“Somos las mejores amigas y seremos mamás casi al mismo tiempo”
buenas para LA “¡Tan carretear que éramos CRUZ y ahora estamos las
dos embarazadas! Al comienzo, no podíamos imaginar cómo nos cambiaría la vida”. Con esas palabras, la crucina Javiera Vega Olivares explica lo que significa estar, casi al mismo tiempo que su mejor amiga, Natalia Valencia Gapuz, esperando ser madre por primera vez. A pesar de lo jóvenes que son -ambas tienen 18 años- , lucen felices y llenas de ilusión, al contrario de lo que se pudiera pensar. No existe duda entre ellas, menos tristeza. “Ya asumimos y nos acompañamos en este proceso”, es la premisa que comparten. La amistad de Javiera y Natalia nació hace cinco años atrás, mientras cursaban primero medio en un internado en Nogales. Aunque al comienzo no se toleraban, terminaron por convertirse en las mejores amigas, que extendían el tiempo juntas los fines de semana. “Nos unimos porque las dos éramos de carácter fuerte. Natalia me entendió y nos hicimos amigas. Nunca nos aburríamos de vivir juntas en el internado y nos invitábamos a quedar los fines de semana a las casas. Yo me fui del colegio ese mismo año, pero seguimos sin separarnos”, explica Javiera, quien fue la primera de estas dos amigas en quedar embarazada. Con los años, la amistad fue creciendo y comenzaron a compartir su cotidianidad, juntas. Tanto así, que cada una fue la primera en saber sobre el em-
La historia de Javiera Vega Olivares y Natalia Valencia Gapuz sorprende, porque hasta en la mejor noticia de su vida coinciden en fechas y algunas circunstancias
barazo de la otra y se acompañan a las ecografías. Antes, incluso, que en sus familias. La primera en sospechar que sería madre fue Javiera. Recuerda que “yo pensaba que podía estar embarazada y le dije a Natalia. Ella me ayudó, hicimos juntas el test de mi embarazo. Incluso, ella tomó el gotero y echó las gotitas de orina. Después me contó lo que salía”. Mientras Natalia le contaba que las dos líneas rojas significaban que sería madre, Javiera sentía que se desvanecía y un
ataque de llanto la acompañó de vuelta a casa. Pasaron dos semanas para tener el valor de contarles a sus padres. Ahora Javiera se ríe. Su familia tomó bien la noticia y su hermana, de cinco años, es la más contenta con la llegada de un nuevo integrante. “Ahora tengo cuatro meses y medio. Al comienzo fue difícil, pero mi mamá está contenta porque será abuela. Terminé cuarto medio y en el colegio no me pusieron problemas”, explica.
Un mes y medio después de aquel episodio, llegó la confirmación de Natalia. La situación no fue muy diferente y Javiera fue la primera en saberlo. “Yo llevo tres años pololeando y estaba con él. Entré al baño a hacerme el test, y al ver el resultado, le mandé una foto a Javiera. Fue la primera en saberlo, porque después le conté a mi pololo”, recuerda de manera divertida Natalia. Agrega que “no fue tan terrible, ya había asumido que me estaba pasando eso. Cuando le conté a mi mamá, me retó, pero no quedaba otra que asumir y apoyarme. Mi abuela lloró una semana y ahora me aconseja”. A pesar del impacto del primer momento, Javiera y Natalia hoy se encuentran contentas viviendo sus respectivos cuatro y tres meses de embarazo. Aseguran -entre risas- que lo mejor ha sido acompañarse y que el “baby shower” no será unido: lo harán con un mes de diferencia. “Ahora estamos muy contentas, es una divertida y buena noticia para contar, porque somos las mejores amigas, seremos madrinas de nuestros respectivos hijos y tendrán solo un mes de diferencia. Natalia aún no sabe el sexo de su guagüita. Pero, si es mujer, será amiga de mi hija y, si no, serán pololos”, dice Javiera, mientras las dos buenas amigas se largan a reír.
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Mi buena Noticia
Viernes 20 de noviembre de 2015
“Estoy terminando un curso que me ayudará a conseguir trabajo” Tamara Muñoz Silva es dueña de casa, vive en el Cerro Mayaca y dice que su vida está cambiando, gracias a un radical cambio de actitud, que la tiene, incluso, con más personalidad y menos temores Muñoz Silva tiene 36 QUI Tamara años. Es algo tímida. Ella recoLLO noce que siempre ha tenido una poco expresiva. No TA personalidad sabe muy bien cuáles son las ra-
“Con el sueldo de su primer trabajo, mi hijo me invitó a Argentina” Elvira Espinoza Martínez es trabajadora independiente y vive en Los Maitenes Alto, feliz de cómo ha crecido su hijo
LI Elvira Espinoza Martínez vive junto a su esposo y sus dos hijos en Los MA Maitenes Alto, en Limache. Todos CHE sus recuerdos se han forjado allí y
es enfática en destacar su procedencia y arraigo local: “Nací aquí, porque ni siquiera me llevaron a un hospital. Mi mamá me tuvo en la casa”. Según cuenta, su mamá tuvo siete hijos y solo dos nacieron en un centro médico: “Mi abuela era partera, o algo así, pero ella ayudó a traernos al mundo. Vivo cerca de donde nací, lugar que antes se llamaba Viña Rivas. Era un fundo que ahora tiene otro nombre”. A pesar de que los tiempos han cambiado en Los Maitenes, ella decidió formar una familia en el mismo lugar y atesorar nuevos recuerdos, como los que tiene de sus hijos, que a pesar de ser muy diferentes, son su orgullo. Su hijo mayor se llama Miguel y le ha sacado “algunas canas verdes” -según explica- porque “no salió muy bueno para el estudio”. Y, como buena madre preocupada por el futuro de su retoño, decidió ayudarlo a conseguir un oficio. “Le dije que me acompañara a Quillota. Cuando nos bajamos le conté que, como no quería estudiar, iría a ofrecerse para hacer el Servicio Militar de manera voluntaria. Me hizo caso. Lo terminó y salió como panadero. Igual me dio pena que se fuera, pero ahora me alivia saber que puede ganarse la vida con algo, porque le falta terminar tercero y cuarto medio”, relata, diciendo que esto que ha conseguido la tiene orgullosa.
Su otro hijo, Isaías, fue un destacado alumno de enseñanza básica en la Escuela Los Maitenes, recibiendo la Beca Presidente de la República. En la educación media, las cosas no fueron diferentes y egresó con excelencia académica. Después decidió estudiar Administración Financiera en el Duoc, carrera que terminó y que lo llevó a obtener su primer trabajo en una empresa naviera en Valparaíso. Isaías estuvo seis meses como aprendiz. Llegó el momento de su primer sueldo y lo primero que hizo fue sorprender a su mamá: la invitó a un viaje a Mendoza. “Nunca imaginé que uno de mis hijos me invitaría a viajar con su primer trabajo. Es algo que no puedo explicar, porque no los criamos para eso. Nació de él”, dice feliz. El viaje duró un par de días y Elvira llegó contenta, sin sospechar que seis meses después de aquel paseo a Argentina, es decir, hace un par de semanas atrás, Isaías tenía una nueva buena noticia. “Él ya no trabaja en la naviera, los viajes lo estaban matando. Antes de renunciar, me invitó a Buenos Aires. Siento una gran emoción. Yo nunca pensé que iba a tener un hijo que siempre está preocupado por mí. Fue un viaje de una semana, conocimos el Obelisco, algunos estadios de fútbol y salimos en la noche a recorrer”, rememora. Elvira siente que la vida está llena de buenas noticias y que el viaje que le regaló su hijo es la mejor que puede destacar. Pero además ve, con mucha alegría, lo que ha ido logrando su hijo Miguel. Porque dice que a los dos los ama con todo el corazón.
¡DJ Marciano cumplió y recibió su premio de pie!
zones, pero actualmente lucha contra eso y busca tomar las riendas de su vida. “Siempre me ha costado desenvolverme, por eso estoy aprendiendo a no temer y expresarme mejor con las personas”, asegura. Aquella timidez en algún momento pasó la cuenta y la dejó instalada en una situación dolorosa, pensando que el futuro era un tormento sin oportunidades. Todo comenzó hace cuatro años, cuando decidió separarse del padre de sus tres hijos. Por ese entonces, se dedicaba a cuidar a los niños y ordenar las cosas de la casa. Cuenta que los primeros años de relación fueron muy felices, pero a medida que los niños fueron creciendo, las necesidades también, y quien fuera su esposo por casi siete años no tenía la misma disposición que ella en el apoyo a la familia. Se separó. “Yo quedé sola con mis niños. Entré en una depresión muy grande, hasta que me di cuenta que debía sacar fuerza por ellos y así lo hice”, confiesa.
Con apenas octavo básico rendido y tres niños, Tamara sufrió una desesperanza muy grande, que la privó durante los primeros años de separación de actuar de la mejor manera. Pero logró ponerse nuevamente en pie y encontrar la razón en sus hijos de 12, 7 y 4 años. “Ellos no pueden estar solos y yo les debo entregar un buen ejemplo”, dice, más convencida que nunca. Para comenzar a afirmarse, se inscribió en el programa estatal de Ingreso Ético Familiar, donde la orientan y entregan bonos de ayuda. Gracias a esta oportunidad, encontró nuevas herramientas que la mantienen empoderada en su rol de madre, con ganas de aprender y terminar su educación media. “En este programa me tocó una asistente social muy buena. Ella me ha ayudado mucho. Yo era muy ignorante y me sentía desvalida. Ella me llevó a postular a una casa, algo que ni siquiera había pensado. Hasta me ayudó a optar a cursos”, cuenta. La buena noticia de Tamara comienza en ese punto de su vida: decidió que debía buscar ayuda para desenvolverse como madre soltera. A pesar de que vive con sus padres en el cerro Mayaca, lugar donde dice sentirse a gusto, debía encontrar las herramientas que la permitieran evolucionar. Actualmente, está terminando su primer curso de Formación, Capacitación y Empleo. Según cuenta a “El Observador”, se trata de clases que la incentivan a buscar una fuente laboral. “El curso es para tener más personalidad. Por ejemplo, hablar en público. Yo no sabía hacer disertaciones, porque soy tímida, pero aquí nos ayudan a comunicarnos. En mi primera disertación hablé de Carabineros de Chile. Ahora puedo contar con orgullo que estoy terminando un curso que me ayudará a conseguir trabajo”, comenta. Ahora tiene pensado terminar cuarto medio y ser un ejemplo para sus pequeños: “Aprender a desenvolverme me tiene muy agradecida. El próximo año, voy a seguir haciendo cursos. No voy a quedarme estancada. Antes no hablaba con nadie y ahora todo es diferente”.
Por ser inspiración del trabajo que realiza la Casa de Acogida beatita Benavides, la Municipalidad de Quillota premió a Marcial Muñoz Quiroz, el popular “Dj Marciano”. Tras sufrir un grave derrame cerebral, no había esperanzas de que sobreviviera. Sin embargo, lo hizo y, desde su llegada a la Casa de Acogida, se convirtió en un ejemplo para todos, por sus sorprendentes logros de recuperación. Al saber que sería premiado, prometió que recibiría el reconocimiento de pie. ¡Y lo cumplió! Cuando escuchó su nombre, apoyado por un equipo de profesionales, se levantó y sorprendió a todos, incluido el alcalde de Quillota, Luis Mella, quien –emocionado- le entregó el premio.
¡Gracias Marcial por ser un ejemplo!
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“Barro las calles y me felicitaron por hacer bien mi trabajo” Hortensia Cáceres Espinoza ejerce su oficio con orgullo y lo hace tan bien que la han reconocido por lo limpias que están sus calles Cáceres EspinoPU Hortensia za tiene 58 años. Vivió gran CHUN parte de su vida en El Belloen la comuna de Quilpué. CAVÍ to, Allí echó raíces que luego
trabajo para todos”, dice, alegre. Hortensia ya lleva seis años en Puchuncaví y cuatro despejando las calles de todo tipo de basura. Es separada y vive con dos de sus hijos y nietos. Dice que, finalmente, todos se trasladaron a Puchuncaví y están contentos. “Me gusta, porque es tranquilo, nadie molesta. Cuando llegué aquí todo cambió, comencé de cero y me di otra oportunidad. Estoy contenta aquí, porque sé que en otro lado no me van a dar trabajo por mi edad”, dice. El trabajo de Hortensia radica en sacar el pasto que crece en las veredas y barrer las calles, en algunas ocasiones. “Hasta me subo al camión de la basura”, cuenta. Generalmente, se encarga de siete cuadras y, durante el verano, donde la afluencia de público es mayor,
debió romper, debido a la fuerza de las circunstancias: no había trabajo y tenía que conseguir dinero para comer. En la Ciudad del Sol se desempeñó en diversos oficios y, en muchas ocasiones, trabajó como asesora del hogar. Pero de esta experiencia no guarda muy buenos recuerdos. Por ello, buscó otras alternativas laborales. “Me acerqué a la Municipalidad de allá y me dijeron que, por mi edad y tener hijos grandes, no lo necesitaba. Me entristecí mucho, porque no había trabajo estable y la única opción era de empleada y, a veces, las señoras tratan mal y me da miedo trabajar así”, comenta. En medio de esta decepción, una luz de espeSellar la carne, para ranza se la entregó una evitar que pierda su de sus hijas, quien vivía jugo y su sabor hace algún tiempo en Puchuncaví. Ella la incentivó a dejar El Belloto por una nueva vida en la Cocina los costa y, de paso, la Introducir inscribió en el poralimentos al vapor tal de empleos de especias como ajo, sin añadir sal. la Municipalidad. cebolla, perejil, cilantro, “Aquí todo cambió: llegué a trabajar menta, romero, a una construcción y, orégano, albahaca, luego, la municipalidad me contrató para hacer comino y tomillo el aseo en las calles. Me gusta aquí, porque hay
le toca ir a Maintencillo u otros lugares a apoyar a otros compañeros de trabajo. La buena noticia de Hortensia tiene relación con esa labor: esta mujer asegura que una de las cosas más importantes cuando se encuentra cumpliendo su rol municipal desde las 8:30 de la mañana, hasta 17:30 joras, es sentirse apreciada en su lugar de trabajo. “Es importante sentirse valorada, a veces la gente nos mira mal y se enoja, porque no limpiamos su entrada de casa. Pero ésa no es nuestra labor. Aunque, si alguien lo pide de buena manera, nosotros lo hacemos, sin problemas, sin pedir nada a cambio”. En medio de esa labor, cuenta lo que le pasó: su jefe la felicitó, porque cumple a cabalidad con su trabajo y se
¿Cómo consumir
MENOS SAL
sin perder el sabor
sintió muy orgullosa. Ésa es la buena noticia que quiso compartir. “El alcalde me ha felicitado junto a mis compañeros y el jefe de área operativa también. Dicen que mantenemos todo muy limpio y eso es importante. Me hace sentir súper Sazonar al bien. Hace poco tuvimos un evento en el cerro El Rinprincipio de cón. Lo hicimos tan bien, que nos felicitaron en la cocción y público. Yo lleno al final gué a la casa y le conté No llevar a mi hijo: sal a la mesa, ‘Me felicitaron’”, para no cuenta. Prefiere la sal
marina o la sal de Himalaya (de color rosa)
tentarse
“Los barquillos que hace mi hija se convirtieron en mi producto estrella” Patricio Benito Valle Figueroa cuenta la historia de un sabroso invento nombre es Patricio QUI Su Valle Figueroa y todo LLO Quillota lo conoce como Pato” Valle. EnconTA “El trarlo en la calle siempre
es fácil, porque, de lunes a sábado, se instala hace 15 años con sus productos en la esquina de Chacabuco con Freire. “Comencé vendiendo maní, estuve más de 10 años dedicado a eso”, explica este emprendedor, quien actualmente ofrece cosas dulces, como alfajores o sus destacados barquillos, hecho cien por ciento en la comuna. Si existe alguna buena noticia en su vida, tiene relación con su familia y el negocio. A pesar de ser un hombre de pocas palabras y concentrado en su trabajo, a la hora de relatar a “El Observador” su orgullo, inmediatamente alza la voz y le pregunta a uno de sus clientes: “¿Cómo son los barquillos rellenos?”. La respuesta es una sonrisa y un “son muy
buenos, son ricos”. Y “El Pato” queda satisfecho, destacando que la mejor noticia comenzó a gestarse hace tres años, cuando empezó a vender los barquillos, la actual sensación de su carro y que lo tiene contento. Nacido y criado en Quillota, este comerciante, padre de seis hijos y próximo a cumplir 40 años de matrimonio, relata que, en sus comienzos, mucho tiempo antes de llegar a comprase un carro para vender, trabajó esporádicamente en diversos oficios. “Nada fijo. Hacía lo que hubiera no más”, cuenta. Realidad inestable que cambió cuando decidió trabajar en la verdulería de un hermano. “Mi hermano tenía un local en calle 21 de Mayo con Condell. Vendíamos fruta y verdura. Fue un negocio bien conocido y yo estuve ahí alrededor de 15 años, pero quebró y había que buscar
una nueva pega”, rememora. Producto de la cesantía comenzó a pensar en nuevas posibilidades, hasta que se entusiasmó y decidió probar con un “carrito manicero”. “Estuve como diez año trabajando con el maní tostado y confitado. Después, me compré una máquina para tostarlo. Así fuimos creciendo. Por ejemplo,
los alfajores los hace una nieta que está estudiando. Tiene 19 años, ella los hace y yo la ayudo a venderlos aquí en el carrito”, cuenta. Pero el producto más cotizado es una invención de una nueva forma de hacer barquillos rellenos con manjar. “En una mañana se van de 20 bolsitas de barquillo relleno”, re-
conoce, orgulloso. Uno de los secretos es que son elaborados por su hija menor y él se encarga de comercializarlos, convirtiéndolo es un imperdible para muchos quillotanos. “Hace dos años viajamos a Ritoque a trabajar. Ahí se nos ocurrió la idea de vender barquillo. Estando allá, un caballero nos ofreció las plantillas con las que se hacen estos productos. Vimos la posibilidad de adquirirla y comenzamos a fabricar. Comenzó mi señora y mi hija la siguió”, relata. “Pato” Valle cuenta que toda su familia ha ido ayudando y que su hija dejó su trabajo en el campo para dedicarse exclusivamente a la fabricación de barquillos. “Son originales, sólo de nosotros. Los barquillos que hace mi hija se convirtieron en mi producto estrella. Desde el momento que la gente comenzó a probarlos, gustaron. Mi buena noticia es haber logrado un producto ciento por ciento hecho en casa y que le da tanto éxito a mi negocio”, celebra.
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Viernes 20 de noviembre de 2015
“Empecé vendiendo en Internet y ahora tengo mi propio local de zapatos” Katherine Tapia Pasten partió importando 100 mil pesos de zapatos y ahora tiene un local establecido, a un costado de su casa
LA LI GUA
El mundo de las redes sociales e Internet es algo que Katherine Tapia Pasten, con sólo 26 años, comenzó a mirar con ojos de emprendedora. Dando cuenta de lo masivo y rápido que circula la información, decidió apostar 100 mil pesos en comprar zapatos en el extranjero y venderlos en el grupo de Facebook “Matuteo Liguano”, ofreciendo diversos productos a precios módicos. Katherine es madre de dos pequeños y vive junto a su pareja en calle Cruz Martínez, de La Ligua. Cuando recuerda por qué se atrevió a invertir dinero en algo que no aseguraba el éxito o una ganancia estable, asegura que fue por sus hijos, porque que vivir con temor o pensando que las cosas no resultaran, la tendría estancada y aproblemada. Cuenta que su primera oficina fue el living de la casa. Desde ahí comenzó a probar suerte, con diversos estilos de calzados. “Empecé de a poquito y me comenzó a ir bien. He enviado zapatos por colectivo a Cabildo y Chincolco”, relata. Al poco andar, decidió crear una página llamada “Tus zapatitos online”, donde comenzó a clasificar los diversos tipos de calzado femenino y subir todas las imágenes que podía, organizando de manera mucho más tractiva su incipiente negocio. “Los precios no sin caros y hay diversos modelos. Así empecé. Después, decidí dar un paso e ingresé como beneficiaria a Fondo Esperanza. En ese momento comencé a tirar para arriba”, rememora. La inversión decidió destinarla a un local establecido, negocio que se hizo posible hace menos de un mes. “Me ha ido súper bien. Me hice conocida por ‘tus zapatitos online’ y la gente me ubica altiro. Nunca imaginé que tendría un negocio. Estoy muy contenta y ésa es mi buena noticia. Es algo que mis hijos ven, son testigos del sacrificio
que uno va haciendo por ellos. Todo esfuerzo es para la familia”, dice. Para abrir la tienda, Katherine realizó la ampliación de uno de los costados de su casa. De esta manera, puede estar cerca de sus hijos y atender el negocio. El local es cómodo y en sus paredes hay diversos zapatos femeninos. “Nosotros, como familia, arrendamos; y nuestro próximo sueño es comprar el terreno. De esta manera, podrías afirmarnos con el negocio y la casa”, comparte. Katherine trabaja de lunes a sábado, y cierra la tienda a las 20 horas, algo que la mantiene ocupada y pensando constantemente en ofrecer nuevos productos ligados al calzado. “Me gustaría vender al por mayor y tener productos para todos. Ahora tengo sólo para mujeres, me gustaría mejorar en el futuro. Pero con lo que he avanzado estoy feliz”, cuenta.
Mi buena Noticia Ciclo de publicaciones cofinanciado por el Fondo de Fomento a los Medios de Comunicación Del Ministerio Secretaría General de Gobierno Región de Valparaíso
“Trajimos una obra de teatro internacional a la cárcel” El actor Ivo Herrera cuenta -emocionadocómo se gestó la visita de una compañía de Brasil, que cambió el rostro duro de los internos, por sonrisas
Herrera es actor profesional, quillotano. DesQUI Ivo de el año 1997, trabaja no sólo como actor, sino como director y dramaturgo. Tomó la LLO también decisión de no dejar Quillota y, además de su TA destacada trayectoria en el teatro, en la ciudad
cumple roles de gestión municipal, en la Casa de la Cultura de Quillota. Pero, entre los muchos proyectos en los que ha participado, hay uno que este mes ha considerado como una gran noticia: poder llevar teatro a la cárcel de Quillota. “Todo comenzó a gestarse el año 2013. Con mi compañía teatro, Estrella Solitaria, presentamos e montaje Padres en la Plaza, en el Festival de Teatro de Achupallas, organizado por el Colectivo La Mandrágora. De ahí, la Compañía In-Cena Teatro nos invitó al Festival Nacional de Teófilo Otoni, para el año 2014, en Minas Gerais, Brasil. Con el elenco de la obra hicimos el esfuerzo de pagarnos los pasajes y nos presentamos en junio de ese año. Conocimos muchos grupos en diferentes estilos de teatro familiar y ellos valoraron mucho la propuesta de nosotros, manteniendo contacto por Internet”, recuerda Ivo. Ahí, conoció a los integrantes de la Compañía Yepocá (Belo Horizonte, Brasil), que, este año, organizó una gira autofinanciada por Uruguay, Argentina y Chile. Dentro de las ciudades escogidas quisieron venir a Quillota ya que habían visto ‘Padres en la Plaza’ y surgió la idea de llevar su presentación a la Cárcel de Quillota. “El contacto se hizo con la escuela que funciona dentro del penal, a cargo del CEIA de Quillota, considerando el poder llevar una obra de teatro internacional a los internos. Personalmente, siempre ha sido de mi interés llegar a ese público, dentro del sentido social que tiene la actividad artística y de apoyo al
proceso de reinserción que mucha gente critica desde fuera, pero que poco apoya de forma concreta”, comenta el actor quillotano. Hecho el contacto para solventar los gastos de producción de la compañía por parte de la Escuela, se movilizaron los equipos del Taller de Teatro de la Casa de la Cultura de Quillota y, con el correspondiente apoyo de la Municipalidad, se confirmó la presentación de “Sem-Fonia”, de Yepocá, que se hizo el viernes 13 de Noviembre, dentro del Centro Penitenciario de Quillota. “Asistieron cerca de 50 alumnos junto a sus profesores, en uno de los galpones de visita de la cárcel, pudiendo ver una obra que contenía mucha ingenuidad, humor blanco y altas dosis de ternura para ellos. La excelente conducta y los agradecimientos por parte de quienes vieron la función, me dieron a entender que la idea y ejecución de esta iniciativa fue un acierto en todo sentido”, celebra Herrera. El dramaturgo agrega una reflexión: “Sentí alegría y recuperación del sentido del trabajo que uno hace, que a veces, entre tanta urgencia y responsabilidades varias, se pierde. Me emocionó ver los rostros de los reos, que siempre tienen rictus de pena o rabia, con sus ojos sintiendo que son observados, pero ahora estaban sonriendo”.
Director Roberto Silva Binvignat Editor y Coordinador Proyecto Claudio Espejo Bórquez Periodista y Fotógrafa Carolina Torres Muñoz Diseño y Diagramación Pamela Pérez Rojas Administración Catherine Suzarte
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