rectos o densos en exceso y constituir más un estorbo que una ayuda
El vástago principal fuerte puede conservarse o no, según la forma deseada
Este lateral está bien situado con respecto al resto y crece con un ángulo lo bastante abierto. Es ideal como rama estructural
Unión del injerto
Portainjertos
Árbol de dos años con plumas
Árbol sin vástagos
para la formación. Tenga en cuenta que los llamados «abanicos preformados» que se hallan a la venta suelen ser palmetas y que será preciso retirar el líder central y dejar, a ser posible, uno o dos pares de brazos. CREAR LA ESTRUCTURA PRINCIPAL
La estructura se constituye durante los primeros años de formación. Empiece por podar o eliminar los vástagos molestos. Por ejemplo, si la forma escogida requiere que el árbol presente un tronco despejado (puede ser útil para evitar que las ramas con frutos toquen el suelo), corte los laterales inferiores.
Retire todos los vástagos que nazcan con un ángulo demasiado cerrado con respecto al tronco (véase pág. 10). Si permite que se desarrollen, es probable que el peso de los frutos los tronche. Pódelos, a pesar de que el árbol sea adulto. Cuando se trate de formas de crecimiento libre (tallo bajo, arbolito y ahusada), escoja vástagos fuertes y bien espaciados (es mejor que no nazcan apiñados sino directamente sobre el tronco). Elija los mejores para crear la estructura y pódelos para orientar su crecimiento. Algunos especímenes cuentan con vástagos fuertes que facilitan la labor, pero otros,
Corregir un crecimiento desequilibrado (abanico) Desate las cañas (no los vástagos) y sepárelas de los alambres
Ate unas cañas a los alambres
Ate los vástagos a las cañas
1
En este caso, uno de los laterales es más fuerte que el otro, lo que reduce las posibilidades de lograr una forma simétrica (sobre todo al tratarse de árboles jóvenes).
2
Baje el vástago más vigoroso hasta ponerlo casi horizontal; de este modo se ralentiza el crecimiento. Eleve un poco el otro para estimular su vigor.
3
Cuando los vástagos se hayan igualado (suelen tardar una época de crecimiento), vuélvalos a colocar en la posición original y prosiga con la formación.
Técnicas básicas 99 como los manzanos que fructifican en los extremos de las ramas, pueden tardar un año o dos en constituir una estructura principal adecuada. En las formas más complejas, las ramas se han de formar con mayor precisión desde el principio: controle su posición y la dirección en la que crecen. Pode para estimular la aparición de vástagos en los lugares estratégicos. Elimine aquellos que estén de más o acórtelos unas dos o tres hojas. Si uno de los vástagos elegidos no da buenos resultados, busque otro para sustituirlo. SOPORTES
Los árboles frutales suelen requerir soportes, por lo menos hasta que se hacen adultos. Para las formas libres en pirámide o ahusadas, utilice un tutor corto. Se trata de un soporte permanente. Para los tallos bajos y los arbolitos, utilice dos estacas atadas al tronco (véase pág. 21). Puede retirarlas cuando el árbol haya alcanzado la madurez. Suele tardar tres años pero, si el lugar no está resguardado, este período se puede alargar. Es posible que las ramas llenas de frutos precisen un soporte adicional, sobre todo en las formas ahusadas, cuando el peso puede troncharlas. Puede levantarlas y atarlas con bramante o con una red de plástico suave que no dañe la corteza joven. Fíjelas a una rama fuerte o a una estaca. Los muros y las vallas han de contar con alambres separados 5 cm de la superficie para que pueda circular el aire por detrás del árbol. Ate los vástagos a unas cañas de
bambú y fije estas a los alambres, según el ángulo deseado. Las cañas mantienen los vástagos rectos y evitan que el alambre los dañe. Cuando los vástagos maduren y se tornen leñosos, retire las cañas y átelos directamente.
Atar una rama en sentido horizontal Al atar la rama en sentido horizontal, ha aumentado la producción de frutos. Desátela cuando se haya adaptado a la nueva posición y no regrese a la anterior.
DESARROLLO IRREGULAR
En los árboles frutales suelen aparecer vástagos vigorosos que se desarrollan antes que los demás. En los ejemplares adultos o en las formas libres, lo mejor es podarlos en verano. Si se trata de un vástago vital para la forma escogida (por ejemplo, uno de los brazos de una espaldera), se puede corregir la diferencia de desarrollo colocando la rama en sentido horizontal (véase página anterior, inferior). De este modo se ralentiza el crecimiento y se permite que el resto de vástagos alcancen el mismo nivel de desarrollo. Una vez conseguido, torne el vástago a su posición inicial. Asimismo, al situar un vástago poco desarrollado en sentido vertical, su crecimiento se acelera. Aquellos que están atados a cañas y alambres se manipulan con facilidad. En las formas libres, fije las ramas al suelo por medio de unos vientos o átelas a un tutor con un poco de bramante. GUÍA DE FRUCTIFICACIÓN
El crecimiento es menor en posición horizontal que en posición vertical, aunque de este modo se obtienen más frutos. Algunas formas se concibieron especialmente para sacar partido del principio de la formación horizontal, como la espaldera, por ejemplo.
Coloque un clavo en la caña para evitar que las cuerdas resbalen
Esta rama crecía erecta antes de doblarla y atarla en sentido horizontal
Frutos que aparecen en la rama
En el caso del árbol ahusado, conviene atar los vástagos a finales del verano, antes de que maduren y se tornen rígidos. Así se potencia la fructificación (véase también Manzanos, pág. 110). Si el espécimen es joven y presenta ramas muy largas (es el caso de los ciruelos), átelas a lo alto de la estaca o del tronco a modo de guirnalda o festón. Esta técnica de formación permite obtener buenas cosechas con árboles pequeños y se utilizaba mucho antes de que se comercializaran los portainjertos enanos.
La rama está cubierta de laterales
Las ramas, una vez desatadas, conservan la forma
Formación con caña y cuerdas
Ciruelo: formación de guirnaldas
Coloque una caña robusta en el centro, junto al tutor. Ate las ramas que soportan el peso de las frutas con una cuerda y fíjelas después a la caña.
Arquee las ramas largas y átelas con bramante a finales del verano y desátelas en primavera. Comprobará que las ramas quedan dobladas con todas las ventajas de la formación horizontal que eso implica.
100 Árboles frutales
Técnicas de poda Los árboles adultos pueden invertir su energía en dos acciones: crecer y producir frutos. En la naturaleza, los árboles suelen hallar un equilibrio óptimo; sin embargo, los injertados y aquellos guiados con una forma menos natural tienden a perder la proporción. El arte del cultivo de especímenes frutales consiste en influir sobre el crecimiento y la fructificación para intentar restablecer el equilibrio por medio de la formación y la poda. Esta última se suele efectuar en invierno (en verano si son frutos de hueso) y es prácticamente la misma para todos los árboles frutales. Las medidas de formación apropiadas para cada caso se detallan en apartados especiales (véanse págs. 104-139). DE LA PODA DRÁSTICA A LA PODA LIGERA
Para mantener una forma equilibrada cuando el árbol es adulto, basta con seguir una regla esencial: pode drásticamente los vástagos débiles y ligeramente los fuertes. Tras una poda drástica, las raíces tienen que alimentar menos yemas y, por lo tanto, las pocas que quedan redoblan su potencial de crecimiento. El resultado son renuevos vigorosos. Una poda ligera obliga a que las distintas yemas se repartan la energía. Por lo tanto, una poda drástica generalizada fortalecerá los vástagos pero reducirá la cantidad de frutos, mientras que la falta de poda generará un exceso de frutos pequeños que impedirán que el árbol cree nuevos vástagos para albergar frutos en futuras cosechas. EQUILIBRAR
La intensidad de la poda se adapta a cada caso. Si lleva a cabo una poda drástica de los vástagos débiles, obtendrá renuevos fuertes; si poda ligeramente los vigorosos o no los poda en absoluto, logrará un crecimiento mínimo y más frutos. No existe una intensidad perfecta de poda: dependerá del estado en que se encuentre el árbol (si abundan los vástagos fuertes y escasean los frutos o a la inversa). Asimismo, tenga en cuenta qué ramas precisan renovarse por haber llegado al final de su vida productiva. HÁBITO DE FRUCTIFICACIÓN
Por norma general, las ramas jóvenes son las que producen los frutos más sabrosos. No obstante, no todos los árboles empiezan a fructificar al cabo de los mismos años ni son productivos durante el mismo tiempo. Algunos fructifican solo en las ramas jóvenes nacidas en el verano anterior, es el caso de los cerezos ácidos, los melocotoneros y las nectarinas; otros, como los manzanos y los perales, dan frutos en las ramas y espolones de dos años o más. Produce el vástago el primer año; en el segundo aparecen algunas yemas, y en el tercero, florecen y dan fruto. A partir de ese momento, la rama se llena de yemas cada año. Los ciruelos, los cerezos dulces y los albaricoqueros también fructifican en las ramas de dos años o mayores pero, además,
¿Por dónde debería podar un rosal? aparecen frutos en la base de las ramas de «fatiga» del terreno. Para prevenirla, rellene un año por ser esta la parte más vieja. La poda el agujero en que lo trasplante con tierra de ¿Cuándo es el mejor momento para ha de intentar lograr, en todos los casos, un otra parte del jardín. Cuando haya resuelto conjunto de ramas de todas las edades. un jazmín el problema, poda drástica para empezar a formar enaplique unaunapared? incentivar el crecimiento. PROBLEMAS DE CRECIMIENTO Por el contrario, si el crecimiento resulta excesivo el árbol no da frutos, piense que tal ¿Cómo puedo incrementar lay productividad Si el crecimiento no es el correcto, compruebe vez lo ha alimentado en exceso o que quizá lo misenfrutales la poda? que el árbol se de encuentre buen estado. mediante ha podado demasiado drásticamente. Aplique Existen muchas causas que pueden frenar una poda ligera y plante algo de hierba para el crecimiento, pero las más frecuentes son que absorba parte de la riqueza del suelo. las enfermedades como los chancros (véase Si se trata de un manzano o de un peral puede pág. 102), la presencia de malas hierbas realizar una incisión anular de la corteza, pero y la falta de alimento. Por ejemplo, si planta esta solución no se puede aplicar a los demás un manzano nuevo en el mismo lugar que árboles. En cambio, sí puede frenar el vigor ocupaba otro, el crecimiento mínimo se puede por medio de una poda de raíces (poco deber a una enfermedad específica llamada recomendable en manzanos y perales). De este Poda de vástagos débiles Los vástagos débiles que no se podan desarrollan yemas de fructificación pero no crecen. Una poda moderada estimula el crecimiento y sigue permitiendo la fructificación; una poda drástica estimula el crecimiento intenso.
Corte de poda
Crecimiento de extensión
Vástago fuerte
Yema leñosa o de crecimiento
Nueva punta de crecimiento Yema de fructificación
Yema de Descubra dónde, cuándo y cómo podar rosales, fructificación frutales, trepadoras, arbustos ornamentales Poda ligeraárboles yPoda moderada Poda drástica para sacarles el máximo partido.
Poda de vástagos fuertes
Si no se podan o solo se despuntan, los vástagos fuertes producen cierto crecimiento de extensión y algunas yemas de fructificación. Una poda moderada potencia la división del vástago y reduce la presencia de yemas de fructificación. Una poda drástica aumenta la fuerza del vástago a expensas de la de las yemas de fructificación. Se puede emplear en árboles jóvenes que han de desarrollarse o en ejemplares adultos, cuando conviene cubrir un hueco debido, por ejemplo, a la poda de una rama enferma.
Con explicaciones detalladas para cada técnica, ilustraciones comentadas que muestran el punto exacto donde se debe cortar, e instrucciones para más de ochocientas plantas de jardín, he aquí una guía práctica imprescindible.
Vástago fuerte
Prepare sus herramientas y siga los consejos más actualizadosEl para mantener vástago no cuenta su jardín en perfectas condiciones. con yemas de
Vástago en pleno crecimiento
Formación de un vástago lateral
fructificación
Yema de fructificación Yema de fructificación
Poda ligera
Poda moderada
Renuevo muy vigoroso
ISBN 978-84-18725-94-4
9 788418 725944
Poda drástica