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“Soy ciego casi de naciemiento, pero terminé el colegio y me ha ido muy bien”

A pesar de su ceguera, el suplementero Germán Olivares Gómez ha tratado de llevar una vida completamente normal y se ha convertido en un personaje entrañable en la ciudad

puede decir que soy QUI “Se ciego de nacimiento, LLO porque perdí la visión al TA año y medio. No tengo

imágenes”, explica Germán Olivares Gómez, mientras a su lado descansa un pequeño carro de feria, el mismo que utiliza para acarrear “El Observador” y venderlo puerta a puerta, por las calles de la ciudad. “También grito para vender, no en todas partes, obviamente. Y perdóneme usted que no haga la demostración ahora, pero es muy fuerte”, dice, conocedor del talento que tiene para la venta. Cuenta que, incluso, “la otra vez me dijeron: ‘Parece que estuvieras gritando un gol’”. Su excusa es la frase previa al recuerdo que hacer de parte

de su vida, recalcando que, a pesar de todo, ha tratado de hacer que todo lo realice de la manera más común posible. Germán cuenta que quedó ciego producto de un golpe en la cabeza que recibió, al caer de la cuna. Desde entonces, su nervio óptico nunca pudo recuperarse y aprendió a vivir en la oscuridad. A pesar de aquel accidente que definió su vida, cuenta -con orgullo- que terminó cuarto medio y que ha hecho cosas que hacen las personas que ven, sin temor. “Estudié en Santiago, en un colegio para ciegos. Ahí aprendí a leer braille. Después reinicié los estudios en Quillota y terminé cuarto medio en una escuela normal. No muchos saben eso”, señala con especial intención de darlo a conocer. Cuenta como anécdota que, durante su niñez, fue arquero y jugaba con sus amigos en la calle, guiándose por su oído. “Atajaba lo que podía no más. Todo lo que venía por abajo”, describe. Otra de las actividad que experimentó a pesar de su falta de visión, fueron las visitas al cine. “Yo iba a escuchar y después me contaban la película si era subtitulada en ingles”, comenta. Con el tiempo fue dejando esas cosas. Pero las recuerdas con simpatía. Es que, para este hombre, no existen los imposibles. Tampoco lo fueron sus ganas de entrar a la universidad al salir del colegio.

“Yo quería ser profesor de Historia o Castellano en alguna institución para ciegos. Me fue mal en la Prueba de Aptitud Académica, así que me dediqué a buscar un oficio y me convertí en comerciante”, dice. Hace 40 años, Germán vende “El Observador” y se siente orgulloso. Los viernes se lleva 80 diarios en su carrito. “Sólo porque no me caben más”, aclara. Y su recorrido comienza por calles O’Higgins, Pudeto, Freire, Esmeralda y Blanco. “Después me devuelvo al centro y lo que me queda lo vendo al llegar a la Plaza de Los Ceibos”, detalla. Germán es infalible: vende todos los ejemplares que lleva y se ha convertido en un personaje reconocido en la ciudad. Hubo un tiempo que se instaló con un quiosco en la Corvi. Allí vendía diversos diarios y golosinas, pero finalmente regresó a las calles, lugar que conoce, pese a no registrar imágenes, como buen quillotano nacido y criado. “Me gusta ser suplementero y me va bien”, enfatiza Germán, diciendo que ésa es una de sus buenas noticias. Agrega que nunca se casó ni tuvo hijos, pero que ha vivido dejando los pies por las calles de Quillota, manteniendo un lazo de cordialidad y de afecto con muchas generaciones de seguidores de nuestro diario, alguno que probablemente le leerá este artículo.

Número

Mi buena Noticia EL OBSERVADOR

Viernes 18 de diciembre de 2015

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EL OBSERVADOR Fondo de Fomento a los Medios de Comunicación Secretaría General de Gobierno Región de Valparaíso

Ahora queremos conocer y contar tu buena noticia Escríbenos y envíanos una fotografía buenanoticia@observador.cl Fono: (33) 2342208


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Mi buena Noticia

Viernes 18 de diciembre de 2015

“Mi hijo creía que no podría tener hijos y me llamó emocionado porque será padre” Mónica Flores Vilches es de la Poblacion Independencia de Limache y cuenta que las penas de una dura vida pasada por fin están quedando atrás

“Dejé como herencia en Santiago un mural sobre nuestras tradiciones” La conconina Andrea Granados Topp estudió muralismo en España y, actualmente, se dedica a realizar su pasión en varias partes de Chile plena ruta del Camino InterCON En nacional, en el tramo que corresCÓN ponde a Concón, existe la posibili-

dad de vivir alejado del ruido de la urbe. En el lugar se sitúan grandes parcelas conectadas entre árboles y un ambiente agradable que evoca aquellos bosques de cuentos. En una de las casas del sector vive Andrea Granados Topp, de 31 años, hija del conocido medico cardiólogo José Luis Granados, del Hospital San Martín de Quillota. Andrea ama vivir en aquel espacio, que la inspira y le permite vivir tranquilamente, junto a sus perros. Ella es artista y su vida no ha estado marcada por viajes y apuestas, para lograr un mejor acabado en su trabajo, experiencia que le ha permitido formarse en el rubro que le gusta: el muralismo. Andrea estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla, España. Ahí se tituló de Técnico Profesional en Artes Plásticas, con especialidad en pintura mural y revestimiento en mosaico. Luego, sus inquietudes fueron acogidas por la Universidad de Granada, donde estudió la carrera profesional de Bellas Artes. Después de muchas experiencias artísticas y culturales en España, decidió volver a Chile para ser la gestora y actual directora del Centro Cultural Imaginario Activo, cuyo espacio físico debió cerrar, pero que sigue vivo a través de la marca. “Estudié en Sevilla y me encanta el muralismo. Es interesante, porque democratiza el arte y lo lleva a una dimensión en la cual todos podemos entender su mensaje. Además, yo hago murales pintados y también en mosaico. Me gusta, me siento libre, haciendo esto”, asegura. La buena noticia de Andrea tiene rela-

ción con su trabajo, porque cada vez que realiza un mural, hay un legado que va quedando a la interpretación y observación del público que pasa. “En general, lo que más identifica mi trabajo es que, en los murales, armo relatos patrimoniales, como costumbres o imágenes representativas. Me gusta encontrar aquello que nos identifica y los trabajos que me encargan así los hago”, cuenta a “El Observador”. “Mi último proyecto fue para un cliente privado, que hace cinco años se fue a San Pedro a montar una heladería. Con él llevo trabajando ese mismo tiempo y, cada verano, me ha pedido algo. Partí haciendo unas pizarras de mosaicos, luego pinté poleras y ahora coincidió que se cambió de local y me pidió que pintara un mural. Por eso viajé y estuve una semana ahí”, explica. Andrea relata que hace algún tiempo que se encuentra trabajando con personas ligadas a la gastronomía y, por lo general, piden hacer paisajes que representen el lugar en que están insertos o algún concepto. A pesar de que haber viajado a San Pedro a pintar se convirtió en un bonito viaje, Andrea ha debido experimentar los tropiezos del rubro artístico, pero que, con esfuerzo, talento y motivación ha comenzado a dar frutos. Por ejemplo, existe un mural que logró terminar con especial cuidado en Santiago. “En Santiago hay un restaurante donde he podido relatar gran parte de nuestro patrimonio nacional, como la fiesta campesina de la trilla a yegua suelta o la cultura mapuche. Toda esta expresión es una buena noticia y me permite conocer distintos lugares y dejar un aporte”, comenta.

LI MA CHE

Mónica Flores Vilches tiene 43 y debió poner en equilibrio una mala noticia con una buena. Hace muy poco, le robaron su camioneta. La misma con la que transporta los libros que vende en el local donde trabaja. A los días, el vehículo fue encontrado, pero destrozado. Como era lógico, esa experiencia la desanimó, hasta que su hijo levantó su ánimo, con una información que no esperaba. “Luis Fernando, mi hijo mayor, será padre por primera vez ¡Era su sueño!”, cuenta Mónica, con una alegría tranquilizadora. A pesar de que sus hijos menores la hicieron abuela a temprana edad, ella cuenta que “Luis se culpó siempre por no poder tener hijos. Ello, porque sufrió mucho en su niñez y pensábamos que unos golpes que recibió lo podrían haber dejado estéril”. Para comprender la importancia de este hecho, Mónica recurre al pasado, a memorias tristes que fue dejando atrás a medida que descubrió sus fortalezas. “Fui mamá a los 13 años, ahora mi hijo tiene 28. Siempre ha sido mi apoyo, porque nosotros tuvimos una vida bien sufrida, de mucho golpe. El papá de mi hijo tenía 19 años y nos fuimos a vivir juntos. Con él, vivimos enfrentando el alcohol, la droga y episodios llenos de miedo”. A medida que fueron pasando los años, llegaron dos nuevos hijos, Luis Fernando se convirtió en el brazo derecho de su madre, se preocupaba de sus hermanos y ayudaba con dinero trabajando de empaque. “Pasamos por muchas cosas juntos con mis tres primeros hijos. Nos arrancamos de mi marido, después nos encontró. Prometió cambiar cosas que habían motivado nuestra salida de la casa. Yo le creí y quedé embarazada de mi hijo menor, que actualmente tiene 16 años”, rememora. Pero las cosas no resultaron. Esa nueva oportunidad tampoco cambió las cosas y decidió separase. Ella tenía 32 años. Luis Fernando, 19. Era la misma edad de su padre cuando él nació. Pero este joven se había convertido en alguien esforzado, que dedicaba la mayor parte de su tiempo al trabajo, terminando su educación media en un colegio nocturno. “Cuando yo me separé, agaché la cabeza y lo único que hice fue trabajar. No

Se inauguraron estacionamientos públicos para bicicletas En una ceremonia realizada el viernes 11 de diciembre, el alcalde de Quillota, Luis Mella, en conjunto con la empresa Colbún, inauguraron los estacionamientos públicos para bicicletas que se instalaron en la Plaza de Armas. Con este aporte se verán beneficiados la totalidad de cicleteros de la comuna. Estos bicicleteros fueron diseñados según estándares internacionales, considerando que debían cumplir con una serie de requisitos, tales como seguridad, accesibilidad, durabilidad, firmeza y ubicación. Tienen forma de “U” invertida, lo que permite amarrar dos bicicletas y ahorrar espacio, estableciendo un correcto anclaje de este medio de transporte.

me daba cuenta que me hijo mayor tenía cosas que no lo hacían tan feliz”, cuenta Mónica. En medio de eso, su hijo tuvo, también, desilusiones amorosas. “Él quería ser padre y ninguna de las mujeres que quiso quería tener hijos. A todos nos daba pena, porque venía de una niñez dolorosa y sus relaciones no funcionaban”, comparte. Pero todo cambió cuando conoció a su actual pareja. “Se llama Cintia y es muy buena mujer. Ella tiene un hijo con retraso mental, que lo adora. La única palabra que sale de su boca es para decirle papá”, comenta Mónica. Gracias a esta nueva relación, Luis cumplirá su sueño de ser padre por primera vez. “Estamos todos felices, porque no es un hombre malo. Él me decía con pena: ‘No podré tener nunca hijos’, pensando que los golpes le habían hecho algo’. Pero, no. Sí lo será”, celebra esta limachina. Mónica, incluso, guarda en su celular el momento en que a su hijo le anunció que sería padre. “Él llora de la emoción”, dice. A Mónica esta buena noticia la tiene llena de alegría y los meses antes del nacimiento se han convertido una eternidad. ¡Luis Fernando por fin cumplió su sueño!”, dice, contenta.


Viernes 18 de diciembre de 2015

Joven aprovechó su cetro de Reina de Quillota para organizar actividades solidarias todo el año María de Los Ángeles López Fernández estudia derecho y el 10 de noviembre terminó su reinado, pero asegura que seguirá ayudando a los demás de Los Ángeles QUI María López Fernández, a LLO sus 20 años, siempre han llamado la atenTA le ción dos cosas: los

concursos de belleza y ayudar a los demás. Por esta razón, su historia combina ambas cosas. Poco los saben pero, luego de ser elegida Reina de Quillota para el periodo 2015, decidió que su cetro no sólo fuera parte del protocolo de la ciudad, sino además para gestionar actividades en beneficio de la comunidad.

En lugar de comenzar por un punto negativo, empieza por uno positivo.

Esa idea contribuyó a que las acciones durante todo el periodo de esta estudiante de Derecho como soberana, tuvieran como objetivo ayudar a niños y adultos mayores. María de Los Ángeles cuenta que siempre ha tenido una vocación de servicio que la empuja a este tipo de actividades. Se auto describe como alguien muy sensible, por lo que no le es difícil empatizar con el dolor ajeno. “Desde niña tengo la vocación de ayudar. Creo que es

lo que me ha inculcado mi familia. Sobre todo, mi abuela, que tiene un espíritu súper solidario. Ella fue Dama de Rojo y he visto cómo se involucra con la gente”, comenta. Esta joven estudiante de tercer año de Derecho asegura, eso sí, que no hace las cosas para cambiar el mundo, pero cree que de manera colaborativa se puede mejorar la vida de otros. Y siente que eso sí logró experimentarlo, aprovechando los vínculos que surgieron tras ganar su corona. “Cuando salí reina, propuse que quería hacer actividades recreativas con adultos mayores y niños; y, a lo largo del

¡Para cambiar tu vida,

opta por las quejas constructivas!

tiempo, pude hacerlo, ya sea con ayuda y cooperación de la municipalidad, como con apoyos externos”, comparte. Gracias a su vocación de servicio, María apadrinó dos hogares: El San José y el Enrique Callejas, realizando diversas actividades, durante los fines de semana. “A través de las redes sociales de Internet intenté mover a mucha gente y me llegaron hartas donaciones en comida y dinero. Con esto pude hacer reiteradas actividades, no sólo en fechas especiales, sino los fines de semana, para que los niños pudiesen tener un panorama distinto de su rutina habitual”, recalca.

Termina con otro punto de vista positivo para incentivar que los cambios lleguen.

Intentar extraer los aspectos relevantes de lo dicho por el otro, obviando los aspectos negativos

Atajar la discusión a tiempo y tranquilizarnos, tomándose unos 20 minutos para que el organismo vuelva a su Saber aceptar estado hormonal de los propios errores equilibrio y saber pedir disculpas.

Procura expresar tu queja de forma simple y sin herir emociones.

“Aprendí a hacer manualidades que me ayudan como terapia sanadora” Teresita Castillo Solar cuenta que ha tenido una vida complicada y que ha logrado distraerse pintando y haciendo mándalas Castillo Solar LA Teresita tiene 75 años y cuenta CALE que vive entre dos ciuSu casa natal RA dades. está ubicada en Artifi-

cio, La Calera. La describe como su guarida, una llena de recuerdos bonitos. De todas formas y a pesar del arraigo que tiene con su ciudad natal, en ciertas ocasiones los recuerdos las entristecen y prefiere viajar a Viña del Mar, donde vive su única hermana. “Nunca tuve hijos, aunque estuve casada por más 30 años. Las cosas no se dieron, eran otros tiempos y los avances que hoy existen no estaban en aquella época.”, explica. Teresita se crió en La Calera, junto a su madre, Rebeca. Comenta que las dos construyeron un mundo en el cual se defendieron y aprendieron a salir adelante solas. Sentada sobre un sillón, serena, asegura que tuvo una

vida sacrificada, que solo vio a su padre dos veces y que, a los diez años, ya andaba trabajando en las ferias libres junto a su mamá y hermana. “Yo creo que por eso me casé

tan re joven. A los 18 ya andaba matrimoniada. Pero estaba bien enamorada, eso sí. Mi mamita partió unos 10 años después. Mi hermana es tres años menor. Siempre nos llevamos bien”, recuerda con alegría, pero con algo de nostalgia. Teresita perdió hace tantos años a su marido, que el paso de los años no le permiten regresar a su memoria la fecha exacta en se fue de su lado. Pero señala que fue un accidente laboral y prefiere no rememorarlo. Desde ese entonces, su vida dio un vuelco y vivió sola en La Calera, saliendo muy poco y viviendo por años una depresión que la tuvo al cuidado de su hermana, hasta que decidió que debía hacer algo por su vida. Fue así como comenzó a tejer bufandas, que vendía en el hogar donde su hermana comenzó a vivir, en el sector de Santa Julia, en Viña del Mar. “Tejí por hartos años hasta que las manos no me dieron más. Pero lo que cuento ahora, como algo bonito y positivo, es que descubrí el mundo de las

mandalas. ¡Me hace tan bien! Puedo hacerlas sin que las manos me duelan”, recalca. Teresita llegó a las mandalas gracias a Flor -“Florcita”, como a ella le gusta decirle-. Esa una amiga de su hermana, que también vive en el hogar. “Comencé hace dos meses, pintando unos cuadernos que tienen esas figuras. Me dijeron que eran representaciones, que me servirían, a través del color y formas, con mis tristezas. Ya estoy vieja y acumulo recuerdos”, reconoce. A Teresita le gustó pintar las mandalas y, con la ayuda de “Florcita”, consiguió que este pasatiempo se convirtiera en un momento de sanación para su vida, porque se concentra y deja “ir los pensamientos negativos”. “Ha sido una bonita experiencia. Ando con mis cuadernos por La Calera y en el hogar. Me relajo. Ahora estoy aprendiendo a hacer mandalas con lana, pero aún no termino la que empecé primero. No es tan difícil, pero prefiero pintar. Me siento contenta de poder hacerlo”, finalizó.

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Durante todo el año, María ayudó a niños y abuelitos, pero asegura que lo mejor es entregar tiempo y hacer que todas las personas, sin importar su aparente condición de desamparo, se sientan valoradas, más allá de otorgar algún beneficio en comida o ayuda monetaria. “A lo largo de mi reinado, que concluyó el 10 de noviembre, pude conocer diversas realidades y personas. Conseguí cercanía con la gente y estuve en entornos distintos a lo habitual. Yo no quiero dejar de hacer mis actividades ahora que dejé de ser reina y me gustaría seguir haciendo cosas en otras parte de la ciudad, como ayudar en los beneficios de las mamás que tienen hijos con enfermedades ‘raras’, en el Hospital Gustavo Fricke”, dice la quillotana. Actualmente, María organiza, junto a la municipalidad, un evento que beneficiará a los adultos mayores del hogar San José. La idea nació debido en una de sus visitas. “Me dio mucha pena que, en invierno, debieran colgar sus sábanas en cualquier parte. Por eso aspira a que logren tener su propia secadora de ropa”, explica. Será un evento planeado con harta anticipación. A María le gustaría hacer un desfile de modas. “Este año me titulé como modelo profesional y conozco a hartas niñas que podrán participar. La idea es captar una tienda de ropa que nos quiera auspiciar y todo es voluntario”, describe. A pesar de que su reinado ya llegó a término, aprovechará todas las oportunidades que sigue teniendo para aportar a quienes más lo necesitan, para seguir trabajando e inspirando a otros. “Motivé a muchas personas y me dicen que les gustaría aprovechar la instancia de ser reina para hacer actividades sociales. Me gusta tener ese reconocimiento, porque nunca pretendí que se publicara lo que hecho. Lo hago por vocación y no para figurar”, sentencia.

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Viernes 18 de diciembre 2015

“En el Santuario vivimos un Mes de María a la antigua”

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María Luz Saldaña está trabajando para reconstruir la historia de la Beatita Benavides en Quillota, pero además trabaja con profundo compromiso en el Santuario de Schoenstatt

Ciclo de publicaciones

María Luz Saldaña la conocimos a través de “El QUI AObservador”, por ser la investigadora a cargo sobre y obra de la Beatita Benavides, personaje LLO laquevida -se sabe- concentra un respecto enorme entre TA el mundo católico de Quillota. El proyecto aún se

encuentra en marcha, pero -como asegura la joven historiadora- “en este momento ha estado un poco lento”. No hay que olvidar que existen muchos papeles perdidos que podrían aumentar los antecedentes sobre la vida de La Beatita e ir tras su huella no es una tarea fácil. Además de sus estudios de magíster y la investigación en curso (que podría derivar en que Quillota tenga a su primera santa), María Luz participa hace muchos años en el Santuario de Schoenstatt. Cuenta -con orgullo- la alegría que durante el Mes de María se vivió en el lugar, relatando sobre varias experiencias que alegran el espíritu y que hicieron participe a la comunidad. “La buena noticia que tengo para contar es sobre lo que se vivió en el Mes de María. Esta fecha siempre coincide con

fin de año, donde el ajetreo va cansando a las personas. Así que nos propusimos compartir la alegría de ese mes de varias formas”, explica. Una de las primeras actividades que emocionaron a quienes asisten al santuario (paradero 8, de Avenida 21 de Mayo), fue lo que llamaron ‘Rezar el Mes de María a la antigua’. Cada semana los fieles salieron a recorrer las plazas entorno al Santuario, con la imagen de la Virgen Peregrina. Con micrófono en mano, invitaron a los vecinos a rezar y cantar. “La gente escuchaba los cantos y salía de sus casas, algunos se emocionaban al escuchar las antiguas canciones del Mes”, expresa la joven. Pero no solo esta intervención religiosa se tomó las cercanías del lugar. Junto con ello, más de quince misioneros de la Virgen Peregrina llevaron de casa en casa una pequeña imagen de la Virgen de Schoenstatt, visitando enfermos, familias y a los que más necesitaran apoyo espiritual. “En esto se incluyó la Fundación La Semilla, que llevó Vírgenes Peregrinas a sus distintas sedes, y comenzaron a preparar la colocación de una nueva Ermita de la Virgen, en su sede central, en Hijuelas. Cuando vayamos a misionar allá con la Juventud Femenina, este verano, que será del 3 hasta el 12 de Enero, se hará la bendición. Todos los jóvenes misioneros de enseñanza media pueden participar”, cuenta. Para María, esta acción es una tradición importante y que acerca a las personas a través de la fe, sin importar la edad. Por esta razón, otra actividad que llamó la atención fueron las llamadas Misas Heroicas, donde los jóvenes participaron con entusiasmo de oraciones, antes de salir a sus colegios o universidades. “¡Se llaman heroicas, porque los que participan se tienen que levantar mucho más temprano para empezar el día! Después de la misa llevan cosas ricas para tomar desayuno juntos y luego corren a sus estudio”, explica María Luz. Finalmente el pasado 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, y cuando se cierra el Mes de María, se celebró el XI Concierto de Piano, en honor a la Inmaculada Concepción, por el pianista Felipe Browne.

cofinanciado por el Fondo de Fomento a los Medios de Comunicación Del Ministerio Secretaría General de Gobierno Región de Valparaíso

“Ampliamos la casa para tener una pieza de invitados cómoda y bonita” Myrtha Bórquez Valdez lleva cuatro años viviendo en La Calera y soñaba con hacer un segundo dormitorio para recibir a su mamá Cuando Myrtha Bórquez Valdez (45) tenía 30

LA años y se encontraba casada hace siete, su que es de origen canadiense, partió a CALE mamá, vivir junto a su hermana mayor, a tierras del RA extremo norte del continente. Cuenta que fue

una noticia que la entristeció, pero que terminó por convertirse en tranquilidad, al pensar que era lo mejor para ella. “La soledad iba a comer a mi mamá. Sólo somos dos hermanas y tenemos quince años de diferencia. Somos de otra generación y armamos nuestras vidas separadas. Mi hermana se fue estudiar allá y nunca regresó, Mi mamá sentía que era tiempo de estar juntas”, relata. Myrtha es oriunda de Rancagua. Allí vivió junto a su familia y conoció a su esposo, con quien se casó a los 23 años. “Fue amor a primera vista y nos casamos al tiro”, explica entre risas. Y hasta hace un par de años atrás, seguían viviendo allí, en la casa que la mamá de Myrtha arrendó por más de 30 años, cercana al centro de la ciudad. “Rancagua ha cambiado mucho en estos últimos años y las casas bonitas ya no existen. El terremoto dejó abajo todas las parcelas y casas coloniales que tanto llamaban la atención”, explica. Pero, a pesar del cambio, no fue ésa la razón para llegar a La Calera. Myrtha señala que una herencia familiar por parte de su marido los trajo por estas tierras. “Fue un cambió súper brusco. Lloré mucho, pero aquí teníamos la posibilidad de tener una casa propia. Por eso nos vinimos y establecimos aquí. Ya estamos acostumbrados”, comenta.

Myrtha ve a su mamá cada dos años. Ella viaja desde Canadá y se queda durante dos meses viviendo en Chile, sólo para visitar a la menor de sus hijas. Por esta razón -y desde que se instaló en La Calera- había soñado con ampliar la casa donde vive y recibir a su madre con todas las comodidades. “Es una casa pequeña, de una pieza, pero con el terreno suficiente como para hacer otra habitación, que queda mirando hacia el patio trasero. Siempre había querido hacerlo, porque la última vez que vino mi mamá, mi esposo tuvo que dormir en un sillón cama que compramos”, explica. Gracias a un amigo con conocimientos de construcción y unos ahorros que logró tras un incentivo monetario recibido del lugar donde trabaja, pudo hacer una pieza extra hace dos meses. “Ésa es mi buena noticia, porque nos cambiará la vida y no solo para recibir a mi mamá, para tener un espacio extra. Por el momento es una sorpresa para cuando llegue”, finalizó Myrtha.

Director Roberto Silva Binvignat Editor y Coordinador Proyecto Claudio Espejo Bórquez Periodista y Fotógrafa Carolina Torres Muñoz Diseño y Diagramación Pamela Pérez Rojas Administración Catherine Suzarte Contacto: buenanoticia@observador.cl


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