Skip to main content

Magallanes y Tierra del Fuego. Ximena Urbina

Page 1

Magallanes y Tierra del Fuego dibujados por la Adventure y la Beagle, 1826-1834 Ximena Urbina

PROYECTO FINANCIADO POR EL FONDO NACIONAL DE DESARROLLO CULTURAL Y LAS ARTES. FONDART REGIONAL MAGALLANES 2026


Magallanes y Tierra del Fuego dibujados por la Adventure y la Beagle, 1826-1834 Las ilustraciones de Phillip Parker King y de Conrad Martens como herramientas de producción de conocimiento en las expediciones hidrográficas británicas al confín austral americano

Ximena Urbina, editora Autores: Brian Abbott Marta Penhos Ximena Urbina Marijke van Meurs


Magallanes y Tierra del Fuego dibujados por la Adventure y la Beagle, 1826-1834 Las ilustraciones de Phillip Parker King y de Conrad Martens como herramientas de producción de conocimiento en las expediciones hidrográficas británicas al confín austral americano ©Ximena Urbina (editora) maria.urbina@pucv.cl Primera edición, agosto de 2026 Este libro ha sido sometido a doble referato de pares ciegos externos a la Universidad. ISBN digital: 978-956-17-1267-6 Derechos Reservados

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Av. Errázuriz 2930, Valparaíso info@edicionespucv.cl www.edicionespucv.cl Director y Editor General: David Letelier Diseñador: Donny Ahumada Imagen de portada: “Adelaide. Owen Stanley delint.” Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº72, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/Bd7BylJLyBPOB Este libro forma parte del proyecto Fondart Nº838626, de la línea Difusión, Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, 2026, titulado: “Magallanes y Tierra del Fuego dibujados por la Adventure y la Beagle (1827-1834)” Esta investigación es producto del proyecto Fondecyt Nº1231448, de ANID, 2023-2026, “Conocer e interpretar el laberinto patagónico y fueguino: Las expediciones hidrográficas británicas enviadas a las costas australes al mando de P.P. King y R. Fitz-Roy (1826-1836)”.

Obra licenciada bajo Creative Commons

Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/legalcode.es


ÍNDICE 5

Introducción

9

Proveniencia de los dibujos, acuarelas, grabados y fotografías

13

las expediciones hidrográficas británicas del extremo austral de América, 1826-1834

24

Cartografía de los lugares dibujados

29

Capítulo 1:

El almirante Phillip Parker King, 1791-1856 Brian Abbott

41

Capítulo 2:

Dibujos del comandante Phillip Parker King, Royal Navy. Primera expedición (1826-1830) Ximena Urbina

81

Capítulo 3:

Conrad Martens, dibujante de la Beagle (1834). Segunda expedición a Magallanes y Tierra del Fuego (1833-1834) Ximena Urbina

129

Capítulo 4:

Imágenes de un marino para el sur de América: Phillip Parker King en Magallanes y Tierra del Fuego (1826-1830) Marta Penhos

143

Capítulo 5:

El dibujante Conrad Martens en el extremo sur americano (1832-1834) Marijke van Meurs


INTRODUCCIÓN I Este libro reúne los bocetos, dibujos y acuarelas realizados durante las dos expediciones hidrográficas británicas que permanecieron seis temporadas en el estrecho de Magallanes, la costa occidental de la Patagonia y Tierra del Fuego entre 1826 y 1834. De la producción gráfica generada solo se conservan, principalmente en sus sketchbooks o cuadernos de dibujo, los trabajos de Phillip Parker King, comandante de la primera expedición, y de Conrad Martens, dibujante de la segunda. Los dibujos de King y Martens constituyeron la base de las ilustraciones grabadas que acompañaron los dos relatos oficiales de las expediciones, publicados en 18391. En total, esas obras incluyen setenta y seis grabados, a los que también contribuyó August Earle, primer artista de la segunda expedición, comandada por Robert Fitzroy. Sin embargo, Earle abandonó el viaje antes de que la expedición llegara al área magallánica y fueguina, por lo que no realizó dibujos de la región abordada en este libro y en la exposición que lo acompaña. De ese conjunto de grabados, treinta representan el área estudiada y derivan exclusivamente de dibujos de King y Martens. Salvo dos bocetos atribuidos a Fitzroy, este volumen permite mostrar los dibujos preparatorios que dieron origen a esas imágenes impresas. En el caso de Conrad Martens, cuya profesión era precisamente la de artista, muchos de sus bocetos fueron desarrollados posteriormente en acuarelas y óleos que comercializó tras establecerse en Australia. Gracias a la documentación conservada por el propio Martens sabemos, por ejemplo, que en 1836 vendió a Charles Darwin una acuarela de la bahía Ponsonby por tres libras y que, dos años más tarde, Phillip Parker King adquirió otras dos obras -una del monte Sarmiento y otra de Port Famine (bahía San Juan de la Posesión)- por el mismo valor2. En Chile no se conservan actualmente acuarelas ni óleos de ninguno de los dos autores. Los grabados publicados en los dos volúmenes del libro Narrative son bien conocidos y han circulado ampliamente desde 1839. El propósito de este libro es distinto: reunir los bocetos originales realizados en los sketchbooks y, en el caso de Martens, además, las acuarelas que nacieron de ellos. Dispersas hoy en distintos repositorios, estas imágenes permiten reconstruir el proceso mismo de creación. Revelan que el dibujo no surgía de una inspiración instantánea, sino de una observación sostenida, en la que el conocimiento se elaboraba lentamente con el lápiz sobre el papel. Los dibujos de King, realizados entre 1826 y 1829, se concentran principalmente en dos aspectos. Por una parte, registran hitos geográficos que facilitaban el reconocimiento de las costas, mediante perfiles de montañas, cabos y accidentes costeros característicos. Por otra, documentan los encuentros entre los expedicionarios británicos y los pueblos indígenas, mostrando escenas en las que conviven botes ingleses y canoas kawésqar o yaganes. Los dibujos de Martens, ejecutados en 1834, presentan un interés diferente: registran con notable detalle la fisonomía, la vestimenta, las embarcaciones y

1 2

King, Phillip P. y Fitzroy, Robert. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839, 2 Vols. Los autores lo son respectivamente uno para cada volumen. De Vries-Evans, Susanna. Conrad Martens on the Beagle and Australia. List of selected works. Brisbane, Pandanus Press, 1993.

5


los instrumentos de caza y pesca de los grupos indígenas con los que la expedición estableció contacto, principalmente en el seno Ponsonby y el canal Murray. En conjunto, estas obras constituyen el primer gran corpus documental gráfico sobre el área magallánica y fueguina y, asimismo, sobre los demás territorios recorridos por ambas expediciones en las costas australes de Sudamérica, entre ellos la Patagonia atlántica, las islas Falkland y Chiloé. El presente volumen reúne setenta y dos dibujos correspondientes al mundo de los canales que se extiende desde el estrecho de Magallanes hacia el sur. Durante la primera expedición, aunque la HMS Beagle navegó en sus cuatro campañas por el sector occidental del área magallánica y fueguina y continuó luego hasta el golfo de Penas, no se conservan dibujos realizados desde esa embarcación. Solo contamos con los ejecutados por King a bordo de la Hope y la Adelaide, además de aquellos realizados en Port Famine (bahía San Juan de la Posesión), base de operaciones de la expedición. De la segunda expedición, desarrollada íntegramente a bordo de la Beagle, se conservan exclusivamente los dibujos de Conrad Martens, contratado expresamente como artista. Estas expediciones no tuvieron por objetivo atravesar el Estrecho para alcanzar el océano Pacífico, como fue el caso de todas las anteriores. Su propósito era permanecer en él durante varias campañas con el fin de efectuar un reconocimiento hidrográfico sistemático. Fue precisamente ese permanecer -y no simplemente pasar- lo que hizo posible la producción de un conocimiento profundo sobre el territorio. Ese conocimiento quedó plasmado en descripciones geográficas y etnográficas, cartas náuticas, observaciones meteorológicas y geológicas, determinaciones de coordenadas geográficas y, de manera especialmente elocuente, en los dibujos reunidos en este libro.

II Este libro iba a tener originalmente 23 dibujos y 72 páginas. Pero la investigación tiene una manera muy particular de desbaratar los planes: la curiosidad arrasa con los márgenes previstos, multiplicando las ideas y los materiales, y obliga a volver a empezar. La investigación sobre la expedición de King3 me llevó a Australia en julio y agosto del 2025, para estudiar la documentación conservada en la Mitchell Library de la State Library of New South Wales, en Sídney. Aunque el álbum de dibujos de King estaba disponible en formato digital y ya lo había consultado previamente, la estancia me permitió examinarlo directamente, recorrer sus páginas y apreciar aspectos materiales imposibles de advertir en la web. Al mismo tiempo, pude estudiar uno de los sketchbooks en que Conrad Martens registró su permanencia en el área magallánica y fueguina a bordo de la HMS Beagle, conservado en la Dixson Library de la misma institución. Pero, sobre todo, en la Biblioteca hallé un recurso no disponible de manera digital: una colección de fotografías en blanco y negro de otros sketchbooks de Martens, cuyo paradero no se indicaba. Fue entonces cuando comenzó a tomar forma la idea de dar a conocer esta doble expedición a través de su dimensión visual. Los dibujos ofrecen una manera singular para la comprensión de la experiencia de exploración y la construcción de conocimiento sobre las costas australes de América. La coincidencia de ese momento con la apertura del concurso anual del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart), del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio -así como la 3

6

Fondecyt Nº1231448 (2023-2026), “Conocer e interpretar el laberinto patagónico y fueguino: las expediciones hidrográficas británicas enviadas a las costas australes al mando de P.P. King y R. Fitzroy (1826-1836)”.


tentación de pensarme solo como estudiante y además, autoconvencida de que la diferencia horaria hacía que llevara 14 horas “ganadas” a los correos electrónicos y todo lo demás relativo al trabajo en la Universidad- hizo posible transformar esa idea en un proyecto concreto: una exposición y un libro, postulados a la convocatoria regional de Magallanes y de la Antártica Chilena. Dediqué una semana a la formulación del proyecto, cuando en Jervis Bay me acogió mi familia australiana: Rosario, Rodrigo, y mis sobrinos, Julián y Martino. El equipo, entonces, quedó conformado por mi amiga Marijke van Meurs, que lleva la delantera en el estudio de Conrad Martens en Chile; el arqueólogo magallánico Alfredo Prieto, gran conocedor de ambas expediciones; Catalina Paredes, puntarenense, alumna de tesis de Licenciatura en ese momento (hoy graduada), segunda a bordo del proyecto; el fotógrafo Thierry Dupradou, quien quedó a cargo de la producción fotográfica de la exposición; el diseñador Donny Ahumada, que dio forma editorial a este libro con igual profesionalismo que dedicación; Tomás Cabezas y Catalina Barría, entonces estudiantes y hoy profesores de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, asumieron respectivamente la preparación de las visitas guiadas para escolares, la preparación de material didáctico y la difusión del proyecto a través de las redes sociales. Durante la formulación del proyecto recibí los valiosos consejos de Pablo Quercia y el apoyo inmediato de Christophe Pollet, director del Museo Maggiorino Borgatello, para las necesarias cartas de compromiso de la que sería la sede originalmente prevista para la exposición. Ya adjudicado el proyecto, otras personas hicieron posible que este libro alcanzara una dimensión inicialmente no imaginada. Entre ellas ocupa un lugar muy especial Brian Abbott, tataranieto de Phillip Parker King y autor de una monumental obra acerca de su vida, su trabajo en la Marina británica -incluyendo la expedición a las costas australes de Sudamérica- y sus actividades en New South Wales. Al enterarse que una investigadora chilena trabajaba en los archivos de Sídney, viajó desde Armidale para conocerme y conversar largamente sobre las expediciones y nuestras investigaciones. Gracias a su generosidad no solo aceptó escribir un capítulo para este libro, sino que además gestionó el acceso a decenas de dibujos de Conrad Martens y de King conservados en dos colecciones privadas de Perth (ver el apartado “Procedencia de las imágenes”), ampliando de manera decisiva el corpus documental aquí reunido. Expreso también mi agradecimiento a la Dra. Marta Penhos, historiadora del arte argentina, quien ha hecho para este libro el primer estudio sobre la dimensión artística de King a partir de sus bocetos. A David Hardy, revisar mis traducciones del diario de Conrad Martens, y del capítulo escrito por Brian Abbott, así como por su ayuda en la traducción de diversos conceptos náuticos presentes en las fuentes iconográficas y escritas. A Cristián Donoso Christie, por compartir su extraordinario conocimiento de los recovecos acuáticos, ayudarme a situar varios de los lugares representados en los dibujos, escribir el apartado dedicado al monte Sarmiento y al glaciar Conway, y comparar los perfiles costeros con sus propias fotografías. Al ilustrador Mauricio Álvarez Abel, por sus observaciones sobre las cualidades de King como dibujante científico. A los historiadores Mateo Martinic y Marcelo Mayorga, por la generosidad con que comentaron estas imágenes. A la diseñadora Consuelo Vidal, de PAR Explora Magallanes, por la elaboración de la gráfica basada en las cartas hidrográficas de las expediciones. Y a Ediciones PUCV, por su respaldo editorial.

7


La exposición que acompaña este libro ha contado con el apoyo del Instituto Antártico Chileno, que puso a disposición un espacio para su realización, gracias a la permanente colaboración de Andrea Peña, del Departamento de Comunicaciones y Educación. Asimismo, agradezco el entusiasmo con que Claudia Salinas y el equipo de PAR Explora Magallanes se han sumado a las actividades de difusión del proyecto, y la disposición de Luis Quilodrán, Encargado Regional de los Fondos de Cultura, de la Secretaría Regional Ministerial (de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena) de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. El Almte. Víctor Zanelli, director del Museo Marítimo Nacional, ha sido un gran aliado en la campaña para poner de relieve la expedición hidrográfica de King. Finalmente, a mi Candela, mi familia, amigos, alumnos y colegas profesores del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, por tener todos ellos la disposición a escucharme hablar una y otra vez de “mis dibujitos”.

Ximena Urbina Agosto de 2026

8


PROVENIENCIA DE LOS DIBUJOS, ACUARELAS, GRABADOS Y FOTOGRAFÍAS

Las imágenes reproducidas en este libro comprenden bocetos -algunos realizados únicamente a lápiz y otros complementados con acuarela- conservados en cuadernos de dibujos (sketchbooks), además de láminas impresas y fotografías. En conjunto, reúnen 108 ilustraciones que representan gráficamente el territorio magallánico y fueguino recorrido durante las expediciones, a sus habitantes originarios hacia 1830 y las prácticas de apropiación del territorio y maritorio desarrolladas tanto por las poblaciones locales como por los visitantes.

The State Library de New South Wales La Mitchell Library de la State Library de New South Wales (Sídney, Australia) conserva un cuaderno catalogado con el título Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1903, identificado con la signatura PXC 767. El volumen está integrado por 126 imágenes -entre acuarelas, dibujos a lápiz y recortes de impresos-, muchas de ellas realizadas por King y otras reunidas e incorporadas por él mismo a modo de colección. Una parte importante de los dibujos corresponde a los trabajos hidrográficos efectuados en Australia a bordo de los buques Mermaid y Bathust entre 1817 y 1822. Las restantes -entre las que se encuentran las reproducidas en esta obra- fueron realizadas durante la expedición a Magallanes, entre 1826-1830. Según la catalogación de la biblioteca, el álbum fue adquirido a la sucesión de King en 1933. Sus dimensiones son 26,5 cm de alto x 20,5 cm de ancho. Las imágenes se encuentran digitalizadas y disponibles en el sitio web de la biblioteca, que autoriza su reproducción. En este libro se incluyen 23 de ellas. La Dixson Library de la misma State Library de New South Wales conserva un cuaderno de dibujos de Conrad Martens titulado Sketchbook of drawings in England and South America, ca. 1827-1834 / drawn by Conrad Martens, identificado con la signatura DL PX 12. El cuaderno, de 10 x 13 cm, reune 23 dibujos, de los cuales ocho corresponden al área magallánica y fueguina: dos representan chozas y los restantes son estudios de canoas. El volumen fue donado por Sir William Dixson a la biblioteca en 1952. Actualmente se encuentra digitalizado y disponible en acceso abierto.

Art Gallery of Western Australia La Art Gallery of Western Australia (Perth) conserva un conjunto de 52 bocetos de Phillip Parker King. Aunque la institución no dispone un catálogo para esta colección, esa es la cantidad de obras puede consultarse en su sitio web. De ellas, 22 corresponden al área magallánica y fueguina y consisten en dibujos realizados a lápiz en hojas sueltas. Las imágenes están a la venta. Para esta publicación y exposición se seleccionaron nueve dibujos, cuya compra fue generosamente realizada por Brian Abbott, tataranieto del comandante.

Kerry Stokes Collection La Kerry Stokes Collection, ubicada en Perth (Australia), es una colección privada. Por intermedio de Brian Abbott solicitamos información sobre los dibujos hechos por Conrad Martens que allí se 9


conservan, algunos de los cuales -los relativos a Chiloé- han sido estudiados y publicados por Marijke van Meurs1. La institución seleccionó y proporcionó gratuitamente varias imágenes para este proyecto. El primer conjunto corresponde a un sketchbook de Conrad Martens titulado Beagle Sketchbook IV: Terra del Fuego and Valparaíso, 1834, identificado con la clasificación 1996.021. El cuaderno consta de 60 páginas y mide 18 x 27 cm. Martens lo obsequió a una de sus alumnas, Elizabeth Macarthur-Onslow, y permaneció en poder de sus descendientes hasta que fue adquirido en una subasta de Sotheby’s, en Melbourne, en 1996. De ese volumen se reproducen 12 dibujos2. Asimismo, se obtuvieron imágenes del conjunto nombrado Loose Sketches, 1833-1834, clasificado como 1996.022 y de la misma proveniencia que el sketchbook anterior. Está compuesto por 29 hojas de diversos tamaños, de las cuales siete contienen dibujos correspondientes a Magallanes y Tierra del Fuego. Un tercer conjunto conservado en Kerry Stokes Collection lleva por título A collection of 31 watercolours by Conrad Martens and Robert Fitzroy, identificado con la clasificación 2011.118. Está integrado por 31 acuarelas de 23 x 34 cm, de las cuales se reproducen siete en este libro. El álbum pasó de manos de Martens a Robert Fitzroy y, posteriormente, a la segunda esposa de este último. Permaneció en la familia de ella hasta su adquisición por Kerry Stokes en una subasta de McKenzies, en Claremont, en 2011. Finalmente, la colección conserva láminas de los grabados publicados en los dos primeros volúmenes de Narrative of the Surveying voyages of His Majesty’s Ship Adventure and Beagle. El primer volumen fue escrito por Phillip P. King y el segundo por Robert Fitzroy. Estas láminas fueron adquiridas en 2011 a Robert Muir Old & Rare Books (Perth), y en esta publicación se reproducen cinco de ellas. Los grabados realizados por Martens cuyas láminas no forman parte de esta colección fueron reproducidos directamente a partir de los dos volúmenes de Narrative.

University of Cambridge La Biblioteca de la Universidad de Cambridge conserva dos de los cuatro sketchbooks que Conrad Martens utilizó durante su viaje desde Inglaterra hasta Australia. Al igual que el Beagle Sketchbook IV, ambos fueron obsequiados por Martens a su antigua alumna Elizabeth Macarthur-Onslow y permanecieron en poder de sus descendientes hasta ser adquiridos por Armando Braun Menéndez. Según señala el catálogo de la biblioteca, “gracias a su colaboración y a la generosidad de lady Nora Barlow, nieta de Charles Darwin, estos dos cuadernos fueron depositados en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge en 1977”. Los dos cuadernos están identificados con los números I y III. El Sketchbook I, de 15 x 24 cm, contiene 64 hojas utilizadas, en su mayoría en formato apaisado, con más de 60 bocetos a lápiz, realizado principalmente sobre la página derecha. La única obra correspondiente al extremo sur es una acuarela vertical de una especie vegetal característica de la región, realizada en la isla Isabel el 30 de enero de 1834.

1 2

10

Van Meurs Valderrama, Marijke. Conrad Martens en Chiloé, 1834. Ancud, Ediciones Museo Regional de Ancud, 2014. Kerry Stokes Collection también tiene otro cuaderno de Martens: “Sketchbook Number II: Madeira, 1833”, con 31 páginas y medidas de 14 x 21,5 cms, clasificado como 1996.020 y adquirido junto con el anterior. No tiene dibujos del territorio que estamos estudiando en este libro.


El Sketchbook III -que desde un punto de vista cronológico corresponde al segundo de los cuatro cuadernos utilizados por Martens durante el viaje- mide 14 x 22 cm. En su cubierta aparece inscrito el número III y el título South America. Consta de 62 páginas y reune 40 imágenes. Comienza con dibujos a lápiz realizados en Brasil y Uruguay. Del territorio comprendido entre la costa norte del estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos, Martens incorporó cuatro dibujos a lápiz y diez acuarelas; trece de estas obras presentan formato horizontal y una, formato vertical. Los dibujos reproducidos han sido adquiridos gracias al Proyecto Fondecyt Nº1231448 (2023-2026). La mayor parte de los dibujos y acuarelas están fechados y contienen anotaciones mansuscritas. Asimismo, llama la atención que la mayoría de ellos lleven la rúbrica de Robert Fitzroy, generalmente ubicada en la esquina superior derecha (RF). Ello es interpretable como la aprobación del comandante de la Beagle e indicación de que el bosquejo debía desarrollarse posteriormente en una acuarela terminada.

National Maritime Museum Cinco de nuestras imágenes -todas acuarelas de Conrad Martens que representan a la Beagle en el estrecho de Magallanes- se conservan en el National Maritime Museum, en Greenwich (Londres). Estas imágenes se encuentran disponibles para su reproducción sin necesidad de autorización previa.

Fotografías Además de los dibujos, acuarelas y grabados, este libro incorpora siete fotografías. Dos pertenecen al Museo Maggiorino Borgatello de Punta Arenas, dos al Museo Yagán Usi y tres son de autoría del explorador Cristian Donoso. Todas ellas han sido gentilmente cedidas para este libro y exposición.

11


LAS EXPEDICIONES HIDROGRÁFICAS BRITÁNICAS DEL EXTREMO AUSTRAL DE AMÉRICA, 1826-1834 PRIMERA EXPEDICIÓN, 1826-1830 Comandante: Phillip Parker King. Fecha de salida y regreso: Deptford, 30 de abril de 1826 y Plymouth, 14 de octubre de 1830. Embarcaciones: HMS Adventure, capitán Phillip P. King; HMS Beagle, capitán Pringle Stokes, sucedido por Willliam Skyring y después por Robert Fitzroy; Hope, bote con cubierta de la Adventure; goleta Adelaide (campañas 2, 3 y 4). Cantidad de campañas en Magallanes y Tierra del Fuego: 4. Tripulación: 138 hombres (33 oficiales, 2 sargentos, 23 marines y unos 80 hombres, incluyendo “boys”1). En 1795 George III había creado la Oficina Hidrográfica británica, con el objetivo de producir información de utilidad náutica, sobre todo en costas desconocidas o poco conocidas, mediante el envío de expediciones equipadas para tal propósito. A pesar de estar las guerras napoleónicas de por medio, hacia 1825, el Admiralty Chart Catalogue ya ofrecía 736 cartas y coastals view, las que fueron aprovechadas por barcos mercantes2, así como las otras formas en que se diseminaron las informaciones levantadas: las Sailing Directions o Derroteros, el Nautical Magazine3, y las narraciones de los viajes editadas para todo tipo de público4. Por entonces, el área magallánica era aún un mundo incógnito, excepto para sus habitantes originarios. En la segunda mitad del siglo XVIII habían tenido lugar importantes expediciones que atravesaron de un océano a otro para circunnavegar el globo. Estaban destinadas, en parte, a conocer mejor los pasos -estrecho de Magallanes y estrecho de Le Maire/cabo de Hornos- para la conexión con las islas del Pacífico, que era donde importaba llegar. Las cartas náuticas elaboradas por Hawksworth tras los viajes de John Byron (1764-1766), Samuel Wallis (1766-1768) y Phillip Carteret (1766-1769), Louis-Antoine de Bougainville (1766-1769)5 y Antonio de Córdoba (1785-1786 y 1788-1789)6 - quien fue el primero en utilizar cronómetros para determinar la longitud-, aún estaban incompletas, pero eran las más recientes disponibles al momento de la expedición de King. La expedición que concibió el Almirantazgo británico en 1825 tenía un objetivo diferente: el levantamiento de las multiplicadas costas, y no el estudio de un paso. El mandato que recibió el comandante Phillip Parker King (isla de Norfolk, Australia, 1791-Sídney, 1856), con experiencia como hidrógrafo en Nueva Holanda7 fue hacer un “levantamiento exacto de las costas meridionales de la península de Sud

1 2 3 4

5 6 7

En conceptos actuales, se trata de infantes de marina. Los boys (niños) eran los marineros más jóvenes, realmente niños. En esa época se enlistaban a muy temprana edad. David, Andrew. “The emergence of the Admiralty chart in the Nineteenth Century”. Symposium on “Shifting Boundaries”: Cartography of the 19th and 20th Centuries. ICA Commission on the History of Cartography, 2016, pp. 1-16. Barford, Megan. “Fugitive Hydrography: The Nautical Magazine and the Hydrographic Office of the Admiralty, c.1832-1850”. International Journal of Maritime History, Vol. 27, Nº2, 2015, pp. 208-226. Anderson, Katharine. “The hydrographer’s narrative: Writing global knowledge in the 1830s”. Journal of Historical Geography, Vol. 63, 2019, pp. 48-60; “Natural history and the scientific voyage”. Curry, Helen; Jardine, Nicholas; Secord, James y Spary, Emma (eds.). World of Natural History. Cambridge University Press, Cambridge, 2018, pp. 304-318; “Reading and writing the scientific voyage: FitzRoy, Darwin and John Clunies Ross”. British Society for the History of Science, Vol. 51, Nº3, 2018, pp. 369-394. Cabezas, Tomás. “La ciencia como excusa: los viajes científicos de John Byron, Louis Antoine de Bougainville, Samuel Wallis y Philip Carteret al estrecho de Magallanes 1765-1769”. Tesis de Licenciatura en Historia. Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2024. Gullón Abao, Alberto José. “Significación y representación del estrecho de Magallanes: la segunda expedición de Antonio de Córdoba (1788-1789)”. Historia 396, Vol. 16, Nº2, 2026, pp. 375-400. Abbott, Brian. Phillip Parker King. 1791-1856. A most admirable Australian. Sídney, Armidale Glenburgh Pty Ltd., 2012.

13


América, desde la entrada sur del Río de la Plata hasta Chiloé, y Tierra del Fuego”8. Esta empresa tuvo también un objetivo de Historia Natural: las instrucciones decían que debían aprovechar toda ocasión para recolectar y conservar objetos de historia natural “que sean nuevos, raros o interesantes”, y que los oficiales debían esmerarse “al máximo por aumentar las colecciones de cada navío”9. En septiembre de 1825, bajo la dirección del tercer Hidrógrafo, William E. Parry -quien había hecho tres exploraciones al Ártico buscando el pasaje del Noroeste- se dispuso la expedición del HMS Adventure (330 toneladas), al mando de Phillip Parker King, junto al HMS Beagle (235 toneladas)10, con el capitán Pringle Stokes (1793-1828). Nueve expediciones hidrográficas estaban trabajando en diferentes lugares del mundo al mismo tiempo que en Magallanes. La Adventure

8

Martinic, Mateo. Los británicos en la Región Magallánica. Valparaíso, Universidad de Playa Ancha y Universidad de Magallanes, Editorial Puntángeles, 2007; Martinic, Mateo. El occidente fueguino: todavía una incógnita. Punta Arenas, Ediciones de la Universidad de Magallanes, 2011; Martinic, Mateo y Porter, Charles. “El hidrógrafo Phillip Parker King en aguas de Magallanes (1826-1830). Hallazgo y recuperación del testimonio de su estadía en el Estrecho”. Anales del Instituto de la Patagonia, Serie Ciencias Humanas, Vol. 29, 2001, pp. 79-102; Orquera, Luis Abel. “Prólogo”. King, Phillip Parker. Los viajes del Beagle. Informes de la primera expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2015, pp. 9-18; Passetti, Gabriel. “O Estreito de Magalhães redescoberto: ciência, política e comércio nas expedições de exploração nas décadas de 1820 e 1830”. Antíteses, Vol. 7, Nº13, 2014, pp. 254-276; Lorenz, Federico. “Estudio Preliminar”. King, Phillip Parker. Los viajes del Beagle. Informes de la primera expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2015, pp. 18-25. 9 King, Phillip P. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839, Vol. 1, pp. XV-XXVII. 10 La Beagle de esta primera expedición, así como la misma expedición, quedó opacada, y lo está hasta hoy, por el viaje siguiente, con Darwin y Fitzroy, y la vuelta al mundo. A su vez, de esta segunda expedición, la parte menos relevada y estudiada son sus trabajos en el extremo austral americano, que es donde participó el dibujante Conrad Martens. Basalla, George. “The voyage of the Beagle without Darwin”. Mariner’s Mirror, Vol. 49, 1963, pp. 42-48; Thompson, Keith. HMS Beagle: The Story of Darwin’s Ship. Londres, Phoenix, 2003.

14


La Beagle

La expedición zarpó de Deptford el 30 de abril de 1826 y llegaron a Río de Janeiro el 10 de agosto de 1826. Allí se había instalado la Estación Sudamericana de la Marina Real Británica. King llevaba a bordo a su hijo de ocho años, Phillip Gidley King, con la aprobación del Almirantazgo.

Primera campaña: 30 de diciembre de 1826 al 1 de mayo de 1827 La expedición partió de Montevideo el 17 de noviembre de 1826 y entró al estrecho de Magallanes el 30 de diciembre. Tras interactuar con patagones -así se llamó genéricamente a los tehuelches o aonikenk- y su líder, María, estableció una base en Port Famine, nombre que había sido dado a la bahía San Juan de la Posesión. Varios dibujos de King y de Martens son retratos de vistas desde este campamento base, como el monte Tarn y, más lejos, el monte Sarmiento. La Beagle, al mando del capitán Stokes11, fue enviada el 15 de enero a fijar posiciones en el sector occidental del Estrecho, hasta el cabo Pilar. Permaneció en esta misión hasta el 5 de marzo de 1827, habiendo desembarcado, asimismo, en los islotes Evangelistas. En esta campaña de la Beagle se dejó el primer memorial o cápsula del tiempo, en la cima del cerro La Cruz, puerto Gallant12. King pronto se percató de que la Adventure, por su tamaño, no era apta para la tarea. Por ello, determinó que el reconocimiento debía realizarse en pequeñas embarcaciones con aparejo de proa a popa. King utilizó la Hope, una embarcación cubierta, de solo 10 toneladas de arqueo y sin superestructura, el cúter y la lancha auxiliar, para explorar al sur de Port Famine. Su primera comisión fue el reconocimiento del supuesto canal San Sebastián, al mando del teniente John C. Wickham, junto a Robert Graves, como hidrógrafo, George Rowlett, contador, y siete hombres más, en enero de 1827. En la ocasión se reconoció la costa sur de la isla Dawson, el seno Brenton, canal Gabriel y seno Magdalena. La Hope tuvo otras tres comisiones, recayendo la segunda de ellas en el mando de King, cuando se reconoció el canal Gabriel y el seno Almirantazgo, regresando por el canal Gabriel y fondeando en un 11 Campbell, Richard J. (ed.). “The Journal of HMS Beagle in the Strait of Magellan by Pringle Stokes, commander RN, 1827”. Campbell, R.J.; Beals, Herbert K.; Savours, Ann; McConnell, Anita; Bridges, Roy. Four Travel Journals. The Americas, Antarctica and Africa, 1775-1874. Londres, Routledge, 2007. 12 Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica inglesa de Phillip Parker King en el extremo austral americano, 1826-1830: el memorial dejado en la isla Skyring, conservado en el Museo Martin Gusinde”. Colecciones Digitales, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, 2018. https://www.museomartingusinde.gob.cl/publicaciones/la-expedicion-hidrografica-inglesa-de-phillip-parker-king-en-el-extremo-austral; Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica inglesa de Phillip Parker King en el extremo austral americano, 1826-1830: el memorial dejado en la isla Skyring, conservado en el Museo Martin Gusinde”. Rastros en el agua. Exploradores, embarcaciones y materialidades. Santiago, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Colección Bajo la Lupa, 2019. https://www.investigacion.patrimoniocultural.gob.cl/publicaciones/la-expedicion-hidrografica-inglesa-de-phillip-parker-king-en-el-extremo-austral; Urbina, Ximena. “Objetos ingleses en Magallanes: los ‘memorials’ dejados por la expedición de Phillip Parker King (1826-1831)”. Romano, Antonella y Gaune, Rafael (eds.). Fragmentos de mundo en tránsito: objetos y artefactos americanos en Europa, siglos XVI-XX. Lisboa, Ediciones del CHAM, Centro de Humanidades, Universidade Nova de Lisboa, 2023, pp. 165-185, https://run.unl.pt/handle/10362/155810

15


puerto -nombrado Hope- a la entarada del canal Magdalena13. La mayoría de los bocetos y acuarelas de King son de esta segunda comisión de la Hope (febrero a marzo de 1827). Estaban familiarizándose con la zona al sur del Estrecho cuando se ahogaron el capitán Ainsworth y dos marineros al volver desde el puerto San Antonio (isla Dawson), el que habían ido a explorar con un serení y un cúter, quienes fueron enterrados en la Punta Santa Ana. La Hope volvió a salir, al mando de Graves, para explorar las ensenadas de las tierras al oeste del canal Madgalena, hasta el seno Lyell. La Hope

Al acercarse el invierno King abandonó el Estrecho, el 10 de abril de 1827 y llegó a Montevideo el 1 de mayo de 1827. Recomendó que se adquiriera un barco adicional e inició el envío de cartas náuticas al Almirantazgo. King envió dos de ellas, pero recomendó que no se imprimieran hasta que se completaran los vacíos. Preparándose para regresar al Estrecho, partió hacia Montevideo, donde logró no sin dificultades -debido a las hostilidades entre Brasil y Buenos Aires- adquirir un buque de 92 toneladas apto como auxiliar, al que bautizó como Adelaide. Ella y la Hope allanaron el camino para que el importante trabajo pudiera continuar.

Segunda campaña: enero al 8 de septiembre de 1828 La Adventure regresó a la bahía San Gregorio el 17 de enero de 1828, tomando contacto nuevamente con María y abasteciéndose de carne de guanaco. Volvieron al campamento de Port Famine, donde se les unió la Beagle el día 28 de febrero, después de haber explorado la costa patagónica desde puerto Deseado hasta el Estrecho. La Adelaide tuvo seis comisiones: la primera (13 de marzo al 18 de abril), para examinar el canal San Sebastián, ocasión en que King puso el nombre a bahía Inútil; la segunda, hacia el occidente de Port Famine, donde tuvo que recalar en puerto San Antonio, para después reconocer bahía San Nicolás, puerto Gallant, etc. y las costas del sur del Estrecho; ensenada Smyth, bahía Dighton, paso Shag, seno Icy. La tercera comisión, que comenzó el 30 de abril, fue hacia la isla Cayetano; en la cuarta se examinó la costa entre el puerto Bougainville y el cabo Froward; y las últimas dos, tuvieron como objetivo conseguir carne de guanaco en puerto Peckett.

13 Sobre los bautizos toponímicos de ambas expediciones: Mantellero, Carlos. Diccionario geográfico náutico de la toponimia austral de Chile. Valparaíso, sin datos editoriales, 2000.

16


La Adelaide

Por su parte, la Beagle fue enviada el 18 de marzo a reconocer la costa occidental entre el estrecho de Magallanes y la latitud 47º. Allí estuvo casi cuatro meses en medio de un clima hostil, y afrontando más dificultades que las demás tripulaciones. El teniente Skyring continuó la tarea y condujo a la Beagle de regreso a Famine, porque Stokes había caído en una depresión. A los pocos días de llegar al campamento base, el 1 de agosto de 1828, se disparó en la cabeza y murió el día 12. King no tuvo más remedio que regresar a Río de Janeiro. Aunque King prefería a Skyring para comandar la Beagle, el almirante Otway, jefe de la estación naval británica, eligió a un oficial subalterno en su buque insignia, y nombró a Robert Fitzroy.

Tercera campaña: 1 de enero de 1829 a junio/julio de 1829 Antes de entrar al Estrecho las 3 naves se separaron. La Adventure, con King, se dirigió a la isla de los Estados y cabo de Hornos con el propósito de llevar abastecimientos a la HMS Chanticleer, comandada por Foster. La Adventure esperaba encontrar a dicha nave en el puerto Año Nuevo, en la isla de los Estados, lo que finalmente tuvo lugar en la caleta Saint Martin el 16 de abril. Inspeccionó, asimismo, la bahía San Francisco y la isla Wollaston, todo ello en las islas Hermite. Después, el Adventure se dirigió a Valparaíso, donde recaló el 22 de junio de 1829. Por su parte, la Beagle y la Adelaide, al separarse de la Adventure, entraron al Estrecho en los primeros días de abril de 1829 y consiguieron carne de guanaco de los aonikenk. El 14 de ese mes se encontraron ambas naves en Port Famine. La Adelaide, con Skyring, Kirke, Byone y cinco marineros, más una 17


ballenera, fue a reconocer los canales Magdalena y Bárbara. La Beagle se dirigió al seno Lyell, puerto Cascada y caleta Murray. Volvieron a puerto Gallant y se prepararon para su nueva tarea, que era la excursión en botes al canal Jerónimo, que comenzó el 7 de mayo, y reconocieron el seno Indio, el Otway y el Skyring, regresando al canal Jerónimo y río Batchelor el 29 de ese mes. Después, exploraron el seno de las Nieves y el sector de la isla Carlos III. Durante abril y mayo la Adelaide exploró los canales ya dichos, así como el Cockburn, las islas Magill, etc, hasta que el 9 de junio llegó a puerto Gallant y se reencontraron con la Beagle. Ambas naves debían reunirse con la Adventure en San Carlos de Ancud, Chiloé. Fitzroy envió a la Adelaide con Skyring, Kirke y Byone, y cinco marineros a explorar el canal que conecta el cabo Tamar con el golfo Trinidad, en su camino hacia Chiloé. Descubrieron el canal Smyth y reconocieron con prolijidad toda esa costa. La Beagle también exploró otros lugares del sector occidental del Estrecho antes de salir al Pacífico. Llegó a San Carlos el 9 de julio, mientras que la Adelaide lo hizo el 20 de septiembre.

Cuarta campaña: 19 de noviembre de 1829 a junio de 1830 La Beagle salió de San Carlos el 19 de noviembre de 1829 con la orden de explorar la costa sur de Tierra del Fuego y reunirse con las demás en Río de Janeiro el 20 de junio de 1830. King, a bordo de la Adventure, zarpó de Chiloé el 17 de diciembre. La Adelaide, bajo el mando del teniente Skyring, y nuevamente con Graves, Kirke y Byone, recibió la orden de explorar la zona sur del golfo de Penas, que no había sido explorada por la Beagle, y luego navegar por el canal Messier y Ancón Sin Salida, para determinar si existía una vía de paso a las aguas de Skyring que, efectivamente, no la hay. King, con la Adventure, regresó a Valparaíso y luego pasó por Concepción. Llegó a Port Famine el 13 de abril de 1830. 18


El capitán Fitzroy siguió las órdenes de King, el 25 de noviembre avistó el cabo Pilar, desembarcaron en la isla Carlos, y siguieron por esa costa hacia el Pacífico del archipiélago fueguino, como islas Isabella y Furia, pero se vio envuelto en un enfrentamiento con fueguinos por la pérdida de un bote ballenero14. Tomó como rehenes a cuatro de ellos, navegó hacia el sur hasta la isla Diego Ramírez y llegó a Río de Janeiro en junio de 1830. King solo fue informado de que los fueguinos se encontraban a bordo del Beagle por el capitán Fitzroy “en alta mar”, el 12 de septiembre de 1830, de regreso a Inglaterra, y llegaron dos meses más tarde, el 14 de octubre de 1830. King volvió al Almirantazgo para completar sus cartas náuticas y escribir el derrotero de esas costas15, antes de volver a Australia. La carta náutica 554, “El Estrecho de Magallanes”, del capitán Phillip Parker King, etc., fue publicada por la Oficina Hidrográfica el 2 de mayo de 183216. Botes auxiliares

14 Sobre la interacción entre ingleses y yaganes: Chapman, Anne. European Encounters with the Yamana People of Cape Horn, Before and After Darwin. Cambridge, Cambridge University Press, 2015. 15 King, Phillip P. Sailing Directions for the Coasts of Eastern and Western Patagonia, from Port St. Elena on the East Side to Cape Tres Montes on the West Side. Londres, Hydrographical Office, 1832. 16 Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica británica de Phillip Parker King: Magallanes, 1826-1830”. Revista de Marina, Nº1007, 2025, pp. 33-38; Urbina, Ximena. “Procedimientos científicos en el área magallánica: Narrative of the surveying voyages… de la expedición hidrográfica de Phillip Parker King, 1826-1830”. Zuleta, Joaquín y Vinatea, Martina (eds.). Quinto centenario de la circunnavegación de Magallanes y Elcano (1522-2022). Nueva York, Instituto de Estudios Auriseculares, Colección Batihoja, 2025, pp. 108-123, https://ideauriseculares.com/portfolio/101-quinto-centenario-de-la-circunnavegacion-1522-2022/

19


SEGUNDA EXPEDICIÓN, 1831-1836 Comandante: Robert Fitzroy. Fecha de salida y regreso: Plymouth, 27 de diciembre de 1831 y Falmouth, 2 de octubre de 1836. Embarcaciones: HMS Beagle, capitán Robert Fitzroy y goleta Adventure (campaña 2). Cantidad de campañas en Magallanes y Tierra del Fuego: 2 (1833 y 1834). Tripulación: 65 hombres (entre ellos los oficiales, infantes de marina y su sargento, marines y boys), más 7 supernumerarios, incluyendo los tres fueguinos. La expedición comandada por Fitzroy17 -en la que iba Charles Darwin como naturalista18- se hizo en una única nave, la Beagle. Después de recalar en las islas Canarias y cabo Verde, y otras de las costas de Brasil, llegó a Río de Janeiro el 4 de abril de 1832. El 26 de julio fondeó en Montevideo y el 2 de agosto, en Buenos Aires. La Beagle de la segunda expedición

Primera campaña: 22 de agosto de 1832 a abril de 1833 La Beagle dejó el río de la Plata con el objetivo de hacer el levantamiento hidrográfico de la costa atlántica de la Patagonia, para lo cual arrendó las goletas Paz (al mando del teniente Wichham) y Liebre (al mando del teniente Stokes)19. Durante el mes de diciembre estuvieron en distintos lugares de la costa occidental de la isla grande de Tierra del Fuego, en el estrecho de Le Maire y en el área del cabo de Hornos. En Wulaia, el 23 de enero de 1833 dejó a los tres fueguinos y, el 26 de febrero se dirigieron a las islas Falkland (donde estuvo desde el 1 de marzo al 6 de abril de 1833), y se adquirió una goleta, renombrada Adventure. Volvieron, después, a Maldonado.

Segunda campaña: 6 de diciembre de 1833 a junio de 1834 Es en esta segunda y última campaña de la Beagle en el extremo austral de Sudamérica la ocasión en que estuvo el dibujante Conrad Martens. La Beagle y la nueva Adventure (al mando de Wickham) zarparon hacia Tierra del Fuego el 6 de diciembre de 1833. La Beagle, a fines de enero de 1834 entró al estrecho de Magallanes y el día 2 de febrero fondeó en Port Famine. Luego navegaron por el canal 17 Borrero, Luis Alberto. “Estudio Preliminar: Robert FitzRoy, capitán de mar y ciencia”. Fitzroy, Robert. Los viajes del Beagle. Informes de la segunda expedición (1831-1836). Buenos Aires, Eudeba, 2016, pp. 18-24; Gribbin, Mary y Gribbin, John. FitzRoy. Capitán del Beagle. La asombrosa historia del hombre que fue indispensable para que Darwin desarrollara su obra y que mejoró la seguridad de los navegantes. Barcelona, Editorial Juventud, 2006. 18 Se ha argumentado sobre el papel que jugó Phillip P. King en la elección de Darwin para formar parte del viaje: Abbott, Brian. “HMS Beagle 1831-36 and Charles Darwin. The role of Phillip Parker King and his colleague the hydrographer Francis Beaufort”. The Journal of the Hakluyt Society, 2019, pp. 1-11; Keynes, Richard. Fossils, Finches and Fuegians: Charles Darwin’s adventures and discoveries on the Beagle, 1832-1836. Londres, HarperCollins, 2002. 19 García, Susana V. “La logística de los levantamientos hidrográficos en el río de la Plata y Patagonia en tiempos del HMS Beagle”. Anuario IEHS, Vol. 25, 2010, pp. 281-301; Penhos, Marta. Paisaje con figuras: La invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018.

20


San Sebastián en dirección a Tierra del Fuego y el 5 de marzo llegaron a Wulaia y se reencontraron con Jemmy Button. Días después arribaron a las Falkland. La Beagle y la Adventure se encontraron el 3 de junio en Port Famine y el 9 de zarparon hacia el Pacífico, por los canales Magdalena y Cockburn, dando por terminado su trabajo en el Estrecho y archipiélago fueguino. Llegaron a Chiloé el 28 de junio, y más tarde la Beagle reconoció las costas del archipiélago de los Chonos. Después de dejar Ancud estuvieron en Valdivia y Concepción (febrero y marzo de 1834). Al arribar a Valparaíso, se vendió la Adventure y Martens quedó en tierra. La Adventure

La continuación del viaje de la Beagle: julio de 1834 al 2 de octubre de 1836 Desde Valparaíso navegaron al Callao, donde permanecieron entre el 9 de agosto y el 7 de septiembre de 1835. Al levar anclas se dirigieron a Guayaquil, las islas Galápagos y después atravesaron el Pacífico pasando por Tahití y Nueva Zelandia, hasta llegar a Australia. Desde allí se volvieron a Inglaterra por el cabo de Buena Esperanza, llegando a Falmouth el 2 de octubre de 1836. Fitzroy completó las cartas hidrográficas iniciadas por King20. Se conocen en detalle las actividades de las dos expediciones porque fueron publicadas en dos tomos, uno para cada expedición, en 183921. Las reediciones han sido pocas22.

Bibliografía Abbott, Brian. Phillip Parker King. 1791-1856. A most admirable Australian. Sídney, Armidale Glenburgh Pty Ltd., 2012. Abbott, Brian. “HMS Beagle 1831-36 and Charles Darwin. The role of Phillip Parker King and his colleague the hydrographer Francis Beaufort”. The Journal of the Hakluyt Society, 2019, pp. 1-11. Anderson, Katharine. “Natural history and the scientific voyage”. Curry, Helen; Jardine, Nicholas; Secord, James y Spary, Emma (eds.). World of Natural History. Cambridge University Press, Cambridge, 2018, pp. 304-318.

20 Gándara, Natalia y Vicencio, Josefa. “La construcción de conocimiento hidrográfico del maritorio magallánico en las expediciones de Phillip Parker King y Robert Fitzroy (1826-1834)”. Historia 396, Vol. 16, Nº2, 2026, pp. 343-374. 21 King, Phillip P. y Fitzroy, Robert. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839, 2 Vols. Los autores lo son respectivamente uno para cada volumen. Hubo, también, un resumen: King, Phillip P.; Stokes, Pringle y Fitz-Roy, Robert. “Sketch of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, 1835-1836”. The Journal of the Royal Geographical Society of London, Vol. 6, 1836, pp. 311-343. 22 Poletti Formosa, Rodolfo. La primera expedición hidrográfica inglesa al confín austral americano, 1826-1830. Buenos Aires, Instituto de Publicaciones Navales, 1979, y La segunda expedición hidrográfica inglesa al confín austral americano, 1831-1834, publicada en 1983; King, Phillip Parker. Los viajes del Beagle. Informes de la primera expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2015; FitzRoy, Robert. Los viajes del Beagle. Informes de la segunda expedición (1831-1836). Buenos Aires, Eudeba, 2016; Anderson, Katharine (ed.). Robert FitzRoy y Phillip Parker King, The narrative of the Beagle voyage, 1831-1836. Londres, Pickering & Chatto, 2012, 4 vols. Solo sobre la segunda expedición, de Fitzroy, Darwin y la Beagle. Fitzroy, Robert. Viajes del ‘Adventure’ y el ‘Beagle’. Diario. Y con el mismo nombre, pero con el subtítulo Apéndices, ambas de Madrid, Catarata, CSIC, UNAM, DIBAM, U. Austral de Chile, 2013.

21


Anderson, Katharine. “Reading and writing the scientific voyage: FitzRoy, Darwin and John Clunies Ross”. British Society for the History of Science, Vol. 51, Nº3, 2018, pp. 369-394. Anderson, Katharine. “The hydrographer’s narrative: Writing global knowledge in the 1830s”. Journal of Historical Geography, Vol. 63, 2019, pp. 48-60. Anderson, Katharine (ed.). Robert FitzRoy y Phillip Parker King, The narrative of the Beagle voyage, 1831-1836. Londres, Pickering & Chatto, 2012, 4 vols. Barford, Megan. “Fugitive Hydrography: The Nautical Magazine and the Hydrographic Office of the Admiralty, c.1832-1850”. International Journal of Maritime History, Vol. 27, Nº2, 2015, pp. 208-226. Basalla, George. “The voyage of the Beagle without Darwin”. Mariner’s Mirror, Vol. 49, 1963, pp. 42-48. Borrero, Luis Alberto. “Estudio Preliminar: Robert FitzRoy, capitán de mar y ciencia”. Fitzroy, Robert. Los viajes del Beagle. Informes de la segunda expedición (1831-1836). Buenos Aires, Eudeba, 2016, pp. 18-24. Cabezas, Tomás. “La ciencia como excusa: los viajes científicos de John Byron, Louis Antoine de Bougainville, Samuel Wallis y Philip Carteret al estrecho de Magallanes 1765-1769”. Tesis de Licenciatura en Historia. Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2024. Campbell, Richard J. (ed.). “The Journal of HMS Beagle in the Strait of Magellan by Pringle Stokes, commander RN, 1827”. Campbell, R.J.; Beals, Herbert K.; Savours, Ann; McConnell, Anita; Bridges, Roy. Four Travel Journals. The Americas, Antarctica and Africa, 1775-1874. Londres, Routledge, 2007. Chapman, Anne. European Encounters with the Yamana People of Cape Horn, Before and After Darwin. Cambridge, Cambridge University Press, 2015. David, Andrew. “The emergence of the Admiralty chart in the Nineteenth Century”. Symposium on “Shifting Boundaries”: Cartography of the 19th and 20th Centuries. ICA Commission on the History of Cartography, 2016, pp. 1-16. Fitzroy, Robert. Los viajes del Beagle. Informes de la segunda expedición (1831-1836). Buenos Aires, Eudeba, 2016. Fitzroy, Robert. Viajes del ‘Adventure’ y el ‘Beagle’. Diario. Y con el mismo nombre, pero con el subtítulo Apéndices, ambas de Madrid, Catarata, CSIC, UNAM, DIBAM, U. Austral de Chile, 2013. García, Susana V. “La logística de los levantamientos hidrográficos en el río de la Plata y Patagonia en tiempos del HMS Beagle”. Anuario IEHS, Vol. 25, 2010, pp. 281-301. Gándara, Natalia y Vicencio, Josefa. “La construcción de conocimiento hidrográfico del maritorio magallánico en las expediciones de Phillip Parker King y Robert Fitzroy (1826-1834)”. Historia 396, Vol. 16, Nº2, 2026, pp. 343-374. Gribbin, Mary y Gribbin, John. FitzRoy. Capitán del Beagle. La asombrosa historia del hombre que fue indispensable para que Darwin desarrollara su obra y que mejoró la seguridad de los navegantes. Barcelona, Editorial Juventud, 2006. Gullón Abao, Alberto José. “Significación y representación del estrecho de Magallanes: lasegunda expedición de Antonio de Córdoba (1788-1789)”. Historia 396, Vol. 16, Nº2, 2026, pp. 375-400. Keynes, Richard. Fossils, Finches and Fuegians: Charles Darwin’s adventures and discoveries on the Beagle, 1832-1836. Londres, HarperCollins, 2002. King, Phillip P. Sailing Directions for the Coasts of Eastern and Western Patagonia, from Port St. Elena on the East Side to Cape Tres Montes on the West Side. Londres, Hydrographical Office, 1832. King, Phillip P. y Fitzroy, Robert. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839, Vol. 1. King, Phillip P.; Stokes, Pringle y Fitz-Roy, Robert. “Sketch of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, 1835-1836”. The Journal of the Royal Geographical Society of London, Vol. 6, 1836, pp. 311-343. King, Phillip Parker. Los viajes del Beagle. Informes de la primera expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2015. Lorenz, Federico. “Estudio Preliminar”. King, Phillip Parker. Los viajes del Beagle. Informes de la primera expedición (18261830). Buenos Aires, Eudeba, 2015, pp. 18-25. Mantellero, Carlos. Diccionario geográfico náutico de la toponimia austral de Chile. Valparaíso, sin datos editoriales, 2000. Martinic, Mateo. Los británicos en la Región Magallánica. Valparaíso, Universidad de Playa Ancha y Universidad de Magallanes, Editorial Puntángeles, 2007. Martinic, Mateo. El occidente fueguino: todavía una incógnita. Punta Arenas, Ediciones de la Universidad de Magallanes, 2011. Martinic, Mateo y Porter, Charles. “El hidrógrafo Phillip Parker King en aguas de Magallanes (1826-1830). Hallazgo y recuperación del testimonio de su estadía en el Estrecho”. Anales del Instituto de la Patagonia, Serie Ciencias Humanas, Vol. 29, 2001, pp. 79-102. Orquera, Luis Abel. “Prólogo”. King, Phillip Parker. Los viajes del Beagle. Informes de la primera expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2015, pp. 9-18. Passetti, Gabriel. “O Estreito de Magalhães redescoberto: ciência, política e comércio nas expedições de exploração nas décadas de 1820 e 1830”. Antíteses, Vol. 7, Nº13, 2014, pp. 254-276.

22


Penhos, Marta. Paisaje con figuras: La invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018. Poletti Formosa, Rodolfo. La primera expedición hidrográfica inglesa al confín austral americano, 1826-1830. Buenos Aires, Instituto de Publicaciones Navales, 1979. Poletti Formosa, Rodolfo. La segunda expedición hidrográfica inglesa al confín austral americano, 1831-1834. Buenos Aires, Instituto de Publicaciones Navales, 1983. Thompson, Keith. HMS Beagle: The Story of Darwin’s Ship. Londres, Phoenix, 2003. Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica inglesa de Phillip Parker King en el extremo austral americano, 1826-1830: el memorial dejado en la isla Skyring, conservado en el Museo Martin Gusinde”. Colecciones Digitales, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, 2018. Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica inglesa de Phillip Parker King en el extremo austral americano, 18261830: el memorial dejado en la isla Skyring, conservado en el Museo Martin Gusinde”. Rastros en el agua. Exploradores, embarcaciones y materialidades. Santiago, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Colección Bajo la Lupa, 2019. Urbina, Ximena. “Objetos ingleses en Magallanes: los ‘memorials’ dejados por la expedición de Phillip Parker King (1826-1831)”. Romano, Antonella y Gaune, Rafael (eds.). Fragmentos de mundo en tránsito: objetos y artefactos americanos en Europa, siglos XVI-XX. Lisboa, Ediciones del CHAM, Centro de Humanidades, Universidade Nova de Lisboa, 2023, pp. 165-185. Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica británica de Phillip Parker King: Magallanes, 1826-1830”. Revista de Marina, Nº1007, 2025, pp. 33-38. Urbina, Ximena. “Procedimientos científicos en el área magallánica: Narrative of the surveying voyages… de la expedición hidrográfica de Phillip Parker King, 1826-1830”. Zuleta, Joaquín y Vinatea, Martina (eds.). Quinto centenario de la circunnavegación de Magallanes y Elcano (1522-2022). Nueva York, Instituto de Estudios Auriseculares, Colección Batihoja, 2025, pp. 108-123.

23


EL ALMIRANTE PHILLIP PARKER KING, 1791-1856 Brian Abbott1

Fig. 1. Retrato de Phillip Parker King hacia 1816. Óleo sobre tela, 78 x 67 cm., Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML 11.

La vida de Phillip Parker King, inseparablemente ligada a la Marina Real Británica y a su pasión por todo lo marítimo, también lo está al establecimiento de la colonia inglesa de Nueva Gales del Sur, ocurrido en enero de 1788. Él nació allí en 1791 y murió en Port Jackson en 18562. Si bien fue un erudito polifacético con intereses que incluían la investigación científica de la historia natural, la meteorología y la astronomía, el arte, la política y participación en el comercio, sus mayores logros fueron como oficial naval que dirigió expediciones de vital importancia para explorar y cartografiar la costa de Australia, la Patagonia, de Magallanes y Tierra del Fuego.

Antecedentes King era el hijo mayor de Phillip Gidley King (1758-1808), teniente primero del HMS Sirius, en el que zarpó hacia Botany Bay en 1787 con su amigo de toda la vida, el almirante Arthur Phillip, responsable del establecimiento de la colonia penal en Nueva Gales del Sur. Phillip G. King estableció en febrero de 1788 el segundo asentamiento, que se situó en la isla Norfolk, como comandante, y más tarde como teniente gobernador (1791-1796), y se convirtió en el tercer gobernador de Nueva Gales del Sur, desde 1800 a 18063. Phillip Parker King nació en la isla Norfolk el 13 de diciembre de 1791 y recibió su nombre en honor a sus padrinos, el gobernador Arthur Phillip y el capitán Thomas Parker. Su infancia transcurrió en esa pequeña isla del océano Pacífico, con el sonido del mar resonando en sus oídos. Cuando Matthew Flinders (el primer europeo en circunnavegar Australia) visitó Norfolk en 1796 y le 1

2 3

Nota de la editora: Brian Douglas Abbott, Máster en Derecho y Máster en Historia. bdabbott@4hbr.com.au. Es tataranieto de Phillip Parker King y vive en Armidale, Australia. Su bisabuelo fue Phillip Gidley King (1817-1904), hijo mayor del almirante, quien desde los 9 años formó parte de la expedición a Patagonia, Magallanes y Tierra del Fuego (1826-1831) y, posteriormente, de la dotación de la Beagle que repitió el viaje al mando de Fitzroy (1831-1836). La traducción de este capítulo del inglés al español fue revisada gentilmente por el contralmirante IM David Hardy, doctor en Historia. Los errores de traducción y las acomodaciones editoriales son exclusivamente atribuibles a la editora de este libro. Abbott, Brian. Gidley King. Family Matters. Armidale, Glenburgh Pty Ltd., 2021.

29


preguntó qué le gustaría ser de mayor, el niño de cinco años respondió: “Seré marino como mi papá y encontraré mis propias islas”4. Partió hacia Inglaterra con su familia el 22 de octubre de 1796 a bordo del Britannia, y no regresó a su Norfolk natal hasta el año 1839. Phillip no acompañó a sus padres cuando regresaron a Nueva Gales del Sur en 1799 para el comienzo del mandato del gobernador King, sino que permaneció en Inglaterra, con su hermana, para continuar su educación. Asistió a la Real Academia Naval, ingresó en la Marina Real como Voluntario de Primera Clase en 1807, y sirvió en la fragata HMS Diana, de 63 cañones, que participó en el bloqueo marítimo de Napoleón en el Mediterráneo. Fue condecorado por su valentía en 1808 y ascendido a guardiamarina y segundo piloto [Master’s Mate], seguido de traslados a varios navíos de línea de primera clase. Sin embargo, su padre lo animó a concentrarse en sus habilidades de navegación: le escribió a su hijo: “¿Cómo va en el trabajo diario, amplitudes de acimut?” e impulsó a observar “vistas de tierra con diferentes rumbos, así como a copiar y elaborar cartas náuticas”5. No es de extrañar que King pronto desarrollara las habilidades particulares requeridas para un hidrógrafo naval. Esta tarea fue fortuita, ya que la derrota de Napoleón en 1815 y la drástica reducción de la Marina Real le brindaron una oportunidad importante y única. Fue ascendido a teniente el 28 de febrero de 1814, pero en junio de 1815, tras la declaración de paz, fue dado de baja y su sueldo se redujo a la mitad, como era habitual. Regresó a Launceston, en Cornualles, Inglaterra, donde vivían sus abuelas. Allí conoció a la familia Lethbridge, viejos amigos de los King, y a una atractiva joven de diecinueve años, Harriet Lethbridge. Surgió un romance y se casaron el 29 de enero de 1817. Se sintió capaz de proponerle matrimonio, ya que también estaba al tanto de un nombramiento pendiente derivado de su relación con el capitán Matthew Flinders.

Fig. 2. Dibujo de King de la HMS Mermaid al ancla, en el río Endeavour, 1819. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº86.

Expediciones australianas, 1817-1822 El capitán Flinders había regresado a Londres en 1810 tras haber estado retenido en la isla Mauricio durante unos nueve años, después de haber circunnavegado el continente australiano y explorado y cartografiado parcialmente sus costas. Mantuvo una estrecha relación con el gobernador King (fallecido en 1808) y su familia. El domingo 24 de noviembre de 1811 llevó al joven Phillip P. King 4 5

30

Abbott, Brian. Phillip Parker King 1791-1856: A Most Admirable Australian. Armidale Glenburgh Pty Ltd., 2012, p. 27; Hordern, Marsden. Introducción hecha a la edición fascimilar de Narrative of a Survey of the Intertropical and Western Coasts of Australia, Phillip Parker King, 1827.Sídney, State Library of South Australia, 2012, p. XI. Carta de Phillip Gidley King a su hijo, 6 de julio de 1808. King Family Papers. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), Mss 4530.


a conocer a Sir Joseph Banks, al contralmirante Bligh y al hidrógrafo naval, capitán Hurd, en una conversación (reunión social para debatir asuntos de interés común). Banks era el fundador de la colonia de Nueva Gales del Sur, Bligh gozaba de una excelente reputación naval y conocía muy bien el océano Pacífico, y Hurd dirigía la recién creada Oficina Hidrográfica. King tenía entonces veinte años y había sido condecorado por su valentía. Esta presentación, y la relación previa del gobernador King con Sir Joseph Banks en particular, condujeron directamente al nombramiento de King, por parte del Almirantazgo y la Oficina Colonial, el 8 de febrero de 1817, para completar la exploración de “aquella parte de la costa de Nueva Holanda6 que no fue cartografiada ni examinada por el difunto capitán Flinders”, ya que era “deseable que [el] continente fuera circunnavegado, de ser posible, por alguna persona competente para completar la tarea”7. Los recién casados zarparon hacia la colonia a bordo del Dick, acompañados por John Septimus Roe y Frederick Bedwell. King realizó tres viajes alrededor de Australia y uno a Tasmania en el HMC [His Majesty’s Cutter] Mermaid, y otro viaje alrededor de Australia en el HMB [His Majesty’s Bark] Bathurst, entre diciembre de 1817 y abril de 1822. El Mermaid tenía 84 toneladas, 59 pies de eslora, 18 pies y 6 pulgadas de manga y transportaba a 19 personas, incluyendo a Roe, Bedwell y el botánico Allan Cunningham. La pequeña embarcación soportó duras condiciones y mares embravecidos, llegando a volverse inviable, y King sobrevivió por poco a desastres en numerosas ocasiones. Exploró y cartografió con éxito la Ruta Interior a través de la Gran Barrera de Coral y la costa noroeste desde la Tierra de Arnhem, hasta el cabo noroeste de Nueva Holanda (Australia Occidental). King fue ascendido a comandante el 9 de julio de 1821 y, de acuerdo con la costumbre naval de la época, a partir de entonces fue conocido como capitán King. La última circunnavegación se completó a bordo del Bathurst, un buque de 170 toneladas con capacidad para 32 personas y un bote salvavidas. La travesía incluyó la navegación del océano Índico hasta Mauricio y el regreso a Port Jackson. En total, King exploró y cartografió 2.800 millas de costa, y sus cartas náuticas, publicadas en el año 1825, se convirtieron en las oficiales del Almirantazgo, en las que se confió durante más de 150 años8. Las órdenes de King eran regresar a Inglaterra, y así lo hizo, llevando consigo el Bathurst y a su joven familia, y llegó a Plymouth el 23 de abril de 1823. King trabajó en el Almirantazgo, en Londres, completando sus cartas náuticas. Fue agasajado y elegido miembro de la Royal Society y de la Linnean Society, se convirtió en miembro fundador de la Royal Geographical Society, y presentó diversas ponencias y conferencias.

6 7 8

Fig. 3. Dibujos de insectos en New Holland, con sus nombres científicos. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº54.

Por entonces, la corona inglesa solo había reclamado la posesión de la parte occidental del continente australiano, conocida como Nueva Holanda. Abbott, Phillip Parker King 1791-1856, p. 56. King, Phillip Parker. Narrative of a Survey of the Intertropical and Western Coasts of Australia, performed between the years 1818 and 1822. Londres, John Murray, 1827, 2 vols.

31


La expedición a las costas australes de América del Sur (1826-1830) El Almirantazgo decidió organizar una expedición para explorar y cartografiar las costas australes de Sudamérica -ya independiente de España-, desde Montevideo (el río de la Plata), pasando por el estrecho de Magallanes, rodeando el cabo de Hornos y explorando el archipiélago Tierra del Fuego, hasta Valparaíso.

Fig. 4. Dibujo que King hizo de su hijo Phillip Gidley cuando estaban en la HMS Adventure, en 1829. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 18021902. Mitchell Library, State Library of New South Wales Library (Sídney), ML PXC767, Nº142.

En septiembre de 1825, el capitán King recibió la orden de ser el comandante de una expedición compuesta por la HMS Adventure (330 toneladas) y la HMS Beagle (al mando de Pringle Stokes). La expedición zarpó de Deptford, Inglaterra, el 30 de abril de 1826, y la Adventure y la Beagle llegaron a Río de Janeiro el 10 de agosto de 1826. King llevaba a bordo a su hijo de ocho años, Philip Gidley King9, con la aprobación del Almirantazgo (pero sin derecho a manutención), como ayudante del capitán.

La brillante ejecución de esta expedición (1826-1830) ha sido brevemente retratada en el capítulo anterior, “Las expediciones hidrográficas...”, así que no lo repetiremos aquí.

La estadía en Inglaterra El incidente de los fueguinos capturados por Fitzroy propició que la Beagle emprendiera su segundo viaje en 1831, el cual King apoyó, aunque sus sentimientos íntimos hacia Fitzroy son desconocidos y solo pueden ser supuestos. Por otro lado, los estudios del capitán Fitzroy sobre la costa sur contribuyeron significativamente a los mapas de King que definían esa zona. La reputación de King se había visto reforzada por su trabajo en Sudamérica, pero las duras condiciones habían pasado factura. Su esposa y su familia habían zarpado hacia la Colonia en 1827, y King ansiaba reunirse con ellos, ya que también poseía importantes propiedades allí y, se habían producido graves pérdidas de ganado durante su ausencia. Fue transferido a la Reserva en 1831 y regresó a Nueva Gales del Sur, donde se reunió con su esposa y se dedicó a diversos intereses, entre ellos la agricultura. La Beagle, bajo el mando del capitán Fitzroy, volvió a Tierra del Fuego y circunnavegó el globo, y regresó a Inglaterra en 1836. Charles Darwin se unió a la tripulación por iniciativa del hidrógrafo Sir Frances Beaufort y de Phillip Parker King y, directamente, como resultado de la confianza que King depositó en su hijo -el ya entonces guardiamarina Phillip Gidley King-, al animarlo a regresar con Fitzroy, demostrando así a Darwin y a su familia que la aventura no era temeraria. Charles Darwin había decidido, siguiendo el consejo de su padre, no aceptar la oferta de ir, pero accedió a embarcarse en la Beagle en 1831 tras las garantías dadas por el capitán King. En 1894, cuando tenía 77 años, Phillip G. King preparó algunas notas sobre sus experiencias en la Beagle y señaló: “la circunstancia decisiva que lo impulsó [a Charles Darwin] a unirse a la expedición fue que el capitán P. P. King había decidido enviar a su hijo con ella, y así fue como el Sr. Darwin se embarcó en el Beagle como naturalista”10. Darwin compartió su cabi9 Philip Gidley King (1817-1904), nieto del gobernador Philip Gidley King (1758-1808). 10 Abbott, Brian. “HMS Beagle 1831-1836 and Charles Darwin. The role of Phillip Parker King and his colleague the hydrographer Francis Beaufort”. The Journal of the Hakluyt Society, noviembre de 2019. https://www.hakluyt.com/downloadable_files/Journal/King.pdf

32


na con el guardiamarina King durante cinco años, y visitó al capitán P.P. King en su granja “Dunheved”, en St. Mary’s, cuando la Beagle estuvo en Sídney en enero de 1836.

King nuevamente en Australia Phillip P. King regresó a Australia en 1832 y en 1839 fue nombrado Comisionado Residente de la Australian Agricultural Company11, una corporación en la que muchos ingleses prominentes eran accionistas. En este cargo dirigió al gigante colonial de la época durante la desastrosa década de 1840, marcada por el desastre económico y climático. La hambruna rindió a muchas instituciones y figuras coloniales prominentes, incluido el cuñado de King, Hannibal Hawkins Macarthur. Las condiciones de la década y la pérdida de mano de obra penitenciaria impidieron que la Compañía pudiera enviar fondos a Inglaterra para el pago de dividendos. El Consejo de Administración se sintió acorralado y consideró una desafortunada propuesta para subdividir y vender valiosos terrenos centrales. King zarpó hacia Londres en 1849 a defender los intereses de la colonia en 1850, pero antes de su llegada, su nombramiento fue injustamente rescindido por el Directorio. Esta decisión precipitada fue posteriormente considerada imprudente y miope, y siguió siendo una “mancha” en la vida de King, que falleció seis años después. Su hijo, Phillip Gidley King, fue nombrado Superintendente General de la Peel River Land & Mineral Company (fundada a partir de la antigua Australian Agricultural Company) y desempeñó ese cargo durante casi 50 años. Phillip P. King fue nominado para el primer Consejo Legislativo (Cámara de Revisión u Órgano Consultivo) y posteriormente elegido miembro de la Asamblea Legislativa tras la instauración del gobierno responsable, como representante de Gloucester y Macquarie en 1853. Mantuvo meticulosos registros meteorológicos y astronómicos, y se le considera con frecuencia el padre de la meteorología en Australia. También fue miembro fundador y fideicomisario del Museo Australiano en Sídney, y colaboró con el gobernador Bourke en el diseño formal del nuevo asentamiento de Melbourne en marzo de 1837, cuando realizó el levantamiento topográfico y elaboró el primer plano. En 1855 fue ascendido a “Admiral the Blue”12, siendo el primer oficial naval australiano en la Marina Real en alcanzar dicho rango. Falleció en Grantham, al norte de Sídney, el 27 de febrero de 1856, y fue enterrado en la cripta familiar de la Iglesia de Santa María Magdalena, en St Mary’s, Sídney. El magnífico cuadro de su funeral, obra de su viejo amigo Conrad Martens, protagonista, asimismo, de este libro, que representa la barcaza naval y las embarcaciones que la acompañan con remeros cruzando Port Jackson, es un emotivo homenaje a un hijo muy importante de la Colonia.

¿Cómo era Phillip Parker King? Es evidente que era un hombre de orgullo, con un firme sentido del honor, que anteponía a su familia a todo lo demás. Sin embargo, era reservado a la hora de expresar sus sentimientos y pensamientos, sobre todo en materia de religión. Aun así, se vislumbran algunos de ellos.

11 Resident Commissioner of the Australian Agricultural Company. La compañía fue establecida en Inglaterra en 1824 con accionistas ingleses y se le otorgaron un millón de acres en New South Wales. 12 Nota de la traducción: en la Royal Navy, el grado de Almirante (Admiral) se dividía en tres colores: el Azul era el de menor jerarquía, luego le seguía el Blanco y, por último, el Rojo, que era el de mayor jerarquía. Los colores correspondían a una norma para identificar los escuadrones que integraban una flota. Esta aclaración fue hecha por David Hardy.

33


Fig. 5. Conrad Martens. Funeral del Almirante King, 1 de marzo de 1856. Óleo sobre tela, 43,5 x 64 cm., Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML 994.

Su hijo Phillip Gidley escribió en abril de 1903: “En su juventud [su padre] era aficionado a las caricaturas y a meterse en líos, pero la pulcritud de su pluma lo delataba como cartógrafo naval”13. Al unirse a la Marina Real en 1807 como voluntario de primera clase a los 16 años, no cabe duda de que ya había aprendido muchas lecciones de vida. Las caricaturas del Álbum del Almirante King, realizadas cuando era joven, dan testimonio de su jovialidad y su sentido del humor. Tras su compromiso con su esposa y su familia se dedicó a la Marina, consagrado a su servicio y a sus compañeros oficiales y colegas: esto se evidencia en el altísimo respeto que ellos le profesaban. Era meticuloso en el desempeño de sus funciones profesionales, atento al bienestar de su tripulación y sumamente competente, hasta el punto de que John Clements Wickham y John Lort Stokes elogiaban constantemente sus hazañas y sus casi desastres, que fueron descritos como “la suerte de King”. Valoraba enormemente su extensa red de contactos navales. Wickham y Stokes navegaron con King en aguas sudamericanas. La HMS Beagle, bajo el mando de Wickham, llegó a Australia en 1837, y en 1841 éste se casó con la sobrina de King. Owen Stanley navegó con King como guardiamarina en 1830, fue su amigo de toda la vida, realizó importantes trabajos en el norte de Australia14 y King fue el albacea de su testamento. John Septimus Roe fue un amigo muy cercano a lo largo de su vida, y desempeñó un papel fundamental en la fundación de Perth (el asentamiento del río Swan en 1829). King tuvo una profunda amistad con el naturalista Allan Cunningham (quien navegó junto a él en sus viajes a Australia) y le sostuvo la mano cuando falleció en 1839. Se negaba a participar en críticas personales contra sus contemporáneos, como lo demuestra su lealtad al capitán Robert Fitzroy (quien, sin duda, lo exasperaba). Éste último podría haber informado a King sobre la detención de los cuatro fueguinos y su intención de llevarlos de regreso a Inglaterra durante su estancia en Río de Janeiro en 1830, momento en el que el comandante pudo haber intervenido si lo hubiera deseado. No lo hizo, y solo de regreso a Inglaterra le comunicó la situación a King. Hubo desacuerdos entre ambos que culminaron en Port Jackson en enero de 1836. King no criticó a Fitzroy y acompañó a la Beagle en su partida a lo largo de la bahía de Sídney. Los presentes en la cena la noche en que King falleció en 1856 observaron que se habló de Fitzroy, pero solo hizo comentarios elogiosos. 13 Philip Gidley King, “Remarks on Admiral King’s Album…”. Abril de 1903. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML C770, pp. 115-118. 14 La cordillera Owen Stanley, en Papúa Nueva Guinea fue nombrada en honor a él.

34


Conrad Martens había sido nombrado artista de la Beagle en 1833 por el capitán Fitzroy, pero sus servicios terminaron en Valparaíso. Martens continuó su viaje a través del Pacífico hasta Australia con una carta de presentación para King, quien inmediatamente entabló amistad con él y lo apoyó. Años después, King y Martens vivieron en la misma zona de Sídney (aunque King tuvo varias residencias), y ambos participaron activamente en la iglesia de St. Thomas en el norte de la ciudad, donde Martens esculpió la pila bautismal y King fue sacristán. La viuda de King, Harriet, encargó a Conrad Martens el famoso cuadro del funeral (fig. 5). El esfuerzo físico que suponía comandar expediciones era considerable. De joven, King tenía la vitalidad propia de la edad. Sin 6. Boceto que King hizo de Robert embargo, los cinco viajes que realizó alrededor de Australia entre Fig. Fitzroy hacia 1838. Phillip Parker King of drawings and engravings, 18021817 y 1822, los cuatro primeros en un barco de 17 metros de eslora, album 1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, (Sídney), ML PXC767, Nº68. 5,6 metros de manga y 2,7 ​​metros de calado, fueron particularmente extenuantes. El primer viaje (de diciembre de 1817 a julio de 1818) tuvo lugar en pleno verano australiano: en el golfo de Exmouth, la temperatura diurna alcanzó los 49,50°C. La escasez de agua era crítica y, cuando llegó a Kupang (o Coepang) en Timor, King estaba postrado en cama y era incapaz de realizar las mediciones longitudinales. Navegaba por aguas inexploradas y en numerosas ocasiones se perdieron anclas, poniendo en riesgo las expediciones. Hubo situaciones de peligro extremo y varios hombres enfermaron. Todo esto supuso una enorme carga para King como comandante. El estrés y los desafíos de una expedición al área magallánica obviamente le afectaron profundamente. Hubo muertes y lesiones entre los miembros de la expedición, como la pérdida del capitán Ainsworth y dos hombres más, ahogados en abril de 1827 en el estrecho de Magallanes. Intentó evitar el temido escorbuto, pero aun así afectó a su tripulación. Lo más significativo fue el suicidio del capitán Pringle Stokes en Port Famine en 1828. También sufrió una hernia que casi lo incapacitó para cumplir con sus deberes, y se sumó al estrés el haber tenido noticias de las pérdidas económicas que tuvo durante su estancia en América del Sur. En 1844 registró una reflexión interesante. King no había sido consultado ese año sobre una expedición terrestre a Puerto Essington, en el norte de Australia, lugar que él mismo descubrió, y sintió profundamente el desaire. Decepcionado por haber sido ignorado, lamentó que no se hubieran consultado sus cartas náuticas y continuó: “Es un tema que me afecta más de lo que expresan mis sentimientos. Pasé los mejores cinco años de mi vida en una miserable embarcación [en aguas australianas], privado (por el gobierno de aquí) incluso de las comodidades más básicas -eran también los primeros cinco años de mi matrimonio- y debido a largas ausencias en el mar y a la negligencia de mis supervisores, perdí muchas pertenencias -y luego tuve que ir a Inglaterra, donde gasté todo lo poco que había salvado cuidadosamente del desastre-, y nuevamente estuve separado cinco años de mi familia en Sudamérica y, qué obtuve a cambio? Olvido. Es una lección aleccionadora, una que experimentamos con frecuencia en esta miserable vida nuestra”15. 15 Phillip P. King Letters. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), Mss A3599, reel 1933, pp. 109-111.

35


Existen numerosas referencias a su carácter irascible y a que no se guardaba nada. Su hijo, Phillip Gidley, al escribir sobre los acontecimientos de 1849 que le llevaron a su regreso a Londres por orden del Consejo de Administración de la Australian Agriculture Company, afirmó que “de temperamento impulsivo heredado de su padre, surgió un desacuerdo que llevó a los directores a abolir el cargo… Era demasiado íntegro en sus convicciones como para ceder ante las presiones y colaborar con los directores en sus planes para explotar la propiedad mediante la importación de emigrantes”16. En un sermón pronunciado el domingo siguiente a su muerte, el 2 de marzo de 1856, el reverendo W. B. Clarke señaló que tenía “defectos de paciencia… en ocasiones”17. Sin embargo, una interpretación más suave de estos comentarios probablemente sea que King, en su rol profesional, era un perfeccionista y reaccionaba cuando las personas o los acontecimientos no cumplían con sus expectativas. La década de 1840 fue, sin duda, difícil para King. Mantuvo una estrecha relación con Sir Francis Beaufort, el Hidrógrafo, y su “círculo” incluía a muchos oficiales navales y personas interesadas en la ciencia y la historia natural. King sentía que la colonia estaba cambiando y que el antiguo orden desaparecía, y esta decepción sin duda se vio alimentada por las desastrosas condiciones económicas y climáticas que azotaron Australia durante esa década. Le resultaba difícil ubicar a los “emancipists” [convictos que habían cumplido su condena] en la misma escala social que él, y el éxito comercial de éstos le irritaba. Hubo otro incidente que nos permite vislumbrar algunos de sus pensamientos y sentimientos más íntimos. El 13 de diciembre de 1838, King se embarcó en la HMS Pelorus para hacer el levantamiento de la entrada al puerto de Hokianga, en Nueva Zelanda. La fecha de partida coincidía con su cumpleaños número 47, y se sentía bastante afectado, quizás en parte debido a que había estado enfermo recientemente y a una gran tristeza que había sufrido su familia. No reveló la naturaleza de su padecimiento, pero su esposa anotó en su diario que una grave enfermedad había afectado a muchos en la colonia, que no era gripe, pero que venía acompañada de fuertes dolores de cabeza, “como el péndulo de un reloj”18. El estado emocional de King también pudo deberse a que tenían previsto hacer escala en la isla Norfolk, su lugar de nacimiento, a su regreso de Nueva Zelanda. Lo interesante de este viaje no es tanto el viaje en sí, sino más bien que King parece haber reflexionado seriamente sobre su propia mortalidad en aquel momento: “13 de diciembre, mediodía… [frente a la entrada de Sydney]… Al amanecer, una brisa del sur nos llevó a las 6 de la mañana a través del paso oriental. El aniversario de mi nacimiento. Misericordioso, oh Dios Todopoderoso, has sido tú protección para mí durante el tiempo que ha transcurrido de mi vida. Que tu protección durante la breve pero debilitante enfermedad de la que me estoy recuperando quede siempre grabada en mi mente… permíteme sentir gratitud por el pasado y tener una esperanza y confianza firmes en el futuro… Oh Dios, muchos y grandes han sido los pecados que he cometido contra ti, pero tú, Señor, eres bueno, misericordioso y de gran misericordia. Perdóname, te lo suplico humildemente, y dame la gracia de arrepentirme… Somete en mí la dureza de mi corazón -el orgullo y el egoísmo- y enséñame a conocerme y a corregirme. Sé misericordioso, oh Dios, con mi querida esposa e hijos. …Hágase tu voluntad…”19.

16 Phillip Gidley King (junior). “Memories”. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML C770, p. 106. 17 Sermón del Reverendo W.B. Clarke del domingo 2 de marzo de 1856, el siguiente al del funeral del almirante King. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney). 18 Harriet King. “Journal”. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML, Mss 673/3. 19 Abbott, Phillip Parker King 1791-1856, p. 342.

36


Las palabras de King tuvieron un profundo impacto en varios miembros de su familia, y su hijo Phillip Gidley, al escribir sus Memorias y Autobiografía en 1898, anotó: “El diario del capitán King sobre su viaje a la isla Norfolk se encuentra entre las cartas familiares. En él registra sus sentimientos religiosos y oraciones, las cuales releo y hago mías este 25 de diciembre de 1898”20. La HMS Pelorus zarpó hacia Nueva Zelanda y luego hacia la isla Norfolk, que fue avistada al amanecer del 18 de enero de 1839. El grupo desembarcó bajo una salva de cañones a media mañana, y King anotó en su diario: “No es fácil describir mis sensaciones en esta ocasión tan memorable para mí, y no puedo sino considerarla un tema de profunda reflexión y, con la mirada puesta en el pasado, motivo de gran gratitud al Todopoderoso de los acontecimientos por las numerosas misericordias y bendiciones que he recibido de su mano a lo largo de mi vida… Después de una ausencia de 42 años, poder regresar a los escenarios de mi hogar infantil, cuyo vívido recuerdo flotaba en mi mente como un sueño, no puedo sentirme lo suficientemente agradecido. Solo se puede experimentar para apreciarlo plenamente… Mientras acompañaba la procesión, si es que se le puede llamar así, a la casa del Comandante, no pude evitar una… mirada al pasado: mi infancia, mis días escolares, mi temprana introducción al Servicio Naval de mi país y el éxito que me ha acompañado… en las relativamente pocas pérdidas y privaciones temporales que he soportado, la buena salud de la que he disfrutado tan uniformemente, mi felicidad doméstica y muchas bendiciones individuales, todo pasó rápidamente por mi mente, y me sentí agradecido… Me he esforzado por expresar mi gratitud al Todopoderoso por todas estas bendiciones, pero ¿realmente me siento agradecido? ¿Lo demuestro con mi trabajo? ¿He valorado el tiempo que Dios me ha dado y lo he dedicado a un buen propósito? ¿Acaso no he cometido pecado tras pecado, pecados de los que aún no me he arrepentido? ¡Ay, no soy digno de todo lo que he recibido! ¡Ojalá pudiera acudir a ti en busca de liberación! Pero el mundo me mantiene aferrado y me impide unirme a las filas de mi Dios y Salvador. Ayúdame a liberarme de las ataduras del pecado y del pecado que me atan. Acéptame a tu servicio y sé uno de tus fieles soldados hasta la muerte”21. Al día siguiente del funeral de King, el domingo 2 de marzo de 1856, en la iglesia de St. Thomas North Sydney, el reverendo W. B. Clarke pronunció un sermón largo e impresionante, aunque un poco pomposo, en el que lamentó la pérdida. Sugirió que King, quien había servido al público con tanta dedicación, estaba, de hecho, preparado para su muerte. Admitió, como hemos dicho, que tenía “defectos de paciencia… a veces”, pero preguntó: ¿quién es perfecto? Clarke opinaba que el almirante King se tomaba su fe en serio, aunque era reticente en las conversaciones sobre temas religiosos. King era un hombre misericordioso y de buenas obras; en otras palabras, era un hombre honorable, y sus obras lo acompañarían22.

El reconocimiento de su trabajo hidrográfico Al evaluar las hazañas marítimas de King es necesario tener en cuenta la diferencia entre exploración y cartografía marítima. Geoffrey Ingleton, capitán de corbeta [Lieutenant-Commander] de la Marina Real Australiana, considerado una figura clave en la historia marítima de ese país, señaló que muchos

20 Phillip Gidley King (junior). “Memories”. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML C770, reel 1411, p. 103. 21 Phillip Parker King. “Pelorus Journal 1838-1839”. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML C764, pp. 288-290. 22 Sermón del Reverendo W.B. Clarke del domingo 2 de marzo de 1856, el siguiente al del funeral del almirante King. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney).

37


de los primeros exploradores23 eran esencialmente navegantes-exploradores. Sin embargo, Ingleton concluyó en 1944 que: “Matthew Flinders… suele ser considerado el padre de la hidrografía australiana. En realidad, creo que este honor debería reservarse para Phillip Parker King, y los servicios de Flinders quedar entre los de los descubridores, los marineros holandeses y el capitán Cook, y los de los hidrógrafos… Si se analiza detenidamente [la obra de Flinders] … hay que admitir que su periodo de servicio dedicado a la hidrografía fue, en efecto, limitado… Flinders… no debe ser puesto al mismo nivel que los demás pioneros, esos hidrógrafos de larga trayectoria, capitanes James Cook, Phillip Parker King, John Lort Stokes y Henry Mangles Denham”24. Es un gran honor que el nombre de King figure junto al del capitán James Cook y otros, y que se le considere el padre de la hidrografía australiana. El 28 de mayo de 2008, la Tercera Zonal Naval de la Armada de Chile erigió un monumento en bahía de San Juan de la Posesión en reconocimiento a los logros de King, cerca del cementerio inglés, lugar donde se estableció la base de operaciones de la expedición. Se destacó que comandó y supervisó la expedición de cuatro extensas campañas, y participó en los trabajos de levantamiento hidrográfico, lo que lo hizo: “merecedor del más alto reconocimiento, debido a su diligente mando, talento organizativo, eficiente ejecución y habilidades técnicas, ganándose así un lugar entre los mejores navegantes y exploradores que contribuyeron al conocimiento del territorio marítimo austral de Chile y América. Su contribución en este sentido debe considerarse, al menos, de igual importancia que los descubrimientos y exploraciones anteriores de Fernando de Magallanes y Juan Ladrillero… La gran cantidad de topónimos que aluden a esa empresa dirigida por King y que hoy forman parte de la geografía náutica magallánica constituyen testimonio de la magnitud de ésta”25. King ha sido descrito como el padre de la hidrografía australiana y se le ha situado al mismo nivel que los hidrógrafos, capitanes James Cook, John Lort Stokes y Henry Mangles Denham. En el año 2012, sin embargo, expresé la siguiente opinión: “Cuando se considera que las autoridades navales chilenas están dispuestas a situar a Phillip Parker King al mismo nivel que Fernando de Magallanes y Juan Ladrillero, en relación con el estrecho de Magallanes, se empieza a comprender la magnitud de King y su obra”26. Cabe destacar también que el capitán Robert Fitzroy y la Beagle han recibido considerable atención debido a la notoriedad de Charles Darwin. El segundo viaje la Beagle (1831-1836) ha sido descrito como el viaje más importante -si no el acontecimiento más importante- de la historia natural, y es comprensible que la atención en la región magallánica se centre en dicho viaje. Sin embargo, el trabajo para la elaboración de las cartas náuticas se llevó a cabo durante la expedición de King, entre 1825 y 1830. Parte del trabajo de reconocimiento fue realizado por Fitzroy, pero bajo el mando general de King. Lo más significativo es que la publicación de la carta 554 por el Almirantazgo el 2 de mayo de 1832 tuvo lugar mientras Fitzroy se encontraba de regreso en las aguas sudamericanas durante el

23 Como Vancouver, Bligh, Hunter, Bradley, George Bass, Grant y Murray. 24 Ingleton, Geoffrey. Charting a continente: a brief memoir on the history of marine exploration and hydrographical surveying in Australian waters from the discoveries of Captain James Cook to the war activities of the Royal Australian Navy Surveying Service. Sídney, Angus & Robertson, 1944, p. 36. 25 Abbott, Phillip Parker King 1791-1856, p. 246, en la que se incluye una imagen del monolito y de la inscripción. También se puso una placa en recuerdo de Charles Darwin. 26 Idem.

38


segundo viaje de la Beagle. Por lo tanto, los elogios por la exploración y el reconocimiento precisos de la región de Magallanes deberían corresponder a King.

Fuentes King Family Papers. Mitchell Library, The State Library of New South Wales, Sídney. Mss 4530. Philip Gidley King. “Remarks on Admiral King’s Album…”. Abril de 1903. Mitchell Library, The State Library of New South Wales, Sídney, ML C770, pp. 115-118. Phillip Gidley King (junior). “Memories”. Mitchell Library, The State Library of New South Wales, ML C770. King, Phillip Parker. Narrative of a Survey of the Intertropical and Western Coasts of Australia, performed between the years 1818 and 1822. Londres, John Murray, 1827, 2 vols. Phillip Parker King. “Pelorus Journal 1838-1839”. Mitchell Library, The State Library of New South Wales, ML C764. Phillip Parker King Letters. Mitchell Library, The State Library of New South Wales, Mss A3599. Sermón del Reverendo W.B. Clarke del domingo 2 de marzo de 1856, el siguiente al del funeral del almirante King. Mitchell Library, The State Library of New South Wales. Harriet King. “Journal”. Mitchell Library, The State Library of New South Wales, ML, Mss 673/3.

Bibliografía Abbott, Brian. Phillip Parker King 1791-1856: A Most Admirable Australian. Armidale Glenburgh Pty Ltd., 2012. Abbott, Brian. “HMS Beagle 1831-1836 and Charles Darwin. The role of Phillip Parker King and his colleague the hydrographer Francis Beaufort”. The Journal of the Hakluyt Society, noviembre de 2019. https://www.hakluyt.com/ downloadable_files/Journal/King.pdf Abbott, Brian. Gidley King. Family Matters. Armidale, Glenburgh Pty Ltd., 2021. Hordern, Marsden. “Introducción”. Narrative of a Survey of the Intertropical and Western Coasts of Australia, Phillip Parker King, 1827. Sídney, State Library of South Australia, 2012. Ingleton, Geoffrey. Charting a continente: a brief memoir on the history of marine exploration and hydrographical surveying in Australian waters from the discoveries of Captain James Cook to the war activities of the Royal Australian Navy Surveying Service. Sídney, Angus & Robertson, 1944.

39


DIBUJOS DEL COMANDANTE PHILLIP PARKER KING, ROYAL NAVY. PRIMERA EXPEDICIÓN (1826-1830) Ximena Urbina1

Sus dibujos se conservan en un “álbum” (descrito en el capítulo 4 de este libro) que está en la Mitchell Library, de la State Library of New South Wales, en Sídney, mientras que otros están en The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia, en Perth. En ambos repositorios también existen bocetos y dibujos hechos por King durante sus expediciones de reconocimiento en Australia. El orden que se ha seguido en este capítulo es cronológico. Para ello se ha conseguido la identificación de cada uno de los dibujos con la información dada por King en el libro en que relata el viaje. Comienza con la primera entrada de la Adventure y la Beagle al estrecho de Magallanes el 26 de diciembre de 1826, y sigue con los encuentros con aonikenk en San Gregorio, que corresponden a 1827, y en 1828. Luego de los dibujos de Port Famine o bahía San Juan de la Posesión, donde King estableció su centro de operaciones, se continúa con las exploraciones que por distintos canales al sur del estrecho de Magallanes hizo en la Hope en 1827 y en la Adelaide, en 1828 y 1829. En los dibujos tienen protagonismo las embarcaciones -tanto los barcos titulares como los botes-, los aonikenk, y los hitos geográficos del paisaje que permiten reconocer lugares claves.

1

Doctora en Historia. Profesora Titular del Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Miembro de Número de la Academia Chilena de la Historia, maria.urbina@pucv.cl; Fondecyt Nº1231448 (2023-2026), “Conocer e interpretar el laberinto patagónico y fueguino: las expediciones hidrográficas británicas enviadas a las costas australes al mando de P.P. King y R. Fitzroy (1826-1836)”. Agradezco a David Hardy por sus traducciones, a Alfredo Prieto y a Mauricio Álvarez Abel por sus textos, a Marta Penhos por su capítulo para este libro, a Cristian Donoso por su colaboración en la identificación de lugares, y al Museo Maggiorino Borgatello por sus imágenes de un quillango.

41


I. Entrada al estrecho de Magallanes y campamento de Port Famine (bahía San Juan de la Posesión)

1. “Adventure & Beagle at [symbol of an anchor] in tide-way at Possession Bay. Christmas Day 1826. View of Mt. Aymond & the Asses Ears. Tide running out 7 knots”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales Library (Sídney), ML PXC767, Nº6, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/MpGNajmP7alBA

“Adventure y Beagle al ancla en el flujo de marea, Bahía Posesión. Día de Navidad, 1826. Vista del monte Aymond y Orejas de Burro. La marea bajaba a 7 nudos”.

42


Este dibujo del comandante King es el primero que hizo la expedición sobre el territorio magallánico y fueguino. El 22 de mayo de 1826 las naves salieron de Plymouth, y recalaron -como las órdenes mandaban- en las islas Madeira, Tenerife, Santiago (islas Cabo Verde) y Río de Janeiro, donde llegaron el 10 de agosto. Permanecieron allí hasta el 2 de octubre, cuando se dirigieron primero a Maldonado y después a Montevideo, en el río de la Plata. La Adventure y la Beagle zarparon el 17 de noviembre rumbo al estrecho de Magallanes. Anclaron en Santa Elena -costa patagónica- el 28 de noviembre, dejando ese lugar el 5 de diciembre en busca del Estrecho, en el que, por vientos contrarios, solo pudieron entrar a fines de mes. Estuvieron al ancla cerca de cabo Vírgenes hasta la tarde del 20 de diciembre, cuando la marea y el viento les permitió pasar punta Dungeness -nombrada así en 1767 por otro marino inglés, Samuel Wallis, dice el comandante King, por su semejanza con el English Channel (canal de la Mancha)- y tuvieron a la vista la bahía Posesión, donde echaron anclas a las 22 hrs. Desde allí intentaron traspasar la Primera Angostura infructuosamente, hasta conseguirlo solo el 28 de ese mes, porque pero cada vez que lo intentaban debían volverse a anclar en Posesión. Para ello “los navíos fueron puestos a punto para afrontar el esperado temporal, que pronto llegó, por lo que permanecimos varios días detenidos por el viento, con los masteleros castigados por una rápida marea, cuya corriente fluía por momentos a 7 nudos”2. Ese movimiento del mar, la tormenta que se avecina, y las naves a palo seco, es lo que muestra el dibujo. La colina de detrás es el cabo Orange, en Tierra del Fuego. Phillip P. King: “El monte Aymond y ‘sus cuatro hijos’ o -según la curiosa nomenclatura antigua- las islas Orejas de Burro, habían estado a la vista todo el día, al igual que un pequeño montículo de tierra sobre el horizonte al sudoeste, que resultó ser la colina cónica del cabo Orange, en el lado sur de la entrada de la First Narrow”3. Marta Penhos lo describe así: “La composición es sencilla y equilibrada, una característica que veremos repetir en los dibujos del marino. La franja del mar ocupa un tercio del espacio, y las dos naves aparecen a los lados dejando un espacio libre para observar en el fondo el pequeño monte Aymond. A la izquierda se ve caer lluvia de unos nubarrones. Si bien la concepción del conjunto es paisajística, prima una intención de registro de la información atinente al paso por ese sitio. De hecho, la leyenda manuscrita en la parte superior, además de consignar la localización, aporta un dato importante para navegantes: el reflujo de la marea va a velocidad de 7 nudos, lo cual implicaba cierto peligro. La imagen recoge algo de esto en el oleaje encrespado en el que se sumerge parte de los barcos”4.

2 3 4

King, Phillip P. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Henry Colburn, Londres, 1839, p. 14. Ibidem, p. 12. Ver en este libro el capítulo: Penhos, Marta. “Imágenes de un marino para el sur de América: Philip Parker King en Magallanes y Tierra del Fuego (1826-1830)”.

43


2. “Family Patagonian Indian at Gregory Bay, Jan. 1, 1827. PPK”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales Library, (Sídney), ML PXC767, Nº117, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/zXMm70PGgGQgB

44


El día que se señala (1 de enero de 1827) coincide con el primer encuentro con los patagones, según la Narrative, y se describe la escena que se dibuja, estando anclados en bahía San Gregorio: “Caída la tarde vimos a un indio andando a caballo en la playa de aquí para allá, pero el estado del tiempo no me permitió enviar una embarcación hasta la mañana siguiente, cuando el teniente Cooke bajó a tierra para comunicarse con él y otros indios que poco después del amanecer aparecieron en la playa. Cuando desembarcó, lo recibieron sin el menor recelo. Eran unos ocho o diez en número entre los que se encontraban un anciano y su esposa, tres hombres jóvenes y algunos niños, todos montados en buenos caballos. La mujer, que parecía tener unos 50 años de edad, estaba sentada a horcajadas sobre un montón de pieles, de las que colgaban trozos de carne de guanaco fresca y carne de caballo seca. Estaban todos envueltos en capas, hechas principalmente de piel de guanaco y cosidas con los tendones del mismo animal. Estas capas eran lo suficientemente grandes como para cubrir el cuerpo entero. Algunas estaban hechas de piel de zorrillo o mofeta, un animal como el hurón, pero diez veces más agresivo; y otras de piel de puma […] Cuando el señor Cooke desembarcó les entregó unas medallas [hay nota al pie] al anciano y a la mujer y se las colgó al cuello. Al establecerse una relación cordial, los nativos bajaron de sus caballos y hasta permitieron que nuestros hombres los montaran sin mostrar el menor descontento, por lo que optamos por aprovechar su generosidad. El señor Cooke cabalgó a los altos, desde donde tenía una vista clara de la Segunda Angostura y la isla Isabel, adonde nos dirigíamos, como les explicó a los indios que lo acompañaron”5. La escena “se desarrolla en la bahía Gregorio en donde acudían los indígenas desde sus tolderías que solían encontrarse en el interior, en el valle del río Susana. Al fondo se aprecia la serranía de San Gregorio (Gregory Shoulder). Hay caballos montados por los indígenas y otros por miembros de la tripulación. Los caballos llevan un adorno frontal o frontalera como parte del equipamiento. Además se aprecian estribos y botas de potro en uso por los aonikenk”6.

5 6

King, Phillip P. Los viajes del “Beagle”. Informes de la primera expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2015, pp. 48-49. Texto del arqueólogo Alfredo Prieto, escrito para este libro.

45


3. “Patagonian Indian”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº115, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/JyN5Ve44pkyjq

Los tehuelches o aonikenk -a quienes llamaron patagones, como habían hecho los navegantes anteriores-, fueron vitales para la expedición porque proveyeron de carne de guanaco, la que intercambiaron por elementos europeos. El vínculo preciso de la relación fue una mujer llamada María, líder de grupo. Los encuentros se realizaban en la bahía San Gregorio o en puerto Peckett

46


El hombre tiene “una capa o quillango de pieles de guanaco, con la piel hacia adentro. Parecen observarse las costuras o uniones de las varias pieles de guanacos pequeños o chulengos que la conformaban. Esta vestimenta era la más común entre los aonikenk del norte del estrecho de Magallanes. Usa, además, una tobillera, común para ambos sexos, y un cintillo”7. La imagen fue usada como frontispicio en el Vol. 1 de Narrative, grabada por T. Landseer. 4. “Patagonian”

King y T. Landseer, grabado en King, Phillip P. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Henry Colburn, Londres, 1839, Vol. 1.

5. Quillango del Museo Maggiorino Borgatello

6. El mismo quillango expuesto actualmente en el museo

Las fotografías son gentileza del Museo Maggiorino Borgatello. La primera es de la década de 1930. La segunda es de ese mismo quillango, expuesto en la actualidad, tomada por Thierry Dupradou en julio de 2026 y cedida por el Museo para este libro y exposición.

7

Texto del arqueólogo Alfredo Prieto escrito para este libro.

47


7. “Aigen, son of Maria, chief of the tribe near Cape Gregory”

Acuarela y lápiz, 9,7 x 11,1 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D50. https://collection. artgallery.wa.gov.au/objects/5563/aigen-son-of-marea-chief-of-the-tribe-near-cape-gregory

48


8. “Patagonian Indian”

Pluma, tinta y acuarela, 22,8 x 18,2 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D43 https://collection. artgallery.wa.gov.au/objects/5554/patagonian-indian

El libro, Narrative, se refiere a Aighen, y también a un hijo de María, pero por la anotación en el dibujo podemos saber que se trata de la misma persona: “Uno de los jóvenes, que luego descubrimos era hijo de María y de un jefe de la tribu, estaba montado en un muy buen caballo, acicalado y equipado con una brida y una silla de montar que le habrían hecho honor a un legítimo jinete de Buenos Aires o Montevideo. El joven llevaba puestas unas pesadas espuelas de bronce, como las de los guachos [gauchos] de Buenos Aires. El aspecto juvenil y femenino de este joven nos hizo creer que era la hija de María, y fue recién en una próxima visita cuando descubrimos nuestro error. La ausencia de barba y bigote les da a todos los hombres jóvenes un aspecto muy afeminado y a muchos no se les puede distinguir por su apariencia física de las mujeres, salvo por el modo en que se envuelven en sus capas y por su cabello, que usan recogido y sujetado con una banda de hilo de estambre”8. “Los rasgos de Aighen eran notablemente diferentes a los de sus compañeros [otros dos patagones, llamados Coigh y Coichi]. En lugar de una nariz chata, la suya era aguileña y prominente, y su rostro muy expresivo. Resultó ser amable y fácil de complacer, y cada vez que empezaba a asomar una sombra de melancolía, nuestra confirmación de que lo desembarcaríamos al día siguiente restablecía su buen humor, que se manifestaba con cantos y risas”9. 8 9

King, Los viajes del “Beagle”, p. 50. Ibidem, p. 51.

49


9. “Patagonian Woman and a child in its cradle”

Pluma, tinta y aguada, 22,7 x 17,7 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D45, https://collection. artgallery.wa.gov.au/objects/5556/patagonian-woman-and-a-child-in-its-cradle [t. 2]

50


Este dibujo fue hecho cuando pasaron por San Gregorio, en abril o mayo de 1827, al dejar Port Famine y volver hacia Montevideo. En la ocasión el comandante King apuntó: “Los patagones son muy apegados a sus hijos. En la infancia los llevan detrás de la montura de la madre, dentro de una especie de cuna en la que están bien amarrados. La cuna está hecha de mimbre, mide alrededor de 4 pies de largo y un pie de ancho, y está techada con pequeñas ramas, de modo que tal que se asemejan al armazón de una carreta entoldada. El niño está envuelto en pieles con el pelaje hacia adentro o hacia afuera según como esté el tiempo. Por la noche, o cuando llueve, la cuna es cubierta con una piel que no deja entrar el frío ni la lluvia. Al ver una de las cunas cerca de una mujer comencé a dibujarla, ante lo que la madre llamó al padre, quien me miraba con suma atención, y sostuvo la cuna en la posición que me resultaba más ventajosa para mi dibujo. La finalización del dibujo les produjo a ambos satisfacción y durante la tarde el padre me recordaba constantemente que había ‘pintado a su hijo’” (en castellano en el original)10. Antes, King había descrito el atuendo femenino: “Las mujeres cruzan su capa sobre el pecho como un rebozo y la prenden con dos alfileres de hierro, que rodean con collares de abalorios trenzados y otros adornos. También en cabello con raya al medio, recogido en dos largas trenzas o mechones que cuelgan delante de cada oreja; y las que tienen cabello corto usan mechones falsos de pelo de caballo. Debajo de las capas las mujeres usan una especie de combinación, y los hombres, una porción triangular de cuero a modo de ropa interior. Ambos sexos se sientan a horcajadas, pero las mujeres, para cabalgar, lo hacían sobre una pila de pieles y mantas […] Ambos sexos usan botas hechas con la piel de las patas traseras de los caballos, cuyas partes de la articulación del corvejón se utilizan para los tacos, unidos por detrás con una banda de cuero y ajustados debajo del pie y por encima del empeine con otra banda”11. En el dibujo, “la mujer aonikenk y la cuna con el niño envuelto en piel son notables por sus detalles. Esta cuna se ponía al lomo del caballo al transportarla durante los viajes. El arco interior que protege la cabeza del niño no es muy común, o no fue descrito así por los viajeros. La mujer viste un típico quillango con dos alfileres, que solían ser de metal, a modo de prendedores”12.

10 Ibidem, p. 111. 11 Ibidem, p. 50. 12 Texto del arqueólogo Alfredo Prieto escrito para este libro.

51


10. “Patagonians. PPK, 1828”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº125, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/Dd22yXJEkKMyg

52


La escena de la página anterior muestra a aonikenk y dos ingleses en la misma tienda. Uno de ellos está de pie y otro, sentado en una estera, que debe ser el comandante King, según él lo describe en Narrative. Al iniciarse la segunda campaña de la expedición, el día 18 o 19 de enero de 1828 se aproximó la Adventure a la bahía San Gregorio. Desde ella vieron como “sucesivos grupos de la tribu llegaron y establecieron campamento. Entre ellos, montada en su caballo blanco, estaba María, quien, acompañada como era de esperarse, se paseaba por la playa para retarnos a que la reconociéramos. En el centro del campamento, una bandera grande suspendida de un palo era una señal para nosotros, e indicaba la ubicación de su toldo. Como a la mañana siguiente el tiempo era bueno, desembarcamos cerca del campamento y fuimos recibidos cordialmente, María estuvo particularmente atenta y me abrazó mientras sus compañeros cantaban a coro una canción de júbilo por nuestra llegada. Cuando entramos a su toldo, extendieron una estera para que me sentara sobre ella. María y su familia se ubicaron enfrente de mí, mientras el resto se sentó alrededor”13. King le obsequió con harina, azúcar, y comida para su caballo, y recibió a cambio capas de pieles: una de guanaco, otra de “zorrillo”, y una de puma. Es “interesante la vista del toldo y de los sables afirmados al fondo. Es una época en que ya los aonikenk ya están comerciando largamente objetos metálicos de todo tipo con los navegantes, precisamente en ese famoso puerto, y, por supuesto, armas. Estos dibujos debieron ser hechos en la toldería del río Susana que queda al oeste del cabo Gregorio y donde estaba la tumba cónica”14. 11. Patagonian ‘toldo’ and tomb El dibujo anterior fue modificado y transformado en grabado. En él, el número de personas en la tienda es mayor que en el dibujo, y se ponen dos primeros planos en el borde inferior izquierdo (adulto, niño y perro) y derecho (tres perros). Al costado de la tienda se ve una tumba cónica, dos caballos y banderas en sus astas, lo que es descrito por King.

King y T. Landseer, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

13 King, Los viajes del “Beagle”, p. 125. 14 Texto del arqueólogo Alfredo Prieto escrito para este libro.

53


12. “Mount Tarn from Port Famine”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº118, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/OeXyZG8pv2Mg3 [t2 17,2 cm]

54


El dibujo mira al monte Tarn desde la punta Santa Ana. Al ancla en la bahía San Juan está la Adventure, la Beagle y la Hope. Llegaron por primera vez el 4 de enero de 1827. Port Famine (bahía San Juan) fue el centro de operaciones de esta expedición y la sucesiva. Es “de las bahías más boscosas según se navegue de este a oeste, por lo que era un punto de recalada de las naves en busca de madera para calefaccionar o también para reparar embarcaciones. En ella desemboca el río San Juan, el más caudaloso de esta zona, y el que deposita troncos a la deriva que caracterizan la bahía”15. King dice: “Durante nuestra excursión [a bahía del Águila, en enero de 1827] determinamos el mejor lugar para ascender la montaña nevada, desde entonces llamada ‘Tarn’; y el cirujano, cuyo nombre llevaba la montaña, partió con un grupo de oficiales para hacer el intento, que resultó exitoso, y obtuvo una vista tan amplia que me llevó a decidir ascenderla unos días después para tomar marcaciones desde la cima y con el fin de medir su altura con un barómetro”. Hubo un segundo ascenso en esa primera campaña: “El 9 de febrero [1827], como el tiempo parecía favorable para ascender el monte Tarn, el teniente Cooke, el cirujano y Anderson, el recolector botánico, partieron antes para elegir un lugar conveniente donde pasar la noche y llevaron con ellos una carpa y provisiones”16. “El nombre, San Felipe, desapareció con la colonia, ya que Cavendish la llamó ‘Puerto del Hambre’, en alusión al destino de los colonos […] Para conmemorar al desdichado pueblo hemos llamado a una montaña densamente poblada de árboles en la parte inferior de esta bahía, que constituye un prominente y pintoresco objeto, monte San Felipe”17. 13. Port Famine (Looking southwards)

P. King y S. Bull, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

15 Idem. 16 King, Los viajes del “Beagle”, pp. 65 y 67, respectivamente. 17 Ibidem, p. 63. Narra la historia de la ciudad en las páginas siguientes.

55


14. “Mount Tarn view Point St. Anna”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº119, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/rQ4Ad5jvdmdb

15. Port Famine. Looking northwards

P. King y S. Bull, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

56


16. “Picus Magellanicus, Male Bird” El nombre común del ave es carpintero negro, y el científico es Campephilus magellanicus, y fue dado por P.P. King en 1827. Sinónimos de ese nombre, también dados por P. King, son Ipocrantor magellanicus y Picus magellanicus. El dibujo tiene una anotación en la que se remite al Zoological Journal, NºXI, pág. 430. Efectivamente, en ese volumen, de finales del año 1827, el editor publicó parte de la información que King le remitió desde Río de Janeiro el 8 de julio de 1827, al finalizar la primera campaña. Es el artículo NºXLV, entre las páginas 422 y 432. King no solo envió una descripción de las que consideraba nuevas especies de animales al editor del Zoological Journal, sino que también remitió cajas con las especies mismas, así como otras colecciones. Así se ve en la carta que recibió de King, y que publica antecediendo la descripción: “Los cuadrúpedos, insectos y aves, lo que remitido a Ud.; las conchas, al Sr. Stokes, para que él y el Sr. Broderip las examinen; la geología va al Dr. Fitton; y las plantas, por supuesto, al Sr. Brown”.

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº138, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/DDGXXvRAXjPBE

57


17. “Hawk. Port Famine. Nat. Size”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº137, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/m0BlbKKqejMJo

Es un cernícalo. En Port Famine los expedicionarios tuvieron la oportunidad de aumentar sus colecciones, porque allí salían a cazar. El ilustrador chileno Mauricio Álvarez, describe así ambos dibujos de pájaros: “Destaca el esfuerzo por ilustrar de manera científica y su buen resultado en precisión anatómica, como herramienta visual para describir la especie, notándose también el estilo propio del ilustrador, quizá no formado profesionalmente, y el estilo de la época”18.

18 Texto del ilustrador Mauricio Álvarez Abel escrito para este libro.

58


II. Comisiones de la Hope, año 1827

18. “View from Cape Rowlett looking down Admiralty Sound”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº129, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/DBAPQQ6jewJJv

59


La escena ocurrió en los primeros días de febrero de 1827. La Hope, embarcación con cubierta, era transportada por la Adventure. En Port Famine “fue lanzada y remolcada a tierra para ser revestida de cobre y equipada para el levantamiento”19, de los que hizo cuatro durante la primera campaña (enero a marzo de 1827). La primera salida de la Hope fue en enero de ese año, para explorar el canal que Sarmiento de Gamboa llamó San Sebastián, y en ella no participó el comandante King. Se puso a Mr. Wickham a su mando, y a Mr. Graves como asistente de hidrógrafo. Iban, además, siete hombres, y el Sr. George Rowlett, el contador. Explorando el que King después llamó seno Almirantazgo, en los primeros días del mes de febrero tuvieron un encuentro con fueguinos en el costado sur del seno Brenton: “observaron el humo de los fuegos de los indios cerca de la playa. Como era la primera vez que se veía a los nativos de esta zona se los siguió hasta que la Hope fondeó. Luego se les acercaron tres indios levantando las pieles de algún animal e invitándolos a desembarcar. Lanzaron la embarcación menor y los señores Wickham y Rowlett, junto con Robinson, el piloto, bajaron a tierra. Los fueguinos le entregaron una piel de zorro a cada uno del grupo, que les dieron algunos objetos menores a cambio. Después de un breve diálogo el barco los dejó y no volvieron a comunicarse esa noche. A la mañana siguiente una canoa se acercó a la embarcación con tres hombres jóvenes, dos mujeres y tres niños, de los cuales el más pequeño no tenía más de cuatro meses. Tan pronto estuvieron al costado del barco los hombres subieron a bordo y comenzaron un activo comercio con todos los objetos de valor que poseían; y por unos pocos botones, una botella de vidrio o un recipiente vacío de conservas de carne se intercambiaban muchos de sus bienes. Traían muchas pieles de zorro, aunque no de otros tipos, salvo por su vestimenta, hecha de foca o guanaco; y aunque muchos de ellos llevaban puesta una piel de pingüino colgada de una faja, algunos ni siquiera tenían ese abrigo”20. King no fue parte de ese viaje de la Hope, pero si del siguiente, dos o tres semanas más tarde, ocasión en que también estuvo en el mismo lugar y lo nombró como cabo Rowlett, así como nominó otros lugares cercanos a él al avanzar por el canal Gabriel y seno Almirantazgo: puerto Cascada, puerto Fitton, monte Sherrard, pico Curioso, y ya al entrar en el seno Almirantazgo, el cabo Rowlett, punta Card, puerto Cooke, puerto Brookes, monte Seymour, puerto Parry, puerto Ainsworth y monte Hope.

19 King, Los viajes del “Beagle”, p. 58. 20 Ibidem, p. 71.

60


19. “View from C. Rowlett looking down Admiralty Sound”

“The ‘Hope’ in the Strait of Magalhaens”, pluma, tinta y aguada; 17,2 x 22,6 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D42 https://collection.artgallery.wa.gov.au/objects/5553/the-hope-in-the-strait-of-magalhaens#&gid=1&pid=1

20. The Hope in the Strait of Magalhaes

King y S. Bull, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

61


21. “View Admiralty Sound of Curious Peak”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº127 https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/LKovvqpOgOVJg

Al igual que el dibujo anterior, corresponde a la segunda exploración hecha por la Hope en la primera campaña, esto es, en febrero 1827, cuando exploraron el canal Gabriel y continuaron por el seno Almirantazgo: “entre el puerto Fitton y el cabo Rowlett se encuentran altas montañas. A dos de ellas, más visibles que las otras, las llamamos Mount Sherrard y Curious peak”21.

21 Ibidem, p. 52.

62


22. “Curious Peak. Sº head of Admiralty Sound. Tierra del Fuego”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº120, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/qNz8Bj8XR5aRE

23. Curious peak. Admiralty sound

P. King y S. Bull, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

63


24. “Fueguians wigwams in Hope Harbour. February 1827”

Lápiz, tinta y aguada, 17,7 x 22,8 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D28 https://collection. artgallery.wa.gov.au/objects/5502/fuegian-wigwams-in-hope-harbour

Pocos días después, en esta segunda salida de la Hope, en febrero de 1827, regresando a P. Famine desde el seno Almirantazgo, recalaron en un buen puerto (protegido y de poca profundidad) a la entrada del canal Magdalena, en su orilla oeste. Este Puerto Hope, al pie del cerro que Sarmiento llamó el Vernal (explica King), se sitúa en el extremo nororiental de la isla que actualmente se llama capitán Aracena.

64


La caleta “está cubierta de hayas y canelos y cerca de agua está adornada con árboles de chilcos, berberis y otros arbustos habituales del puerto del Hambre que crecen de manera tan espesa que forman una selva casi impenetrable […] Encontramos a una familia de fueguinos en el puerto interior. Tres canoas fueron arrastradas a la playa, pero sus dueños, al principio, no se dejaban ver. Finalmente, luego de que gritáramos reiteradas veces “ho-say, ho-say” aparecieron, y con cierta renuencia nos invitaron mediante señas a desembarcar. Serían catorce o quince personas y siete u ocho perros. El señor Wickham y el señor Tarn bajaron a tierra y se acercaron a estos nativos, que mostraban cierta timidez, hasta que una fea anciana comenzó a charlar y pronto les hizo entender que los hombres jóvenes (La-a-pas) se habían ido de caza, pero que regresarían en cualquier momento. Había solo tres hombres con las mujeres y los niños. Para inspirarles confianza acerca de nuestras buenas intenciones el señor Wickham le entregó a cada hombre una gorra roja y otros objetos menores. Uno de ellos se quejaba de estar enfermo, pero imagino que su enfermedad era más bien fingida, y a los otros no parecía gustarles nuestra visita en absoluto. Poco a poco su miedo disminuyó y una vez que desapareció la timidez empezó un activo comercio en el que se obtuvieron varias pieles de nutria, collares de caracoles, lanzas y otros objetos menores a cambio de abalorios, botones, medallas, etc. Las nutrias son cazadas con ayuda de los perros y es por ello principalmente que estos son tan valiosos. Estos indios estaban apenas vestidos con pieles de foca y nutria, pero algunos tenían pedazos de capa de guanaco sobre los hombros, por lo que supusimos que eran de la misma tribu que los indios del seno Almirantazgo o que estaban en paz con ellos”22. Los indígenas “debieran ser Kawesqar, dado el lugar. Llama la atención el tipo de vestimentas tan largas que no eran usuales en los canales”23. 25. Fueguians wigwams at Hope Harbour in the Magdalen Channel

King y S. Bull, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

En la imagen cambia la posición del bote, y la Hope se muestra con las velas desplegadas. Frente a ella, se ve el humo de una fogata y dos canoas en la orilla. El grupo familiar se ve reducido y solo hay un perro, en vez de los cuatro del dibujo. Ya no hay ingleses entre los indígenas. 22 Ibidem, p. 82. 23 Texto del arqueólogo Alfredo Prieto escrito para este libro.

65


III. Comisiones de la Adelaide, 1828 y 1829

26. “Adelaide. Owen Stanley delint.”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº72, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/Bd7BylJLyBPOB

66


King atribuye el dibujo a Owen Stanley, guardiamarina que fue transferido desde el HMS Ganges (Estación sudamericana de la Marina británica, en Río de Janeiro) al HMS Adventure, en 183024. Al terminar la primera campaña, King escribió desde Río de Janeiro al Almirantazgo pidiendo autorización para comprar “una embarcación auxiliar con el fin de facilitar los levantamientos en los senos y canales profundos en las cercanías del Estrecho, y los senos internos de la costa occidental, para lo que ni la Adventure ni la Beagle estaban preparados. Y decidí que no partiríamos hasta no recibir respuesta a mi solicitud”25. Aunque estaba preparado para reanudar el viaje a principios de septiembre de 1827, dilató su salida hasta que recibió la autorización. Adquirió en Montevideo la goleta, de 94 toneladas, y la bautizó Adelaide. El 23 de diciembre de ese año 1827 dejaron el río de la Plata, con el teniente Robert Graves al mando de la nueva nave. En la segunda campaña, de enero a agosto de 1828, la Adelaide tuvo 6 comisiones hacia el sur, oeste y este de Port Famine. En la tercera, de 1829, tuvo dos, siendo la primera la exploración de los canales Magdalena y Bárbara y, la segunda, los canales entre occidentales, hacia Chiloé. Allí, en Punta Arenas (cerca de Ancud) se le reparó, reemplazando su palo mayor por un mástil de alerce que portaba la bandera en la plaza de Ancud. En la cuarta campaña, de diciembre de 1829 a mayo de 1830 la comisión de la Adelaide fue explorar el golfo de Penas, el llamado “Ancon sin Salida”, y determinar si éste se comunicaba con el seno Skyring.

24 Abbott, Brian. Phillip Parker King 1791-1856: A Most Admirable Australian. Armidale Glenburgh Pty Ltd., 2012, p. 186. Abbott agrega que se hicieron amigos, y que Stanley también siguió su vida en Australia. 25 King, Los viajes del “Beagle”, p. 105.

67


27. “View of Humming Bird Cove. Port San Antonio. Dawson island. Strait of Magalhaes”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº126 https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/vEdyo7LGNvr2G

28. “View of Humming Bird Cove. Port San Antonio”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº128 https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/04JoKJEx5NeMm

68


La Adelaide, al mando de King, estuvo en Humming Bird Cove, en el puerto San Antonio, orilla sur del estrecho de Magallanes (isla Dawson, frente a la bahía San Nicolás), en marzo de 1828. Fue su segunda comisión en esta campaña. En Narrative se anota la detención en el P. San Antonio, nombrado así por Antonio de Córdoba, quien lo alababa en su relato, pero que a King le pareció “pequeño e incómodo, incluso para la Adelaide”. Lo describió así en Sailings directions: el P. San Antonio “está formado por el canal que deja la isla Dawson con las dos adyacentes, la del norte y la de San Juan. Cerca de la última hay otros varios islotes, particularmente en su extremidad norte Puede fondearse entre 40 y 45 brazas enfrente de una playita de la cala Humming-bird, que está a 0,5 milla por dentro de la extremidad sur de la isla San Juan. El extremo oeste de la isla del norte despide un arrecife de unos 0,3 millas de extensión, y al sur hay dos islotes pequeños, que pueden atracarse por ambos lados. La isla del norte está separada de la de San Juan por una estrechura innavegable”26. Sin embargo, dentro de él había un fondeadero con vegetación exuberante, que debe ser el que nombró, en el dibujo, Humming bird. Dice que el mejor fondeadero del puerto se encuentra a orillas de una pequeña y pintoresca bahía en la isla del sur, que está “densamente poblada de arbustos de michay, chilco y verónica hasta la orilla, que alcanzan una altura de veinte pies y son sobrepasados y protegidos por un árbol grande de haya y canelos, arraigados bajo una gruesa alfombra cubierta de musgo por la que un angosto sendero indio serpentea entre arbustos de madroño y parrilla, y troncos de procumbentes de árboles muertos hasta llegar al lado del mar de la isla. Sobre la playa, en medio de los arbustos y protegidas por un chilco grande y frondoso en flor se encontraban dos tiendas indias”27. Y continúa, ahora refiriéndose a los colibríes: “El día de nuestra llegada el vendaval amainó y el tiempo se tornó realmente muy bueno. Tal era la quietud del aire que escuchábamos el gorjeo de colibríes y el zumbido de grande abejas a una distancia considerable. Un colibrí había sido visto en el puerto Gallant el año pasado y el capitán Stokes se encargó de traérmelo; desde entonces no se había observado ninguno otro. Aquí, sin embargo, vimos y obtuvimos varios, aunque de una sola especie”28. King pone una nota al pie en que explica que envió el ejemplar de Stokes a Mr. Vigors, quien lo escribió en el Zoological Journal Vol. III, p. 432 de agosto de 1827, nombrándolo como Mellisuga kinguii. Ni en el P. San Antonio, ni en esa Hummingbird cove se encontraron con canoeros, como se ve en el dibujo: “El grupo familiar parece bien representado con dos mujeres, un hombre, y un niño que parece en actitud de intercambiar algo, ¿quizá flechas? La mujer de pie parece sostener un sesto. Hay dos perros y dos canoas atrás en la orilla. Por la descripción del tramo y fecha de viaje debieran ser indígenas kawésqar”29.

26 King, Phillip P. Sailing Directions for the Coasts of Eastern and Western Patagonia, from Port St. Elena on the East Side to Cape Tres Montes on the West Side. Londres, Hydrographical Office, 1832, pp. 34-35. 27 King, Los viajes del “Beagle”, p. 135. 28 Ibidem, p. 136. 29 Texto del arqueólogo Alfredo Prieto escrito para este libro.

69


29. Bosquejo del dibujo “View of Humming Bird Cove. Port San Antonio”

Aguada, 11,6 x 24,5 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D40 https://collection.artgallery. wa.gov.au/objects/5551/natives-of-south-america

Es la misma escena, pero con un niño, que es Phillip Gidley King, el hijo del comandante de la expedición. 30. The Adelaide in Humming Bird cove

P. King y S. Bull. Grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

70


31. “View in Bell Bay of Pond Harbour and Mount Pond. Strait of Magalhaes”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº121, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/gwwxOVmEQ6wq4

Estuvieron esa bahía los primeros días de abril de 1828, al dejar la ensenada Colibrí.

71


32. “View of Mount Maxwell in Dighton Bay N. East of Barbara Channel taken from Sketch Islet”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº124, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/NqrxZZzpmv73W

72


Este dibujo representa un lugar visitado por la Adelaide en abril de 1828. Es la misma comisión del dibujo anterior, que tuvo lugar en marzo y hasta el 17 de abril. El monte Maxwell está en la isla Santa Inés, lado Pacífico u occidental del canal Bárbara. Dighton cove es mencionada en Sailing30. En Narrative se lee cómo el 11 de abril de 1828 salieron del P. de San Antonio y echaron anclas en un lugar que llamaron caleta Warrington. Bajaron a la playa, vieron fueguinos y King describió la isla “su estructura geológica es diferente: las rocas son rocas máficas o granito sin pizarra. El monte Maxwell, que se eleva inmediatamente por encima de la caleta, es el final de una rocosa cordillera cuyas cumbres están coronadas por nieve. Las verdes laderas de la colina, con intervalos de grandes masas de roca árida producen, a la distancia, un efecto agradable; pero tras explorarlas descubrimos que el verdor estaba compuesto principalmente de musgo o vegetación poco desarrollada que cubría un suelo blanco y pantanoso. Las partes superiores del monte son tan escarpadas que no son de fácil acceso y, de hecho, muchos sectores se elevan con un ascenso perpendicular por más de cien pies. En el lado sur del monte Maxwell se encuentra la ensenada Smyth, que contiene fondeaderos en la costa norte, especialmente uno en la caleta Earle, pero en el centro el agua es profunda, por lo que no es lugar acogedor para un navío. Durante la ausencia de Mr. Graves en el puerto Smyth exploré la costa hasta el cabo Edgeworth, donde obtuve una amplia serie de marcaciones. La tarde estuvo particularmente favorable para dicho fin; las montañas nevadas de la costa norte se distinguían con claridad, y entre ellas se encontraba una muy alta, con la forma de un broquel escocés, dispuesta de manera tal que la cima de la montaña representaría la punta del escudo. No volvimos a. verla ni pude en esta oportunidad fijar su posición más que estimando su distancia. La roca se compone principalmente de rocas máficas, acompañadas por una gran cantidad de cúmulos de granito. Un pequeño islote al pie de la caleta Dighton está compuesto de granito de una estructura lameliforme. Mr. Graves me trajo una muestra de granito lameliforme adherido a un cúmulo de rocas máficas”31. Tres días más tarde, dice “regresamos al lugar al sur de la caleta Warrington,, llamado bahía Dighton, donde fondeamos a orillas de una playa arenosa en veinte brazas y amarramos la embarcación echando el anclote en la orilla. Esta playa arenosa es la primera que encontrábamos en la parte oriental del Estrecho. La arena era cuarzosa y de un color blanco, y por ser una novedad en esta zona, tornaba el lugar interesante. Un arroyo, proveniente de los barrancos del monte Maxwell, fluye sobre la playa hacia el mar, y de él pueden obtenerse fácilmente abundantes reservas de excelente agua”32.

30 King, Sailing directions, p. 45. 31 King, Los viajes del “Beagle”, p. 143. 32 Ibidem, p. 145.

73


33. “South head of Wigwam Cove. Cap Horn in the distance”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº123a, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/PEwDv2Ma3KaVl

El dibujo debiese ser de 1829, en la tercera campaña, cuando entre abril y mayo King estuvo en el área del cabo de Hornos con la Adventure, pero ni en Narrative ni en Sailings él menciona un Wigwam cove.

74


34. “View of Mount Sarmiento from Cockburn Channel sketch Lt. Graves / PPK”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº140, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/Z05vw5AyLeae

Ya que fue hecho por Graves, el dibujo debe corresponder a cuando la Adelaide hizo su primera comisión (de dos), en la tercera y penúltima campaña, en 1829, y nominaron al canal como Cockburn. En ella exploraron ese canal, así como el Magdalena y el Skyring, en mayo de 1829. En la comisión se encontraban -y así firmaron el memorial que dejaron en la isla Skyring-33 “William G. Skyring, teniente y ayudante hidrógrafo de la Beagle, Thomas Graves, teniente de la Adelaide, James Kirke, guardiamarina de la Beagle, Alex. Millar, segundo maestre de la Adelaide, Benj. Byone, segundo cirujano de la Beagle34, y Jno. Park, segundo cirujano de la Adventure”35.

33 Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica inglesa de Phillip Parker King en el extremo austral americano, 1826-1830: el memorial dejado en la isla Skyring, conservado en el Museo Martin Gusinde”. Rastros en el agua. Exploradores, embarcaciones y materialidades. Santiago, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Colección Bajo la Lupa, 2019. 34 Liz Laidler, descendiente de Byone, acaba de publicar un libro sobre él: Laidler, Liz. Darwin’s invisible friend from Barbados. Benjamin Byone. Surgeon-Naturalist, HMS Beagle. Inglaterra, Aziloth Books, 2026. 35 King, Los viajes del “Beagle”, p. 233.

75


35. “From a sketch by Lieut. Graves. View in Cockburn Channel”

Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML PXC767, Nº123, https://collection.sl.nsw.gov.au/record/YRlZ7wqn/8DKg2wAXNdG4J

En el reporte de Graves, consignado por King en Narrative, se explica la visión del monte Sarmiento desde el canal: “nuestro siguiente fondeadero fue una caleta lo suficientemente amplia como para contener una goleta, en la entrada del seno Dyneley en la costa septentrional [Cockburn]. Al atravesarlo tuvimos una buena vista del monte Sarmiento; y en la dirección del mar, desde la colina sobre esa caleta, las rocas Tussac y Fury, en la entrada del seno Melville, que son muy frecuentadas por los loberos, se distinguían claramente. Durante nuestra estadía aquí, que duró hasta el 15 de mayo, la costa cercana fue explorada cuando el tiempo lo permitía, También nos comunicamos con varias canoas llenas de indios, pero no obtuvimos información adicional con respecto a los hábitos de los nativos”36. El Monte Sarmiento llamó la atención de todos, y se le mencionó y dibujó varias veces. La primera vez que se nombra en Narrative fue en el cap. III, al verlo por primera vez en Puerto del Hambre, en enero de 1827. Desde que llegaron a ese lugar las nubes no habían permitido ver hacia el sur. Pero, “Una tarde (el día 11) el viento estaba inusualmente calmo y muchas montañas en esa dirección se veían bien definidas. Nos habíamos reunido para despedir a nuestros compañeros del Beagle y observábamos la aparición gradual de montañas 36 Ibidem, p. 232.

76


cubiertas de nieve que habían sido antes ocultadas, cuando, de repente, interrumpiendo nuestra vista y como por arte de magia una alta montaña apareció elevándose entre nosotros. Su capa de nieve, que contrastaba de manera contundente con el aspecto oscuro y amenazante del cielo, realzaba en buena medida la imponencia del paisaje. Esa montaña era el ‘volcán nevado’ de Sarmiento, cuya imponente apariencia parece haber impresionado particularmente a este célebre navegante, quien realiza una minuciosa y excelente descripción. También se menciona en el relato del viaje de Córdoba. La curiosa forma de su cumbre, vista desde el norte, sugiere la probabilidad de que se trate de un volcán, aunque no observamos ningún indicio de su actividad. Su forma volcánica es quizá casual puesto que, vista desde el oeste, su cumbre deja de asemejarse a un cráter. Por el carácter geológico de las rocas circundantes, su formación parecería ser de pizarra. Está en una cadena de montañas que se elevan, por lo general, 2.000 o 3.000 pies sobre el nivel del mar, pero en el extremo nordeste de la cadena algunas miden al menos 4.000 pies de alto. La altura del volcán Nevado, o como lo hemos llamado, monte Sarmiento [hay una nota al pie en la que explica por qué cree que se trata de La Campana de Roldán de Magallanes], se halló mediante mediciones trigonométricas, que era de 6.800 pies sobre el nivel del mar [en nota al pie da las medidas, que fueron tomadas con teodolito en P. Famine y en la bahía Warp, y por medición angular con sextante]. Es la tierra más alta que he visto en Tierra del Fuego y para nosotros, en efecto, era objeto de gran interés, ya que su aparición y desaparición nos hacía de guía del tiempo, que rara vez fallaba. En nuestro Diario meteorológico agregamos una columna para insertar sus apariciones [hay una nota al pie al respecto]”37. 36. Distant view of Mt. Sarmiento

P. King y S. Bull, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

37 King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, cap. 3.

77


37. Entrance of Magdalen Sound. Mt. Sarmiento clouded

Lápiz, 12,5 x 19 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº 1975/0D25 https://collection.artgallery.wa.gov.au/objects/5498/entrance-of-maybalo-sound-mt-sarmiento-clouded#&gid=1&pid=1

En la escena se ve a un británico, de sombrero, con su escopeta, al acecho para la caza de aves. 38. Sin título Están señalados tres hitos, de izquierda a derecha: “Mont. S. Phillip, Port Famine, P. St. Ann”.

Lápiz, 8,8 x 22,8 cms. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D32 https://collection.artgallery.wa.gov.au/objects/5506/shooting-birds

78


Conclusiones Se ha interrelacionado tres tipos de imágenes: los dibujos del cuaderno de bocetos (la mayoría de los cuales están coloreados), las hojas sueltas de dibujos a lápiz que se conservan en la Art Gallery of Western Australia, y los grabados publicados en el primer volumen (de tres) del libro que narra el viaje de King al extremo austral de América. En algunos casos, se puede ver el proceso en que un dibujo, de carácter personal, se transforma en un grabado que se ha publicado y difundido, o incluso, un boceto hecho después dibujo. Ello da cuenta de, precisamente, cómo la producción de conocimiento es un proceso, y que transita desde lo privado a lo público. Los temas de los dibujos son diferentes: paisajes, pájaros, personas. La zoología es una pasión para King -se conocen sus publicaciones al respecto- pero aquí, en el cernícalo y el halcón, se puede apreciar su talento como dibujante científico. En cuanto a las personas, dibujó de cerca solo a los aonikenk, pero no a los yaganes. Las imágenes muestran la interacción e intercambio entre ingleses y aonikenk, y retratan la presencia de botes ingleses y canoas locales. Los dibujos remarcan la importancia de las embarcaciones de apoyo, Hope y Adelaide, por sobre las protagonistas de la expedición, la Adventure y la Beagle. Las dos primeras, en las que navegó King, fueron las que, efectivamente, hicieron el levantamiento hidrográfico en el área magallánica y fueguina. Por último, los dibujos de King referencian en todo momento los lugares que retratan. Las vistas hechas en los canales muestran con precisión montañas que permitirían identificar los lugares exactos en que fueron hechas.

Bibliografía Abbott, Brian. Phillip Parker King 1791-1856: A Most Admirable Australian. Armidale Glenburgh Pty Ltd., 2012. King, Phillip P. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Henry Colburn, Londres, 1839. King, Phillip P. Los viajes del “Beagle”. Informes de la primera expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2015. King, Phillip P. Sailing Directions for the Coasts of Eastern and Western Patagonia, from Port St. Elena on the East Side to Cape Tres Montes on the West Side. Londres, Hydrographical Office, 1832. Laidler, Liz. Darwin’s invisible friend from Barbados. Benjamin Byone. Surgeon-Naturalist, HMS Beagle. Inglaterra, Aziloth Books, 2026. Urbina, Ximena. “La expedición hidrográfica inglesa de Phillip Parker King en el extremo austral americano, 1826-1830: el memorial dejado en la isla Skyring, conservado en el Museo Martin Gusinde”. Rastros en el agua. Exploradores, embarcaciones y materialidades. Santiago, Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, Colección Bajo la Lupa, 2019.

79


CONRAD MARTENS, DIBUJANTE DE LA BEAGLE (1834). SEGUNDA EXPEDICIÓN A MAGALLANES Y TIERRA DEL FUEGO, 1833-1834 Ximena Urbina1

Los diferentes repositorios desde donde provienen los dibujos de Martens han sido referidos al comienzo de este libro. Algunas de las imágenes que se presentan a continuación serán consideradas en los capítulos siguientes, especialmente en el de Marijke van Meurs, dedicado al dibujante, pero también en el de Marta Penhos, para comparar su trabajo gráfico con el del comandante King. Este capítulo tiene como objetivo presentar todos los bocetos, dibujos, acuarelas y grabados de Conrad Martens2. Los más conocidos -por estar disponibles online- son los dos cuadernos de bocetos o sketchbooks adquiridos por Armando Braun Menéndez y conservados hoy en la Universidad de Cambridge, y las acuarelas que están en el Museo Marítimo del Reino Unido, en Greenwich. Menos o nada conocidos son los que también mostramos aquí, existentes en un repositorio privado de la ciudad de Perth, en Australia. Nuestra propuesta es ofrecer una exposición cronológica del viaje de Martens en la HMS Beagle en el territorio magallánico y fueguino, el que tuvo lugar entre el 29 enero y el 10 de marzo y, después de dos meses en las islas Falkland o Malvinas y costas de la Patagonia atlántica, entre el 17 de mayo y el 9 de junio de 1834. Para ello hemos tenido a la vista el diario o Journal de Martens, que se conserva manuscrito en la State Library of New South Wales (Sídney) y, aunque fue publicado en 1994, no es posible consultarlo si no es esa biblioteca3. Es fácil ordenar el material gráfico cronológicamente si hay un Journal, pero mucho más complejo es intentar coordinarlo con los dibujos hechos en hojas sueltas. Así, hemos intentado hacer un relato cronológicamente coherente, considerando los distintos formatos. Ello muestra, por ejemplo, que hay más consonancias entre bocetos y grabados para el libro de 1839, que entre los primeros y las acuarelas hechas para la venta por el artista.

1

2 3

Doctora en Historia. Profesora Titular del Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Miembro de Número de la Academia Chilena de la Historia, maria.urbina@pucv.cl; Fondecyt Nº1231448 (2023-2026), “Conocer e interpretar el laberinto patagónico y fueguino: las expediciones hidrográficas británicas enviadas a las costas australes al mando de P.P. King y R. Fitzroy (1826-1836)”. En este capítulo, agradezco a David Hardy por sus traducciones, a Alfredo Prieto por sus textos, a Marijke van Meurs por su capítulo sobre Martens escrito para este libro, y a Cristián Donoso por sus fotografías, su texto sobre el monte Sarmiento y el glaciar Conway, y por su rol determinante en la identificación de lugares. Primero fueron estudiados por Mateo Martinic en “Algunos dibujos inéditos de Conrad Martens en la Patagonia”. Anales del Instituto de la Patagonia, Serie Ciencias Humanas, Vol. 13, 1982, y “Noticias históricas sobre los inicios de la pintura realista en Magallanes (1834-1940)”. Magallania, Vol. 35, Nº1, 2007. Martens, Conrad. Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35 via South America and the Pacific islands aboard HMS Hyacinth, Indus, HMS Beagle, Peruvian and Black Warrior. Transcrito por Michael Organ. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994. El diario manuscrito estaba catalogado como anónimo, pero en 1993 Elizabeth Ellis, curadora de dicha institución, lo identificó como de Martens. La traducción del diario que hice del inglés al español fue revisada por el contralmirante IM David Hardy, doctor en Historia.

81


I. El estrecho de Magallanes: bahía San Gregorio, isla Isabel y Port Famine (bahía San Juan), 29 de enero al 10 de febrero de 1834

1. “Patagonian indians. Gregory Bay. Jan. 29, 1834”

Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 7984. https://www.repository.cam.ac.uk/items/6a3dd9735922-4b14-a0f5-013993a71217

82


El 29 de enero de 1834 Conrad Martens tuvo el primer encuentro con “patagones” -así les llamaban-, en bahía San Gregorio. En su diario lo describe así: “29 de enero de 1834. Fuertes vendavales, como de costumbre, pero la marea nos ayudó hasta Gregory Bay, cerca de la entrada de la segunda angostura. Allí encontramos una tribu de indígenas patagónicos y, al anochecer, tuve la satisfacción de ver a tres de ellos a bordo. El capitán había estado en tierra, y sus importunidades eran demasiado grandes como para tolerarlas; de hecho, con no poca dificultad se logró desalojar el bote de varios que se habían subido a él a la fuerza. Sin embargo, no tenían ninguna intención de ser pendencieros. Los barcos ocasionalmente tocan aquí, como cazadores de focas, etc., quienes quizás, en alguna medida, les han enseñado cuál es la mejor conducta para seguir, aunque a mí me pareció que en sus rostros se reflejaba tal mansedumbre y humildad que apenas sería necesaria alguna instrucción al respecto. 30 de enero. Esta mañana tuve la oportunidad de desembarcar y, como es de suponer, me sentí muy complacido. Encontramos a unos 70 u 80 hombres, mujeres y niños sentados en cuclillas en la orilla del río, algunos con mantos de piel, hechos de piel de león y otras pieles, con el propósito de intercambiarlos con nosotros por tabaco, cuchillos, espadas, etc. Sin embargo, el tabaco parecía ser lo más demandado, ya que dos o tres libras de tabaco común bastaban para comprar uno de sus mejores mantos de piel de león; no eran tan desposeídos como los que encontramos más arriba en el Estrecho. Todos ellos iban más o menos vestidos con mantos de piel de guanaco, con una cantidad aceptable de adornos que, sin embargo, lucían principalmente en la cabeza y cuello de sus hijos. Me resultó muy difícil distinguir a hombres de mujeres, principalmente porque ambos vestían de la misma manera, es decir, con una gran capa o manto. Quizás si hubiera tenido más tiempo para comparar, habría notado una diferencia general en sus estaturas; la estatura promedio de los hombres era, diría con seguridad, de al menos 1,83 metros. Sin embargo, les hicimos una breve visita con la intención de retomar el contacto a nuestro regreso, a cambio de lo cual prometieron conseguir mucha carne de guanaco para nosotros, y nos despedimos con una muestra de buena voluntad mutua. Nota: El cabello de las mujeres siempre se divide en dos trenzas, mientras que el de los hombres se deja suelto, sin sujetar, salvo por una cinta que rodea la cabeza, un adorno muy común entre todos los nativos de esta parte del mundo”4.

4

Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, pp. 16 y 17.

83


2. Sin título (Patagones en Bahía San Gregorio, 1834)

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on papers, 2011.118.10.

84


3. Patagonians (at Gregory Bay)

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Engraving on paper, 2011.2285.

4. “Guanaco”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.07.

5

C. Martens y T. Landseer, grabado en Fitzroy, Robert. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839.

85


5. “Elizabeth island. Strait of Magellan. Jan. 30 1834”

Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 7984. https://www.repository.cam.ac.uk/items/25ec12487970-4e17-a3c4-3612e9614f7d

El dibujo fue hecho en la isla Isabel, estrecho de Magallanes. Martens anota en su diario, el 31 de enero: “Ayer pasamos la segunda angostura y ahora estamos al ancla ahora entre la isla Elizabeth y la tierra principal de la Patagonia, otra vez en movimiento en busca de un lugar más conveniente, porque aquí pasaremos algunos días”6. Martens le da el nombre de Caryophyllia, lo que es un error. Se trata de una Calceolaria uniflora, especie del extremo sur americano, propia de las regiones de Magallanes y de la Antártica chilena, y de Aysén. En esta acuarela, las flores son de color café por dentro y amarillento por fuera, con una franja blanca en el centro. La planta tiene un tallo alto y delgado de color café, y hojas de forma ovalada de color verde grisáceo. Ha sido descrita así: “La ilustración de Conrad Martens destaca por su belleza y elegancia artística y precisión científica al representar y describir visualmente la especie de planta, destacando magistralmente sus elementos morfológicos con la técnica de acuarela realizada directa del modelo”7. 6 7

86

Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, p. 17. Mauricio Álvarez Abel, ilustrador. Descripción hecha para este libro y exposición.


6. “Lomas Ranges. The highest 2963. Mount Sarmiento. 6800”

Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 79848. https://www.repository.cam.ac.uk/items/4496c7c46d4d-4559-b7d4-86913d2fd583

El dibujo fue hecho desde la costa noreste de Port Famine (bahía San Juan). El día 31 de enero, Martens anotó en su diario que estaban fondeados en la isla Isabel. A continuación, anotó: “El Sarmiento, el rey de las montañas de Tierra del Fuego, está a la vista, pero a 90 millas de distancia; tiene 6800 pies de altura y actualmente se presenta como dos picos escarpados cubiertos de nieve. Esto me resulta un gran placer, sobre todo después de haber estado tanto tiempo en las llanuras estériles de la Patagonia. Las hogueras de los indígenas, que ahora son visibles en varias direcciones y encendidas para atraernos, son de gran interés y, por su cantidad, comienzan a hacerse notar”9.

8 9

Está escrito: Lomas Ranges, the highest 2963. Mont Sarmiento 6800. Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, p. 17.

87


7. “Lomas Ranges. The highest 2963”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.201.11.

En el borde inferior Martens hace constar que el capitán Stokes, segundo en el comando de la expedición anterior, se suicidó allí como consecuencia de haber luchado cuatro meses en contra de tormentas. Eso ocurrió en agosto de 1828. Martens escribió en 1834, cuando llegó con la Beagle, la embarcación que comandó Stokes, cuya tripulación era -en gran parte- la misma que había lo había acompañado.

88


8. “Mount Tarn from the opposite side of Port Famine. Feb. 6, 1834”

Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 7984. https://www.repository.cam.ac.uk/items/11f2683e2da5-4b0c-ac21-083eaaaf8c8a

El diario de Martens dedica una descripción a Port Famine y al monte Tarn: “2 de febrero. Debido a que no encontramos suficiente leña ni agua en cabo Negro, o más bien porque lo consideramos demasiado lejos para el transporte terrestre, aprovechamos el viento favorable y navegamos hasta este lugar, al que llegamos la tarde del domingo 2 de febrero. Aquí el paisaje es muy diferente al que hemos visto durante nuestra travesía por la costa. El monte Tarn, que se encuentra a la izquierda al entrar en la bahía, es el elemento más destacado. Se eleva a 2600 pies de altura y está densamente arbolado hasta cerca de la cima. Su forma no es particularmente hermosa, pero las montañas en esta dirección, percibo, se están acercando rápidamente a lo que podría denominarse bueno y magnífico. Port Famine tiene un interés especial para los oficiales del Beagle, ya que aquí reposan los restos de su antiguo comandante, el capitán P. Stokes”10.

10 Ibidem, p. 19.

89


9. “Mount Sarmiento as seen from Port Famine by telescope distant 49 miles. Feb. 7, 1834”

Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 798411. https://www.repository.cam.ac.uk/items/c3548de14d6d-4ceb-8690-d314cab72827

Este dibujo es el último de los dedicados a Port Famine o bahía San Juan, donde estuvo la Beagle entre el 2 y el 10 de febrero. El monte Sarmiento fue bautizado así por Phillip P. King, en la primera expedición, en honor al navegante gallego Pedro Sarmiento de Gamboa, quien lo describió en 1580.

11 Dice: Monte Sarmiento visto desde Port Famine con el telescopio de una distancia de 49 millas, 7 de febrero de 1834.

90


II. Isla Wollaston

El siguiente grupo de dibujos es de esta isla, sin haber ninguno del trayecto desde Port Famine. 10. “Cape Horn, Wollaston island, Events island. Feb. 24, 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.17.

91


La Narrative, Vol. 2 -el relato oficial de la expedición comandada por Fitzroy (1831-1836), publicado en 1839 junto con el tomo relativo a la primera, la comandada por King (18261830)- indica que el 10 de febrero dejaron Port Famine y navegaron por el Estrecho hacia la Primera Angostura. Practicando el sondeo de la bahía Lomas, en la costa norte de Tierra del Fuego, siguieron bordeándola hasta reconocer la bahía San Sebastián12. Luego, por un dibujo de Martens, consta que avistaron la isla de los Estados el 22 de febrero y, el día 24, dibujó los perfiles de la costa del cabo de Hornos -uno de ellos incluye la islas Barnevelt-, de la isla Wollaston, y de la isla Evout. El 24 de febrero Martens escribió: “Un día interesante para mí. El cabo de Hornos estuvo a la vista, pero como nuestro rumbo era más hacia el oeste, fue solo una vista lejana. El tiempo era bueno, pero bastante frío, con alguna que otra llovizna (excepto un fuerte vendaval). Nos dirigimos hacia la isla Wollaston y fondeamos al abrigo de una cadena montañosa de las formas más hermosas”13. 11. Distintas vistas de perfiles de las costas

Grabados por S. Bull, en Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

El grabado consigna una única autoría, W. Wilson, en el borde inferior izquierdo de la última imagen. Sin embargo, dos de ellos de Martens. 12 Fitzroy, Robert. Los viajes del Beagle. Informes de la segunda expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2016, p. 278. 13 Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, p. 20.

92


Bahía Scourfield, isla Wollaston14

12. “Part of Wollaston Island. Tierra del Fuego. Feb. 25, 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.19.

El 24 de febrero fondearon en la isla Wollaston “al abrigo de una cadena montañosa de formas magníficas”, dice Martens15, donde estuvieron hasta el día 27 en la mañana.

14 Gracias a la identificación del lugar que ha hecho el explorador Cristian Donoso sabemos que lo retratado corresponde a bahía Scourfield, en el sector suroriental de la isla Wollaston 15 Idem, p. 20.

93


13. “Part of Wollaston Island. Feb. 25, 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.20.

14. North-east side of Wollaston island near Cape Horn

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Engraving on paper, 2011.22016.

Al dibujo del paisaje, Martens -como diría Marta Penhos- agregó “figuras”17. 16 Dibujo de Martens, grabado por S. Bull, en Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle. 17 Penhos, Marta. Paisaje con figuras. La invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018.

94


15. Fueguians in a canoe off Wollaston Island

16. Fotografía actual

Arriba: acuarela con grafito. National Maritime Museum, Greenwich (Londres), NºPAF6241. Abajo: fotografía de Cristian Donoso Christie que identifica con números los cerros, permitiendo reconocer que se trata del mismo lugar: bahía Scourfield, isla Wollaston.

95


III. Isla Navarino, canal Beagle y canal Murray (27 febrero a 6 de marzo de 1834) En el diario de Martens no hay entradas los días 25 y 26 de febrero, en que estuvieron en la isla Wollaston. El día 27 escribe: “Dejamos nuestro fondeadero en la isla Wollaston esta mañana y estamos ahora a la entrada del canal Beagle. Ha estado soplando un vendaval durante los últimos dos días, por lo que fue una gran suerte que nos encontráramos en un fondeadero tan resguardado. Había algunos nativos en ese lugar, de la clase más salvaje, que tenían una canoa, pero el mal tiempo que nos detuvo impidió cualquier comunicación, excepto una breve entrevista con uno de nuestros botes la mañana después de nuestra llegada”18. Al día siguiente, el 28 de febrero, dice: “En la tarde fondeamos en una hermosa pequeña bahía con la intención de enviar los botes por el canal, pero posteriormente se decidió hacerlo con el barco, habiéndolo abastecido primero de madera y agua. Había varias canoas de fueguinos en este lugar y una gran choza suficiente para todos ellos. Como no se reunieron muchos ni causaban ningún problema, pudimos interactuar con ellos con total libertad. Las mujeres se dedicaban principalmente durante el día a pescar en la canoa, amarrada a un banco de algas en aguas tranquilas y protegidas, no lejos de la orilla, mientras que los hombres se entretenían observando nuestras operaciones en tierra. Partimos, sin embargo, la tercera mañana y, durante el día, como el tiempo estaba muy tranquilo, nos visitaron varias canoas, y se desarrolló una escena de trueque de lo más interesante. Sin embargo, tienen muy poco de lo que pueda desear incluso el coleccionista de curiosidades más decidido y, en definitiva, diría que son los seres humanos más desamparados. La pobreza, sin embargo, rara vez perjudica el efecto pintoresco, y estas figuras son todo lo que se puede desear en ese sentido, vistas como a veces, en los márgenes del oscuro bosque o en las rocas salientes gritando, y vistiendo un pequeño manto de piel, su única cobertura, o cuando en la canoa se deslizan sigilosamente por las aguas tranquilas, cuyo efecto se ve realzado aún más por el humo que emana del fuego que siempre mantienen encendido en ella. Por la tarde, como de costumbre, echamos el ancla. Fue junto a una hermosa isla, pero ya era demasiado tarde para desembarcar. Al día siguiente hicimos una buena singladura con una brisa agradable, por lo que tuvimos poco o ningún contacto con otras canoas, aunque vimos varias durante el resto de la travesía. Al menos durante las siguientes 20 millas, vimos muy pocas, y por lo tanto tuve más tiempo para dibujar las montañas que comenzaban a adquirir un aspecto imponente, sobre todo en la rivera norte, aunque ocasionalmente había algunas en el lado opuesto en la isla Navarino que las igualaban en lo agreste, si que es que no en altura. Todas estaban parcialmente cubiertas de nieve, y al ojo diría que se elevaban entre 2000 y 3000 pies, con sus bases bañadas por las profundas aguas azules del canal, que en algunos lugares no superaba la milla de ancho”19.

18 Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, p. 20. 19 Ibidem, pp. 20-21.

96


Los siguientes bocetos, aunque no están fechados, son atribuibles a esos días. 17 y 18. Sin título (estudios de canoas)

Ambas imágenes en: Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, State Library of New South Wales. https://collection.sl.nsw.gov.au/ record/9arpMa7n/GygPJRZ76rqwy y https://collection.sl.nsw.gov.au/record/9arpMa7n/AGBojLKOoQpDB

19 y 20. Sin título

Ambas en: Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, State Library of New South Wales. https://collection.sl.nsw.gov.au/record/9arpMa7n/PEW62RzX6Mq3X

97


21. “High land abovest 1511. Called Wager Peak”

Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, The State Library of New South Wales20. https://collection.sl.nsw.gov.au/record/9arpMa7n/g3A2OX0MVpoGk

La canoa de corteza fueguina estaba compuesta de tres grandes planchas de coigüe cosidas entre sí -una de fondo, dos laterales- y de varias y complejas piezas menores en su interior. La corteza solo se dejaba extraer en primavera, cuando el árbol brota y la savia la despega; los kawésqar decían que fuera de esa época el árbol simplemente “no quería”. De vida breve, se reparaba de continuo y se renovaba cada seis o doce meses. En ella viajaba la unidad familiar, seis a ocho personas de distintos géneros y edades. No solo transportaba a los fueguinos kawésqar o yámana, sino que también los organizaba. Era una casa flotante cuyo efímero destino era siempre un puerto más: ella era un pequeño orden doméstico y móvil enfrentando el mar cambiante. Ágil, liviana y flexible, con la mujer mayor gobernando a popa, el cazador a proa, y los niños en el tercio medio cuidando el fuego siempre vivo, a pesar de la lluvia y el viento. Cargaba entre 500 y 700 kg sobre una eslora media de 4,5 a 5,5 metros, y se llegaron a contar once personas a bordo. No fue la embarcación más resistente ni la más marinera. Fue la mejor solución posible con lo que había a mano: construible en semanas, con cuchillos de piedra o concha o cinceles de hueso, por una sola familia, y tan liviana que dos personas la varaban. Esa fue su genialidad, y bastó para uno de los mares más peligrosos del mundo21. 20 El lugar llamado “Wager Peak” que Martens hace constar en su boceto no ha sido identificado, por no existir mención a él en otras fuentes. 21 Texto del arqueólogo Alfredo Prieto escrito para este libro y exposición. Véase: Aguilera, Nelson. “Aqa K’énak: navegación indígena en Patagonia, 1520-1960. Una aproximación desde la etnohistoria y la arqueología”. Tesis de doctorado en Arqueología, Universidad Autònoma de Barcelona. Barcelona, 2023.

98


22. “Fueguians alongside the ship”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.08.

99


Portrait cove (puerto Toro, isla Navarino) Los siguientes dibujos -a lápiz y coloreados-, todos en hojas sueltas, permiten establecer una secuencia de retratos de un hombre. Es quizá el origen del nombre Portrait cove, topónimo que fue consignado en la carta náutica hecha por la expedición, en la isla Navarino. Junto a ello, y evaluando el paisaje retratado, se ha llegado a la conclusión que Portrait cove es el actual Puerto Toro22. 23. “A fueguian”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.46.

24. Sin título

Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, State Library of New South Wales. https://collection.sl.nsw.gov.au/record/9arpMa7n/ BKPOk4j6bpmjD

22 La identificación del lugar es gracias a Cristián Donoso.

100


25. “Fueguians. Feb. 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches. 1996.022.06.

En el agua hay un bote y una persona arroja agua fuera de él con un recipiente. En la orilla, sobre un tronco está sentado de frente un hombre que mira al dibujante, con una capa sobre los hombros y un cesto en las manos, cuya factura es idéntica a las que conserva el Museo Territorial Yagan Usi, https://www.museoyaganusi.gob.cl/colecciones/cesteria-yagan-vigencia-de-una-artesania-milenaria

101


26. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.17.

Parece tratarse del mismo hombre del dibujo anterior, con los hombros cubiertos por una capa atada al cuello, y cueros en la cintura. Con una mano toma un cesto y, con la otra, sujeta algo en su pecho. Martens dibuja en detalle esas manos sosteniendo los objetos. Escribe un texto al respecto, pero está ilegible. Este dibujo fue transformado en acuarela, y lo exponemos en la página siguiente. Se le agregó el paisaje, una canoa en la orilla con sus herramientas de caza y una choza de troncos con fuego en la entrada que es parecida, pero no la misma, a las ya dibujadas por él. El hombre tiene la misma ropa y tobilleras que en el dibujo anterior, pero a este se le agregaron pulseras y collares y, asimismo, desapareció el canasto que tenía en la mano derecha. En la mano izquierda se distingue con claridad lo que no es claro en el boceto: peces ensartados, pero además, la diferencia de texturas y colores de ambos tipos de las pieles que viste. 102


27. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.01.

103


28. Fueguian (Yapoo Tekeenica) at Portrait cove

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Engraving on paper, 2011.22323.

Al transformarlo en grabado se añadió un perro a la escena -las fuentes siempre lo mencionan como parte de la vida de los canoeros-, y se precisó el lugar: Portrait cove. 29. Cove in Beagle Channel (Portrait cove) 30. Fueguians and the “Beagle” al Portrait Cove

Izquierda: gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Engraving on paper, 2011.22524. Derecha: Acuarela con grafito. National Maritime Museum, Greenwich (Londres), NºPAF6242.

23 Fue grabado por T. Landseer y publicado en Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle 24 Idem.

104


Canal Beagle

La expedición entró al canal Beagle desde su lado oriental, el día 27 de febrero, y lo recorrieron hasta el día 5 de marzo, en que llegaron a Wulaia. 31. “Beagle Channel. March 1, 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.2425.

25 En el borde superior: Calm. Sunny morning. En el costado derecho: anotaciones relativas al color (indistinguibles).

105


32. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.20.

La acuarela es una versión coloreada del boceto de la página anterior. Las dos canoas parecen tripuladas por mujeres, en una hay un niño, y se advierte fuego en ambas. Al fondo, al costado derecho, se ve una tienda cónica de troncos, frente a la cual hay tres o cuatro ingleses.

106


33. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.21.

Este dibujo describe una escena similar a la anterior y en el mismo lugar. Se ve con claridad la estructura de la canoa, un canasto, y un recipiente. Al costado derecho, al fondo, está la tienda cónica de troncos y las personas saludándose frente a ella.

107


Choza de troncos Fue dibujada en el sector nororiental de la isla Navarino 34. Sin título

Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, State Library of New South Wales. https://collection.sl.nsw.gov.au/record/9arpMa7n/ gwkrb8VA5oxOJ

35. “Feb. 1834. Entrance o the Beagle Channel”

Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, State Library of New South Wales. https://collection.sl.nsw.gov.au/record/nQR2MrL1/ V58V7lgLoQDpv

108


36. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.14.

“Se ven hombres y mujeres y niños indistintos de diferentes edades. Se aprecian, igualmente tobilleras y collares, un montículo que puede ser un conchal (acumulación de desperdicios de alimentación en la entrada de la choza) y al fondo dos canoas. Por la choza (rancho cónico), vestimentas y su ubicación a la entrada del canal Beagle debe tratarse de yaganes”26.

26 Texto del arqueólogo Alfredo Prieto escrito para este libro y exposición.

109


Choza de ramas

Una hoja suelta muestra una vivienda diferente a las anteriores, pero similar a las dibujadas por P.P. King a la entrada del canal Magdalena (Fig. 24 y 25 del capítulo 2 de este libro). La vestimenta de las personas, eso sí, es diferente en ambos casos. Como no es posible saber a qué lugar o secuencia pertenece, la hemos situado aquí. 37. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.19.

Las personas parecen estar preparándose para salir en las dos canoas, subiendo a ellas los instrumentos de caza. Uno de los hombres tiene una capa. La choza o tienda está hecha de varas finas. En su puerta hay personas y un fuego.

110


Wulaia

La entrada siguiente a la del 28 de febrero, en su Journal, es del día 4 de marzo: “Anclamos en el estrecho paso que conduce al seno Ponsonby y recibimos de nuevo la visita de los seres salvajes cuya apariencia armoniza bien con el paisaje y el clima, aunque en lo que respecta a este último, parece que hemos tenido muchísima suerte, ya que el tiempo ha sido particularmente bueno hasta ahora. El seno Ponsonby es el territorio de uno de los tres fueguinos que fueron llevados a Inglaterra por el capitán Fitzroy y que demostró un carácter muy dócil y amable. Sin embargo, había sido transportado de vuelta a su tierra natal en la última visita del Beagle, después de haber estado en Inglaterra dos años o, al menos, en sociedad civilizada”27. Al día siguiente, el 5 de marzo, llegaron a Wulaia. 38 y 39. “Wullia, fueguian name for this part of the sound, and the residence of Jemmy Button tribe. In Ponsonby Sound. March 5”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.42 y 43.

27 Ibidem, p. 21.

111


40. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.18.

El paisaje, al fondo a la derecha, pudiera ser asimilable a bahía Ponsonby. El hombre señala probablemente un lugar para fondear. Se ven cinco personas desnudas sobre la roca, probablemente todos hombres, que tienen en las manos instrumentos de caza. En el agua hay dos canoas entre cuyos ocupantes hay niños.

112


41. Woollya

Grabado de T. Landseer de un dibujo de Fitzroy, en Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

42. Button island, near Woollya

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Engraving on paper, 2011.21928.

“La imagen muestra a Jemmy despidiéndose de la Beagle, de pie en la canoa con bandera, gorro marinero y abrigo demasiado grande -como lo describe Martens en su diario- junto a cuatro personas sentadas. Seguramente otros familiares se despiden desde la otra canoa, entre ellos, un hombre de pie y tres personas sentadas”29. El 5 de marzo: “Hoy todos han tenido el placer de ver a Jemmy Button, como era llamado, vivo y de buen ánimo, aparentemente contento de haber vuelto a su forma de vida original, aunque su pérdida de peso hace pensar que a veces pasan penurias con la comida. Lo han vuelto a vestir, pues parece que sus amigos y compatriotas le robaron los pantalones que había llevado consigo; un manto bastante más grande de lo normal es todo su guardarropa. Dice que no tiene frío y es muy probable que se sienta mucho más a gusto”30. El 8 de marzo Martens anota: “Ayer por la mañana nos despedimos de nuestro amigo Jemmy Button y su familia, quienes no salieron perjudicados por nuestra visita, y es de esperar que los ‘Owensmen’ [su propia gente] [,] sus enemigos, no se enteren de la enorme riqueza que le ha reportado. Ahora vive apartado de la tribu en una pequeña pero romántica isla de quizás una milla de circunferencia, con tres canoas y disfrutando sin interrupción de la compañía de su joven esposa y media docena de sus parientes más cercanos. La isla de los Estados y la parte occidental de Tierra del Fuego se alejan rápidamente de nosotros y creo que no volveremos a visitarlas. Navegamos con viento favorable hacia las Falklands”31. 28 Dibujo de Martens grabado por T. Landseer y publicado en Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle. No se conserva el dibujo que dio origen a este grabado. 29 Texto de Marijke van Meurs escrito para este libro. 30 Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, p. 21. 31 Idem.

113


La Beagle dejó el canal Murray y navegó hacia el este por el canal Beagle, rumbo a las islas Falklands, arribando a los tres días a Berkeley sound, el 10 de marzo de 1834. 43. Angostura Murray, canal Beagle 44. Murray Narrow. Beagle Channel

Izquierda: acuarela con grafito. National Maritime Museum, Greenwich (Londres), Nº PAF6238. Derecha: gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Engraving on paper, 2011.22532.

45. “HMS Beagle en Tierra del Fuego” 46. Fotografía actual

Arriba: acuarela de Conrad Martens publicada en Darwin, Charles. The Illustrated Origin of Species. Resumida e ilustrada por Richard Leakey. Londres, Faber and Faber, 1979. Abajo: la fotografía, así como la comparación del encuadre, son de Cristian Donoso Christie.

47 y 48. La Beagle en el canal Beagle

Izquierda: acuarela con grafito. National Maritime Museum, Greenwich (Londres), NºPAF6232. Derecha: acuarela con grafito. National Maritime Museum, Greenwich (Londres), NºPAF6228.

32

114

Fue grabado por T. Landseer y publicado en Fitzroy, R. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.


IV. Estrecho de Magallanes y canal Magdalena, rumbo al Pacífico (17 de mayo al 10 de junio de 1834)

Después de permanecer en las islas Falkland desde el 10 de marzo y visitar el río Santa Cruz y el cabo Deseado en la costa Patagónica, la Beagle entró al Estrecho del 17 de mayo. Martens, entonces, dibujó los cabos de la costa continental 49. Cabo Vírgenes. 17 de mayo de 1834

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.51.

El 12 de mayo, salieron del río Santa Cruz y el 22 anclaron en la entrada del Estrecho: “habiendo concluido, entretanto, que la Roca del Águila no existía y realizado numerosos sondajes del cabo Vírgenes. A la mañana siguiente, nos sorprendió gratamente la aparición de nuestro barco auxiliar, la Adventure, procedente de las Falkland. Se había encontrado con el Conway en su travesía alrededor del cabo de Hornos y traía consigo diversas cartas, periódicos, etc., para gran alegría de sus destinatarios. Por mi parte, por el momento solo puedo esperar noticias de casa y de mis amigos a través de estos últimos”33. 33 Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, p. 33.

115


50. “Cape Posesion. Strait of Magellan. May 24, 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.52.

Pasaron 7 días entre el dibujo del cabo Vírgenes y el Posesión. Martens describe la vista de este último cabo tanto el día 24 como el 29, en que fondearon en bahía San Gregorio: “La entrada al Estrecho, si se le puede llamar así, desde cabo Posesión hasta el promontorio Reina Catherine, tiene aproximadamente 12 millas de ancho, pero se ensancha después, al pasar la bahía Posesión, hasta casi 30. Unas 15 millas más adelante, se contrae hasta una y media millas, y este tramo se conoce como Primera Angostura. La profundidad del agua en esta parte del Estrecho, durante la bajamar, no supera los 40 pies, pero durante la pleamar suele alcanzar los 50 pies, la misma que en la desembocadura del río Santa Cruz -véase la obra del capitán Phillip P. King titulada Sailing Directions (pág. 34) para la costa de la Patagonia, incluyendo el estrecho de Magallanes y Tierra del Fuego”34. 29 de mayo de 1834. “Nos hemos visto detenidos muy a nuestro pesar por un vendaval del suroeste que ha durado casi sin interrupción durante tres días. Esta mañana, sin embargo, estaba moderado y, tras una corta travesía, fondeamos en la bahía Gregorio, principalmente creo que para abastecernos de agua, pero nuestros amigos no estaban por ninguna parte. El tiempo ahora es muy frío. Ha caído bastante nieve hoy y la tierra tiene un aspecto muy sombrío. La temperatura esta tarde en cubierta era de 31, pero en la sala de armas sigue siendo de 50, aunque no tenemos fuego”35. 34 Ibidem, pp. 33 y 34. Ese derrotero fue publicado el año 1832. 35 Ibidem, p. 34.

116


51. “Mount Sarmiento from Port Famine. June 3, 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.5336.

El primero de junio de 1834 recalaron en Port Famine: “Nos encontramos de nuevo en Port Famine en nuestra travesía por el Estrecho. A partir de este punto, todo será nuevo para mí; el tiempo, sin embargo, es frío, húmedo y brumoso, aunque dentro de lo esperable en este lugar. Esto aún no ha afectado de manera significativa la salud de la tripulación y cabe esperar que, una vez concluidas las labores en el Estrecho, pronto disfrutemos de un clima más benigno”37. La siguiente entrada de su Journal es del 3 de junio, también desde Famine: “El tiempo es especialmente bueno, lo que nos ofrece una hermosa vista de las montañas, que ahora están bien cubiertas de nieve”38. Estuvieron en ese lugar hasta el día 8 de junio. Este dibujo tiene la misma perspectiva del que hizo y coloreó en su primera estancia en dicho lugar, el 7 de febrero.

36 Dice: Mount Sarmiento from Port Famine. June 3, 1834. The mountains can be seen from this place only in very clear weather. Distant 49 miles. 37 Idem. 38 Idem.

117


52. “Cabo Froward, 8 de junio de 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.5439.

En su Journal se lee el 9 de junio: “Esta mañana salimos temprano con un viento favorable hacia el canal Magdalena. El cielo estaba nublado, pero con algunos rayos de sol, y pronto divisamos el cabo Froward, el punto más austral del continente sudamericano. Allí, el estrecho de Magallanes gira y discurre hacia el oeste, mientras que nosotros mantuvimos nuestro rumbo sur y entramos en el canal Magdalena”40. 53. “Cape Froward from P. S. Antonio, 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.31.

39 Esta anotado: Cape Frowrad, the most southern point of South America. June 9, 1834. Strait of Magalhaens. 40 Ibidem, p. 35.

118


54. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.18.

La Beagle navega por el cabo Froward. La silueta del fondo es la embarcación de apoyo comprada al lobero escocés William Low, llamada Unicorn y rebautizada como Adventure en honor a la capitana de la expedición anterior41.

41 Mayorga, Marcelo. Pieles, tabaco y quillangos. Relaciones entre loberos angloestadounidenses y aborígenes australes en la Patagonia (1780-1850). Santiago, Ediciones de la Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, 2020, p. 90.

119


55. “The grand glacier, Mount Sarmiento, 9 junio 1834”

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.57.

En el costado izquierdo Martens anotó información que le será útil para dar color al dibujo: “La montaña se eleva hasta alcanzar aproximadamente el triple de la altura que aquí se aprecia, pero permanece oculta tras oscuras y brumosas nubes; un tenue resplandor solar ilumina la parte superior del glaciar, confiriendo a su superficie nevada una tonalidad casi rosácea al contrastar con el azul de sus riscos helados. Asimismo, se divisaba un tenue arcoíris a la derecha del glaciar, aunque, por lo demás, el conjunto presentaba un aspecto muy gris y sombrío”42. La Beagle había entrado por el canal Magdalena y se encontraba en la confluencia entre éste y el Cockburn. Continúa el Journal ese mismo día 9 de junio, al dejar atrás el cabo Froward y entrar al canal Magdalena: “El paisaje era sumamente agreste. En algunos tramos, el canal no superaba las dos millas de ancho; estábamos rodeados de montañas que se elevaban abruptamente desde el agua, alcanzando alturas de entre 1.800 a 2.000, a veces hasta 3.000 pies, y que ahora estaban cubiertas de nieve en sus partes superiores. Sus laderas están en su mayoría cubiertas de bosques, pero no presentaban las imponentes formas ni los picos escarpados del canal Beagle, con la excepción del Sarmiento, el rey de Tierra del Fuego, por cuya base 42 El texto del dibujo es: “The mountain rises to about 3 times the hight here seen, but is been hidden by dark, misty clouds -a faint sunny gleam lights the upper part of the glacier giving its snowy surface a tinge which appears almost of a rose colour by being contrasted with the blue of its icy crags - a faint rainbow was likewise visible to the right of the glacier, but the whole was otherwise very grey and gloomy”.

120


estábamos pasando. Para mi gran decepción, la niebla se había espesado y solo se veía la parte baja de los glaciares. En un momento dado, divisamos al menos cuatro a poca distancia, y todos presentaban una apariencia hermosa. Las zonas llanas, o con una ligera inclinación y cubiertas de nieve recién caída, eran de un delicado color rosa, mientras que los riscos verticales, de hielo puro y extremadamente escarpados, mostraban una gama de tonalidades de un azul bellísimo, propio de esa sustancia. Esta noche fondeamos en un pequeño y resguardado refugio, rodeado por las montañas que se elevaban abruptamente hasta los 1500 pies. Hubo algunos relámpagos esta noche, los primeros que he visto desde que estoy en Tierra del Fuego”43. 56. Mount Sarmiento (from Warp Bay)

Grabado de T. Landseer de un dibujo de C. Martens, en Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

La imagen fue reproducida en varios dibujos de Martens. El grabado explica que la vista fue tomada desde la bahía Warp, que es la punta sur de la isla capitán Aracena, donde se encuentran los canales Cockburn y Magdalena. 57. Mount Sarmiento (from Warp Bay)

Acuarela. National Maritime Museum, Greenwich (Londres), NºPAF6229.

43 Martens, Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35, p. 35.

121


58. Sin título

Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.15.

122


El Journal de Martens anota el momento, de 10 de junio: “Esta mañana hemos tenido el privilegio de contemplar el Monte Sarmiento durante algunas horas. Nuestro fondeadero de anoche se encontraba a menos de 6 millas de su base, bañada por las profundas aguas azules del canal. Si bien esto es muy notable y quizás el único caso en una montaña de tal magnitud, reduce considerablemente su altura aparente debido a la falta de elevaciones y distancias intermedias. Sin embargo, su aspecto es sumamente imponente; el glaciar principal parece nacer a poca distancia de esta cumbre y se extiende cubriendo gran parte de la ladera occidental hasta el borde mismo del agua. La montaña está ahora cubierta de nieve, excepto unos 1500 pies en la base. El cielo durante todo el día fue de un gris claro, y parte de la montaña estuvo oculta intermitentemente por pequeñas nubes horizontales de un gris más oscuro, lo que acentuó considerablemente el efecto. El color característico de las montañas en esta zona se compone generalmente de tonos rojizos, verdes y púrpuras, y en la distancia media, de tonos rojizos, púrpuras y pizarra. El púrpura oscuro, con algunos matices azules, sirve para marcar numerosos barrancos y hondonadas, mientras que las partes que reciben la luz son generalmente de un color gris pizarra o ceniza claro, que armoniza bastante bien con las zonas sombreadas de la nieve, pero el conjunto se ve muy atenuado por la intervención de una atmósfera gris que, de hecho, es muy característica del paisaje de Tierra del Fuego”44. El 11 de junio Martens anotó: “Hoy hemos salido de la región salvaje y sombría de Tierra del Fuego por el canal de Cockburn, donde, debido a la casi total ausencia de madera y a las formas irregulares y accidentadas de las montañas, el paisaje desolador parece haber alcanzado su punto máximo. Así pues, nos encontramos ahora en pleno ascenso por la costa occidental de Sudamérica sin haber doblado el cabo de Hornos ni atravesado el Estrecho de Magallanes”45. Salieron al Pacífico, recalaron en San Carlos de Ancud, Chiloé, el 27 de junio de 1834 -los dibujos que hizo de la isla y sus habitantes han sido analizados46- y zarparon a Valparaíso. Martens se fue por su cuenta a Sídney, donde comenzó una nueva vida47. La expedición siguió su viaje por el Pacífico hacia Nueva Gales del Sur -donde llegó el 11 de enero de 1836- y, dando la vuelta al mundo, volvió a Falmouth, Inglaterra, el 2 de octubre de 1836.

44 45 46 47

Ibidem, p. 36. Idem. Van Meurs, Marijke. Conrad Martens en Chiloé, 1834. Ancud, Ediciones Museo Regional de Ancud, 2014. Lindsay, Lionel. Conrad Martens. The man and his art. Sídney, National Library of Australia, 1968. Publicado originalmente en 1920 por Angus and Robetson Ltd; De Vries-Evans, Susana. Conrad Martens on the Beagle and in Australia. Brisbane, Pandanus Press, 1993; Ellis, Elizabeth. Conrad Martens: Life & Art. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994; Van Meurs, Conrad Martens en Chiloé, 1834; Penhos, Marta. Paisaje con figuras. La invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2017.

123


El monte Sarmiento y el glaciar Conway Texto escrito por Cristian Donoso Christie

Arriba: gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Sketchbook IV, 1996.021.57. Abajo: imagen Nº59, fotografía de Cristian Donoso Christie.

124


En 1580, Pedro Sarmiento de Gamboa divisó la imponente montaña que hoy lleva su nombre, mientras recorría los intrincados canales y fiordos de Magallanes en busca del corsario Francis Drake. Convencido de que se trataba de un volcán, la bautizó como Volcán Nevado, nombre que quedó registrado en su diario de navegación, publicado en 1768. Más de dos siglos después, durante las expediciones hidrográficas de la Adventure y la Beagle, se estableció que la montaña no era un volcán. El capitán Phillip Parker King la rebautizó con el nombre del navegante español, en reconocimiento de sus méritos como explorador. Desde entonces, el Monte Sarmiento ocupó un lugar privilegiado en la imaginación de exploradores, marinos y científicos. Para la mayoría de los navegantes europeos que ingresaban al estrecho de Magallanes desde el Atlántico, el Monte Sarmiento constituía un espectáculo completamente nuevo. En sus laderas estaban, en muchos casos, la primera visión que tenían de un glaciar. El geógrafo John Ball escribió en 1882: “No conozco otra montaña que impresione tan profundamente la mente con una sensación de asombro y admiración”48. Aún hoy el Sarmiento sigue maravillando a quienes navegan por estas aguas. Sin embargo, la impresión que el Monte Sarmiento causó en los viajeros del pasado debió de ser aún mayor. Durante gran parte del siglo XIX, el glaciar Conway, que desciende por la vertiente occidental del macizo, llegaba casi hasta la orilla del mar. Desde el canal Cockburn se alzaba una inmensa muralla de hielo que ascendía sin interrupción a lo largo de más de 2.400 metros de desnivel, desde la costa hasta las afiladas cumbres de la montaña. Pocos paisajes del planeta ofrecían entonces un espectáculo comparable. Inspirado por esa visión, el teniente de la Adventure, Thomas Graves, escribió en 1826: “El Monte Sarmiento es el objeto más espléndido y notable de estas regiones, alzándose abruptamente desde el mar hasta los 7.000 pies. Sus dos picos parecen estar en el mismo cielo… Cuando el sol brilla es la más magnífica visión”49. La recopilación de los dibujos originales de Conrad Martens permite reconstruir aquella imagen hoy desaparecida del glaciar Conway. En este boceto realizado en 1834 desde el HMS Beagle, mientras navegaba por el canal Magdalena frente a la actual playa Bardonecchia, Martens registró con notable precisión el aspecto del frente glaciar. La comparación entre ese dibujo y el paisaje actual permite identificar cada uno de los elementos representados y determinar con exactitud la posición, extensión y volumen que tenía entonces el frente del glaciar. Ese boceto sirvió posteriormente de base para unas acuarelas del propio Martens (imágenes 57 y 58). Sin embargo, durante el proceso algunos elementos del paisaje fueron reinterpretados de manera incorrecta. Una cota distante pasó a ser representada como una punta costera; un cerro coronado por un glaciar fue transformado en un valle rematado por un glaciar lejano. Estas modificaciones alteraron de forma significativa la geografía retratada en el dibujo original. La acuarela fue utilizada, a su vez, como referencia para el grabado que Thomas Landseer realizó para el segundo volumen de la Narrative of the Surveying Voyages of HMS Adventure and Beagle (imagen 56). En esa versión, el grabador incorporó el Monte Sarmiento como 48 Ball, John. Notes of a Naturalist in South America. Londres, Kegan Paul, Trench & Co., 1887, p. 244. 49 King, Phillip P. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Henry Colburn, Londres, 1839, p. 251.

125


telón de fondo de la escena. Sin embargo, desde el punto de observación utilizado por Martens para dibujar el glaciar Conway, el Monte Sarmiento habría quedado fuera del encuadre. La relación espacial entre ambos accidentes geográficos aparece, por lo tanto, representada de manera incorrecta. El epígrafe del grabado de Landseer señala que la perspectiva del Monte Sarmiento corresponde a un punto de observación situado en bahía Wrap. Esa indicación puede ser correcta para la montaña del fondo, pero no para el glaciar Conway representado en primer plano. Martens realizó otro dibujo desde bahía Wrap en el que aparecen conjuntamente el Monte Sarmiento y el glaciar Conway. Es posible que ese dibujo, ya sea por confusión o por falta de compromiso con la exacta representación del paisaje, haya sido el origen del error en el epígrafe del grabado de Landseer. Todo ello ilustra cómo una sucesión de reinterpretaciones artísticas puede terminar transformando de manera sustancial la semejanza con la realidad de un retrato geográfico. Desde 1834 hasta hoy, el glaciar Conway ha retrocedido cerca de 1500 metros, dando origen a un lago proglacial, represado por una morrena. Su frente ya no es visible desde playa Bardoneccia.

Conclusiones Al relacionar los dibujos, grabados y acuarelas con el diario llevado por Conrad Martens y el relato publicado por el comandante Fitzroy sobre el viaje, es posible reconstruir cuándo y dónde dibujó en el área magallánica y fueguina. Dedicó siete ilustraciones a la costa del Estrecho y, después 24 al canal Beagle, al Murray, seno Ponsonby e isla Wollaston. Los demás dibujos son perfiles de costas, destacándose algunos hitos como cabos (Vírgenes, Posesión y Froward), y la vista al “gran glaciar”, que corresponde al glaciar Conway. El material aquí presentado puede constituir un corpus interesante para estudios sobre los grupos humanos australes en el año 1834. Por ejemplo, se ven al menos dos distintos tipos de chozas o viviendas, canoas mostradas con detalles, canastos yaganes, un artefacto para extraer el agua del interior de la embarcación, el fuego encendido en ella, utensilios de caza, etc. Todo lo anterior es una fuente relevante para comprender mejor aquel mundo humano y natural, visto a través de, quizá, el primer dibujante profesional que permaneció en él.

Fuentes Fitzroy, Robert. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839. King, Phillip P. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839. Fitzroy, Robert. Los viajes del Beagle. Informes de la segunda expedición (1826-1830). Buenos Aires, Eudeba, 2016. Martens, Conrad. Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35 via South America and the Pacific islands aboard HMS Hyacinth, Indus, HMS Beagle, Peruvian and Black Warrior. Transcrito por Michael Organ. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994.

126


Bibliografía Aguilera, Nelson. “Aqa K’énak: navegación indígena en Patagonia, 1520-1960. Una aproximación desde la etnohistoria y la arqueología”. Tesis de doctorado en Arqueología, Universidad Autònoma de Barcelona. Barcelona, 2023. Ball, John. Notes of a Naturalist in South America. Londres, Kegan Paul, Trench & Co., 1887. De Vries-Evans, Susana. Conrad Martens on the Beagle and in Australia. Brisbane, Pandanus Press, 1993. Ellis, Elizabeth. Conrad Martens: Life & Art. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994. Lindsay, Lionel. Conrad Martens. The man and his art. Sídney, National Library of Australia, 1968. Martinic, Mateo. “Algunos dibujos inéditos de Conrad Martens en la Patagonia”. Anales del Instituto de la Patagonia, Serie Ciencias Humanas, Vol. 13, 1982. Martinic, Mateo. “Noticias históricas sobre los inicios de la pintura realista en Magallanes (1834-1940)”. Magallania, Vol. 35, Nº1, 2007. Mayorga, Marcelo. Pieles, tabaco y quillangos. Relaciones entre loberos angloestadounidenses y aborígenes australes en la Patagonia (1780-1850). Santiago, Ediciones de la Subdirección de Investigación, Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, 2020. Penhos, Marta. Paisaje con figuras. La invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018. Van Meurs, Marijke. Conrad Martens en Chiloé, 1834. Ancud, Ediciones Museo Regional de Ancud, 2014.

127


IMÁGENES DE UN MARINO PARA EL SUR DE AMÉRICA: PHILLIP PARKER KING EN MAGALLANES Y TIERRA DEL FUEGO (1826-1830) Marta Penhos1

Entre 1826 y 1830 Phillip Parker King comandó lo que puede considerarse la primera etapa del llamado Viaje del Beagle2, y durante la travesía realizó un conjunto singular de dibujos y pinturas que muestra la íntima relación entre los viajes y las imágenes. Una buena parte de ellos integran el álbum “Phillip Parker King álbum de dibujos y grabados, 1802-1902”, perteneciente a la Mitchell Library, de la Biblioteca de New South Wales, Sídney, Australia, mientras que unos pocos más se hallan en la galería de arte de Perth, también en ese país3. Las líneas que siguen proponen un acercamiento a esta producción, con especial atención en los dibujos que representan específicamente el área magallánica y fueguina.

Un espacio de colección En primer lugar, interesa el álbum, verdadero dispositivo visual4 que permite asomarnos a prácticas de selección, montaje y producción gráfica, que en vida de King y también más tarde, organizaron diferentes experiencias, entre ellas la exploración del Atlántico sur, y contribuyeron a la construcción de saberes sobre ese territorio y sus habitantes. Una descripción somera nos trae la confluencia de un soporte material de más de 100 páginas de 26,5 cm de alto x 20,5 cm de ancho, originalmente encuadernadas y hoy sueltas, y de unas prácticas (elegir, recortar, pegar, dibujar) que configuran un verdadero espacio de colección, en el cual King incluyó 124 imágenes, algunas de su propia autoría: 53 acuarelas, 25 dibujos a tinta, lápiz, tinta y agua, y tinta y acuarela, y 46 grabados. Además, se encuentran trozos de papeles manuscritos, hojas de libros y leyendas en lápiz y tinta, todo ello precedido de un índice que consigna los títulos o asuntos a partir de la página 58, por lo cual se puede pensar que se perdió la hoja con las referencias anteriores en algún momento antes de que el álbum ingresara a la biblioteca5. El recurso a la palabra, si bien no alcanza a competir con la primacía de la imagen, indica una intención de explicar y precisar, sobre todo localizaciones. En cuanto a las 1

2

3 4

5

Doctora en Historia y Teoría de las Artes por la Universidad de Buenos Aires y miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes, Argentina, donde es Vicepresidenta por el periodo 2025-2027. Profesora Consulta de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En esa casa de estudios ha sido titular de manierismo y barroco europeo, y adjunta de arte colonial. Correo: marta.penhos@yahoo.com.ar La segunda etapa se realizó entre 1831 y 1836. Si bien la génesis y los objetivos de una y otra expedición tienen ciertas diferencias, avalan la idea de un único proyecto la participación del bergantín Beagle y de parte de la tripulación en ambas, el extremo sur de América como región principal a explorar y la publicación de un único informe con los resultados de los dos viajes, King, Phillip Parker; Fitzroy, Robert y Darwin, Charles. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839. Los autores señalados lo son de cada uno de los tres volúmenes, respectivamente. El álbum tiene la nomenclatura ML PXC767, Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney). La colección de ocho dibujos fue donada por un descendiente de King a la Art Gallery of Western Australia. Agradezco a Brian Abbott, tataranieto de King, su gran generosidad, por brindarme la valiosa información acerca del álbum, que me ha permitido hacer una caracterización más completa y precisa del mismo. El concepto de dispositivo como un conjunto heterogéneo de prácticas, discursos, soportes materiales y modos de organización que producen efectos de sentido, ha sido desarrollado en varios textos por Foucault. Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2008 [1975]. En relación con la cultura visual de la modernidad, Crary profundizó esta perspectiva y mostró el papel de diversos dispositivos en el formateo, orientación y disciplinamiento de la mirada. Crary, Jonathan. Las técnicas del observador. Visión y modernidad en el siglo XIX. Murcia, CENDEAC, 2007 [1999]. Muchas de las páginas del álbum son de un papel con la marca de agua “Cobb”, quizás Thomas Cobb, fabricante que operó durante todo el siglo XIX. Se trata de un papel delgado, de textura fina y color marrón claro; como se estira considerablemente al mojarse, fue muy utilizado en encuadernaciones. Los recortes del álbum fueron pegados con cera o algún adhesivo. Esta observación sobre la marca de agua me fue comunicada por el mencionado Brian Abbott.

129


inscripciones manuscritas, algunas son del propio King, mientras que otras fueron agregadas por su hijo mayor, Phillip Gidley, quien tuvo el álbum en su poder tras la muerte del padre e intervino en él hasta 19026. En una primera caracterización del contenido del cuaderno, que no sigue un orden definido, ni temático ni cronológico, podría aplicarse sin temor el término “miscelánea”, aunque se advierten enseguida ciertas recurrencias a temas preferentes, que forman algunas secuencias. Una de ellas la constituye el retrato de marinos. Se trata de grabados basados en las pinturas de la galería inaugurada en 1823 en el Greenwich Hospital para conmemorar el papel de los altos mandos de la Royal Navy en la defensa de la nación y en la expansión marítima. Varios de los cuadros allí colgados se deben a Joshua Reynolds, uno de los más destacados artistas del siglo XVIII, y así consta en las láminas. Junto con la estampa que representa la derrota de la Armada Invencible por los ingleses en 1588, la semblanza de almirantes y contraalmirantes cumpliría la función de ubicar al propio King, él mismo hijo de un oficial de la Marina, en una prosapia de personajes ilustres, y a sus exploraciones en una historia de grandes logros navales. Otro grupo de estampas lo constituyen las vistas de puertos y sitios de Inglaterra y de diferentes partes del mundo, a veces de pequeño tamaño y distribuidas de a dos o seis por página. También encontramos varias escenas y detalles de intención etnográfica, como una hoja con cuatro recortes que muestran canoas de nativos de Nueva Gales y el modo de preparar el arpón para pescar tortugas; y otra con tres vistas de Perú, Careening Bay (Australia) y el cabo de Hornos, y cinco armas y herramientas. Las vistas probablemente pertenecen a un libro de viajes, ya que aparece en dos de ellas el nombre del grabador, W. H. Lizars, exitoso pintor e ilustrador escocés que colaboró con varias publicaciones. En cuanto a los sitios representados, no parece que nuestro comandante se haya preocupado por contar con un muestrario significativo desde un enfoque geográfico, y tampoco que buscara enaltecer la presencia británica en el mundo, dado que la mayor parte de las estampas son paisajes de la isla. Quizás, la selección se debe a un gesto nostálgico de quien, si bien nacido en Nueva Gales del Sur, pasó sus primeros años en Inglaterra antes de iniciar su carrera en la Armada. Llaman la atención, en las primeras páginas del álbum y alternándose con los retratos, algunas láminas extraídas de una edición de 1816 de Paradise Lost de John Milton (1667). Vale recordar que este texto fue sumamente influyente en la formación del joven Charles Darwin, protagonista de la etapa siguiente del Viaje del Beagle, ya bajo el mando de Robert Fitzroy (1831-1836). Darwin consideraba El Paraíso perdido como una de sus “lecturas favoritas”, y al embarcar en el Beagle llevó en su equipaje la edición de 1823 del poema, de gran impacto por las ilustraciones de John Martin, ambientadas en paisajes a medias naturales, a medias fantásticos. Milton y Martin alimentaron el interés del naturalista por lo salvaje originario y contribuyeron a condicionar su percepción de los espacios americanos, tanto de la foresta brasileña como de los parajes fueguinos7. Podemos pensar que King llegó al texto por medio de testimonios como el de Matthew Flinders, explorador de Australia entre 1801 y 1803, quien lo tuvo entre sus lecturas durante el viaje8. Como fuese, al parecer no fueron pocos los viajeros que, antes y después de King, encontraron en el imaginario de lo paradisíaco una referencia conceptual y estética a la hora de observar y registrar lugares lejanos. En cuanto a los dibujos del propio King, están dedicados principalmente a los enclaves visitados en 6 7 8

130

El señor Abbott aporta el dato de que, según consta en la autobiografía manuscrita de Phillip Gidley King terminada en 1903, el padre comenzó el álbum en torno a 1817, y que a su muerte él lo heredó y lo continuó con el agregado de recortes y la escritura de leyendas. Esta autobiografía también se encuentra en la Mitchell Library, State Library of New South Wales (Sídney), ML MSS 3447/2. Penhos, Marta. Paisaje con figuras. La invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018, pp. 225-227. Agradezco a Brian Abbott por esta indicación. Sin duda un examen de A Voyage to Terra Australis…, crónica del viaje de Flinders publicada en 1814, confirmaría la frecuentación de Paradise Lost por parte de los marinos ingleses.


sus exploraciones hidrográficas en Australia (1817-1821) y en el sur de América (1826-1830). Cabe preguntarse en este punto por qué y para qué King realizó estas imágenes. Es importante subrayar que el viaje a Patagonia y Tierra del Fuego no contaba con un artista designado para el registro visual de los lugares explorados. Esto no significa que diagramas, someros perfiles de costas y levantamientos cartográficos no hayan formado parte, junto con los informes escritos, de la documentación producida por King y sus hombres. Existen huellas de una captación inmediata de lo observado durante la travesía, como se ve en los apuntes del oficial Lort Stokes con anotaciones, esquemas y dibujos. Tanto en la primera etapa como en la segunda, es decir incluso cuando los artistas Augustus Earle y Conrad Martens se sumaron por un tiempo a la expedición, varios miembros de ésta se vieron impulsados a producir imágenes figurativas que sirvieron de base a la elaboración de los grabados de Narrative of the Surveying Voyages of his Majesty’s ships Adventure and Beagle (en adelante Narrative), el informe oficial publicado en 18399. Hay por lo menos dos respuestas posibles para el interrogante sobre la motivación que llevó a King a dibujar y pintar los parajes que iba conociendo junto a sus compañeros de viaje. Una es general, y tiene que ver con la necesidad de las imágenes en relación con el desplazamiento en el espacio. Ya los libros medievales de maravillas, depositarios de noticias verdaderas o falsas sobre países remotos, estuvieron casi siempre ricamente iluminados, como si ese registro de lo transitado, lo explorado, lo observado, fuese la consecuencia de un imperativo ineludible. La asociación de los dos niveles de representación -la palabra escrita y la imagen- se afirma aún más en los testimonios de viajes modernos, y en los siglos XVIII y XIX aparece dentro de un despliegue de recursos para dar cuenta de la enorme masa de información que se derivaba de ellos10. Las imágenes técnicas, cartográficas y figurativas participaron, así, de una trama significativa en la que se articularon objetivos vinculados con las aspiraciones coloniales e imperiales de las potencias y regímenes del saber científico, geográfico, etnográfico, artístico, propios del contexto de exploración11. Si se tiene en cuenta que King también dejó imágenes de sus periplos australianos, podemos decir que, igual que muchos de sus colegas, se puso a dibujar porque era una tarea para cumplir dentro de su rol como oficial del Almirantazgo. Pero hay algo más que interviene en los viajes: la dimensión subjetiva. Siendo experiencias complejas que acontecen en el cuerpo y la psiquis de quienes participan de ellos, es imposible no contemplar la agencia de las subjetividades en juego, el modo propio en que cada viajero percibe y representa lo que sucede en el tránsito por espacios desconocidos y con el encuentro con otros cuerpos12. Esto introduce la otra respuesta, que no es alternativa sino complementaria de la primera: King se puso a dibujar también porque así lo quiso, porque dejar plasmadas en imágenes la vivencia personal de sus exploraciones permitía fijar en una versión estable y transmisible sensaciones e impresiones que pudieron ser a veces caóticas y fragmentarias. Esta voluntad asoma en el carácter abocetado de algunas imágenes y en el pequeño tamaño del papel utilizado por el comandante. En definitiva, en tanto la visualidad no es neutra, sino una forma histórica de organización del poder, del saber y de la experiencia perceptiva, la producción visual de King puede entenderse en la confluencia, no sin tensiones, de los intereses políticos y científicos a los que respondía su expedición, y de su propia mirada subjetiva, formateada previamente y a su vez configurada en ese proceso de viajar, observar y representar. 9 Penhos, Paisaje con figuras, pp. 237-240. 10 Penhos, Marta. “Viajes, viajeros e imágenes: una relación necesaria”. Baldasarre, María Isabel y Dolinko, Silvia (eds.). Travesías de la imagen. Historias de las artes visuales en la Argentina. Buenos Aires, Centro Argentino de Investigadores de Arte/ EDUNTREF, 2012, Tomo II, pp. 57-58. 11 En varios trabajos, Pimentel ha señalado una alianza en la que saber y poder se refuerzan y sostienen mutuamente. Pimentel, Juan. Testigos del mundo: ciencia, literatura y viajes en la ilustración. Madrid, Marcial Pons, 2003. 12 Penhos, “Viajes, viajeros e imágenes: una relación necesaria”, pp. 59-62; Penhos, Paisaje con figuras, pp. 33-34.

131


Figuras del sur de América

Fig. 1. “Adventure & Beagle at [symbol of an anchor] in tide-way at Possession Bay. Christmas Day 1826”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 18021902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767, Nº65.

Fig. 2. “Adelaide. Owen Stanley delint”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767, Nº72.

Veamos ahora los dibujos del área sur patagónica y fueguina tal como son incluidos en el álbum, para indagar en los recursos iconográficos y compositivos por medio de los cuales el marino representó el sur del sur, y comprender su significado en ese contexto. Tras varias hojas con la variedad temática que mencioné arriba, aparecen imágenes de mano de King correspondientes a los viajes por Australia, y a continuación un bosquejo a lápiz y tinta del Adventure y el Beagle en Bahía Posesión el día de Navidad de 1826 (fig. 1). La composición es sencilla y equilibrada, una característica que veremos repetirse en los dibujos del marino. La franja del mar ocupa un tercio del espacio, y las dos naves aparecen a los lados dejando un espacio libre para observar en el fondo el monte Aymond. A la izquierda se ve caer lluvia de unos nubarrones. Si bien la concepción del conjunto es paisajística, prima una intención de registro de la información atinente al paso por ese sitio. De hecho, la leyenda manuscrita en la parte superior, además de consignar la localización, aporta un dato importante para navegantes: el reflujo de la marea va a velocidad de 7 nudos, lo cual implicaba cierto peligro. La imagen recoge algo de esto en el oleaje encrespado en el que se sumerge parte de los barcos.

Antes de encontrarnos con otros dibujos sobre el Atlántico sur, el álbum presenta dos retratos de perfil de Robert Fitzroy, quien quedó al mando del Beagle cuando su capitán, Pringle Stokes, se quitó la vida durante el primer viaje, y que más tarde estaría al frente del segundo. Uno, a lápiz, lleva la inscripción “sketched by Admiral King”, el otro, evidentemente basado en éste y a tinta, fue realizado, según reza abajo a la izquierda, por su hijo mayor en 1838. Es significativa tanto la presencia de Fitzroy, quien, a falta de un grabado, vendría así a sumarse a la galería de marinos, como esta colaboración entre padre e hijo en el espacio del cuaderno. Phillip Gidley fue parte, a muy corta edad, de ambas etapas de la expedición, aunque posteriormente no siguió la carrera naval y se dedicó a negocios agrícolas y ganaderos en Australia. Otra imagen interesante, delineada a pluma por King, es la de un hombre en uniforme de marino con un grado de detalle notable en la fisonomía. La figura sostiene un compás, que parece aplicar al estudio o realización de un mapa, y si atendemos a la inscripción en lápiz, “Commodore Baudin 1802”, sería el francés Nicolas Baudin, conocido por sus exploraciones en Australia. Nuevamente, como sucede con Fitzroy, King aporta de su mano al elenco de navegantes ilustres, esta vez con la inclusión de un extranjero, en sintonía con esa idea de comunidad internacional del conocimiento, que paralelamente a la puja de intereses políticos entre las potencias, involucraba a científicos y exploradores a favor de lo que se consideraba el progreso y el bien común13. Una acuarela del Adelaide, la goleta que King adquirió en Montevideo en diciembre de 1827 antes de emprender la travesía hacia Tierra del Fuego, ya nos pone en contacto con la expedición al sur de América. Muestra la nave sin más entorno que el mar y un cielo nublado (fig. 2). Su autor no es King sino Owen Stanley, quien sirvió en varios buques de la marina inglesa y durante un tiempo se unió 13 Pimentel, Testigos del mundo: ciencia, literatura y viajes en la ilustración.

132


a la exploración del sur patagónico. De él se conocen mapas y escenas navales pintadas a la acuarela. El Adelaide hizo el viaje de regreso de su periplo americano junto al Adventure y el Beagle y arribó con estos a Plymouth en octubre de 1830. Más adelante, entre varios paisajes australianos y dos dibujos de historia natural se halla una vista desde el mar del Pan de Azúcar en Río de Janeiro. La fecha de la inscripción, 1827, es plausible pese a llevar un signo de interrogación: la flota comandada por King pasó ese invierno en la ciudad carioca, donde se abasteció para encarar una nueva exploración de Magallanes en enero de 182814. Y es tras varias páginas ocupadas por más imágenes de Australia, dibujos de caracoles y un mapa delineado por King y grabado para publicarse en el Journal of the Royal Geographical Society en 1831, cuando comienza una sucesión de acuarelas y dibujos dedicados a Magallanes y Tierra del Fuego.

Fig. 3. “Patagonian Indian at Cape Gregory”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767, Nº115.

La primera imagen de este conjunto presenta la figura única de un “indio de la Patagonia”, más precisamente de San Gregorio, dato este último que aporta la inscripción manuscrita (fig. 3). Ubicado en el nordeste del Estrecho, el sitio solía concentrar grupos de aonikenk, es decir Fig. 4. “Patagonian indians. Gregory bay”. Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridtehuelches o “patagones”, como se los llamaba en la época de la expe- ge University Libraries, Ms. Add. 7984. dición. No fueron pocos los viajeros que consignaron encuentros con indígenas en las costas de la Patagonia austral, sobre todo en Puerto Deseado y en San Gregorio, siendo una referencia recurrente a causa del componente mítico que atravesó su representación desde que Antonio Pigafetta los identificó con gigantes15. En el informe de la expedición, King comenta la viva curiosidad que, a fines de diciembre de 1826, manifestaban los hombres de su tripulación por ver a unos indígenas sobre los cuales tantos viajeros habían dejado testimonio, y que conforme se acercaban a San Gregorio observaban con largavistas las costas en busca de ellos. El primer encuentro se produjo el día 31, y el marino consigna cuántos integraban el grupo y cómo se componía éste por género y edad, detalla la sencilla vestimenta de piel de guanaco y los caballos que tenían. Finalmente se refiere a la altura y, como otros expedicionarios del siglo anterior16, introduce cierta ambigüedad: dice que “aparentaban ser hombre altos y grandes”, de “tamaño gigantesco”, a causa de la robustez de su torso y la “amplitud de sus hombros”, pero que en realidad cuando estaban de pie tenían “talla moderada”. La imagen que realizó es correlativa a esta intención descriptiva, despojada de elementos fantasiosos. Sobre un fondo neutro se recorta la figura de un hombre envuelto en un manto con el pelo hacia dentro, que parece avanzar hacia el espectador. Se trata, probablemente, del “más alto de los indios”, del cual “la cabeza y los pies [eran] las únicas partes visibles” del cuerpo17. Aunque sin exageración alguna, los rasgos faciales indican etnicidad, así como el color de la piel. Ya en el segundo viaje, Conrad Martens también registró a los “patagones” de Gregoy Bay en una acuarela con dos figuras de medio cuerpo, que en realidad son el desdoblamiento de un único personaje estudiado de frente y perfil (fig. 4).

14 Penhos, Paisaje con figuras, p. 54. 15 Penhos, Marta. Ver, conocer, dominar. Imágenes de Sudamérica a fines del siglo XVIII. Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2005, pp. 299-313. 16 El juego entre la apariencia “gigantesca” de los aonikenk y sus medidas reales se verifica en los testimonios de las expediciones de Byron y Bougainville, publicados en 1766 y 1771 respectivamente. También en los de la Expedición Malaspina, que se realizó entre 1789-1794, inéditos hasta el siglo XIX, Penhos, Marta. Ver, conocer, dominar, pp. 299-308. 17 King, Narrative of the surveying voyages, pp. 14-17.

133


Puede decirse que el artista, a causa de su formación y de sus intereses, orientados con claridad al paisaje, dedicó poca atención a los indígenas. En su diario hizo una descripción generalizadora de los tehuelches y al principio no distinguió a las mujeres de los hombres18. A los fueguinos los incluyó como someras indicaciones en sus vistas, a modo de parergon, con la función de reforzar el sentido de unos paisajes tan primitivos como sus habitantes19. Varios estudios de fueguinos en una canoa, o a la entrada de una vivienda, fueron insumos para sus pinturas y los muestran, igual que en éstas, como siluetas y rostros apenas definidos, con un único indicio de su condición “miserable”20: el cabello enmarañado (figs. 5-7).

Figs. 5, 6 y 7. Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, State Library of New South Wales.

De hecho, Martens realizó pocas imágenes en las cuales los tehuelches o los fueguinos resulten protagonistas, y en éstas se advierte que las facciones son desvaídas o imprecisas si se comparan con las de los dibujos de King21. Cuando pintó un yagán de cuerpo entero, es muy probable que se haya inspirado, sobre todo para plasmar la cabeza, en un dibujo muy detallado de Fitzroy, quien era un estudioso de la fisiognomía. Ambas imágenes fueron la base para la estampa que fue frontispicio del segundo tomo de Narrative22.

Fig. 8. “Patagonian”. Grabado de T. Landseer en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836…, Londres, Henry Colburn, 1839, vol. 1.

Al volver al tehuelche de King y confrontarlo con la lámina de Narrative elaborada a partir de ella, es posible no solo reconstruir las operaciones realizadas por Thomas Landseer, el grabador, sino confirmar la atracción que los gigantes patagónicos aún ejercían en el público afecto a los libros de viajes (fig. 8). Quizás fuese decisión del editor colocar la imagen como frontispicio del tomo I y así atraer el interés de los lectores. Para ello había que transformar la ascética imagen de King en una cuidada puesta en escena, en la cual el personaje, con su nariz ensanchada y sus labios abultados, se encuentra en primer plano y en el centro, y domina así el espacio de la representación, mientras que elementos de paisaje y otras figuras brindan relaciones proporcionales para enfatizar su gran tamaño. De ese modo, el tópico del gigantismo, puesto en duda en el texto, se repone en la estampa, cuya circulación fue mucho más amplia que la de la discreta imagen original23.

Pero, además, el grabado muestra otros desplazamientos de sentido respecto de la palabra escrita, ya que en el relato King da cuenta de los intercambios realizados con 18 Penhos, Paisaje con figuras, p. 254. 19 He tomado el concepto parergon de Jacques Derrida. La verdad en pintura. Barcelona, Paidós, 2001, p. 65, para aplicarlo a los paisajes con figuras realizados por Martens en el contexto de la segunda etapa del Viaje del Beagle, Penhos, Paisaje con figuras. Se trata de un elemento que en apariencia es secundario y, desde un lugar marginal, “toca y coopera” con el sentido de la representación. 20 Los términos “miserable” y “abject” fueron utilizados tanto por Martens como por Darwin para dar cuenta de las condiciones de vida de los habitantes de Tierra del Fuego, ver Penhos, Paisaje con figuras, p. 336. 21 Ibidem, pp. 276-278. 22 Ibidem, pp. 318-320. 23 Acerca de la apropiación de los grabados de Narrative en L’Univers Pittoresque, publicación periódica decimonónica dirigida a un público amplio, Penhos, Paisaje con figuras, pp. 167-186.

134


los indígenas, quienes proveyeron de víveres a los viajeros a cambio de cuchillos y otros objetos de hierro, y señala a una mujer, llamada María, locuaz y comunicativa, cuyos conocimientos de la zona fueron útiles a la expedición. En la imagen, la indígena montada, que podría representar a María, está en segundo plano y en función de resaltar el tamaño de la figura principal, y por sobre la comunicación abierta sostenida por las mujeres aonikenk, se impone la cuestión de la altura, corporizada en un personaje masculino “mudo”. Sigue en el álbum un dibujo a lápiz de una formación rocosa en Puerto Deseado (costa atlántica), junto a la cual se ve un hombrecillo con sombrero, que por una parte contribuye a dar cuenta de las dimensiones de la “tower rock” y, por otra, introduce la presencia blanca en parajes vírgenes, como huella del paso de la expedición por el lugar. King escribió en Narrative que el lugar era “tan pobre que solo produce penachos de pasto” e insistió en su “esterilidad y falta de agua fresca”24. No obstante, el puerto era un punto ineludible en el recorrido de las expediciones marítimas, justamente porque allí se podía hacer contacto con aonikenk y obtener alimentos de ellos, y en el segundo tomo del informe oficial se incluyen cuatro vistas grabadas a partir de dibujos de Martens.

Fig. 9. “Family Patagonian Indian at Gregory Bay, Jan. 1, 1827. PPK”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 18021902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767, Nº117.

Fig. 10. “Patagonians. PPK, 1828”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767, Nº125, Fig. 11. “Patagonian ‘toldo’ and tomb”. Gra-

King nos brinda después una imagen en la cual los “patagones” vuelven bado de T. Landseer de un dibujo de King, en Narrative of the surveying voyages of His a ser protagonistas, esta vez en una escena de encuentro con los viajeros Majesty’s Ships Adventure and Beagle. (fig. 9). Aquí elige mostrar a los indígenas montados, de modo que las corpulentas figuras contrasten con las más pequeñas de los europeos, que se encuentran de pie. La diferencia de género entre los dos personajes más cercanos al espectador está marcada por el cabello, suelto en el hombre, peinado con trenzas en el de la mujer. Toda la escena está ambientada en una costa, la de San Gregorio, y en la lejanía se ven algunas elevaciones. Contrariamente a la acuarela del tehuelche, que está cuidadosamente acabada, esta imagen conserva algo del bosquejo rápido en lápiz, ya que solo hay aplicación de color en uno de los caballos. Tras algunos paisajes fueguinos a los que me referiré luego, el cuaderno incluye un dibujo a lápiz de un grupo de aonikenk bajo un toldo, que lleva la fecha 1828 (fig. 10). Seguramente corresponde a inicios de ese año, cuando los expedicionarios tuvieron en San Gregorio un nuevo contacto con el mismo grupo de la incursión anterior. Muy abocetada, la imagen muestra a la derecha varias figuras sentadas junto a las cuales hay un hombre con ropas occidentales y sombrero, y en el centro una mujer de pie frente a otro europeo, con quien parece dialogar e intercambiar víveres y objetos, tal como describe King esa “reunión cordial”25. El dibujo derivó en una estampa para el primer tomo de Narrative, plena de intervenciones por parte del grabador Landseer, quien aumentó la cantidad de figuras, ubicó junto al toldo un túmulo mortuorio26 y, en primer plano, como observando la escena, varios perros (fig. 11).

24 King, Narrative of the surveying voyages, p. 192. 25 Ibidem, pp. 113-117. 26 En ocasión de ese encuentro los británicos pudieron presenciar una ceremonia fúnebre, idem.

135


Según vemos, King poseía la habilidad para incluir a los indígenas en escenas grupales o paisajes, tanto como de acercar el foco para captar los lineamientos de una figura particular. Entre las imágenes que se conservan fuera del álbum, hay dos acuarelas con la cabeza de un joven que, según la inscripción en una de ellas, era hijo del jefe de los tehuelches de San Gregorio. Con pocos trazos coloreados, el marino muestra el perfil del indígena, sus ojos pequeños, su nariz aguileña, su boca carnosa y los cabellos tomados por una vincha; cubriendo el cuello, el abrigo de piel de guanaco (figs. 12-13). También en ese conjunto de The State Art Collection, The Art Gallery of Western Australia (Perth), encontramos un dibujo a lápiz y aguada de una “mujer patagona y un niño en su cuna” (fig. 14). La indígena parece mirar afable al espectador, como si hubiese posado para King, un efecto que refuerza la mirada del bebé, también dirigida al exterior de la representación. Más allá de lo ficcional de la situación27, la imagen retiene no solo la fisonomía de la madre, sentada y cubierta por un manto, sino la forma peculiar de la cuna y el modo de envolver con pieles a los niños de corta edad. Fig. 12. Phillip P. King, “Aigen, son of Maria, chief of the Tribe near Cape Gregory”. Fig. 13. Phillip P. King, “Patagonian Indian”. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D50 y 1975/0D43, respectivamente.

Fig. 14. King, “Patagonian woman and a child in it’s cradle”. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D45.

La representación de los indígenas revela una mirada de King sobre los habitantes de la Sudamérica austral, que se distingue de la de su colega Fitzroy. Este, atraído por la fisiognomía y la frenología, las aplicó al estudio de los tres kawésqar y el yagán que secuestró durante el primer viaje y llevó a Inglaterra donde los sometió a una suerte de experimento educativo y civilizatorio28. A King parece haberlo movido un interés de otro orden. Aprovechó los contactos con los fueguinos para hacer apuntes breves sobre sus costumbres. En ellos consigna el interés que manifestaban por los objetos europeos y, pese a que se expresa con más compasión que desprecio, no puede sortear la repulsión que causaba en los británicos la proximidad física de los indígenas: “el olor de sus oleosas personas es apenas tolerable, aún al aire libre”29. Pero en general se manifiesta con notable politeness y evita los juicios tajantes acerca del grado de civilización alcanzado por ellos, contrariamente a lo que se advierte en los escritos de Darwin y Martens, proclives a colocarlos en el nivel más bajo de desarrollo humano30. En definitiva, se transparenta en sus escritos y en sus imágenes una perspectiva de sesgo etnográfico.

27 Es claro que la situación del modelo que posa para el artista no se dio con naturalidad en el contexto de las expediciones y de los contactos breves y esporádicos entre europeos e indígenas, frecuentemente atravesados por una violencia latente. No obstante, no son pocas las imágenes que ficcionalizan esa escena, como es el caso de las producidas por José del Pozo durante la Expedición Malaspina, Penhos, Ver, conocer, dominar pp. 309-317. 28 Penhos, Paisaje con figuras, pp. 297-308. 29 King, Narrative of the surveying voyages, p. 129. 30 Penhos, Paisaje con figuras, pp. 309-313.

136


Magallanes y Tierra del Fuego en clave de paisaje Encontramos en el álbum un conjunto de paisajes que nos permiten asomarnos a la percepción de King de los espacios que la expedición iba explorando, observando y registrando. Los he llamado paisajes porque están compuestos de acuerdo con una serie de convenciones plásticas ya firmemente establecidas en la época en que se hizo el viaje al sur de nuestro continente. Si bien tienen una intención claramente descriptiva, y en ese sentido estarían en línea con la idea de que el navegante completó con ellos el registro que debía producir de los resultados de la expedición, hay en ellos un plus artístico que, según propuse antes, responde a una voluntad personal de plasmar sus propias impresiones y sensaciones. En este punto, y antes de examinar las imágenes, es preciso detenernos en una cuestión central: cómo y dónde adquirió King habilidades en el dibujo y la pintura. Sabemos que Conrad Martens, el artista de la segunda etapa del viaje, estudió en Londres con Copley Fielding, un paisajista muy reconocido a fines del siglo XVIII y principios del XIX, integrante del movimiento de acuarelistas que reivindicaban esta técnica, y que del maestro aprendió un conjunto de recursos compositivos propios del género31. En cambio, está pendiente indagar cuál fue el recorrido del marino respecto de las artes visuales. Los oficiales formados en la Royal Navy no seguían un plan de estudios establecido, sino que adquirían conocimientos de un tutor o en forma autodidacta, y mediante prácticas a bordo de una nave. Naturalmente, debían entrenarse en el dibujo técnico para confeccionar cartas náuticas y hacer croquis de costas y puertos, y era muy valorada la capacidad de ir más allá y producir una documentación visual de viajes y expediciones en términos de paisajes costeros, escenas navales, figuras de habitantes de diferentes latitudes, especímenes de flora y fauna32. El fenómeno de los marinos que llevaron adelante esa tarea, ubicada entre la ciencia, la técnica y el arte, se dio, por ejemplo, a fines del siglo XVIII en el contexto de la Expedición Malaspina, en cuyo transcurso no solo elaboraron imágenes los artistas designados para ello, sino también algunos oficiales e incluso un simple marinero que aprendió a dibujar durante el viaje y fue autor de vistas de ciudades como Colonia del Sacramento y Guayaquil33. Es admisible, entonces, que King, además de haber obtenido cierta solvencia en el dibujo técnico, se haya entrenado en el género del paisaje a la acuarela, quizás de modo autodidacta, como de hecho lo hacían muchos de sus contemporáneos, dada la popularidad que esa vertiente de la pintura tenía en la época. Como fuese, gracias a esa actividad, contamos con un pequeño pero significativo catálogo de imágenes del sur americano. Fechadas en 1827 y 1828, corresponden a los dos veranos de esos años, durante los cuales King y sus hombres llevaron adelante periplos interiores por el área magallánica y fueguina. Varios son los sitios que llamaron la atención del comandante y de los cuales dejó descripciones atravesadas por los objetivos de su misión, pero también por paradigmas estéticos: Puerto San Antonio, agradable por su abundante vegetación que rompía la monotonía de los alrededores, Puerto Gallant, “sorprendente y pintoresco”, las raras formas del “pico Curioso” y, como veremos, las montañas y los glaciares que descienden de ellas. Sin duda, la confrontación de las imágenes de King con las acuarelas de Martens arroja resultados

31 Ibidem, pp. 247-251. 32 Lavery, Brian. Nelson’s Navy: The Ships, Men and Organisation, 1793-1815. Londres, Conway Maritime, 1989, pp. 88-91. 33 Penhos, Ver, conocer, dominar, pp. 321-330.

137


interesantes, en la medida en que ambos, con pocos años de diferencia, coincidieron en representar determinados espacios de Magallanes y Tierra del Fuego. Veamos un ejemplo: el monte Tarn, una elevación de algo más de 800 mts. ubicada al sur de Punta Arenas, es el motivo de una imagen en la que King lo muestra desde Puerto del Hambre (Port Famine), e incluye en primer plano una franja de tierra con maderas secas, y en el mar las siluetas del Adventure y el Beagle (fig. 15). No obstante que son demostrativas de la llegada de la expedición a ese punto remoto del continente, las naves están minimizadas, como si el marino hubiese evitado interferencias visuales a la hora de retratar el paisaje de manera sintética y clara. Fig. 15. “Mount Tarn from Port Famine”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767, Nº118, Fig. 16. “Mount Tarn from the opposite side of Port Famine”. Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 7984.

Desde un punto de vista similar, Martens elige pintar el Tarn en la lejanía, acentuada esta por el uso de perspectiva atmosférica, y a los lados, en un plano más próximo al espectador, dos formas vegetales que abren una suerte de ventana (fig. 16). Es este un recurso consagrado de los paisajistas desde el siglo XVIII, y en el XIX lo utilizaron con frecuencia muchos artistas viajeros que llegaron a América bajo el influjo de Humboldt, como Johann Moritz Rugendas, Anton Berg, Ferdinand Bellerman, Adolf Methfessel34. En definitiva, Martens procede de modo similar a sus colegas al construir una vista del lugar en la cual los datos de lo real son pasados por el tamiz de las pautas artísticas. Como resultado de la comparación anterior se advierte un rasgo común a las imágenes de King en relación con las de Martens: el predominio del dibujo y el manejo discreto del color local que es propio de las primeras, mientras que en las segundas se ve un somero esquema que sostiene la composición, sobre el cual una paleta muy rica define la imagen por medio de pinceladas rápidas y manchas35. En varias de las vistas del álbum podemos observar el planteo general sencillo y la concepción lineal que caracteriza el abordaje de King, y también su manejo limitado de la perspectiva lineal, que lo lleva a representar la profundidad espacial por medio de planos contrastantes de color y valor (figs. 17-19).

Fig. 17. “South head of Wigwam Cove. Cap Horn in the distance”. Fig. 18. “View [near?] Admiralty Sound of Curious Peak, [1827]”. Fig. 19. “View of Mount Sarmiento from Cockburn Channel sketch Lt. Graves / PPK. 1827?”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767.

Hay en estos ejemplos una deliberada omisión de elementos accesorios que perturben la lectura de la imagen y la identificación de puntos clave del recorrido. Es un tipo de imagen producto de una mirada que se pretende inaugural, capaz de descorrer el velo que ocultaba estos

34 La bibliografía sobre el tema es muy profusa, de modo que remito a algunos textos orientativos: González, Beatriz. “La escuela de Humboldt: los pintores viajeros y la nueva concepción del paisaje”. Credencial Historia, Nº122, 2000; Diener, Pablo. “Lo pintoresco como categoría estética en el arte de viajeros. Apuntes para la obra de Rugendas”. Historia, Nº40, Vol. II, 2007, pp. 285-309; Penhos, Marta. “Methfessel o los dilemas del paisaje en Sudamérica”. Catálogo de la exposición Methfessel, el pintor científico. Buenos Aires, Museo de Arte Español “Enrique Larreta”, 2024. 35 En su diario, Martens dejó muchas huellas de su percepción de los espacios magallánicos y fueguinos, en las cuales es evidente el interés por el color, que se plasmó en su producción durante la expedición y más tarde en su carrera artística en Australia, Penhos, Paisaje con figuras, pp. 256-259.

138


espacios lejanos y esquivos, darlos a ver por primera vez y hacerlos disponibles para el conocimiento y la contemplación. Nadie habita ni transita estos lugares, como si no hubiera existido un poblamiento que comenzó hace más de 10.000 años y una densa historia de exploraciones europeas. Se trata de visiones apacibles y hasta idílicas, que tampoco dan cuenta de las “lluvias torrenciales”, “súbitos vendavales” y “chubascos huracanados” propios del clima de la región, que es, en cambio, un verdadero leit motiv del informe oficial36. Algo diferente resulta otro conjunto, en la medida en que responde al género del paisaje con figuras, tan cultivado por Martens durante el periodo que participó del viaje. En efecto, estas pinturas incluyen personajes, cuya escala pequeña da idea de la grandiosidad del entorno (figs. 20-22). Si en la primera imagen los británicos se encuentran solos, como recién llegados al lugar, las otras dos representan, en el marco de vistas paisajísticas, situaciones de encuentro e intercambio con fueguinos en términos cordiales y amistosos. Nuevamente verificamos omisiones, esta vez de la violencia, latente casi siempre y en ocasiones efectiva, que atravesaba los contactos, de la desconfianza de los viajeros ante la “avidez” de los indígenas por ciertos objetos, la sospecha de que todos ellos eran ladrones, y el rechazo, que ya comenté, causaba la cercanía de sus cuerpos. La misma idea de encuentro pacífico entre iguales se observa en tres dibujos sueltos (figs. 23-25), en dos de los cuales King acercó el foco para darle más importancia a los personajes que al entorno.

Fig. 20. “View of Mount Maxwell in Dighton Bay N.East of Barbara Channel taken from Sketch Islet”. Fig. 21. “View of Humming Bird Cove - Port San Antonio” [1828]”. Fig. 22. “View from Cape Rowlett looking down Admiralty Sound [1827?]”. Phillip Parker King album of drawings and engravings, 1802-1902. Mitchell Library, State Library of New South Wales, ML PXC767.

Al entrar en las imágenes junto con sus compañeros de viaje -podemos conjeturar que algunas de las figuras son autorretratos- King se involucra y los involucra en los espacios del sur de América, y con ese gesto deja una suerte de mojón visual, correlativo a los memoriales concretos que dieron cuenta del paso de la expedición en diferentes puntos del trayecto37. No es poca la diferencia respecto de Martens, que solo representa a los fueguinos, de acuerdo con una mirada que permanece externa a lo que observa. Ambos, sin embargo, como otros viajeros antes y después de ellos, extraen de los espacios transitados información y placer, datos cuantificables y testimonios visuales. Que la producción de King fue un insumo importante a la hora de ilustrar el informe oficial del viaje, lo prueba el hecho de que varias 36 Por ejemplo, King, Narrative of the surveying voyages, pp. 50 y 71-72. 37 Urbina ha estudiado los memoriales dejados por la expedición en su primera etapa. Urbina, Ximena. “Objetos ingleses en Magallanes: los ‘memorials’ dejados por la expedición de Phillip Parker King (1826-1831)”. Romano, Antonella y Gaune, Rafael. Fragmentos de mundo en tránsito: objetos y artefactos americanos en Europa, siglos XVI-XX. Lisboa, Ediciones del CHAM, Centro de Humanidades, Universidade Nova de Lisboa, 2023, pp. 165-185.

Fig. 23. Phillip P. King, “Fuegians Wigwams at Hope Harbour”. Fig. 24. Phillip P. King, “Natives of South America”. Fig. 25. Phillip P. King, “The Hope in the Straits of Magalhaes”. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº 1975/0D28, 1975/0D40 y 1975/0D42, respectivamente.

139


de sus imágenes fueron llevadas a la estampa (figs. 2627). En esta ocasión fue S. Bull, otro de los grabadores que trabajaron en la edición, quien realizó diversas operaciones a partir de los originales del comandante, desde el simple traslado a la técnica litográfica hasta el agregado de elementos o la elaboración compleja de la composición.

Fig. 26. The Hope in the Strait of Magalhaes, The Adelaide in Humming Bird Cove, y Distant view of Mount Sarmiento. Fig. 27. Port Famine, Port Famine y Curious Peak Admiralty Sound.

Cabe preguntarse cuáles serían esos originales, dado que el marino se radicó en Sídney desde 1832 y, como sabemos, gran parte de sus imágenes pasaron a integrar el cuaderno de recortes. Es dado pensar que dejara en Inglaterra algunos bocetos como parte de la documentación derivada de la expedición, y que fueran estos la base de los grabados.

Grabados de S. Bull de un dibujo de King, en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

Fig. 28. “Entrance of Magdalene Sound. Mt Sarmiento clouded”. The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D25.

Fig. 29. “Mount Sarmiento as seen from Port Famine by telescope, distant 49 miles. Febr. 7 1834”. Fig. 30. “Martens, Mnt. Sarmiento 6800. Lomas Range, the highest 2963”. Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 7984.

Volvamos ahora a la fig. 18, una vista basada en un boceto del teniente Graves, que cumplía funciones de piloto y asistente topógrafo en el Adventure, lo que confirma la participación de los marinos en la producción de imágenes más allá de sus competencias específicas. Pero lo que interesa más en esta acuarela es su objeto: una vista del monte Sarmiento, verdadera atracción para los tripulantes de las dos etapas del Viaje del Beagle. Ubicado en la costa este del canal Magdalena, al sur de la isla Dawson, tiene más de 2000 mts. de altura, lo que lo hace visible a la distancia. Darwin lo consideró “un noble y hasta sublime espectáculo”38, y en los diarios de Graves y de otro oficial, Skyring, que se insertaron en el tomo I de Narrative, aparecen los términos “magnificente”, “espléndido”, “brillante” para describirlo. Graves fue más allá: el Sarmiento era a sus ojos “el más espléndido objeto de la naturaleza”39. Por su parte, King pone palabras a una experiencia eminentemente visual: primero la lluvia, el viento y las nubes cerradas ocultan el monte, pero luego el aire, muy claro, permite el surgimiento, “como por arte de magia” de las cumbres nevadas del Sarmiento que contrastan con los azules oscuros del mar y el cielo40. Un dibujo suelto de The Art Gallery of Western Australia recupera algunos de estos aspectos, aunque con las limitaciones de la monocromía (fig. 28). Este protagonismo que adquiere el Sarmiento en los textos e imágenes de la expedición no es sorprendente si pensamos en el lugar notable que, en el cruce entre el arte y la ciencia, ocuparon las montañas en la cultura occidental de la época. Y tampoco lo es que Martens le haya dedicado no menos de diez acuarelas y dibujos, además de un

38 Darwin, Narrative of the surveying voyages, p. 306. 39 King, Narrative of the surveying voyages, p. 255. 40 Ibidem, p. 27.

140


óleo que le encargó King en Sídney en 183841. Fuera como el objeto de una observación mediada por un instrumento (fig. 29), o como el fondo atrayente de un paisaje austero (fig. 30), sin duda “el rey de Tierra del Fuego”, como llamó al Sarmiento, le brindaba la ocasión de aplicar las enseñanzas de su maestro Fielding, que utilizó repetidamente las montañas como telones escenográficos de sus paisajes. Al arribar a la segunda angostura del Estrecho, en febrero de 1834, el artista escribió en su diario sobre el “gran placer” que le dio observar las elevaciones, “después de haber pasado tanto tiempo en las costas chatas y estériles de la Patagonia”42. Martens le dedicó palabras propias de un entusiasta pintor: sus “hermosos” glaciares se presentaban con un “delicado color rosado” y el hielo, “puro y extremadamente tosco […], era de “un azul extremadamente bello”43, y trasladó a la imagen esa sutileza colorística (fig. 31). En sus obras aparecen diferentes recursos para destacar la mole del Sarmiento, sobre todo contrastes entre los elementos de la composición, esto último acentuado en las versiones grabadas (fig. 32).

Fig. 31. Martens, Mount Sarmiento. Tierra del Fuego. National Maritime Museum, Greenwich (Londres), NºPAF6229 Fig. 32. “Mount Sarmiento (from Warp Bay)”. Grabado de T. Landseer de un dibujo de Martens en Firzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, Vol. 2.

Conclusiones Podríamos concluir con una dicotomía: las imágenes de King son el registro preciso derivado de una observación atenta, mientras que las de Martens son una construcción basada en las pautas de la pintura paisajística de la época. Sin embargo, hemos visto que, si por un lado las acuarelas y dibujos del marino muestran sensibilidad estética y uso de ciertos recursos propiamente artísticos, por otro lado, en las de Martens está presente el ojo que capta los datos de lo real, como evidencian sus anotaciones de alturas y medidas en su diario y en las propias imágenes. Más que clasificar como artística o como técnica la producción de King, interesa reponer su percepción del sur americano y los parámetros culturales a partir de los cuales pudo procesarla para dar lugar a representaciones escritas y visuales. En estas se identifican algunas categorías de orden estético, como lo pintoresco, que intervienen en su observación y estudio de los espacios que iba transitando durante el viaje. En este punto es necesario volver al álbum y a esa miscelánea en la cual las pinturas y dibujos de Magallanes y Tierra del Fuego se articulan con las de las exploraciones australianas, y con los personajes destacados de la marina inglesa, los grabados con vistas de sitios de Inglaterra, las páginas de Paradise Lost… En ese espacio de colección, la mirada del comandante sobre el extremo sur de América queda fijada para siempre. Allí están su “ansiedad” por llegar a la entrada del Estrecho y su sorpresa por encontrar allí, en diciembre de 1826, pasturas, árboles de pequeño tamaño, grosellas silvestres en flor, un torrente de agua clara que bajaba de la montaña, el “placer y alegría” que le causó ir descubriendo las colinas empinadas, cubiertas de altos árboles y de sotobosque espeso, y en la lejanía las montañas nevadas. Lejos de la narrativa de penurias y fracasos, tan presente en las crónicas sobre el paso por Magallanes desde el siglo XVI, King nos da a conocer y ver espacios disponibles para la observación científica y técnica y para la contemplación estética, y también para la explotación de sus recursos44. Respecto de esto último, el dibujo suelto que muestra un miembro de la expedición (¿el propio King?) que está de cacería

41 Penhos, Paisaje con figuras, p. 256. 42 Martens, Conrad. Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35 via South America and the Pacific islands aboard HMS Hyacinth, Indus, HMS Beagle, Peruvian and Black Warrior. Transcrito por Michael Organ. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994, p. 23. 43 Martens, Journal of a Voyage, p. 37. 44 Penhos, Paisaje con figuras, pp. 130-135.

141


es excepcional y, por ello, ilustrativo del extractivismo que, aunque veladamente, también está presente en los testimonios del viaje (fig. 33).

Fig. 33. “Shooting birds”.The State Art Collection, Art Gallery of Western Australia (Perth), Nº1975/0D32.

Las dos meticulosas acuarelas de especies propias de la zona de Puerto del Hambre, pintadas sobre fondo neutro son, muy probablemente, producto del estudio de ejemplares muertos, y en ese sentido complementarias del ejemplo anterior (figs. 34-35)45. De algún modo, las imágenes del marino son postales de un momento de la historia de la región, un preludio de los capítulos que vinieron después, marcados por los trágicos efectos de las políticas coloniales y de los estados nacionales sobre los aonikenk, los yaganes, los kawéskar y otros habitantes originarios.

Bibliografía Crary, Jonathan. Las técnicas del observador. Visión y modernidad en el siglo XIX. Murcia, CENDEAC, 2007 [1999]. Derrida, Jacques. La verdad en pintura. Barcelona, Paidós, 2001. Diener, Pablo. “Lo pintoresco como categoría estética en el arte de viajeros. Apuntes para la obra de Rugendas”. Historia, Nº40, Vol. II, 2007, pp. 285-309. Foucault, Michel. Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2008 [1975]. González, Beatriz. “La escuela de Humboldt: los pintores viajeros y la nueva concepción del paisaje”. Credencial Historia, Nº122, 2000. https://www. banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-122/laescuela-de-humboldt Fig. 34. “Hawk. Por Famine. Nat. Size. PPK. King, Phillip Parker; Fitzroy, Robert y Darwin, Charles. Narrative of the surveying 1827”. voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and Fig. 35. “Picus Magellanicus, Male Bird. 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and Port Famine Jan 26 1827”. Phillip Parker King album of drawings and enthe Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839. Son gravings, 1802-1902. Mitchell Library, State tres tomos y un Apéndice. Library of New South Wales, ML PXC767. Lavery, Brian. Nelson’s Navy: The Ships, Men and Organisation, 1793-1815. Londres, Conway Maritime, 1989. Martens, Conrad. Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35 via South America and the Pacific islands aboard HMS Hyacinth, Indus, HMS Beagle, Peruvian and Black Warrior. Transcrito por Michael Organ. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994. Penhos, Marta. Ver, conocer, dominar. Imágenes de Sudamérica a fines del siglo XVIII. Buenos Aires, Siglo XXI editores, 2005. Penhos, Marta. “Viajes, viajeros e imágenes: una relación necesaria”. Baldasarre, María Isabel y Dolinko, Silvia (eds.). Travesías de la imagen. Historias de las artes visuales en la Argentina. Buenos Aires, Centro Argentino de Investigadores de Arte/ EDUNTREF, 2012, Tomo II. Penhos, Marta. Paisaje con figuras. La invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018. Penhos, Marta. “Methfessel o los dilemas del paisaje en Sudamérica”. Catálogo de la exposición Methfessel, el pintor científico. Buenos Aires, Museo de Arte Español “Enrique Larreta”, 2024. Pimentel, Juan. Testigos del mundo: ciencia, literatura y viajes en la ilustración. Madrid, Marcial Pons, 2003. Urbina, Ximena. “Objetos ingleses en Magallanes: los ‘memorials’ dejados por la expedición de Phillip Parker King (1826-1831)”. Romano, Antonella y Gaune, Rafael. Fragmentos de mundo en tránsito: objetos y artefactos americanos en Europa, siglos XVI-XX. Lisboa, Ediciones del CHAM, Centro de Humanidades, Universidade Nova de Lisboa, 2023, pp. 165-185. 45 El estudio y registro en imágenes de ejemplares de fauna y flora era parte de los objetivos de las expediciones político-científicas que siguieron el modelo de los viajes de Cook, como puede confirmarse en el caso de la Expedición Malaspina, Penhos, Ver, conocer, dominar, pp. 268-276; en cuanto al Viaje del Beagle, en las instrucciones del Almirantazgo se incluye la tarea de “recolectar y preservar especímenes de historia natural”, King, Narrative of the surveying voyages, p. XVIII.

142


EL DIBUJANTE CONRAD MARTENS EN EL EXTREMO SUR AMERICANO (1832-1834) Marijke van Meurs1

Fig. 1. Autorretrato de Conrad Martens a bordo de HMS Beagle, 18342

La Beagle en el extremo austral De las dos expediciones hidrográficas inglesas a América del Sur en las que participa la Beagle, la primera a cargo de Phillip Parker King (1826-1830), y la segunda a cargo de Robert Fitzroy (1831-1836), existe gran cantidad de fuentes primarias y publicaciones que incorporan imágenes realizadas por miembros de las expediciones o por los artistas contratados para registrar el segundo viaje, al mando de Fitzroy. El objetivo personal de éste último era devolver a los fueguinos raptados por él durante el primer viaje de la Beagle y la Adventure, y llevados temporalmente a Inglaterra para ser “civilizados”: Yokcushlu, una niña Alikhoolip (kawésqar) que en 1830 tenía 10 años y a quien nombraron Fueguia Basket; Elleparu, joven Alikhoolip (kawésqar) de 28 años en 1830 y denominado York Minster; Orundellico, Tekeenica (yagán) de 15 años a quien llamaron Jemmy Button; y Boat Memory, quien habría tenido 20 años al momento de su rapto, y falleció de viruela en Inglaterra2. El Almirantazgo condicionó la participación de la HMS Beagle y el apoyo necesario (mejoras en la embarcación, avituallamiento, etc.) para el regreso de los fueguinos -a quienes acompañaba un miembro de la Church Missionary Society, Richard Matthews y, de acuerdo al proyecto, permanecería con 1 2

Marijke van Meurs. Máster en Arqueología e Historia Cultural de América Indígena, Universidad de Leiden. Correo: marijkevanmeursvalderrama@gmail.com Fitzroy, Robert. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839, Vol. 2, Apéndice, p. 135. El Vol. 1 tiene el mismo título, pero corresponde al primer viaje, que fue comandado por Phillip P. King, y es de su autoría.

143


ellos en Tierra del Fuego- a la continuación de las prospecciones hidrográficas en América del Sur, transformando así la empresa en un viaje que duraría varios años. Fitzroy sumó a esta expedición como supernumerarios, entre otros, al científico Charles Darwin, y a un artista: August Earle (17931838). Sobre este último, escribió: “A sabiendas de que ninguno ocupado activamente con los deberes de la prospección en la que íbamos a estar trabajando tendría tiempo -aunque tuviera la habilidad- para utilizar de esta manera el lápiz, yo contraté a un artista, Sr. August Earle, para partir en carácter privado, no sin contar con la sanción del Almirantazgo, que autorizó su avituallamiento”3. La segunda expedición partió el 27 de diciembre de 1831 desde Inglaterra y llegó en abril de 1832 a Río de Janeiro, desde donde se realizaron los primeros levantamientos de la costa oriental de la Patagonia. Darwin menciona en una carta a su hermana Caroline que se alojará en abril de 1832 con August Earle y Phillip Gidley King en una cabaña en Botafogo, Río de Janeiro4. En julio, la Beagle realizó el reconocimiento de la actual costa argentina hasta el Río Negro, durante el cual “el señor Earle realizó minuciosos dibujos de ellos [peces], y el señor Darwin preservó a muchos en alcohol”5. Pero Earle pronto tuvo que dejar la expedición: “El señor Earle sufrió tanto de continua mala salud que no pudo continuar a bordo del Beagle a partir de agosto de 1832; vivió en Montevideo varios meses antes de su regreso a Inglaterra”6. En noviembre 1832 partió la Beagle, ya sin Earle, a retornar a los fueguinos a sus territorios y a prospectar tierras inexploradas del extremo austral, para posteriormente pasar a las islas Falkland. El 23 de enero 1833 la Beagle llegó a Woollaya, lugar elegido por los tres fueguinos para establecerse, acompañados temporalmente por Matthews. Esto explica el que las imágenes publicadas en Narrative, Vol. 2, de la llegada de los fueguinos a sus territorios no fueran generadas por Earle, sino que son de la mano del capitán Fitzroy7. En mayo de 1833 la Beagle estaba de regreso en Montevideo.

Conrad Martens y el rol del dibujante en navegaciones científicas Durante los siglos XVI y XVII las imágenes que representaban América en crónicas y diarios de viaje fueron generadas por los impresores europeos a partir de las descripciones de los navegantes y, eran normalmente alejadas de la realidad. Desde el siglo XVIII y en la primera mitad del siglo el XIX diferentes potencias europeas comenzaron a realizar viajes de reconocimiento con interés científico, económico y también militar a las nuevas naciones independientes americanas, -a donde su ingreso había sido vetado durante el período colonial-, en los que se incluyeron a artistas para registrar los nuevos territorios explorados, sus habitantes y en algunos casos también su flora y su fauna. También, a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, una nueva generación de artistas buscó romper con el énfasis en los ideales clásicos de sus predecesores: unos se interesaron por lo pintoresco, persiguiendo el placer estético de retratar la naturaleza, y otros también por lo romántico, evocando sensaciones con sus paisajes. Muchos de ellos eligieron viajar en forma independiente por el mundo registrando realidades desconocidas, como August Earle (1793-1838) y Conrad Martens, los dos artistas que formaron parte de la expedición del Beagle bajo Fitzroy, ambos dignos representantes 3 4 5 6 7

144

Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, p. 19. Burkhardt, Frederick (ed.). Charles Darwin. Las cartas del Beagle. México, Fondo de Cultura Económica, 2014. Traducción de Martí Soler, p. 147. Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, p. 108. Ibidem, p. 20. Ibidem: “Fueguians” (Fueguinos) p. 140, y “Fueguians going to trade in zapallos with the patagonians” (Fueguinos que van a comerciar con zapallos [esclavos] con los patagones), p. 170, serían de Fitzroy. Para ilustrar a los patagones se utilizó una imagen posterior de Martens, quien todavía no era parte de la expedición: “Patagonians”, en bahía San Gregorio, p. 136, y ocurre lo mismo con los tres dibujos de las islas Falkland, p. 248.


de esta visión del arte centrada en la naturaleza y buscando conmover con lo sublime. Tanto Earle, al comienzo del viaje, como Martens, cumplieron además la misión que le fuera encargada por Fitzroy de registrar los territorios visitados y sus habitantes8. Martens, hijo de madre inglesa y de un comerciante de origen alemán, nació en Londres en 1801. A los 16 años comenzó a estudiar arte -al igual que sus dos hermanos mayores- con el destacado acuarelista y paisajista Anthony Vandyke Copley Fielding, miembro de la Real Sociedad de Acuarelistas inglesa, lo que lo llevó a especializarse en esta técnica, formando parte de la floreciente generación de artistas que, influenciados por figuras como Turner y utilizando la acuarela, lograron captar al aire libre paisajes, topografías y atmósferas donde la naturaleza es central y las personas ocupan un lugar secundario. La obra de Martens ha sido estudiada preferentemente desde Australia, país donde decidió establecerse en 1835, después del viaje en la Beagle, principalmente por Lindsay, Organ y de Vries9, o en el contexto de esa navegación, por Keynes y Penhos10. Antes del viaje en la Beagle, la trayectoria de Martens como acuarelista en Inglaterra había sido discreta. Realizó viajes a Kent y Devon para pintar paisajes, y dos obras producto de este último viaje fueron exhibidas en 1833 en la Royal Society of Britsh Artists11. Ese mismo año, el 19 de mayo, zarpó de Falmouth rumbo a las Indias Orientales en un viaje que duraría tres años, en la HMS Hyacinth. En el trayecto realizó principalmente bosquejos a lápiz y algunas acuarelas en cuadernos (sketchbooks) de los lugares donde recalaron, partiendo del puerto de Falmouth y siguiendo el derrotero de Madeira, islas Canarias, Cabo Verde y Río de Janeiro. Martens comenzó también a escribir un diario del viaje en el que describió los aspectos que consideró pintorescos de cada lugar12. La Hyacinth se dirigía al cabo de Buena Esperanza para pasar al océano Índico y, Martens, que no esperaba encontrar nada interesante que dibujar en esa parte del trayecto, pensaba dedicarse solo a terminar algunos bosquejos. Sin embargo, el viento obligó al Hyacinth a cambiar de rumbo, llegando a Río de Janeiro el 5 de julio de ese año. Este hecho definió el futuro de Martens.

Martens en la Beagle El 2 mayo de 1834, Hamond -amigo de Fitzroy y con quien compartió parte de la travesía en la Beagle- decidió volver a Inglaterra13. Se encontró en Río de Janeiro con Martens y lo incitó a incorporarse a la expedición de Fitzroy. Por su parte, Martens menciona en su diario, el 5 de julio de 1833, ese encuentro en Río:

8 9 10 11

12

13

Las imágenes de Earle en Narrative, Vol. 1 y 2 son vistas de los puertos de Río de Janeiro y Montevideo -además de Salvador y Corcovado- en las que logra reflejar el ajetreo imperante. Ya que la Beagle no contó con dibujante a partir de Valparaíso, se incorporaron en las publicaciones una imagen de la estadía de Earle en Nueva Zelandia en 1827, y también algunas del viaje de Martens desde Valparaíso a Sídney. Lindsay, Lionel. Conrad Martens: the man and his art. Sídney, Angus & Robertson Ltd., 1920; Organ, Michael K. “Conrad Martens and Illawarra 1835-1878”. Search of the Picturesque. Illawarra Historical Publications, 1993, y otras obras más; De Vries-Evans, Susanna. Conrad Martens on the Beagle and in Australia. Brisbane, Pandanus Press, 1993. Keynes, R.D. (ed.). The Beagle Record: Selections from the original pictorial Records and Written Accounts of the Voyage of HMS Beagle. Cambridge, Cambridge University Press, 1979; Penhos, Marta. Paisaje con figuras, la invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018. La mayoría de las obras que Conrad Martens realizó antes de su partida de Inglaterra se encuentran actualmente en Australia, dada la importancia de su obra para la historia del arte de ese país. La State Library of New South Wales cuenta, por ejemplo, con tempranos cuadernos con dibujos a lápiz, acuarelas y aguadas del campo inglés de la mano de Martens realizadas en forma previa a su participación en la expedición de la Beagle. Organ considera que el diario fue escrito con posterioridad al viaje, en base a sus apuntes y recuerdos. Varias citas del diario apoyan esta idea. Por ejemplo, el 5 de julio 1833 escribe “Poco pensé en ese momento que dejaría Río en otra embarcación que el Hyacinth, o tomar cualquier otro curso que el de las Indias Orientales”. Martens, Conrad. Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35 via South America and the Pacific islands aboard HMS Hyacinth, Indus, HMS Beagle, Peruvian and Black Warrior. Transcrito por Michael Organ. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994, p. 16. Y, acerca de los patagones (aonikenk), dice “ellos no eran para nada tan indigentes como los que encontramos más arriba del Estrecho”, ibidem, p. 22. Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, pp. 283-284.

145


“¡Qué lugar para un artista! Espero con gran fervor tener la oportunidad de volver a visitarlo y disponer de más tiempo para deleitarme con sus exquisitos paisajes. Sin embargo, tras mi conversación con Sr. Hammond14 y la decisión de abandonar el Hyacinth, ya no estoy tan a gusto para seguir abocado a mis menesteres favoritos, siendo ahora mi principal objetivo encontrar una embarcación que me lleve lo antes posible a Montevideo con el fin de interceptar al Beagle antes de que zarpe. No voy a tratar de describir este lugar; estoy claramente mal calificado para describir cualquier cosa que no sea el paisaje y eso estoy seguro más capacitado para hacerlo con el lápiz que con la pluma”15.

Fitzroy escribió acerca de la partida de Earle que “la decepción causada por la pérdida de sus servicios disminuyó por el encuentro del señor Martens en Montevideo, contratándolo para embarcarse conmigo como mi dibujante”16, y el 4 de octubre de 1833 le escribió a Darwin desde Montevideo: “Si el Sr. P. [arry] te ha escrito, como tenía intenciones de hacer, habrás escuchado hablar del Sr. Martens -sucesor de Earle-, un artista excepcional que durante el sueño exclama: ‘¡Piensa en mí parado en la cima de los Andes, o dibujando un glaciar fueguino!’. Mi fe en la frenología me permite afirmar que te caerá bien, y muy bien. Él es -o estoy tremendamente equivocado- un ‘ave inusual en los barcos. Y es muy parecido a Darwin’. No se ponga celoso ya que sólo puse la última parte por la métrica del renglón, usted sabe muy bien que su grado es ‘extraordinario’ y que su verso dice por lo tanto: ‘Charles Darwin es un ave fuera de lo común en los barcos’. Pero va a pensar que estoy chiflado así que enumeremos, él es un hombre bien informado y caballeroso. Sus paisajes son realmente buenos (en comparación con otros de Londres), aunque tal vez en sus figuras no puede igualar a Earle. Él es muy trabajador y caballeroso en sus hábitos (lo que no es una pequeña recomendación)”17. El 13 de noviembre de 1833 Darwin escribió desde Montevideo a su hermana Caroline sobre la incorporación de Martens a la expedición: “Un señor Martens, discípulo de [Copley] Fielding, y excelente paisajista, se nos une. Es una persona agradable, y como todos los pájaros de su clase, lleno hasta las narices de entusiasmo”18. Meses más tarde, en julio de 1834, en una carta a su hermana Catherine, dice sobre el pintor: “Nuestro nuevo artista, que se nos unió en Montevideo, es una persona apacible, aunque en él haya demasiado de un maestro de dibujo. De ninguna manera tiene el carácter excéntrico de Earle”19. En su diario, Martens menciona que se instaló en la Beagle el 25 de noviembre de 1833: “Este día trasladé cajas y petacas a bordo de la Beagle y tomé posesión cabal de mi cabina”20. Describió a su hermano la forma ajustada en que estaba viviendo en esta pequeña embarcación: “Imagíname entonces donde estoy escribiendo ahora, en mi cabina, de la que por cierto te debo decir se permite ser un ejemplo de limpieza y comodidad, la puerta se abre hacia la sala de armas. Está iluminada por dos ojos de buey de la cubierta como si fueran claraboyas y como tengo una relación demasiado familiar con mis compa14 Organ es uno de los autores que plantean la dificultad de lectura de los manuscritos de Martens por presentar problemas de puntuación, inconsistencias, etc. Martens escribe Hammond, pero Fitzroy habla de Mr. Robert N. Hamond. Fitzroy, Narrative of the surveying voyages, p. 115. 15 Martens, Journal of a voyage from England to Australia, p. 16. El 18 de julio emprendió el viaje a Montevideo a bordo de la Indus. 16 Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, p. 20. 17 Martens, Journal of a voyage from England to Australia, p. 16. Earl había viajado ya antes por el mundo. En 1832 se imprimió en Inglaterra -mientras se realizaba la expedición en la Beagle- “A narrative of a Nine Month Residence in New Zealand in 1827”, obra que incluso Darwin comentó en cartas con su familia. 18 Burkhardt (ed.), Charles Darwin. Las cartas del Beagle, p. 284. 19 Ibidem, p. 331. 20 Martens, Journal of a voyage from England to Australia, p. 19.

146


ñeros de rancho como para pensar en cerrar la puerta, llega también una buena parte de luz desde ahí. Una cortina de tela azul de buen gusto se corre durante la noche, cerrando al mismo tiempo una pequeña ventana que está junto a ella. Frente a la puerta, y como si fuera empotrado y ocupando todo lo largo de la cabina se encuentra una cajonera de tres niveles, sobre la que se ubica el lugar para dormir, especialmente bien adaptado para aquellos a los que les gusta acostarse en altura, encontrándose al menos a 4 pies y medio de la cubierta. La dimensión de la cabina es de 6 pies de largo por algo más de 5 pies de ancho y 6 pies de alto. El lugar de la cama no es muy ancho, siendo naturalmente solo destinada a una persona. A la izquierda de la puerta está mi mesa, escritorio, lámpara y materiales de dibujo. El final, visto en perspectiva, está ocupado con libros, armas de fuego, pistolas, mi plato, una pintura y diversos otros artículos útiles, ordenados y fijados de tal manera que el mayor movimiento de la embarcación no los moleste. El total está pintado en imitación encina al igual que tu hermoso salón, con excepción de los cajones que son de caoba”21.

Fig. 2 y 3. Dibujo de la Beagle hecho por Phillip Gidley King en 1832. State Library of New South Wales (Sídney), SAFE A 1977 (Safe 1/313), Series 2: King Family Correspondence, Vol. 2, 1830-1917.

El 6 de diciembre, con aprovisionamiento y carbón para nueve meses, la Beagle y la Adventure, zarparon de Montevideo hacia el sur22: Martens ya era parte del equipo, aunque con una gran desventaja, porque la mayoría de la tripulación, tanto oficiales como marinos, había participado en la primera expedición a cargo de Parker King y, con seguridad, en la etapa previa de esta travesía -dejar a los fueguinos en Wulaia-. Por lo tanto, habían interactuado ya con los habitantes del territorio y los paisajes australes. Como ya se dijo, Conrad Martens registró el viaje principalmente a través de bosquejos en los sketchbooks, a los que generalmente incorporó apuntes para la posterior ejecución de acuarelas, principalmente datos de colores y factores climáticos, pero también contextos23. En algunos casos también incorporó en su diario datos técnicos acerca de sus dibujos y acuarelas. 21 “Copia de una carta a mi hermano Henry, HMS Beagle, 19 marzo 1834”, en Martens, Journal of a voyage from England to Australia, p. 28. 22 Cabe mencionar aquí que el centro de operaciones de la Beagle era Río de Janeiro, donde se encontraba la South American Station de la marina inglesa, que debía proveer a la nave de avituallamiento en la costa del océano Atlántico y territorios australes. Para disminuir el tiempo ocupado en estos viajes y optimizar la realización de las prospecciones mientras la Beagle se reaprovisionaba, Fitzroy arrendó embarcaciones menores (Paz y Liebre), para la reconocer la costa oriental patagónica, y adquirió en las Falkland, en marzo de 1833, una embarcación auxiliar, a la que nombró Adventure, la que acompañó a la Beagle hasta Valparaíso. No se trata de la misma Adventure de la expedición anterior, la comandada por Phillip Parker King. 23 Incluyó también en los bocetos apuntes posteriores, es decir, anotaciones realizadas incluso después de la publicación de Narrative (1839), indicando el tomo y la página donde se encuentra el grabado hecho a partir de esa obra.

147


Martens reconoce un cambio en el paisaje austral entre el 26 de enero de 1834, día que entraron al estrecho de Magallanes, donde la tierra todavía es baja y estéril, y el interior del Estrecho, donde además de encontrar montañas nevadas, los bosques llegan hasta la misma orilla, dejando gran cantidad de árboles muertos, los que dibuja en varias oportunidades.

Aonikenk Martens escribió en su diario, el 30 de enero de 1834, su primer encuentro con habitantes del territorio: “patagones”, en Gregory Bay (bahía San Gregorio): “Esta mañana tuve la oportunidad de ir a la orilla y se puede fácilmente suponer que fue muy gratificante. Encontramos entre 70 u 80 hombres, mujeres y niños sentados a la orilla del río. Algunos tenían abrigos de piel, hechos de puma24 y otras pieles, con el propósito de intercambiar por tabaco, cuchillos, espadas, etc. El tabaco, sin embargo, parece tener la mayor demanda, ya que dos o tres libras del tabaco negro común pueden comprar uno de sus mejores abrigos de piel de puma; ellos no eran para nada tan desposeídos como aquellos que encontramos más adelante en el Estrecho. Todos ellos estaban más o menos vestidos con abrigos de pieles de guanaco, con un aceptable uso de adornos, aunque principalmente los lucen sus niños sobre sus cabezas y alrededor de sus cuellos. Tuve gran dificultad para distinguir hombres de mujeres, principalmente producto de que los hombres no mostraban barba o bigote, e igualmente por ir vestidos de la misma manera, a saber, con una larga capa o manto. Quizás si hubiera tenido más tiempo para hacer comparaciones, habría encontrado una diferencia general en su altura, siendo el promedio de altura de los hombres yo diría, con confianza, por lo menos 6 pies. Sin embargo, les hicimos solo una visita corta con la intención de renovar nuestra relación para el regreso. Para ese tiempo ellos prometieron tener mucha carne de guanaco para nosotros, y partimos con una mutua idea de buena voluntad”. “Nota. El pelo de las mujeres va siempre dividido en dos colas trenzadas, mientras que el de los hombres se permite fluir suelto y libre a excepción de una cinta alrededor de la cabeza, un ornamento muy común de todos los nativos de esta parte del mundo”25.

Fig. 4. Lápiz y acuarela sobre papel. Texto: Patagonian indians, Gregory Bay, January 29th 1834. Conrad Martens. Sketchbook III. Cambridge University Libraries, Ms. Add. 7984.

Fig. 5. Acuarela sobre papel, 19 x 25 cm. Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on papers, 2011.118.10.

Se trata de un dibujo a lápiz al que le aplicó acuarela, en parte como aguada (fig. 4). Ya que el título es en plural, y que los rasgos, y especialmente el cintillo alrededor de la cabeza son diferentes, creemos que son dos personajes distintos. Pieles parecen cubrirlos desde la cintura. Su posición indica que los jóvenes aonikenk retratados no temieron este acercamiento con Martens. Esta confianza de los aonikenk con los europeos es mencionada tanto por Parker King como por Fitzroy. La imagen 5 muestra mujeres, niños, perros y caballos, y parece no haber hombres. Las mujeres y la niña en primer plano están vestidas con pieles, van descalzas, usan trenzas y al parecer ornamentos de metal. Tres perros acompañan al grupo. En segundo plano se identifican por lo menos siete toldos ubicados en línea, uno al lado del otro. Frente al primero hay un fogón con una olla, una mujer de pie, da la espalda, con posible tocado, aros y ornamentos metálicos. Otra mujer está sentada al interior del toldo. Detrás de éste hay una mujer

24 El texto dice que con tabaco podían adquirir “sus mejores mantos de piel de león” (lion skin mantles). Debemos entender por las pieles de leones a las pieles de puma. 25 Martens, Journal of a voyage from England to Australia, pp. 21 y 22.

148


a caballo con indumentaria similar. Frente a los otros toldos, mujeres, niños y caballos. En un tercer plano se muestra humo afuera de un toldo de tamaño más grande26.

Cultura material de los yaganes El 27 de febrero de 1834 Martens escribió en su diario sobre su primer encuentro con canoeros en el canal Beagle: “En la tarde anclamos en una hermosa pequeña bahía […] había varias canoas de fueguinos en este lugar y una choza grande, capaz de albergarlos a todos. Las mujeres estaban durante el día principalmente abocadas a pescar desde la canoa amarrada a un trozo de sargazo en aguas protegidas y tranquilas, no lejos de la costa; mientras los hombres encontraban suficiente entretención en mirar nuestras operaciones en la playa […] durante el día fuimos visitados, ya que el tiempo estaba en calma, por varias canoas, y se realizó una escena de intercambio de lo más interesante. Ellos tienen muy poco que pueda ser deseado incluso por el más determinado coleccionista de curiosidades, y son, me parece, por completo los más desamparados de los seres humanos”27. De acuerdo a Fitzroy, una canoa tekeenika (yagán) “está hecha de varias piezas grandes de corteza, cosidas unas con otras; su forma es cercana a la que tomaría la corteza gruesa del tronco de un árbol (doce a veinte pies de largo, y un pie, o dos pies, de diámetro), separada de la madera sólida, de una pieza. Si esta pieza de corteza se juntara en los extremos, y se mantuviera abierta a través de varas en el centro, se parecería bastante a una canoa fueguina”. Según la misma fuente, aunque las canoas kawésqar están hechas de la misma manera, son incluso mejores que las de los yagán28. En esta canoa (fig. 6) podemos identificar a dos adultos y un niño. No se ve humo, lo que indica que el fogón, que estaría detrás del personaje que mira de frente, está apagado29. En cuanto a la cultura material que registra Martens, vemos un recipiente de corteza con el que Fitzroy menciona que beben agua. Hay otras imágenes de Martens en la que se muestra su uso para para achicar o desaguar la canoa. Varios “tuku” se conservan en el Museo Territorial Yagán Usi - Martín González Calerón (Puerto Williams), que eran utilizados para manipular agua, tanto para beber como para extraer el agua desde dentro de la embarcación (fig. 7 y 8).

Fig. 6. Dibujo en hoja de papel suelta, lápiz, pluma y tinta sepia. Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.21.

Fig. 7. Ayshu tuku, balde de corteza. Recipiente de corteza de coigüe, atada con barbas de ballena. Colección Martin Gusinde. Museo Territorial Yagán Usi - Martín González Calerón. N° de inventario: 516.

Fig. 8. Tatisa tuku, balde de cuero. Recipiente de cuero de lobo marino, atado con barbas de ballena. Colección Martin Gusinde. Museo Territorial Yagán Usi - Martín González Calderón. N° de inventario: 529.

26 La mujer de espaldas fue incorporada por los grabadores en un primer plano en el grabado “Patagonian ‘ toldo ‘ and tomb” de King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, p. 94. 27 Martens, Journal of a voyage from England to Australia, pp. 25-26. 28 Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, p. 140. 29 El fuego lo obtienen golpeando dos trozos de pirita, lo que genera una chispa que se recoge en materia orgánica o yesca (Fitzroy, Narrative, p. 187), y “es mantenido vivo por estos salvajes a donde quiera que vayan, sea en sus canoas, en sus chozas e incluso en sus manos” (idem). En las canoas usan una capa de barro o greda en el fondo para mantener prendido el fogón (Fitzroy, Narrative, p. 179).

149


Por otro lado, es difícil identificar el canasto que esta familia lleva consigo, pero en cualquier caso, los canastos yagán están hechos de una juncácea denominada Mapi Ushkulampi (Marsippospermum grandiflorum), y se han usado para diferentes fines como recolección de frutos y guardar elementos de valor. Fig. 9. Lápiz sobre papel. Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches. 1996.022.06.

En la fig. 9, un hombre sentado sobre un tronco usa capa y lleva en la mano un canasto similar al de la imagen anterior. Detrás de él, en segundo plano en el agua, hay una canoa desde la que una persona extrae agua con un recipiente. Sobre la importancia y valor del contenido resguardado en los canastos, Fitzroy relata que previo al reencuentro con Jemmy, su madre “se apresuró a asegurar su canoa y a esconder su propiedad, todo lo que poseía -un canasto con yesca, pedernal, pintura, etc.- y un atado de pescado30. Hombre yagán vestido con capa que le cubre los hombros y, bajo la cintura, una piel con plumas (fig. 11). Lleva collares y pulseras en muñecas y tobillos; en su mano izquierda, peces ensartados; a su lado, un perro; en segundo plano, una canoa; en tercer plano, una choza cónica con seis adultos y niños que miran al espectador; de fondo, vegetación y una canoa varada en una orilla.

Fig. 10. Fueguian (Yapoo Tekeenica) at Portrait cove. Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Engraving on paper, 2011.223. Fue grabado por T. Landseer y publicado en Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

Fig. 11. Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.01.

Aunque no se cuenta con el bosquejo original de Martens, existe una acuarela que perteneció a la colección personal de Fitzroy, que deja ver detrás del personaje cuya capa es café y tiene apariencia de cuero mientras que la prenda bajo la cintura es de plumas blancas, Fitzroy menciona que serían de pingüino. A su izquierda una choza cónica hecha con palos y en su exterior dos personajes de espalda junto a un fogón. Detrás de él, una canoa que muestra el tamaño y aspectos constructivos que corresponden con lo descrito por Fitzroy. Llama la atención el uso de gran cantidad de materia en esta acuarela, algo muy distinto a las imágenes creadas durante el viaje, que muestran poco uso de pintura y en muchos casos aguadas. Para el grabado, que difiere de la acuarela, Landseer asoció diferentes imágenes de Martens31. Utilizó otra acuarela de él que muestra una choza yagán con una familia de seis personas, entre ellos tres niños en su exterior, mirando hacia el espectador. Se aprecia el humo al interior de la choza. El grabador unió ambas imágenes e incluyó un perro (fig. 10). Las chozas de canoeros que retrata Martens serían yaganes, de forma cónica y hechas de troncos (figuras 10 a 14), y es King quién

30 Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, p. 209. Dice también que “cada mujer lleva pequeños trozos [de pirita] con ella en el canasto que contiene sus pinturas y ornamentos, y no va a ser fácilmente persuadida de desprenderse de ellos”, p. 188. 31 Lo mismo ocurre con “Brest Ploughin at Chiloe”, publicado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, p. 287, donde el grabador, Landseer, incorporó a un fondo de Martens: la imagen en primer plano de una pareja arando a luma.

150


dibuja las de otros grupos canoeros que tienen forma de panal de abeja (figs. 15 y 16).

Martens en Chiloé y en Valparaíso Después del extremo sur, la Beagle, acompañada de la Adventure llegó a Chiloé, específicamente a la actual Ancud (entonces San Carlos) donde recalaron frente a Punta Arenas, en la Península de Lacuy. Durante la estadía de la Beagle, de 16 días, Martens realizó diferentes excursiones en los alrededores de Punta Arenas y tuvo estrecho contacto con los habitantes de la zona, quienes incluso le abrieron las puertas de sus casas, donde los dibujó e identificó con sus nombres. El allí registró aspectos de su vida y cultura material. Uno de esos días fue a San Carlos, donde realizó dos bosquejos. Los 17 dibujos de Chiloé forman parte del Sketchbook I, que se conserva en la Cambridge University Library32.

Fig. 12 y 13. Conrad Martens. Sketchbook 3. Dixson Library, State Library of New South Wales.

Antes de cruzar el océano Pacífico, en Valparaíso -a donde la Beagle llegó el 21 de julio de 1834- Fitzroy tuvo que, por falta de financiamiento del Almirantazgo, tomar la difícil decisión de vender el Adventure, lo que lo resintió profundamente, incluso en su salud. Había invertido sus propios recursos en esta embarcación y estaba dispuesto a seguir haciéndolo:

Fig. 14. Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Original Works on paper, 2011.118.14.

“Había solicitado para llevar a 20 marineros adicionales en los registros del Beagle, cuya paga y provisiones serían provistas por el gobierno, estando dispuesto a sufragar cualquier otro gasto personalmente; pero incluso esto fue rechazado. Tan pronto como pude tomar la decisión, después de una penosa lucha, despedí a la tripulación del Adventure, mandé a los oficiales de vuelta al Beagle, y vendí la embarcación”33.

Fig. 15. Gentileza de Kerry Stokes Collection (Perth, Australia). Conrad Martens, Loose sketches, 1996.022.19 (fragmento).

Uno de los que tuvo que ser despedido fue Conrad Martens. Fitzroy menciona, en una carta fechada en Valparaíso el 4 de agosto de 1834, que Martens está trabajando en tierra y viviendo con el pintor alemán Maurice Rugendas (fig. 17)34. Martens escribió el 10 de noviembre en su diario que hasta la partida de la Beagle se dedicó a terminar la mayor parte de los bosquejos que había realizado durante la expedición35. Martens escribió una carta en octubre desde Valparaíso, en la que menciona que todos los días pasaba tiempo a bordo de la Beagle con sus antiguos compañeros de viaje36. El 6 de noviembre Fitzroy escri-

Fig 16. Fuegian Wigwams at Hope Harbour, in the Magdalen Channel King y S. Bull, grabado en King, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle.

32 Conrad Martens. Sketchbook I. Cambridge University Libraries, https://cudl.lib.cam.ac.uk/view/MS-ADD-07983/1. Van Meurs, Marijke. Conrad Martens en Chiloé, 1834. Ancud, Ediciones Museo Regional de Ancud, 2014. 33 Fitzroy, Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle, pp. 361-362. 34 Organ, Michael K. “Conrad Martens and Illawarra 1835-1878”. Search of the Picturesque. Illawarra Historical Publications, 1993, p. 6. 35 Martens, Journal of a voyage from England to Australia, p. 41. 36 Ibidem, p. 5.

151


bió a su hermana: “Probablemente sabes que vendí mi goleta y me separé del artista que era parte de nuestro grupo. Él realizó un gran número de excelentes dibujos que espero poder presentarte uno de estos días. No los voy a enviar ahora porque los vamos a requerir a bordo todavía por algún tiempo, y en un año nosotros ya vamos a estar de regreso a casa”37.

Fig. 17. Autorretrato a lápiz de Mauricio Rugendas pintando en caballete. Detrás de él aparece Martens trabajando sobre la mesa. Fechado en Valparaíso 26 agosto 1834. 16 x 23 cms. Colección Museo Histórico Nacional, código MC0007363.

El 10 de noviembre, Martens anotó en su diario la partida de la Beagle, la que: “ya sin la compañía de la goleta, navega desde Valparaíso de camino a Chiloé, y hasta este momento estuve constantemente ocupado en terminar la principal parte de los bosquejos que había realizado durante nuestro crucero hacia el sur y así terminé prematuramente mi relación con el capitán Fitzroy. Siendo de nuevo mi propio jefe, y ahora más que nunca en libertad de quedarme aquí o ir en la dirección que me dé la gana”38. Martens menciona en su Journal que en Valparaíso estuvo terminando la principal parte de los bosquejos que realizó en la Beagle. Podría tratarse de las obras fueron la base para los grabados incorporados a los volúmenes de Narrative. De las imágenes de Martens incluidas como grabados en la publicación del diario del viaje de las dos expediciones hidrográficas inglesas, cinco se incorporaron en Narrative, Vol. 1: Montevideo, Monte Sarmiento, dos de Chiloé, y una de la isla Wollaston. En el Vol. 2 de Narrative hay 13 imágenes que mencionan a Martens como autor. Una de ellas es el frontispicio de ese volumen, “Fueguian (Yapoo Tekeenica)”. Las acuarelas que formaron parte de la colección personal de Fitzroy y que ahora está en la Kerry Stokes Collection son técnicamente distintas al resto de la obra de Martens en el contexto de la Beagle por el uso de gran cantidad de pintura en su elaboración. Podría tratarse de las acuarelas terminadas por Martens en Valparaíso a partir de los bocetos que habían sido visados por Fitzroy en los sketchbooks39.

37 Esta información es parte de la identificación que “Kerry Stokes Collection, Perth 2011, Original works on paper, 2011.118” tiene para esa colección, y que ha sido entregada para esta exposición y libro. 38 Martens, Journal of a voyage from England to Australia, p. 41. 39 Muchos de los bosquejos y acuerelas de los cuadernos I y III tienen la rúbrica de Fitzroy en la esquina superior derecha.

152


Rumbo a Australia Martens pensó en dirigirse a Santiago o seguir otros caminos, pero finalmente el 3 de diciembre se embarcó en el Peruvian, rumbo a Tahití, donde arribó a comienzos de febrero de 1835 permaneciendo siete semanas. Desde Tahití partió el 4 de marzo en el Black Warrior a Nueva Zelanda, llegando finalmente a Sídney el 17 de abril de 1835. Llevaba consigo una carta de recomendación de Fitzroy para el comandante Phillip Parker King, quien ya había regresado a su país natal, Australia. “H.M.S. Beagle Valparaíso 5 de noviembre. 1834 Estimado Capitán King El portador de esta carta, el Sr. Conrad Martens, se ha separado de mí, siento tener que decirlo, porque ya no hay espacio para él a bordo del Beagle, ni cuento yo con dinero para él. Si tuviera más dinero, y más espacio de almacenamiento, no pensaría en poner fin a mi compromiso con él. Ha pasado casi un año con nosotros, y es muy querido por mí y mis compañeros de navegación. Es muy tranquilo, trabajador, buen amigo, y le deseo lo mejor. Piensa visitar y tal vez establecerse en Sídney, por lo tanto, escribo esta carta a modo de presentación para usted. Adjunto una carta que recibí sobre él del capitán Blackwood del Hyacinth. Usted será capaz de juzgar sus habilidades, con una mirada a sus trabajos, mucho mejor que cualquiera de mis palabras. Él tiene un sinnúmero de vistas de Tierra del. [Fuego] en su libro de bocetos. Su profesión es su sustento. [Robert Fitz Roy]”40. Llama la atención que se hayan utilizado imágenes de Martens para retratar a Tahití en el Vol. 2 de Narrative, siendo que el artista ya no formaba parte de la tripulación de la Beagle. Seguramente al encontrarse en Sídney, Martens facilitó a Fitzroy algunos de los bosquejos que el realizó en su viaje desde Valparaíso, ya que la Beagle no contaba con un artista a bordo para esa parte del trayecto. En su paso por Sídney, Darwin escribió a su hermana Susan el 28 de enero de 1836: “He sido extravagante y comprado dos esbozos en acuarela, uno del Río Santa Cruz41 y otro de Tierra del Fuego42, a tres guineas cada uno, de Martens, que se ha establecido como artista en este lugar”43. Martens documentaba la venta de sus obras, por lo que sabemos también que Parker King adquirió un óleo del Monte Sarmiento en el año 183844, y que el artista siguió vendiendo, mucho después de su llegada a Australia, copias de las imágenes generadas durante la expedición de la Beagle. Martens se asentó definitivamente en Sídney, se casó y tuvo tres hijos. Continuó en Australia su trabajo como artista y fue profesor de pintura de la colonia inglesa residente. La obra de Martens fue rápidamente valorada por una comunidad que, aunque pequeña, estaba interesada en el arte. Pudo vivir de su trabajo y es considerado el padre de la pintura colonial australiana. Según Organ, tuvo que llegar a un compromiso entre lo que le interesaba registrar a él -paisajes pintorescos- y lo que le interesaba a los acaudalados de la colonia que podían adquirir sus obras, quienes buscaban reconocer parte de sus dominios o espacios conocidos en ellas. Conrad Martens falleció en Sídney en 1878. 40 Organ, Michael K. “Conrad Martens and Illawarra 1835-1878”. Search of the Picturesque. Illawarra Historical Publications, 1993, p. 6. 41 Keynes, R.D. (ed.). The Beagle Record: Selections from the original pictorial Records and Written Accounts of the Voyage of HMS Beagle. Cambridge, Cambridge University Press, 1979. Es el número 193 en ese registro y el 241, en el de Organ. 42 Keynes (ed.), The Beagle Record. Es el número 150 en ese registro y el 188 en el de Organ. 43 Burkhardt (ed.), Charles Darwin. Las cartas del Beagle, p. 429. 44 Keynes (ed.), The Beagle Record. Registro número 208a.

153


Fuentes Burkhardt, Frederick (ed.). Charles Darwin. Las cartas del Beagle. México, Fondo de Cultura Económica, 2014. Traducción de Martí Soler. Fitzroy, Robert. Narrative of the surveying voyages of His Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836, describing their ex amination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839 (Vol. 2). King, Phillip Parker. Narrative of the surveying voyages of his Majesty’s Ships Adventure and Beagle between the years 1826 and 1836: describing their examination of the southern shores of South America, and the Beagle’s circumnavigation of the globe. Londres, Henry Colburn, 1839 (Vol. 1). Martens, Conrad. Journal of a Voyage from England to Australia, 1833-35 via South America and the Pacific islands aboard HMS Hyacinth, Indus, HMS Beagle, Peruvian and Black Warrior. Transcrito por Michael Organ. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994.

Bibliografía De Vries-Evans, Susanna. Conrad Martens on the Beagle and in Australis. Brisbane, Pandanus Press, 1993. Ellis, E. Conrad Martens: Life & Art. Sídney, State Library of New South Wales Press, 1994. Keynes, R.D. (ed.). The Beagle Record: Selections from the original pictorial Records and Written Accounts of the Voyage of HMS Beagle. Cambridge, Cambridge University Press, 1979. Lindsay, Lionel. Conrad Martens: the man and his art. Sídney, Angus & Robertson Ltd., 1920. Organ, Michael K. “Conrad Martens and Illawarra 1835-1878”. Search of the Picturesque. Illawarra Historical Publications, 1993. Organ, Michael K. Conrad Martens’ Beagle Pictures General Catalogue of the Drawings, Watercolours & Oils executed by Conrad Martens in association with his voyages to South America & the Pacific Islands whilst Artist with the Beagle Expedition and on board vesels such as HMS Hyacinth May 1833 - 9 February 1835. Ms. Compiled by Michael Organ. Adapted from lists compiled by David James (1964) & R.D. Keynes (1979), 1996. Penhos, Marta. Paisaje con figuras, la invención de Tierra del Fuego a bordo del Beagle (1826-1836). Buenos Aires, Ampersand, 2018. Van Meurs Valderrama, Marijke. Conrad Martens en Chiloé, 1834. Ancud, Ediciones Museo Regional de Ancud, 2014.

154


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Magallanes y Tierra del Fuego. Ximena Urbina by Ediciones PUCV - Issuu