Divinidades griegas

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DIVINIDADES GRIEGAS Y SUS

MUNDOS

SUSAN DEACY

DIVINIDADES GRIEGAS

Y SUS MUNDOS

SUSAN DEACY

Título original The Greek Gods and their Worlds

Edición Richard Green, Isabella Toner

Dirección de arte Paileen Currie

Traducción Cecilia Furió Villaseca

Revisión de la edición en lengua española

Isabel García Trócoli

Licenciada en Historia Antigua, Universitat de Barcelona Coordinación de la edición en lengua española

Cristina Rodríguez Fischer

Primera edición en lengua española 2026

© 2026 Naturart, S. A. Editado por Blume

Carrer de les Alberes, 52, 2.°, Vallvidrera 08017 Barcelona

Tel. 93 205 40 00 E-mail: info@blume.net © 2025 Ivy Press, The Quarto Group, Londres © 2025 del texto Susan Deacy © 2025 de las ilustraciones André Ducci

I.S.B.N.: 979-13-87881-18-4

Depósito legal: B. 19004-2025

Impreso en Guangdong, China TT122025

Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio mecánico o electrónico, sin la debida autorización por escrito del editor.

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En portada: Zeus con Hera expulsando a Hefaistos, de Gaetano Gandolfi (h. 1761-1769). National Trust Photographic Library / Bridgeman Images

CONTENIDO

En las páginas de este libro conoceremos a varios dioses viajeros. Al observar el extraño mundo de Hermes, nos encontraremos con un dios que se cuela por las cerraduras y cruza comarcas enteras en un visto y no visto. En su mundo, Apolo deja su islote natal y recorre parajes sin fin abriendo caminos donde aún no los hay y parando a descansar en manantiales cristalinos; lo veremos regresar a las mismas sendas con su amado Hiacinto. Nos adentraremos en la vida de Deméter, la diosa que vuela sobre tierras y mares como un cuervo, que vaga por el mundo con el corazón roto. No obstante, antes de llegar a estas deidades y sus viajes, abramos la ventana al dios cuyo deambular podía hacer del mundo un lugar mejor. Y eso que pasar unos pocos minutos con él podía trocar la euforia en mal viaje.

Imagine por un momento aquella primera vez en que corrió el vino y la gente sintió una gozosa liberación. Imagine también la alegría dando paso al pánico cuando su visión se tornó borrosa. Según un antiguo ditirambo en su honor, en presencia del dios del vino, «Dolor descansa e Inquietud duerme». Sin embargo, Dolor e Inquietud también pueden llegar de la mano de Dioniso. En este capítulo veremos al dios llegar y hacerse con el control. Habrá alucinaciones, posesiones divinas y un palacio que se derrumba aun siguiendo en pie. Hay quien criará animales y quien los despedazará.

Las madres matarán a sus hijos. Los padres harán lo mismo. Habrá suicidios. Algunos morirán, pero no morirán.

Así será el mundo beodo de Dioniso.

¿Cómo empezó todo? Depende de la versión. Una de ellas nos lleva hasta la ciudad de Tebas: alguien llega a la casa de una joven llamada Sémele. No es Dioniso, que está por nacer, sino la niñera de la muchacha, que le ofrece algunos consejos prácticos para averiguar si el amante que la visita de vez en cuando es el dios que dice ser o solo un simple mortal. «Pídele que haga un juramento que ni siquiera Zeus, si es que lo es, pueda romper», le sugiere. «Hazle jurar, por el río Estigia, que te concederá

Superior: cuando Dioniso llega a una ciudad, nada sigue siendo igual. En El triunfo de Baco (h. 1536-1537), de Maerten van Heemskerck, una procesión de borrachos, entre ellos Baco (Dioniso), desfila por un paisaje en ruinas. Uno de ellos está defecando, tal y como revela el espejo sostenido por un pequeño parrandero. El propio dios está tan borracho que necesita ayuda para no caerse del asiento.

Derecha: si Dioniso está implicado, suele haber sorpresas. En Baco (h. 1595), Caravaggio lo retrata ofreciendo una copa de vino, pero la granada abierta y la manzana podrida del frutero recuerdan que la fermentación tiene su reverso: la decadencia.

DIVINIDADES GRIEGAS Y SUS

MUNDOS

Izquierda: esta cratera del siglo v a. C. muestra a Perséfone regresando del inframundo, en presencia de su madre y de la diosa bruja Hécate.

Inferior izquierda: en Deméter llorando a Perséfone (1906), de Evelyn de Morgan, las amapolas que se desprenden del cabello de Deméter, cubierto de maíz, representan el dolor y depresión de la diosa.

Inferior derecha: en A Compleat Body of Husbandry, de Thomas Hale («Tratado de agricultura», 1756), Deméter muestra a un agricultor un pergamino con el título del libro.

EL MUNDO DESCONSOLADO DE DEMÉTER

«Mudó la diosa su estatura y aspecto y apartó de sí la vejez. Propagose la belleza a su alrededor y de su fragante túnica emanó un aroma encantador. El cuerpo inmortal de la diosa brilló con luz penetrante, dorados bucles cayeron sobre sus hombros y el palacio se llenó de un resplandor como de relámpago».

(Himno homérico II: A Deméter)

Una vez recuperada, Metanira comprende que Deméter no intenta matar al niño, sino librarlo de su mortalidad. En cuanto a la diosa, abdica de sus poderes: desaparecen la primavera y el verano eternos y todo lo que crece empieza a morir. Al declinar las condiciones necesarias para la vida, uno tras otro, los dioses olímpicos visitan a Deméter para rogarle que recapacite: sin vida en la tierra, ¿quién honrará a los dioses? «Es muy sencillo —les responde—: devolvedme a mi hija y los cultivos prosperarán». Así, Zeus envía a Hermes a la morada de Hades para preguntarle si está dispuesto a liberar a Perséfone. Hades accede y Hermes regresa con la joven; Deméter reanuda el cuidado de los campos y sembrados y sigue enseñando a los mortales cómo labrarlos al igual que hacía antes de la desaparición de su hija. Perséfone, por su parte, vuelve a su prado. No obstante, pasados unos meses, la tierra se abre de nuevo y Perséfone desaparece: Deméter reanuda el duelo y los cultivos detienen su crecimiento. El motivo de la ausencia: antes de devolver a Perséfone, Hades le ofrece una granada y la joven come algunas pepitas; resulta que el fruto tiene el poder de atarla al inframundo tantos meses como semillas consuma.

Así pues, Perséfone debe pasar varios meses con su esposo. Una vez desvanecido el poder de la última pepita, la joven emerge al prado donde la espera su madre. En su dicha, Deméter permite que el grano brote y que reine la primavera. El buen tiempo atempera la tierra y los campos reviven. También vuelven las ninfas, al igual que Ártemis y Atenea, para reanudar sus juegos, recoger flores y tejer diademas y guirnaldas. Cuando las pepitas de la granada reclaman su pago, Perséfone se hunde de nuevo en los dominios de Hades y el prado se seca.

DIVINIDADES

GRIEGAS Y SUS MUNDOS

La Pandora (1881), de Lawrence Alma-Tadema, piensa si debe o no abrir su famosa caja. Según las fuentes clásicas, en realidad se trata de un pitos o jarra de grandes dimensiones. En esta obra, como en muchas

otras posteriores a la Antigüedad, es una caja pequeña, que Alma-Tadema imagina adornada con una esfinge, guardiana mítica de los secretos más terribles.

EL MUNDO DE ENSUEÑO DE HERMES

Hermafrodito se pasea en un agradable entorno en este fresco romano del siglo iii d. C. Algunos autores clásicos lo identifican como hijo de Hermes y Afrodita, heredero de la virilidad de su padre y la belleza de su madre. Por su parte, en Metamorfosis , Ovidio afirma

que Hermafrodito es un muchacho que rechaza las propuestas sexuales de la ninfa Salmacis y que, cuando esta apela a Hermes y Afrodita, estos deciden fusionarlos en un nuevo ser.

LAS DIVINIDADES GRIEGAS

COMO NUNCA ANTES LAS HABÍA CONOCIDO

Hace siglos que los dioses griegos nos fascinan e inspiran. Sus mitos se entrelazan con el tejido de la historia. No espere encontrar aquí las narraciones habituales: Divinidades griegas y sus mundos le ofrece una mirada inusual a los dominios, orígenes y relaciones de sus protagonistas. Al describirlas en su propio territorio, las deidades cobran vida y los mitos que moldearon las culturas de la Antigüedad adquieren un nuevo significado.

DIVINIDADES GRIEGAS

Esta vívida reinterpretación, profusamente ilustrada, con su hondura, belleza y perspicacia, es un aditamento indispensable a cualquier colección sobre mitología clásica.

Y SUS MUNDOS

ADÉNTRESE EN LOS MUNDOS DE LAS DEIDADES GRIEGAS

El mundo beodo de Dioniso • El mundo desconsolado de Deméter • El mundo audaz de Apolo • El mundo de ensueño de Hermes • El mundo seductor de Afrodita • El mundo de sangre de Ares • El mundo silvestre de Ártemis • El mundo violento de Atenea • El mundo de celos de Hera • El mundo de prodigios de Hefaistos • El mundo turbulento de Poseidón • El mundo heredado de Zeus • El mundo llameante de Hestia

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Divinidades griegas by Editorial Blume - Issuu